miércoles, 18 de julio de 2018

EN RUSIA EL ABORTO ES LEGAL DESDE 1917 Y SON LA SEGUNDA POTENCIA MUNDIAL


Por qué testifiqué en el debate sobre el aborto en Argentina
El prestigioso genetista argentino Alberto Kornblihtt, miembro de la Academia de Ciencias de Estados Unidos e Investigador de la Nación Argentina, explica las claves del debate que ahora se desarrolla en el Senado.
El mes pasado, di testimonio en audiencias públicas previas a una sesión de 23 horas del Parlamento Argentino en que se trató la despenalización del aborto, un tema que pocos habrían esperado que llegara a la cámara hace sólo un año. Cientos de miles de personas se concentraron en las calles que rodeaban al Congreso, manifestando por la legalización del aborto, y festejaron el 14 de junio, cuando la Cámara de Diputados votó, por un estrecho margen, a favor del derecho de abortar.
Se trata de un debate actual también en otros países y mi experiencia muestra que la ciencia básica juega un papel en cómo la gente elabora sus puntos de vista. Estaciones de radio y televisión de Argentina reprodujeron mi exposición. El video de mi charla fue compartido más de 2,7 millones de veces en Facebook en Argentina y se extendió a España y Brasil, donde fue subtitulado en portugués.
Argentina es el país de nacimiento del Papa Francisco. El apoyo gubernamental a la Iglesia Católica está escrito en la constitución y el aborto es ilegal, excepto para casos de violación y amenazas a la vida de la mujer. Incluso si en agosto la ley no se aprobara en el más conservador Senado, el voto de los diputados representa un cambio cultural, similar al visto en la votación de mayo en Irlanda, también un país católico.
Más de 700 ciudadanos hablaron durante 7 minutos cada uno en las audiencias públicas previas a la votación en Diputados, presentando argumentos a favor y en contra de la despenalización. Yo fui invitado a hablar en la última sesión del 31 de mayo. Numerosos activistas sociales y médicos, incluido el ministro de salud –uno de los pocos miembros del gabinete a favor de legalización– centraron sus intervenciones en el problema de salud pública que representan los abortos clandestinos, una de las causas de muerte materna. Yo me concentré en cambio en la confusión existente entre el concepto de embrión y de persona: en muchos países, un estado adquirido sólo después del nacimiento con vida. Expliqué que algunos términos usados en argumentaciones basadas en valores subjetivos no tienen mucho sentido en biología. Por ejemplo, un embrión está hecho de células vivas, pero también lo están la placenta, el esperma y los óvulos. Y una persona puede ser declarada muerta cuando su corazón deja de latir o su actividad cerebral cesa, a pesar de que las células de su cuerpo permanecen vivas durante una cantidad de tiempo sustancial. Por consiguiente, no es obvio que todo lo que esté formado por células humanas sea considerado un ser humano.
También expliqué que la fecundación de un óvulo por un espermatozoide es condición necesaria pero no suficiente para producir un bebé. Somos mamíferos placentarios: los embriones sólo pueden desarrollarse hasta la madurez dentro del útero. Hasta el momento, nadie ha logrado crear un mamífero placentario completamente desarrollado fuera de un útero. Además, un embrión en desarrollo depende del intercambio placentario. El oxígeno y los alimentos pasan del torrente sanguíneo de la futura madre a la placenta y luego al embrión. El dióxido de carbono y las moléculas tóxicas pasan del embrión a la placenta y luego al flujo sanguíneo de la madre.
Por lo tanto, dije que, en mi opinión, un embrión es casi como un órgano de la madre: sus células dependen de su torrente sanguíneo para recibir nutrientes y eliminar desechos. También dije que sin el derecho de interrumpir embarazos, las mujeres son esencialmente puestas en esclavitud de sus embriones.
Para mi sorpresa, muchos legisladores, incluso los del partido del gobierno, cuyas políticas científicas y económicas he criticado, saludaron mis palabras. Al menos diez diputados de ambos lados del espectro político citaron mis argumentos en el tramo final del debate.
Recibí docenas de correos electrónicos de personas que no conocía. Una mujer me escribió para decir que, para ella, un punto culminante de la argumentación era la apreciación de cómo la excepción legal en caso de violación ya apoya la noción de que hay una diferencia conceptual entre un embrión y un ser humano formado. Sólo si un embrión no es considerado una persona podría aceptarse que uno que haya resultado de una violación tuviera menos derechos que otro resultante de una relación sexual consentida.
Por supuesto, no todo el mundo estuvo contento. Algunas publicaciones en la Web me tildaron de mentiroso por minimizar el hecho de que el huevo fecundado tiene la información genética completa de un ser humano, lo cual, para ellos, es suficiente para considerar al embrión como “vida humana” y al aborto como homicidio.
Entiendo que los argumentos biológicos básicos son, con razón, sólo una parte de cómo conforman las personas sus puntos de vista y cómo los responsables políticos toman decisiones. Tampoco puedo ignorar que mis valores coinciden con mis argumentos. Incluso antes de saber lo que era una célula, percibía la diferencia entre una persona y lo que estaba dentro del útero de una mujer embarazada, y razonaba que la continuación del embarazo no era un bien equivalente al de la vida y la salud de la madre.
Las personas no entrenadas en ciencia buscan certezas. Sin embargo, traté de no ocultar información ni exagerar. Se puede explicar con cierta certeza que un embrión no es lo mismo que un ser humano completamente formado, pero no es fácil definir un punto preciso en un proceso gradual en que un embrión se convierte en un ser humano, aunque tal vez el cambio más dramático ocurra en el nacimiento, cuando el bebé deja de depender de la placenta y comienza a respirar a través de sus pulmones y alimentarse a través de su boca.
Existe mucha presión para valorar a la ciencia sólo por su potencial para producir bienes y servicios. Por el contrario, estoy convencido del valor de la ciencia para explicar cómo los hechos pueden influir sobre las creencias. Por lo tanto, intento involucrarme de manera de alentar una opinión pública informada y el pensamiento crítico, incluyendo dudas e incertidumbres. Eso, más que cualquier aplicación práctica, es la herramienta más poderosa que aporta la ciencia para ayudar a tomar decisiones relacionadas con la vida cotidiana.
*Alberto Kornblihtt es biólogo molecular, Investigador Superior del CONICET y Profesor Titular Plenario de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Este artículo fue publicado ayer por la revista Nature, la más prestigiosa revista científica del mundo, en la sección World View, que siempre está escrita en primera persona.

martes, 17 de julio de 2018

SI UN DIA LA TIERRA ES UN MUNDO MARINO....NOS PODRÍAMOS ADAPTAR


Así bucean en realidad los mamíferos marinos


Durante la inmersión, los pulmones de los mamíferos marinos cuentan con mecanismos activos, y no solo pasivos, con los que evitan la enfermedad de descompresión. Dos nuevos estudios, liderados por la Fundación Oceanogràfic, han permitido estudiar a delfines salvajes sin encontrar diferencias fisiológicas entre los que cazan en superficie y los que lo hacen a gran profundidad. Pero el mecanismo podría dejar de funcionar si los animales están estresados. 
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<p>Los delfines que bucean en profundidad necesitan un ritmo cardíaco más elevado. / Pixabay</p>
Los delfines que bucean en profundidad necesitan un ritmo cardíaco más elevado. / Pixabay
¿Cómo hacen los mamíferos marinos para no sufrir la enfermedad de descompresión? Cualquiera que haya buceado sabrá del riesgo que existe al subir demasiado rápido a la superficie: el gas nitrógeno que ha pasado del aire a la sangre ya los tejidos del cuerpo durante la inmersión, puede expandirse rápidamente y provocar la aparición de burbujas que, en situaciones muy graves pueden causar la muerte.
El pasado abril, la Fundación Oceanogràfic y el Centro de Mamíferos Marinos de la Institución Oceanográfica Woods Hole (WHOI, en sus siglas en inglés) de Massachusetts (EE UU) propusieron una hipótesis rompedora que explicaba cómo mecanismos pulmonares activos de los animales, y no pasivos como se creía hasta ese momento, les permitían no padecer la enfermedad del buceador.
Ahora, un equipo internacional de investigadores liderados por Andreas Fahlman, investigador de la Fundación Oceanogràfic, publica en Frontiers in Physiology dos nuevos estudios sobre delfines en libertad que parecen corroborar esta teoría.
“¿Cómo puede una única especie tener estilos de vida tan distintos?”, se planteó Fahlman cuando observaba a dos poblaciones diferentes de delfín mular (Tursiops truncatus): una caza en superficie, cerca de la costa de Florida (EE UU); y otra, en las Islas Bermudas, donde busca comida a unos mil de metros de profundidad, realizando inmersiones de hasta 13 minutos con una sola respiración.
“Queríamos evaluar qué tipo de diferencias ocasionaban comportamientos tan diversos; permitiéndonos determinar hasta qué punto la fisiología puede cambiar dentro de una misma especie, y entender la amenaza que el estrés provocado por la actividad humana puede suponer a estos delfines en sus inmersiones profundas”, explica el experto.
Los resultados reflejan que no hay diferencias en la mecánica pulmonar ni en el metabolismo entre una y otra población, lo que concuerda con la hipótesis planteada en abril. Al depender la respiración de un mecanismo activo, la misma especie podría perfeccionarlo de diferentes maneras, según sus necesidades. Este mecanismo activo consistiría en dirigir el flujo sanguíneo durante la inmersión hacia las zonas del pulmón que han colapsado por la elevada presión, lo que limita el intercambio de gases, incluyendo el nitrógeno.

El corazón marca la diferencia
No obstante, el flujo sanguíneo puede redirigirse a otras zonas permitiendo la captación de suficiente cantidad de oxígeno en sangre y eliminación del dióxido de carbono cuando fuera necesario. Este estudio también concluyó que, de ser cierto, el mecanismo podría llegar a fallar si el animal se encuentra estresado.
La principal diferencia, el ritmo cardíaco. En otro de los estudios que se publican, los investigadores han estimado cómo las diferentes poblaciones gestionan el intercambio de gases entre la sangre y los tejidos en sus respectivos estilos de vida.
Elaboraron un modelo del metabolismo gracias a parámetros específicos de la especie, con el objetivo de determinar qué adaptaciones necesitarían los delfines de gran profundidad para alcanzar dichas marcas sin sufrir daños.“Los resultados indicaron que, para que un grupo buceara a tal profundidad sería necesario un ritmo cardíaco más elevado, no solo durante las estancias de recuperación en la superficie, sino también durante las inmersiones más superficiales que realizan entre dos profundidades para recuperar sus reservas de oxígeno”, indica Fahlman.
“Mantener la sangre en movimiento rápido y constante entre las sesiones de caza submarina les ayuda a reducir el tiempo que pasan en la superficie y mejorar la recuperación”, prosigue.
Las diferencias encontradas que permiten a una población bucear unas cien veces más hondo que la otra son unos mayores promedios de masa muscular, concentración demioglobina y volumen de sangre, que se sumarían al mayor ritmo cardíaco. No se distinguieron diferencias en la anatomía de las poblaciones ni en los mecanismos que emplean para bucear, como el mencionado colapso o compresión pulmonar.
Según Fahlman, “la hipótesis ofrece nuevas e interesantes rutas de investigación, orientadas a comprender cómo los mamíferos son capaces de sumergirse a profundidades extremas con el único apoyo de los pulmones llenos de aire, sin sufrir ninguno de los problemas que experimentamos los humanos”. Uno de los objetivos de Fahlman con estas investigaciones es “entender mejor cómo afecta nuestro impacto a estas especies, de forma que al final, podamos mejorar los esfuerzos para la conservación de los delfines y del resto de mamíferos marinos”.
Referencia bibliográfica:
Fahlman A, McHugh K, Allen J, Barleycorn A, Allen A, Sweeney J, Stone R, Faulkner Trainor R, BedfordG, Moore MJ, Jensen FH, and Wells RS. "Resting Metabolic Rate and Lung Function in Wild Offshore Common Bottlenose Dolphins, Tursiops truncatus, Near Bermuda". Front. Physiol9:886. doi:10.3389/fphys.2018.00886
Fahlman A, Jensen FH, Tyack PL and Wells RS. "Modeling Tissue and Blood Gas Kinetics in Coastaland Offshore Common Bottlenose Dolphins, Tursiops truncatus". Front. Physiol. 9:838. doi:10.3389/fphys.2018.00838

lunes, 16 de julio de 2018

Migas de pan de 14.400 años cuestionan el origen de la agricultura

Investigadoras españolas hallan restos de pan elaborado milenios antes del cultivo de los cereales

Los trozos de pan fueron hallados en un hogar (centro de la imagen) del yacimiento natufiense de Shubayqa 1.
Los trozos de pan fueron hallados en un hogar (centro de la imagen) del yacimiento natufiense de Shubayqa 1. ALEXIS PANTOS
El pan se inventó que el trigo cultivado. Investigadoras españolas han identificado restos de pan hecho hace 14.400 años, varios milenios antes de que los cereales fueran domesticados. El hallazgo da un revolcón al relato dominante sobre el origen de un alimento tan básico para la historia de muchas civilizaciones y el de la propia agricultura.
El descubrimiento se ha producido en el desierto Negro, en el nordeste de Jordania. En un hogar de una pequeña aldea, los científicos hallaron miles de restos orgánicos de origen vegetal. La mayoría pertenecían a un tubérculo acuático emparentado con la chufa. En menor cantidad, también identificaron semillas de avena, cebada o escaña, un trigo silvestre. Pero lo más llamativo eran 24 pequeños trozos churruscados.
"¿Tienes tostadora en casa? Pues estos 24 son muy parecidos a los restos de pan que se quedan en ella", dice la investigadora de la Universidad de Copenhague y principal autora del estudio, Amaia Arranz-Otaegui. "Al microscopio binocular [el óptico convencional] se ve que hay algo diferente, como incrustaciones. Pero con el microscopio electrónico de barrido [que usa haces de electrones en vez de luz], se ve que son células vegetales, células de granos de cereal", añade la investigadora del University College de Londres (UCL) y coautora de la investigación, Lara González Carretero.

Las migas de pan de 14.400 años fueron halladas por un equipo de arqueólogos de la Universidad de Copenhague en Shubayqa 1, uno de los yacimientos más antiguos de la cultura natufiense, presente en todo el Oriente Próximo, desde el norte del actual Irak hasta la península del Sinaí, en el moderno Egipto.  "Los natufienses fueron los últimos cazadores recolectores [en Oriente Próximo] antes de la llegada de los agricultores del Neolítico", recuerda Arranz-Otaegui, que ha participado en las excavaciones del desierto Negro durante cuatro años. Aquel pueblo ya tenía perros domesticados, habían abandonado la vida nómada y contaban con piedras, morteros y toda una industria lítica para, entre otras cosas, hacer pan.
El estudio, publicado en la revista PNAS, lo describe como un pan plano, sin levadura, ácimo, hecho de harina y agua. Al microscopio se puede observar una estructura similar, aunque menos inflada, que la de muchos panes actuales. Los vanos, los espacios huecos, apenas ocupan el 16%, frente al 40% - 70 % de los actuales con levadura. Se parecería más a un pan pita que a uno de molde. La datación por radiocarbono considera a este pan como el más antiguo de los encontrados. Hasta ahora, ese puesto lo tenía un pan encontrado por la propia González en Çatalhöyük, un yacimiento de la meseta de Konya, en la actual Turquía. Según sus estimaciones, tendría unos 9.000 años. El identificado ahora fue cocinado unos cinco milenios antes.
Sin embargo, el cultivo consciente de los cereales necesarios para obtener harina exigiría un proceso de domesticación que no se producirá hasta unos milenios más tarde. Así que los natufienses hacían su pan plano con granos de cereales silvestres en un proceso que debía ser muy costoso. "El trigo actual se descascarilla casi solo, en los silvestres la cobertura está diseñada para protegerlo y después había que molerlo, amasarlo, cocerlo... Todo apunta a que el pan se hacía en ocasiones, quizá para un uso simbólico o ritual, pero esto es difícil de demostrar", comenta la arqueóloga de la Universidad de Copenhague.
Imagen de tres de las muestras de pan vistas con microscopio electrónico de barrido.ampliar foto
Imagen de tres de las muestras de pan vistas con microscopio electrónico de barrido. 
De hecho, la presencia de cereales, pan y otros posibles derivados de la harina como las gachas es pequeña si se comprar con de otros vegetales o carnes hallados en el yacimiento. Apenas el 20% de la dieta de aquellas personas dependía de los cereales que recolectaban. Ese porcentaje irá aumentando a medida que avance la agricultura.
"El pan exige un proceso intensivo en mano de obra que incluye el descascarillado, la molienda de los cereales, el amasado y el horneado. Que esto se hiciera antes de los métodos agrícolas sugiere que era considerado algo especial y el deseo de hacer más de esta comida especial probablemente contribuyera a la decisión de empezar a cultivar cereales", opina el director de la tesis de González, el profesor de la UCL Dorian Fuller. Y con el cultivo de los cereales, se generalizó la agricultura, la acumulación de alimento, la primera explosión demográfica, las primeras ciudades, las estructuras sociales...

¿Y LOS FOTONES DE LA SUSTANCIA NEGRA DONDE VAN?....SE LOS COME MANDINGA


Una región del universo muy densa pone a prueba una teoría cosmológica


Investigadores del Instituto de Astrofísica de Andalucía y otros centros internacionales han encontrado un halo de materia oscura en torno a un cúmulo de galaxias seis veces más denso de lo que se esperaba. El hallazgo muestra que debe haber mecanismos muy eficaces, no contemplados hasta ahora, para la acumulación de materia en torno a las grandes estructuras del universo.

<p>Simulación por ordenador que muestra la distribución de materia en el universo, con nodos densos, filamentos y vacíos. / V. Springel, MPIA</p>
Simulación por ordenador que muestra la distribución de materia en el universo, con nodos densos, filamentos y vacíos. / V. Springel, MPIA
Según la teoría cosmológica más aceptada, antes de que se formaran las galaxias ya había concentraciones de materia oscura que sirvieron de aglutinante. El gas que daría lugar a las primeras galaxias se concentró en los grumos de materia oscura (un tipo de materia que no emite luz y solo interacciona gravitatoriamente), y este tipo de materia sigue siendo mayoritario en galaxias y cúmulos de galaxias, en forma de enormes halos en torno a la materia luminosa.

"La estructura a gran escala del universo es como una especie de telaraña en tres dimensiones, con grandes vacíos salpicados por filamentos y nodos densos de galaxias y cúmulos de galaxias", señala Mauro Sereno, investigador del Instituto Nacional de Astrofísica (INAF, Italia) que encabeza el estudio. Su estudio resulta complicado, porque los principales componentes del universo, la energía y materia oscuras, no se conocen con certeza y la materia ordinaria, que forma estrellas y planetas, apenas constituye un 5% del total".
Ahora, un grupo de investigadores, con la participación del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), ha hallado un halo de materia oscura tan denso que pone de manifiesto la existencia de mecanismos de crecimiento no contemplados hasta ahora.
De hecho, en los cúmulos de galaxias, las mayores estructuras del universo, la proporción de materia oscura y ordinaria está en torno a 5:1. El grupo de investigadores estudió una muestra de cúmulos para comprobar si, además de una relación ya conocida, según la que las regiones muy densas albergan halos de alta masa (y, al contrario, las de menor densidad albergan halos menores), pueden existir otros mecanismos, relacionados con el entorno de los halos, que puedan influir en la cantidad de materia que contienen.
Y hallaron un sistema extraño. "Estudiamos el entorno alrededor del cúmulo PSZ2 G099.86+58.45 hasta distancias de millones de años luz y comprobamos que presenta una densidad de materia seis veces mayor de la que cabría esperar", apunta Luca Izzo, investigador del IAA que participa en el trabajo.
Una lente gravitatoria
Los investigadores aplicaron una técnica conocida como lente gravitatoria: la materia del cúmulo y su entorno, en su mayor parte materia oscura, desvía los rayos de luz de las galaxias de fondo y actúa como una lupa, o una lente deformadora. A mayor densidad de materia, mayor será la deformación de las galaxias de fondo, y el estudio de 150.000 galaxias permitió determinar la densidad de PSZ2 G099.86+58.45, muy superior a la esperada.
"Este hallazgo revela un entorno muy raro en el actual paradigma de formación de estructuras en el universo e implica que, en efecto, existen mecanismos de aumento de masa en los grandes halos que pueden resultar muy eficaces", concluye Mauro Sereno.

Ariana Grande - God is a woman

domingo, 15 de julio de 2018

LA SIFILIS NO VINO DE AMERICA,ERA AUTOCTONA DE EUROPA

La historia de la primera gran epidemia de una enfermedad de trasmisión sexual (y por qué culparon a América)

Grabado siglo XVIIDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionPreparación de un remedio a base de guayaco.
En 1509 el joven soldado alemán Ulrich von Hutten contrajo una enfermedad desconocida en ese entonces mientras estaba en Italia.
El pobre hombre agonizaba con los síntomas que le causaba la enfermedad. Así pasó 10 años.
"(En todo el cuerpo) hay furúnculos, parecidos en tamaño y aspecto a una bellota. Emiten un hedor tan fétido y pestilente, que quien lo huele, cree estar infectado. El color de las pústulas es verde oscuro, verlas es peor que sentir el dolor que infligen, pese a que la sensación se asemeja a estar acostado sobre fuego".
Esa era la descripción que hacía el paciente de sus dolencias.
Se calcula que para la década de 1490 la población europea se había recuperado de las muertes causadas por la plaga, también conocida como la Muerte Negra. Una de cada tres personas falleció a consecuencia de la enfermedad en todo el continente.
Litografía de 1900 aprox.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionIlustraciones de la época representaban lo letal de la enfermedad.

El comienzo

A principios de 1495 el rey francés Carlos VIII invadió Nápoles tratando de reivindicar su derecho a ese reino. Pero las tropas empezaron a contagiarse con una nueva dolencia.
Nadie había visto nada similar. Los doctores de la época no encontraban ninguna referencia en libros médicos antiguos.
Preocupó a la población tanto como lo hizo el VIH cuando fue descubierto en la década de los 80 del siglo pasado.
Tenía una similitud con esa enfermedad: se transmitía a través del contacto sexual.
Se trataba de la sífilis.
La gente estaba aterrorizada porque se propagó con gran rapidez. Llegó a Escocia, Hungría y Rusia.
A excepción de los ancianos y los niños, todos corrían el riesgo de contagiarse. Se encontraba en el burdel, pero también en el castillo.
Se cree que los reyes Francisco I y Enrique III de Francia, así como el emperador Carlos V, padecieron la enfermedad. Se piensa que tampoco escaparon del contagio los monjes ni los clérigos.
No importaba la jerarquía. Cardenales, obispos e incluso los papas Alejandro VI y Julio II la sufrieron.
La velocidad con la que se propagó revela mucho acerca de los hábitos sexualesde la sociedad en esa época.
Grabado sobre madera, siglo XVDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionSe consideraba que las mujeres eran las responsables de tentar a los pobres hombres y transmitirles la enfermedad.

Historia

Los franceses, por supuesto, la llamaban la enfermedad napolitana. Pero el resto se refería a ella como la dolencia francesa. Inicialmente no tenía un nombre técnico.
Al final, un médico francés sugirió referirse a ella como la "enfermedad venérea" porque en ese entonces se consideraba que su causa principal era el acto del amor, el cual, a su vez, se vinculaba con la diosa Venus.
La epidemia causada por la sífilis era distinta a las vistas con anterioridad: no se concentraba en una zona en particular ni se relacionaba con la estación del año.
Todos corrían el riesgo de enfermarse. Y una vez que eso ocurría, parecía que la persona nunca se recuperaba. No había ningún lugar al que se pudiera escapar para salvarse.
Si el tormento era difícil de llevar en el día, en la noche era peor. Quienes la padecían gritaban continuamente debido al dolor que sentían en los huesos.
Condón del año 1800.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLos condones se empezaron a usar en el siglo XVI para combatir la enfermedad.

Putrefacción espacial

¿Cuál era la causa de la enfermedad? Se pensó que un castigo de Dios por los pecados cometidos por la sociedad.
Así que el primer paso para lidiar con la misma era arrepentirse y rezar por la protección divina.
Dios, sin embargo, enviaba señales a través de otros medios. Los astrólogos de la época afirmaban que lo ocurrido tenía relación con dos eclipses de sol y la confluencia de Saturno y Marte.
"Las lluvias que cayeron en el año en todos los países fueron tan copiosas, que la tierra se contaminó con el agua estancada. No era de extrañar que la enfermedad se hubiera presentado", afirmaba un profesor de medicina de la época.
La conjunción de las estrellas contaminó el clima, lo que a su vez causó una podredumbre venenosa del aire. La consecuencia fue la putrefacción del cuerpo humano.
Escena de un hombre descontento con el mercurio prescrito.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionUno de los remedios que se usó cuando la enfermedad empezó a propagarse fue el mercurio.

Esperanza

Se creía que el mercurio era el remedio para la sífilis. Era común utilizarlo para tratar problemas de la piel en esa época. Y ese fue el tratamiento que se le recomendó al soldado alemán. Respirar el gas del mercurio caliente.
Pero la cura era peor que la enfermedad. Los pacientes salivaban incontrolablemente, los dientes se les caían y perdían la razón. Sin embargo, se siguió utilizando por muchos años, interna y externamente.
Hasta que apareció un nuevo remedio en 1517: el guayaco, un arbusto que se encuentra en Haití. Supuestamente, era lo que usaban los oriundos de la isla.
Virutas del tronco se cocinaban a fuego lento en agua y el líquido se bebía dos veces al día. El tratamiento completo incluía pasar 30 días en un cuarto extremadamente caliente para sudar y botar la enfermedad.
En esa misma época se estableció una relación entre la sífilis y el castigo divino por un pecado personal y no colectivo. La persona se contagió por haberse involucrado en una relación sexual ilícita.
En ese contexto, las mujeres eran quienes transmitían la enfermedad y tentaban a los pobres hombres, en el estilo de Adán y Eva.
El estigma también afectaba a los niños cuyos padres sufrían de sífilis porque era una condición hereditaria. Generaciones enteras se consideraban malditas.
Bacteria Treponema pallidumDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLa bacteria causante de la sífilis se descubrió en 1905.

¿América o Europa?

Los contemporáneos pensaban que se trataba de una nueva enfermedad.
Una vez que se detectó que se transmitía de persona a persona, se asumió que tenía que haberse originado en un lugar en particular, y no como consecuencia del clima.
Se creía que había llegado a Europa con los marineros que regresaron de América con Cristóbal Colón.
Supuestamente atracaron en Barcelona, se unieron a las tropas en Nápoles y las prostitutas que siguieron al ejército se encargaron del resto.
Pero a los historiadores médicos americanos no les gustó nunca esa teoría, por lo que presentaron evidencia arqueológica para probar que la sífilis era una vieja enfermedad nativa de Europa que había aparecido con una nueva virulencia.
Alexander Fleming en su laboratorio.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLa cura definitiva llegó con la penicilina.

La cura

Es difícil saber si el debate se podrá dirimir. Pero hay certeza con respecto a ciertos aspectos. Las décadas previas y posteriores al 1.500 fueron de gran cambio en la sociedad europea.
La vida urbana, mudanzas y búsqueda de lugares para vivir, nuevas técnicas de guerra y cambios en los comportamientos sexuales.
El ambiente de los habitantes de esa época se modificaba constantemente. Y eso, generalmente, aumenta la incidencia de las enfermedades. Así que el surgimiento de nuevas epidemias era, probablemente, inevitable.
La sífilis llegó y se quedó, propagándose, en especial, en tiempos de guerra.
Con la llegada de la medicina moderna la bacteria que causa la enfermedad se identificó en 1905. Y en 1910 se descubrió el primer tratamiento efectivo.
Pero no fue sino hasta 1943, con el descubrimiento de la penicilina, que se encontró la cura para el padecimiento.
Los gritos nocturnos cesaron.