martes, 28 de febrero de 2012

QUE BOLUDEZ DIRÁ AHORA EL PAPA DE ROMA...


El divorcio está en los genes femeninos

Cuando el gen receptor de la oxitocina («la hormona del amor») deja de funcionar de apropiada, la mujer tiende a romper el matrimonio según un estudio sueco



La unión conyugal no está en crisis solo por un cambio de mentalidad en la sociedad sino por una cuestión de herencia genética.

Un estudio sueco del Karolinska Institute asegura haber identificado el gen receptor de la oxitocina u «hormona del amor» al que adjudican una gran responsabilidad en las separaciones actuales cuando ésta deja de hacer bien su trabajo, además de relacionarla con carácteres más depresivos cuando hay bajos niveles de este hormona en el cerebro.

Los investigadores del Karolinska Institute han examinado el ADN de más de 1.800 parejas que llevaban juntas más de cinco años, llegando a la conclusión de que las mujeres que presentaban una variación significativa del gen receptor de la oxitocina hablaban de crisis matrimonial y divorcio en un 50% más respecto a las señoras con receptores normales para esta hormona.

La oxitocina, segregada por la hipófisis, desempeña un papel importante como estimulador de las células de los conductos lácteos de las mamas.

Es producida naturalmente por la mujer, sobre todo en el momento del nacimiento de un hijo y en el periodo de lactancia y contribuye a mejorar la relación entre la mamá y bebe, como ha sido demostrado por estudios científicos sobre animales.

Sin embargo, las mujeres en las que se ha encontrado una variación del gen receptor de esta hormona son en general menos propensas a casarse y a establecer las relaciones afectivas. Y cuando deciden dar el paso hacia el altar, tienen el doble de posibilidades de «naufragar», según este estudio sueco.

Hasse Walum, quien ha liderado la investigación del Karolinska Institute de Estocolomo señala el importante papel de la oxitocina en la propensión a relacionarse con la pareja. Tanto es así que durante el orgasmo su cantidad en sangre llega a ser cinco veces superior que en una situación normal.

En el caso de los hombres, la «hormona del amor» se llama vasopresina y tiene un papel importante en las infidelidades y las separaciones, así como en el acercamiento a la preja. Según un estudio análogo realizado por este instituto hace cuatro años, el papel de la vasopresina en los comportamientos sociales es determinante.

ME PASE LA VIDA HACIENDO REIR A LAS MINAS

Por qué los hombres son más cómicos que las mujeres

Lo sabíamos: según la ciencia, somos más graciosos que ellas. Supervivencia o seducción, el humor tiene cara de varón. ¿Estás de acuerdo?



    Por Nicolas Artusi


    El experimento tuvo todo el rigor de cualquier universidad yanqui: cartoncitos con chistes de humor gráfico, pero con globitos en blanco. Dos grupos: de un lado, hombres; del otro, mujeres. Y en el medio, el desafío: completar las piezas con un texto cómico. Los resultados científicos confirman lo que suponíamos. Nosotros somos más graciosos, dicho por unos y otras. Hace treinta años, el blues brother John Belushi despertó las iras feministas con su afirmación ( "las mujeres no son divertidas" ), pero ahora deberían exonerarlo con una disculpa póstuma: según el estudio publicado en el Psychonomic Bulletin & Review de la Universidad de Southern California, los hombres sacamos 0,11 puntos más que las mujeres en el show del chiste. No es mucho, es cierto, pero alcanza para confirmar la rutina criolla del capocómico que se reserva el remate del sketch y que congela a ella en la prisión de la pluma y el conchero.

    Ahí donde la serie 30 Rock, escrita por la brillante Tina Fey, o la película Damas en guerra estén para discutir el mito de las mujeres sin gracia, la investigación universitaria nació como respuesta a un viejo artículo de la revista Vanity Fair, donde el periodista Christopher Hitchens se preguntaba: "¿Por qué las mujeres no son divertidas?". Se opinó que en la guerra por la conquista, el hombre tiene una única virtud a su favor: él es más apto para provocar la carcajada en su compañera. Para Hitchens, ningún varón habrá dicho de una novia nueva: "Lo más lindo es que me hace reír". Y para la discutidora Fran Lebowitz, polemista eterna y feminista inoxidable, "los valores culturales son masculinos; para una mujer, decir que un hombre es gracioso es el equivalente a que un hombre diga que una mujer es bella".

    ¿Será que el humor moderno, basado en el autoescarnio, es eminentemente masculino? Salvo unas pocas que trajinan los escenarios del stand up con sus monólogos miserabilistas, las mujeres no gozan con la ostentación pública de su rosario de tristezas: prefieren el lamento íntimo o el engaño esmerado. Los hombres siempre queremos reírnos a expensas de alguien y tal vez un instinto de supervivencia darwiniano nos haya empujado a burlarnos de nosotros mismos para evitar la trompada de otro macho alfa, el eventual degüello y la extinción de la especie. Es que el humor es la bala de plata para el alfeñique en situación de conquista. Rematados por el inevitable "diga 33...", los chistes de consultorio, las bromas sobre la muerte y la parodia de la decadencia física son exclusivos de los hombres: las mujeres conjuran el paso del tiempo con la gravedad de lo innombrable. Si es cierto que la fórmula de la comedia es "tragedia + tiempo" (lo devela el personaje de Alan Alda en Crímenes y pecados, de Woody Allen), acaso él vea lo tragicómico de la existencia más a largo plazo y ella se ahogue en el vaso de lo inmediato.


    domingo, 26 de febrero de 2012

    Esta noche me apolillo bien...

    El mito de dormir ocho horas

    .En la cama

    A menudo, despertarse en mitad de la noche causa ansiedad.

    A menudo nos preocupa quedarnos desvelados durante la noche, sin saber que eso podría ayudarnos. Tanto la ciencia como la historia parecen confirmar cada vez más que ocho horas de sueño podrían ser antinaturales.

    A principios de la década de los '90, el psiquiatra Thomas Wehr realizó un experimento en el cual se dejaba a un grupo de personas en la oscuridad durante 14 horas cada día durante un mes.

    Hizo falta tiempo para que el sueño se regulara, pero para la cuarta semana los individuos habían adquirido un patrón muy diferente: primero dormían durante cuatro horas y luego se despertaban durante una o dos antes de caer en otro sueño de cuatro horas.

    Aunque los científicos del sueño quedaron impresionados por el estudio, la idea de que debemos dormir ocho horas consecutivas se mantiene entre el público general.

    En 2001, el historiador Roger Ekirch del Virginia Tech, publicó un artículo que resultó premonitorio -basado en 16 años de investigación- que revelaba una enorme cantidad de pruebas históricas de que los humanos solían dormir en dos tramos de tiempo diferentes.

    Su libro "At Day’s close: Night in the past" (La noche en el pasado) se publicó hace cuatro años y desenterraba más de 500 referencias de patrones de sueño segmentados, que había encontrado en diarios, libros de medicina y literatura y notas de tribunales, desde La Odisea de Homero hasta reseñas antropológicas de tribus modernas en Nigeria.

    Como en el experimento de Wehr, esas referencias describen un primer sueño que empieza unas dos horas después del anochecer, seguido por un periodo de una o dos horas de vigilia y por un segundo sueño.

    La historia del sueño

    Cuando el sueño era diferente

    • "Cumplió don Quijote con la naturaleza durmiendo el primer sueño, sin dar lugar al segundo, bien al revés de Sancho, que nunca tuvo segundo, porque le duraba el sueño desde la noche hasta la mañana, en que se mostraba su buena complexión y pocos cuidados".Miguel de Cervantes, Don Quijote (1615).
    • “Al despertar de tu primer sueño, deberás tener lista una bebida caliente y al despertar del siguiente sueño tus penas quedarán aplacadas”. Antigua balada inglesa, “Old Robin of Portingale”.

    • La tribu tiv de Nigeria utiliza los términos "primer sueño" y "segundo sueño" para referirse a partes específicas de la noche.

    • "Él lo sabía, ni siquiera en el horror con el que comenzó a partir de su primer sueño, y abrió la ventana para disiparlo con la presencia de algún objeto, más allá de la habitación, que no hubiera sido, por así decirlo, testigo de su sueño", Charles Dickens, "Barnaby Rudge" (1840).

    "Lo relevante no es sólo una cantidad de referencias, es la manera en la que ellas se refieren a ese hecho, como si fuera algo conocido por todos", dice Ekirch.

    Durante el periodo de vigilia, esas personas estaban bastante activas. A menudo se levantaban, iban al baño, fumaban y algunos incluso visitaban a los vecinos. La mayoría de las personas se quedaban en la cama, leían, escribían y rezaban.

    Innumerables manuales de oraciones de finales del siglo XV ofrecían plegarias especiales para las horas de vigilia.

    Y esas horas no eran completamente solitarias. La gente solía hablar con sus compañeros de cama o tener relaciones sexuales.

    Un manual médico francés del siglo XVI incluso aconsejaba a las parejas que el mejor momento para concebir no era al final de un largo día de trabajo, sino "después del primer sueño", cuando "se disfruta más y se hace mejor".

    Ekirch descubrió que las referencias al primer y segundo sueño empezaron a desaparecer a finales del siglo XVII. Esta tendencia se inicio en las clases altas de Europa del norte y a lo largo de 200 años se filtró al resto de la sociedad occidental.

    Ya en 1920, la idea de un primer y segundo sueño había desaparecido por completo del imaginario colectivo.

    Una de las razones de este cambio, según el experto, se debió a las mejoras en el alumbrado público, la llegada de la electricidad a las casas y la proliferación de salones de café, que en ocasiones estaban abiertos toda la noche.

    Los "peligros" de la noche

    Grabado del Museo Británico

    Ekirch señala que este grabado de 1595 demuestra la actividad nocturna de la época.

    A medida que la noche se convirtió en un momento legítimo para realizar actividades y la actividad nocturna aumentó, el tiempo que la gente dedicaba a descansar disminuyó.

    En su nuevo libro, "Evening’s Empire" (El imperio del atardecer), el historiador Craig Koslofsky plantea una versión de cómo sucedió.

    "Lo relativo a la noche, antes del siglo XVII, no era bueno", asegura. La noche era un momento poblado por personas de mala reputación, como criminales, prostitutas y borrachos.

    "Incluso los ricos, quienes podían permitirse tener candiles, tenían cosas mejores en las que gastarse el dinero. No había prestigio ni ningún valor social asociado con estar despierto toda la noche".

    Eso cambió en los albores de la Reforma y la Contrarreforma. Protestantes y católicos se acostumbraron a celebrar misas secretas por la noche durante los periodos de persecución.

    Si anteriormente la noche había pertenecido a los depravados, ahora las personas "respetables" se habituaron a aprovechar las horas de oscuridad.

    Esta tendencia se trasladó también al ámbito social, pero sólo en el caso de quienes podían permitirse tener luz artificial en casa.

    Con la llegada del alumbrado a las calles, sin embargo, socializar por la noche empezó a extenderse a las clases sociales más bajas.

    La revolución de la luz

    Las etapas del sueño

    Cada 60-100 minutos pasamos por un ciclo de cuatro etapas del sueño:

    • Etapa 1: estado de relajación entre estar despierto dormir. La respiración se hace más lenta y los músculos se relajan. La frecuencia cardíaca disminuye.
    • E tapa 2: sueño un poco más profundo. Podemos sentirnos despiertos estar dormidos sin saberlo.
    • Etapa 3 y Etapa 4, o sueño profundo: es muy difícil despertar de un sueño profundo, momento en que el cuerpo tiene su actividad más baja.
    • Después del sueño profundo, volvemos a la etapa 2 durante unos minutos y luego entramos en el sueño de los sueños -también llamada fase REM (movimiento ocular rápido) del sueño - que, como su nombre indica, es cuando se sueña.

    En un ciclo de sueño completo una persona pasa por todas las etapas de uno a cuatro y luego por las etapas tres y dos, antes de entrar en el sueño el sueño.

    Fuente: Gregg Jacobs

    En 1667, París se convirtió en la primera ciudad del mundo con alumbrado público, que utilizaba cirios de cera en lámparas de cristal. Se le sumó Lille en el mismo año y Ámsterdam dos años después, donde se introdujeron unas lámparas de aceite más desarrolladas.

    Londres no incorporó este servicio hasta 1684, pero para finales del siglo, más de 50 ciudades importantes de Europa ya tenían alumbrado nocturno.

    La noche se puso de moda y pasar horas tumbado en la cama pasó a considerarse una pérdida de tiempo.

    "Las personas tomaron cada vez más conciencia del tiempo y de la eficiencia antes del siglo XIX”, indica Ekirch. "Pero la revolución industrial intensificó esta actitud a grandes pasos".

    Un diario médico de 1829, que apremiaba a los padres a acostumbrar a sus hijos a romper el patrón del primer y segundo sueño, es una prueba contundente de este cambio de actitud.

    "Salvo en caso de enfermedad o accidente, no necesitarán más descanso que el que ofrece el primer sueño, que deberán acostumbrarse a terminar de forma natural a la hora normal".

    "Y entonces, si vuelven a intentar dormirse, deberá enseñárseles que eso es una mala costumbre que no redunda en su beneficio".

    Cambio de patrón

    Hoy, la mayoría de las personas parecen haberse adaptado bastante bien a dormir ocho horas, pero Ekirch cree que muchos de los problemas del sueño tienen sus raíces en la preferencia del cuerpo humano por segmentar el sueño, así como en la omnipresencia de la luz artificial.

    Esto, sugiere, podría ser el origen de un trastorno llamado "insomnio de mantenimiento", en el que los afectados se despiertan durante la noche y tienen problemas para volverse a dormir.

    Esa condición fue descrita por primera vez en la literatura de finales del siglo XIX, al tiempo que el sueño segmentado desaparecía.

    "Durante la mayor parte de nuestra evolución hemos dormido de una manera determinada", señala el psicólogo del sueño Gregg Jacobs. "Despertarse durante la noche es parte normal de la psicología humana".

    La idea de que debemos de dormir en un único bloque podría ser perjudicial, dice, si eso hace que la gente se despierte por la noche ansiosa. Esa ansiedad, agrega, puede impedir a algunos volver a dormirse y es posible que se extienda al resto de la vida.

    Russel Foster, profesor de neurociencia circadiana (sobre el reloj biológico) en la Universidad de Oxford comparte ese punto de vista.

    "Muchas personas se despiertan por la noche con pánico", afirma. "Les digo que lo que experimentan es una reminiscencia del patrón de sueño partido".

    Problemas del sueño

    "Más del 30% de los casos a que se encuentran los médicos entroncan directamente o indirectamente con el sueño. Pero el sueño ha sido ignorado en la educación médica y hay muy pocos centros en los que se estudia"

    Russel Foster, Universidad de Oxford

    Pero la mayoría de los médicos todavía no reconocen que un sueño único de ocho horas puede no ser natural.

    "Más del 30% de los casos que los doctores enfrentan radican directamente o indirectamente del sueño. Pero ese tema ha sido ignorado en la educación médica y hay muy pocos centros en los que se estudia", comenta.

    Jacobs sugiere que los periodos entre sueños, en la época en que la gente se imponía periodos de descanso, podrían haber tenido un papel importante en la capacidad de los humanos para regular el estrés de forma natural.

    En sus hallazgos históricos, Ekirch encontró que la gente usaba ese tiempo para meditar sobre sus sueños.

    "Hoy empleamos menos tiempo en esas cosas", dice Jacobs. "No es una coincidencia que, en la vida moderna, el número de gente que padece ansiedad, estrés, depresión, alcoholismo o drogadicción haya crecido".

    De modo que, la próxima vez que se despierte en mitad de la noche, piense en sus antepasados de la época preindustrial y relájese. Quedarse tumbado despierto puede ser bueno.

    viernes, 24 de febrero de 2012

    RUMSFELD Y KISSINGUER ESTAFARON AL MUNDO

    Un estudio afirma que la OMS exagera la letalidad del virus H5N1

    Los autores sugieren millones de infecciones leves

    .Un científico húngaro trabaja para desarrollar una vacuna contra el H5N1.

    Un científico húngaro trabaja para desarrollar una vacuna contra el H5N1.

    En pleno debate sobre si una variante del virus aviar H5N1 puede ser tan peligrosa como la bomba atómica, un grupo de científicos de EEUU sugiere hoy que todas las cifras que maneja la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el virus están equivocadas. Los investigadores, liderados por el jefe de Microbiología del Hospital Monte Sinaí de Nueva York, Peter Palese, sostienen que la inmensa mayoría de las infecciones por H5N1 han sido débiles y han pasado desapercibidas para la OMS, que admite menos de 600 casos en humanos, con una mortalidad de casi el 60%. Palese y los suyos creen que "millones" de personas han sido infectadas por el virus, sin desarrollar síntomas, por lo que la letalidad del virus estaría sobredimensionada por la OMS en varios órdenes de magnitud.

    Estos científicos escépticos publican hoy en la revista Science un metaanálisis de 20 estudios previos que buscaron anticuerpos generados contra el H5N1 en la sangre de más de 12.500 personas. El examen muestra que entre el 1% y el 2% de los participantes en los ensayos presentaba evidencias en su suero sanguíneo de haber sufrido una infección por H5N1 en el pasado. Para los autores, estos datos muestran que "los virus aviares H5N1 pueden causar infecciones leves o subclínicas en humanos que ahora mismo no se tienen en cuenta" por los "estrictos" criterios de la OMS. Los estudios que han analizado los investigadores de EEUU se llevaron a cabo en países con presencia del virus, como China, Camboya, Vietnam, Indonesia y Nigeria. En estos países el virus ha saltado de aves a personas, pero todavía no entre humanos.

    La OMS admite menos de 600 casos, con una mortalidad de casi el 60%

    Palese es uno de los científicos que han defendido con más vehemencia la publicación de dos estudios sobre variantes de la gripe aviar H5N1 contagiosas entre mamíferos, después de que el Gobierno de EEUU ordenara retenerlos ante el miedo a que facilitaran un atentado terrorista con un supervirus. Lleva meses denunciando que las cifras de mortalidad de la OMS están infladas y que las políticas de actuación a partir de estos números son erróneas.

    La tesis de Palese, apoyado en esta guerra por su colega Taia Wang, es que las autoridades médicas no se enteran de los casos leves de gripe aviar en humanos que surgen en aldeas remotas de Vietnam o Nigeria. Sólo les llegan casos muy graves.

    No todos los investigadores comparten las ideas de Palese, según explica Juan Ortín, uno de los mayores expertos españoles en gripe. Para este científico, del Centro Nacional de Biotecnología, perteneciente al CSIC, "todo depende de cómo se quiera mirar". El virus aviar H5N1, explica, no se transmite bien a los humanos, pero cuando esto ocurre la letalidad es muy alta. Esta es la tesis de la OMS.

    Los infectados sin síntomas en aldeas remotas pasan desapercibidos

    Sin embargo, Palese interpreta los anticuerpos contra el virus en la sangre de cientos de las 12.500 personas analizadas como una señal inequívoca de infección por H5N1. "Sin embargo, si la dosis de virus que recibe la persona es muy baja, se puede interpretar que no llega a infectar", aunque haya anticuerpos. Lo que para Palese es infección, para la OMS no lo es. "Es un debate de interpretaciones más que de datos, porque no sabemos cómo se han infectado los sero-positivos, si del todo o por un pequeño contacto", opina Ortín. En cualquier caso, según alertan muchos expertos, aunque no sea tan letal como parece, el H5N1 sigue siendo una amenaza, sobre todo si muta para contagiarse entre personas.


    jueves, 23 de febrero de 2012

    Publicado por Miguel Jara el 22 de febrero de 2012

    Las compañías eléctricas están llevando a cabo una campaña de sustitución de los contadores eléctricos de nuestros hogares por otros inalámbricos que producen emisión de microondas.

    Los consumidores están recibiendo una circular en estos términos:

    De acuerdo a la Orden ITC/3369/2007, de 28 de diciembre, es necesario sustituir los contadores actuales en los suministros hasta 15 kW por otros electrónicos que permitan la discriminación horaria de los consumos y la telegestión. Para cumplir dicha Orden nuestro Servicio Técnico Oficial realizará en su edificio las sustituciones de contadores en la fecha abajo indicada y que afectará a los consumidores que previamente hayan sido notificados…

    Las actuaciones se limitarán a la centralización de contadores por lo que no es preciso que los usuarios estén presentes, siendo afectado el suministro solo por breves instantes.

    Pero ¿qué es un contador digital? Me contesta Carlos Requejo, consultor ambiental especilziado en contaminación electromagnética:

    De los nuevos contadores digitales no tenemos información detallada, pues las compañías no son transparentes. El cambio de contadores tiene importancia económica y sanitaria, puesto que son 10 millones de contadores, uno por cada vivienda, que pueden significar 10 millones de emisores de microondas. Estos sistemas se usan para la telemedida de contadores eléctricos, de agua, gas… o la supervisión y telegestión de parques eólicos, sistemas fotovoltaicos, autómatas, centrales de alarmas u otros.

    Evidentemente, el control de consumo en tiempo real tiene ventajas para la gestión de la red, favorece el ahorro energético, evita sobrecargas (apagón) y permite facturar al consumidor el gasto real.

    Existen diversos sistemas de conexión, tipo RTC, GPRS o TCP/IP, que realizan la lectura y el envío remoto de datos. El sistema más usado es el GSM/GPRS, al ser inalámbrico emite microondas y el riesgo biológico sería comparable a la red WiFi. Con el agravante que son 10 millones de unidades, emisoras de microondas, y el emisor puede estar a medio metro de la puerta de entrada de la vivienda.

    Más info en Domobiotik

    TRANQUI,CHICAS,NO VAMOS A DESAPARECER

    Los hombres no están «podridos»

    Una nueva investigación sobre la decadencia del cromosoma Y confirma que los varones humanos no están condenados a desaparecer, como se creía

    .
    Los hombres no están «podridos»

    El cromosoma Y, aquel que decide el sexo masculino, es una especie de desastre genético plagado de fallos que, según algunas teorías, está condenado a desaparecer en el futuro. De ser así, y salvo que se invente una forma alternativa de fecundar a las mujeres que no implique la participación de los hombres, la humanidad estaría abocada a desaparecer en un plazo más o menos largo -algunos científicos han hablado de 100.000 años-. Sin embargo, hace ya unos años, los investigadores que secuenciaron el cromosoma Y nos tranquilizaron. El futuro no era tan negro, ya que observaron que el pequeño en cuestión dispone de un mecanismo reparador que protege a los genes que importan, como los que fabrican espermatozoides. Una nueva investigación publicada en la revista Nature viene a aportar aún más optimismo. El estudio, que reconstruye la evolución de la región específica masculina del cromosoma Y en los últimos 25 millones de años, confirma que a los varones les queda cuerda para rato.

    En 300 millones de años, desde que se separó del cromosoma X, la región específica masculina del cromosoma Y solo conserva el 3% de los genes de su autosoma ancestral (un cromosoma que no estaba dedicado a decidir el sexo), debido al deterioro genético. El cromosoma masculino parece estar «podrido» y empeorar con el tiempo. Para explorar la pérdida histórica de genes y los patrones de conservación, Jennifer Hughes, del Instituto Whitehead para la Investigación Biomédica, en Cambridge, y sus colegas compararon la estructura del cromosoma Y de un mono rhesus, secuenciado con el propósito de este estudio, con los de humanos y chimpancés.

    Decadencia apagada

    Los chimpancés y los seres humanos están separados por solo seis millones de años de evolución, mientras que el mono rhesus (un mono del Viejo Mundo) es un pariente más lejano. Los linajes humanos y los de los monos del Viejo Mundo se separaron hace unos 25 millones de años, por lo que el rhesus es un medio para investigar la pérdida de genes desde ese tiempo.

    De esta forma, los científicos pudieron ver que durante la evolución del cromosoma Y, que implica reordenamientos en las diferentes regiones, la decadencia del gen ancestral fue más rápida al principio, pero luego se apagó rápidamente. Las regiones o estratos más grandes son estables y no han perdido ningún gen en los últimos 25 millones de años. Un buena noticia para los hombres.

    miércoles, 22 de febrero de 2012

    PARIR EN TU DORMITORIO

    INFORME | A partir de datos del INE

    Uno de cada 800 partos ocurre en casa de forma planificada

    Clase informativa sobre el parto en casa. | Educer


    • Una buena parte de los partos que se producen en el domicilio son accidentales
    • Lo ideal, según algunos ginecólogos, sería conocer el índice de complicaciones

    Uno de cada 800 partos en España (0,17%) ocurre en casa, de forma planificada y por deseo expreso de los padres. Así lo constata un informe que acaba de publicar un grupo de expertos de Educer, especializados en la asistencia a este tipo de alumbramientos.

    Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), durante 2010 se produjeron 478.037 partos, de los cuales 1.298 sucedieron en el domicilio. Como argumenta el principal autor del documento, el antropólogo Fidel Romero, no existe ningún dato ni registro que indique cuáles de estos se producen porque así lo quieren los progenitores y cuáles por circunstancias accidentales. Y "no es lo mismo", agrega. "Una buena parte de los partos que ocurren en casa son consecuencia de soluciones improvisadas a partos en los que la madre, por razones de urgencia, tiene dificultades de acceso o, por otras circunstancias, no llega al centro hospitalario".

    Dado que, según Romero, "se especula mucho con estas cifras y las que se estiman son disparatadas, hasta seis veces más que la real (ahora sabemos que es alrededor de un 0,17%), es importante disponer de información veraz para poder hablar de la seguridad de esta práctica".

    Gráfico: Gracia Pablos.

    Cifras más reales

    Por esta razón, los investigadores de Educer han querido afinar los datos disponibles. "Hemos trabajado a partir de la información recopilada por el INE, a través del Boletín Estadístico del Parto. En su archivo informático, cada parto viene representado por un número en el que están codificadas distintas variables sobre el parto, el recién nacido y sus progenitores" explica Romero. Así, "de los partos ocurridos en casa, eliminamos los múltiples, los que ocurrían antes de la semana 37 (prematuros) y los que no estaban asistidos por un profesional sanitario, presuponiendo que estos no han sido planificados, ya que no son atendibles en casa".

    Para ajustar aún más la cifra real de los partos ocurridos y planificados en casa, "descartamos los que se produjeron en provincias donde no existen profesionales en activo dedicados a la atención de estas situaciones". En 2010, unas 20 ciudades se encontraban en estas circunstancias.

    Así es como "hemos conseguido acercarnos a unas cifras más reales. Calculamos que el año pasado, entre 588 y 1.066 partos ocurridos en casa fueron planificados". Para los expertos de Educer, "en la calle hay un absoluto desconocimiento sobre esta práctica. Igual que se tiende a sobredimensionar el número de casos, también el riesgo".

    Seguridad controvertida

    Según Romero, "a nivel internacional existe evidencia científica de que cuando el parto en casa está asistido por un profesional y se han descartado situaciones de riesgo, es más seguro para la salud de la madre e igual de seguro para la salud del bebé".

    Pero los resultados de las investigaciones realizadas hasta la fecha no están tan claros, bien por la metodología o porque otros estudios encuentran nuevos datos. 'American Journal of Obstetrics and Ginecology' publicó en 2010 un ensayo en el que concluía que en un 0,2% de los partos en casa fallece el bebé (mueren dos de cada 1.000 recién nacidos). La cifra es la mitad en el caso de dar a luz en un centro sanitario. En palabras de Romero, "se mezclaron los partos asistidos con los no asistidos y por eso salieron estos resultados".

    La controversia está servida, tanto en los trabajos científicos como entre los especialistas. María Jesús Cancelo, ginecóloga del Hospital Universitario de Guadalajara, se pregunta "cómo se resuelve en casa una complicación inmediata. Un parto debe ser asistido donde se pueda resolver un problema rápidamente y, por ejemplo, una cesárea no se puede realizar en el domicilio". Y añade: "Lo interesante, además de conocer las cifras de los partos ocurridos y planificados en casa, sería estudiar el índice de complicaciones que conlleva".