domingo, 8 de mayo de 2011

TOMA MATE

Conclusiones en el V Congreso Sudamericano de Yerba Mate en Misiones

El mate une, rejuvenece y se toma casi tanto como el agua de la canilla


La ciudad de Posadas fue sede de un encuentro de más de 550 personas que conocieron los últimos estudios sobre esta bebida presente en el 98% de los hogares argentinos. Propiedades y tendencias en tonalidad verde.

Chimarrão, tereré, erva mate o, simplemente, yerba mate. Todos toman mate y las cifras lo demuestran: en el Cono Sur es la segunda bebida más consumida después del agua de canilla y en la Argentina, está en el 98% de los hogares. Por ello, el V Congreso Sudamericano de Yerba Mate reunió más de 550 personas en Posadas, Misiones, organizado por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), el de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Universidad Nacional de Misiones, entre otros.
Hubo 140 trabajos en siete áreas específicas, de los cuales se seleccionaron 114, la mayoría de ellos, del ámbito universitario, y por primera vez se trató el tema salud.
Luis Prietto, presidente del INYM, dijo a Tiempo Argentino: “Nuestro Instituto subsidió distintas líneas de investigación en el campo de la salud, y se determinó en la yerba un alto contenido de polifenol, una sustancia química que se transforma en el cuerpo humano como antioxidantes. Estos son regeneradores de las células epiteliales, externas, del cuerpo. Son las que sufren los achaques del tiempo, por lo cual, tiene aspecto directo en el rejuvenecimiento de las personas.”
El estudio en cuestión es el realizado por el ingeniero químico y magister en tecnología de los alimentos, Luis Brumovsky, de la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales de la Universidad Nacional de Misiones, que demuestra la presencia cero de grasas y el aporte de distintos nutrientes. Otros estudios sirvieron para fundamentar diversas propiedades nutritivas y farmacéuticas: el mate es una bebida diurética, vasodilatadora, digestiva, cicatrizante y estimulante.
El flamante centro de convenciones de la capital provincial fue empapelado con láminas que explicaban los trabajos presentados y stands de marcas y empresas afines que ofrecieron productos y contaron su actividad. Como el Paseo del Mate, un comercio posadeño con mates y yerbas de todo tipo, que enseguida se convirtió en el preferido de los visitantes, que podían probar diversos blends de yerbas fuertes, suaves, ahumadas, orgánicas, saborizadas y canchadas, o para tereré.
Verde, amargo, o simplemente, mate. El mate es una bebida asociada a la unión. En un relevamiento de INYM se le pidió a 5000 consumidores que asocien al mate con lo que se les ocurra. Así, las respuestas coincidieron en que se trata de una bebida para reuniones y el gozo del tiempo libre, y a la hora de construir un perfil imaginario sobre el matero, argumentaron que se trata de personas de buen carácter y sociables. Sorprendió uno de los testimonios que opinó que el mate es “una de las cosas que nos une entre tanta desunión que poseemos”. Justamente, la cadena productiva muestra una pirámide invertida. Entre Misiones y Corrientes existen 17 mil productores primarios, 236 secaderos y 135 molineros. Sólo ocho de estos últimos concentran la mayor parte de las ganancias. En relación con esto, Prietto estimó: “Necesitamos revalorizar el producto yerba mate porque no puede ser que hoy sólo una parte de la cadena esté cómoda y tranquila y la otra parte esté complicada. Queremos una actividad yerbatera que le rinda beneficios económicos y rentabilidad a todos los eslabones, que nadie se sienta desplazado de esta posibilidad y pensar fuertemente en el concepto de que sin productor yerbatero no podemos llevar adelante ningún proyecto.”
Los breaks del Congreso se disfrutaron mateando, con bombilla o mate cocido, y para acompañar, chipá, pastelitos de membrillo y tortas fritas. Brasileños, paraguayos, uruguayos, argentinos y hasta algunos alemanes convergieron en un mix de tradiciones. La yerba fue, nuevamente, la excusa para el encuentro y, luego de dos días bien verdes, el “gracias” final marcó, como indica la tradición, el final de la ronda.<

viernes, 6 de mayo de 2011

EL NEGOCIO DE LA SALUD PRIVADA





Hora de la batalla por la reglamentación

“Si la reglamentación no subsana varios puntos, no podremos subsistir”, afirmó el presidente de Swiss Medical, Claudio Belocopitt. Las asociaciones de consumidores celebraron la sanción de la norma.

Por Sebastián Premici

“En estas condiciones, no tenemos ninguna posibilidad de funcionar. Si la reglamentación no subsana varios puntos, no podremos subsistir.” Así se expresó el presidente de Swiss Medical, Claudio Belocopitt, no bien quedó sancionada la ley que regulará las empresas de medicina prepaga. Si bien la nueva normativa volvió a cosechar el rechazo de las empresas, fue bien recibida por las asociaciones de consumidores. “Hace más de 20 años que se insiste con distintos proyectos legislativos y nunca se había logrado concretar una ley de marco regulatorio de la medicina prepaga”, sostuvo Pedro Busetti, titular de Deuco. El sistema privado de salud es voluntario, lo que quiere decir que con esta ley las personas mayores de 65 años o aquellos que tienen una enfermedad preexistente y opten por pagar una cuota no podrán ser excluidas del sistema, como ocurría en la actualidad. Dejarán de estar cautivos de su prestador, porque ya no podrán ser rechazadas por otras firmas en caso de querer cambiar.

La ley sancionada anteayer por la Cámara de Diputados sobre las empresas de medicina prepaga (EMP) llena un vacío legal extendido en el tiempo: la regulación del sistema privado de salud. Como éste es un sistema voluntario, a partir de esta normativa ninguna persona que de-see ser parte del sistema podrá quedar excluida de él por la edad y deberá recibir todas las atenciones y procedimientos médicos comprendidos en el Plan Médico Obligatorio. Tampoco se les podrá aumentar excesivamente la cuota a los mayores de 65 años con diez años de aportes en una misma compañía.

Por ejemplo, en una propuesta que ya están elaborando en la Red Argentina de Salud, a modo de “aportes a la reglamentación”, solicitan que “las entidades puedan incrementar la cuota hasta un máximo del 200 por ciento, tanto por edad y preexistencias”. Según la Unión de Usuarios y Consumidores, entre agosto de 2002 y el mismo mes de 2010, las empresas Omint y Swiss Medical aumentaron sus cuotas un 80 por ciento por encima de la inflación calculada por las consultoras privadas y un 171 por ciento más que la medida por el Indec.

Para las empresas del sector tanto los límites a los períodos de carencia como las preexistencias constituirían “el fin del sistema privado de salud”. “La gente se va a borrar de las prepagas y se va a afiliar sólo cuando tenga una enfermedad y después se volverá a borrar”, había señalado Federico Díaz Mathe, director ejecutivo de Cimara, durante un seminario organizado por la Asociación Argentina de Auditoría y Gestión Sanitaria, quien ayer insistió en que presionarán para modificar la ley en la reglamentación.

Si bien las empresas no podrán rechazar usuarios por enfermedades preexistentes, no dicen que sí podrán establecer, juntamente con la autoridad de aplicación, las cuotas diferenciales producto de esa prevalencia. Con esta salvedad, la norma prevé ajustar la ecuación económica de las entidades, para evitar su desfinanciamiento.

Pero más allá del tema estrictamente financiero, a las compañías del sector les preocupa que con esta ley se terminarán los mercados cautivos.

Según el diputado y economista Claudio Lozano (Proyecto Sur), el sector factura por año más de 15.000 millones de pesos, “con cinco empresas predominantes que tienen el 75 por ciento del mercado”. “¿Por qué les aumentan tanto a los mayores de edad? Porque tienen un mercado de viejitos cautivos, que no pueden irse a otras prepagas porque no los dejarían entrar por preexistencia y la edad”, manifestó Felipe Solá durante el debate parlamentario.

Todas las asociaciones de consumidores que avalaron el proyecto, e incluso los diputados que ayer le dieron sanción definitiva, consideran que la norma puede ser perfectible (como cualquier ley), pero de ningún modo que atente contra la sustentabilidad económica del sistema. En todo caso, podría ser considerada “como un avance de la política sobre el poder real de la economía”, tal como señaló Leonardo Gorbacz, ex legislador y coautor de la normativa sobre prepagas votada anteayer.


Esperemos que en la Argentina se pueda aplicar una ley justa y equitativa.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Francia legaliza el ajenjo, la bebida del "hada verde"


Ajenjo

El ajenjo fue muy popular en el siglo 19.

Es una bebida verde, increíblemente alcohólica y algunos dicen que hasta altera la mente. Éstas son las características que llevaron a prohibir el ajenjo o absenta en Francia hace casi 100 años.

Sin embargo, la situación está a punto de cambiar luego que el Senado de ese país votó a favor de permitir la venta de la bebida apodada el "hada verde".

"No voy a ser visto como un adicto a las drogas", dijo Clemente Arnoux, un entusiasta bebedor de ajenjo.

"Cambia todo, desde el punto de vista de mis amigos y mi familia", agregó.

El licor verde, con sabor a anís, es asociado con muchos de los artistas y escritores más famosos y apreciados del país -como Edouard Manet, Edgar Degas, Henri de Toulouse Lautrec y Paul Verlaine- pero fue prohibido en Francia en 1915 debido a sus presuntos efectos nocivos.

El ajenjo es destilado con las hojas de la hierba Artemisia absinthium, que contiene el "ingrediente especial"de la bebida, tujona, que supuestamente tiene efectos vinculados a la alteración de la mente.

Más tarde, la prohibición fue relajada y se permitió que la bebida fuera vendida siempre y cuando no se le llamara ajenjo y en su lugar la etiqueta dijera "una bebida a base de extractos de la planta de ajenjo".

Ahora se espera que en cualquier momento la prohibición sea levantada por completo, después de que el Senado francés votó a favor de un cambio a mediados de abril.

Mientras que los consumidores como Clemente Arnoux se sienten aliviados de la desaparición del estigma de la ilegalidad, no todo el mundo ve el cambio de la ley como motivo de celebración.

El ajenjo tiene por lo general alrededor de entre 60% y 70% de alcohol, aunque no está diseñado para tomarse puro sino mezclado con agua.

Para algunos, parte del atractivo del ajenjo es su alto contenido de alcohol. "He tenido jóvenes en la escuela secundaria que me han dicho que están buscando ajenjo porque es un alcohol fuerte", indicó Laurent Legay, quien trabaja con personas con problemas de alcoholismo en la región de Pas de Calais, en el norte de Francia.

Legal en la UE

Retrato de Angel Fernández de Soto de Picasso

Pablo Picasso pintó a bebedores de ajenjo.

El ajenjo fue legalizado en el resto de la Unión Europea (UE) en 1988, siempre que la cantidad de tujona permaneciera dentro del límite acordado de 10 mg/kg, o 35mg/kg de ajenjo amargo.

Sin embargo, en Francia se aprobó un decreto que permite la venta de ajenjo, pero sólo sin utilizar ese nombre.

"Era una situación extraña", expresó George Rowley, el director general de La Fee Absinte, quien fue una de las personas clave detrás de la reanudación de la producción de ajenjo en Francia.

"Podías destilar el ajenjo en Francia, embotellarlo, etiquetarlo para el resto del mundo como ajenjo, pero no podías hacerlo para venderlo en Francia”, agregó.

"Era ridículo, era una ley sin sentido que debía ser abolida", dijo.

Reina de los bulevares

A mediados y finales del siglo 19, el ajenjo tuvo su apogeo.

"La bebida de ajenjo era considerada la reina de los bulevares de París", afirmó Marie-Claude Delahaye, directora y fundadora del Museo de Absenta en Auvers-sur-Oise, cerca de la capital francesa.

Los artistas pasaban el rato en los cafés de París para escapar del frío de sus estudios y toda una escena social se desarrollaba en torno a la bebida que fue apodada la fee verte, es decir, el "hada verde".

El ajenjo convenientemente llenó un vacío dejado por la industria del vino, que había sido diezmada en años anteriores por la filoxera -un parásito de la vid- pero la bebida también tenía sus propios atractivos.

"La bebida de ajenjo era considerada la reina de los bulevares de París"

Marie-Claude Delahaye, Museo de Absenta en Auvers-sur-Oise

"Era barato, era un alcohol industrial y era muy fácil de comprar", comentó Jad Adams, autor del libro: "Hideous Absinthe: History of the Devil in a Bottle" ("Horrible Absenta: la Historia del Diablo en una Botella").

"Fue la bebida de los pobres y si usted era un pobre artista, como Vincent Van Gogh, tomaba la forma más barata de alcohol que podía".

A finales del siglo XIX, Francia –al igual que otros países de Europa- estaba al borde de un problema grave de alcoholismo y esto provocó una reacción violenta. Sus repercusiones han perdurado hasta nuestros días.

En la época de Van Gogh no hubo regulación del ajenjo, lo que significa que probablemente había más tujona que la permitida actualmente por las reglas de la UE, señaló Jad Adams.

Desafío suizo

Inicialmente el ajenjo fue fabricado, no en Francia, sino al otro lado de la frontera, es decir, en la región de Val-de-Travers, en Suiza.

Y un juez suizo aprobó recientemente una solicitud para dar a la región los derechos exclusivos para su producción.

Por el momento, esta regla se aplica sólo en Suiza, país que no es miembro de la Unión Europea - y por ello tiene un impacto limitado.

Pero debido a la estrecha relación de Suiza con la UE, es posible que los suizos podrían tratar de que la sentencia sea extendida a lo largo del bloque.

Los productores aseguran que esto es lo que ahora ha impulsado el gobierno francés a levantar la prohibición.

Francia sería el mayor perdedor si tal decisión se extendiera, pero con la bebida técnicamente ilegal en su terreno, le habría resultado casi imposible protestar la sentencia.

DIOS,TORTURA,PODER Y MUERTE

Salud mental


“Torturas de tercer grado”

La autora apela a fuentes como el “Reglamento de Operaciones a Psicológicas”, que utilizaron dictaduras argentinas, o a las fotografías tomadas por prisioneros de los campos de concentración alemanes, para afirmar que el hecho traumático no está “más allá de la representación” y sostener que su representación es un acto político y ético.

.Por Norma Slepoy *
Imagen: Télam.

Durante mucho tiempo, distintas voces advirtieron que el terror que cundió en la sociedad durante la dictadura no era una simple consecuencia de la represión, destinada a aniquilar a quienes se opusieran al proceso de reorganización económico-política de la nación. Se decía que el terror en sí mismo había sido planificado. Estas inferencias hallaron amplia corroboración al hallarse un documento del Ejército en el que se establecieron las acciones psicológicas a implementar para producir el terror en la población; su sola lectura provoca una gran impresión.

El hallazgo del documento –cuya existencia fue revelada por Página/12 el 26 de julio de 2009, en nota firmada por Adriana Meyer– fue resultado de la búsqueda efectuada por los abogados David Baigún y Alberto Pedroncini. Se trata del Reglamento del Ejército RC-5-1, denominado Operaciones psicológicas. El ítem Nº 2004, llamado “Método de la acción compulsiva”, dice: “El método de la acción compulsiva será toda acción que tienda a motivar conductas y actitudes por apelaciones instintivas. Actuará sobre el instinto de conservación y demás tendencias básicas del hombre (lo inconsciente). La presión insta por acción compulsiva apelando casi siempre al factor miedo. La presión psicológica engendra angustia: la angustia masiva y generalizada podrá derivar en terror, y eso basta para tener al público (blanco) a merced de cualquier influencia posterior. La fuerza implicará la coacción y hasta la violencia mental. Por lo general este método será impulsado, acompañado y secundado por esfuerzos físicos o materiales de la misma tendencia. En él la fuerza y el vigor reemplazarán a los instrumentos de la razón. La técnica de los hechos físicos y los medios ocultos de acción psicológica transitarán por este método de la acción compulsiva”.

El resumen final del Reglamento divide los medios previstos y autorizados de acción psicológica en tres campos: 1) naturales; 2) técnicos; 3) ocultos. Entre los medios “ocultos” incluye: “Compulsión física, torturas de tercer grado”; “Compulsión psíquica”, clasificada a su vez en: “1) Anónimos, amenaza, chantajes. 2) Seguimiento físico, persecución telefónica. 3) Secuestros, calumnias. 4) Terrorismo, desmanes, sabotaje. 5) Toxicomanía (incluye alcoholismo, drogas y gases incapacitadores psicológicos). 6) Lavado de cerebro”.

Para señalar los efectos de este plan, analizaré brevemente algunas frases de ese entonces. Todos recordamos la tristemente célebre “Por algo habrá sido”. La vincularé con otra frase, la de un prisionero que a su regreso describe lo acontecido en el campo de detención y tortura: “¡Es un infierno! ¡Gritos terribles todo el tiempo!”.

“¡Es un infierno!” alude a lo horroroso y parece corresponder a un primer nivel de representación del hecho traumático. “Por algo habrá sido” se presenta, en cambio, como un enunciado más complejo en el que interviene claramente una instancia moral, superyoica, que alude a un castigo merecido. Sin embargo, “¡Es un infierno...!”, en su intento de significar lo traumático apela a una vía religiosa, la que indica que son los pecadores quienes van al infierno como castigo, y de ese modo nos introduce en los imperativos morales. Inadvertidamente, el prisionero queda situado en el ámbito destinado a los pecadores. Podemos incluir una tercera frase, la proferida por los torturadores en los campos de concentración: “¡Somos Dios! ¡Somos los dueños de la vida y de la muerte!”: se redobla la entronización del poder absoluto al que se está sometido.

Diversos autores insisten acerca de la imposibilidad de representar lo traumático. Dentro de ese imposible, que estaría “más allá” de lo imaginable y simbolizable, se ha incluido, prototípicamente, el horror de la Shoah, el genocidio perpetrado contra los judíos. De este horror se afirma en forma absoluta que escaparía a la significación. Considero que esta idea, en su radicalidad, forma parte de mecanismos de desmentida, de renegación de lo percibido y pensado. La representación del horror es posible pero, por diversos motivos, se desconoce lo efectivamente representado o pasible de ser representado, constituyendo un no querer saber. La vivencia de terror es uno de los motivos para no querer saber, y el terror puede ser construido. Lo sucedido en la Argentina durante el terrorismo de Estado nos muestra que el terror no ha sido un simple epifenómeno del genocidio cometido por la dictadura militar; por el contrario, ha sido planeado cuidadosamente.

Vamos viendo que, a través de frases como las referidas, los torturadores recreaban un poder absoluto; hubo quienes idearon el Reglamento del Ejército RC-5-1, de “Operaciones psicológicas”; hubo quienes asesoraron profesionalmente sobre las cuestiones psíquicas, incluida la noción de inconsciente; hubo quienes en el seno de la sociedad se plegaron al discurso del poder y en esta situación se ubicó la víctima.

Una concepción del trauma como “irrepresentable”, al hacer hincapié en lo cuantitativo, en el monto de conmoción sufrida, corre el riesgo de ser oclusiva y consagrar el hecho traumático que, así declarado impensable, deviene incuestionable: esto implica el no cuestionamiento del poder que, en sus distintas significaciones, lo constituye.

El poder que diseñó las “operaciones psicológicas” extiende a través del tiempo su omnipotencia y logra su cometido de “tener al público a merced de cualquier influencia posterior”, como dice el Reglamento. Su poder anonadante podría así continuar legitimado por las disciplinas que, en el seno de la sociedad y la cultura, preconizan la supuesta imposibilidad de representar, de simbolizar, es decir, de pensar el horror. En una conjunción del poder alienante social y de las representaciones idealizadas y omnipotentes del psiquismo individual, se entroniza un gran hipnotizador que ordena qué debe ser visto o no visto, pensado o no pensado.

Perdura en este estado de cosas un espíritu religioso y sus absolutos. Si en los momentos del horror las víctimas han sentido que estaban en el infierno, como suele constatarse en los testimonios, sostener luego que esas experiencias vividas son intransferibles, del orden de lo inefable, crea una mística de la inaccesibilidad que perpetúa los hechos traumáticos y obstaculiza la posibilidad de generar procesos de simbolización, de elaboración en profundidad de lo vivido, lo cual impide el efecto liberador concomitante. Del mismo modo, el entorno social, del que se necesita receptividad y acompañamiento para la elaboración del trauma, puede llegar a ausentarse en nombre de un respeto reverencial frente a lo supuestamente innombrable.

En Imágenes pese a todo. Memoria visual del Holocausto, el historiador del arte y filósofo Georges Didi-Huberman analiza las fotos tomadas por un prisionero de Auschwitz. Se trataba de un miembro del Sonderkomando, el grupo de prisioneros obligados a manipular los muertos en el campo de exterminio. El prisionero tomó cuatro fotos, con una cámara introducida por la Resistencia polaca. Dos de ellas, tomadas desde el interior de la cámara de gas, muestran a través de una ventana los cadáveres amontonados y, por detrás, el humo de las fosas en que están siendo incinerados los cuerpos; miembros del Sonderkomando, vigilados por guardias de la SS, realizan su tarea entre los cadáveres. Las otras dos fotos han captado el momento en que un grupo de mujeres desnudas son conducidas hacia la cámara de gas. Didi-Huberman señala que el considerado núcleo irrepresentable del genocidio, el gaseado de los prisioneros e incineración de sus cuerpos, es justamente lo que ha sido representado en las imágenes fotográficas. Y esa representación es producto de un acto político: el prisionero, al decidirse a correr un gran riesgo, con la conmoción emocional que se trasunta en las fotografías mismas, ha tomado la decisión política de enfrentar al poder nazi en su prohibición de mostrar el exterminio.

Poder y muerte

El develamiento de la muerte en su relación con el poder tiene un interesante antecedente en la historia de la representación. Carlo Guinzburg se refiere a la representatio medieval: en los funerales reales, muerto el rey, se imponía pasearlo ante los súbditos para una despedida final; pero el estado de descomposición del cuerpo debía quedar oculto, ya que su exposición pública conllevaría el deterioro del poder real; para ello se construía un féretro cuya tapa era una efigie de madera que lo representaba. Se daba a ver este cuerpo del rey y se ocultaba el otro, el cuerpo en descomposición. La visión del cuerpo del rey muerto hubiera sido posible, sólo que contrariaba los designios de perpetuación del poder. Podemos pensar que en la concepción de la imposibilidad de representar ha intervenido, y sigue interviniendo, una necesidad de soslayar la muerte, que, en su vinculación con el poder, se connota como prohibición.

Didi-Huberman insiste en que no trata de erigir esas imágenes arrancadas al silenciamiento como totales, absolutas, lo cual sería replicar la actitud de un poder que se proclama total. Pero son indudablemente imágenes, representaciones del hecho traumático que se suponía irrepresentable. Pilar Calveiro, en Poder y desaparición, advierte que la voluntad de ese poder concentracionario, que se quiere total, tiene resquicios, como esos que crean los prisioneros al mirar a través de las vendas de sus ojos. En este mirar hay una determinación de ver que se resiste a otorgar al Poder un plus, el de la atribución de poder; concederle este plus conllevaría imponerse a sí mismos una limitación más en la posibilidad de saber y poder. Ya Antonio Gramsci precisó que la empresa de dominación alcanza su máximo logro cuando, además de las medidas coercitivas, consigue que los dominados hagan suyo el pensamiento hegemónico.

La creación de totalidades por el poder simbólico de cada época puede ser estudiada y fechada. Así lo hace Freud respecto de la religión –esa gran producción simbólica– cuando, en Moisés y el monoteísmo, incluye la organización política entre las causas que originaron el monoteísmo en Egipto: la concepción de un único Dios se entiende en el marco de la consolidación del imperio egipcio durante la dinastía decimooctava; a un emperador absoluto le corresponde un Dios todopoderoso.

Llegado el siglo XVIII, han sido entronizados el Hombre y sus Derechos. Sin embargo, aún subsisten poderes encubiertos por la proclama “Libertad, Igualdad, Fraternidad”. La sumisión a esos poderes puede adoptar diversas formas, entre ellas el culto de los absolutos y la prohibición de revelarlos.

Somos hablados por concepciones que influyen en nuestro modo de pensar, que han sido construidas en determinados momentos históricos y que están sujetas a diversas determinaciones. Tenerlo presente puede ponernos en mejores condiciones para revisar saberes que adquieren la connotación de lo consagrado. En el tema que nos ocupa, la afirmación de que representar el trauma es un imposible nos recuerda las prohibiciones religiosas de nombrar a Dios o de representarlo en imágenes.

* Psicoanalista; cátedra de Salud y Derechos Humanos, Facultad de Medicina, UBA; Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires (APdeBA). Extractado de un trabajo presentado en las II Jornadas sobre Experiencias Latinoamericanas de Derechos Humanos “El terrorismo de Estado. Apuntes sobre su historia y sus consecuencias”, organizadas por el IEM (Instituto Espacio para la Memoria), en octubre de 2010.

martes, 3 de mayo de 2011

BIEN QUEMADITO

Detectan el uso ilegal de un fármaco experimental que potencia el bronceado

Puede producir cáncer de piel como efecto secundario, además de provocar pérdida de apetito y aumentar la potencia sexual


Detectan el uso ilegal de un fármaco experimental que potencia el bronceado
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El Hospital de Manises (Valencia) ha detectado el uso ilegal de un fármaco experimental que puede producir cáncer de piel como efecto secundario, ya que potencia el bronceado sin sol, además de inducir a la anorexia y mejorar "el apetito sexual", según un comunicado del centro.

El uso de "Melanotan", todavía en fase de ensayo clínico, se detectó tras atender a un paciente que se inyectó esta sustancia y sufrió una alteración y multiplicación incontrolada de lunares "con el consiguiente riesgo de transformación en melanoma maligno".

Los dermatólogos del Hospital de Manises, según las mismas fuentes, también han detectado la compraventa ilegal de esta sustancia por internet y han recibido diversas consultas de pacientes acerca del posible uso de este fármaco.

"Melanotan" es un análogo sintético de la melanocortina que estimula la producción de melanina y puede inducir la proliferación de melanocitos, según ha señalado el dermatólogo del Hospital de Manises Luis Hueso. Se trata de un fármaco aún en fase de estudio y que se está desarrollando como posible tratamiento en determinadas enfermedades dermatológicas fotoinducidas.

Este medicamento provoca un intenso bronceado, aun sin sol, y además genera pérdida de apetito y aumenta la potencia sexual, según Hueso, quien ha advertido de que la estimulación de los melanocitos puede producir en algunas personas de fototipo claro la multiplicación de nevus o lunares y su transformación maligna a melanoma.

Un fármaco en estado experimental

El dermatólogo ha recordado que se trata de un fármaco en fase experimental, "por lo que no se han registrado ni estudiado en profundidad todos los posible efectos adversos". Según el comunicado, el perfil del posible consumidor de "Melanotan" responde a personas jóvenes, muy preocupadas por su aspecto físico, en muchos casos usuarios de gimnasios y que consumen este tipo de sustancias para mejorar su apariencia, estar más delgados y más morenos.

El Hospital de Manises inició una investigación a raíz de la atención a un paciente que presentaba un elevado bronceado de piel para su fototipo y una multiplicación incontrolada de lunares, alguno de ellos con la firme sospecha de ser melanomas.

Los dermatólogos del centro descubrieron que el paciente se había inyectado esta sustancia que le habían recomendado en su entorno y, además, detectaron, por parte de algunos pacientes, preguntas y solicitudes de información acerca de este tipo de sustancias. Esto les ha llevado a poner la voz de alerta sobre el consumo de estas sustancias, ante el riesgo médico que puede suponer su utilización.

Además, se ha detectado la compraventa fraudulenta a través de internet de este fármaco experimental, según las fuentes, que han indicado que también existe la sospecha de que este tipo de sustancia podría comercializarse de manera ilegal en gimnasios y establecimientos similares.

El Hospital de Manises se ha puesto en contacto con la Dirección General de Farmacia, quien ha aportado toda la información al Ministerio de Sanidad.

lunes, 2 de mayo de 2011

Hay sucesos en la vida que no se pueden relativizar.


Psicología

Relativizar éxito y fracaso, una clave para alcanzar la felicidad

Son buenos o malos. Otros, en cambio, pueden dar más o menos felicidad dependiendo del contexto y de nuestra actitud. En un nuevo estudio, se ha analizado el fenómeno.


Los buenos resultados tienen un valor relativo y otro absoluto, y eso afecta a nuestro nivel de felicidad; así resume la cuestión Karim S. Kassam de la Universidad Carnegie Mellon, quien realizó el estudio en colaboración con Carey K. Morewedge de la misma universidad, Daniel T. Gilbert de la de Harvard, y Timothy D. Wilson de la de Virginia.

En la investigación se ha corroborado mediante experimentos en los que los sujetos podían ganar pequeñas cantidades de dinero en sorteos, que cuando alguien se convertía en "el ganador" (es decir, obtenía lo mejor, en comparación con todas las demás alternativas, como por ejemplo si ganaba el Primer Premio en un sorteo) se sentía feliz sin que importase mucho el valor absoluto del premio conseguido.

Tener un empleo mal pagado cuando la gente de nuestro entorno tiene uno bien remunerado, nos hace sentirnos infelices. Pero si la gente de nuestro entorno resulta que está en paro, ese mismo empleo nos hace sentirnos felices.

Expresado en cifras, se podría decir, en otro ejemplo, que ganar 50 cuando podríamos haber ganado 30 es un éxito y nos hace felices, mientras que ganar 50 cuando podríamos haber ganado 70 es un fracaso y nos hace sentir infelices, a pesar de que, objetivamente, hayamos ganado lo mismo en ambos casos.

La clave está por tanto en ser capaces de ver el resultado desde la perspectiva que nos haga ser más felices. En algunos casos, fijarnos sólo en la cifra de 50. En otros, hacer más hincapié en que hemos obtenido la cifra más alta posible. Hay gente a la que le cuesta adoptar esta estrategia, pero otras personas son hábiles usándola.

Los "ganadores" (quienes obtienen la mayor de dos sumas posibles de dinero, como en el ejemplo numérico) tienden a sentirse más felices que los "perdedores" (quienes obtienen la menor de dos sumas posibles de dinero). Sin embargo, tal como se constató en los experimentos, los "ganadores" se sentían igual de felices con cualquier premio, mientras que la felicidad de los "perdedores" dependía de la cuantía del premio.




Los médicos, sus recetas y las artimañas de la industria farmacéutica

ALGUNOS LABORATORIOS INTENTAN SOBORNARLOS


Los médicos, sus recetas y las artimañas de la industria farmacéutica

Una empleada de un laboratorio recoge unas pildoras (REUTERS))

¿Podemos confiar en los médicos? ¿Podemos confiar en que los medicamentos que nos recetan son seguros? Hemos oído a los doctores quejarse del deterioro que está viviendo su profesión en los últimos años, de las masificaciones de las consultas públicas y privadas (donde cada vez cuesta más encontrar un especialista que reciba en un plazo prudencial), del descenso de las remuneraciones que están recibiendo de las entidades aseguradoras y de la implantación de métodos de gestión que poco tienen que ver con la medicina. Pero hablan menos de las relaciones que les unen a los laboratorios, y ello a pesar de su perniciosa frecuencia. Así lo pone de manifiesto el periodista especializado en temas de salud Miguel Jara en Laboratorio de médicos (ed. Península) donde narra, a través de las pruebas aportadas por diferentes visitadores médicos, cómo algunos laboratorios tratan de sobornar frecuentemente a los facultativos a través de regalos o dinero (algunos llegan a cobrar el 14% del valor de la receta) consiguiendo así que se receten sus medicamentos.

Según Jara, la industria farmacéutica suele poner de relieve lo mucho que cuesta colocar en el mercado un nuevo producto, pero lo que no dice es que “los mayores gastos de un laboratorio, alrededor de un 35%, se marchan en promoción, apartado en el que se incluyen estas prácticas. La investigación y el desarrollo van detrás de esa partida. Y no hablamos de prácticas minoritarias, sino de actos cotidianos, planificados por las empresas para conseguir una mayor penetración de su producto. Por eso los laboratorios que gastan más en este apartado son los primeros en el mercado”.

Y ello con consecuencias graves para la salud, afirma Jara, y más aún en la medida en que apenas se presta atención institucional al asunto. “Tenemos normas que prohíben el cohecho y las dádivas a funcionarios públicos, y la ley del medicamento fue reformada con especial dureza en este punto. El problema es que las fiscalías no toman en consideración las denuncias y la policía no da importancia a este asunto. En Italia, hace pocos años, la policía judicial entró en la sede la multinacional Glaxo y recogió documentos que sirvieron para denunciar a más de 4.000 visitadores y médicos por estas prácticas. Sería conveniente que en España se investigaran tan a fondo las relaciones entre laboratorios y médicos”.

Los graves daños que provocan ciertos medicamentos

Fruto de esta pasividad “vivimos un boom de daños provocados por los medicamentos”, asegura Jara, “ya sea por la sobremedicación o por la utilización de productos que causan graves efectos secundarios”. El oncólogo José Ramón Germá Lluch, jefe del Servicio de Oncología Médica en el Instituto Catalán de Oncología y director del Departamento de Oncología del Hospital General de Cataluña, avisa de este peligro en su novela Dioses de bata blanca (ed. Planeta), una obra en la que denuncia los problemas que están surgiendo en la comercialización de nuevos medicamentos. Germá dice haber sido testigo de grandes avances en el cáncer, (“he visto cómo se ha rescatado de la muerte mediante la quimioterapia a más de un 95% de jóvenes con cáncer de testículo, cómo volvían a la vida a enfermas con kilos de cáncer de ovario en su abdomen o cómo un número significativo de enfermos con cáncer de colon con metástasis en su hígado han logrado ver amanecer durante muchos años”), pero es también consciente de que la siguiente meta debe consistir en evitar las secuelas inducidas por los tratamientos. Así, “la talidomida a principios de los años sesenta, las hormonas femeninas para mitigar los síntomas asociados a la menopausia hace un par de décadas o el antidiabético Mediator francés hace apenas unos meses, son ejemplos parecidos al Nepraxa® de El Jardinero Fiel de John Le Carre, pero acontecidos en el primer mundo”. Por eso, entendió necesario advertir a la sociedad, a través de esta novela, “que la demanda indiscriminada de nuevos tratamientos en el contexto actual de reclamar resultados cada vez más inmediatos, está poniendo en peligro la vida de algunos pacientes”.

Con el Pancurator®, el medicamento imaginario que aparece en la novela, Germà intenta reflejar los peligros subyacentes de algunos fármacos actuales dirigidos contra mecanismos básicos de la vida. “Hasta ahora, los ejemplos de medicamentos que han presentado en su fase de post-comercialización efectos graves o incluso letales pertenecen a familias con efectos terapéuticos moderados pero que se han administrado de forma crónica. Es por eso que porcentajes pequeños de toxicidad pueden alcanzar a centenares sino miles de los millones de enfermos que reciben diariamente estos fármacos”.

Como poner un medicamento en el mercado tiene un gran coste (sólo el 20% de los fármacos cardiológicos que se ensayan en humanos llegan a comercializarse, no llegando en el terreno del cáncer ni siquiera a un 5%), acortar el tiempo de prueba puede significar un ahorro importante. Pero esa tendencia “incrementa el riesgo de que pequeños porcentajes de toxicidades tardías no sean correctamente registradas o malinterpretadas, como sucedió en la vida real con el fármaco que inspira mi novela”.

Sin embargo, según Germà, la presión para obtener resultados más rápidamente no es exclusiva de los laboratorios: “los pacientes demandan nuevos fármacos que solucionen sus problemas (lobbies de pacientes con SIDA, asociaciones de pacientes con diferentes cánceres, etc), los médicos quieren manejar medicamentos mejores olvidando en ocasiones el espíritu crítico que debe prevalecer a toda costa, las compañías de investigación por encargo (CROs) quieren mantener viva la llama de la constante realización de ensayos gracias a los cuales perviven y la industria precisa mantener su negocio, por otro lado fundamental para la financiación de la investigación clínica, introduciendo nuevas moléculas antes de la finalización de sus patentes”.

¿Dónde están los reguladores?

En esas tensiones entre el coste, el tiempo y la seguridad no estamos siguiendo los pasos correctos, afirma Miguel Jara, toda vez que las instancias encargadas de regular los procesos no están funcionando correctamente. Si bien es cierto que algunas de ellas tienen comportamientos ejemplares, en otros casos “las relaciones entre la industria y las agencias del medicamento que han de autorizar los medicamentos es demasiado próxima”. Para Germà, quien considera que “el ciudadano se encuentra razonablemente protegido por la seriedad de las agencias reguladoras”, habrían de reformarse un par de aspectos bastante perjudiciales. En primera instancia, “habría de separarse el organismo encargado de aprobar un determinado medicamento del que evalúa su comportamiento una vez comercializado, ya que resulta engorroso que el mismo comité que ha convenido que un medicamento salga al mercado sea el responsable de retirarlo si no cumple la expectativas generadas o presenta demasiados efectos secundarios”.

De hecho, afirma Germà, la primera vez que una agencia reguladora ha retirado la indicación de un fármaco que había aprobado previamente ha tenido lugar hace muy poco tiempo. Además, “debería prohibirse todo tipo de emolumento con el propósito de acelerar los trámites de evaluación de cualquier medicamento por parte de la agencia reguladora”. Según Jara, sería conveniente que, además, se previniera el frecuente salto de personal de unas a otras: “hay altos cargos de la industria farmacéutica que acaban ocupando puestos de responsabilidad en los reguladores y a la inversa, personas con responsabilidad pública que terminan siendo contratadas por la industria. El último ejemplo, el del ex ministro Bernat Soria, que está al frente del estudio que realiza Abbott sobre la sostenibilidad del sistema sanitario. Esta interrelación tan frecuente entre instituciones públicas y laboratorios es muy peligrosa”.

Los problemas del sector también provienen de un cambio de enfoque en las empresas, que buscan acelerar sus tiempos y aumentar sus ingresos aun cuando ello pueda llevar a poner menor énfasis en la seguridad. Según Germà, “detrás de la industria farmacéutica existen grupos de capital riesgo cuyo objetivo fundamental es la rentabilidad de sus inversiones. Los responsables de la industria farmacéutica deben rendir resultados fehacientes a sus consejos de administración y a dichos grupos cuyo dinero es fundamental para desarrollar nuevas moléculas e intentar comercializarlas”. Como cada vez es más difícil encontrar medicamentos con mecanismos de acción novedosos que conduzcan a lo que la industria denomina "blockbusters", es decir, medicamentos que produzcan ventas anuales por encima de los 1000 millones de dólares. “Y esto conlleva que muchas de las moléculas que se introducen en el mercado sean menos competitivas frente a las ya existentes y por tanto menores son sus ganancias. Esto explica el porqué un medicamento con acción modesta es mantenido en el mercado el tiempo suficiente para recuperar la inversión inicial que ha significado su comercialización”.

A pesar de estas denuncias, tampoco podemos caer, asegura Germà, en una visión reduccionista de la medicina según la cual todo el mundo busca su propio interés. “Hay muchos médicos y farmacéuticas que hacen de la honestidad su bandera. De hecho, la novela es un instrumento del que me sirvo para hacer reflexionar a la sociedad de que médicos como Irene Frachon, la doctora de Bretaña que hizo público que el antidiabético Mediator® podía ser letal, existen y luchan a veces contra estructuras que mantienen un fármaco más de 10 años después que ya ha sido retirado en otros países”. Igualmente Miguel Jara constata cómo, además de médicos y científicos, “también hay instituciones, como es la oficina de evaluación de medicamentos de Extremadura, donde se hace un grandísimo trabajo a la hora de analizar uno por uno los nuevos medicamentos que salen al mercado para garantizar su eficacia y su seguridad”. Sin embargo, advierte, “esta no es la norma. El mundo médico tiene muchas cosas que cambiar”.