miércoles, 19 de septiembre de 2018

LA PALABRA CÁNCER ENFERMA Y ASUSTA...Y NO TODOS LO SON

Dejar de denominar "cáncer" a condiciones de bajo riesgo
Quitar la etiqueta del cáncer en condiciones de bajo riesgo que es poco probable que causen daño si no se tratan puede ayudar a reducir el sobrediagnóstico y el sobretratamiento6

Autor: Brooke Nickel, PhD candidate, Ray Moynihan, senior research fellow, Alexandra Barratt, professor of public health Fuente: BMJ 2018; 362 doi: https://doi.org/10.1136/bmj.k3322 (Published 12 August 2018) Renaming low risk conditions labelled as cancer
INDICE:  1. Página 1 | 2. Referencias bibliográficas
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Introducción
Cada vez hay más pruebas de que las etiquetas de las enfermedades afectan las respuestas psicológicas de las personas y sus decisiones sobre las opciones de tratamiento.1 El uso de etiquetas más medicalizadas puede aumentar tanto la preocupación sobre la enfermedad como el deseo de un tratamiento más invasivo.
Para lesiones de bajo riesgo donde hay evidencia de sobrediagnóstico y llamadas anteriores para reemplazar el término cáncer, 2345 consideramos las implicaciones potenciales de eliminar la etiqueta del cáncer y cómo se puede lograr.
Nuestra comprensión cambiante del pronóstico de los cánceres
Algunos cánceres no crecen o crecen tan lentamente que nunca causarán daño si no se los detecta
Algunos cánceres no crecen o crecen tan lentamente que nunca causarán daño si no se los detecta6. Un buen ejemplo es el cáncer papilar de tiroides de bajo riesgo. Los estudios de autopsia muestran un gran reservorio de cáncer de tiroides papilar no detectado que nunca causa daño,7 y la incidencia del cáncer de tiroides ha aumentado sustancialmente en muchos países desarrollados.
Este aumento ha sido impulsado principalmente por un aumento en los cánceres papilares de tiroides pequeños, y la mortalidad permanece sin cambios.8 Estos pequeños cánceres papilares de tiroides se detectan cada vez más debido a las nuevas tecnologías, el mayor acceso a los servicios de salud y el cribado del cáncer de tiroides4.
Estudios muestran que las tasas de metástasis, la progresión a la enfermedad clínica y el crecimiento tumoral en pacientes con cáncer papilar de tiroides pequeño que reciben cirugía inmediata son comparables con los pacientes que siguen una vigilancia activa.910
Asimismo, tanto para el carcinoma ductal in situ (DCIS) de bajo riesgo como para el cáncer de próstata localizado, las estrategias de detección se han vuelto controvertidas ya que los resultados a largo plazo para ambas enfermedades han demostrado ser excelentes1112 y existen pruebas y preocupaciones sobre el sobrediagnóstico y el sobretratamiento6 y los daños potenciales del sobretratamiento de DCIS, la vigilancia activa ahora se está probando internacionalmente como un enfoque alternativo.131415
La vigilancia activa ya se reconoce como una opción segura y deseable para el cáncer de próstata localizado, aunque los procedimientos invasivos como la prostatectomía siguen siendo la opción más común para los hombres con enfermedad localizada
Además de estos cánceres, hay cierta evidencia y especulación informada de que el melanoma in situ, los cánceres de pulmón pequeños y ciertos cánceres de riñón pequeños que pueden considerarse de bajo riesgo y estar sujetos a un sobrediagnóstico y un sobretratamiento similares.6161718
La etiqueta del cáncer
Durante décadas, el cáncer se ha asociado con la muerte. Esta asociación se ha arraigado en la sociedad con los mensajes de salud pública de que el cribado del cáncer salva vidas. Esta promoción se ha utilizado con las mejores intenciones, pero en parte se ha implementado para inducir sentimientos de temor y vulnerabilidad en la población y luego ofrecer esperanza a través de la detección (recuadro 1) .30
Efecto de la etiqueta del cáncer
Entusiasmo por el cribado del cáncer

  •     La encuesta Landmark US encontró que el 87% de los adultos cree que el cribado rutinario de cáncer casi siempre es una buena idea y el 74% de los adultos dijeron que encontrar el cáncer temprano (la mayoría o la totalidad del tiempo) salva vidas.19
     
  •     Una encuesta británica de 2.024 hombres y mujeres de 50 a 80 años reveló que casi el 90% de las personas cree que la detección es "casi siempre una buena idea" y el 49% dijo que se someterían a pruebas de cáncer, incluso si no fuera tratable.
     
  •     En estudios sobre cáncer de mama y cáncer de cuello uterino, las mujeres a menudo son muy resistentes a la idea de exámenes de detección menos intensivos, con inquietudes sobre la frecuencia de los intervalos de detección y que los cambios se están realizando para ahorrar dinero en lugar de evidencia mejorada sobre el tratamiento del cáncer en cuestión212223
     
  •     Entrevistas con más de 10 000 europeos muestran que el 92% de las mujeres y el 89% de los hombres sobreestiman (o desconocen) el beneficio de la mortalidad de las pruebas de detección de cáncer de mama y de próstata24.
Deseo de cirugía
  •     Un estudio de adultos sanos de EE. UU. Encontró que cuando el tratamiento se consideraba perjudicial, los participantes eran significativamente más propensos a optar por la cirugía que los medicamentos (65% v 38%, Χ2 = 11.40, P = 0.001), aunque hacerlo puede aumentar su probabilidad de la muerte25
     
  •     Un estudio de 394 mujeres encontró que cuando el carcinoma ductal in situ (CDIS) se describió como un cáncer no invasivo, el 47% de las mujeres prefería la cirugía a opciones de tratamiento no quirúrgicas como la medicación o la vigilancia activa, mientras que solo el 34% prefería la cirugía cuando se describió como una "lesión mamaria" y un 31% cuando se describió como "células anormales" (P≤0.001) 26
Incertidumbre sobre la vigilancia activa
  •     En un estudio de seguimiento nacional de cinco años, el 23% de los hombres interrumpió la vigilancia activa para el cáncer de próstata de riesgo bajo a intermedio por razones no biológicas (20% de preferencia del paciente y 3% otras razones) 27
Repercusiones psicológicas
  •     En una muestra de 1521 hombres con cáncer de próstata localizado, los que estaban más angustiados emocionalmente en el momento del diagnóstico tenían más probabilidades de elegir la cirugía que la vigilancia activa (reducción del riesgo relativo = 1,07; intervalo de confianza del 95%: 1,01 a 1,14; p = 0,02).28
     
  •     Un estudio prospectivo de cohortes basado en la población de 341 hombres mostró que a los 9-11 años después del diagnóstico, los hombres con cáncer de próstata localizado de bajo riesgo que comenzaron la vigilancia activa o la espera vigilante tenían niveles más altos de angustia e hiperactividad que los hombres que recibieron radioterapia o dosis altas de braquiterapia diferencia media 5,9 (IC del 95%: 0,5 a 11,3) y 5,4 (IC del 95%: 0,2 a 10,5), respectivamente; y mayores niveles de angustia y evitación que los hombres con braquiterapia a dosis baja (5,3 (IC del 95%: 0,2 a 10,3) y 7 (IC del 95%: 0,5 a 13,5), respectivamente) 29
Aunque los enfoques de manejo conservadores como la vigilancia activa se están convirtiendo en una opción para algunos pacientes con cáncer, sigue existiendo una fuerte percepción de que siempre se requieren tratamientos agresivos.25
Estudios recientes en hombres con cáncer de próstata localizado han encontrado que la angustia emocional del diagnóstico puede motivarlos para elegir un tratamiento más agresivo.28 Sin embargo, no tratar el cáncer de próstata y seguir una vigilancia activa también aumenta los niveles de ansiedad, las tasas de depresión y el temor a la recurrencia del cáncer.29
Es importante destacar que casi una cuarta parte de los hombres que inicialmente eligen controlar su cáncer de próstata con vigilancia activa, optar por cirugía o radioterapia en cinco años por razones no biológicas27.
Una posible estrategia para calibrar las expectativas y evitar pruebas y tratamientos innecesarios para estos cánceres de bajo riesgo es eliminar la etiqueta del cáncer de condiciones que probablemente no causen daño si no se tratan.
Esta estrategia ha sido propuesta por varios expertos internacionales, 2345 incluyendo un panel de la conferencia de ciencia del estado de los Institutos Nacionales de Salud y un grupo de trabajo del Instituto Nacional del Cáncer. A pesar de los desafíos, estamos de acuerdo en que ahora existe una clara necesidad de volver a etiquetar algunas condiciones precancerosas y cánceres de bajo riesgo.
La evidencia apoya el cambio
La forma en que los médicos clasifican las condiciones y recomiendan los tratamientos también puede verse influida por las etiquetas
La evidencia de varios estudios muestra que describir una condición usando etiquetas más medicalizadas, incluido el término "cáncer", puede conducir a una mayor preferencia por opciones de manejo más invasivas.1 Esto respalda las llamadas a eliminar la etiqueta del cáncer, cuando corresponda.
El mayor deseo de una administración más invasiva puede ser particularmente importante para considerar en cánceres que tienen un alto perfil público, como el DCIS y el cáncer de próstata. En el caso del DCIS se ha demostrado que las mujeres optan cada vez más por tratamientos más agresivos, como la mastectomía y la mastectomía bilateral en lugar de la lumpectomía,3637 a pesar de que estos tratamientos no mejoran la supervivencia específica del cáncer de mama.38
Otros resultados, como la tasa de recidiva local o la preferencia por la reconstrucción, pueden estar impulsando las preferencias de tratamiento, aunque se ha demostrado que las mujeres con un diagnóstico de DCIS tienen temores exagerados y persistentes de recidiva y muerte del cáncer de mama.39
De manera similar, en próstata localizada el cáncer, para el cual la vigilancia activa ha sido una opción de tratamiento recomendada durante varios años, los estudios han demostrado que la mayoría de los hombres todavía prefieren optar por la prostatectomía radical o la radioterapia.2740
La forma en que los médicos clasifican las condiciones y recomiendan los tratamientos también puede verse influida por las etiquetas.4142 Varios factores pueden llevarlos a sobrediagnosticar y a sobretratar, aunque inconscientemente.
De acuerdo con una revisión reciente de la literatura,43 posibles impulsores del sobrediagnóstico incluyen miedo a un litigio o enfermedad no percibida, un énfasis excesivo en la necesidad de diagnóstico, una falta de conocimiento de posibles daños iatrogénicos y el desafío de no hacer nada en lugar de algo.
Eliminar la etiqueta del cáncer de las condiciones de bajo riesgo puede ayudar a cambiar las perspectivas de los médicos y permitirles sentirse más cómodos recomendando opciones menos invasivas a los pacientes.
Ejemplos donde se ha eliminado la etiqueta del cáncer
La etiqueta del cáncer ya se ha eliminado de otros tumores que se ha demostrado claramente que son indolentes en gran medida y es poco probable que causen daño.
Un primer ejemplo fue la decisión conjunta de la Organización Mundial de la Salud y la Sociedad Internacional de Patólogos Urológicos de cambiar el nombre de los tumores de vejiga. Un grupo multidisciplinario de expertos acordó reclasificar el papiloma y el carcinoma de vejiga de grado 1 como neoplasia urotelial papilar de bajo potencial maligno.44
De manera similar, un cambio en la descripción de anomalías cervicalesencontradas en pruebas de frotis de neoplasia intraepitelial cervical a lesiones intraepiteliales escamosas, usando el sistema Bethesda, ha ayudado a que más mujeres sigan una vigilancia activa.
Este cambio reflejó importantes avances en la comprensión biológica de la neoplasia cervical, así como los avances en la tecnología de detección cervical y fue impulsado por una motivación para ayudar a proporcionar una terminología más uniforme, basada en evidencia, más clara y menos ansiosa de ansiedad.45
Un ejemplo más reciente es el cambio de nombre de la variante folicular encapsulada no invasiva del carcinoma papilar de tiroides (EFVPT) como una neoplasia tiroidea folicular no invasiva con características nucleares papilares (NIFTP) .46
Un grupo de trabajo de la Sociedad de Patología Endocrina compuesto por expertos internacionales revisó cientos de casos de pacientes que habían sido seguidos durante al menos 10 años. Se encontró que ninguno de los pacientes cuyos tumores permanecían dentro de sus cápsulas tenía evidencia de cáncer, y esto dio lugar a un acuerdo para cambiar la etiqueta. La decisión, que apuntaba a disminuir el tratamiento innecesario y reducir la carga psicológica y financiera para los pacientes, fue respaldada por numerosas sociedades profesionales líderes a nivel internacional.
Aunque estos cambios casi con seguridad han sido importantes, no hemos podido encontrar ninguna evaluación formal de su efecto sobre la práctica, el comportamiento clínico o los resultados del paciente.
Reetiquetado de condiciones de bajo riesgo
Para ayudar a avanzar en la eliminación de la etiqueta del cáncer de las posibles condiciones de bajo riesgo, el cuadro sugiere acciones dentro de la práctica clínica, la educación médica y la investigación.
Para comenzar el importante proceso de reforma para eliminar la etiqueta del cáncer, proponemos una reunión inicial de mesa redonda global que incluya clasificación del cáncer y grupos de estadificación como el Grupo de Clasificación de Tumores de la OMS, la Colaboración Internacional sobre Informes de Cáncer y el Comité Conjunto Estadounidense sobre Cáncer así como agencias de salud gubernamentales, sociedades profesionales líderes en cáncer y, lo más importante, representantes públicos y pacientes.
De acuerdo con las expectativas de independencia de la comunidad contemporánea, aquellos que formulan recomendaciones para la reforma deben estar libres de conflictos de intereses.
Acciones para ayudar a avanzar en la eliminación de la etiqueta del cáncer
Práctica clinica

  •     Los médicos deben iniciar discusiones sobre la naturaleza benignaprobable de las condiciones de bajo riesgo, la posibilidad de sobrediagnóstico y sobretratamiento, y la opción de un manejo menos invasivo, como la vigilancia activa, antes y después de las intervenciones de diagnóstico.
     
  •     Los médicos deben transmitir información de riesgo usando tasas de eventos (o riesgos absolutos) para mostrar los resultados a largo plazo para personas con condiciones de bajo riesgo, tanto para la vigilancia activa como para el tratamiento inmediato, durante períodos de tiempo relevantes, como 10 o 20 años49.
Educación médica
  •     Los nuevos currículos de educación médica pueden ayudar a los estudiantes y a los médicos a comprender mejor el sobrediagnóstico y las estrategias para comunicar las condiciones de bajo riesgo.
     
  •     La información debe ser diseñada y ampliamente promulgada para el público sobre el sobrediagnóstico y la naturaleza benigna de algunas condiciones de bajo riesgo.
Investigación
  •     Cálculo de estimaciones precisas sobre las proporciones de pacientes afectados por un cambio en la nomenclatura.
     
  •     Más estudios de resultados a largo plazo de opciones de manejo menos invasivas para condiciones de bajo riesgo
Probando posibles etiquetas alternativas
El cambio y la innovación en la medicina a menudo se resisten
Eliminar la etiqueta del cáncer de candidatos de bajo riesgo que muestran evidencia de invasión bajo el microscopio (como cáncer de tiroides de bajo riesgo y cáncer de próstata localizado) puede ser más difícil que para aquellos que no muestran elementos invasivos (p. Ej., DCIS).
Un grupo multidisciplinario ampliamente representativo, como el que proponemos, podría comenzar considerando estos desafíos, así como las incertidumbres y desacuerdos actuales. El grupo debe revisar la evidencia actual sobre el riesgo de progresión de cada una de las condiciones identificadas de bajo riesgo, establecer un acuerdo estandarizado en informes patológicos y criterios de diagnóstico para cada condición, y luego identificar (cuando corresponda) una etiqueta alternativa para describir las características biológicas y clínicas de la lesión
El cambio y la innovación en la medicina a menudo se resisten.505152 Cambiar algo tan fundamental como nuestra comprensión compartida de la naturaleza y el significado del cáncer, por lo tanto, enfrentará muchos desafíos y barreras, haciendo que el proceso de múltiples partes interesadas sea esencial.
Por ejemplo, la evidencia cualitativa reciente sugiere que los médicos que tratan microcarcinomas tiroideos papilares no ven los méritos de eliminar la etiqueta del cáncer.42 De manera similar, los grupos focales con una muestra aleatoria de miembros de la comunidad encontraron que algunos participantes eran resistentes a eliminar la etiqueta del cáncer, aunque otros expresaron fuerte apertura.53
También es importante considerar el potencial de reetiquetado para causar daño. Una etiqueta puede proporcionar efectos beneficiosos, incluida una explicación y validación de los síntomas.5455 También puede haber implicaciones para recibir beneficios dentro del sistema de salud, lo que hace que algunas personas no sean elegibles para recibir ciertas formas de apoyo por parte del gobierno o las aseguradoras de salud.
Un enfoque colectivo que incluya ciudadanos informados y consumidores proporcionará información sobre cómo una nueva etiqueta podría ayudar a recalibrar las expectativas de detección, seguimiento y tratamiento. Cualquier proceso de reetiquetado necesita considerar el efecto no solo en pacientes nuevos sino también en aquellos que ya han sido diagnosticados con la condición.
Eliminar el cáncer de la etiqueta de una afección puede llevar a los pacientes a reconsiderar la naturaleza y el alcance del seguimiento y cuestionar la necesidad de tratamientos adicionales, lo que podría reducir el sobretratamiento y los efectos psicológicos dañinos asociados.1
Por otro lado, los pacientes pueden percibir que la nueva etiqueta socava su cuidado actual, incluido el cambio de la ayuda a la que pueden acceder.56 Una vez etiquetados con cáncer, las personas se vuelven parte de una comunidad más amplia de sobrevivientes de cáncer.
La eliminación de la etiqueta del cáncer podría significar que muchos pacientes perciben que han sido clasificados falsamente, que ya no son sobrevivientes de cáncer y que posiblemente hayan recibido tratamientos innecesarios. Esto puede causar angustia y confusión psicológica. Como sugirió recientemente un defensor de pacientes, discutir por qué la terminología de diagnóstico ha cambiado con su médico puede ayudar a los pacientes a aceptarlo56.
Hacia adelante
Se han propuesto varios nombres para ayudar a transmitir el pronóstico favorable de las lesiones de bajo riesgo, incluidas las lesiones indolentes de bajo potencial maligno (IDLE), células anormales y microtúmulos.24
Aunque la etiqueta debe ser biológicamente precisa, también debe ser algo que los pacientes puede entender y eso no inducirá una preocupación desproporcionada. La participación de la sociedad civil y del consumidor en el proceso de reetiquetado ayudará a garantizar que cualquier etiqueta nueva sea entendida y respaldada por la comunidad en general.
En última instancia, eliminar la etiqueta del cáncer creará controversia y llevará tiempo. Sin embargo, si se realiza a través de un amplio proceso de múltiples partes interesadas, debería ayudar a garantizar una atención basada en la evidencia adecuada para los pacientes actuales y futuros.
Una reforma segura y efectiva también requiere aprender de ejemplos pasados ??y una evaluación formal de las implicaciones de la práctica y los resultados del paciente de cualquier cambio. Aunque aún no está claro cuál es la mejor manera de avanzar, no podemos continuar diciéndole a muchas personas que tienen cáncer cuando esa etiqueta les puede estar haciendo más daño que bien.
Puntos de resumen
  •     Las etiquetas utilizadas para describir las condiciones médicas pueden influir en las decisiones de tratamiento y las respuestas psicológicas.
     
  •     Se ha propuesto eliminar la etiqueta del cáncer de las condiciones de bajo riesgo que no es probable que cause daño si no se trata, para reducir el sobrediagnóstico y el sobretratamiento.
     
  •     El cambio requiere discusiones entre los principales grupos de clasificación y estadificación del cáncer, las agencias de salud, las sociedades de cáncer y los ciudadanos y grupos de consumidores.
     
  •     La evaluación formal de las implicaciones de la práctica y los resultados del paciente es vital para evaluar los beneficios y los daños y garantizar la seguridad futura.

martes, 18 de septiembre de 2018

LEEMOS Y ESCRIBIMOS DESDE HACE 5000 AÑOS

Demostrada la existencia de dos zonas cerebrales básicas implicadas en la lectura


Una nueva investigación realizada en el centro vasco BCBL revela que el área visual de las palabras, una zona del cerebro fundamental para la lectura, está dividida en dos partes con funciones diferentes: perceptual y léxico semántica.
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<p>La lectura es una habilidad a la que nuestro cerebro no se ha adaptado como consecuencia de la evolución. / BCBL</p>
La lectura es una habilidad a la que nuestro cerebro no se ha adaptado como consecuencia de la evolución. / BCBL
La actividad cerebral relacionada con la lectura es todavía uno de los grandes retos para la comunidad científica. Se trata de una habilidad a la que nuestro cerebro no se ha adaptado como consecuencia de la evolución, tal y como ha ocurrido con el habla.
Uno de los puntos de debate radica precisamente en cuál es la función que realiza la parte de nuestro cerebro que resulta imprescindible para leer, la denominada área visual de las palabras.
Mientras algunos científicos consideran que su función es netamente perceptual –visual–, otros investigadores opinan que es más léxico semántica, porque esa misma zona se activa también con otras actividades, como escuchar palabras.
Este debate tiene consecuencias muy importantes en la investigación del lenguaje y, sobre todo, en sus aplicaciones clínicas. Ahora, científicos del Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL) han conseguido entender mejor los criterios que existen sobre el funcionamiento del área visual de las palabras.

El área visual de las palabras, denominada técnicamente corteza ventral occipitotemporal, es una zona muy conectada con la visión que sirve tanto para extraer las características de la información como para enviarla. Resulta fundamental para la lectura: una persona con una lesión en esta área no podría leer.
El trabajo, que acaba de ser publicado por la revista PNAS, ha sido conciliador con la evidencia existente: por un lado tiene una función perceptual y, por otro, léxico semántica, pero cada una está residenciada en una subárea diferente y conectadas por medio de circuitos distintos.
Debido a que la capacidad de leer comenzó hace poco más de 4.000-5.000 años, la evolución del ser humano no ha sido capaz de esculpir una estructura cerebral específica para la lectura, función que nuestro cerebro toma prestada reutilizando otras estructuras ya existentes.
Según explica Kepa Paz-Alonso, director del trabajo en el que también han tomado parte Garikoitz Lerma-Usabiaga y Manuel Carreiras, para hacer el estudio sometieron a un centenar de personas a las técnicas de resonancia magnética funcional y estructural más actuales.
Su objetivo era descubrir si dentro de esa zona había dos áreas distintas que realizaban funciones diferentes y estaban conectadas estructuralmente a vías distintas, aunque complementarias, del circuito de lectura.
Para ello, comprobaron qué puntos se activaban mientras las personas leían, e identificaron el circuito de la lectura viendo cuáles eran los conectores o tractos de materia blanca que unían las distintas zonas de la corteza cerebral que estaban activas al leer.
Mejora en trastornos como la dislexia
La resonancia reveló cómo era la activación funcional según el tipo de tarea que hacían los individuos, más perceptual o más léxico semántica, y también comprobó que había partes de la corteza cerebral con composición y tipos de neuronas diferentes, algo que indicaba que cada parte realizaba tareas distintas.
 La capacidad de leer comenzó hace poco más de 4.000-5.000 años
Para Paz Alonso, la importancia de este trabajo radica en que permite “entender mejor cómo funciona el cerebro durante la lectura y qué tipo de procesos se llevan a cabo en un sitio o en otro, que hasta ahora se creía que eran el mismo”. El investigador del BCBL asegura que este estudio ayudará en la investigación de trastornos de lectura como la dislexia, ya que se podrá comprobar qué áreas del cerebro muestran menor activación durante la lectura entre personas que la sufren.
Por otro lado, contribuirá a comprobar el peso de estas áreas de la lectura en distintas lenguas como el inglés, el español, el hebreo y el chino, algo en lo que ya trabaja el BCBL junto con otros centros y universidades en Estados Unidos, Israel y Taiwan.
Referencia bibliográfica:
Garikoitz Lerma-Usabiaga, Manuel Carreiras, Pedro M. Paz-Alonso. ‘Converging evidence for functional and structural segregation within the left ventral occipitotemporal cortex in reading’. PNAS, 17 de septiembre de 2018.

lunes, 17 de septiembre de 2018

SE ACABO LA MAFIA DE LAS REVISTAS MEDICAS DE LOS LABORATORIOS TRINCONES




Nunca subestimen el poder de una persona decidida. Primero fue Edward Snowden, con el sistema de seguridad estatal; luego la periodista británica Carole Cadwalladr, con sus investigaciones sobre el Big Data y Facebook; y ahora Alexandra Elbakyan, la joven científica kazaja que ha puesto patas arriba a una industria devenida en multimillonaria gracias a las barreras de pago para el conocimiento.
Sci-Hub, el rastreador web que Elbakyan fundó en 2011 para publicar artículos de acceso restringido, ha hecho más que ningún gobierno para enfrentar una de las mayores estafas de la era moderna: la que convierte en beneficios privados las investigaciones públicas que nos pertenecen a todos.
Todas las personas deberían tener la libertad de aprender y el conocimiento debería ser difundido de la forma más amplia posible. A nadie se le ocurriría decir que está en desacuerdo con estas afirmaciones. Sin embargo, los gobiernos y las universidades han permitido que las grandes editoriales académicas nieguen esos derechos. Tal vez la edición académica parezca un asunto oscuro y antiguo, pero su modelo de negocio está entre los más despiadados y rentables de todos.
El famoso timador Robert Maxwell fue uno de sus pioneros. Cuando vio que los científicos necesitaban estar informados sobre todos los desarrollos significativos que se dieran en su campo, entendió que las revistas que publicaban los artículos académicos con esos avances podían volverse monopólicas, cobrando tarifas exorbitantes por la transmisión del conocimiento. A su hallazgo lo llamó la "máquina de financiación perpetua".
Maxwell también se dio cuenta que podía apropiarse del trabajo y los recursos de otras personas a cambio de nada. Los gobiernos financiaban la investigación que Pergamon, su compañía, publicaba; y los científicos escribían, revisaban y editaban las revistas sin cobrar. Su modelo de negocio se basaba en poner una barrera a los recursos públicos y de todos. O para usar el término técnico, un robo a plena luz del día.
Cuando sus otros emprendimientos empezaron a tener problemas, Maxwell vendió Pergamon al gigante editorial holandés Elsevier. Como todos sus grandes rivales, Elsevier ha mantenido hasta la fecha el modelo de negocio, con beneficios que siguen siendo espectaculares.
Cinco empresas publican la mitad de toda la investigación que se hace en el mundo: Reed Elsevier, Springer, Taylor & Francis, Wiley-Blackwell y la American Chemical Society. Para tener acceso a sus paquetes de revistas, las bibliotecas desembolsan fortunas. A los que no pertenecen al sistema universitario se les exige un pago de 20, 30 y a veces hasta 50 dólares por la lectura de un solo artículo.
Aunque las revistas de acceso abierto han crecido mucho, los investigadores siguen necesitando los artículos de pago de las revistas comerciales. A muchos no les queda otra alternativa que publicar sus investigaciones con estas empresas porque las personas que financian, recompensan o promocionan su trabajo los evalúan por el alcance de las revistas en las que se leen sus papers. Toda una estafa sobre la que ningún ministro de Ciencia ha dicho una sola palabra.
Este año  me diagnosticaron cáncer y tuve que elegir entre varios tratamientos alternativos. Antes de tomar una decisión quise documentarme. Es decir, leer artículos científicos. De no ser por el material pirateado que encontré en Sci-Hub, habría tenido que gastar miles de libras. Pero igual que la mayoría de la gente, no tengo ese dinero, así que me habría dado por vencido antes de adquirir la información necesaria. Solo puedo especular con lo que habría ocurrido de no tener acceso a esos papers que influyeron en mi decisión, pero es posible que Elbakyan, a la que no conozco, me haya salvado la vida.
Como muchos científicos de países con programas de investigación poco dotados, Elbakyan se dio cuenta de que no podría terminar su investigación en neurociencia sin artículos pirateados. Indignada por la barrera en los conocimientos que levantaban las revistas, utilizó sus habilidades como hackerpara compartir los papers con la comunidad. Sci-Hub permite el acceso libre a 70 millones de papers que, de otra manera, estarían bloqueados detrás de las barreras de pago.
En el año 2015, la demandó Elsevier y ganó 15 millones de dólares por los daños y perjuicios causados con la infracción de los derechos de autor. En 2017, y por una demanda de la American Chemical Society, le pusieron  una multa de 4,8 millonesde dólares.
Los dos fueron casos civiles, relativos a asuntos civiles. Los tribunales estadounidenses consideran que las acciones de Elbakyan constituyen una violación a los derechos de autor y un robo de información, pero para mí su trabajo es una forma de devolver al dominio público cosas que nos pertenecen y por las que hemos pagado.
En la gran mayoría de los casos, las investigaciones denunciadas como pirateadas han sido pagadas por los contribuyentes. La mayor parte del trabajo de redacción, revisión y edición se desarrolla en universidades y con fondos estatales. Pero este bien público es capturado, empaquetado y vendido de nuevo a los contribuyentes por unas tarifas desproporcionadas.
Las bibliotecas públicas son las que más pagan por ellos. Los contribuyentes desembolsan dos veces: primero para financiar la investigación y luego para leer el trabajo que han patrocinado. Tal vez haya justificaciones legales para esta práctica. Justificaciones éticas no hay ninguna.
Alexandra Elbakyan vive ocultándose. Lejos de la jurisdicción de los tribunales estadounidenses, va cambiando de dominio a Sci-Hub a medida que hacen caer la página.
No es la única persona que ha desafiado a las grandes editoriales. La Biblioteca Pública de Ciencia ( Public Library of Science) fue fundada por investigadores que se oponían a la forma en que la industria impide el acceso público al conocimiento. También protestaban por la lentitud, la torpeza y la antigüedad de un proceso de publicación que frena la investigación científica. Han demostrado que no hace falta pagar para tener revistas excelentes, con defensores como Stevan Harnad, Björn Brembs, Peter Suber y Michael Eisen cambiando la percepción del público sobre el tema.
Aaron Swartz, el brillante innovador de Internet, intentó compartir en el dominio público 5 millones de artículos científicos.  Se quitó la vida cuando se vio ante la posibilidad de pasar décadas encerrado en una prisión federal estadounidense por aquel acto desinteresado.
Las bibliotecas ahora se sienten capaces de enfrentarse a las grandes editoriales. Pueden negarse a renovar los contratos porque saben que sus usuarios tienen alternativas para evitar la barrera de pago. Ahora que el sistema comienza a chirriar, los organismos de financiación estatal encuentran por fin el valor de hacer lo que deberían haber hecho hace décadas: exigir la democratización del conocimiento.
Un consorcio europeo de estos organismos (entre ellos, las principales agencias de investigación del Reino Unido, Francia, los Países Bajos e Italia) publicó la semana pasada su Plan S. A partir de 2020, insisten, la investigación que ya haya sido pagada con impuestos dejará de estar bloqueada. Todos los investigadores que se financien con estos organismos deberán publicar su trabajo exclusivamente en revistas de acceso libre.
Las editoriales están enfurecidas. Springer Nature ha argumentado que el plan "podría socavar todo el sistema de publicación de investigaciones". Sí, esa es la idea. Los  editores de la serie Science sostienen que "interrumpiría las comunicaciones académicas, perjudicaría a los investigadores y tendría un efecto negativo sobre la libertad académica". "Si crees que la información no debería costar nada, usa Wikipedia", dice Elsevier recordándonos, sin darse cuenta, lo que ocurrió con las enciclopedias comerciales.
El Plan S no es perfecto, pero debería ser el principio del fin del escandaloso legado de Maxwell. Mientras tanto, y como una cuestión de principios, no pagué ni un céntimo por leer un artículo académico. La elección ética es leer el material robado que publica Sci-Hub.


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Un grupo de botánicos, microbiólogos y bioquímicos ha revelado que las plantas sienten el dolor de cualquier daño y lo propagan y comparten con otras plantas.
Cuando una planta es mordida por una oruga o un insecto, reacciona al daño de la misma manera en la que lo haría un animal, usando las mismas moléculas, a pesar de que las plantas no tienen un sistema nervioso. Esa reacción tiene como función activar un sistema de “defensa”, además de propagar y compartir el “dolor” con otras plantas.
El grupo de experto desveló esta importante información tras estudiar las reacciones de la Arabidopsis thaliana, una pequeña planta crucífera nativa de Eurasia y el norte de África, según recogió el viernes la revista Science.
“Las plantas son estacionarias y no pueden escapar de los herbívoros, de manera que deben responder con defensas químicas para disuadirlos y reparar el tejido dañado”, se lee en el resumen del ensayo escrito por dos biólogas de la Universidad de Wake Forest (Carolina del Norte, EE.UU.).
Las plantas son estacionarias y no pueden escapar de los herbívoros, de manera que deben responder con defensas químicas para disuadirlos y reparar el tejido dañado”, se lee en el resumen del ensayo escrito por dos biólogas de la Universidad de Wake Forest (Carolina del Norte, EE.UU.).


  • Revelan datos sobre un laboratorio biológico estadounidense en Georgia.
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Washington podría haber usado un centro médico que creó en Georgia para realizar experimentos “prohibidos” en EE.UU., advierte un exministro georgiano.
Aunque el Gobierno georgiano desmiente la información, el exministro de seguridad Igor Giorgadze (1993-1995) asegura que ha conseguido 100 000 páginas de datos clasificados que desvelan “oscuros secretos” en relación al Centro de Investigaciones de Salud Pública Richard Lugar, en las afueras de Tiflis, capital de Georgia.
Los documentos —el  exministro dice que los publicará gradualmente— incluyen experimentos realizados con seres humanos, que en algunos casos han causado su muerte. Otra parte revela investigaciones militares y el desarrollo de armas biológicas, según destaca la cadena rusa RT, citando a Giorgadze.
El laboratorio fundado en 2011 por Estados Unidos “a unos 17 kilómetros de Tiflis (…) nunca se destinó a centro médico ni parecía un hospital (…) El centro podría estar realizando experimentos que están prohibidos en el suelo estadounidense”, indicó el domingo Giorgadze a RT.
La fuente añadió que para la Agencia de Reducción de Amenazas de Defensa (DTRA, por sus siglas en inglés) el centro es “una agencia de apoyo” militar del Departamento de Defensa estadounidense (el Pentágono), que se ocupa de desarrollar armas de destrucción masiva.
El laboratorio fundado en 2011 por Estados Unidos “a unos 17 kilómetros de Tiflis (…) nunca se destinó a centro médico ni parecía un hospital (…) El centro podría estar realizando experimentos que están prohibidos en el suelo estadounidense”, informó el domingo el exministro georgiano de seguridad Igor Giorgadze.

Citando documentos desclasificados, Giorgadze precisa que EE.UU. ha desarrollado, entre otros dispositivos, aviones teledirigidos para lanzar moscas y “toxinas letales y no letales”, usadas “para llevar a cabo operaciones de sabotaje”.
El exministro georgiano subraya que el inicio de las actividades del laboratorio coincidió con el creciente brote de ciertas enfermedades. Los residentes que viven cerca del centro se quejan de “frecuentes dolores de cabeza, enfermedades” y de un persistente “olor extraño”, añade.
En 2014, el Centro Richard Lugar, en Georgia, fue equipado con instalaciones para experimentar con insectos y lanzó un proyecto llamado “Expandiendo el conocimiento sobre el cifrado de las moscas pequeñas en Georgia y el Cáucaso”, aunque el plan cubría un área geográfica mayor que la mencionada.
El Ministerio ruso de Defensa ha reaccionado ante esta información, señalando que “los documentos publicados contienen indicios de serias infracciones de la Convención sobre Armas Biológicas (1972) por parte de Estados Unidos”

4 mitos del virus del papiloma humano, la enfermedad de transmisión sexual que afecta el 80% de las personas

Cuello uterinoDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl virus del papiloma humano es la principal causa del cáncer de cuello uterino.
Altos niveles de vergüenza y desconocimiento están asociados con el virus del papiloma humano (VPH), que se transmite por vía sexual y afecta al 80% de la población.
Así lo revela una encuesta de percepción, que pone al descubierto el estigma que existe en torno al virus.
Realizado por la Fundación Jo para la Prevención del Cáncer Uterino en Reino Unido, el sondeo determinó que a pesar de ser la infección de transmisión sexual más común que existe, persisten muchas imprecisiones que pueden tener consecuencias más serias que el mismo VPH.
Una de las conclusiones de la encuesta más preocupantes es que las mujeres no se realizan los exámenes de diagnóstico debido al estigma que hay en torno a la enfermedad y al virus que la causa.
La encuesta, en la que tomaron parte 2.000 mujeres, encontró que la mitad de ellas se sentían avergonzadas y perdían interés en el sexo por haber contraído el virus.Saltar las recomendacione
Las respuestas también determinaron que el 35% de las encuestadas respondió que no tenía la menor idea sobre el VPH, mientras que cerca del 60% señaló que pensaba que era equivalente a tener cáncer.
Laura FlahertyDerechos de autor de la imagenLAURA FLAHERTY
Image caption"Pensé que mi novio me estaba engañando cuando me dijeron que tenía el virus del papiloma humano", le dijo Laura Flaherty a la BBC.
"Cuando recibí una carta con los resultados que diagnosticaban que tenía el VPH, no sabía qué era. Entonces lo busqué en internet y descubrí que era una enfermedad de transmisión sexual, por eso pensé de inmediato que mi pareja me había engañado", dijo Laura Flaherty, de 31 años, cuya historia es muy parecida a la de muchas entrevistadas.
"No sabía nada del asunto. Me sentí sucia. Me demoré en comprender que el virus puede estar inactivo durante mucho tiempo y que es bastante común. Nadie cercano a mí lo sabía", agregó Flaherty, quien fue diagnosticada con cáncer de cuello uterino en 2016.
El estudio demostró que sigue existiendo una apremiante necesidad de divulgar información clara sobre el virus del papiloma humano pues el conocimiento salva vidas.

Derribando los mitos sobre el VPH

Mito 1: "El VPH solo se transmite sexualmente"
Hecho: el VPH usualmente se transmite sexualmente, pero también puede transmitirse por el contacto de la piel en las áreas genitales y de la boca.
Mito 2: "El VPH es una señal de promiscuidad"
Hecho: el 80% de los seres humanos va a contraer el virus en algún momento de su vida. Es muy fácil de contraer y de transmitir y puedes contagiarte desde la primera vez que tienes cualquier tipo de contacto sexual.
Mito 3: "El VPH significa que tengo cáncer"
Hecho: hay por lo menos 200 tipos de VPH. Cerca de 40 de ellos afectan el área genital, lo que sólo significa que residen en esa zona. Unos pocos de esos 40 causan algunas sensaciones molestas pero inofensivas, como verrugas genitales. Unos 13 tipos de alto riesgo pueden causar cáncer de cuello uterino y otros cánceres genitales, así como cáncer de boca y garganta, pero eso es raro.
Mito 4: "Si tienes el VPH lo sabrás solo"
Hecho: el VPH no presenta síntomas y en la mayoría de los casos el sistema inmunológico liberará al cuerpo de la infección. Los exámenes de cuello uterino identifican cualquier célula anormal.

Una de las razones de la iniciativa es cambiar la mentalidad sobre el tema. Y sobre todo, como señala la Fundación Jo, que las mujeres hablen más sobre el tema.
El VPHDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl VPH no solo se transmite por vía sexual, sino también por el contacto con la piel en las áreas genitales y de la boca.
"Examinarse para saber si tienes VPH es la manera más efectiva de identificar si tienes más riesgo de padecer de cáncer de cuello uterino", dijo Robert Music, presidente de la Fundación para la Prevención del Cáncer de Cuello Uterino en Reino Unido.
"Sin embargo, el VPH puede resultar confuso, así que tenemos que encontrar la manera de normalizar el concepto, para que las personas no se sientan avergonzadas por decir que tienen el virus".

Reducción

Desde 2008, la OMS aprobó la vacuna contra el VPH -que no ha estado exenta de polémica- y algunos registros muestran un rápido declive del contagio y la enfermedad en algunas partes del mundo.
Según la OMS, la vacuna reduce en un 70% las probabilidades de sufrir cáncer de cuello uterino si se aplica en jóvenes entre los 12 y los 26 años, antes de que tengan su primera relación sexual.
vacunaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEn 2008 la OMS aprobó la vacuna para el VPH, que de acuerdo a la organización reduciría en un 70% las infecciones que causan el cáncer de cuello uterino.
Y en algunas zonas donde se han administrado las vacunas, el beneficio es evidente.
Por ejemplo, un estudio del Royal Womens Hospital de Australia señaló que se había presentado una merma en las infecciones por el VPH del 86% en jóvenes de 18-24 años que habían recibido tres dosis de la vacuna, y de un 76% en aquellos casos que solo habían recibido una dosis.
En Reino Unido, los números son similares. Las infecciones han bajado en menores de entre 12 y 18 años.
En América Latina, los datos son disímiles. A pesar de la rápida implementación de la vacuna en sus primeros años, los números de cobertura se redujeron debido a algunas anomalías que se adjudicaron a su aplicación.
"Los doctores y profesionales de la salud están teniendo más conversaciones con sus pacientes sobre el VPH cuando ellos vienen a recoger el resultado de los exámenes que se realizan", le dijo a la BBC la doctora británica Philippa Kaye.
"Entender cómo se transmite el virus y los riesgos que tiene va a ayudar a derribar el estigma que hay a su alrededor", añadió.