lunes, 25 de enero de 2010

sobre cuba y la salud

La punta del iceberg

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Pacientes de un hospital psiquiátrico de La Habana (Foto: Raquel Pérez)Leí hace poco un artículo en el que se comparaba el caso de los pacientes muertos de frío en el hospital psiquiátrico de La Habana y los 200 fallecidos en Europa por la misma razón. Lo entiendo pero pienso que el "mal de muchos es el consuelo de los tontos".

Es verdad que eso ocurrió en aquel continente rico pero incapaz de proteger a sus ciudadanos de los azotes climatológicos. Resulta terrible que se gasten miles de millones en rescatar banqueros en quiebra, mientras los albergues para los pobres no dan a basto.

Todo es cierto, pero lo que ocurre en Europa no puede servir para justificar que en Cuba estén muriendo de frío los enfermos mentales, los que no pueden defenderse solos y muchísimas veces ni siquiera cuentan con el apoyo familiar.

Durante años el gobierno cubano mostró las imágenes dantescas del Psiquiátrico de Mazorra, que documentaban lo que habían encontrado al triunfo de la Revolución. Las contrastaban después con el modélico hospital creado por el Comandante Bernabé Ordaz.

No hace mucho, el periódico Granma aseguraba que allí se brinda una "atención esmerada a personas con trastornos mentales, bajo estricto seguimiento de patrones humanistas y de un alto rigor científico". Esta vez la realidad los desmintió de forma brutal.

No solo la prensa oficial sintió el golpe, la sociedad entera fue conmovida por los hechos. Es que nadie esperaba que esto pudiera ocurrir en Cuba, todos conocían las dificultades de los servicios de salud pero pocos sospechaban el grado real de deterioro.

En los hospitales cubanos conviven los más sofisticados equipos médicos con la mayor escasez material. Como si fueran a un campismo, los enfermos se ingresan llevándolo todo: ventilador, toallas, sabanas, almohada, jabón, pijama y comida.

Pero los pacientes "normales" tienen la ventaja de poder defenderse y cuentan además con sus familiares para "armar jaleo". Mientras que las quejas de los enfermos del psiquiátrico caen en el vacío porque, al fin y al cabo, no son más que "locos".

Tal vez alguno de ellos se quejó a sus familiares por recibir poca comida pero nadie les hizo caso. Sin embargo, según coinciden 3 testigos, solo desayunaban un té, almorzaban una pequeña merienda y a las cinco de la tarde recibían una comida liviana, la última del día.

Lo que los vecinos me cuentan parece demasiado cruel. Dicen que algunos trabajadores les quitaban la comida a los enfermos para alimentar a sus cerdos y que la leche que se vendía en el mercado negro en toda esa zona también provenía del hospital.

La falta de colchas podría no ser culpa del Ministerio de Salud porque quien tenía que repartirlas asegura que las entregó al personal del hospital y que tiene constancia de ello. ¿Cómo desaparecieron entonces y a dónde fueron a parar?

Pero el Ministerio de Salud sí es responsable por las ventanas que faltaban desde hace años y también por el caos interno que reinaba allí. No hay excusa, porque tan grave es que no supieran lo que ocurría como que estuvieran al tanto.

Los homicidas directos, los que les robaban los alimentos, los que hacían desaparecer las colchas, los que los castigaban bañándolos con mangueras de agua fría, no tienen atenuantes, como tampoco las tienen quienes lo veían y callaron.

Además, en un hecho de tal magnitud el resultado de la investigación y las sanciones tendrían que ser públicos. Los desalmados deben saber que estos enfermos van a ser protegidos por la sociedad y que quien atente contra ellos terminará en los tribunales.

Si no se llega a la raíz del problema el hecho se repetirá tarde o temprano, en otro centro de salud mental, en algún asilo de ancianos o en una clínica de discapacitados. Porque no se trata de un hecho aislado sino de la punta de un iceberg mucho mayor.

Hay anécdotas que lo dicen todo. En un curso esotérico que pasó mi esposa meses atrás, el almuerzo, las 2 meriendas y el café para los 30 participantes fueron "generosamente donados" por una de las alumnas, directora de un asilo de ancianos.

PD: En la prensa cubana no se han visto imágenes del psiquiátrico, ni entrevistas con los médicos o con familiares de las víctimas. En su lugar, la TV emite reportajes sobre el trabajo de los cooperantes cubanos atendiendo enfermos mentales... en Nicaragua, Ecuador y Bolivia.


La medicina en los tiempos de la conquista

La salvaje conquista de América por parte de los españoles no sólo se llevó a cabo por la fuerza de las armas, las penurias de la esclavitud y el desmantelamiento material y simbólico de las culturas. La enfermedad también ayudó, como un dardo envenenado asociado a la cruz y la espada. Una ayudita que el pequeño dios europeo, insigne en su maldad, les daba a sus sicarios.

Por Raúl A. Alzogaray

La noche del 10 de julio de 1533 nacieron en la isla Española dos niñas juntas. Estaban pegadas a la altura del abdomen y parecían compartir un único ombligo. Su padre, José López Ballesteros, las llevó de inmediato a la iglesia. Cuando el cura las vio quedó desconcertado. ¿Eran una o dos personas? Por las dudas, bautizó a una y luego, dirigiéndose a la otra, murmuró: “Si no eres baptizada, yo te baptizo”. Las llamaron Joana y Melchiora.

Ocho días después, las dos murieron. El cirujano Joan Camacho las abrió y comprobó que tenían la cantidad de órganos correspondientes a dos personas. Hasta el ombligo, que por fuera parecía uno solo, se dividía interiormente “en dos caños” que se dirigían uno hacia cada niña.

La conclusión fue que eran dos seres humanos y por lo tanto había dos almas. El cronista Gonzalo Fernández de Oviedo presenció estos hechos y los describió para la posteridad en su Historia General y Natural de las Indias. “Se deben alegrar los que lo vieron –escribió Oviedo–, y los que aquesto leyeren, en quedar certificados que subieron dos ánimas al cielo a poblar aquellas sillas que perdió Lucifer y sus secuaces, pues dos niñas que juntas nacieron, recibieron el sacramento del bautismo conforme a la Iglesia.”

Esta anécdota, en la que se mezclan la religión y la medicina, proviene de un momento en que la historia americana sufría cambios trágicos. Había pasado menos de medio siglo desde la llegada de Colón y los españoles ya habían provocado la muerte de millones de indígenas y la destrucción de los dos imperios más grandes del continente. Mientras España imponía su religión, sus leyes y su ciencia en el territorio recién descubierto, condenaba e intentaba relegar al olvido las tradiciones y conocimientos de los pueblos originarios.

JUAN, EL PRIMER CIRUJANO

En los tiempos de la conquista existía en Europa una clara distinción entre médicos y cirujanos. Los primeros pertenecían a una clase económicamente acomodada y habían cursado estudios universitarios. Atendían a la nobleza y buscaban cómo curar las enfermedades.

Los cirujanos, en cambio, carecían de formación universitaria. Solían llamarlos “maestros”, recibían bajos salarios y se dedicaban principalmente a la atención de los pobres. Realizaban sangrados, amputaciones y otras “tareas sucias”.

Colón llegó al Nuevo Mundo en octubre de 1492. Desembarcó en una isla a la que llamó Española (hoy compartida por República Dominicana y Haití) y fundó el Fuerte Navidad. En la lista de los tripulantes que lo acompañaron figura un cirujano del que sólo se conoce su nombre: el maestro Juan. Cuando Colón regresó a España, dejó a Juan en el Fuerte Navidad “para curarles [a la gente del lugar] las llagas y otras necesidades á que su arte se extendiese”.

En la segunda expedición de Colón (1493) viajó el sevillano Diego Alvarez Chanca, un Médico de la Armada enviado por los Reyes Católicos. Su habilidad profesional fue puesta a prueba no bien desembarcó en La Española, cuando casi todos los viajeros cayeron seriamente enfermos.

Más tarde, en un informe dirigido a los reyes, Colón alabó generosamente la “gran diligencia e capacidad” de Chanca (también pidió que aumentaran el sueldo del médico, porque le estaban pagando menos de lo que estaría ganando en España).

INTERCAMBIO DE MICROBIOS

El viaje de ida de la Santa María, la Niña y la Pinta fue relativamente sano. El único enfermo fue un hombre mayor que tenía piedras en un riñón.

Como la Santa María fue usada para construir el Fuerte Navidad, sólo la Niña y la Pinta regresaron a España. Es probable que en ellas haya viajado la sífilis, una enfermedad de transmisión sexual hasta ese momento desconocida en Europa.

Quizás iba en alguno de los diez indígenas que Colón se llevó a España, o la contrajeron los marinos españoles (oportunidades de contagio no les faltaron). O ambas cosas. Como sea, la sífilis se esparció rápidamente por el Viejo Mundo. Los españoles les echaron la culpa del contagio a los franceses y la llamaron morbo francés; los franceses, creyendo que provenía de Nápoles, la bautizaron mal napolitano; los alemanes la nombraron sarna española.

En la segunda expedición de Colón participaron 1500 personas, incluidos siete de los diez indígenas que habían viajado a España y volvían al Nuevo Mundo entrenados como traductores. En los barcos iba también la viruela, que enfermó a buena parte de los viajeros y mató a cinco de los indígenas. El propio Colón estuvo tan debilitado por la enfermedad que durante semanas fue incapaz de escribir el diario del viaje.

A lo largo del siglo XVI, las epidemias de enfermedades traídas de Europa abundaron en el Nuevo Mundo: viruela, paperas, sarampión, peste bubónica, tifus, fiebre tifoidea, lepra. Como los indígenas nunca habían estado expuestos a estos males, sus sistemas inmunológicos no estaban preparados para combatirlos. Morían de a millones, mientras los españoles observaban preocupados cómo disminuía la mano de obra gratuita (pero estaban convencidos de que las epidemias eran una ayudita que les daba Dios para que se adueñaran del continente).

ACEITE HIRVIENDO Y PLEGARIAS

A comienzos de 1519, desobedeciendo las órdenes de su jefe, el gobernador de Cuba, el capitán Hernán Cortés, navegó hasta la península de Yucatán. Junto con unos pocos soldados y caballos se internó en un territorio al que bautizó Nueva España (hoy México) y en poco tiempo saqueó y destruyó el poderoso imperio azteca. La enfermera Isabela Rodríguez fue una de las pocas mujeres que lo acompañaron. Mujer de armas tomar, además de curar y dar consuelo a los heridos, hacía guardia y peleaba codo a codo con los soldados.

Por aquel entonces, en los campos de batalla europeos, las hemorragias eran contenidas con vendas. Si eso no las detenía, se aplicaba sobre las heridas aceite hirviendo. En los campos de batalla de Nueva España, en cambio, se usaba lo que se tenía a mano. A falta de vendas apropiadas, se oprimían las hemorragias con mantas o con las ropas de los muertos. Si no había aceite, se extraía la grasa del cadáver de algún indio y se la derramaba hirviendo sobre las heridas.

Cuando veían que no quedaban esperanzas, los médicos aconsejaban a sus pacientes confesarse, hacer testamento y recibir los santos sacramentos. Durante el sitio de Tenochtitlán, la capital del imperio azteca, cobró renombre el soldado Juan Catalán, que bendecía las heridas y rezaba por su pronta curación. Los indígenas aliados de los españoles, impresionados por esta actividad, acudían en tal gran número a requerir sus servicios, que Catalán se la pasaba el día haciendo la señal de la cruz y recitando salmos.

AL COMPAS DE LA VIRUELA

La viruela llegó a Tenochtitlán casi al mismo tiempo que los españoles. Según el fraile Bernardino de Sahagún, “de esta pestilencia murieron muy muchos indios. Tenían todo el cuerpo y toda la cara y todos los miembros tan llenos y lastimados de viruela que no se podían bullir ni menear de un lugar, ni bolverse de un lado a otro, y si alguno los meneava davan vozes [gritaban de dolor] [...] muchos murieron de hambre, porque no havía quien podiese hazer comida. Los que escaparon de esta pestilencia quedaron con las caras ahoyadas, y algunos los ojos quebrados”.

Los españoles entraron a una Tenochtitlán literalmente cubierta de cadáveres. Muchos aztecas habían muerto en el combate, pero a muchísimos más los mató la viruela. De inmediato, Cortés mandó reconstruir la ciudad, la llamó México y la gobernó durante tres años. Un día recibió la visita de Francisco de Garay, el gobernador de Jamaica, que se había internado en el continente en busca de riquezas que nunca encontró. Cortés lo recibió amistosamente y le ofreció soldados y tierras. Hasta le propuso convertirse en consuegros.

Garay no pudo disfrutar nada de esto, porque en la Navidad de 1523 le dio “dolor de costado”. Se le daba este nombre a una enfermedad que provocaba dolor en el pecho, la espalda o los costados del tórax. Podía ser gripe, tifus, neumonía o la peste, ya que todas estas dolencias producen esos síntomas.

Los médicos le sacaron sangre y lo purgaron. Estas dos prácticas, muy difundidas en Europa, se debían a la equivocada creencia de que las enfermedades se producían cuando se rompía el equilibrio entre los líquidos del cuerpo. Se creía que la mejor manera de corregir esto era sacar los líquidos sobrantes.

El tratamiento no dio resultado y Garay falleció (las malas lenguas difundieron el rumor de que Cortés lo había envenenado, pero los médicos certificaron que murió de causa natural). Uno de los que lo atendieron fue el médico sevillano Cristóbal de Ojeda, que años después acusaría a Cortés de haber mandado quemar con aceite las manos y pies de Cuauhtémoc, el último gobernante azteca, para que revelara dónde estaba escondido el tesoro de los aztecas (cuya existencia nunca pudo ser comprobada).

Según otra costumbre traída de Europa, los barberos estaban autorizados a practicar la cirugía. Por eso, el día que lo acorraló un grupo de conjurados dispuesto a matarlo, el conquistador Pedro de Alvarado fingió que se sentía mal. Dijo: “Señores, a mí me ha dado dolor de costado, volvamos a los aposentos e llámenme un barbero que me sangre”. Esto desconcertó a sus enemigos. Alvarado mandó ahorcar a dos de ellos, los demás prefirieron posponer la conjura por tiempo indefinido.

LOS OTROS MEDICOS

Cuando los españoles invadieron el Nuevo Mundo, parte de lo que hoy es México estaba dominado por el imperio azteca. Durante la conquista, los invasores se dedicaron con gran éxito a destruir los textos indígenas. Sin embargo, muchos detalles de la cultura azteca se conservaron gracias a la obra de un puñado de religiosos que, a diferencia de los conquistadores, se interesaron en las creencias y costumbres de los vencidos.

Entre esos religiosos se destaca Bernardino de Sahagún, un franciscano que aprendió la lengua azteca, se instaló en un pueblo cercano a la ciudad de México y les pidió a los ancianos indígenas del lugar que le contaran cómo era la vida antes de la conquista. Con la información que obtuvo escribió los doce volúmenes de su Historia General de las cosas de la Nueva España.

La medicina azteca combinaba el conocimiento adquirido mediante la práctica con elementos de magia y religión. El saber médico se transmitía de padres a hijos. También se lo enseñaba en los templos, junto con temas bélicos, religiosos y astronómicos.

Algunos médicos se especializaban en el tratamiento de las enfermedades. Otros se dedicaban exclusivamente a la cirugía (nunca les faltaba trabajo, porque los aztecas se la pasaban guerreando). Conocían jugos vegetales que adormecían a los pacientes antes de las operaciones y usaban cabellos para coser las heridas. Cortés confiaba más en ellos que en los cirujanos españoles.

Los aztecas conocían unas setenta enfermedades o condiciones médicas y tenían tratamientos para todas. Las enfermedades que más probablemente los afectaban eran la diarrea de origen bacteriano, el reumatismo, las infecciones del aparato respiratorio, la tuberculosis y la sífilis. Los tratamientos consistían en la aplicación de medicinas de origen vegetal, animal o mineral. Les atribuían propiedades curativas a más de 130 plantas y mantenían jardines botánicos, donde cultivaban vegetales traídos de otras regiones y estudiaban sus propiedades medicinales.

MESTIZAJE CULTURAL

En algunos casos, los tratamientos se complementaban con rituales de purificación, plegarias o el uso de amuletos. Creían que los dioses enviaban ciertas enfermedades a modo de castigo. Conocían la importancia de la prevención sanitaria. Para evitar las “enfermedades de las muelas”, por ejemplo, sabían que había que limpiarlas bien después de comer y sacar con un palillo los restos de comida que quedaban entre ellas.

Cuidaban la higiene personal y era común que todas las clases sociales tomaran un baño diario. Las calles de Tenochtitlán eran barridas y lavadas todos los días. Había leyes que prohibían arrojar basura a las aguas del lago que rodeaba la ciudad. Si aparecía una enfermedad infecciosa, aislaban a los afectados en centros de cuarentena.

Después de la conquista, los vencedores impusieron en el Nuevo Mundo los conocimientos, las instituciones y las leyes médicas españolas. La medicina indígena fue suprimida, con excepción de los conocimientos sobre plantas medicinales. Pero el mestizaje cultural fue inevitable. En el México actual, y en muchas otras partes de América, todavía se practica una medicina folklórica que reconoce sus orígenes en las culturas precolombinas.

Los pediatras alertan ante los abusos de la tecnología con los prematuros

  1. Los médicos ven necesario informar a los padres de las secuelas neurológicas que sufren esos niños
  2. Las ucis incubadoras salvan la vida a bebés muy inmaduros nacidos a las 24 semanas de gestación
Pie derecho de un recién nacido muy prematuro, sostenido por los dedos de una enfermera, en un hospital de Barranquilla (Colombia).  Foto: REUTERS /  JAIRO CASTILLA
Pie derecho de un recién nacido muy prematuro, sostenido por los dedos de una enfermera, en un hospital de Barranquilla (Colombia). .
ÀNGELS GALLARDO
BARCELONA

Las incubadoras de los hospitales, perfectas unidades de cuidados intensivos (uci) dotadas de sensores que suplen las funciones fisiológicas de un recién nacido inmaduro, acogen cada año en Catalunya a medio centenar de bebés que llegan al mundo cuando apenas han estado 24 semanas en gestación –casi cuatro meses antes de finalizar su formación intrauterina–, y pesando poco más de medio kilo. Ese es el límite temporal de supervivencia aceptado en los protocolos internacionales para dar la bienvenida a un recién nacido vivo, porque es el periodo que invierte el ser humano en completar la formación de su estructura física. La bienvenida incluye, de forma ineludible, ofrecerle reanimación tecnológica durante dos o tres meses.
Ese umbral de supervivencia es tan frágil que, vista la evolución de muchos de los pequeños que nacen en tan corto plazo de gestación, y analizando las secuelas que padecen, muchos pediatras y neonatólogos empiezan a cuestionarse si sería más lógico establecer el límite oficial de viabilidad vital en las 26 semanas de gestación. Y no en las 24.
“En dos semanas cambian muchísimas cosas en un bebé prematuro”, asegura el doctor Francesc Botet, jefe de la sección de Neonatología en la Maternitat del Hospital Clínic, de Barcelona, dotada de 35 ucis incubadoras de última generación. El tema es objeto de debate en las sociedades científicas de Europa y EEUU. La modificación de ese parámetro exigirá el consenso internacional, pero, mientras no se resuelva, las unidades de neonatología seguirán acatando los protocolos vigentes.

MEJOR, QUE LLORE / “Si un niño nacido a las 24 semanas de embarazo respira, y aún mejor si llora, hay que apoyarle con toda la tecnología disponible, aunque el resultado de ese esfuerzo no siempre sea satisfactorio para él», afirma Botet. Si el bebé está vivo pero apenas puede respirar, hablan con los padres y les proponen una intervención «ajustada y lógica», prosigue Botet. «No somos partidarios de abusar de la tecnología con niños que no tendrán un buen pronóstico –explica–. No hablo de aplicar la eutanasia, que es ilegal, sino de evitar el encarnizamiento terapéutico con los bebés”.
«Nacer pesando 500, 800 o incluso 1.600 gramos implica un alto riesgo de sufrir retraso en el crecimiento y en el desarrollo neurológico y cognitivo», asegura el doctor Eduard Gratacós, responsable del área de Obstetrícia en la Maternitat del Clínic. «No es razonable aplicar técnicas de rea-
nimación extrema a bebés que, sin ninguna intervención médica, morirían de inmediato –añade–. La tendencia es intentar un pacto con los padres y darle al niño un apoyo técnico poco agresivo».
Las cifras de supervivencia de los niños que pasan sus primeros dos o tres meses en una uci incubadora son elocuentes. El 50% de los nacidos tras 24 semanas de embarazo mantienen la vida, aunque lo hacen con alto riesgo de sufrir secuelas. Esa supervivencia se eleva al 75% entre los nacidos tras la semana 26 de gestación y alcanza al 85% de quienes llegan cuando han estado 27 semanas en el útero materno.
Sin apoyo técnico, ninguno de ellos saldría adelante, aseguran los neonatólogos. Así ocurrió en España hasta los años 70. “A los bebés que en esa época nacían hacia la semana 28 de gestación los ponían en una cajita de cartón con algodones, para ver si así, calentitos, sobrevivían –explica el doctor Gratacós–. Apenas salía adelante un 30% de los nacidos antes de la semana 32 del embarazo”.
La urgencia en fijar una nueva pauta oficial que resuelva esta controversia crece a medida que se multiplica la cifra de partos que ocurren antes de la semana 37 de gestación, umbral a partir del cual se inicia lo que se considera un embarazo llegado a su término. Entre un 10% y un 12% de los 520.000 nacimientos ocurridos en España en el 2008 fueron prematuros y los niños hubieron de ingresar en una uci incubadora para superar el déficit de maduración con que invariablemente llegaron al mundo. Son un 60% más que hace 10 años, indican las estadísticas. En ese gran aumento de nacimientos prematuros ha intervenido de forma decisoria, entre otros factores, la innovación tecnológica capaz de salvarles la vida, con secuelas.

FALLOS NEUROLÓGICOS / Un10% de los menores de 6 años sufren alguna alteración neurológica que, en un 70% de los casos, se inició durante la gestación o es consecuencia de un nacimiento antes de término. Estas consecuencias adversas no suelen darse a conocer con la misma intensidad que se anuncian los índices de supervivencia de los nacidos antes de término, advierten los especialistas.

sábado, 23 de enero de 2010

C U B A C O N H A I T I



Médicos de Cuba en Haití: la solidaridad silenciada


Los cerca de 400 cooperantes de la brigada médica cubana en Haití fueron la más importante asistencia sanitaria al pueblo haitiano durante las primeras 72 horas tras el reciente terremoto. Esta información ha sido censurada por los grandes medios de comunicación internacionales.

Y es que la ayuda de Cuba al pueblo de Haití no ha llegado con el terremoto. Cuba desarrolla en Haití desde 1998 un Plan Integral de Salud (1), por el que han pasado más de 6.000 cooperantes cubanos de la salud. Horas después de la catástrofe, el mismo día 13 de enero, se sumaban a la brigada cubana 60 especialistas en catástrofes, componentes del Contingente “Henry Reeve”, que volaban desde Cuba con medicamentos, suero, plasma y alimentos (2). Los médicos cubanos habilitaron su vivienda como hospital de campaña, atendiendo a miles de personas al día y realizando centenares de operaciones quirúrgicas en 5 puntos asistenciales de Puerto Príncipe. Además, alrededor de 400 jóvenes de Haití formados como médicos en Cuba se unían como refuerzo a la brigada cubana (3).

Los grandes medios han silenciado todo esto. El diario El País, el 15 de enero, publicaba una infografía sobre la “Ayuda financiera y equipos de asistencia”, en la que Cuba ni siquiera aparecía entre los 23 estados que han aportado colaboración (4). La cadena estadounidense Fox News llegaba a afirmar que Cuba es de los pocos países vecinos del Caribe que no han acudido a prestar ayuda.

Voces críticas de los propios EEUU han denunciado este tratamiento informativo, aunque siempre en muy limitados espacios de difusión.

Sarah Stevens, directora del Center for Democracy in the Americas (5) , decía en el blog The Huffington Post: ¿si Cuba está dispuesta a cooperar con los EEUU en el aire (dejando libre su espacio aéreo), no deberíamos cooperar con ella en iniciativas terrestres que afectan a ambas naciones y los intereses conjuntos de ayudar al pueblo haitiano? (6)

Laurence Korb, ex subsecretario de Defensa y ahora vinculado con el Center for American Progress (7), pedía al gobierno de Obama “aprovechar la experiencia de un vecino como Cuba” que “tiene algunos de los mejores cuerpos médicos del mundo”, y de los que “tenemos mucho que aprender” (8).

Gary Maybarduk, ex funcionario del Departamento de Estado, ha propuesto entregar a las brigadas médicas cubanas equipamiento duradero médico con el uso de helicópteros militares de EEUU, para que puedan desplazarse a localidades poco accesibles de Haití (9).

Y Steve Clemons, de la New America Foundation (10) y editor del blog político The Washington Note (11), afirmaba que la colaboración médica entre Cuba y EEUU en Haití podría generar la confianza necesaria para romper incluso el estancamiento que ha habido en las relaciones entre EEUU y Cuba durante decenios (12).

Pero la información sobre el terremoto de Haití, procedente de grandes agencias de prensa y de corporaciones mediáticas ubicadas en las grandes potencias, se parece más a una campaña de propaganda sobre los donativos de los países y ciudadanos más ricos del mundo. Si bien la vulnerabilidad ante la catástrofe por causa de la miseria es repetida una y otra vez por los grandes medios, ninguno ha querido entrar a analizar el papel de las economías de Europa o EEUU en el empobrecimiento de Haití. El drama de este país está demostrando, una vez más, la verdadera naturaleza de los grandes medios de comunicación: ser el gabinete de imagen de los poderosos del mundo, convertidos en donantes salvadores del pueblo haitiano cuando han sido y son, sin paliativos, sus verdaderos verdugos.

viernes, 22 de enero de 2010

REDUCTIL PROHIBIDO!!!!!!!

Una vez más,la mafindustria farmaceutica se burla de la gente con la complicidad del gobierno español,de la Organizacion Mundial de la Salud y las autoridades sanitarias norteamericanas.....


No confies más en ellos,solo en los médicos responsables.

miércoles, 20 de enero de 2010

PESETERA CORRUPTA PILLADA



La Defensora del Lector de el periódico español EL PAIS ha destapado a una "periodista" corrupta que publica informes falsos de los laboratorios....de su propio periódico.Inusual pero para felicitar.
Lo raro es que esta práctica habitual desde hace años no se hubiera denunciado antes.

Avances médicos con intereses ocultos

Un reportaje sobre el dolor muestra la eficacia de ciertas campañas de la industria farmacéutica para promover sus productos. La ocultación de las fuentes induce a engaño

MILAGROS PÉREZ OLIVA 17/01/2010

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Con frecuencia llegan a las redacciones estudios y datos aparentemente rigurosos y fiables que, sin embargo, pueden inducir a engaño a los lectores o esconder intereses publicitarios o comerciales. Descubrirlos y evitarlos es un deber del periodismo riguroso. Quienes, siendo médicos o pacientes, han de lidiar con el dolor crónico, debieron sentir un gran alivio al leer que "en el último Congreso Europeo del Dolor, celebrado en Lisboa, se presentó tapentadol (...), el primer analgésico que aparece en 25 años de una nueva generación que marcará un antes y un después", y que "los expertos aseguraron en Lisboa que se inicia una nueva era en el manejo difícil del dolor agudo y crónico". Lo afirmaba Mayka Sánchez, colaboradora de EL PAÍS para temas de salud, en el reportaje "El dolor como quinto signo vital", publicado el 22 de diciembre en Sociedad. En el mismo se describía una situación lamentable: "A pesar de que nueve millones de españoles sufren dolor crónico, sólo el 10% de los facultativos de atención primaria emplean escalas de medición para su mejor abordaje terapéutico, un problema que provoca que hasta en la mitad de los casos, ese dolor pueda llegar a ser un síntoma mal tratado". La conclusión era clara: la mayoría de los médicos no actúan correctamente y la mayoría de los pacientes están mal tratados. Para paliar esa situación había surgido la Plataforma sin Dolor, una iniciativa cuyo objetivo era "sensibilizar" a los médicos y a la sociedad de que "con los avances de la medicina, el dolor puede y debe controlarse".

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Varios médicos llamaron a la Defensora para quejarse de que se diera tan mala imagen de su trabajo sin citar el origen de la estadística. Pero uno de ellos, Enrique Gavilán, de Plasencia, observó algo más: "He estado buscando en la principal base de datos de estudios científicos, la librería PubMed de Estados Unidos, he analizado los estudios que se han publicado sobre este nuevo medicamento y, créame, los resultados muestran que no es muy superior al placebo y en todo caso es muy similar en cuanto a eficacia respecto de otros de los que hay mucha más experiencia clínica y cuyo precio, sospecho, será muy inferior". En su escrito a la Defensora pide que investigue si se trata de un caso de publicidad encubierta y conflicto de intereses.

Mayka Sánchez aclara que los datos están extraídos de la Guía de Buena Práctica Clínica en Dolor y que su valoración del tapentadol se basa en las declaraciones que hizo Anthony Dickenson, uno de los especialistas que ha participado en los ensayos clínicos, en el congreso de la Asociación Europa para el Estudio del Dolor, celebrado en Lisboa, al que ella asistió. El fármaco, dice, está avalado por "177 artículos, publicados en revistas y congresos internacionales", todos ellos dotados de "un comité editorial y científico que vela por la veracidad, objetividad y calidad de los trabajos presentados".Para Mayka Sánchez, la sospecha de publicidad encubierta a la que se refiere el doctor Gavilán "es una opinión muy subjetiva y sin base en el texto publicado", ya que, dice, se limita a hablar de una de las moléculas presentadas en Lisboa, sin mencionar su nombre comercial. A la Defensora, esta explicación no le parece suficiente. Todos los estudios sobre nuevos fármacos, incluidos los que cita Mayka Sánchez sobre el tapentadol, están financiados por los laboratorios productores y a veces también los congresos en los que se presentan. Sobre los sesgos en la investigación clínica y la publicación de sus resultados existe una amplia literatura científica. La labor de un periodista es verificar la información y evitar los sesgos de parte que pueda contener.

¿Estaba justificado presentar este fármaco como un medicamento que marca "un antes y un después" o "una nueva era" en el tratamiento del dolor? Para aclararlo he consultado a los catedráticos Xavier Carner, presidente del Comité de Evaluación de Medicamentos de la Agencia Española del Medicamento, y a Rafael Maldonado, investigador de la Universidad Pompeu Fabra que trabaja para los Institutos Nacionales de Salud de EE UU. Ninguno de los dos considera que el fármaco sea una gran novedad. Ni siquiera el laboratorio que lo produce va tan lejos como Mayka Sánchez. En la nota de prensa con que lo presentó en junio afirma que "muestra una eficacia comparable a los opioides clásicos" aunque ofrece "un perfil de tolerabilidad más favorable". Y tampoco es una novedad: tiene el mismo mecanismo de acción que el tramadol, del mismo laboratorio.

Pero no hay sólo un problema de exageración. La forma en que se presenta la información justifica las sospechas del doctor Gavilán, pues se disimula que todo el contenido procede de una única fuente, y se omite revelar que esa fuente es, en última instancia, el laboratorio productor del fármaco. Cita a la Fundación Grünenthal como impulsora de la Plataforma sin Dolor, pero no aclara que ésta pertenece al laboratorio Grünenthal Pharma, especializado en terapias analgésicas, que es quien financia la plataforma y la campaña de medición del dolor. El reportaje tampoco aclara que el fármaco que presenta como revolucionario pertenece a ese laboratorio. Sólo los lectores que ya conozcan a ese laboratorio pueden adivinar la relación.

La información sigue peligrosamente el esquema de las nuevas estrategias que la industria farmacéutica emplea para promover la prescripción de sus fármacos, una vez erradicados los escandalosos incentivos con que premiaban a los médicos. De hecho, los médicos no son ya el único objetivo de los departamentos de mercadotecnia de los laboratorios. Ahora tratan de influir sobre la prescripción a través de los propios pacientes. Esa estrategia consiste en hacer emerger (a veces incluso crear) un problema de salud, movilizando a especialistas de prestigio y si es posible, pacientes, con el objetivo de "sensibilizar" sobre el problema para el cual tienen la solución.

Dada la suspicacia con que es recibida la información procedente de la industria, ésta se ha visto obligada a buscar formas indirectas y de mayor autoridad para vehicular su actividad. Para ello han creado fundaciones y plataformas teóricamente independientes y sin ánimo de lucro, integradas por académicos y especialistas, pero financiadas por la propia industria.

Todo ello está presente en este caso. El reportaje comienza describiendo el grave problema del dolor, basado en estudios financiados por la industria; presenta a continuación a la plataforma que va a luchar contra esta lacra, sin decir que está promovida y financiada por el laboratorio, y acaba informando de un fármaco que presenta como revolucionario, sin decir que es del mismo laboratorio. Para mayor abundamiento, el titular del reportaje coincide con el eslogan central de la campaña financiada por Grünenthal. Y ni siquiera es una información novedosa, pues la propia Mayka Sánchez había publicado tres meses antes el mismo tema en El País Semanal. Lo único nuevo era la referencia al fármaco. El reportaje cita el congreso de Lisboa pero no menciona que Mayka Sánchez viajo a la capital lusa invitada por el laboratorio. El Libro de Estilo de EL PAÍS establece al respecto: "El periódico, como norma general, no acepta invitaciones para elaborar informaciones. Las excepciones habrán de autorizarse expresamente por la Dirección. En las informaciones hechas tras aceptar una invitación, se hará constar que el viaje ha sido patrocinado".

Sobre todo ello, la subdirectora responsable de Sociedad, Berna González Harbour, afirma: "El periódico es cada día el objetivo de una ingente marea de informes y estudios, muchos de ellos de parte, cargados de conclusiones a primera vista interesantes pero que pierden su legitimidad en cuanto se comprueba el interés de su propio promotor. Nuestra tarea es analizar, distinguir y someter todo ello al máximo escrutinio, y filtrar y publicar sólo aquello que está verdaderamente contrastado y que es de interés objetivo para nuestros lectores. Los controles no han funcionado en este caso y pedimos disculpas. Ese artículo es un ejemplo de lo que no debemos hacer".

Critican en México el fallo sobre patentes de medicamentos

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La Asociación Mexicana de Laboratorios Farmacéuticos (AMELAF) aseguró que la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de extender la vigencia de patentes causará un grave perjuicio a los más de 40 millones de mexicanos que no tienen cobertura de salud, dañará al erario público y frenará la creación de empleos.

Aunado, alertó, a los efectos que tendrá sobre el crecimiento de la industria farmacéutica nacional al impedirle fabricar genéricos de medicamentos cuyas patentes vencen a partir de este año y que por ley deberían de pasar al dominio público.

El daño incluirá a las instituciones del sector salud (IMSS, ISSSTE, SEDENA y Salud de los Estados), y al gobierno federal en su conjunto, cuyas acciones para optimizar el presupuesto de salud se verán frenadas con esta decisión, “ya que bloquearán sus posibilidades de adquirir un mayor número de medicamentos más baratos, como son los genéricos”, afirmó la AMELAF.

Recordó que la resolución adoptada por la Segunda Sala de la Suprema Corte sólo beneficia a las empresas trasnacionales, al extenderles la vigencia de patentes caducadas cuando sus principios activos sean utilizados en nuevas fórmulas de composición o de reformulación.

Ello, explicó, significa un impedimento para que la industria nacional produzca genéricos de esas licencias que pasarían al dominio público, como lo ha venido haciendo desde hace décadas, en beneficio de la población de menores ingresos.

En la práctica, sostuvo la agrupación de farmacéuticos nacionales, la Corte autorizó a las trasnacionales a seguir usufructuando sus patentes más allá de los 20 años de plazo que les da la ley y que es el límite que estableció el propio Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

En un comunicado, esta asociación dijo que solicitará la intervención del Congreso de la Unión para corregir este problema, y advirtió que se reserva todos sus derechos para combatir e impugnar dicha resolución, debido a las circunstancias irregulares que rodearon ese procedimiento judicial.

Por ejemplo, indicó, los laboratorios farmacéuticos nacionales asociados a AMELAF, nunca fueron notificados de este importante litigio suscitado entre una empresa trasnacional farmacéutica contra el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial.

También, la AMELAF dejó entrever que la decisión ministerial quedó envuelta en las sospechas por las ligas familiares entre uno de los miembros de la Segunda Sala con uno de los litigantes que más ha defendido los intereses de las farmacéuticas trasnacionales.


Fuente: http://www.nssoaxaca.com/index.php/nacional/6-nacional-politica/27070--critican-fallo-sobre-patentes-de-medicamentos-