UNA PÁGINA PARA PUBLICAR LAS BARBARIDADES MÉDICAS,LOS ROBOS DE LOS LABORATORIOS,LAS MEDIDAS PROGRESISTAS Y LAS NOVEDADES MEDICAS MUNDIALES
viernes, 14 de enero de 2011
En "Pensándonos a nosotros mismos" un excelente aporte de Ricardo Martínes y Rodolfo Di Sarli, para ver y pensar en estas vacaciones
PENSANDONOS A NOSOTROS MISMOS
Foto Youtube
POLITICA DE SALUD LA CESAREA (1er. bloque) (hacer doble clic)
POLITICA DE SALUD LA CESAREA (2do. bloque) (hacer doble clic)
POLITICA DE SALUD LA CESAREA (3er. bloque) (hacer doble clic)
En nuestro programa "PENSÁNDONOS A NOSOSTROS MISMOS" Irene Roust entrevista a Ricardo Martínez y Rodolfo Di Sarli quienes abordan la cesárea en el marco de las políticas de salud pública.
Describen como se paso de la vieja ley romana que autorizaba la extracción del niño cuando la madre había muerto, para salvar la vida del bebe, a la cesárea como método antinatural.
Nacer es natural. La natural es hacerlo por el canal de parto. Nos cuentan que en las madres con mayor nivel de ingreso, mayor nivel de educación, hay mayor cantidad de casos de nacimientos mediante cesáreas. Además hay más en el sector privado que en el público.
Recuerdan que una cesárea es un acto quirúrgico. Propugnan se mejore la información para que disminuya el nacimiento no natural. La cesárea, agregan, viene determinada por los tiempos del medico. La mujer, recomiendan, debe escuchar a su cuerpo.
Este material es parte de la programación que se emite por Canal 4 de Martínez (el canal comunitario de la Cooperativa Martín Castellucci – e/f) y que se puede ver desde nuestro sito: www.comarcasi.com.ar
jueves, 13 de enero de 2011

Estudio advierte que medicina contra la calvicie podría afectar salud sexual
BBC Ciencia
Los fármacos que se recetan comúnmente para prevenir la alopecia común en los hombres podrían producir efectos adversos "significativos" en algunos individuos, informa un estudio.
Hombre con entradas (SPL)
La finasterida es el único fármaco aprobado para la posible pérdida de cabello.
Según los científicos de la Escuela de Medicina de Universidad de Boston, los fármacos del tipo inhibidores de la 5a reductasa (5a-RIs) entre los que se encuentran la finasterida (de nombre comercial Propecia y Proscar) y la dutasterida podrían causar pérdida de líbido, disfunción eréctil, disfunción eyaculatoria y potencial depresión en algunos hombres.
Ambos medicamentos fueron aprobados para el tratamiento de la inflamación de la próstata causada por hiperplasia prostática benigna (HPB) y cáncer de próstata, y la finasterida recibió aprobación de la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) de Estados Unidos para la posible prevención de la calvicie común en hombres.
Tal como informan los investigadores en Journal of Sexual Medicine (Revista de Medicina Sexual), se ha confirmado su "marcada eficacia clínica" en la mejora de los síntomas de la HPB.
Sin embargo, dicen los autores, "aunque se cree que los efectos secundarios adversos de estos agentes son mínimos, la magnitud de los efectos adversos en la función sexual, la ginecomastia (agrandamiento de las glándulas mamarias en el hombre), la depresión y la calidad de vida continúa estando muy mal definida".
Efectos "persistentes"
Los investigadores analizaron datos de varios estudios clínicos en los que se había informado de efectos secundarios adversos de la finasterida y la dutasterida.
Se encontró "una posible relación causal" entre el uso de los fármacos y los efectos adversos prolongados en la función sexual de un un grupo de hombres, incluida la disfunción eréctil y la reducción en el deseo sexual.
"El potencial uso extendido de los 5a-RIs para el tratamiento de BPH, cáncer de próstata y alopecia común en hombres podría producir efectos adversos indeseables en la salud general" expresa el profesor Abdulmaged Traish, quien dirigió el estudio.
el tratamiento con 5a-RIs para la pérdida de cabello, que es un trastorno benigno, podría producir persistentes efectos secundarios en un número de pacientes jóvenes, lo que está causando una carga emocional por el empeoramiento de la calidad de vida
Prof. Abdulmaged Traish
"En particular, la salud vascular y la función sexual en un subgrupo de pacientes susceptibles" agrega el científico.
"Además, el tratamiento con 5a-RIs para la pérdida de cabello, que es un trastorno benigno, podría producir persistentes efectos secundarios en un número de pacientes jóvenes, lo que está causando una carga emocional por el empeoramiento de la calidad de vida".
Los científicos creen que estos efectos adversos han recibido una mínima atención, y por lo tanto, es necesario llevar a cabo más estudios para confirmarlos y para determinar la razón por la cual estos efectos secundarios persisten en algunos individuos.
Mientras tanto, los científicos recomiendan a los médicos que tengan "precaución extrema" antes de recetar a los pacientes estos tratamientos.
"Antes de comenzar el tratamiento debe establecerse una discusión honesta y abierta con los pacientes para educarlos sobre este serio asunto" advierte el profesor Traish.
"Porque en algunos pacientes el efecto puede ser prolongado y algunos no se recuperan bien después de haber discontinuado el uso de los fármacos", agrega el investigador.
Por su parte la empresa farmacéutica Merck, que produce Propecia, señala que "un número pequeño de hombres presenta efectos secundarios sexuales, que ocurren en menos de 2% de los hombres" (que toman el fármaco).
"Estos efectos secundarios desaparecieron en los hombres que dejaron de tomar Propecia debido a estos efectos. Además, estos efectos secundarios disminuyeron a 0,3% de hombres o menos cuando se cumplió el quinto año de tratamiento", expresa la empresa.
miércoles, 12 de enero de 2011
VACUNAS Y AUTISMO,más de la misma mentira
El fraude de las vacunas y el autismo se organizó por dinero
Imagen de archivo de un sanitario cargando una jeringa. | Foto: El Mundo
- El principal autor del estudio cobró del abogado que demandó a los fabricantes
- Se desata una polémica en EEUU, donde Wakefield aún cuenta con partidarios
Ángel Díaz | Madrid
El fraude en la investigación científica y médica, desde los plagios a los resultados no contrastables pasando por las estadísticas retocadas, es más frecuente de lo que cabría desear, pero pocas veces se produce un engaño total y premeditado, y menos si se juega con la salud de niños con el único propósito de hacerse rico.
Sin embargo, esto es lo que ocurrió, según la revista 'British Medical Journal' (BMJ), con el polémico estudio que vinculaba la vacuna triple vírica con el autismo. Aquella investigación, publicada en febrero de 1998 en la revista 'The Lancet' y posteriormente retirada tras descubrirse el fraude, relacionaba dicha vacuna -que se usa contra las paperas, el sarampión y la rubeola- con el desarrollo de esta enfermedad en 12 casos. Ahora, se acaban de poner de manifiesto los intereses económicos concretos que tenían los investigadores.
Cuando se descubrió que los datos publicados eran falsos, su principal autor, el doctor Andrew Wakefield, perdió la licencia para ejercer en el Reino Unido, pero él aún mantiene -ahora desde EEUU- que su estudio era válido, y algunos padres de pacientes de autismo todavía le apoyan, según puso de manifiesto la CNN la semana pasada, tras la aparición de nuevos datos que profundizaban en el fraude.
Sin embargo, 'British Medical Journal' insiste esta semana es que se trató de un fraude deliberado en el que se engañó a los padres, se hicieron pruebas inconvenientes a los niños, se fabricaron resultados y se ocultaron deliberadamente intereses económicos, según el pormenorizado relato que hace en esta publicación el periodista Brian Deer.
Pero, además, la revista sostiene que tras estas malas prácticas se escondía una trama destinada a hacer dinero, la cual arrancaba de un claro conflicto de intereses que Wakefield no declaró en su momento: había sido contratado -y pagado- por Richard Barr, un abogado que reclutaba a padres de niños autistas para demandar a los fabricantes de la vacuna. El investigador recibía 180 euros a la hora, gastos aparte, por sus servicios de asesoría científica al abogado.
Además, se barajó la idea de montar una empresa para explotar los supuestos resultados de la investigación, con previsiones de ganancias millonarias. En concreto, se llegaron a estimar retribuciones por un valor superior a los 33 millones de euros al año por un kit de diagnóstico que se quiso comercializar.
En un documento privado al que ha tenido acceso el mencionado periodista, se exponía la necesidad de recabar más de 590 millones de euros de inversores para poner en marcha el negocio. Pero no sólo se trataba de ganar dinero, sino también fama. De hecho, un ex colega del investigador ha declarado que oía hablar a Wakefield y su equipo de "ganar el Nobel" con este estudio.
Descenso de las vacunas
Deer recuerda ahora que las vacunaciones de la triple vírica, tras ser desacreditadas sin pruebas reales, descendieron en el Reino Unido en 2003 por debajo del umbral recomendado por las autoridades para mantener inmunidad comunitaria. Pocos meses después, el diario 'Sunday Times', en el que trabajaba el propio Deer, reveló que varios de los padres cuyos niños habían participado en el estudio estaban presentes a su vez en el litigio contra los creadores de la vacuna.
Sería sólo el primero de una serie de escándalos que culminaría con la desacreditación pública del estudio por parte de la propia revista que lo difundió en febrero del año pasado. También los tribunales de EEUU han desestimado las demandas que se apoyaban en las tesis de Wakefield.
BMJ ha anunciado, además, que la próxima semana publicará la tercera y última entrega sobre el fraude. Entretanto, y a raíz del eco que generó la primera entrega, el ex investigador Wakefield y el periodista Deer han mantenido un cruce de declaraciones a través de la cadena CNN. Para el médico, están detrás del "golpeador"sábado, 8 de enero de 2011
MAS SOBRE LAS VACUNAS

“El timo de la vacuna que nunca provocó el autismo”. Así titulaba Ainhoa Iriberri su artículo para Público [1] en torno a la triple vírica MMR y los síntomas gastrointestinales y el autismo. “Un médico manipuló los datos de un estudio para demandar a farmacéuticas” era el encabezamiento de su nota.
Antes de entrar propiamente en materia me permito recordar brevemente algunos datos esenciales sobre vacunación que tomo prestados de una conversación de enero de 2010 con el gran científico internacionalista franco-barcelonés, nacido en el campo republicano de Argelès-sur-Mer, Eduard Rodríguez Farré [2].
Las vacunas son efectivas para prevenir las enfermedades infecciosas aunque no todas ellas pueden tener vacunas. ¿De qué depende su efectividad? Del tipo de microorganismos de que se trate. Gracias a las vacunas se han eliminado enfermedades infecciosas que eran gravísimas hace muy pocos años. Actualmente, un médico joven, aquí, en Europa, por ejemplo, no ha visto morir a la gente de difteria, ni de tosferina, ni de fiebres de Malta, ni de una serie de afecciones que era corrientes, muy corrientes, en los años cincuenta y sesenta del siglo XX. De hecho, el único procedimiento que ha permitido eliminar totalmente una enfermedad que causaba alta mortalidad en el planeta, hablo de la viruela, ha sido la vacunación [3].
Vacunando, ocurre con todas las vacunas, lo que persigue es que el organismo propio reaccione produciendo anticuerpos frente a un agente patógeno que ya es completamente inocuo porque, fundamentalmente, está muerto. Existen enfermedades sobre las que no hay forma hasta ahora de obtener vacunas. Las vacunas contra los virus es uno de los prototipos: hay ciertamente vacunas antivirales altamente eficaces, contra la fiebre amarilla por ejemplo que es gravísima por ser es mortal gran parte de las ocasiones. Pero el virus de esta fiebre es, lo que los farmacólogos llaman, un virus constante, un virus que sigue teniendo la misma estructura a lo largo del tiempo.
Las vacunaciones son obligatorias en algunos países. En Alemania, en Francia, también en Gran Bretaña. En España no lo es. Empero, las personas que no se vacunan están viviendo a expensas de los que se han vacunado. Toda vacunación tiene riesgos, desde luego, que dependen del tipo de vacunación. Se calcula que puede haber una reacción adversa grave por cada millón de vacunaciones. Hay, desde luego, reacciones leves: la mayor parte de las reacciones adversas se producen en el lugar de la inoculación (eritemas, inflamaciones, fiebre, dolores articulares).
Los argumentos contra la vacunación son diversos, no son unánimes. En el mundo anglosajón, en frecuentes ocasiones, y aunque pueda parecer imposible, la reacción contraria reside en el hecho de que las vacunas provienen de los animales, en que no son productos naturales, y, se afirma, hay que defenderse siempre de manera natural. Siguiendo esta consideración, pondríamos en peligro, morirían de hecho, millones de seres humanos. Otro argumento “crítico” señala que vacunando no seleccionamos y hacemos más débil a las poblaciones. Mejor pasar página ante el tufillo fascistoide-nietzscheano de esta “argumentación”: por más epidemias que haya sufrido la humanidad nunca se ha hecho resistente a la peste o a la viruela de forma natural. Sea como fuere, desde el punto de vista estrictamente científico, desde el marco conceptual en el que se mueve la ciencia médica, no hay por ahora ninguna razón atendible contra la vacunación.
Toda intervención médica tiene riesgos y beneficios. El balance, en este caso, no permite dudas ni admite discusión. Son indudables los beneficios de la vacunación. Eduard Rodríguez Farré recordaba un caso vivido por él: “Cuando estudiaba Medicina, te hablo de hace muchos años, yo he visto niños que se morían… Cuando hacía medicina en urgencias, el niño se te moría de ahogo y había que hacerle una traqueotomía porque tenía una difteria. Los niños que tenían tosferina se pasaba meses padeciendo enormemente. Las epidemias de tifus, los tifus eran corrientísimos. Y todo esto en la Medicina actual. Si pensamos en la medicina del siglo XIX, en la peste bubónica. Por higiene, por cuestiones sanitarias, la viruela, los brotes de viruela eran terribles. No es necesario continuar. La vacunación ha sido, y esto creo que pocos médicos podrían negarlo, el arma más potente que ha habido más potente que ha habido para prevenir enfermedades”.
Se ha comentado en ocasiones que la presencia del timerosal en las vacunas más recientes ha provocado incremento de autismo en la población. La Audiencia Nacional española ha admitido a trámite, o está en trámites previos, una reclamación de responsabilidad patrimonial al Ministerio de Sanidad y a los laboratorios GlaxoSmithKline, Sanofi Pasteur MSD, Wyeth, Lederle y Berna Biotech España, fabricantes de vacunas con timerosal por los posibles daños que haya causado. La demanda está impulsada por la Asociación Vencer el Autismo (AVA) y la Asociación para Protección Ambiental a través del Ecoturismo y en la Defensa de la Salud (ANDECO), en nombre de 59 familias. Aunque no es el timerosal propiamente, se habla de que el mercurio orgánico puede determinar autismo.
No existe ninguna evidencia de que el autismo, en opinión de ERF, esté causado por el mercurio. El autismo es un problema complejo. Sostener lo anterior sería equivalente a afirmar que la depresión o los trastornos psicóticos, la esquizofrenia por ejemplo, la puede determinar tal o cual producto. No es esa la posición de ERF: si efectivamente el timerosal determinase autismo, tendríamos que tenerse en cuenta que todos hemos recibido ese producto con las vacunas. De 40 millones de españoles, probablemente 38 estén vacunados contra muchas infecciones y en la época en que se nos vacunó había timerosal. Con ello, el porcentaje de autismo se hubiera incrementando mucho entre la población española. El autismo, recuerda ERF, “es una enfermedad muy poco frecuente, grave sin duda, pero que responda a la vacunación… Podría ser una aportación que incrementara la vulnerabilidad, siempre cabe la posibilidad desde luego, pero esto habría que justificarlo, que demostrarlo. Yo no he visto hasta ahora ningún dato, ningún estudio contrastado, que confirme esa conjetura”.
Pues bien, Ainhoa Iriberri ha recordado en el artículo referenciado de Público que en febrero de 2010, The Lancet se retractaba de uno de los ensayos clínicos que más negativamente había impactado en la salud pública: un trabajo publicado en 1998, hace más de una década, que vinculaba la administración de la vacuna triple vírica (MMR), la que protege del sarampión, las paperas y la rubeola, con un nuevo síndrome combinación de síntomas gastrointestinales y autismo. El paper fue ampliamente publicitado, claro está, por uno de sus autores, su autor principal, el gastroenterólogo británico Andrew Wakefield. Consecuencia: la esperable: miles de niños en todo el mundo dejaron de recibir la vacuna triple vírica, cuando no todo tipo de vacunas.
The Lancet ha rechazado públicamente el trabajo. Metió la pata hasta la yugular pero ha reconocido su error (y el horror). Pero, por el contrario, el movimiento antivacunación, que es casi tan viejo como la traslación terráquea, sigue defendiendo la estrecha relación entre autismo y vacunas. Las consecuencias, comenta la periodista de Público, se han sufrido incluso en España. Así “lo demuestra el brote de sarampión que se registró recientemente en un colegio de Granada, en el que varios padres se negaron a vacunar a sus hijos”.
Pero he aquí que la British Medical Journal (BMJ) publica desde principios de enero una serie de reportajes que demuestran que Andrew Wakefield no sólo manipuló los datos para obtener la conclusión que había conjeturado sino que, además, “confundió a los padres de los participantes en su estudio y falseó los datos que estos le ofrecieron”. El fraude se ha podido comprobar al comparar el historial clínico de los niños con la información publicada en la revista.
La revista publica también un relato del fraude según el propio descubridor del desaguisado, el periodista Brian Deer que ha investigado el caso desde 2003: según sus datos, corroborados afirmativamente por el Colegio General de Médicos Británicos, de los 12 niños que se citaban en el estudio de Wakefield, “sólo a uno se le confirmó el diagnóstico de autismo regresivo”. Eran supuestamente nueve los casos que se citaban en The Lancet. Además de ello, los pacientes fueron seleccionados por mediación de activos grupos antivacunación y el estudio realizado fue financiado por angelicales abogados que pretendían demandar a las farmacéuticas fabricantes de la vacuna [5]. El grupo de leguleyos interesados habían contratado al gastroenterólogo Wakefield como asesor. Por si faltara algo, aunque en el estudio se afirmaba que los 12 niños estaban sanos antes de administrarse la vacuna, la investigación ha demostrado que cinco de ellos habían tenido problemas previos. En el trabajo, la última guinda, se afirmaba que los síntomas del nuevo síndrome se habían dado los días posteriores a la vacunación: en algunos casos pasaron meses.
Wakefield, actualmente, no tiene permiso para ejercer como médico en Reino Unido. Pero sigue dirigiendo un centro de autismo en EEUU que cuenta con muchos seguidores. No es el único lugar.
¿Hay motivos para desconfiar de las farmacéuticas? Los hay, tantos como la lista completa, que es infinita, de los números primos. Pero de los desmanes contrastados una y mil veces de las grandes multinacionales, todo un poder fáctico de la globalización imperial, no puede inferirse que toda crítica, documentada o no, sea pertinente. Si la información de Iriberri es correcta en todos sus nudos, la actuación de Andrew Wakefield, no hablemos ya la del interesado grupo que financió su sesgada investigación [6], no tiene nada que ver con una ciencia que merezca ese nombre ni con la veracidad y la justicia. Es un fraude, un enorme engaño. No solo científico sino ético, poliético. Los abogados que diseñaron o le ayudaron en su estrategia son parte contratante de la parte contratada. Nada nuevo bajo el sol: entre listillos sin piedad y revólveres desenfundados anda el juego aunque se enfrenten, sin enfrentarse realmente, a gigantes impíos.
Mientras tanto, niñas, niños afectados, familias desesperadas que, como todos nosotros haríamos, como es razonable desear y hacer, quieren aferrarse a un clavo ardiendo, y son conducidos y están en manos de gente desalmada. De gentes sin corazón limpio y con la mirada puesta, esencialmente, en sus ya abultadas cuentas bancarias. Lo suyo sigue siendo cazar ratones, no les importa el procedimiento. Que en algunos casos sea una cosmovisión cerril, dogmáticamente asumida por tradición, prejuicio o desinformación la que mueva la actuación de algunos (pseudo)científicos o de algunos abogados interesados no quita un ápice de responsabilidad a las dimensiones de la barbarie que estimulan.
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PS: Dado que el Ebro pasa realmente por Zaragoza y Mora de l’Ebre, y en sus cercanías murió, junto con tantos otros compañeros, un joven soldado republicano llamado Salvador López Campo, me permito resumir una información sobre lo sucedido en Bangladesh –Naimul Haq, “Vacunas para todos, clave del éxito”-, de la que daba cuenta recientemente rebelión el pasado 7 de enero de 2011 [7], directamente relacionada con nuestro asunto.
Bangladesh es uno de los pocos países empobrecidos que lograrán cumplir el cuarto de los objetivos de Desarrollo de las Naciones Unidas para el Milenio. Se trataba de reducir la mortalidad infantil en dos tercios entre 1990 y 2015, y eso pese a que, desde luego, la pobreza sigue ubicada en el puesto de mando de la sociedad bangladeshí. ¿Cómo se ha conseguido?
Por los esfuerzos para llegar a los distritos más alejados, aquellos que suelen ser pasados por alto u olvidados cuando se trata de servicios de salud. La mortalidad infantil disminuyó 5,3 % al año entre 1993 y 2007, según un estudio divulgado en septiembre de 2010. Bangladesh creó una estrategia "equitativa" para atender a todas las familias, sin excluir las más pobres, combinando planificación familiar, temáticas de género, fortalecimiento del sistema de salud y campañas de inmunización. Mohammad Amjad Ali Fakir, jefe de salud del distrito Mymensingh, al norte de Dhaka, lo ha explicado así: "Hay un fuerte mecanismo de control. Cada niño o niña cuenta y registramos todos los nacimientos de la comunidad para disminuir las posibilidades de que quede algún menor sin vacunar". Havia Jatun, una ciudadana de unos 60 años, ha admitido mientras mecía a su nieto: "Cuando era joven le huía a la vacuna. Pero ahora que comprendemos los beneficios, rara vez faltamos".
Bangladesh ha obtenido importantes logros gracias a su programa ampliado de vacunación que incluye inmunización contra seis enfermedades infantiles: difteria, tos ferina, tétano, tuberculosis, sarampión y poliomielitis. En la última década, se apuntaló su programa de vacunación para cumplir el objetivo anual de inmunizar por lo menos a 90 % de los menores de un año. En 2008, se impulsó la campaña "Llegar a todos los distritos" con apoyo de la Unicef. Se calcula que desde entonces hasta ahora se han evitado 9,6 millones de muertes (dos millones más que toda -¡TODA!- la población de Catalunya por ejemplo) de menores de un año (Se estima que ese programa de vacunación evita que mueran anualmente unos 3,2 millones de menores de 12 meses). Consecuencia de todo este esfuerzo realizado en un país con medios no sobrantes: alrededor del 98 % de la población está vacunada, incluidas las personas que viven en zonas montañosas de muy difícil acceso.
Bangladesh no registra ningún caso de poliomielitis desde noviembre de 2006. En 2010, se lanzó otra gran campaña de vacunación contra el sarampión y 35 millones de niños y niñas recibieron un refuerzo. Ni que decir tiene: los asistentes en salud han sido actores clave de la campaña. Eso significa invertir en sanidad, nunca el dasto es desmedido diga lo que diga el conseller de Economía del gobierno Mas-Mascarell, Andreu Mas-Colell. Bangladesh cuenta con unos 26.000 asistentes de la salud y una cantidad similar de otros dedicados, concretamente, al bienestar familiar y que se encargan de actualizar los registros comunitarios. "Durante años fue difícil llegar a las zonas más alejadas sin asistentes en salud y en bienestar familiar", señaló Jahangir Alam, jefe de vacunación y programas de atención médica primaria de Mymensingh. Pero lo han conseguido.
Notas:
[1] http://www.publico.es/
[2] Miembro fundador del Comité Antinuclear de Catalunya (CANC) en 1977, Eduard Rodríguez Farré es médico especializado en toxicología y farmacología en Barcelona, en radiobiología en París y en neurobiología en Estocolmo. Ha dirigido durante muchos años el Departamento de Farmacología y Toxicología del CSIC en Barcelona. Como experto en toxicología ha asesorado al gobierno cubano en la epidemia de la neuropatía óptica, a la OMS en el síndrome del aceite tóxico y a la Unión Europea sobre la investigación en programas de salud pública y sobre la Encefalopatía Espongiforme Bovina. Actualmente es subdirector del Instituto de Investigación Biomédicas August Pi i Sunyer del CSIC (Barcelona). Socio fundador de la asociación Científicos por el Medio Ambiente (CiMA), Eduard Rodríguez Farré es coautor (autor principal para ser más preciso), junto al autor de esta nota, de Casi todo lo que usted desea saber sobre los efectos de la energía nuclear en la salud y el medio ambiente, El Viejo Topo, Barcelona, 2008 (con prólogo, presentación, epílogo y notas finales de Enric Tello, Joaquim Sempere, Joan Pallisé, Jorge Riechmann y Santiago Alba Rico). La entrevista sobre vacunación fue publicada por partes en las páginas de rebelión. Una de las referencias: Una conversación con Eduard Rodríguez Farré sobre vacunas, vacunación y salud pública. “Las vacunas son efectivas para prevenir las enfermedades infecciosas aunque no todas las enfermedades infecciosas pueden tener vacunas". http://www.rebelion.org/
[3] De hecho, como es sabido, la palabra “vacuna” proviene del término viruela.
[4] Quedó de manifiesto, recuerda AI, en la investigación del Colegio General Médico Británico (GMC), a cuya trascripción tuvo acceso la revista británica BMJ.
[5] Una de las peores y más estúpidas bromas, políticamente muy significativa desde luego, de un programa televisivo de crítica política como “Polonia” (TV3), impensable, todo hay que admitirlo, en otras televisiones públicas y, desde luego, en la mayor parte de las “privadas”, es el tratamiento de las críticas de Teresa Forcades i Vila, a quien presentan como una histérica monotemática que ve por todas partes, se hable de lo que se hable, incluso si se comenta la existencia o inexistencia de números perfectos impares, la conspiración omnipotente y omnisciente de las farmacéuticas. O mejor, como (mal)dicen los guionistas del programa muy serviles en este nudo, mientras hacen temblar estudio y decorados, de las FARMACÉUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU
[6] Grupo que, ciertamente, más allá de descalificacioes poliéticas, alguna sanción deberían merecer.
viernes, 7 de enero de 2011
ENFERMEDADES DE AMERICA...

En el siglo XVI uno de los soldados,que tenía conocimientos medicos de la epoca de la reconquista de España escribió esto sobre los consejos a dar a los invasores de América...
Primeramente heridas de yerba es decir, provocadas por armas envenenadas y sin ella, fiebres, llagas, cámaras diarrea, quiere decir, hinchazones, picadurasde rayas un animal muy frecuente en las selvas sudamericanas, fuego, yerbas ponzoñosas en la comida,empeines enfermedad del cutis, dolor de ijada de costado, mal de ojos, dolor de oídos, dolores de cabeza, dolores en el cuerpo, bazo, la del monte es decir,mareos. Para el oportuno tratamiento de ellas, recomienda se lleve preparado en las entradas de conquista, todo un botiquín de remedios baratos y de fácil transporte, de cuya aplicación,de ser posible, sugiere se encargue un médico que acompañe de planta a la expedición. De todos modos, para los casos en que no pueda disponerse de personas profesionalmente dedicadas a este menester, anota las medidas más urgentes por efectuar, a fin de dar alivio a los más apremiantes padecimientos de los que combaten. Resulta muy interesante la serie de elementos farmacológicos que señala conveniente reunir antes del inicio de la campaña. La reproduzco aquí, puesto que su revisión es magnífico complemento de la anteriormente transcrita de enfermedades, a cuya curación se refiere. Su revisión proporcionará, por cierto, una buena imagen de las ideas farmacéuticas europeas de la época, dentro de la cual sólo habían encontrado acogida unos cuantos productos de las tierras americanas. Así pues, Vargas Machuca, aconsejaba que, para el momento de emprender la marcha, .. llevará el cirujano algunas purgas leves, como son mechoacan, aceite de higuerilla y otras yerbas y raíces conocidas para tal efecto; llevará flor de manzanilla, tabaco, azúcar, anime-copal; llevará solimán crudo, cardenillo y yerba de bubas(Bubas era el nombre que comúnmente se daba a la sífilis y otros padecimientos venéreos) , bálsamo, alumbre,diaquilón ungüento para la piel, sebo, piedra de Buga(Buga es una ciudad colombiana), piedra bezar cálculos que se encuentran en las vías digestivas de algunos animales, sobre todo rumiantes, a las que se atribuyeron por largo tiempo propiedades curativas caraña-resina de un árbol sud-americano-ungüento blanco, atriarca, y su estuche con todo recado. Estas medicinas habrían de ser aplicadas de la forma más sencilla y rápida posible, puesto que su función era más la de proporcionar atenciones de emergencia que servir para complicados y largos tratamientos. Es decir como apunta él que los medicamentos enlistados habrían de usarlos los conquistadores “con el menor compuesto que pudiere,porque han de ser curas breves por la poca comodidad que para ello tendrán”. De cualquier modo, debe apuntarse que como buen hombre de su tiempo, al lado de su confianza en los remedios citados, don Bernardo siempre continúa creyendo en la conveniencia de solicitar, en paralelo, la intervención de fuerzas sobrenaturales para conseguir el alivio. Y así, hace la advertencia de que “... en todas estas heridas y curas, si usare el santo ensalmo, será muy bien, porque con él se han hecho cosas milagrosas”. Como quien dice: duro “con el mazo” de la toma de drogas y de la aplicación de curaciones dando pero sin dejar, por ello, siempre, de atender a la otra parte del refrán: “a Dios rogando...” Algunos ejemplos En caso de lesión por flechas envenenadas, gravísima cuestión, de la que tantos conquistadores han muerto rápidamente, de modo que “hablando y rabiando acaban”, apunta taxativamente: “lo mejor y más seguro es cortar toda la carne que comprendió la herida”, para lo cual sugiere llevar prevenidos “un anzuelo y una navaja, para con el anzuelo alzar la carne y con la navaja cortarla”, procurando “no cortar los nervios”. Luego se meterá en el hueco de la herida “una masa de harina de maíz tostado y de pólvora, sal y ceniza y carbón”, y debajo de ésta “otra pequeña de sebo y solimán crudo”.
PRIVATIZA,QUE ALGO NOS QUEDAMOS...
ENTREVISTA A MARCIANO SÁNCHEZ BAYLE
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Nueva Tribuna: ¿Qué le parece la recomendación de la UE para que los Veintisiete estudien la posibilidad de introducir el copago y la participación del sector privado para garantizar la sanidad pública?
Marciano Sánchez Bayle: Resulta difícil de entender como se puede propugnar el copago como un mecanismo para controlar el gasto sanitario cuando es bien conocido que en Europa son precisamente los países que tienen mayores copagos (Alemania, Francia, Bélgica, etc.) los que tienen un mayor gasto sanitario per capita o en porcentaje del PIB. Este es un ejemplo clarísimo de cómo se intenta repetir una mentira miles de veces para hacerla pasar por verdad.
NT: El Ecofin mantiene que es necesario para “limitar el crecimiento excesivo” del gasto sanitario…
M.S.B.: Ningún organismo sanitario internacional recomienda el copago, es más, señalan que son un problema para que las personas con menos ingresos tengan acceso a la atención sanitaria, sin ir mas lejos el Informe sobre la salud en el mundo de la OMS de noviembre de 2010 señala que hay que evitar los copagos y dice que incluso los de pequeña cuantía pueden hacer la atención sanitaria inasequible para las personas mas enfermas y con menos recursos.
NT: ¿Sería entonces ese el sector de la población más perjudicada?
M.S.B.: Hay mucha bibliografía internacional que señala que los copagos tienen efectos indeseables sobre la salud de las personas con menos recursos y mas necesidad de utilizar los servicios sanitarios (enfermos crónicos, ancianos) que tienen que postergar el acudir a los servicios sanitarios y que cuando lo hacen se encuentran en situaciones más graves. Hay un trabajo reciente que señala que un aumento de los copagos en HMOs de Usa (un sistema de seguros con atención integrada) disminuyó el número de consultas, pero a la vez aumentaron las urgencias y los ingresos, el resultado final fue un aumento de costes de 100.000 dólares anuales por cada 100 personas.
NT: El debate en España es que se está produciendo un uso exagerado de los servicios de salud, ¿qué opina sobre esto?
M.S.B.: En España se habla de una utilización exagerada de los servicios sanitarios sin que realmente haya pruebas de ello. Se utiliza como argumento que tenemos más consultas por habitante, pero se oculta que también tenemos muchas menos estancias hospitalarias por habitante, probablemente porque hay más frecuentación en primaria. Por otro lado, en España muchas consultas de primaria son evitables con una mejora de la organización: por ejemplo, el control de las IT, la renovación de recetas de crónicos, algunas consultas podrían realizarse por personal de enfermería (que tiene un mayor papel en otros países de Europa), etc.
NT: Al final todo se reduce a cuánto cuesta…
M.S.B.: Algunos argumentos son meramente ideológicos: se dice que solo se valora lo que cuesta dinero, obviando que la sanidad cuesta dinero de nuestros impuestos, y que lo que realmente se estima son otros valores como la solidaridad, que aunque repugnen a los neoliberales son fundamentales para el funcionamiento de la sociedad. Si fomentamos los instintos de poder y de ganancia el mundo sería insoportable: ya se ve lo que ha pasado en esta crisis que ha sido creada por gentes que solo valoraban el dinero por encima de los derechos de las personas.
Siempre hay alguien que dice que es posible articular un sistema de copagos que tenga en cuenta todas las variables para evitar la inequidad, e independientemente de que este sistema tendría unos costos elevadísimos, la realidad es que en todos los países del mundo donde hay copagos siempre han actuado de la misma manera: contienen la demanda, tanto la necesaria como la innecesaria, sin discriminar, y lo que sí discriminan es a los enfermos y a los pobres.
NT: En España además la situación puede agravarse con la crisis económica.
M.S.B.: Es que hay que reflexionar sobre la situación del país. Tenemos más de 4 millones de parados, muchos de ellos sin ningún ingreso. Además se acaba de anular la ayuda de 426 euros a los que no los perciben. A ello hay que sumar los pensionistas con pensiones medias en torno a los 700 euros, y un 57% de la población laboral empleada con salarios por debajo de 1.000 euros. En este escenario, el copago tendría efectos devastadores sobre la salud de la población.
NT: ¿Qué resaltaría de nuestro sistema sanitario?
M.S.B.: Nuestro sistema sanitario es el resultado de un esfuerzo solidario entre las personas con mayores ingresos y más sanas para con aquellas que tienen menos medios y más enfermedades, precisamente por eso tiene el aprecio internacional, porque no hay barreras de acceso al sistema y los copagos quebrarían su columna vertebral.
NT: ¿Y qué otras alternativas hay?
M.S.B.: Por supuesto hay muchas alternativas. La OMS, en el informe citado, dice que hay entre un 20% y un 40% de gasto sanitario ineficiente y sobre ello hay que actuar. En España el punto mas claro es el gasto farmacéutico que es exageradamente alto y que debería de disminuir de una manera significativa.
NT: ¿Cree que detrás de estas recomendaciones hay otros intereses creados?
M.S.B.: Evidentemente, detrás de estas posiciones están los intereses de las aseguradoras para ampliar sus ganancias y de las multinacionales de la farmacia para evitar que se disminuyan sus beneficios.
CUANDO NACIERON LOS HOSPITALES...
La invención....
(Recientemente,se decidió examinar en Buenos Aires--Argentina--a todos los medicos debido a algunas quejas y varios fallos)
Por Pablo Capanna
De 860 médicos fueron reprobados 160; con todo, un porcentaje bastante más aceptable que los resultados que suele arrojar cualquier examen de ingreso actual. Pero la polémica no se detuvo ahí. Se sabe que comenzaron a circular una suerte de manuales, pensados para que los pacientes pudieran evaluar la pericia de sus médicos y evitaran ser estafados por deshonestos e improvisados.
En esas circunstancias, un acaudalado empresario del transporte, que fletaba caravanas a todo el mercado del Oriente Medio, quiso poner a prueba a un médico que le habían recomendado. Le entregó una muestra de orina, diciéndole que pertenecía a su amante, que sufría de algunos trastornos. El médico descubrió inmediatamente la trampa, en cuanto se dio cuenta de que la orina era de burra, y sin inmutarse le recetó a la paciente una estricta dieta de alfalfa y gramíneas. Con eso logró aprobar el examen, se hizo famoso y hasta fue contratado por el propio Califa.
Olvidaba decir que todo eso ocurrió en Bagdad hace más de mil años.
En esos tiempos, los médicos árabes estudiaban en las madrasas, esas escuelas religiosas a las que el fundamentalismo islámico reciente ha dado tan mala fama. No todos eran necesariamente árabes ni musulmanes: era común que entre ellos hubiera hinduistas, judíos y cristianos. La medicina que practicaban también era bastante ecléctica.
A los médicos se los reconocía por su capa y su túnica blanca, que iban coronadas por el turbante que distinguía a la profesión. Como en todos los tiempos, había unos médicos que se enriquecían y otros que llevaban una vida de servicio a los más necesitados. Unos se hacían famosos por sus aciertos y otros por sus fracasos. Entre los grandes maestros, a Rhazes se lo conocía por su austeridad, pero Avicena era un notorio mujeriego y bebedor. Ambos eran trabajadores incansables.
Lo más interesante es que todos hacían su aprendizaje en los hospitales, que eran públicos y gratuitos. El concepto y la estructura de lo que conocemos como hospital moderno es una creación de la cultura islámica en la Edad de Oro, antes de que Bagdad fuera arrasada por los mongoles y Córdoba cayera en la reconquista de España. Todo lo demás, lo puso la ciencia moderna, que también les debe algo a los árabes.
SANTUARIOS, HOSPICIOS Y NOSOCOMIOS
Lo más parecido a un hospital que tuvieron los griegos en el período clásico eran los templos de Asklepios, el dios de la medicina. Allí acudían los enfermos graves o crónicos en busca de un milagro, para someterse a terapias que eran una mezcla de curación por la fe y medicina empírica. Los romanos, a quienes todos reconocen como grandes organizadores, nunca se ocuparon de desarrollar una medicina social, y apenas tuvieron hospitales de campaña para sus tropas conquistadoras. Recién con el cristianismo aparecieron los hospicios, destinados a los pobres que no podían pagarse un médico. El Estado no se ocupaba de ellos, y se sostenían con las donaciones de algunos filántropos. El emperador Juliano se quejaba de que los hospicios servían para que los cristianos hicieran proselitismo.
Con todo, en Europa occidental hasta los hospicios eran escasos, por lo menos hasta el siglo XIII, y el concepto de Hospital nació recién después de las Cruzadas.
Muy distinta era la situación en el Imperio Bizantino, donde había hospitales para los pobres (los llamados nosocomios) que contaban con un cuerpo médico estable. En el mundo bizantino, los médicos más destacados pertenecían a la religión nestoriana, una herejía del cristianismo. Cuando el emperador Zenón los echó de Siria, los nestorianos emigraron a Persia (Irán). Allí fueron asimilados por los árabes, que para el siglo VII ya habían conquistado Siria, Persia y Egipto.
Mientras Europa occidental sufría las invasiones, el Imperio se disolvía y la cultura recaía en la barbarie, los árabes llevaban a cabo la apropiación de todo el saber científico griego, que había sido conservado por la cultura siria. Los textos griegos, que habían sido traducidos al siríaco, volvieron a ser vertidos al árabe. Siglos después, regresaron a Europa tras ser retraducidos al latín, lo cual explica no pocos malentendidos, en ciencia como en filosofía.
En lo que atañe a la medicina, el centro de transferencia del saber fue la ciudad de Jundi Shapur, en Persia. Allí había una gran comunidad de médicos persas, indios, cristianos, nestorianos, zoroastrianos, judíos y griegos, con bibliotecas que disponían de un considerable caudal de conocimientos, tanto de origen griego como proveniente de la India.
Cuando concluyó este proceso, la dinastía Abásida había hecho de Bagdad su capital, y ya era posible hablar de medicina grecoislámica o yunani, que por costumbre llamamos “árabe”.
La historia escrita por los europeos ha tendido a relativizar estos decisivos aportes, asignándoles a los árabes el papel de meros intermediarios, que apenas habrían tenido el mérito de preservar la ciencia griega. De hecho, los árabes no tenían mucho que copiar, aparte de los clásicos, porque en la Europa de entonces no había investigación empírica, ni centros de estudio donde formar profesionales.
En el mundo islámico, los médicos gozaban de cierta autonomía para investigar y disponían de hospitales para practicar. No dejaban de tener conflictos con las autoridades religiosas, porque el Corán hablaba de resignación ante el dolor, pero también mandaba confortar a los enfermos, lo cual fomentaba la medicina.
Los hospitales eran centros de capacitación médica, donde la terapéutica se basaba en “la experiencia repetida”. Para su tiempo, los árabes eran excelentes químicos, estaban muy avanzados en óptica y si bien no contaban con el instrumental que hoy consideramos elemental en un laboratorio, habían desarrollado un verdadero virtuosismo para la observación. Seguían una estricta metodología para examinar al paciente y sus deyecciones. En especial, le daban mucha importancia a las variaciones del pulso.
Uno de los grandes médicos árabes, conocido por los europeos con el nombre de Rhazes, era un trabajador infatigable que escribió más de 200 tratados. Se recuerda una experiencia que realizó con pacientes de meningitis. Más allá de la errada terapéutica, lo que lo hace interesante es el método. Rhazes mandó hacer sangrías a un grupo de pacientes, pero dejó a otro grupo en observación, como control. El método experimental no estaba muy lejos...
Avicena (980-1037), que fue llamado por sus contemporáneos “el príncipe de los médicos”, era capaz de escribir tanto un Canon para consulta de los profesionales como un Poema de medicina, para la divulgación entre el público culto.
En Occidente, los médicos árabes como Avicena y Averroes fueron más conocidos y discutidos como filósofos, pero Geber fue una autoridad para los alquimistas. El casi desconocido Ibn an-Nafis fue quien descubrió la circulación pulmonar, cuatro siglos antes que Servet, pero eso recién fue reconocido en Europa hace menos de un siglo.
PUBLICO Y GRATUITO
El hospital árabe (que tenía un nombre persa, bimaristan) no era confesional. Era una institución secular, que atendía a todos, fueran ricos o pobres, creyentes o incrédulos. Se sostenía gracias al wafq, las herencias y donaciones de propiedades que hacían los más pudientes para ganarse la vida eterna, con tanta generosidad como la que ponen hoy en crear fundaciones para evadir impuestos.
El primer hospital que se fundó fue el de Damasco, en el año 706 de nuestra cronología. Contaba con varios médicos estables y tenía sectores especiales donde se aislaba a los leprosos y se atendía a los ciegos.
En la etapa más brillante de la historia del Islam se fundaron hospitales en El Cairo, Bagdad, Túnez y Turquía, y, por supuesto, también en Granada y Córdoba.
El primero de los hospitales de Bagdad fue fundado por Harun al-Rashid, el legendario califa de Las Mil y Una Noches. Tenía 25 médicos, entre los cuales había oculistas, cirujanos y quiroprácticos que componían los huesos. Los pacientes que se internaban debían dejar sus ropas al entrar, y recibían vestimentas limpias. Se los hacía bañar y mudarse de ropa con frecuencia.
Uno de los hospitales de la ciudad de El Cairo lo había fundado Saladino y era uno de los pocos sostenidos por el erario. Otro, el Ahmed ibn Tûlûn, contaba con dos casas de baños terapéuticos, para hombres y mujeres, un pabellón destinado a los enfermos mentales, una biblioteca de consulta y un dispensario de medicamentos, atendido por varios farmacéuticos. Abulcasis, el árabe andaluz que fue maestro de cirujanos, nos informa que las mujeres que practicaban la medicina “eran escasas”, pero no dejaba de haber algunas como ginecólogas y obstetras.
Para el siglo X las autoridades dispusieron brindar atención médica a los presos. También solían despachar dispensarios viajeros para atender a los pacientes de las zonas rurales.
En los hospitales sirio-egipcios de los siglos XII y XIII había varios pabellones para las diversas especialidades. Contaban con su propia fuente para proveerse de agua, farmacia, biblioteca y cocina. Había un cuerpo de enfermeros y practicantes.
Para esa época, los bizantinos también habían comenzado a hacer su transferencia de conocimientos. Esto ahora funcionaba en sentido inverso, de vuelta a Occidente. Contaban con hospitales tan buenos como los árabes. Eran para los pobres porque, salvo emergencias, a los ricos los atendían en sus casas. Para el siglo XIII, Constantinopla tenía el hospital Sampson Xenon, con guardias de cirugía y oftalmología, y el Pantokrator Xenon, donde había cinco pabellones con 17 médicos, 34 enfermeros, 11 empleados de servicio y una farmacia con 6 boticarios.
A todo esto, en Europa occidental no existía nada comparable. En la época de Carlomagno, que hizo contactos diplomáticos con el califa Harun al-Rashid, el Imperio occidental apenas tenía algún que otro hospicio.
Cuando los cruzados, que en general eran bastante brutos, se encontraron con los eficientes hospitales árabes, quedaron tan impresionados que algunos de ellos crearon la orden de los Caballeros del Hospital de San Juan, más tarde conocida como Orden de Malta. Su Hospital de Jerusalén apenas contaba con cuatro médicos y cuatro cirujanos (entonces eran profesiones distintas), pero fue el que les dio nombre a todos los hospitales que vinieron después.
De vuelta a Europa, los Hospitalarios inspiraron la fundación del Hospital del Espíritu Santo de Roma y del Hôtel-Dieu de París. Más tarde, los burgueses de Florencia, con Folco Portinari a la cabeza, crearon el hospital de Santa María Nuova que contaba con un servicio de asistencia pública para traslados y atención domiciliaria. Se llamaba “Misericordia” y me consta que seguía viva a mediados del siglo pasado.
Pero todo esto ocurrió recién en el siglo XV. Los árabes habían tenido eficientes hospitales cinco o seis siglos antes. Además tenían la costumbre de decorarlos con arabescos o con versículos del Corán, pero también el buen gusto de no ponerles letreros que dijeran “Saladino conducción”, “Gestión Harun al-Raschid” o “Haciendo Damasco.”
Que se sepa,pese a que en España hay muchas quejas,a nadie se le ocurrirá,ni remotamente esa idea,podrían voltear al gobierno que lo propusiera...es como los robos de niños que mandan gente presa en Argentina y en España condecoran y ascienden a ministros a los ladrones,o como ver al fusilador Fraga viviendo con honras de senador.