miércoles, 22 de febrero de 2012

PARIR EN TU DORMITORIO

INFORME | A partir de datos del INE

Uno de cada 800 partos ocurre en casa de forma planificada

Clase informativa sobre el parto en casa. | Educer


  • Una buena parte de los partos que se producen en el domicilio son accidentales
  • Lo ideal, según algunos ginecólogos, sería conocer el índice de complicaciones

Uno de cada 800 partos en España (0,17%) ocurre en casa, de forma planificada y por deseo expreso de los padres. Así lo constata un informe que acaba de publicar un grupo de expertos de Educer, especializados en la asistencia a este tipo de alumbramientos.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), durante 2010 se produjeron 478.037 partos, de los cuales 1.298 sucedieron en el domicilio. Como argumenta el principal autor del documento, el antropólogo Fidel Romero, no existe ningún dato ni registro que indique cuáles de estos se producen porque así lo quieren los progenitores y cuáles por circunstancias accidentales. Y "no es lo mismo", agrega. "Una buena parte de los partos que ocurren en casa son consecuencia de soluciones improvisadas a partos en los que la madre, por razones de urgencia, tiene dificultades de acceso o, por otras circunstancias, no llega al centro hospitalario".

Dado que, según Romero, "se especula mucho con estas cifras y las que se estiman son disparatadas, hasta seis veces más que la real (ahora sabemos que es alrededor de un 0,17%), es importante disponer de información veraz para poder hablar de la seguridad de esta práctica".

Gráfico: Gracia Pablos.

Cifras más reales

Por esta razón, los investigadores de Educer han querido afinar los datos disponibles. "Hemos trabajado a partir de la información recopilada por el INE, a través del Boletín Estadístico del Parto. En su archivo informático, cada parto viene representado por un número en el que están codificadas distintas variables sobre el parto, el recién nacido y sus progenitores" explica Romero. Así, "de los partos ocurridos en casa, eliminamos los múltiples, los que ocurrían antes de la semana 37 (prematuros) y los que no estaban asistidos por un profesional sanitario, presuponiendo que estos no han sido planificados, ya que no son atendibles en casa".

Para ajustar aún más la cifra real de los partos ocurridos y planificados en casa, "descartamos los que se produjeron en provincias donde no existen profesionales en activo dedicados a la atención de estas situaciones". En 2010, unas 20 ciudades se encontraban en estas circunstancias.

Así es como "hemos conseguido acercarnos a unas cifras más reales. Calculamos que el año pasado, entre 588 y 1.066 partos ocurridos en casa fueron planificados". Para los expertos de Educer, "en la calle hay un absoluto desconocimiento sobre esta práctica. Igual que se tiende a sobredimensionar el número de casos, también el riesgo".

Seguridad controvertida

Según Romero, "a nivel internacional existe evidencia científica de que cuando el parto en casa está asistido por un profesional y se han descartado situaciones de riesgo, es más seguro para la salud de la madre e igual de seguro para la salud del bebé".

Pero los resultados de las investigaciones realizadas hasta la fecha no están tan claros, bien por la metodología o porque otros estudios encuentran nuevos datos. 'American Journal of Obstetrics and Ginecology' publicó en 2010 un ensayo en el que concluía que en un 0,2% de los partos en casa fallece el bebé (mueren dos de cada 1.000 recién nacidos). La cifra es la mitad en el caso de dar a luz en un centro sanitario. En palabras de Romero, "se mezclaron los partos asistidos con los no asistidos y por eso salieron estos resultados".

La controversia está servida, tanto en los trabajos científicos como entre los especialistas. María Jesús Cancelo, ginecóloga del Hospital Universitario de Guadalajara, se pregunta "cómo se resuelve en casa una complicación inmediata. Un parto debe ser asistido donde se pueda resolver un problema rápidamente y, por ejemplo, una cesárea no se puede realizar en el domicilio". Y añade: "Lo interesante, además de conocer las cifras de los partos ocurridos y planificados en casa, sería estudiar el índice de complicaciones que conlleva".

martes, 21 de febrero de 2012

ESPERANZA AVISABA DESDE HACE AÑOS,BOLUDOS


Sanidad en caída libre

Ajustes, recortes y fórmulas privatizadoras están deteriorando los servicios públicos de salud

La asistencia sanitaria pública está cayendo en un estado de deterioro en el que todavía no ha tocado fondo. La Organización Médica Colegial ha roto su tradicional discreción para dar la voz de alarma sobre una situación crítica que perjudica, según sus propias palabras, a “los más pobres, débiles, ancianos, desfavorecidos e indefensos”. Pese al aumento de la presión asistencial, en solo dos años se ha reducido un 10% el gasto per capita. Las consecuencias de tales recortes son preocupantes: escasez de material básico como mantas, vendas y gasas, listas de espera en aumento, cierre de quirófanos, desvío de enfermos con capacidad adquisitiva a centros privados, reducciones de plantilla y malestar entre el personal sanitario.

La calidad asistencial corre el riesgo de quedar erosionada hasta límites hasta hace poco insospechados para un sistema bien valorado por su universalidad y su eficiencia, responsable, entre otros, de que España se sitúe entre los primeros países del mundo en índice de desarrollo humano. La amenaza de los laboratorios de exigir el pago al contado a los hospitales es una buena prueba del peligro que acecha al sistema. Farmaindustria, la patronal del sector en España, calcula que los impagados en medicamentos suman ya 8.300 millones de euros. Los centros públicos tardan una media de 525 días en pagar los suministros de fármacos. Los farmacéuticos de distintas comunidades llevan meses protestando por la tardanza de la Seguridad Social en pagarles los medicamentos que dispensan.

Si es inevitable meter la tijera en la sanidad pública, piedra angular del Estado de bienestar, como parece el caso ante la grave situación de las finanzas públicas, sus gestores tienen la obligación de ser extremadamente escrupulosos y explorar vías de ajuste que no repercutan en la calidad del servicio. Algunas de ellas están sobre la mesa, si bien se aplican con una exasperante lentitud, como el mayor uso de medicamentos genéricos o establecer una central de compras.

Otros datos indican que se está optando por una estrategia que agrava el deterioro de la prestación. El más inquietante es la defensa por el Partido Popular de la gestión privada por considerarla más eficiente para ofrecer un servicio que, dice, sigue siendo público por gratuito. Una muestra de las consecuencias de tal axioma es el inaceptable caso —investigado por la Generalitat catalana solo tras la denuncia de la prensa— del hospital de La Seu d’Urgell, cuyas instalaciones usan los facultativos para atender por las tardes a sus pacientes privados o a los desviados de la colapsada atención pública. Otra muestra es el avance de los fondos de capital riesgo como gestores de centros públicos de salud. Esos fondos, que forman un oligopolio en España, tienen un único cliente —el servicio público de salud— y beneficios de los que no parece que estén sacando provecho ni el ciudadano ni las arcas públicas.

ESTO NOS ROBARON LOS LABOS YANQUIS

La gripe A tuvo un coste de 1.430 millones en España

Un estudio del grupo de Investigación en Servicios Sanitarios del Instituto de Investigación Hospital del Mar (Imim) ha cifrado en 1.430 millones de euros el coste total que tuvo la gripe A del año 2009 en España.


La investigación, que publica la revista PLoS ONE y ha contado con la participación del Ciber de Epidemiología y Salud Pública (Ciberesp), se centra en los costes asociados a la enfermedad, y cifra en 940 euros el precio que tuvo la pandemia para cada uno del millón y medio de pacientes ambulatorios, y en 6.236 euros el precio para las 3.025 hospitalizaciones.

Menos agresiva

En total, los casos ambulatorios representaron el grueso del coste, con 1.410 millones de euros, frente a los 18,8 millones que costaron las hospitalizaciones de los casos más graves, por lo que el estudio ratifica que los recursos no hospitalarios son los que tuvieron un impacto mayor para la economía. La incapacidades laborales de los trabajadores fueron de 30,5 días de media en los enfermos hospitalizados y de unos nueve días en los ambulatorios.


«Dado que finalmente la gripe A no resultó tan agresiva como se preveía, podemos decir que estos resultados serían similares a los de la gripe en una situación normal», ha defendido el coordinador del grupo del Imim, Jordi Alonso.

lunes, 20 de febrero de 2012

indices de salud

EL INVESTIGADOR HUGO SPINELLI EXPLICA LA IDEA DE “SALUD COLECTIVA”

“La salud tiene que ver con montones de cosas que no son los médicos”

Es médico de la UBA y se doctoró en “salud colectiva” en Brasil. Aquí analiza ese concepto, que incorpora al campo de la salud variables hasta ahora excluidas. Como ejemplo, plantea tomar las muertes por armas de fuego dentro del área de la salud. Provocador y riguroso, Spinelli esboza una visión diferente del sistema sanitario argentino.

Por Verónica Engler

–Usted es médico por la Universidad de Buenos Aires, pero se doctoró en Brasil en Salud Colectiva, ¿podría explicar este concepto de salud?

–La gran discusión sobre qué concepción se tiene de la salud, a nivel individual o a nivel colectivo, es una discusión vieja, que encuentra antecedentes en este país. Los higienistas a fines del siglo XIX y principios del XX van a plantear básicamente la visión de los conjuntos sociales. Emilio Coni se definía a sí mismo no como médico de personas sino de ciudades, y veía la acción en salud cómo construir redes de agua y cloacas, por ejemplo. Esta tensión entre lo individual y colectivo es una tensión que atraviesa todo el desarrollo científico del campo biomédico y del campo de la salud. El concepto de medicina social es tomado en América latina a partir de los años ’60, donde hay una figura que es central, muy poco conocida en la Argentina, que es Juan César García, un médico nacido en Necochea. García va a ser un actor muy importante en la construcción de lo que fue el movimiento de medicina social en América latina. Ese movimiento va a traer la idea de la dimensión social, que es una cuestión que hoy la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recuperado. Pero en ese momento ese abordaje se hacía desde una matriz claramente marxista, de un marxismo estructuralista, y entraba en discusión con algunos planteos que se hacían desde los Estados Unidos, que es por donde entra la idea de lo comunitario.

–¿Cómo es este modelo comunitario que viene desde el Norte?

–Esta idea de lo comunitario trataba de escapar al modelo flexneriano. (Abraham) Flexner es alguien que organiza una reforma en el sistema de salud de los Estados Unidos. A principios de 1900 en Estados Unidos la alopatía y la homeopatía convivían sin distinciones. El modelo que va a formular Flexner define como científica a la medicina alopática y destierra a la medicina homeopática al rol de no científica. Como se dan cuenta de que esa medicina no es posible para todos empiezan a buscarse formas de incluir algunas dimensiones de lo social, con todo el temor que había en el marco de la Guerra Fría de incluir lo social. Entonces aparece la cuestión de la medicina preventiva, de los abordajes comunitarios, que entran básicamente por la influencia de fundaciones americanas, en competencia con todo el movimiento de la medicina social. En Brasil, la medicina social en parte es reformulada como salud colectiva, en parte porque no podían usar lo social, en parte porque tenían que salir de esa medicina que parecía que hablaba solamente de los médicos. Y realmente la salud tiene que ver con montones de cosas que no tienen que ver con los médicos: tiene que ver con el trabajo, con la alimentación, con los contaminantes. La salud colectiva es un movimiento que crean los brasileños, básicamente una de las figuras centrales ahí es María Cecilia Donnangelo. Lo que va a plantear la salud colectiva brasileña es que es un movimiento en el cual hay articulación de cuestiones teóricas y cuestiones prácticas, con tres ejes: la epidemiología, que es ver la distribución y las causas de lo que se enferma y muere la gente; el tema de la política, la planificación y la gestión; y la relación entre ciencias sociales y salud.

–¿Cómo ve la configuración del campo de la salud en la Argentina? ¿Cuáles son los actores y los capitales en juego?

–El campo de la salud en la Argentina, como el campo de la salud en todos los países del mundo, es sumamente complejo. Es un campo que maneja casi el 10 por ciento del PBI, eso representa una cifra por año muy importante, y ahí concurren distintos agentes en busca de distintos capitales. Hay gente que concurre a ese campo en busca de capitales claramente económicos, su prioridad es la rentabilidad económica, hacen de eso una industria, y también concurren abnegados trabajadores que siguen el juramento hipocrático. Me parece que la sociedad tiene muy poco problematizada la complejidad del campo, y lo imagina como un campo neutro en el que confluyen clones de San Francisco y Santa Teresa, pero el campo es sumamente complejo. Existe lo que se llama el complejo médico-industrial, los laboratorios que producen medicamentos así como los que venden tecnología. Son necesarios los medicamentos y las tecnologías, pero a veces hay un sobredimensionamiento de esto. En el país, en el campo de la salud ha habido una proletarización de un conjunto grande de trabajadores y profesionales, en el sentido de que hay concentración de la rentabilidad, hay nichos de altísima rentabilidad y cuestiones de baja rentabilidad. Lo paradojal es que las zonas de baja rentabilidad son las que producen salud. Es decir, un trabajador comunitario que tiene cercanía con las poblaciones produce mucha más salud que alguien que está en el punto final atendiendo algo que se podría haber evitado. Pero el premio está en el uso de la alta tecnología y no en el trabajador que pueda estar previniendo, trabajando con poblaciones que puedan estar siendo vulnerables a determinadas cuestiones. Pero éste no es un problema sólo nuestro, es un problema de todos los países y tiene que ver con cómo se estructura la lógica del campo de la salud. La estructura de la lógica del campo está determinada por esta composición del complejo médico-industrial, que a su vez tiene fuerte influencia en muchas de las entidades que regulan a los propios profesionales o forman en las facultades a los profesionales.

–¿Cómo considera que es el gasto en salud en Argentina en relación con los indicadores de salud a nivel poblacional?

–Por el gasto que tiene, Argentina tendría que tener mejores indicadores. Argentina tiene un porcentaje de PBI alto en salud, sin embargo hay indicadores de rendimiento malo. Es decir, seguir midiendo solamente la mortalidad infantil es engañarnos. Nosotros gastamos mucho más en salud que en educación, y mucho más en salud que en ciencia y tecnología. Sin embargo, cualquier profesional de la salud va a decir que el gran determinante en los problemas de salud muchas veces son los niveles educacionales. Sin embargo, el Gobierno puede intervenir muy poco en contener el gasto en salud, porque está por fuera de las estructuras del Gobierno, y sí puede regular mucho mejor el gasto en educación y en ciencia y tecnología. Contener el gasto en salud es una cuestión que no es propiedad sólo del Gobierno, independientemente de la complejidad y la cantidad de actores. Estamos hablando de un sector que maneja cientos de miles de trabajadores, y que no es regulado con una simple ley. Construir legalidad no implica construir legitimidad. Hay prácticas que son medicalizantes, que tienen fuertes componentes de control social, y que se caracterizan por tener alto consenso en la sociedad. Las prácticas del campo de la biomedicina tienen alto consenso en los usuarios, de tal manera que aquel profesional que quiere correrse de una prescripción de medicamentos porque lo considera innecesario, no pocas veces se encuentra con que es la población la que le pide el medicamento. Y ahí aparecen todas las concepciones mágicas del efecto de la cura. Hay muy poca problematización sobre las cuestiones de empleo, de medio ambiente, porque en definitiva la enfermedad tiene que ver con esas cosas, con lo que comemos, con el aire que respiramos. Y en este sentido vuelvo a Coni, a esa concepción que tenían los higienistas que, más allá de cierto positivismo que había en muchos de ellos, implica una mirada mucho más apropiada a la realidad que esa concepción que tenemos cuando festejamos la compra de un tomógrafo, como si eso fuera la gran conquista para la salud de la población.

–Usted suele decir que hay una medicina para pobres que se oculta bajo la “progresista” denominación de Atención Primaria de la Salud, ¿a qué se refiere con esta distinción?

–El tema de la Atención Primaria de la Salud es una declaración que se hace en el año 1978 en Alma-Ata (en la Conferencia Internacional sobre Atención Primaria de la Salud, realizada en Kazajistán). En Argentina había experiencias muy interesantes, con anterioridad a eso. Se podría recuperar la experiencia de (Carlos) Alvarado en Jujuy en los años ’60, y antes también, cuando (Ramón) Carrillo fue ministro de Salud de la Nación. La declaración que implicaba, por ejemplo, un nuevo orden económico internacional y el desarme, luego devino en algo bien distinto, en una medicina pobre para pobres, algo que había advertido Mario Testa. Lo que se ve hoy es una cuestión que tiene un amplio abanico de posibilidades. No todo lo público es igual, no todas las obras sociales son iguales, hay asimetrías entre los sectores y hay asimetrías hacia el interior de los sectores. Entonces, lo que hay es una fragmentación. El sistema público en nuestro país, generalmente, se hace cargo de todo lo que es urgencias y no lo cobra. Y además el sector público financia las grandes prestaciones de psiquiatría, diálisis, discapacidad y trasplante. Otra perversión que tiene el sistema es lo que se llama la solidaridad invertida, en la que el pobre aparece financiando al rico, el hospital financia a la prepaga, porque cuando una persona con cobertura de prepaga tiene un accidente en la calle lo termina atendiendo el hospital, con lo cual la prepaga se libera de ese gasto. Estos mecanismos de solidaridad invertida son muy comunes en el sistema de salud.

–A propósito de la preponderancia que comienza a darse en la salud pública a las Políticas Basadas en Evidencia, usted retoma en uno de sus textos una de las zonceras planteadas por Arturo Jauretche en la que se contrapone “políticas criollas versus políticas científicas”, donde lo “científico” siempre viene de afuera. ¿Cuál sería la zoncera encerrada en las políticas basadas en la evidencia científica?

–Oscar Varsavsky ya planteaba en los años ’70, en Ciencia, política y cientificismo, que en la medida en que la ciencia se fundaba sobre el modelo de verdad universal también existía la necesidad de plantear alguna otra pregunta más allá de la verdad. Por ejemplo, acerca de la importancia, es decir, si era importante o no. Con lo cual, cambiaba la lógica. Hay todo un movimiento generado en los países centrales de medicina basada en la evidencia, lo cual es lógico, ya que la medicina no puede ser un hecho mágico, pero la trampa está en quién produce las evidencias. Entonces, cuando uno va a analizarlo, las evidencias las producen determinadas publicaciones científicas, lo cual no estaría mal porque sería producto de investigaciones. Lo que uno se pregunta es quiénes son los dueños de esas publicaciones científicas, quiénes son los dueños que están detrás de las grandes editoriales, dueños de esas grandes bases de datos. Y son, en general, las grandes multinacionales del medicamento. Por eso, publicar en una revista de punta, en las que son de más alto impacto, un trabajo que demuestre que un medicamento no es eficaz es entre raro e imposible. Y en esto hay profundas denuncias, hay por ejemplo un texto muy fuerte de Marcia Angell (The Truth About the Drug Companies: How They Deceive Us and What to Do About It) en el que realizó una serie de denuncias sobre las trampas que hay en las publicaciones científicas. Angell fue durante diecisiete años editora de la revista The New England Journal of Medicine. Entonces, se supone que yo tengo que tomar definiciones sobre una cuestión en base a intereses no explícitos de una farmacéutica que me dice cómo medicar a un paciente. A eso nosotros nos oponemos, lo cual no significa renunciar a la ciencia. Varsavsky planteaba la idea de “ciencia contextualizada”, y creo que en Argentina se está haciendo una fuerte apuesta en el desarrollo de la ciencia y la tecnología que debe volver sobre esos referentes que tuvo la Argentina, como Varsavsky, Amílcar Herrera, (Jorge) Sabato. Son aquellos referentes que planteaban el desarrollo, pero contextualizado.

El año pasado se publicó un estudio dirigido por usted titulado Mortalidad por armas de fuego en Argentina, 1990-2008. ¿Cómo es que decide encarar el tema de la mortalidad por armas de fuego desde el punto de vista de la salud pública y no, por ejemplo, desde una dimensión delictiva?

–Porque nosotros intentamos provocar siempre el campo de la salud, haciendo esas preguntas que el campo no se hace. Como trabajador de la salud, mi preocupación es de qué se muere y de qué se enferma la gente, no qué bacteria causa muerte. Entonces, si la gente se muere por disparos de armas de fuego, yo quiero estudiar las armas de fuego, y si la respuesta no queda en el campo de la salud, la verdad es que a mí no me preocupa. Nuestro objetivo es la salud de los conjuntos poblacionales, no la medicina en los conjuntos poblacionales.

–A partir de esta investigación, ¿cuáles son los indicios que aparecen sobre las muertes producidas por la intervención de armas de fuego en nuestro país?

–En comparación con otros países de América latina, Argentina no tiene indicadores de violencia altos. En la investigación, el hallazgo más curioso es que hay entre 2001 y 2003 un incremento de las muertes por homicidios y por armas de fuego. Estos resultados se dan prácticamente en todo el país, excepto la región del noroeste (NOA). ¿Por qué hay un incremento a partir del 2000 y una caída a partir del 2003 de las muertes por armas de fuego en todo el país? Esto es algo que no está problematizado, no fue noticia, lo que quedó en la historia hasta ahora fueron los muertos del 20 y 21 de diciembre de 2001. Pero hay un incremento notable en ese período, tomando las estadísticas del Ministerio de Salud. ¿Fueron las políticas de gatillo fácil, fue la política de la mano dura, fue una liberación como forma de enfrentar a la crisis, hubo una situación de anomia en la sociedad? Son algunas de las preguntas que uno podría plantearse, pero el dato es evidente y está ahí. Luego las muertes por armas de fuego fueron bajando en el país, y no solamente aquí, también bajaron en otros países. Por ejemplo, ciudades de Brasil que tenían tasas de homicidio altas, como Río de Janeiro y San Pablo, han bajado notablemente, en algunas ciudades de Colombia también. No está claro por qué son esas bajas, no hay una explicación, los que estudian estos temas tienen distintas hipótesis pero nadie puede verificar esta cuestión. La pregunta es: ¿es posible sostener una política de desarme total, de prohibir la venta y la portación de armas? Brasil hizo un plebiscito hace unos años y se perdió. Ahí hay intereses económicos fuertes que juegan con el sentido común y tratan de construir la idea de que tener un arma es una forma de protegerse, cuando en realidad está comprobado que tener un arma en la casa lo único que aumenta es la probabilidad de ser víctima de esa propia arma. Los poseedores de armas tienen cuarenta y tres veces más probabilidades de matarse o de matar a alguien de su familia que de disparar contra un delincuente.

–En este gran grupo de “muertes por violencia”, ¿cómo hicieron este corte de “muertes por armas de fuego”?

–Generalmente las muertes por violencias se clasifican por accidentes, homicidios, suicidios o causas desconocidas. Nosotros lo que hicimos fue reordenar esa lógica y poner “armas de fuego”, que es una circunstancia. Entonces, la tomamos y a partir de ahí reordenamos todo, cambiamos la lógica clasificatoria. Es decir, las formas de clasificación son formas también de mostrar una información, que puede estar alterada si yo cambio la lógica de clasificación. Siempre depende de lo que se quiera problematizar. Si se presenta siempre como “accidentes, homicidios, suicidios”, el tema armas de fuego queda diluido.

–En relación con el período 2001-2003, en el que se produce un aumento notorio en las muertes por armas de fuego, en la investigación señalan que una proporción importante de esas muertes corresponde a diferentes abusos por parte del Estado, como los casos de gatillo fácil y violencia institucional.

–No podemos afirmar eso, pero son hipótesis a trabajar. El certificado técnico de defunción pierde mucha información en el proceso de análisis. Nosotros lo que estamos viendo es muy reducido, porque vemos a la víctima, por ejemplo, pero no sabemos nada del victimario. Ahí lo que habría que reconstruir es el proceso relacional víctima-victimario. Por ejemplo, uno puede levantar hipótesis como la de gatillo fácil, pero no tenemos datos para afirmar las causas de esas cuestiones. Lo que sí podemos afirmar es la matanza, que es lo que muestran las estadísticas que se reflejan con regularidad en todas las provincias, menos en el NOA. Eso tiene que ser discutido, porque no fueron solamente los muertos de Plaza de Mayo del 20 y 21 de diciembre de 2001. Acá hubo otro fenómeno que escapa a esa circunstancia. Acá parece que hubiera habido una indicación, una acción de liberar ciertas cuestiones para un ejercicio más libre de disparar, o una situación de anomia. Yo creo menos en la cuestión de anomia. Este período se da cuando hay ministros de seguridad que planteaban claramente el tema de la mano dura.

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Imagen: Rafael Yo

sábado, 18 de febrero de 2012

ACABAREMOS CON EL PLANETA

El ser humano, el depredador por excelencia


Ballena

Los seres humanos aprendieron rápidamente a cazar a los ejemplares más grandes.

Los depredadores vagan por el mundo hace 500 millones de años.

Se cree que los primeros fueron un tipo de organismo marino simples, tal vez gusanos o crustáceos, que se deleitaron con los trilobites antiguos. Mucho después vinieron los famosos dinosaurios depredadores como el T. rex. Y más tarde llegaron los grandes mamíferos con dientes, como los gatos con dientes de sable o los lobos modernos.

Pero hace mil o dos mil años llegó el peor de todos los depredadores en la historia de los seres vivos.

Nosotros.

No teníamos dientes grandes ni garras afiladas, o enormes tentáculos ni mordeduras venenosas. Pero teníamos inteligencia, y la astucia para fabricar herramientas y armas artificiales. Y, a medida que nos convertimos en cazadores cada vez mejores, empezamos a matar animales a gran escala.

Acabamos con la paloma pasajera, el dodo y las grandes manadas de bisontes de América del Norte. El siglo pasado acabamos con grandes poblaciones de ballenas.

Hoy en día las flotas pesqueras del mundo recogen más peces de lo que, según científicos, es sostenible. El hombre es la mayor causa de muerte de mamíferos grandes en América del Norte.

Pero más allá de nuestro consumo masivo de la fauna que nos da el planeta aparece un curioso acertijo.

La cadena evolutiva

Las presas y los depredadores están normalmente sumergidos en una carrera de armamentos evolutiva. Como los depredadores evolucionan para correr más rápido, sus presas también desarrollan pies más veloces. Como los depredadores desarrollan dientes más filudos, los herbívoros desarrollan cuernos de protección. Algunos carnívoros cazan en manada, por lo que sus presas crean rebaños defensivos.

Pero no parece que los animales hayan desarrollado defensas contra nosotros, por los que emerge la pregunta ¿por qué?

"Nuestra llegada a la tierra y nuestra historia tecnológica ha generado un enorme cambio en las evolución de la mayoría de especies"

Geerat Vermeij, de la Universidad de California

¿Se tratará de que los animales simplemente no han tenido tiempo para desarrollar defensas? ¿Será que no tienen ese tipo de variaciones en sus genes? ¿O tendrá que ver con la manera como nosotros los cazamos?

Estas preguntas son planteadas por el profesor Geerat Vermeij, de la Universidad de California en Davis, Estados Unidos, en un ensayo científico que acaba de publicar la revista académica Evolution. Vermeij estudia hace más de 30 años los efectos de los depredadores en la evolución.

"Usualmente, cuando nuevos y más poderosos depredadores se desarrollan o llegan de otro lados, las especies locales se pueden adaptar por sí solos y vquedar mejor protegidos con una variedad de medios; pero esta opción parece no servir cuando se trata de la evolución de los seres humanos como superdepredadores", dice.

En su ensayo se pregunta por qué esto es así.

Primero estudia por qué los animales se adaptan a otros depredadores no humanos. Demuestra cómo las presas animales, de manera exitosa y constante, desarrollan cierto tipo de defensas.

La primera es volviéndose grandes. Si eres grande, es difícil, incluso para depredadores que cazan en manada, atacarte y vencerte sin una eventual lesión.

Ilustración de cazadores de jabali

Los humanos han aprendido a contrarrestar las adaptaciones defensivas de sus presas.

Estudios científicos han demostrado que los herbívoros terrestres de gran tamaño son hasta diez veces más grandes en peso que sus más grandes depredadores, los cuales no pueden desarrollar bocas lo suficientemente amplias como para lidiar con el descomunal tamaño de sus presas. Estos estudios explican por qué los leones, lobos y orcas tienden a evadir a los búfalos, alces y ballenas adultos y saludables, respectivamente; prefieren dirigirse a los más pequeños y más jóvenes.

Si las especies no pueden crecer más, desarrollan otras defensas, como la pasiva armadura que ofrecen las conchas. Y cuando los depredadores desarrollaron formas de introducirse en las conchas, algunas presas se volvieron tóxicas.

Son las ramificaciones de la evolución. Un buen ejemplo, dice Vermeij, son los cefalópodos, animales que incluyen a calamares y pulpos. Versiones antiguas de estos animales tenían armaduras, pero, al ser vulnerables a pescados y ballenas con dientes, fueron remplazados por linajes más veloces, agresivos, venenosos o tóxicos.

El superdepredador

Pero tenían que llegar los seres humanos.

"La difusión de los humanos modernos representa una de las transformaciones ecológicas y evolutivas más grandes de la historia de la vida", escribe Vermeij.

Cazábamos y recogíamos en la tierra, pero pronto empezamos a explotar zonas intermareales, tomando pescados y mariscos. Esas zonas intermareales eran fuentes importantes de comida para los humanos prehistóricos que vivían en lugares como Sur America, Sur África, California y Oceanía.

Después empezamos a tomar animales grandes. Y lo que ocurrió fue que, entre más armas de defensa desarrollaban, más jugosos se volvían para nosotros: entre más grandes eran las ballenas, más apetitosas eran para el ser humano, por ejemplo. El tamaño no era una defensa contra el hombre.

Y otros mecanismos de defensa también se convirtieron en desventajas a medida que los seres humanos se convirtieron en superdepredadores: los cuernos de los elefantes, por ejemplo.

Elefante

Los cuernos del elefante, que en su origen eran un arma de defensa, dispararon el apetito del hombre por este animal.

Volverse tóxico puede ser una mejor estrategia. Hay evidencia de que algunas especies marinas se han vuelto venenosas al ser humano. Los peces de arrecife y los cangrejos suelen ser tóxicos para ciertas personas debido a que contienen desagradables, y a veces letales, dinoflagelados.

Pero los seres humanos también han encontrado formas de lidiar con esto. Muchas toxinas se concentran en ciertos órganos, como el hígado. Y los seres humanos han aprendido a retirar esos órganos para evadir sus efectos.

En pocas palabras, la manera como los seres humanos cazan parece ser el factor principal para prevenir que los animales se defiendan.

Los animales sí responden a algunas presiones, y muchas especies han desarrollado defensas al hombre, dice Vermeij.

Pero nosotros cazamos en cantidades demasiado grandes, con demasiada sagacidad, y casi siempre enfocados en los animales más grandes.

"Nuestra llegada a la tierra y nuestra historia tecnológica ha generado un enorme cambio en las evolución de la mayoría de especies", dice Vermeij.

miércoles, 15 de febrero de 2012

MEDICINA DE NUEVOS RICOS DERROCHONES

El derroche en tratamientos inútiles sangra los presupuestos sanitarios

Solo en Canarias se gasta más de un millón de euros al año en técnicas inútiles de rehabilitación. Un estudio cifra en 950 millones el importe de las tecnologías inoperantes

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Si lo que sucede en Canarias es un síntoma, el sistema nacional de salud está gravemente enfermo. Y, lo que es peor, es un manirroto. Un estudio hecho solamente con el gasto en técnicas de rehabilitación para dolores de cuello, espalda y hombro arroja que entre 2007 y 2010 se derrocharon “por lo menos” tres millones de euros en tratamientos inútiles cuando no directamente perjudiciales.

El trabajo, que ha sido financiado por entidades sin ánimo de lucro como la Agencia de Calidad del Sistema Nacional de Salud, el Instituto de Salud Carlos III, la Fundación Canaria de Investigación y Salud y la Fundación Kovacs (especializada en dolores de espalda), se ha centrado en Canarias, simplemente, porque tiene datos al respecto, han explicado el presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), Juan José Rodríguez Sendín, y el de la Fundación Kovacs, Francisco Kovacs.

El cálculo es “muy conservador”, ha dicho Kovacs, ya que se ha centrado en lo que se puede medir: lo gastado en centros privados concertados que dan rehabilitación, y esto supone un 70% de lo que dedicó la comunidad. Además, los criterios con los que se revisaron las técnicas fueron muy generosos, ya que se tomó la opinión más favorable de todas las publicadas.

Extrapolar estos datos de ineficiencia y de derroche es imposible, como recordó el presidente de la OMC. Solo en el caso de las mismas patologías, y teniendo en cuenta que las comunidades ofertan más o menos lo mismo, en el periodo estudiado el desembolso en técnicas inútiles superaría los 75 millones, calculó Kovacs. Para ello, tomó los tres millones del estudio y los multiplicó por 25, ya que aproximadamente uno de cada 25 españoles vive en Canarias.

Pero lo importante del trabajo, como se encargaron de insistir los dos ponentes, no es el dato en sí, sino lo que representa. Y más en tiempos de crisis y de recortes. Precisamente ayer los colegios de médicos de toda España suscribieron un manifiesto en el que se comprometían a denunciar los malos usos, y este trabajo puede ser la primera piedra en ese camino. Por eso Kovacs y Sendín coincidieron en que antes de hablar de recortes indiscriminados o, más allá, de implantar una tasa por receta –como va a hacer Cataluña- habría que reevaluar lo que se está haciendo, ya que eliminar terapias inútiles podría ser el primer paso, y no supondría ningún tipo de merma de prestaciones. La Organización Mundial de la Salud calcula que el 30% de ellas son, en el mundo, inoperantes.

A España no le faltan herramientas para ello. Aparte de la Agencia de Evaluación estatal, hay otras seis comunidades que tienen una, aparte de servicios en cada autonomía. Pero si en el caso de los nuevos fármacos se exigen ensayos –lo que no evita que el 50% de las reacciones adversas se detecten cuando ya están en el mercado, dijo Kovacs-, en las tecnologías esto no es así en muchos casos.

Y hay otro aspecto posterior: que las autoridades luego apliquen las recomendaciones de sus propios expertos. En el caso de este estudio, que ha sido publicado en BMC Musculoeskeletal Disorders, no hay constancia de que el Gobierno canario, que lo encargó, haya tomado medidas para dejar de financiar los tratamientos inútiles (Kovacs apuntó al cambio en el Ejecutivo de la comunidad como una posible causa).

“El sistema para quitar lo obsoleto de las prestaciones está obturado”, denuncia Juan José Artells, experto en consultoría sanitaria que ahora trabaja en Cic Co. “El cúmulo de agencias regionales no ha tenido ningún efecto en el saneamiento del catálogo de prestaciones”, añade. El ministerio quiere reforzar su papel, e intentará que las agencias trabajen en red, según una portavoz.

Mejorar la eficacia del sistema es también la clave de los datos que maneja la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP). Esta afirma que solo con evitar el uso de medicamentos innecesarios se podían ahorrar 1.300 millones al año. A ellos se añadirían 950 millones por una adecuada utilización de las tecnologías sanitarias. La disminución de la hospitalización innecesaria aportaría 5.750 millones, y reducir en un 10% las visitas a urgencias supondría otros 650 millones.

En la línea de un mejor uso de los recursos, disminuir los efectos adversos durante la hospitalización, como las infecciones, podría aportar otros 975 millones. Junto con la prescripción por principio activo, estas medidas podrían suponer un ahorro de más de 13.000 millones (un 22% del gasto sanitario público, según los datos del Ministerio de Sanidad).

A otro nivel, el reciente estudio del ministerio sobre la inutilidad de muchas terapias alternativas, empezando por la homeopatía, no ha llevado a que se limite su uso. Aunque, eso sí, en la mayoría de los casos estas se aplican en la sanidad privada, y no en la pública, con la excepción de algunos tratamientos de acupuntura para los que parece que hay algunas evidencias.

martes, 14 de febrero de 2012

pariendo en casa

Pepi Domínguez: "Parir en casa es más animal"

Esta matrona afirma que dar a luz en el hogar no supone más riesgos que hacerlo en el hospital pero cree que lo importante es que la mujer pueda decidir el lugar | Ha participado en la elaboración de la primera guía para la asistencia del parto en casa editada por el colegio de enfermería de Barcelona

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La matrona Pepi Domínguez en su despacho de Titània-Tascó L.F.

Parir en casa en lugar del hospital es hoy en España una opción que no entra dentro del sistema de la sanidad pública. A pesar de ello la matrona Pepi Domínguez (Badajoz, 1959) asegura que cada vez son más las mujeres que contemplan la posibilidad de dar a luz en el hogar. Domínguez nació en casa y también parió allí a sus dos hijas, una experiencia que define como “maravillosa”. Esta matrona, que ha participado en la elaboración de la primera guía para la asistencia del parto en casa editada por el colegio de enfermería de Barcelona y compaginó durante años la asistencia de partos en el hospital y en domicilios; y aunque asegura que trabajó en el hospital “muy a gusto” hace más de una década decidió dedicarse en exclusiva a los partos en casa. Domínguez, presidenta de la cooperativa Titània-Tascó, asegura que existen los mismos riesgos pariendo en casa o en el hospital y que dar a luz en casa es más económico. A pesar de ello remarca que el lugar en el que se pare es lo de menos “lo importante es que la mujer tenga una buena experiencia”.

¿Cuántos partos en casa ha asistido?
No los cuento. ¿Cuántas entrevistas has hecho tú? Lo que haces cotidianamente normalmente no lo cuentas.


Pero puedo asistir 40 o 50 partos al año. El último el domingo pasado (5 de febrero) en Poble Sec.

Supongo que no tiene horarios…
Es bastante sacrificado porque te pueden llamar en cualquier momento.

¿En qué consiste exactamente parir en casa?
Parir siempre es parir, es dar a luz a un bebé. Y si lo haces en casa hay que preparar el rinconcito. En el que asistí el otro día la mujer había preparado en el suelo del comedor un colchón hinchable, había puesto una sábana y un plástico y allí parió. Lo preparó todo, me llamó a las siete y media y a las doce y seis minutos nació su hermosa bebé.

¿Una niña?
Sí. Lúa. (Sonríe)

¿Está usted sola durante el parto?
Yo soy la matrona, la profesional que va a asistir en el parto. Me encargo de controlar que la mamá esté bien, que el bebé esté perfecto y que el parto se desarrolle en las mejores condiciones. Todo el resto de cosas que se puedan necesitar la mamá debe buscar a las personas que se lo hagan.

¿Qué cosas son necesarias para parir en casa?
Es un material sencillo. Empapadores, gasas, compresas, una palangana… Y en el parto del otro día también estaban los acompañantes que eran los que hacían de ayudantes y que en este caso eran las dos hermanas… Era un parto de tietes (sonríe).

¿El espacio y toda la preparación se hace bajo su supervisión?
Sí. Además hacemos un curso llamado La mamá té un bebé a la panxa que sirve para preparar a la mujer, al entorno, a los hermanitos si es que quieren asistir al parto…Y les damos una lista con todo el material que deben tener preparado.

¿Necesita conocer el lugar exacto en el que la mamá quiere dar a luz?
Sí. Y cuando vamos a conocer el lugar la mamá también tiene todo el material preparado para que yo lo revise. En esa visita también están los acompañantes que nos ayudarán en el parto. Cada uno tendrá su función.

¿El sitio en el que se pare no debe estar esterilizado?
No hace falta, pero debe ser un lugar limpio.

¿Y qué utensilios usa usted?
Básicamente un cordonete para atar el cordón cuando haya nacido el bebé, una pinzas Kocher y unas tijeras para cortarlo. También el estetoscopio de Pinard para escuchar al bebé o un monitor pequeño portátil. Generalmente llevamos también uno que sea acuático por si la mujer decide parir en el agua. Y una vez el bebé nace, se le hacen las mismas pruebas que en hospital.

¿Y si sucede algo?
¡Siempre sucede! ¡Nace un bebé!

Ya ¿Pero si hay algún contratiempo?
Se hace un traslado al hospital. La mujer previamente se habrá visitado en su hospital de referencia y tendrá la historia abierta por si hace falta; por si al final de la gestación surge alguna complicación o por si durante el proceso del parto hay algún problema para la mamá o para el bebé.

¿Se acaba haciendo muchos?
No muchos… Puede estar en el 10% o algo así.

¿Cómo es el traslado?
La familia tiene preparado un coche a no ser que sea una emergencia. En ese caso se llama a una ambulancia.

¿Cuánto tiempo dura el trabajo previo al alumbramiento?
Solo se admite el plan de nacimiento en casa hasta la semana 28. No consideramos que se deba coger a alguien en el último momento porque hay muchas cosas que preparar, se tiene que ver que sea una mujer de bajo riesgo, se debe hacer un seguimiento de visitas.... Como mínimo se recomiendan cinco antes del parto.

¿La gente pierde los nervios durante el parto?
No. Se emocionan. Generalmente la gente que opta por parir en su casa lo hace porque lo desea… Muchas veces dicen “¡Qué bien poder estar en casa y con quién queramos! ¡Que nadie me diga cómo me tengo que poner o las veces que puedo ir al lavabo!”.

Es más acogedor…
Nosotros consideramos el parto, la lactancia… bajo el prisma del método psicosexual. Consideramos que es una parte de la sexualidad femenina.

Explíquese.
Si quieres tener unas relaciones íntimas, igual en tu casa estás más cómoda que en un quirófano o con gente que no conoces. En general la gente va a buscar la intimidad. Y hay una parte de esto que hace que el parto sea más fácil, más fluido.

¿Es más fácil?
Por supuesto. A esta mujer (muestra una foto colgada en su despacho) le asistí el parto el 31 de julio. Era primeriza, el bebé pesó cuatro quilos, no tuvo ni un punto… Me llamó a las once y media, llegué a las 12 y a las dos parió. Esto en los hospitales a veces es insidioso: horas y horas y horas y no se acaba nunca.

¿En este sentido el parto en casa es más humano?
Bueno, es más animal (sonríe) No me gusta decir que es más humano porque los humanos hemos perdido un poco el origen. Los animales paren mejor.

¿Es mejor en casa?
Donde la mujer esté segura. Si está más segura y tranquila en el hospital que vaya allí a parir porque lo va a hacer mucho mejor. Y si está más segura y tranquila en casa ¡que para en casa! El lugar no es tan importante, lo importante es que la mujer tenga una buena experiencia y que la criatura venga en buenas condiciones. No creo en el enfrentamiento, creo en la libre elección de la mujer. Ella tiene que elegir y no es más o menos mujer por su tipo de elección. Todos los profesionales, estemos donde estemos, tenemos que ser lo suficientemente respetuosos como permitir que la mujer decida. Para mi es importante que se respete lo que la mujer decide precisamente porque creo que el parto va a ir mucho mejor, sea en un hospital o en casa.

Países como Dinamarca, Reino Unido o Holanda encabezan el ránking de partos en casa pero aquí no es una opción tan popular…
En estos países no solamente está pagado por la Seguridad Social sino que también está promocionado por el Gobierno porque creen que es una opción válida, segura para la mujer, económica y tradicional. En España hubo un tiempo en que se perdió esta tradición de parir en casa...

¿Se está recuperando?
Nunca se ha perdido del todo. Las mujeres han seguido pariendo en casa aunque igual no masivamente. Pero antes estaba subvencionado por la sanidad pública.

Y ahora esto no es así…
No. Todo pasó masivamente al hospital y no se dio la opción pública de que las mujeres pudieran parir en casa. Actualmente es una opción privada y por eso las mujeres están recogiendo firmas porque piden que parir en casa sea una opción dentro de la sanidad pública.

¿Cuánto cuesta parir en casa?
El colegio de enfermería lo acotó en 1.900 euros. Es mucho más caro el precio que pagamos todos en la sanidad pública: la infraestructura, la estancia...

Se dice que cuando llega la epidural ya ha pasado lo peor…
El dolor y el placer tienen que ver con la sexualidad. No es lo mismo que elijas a tu pareja cuando quieres tener relación a que sea una violación. Si es una violación puede ser doloroso y si es una relación aceptada puede ser placentero. Esta comparación es para explicar que si la mujer no puede elegir cómo se tiene que poner, si le están imponiendo, si está recibiendo tacto sin que ella haya dado permiso, si se está sintiendo agredida y muchas veces violada, que muchas veces las mujeres lo verbalizan así, claro que va a ser muy doloroso y claro que va necesitar que la duerman porque no lo va a soportar. Si va a ser una cosa agradable para ella y una cosa querida que la va a emocionar porque va a estar viendo el pelito del bebé en el espejo… Y hay mujeres que sienten dolor y mujeres que no. Pero en este tema hay miedo y también presión social. A veces también se fomenta este miedo porque es rentable.

¿El miedo a que si no pares en el hospital no será tan seguro?
El miedo en general. El miedo al parto es rentable.

¿Existen los mismos riesgos en un parto en casa o en el hospital?
Estadísticamente sí. En los estudios que se han hecho bien, que son comparativos con edades, con condiciones, con asistencia… no hay diferencia. Incluso la estadística dice que cuando es un segundo parto es mejor en casa.

¿Recuerda con especial cariño algún parto?
Te podría explicar muchas anécdotas, pero diferenciar uno de los otros… Me acuerdo de una mujer que tuvo su primer hijo en el hospital. En el segundo fue una mujer muy autónoma: yo estaba sentada en el comedor, ella entró en la habitación y en un momento dado escuché como que estaba empujando, entré… prácticamente no la toqué, cogí al bebé y se lo di. Ella dijo una frase que me impactó: “Si me hubieran dejado, el anterior también lo habría tenido igual”. Para ella era muy importante que la dejaran parir. Y el hermanito estaba allí y fue muy protector con la madre; traía todo lo que pedíamos.

¿Los niños acostumbran a estar presentes?
Sí, si los padres quieren.

¿Y no se asustan?
Los niños no tienen prejuicios. Están en su casa, en su entorno y si la mamá le ha explicado que va a parir y que va a coger al hermanito, se emocionan. Hace mucha gracia ver a un niño de tres años emocionado con el hermanito o la hermanita. Y son muy prácticos. En un parto en agosto, un hermanito entró, nos miró y como vio que hacía calor trajo un abanico y empezó a abanicarnos (risas).