martes, 24 de abril de 2018

ISRAEL ,REY DE REYES DE TRAFICO DE ORGANOS,ARMAS,DROGA,CRIPTODIVISAS,MUJERES....

Tráfico de órganos: las culpas de Israel nunca purgadas

El tráfico de órganos en Italia, Brasil y Palestina tiene un denominador común: la participación de ex funcionarios israelíes pillados con las manos en la masa. La justicia no llega para un número indeterminado de familias que perdieron a sus hijos y cuyos cuerpos fueron encontrados abiertos, sin riñones; otros, con engaños, fueron trasladados a Sudáfrica, donde también fueron sacrificados.
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Un negocio bajo el nombre falso de “extracciones”: desde Palestina hacia Italia, pasando por Brasil. La realidad es una construcción social. Sin embargo, es imposible ocultar la verdad.
Italia es el país donde la demanda y la oferta de órganos humanos se mueven desde la sombra desde hace muchas décadas. Y esto, gracias a la impunidad que cubre las actividades ilegales y criminales sionistas, que han sido protegidas por integrantes de los servicios de inteligencia militares de Tel Aviv.
Las barbas y las pelucas finas que ocultan la Estrella de David son culpables de grandes atrocidades. Entre éstas, por cierto, el secuestro y la desaparición de Mordechai Vanunu en 1986, en Italia. Aquí el Mosad israelí (HaMosad leModi’in ulTafkidim Meyuhadim, el Instituto de Inteligencia y Operaciones Especiales de Israel) hace lo que le da la gana desde más de medio siglo, como queda demostrado con las masacres de Argo 16 y de Ustica.
El comercio de órganos humanos está protegido también por los altos mandos de la casta política italiana. Vaya la coincidencia –propio en Italia–, de acuerdo con los informes del Ministerio del Interior, desde el fin de la década de 1980 el número de niños (incluidos aquellos italianos) desaparecidos y nunca y jamás encontrados, resulta en crecimiento exponencial.
En Roma, en el aeropuerto de Fiumicino, el 6 de junio de 2013, la policía de migratoria detenía y arrestaba a Tauber Gedalya, ex alto mando de las Tsahal (Tzava Hahagana LeYisrael, las Fuerzas de Defensa de Israel), y buscado con un código rojo por la Interpol.
El verdugo no se encontraba en Italia por vacaciones, sino por negocios, o más bien para cazar carne fresca, ya que en Italia está activa una red de aprovisionamiento humano que se encuentra exclusivamente en los centros de recepción para minores migrantes que no están acompañados, verdaderos “campos de concentración 2.0” que están bajo la dirección del Palazzo de Viminale (sede el Ministerio del Interior del gobierno italiano).
Ninguna fuerza política en Italia, desde el ex presidente del Consejo Matteo Renzi a el exministro del interior Alfano, desde las fuerzas de la supuesta oposición, desde el M5S hasta Salvini, nunca y jamás han presentado en todos estos años ni siquiera un acto parlamentario respecto a esta materia. ¿Por qué la fiscalía o el parlamento italiano no inician una investigación para abrir la caja de Pandora? Y, sobre todo, ¿por qué los italianos no salen a las calles para detener esta masacre?
Una de las últimas relaciones del Ministerio de Políticas Sociales habla por cierto de la desaparición en los primeros 5 meses de 2016 de 5 241 menores, definidos como “imposibles de encontrar”, pero a los que ninguna autoridad italiana está buscando. En 2015, de acuerdo con datos oficiales e institucionales, en Italia desaparecieron más de 12 000 niños.
El antes mencionado criminal israelí fue detenido por casualidad, gracias a una tremenda corazonada de un policía italiano, Antonio Del Greco, el cual se dio cuenta de algo sospechoso en su pasaporte. Una mirada nerviosa en el pasajero del vuelo Boston-Roma de la compañía italiana, en ese entonces Alitalia, un control por internet y ya tenía la respuesta. El hombre de 77 años, Tauber, en la clandestinidad desde 2010, era buscado por la policía de todo el mundo y luego de una orden de detención internacional emitida por el Estado brasileño de Pernambuco.
El “señor de los órganos” puso en pie a esta organización criminal hace más de 10 años desde las regiones nororientales de Brasil, aprovechándose de la grave situación social, y organizando la aportación de órganos humanos explotados en por lo menos 19 ciudadanos de aquel país, ya que sólo de este número de personas se han encontrado hasta ahora las pruebas.
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La metodología era muy sencilla. Una vez identificado el objetivo, el cerco se realizaba mediante de una propuesta en dinero, entre 6 000 y 12 000 dólares. Luego se ponía bajo atención médica (una serie de exámenes en clínicas). Y una vez firmado el contrato, se le llevaba por avión a Sudáfrica, donde con la complicidad de unas cuantas clínicas y médicos, se terminaba el trabajo de extrayendo los riñones.
También el rabino Levy-Izhak Rosenbaum, residente en Nueva York, fue detenido en 2009 bajo la acusación de tráfico de órganos humanos. En 2012 fue por fin condenado a sólo 2 años y medio de cárcel. Una investigación periodística destaca que los israelíes son los protagonistas principales a nivel mundial en el tráfico internacional de órganos.
El periódico estadunidense The New York Times publicó un reportaje –en agosto de 2014– en el que se documenta que los intermediarios en la venta de órganos en Israel han lucrado fuertes cantidades de dinero.
Según otra investigación del New York Times sobre los más importantes casos de venta de órganos desde el año 2000, los israelíes han tenido un papel protagónico en el tráfico de órganos.
Sobre la cuestión de las extracciones no autorizadas de órganos, por parte de Israel, el estadunidense Buró Federal de Investigación (FBI, por su sigla en inglés) ha investigado también por casi 10 años. En este caso no sólo los palestinos eran víctimas.
Hay que volver atrás en el tiempo, hasta el 1992, cuando el entonces ministro de la sanidad israelí, Ehud Olmert, lanzaba una campaña donde se intentaba solucionar el problema de la insuficiencia de órganos, integrando a los donadores de órganos en un registro. Desde ese momento, empezaron a desaparecer jóvenes palestinos en varias aldeas y pueblos de la Cisjordania y de Gaza. Los militares israelíes los regresaban sin vida y con los cuerpos abiertos.
Por muchos años, desde 2001 hasta hoy, circulan no pocas acusaciones contra el patólogo de Estado israelí, Yehuda Hiss, sospechoso de hurto de órganos. Hiss fue director del Instituto forense Abu Kabir de Tel Aviv. El descubrimiento de la presencia de órganos humanos conservados en manera ilegal en dicho instituto llevó al miembro de la Knesset, Anat Mayor, presidente de la Comisión científica del parlamento, a pedir la suspensión inmediata del director, el profesor Yehuda Hiss. Las autoridades fueron puestas en alerta sobre esta conducta sospechosa de Hiss ya desde el 1998, pero hasta el 2001 no abrieron ninguna investigación contra éste.
En 2001 una investigación del Ministerio de la Sanidad israelí descubrió que Hiss hizo parte por muchos años del retiro de órganos en niños, como piernas, ovarios y testículos sin la aprobación de los padres. Y luego participó en la venta de estos órganos en escuelas de medicina, donde venían siendo utilizados para investigaciones y cursos universitarios.
Hiss, que fue nombrado jefe en Patología en 1998, nunca fue inculpado por dichos crímenes, pero en el 2004 fue obligado a dejar la dirección de la morgue nacional luego de muchos años de protestas. Sin embargo siguió siendo el jefe de Patología y, en pocos años, volvió a asumir la dirección del Instituto Forense, a pesar de que en 2009 fue nuevamente inculpado de haber colaborado en la extracción de órganos de mártires palestinos –que habían participado en operaciones militares contra Israel–, con el fin de venderlos en hospitales israelíes.
"MÁS PROPIO DE LA EDAD MEDIA QUE DEL SIGLO XXI"

La OMC pide que se impida vender productos homeopáticos en farmacias

La normativa europea establece que estos productos sólo tienen que demostrar que son seguros y que tienen calidad. "Eso también lo hace el agua que tomamos todos los días", critican

Foto: Imagen de archivo de una farmacia madrileña. (EFE)

lunes, 23 de abril de 2018

Crece en España el riesgo de la larva que invade el cerebro

Aumentan los casos de infecciones por este parásito de los cerdos que causa epilepsia

Detalle de la cabeza de la larva de la tenia del cerdo ('Taenia solium'). SHUTTERSTOCK

Reclaman un sistema de vigilancia para la cisticersosis, una enfermedad causada por un parásito que puede provocar casos de epilepsia
Parece una enfermedad de otros tiempos, un trastorno eliminado del primer mundo. Pero la cisticercosis, la infección que producen en los tejidos las larvas del parásito Taenia solium, sigue existiendo en España y no recibe la suficiente atención. Lo denuncia un estudio que acaban de publicar investigadores del Instituto de Salud Carlos III.
Tras analizar los casos atendidos en hospitales de nuestro país entre 1997 y 2014, y constatar un aumento de los casos -principalmente entre 1998 y 2008-, los investigadores reclaman un sistema de vigilancia estandarizado que permita monitorizar y hacer un seguimiento adecuado de los afectados, algo que, señalan, no existe actualmente.
«Sería importante contar con una estrategia común de recopilación, monitorización e información de los casos para mejorar el conocimiento sobre la enfermedad, reconocer los factores de riesgo para desarrollarla, saber cuál es su distribución y mejorar el control de la enfermedad», apunta Zaida Herrador, investigadora del Centro Nacional de Medicina Tropical del Instituto de Salud Carlos III y primer firmante de la investigación que acaba de publicarse en la revista científica de libre acceso Plos Neglected Tropical Diseases.
Según sus datos, entre 1997 y 2014 se produjeron en España 1.912 hospitalizaciones a causa de la cisticercosis, aunque las cifras reales de la enfermedad podrían ser muy superiores, ya que los registros de las hospitalizaciones por esta afección no son exhaustivos y, además, las estimaciones apuntan a que más del 80% de los casos de cisticercosis cursan de manera asintomática. «No hay datos precisos, ya que es una enfermedad infradiagnosticada y desatendida no sólo en España. También a nivel mundial», lamenta Herrador.
Sin embargo, la infección no es banal; sino que, de hecho, se trata de una de las principales causas prevenibles de epilepsia en todo el mundo. En los países donde el trastorno es endémico, se estima que la infección es responsable de hasta el 30% de los diagnósticos de este trastorno neurológico.
La cisticercosis se produce al ingerir los huevos de un parásito que usa al cerdo como huésped y se denomina Taenia solium. Estas larvas se adhieren a tejidos como los músculos, el cerebro o los ojos y forman quistes cuyas consecuencias pueden ser graves.
La enfermedad no se contrae al consumir carne de cerdo parasitada (teniasis), sino tras entrar en contacto con algún producto contaminado con heces de personas afectadas en las que están presentes los huevos de la tenia.
Es más frecuente en países en desarrollo donde las condiciones de higiene no son adecuadas, pero se sigue viendo en nuestro país -y en toda Europa-, sobre todo desde que se incrementó la inmigración y los viajes desde zonas donde la enfermedad es endémica, como gran parte de de América Latina, el África Subsahariana y regiones de Asia y Oceanía, indican los investigadores.
«Se está convirtiendo en un problema creciente de salud pública también en los países de altos ingresos, principalmente en comunidades donde las condiciones de higiene son pobres y, en consecuencia, favorecen la diseminación de los huevos del parásito», señalan en el trabajo.
En España, según los datos del trabajo, se produjo un aumento de los casos entre 1998 y 2008, coincidiendo con un aumento del flujo migratorio. A partir de ese año, en paralelo también con el regreso de muchas personas a sus países de origen, las tasas de infecciones detectadas decayeron.
Las zonas del país donde se han registrado más afectados han sido Murcia (13,37 hospitalizaciones por 100.000 habitantes), Navarra (10.9/100.000 habitantes) y Madrid (9,32/100.000 habitantes) y los diagnósticos más frecuentes asociados a la infección fueron trastornos del sistema nervioso central, como epilepsia y convulsiones, encefalitis o meningitis.
Con esos datos en la mano, que saben insuficientes, los investigadores reclaman una vigilancia más estructurada que permita realizar una fotografía real de la epidemiología de la enfermedad en el país.
«La mejora de las condiciones higiénicas y de las inspecciones sanitarias ha sido clave para el control de la enfermedad. Se llevan a cabo en todos los países europeos siguiendo la legislación vigente. Aún así, pueden existir otras formas de contagio que requieren más vigilancia, como los portadores sanos», expone Herrador.
La Directiva Europea 2003/99/EC recomienda la monitorización de la cisticercosis, pero muchos países de la UE siguen sin informar adecuadamente de la epidemiología de la enfermedad, lamentan los investigadores.

LA MEDICINA PRIVADA DEL PP GAYEGO DEL "EX"NARCO FEIJOO

La contaminación del material quirúrgico cuestiona al hospital semiprivado de Vigo

La contaminación del material quirúrgico cuestiona al hospital semiprivado de Vigo


Un misterioso polvillo que resultó ser óxido de aluminio obliga a suspender desde hace una semana cientos de operaciones sin que se le encuentre solución


¿En qué piensan los animales?


Carl Safina (EE UU, 1955) es ecólogo marino y divulgador. En Mentes maravillosas, su primer libro traducido al castellano, arroja luz sobre uno de los mayores misterios de la biología: el pensamiento animal. Para ello, visita a los elefantes de Kenia, los lobos de Yellowstone y las orcas de Canadá. Todo con un único objetivo: entender mejor ‘quiénes’ son algunas de las criaturas con las que compartimos el planeta.

<p>Imagen de cubierta del libro de Carl Safina.</p>
Imagen de cubierta del libro de Carl Safina.
La primera regla del club de los etólogos es no atribuir emociones humanas a los animales. La ciencia que estudia el comportamiento de otros seres llama a este sesgo ‘antropomorfismo’, que nos advierte contra los prejuicios que durante siglos han hecho que los cuervos sean aves de mal agüero, los zorros unos tramposos y las cigarras unas vagas.
Cuando Konrad Lorenz, Niko Tinbergen y Karl von Frisch fundaron la etología a mediados del siglo XX, se propusieron acabar con estos arraigados mitos. La solución para no repetir los errores del pasado era abrazar la más absoluta objetividad y limitarse a describir lo que veían. Podemos observar ‘qué’ hace un elefante, pero no ‘cómo’ se siente.
Casi medio siglo después de que los padres de la etología ganaran un Nobel por su trabajo, Carl Safina (Nueva York, 1955) defiende que esta ciencia debe evolucionar. Mentes maravillosas (Galaxia Gutenberg, 2017) es el primero de sus libros que se traduce a nuestro idioma. En él se atreve a hacer a los animales lo que hasta ahora ha sido una pregunta prohibida: “¿Quiénes sois?”.

Sí, tu perro te quiere 
Es una cuestión tan complicada que el estudio del pensamiento animal se ha evitado durante décadas. Safina es ecólogo marino, divulgador e investigador de la Universidad de Stony Brook (EE UU) y en Mentes maravillosas examina este enigma con una irreprochable rigurosidad científica.
La tesis del libro podría resumirse así: ya sabemos que no hay que dar a los animales sentimientos que no tienen, de acuerdo, pero tampoco les neguemos los que sí poseen. Si nuestro perro actúa como si nos quisiera y su cerebro, comportamiento e historia evolutiva sugieren que puede hacerlo, aceptemos que exista la posibilidad de que lo haga.
Miedo, ira, amor, luto, curiosidad, placer, altruismo, lujuria… El ser humano no tiene la exclusividad de estas y muchas otras emociones, sino que las comparte con otras de las criaturas que habitan el planeta. Al menos, en cierta medida. En Mentes maravillosas, Safina recurre a cientos de estudios científicos para colocarse a medio camino entre aquellos que defienden que los animales son iguales que las personas y los que les niegan cualquier atisbo de consciencia.
Mentes maravillosas es un viaje por el mundo que va mucho más allá de su extensa bibliografía. El libro se divide en tres partes, una para cada animal del que Safina busca saber algo más que su dieta, hábitat o reproducción. Así, conoceremos a los elefantes de Kenia, los lobos del Parque Nacional de Yellowstone (EE UU) y las orcas de Canadá. La lección es que solo sabiendo ‘quiénes’ son estas criaturas podremos entender qué perderemos con su desaparición.

domingo, 22 de abril de 2018




EDUCACIÓN SEXUAL
El pozo de la pornografía
Ángeles González-Sinde

El pozo de la pornografía

Colonizar la fantasía de los adolescentes con las imágenes del porno estereotipado es convertirlos, en el mejor de los casos, en ignorantes e incompetentes

Tener hijos es afrontar miedos casi a diario. Cuando son recién nacidos si no te despiertan ellos con su llanto, te despiertas tú para pegar la oreja a la cuna y asegurarte de que respiran. Cuántas veces no habré puesto la mano sobre su espalda, su vientre para asegurarme de que se producía ese movimiento rítmico. Saber respirar, como saber comer o saber digerir la leche mamada no es automático. El ser humano nace en una fase de desarrollo muy inferior a la de otros mamíferos; no llegamos al mundo, como los potros o los terneros, capaces de ponernos en pie y andar. Cuando la etapa bebé se ha superado y nuestros hijos caminan, empieza otra: la del pánico a que se den un golpe o peor aún se corten, se electrocuten, se precipiten por una ventana o vaya usted a saber qué otra desgracia. Convivir con un pequeño nos pone en alerta casi permanente. La culpa la tiene, como sabemos, su curiosidad. El deseo de investigar los lleva a dejar caer los juguetes por el placer de verlos estrellarse contra el suelo y comprobar cómo nosotros nos agachamos a recogerlos. El afán de experimentar les hace meter los dedos en los enchufes, gatear hasta los rincones más insospechados, chupar y morder cuanto cae en sus manitas, pues en la primera infancia el tacto y el olor son las herramientas principales de percepción.

Hace ya unos años, cuando me lamentaba con un amigo de la relación de nuestros hijos con la 
tecnología, él, también padre, repuso: “Igual que para nuestros padres el temor era que jugando en un descampado nos cayésemos a un pozo, hoy el pozo es internet. Despreocúpate.” Pero no lo he logrado. El fantasma del pozo que se puede tragar a mi niña se me aparece en cuanto está un rato en su cuarto con la tableta. Y de los pozos que mi fantasía dispara, el más profundo y el que más me aterra es el de la pornografía. Otros tendrán pánico a las drogas o los pederastas o a los casinos en línea o a las sectas. El miedo es libre. A mí lo que me espanta es que mi hija, sea por iniciativa propia, sea porque se lo enseñan sus amigos, empiece a encontrar películas porno en internet y se crea que ésa es la realidad, eso es lo que tendrá que hacer y lo que tendrá que sentir cuando esté con una pareja.Luego su mente se va desarrollando y podemos dialogar para hacerles entender lo temerario de ciertas conductas. Superado el primer septenio, descansamos de nuestra vigilancia, pero por poco tiempo. Pronto llega la preadolescencia y empieza otra lucha: los críos quieren tener móvil propio para seguir explorando. Esta batalla en algunas familias puede alcanzar niveles de tensión interestelares: los padres nos resistimos, ellos insisten, saben hacer valer sus derechos. Como el mejor letrado nos acusan de ser los primeros que abusamos de las pantallitas, y antes o después logran el codiciado dispositivo. Algunos tienen la suerte de que sus padres les compran los móviles sin debate, precisamente porque con el telefonito esos progenitores espantan algunos miedos y creen que tendrán controlada a su criatura en todo momento. Yo no soy de ésas, mi caso es el contrario. Aunque mi hija esté físicamente en su dormitorio, si está con el móvil o la tableta, no tengo ni la más remota idea de donde está mentalmente y eso me espeluzna.
Las estadísticas indican que el consumo de porno en internet es altísimo. Según Carles Colis explicaba en este diario “un tercio del tráfico mundial en internet es pornografía” y “hoy el porno es la escuela de educación sexual de los niños y niñas”.
Colonizar la fantasía de los adolescentes con las imágenes del porno estereotipado, duro, violento que abunda en la red, antes de que puedan descubrir la sexualidad por ellos mismos en una relación erótica real, es convertirlos, en el mejor de los casos, en ignorantes e incompetentes. Llegado el momento tendrán miedo de no estar a la altura, se sentirán decepcionados o que decepcionan, verán limitada su capacidad de expresión porque piensen que lo que les gusta o les desagrada no se acomoda a lo que han visto en la red como la norma. Y en el peor de los casos, se volverán, por ignorancia, en cooperadores necesarios de modelos sexuales sexistas, misóginos, racistas, sádicos, humillantes y circenses. Porque quienes hacen pornografía, en contra de lo que predican, lo último que defienden es la libertad de cada cual para ser como espontáneamente desee ser. No todos los hombres quieren ser depredadores, ni agresores, ni todas las mujeres agentes pasivas o humilladas. Es difícil explicar a un adolescente qué es el placer, cómo se alcanza, qué es normal y que inaceptable. Tenemos todavía demasiados tabúes y dificultades como padres y como educadores, nosotros mismos no recibimos una educación adecuada y en el mejor de los casos aprendimos equivocándonos. Pero dejar la educación sexual en manos de los pornógrafos, no es una opción.

sábado, 21 de abril de 2018