sábado, 27 de diciembre de 2008

T O D O E S A Z U L


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La CIA obtiene la colaboración de líderes tribales afganos a cambio de Viagra

Entre otros regalos que distribuye la agencia a cambio de información destacan juguetes y útiles escolares, extracciones de muelas y dientes o visas para viajes

La Agencia Central de Inteligencia (CIA) emplea una variedad de incentivos para obtener la colaboración de jefes tribales afganos en la lucha contra el Talibán, incluida la distribución de píldoras de Viagra, contra la disfunción eréctil, informó este viernes el diario The Washington Post. El diario señaló que funcionarios de los servicios de inteligencia, a los que no identifica, explicaron que los agentes de la CIA "han usado una variedad de servicios personales para ganarse el favor de los caciques y caudillos guerreros cuyas lealtades cambian notoriamente".

Estrella Digital/EFE

Washington

El artículo describe el caso de "un cacique afgano que parecía mucho más viejo que sus 60 años, cuyo rostro barbudo mostraba los surcos de un hombre cargado de obligaciones como patriarca tribal y esposo de cuatro mujeres más jóvenes. Su visitante, un agente de la CIA, vio una oportunidad y buscó en su mochila un pequeño obsequio", añadió el artículo. "Cuatro píldoras azules. Viagra". -Tome una de estas. Le encantará - dijo el agente al jefe tribal según el diario.

"El agente que describió el encuentro regresó cuatro días más tarde y tuvo una recepción entusiasta", continuó. "El cacique, sonriente, ofreció abundante información sobre los movimientos y rutas de abastecimiento de los Talibanes, y pidió más píldoras".

Entre otros regalos que distribuye la CIA a cambio de información se cuentan, indicó The Washington Pos t, cuchillos de bolsillo, medicamentos, instrumentos quirúrgicos, juguetes y útiles escolares, extracciones de muelas y dientes, visas para viajes y "ocasionalmente realces farmacéuticos para patriarcas".





viernes, 14 de noviembre de 2008

M E N T I R A S M U N D I A L E S

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J. Herráez, oncólogo: “La campaña contra el cáncer de cuello de útero es puro negocio”
Publicado el Noviembre 13, 2008 por Miguel Jara
La enorme campaña de márketing que los laboratorios Merck y GlaxoSmithKline, fabricantes de la vacuna contra el cáncer de cuello de útero, llevan a cabo para promover dicha dolencia y el uso de dicho remedio está convirtiéndose en el asunto de salud que más atención ciudadana despierta. No es para menos pues como ya comentábamos en una anterior información las dos compañías se han embarcado en un proyecto mundial de expansión del miedo para obtener cuantiosos beneficios de Gardasil y Cervarix, marca de las vacunas. Durante las últimas semanas muchas personas críticas con este preparado desean conocer más argumentos para decidir si aplicársela a sus hijas o no. Y eso es lo que de nuevo nos convoca y nos seguirá convocando en estas páginas. En medios sanitarios ha pasado desapercibida una carta que envió el oncólogo Javier Herráez al director de la revista Discovery DSalud y que fue publicada en dicha revista en septiembre pasado, en su número 108. Este profesional sanitario desgrana con sutileza la publicidad sobre la vacuna que puede encontrarse en los centros públicos de salud y obtiene afiladas conclusiones, que no deberían pasar desapercibidas.

Cuenta Herráez que un buen día llegó al centro médico en el que trabaja y vio un montón de folletos en recepción sobre los que le explicaron que los había dejado allí “alguien de un laboratorio”. Se trataba de un folleto color naranja expandible cuyo título era: “¿Has oído? El cáncer de cuello de útero se puede prevenir”. Y en un texto más pequeño: “Consúltalo con tu médico”. En él se veían dibujos de mujeres, una de ellas hablando con una niña “muy delgadita”. En la parte baja de la primera hoja ponía: “Información importante sobre el cáncer de cuello de útero para niñas y jóvenes. Fundación MD Anderson Internacional, AEP [Asociación Española de Pediatría] y SEGO [Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia] (con los correspondientes logotipos)”.
El resto del folleto se dedicaba a hablar del cáncer de cuello de útero pero sin nombrarlo ni justificar lo que intentan promocionar. “Ya se encargarán, supongo, de promocionarlo entre todos los médicos de la AEP y SEGO”, escribía Herráez. “Lo lamentable –continuaba este médico- es que la principal intención de ese folleto es inducir el miedo. ¿Cómo? Pues con palabras del estilo de “La amenaza del…”, “Aunque las citologías periódicas pueden ayudar desgraciadamente mueren 40 mujeres al día en Europa…”, “Este virus se transmite muy fácilmente de una persona a otra”. Pero la que produce más vergüenza es esta: “Toda mujer que se infecte con el Virus del Papiloma Humano está en peligro de desarrollar este cáncer”. ¿Toda mujer? Basta leer en las fuentes médicas que la asociación entre la infección por el Virus del Papiloma Humano y el cáncer de cuello de útero es de carácter epidemiológico y se justifica por “criterios de causalidad”. Y lo que la gente corriente no entiende –ni al parecer muchos médicos- es que eso no significa que tal relación se haya probado científicamente. Por eso sólo puede considerarse a ese virus un mero “factor de riesgo” y no un factor “etiológico”. Ahora bien, un “factor de riesgo” sólo indica que el mismo puede ser causa del problema o coadyuvar a él… o no”.

Lo que explica Javier Herráez es que un factor de riesgo no es una enfermedad. El negocio del miedo se basa en fabricar enfermedades, en asustar a la población hasta hacerla creer que está enferma. Y si no se consigue, al menos que se vacune “por si acaso”. Continúa este médico preocupado por la salud pública: “Lo singular es que en ese folleto –por no decir panfleto o pasquín- caen en su propia trampa cuando al intentar meter miedo dicen: “El 70% de hombres y mujeres entrará en contacto con el virus. Afortunadamente en el 90% de los casos el virus se elimina de forma natural”.
Es decir, que según ellos mismos sólo se infectaría un 10% del 70% de mujeres. Es decir, el 7% del total. Ahora bien, los datos oficiales indican que la tasa de incidencia en España del cáncer de cuello de útero es del 0,0072%. En otras palabras, lo sufren 7,2 de cada 100.000 mujeres. Resumiendo: dicen que de cada 100.000 personas en España entran “en contacto” con el virus 70.000 y que de ellas sólo el 10% resulta infectada porque no lo supera de forma natural. Es decir, se infectan 7.000 de cada 100.000 mujeres. Y como quiera que según sus propios datos la incidencia del cáncer de cuello de útero en nuestro país es del 0,0072 (o lo que es lo mismo, afecta a 7,2 de cada 100.000 mujeres) ello implica que sólo terminan padeciendo cáncer menos de una de cada mil infectadas. Tales son los datos oficiales. Y esa proporción de 1.000 a 1 es la que se alega para decir que existe un claro nexo de causalidad. ¡Alucinante! Me pregunto cómo con tan peregrina justificación hay médicos que se atreven a recomendar a los padres de miles de niñas que las vacunen”.
Llama la atención, como comenta el autor de la carta, que pese a ser un “panfleto” promocional de una vacuna no se cite en ningún momento el nombre de la misma. Lo lógico sería citarla hasta la saciedad pues en teoría es lo que se está vendiendo ¿no? Si el laboratorio no está vendiendo la vacuna ¿qué es lo que vende, qué pretende con ese mensaje publicitario?: “Al no mencionarse el nombre el laboratorio no puede ser denunciado. Lo que no está en cambio tan claro es que no puedan serlo los médicos que ingenuamente receten la vacuna si tiene efectos secundarios en sus pacientes infantiles”, argumenta Herráez.
El oncólogo concluye su escrito denunciando “otras dos mentiras más de ese papelillo con logotipos varios: la primera es que en él se dice textualmente que “a diferencia de muchos otros cánceres el cáncer de cuello de útero no es hereditario” cuando eso es falso ya que la inmensa mayoría de los cánceres no son hereditarios; la segunda es que el cáncer de cuello de útero “siempre está causado por el Virus del Papiloma Humano” cuando eso nadie lo ha demostrado jamás. Claro que por eso en este caso el laboratorio ni siquiera firma lo que reparte entre los médicos. Se cubre las espaldas. Y es que todo esto es puro negocio”. Javier Herráez no está solo en su crítica al negocio de la vacuna contra el cáncer de cuello de útero. Ni mucho menos.

martes, 23 de septiembre de 2008

Entre bueyes H A Y cornadas


El monotributista que financió la campaña K y negoció con Chávez
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Carlos Torres donó 710 mil pesos para Cristina y presidió una droguería.



Por: Daniel Santoro
Carlos Horacio Torres tiene una historia increíble: siendo monotributista donó 710 mil pesos para la campaña electoral de Cristina Kirchner y como "presidente" de la droguería San Javier logró firmar una carta de intención contractual con el gobierno de Hugo Chávez. Pero eso no es todo. Torres hizo esa donación de campaña misteriosamente a través de otra droguería: Multipharma. Y este año apareció en un acto con Chávez firmando como representante de San Javier una carta de intención sobre biotecnología con el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), y la empresa venezolana Corpivensa. Fue el 7 de agosto pasado, el mismo día que Chávez visitó ese organismo estatal.Enrique Martínez, titular del INTI, dijo a Clarín que no conoce a Torres y que ese día se hizo presente en su organismo para firmar una carta de intención en nombre de una fábrica de maquinaria agrícola y que cree que "aprovechó la oportunidad" para suscribir otra para San Javier. Dijo que fue invitado por "el Ministerio de Planificación". Aunque finalmente la carta de intención sobre biotecnología venció y no se concretó el proyecto, llama la atención que haya habido una invitación a una persona que acumulaba tantos puntos grises en su historia.Además, tenía cheques rechazados por más de $ 2 millones y la empresa San Javier en la que figura como "presidente" había sido denunciada en el 2006 por el entonces fiscal Carlos Stornelli, por haber intentado cobrar medicamentos proveídos en forma gratuita por el Estado a pacientes del intervenido hospital Francés. Mucho antes, en 2002, Torres había tenido un sumario por haber aceptado un cargo en la Colonia Montes de Oca para enfermos mentales sin tener un título. Es más, en un programa sobre "Enfoque integral de la deficiencia mental" apareció como licenciado. A ese cargo renunció antes de que lo echaran.Torres es socio de Néstor Lorenzo, un empresario del sector de los medicamentos con fuertes vínculos con sindicalistas y políticos, en "Elaboradora de Productos Biológicos SA". Clarín llamó a Lorenzo para que de su versión. No respondió. La historia tiene más ramificaciones. En la causa del triple crimen de General Rodríguez, el juez Faggionato Márquez investiga si es verdadero un correo electrónico que el empresario Ibar Pérez Corradi envió a un Néstor y le aportó la ministra de Salud, Graciela Ocaña. Y dice: "Hola Néstor, según lo que hablamos ayer (30 de enero 2008) te estoy enviando un archivo excel con el detalle de todos los cheques que le tomé a Sebastián (NdR sería Forza) de OSBA (de los bancarios) y Multipharma". Son por más de 2 millones de pesos.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Q U E S E J O D A N G R O N C H OS!!!!!!!


16 millones de argentinos no tienen cobertura médicaUn millar de prestadores, financiadores, médicos y funcionarios debatirán a partir de hoy, jueves, cómo mejorar el sistema de atención de la salud y posibilitar que 16 millones de personas que carecen de cobertura médica de obra social o prepaga puedan acceder a un seguro sanitario, en el marco del XI Congreso Argentino de Salud que se llevará a cabo en Salta. Durante el Congreso -que lleva el título "Perseverar" se analizará una reforma integral del sistema sanitario argentino, con alcance federal para impactar con mejoras en todas las provincias del país de acuerdo con sus necesidades de infraestructura, recursos humanos y situación epidemiológica

jueves, 11 de septiembre de 2008

E L Q U E P A R T E Y R E P A R T E.....


El gordo y el flaco






Por Eduardo Pavlovsky

Desde Caballito partió una familia en su coche hacia el norte argentino para pasar sus vacaciones. Al llegar a un lujoso hotel de la ciudad, el padre le recomendó a su hijo Mario que realizara los cuarenta y cinco minutos que el médico le había recomendado como caminata diaria.
El lugar era bellísimo y una vez cambiado en su ropa de sport, Mario zarpó tomando una calle que le pareció la más atractiva. Luego fue explorando otras rutas hasta llegar a un conjunto de casas de adobe; en la puerta de una de ellas encontró sentado a un niño que tendría su misma edad.
Mario: ¿Cómo te llamas?
–Julián –respondió el niño que parecía alcanzar los 12 años de edad.
Mario: Te noto muy flaco. Estás esquelético. ¿No morfás?
Julián: Tomo desayuno con mate cocido y una galleta. Después almuerzo algo de verduras y una sopa. A la noche no comemos.
Mario: ¡Tenés que comer!
Julián: No siempre hay. En casa somos ocho. Tengo cinco hermanos menores y el viejo y la vieja. Con lo que gana el viejo no nos da para morfar a la noche a todos. A veces cenamos tres. Otras veces los otros tres. Papá y mamá casi nunca comen. Dicen que es bueno no comer a la noche. ¡Qué sé yo! La vieja me enseño un método para no tener hambre a la noche. Me dice que mire un punto fijo, que no deje de mirarlo y que relaje los músculos hasta los esfínteres. El hambre se me pasa. Y vos, ¿qué morfás que estás tan gordo?
Mario: Me morfo todo. Abro la heladera y me hago un plato grande con lo que encuentro: fideos, pedazos de carne, me gustan mucho el puré y el lechón, pizza y ravioles. Además, siempre en casa mamá hace tortas y yo me llevo dos pedazos grandes –a veces tortas de frutilla y chocolate– y me hago una bandeja y voy a ver televisión. El año pasado pesaba 62 kilos, pero este año aumenté mucho porque como mucho chocolate, peso 73 kilos. A veces en el quiosco me compro diez alfajores de chocolate. Me vuelve loco el chocolate y me los morfo todos. Después me siento pesado. A veces, no siempre, vomito cuando me siento muy cargado. Me gusta morfar viendo fútbol o a Tinelli. Es una fiesta. Primero lo salado y después me empacho con dulces. Ver televisión me encanta. Me paso horas viendo televisión y morfando. Después la computadora, y a veces leo las lecciones del colegio. Pero los ojos se me cierran y entonces me apoliyo. Ultimamente no duermo bien. Por eso mis viejos me llevaron a la prepaga.
Julián: ¿Qué es una prepaga?
Mario: Una prepaga es un servicio médico que el viejo paga para toda la familia. Somos cuatro.
Julián: ¿Es cara la prepaga?
Mario: Es de las mejores y por 2500 pesos por mes tenés asegurada la salud de toda la familia. A mí me llevaron por mi obesidad. Una consulta. Y tuvimos la suerte que ahora las prepagas te cubren la obesidad.
Julián: Cubren, ¿qué es?
Mario: Te pagan el tratamiento. Una dieta muy estricta y ejercicios físicos. Por ahora caminar.
Julián: ¿Caminar?
Mario: Tengo que caminar cuatro kilómetros cuatro veces por semana y hacer la dieta. Caminar camino, como hoy que vengo caminando del hotel hasta llegar a tu casa. Pero lo hago una vez por semana. Me canso enseguida. Me fatigo. Pero morfar no puedo dejar de morfar. No me van a joder la vida con la comida. Eso es privado. El médico me reta porque no bajo y yo le digo que cumplo el tratamiento. Hoy me morfé asado, una raviolada, torta pascualina y me comí cinco alfajores de chocolate de postre. ¿Y vos en qué grado estás?
Julián: Yo ya no puedo ir a la escuela. Fui cuatro años. Queda a diez kilómetros y el viejo se lleva la bicicleta para ir a laburar. Yo como estoy no puedo ir caminando. Me duelen las piernas. Al principio lo hacía. Pero ya no puedo.
Mario: ¿Y qué hacés todo el día?
Julián: Me quedo en casa cuidando a mis hermanitos y ayudando a la vieja. Para colmo nos quieren aumentar el alquiler. La vieja hace pastelitos de membrillo para ganar algo y ayudar al viejo.
Mario: ¿Y no ves televisión?
Julián: Cuando voy a la ciudad con el viejo a veces veo algún partido. Pero muy de vez en cuando. Hay un bar que transmite los partidos.
Mario: No tener tele debe ser terrible.
Julián: Lo terrible es no poder morfar bien todos los días y no poder subir de peso. ¿Vos cuánto pesás?
Mario: 73 kilos, pero tengo 11 años.
Julián: Yo tengo 12 años y peso 39 kilos. Estamos jodidos los dos. Vos por mucho y yo por poco.
Mario: Te cuento que yo conozco pibes pobres que están gordos como yo. Se comen diez panes por día los locos. Conozco otros pibes pobres que traen comida del basural de León Suárez. Sacan la comida de las bolsas de basura que deja la gente. Y morfan bien. Como dice el viejo “aquí en la Argentina el que no come es porque no se la rebusca bien”.
Julián: ¿Vos crees en Dios?
Mario: Voy a un colegio católico, pero creer en Dios, creer en Dios, no. No creo.
Julián: Yo sí, mi viejo también. A veces rezamos juntos para que Dios nos ayude.
Mario: ¡Dejate de joder! Comprate o pedí prestado una bicicleta y andá al colegio.
Julián: A mamá una tía le paga una vez al año el viaje a Buenos Aires para ir a pedir ayuda a San Cayetano.
Mario: ¿Y la ayudó?
Julián: A estar en paz, así dice ella y yo le creo.
Mario: ¿Y vos creés que San Cayetano los puede ayudar? ¿En serio lo decís?
Julián: Yo no lo sé. Pero lo bueno es creer. Tengo esperanzas. Si no, ¿quién te ayuda? Decime, ¿quién nos puede ayudar?
Mario: Qué sé yo. ¿Y si te pasa algo hay algún hospital?
Julián: Tenemos cerca un dispensario con un médico que viene dos veces por semana. Pero le falta de todo. El otro día un hermanito mío se hizo una herida y el médico no lo podía coser porque no tenía hilo. Sin embargo, se las arregló para juntar los bordes de la herida con tira emplástica. Un buen médico.
Mario: ¿Es gratis?
Julián: Y claro, no podríamos pagar. En la ciudad hay un hospital, pero los médicos se quejan de que falta algodón, aparatos de cirugía, enfermeras, medicamentos. De todo falta.
Desde lejos se ve llegar en bicicleta al padre de Julián. Es un hombre envejecido de unos 40 años. Al llegar lo observa detenidamente a Mario. “Che, pibe, estás obeso. Cuidate. ¿Vos sos de Capital Federal? Casi todos los pibes obesos viven allí. Cuidate pibe que después se te puede complicar con el corazón y la diabetes. ¡Hacé una dieta! ¡Comé menos! Te lo digo por tu bien. Me lo dijo un médico de la ciudad.
Mario lo mira. Los tres se miran y Mario sin decir palabra comienza a recorrer el camino de retorno. A los 50 metros de caminata se fatiga y dice: ¡Qué carajo saben estos indios de mierda! ¡Y opinan de medicina! ¡Lindo país tenemos con estos analfabetos! Se vuelve a detener fatigado y comienza a llorar desconsoladamente.