sábado, 26 de diciembre de 2009

IMAGEN MÉDICA

El PET se 'casa' con la resonancia magnética

[foto de la noticia]
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JOSÉ LUIS DE LA SERNA

MADRID.- Ocho instituciones de seis países europeos –el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) español entre ellos– trabajan para poner a punto pronto una nueva técnica de imagen que revolucionará la medicina. El proyecto Hyperimage, financiado en buena parte por la Unión Europea, unirá en una sola máquina dos prometedoras tecnologías de imagen que no han logrado juntarse todavía.

Se trata del PET y la RM. La primera, la Tomografía por Emisión de Positrones, visualiza mediante isótopos el metabolismo de las células y se ha convertido en una pieza clave para diagnosticar el cáncer, muchas lesiones funcionales del cerebro, el riesgo de algunas lesiones de aterosclerosis de las paredes de los vasos sanguíneos y, en general, cualquier proceso inflamatorio serio.

La segunda, la Resonancia Magnética, ha demostrado su capacidad no sólo de afinar en la definición anatómica sino también de definir la estructura de los tejidos de forma superior a la que logra la Tomografía Axial Computarizada (el TAC). Además, la RM no emite radiaciones como hacen los aparatos que usan rayos X. Es lógico, por tanto, que el matrimonio de ambos métodos acabe dando muy buenos resultados.

Sin embargo, hasta este momento existían inconvenientes técnicos que imposibilitaban un enlace de estas características. Pero se han solventado ya. El primero de ellos ha sido conseguir que muchos de los componentes del PET funcionen en el entorno de un campo magnético tan elevado como el que se genera con la RM. El segundo consiste en mejorar la pérdida de calidad de las imágenes que obtiene la resonancia cuando en la misma máquina hay que acoplar un PET. El tercero es un complejo algoritmo que debe ser resuelto afinando el software que permita la compatibilidad simultánea de las dos tecnologías.

Si la unión de PET y TAC en un solo aparato es ya una realidad presente en muchos hospitales punteros en el mundo –y la oncología moderna no puede hoy en día prescindir de esta técnica– las ventajas para la medicina de la conjunción del PET y la RM van a ser mucho más importantes.

El diagnóstico y el pronóstico de la aterosclerosis, y el resultado que sobre esta patología se consiga con determinados tratamientos, se van a ver con una fiabilidad sin precedentes gracias precisamente a esta unión. «El PET capta la inflamación de una manera muy precisa y la RM, además de definición anatómica, logra muy buena resolución tisular», ha reconocido a ELMUNDO.es el doctor Valentín Fuster, director del CNIC en Madrid y del Instituto Cardiovascular del Hospital Monte Sinaí en Nueva York y uno de los mayores impulsores del proyecto.

De hecho, todos los estudios cardiovasculares relacionados con el proyecto Hyperimage europeo se llevarán a cabo en el CNIC. En sus laboratorios de aterotrombosis e imagen cardiovascular se investigará –en un primer momento en modelos animales– el papel del PET/RM en el diagnóstico de la aterosclerosis y el infarto de miocardio. Madrid y Nueva York serán las sedes de los primeros aparatos de esta clase que se utilizarán en seres humanos.

jueves, 24 de diciembre de 2009

El ojo del huracán de la “pandemia” de gripe A
Publicado por Miguel Jara el 24 de Diciembre de 2009

Las cosas están sucediendo de una manera muy rápida con el asunto de la gripe A. Eso es bueno, corre la información gracias a internet como antes no hubiera corrido y lo que se ha presentado como la mayor campaña de marketing de la historia de la Humanidad está siendo desmontada a una velocidad de vértigo. Un especialista que ha investigado el fenómeno desde sus comienzos y ha publicado influyentes reportajes, F. William Engdahl, nos regala una información que a mí me parece de lo mejor que he leído, y ha sido casi todo, en lo referente a la gripe A. En concreto a cómo personajes concretos, que trabajan para instituciones “de prestigio” en el mundo científico y financiadas por la industria farmacéutica influyen en la Organización Mundial de la Salud (OMS) de manera directa y decisiva para que se promuevan “pandemias”. Como en el caso de la de la gripe A, pero no sólo esta.

18profesor Albert Osterhaus

Les destaco algunos párrafos del excelente y concluyente trabajo de Engdahl y al final de los mismos les incluyo los enlaces originales. ¡Cuántas veces me habrán preguntado estas semanas pasadas periodistas y no periodistas sobre el papel y la responsabilidad de la OMS en la creación de la “pandemia”! Cuánto sospechábamos de las relaciones furtivas de la OMS con los grandes laboratorios farmacéuticos pero no teníamos datos concretos. Pasen y lean:

Lo llaman «Dr. Flu» (Doctor Gripe). El profesor Albert Osterhaus es el principal consejero de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ante la pandemia de gripe H1N1. Venía prediciendo desde hace años la inminencia de una pandemia global y lo que hoy sucede parece estar dándole la razón. Pero el escándalo que ha estallado en los Países Bajos y que está siendo tema de debate en el parlamento ha puesto de relieve los vínculos personales del profesor Osterhaus con los laboratorios que fabrican las vacunas que él mismo prescribe en sus recomendaciones a la OMS.

F. William Engdhal nos relata cómo un experto poco escrupuloso ha logrado manipular la opinión pública internacional, sobredimensionando el impacto de la gripe H1N1 y enriqueciendo así a los laboratorios que le pagan.

lbert Osterhaus no es un individuo cualquiera. Se trata de un científico que ha desempeñado un papel en todas las grandes olas de pánico que se han desatado debido a la aparición de virus, desde las misteriosas muertes imputadas al SRAS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo) en Hong Kong, donde la actual directora general de la OMS Margaret Chan promovió su carrera como responsable de la salud pública a nivel local. (…)

Posteriormente, cuando se dejó de hablar de los casos de SRAS, Osterhaus se dedicó a otra cosa y se dio a la tarea de dar envergadura mediática a los peligros de lo que él llamaba la gripe aviar H5N1. En 1997, ya había hecho sonar la alarma después de la muerte, en Hong Kong, de un niño de 3 años sobre el que Osterhaus sabía que había estado en contacto con pájaros. Osterhaus desarrolló su labor de cabildeo en los Países Bajos y a través de Europa afirmando que una nueva mutación letal de la gripe se había transmitido a los humanos y que había que tomar medidas drásticas. (…)

En abril de 2009 pareció que su búsqueda fructificaba cuando en La Gloria, un pueblecito del Estado mexicano de Veracruz, se diagnosticó un caso de un niño portador de la gripe por entonces llamada «porcina» o H1N1. Con un apresuramiento totalmente fuera de lugar, el aparato propagandístico de la Organización Mundial de la Salud arrancó a toda máquina con las declaraciones de su directora general, la Dra. Margaret Chan, sobre la posible amenaza de una pandemia mundial. (…)

Osterhaus no sólo ocupaba una posición estratégica para recomendar a la OMS que declarara la «urgencia pandémica» y para incitar al pánico sino que era además el presidente de una organización que se encuentra en la primera línea en lo tocante a ese tema. Se trata del Grupo Europeo de Trabajo Científico sobre la Gripe (ESWI, siglas correspondientes a European Scientific Working group on Influenza), que se define como un «grupo multidisciplinario de líderes de opinión sobre la gripe, cuyo objetivo es luchar contra las repercusiones de una epidemia o de una pandemia gripales». Como sus propios miembros lo explican, el ESWI es –bajo la dirección de Osterhaus– el eje central «entre la OMS en Ginebra, el Instituto Robert Koch en Berlín y la Universidad de Connecticut en Estados Unidos». Lo más significativo en cuanto al ESWI es que su trabajo está enteramente financiado por los mismos laboratorios farmacéuticos que ganan miles de millones gracias a la urgencia pandémica, mientras que los anuncios que hizo la OMS obligan a los gobiernos del mundo entero a comprar y almacenar vacunas. El ESWI recibe financiamiento proveniente de los fabricantes y distribuidores de vacunas contra el H1N1, como Baxter Vaccins, MedImmune, GlaxoSmithKline, Sanofi Pasteur y otros, entre los que se encuentran Novartis, que produce la vacuna, y el distribuidor del Tamiflu, Hofmann-La Roche.

Información original de Engdahl: WHO ‘Swine Flu Pope’ under investigation for gross conflict of interest

martes, 22 de diciembre de 2009

Y DICEN QUE EL PESCADO ES CARO.......

Los riesgos de los pescadores,cuadro de Joaquín Sorolla
Publicado por Miguel Jara

De todos los resúmenes sobre cómo ha transcurrido la Cumbre del Clima de Copenhagen y qué conclusiones pueden obtenerse creo que uno de los más claros y concretos es el que reproduce Internautas TV escrito por el ex europarlamentario de Los Verdes, David Hammerstein, que les muestro a continuación. El actual modelo económico es un fracaso. No sólo no hace felices a la mayoría de las personas que viven bajo su órbita, casi todos los habitantes del planeta, sino que aumenta las desigualdades, promueve la guerra como manera de abrir nuevos mercados, condena a la explotación laboral a la mayor parte de las personas y depreda la naturaleza sin contemplaciones. El acuerdo de mínimos de la ciudad danesa es lo más parecido a un suicidio programado al que sólo le veo como positivo que es la viva demostración de que buena parte del mundo ha asimilado el fracaso del capitalismo. El desacuerdo generalizado cuando era tan necesario un acuerdo ambicioso así lo demuestra. Creo que lo responsable es ejercer la desobediencia civil hacia un modelo ruinoso, no participar en la medida de lo posible en su alimento. Pero no debemos olvidar que son necesarias las alternativas aquí y ahora, participemos también en la medida de nuestras posibilidades en la construcción de alternativas, las hay y pueden resumirse en una palabra: Ecología.

El actual modelo ha de dar paso a una economía limpia, equitativa, en la que productores cuenten a la hora de producir, enfocada a las necesidades y no a la pulsión del consumo por el consumo. El modelo político que sostenga esa economía ha de ser democrático, participativo por democrático, llevada la capacidad de decisión de las personas a todos los ámbitos: familia, empresa, comunidades e instituciones de todo tipo y a la administraciones públicas.

Es el propio modelo económico global el que está en crisis.
Seguramente habrá quien piense que la crisis es el propio
sistema. A decir verdad, la crisis es el estado normal de funcionamiento
del modelo. Así ha sido desde el principio. No puede
ser de otro modo cuando dicho «proyecto económico», por
llamarlo de algún modo, se cimenta en el crecimiento infinito
en un espacio finito como es el planeta Tierra, la casa común
que nos acoge.

Es el propio modelo económico global el que está en crisis. Seguramente habrá quien piense que la crisis es el propio sistema. A decir verdad, la crisis es el estado normal de funcionamiento del modelo. Así ha sido desde el principio. No puede ser de otro modo cuando dicho «proyecto económico», por llamarlo de algún modo, se cimenta en el crecimiento infinito en un espacio finito como es el planeta Tierra, la casa común que nos acoge. Y ahora vemos y sufrimos sus consecuencias.

Alguien dirá que no hay más que ver el estilo de vida occidental o los progresos de la civilización occidental para ver que “nunca hemos vivido mejor”. Precisamente observando dicho “estilo de vida” entendemos que vivimos en una burbuja, un modelo de alienación psíquica, insostenibilidad ecológica, injusticia social -sólo una minoría puede vivir en el despilfarro-. Urge revisar qué consideramos progreso, bienestar, calidad de vida, porque me temo que estos sólo podemos hacer que perduren en el tiempo, que sean sostenibles -que se sostengan por sí mismos hacia el infinito- dando un giro a nuestro sistema de vida y apostando por valores como la austeridad, el reducir la velocidad de nuestro ritmo de vida y de la economía, el ahorro y la eficiencia energética, el consumo en función de necesidades. Podría seguir y seguiré en otras ocasiones pero creo que este último concepto puede bien servirnos de villancico navideño, no se me ha ocurrido nada mejor, no tengo ánimo para ello. Sean felices estos días navideños, intenten practicar la esperanza del cambio.


sábado, 5 de diciembre de 2009

Y A N (O B A M A) S

La salud de los enfermos....



Ya n(o va ma)s...el grone se desinflo,mucho blablabla,como ZP,pero nadaie quiere poner las castañas en el fuego.


Opuestos. Miles de personas marcharon contra la reforma planteada por Obama.
26-11-2009 / Obama logró una reforma “conservadora” del sistema sanitario. El millonario lobby de aseguradoras, farmacéuticos y de la derecha contra el cambio propuesto por el presidente demócrata impidió que la cobertura médica fuese universal y gratuita.
Por Alfredo Grieco y Bavio

Que Barack Obama fuera el primer presidente negro en la Casa Blanca tuvo entre sus consecuencias otro acontecimiento hasta entonces desconocido en la historia norteamericana: la derecha salió a las calles, organizó protestas multitudinarias, e incluso viajó a Washington en una versión blanca de la gran marcha de Martin Luther King. Cualquier otro país del mundo estaría feliz porque los planes de salud pública aumentaran su cobertura. Sólo en Estados Unidos puede concebirse que la reacción ante una propuesta de mejor atención médica universal fuera acusar al gobierno de intervencionismo, llenar las ciudades de carteles denunciando el “obamanismo” (algo así como un comunismo bien oscuro), y defender la posibilidad de morir libremente y en manos privadas. Estos movimientos de masas blancas iracundas no fueron siempre espontáneos. Muchas veces se vieron alentados, y aun financiados, por aseguradoras y farmacéuticas. Tampoco gusta a los norteamericanos gastar, y a los más ricos disgustaba notablemente una suba de los impuestos cuyo solo fin era que los más pobres contaran con una mejor atención que la que podían pagarse. Obama tuvo que resignarse a que su partido demócrata y los opositores republicanos votaran en el Congreso una reforma sanitaria conservadora, que excluyó lo que antes era su ilusión más importante: un servicio público de salud por el que todos pudieran optar.

Tal vez el rasgo que más distancie a Estados Unidos de los restantes países desarrollados sea la ausencia de atención sanitaria gratuita y universal. Los costos médicos son los más altos del mundo. El efecto inevitable es que el negocio de la salud, en todos sus rubros, sea uno de los más prósperos.

Los ciudadanos norteamericanos –para los migrantes el panorama es todavía más sombrío– enfrentan en sus vidas una pesadilla que no sueña el resto del planeta: la quiebra por causa de enfermedad. O con otras palabras: la bancarrota médica. Esto quiere decir que “te embargan por deudas sanitarias, porque los honorarios del médico, las facturas de los análisis y los gastos de hospitalización se han acumulado. Entonces interviene el oficial de justicia y te lo quitan todo: por si fuera poco estar enfermo, quizá moribundo, te quitan la casa, el coche, los muebles, te dejan en la calle, te impiden mandar a tus hijos a la universidad. Es una salvajada. Las bancarrotas médicas no son un fenómeno marginal, pues el 62% de todas las quiebras declaradas por los tribunales norteamericanos corresponde a deudas médicas, y todos los años un millón de personas va a la quiebra por esta clase de deudas”. De esta manera definió la situación al diario italiano Il Manifesto el doctor Quentin Young, de Chicago. A sus 86 años, es una figura histórica entre los militantes por la reforma de la salud en Estados Unidos y durante años hizo campaña con ese joven político de Illinois que era Obama.

Aunque las manifestaciones callejeras de la derecha norteamericana sean un fenómeno nuevo e inquietante, resultan marginales. Más importante es el poder de quienes las alientan. Las aseguradoras (el equivalente en Estados Unidos de las prepagas) disponen de una enorme capacidad de lobby. Del presidente de la comisión del Senado que se ocupó de evaluar la reforma sanitaria, el senador demócrata Max Baucus, del estado de Montana, se dice que cobró millones de estas empresas, que impulsaron y sostuvieron su carrera política. Si el Estado federal ofreciera un plan de salud propio, que racionalizara los recursos, los costos bajarían, y con ellos las ganancias de hospitales y médicos privados y farmacéuticas, y de todos quienes viven del sector salud.

El déficit público de Estados Unidos corresponde al 41% de su PBI. Es el más grande del mundo, y en la década siguiente podría duplicarse. El envejecimiento de la población promete aumentarlo, a menos que también se aumenten los impuestos. Tres fuentes mayores en el drenaje de fondos son la Seguridad Social (el sistema de jubilaciones y pensiones), Medicare (la atención médica gratuita para los mayores de 65 años y para los discapacitados) y Medicaid (la atención médica para pobres y desempleados). El sistema Medicaid es de segunda calidad, aunque es mejor que nada. Medicare, en cambio, es muy bueno. Si pudo ponerse en funcionamiento, fue porque convenía a las aseguradoras: los viejos sufren demasiadas enfermedades, para no hablar de los minusválidos, y las empresas salían ganando pasándole al Estado esta carga.

Para los más radicales, a Obama le faltó el coraje de proclamar, o reclamar, un Medicare para todos. La propaganda republicana había difundido que el presidente negro les sacaría el dinero a los viejos para atender a los pobres. La base de las socialdemocracias europeas y aun de Japón es que los ricos pagan más impuestos y así puede atenderse a los pobres –o a los menos ricos–, y de esa manera la distancia social entre los que están más arriba y más abajo disminuye. Barack Obama entendió cuán difícil era que este programa entusiasmara a los representantes del pueblo norteamericano que votan leyes en el Congreso.

jueves, 3 de diciembre de 2009

¿LA GENTE ES TONTA?

"A mí, además de operarme el pecho, me quitaron el alma"

No siempre una cirugía estética consigue un cuerpo diez. La noticia de la muerte de la ex Miss Argentina Solange Magnazo ha reactivado las voces de alarma que recuerdan que pasar por una operación de cirugía estética no es como ir a la peluquería. “Una vez que la persona se ha sometido a la intervención no se puede arrepentir”. Ezequiel Rodríguez, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica y Reparadora, recuerda a todo aquél que piense en realizarse una operación de este tipo que antes de meterse en quirófano pregunte los riesgos que se corren en la sala de operaciones. Porque, aunque "sean pocos los casos que la operación no salió como esperaba", hay veces que el culto al cuerpo se paga demasiado caro.

Magnazo había sido Miss Argentina en 1994 y, con 38 años, lucía por las pasarelas un auténtico cuerpazo. Pero la modelo seguía sin estar conforme con su físico y la semana pasada se sometió a un tratamiento estético en los glúteos. Algo se complicó, porque sufrió una embolia pulmonar que le desembocó en la muerte. Los medios argentinos echan la culpa a unas inyecciones de polimetilmetacrilato (PMMA) de más.

Para Rodríguez, es imposible “equivocarse en una operación en la que hay que inyectar de 1 a 2 mililitros de PMMA. Habrían tenido que meterle 100 para que le provocara el edema”. El motivo de su fallecimiento no está todavía claro, pero no hay duda de que algo falló. “Tal vez se sometió a una liposucción, no a un tratamiento de glúteos. Una de sus contraindicaciones es, como le ha sucedido a la modelo, un edema pulmonar”, reconoce el doctor.

Entre las contraindicaciones más comunes resaltan “las infecciones, los hematomas -que se curan con drenajes-, las embolias pulmonares -ante los que se inyectan anticoagulantes- y problemas de cicatrización”. Virginia es una alicantina que hoy tiene 40 años y que conoce muy de cerca la cirugía y sus complicaciones. Cuando tenía 36 y después de haber tenido a su hijo, se sometió a una mamoplastia para sentirse mejor. Una operación que, según cuenta, le ha cambiado la vida: “A mí, además de operarme el pecho, me quitaron el alma”, asegura.

Para Virginia, como para otra mucha gente, la cirugía plástica va mucho más allá de los límites determinados por los cánones estéticos del momento. Era la solución a un problema que supera los límites de lo físico y quería despojarse de un complejo que tenía solución. "Y, por lo que me vendieron, demasiado fácil". Al problema económico, los 6.500 euros que pagó a tocateja por la operación al Instituto Pérez de la Romana de Alicante, donde se operó, sumó poco después las secuelas físicas y psíquicas que todavía hoy le pesan como una losa.

El coste de este tipo de intervenciones es uno de los handicaps que durante mucho tiempo los alejaron de los ciudadanos de a pie. Sabedores de la pasta gansa que ganaban, algunos centros de estética pusieron a disposición del consumidor sistema de financiación para avalar el ‘arreglo’. Así se acercaron muchos al sueño de un cuerpo corregido y mejorado. “A mí me intentaron colar una hipoteca con el BBVA, pero como soy extranjera necesitaba un aval bancario y yo quería costearlo sin que nadie tuviera nada que ver. Así que lo rechacé”, cuenta Virginia.

Al tercer día de la operación, la herida no cicatrizaba al ritmo que le habían asegurado. “Llamé al centro y me atendió Elena, la chica encargada del teléfono de urgencias que ni siquiera era enfermera. Me dijo que no me preocupara, que en tres días estaría cerrada”. La infección siguió revelándose hasta que todo terminó en una visita diaria durante seis meses a la clínica para curarse la cicatriz. “Ahí descubrí que el príncipe que me habían vendido en la primera consulta era una rana. Siempre me cogían la última del día, aunque me citaran a las 6 de la tarde, y cuando decidí curarme yo en mi propia casa, ni siquiera recibí en tres meses una llamada del doctor Federico Pérez de la Romana, el que me operó. Me sentí totamente abandonada”. El sueño de lucir un pecho normal se convirtió en una pesadilla que le dejó sin trabajo y sin autoestima. “El coste psicológico ha sido mucho más pesado que el económico. A la ‘bendita’ operación, debí sumar los costes de nuevas pruebas, medicamentos diarios, y las consultas psicológica que necesité”.

Su abogado, Raúl Díez, ha visto cómo en los últimos años se han multiplicado los casos denunciados por supuestas negligencias médicas tras una cirugía estética. “Mis clientes llegan a mí totalmente abatidos porque se sienten engañados, estafados”. Nadie les explicó detalladamente los riesgos a los que se sometían en la operación. “Y cuando ésta fallaba, se intentaban lavar las manos”. El médico de Virginia alegó en el juicio que acaba de ganar la paciente que la infección la cogió en el quirófano; que la sala era alquilada y que, por tanto, las quejas debían ir para el hospital, no para él. Por eso Díez reclama a las clínicas homologadas más sinceridad, “que cuenten con pelos y señales los riesgos que corre el paciente, uno a uno, detalladamente”. Y, sobre todo, “que se le someta un test psicológico para ver si la persona está preparada para cambiar su físico ya que, muchas veces, no queda como le han vendido o como desearía”.

Las últimas cifras facilitadas por la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética hablan de 400.000 intervenciones al año en España, encabezando el ranking europeo y sólo superada por Estados Unidos, México y Argentina. Las mujeres de 22 a 45 años son las más consumidoras. Por operaciones, se llevan la palma los aumentos de pecho, liposucciones, correcciones abdominales, cirugía de párpados y el lifting.

Eliminar complejos de toda la vida

Rodríguez recuerda que mucha gente llega a la intervención con una patología previa de base: se miran al espejo y no se aceptan a sí mismos. El doctor considera que hay casos en los que se puede arreglar un problema psíquico a través de la eliminación del defecto físico: “Una parte importante de nuestras vidas es nuestro aspecto exterior y eso es incuestionable. De manera que si hay un elemento de nuestra anatomía que consideramos, y que es objetivamente, deficitario, arreglándolo podemos solucionarlo. Lo que es un 'complejo' de toda la vida que puede eliminarse tal cual”, asegura. Como aquél que tenía las orejas despegadas y se las puso en su sitio. El problema está cuando uno se somete a todas las operaciones de cirugía estética que se le antoja sólo por sentirse mejor. “Hay otro grupo de gente que quiere vivir en una eterna juventud. El especialista debe activar el radar ante estos consumidores de cirugía estética compulsivos, hacerles ver que tienen un problema y enviarlos al especialista adecuado: el psicólogo”.

Sus recomendaciones para todos los usuarios son concisas: “Todo el mundo tiene que asegurarse de que quien le atiende es un profesional cuya titulación responde al tratamiento que le está aplicando”, recomienda. "Existe el riesgo. Mínimo, pero existe. Si no se lo cuentan, no se fíe”, recomienda.
Otro de los problemas es que casi nadie habla del tema y se intenta negar la evidencia por todos los medios. El cirujano plástico reconoce que “sólo entre amigas muy íntimas se confiesan este tipo de arreglitos. Poca gente reconoce que se ha sometido a una intervención de este tipo, ni cuando es demasiado obvio".

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viernes, 27 de noviembre de 2009


El rapto de Higea, de Jesús García Blanca, de Editorial Virus, Barcelona.

En las tribus, a quien se le adjudicaba el dominio de la hechicería, la curandería y el conocimiento de la vida y la muerte, terminaba ejerciendo el control sobre la comunidad. ¿Quién puede ser más poderoso que quien conoce –o nos convence de que conoce- el origen de la vida, los componentes más recónditos de nuestro cuerpo, el funcionamiento del organismo y los secretos para mantener la salud o restituirla en caso de enfermedad? Es lo que Jesús García Blanca analiza como el paso de los clérigos a los médicos como detentadores del poder, de la institución médica como relevo de la institución religiosa en nuestras sociedades modernas. Basta con recordar las tremendas similitudes que pude apreciar hace una década en Centroamérica entre el predicador evangelista en un parque y el vendedor de medicamentos en los autobuses. “El rapto de Higea”, en referencia a la diosa griega de la salud, desmonta, con ese necesario espíritu crítico tan poco frecuente en nuestras sociedades, el tabú de infalibilidad que posee el modelo sanitario moderno y que sirve al poder como herramienta eficacísima de control y dominación social.

El individuo se siente indefenso y dominado ante el soldado que le apunta con un arma, el juez que puede sentenciar su destino y el médico a quien encomienda su cuerpo. Lo curioso es que solamente a éste último se le busca voluntariamente.

En nuestras sociedades –supuestamente democráticas- nos posicionamos y participamos en el debate referente a cuestiones como el gasto público, el código penal o la política de vivienda. En cambio, no nos vemos capacitados a intervenir en la decisión de optar entre si lo acertado para nuestra salud es una intervención quirúrgica, una medicación o un cambio en la dieta. El modelo sanitario está diseñado para que el ciudadano no comprenda, no analice, no opine y no decida. Incluso cuando abren la puerta a la decisión ciudadana crean una angustia en la medida en que anteriormente no ofrecieron los elementos necesarios para poder elegir. Hace varios años, ante un brote de meningitis infantil, las autoridades de la Comunidad de Madrid propusieron a los padres que ellos eligieran si vacunar a sus hijos o no. El resultado fue que las familias se encontraron ante un dilema frente al que no poseían la información ni conocimientos necesarios, debido a que el sistema de salud está planteado para que el usuario no conozca, no sepa y nunca pueda decidir, aunque se le ofrezca la posibilidad.

Jesús García también nos explica en este libro, cómo en el origen y diseño actual del sistema sanitario estadounidense se encuentra el control militar. Baste como ejemplo que el denominado Servicio de Inteligencia de Epidemias de Estados Unidos, que tiene ámbito de intervención mundial, posee un “ejército” de 2.700 agentes militares “incrustados” en instituciones, fundaciones, compañías farmacéuticas y de seguros, medios de comunicación y universidades. Al final el “gran hermano” se ha adueñado de la sanidad mundial. Un ejemplo claro de esa coordinación fue la presencia del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, como importante accionista en la empresa propietaria de la patente del medicamento para tratar la gripe aviar1, antes de que apareciese esa epidemia.

También se ha podido saber que la institución internacional de salud, la OMS, ha creado un departamento (Internacional Medical Products Anti Counterfeiting Taskforce) en el que participan la INTERPOL, el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio y las Organización Mundial de la Propiedad Intelectual y la Federación Internacional de Asociaciones de Compañías Farmacéuticas2, que, bajo la excusa de la detección de medicamentos falsificados, tiene como objeto la persecución de la fabricación de genéricos al margen de la industria farmacéutica. No debemos olvidar, como nos recuerda el autor, que “el mercado controla la investigación, las publicaciones especializadas, la difusión masiva de noticias relacionadas con la salud y a una enorme cantidad de ONGs que trabajan en este campo, y que ello repercute sobre los discursos, los conceptos de salud y los modelos sanitarios más allá de cómo se administren”. El sistema además sacraliza las publicaciones científicas. Como señala García, estas publicaciones están sometidas a los mismos condicionamientos económicos y empresariales que el resto de medios de comunicación, no pueden arrogarse, como lo hacen, el valor de la infalibilidad científica. Las publicaciones médicas disfrutan de una patente de imparcialidad por la que están siendo reconocidas como la fuente más neutral hasta para determinar el número de muertos en la invasión de Iraq, ofrecido sin cuestionamiento por la revista The Lancet.

El caso de estas publicaciones es sólo un elemento colateral del modelo cientifista que nos domina, según el cual, las aseveraciones que logran presentarse como científicas se convierten en incuestionables e infalibles. Se trata de algo que explotan muy bien en el ámbito de la economía, donde se permiten presentar sus recetas neoliberales como ciencia ajena al debate y la crítica política. Hasta el término “receta” es tomado del vocabulario médico, tan científico él, para aplicarlo en la economía. Y es que con la sanidad consiguen algo similar, mediante la presentación de cualquier iniciativa médica bajo la patina de ciencia neutral logran erradicar cualquier atisbo de crítica o debate.

Por ello, es necesario recordar e insistir en el fracaso del modelo capitalista global que nos gobierna y que ha instalado en los ciudadanos de los países ricos la enfermedad de la frustración. Pasamos nuestra vida persiguiendo la comida más sofisticada, el arte más excéntrico, el sexo más impulsivo, el mobiliario más chic. Quienes viven en zonas rurales, en cuanto pueden buscan las aglomeraciones de las grandes ciudades, los urbanos del interior se escapan a la costa y los habitantes de las regiones con temperaturas cálidas sueñan con una chimenea. A nuestros jóvenes les resulta insoportablemente aburrido un sol de primavera, el canto de un pájaro o una charla en un café. Internet ha supuesto la huida absoluta del mundo hacia lo irreal que no es nada. Vivir instalados en la frustración conlleva esa huida –que no búsqueda- hacia no se sabe dónde.

Nuestro sistema sanitario es el vivo ejemplo del surrealismo y la paradoja. Un indigente podrá recibir en los servicios de urgencia, de forma gratuita o subvencionada, un medicamento contra la sarna que debe disolver en el agua de una bañera, pero no tiene bañera, ni agua corriente, ni vivienda. A quien duerme en un frío invierno en la antesala de un cajero automático porque no tiene otro lugar, el sistema lo ingresa en un hospital cuando se enferma de pulmonía pero antes no le pudo ofrecer una manta para evitarla. Y además le dará el alta para que se dirija de nuevo a pasar la noche donde de nuevo enfermará.

En la versión global se mantienen también esas insultantes paradojas. Si, por ejemplo, naciesen en una inmunda barriada de Filipinas en el seno de una familia sin recursos para alimentarlas, dos gemelas adheridas por la espalda, los mejores hospitales del mundo competirían por realizar la intervención quirúrgica que las separe. Ya ha sucedido en alguna ocasión. Si, por el contrario, las niñas hubiesen nacido normales, ninguna institución se hubiera preocupado de que pudiesen ser alimentadas o de que recibieran asistencia médica ante una diarrea.

El mercado infesta todos los intersticios de nuestro sistema sanitario. Desde la ilegalidad se crean mercados de órganos o úteros de alquiler, y con la legalidad los jóvenes venden su semen y los equipos médicos de trasplantes cobran incentivos por cada donante que consiguen. Un hospital privado de los que ahora se conciertan por el Estado tendrá un gran negocio si hay una epidemia en su área de asistencia porque se multiplicarán las atenciones sanitarias y la facturación. Conforme a nuestro cálculo del Producto Interior Bruto, éste aumentará y, por tanto, el “crecimiento económico”, si surge un brote de Alzheimer que disparará la construcción de centros de asistencia, puestos de trabajo y la comercialización de material relacionado con la atención de esos pacientes. La película futurista La Isla (Michael Bay, 2005) ilustra bien algo que no podría resultar tan incongruente con el sistema que estamos creando. En ella una empresa “produce” clones de ciudadanos acaudalados con el único objetivo de disponer de órganos de repuesto para ellos. Por supuesto, ni los “originales” ni los clones conocen el planteamiento, los primeros sólo saben que pagan a una empresa que les encuentra donante, los segundos viven artificialmente en una comunidad cerrada y secreta creyendo que son la únicos supervivientes de un desastre nuclear, periódicamente se celebra un sorteo y uno de ellos es elegido para viajar a “la isla”, un lugar paradisíaco no contaminado. Nunca lo vuelven a ver sus compañeros. Se me ocurren dos preguntas: ¿Acaso tendrían prejuicios muchos de los ciudadanos de los países ricos en recibir un órgano de otro humano si lo necesitan para seguir vivos, aunque fuera a costa de la vida del donante? ¿Acaso no estarían en condiciones de pagar lo suficiente como para que sea rentable para una empresa dedicarse a ello? Al fin y al cabo ya estamos consumiendo su alimento en forma de combustible para nuestros vehículos.

Las empresas farmacéuticas merecen capítulo aparte, pero basta con señalar que el propio premio Nobel de Medicina Richard Roberts reconocía que “no les interesa buscar la curación"3. Ni las empresas de armamento desean acabar con las guerras ni las de medicamentos con la enfermedad. La razón es que nuestro sistema de mercado se fundamenta en crear empresas a las que paga por atender los problemas, de forma tal que éstas serán las primeras interesadas en que no se solucionen definitivamente esos problemas.

García también afronta en su libro serias discrepancias científicas en lo referente al origen infeccioso de las enfermedades, el SIDA y otros paradigmas médicos. No estoy en condiciones de darle la razón o no, pero hemos de reconocer el valor de que su trabajo tenga el mérito de que, como afirmaba Einstein, “lo importante es no dejar nunca de cuestionar”. Llevar este cuestionamiento hasta el altar de la sacrosanta ciencia de la salud es de gran valor para ir creando un ciudadano crítico e independiente ante el poder, no sólo el político y el económico, sino también el científico que, como bien nos demuestra en su libro, no es ajeno a los dos primeros.

Por último, como ya viene siendo obligado en toda obra que quiera dejar en evidencia la indignación hacia el modelo dominante, Jesús García Blanca aporta propuestas de insurgencia y rebelión. Y, como para que el levantamiento sea eficaz necesita cimentarse en el conocimiento y la información, ni una de estas propuestas debo adelantar en este prólogo para que sólo se conozcan una vez leído este libro.

Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


El rapto de Higea

La salud y la enfermedad
como base para
mecanismos de control social

Jesús García Blanca
keffet@gmail.com
http://saludypoder.blogspot.com

“El rapto de Higea, en referencia a la diosa griega de la salud, desmonta, con ese necesario espíritu crítico tan poco frecuente en nuestras sociedades, el tabú de infalibilidad que posee el modelo sanitario moderno y que sirve al poder como herramienta eficacísima de control y dominación social".



Contenido:

Apertura

Presentación:
Y el médico sustituyó al sacerdote
Pascual Serrano

Introducción:
SALUD Y GLOBALIZACIÓN

PRIMERA PARTE:
LA DESHUMANIZACIÓN DE LA SALUD
1. Crisis global de salud
2. La ciencia al servicio del Imperialismo
3. La conexión multinacionales-instituciones-ONGs-Medios
4. Las publicaciones científicas como caso particular de Falsimedia
5. Industria química, salud, enfermedad y alimentación

SEGUNDA PARTE:
MICROECOLOGÍA
1.Perspectivas macroecológica y microecológica; la mirada global
2. La Teoría de la Infección
3. Soporte teórico para una transformación radical:
Teoría de la Estructura Dinámica.

TERCERA PARTE:
ACCIÓN Y REBELDÍA
1. La infancia: Estado de Sitio
2. Disidencia, censura, control: las nuevas formas de la Plaga Emocional
3. Desobedeciendo
4. Caso SIDA como ejemplo: Los límites de la rebeldía.

Anexos
Bibliografía
Recursos en Internet

Agradecimientos
Cierre



“Pensar es efectivamente peligroso para el orden”
Jesús Ibáñez
[1].


El terreno representado por lo que habitualmente llamamos “salud y enfermedad” es campo abonado para el ejercicio del poder. Y ello en una doble acepción: es una jurisdicción donde se ejerce el poder, y es también –y esto es mucho más importante- un complejo conjunto de mecanismos que producen efectos de poder: fabricación de verdad, manipulación de discursos, imposición de modelos éticos y de comportamiento, implantación de automatismos...
El ejercicio del poder en este campo específico y su entrecruzamiento con otros, ha puesto en marcha una serie de procesos que se retroalimentan entre sí: superespecialización de la ciencia, aplicación irresponsable de la tecnología, falta absoluta de participación de los ciudadanos en la gestión de su salud, control creciente de los servicios sanitarios, de la investigación y de la formación e información por las compañías farmacéuticas, es decir por el Gran Capital... el resultado: deshumanización y medicalización[2].

Pero estos procesos, no sólo no logran solucionar los problemas de salud, sino que contribuyen a agravarlos. Ello, unido a la imposición del Modelo Occidental Capitalista, desarrolladoDesarrollado, y sus mecanismos de perpetuación -urbanización y desarrollo industrial competitivo al margen de las necesidades humanas, desequilibrios y desigualdades, modelos educativos concebidos para la domesticación de los individuos y la protección del sistema- agudiza la degradación ecológica, social, educativa y biológica evidenciando una crisis global de la Salud y de los Sistemas Sanitarios de la que algunos síntomas visibles son el aumento del número de enfermedades, del número de enfermos, del consumo de servicios curativos y del costo de esos servicios.
Esto por lo que se refiere a los países ricos. En el resto del planeta, las condiciones creadas por la expansión colonial, el capitalismo y el imperialismo sólo pueden describirse de una forma: genocidio.


NOTAS:
[1] El regreso del sujeto.
[2] “Medicalizar es tratar por separado problemas que en el fondo van juntos; no sólo es tratar problemas sociales desde una perspectiva sanitaria”. MIGUEL, Jesús M. de. Salud y Poder.


Disponible en breve en formato libro (Virus Editorial) y electrónico.

jueves, 26 de noviembre de 2009

MENTIRAS SOBRE LA GRIPE DEL PUERCO

Publicado por Miguel Jara el 25 de Noviembre de 2009
La semana pasada se celebró en la sede de la Organización Médica Colegial en Madrid el “Foro sobre ética de las medidas para la protección de la población contra la gripe A“, unas interesantísimas jornadas que el colectivo de médicos está organizando durante las últimas “pandémicas” semanas para debatir sobre los últimos acontecimientos referidos a tal situación.
Acta sanitaria1
Juan Gérvas, médico madrileño de talento y talante (en la foto el primero por la izquierda) me envía algunas conclusiones de su visión. Resumo las que me parecen que son no sólo razonables sino originales pues de Juan he publicado ya en varias ocasiones sus textos. Merece la pena leerlos:
Las personas nacidas antes de 1957 tienen defensas contra la gripe A. El virus de la gripe A circuló ampliamente entre 1918 y 1957, y dejó una protección por más de 50 años en los afectados. Es decir, la inmunidad natural dura más de medio siglo. Por ello los ancianos mueren menos con la gripe A. Vale la pena pasar la gripe A y no probar con una vacuna que si sirviera nadie sabe cuánto duraría su efecto. Al pasar la gripe A los niños, jóvenes y adultos tendrán la oportunidad de “vacunarse” de por vida y naturalmente contra la enfermedad. Por cierto, la epidemia de 1918 que provocó millones de muertos se dio en un mundo sin antibióticos, sin sistemas sanitarios, de pobreza y sin agua corriente, y a pesar de ello mató casi en exclusiva a los pobres. También la gripe A de 2009-10 mata sobre todo a pobres y en países sin sistema sanitario público, como en Méjico y EEUU.
La gripe A es sólo una de las muchas enfermedades “tipo gripal”. El virus de la gripe provoca muy pocas “gripes”. Aunque fuera eficaz la vacuna sólo evitaría los casos de gripe propiamente dicho. Por ejemplo, los médicos “centinelas”, especializados en diagnosticar la gripe para tomar muestras y saber el tipo de virus, sólo aciertan en un 30-50% de los casos (en el 50-70% de los pacientes, el cuadro gripal lo provoca otro virus, como adenovirus, rinovirus, virus sincitial respiratorio y demás). El típico trancazo es casi siempre otra cosa, no gripe propiamente dicha. Por cierto, cuando los médicos “centinelas” aciertan y es gripe, casi en el 100% es el virus H1N1 (el de la gripe A), por lo que no vale la pena hacer prueba ni test diagnóstico alguno.
Las vacunas contra la gripe sirven para poco en la práctica. La efectividad de las vacunas antigripales es bajísima, del orden del 33%. Es decir, no valen para nada en 7 de cada 10 vacunados (que corren los riesgos de la vacunación sin esperar ningún beneficio). Las vacunas antigripales son especialmente inútiles en los niños y más en los menores de dos años, en que no valen para nada. Además, no hay ensayos clínicos que duren años respecto a las vacunas antigripales, así que no sabemos nada sobre sus perjuicios y beneficios a largo plazo. De la vacuna contra la gripe A no sabemos nada sobre su efectividad, pero como mucho será del 33%. El ejemplo de los países del hemisferio sur demuestra que no vale la pena la vacunación. De hecho, la vacunación podría ser causa de que las cosas se complicasen, pero no hay ensayos clínicos previstos para estudiar la efectividad de la vacuna, ni a corto ni a largo plazo.
La gripe A no provoca más complicaciones en las embarazadas que la gripe estacional. El embarazo, sobre todo al final del mismo, se acompaña de más complicaciones por la gripe A, como todos los años sucede con la gripe estacional. Por ello, la embarazada debe tener el mismo comportamiento de tranquilidad y sentido común ante la gripe A que ante la gripe de otros años. La vacuna más específica contra la gripe A en las embarazadas, Panenza, contiene timerosal como conservante en la presentación multidosis y el timerosal se desaconseja en el embarazo. Además, la ficha técnica (la información oficial) de Panenza, dice literalmente:
“4.6. Embarazo y lactancia. Actualmente no hay datos disponibles relativos al uso de Panenza durante el embarazo. Los datos obtenidos en mujeres embarazadas que han sido vacunadas con diferentes vacunas estacionales inactivadas no adjuradas no sugieren malformaciones o toxicidad fetal o neonatal”. Es decir, no sabemos nada, salvo vagas deducciones.
Las compañías farmacéuticas no son responsables de los daños que causen la vacuna contra la gripe A. La situación es de tal incertidumbre que los políticos han decido eximir a las compañías farmacéuticas de toda responsabilidad por los daños que causen las vacunas contra la gripe A, tanto en EEUU como en la Unión Europea. Es insólito que la industria farmacéutica haya logrado este paraguas que le protege de reclamaciones y responsabilidades. Con ello se facilita su “toma de riesgos” (menor precaución, más irresponsabilidad) y se trasladan los posibles daños a los hombros de la sociedad, no de los accionistas como sucede habitualmente (en el negocio de la vacuna contra la gripe A sólo hay ganancias).
La financiación pública de la vacuna contra el gripe A desvía fondos que no se emplean para otros problemas sanitarios. Cuando se utiliza dinero público la cuestión no se ciñe sólo a la efectividad de la vacuna contra la gripe A, sino también a su coste-oportunidad, a lo que se deja de hacer cuando se vacuna. Así, por ejemplo, el problema del suicidio en los adolescentes y jóvenes (mata más que la gripe A), la salud bucodental de los adultos y ancianos (desdentados por falta de cobertura sanitaria pública), la muerte digna en casa (hoy casi un imposible morir en casa atendido por el propio médico de cabecera).