domingo, 18 de septiembre de 2011

MAESTRO!!!!!!!!!!!!


Un brasileño de 90 años tiene 33 hijos con su mujer, su cuñada y su suegra

«Lo que mejor hizo Dios en el mundo fue la mujer», declara el anciano

Un agricultor jubilado de 90 años, Luiz Costa de Oliveira, ha tenido 33 hijos, fruto de su unión con su mujer, la hermana de esta y la madre de ambas en el estado brasileño septentrional de Rio Grande do Norte, informó hoy el Diario de Natal, capital del estado.

Además, Oliveira, natural del municipio de Campo Grande, había tenido 17 vástagos con su primera mujer. Tras la muerte de esta, Oliveira se unió a Maria Francisca da Silva, que ahora tiene 65 años, quien le ayudó en la crianza de los menores y con la que tuvo otros 17 hijos. La hermana de Maria Francisca y cuñada del campesino, Ozelita, solía frecuentar la vivienda conyugal para colaborar en las tareas domésticas y comenzó a mantener relaciones íntimas también con Oliveira, fruto de las cuales nacieron otros 15 niños.

A la peculiar situación se sumó la madre de ambas mujeres, Francisca Maria, de 89 años en la actualidad, con quien Oliveira tiene otro descendiente. «Lo que mejor hizo Dios en el mundo fue la mujer», declaró el anciano que, además de los 50 hijos -aunque no todos lograron sobrevivir-, tiene 100 nietos y 30 bisnietos.

Oliveira dio a entender que puede tener más descendientes «por ahí» de los que no tiene conocimiento, porque siempre le gustó la compañía femenina. «No sé decir el nombre de todo el mundo, pero sé que tengo muchos hijos, nietos y bisnietos esparcidos», agregó Oliveira, quien tiene repartida entre dos viviendas a su numerosa familia.

A pesar de su avanzada edad, Oliveira, que no fuma ni bebe desde hace 40 años, goza de una salud envidiable, no siente molestias ni dolores y asegura echar de menos sus días de labranza en la huerta y de conquistador fuera del campo.

jueves, 15 de septiembre de 2011

EL NEGOCIO DE ENFERMAR AL SANO

Molesto, impertinente

Uno de los grandes temas que venimos puntualizando es lo que llamamos la medicalización de la infancia. Pero la medicalización de la vida cotidiana rebasa la clínica con niños y se ha instalado como nuevo poder. Robert Castel, en El orden psiquiátrico, denuncia el papel que la psiquiatría viene a ocupar: el de un nuevo orden que regula las estructuras de poder: “La intromisión del orden psiquiátrico en las prácticas sociales relativas a la locura aparece en el siglo XVIII y su objeto serán aquellos sujetos que no puedan adaptarse a la sociedad normal”. Más allá de las mejores intenciones y de los métodos científicos más rigurosos, el objetivo final es remodelar, racionalizar, rentabilizar en lo económico, aumentar la eficacia y la moralidad. Encontramos algo predictivo en este texto de Castel, de 1980, respecto de la psiquiatrización imperante en el momento actual. El orden psiquiátrico, además, no es sólo cosa de psiquiatras, sino que nos afecta a todos los que trabajamos en el campo de la salud mental y de la educación. El ser distinto es inmediatamente cualificado como signo de enfermedad, sin que haya una interrogación previa por el papel de la familia, de la escuela, por nuestro propio papel.

El ADD/ADHD (“trastorno por déficit de atención con hiperactividad”) es una de las formas bien actuales, un caso testigo de lo que Robert Castel denominó “el orden psiquiátrico”: cuando un niño molesta en la escuela, inmediatamente es clasificado, rotulado con una nueva forma de rotulación: el ADD. El niño que supuestamente padece este síndrome –al que el discurso imperante adjudica un origen de características puramente biológicas– deberá ser separado (vigilado y castigado, diría Foucault) en función de distintas medidas profilácticas. La primera de ellas es la consulta inminente y sin mediación alguna, por pedido de la escuela, generalmente con el psiquiatra o con el neurólogo, quien habitualmente prescribe una medicación.

Entonces, se lo normaliza, pero ¿el niño tiene que ser como un adulto, que se queda sentado ocho horas trabajando? ¿O un niño tiene que ser espontáneo, ruidoso, creativo, juguetón, molesto, impertinente?

Un niño que molesta al adulto suele ser un niño saludable. Entonces, se lo normaliza, se lo vigila, se lo castiga dándole medicación, pero quizá no aprenda más que antes en la escuela. Sólo deja de molestar, y con ello se establece el “orden”, “la normalidad”; el niño se incorpora a los patrones que le marca la cultura de su tiempo. Cuando uno va a una escuela y, de 35 niños, 28 son sospechosos de ADD y 15 ya están medicados, la pregunta es: ¿qué estamos haciendo con nuestros niños?

Y no se trata sólo de un problema de los psiquiatras, no es solo un problema de los grandes laboratorios que han ido avanzando. Un niño que molesta tiende a ser inmediatamente profesionalizado, término que prefiero porque resulta más abarcativo que “psiquiatrizado”. No se trata sólo del discurso psiquiátrico o del discurso médico. Cuántas veces distintos profesionales pueden colaborar con la institución escolar o con la institución familiar tomando en tratamiento a un niño que no lo necesita, por ejemplo por estar simplemente atravesando situaciones vitales o por ser un síntoma de algo que pasa en la institución familiar o en la escolar.

Glifosato y la siembra directa a la muerte

Por Graciela Gomez

Para Gastón Fernández Palma, presidente de la Asociación de Productores en Siembra Directa (Aapresid), la decisión del Supremo Tribunal de Justicia de la provincia de Chaco al confirmar una medida que le pone límites a las fumigaciones terrestres y aéreas con agroquímicos, que serán de 1000 metros de escuelas y viviendas, en el primer caso, y de 2000 metros, en el segundo, es una medida judicial que tiene “más connotaciones políticas que técnicas”. Esta afirmación deja ver que otras medidas al respecto, por ejemplo la del Juez Néstor Osvaldo Garcia en el Expte. Nro. 1294/10 caratulado “Bravo, María Celeste C/ Comuna de Ibarlucea y otros S/ Amparo” del Juzgado de Distrito de la Sexta Nominación de Rosario, también tuvo connotaciones políticas, pero en el sentido inverso.

Es que cuando del tema fumigaciones se trate, tanto intendentes, jueces, médicos medios y el Estado miran para otro lado y cajonean o bicicletean decisiones porque son “políticamente incorrectas” en época de elecciones o en época de siembra.

El presidente de Aapresid preguntó qué fundamentos técnicos tiene el fallo y remató con un vergonzoso razonamiento, “Si se aplica el principio precautorio así, con ese criterio prohibamos los automóviles y el cigarrillo porque provoca cáncer”. Estas burdas manifestaciones de un productor que además es médico agrava su ignota respuesta, habida cuenta que de medicina parece no saber nada pero si del verde dólar y de la soja.

Desde la Cámara Argentina de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes, (Casafe), Juan Cruz Jaime, su director ejecutivo, opinó: “En Casafe no estamos de acuerdo en imponer distancias de fumigación sin sustento técnico-científico”. El ejecutivo de la entidad agregó: “En Casafe queremos dejar en claro que los fitosanitarios que se usan en el país han pasado por las más rigurosas pruebas del Senasa, necesarias para darle seguridad a la población de que no estamos manipulando productos que dañen la salud”. Parece no recordar que estuvo de acuerdo en la Jornada de inclusión del endosulfan al Convenio de Estocolmo, realizada en La Cámara de Diputados de La Nación el 29 de marzo pasado, un insecticida aprobado por el Senasa hoy prohibido. Quizá no se enteró que hubo una consulta pública en el Senasa de “Revisión de los criterios para la clasificación toxicológica de los productos fitosanitarios” porque desde el dictado de la resolución Sagpya N° 350/99, la Organización Mundial de la Salud ha modificado los criterios establecidos para dicha clasificación. Por lo tanto no hay ninguna garantía desde la consultora para afirmar que dichas sustancias “no dañan a la salud”.

Un productor chaqueño que aunque no da el nombre sabemos de quien se trata, comentó que “Las arroceras no generan problemas al ambiente alrededor” desconociendo los innumerables casos de niños con leucemia derivados de la zona arrocera que fallecen en el Garrahan. Al periodista de La Nación le haría bien visitar y entrevistar a un médico de ese nosocomio que seguramente practica una medicina muy diferente a la del señor Gastón Fernandez Palma.

Los científicos Aziz Arisa, y Samuel Leblancc del Departamento de Obstetricia y Ginecología del Centro de Investigación Clínica de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Sherbrooke, realizaron un estudio que fue terminado el 29 de junio de 2010 y publicado el 13 de febrero de 2011.

El objetivo de este estudio “La exposición materna y fetal a los pesticidas asociados a los alimentos OGM alimentos en municipios del este de Quebec, Canadá” fue evaluar la correlación entre la exposición materna y fetal, y para determinar los niveles de exposición de glifosato y su metabolito ácido fosfórico aminometil (AMPA), el Glufosinato y la proteína Cry1Ab (toxina Bt). La influencia de estas sustancias en la placenta son causas importantes de crecimiento intrauterino o la muerte perinatal, las anomalías congénitas, retraso del crecimiento intrauterino, muerte materna, y una gran cantidad de morbilidad de ambos, la madre y el niño El feto se considera que es altamente susceptible a la efectos adversos de los xenobióticos, por lo tanto, el objetivo de este estudio fue investigar si las mujeres embarazadas están expuestas a ellos y si estos tóxicos atraviesan la placenta y llegar al feto.

Ninguna de ellas había trabajado o vivido con un cónyuge que trabaja en contacto con los pesticidas. Sin embargo, el uso generalizado de los alimentos transgénicos en la dieta el (soja, maíz, patatas,…), hace posible que la mayoría de la población está expuesta a través de su dieta diaria .Este es el primer estudio para poner de relieve la presencia de los plaguicidas asociados a los alimentos genéticamente modificados de la madre, fetal y la sangre de las mujeres no embarazadas y que tanto el AMPA y la toxina Cry1Ab (Bt) son claramente detectable y parece cruzar la placenta hacia el feto.

Asimismo este año, los científicos del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la Universidad de las Américas (UDLA), César Paz y Miño y Andrés López Cortés presentaron el libro “ Glifosato: Genética, Salud y Ambiente “ cuyos resultados fueron recogidos en un artículo internacional (Reviews on Environmental Health, en abril 2011). El estudio evaluó el impacto de las aspersiones aéreas en las áreas de genética, salud y ambiente en 10 comunidades de la provincia de Sucumbíos, fronteriza con Colombia.

En el ámbito social y de salud, el estudio realizó 144 entrevistas a padres de familia, obtuvo 174 declaraciones de individuos afectados y los informes de 521 chequeos médicos.

En relación con la salud familiar, se observó, como se ha dicho, que el porcentaje de abortos aumentó del 8,43% (antes del 2001) al 12,7% y se detectó cinco casos de malformaciones, de los cuales 4 (80%) se produjeron en el periodo de las aspersiones aéreas. Debido a las cualidades de absorción y retención de los suelos amazónicos, por ser arcillosos, se cuantificaron minúsculas cantidades de glifosato y AMPA (0,5 mg/kg) en muestras de suelo de bosque primario dos años después de las aspersiones, un hallazgo importante e inusual que reafirma los efectos nocivos.

Pero vayamos a uno de los tantos estudios nacionales que desmienten a los incrédulos entrevistados y a una buena parte de los defensores del veneno. El trabajo “ Evaluación bioquímica de trabajadores rurales expuestos a pesticidas“ realizado en el 2010 por la Prof. Bioq. María Fernanda Simoniello de la Cátedra de Toxicología, Farmacología y Bioquímica Legal de Santa Fe, acompañada por Elisa Kleinsorge y Marta Carballo de CIGETOX Citogenetica Humana y Genetica toxicológica-INFIBIOC departamento de Bioquímica Clínica FFy B de la UBA.

El objetivo de este trabajo fue evaluar trabajadores frutihortícolas expuestos a plaguicidas, categorizados por: exposición directa, exposición indirecta en grupos de individuos expuestos laboralmente a mezclas de agroquímicos, en la provincia de Santa Fe, Argentina.

El Comité de Ética del Hospital Provincial Dr. José M. Cullen de Santa Fe, estableció los reglamentos para el desarrollo del estudio y el consentimiento informado fue obtenido de cada uno de los participantes previo al inicio del estudio.

En este estudio participaron 145 personas que fueron evaluadas en dos etapas. El primer subgrupo consistió de 27 aplicadores de plaguicidas (expuestos directos), un segundo subgrupo formado por 27 trabajadores hortícolas que no fumigaban (expuestos indirectos).

En la segunda etapa del estudio se incluyó a 61 trabajadores frutihortícolas también divididos en tres subgrupos: 18 aplicadores (expuestos directos), 23 trabajadores rurales (expuestos indirectos) y un subgrupo control de 20 personas en las que se consideraron los mismos factores de inclusión del grupo control anterior.

El 93% de los trabajadores expuestos a plaguicidas utilizan un solo tipo de elemento de protección durante la preparación y aplicación de plaguicidas. En la actividad agrícola, la inhalatoria y la cutánea constituyen importantes vías de ingreso de los plaguicidas, además, algunas investigaciones han estimado la asimilación para-ocupacional considerando que los productos agroquímicos se movilizan desde los sitios de aplicación a las viviendas, ya sea por proximidad o por utilizar sus hogares como depósito.

La lista de pesticidas utilizados en el área de estudio fueron : Fungicidas Captan Tioftalimida- Cobre inorgánico-Mancozeb -Zinc Inorgánico – Clorpirifos – Carbofuran Carbamato- Cipermetrina -Dimetoato-Endosulfan -Imidacloprid -Malation -Metamidofos Paration-Permetrina – Glifosato y Fosfonoglicina.

Los trabajadores agrícolas viven en la proximidad de los cultivos donde los productos son aplicados, los transportan en su cuerpo y sus ropas al hogar, ya que en algunos casos carecen de instalaciones sanitarias adecuadas, lo que prolonga el tiempo de exposición.

El estudio demostró que los trabajadores directa e indirectamente expuestos a plaguicidas tienen alteraciones enzimáticas, modificaciones en el equilibrio oxidativo y daño genotóxico, en las condiciones de este diseño experimental, mal que les pese a todos los santafesinos que se niegan a reconocer la gravedad sanitaria que esto implica.

Al decir de Brent Pringnitz, un especialista del Departamento de Agronomía de la USDA-ARS en la Universidad Estatal de Ohio, “evitar la deriva excesiva” es un objetivo clave para los aplicadores porque el potencial de daños a las plantas “fuera del objetivo” se ha incrementado en los últimos años. Una gota de 100 mm es de aproximadamente el mismo diámetro que un cabello humano. Gotas de menos de 100 a150 mm son altamente susceptibles a la deriva y se deben evitar cuando se aplican herbicidas cerca de la vegetación sensible. Dos nuevos tipos de boquillas disponibles son las boquillas de la cámara de turbulencia y las boquillas de inducción de aire. Ambos tipos de boquillas producen gotas más grandes que los convencionales de boquillas de abanico plano. Pero esto por sí solo no eliminará totalmente la deriva de herbicidas, y menos las aplicaciones en situaciones de mucho viento, ni la altura ni reduciendo la presión y aumentar la velocidad de pulverización por hectárea .

No hay ingeniero agrónomo perfecto y fumigar a solo 50,100 o 200 metros de zonas buffer es criminal.

Por lo tanto señores la única forma de evitar más muertes y enfermedades es poner un límite a su avaricia. Un fallo, una ley y la decencia de los pocos profesionales que no aceptan ser mercenarios son una de las posibles soluciones, porque la muerte no tiene remedio.-

El Roto

martes, 13 de septiembre de 2011

Tener hijos reduce los niveles de testosterona

El declive hormonal favorece que los varones ayuden a cuidar de sus hijos

Tener la testosterona alta ayuda a los hombres a encontrar pareja. Pero los niveles de la hormona sexual masculina decaen cuando se tienen hijos. Y cuantas más horas dedican los padres al cuidado de los niños, más se reduce su secreción de testosterona.

Son las conclusiones a las que han llegado antropólogos de la Universidad del Noroeste de Evanston, en Estados Unidos, tras analizar cómo han evolucionado los niveles de testosterona de 624 hombres jóvenes a medida que han ido formando familias. Sus resultados rompen con la idea de que la evolución ha predispuesto a los hombres a ser cazadores que abandonan el hogar y a las mujeres a quedarse cuidando de los hijos.

Estudios anteriores habían observado que los hombres con hijos suelen tener menos testosterona que los hombres sin hijos. Pero no aclaraban cuál era la causa y cuál la consecuencia. ¿Tener hijos reducía la testosterona? ¿O tal vez tener la testosterona baja favorecía tener hijos?

Para averiguarlo hacía falta un estudio longitudinal, es decir, un estudio que no se limitara a analizar los niveles de testosterona en un momento concreto, sino que analizara la evolución de la hormona a lo largo del tiempo. Es lo que han hecho por primera vez los antropólogos de la Universidad del Noroeste.

Han recurrido a una muestra de hombres de la ciudad de Cebú, en Filipinas, que participan desde 1983 en un gran proyecto de investigación sobre la evolución de su salud. Los antropólogos analizaron sus niveles de testosterona cuando tenían una media de edad de 21 años, en el 2005, y de nuevo cuando tenían 26 años.

Según los resultados del estudio, presentados ayer en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU., los hombres que tenían niveles más altos de testosterona a los 21 años son los que tenían más probabilidades de haber formado una familia cinco años más tarde.

"La testosterona estimula (...) rasgos y comportamientos que favorecen el apareamiento, entre ellos la musculatura, la libido, la agresividad y el cortejo", escriben los investigadores en Proceedings. Así, una testosterona alta puede favorecer tanto que un hombre resulte atractivo como que tome la iniciativa para conquistar a una pareja.

Sin embargo, precisamente porque estimula el cortejo y la agresividad, la testosterona podría convertirse en un obstáculo para mantener una pareja estable o para cuidar de niños pequeños. Se ha observado que niveles altos de testosterona en hombres casados conllevan un mayor riesgo de divorcio, así como una menor capacidad de conmoverse ante un niño que llora.

Los antropólogos estadounidenses han observado que, entre los 21 y los 26 años, los niveles de testosterona se redujeron una media del 26% en hombres que habían tenido hijos en este periodo. En cambio, en hombres que no habían tenido hijos la testosterona sólo se redujo un 12%, por el declive natural relacionado con la edad.

El mayor declive se registró en padres recientes que tenían hijos de menos de un mes. En los que tenían hijos mayores la testosterona había empezado a aumentar de nuevo, aunque sin llegar a los niveles previos a la paternidad.
Los investigadores han observado también que, cuantas más horas pasan los hombres con niños pequeños, más se inhibe su secreción de testosterona, Así, el nivel de la hormona es un 18% más bajo en los padres que se ocupan de sus hijos por lo menos una hora al día que en los que delegan todo el cuidado infantil en la madre.

Aunque la testosterona es una hormona común a múltiples especies, "los seres humanos son un caso inusual", ha declarado en un comunicado Christopher Kuzawa, director de la investigación. "Criar a los hijos supone un esfuerzo tan grande que necesariamente requiere la cooperación del padre y la madre. Nuestro estudio demuestra que los padres humanos están biológicamente equipados para ayudar en la tarea".

El uso del DIU reduce a la mitad el riesgo de sufrir cáncer de útero

El dispositivo induce a una inflamación crónica de la mucosa y a una respuesta inmune de larga duración

El estudio, del ICO y el Hospital de Bellvitge, se ha llevado a cabo con 20.000 mujeres de todo el mundo

El uso del dispositivo intrauterino anticonceptivo (DIU) reduce a la mitad el riesgo de cáncer de cuello de útero, según se desprende del estudio realizado por investigadores del Institut Català de Oncologia (ICO) y del Institut de Recerca Biomèdica de Bellvitge (Idibell).

El estudio se publica en la versión electrónica de la revista científica The Lancet Oncology y se basa en el estudio de 20.000 mujeres de todo el mundo, 2.000 de las cuales eran españolas.

Además, según el estudio, este sistema no incrementa la posibilidad de contraer el virus del papiloma humano y podría reducir su progresión.

Mito desmontado

El responsable del estudio, Xavier Castellsagué, ha dicho que "los resultados de la investigación no solo desmontan el mito popular de que el DIU incrementa la posibilidad de desarrollar este tumor, sino que apunta que previene la posibilidad de tener un cáncer de cuello de útero".

La razón de esta reducción del riesgo, según Castellsagué, está en "la respuesta inmunitaria que se produce en las mujeres como consecuencia de los cambios físicos que se dan al llevar el DIU".

El autor del estudio también ha señalado que la investigación apunta que el uso del DIU no modifica la probabilidad de contraer una infección por el virus del papiloma humano (VPH), causante de la causa del cáncer cervical.

En cambio -ha asegurado-, podría reducir la posibilidad de progresión del VPH a cáncer cervical.

Respuesta inmune

Entre las posibles explicaciones, el autor del estudio apunta que en el proceso de inserción o retirada del dispositivo se destruyen las lesiones precancerígenas, o bien que el dispositivo induce a una inflamación crónica de la mucosa y a una respuesta inmune de larga duración, reduciendo de esta manera la probabilidad de progresión del VPH.

lunes, 12 de septiembre de 2011

CONGRESO DE MUJERES MATEMÁTICAS

Adiós al cerebro femenino

Las teorías 'neurosexistas' tan de moda en los últimos años tienen poca base científica

Las diferencias con los hombres pueden surgir de la educación y no tienen efectos comprobados

Ni los hombres vienen de Marte ni las mujeres de Venus. Así de claro lo deja la neurocientífica británica Gina Rippon, dándole la vuelta al titular de un libro superventas que argumenta que hombres y mujeres tienen capacidades distintas porque sus cerebros son distintos. Rippon es una de los rebeldes del neurosexismo, investigadores que han dicho «basta ya» a los tópicos sexistas que se justifican sacando a colación las neurociencias. Ideas como separar a niños y niñas en la escuela «porque sus cerebros son distintos» o justificar que haya pocas ingenieras y matemáticas porque sus capacidades cognitivas son de otro tipo. Rippon explicó su opinión en el congreso de mujeres matemáticas europeas que se celebró la semana pasada en el Centre de Recerca Matemàtica, en el campus de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), en Bellaterra.

Un visitante observa un mapa del cerebro humano. ALBERTO ESTÉVEZ | EFE

En un experimento del 2006 se planteó un test de matemáticas a dos grupos de escolares. Antes de la prueba, al primer grupo se le dijo que las mujeres solían hacerlo peor que los hombres, y al segundo lo contrario, lo que Rippon llama una «amenaza de estereotipo». Ello no solo afectó a los resultados -las chicas del primero lo hicieron peor que las del segundo-, sino que incluso las imágenes de escáner cerebral sacadas durante el test a algunas voluntarias revelaron distintos patrones de activación. «Imagina qué efectos puede tener en el largo plazo la exposición constante a mensajes como este», afirma Rippon, enseñando la foto de una camiseta rosa con la frase «Soy demasiado guapa para hacer matemáticas».

Estructuras diferentes

La explosión de las modernas técnicas para medir y visualizar el cerebro ha revelado que el masculino tiene algunas estructuras de magnitud distinta o conectadas de manera diferente respecto al femenino. Algunos científicos, divulgadores y políticos se han agarrado a estas diferencias para explicar como algo natural las desigualdades entre hombres y mujeres, y de ello ha surgido una exitosa literatura sobre el cerebro femenino, el sexo en el cerebro y otras fórmulas populares.

Sin embargo, argumenta Rippon, quizá son justamente esas desigualdades las que generan algunas de aquellas diferencias. «El cerebro es plástico: hay estudios con taxistas, malabaristas y jugadores de Tetris que demuestran que durante el aprendizaje de estas tareas el cerebro cambia de patrones de activación e incluso de estructura: por ejemplo, los taxistas desarrollaban un ligero crecimiento en una zona relacionada con la orientación», argumenta la científica.

«Las diferencias cognitivas entre hombres y mujeres son casi inexistentes. Son mucho más importantes las diferencias individuales», afirma Cornelia Fine, neurocientífica y autora de Cuestión de sexos (Roca Editorial), libro que en el 2010 plantó cara al neurosexismo. «Hoy en día, no hay ninguna diferencia sexual en el cerebro que se relacione claramente con la manera de pensar o de sentir», afirma la investigadora.

¿Por qué algunos científicos insisten en los tópicos neurosexistas? «Los investigadores tienen una enorme presión para publicar cuantos más artículos científicos puedan y es fácil publicar uno si se encuentra un indicio de diversidad por sexo», afirma Fine. Haciendo solo comparaciones por sexo, se pierden de vista otras clasificaciones, como la diferencia entre visualizadores y verbalizadores, apunta Rippon, u otras experiencias de género, según Fine.

«Es posible que exista un límite natural a la igualdad de género, pero actualmente no hay evidencia científica de ello», afirma Fine. «No quiero corrección política, sino corrección científica», concluye.