viernes, 18 de noviembre de 2011

Estornudó y le salió la punta de un palo de billar por la nariz

La mujer estaba resfriada, y al estornudar con violencia, le salió disparada la punta de un taco de billar que se entraba alojado allí durante doce años.










Chantal Fail, de 31 años, sufría de síntomas semejantes a la gripe como dolores de cabeza e infecciones, pero nunca supo de donde provenían hasta que pudo sacar, inconscientemente, la punta del palo de 2cm de largo que se encontraba atrapada en ese sector. Lo que sucedió fue que la punta estaba cubierto con un tejido que había crecido sobre ella, y sus enfermedades se remontaban a un accidente que sufrió en 1999.

Todo comenzó cuando la madre de la joven se encontraba en un bar con un amigo que tenía el palo en sus manos, y cuando fue a abrazarla, le introdujo el palo por la boca a la criatura.

Inmediatamente fue llevada al hospital, donde los médicos le suministraron una medicación para calmar el dolor que sentía, cuando en verdad, le tendrían que haber hecho rayos X y así poder observar aquella punta que terminó atravesándole un hueso de la mejilla para luego abrirse camino a un seno que concluyó en la fosa nasal.

Chantel dijo que sucesivos exámenes médicos no pudieron descubrir la causa de su catarro y dolores. Sentía como una enorme acumulación de presión y nunca pudo entenderlo.

Los medicos afirman que no se podía ver en los rayos X, por lo que nadie sospechaba que un cuerpo extraño estaba allí. Se utilizó una tomografía computarizada para ver dónde se había escondido, según publica the Sun.

La sal marina es tan dañina como la sal común

En lo que a nutrición se refiere, la única diferencia entre la sal marina, la sal de roca y la sal de mesa común, es que las dos primeras son mucho más caras que la tercera.

Salero y sal

El consumo de sal es un factor de riesgo de hipertensión que puede causar infarto o enfermedad cerebrovascular.

Una nueva investigación llevada a cabo en el Reino Unido encontró que a pesar de que se les presenta como "productos naturales y más sanos", la sal de roca y la sal marina tienen exactamente la misma composición química que la sal común de mesa.

La investigación, llevada a cabo por la revista Which? y la organización de apoyo al consumidor Consensus Action on Salt and Health (CASH) (Consenso en la Acción sobre la Sal y la Salud) no encontró diferencias entre el producto común y varias costosas marcas gastronómicas de sal de roca y sal marina.

Lo que sí encontró es que muchos de los adultos encuestados en el Reino Unido consumen demasiada sal, mucho más de los niveles recomendados de 6 gramos al día.

Se sabe que el alto consumo de sal es un factor de riesgo de hipertensión, la cual puede conducir a infarto o enfermedad cerebrovascular.

Se cree erróneamente que la sal marina o la de roca al ser productos "naturales" no son dañinos o que contienen sustancias más beneficiosas para la salud que la sal común que ya ha sido procesada.

Para investigar esas afirmaciones el estudio analizó el contenido químico de varias marcas gastronómicas de sal marina y de roca y las comparó con el contenido de la sal de mesa.

Encontraron que todas contienen 100% de cloruro de sodio y son igualmente perjudiciales para la salud si se les consume en altas cantidades.

Suficiente sal

El informe señala que "muchos chefs famosos no deberían estar alentando a la gente a espolvorear sus alimentos con sal marina, porque podemos obtener toda la sal que necesitamos a partir de una dieta balanceada".

El profesor Graham MacGregor, del Instituto Wolfson de Medicina Preventiva es presidente del CASH, y afirma que es "vergonzoso" que los chefs estén alentando a la gente a utilizar tanta sal marina y sal de roca.

"El mensaje más importante es que no necesitamos agregar un compuesto químico (cloruro de sodio) a nuestros alimentos. La comida sin sal sabe mucho mejor. Y ya hay suficiente sal natural en la fruta, vegetales, carne y pescado"

Prof. Graham MacGregor

"El mensaje más importante es que no necesitamos agregar un compuesto químico (cloruro de sodio) a nuestros alimentos" dijo el experto a la BBC.

"La comida sin sal sabe mucho mejor. Y ya hay suficiente sal natural en la fruta, vegetales, carne y pescado", agrega.

Según el informe, los productos de marca que alegan que algunas sales son más naturales y contienen minerales esenciales están confundiendo al público.

La revista Which?, una publicación de grupos de apoyo al consumidor, llevó a cabo un sondeo con 1.358 de sus miembros y encontró que uno de cada tres pensaba que la sal de roca y la marina eran productos más sanos que la sal común.

Sue Davis, asesora de políticas de Which? afirma que "muchos de nosotros estamos tratando de reducir la cantidad de sal en nuestra dieta, pero nuestra investigación muestra que la gente está gastando innecesariamente más dinero en sales de "alta calidad" porque a menudo cree que ésta es más sana que la sal de mesa tradicional".

"Debido a que la mayoría de sal que ingerimos está ya presente en los alimentos que compramos, la opción más barata -y la más sana- sería dejar de agregar sal adicional a toda la comida".

"Which? está pidiendo a la industria de alimentos que reduzca la cantidad de sal en sus productos, y estaremos vigilando el progreso que se logra en los próximos meses".

La industria, por su parte, disputa la investigación.

"El informe no está presentando el panorama completo porque no analiza otras cosas que tiene la sal marina o los aditivos que contiene la sal de mesa" dijo a la BBC David Lea-Wilson, copropietario de la Compañía Anglesey de Sal Marina, que produce la marca de sal marina Halen Mon Pure White.

Y Romi Alexander, de la empresa So Natural, que abastece la sal Himalayan Crystal, expresa que "la sal de mesa es una sustancia blanca altamente refinada y procesada que carece de nutrientes".

jueves, 17 de noviembre de 2011

A QUE HORA ES MEJOR FOLLAR...

El deseo tiene reloj biológico y funciona distinto para ellos y ellas

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A partir de los 40, comienzan a darse cambios. Consejos de expertos para que no afecten la vida sexua

PorMariana Perel

El deseo sexual tiene reloj biológico? Claro que sí, afirman los especialistas. Si los diferentes ciclos de la vida condicionan la salud, el cuerpo, la capacidad de procrear, ¿por qué debería la sexualidad quedar por fuera? Cabe aclarar, también, que el reloj no atraviesa de la misma manera a hombres y a mujeres. La diferencia de género supone otra variante que, como el reloj biológico, conviene conocer y aceptar.

“Tanto en los hombres como en las mujeres el pico más alto de deseo sexual irrumpe en la pubertad y continúa en la adolescencia. En los varones se mantiene casi intacto hasta los 30 y declina algo más a los 40, para marcar una diferencia significativa a los 50 con la llegada de la andropausia. La declinación paulatina se basa en dos aspectos: la erección (no es espontánea, necesita más estímulo) y el deseo disminuido”, afirma el psiquiatra Adrián Sapetti, presidente de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana.

El especialista explica que en las mujeres, las cosas son diferentes. “Si bien en la mujer el pico más alto del deseo también se da en la pubertad y adolescencia, en la menopausia la declinación es mucho más drástica: cesa la ovulación, cae el estrógeno, por lo tanto, disminuye la lubricación y la respuesta orgásmica. Quizá la caída en la mujer sea más rotunda porque el cambio es evidente. Además, se termina la etapa de la procreación, y esto es importante. El hombre, en cambio, puede procrear hasta los 100 años”.

Los hombres, sin embargo, tienen sus propias batallas que librar: no es fácil resignar potencia cuando en la sociedad esta característica está sobrevaluada. “Será por eso que a los 40 empieza la negación de la edad”, continúa diciendo Sapetti. “Los hombres se relacionan con mujeres más jóvenes con la ilusión de volver a un pasado glorioso, como si el paso del tiempo fuera, necesariamente, un tormento”.

Es cierto que el deseo disminuye, pero hay muchas maneras de incentivarlo: ¿quién dijo que sólo debe surgir espontáneamente? Sapetti sugiere “preparase para el acto sexual. Darse tiempo, ir a un hotel alojamiento, incorporar elementos que estimulen, ropa erótica, pornografía. Y aprovechar que el pico de deseo sexual en el hombre, más alto por las mañanas. En la mujer no es tan cíclico”.

La psicóloga Débora Zilberman suma otro punto de vista: “La disminución del deseo sexual no debería ser una preocupación porque el placer, con el paso de los años, se expande. Es muy común escuchar: ‘Empecé a tener libertad sexual cuando llegué a un acuerdo con mi cuerpo’. Porque si la fantasía esta puesta en tener la erección de los 20 años, o en tener un cuerpo delgado, se complica. Pensar que el día que estés flaca vas a tener mejores relaciones sexuales, es absurdo”. Hay otras cuestiones que, también, contribuyen a incentivar o disminuir el deseo. “La falta de práctica sexual podría atentar contra el deseo –continúa diciendo Zilberman–. Es muy fácil tapar la sexualidad, postergarla, porque, justamente, en nuestra sociedad la intimidad es desvalorizada. Por eso, muchas veces la sexualidad se recrea sólo hablando con otros, y practicándola muy de vez en cuando”.

Además del reloj biológico, hay otras instancias que influyen en nuestro deseo: un embarazo, el comienzo de una relación, la partida de los hijos. Es evidente que el deseo sexual acompaña a nuestros cuerpos, y a nuestras emociones. Quizá lo importante sea respetar cada etapa, no forzarlas. Entender que, como todo en la vida, pasan. Y estar dispuesto a estimular el deseo si hiciera falta. No está nada mal. Hasta puede ser divertido.

Claves

No asustarse ante los cambios físicos o emocionales. Adaptarse a las nuevas condiciones. Consultar a especialistas. Buscar soluciones.

Mantenerse activo sexualmente. Cuando la actividad disminuye, se va perdiendo el interés y el deseo y esto resiente el fenómeno hormonal.

Estimular las fantasías para no “morir de realidad”. La fantasía es fundamental para escribir, para componer, para trabajar, para cocinar y, también, para hacer el amor. Puede ser compartida con la pareja. O no.

No pretender que el acto sexual sea idílico. Si se cruza un pensamiento, o si surge una distracción, está bien, no hay que preocuparse. Pocas veces la situación es idílica, pero no por eso, deja de ser placentera.

Ver las etapas (embarazo, puerperio, duelo, etc.) como algo transicional y no alarmarse.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Cómo alteran las empresas privadas la agenda de salud pública mundial






En las tres últimas décadas se ha venido abajo la financiación pública de los organismos dedicados a la salud global. Las empresas privadas firman cheques para tapar el agujero y, en consecuencia, inclinan la balanza en favor de sus propios intereses. Sin embargo, si se reordenaran las prioridades se conseguiría implicar a más empresas privadas, no a menos.

Durante las décadas de 1970 y 1980, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros promotores de la sanidad mundial se esforzaron con frecuencia por mejorar la salud de los más pobres del mundo fijando como blanco de su labor los excesos del sector privado. Impusieron restricciones, normas y «criterios éticos» a la comercialización de leche maternizada, pesticidas y tabaco, lo que incomodó a los ejecutivos y ahogó algunos planes de negocio. El éxito residió en la cooperación de los gobiernos locales; pero allá donde los legisladores nacionales aplicaron las recomendaciones, obtuvieron resultados fehacientes. Aumentaron las tasas de lactancia materna, se desplomaron las de envenenamiento por pesticidas y disminuyó el consumo de tabaco.

Desde entonces, las autoridades sanitarias mundiales han vuelto la vista hacia otra parte. En las dos últimas décadas el sector privado ha emergido como la principal fuente de financiación y liderazgo del mundo en la lucha contra las enfermedades mortales. Hoy día, los recursos de buena parte de los agentes de la industria privada implicados en la salud mundial dejan pequeños a los de la OMS. Grupos como la Global Business Coalition (GBC) pretenden convertir «activos empresariales en activos para la lucha contra la enfermedad»; la GBC presume de contar con casi 200 miembros, entre los que se encuentran multinacionales como Coca-Cola, Exxon Mobil o Pfizer. ¿Por qué ese interés? Las empresas están respondiendo a las exigencias locales de la denominada responsabilidad social corporativa, pero también se han dado cuenta, cuando buscan mercados emergentes para el crecimiento futuro, de que financiar la salud pública es una inversión a largo plazo. Como ha expuesto hace poco Daniel Altman, un economista del desarrollo, en una economía global «esas personas son tus consumidores, tus trabajadores, tus inversores». Varias ex autoridades de la OMS trabajan en la actualidad en asuntos de salud pública para el sector privado. Lo más revelador es el hecho de que las colaboraciones voluntarias procedentes de intereses privados y otros representan ahora cuatro de cada cinco dólares del presupuesto de la OMS.

El problema es que las empresas más activas de los proyectos de salud global provienen de un limitado abanico de empresas, muchas de las cuales están siendo atacadas por el impacto negativo que producen sobre la salud pública. Estas empresas privadas juegan a dos bandas: con una mano perturban a las comunidades y, con la otra, extienden abultados cheques para ayudarlas ostensiblemente. A menudo, el núcleo de sus intereses financieros se contradice directamente con la tarea de mejorar la salud de los más pobres, hasta el extremo de distorsionar la agenda de la salud global.

La industria extractiva es un ejemplo paradigmático. El sector minero, que comprende a empresas petrolíferas y de gas, ha ocupado la primera línea de muchos proyectos de salud global destacados. Este año, la GBC entregó premios a seis empresas por su actuación. La multinacional minera Rio Tinto fue elogiada por su trabajo contra la malaria en Guinea Ecuatorial. El gigante minero Gold Fields Limited fue ensalzado por las labores de prevención del VIH en Guinea. Los círculos de la salud global han recibido felicitaciones de todas partes por suministrar terapia antirretroviral gratuita a sus trabajadores seropositivos de África; su anterior presidente copreside hoy día la GBC. Y ExxonMobil aporta más dinero hoy día a la lucha contra la malaria que cualquier otra empresa ajena al sector farmacéutico.

Pero, por su propia naturaleza, la tarea central de extraer recursos minerales llevada a cabo por el sector minero es un proceso perturbador. En consecuencia, estas empresas acuden a trabajar por la salud pública con la reputación manchada. Rio Tinto presume de los éxitos obtenidos en la lucha contra la malaria en Guinea Ecuatorial, pero en Papúa Nueva Guinea la misma empresa ha vertido miles de millones de toneladas de residuos tóxicos y fue cómplice de la violencia represora que desencadenó 10.000 muertes, según una demanda colectiva presentada en el año 2000. Desde el año 2004, Gold Fields ha reducido en un 90 por ciento las enfermedades de transmisión sexual de sus mineros de Ghana, pero las ONG locales y otros expertos independientes informan de que sus actividades allí han contaminado vías fluviales con concentraciones altamente peligrosas de metales pesados, lo que ha privado a muchas aldeas de agua potable y para riego. Los angloamericanos desempeñan un papel destacado en los círculos de la salud global, pero un antiguo Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas ha calificado la explotación de la tierra y el agua que lleva a cabo la empresa en torno a las minas de Ghana como «una violación del derecho de las comunidades a preservar un medio de vida sostenible».

Este tipo de ejemplos revelan otros perjuicios medioambientales generalizados causados por la industria minera: en el delta del río Níger, en Nigeria, donde abunda el petróleo, por ejemplo, entre los años 1976 y 1996 las compañías petrolíferas (incluida ExxonMobil) han contaminado vías fluviales y pesquerías con vertidos de petróleo de más de 2,4 millones de barriles, según los estudios oficiales nigerianos. Después de que las compañías petrolíferas pusieran en marcha programas de desarrollo comunitario para contener las críticas, las organizaciones cristianas de ayuda contra la pobreza calificaron al delta del Níger como «un auténtico cementerio de [este tipo de] proyectos, en el que hay redes de agua que no funcionan, centros sanitarios que jamás se han inaugurado y escuelas donde nunca se ha impartido clase alguna».

Las empresas de bebidas refrescantes y comida rápida también han pasado a la primera línea del frente de las iniciativas sanitarias globales fundamentales, concretamente en la lucha contra enfermedades no contagiosas. Este tipo de enfermedades, entre las que se encuentran las afecciones cardiovasculares y la diabetes, son causa en la actualidad de más de la mitad de las muertes en los países pobres y de renta media. Han coronado la cima de la agenda sanitaria mundial: la ONU las ha convertido en un asunto señero de la Asamblea General durante este año. A través de una asociación llamada International Food and Beverage Alliance, las empresas de bebida y alimentos procesados más grandes del mundo (Nestle, PepsiCo, Kraft y otras) han participado activamente en las negociaciones que desembocaron en la cumbre del mes de septiembre asistiendo a reuniones ministeriales y presidiendo grupos de trabajo. Derek Yach, el director de la política sanitaria global de PepsiCo, ha contribuido a dar forma al destacado papel del sector. Yach ocupó un cargo en la ONU, el de director ejecutivo de enfermedades no contagiosas de la OMS, hasta que se trasladó al sector privado en el año 2007.

En este aspecto, además, entran en conflicto intereses empresariales centrales con preocupaciones sanitarias mundiales. Las empresas de bebidas refrescantes y comida rápida se ganan la vida convirtiendo alimentos íntegros en otros procesados y fáciles de fabricar: en ese tipo de alimentos que acrecientan en riesgo de desarrollar enfermedades no contagiosas. Para mantener su salud económica, este tipo de empresas tienen que vender más productos en los mismos países en donde aumentan las muertes por enfermedades no contagiosas. Como las ventas en los países desarrollados se han desinflado, el sector recurre ahora a aumentar los ingresos en mercados emergentes con el fin de alimentar el crecimiento futuro. Entre 1982 y 2000, las empresas estadounidenses han cuadruplicado las inversiones en empresas de procesamiento de alimento en el extranjero y las ventas de esos productos en el exterior han pasado de 39.200 millones de dólares a 150.000 millones Un mexicano medio consume hoy día más de 110 litros de refrescos de Coca-Cola al año, más que el estadounidense medio. La tasa de incidencia de las enfermedades no contagiosas, en consecuencia, han aumentado.

El sector más implicado en las iniciativas sanitarias globales es, sin duda, el de los laboratorios farmacéuticos. Novartis dona a la OMS medicamentos para combatir la lepra y desarrolla nuevas vacunas contra el dengue y la tuberculosis. Merck y Pfizer han realizado donaciones importantes de medicamentos para poner freno a enfermedades como la oncocercosis y el tracoma. Pero la industria farmacéutica se encuentra en una situación igualmente complicada. Las intervenciones sanitarias globales más eficaces socavan su negocio, que consiste en vender medicamentos nuevos a precios con recargo. Esa es la razón por la que Novartis trata en estos momentos de quebrar la ley de patentes de la India hasta el extremo de que el organismo de ayuda Médicos Sin Fronteras afirma que causarán «un impacto devastador» sobre el acceso de los pobres a los medicamentos. En 1998, 39 empresas farmacéuticas de primera línea demandaron al gobierno sudafricano por aprobar una ley concebida para facilitar el acceso de la población más pobre que muere de SIDA a los fármacos antirretrovirales.

No es que la OMS y otros dirigentes del sector público no detecten los conflictos de intereses que afectan a sus nuevos socios. Lo cierto es que no tienen a nadie más a quien recurrir. En 1950, el presupuesto de la OMS procedía de las cuotas asignadas a los países miembros. En las últimas décadas ese caudal de financiación se ha secado. En respuesta a la apreciable politización de organismos de la ONU como la UNESCO o la OMS, los principales donantes de la ONU introdujeron en 1980 en los presupuestos del sistema de Naciones Unidas la política de crecimiento real cero, y en 1993 la de crecimiento nominal cero.

Escasa de financiación pública, la OMS ha tenido que recurrir a las aportaciones voluntarias de países donantes, a la filantropía individual, a las empresas y a las ONG. A diferencia de lo que sucede con los fondos procedentes de las cuotas asignadas, los donantes individuales pueden destinar esas cantidades «extrapresupuestarias» a la finalidad específica que se les antoje, lo que elude el control de la OMS. En 1970, las aportaciones privadas representaban la cuarta parte del presupuesto de la organización. En el año 2008 ascendían casi al 80 por ciento. Por consiguiente, ahora son los donantes particulares, y no la OMS, quienes puede tener la última palabra en Ginebra y, con ello, moldear la agenda sanitaria mundial.

Su influencia es evidente. La OMS destina su presupuesto ordinario a las enfermedades que ocasionan las mayores tasas de mortalidad en todo el mundo. Los fondos extraordinarios, por el contrario, sustentan intereses distintos. Según el análisis del presupuesto del organismo para los años 2004-2005, el 91 por ciento de los fondos extrapresupuestarios de la OMS se destinaron a unas enfermedades que ocasionan tan solo el 8 por ciento de la mortalidad global. Dada la preeminencia de los fondos extrapresupuestarios en sus gastos generales, la OMS acabó gastando el 60 por ciento de su presupuesto en enfermedades causantes únicamente del 11 por ciento de la mortalidad mundial. Una parte sustancial recaló en el desarrollo de vacunas contra enfermedades infecciosas, que sintonizan con las preferencias generales de la industria privada por la investigación, cara y de alta tecnología, antes que por la prevención, que es barata y no requiere tecnología punta. Es difícil comprender cómo semejante discordancia entre las necesidades de los enfermos del mundo y la distribución de los fondos de la OMS puede servir para que la organización cumpla con su misión principal.

Eso no quiere decir que los más pobres y los más enfermos del mundo no necesiten la atención del sector minero y los productores de comida rápida. Los compromisos voluntarios de las empresas de procesamiento de alimentos han eliminado de sus productos centenares de miles de toneladas de azúcar, sal y grasa de artículos populares. Desde el año 2004, Nestle ha reducido la cantidad de sal de sus productos en más de 6.800 toneladas, y la de azúcar en más de 290.000 toneladas. Gracias, sobre todo, a la participación del sector privado, la financiación externa para la lucha contra la malaria se ha disparado desde los aproximadamente 100 millones de dólares anuales de 1998 hasta más de 1.000 millones en el año 2008. Aunque su actual predominio en la agenda sanitaria mundial sea contraproducente, estas empresas deben estar sentadas a la mesa a pesar de los conflictos de intereses.

Tampoco sería viable en el mundo de nuestros días, donde la privatización es cada vez mayor, regresar al viejo modelo según el cual el sector público somete al resto del mundo a sus edictos de salud global. Más bien, la participación del sector privado se debería ampliar para que incluyera a esas empresas cuyos intereses económicos sintonizan directamente con los de la salud mundial. Además de a las empresas extractivas, la lucha contra la malaria, por ejemplo, podría incluir a compañías de seguros y operadores de turismo, que obtendrían beneficios a largo plazo de sus clientes más sanos y de los turistas con menos miedo. De manera semejante, la batalla contra las enfermedades no contagiosas podría recabar la participación de agricultores y ganaderos locales, en cuyas explotaciones se cultivarían alimentos más nutritivos y de origen local para vendérselos a más personas. Es mucho más probable que este tipo de empresas privadas, cuyos intereses empresariales sintonizan mucho más con intereses sanitarios, descubran el prometedor futuro de establecer asociaciones entre lo público y lo privado que aquellas otras que tienen perjuicios que ocultar.

Hasta el momento, estos otros agentes se han mantenido, en su mayoría, al margen; y se han apreciado muy pocos esfuerzos para invertir ese hecho. Cortos de dinero en efectivo desde hace demasiado, muchos promotores de la salud mundial se deleitan con recursos procedentes de sus recién adquiridos socios ricos del sector privado. Pero para establecer adecuadamente la agenda sanitaria mundial, tendrán que gastar parte de esos recursos en contactar con empresas y sectores nuevos con preocupaciones compatibles, aun cuando esas empresas no les firmen talones con muchos ceros. Con una base más amplia de donantes privados que la apoyen, la OMS —todavía, una fuente sin igual de especialización en salud pública y responsable en exclusiva ante la comunidad internacional— podría refundar su autoridad sobre la agenda sanitaria mundial, por no hablar ya de su presupuesto.

El Investigative Fund de The Nation Institute ha apoyado esta investigacion.

Sonia Shah es periodista científica y autora de Crudo: Breve historia de un pozo sin fondo (traducción de Silvia Komet Dain, Barcelona, Global Rhythm, 2008) y de Cazadores de cuerpos: La experimentación farmacéutica con los pobres del mundo (traducción de Ricardo García Pérez, Madrid, 451 editores, 2009). Su último libro es The Fever: How Malaria has Ruled Humankind for 500.000 Years.

Fuente:

http://www.foreignaffairs.com/articles/136654/sonia-shah/how-private-companies-are-transforming-the-global-public-health



martes, 15 de noviembre de 2011

Aumentan los casos de sífilis un 16% porque los jóvenes usan menos el preservativo

Un joven sostiene un preservativo
Un joven sostiene un preservativo. (ARCHIVO)

Una de cada cinco personas con sífilis tiene sida Esta es una de las conclusiones de la 'Guía de Buena Práctica Clínica en Infecciones de Transmisión Sexual', presentada por la Organización Médica Colegial (OMC) y realizada por diez especialistas en medicina familiar, epidemiológica, dermatología y venereología.

En 2010 se contabilizaron 2.909 casos de sífilis (5,56 por 100.000 habitantes), un 16% más que en 2009, cuando se detectaron 2.506.

Canarias, Madrid y Asturias fueron las comunidades autónomas que registraron más casos.

El perfil de estos pacientes responde en su mayoría al de jóvenes con prácticas homosexuales o heterosexuales que han mantenido contactos con la prostitución o usuarios de drogas.

España está siendo centro de acogida de prostitución de países del Este de Europa, África o Centroamérica, las zonas con mayores tasas de sífilis, según ha explicado la doctora Ángeles Herrera, y de ahí en parte que se hayan incrementado los casos.

La sífilis se transmite por contacto sexual directo con una persona con un estadio precoz de la enfermedad.

Relación con el VIH

Ante la vinculación con el VIH, los médicos, piden que se vuelvan a poner en marcha campañas de prevención del sida, en las que se aconsejaba el uso del preservativo, porque cuando se han desarrollado disminuyeron los casos de infecciones de transmisión sexual.

La guía de la OMC pretende ser un manual de referencia actualizado para los médicos de atención primaria para que puedan realizar un diagnóstico rápido de este tipo de infecciones, que constituyen uno de los principales factores de riesgo para la infección por VIH.

Los médicos piden que se vuelvan a poner en marcha las campañas de prevención del sidaPero no es fácil llegar a un diagnóstico certero de una infección de transmisión sexual porque muchas de ellas, especialmente en las mujeres, cursan de forma asintomática, según la doctora Lola Sánchez.

En la actualidad, la sífilis es frecuente en España y ha superado a la gonorrea. Ésta última ha esperimentado una estabilización de los casos notificados, incluso un ligero descenso.

En muchos casos está asociada de forma concomitante con la infección por VIH. Uno de cada cinco personas con sífilis tiene sida.

Sin embargo, el número de infectados de sida ha disminuido, un hecho que se explica, según Herrera, porque hay personas que están infectadas de VIH, pero no están registradas al no tener conciencia de ello.

Ante esta situación, los especialistas recomiendan a las personas que les haya dado negativa la prueba de VIH en una primera fase, que se la vuelvan a hacer pasados tres meses, porque en este periodo de tiempo hay "falsos negativos".

"Pasados esos tres meses es muy difícil que ya haya falsos negativos, pero en una primera fase inicial, si la prueba se hace muy pronto sí puede haber un falso negativo", ha incidido.

Por ello, la guía aconseja a los médicos de atención primaria que ordenen realizar siempre la prueba del sida a los pacientes que lleguen con una infección de transmisión sexual.


Testosterocracia: las hormonas y la crisis





Lo que no habían conseguido ni protestas ni movilizaciones ni juzgados, lo han conseguido "los mercados". Berlusconi se ha marchado por la puerta trasera advirtiendo que continuará ocupando su escaño en el Parlamento italiano. Tan preocupante como que las urnas hayan permitido el largo reinado de Il Cavalliere es el hecho de que alguien lo haya obligado a dejar la poltrona sin necesidad de pasar por las urnas. Pero, en definitiva, la retirada del bueno de Silvio ha sido una medida de lo más acertada. Sólo hay que ver los titulares de los principales diarios celebrando la reacción en positivo de los "mercados" y cómo una recuperada confianza en la capacidad de Italia de hacer frente a su deuda pública permitía un descenso de la prima de riesgo.

El sucesor de Berlusconi, Mario Monti, seguro que sabrá sacar a Italia de la crisis. Si alguien puede saber a qué estímulos obedecen los designios de los mercados es un antiguo asesor del banco de inversiones estadounidense Goldman Sachs. Y es que hoy, los grandes estadistas no deben preocuparse por los problemas de la ciudadanía, sino en saber contentar estas maquinarias virtuales que, según los grandes expertos, asignan los recursos de la manera más eficiente posible. Si para generar confianza hay que reformar una constitución en quince días, es responsabilidad de los sabios políticos con visión de Estado ponerse de acuerdo. ¿Qué hay que renunciar a hacer un referéndum? Los gobernantes sensatos deben saber dar marcha atrás y retirarse a tiempo.

Cuando pienso en toda esa gente poderosa gobernando para responder a las exigencias de los mercados no puedo evitar recordar dos estudios de los que habla Susan George en su último libro y que se publicaron en The New Sciencist (Jason Palmer, 2008; Linda Geddes, 2009) . Las investigaciones concluían que, en las situaciones de tensión que viven las personas dedicadas a tomar decisiones de inversión, unos altos niveles de testosterona (hormona masculina asociada a la agresividad) ayudaban a ganar más dinero. La racionalidad de los mercados está pues depositada en un grupo de machos con los niveles hormonales de un adolescente en un vestuario femenino, que deben tomar decisiones en segundos siguiendo sus instintos más primarios. La situación no invita al optimismo, al menos para los que no ganamos nada con los millones de transacciones financieras diarias que enriquecen a los que ya son ricos.

* Albert Sales i Campos, Profesor de Sociología de la UPF.

lunes, 14 de noviembre de 2011

A pesar de lo cual 925 millones de personas se encontraban en situación de hambre crónica en 2010

¿Cómo en un planeta con tal producción puede haber gente que pasa hambre?

Las paradojas de la globalización y del mundo en que vivimos. El planeta Tierra genera dos veces más alimentos de los que sus 7.000 millones de habitantes precisan para vivir, a pesar de lo cual 925 millones de personas se encontraban en situación de hambre crónica en 2010.

Así lo aseguró a Servimedia el director de la oficina de la FAO en España, Enrique Lleves, quien se preguntó “cómo en un planeta con tal producción puede haber gente que pasa hambre”.

A su juicio, “el libre juego de la oferta y la demanda no explica el hambre en el mundo”, y ni siquiera las últimas sequías y el crecimiento poblacional son motivo en vista de los datos.

Lleves apuntó a la falta de voluntad política de los Estados y a la especulación con el precio de los alimentos como las principales causas del problema, tal como recoge el libro “Especulación financiera y crisis alimentaria”, de José María Medina y Kattya Cascante.

Medina, director de la ONG Prosalus y coordinador de la campaña “Derecho a la alimentación. Urgente”, explicó cómo el índice de precios de los alimentos de la FAO permaneció constante entre 1990 y 2006, con oscilaciones entre 90 y 120 puntos y una media en torno a los 100 para todo el período.

Sin embargo, a finales de 2006 y principios de 2007 los precios comenzaron a subir de forma incesante y alcanzaron el índice 213 en 2008, señaló. Volvieron a caer en 2009, aunque en 2010 iniciaron otra subida (hasta los 214) y en 2011 llegaron a situarse en los 240 puntos, destacó Medina.

El libro también destaca que el mercado de materias primas alimentarias pasó de unos 35.000 millones de dólares en 2004 a acumular 350.000 millones en 2009.

Para Medina, “el bluf de la burbuja inmobiliaria atrajo a los fondos de inversión a este sector, que parece seguro y rentable”, lo que a su juicio explica el alza y la volatilidad en el precio de los alimentos.

A esto hay que añadir el acaparamiento del mercado en manos de unas pocas empresas, prosiguió este experto, y la acumulación de tierras, sobre todo en África, donde las multinacionales se están haciendo con grandes extensiones de terreno.

Cinco empresas controlan el 80% de la producción y el comercio de granos, cuatro el 100% de las semillas transgénicas, tres monopolizan el mercado mundial de lácteos y otras tres acaparan la producción de maíz en el mundo, apunta en el libro.

Por ello, exigió al G-20 aprobar una regulación internacional para limitar el porcentaje del mercado alimentario en manos de un solo grupo inversor; establecer una tasa contra los movimientos especulativos en este terreno; imponer una moratoria a la compraventa de tierras, y acabar con las primas a los agrocombustible.

Lleves señaló la falta de transparencia en este mercado, con gobiernos como los de China o India que no informan sobre su producción por ser secreto de Estado, lo que “solo beneficia a unas pocas empresas”, indicó.