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jueves, 27 de agosto de 2009
¿Sirven las radiografías?

Pruebas de imagen, ¿un arma de doble filo?
- Un estudio analiza los riesgos de la radiación a la que se exponen los pacientes
- La perfusión miocárdica es el procedimiento que más radiación produce
MADRID.- Radiografías, TAC, escáneres y otras pruebas de imagen son, sin lugar a dudas, instrumentos médicos de incuestionable valor, pero también suponen una importante fuente de exposición a la radiación ionizante, lo que en altas dosis efectivas acumuladas ha sido asociado con el desarrollo de cánceres sólidos y leucemias.
Sin embargo, aunque tanto sanitarios como trabajadores de la industria nuclear son vigilados para que no sobrepasen las exposiciones máximas recomendadas, los pacientes a los que se realizan estos exámenes no son sometidos a seguimiento, ni suele guardarse un registro de la radiación recibida, aun cuando los exámenes se acumulen en una misma persona, tal y como expone un estudio publicado en 'The New England Journal of Medicine'.
El trabajo, encabezado por los investigadores Reza Fazel, de la Emory University School of Medicine de Atlanta, y Harlan M. Krumholz y Yongfei Wang, de la Yale University School of Medicine, ambas en Estados Unidos, se realizó sobre una muestra de casi un millón de adultos de entre 18 y 64 años, usuarios de una sociedad médica estadounidense. Los científicos midieron los niveles de radiación a las que se vieron expuestos tras someterse a diferentes pruebas de imagen (excluyendo aquellas que usan la radiación como tratamiento, por ejemplo contra el cáncer), calculando las dosis efectivas de radiación acumulada y estimando el detrimento biológico global provocado por cada exposición y sus potenciales efectos mutagénicos.
La investigación reveló que casi un 70% de los participantes se había sometido a alguna prueba de imagen entre julio de 2005 y diciembre de 2007, lo que supuso una dosis efectiva media de radiación de casi el doble de la que hubieran recibido de no realizarse el examen. De entre ellos, casi un 20% recibió dosis 'moderadas' de radiación. Además, se llegó a la conclusión de que las mujeres y los individuos de mayor edad son los grupos con mayor riesgo de exposición radiológica, ya que mientras sólo un 49,5% de las personas de entre 18 y 34 años se sometió a una prueba de imagen, quienes tenían entre 60 y 64 lo hicieron en un 85,9%.
Por otra parte un 78,7% de las mujeres se sometió a una prueba frente al 57,9% de los hombres, recibiendo un mayor número de dosis de radiación moderadas, altas o muy altas a partir de los 50 años. Por si esto fuera poco, según los autores las mujeres serían más proclives que los hombres a desarrollar cáncer tras unos niveles de exposición similares.
De entre todas las pruebas, las tomografías computerizadas, los escáneres y las imágenes nucleares supusieron un 75% de las dosis efectivas acumuladas, aunque sólo representaron un 21% de las pruebas realizadas, mientras que las perfusiones miocárdicas (un estudio en el que se inyecta una pequeña dosis de un agente radioactivo para evaluar la función y el torrente sanguíneo al corazón) fueron responsables por sí solas de la radiación más grande, con un 22% de las dosis totales efectivas. Sin embargo, las radiografías sencillas, que fueron el 71,4% de las pruebas realizadas, solo constituyeron un 10,6% de las dosis con riesgo de producir alguna mutación.
Para los autores, la preocupante acumulación de dosis de radiación en algunos pacientes a lo largo del tiempo subraya la necesidad de mejorar el uso de estas pruebas, aunque admiten que su empleo no puede limitarse de forma generalizada. Por ello confían en que gracias a los avances técnicos se puedan estimar las dosis específicas para cada persona, y que éstas sean incluidas en la historia médica de los usuarios para que pueda identificarse a aquellos con riesgo de acumular altas dosis de radiación.
¿Prolongan la vida?
En la misma revista se publica un comentario del doctor Michael S. Lauer, director de las departamentos de Prevención y Ciencias de la población y Enfermedades cardiovasculares del National Heart, Lung and Blood Institute (NHLBI) en EEUU en el que llama a que se realice un mayor número de estudios que demuestren si el uso de pruebas de imagen como la perfusión miocárdica y las tomografías computarizadas mejoran la salud de los pacientes. Hasta el momento, ningún ensayo aleatorio a gran escala ha demostrado que las pruebas de imagen (en pacientes con enfermedades cardiovasculares o susceptibles de padecerlas) prolonguen la vida, mejoren la calidad de la misma, prevengan trastornos importantes (como ataques al corazón) o reduzcan los costes sanitarios a largo plazo.
Ya en nuestro país, la junta directiva de la Sociedad Española de Protección Radiológica (SEPR) reconoce que se reciben muchas solicitudes de información acerca de este tema y señala que este artículo debe interpretarse en el contexto de varias limitaciones, tal y como mencionan los propios autores. Por su parte, la Dra. Mª Cruz Lizuain, jefe de Servicio de Física Médica y Protección Radiológica del Instituto Catalán de Oncología, considera que, aunque se trata de un buen estudio, sobre todo por la cantidad de pacientes y pruebas sobre los que se ha basado, no descubre nada nuevo a la comunidad científica.
Para la SEPR en España no sólo existe un control sobre estos procedimientos, sino que todo lo relativo a ellos está establecido por Real Decreto. La realización de nuevas técnicas o la utilización de nuevos equipos exigen que este control se realice de forma continua, y para ello es necesaria la colaboración de todos los profesionales implicados. En opinión de esta institución no hay ningún motivo para limitar ninguna prueba, lo que se debe extremar es la justificación de las mismas. Para ello es necesaria la formación en protección radiológica que les ayude en el proceso de justificación, no sólo de los especialistas que realizan los procedimientos con radiaciones ionizantes, sino de los médicos prescriptores.
Además, este organismo aclara que muchas veces son los propios pacientes los que requieren a los médicos que se les realice alguna prueba con RX, sintiéndose contrariados si el médico les informa de que no está justificada su prescripción. Por este motivo, se han realizado campañas de información sobre todo dirigidas a los padres para la protección en pediatría a nivel nacional, como la realizada por el Ministerio de Sanidad y Consumo con participación del Consejo de Seguridad Nuclear y Sociedades científicas, o el proyecto TIERI, (tarjeta infantil de exposición a radiaciones ionizantes) de la Comunidad de Madrid.
En opinión de la doctora Lizuain la cuestión no radica en limitar las pruebas sino en ser más estricto en el cumplimiento de las normas que ya existen y en que los profesionales y los usuarios tengan suficiente información sobre el riesgo de las exploraciones con radiaciones ionizantes. "Todo el mundo está muy preocupado por el uso de la energía nuclear en la industria, pero muchas veces se critica al médico, que no te prescribe un TAC para una afección simple. En este grupo también incluiría a los medios de comunicación, que en algunos casos dan noticias sesgadas sobre la idoneidad o no de un tipo de pruebas para emitir un diagnostico", declara.
martes, 25 de agosto de 2009
PORQUE NO GUSTA EL PESCADO?
Espinas hospitalarias: más peligro que grosería
Decía Josep Pla que el problema de las espinas era que la gente, en general, desconoce las bases de la anatomía de los pescados; seguramente tiene razón, y los pescados, está claro, no tienen la culpa de tener espinas, pero seguimos pensando que servir un pescado con espinas es una grosería.
Bien mirado, no es que una cosa sea o no una grosería importe mucho en una sociedad en la que la zafiedad va adueñándose de todo, desde el léxico hasta la conducta en la mesa y el atuendo, de tal forma que ahora a cualquier persona que muestra un mínimo de educación, corrección y elegancia en seguida se le cataloga como "pijo".
Pero es que la cosa espinosa va más allá de la mera grosería: es un peligro, del que pueden sobrevenir consecuencias graves. De hecho, si se fijan, protegemos a los más débiles de esos peligros: evitamos que el pescado que comen los niños tenga espinas, por si acaso. Y lo hacemos de dos maneras principales: o les limpiamos nosotros el pescado, dejándoselo inocuo, o les damos pescado ya desespinado en origen. Riesgos, los justos o, mejor, ninguno.
No todo el mar es rodaballo
A mí, salvo en el caso de los peces planos como el lenguado o el rodaballo, en los que las espinas son muy evidentes -a lo mejor es que sí que domino la anatomía de los pleuronectiformes-, una espina inesperada me arruina el placer de comer pescado. Recuerdo un bar de Madrid famoso por sus soldaditos de Pavía al que dejé de ir la tercera vez que me pusieron un soldadito de ésos -ya saben, bacalao rebozado y frito- sin desarmar, es decir, con su sable. Hoy sé que desespinan el bacalao.
Una espina no esperada puede dar con nuestros huesos en un lugar muy poco agradable para estar: el servicio de Urgencias de cualquier hospital. Los remedios de la abuela -tragar miga de pan para que arrastre la espina- no funcionan, y hay que ponerse en manos de los facultativos.
Los hospitales, por extraño que parezca, siguen sirviendo a los pacientes pescados con espinas. Increíble, pero cierto, tenga el hospital cocina propia o apele a los servicios de un cátering. Uno lo piensa y no se lo cree hasta que lo vive en primera persona.
El fastidio de la sonda
En los hospitales abundan los pacientes de bastante edad, a los que muchas veces la vista no les responde como quisieran. Comerse un pescado a ciegas, o sin verlo bien, es muy peligroso, salvo que se lo den a uno ya sin espinas. Para limpiarlo de manera eficaz hace falta tener una vista normal y, por supuesto, poder usar libremente ambas manos.
Que esa es otra, porque cuando uno ingresa en un hospital lo primero que suelen hacerle es abrirle una vía para pasarle sueros y medicaciones, vía que, con muchísima frecuencia, se abre en el dorso de la mano. Ya tenemos una mano prácticamente inútil, lo que hace más difícil todavía poder limpiar con garantías un trozo de pescado.
Visto lo visto, y sobre todo vista la contumacia en las espinas en la dieta hospitalaria, uno podría pensar que es imposible, o al menos dificilísimo, solucionar el problema. Para nada: sólo hay que querer. Se trata, digamos, de dar a los internos el tratamiento que se da en casa a los pequeños. Naturalmente, no estoy proponiendo que una enfermera vaya cama por cama limpiando pescados; era lo que les faltaba.
Como en las escuelas
No. Sólo propongo que el pescado llegue al enfermo sin espinas. Pueden quitárselas en la cocina, desde luego; se puede decir que es una trabajera si el número de raciones es elevado. Lo acepto. Pero hoy tenemos a nuestra disposición en el mercado un montón de preparaciones de pescado ya sin espinas -filetes, lomos, palitos, etc.- que resolverían perfectamente el problema. Y no creo que las grandes empresas del sector tuviesen muchos inconvenientes en cerrar acuerdos con los centros hospitalarios, que son potencialmente unos clientes muy interesantes.
Al fin y al cabo, no se trata más que de hacer en un hospital lo que ya hacemos en una escuela. Y, sobre todo, de evitar riesgos innecesarios. No lo sé por experiencia propia, pero estoy razonablemente seguro de que en los hospitales de los Estados Unidos, donde a la mínima un paciente les pone una demanda astronómica, no aparecerá una sola espina en los pescados que formen parte de la dieta de los internados. Por si acaso.
viernes, 21 de agosto de 2009
sábado, 15 de agosto de 2009
PANIC-ATTACK
SALUD PUBLICA VS CONTROVERSIA POR PATENTES
La gripe nos pone en libertad condicional
Por Luis Cobián
En la última Cumbre del Mercosur, la presidente Cristina Fernández anunció que Argentina y Brasil pueden producir una vacuna contra la gripe porcina para cuando llegue el invierno del Norte porque, según el Malbrán, nos ataca el mismo virus. El instituto Maiztegui de Pergamino elabora una contra la fiebre hemorrágica con un desarrollo tecnológico más modesto.
Fiebre y dólares
Las gripes estacionales aparecen anualmente en el hemisferio Sur, viajan de Asia a América y llegan al Norte donde, con esas cepas ya individualizadas, se vacuna a sus poblaciones. Luego son exportadas al Sur con los virus del año anterior, por lo cual la protección solo es total para ellos.
La gripe porcina circula al revés: se originó en el verano del hemisferio Norte, mudó a Europa y luego apareció aquí en el Sur. En la Cumbre de Asunción, Cristina apuntó bien cuando mencionó el golpe en Honduras y la lucha contra la gripe como “íntima y directamente vinculados” por la controversia sobre patentes farmacéuticas, cuyo derecho, dijo, no se discutía.
Ingenua o mal informada, la chilena Bachelet agregó que quizás la Organización Mundial de la Salud tuviera alguna norma que permita suspender la patente en caso de pandemia. Lo que provocó la inmediata réplica de Cristina: “Si la OMS reconoce que estamos ante una pandemia, privilegiar un instrumento económico, aunque absolutamente respetable, significaría condenar a la muerte a millones de personas”.
El papel de la OMS es central a la hora de crear miedo: funciona como RRPP de los laboratorios multinacionales.
Los dueños de la salud
Consultado el economista Benjamín Coriat, especialista en regulación estatal, sobre la OMC y el Tratado Internacional de Propiedad Intelectual (TRIPS) que defiende globalmente las patentes industriales, afirmó: “El TRIPS fue malo para los países del Sur. Pese a que acepta que haya licencias compulsivas ante epidemias, los países ricos presionan para no cumplirlas. Cuando Tailandia autorizó la fabricación de un antisida genérico en 2003, Estados Unidos lo acató pues entraba en las excepciones de la OMC pero castigó a las exportaciones de madera tailandesa”.
Las restricciones son mayores para el CAFTA centroamericano, el NAFTA que perjudica a México y los Tratados de Libre Comercio (TLC) con Perú y Colombia.
La ley de Patentes vigente en Argentina (24.481, modificada por la 24.572 y reglamentada por Decreto 260, todos del año 1996) fue aprobada con rapidez inusitada luego del conocido episodio protagonizado por el diputado Claudio Sebastiani (PJ), quien ingresó al recinto con un maletín lleno de dólares.
Así está el mundo: este es menos un caso de salud pública mundial que el principio de una nueva controversia en la Organización Mundial de Comercio (OMC) y el tratado multilateral de propiedad intelectual (TRIPS).
Muertes estadísticas
Es este un virus “nuevo” dispuesto a mutar, por lo que las vacunas que aparezcan próximamente (tres laboratorios –Glaxo, Novartis y Sanofi– corren para capturar el mercado) tendrán una eficacia limitada. Su mutabilidad limita el entusiasmo de los empresarios argentinos dispuestos a invertir para fabricar unas 30 millones de dosis que inmunizarían a los argentinos, sin hablar de exportar. El Estado tuvo que hacer un esfuerzo para contar con 14 millones de tratamientos de Tamiflu de Roche y Ralenza de Glaxo, pero una vacuna es algo más complicado.
Tenemos buen nivel en laboratorios veterinarios, pero nada indica que se puedan cumplir los standards internacionales en el manejo de los embriones de pollo SPF donde se cultivan los virus, entre otros interrogantes tecnológicos.
Lo real es el instituto Maiztegui, cuya actividad fue duramente limitada durante los ’90.
Unos 5 millones de personas viven en zonas donde es endémica la fiebre hemorrágica, mal de Junín o de los rastrojos. El presupuesto del instituto para 2007 fue de 390.000 dosis, a un costo individual de 8 pesos. Sus técnicos estiman que si se continuara con la vacunación selectiva, en diez años se ahorrarían 8.648 dólares por caso prevenido. De vacunar a todos, el ahorro sería de 4.689 dólares por caso prevenido (la mitad) pero se evitaría que se enfermaran 508 personas, y que murieran 54 en términos estadísticos, para lo cual habría que invertir más fondos públicos.
Hay otro desafío adicional en caso de una asociación argentino-brasileña, por el estado crítico del Mercosur.
El salario del miedo
A pesar de su baja mortalidad, las cifras de fallecidos aparecen a diario en los medios de comunicación de Argentina agregándose a otras formas de inseguridad, y cumpliendo la regla de oro del capitalismo actual: crear nuevas necesidades antes que satisfacer las existentes. Es la saga de la anterior oleada mórbida, la del pánico pre-electoral que producía el dengue con el que, de paso, se golpeaba a la ex-ministra Ocaña.
Un cable de AP da una pista sobre semejante preocupación: las farmacéuticas han invertido hasta ahora 28,8 millones de dólares en actividad de lobby para oponerse a la reforma del sistema de salud que propuso Barack Obama luego de llegar a la conclusión de que el sistema Medicare fue un gran negocio para las farmacéuticas y las corporaciones médicas, pero un pésimo servicio a la población. Obama planteó la necesidad de un recorte de 80 mil millones de dólares a los planes de salud combinado con una mejora en la atención. PhRMA invirtió 6,2 millones de dólares en lobby; Pfizer contribuyó con 5,6 millones de dólares y tras ellas se sitúan Eli Lilly con 3,6 millones, GlaxoSmithKline con 2,3 millones, Bayer con 1,9 millones, Novartis con 1,8 millones, Sanofi-Aventis con 1,6 millones, Johnson & Johnson con 1,6 millones, Merck con 1,5 millones, Roche también con 1,5 millones y AstraZeneca con 1,2 millones de dólares.
Una recorrida por la programación de la televisión argentina revelará que se ha multiplicado la publicidad de medicamentos relacionada con la mitigación de la gripe. El principio activo de los medios es que la noticia debe engordar la cuenta de publicidad: equis muertos auspiciados por el fabricante de paracetamol.
Estado civil: enfermo
El tema de las farmacéuticas fue llevado al cine. El jardinero fiel cuenta el asesinato de la esposa de un diplomático inglés por manos de una empresa que distribuía entre los sectores empobrecidos de Kenia un dudoso medicamento a bajo costo, y que la víctima denunciaba en solitario. Su autor, John Le Carré escribe: “Al adentrarme en la jungla farmacéutica, llegué a la conclusión de que mi relato, comparado con la realidad, era tan inocuo como una postal de vacaciones”. Cinco años antes, The Washington Post había revelado que Pfizer violó la legislación internacional durante una epidemia de meningitis en Nigeria al aplicar Trovan a los niños enfermos, aunque ese antibiótico no había sido adecuadamente probado. La empresa se defendió argumentando que los padres lo habían consentido.
Aquí también sucede. Frente a la probable designación, por el gobierno neoliberal de Macri en Buenos Aires, de un nuevo director del hospital Moyano, trascendió que su protector Néstor Marchant había sido exonerado de la dirección por el anterior titular de Salud, Donato Spaccavento, luego de que se comprobara que algunos laboratorios privados había llevado a cabo investigaciones ilegales sobre pacientes vulnerables.
El paradigma
A la industria farmacéutica no le interesa acabar con enfermedades universales que podrían curarse a bajo costo: por el contrario, invierte en las que atacan a sectores con alto poder adquisitivo, y no contenta con esto, inventa enfermedades masivas, patologizando estados naturales como la menopausia, la vejez o la tristeza, para las cuales enseguida aparece un remedio milagroso que cronifica la medicalización.
La anorexia, el panic-attack, la adolescencia, la delgadez, la gordura y la bipolaridad entran en una larga lista de afecciones inexistentes o presentadas con nuevo envase seudocientífico, por lo que no es casual que el negocio farmacéutico sea invulnerable a la crisis: mientras caían uno tras otro los bancos de Estados Unidos, Pfizer anunciaba la compra de su competidor Wyeth por 60 mil millones de dólares en efectivo gracias a sus ventas masivas de un ansiolítico y un energizante masculino.
Para el marketing farmacéutico, la enfermedad es nuestro estado natural, y la salud (como la inocencia) un estado de excepción, por lo que en cuanto a la gripe se refiere, todos estamos en libertad condicional.
viernes, 14 de agosto de 2009
LO QUE FALTABA
martes, 11 de agosto de 2009
EE.UU: ruidoso debate sobre salud
Carlos Chirinos
Llovía, aplastaba el húmedo calor del verano y faltaban todavía varias horas para que el presidente Barack Obama llegara al pequeño pueblo de Portsmouth, New Hampshire, y ya decenas de personas lo esperaban en las calles expresando apoyo o rechazo a la reforma del sector de la salud.
Este martes Obama asistió al pueblo para un cabildo abierto para promover su propuesta de reforma y se encontró con una imagen que ya les es familiar a varios de los congresistas demócratas que han estado usando la misma estrategia de asambleas ciudadanas para lograr apoyo popular al plan.
Protestas contra la reforma de la salud que quiere impulsar Obama.
De un lado los simpatizantes del proyecto que desean un sistema de cobertura universal que incluya a los casi 50 millones de personas que se estima que carecen de seguro de salud.
Del otro los que aseguran que un sistema basado en seguros manejados por el sector público sólo ayudará a empeorar las condiciones actuales. Entre ellos se habla con verdadero pavor de los peligros del "socialismo de estilo europeo" que quiere implantar Obama.
"Una vez que el gobierno entre en el negocio de proveer cuidados de salud las empresas privadas no podrán competir", dijo a la BBC, Corey Lewandowski, quien organizó la manifestación contra los planes presidenciales en Portsmouth.
Debate "saludable"
Ninguna de las partes parece tener toda la razón, pues ni el sistema que se proponé será universal -ya la Casa Blanca parece resignada a eso- ni será una medicina socializada como en Canadá y algunos países de Europa.
Pero al menos se trata de un "debate saludable" según dijo Obama el lunes durante la conferencia de prensa en Guadalajara, México, al final de la cumbre de líderes de América del Norte que tuvo con el presidente mexicano, Felipe Calderón, y el primer ministro canadiense, Stephen Harper.
"Sospecho que cuando lleguemos al otoño y la gente vea la legislación que está siendo propuesta emergerán argumentos más razonables y sensatos", dijo Obama.
Sospecho que cuando lleguemos al otoño y la gente vea la legislación que está siendo propuesta emergerán argumentos más razonables y sensatos
Barack Obama, presidente de Estados Unidos
La Casa Blanca se ha quejado de la supuesta estrategia de "rumores" y "tácticas atemorizantes" que estaría usando la oposición para descarrilar el proyecto de reforma, que es actualmente el principal objetivo del gobierno estadounidense.
Algunos voceros republicanos han dejado claro que aprovecharán el desgaste que está sufriendo la popularidad del presidente Obama debido a la reforma sanitaria para propinarle la primera gran derrota política de su mandato.
Torneos verbales
Mientra ese debate se resuelve, las normalmente aburridas asambleas ciudadanas se han convertido en el centro de atención de periodistas y políticos porque por estos días son el frente de la batalla por la reforma de la salud.
Con el Congreso en Washington en receso, los parlamentarios republicanos y demócratas se llevaron la tarea pendiente para sus casas y están usando las vacaciones para promover sus puntos de vista con relación a la propuesta presidencial.
Obama antes de partir rumbo a Portsmouth para hablar sobre la reforma de la salud.
Como consecuencia muchas de esas reuniones vecinales han terminado siendo torneos verbales donde algunos más exaltados vociferan sus puntos de vista con la esperanza de convencer a los contrincantes o al menos ahogar su opinión.
Las consignas son básicas, como hechas para la batalla callejera. "Just say no!" (Sólo dí que no) es el insistente estribillo de los oponentes. "It is broke, fix it!" (Está roto, arréglenlo)", machacan los que apoyan la idea.
Y como suele suceder, los ruidos vienen de una minoría de activistas.
Recientemente la Radio Pública Nacional estadounidense informó que había recibido cientos de correos electrónicos y cartas de oyentes que se quejaban de que un servicio público de comunicaciones diera cabida a los que consideraban una "campaña" con intereses partidistas.
En un foro sobre el tema abierto en el sitio web de The Take Away, un programa que produce el Servicio Mundial de la BBC en Boston, Jack Ford, escribió que la única consigna que llevaría a los cabildos sería "detengan los cánticos, vamos a hablar".
Quizá eso exprese lo que pueden estar pensando las mayorías silenciosas que asisten al, por momentos estridente, debate sobre la reforma.