viernes, 16 de marzo de 2012

MONJAS LADRONAS Y CURAS PEDOFILOS,TODO UN EJEMPLO...

Una monja es la primera acusada por la fiscalía por el robo de bebés

Sor María Gómez Valbuena anunciaba su ayuda para madres solteras y les robaba los hijos.

María Luisa abraza a su hija Pilar, 29 años después. / GORKA LEJARCEGI


Su nombre se repetía en decenas de relatos de mujeres que han denunciado el robo de sus bebés: “Sor María Gómez Valbuena me quitó a mi hija…”, “Sor María se quedó con mi hijo...”. Finalmente, la Fiscalía de Madrid la ha denunciado por detención ilegal. El caso lo llevará el Juzgado de Instrucción número 43 de Madrid. Esta monja que ronda los 80 años y que se anunciaba en revistas para ayudar a madres solteras, es la primera acusada directamente por robo de bebés.

La Fiscalía de Madrid la llamó como imputada recientemente. Sor María Gómez Valbuena acudió, pero se negó a declarar. El caso que ha llevado a la fiscalía a denunciarla finalmente por detención ilegal es el de María Luisa Torres, que dio a luz a su hija Pilar en la clínica Santa Cristina de Madrid en marzo de 1982. “¡Estoy feliz, no quepo en mí!”, relataba ayer a este periódico María Luisa. “Hubo momentos que pensé ‘con la Iglesia hemos topado’ y me dio miedo pensar que nadie iba a atreverse a acusar a una monja, que eran intocables. Pero al final, la verdad prevalece y durante el juicio se demostrará que sor María Gómez Valbuena me robó a mi hija”.

María Luisa asegura que esta monja la engañó. En 1981, se había separado de su marido, con el que tenía una niña de dos años, y poco después había conocido a otro hombre, con el que inició una nueva relación. Se quedó embarazada y él no quiso saber nada. Angustiada, vio en una revista un anuncio en el que sor María Gómez Valbuena, encargada de la asistencia social en la maternidad de Santa Cristina, se ofrecía a ayudar a madres solteras, y fue a verla. La monja le dijo que disponía de unas guarderías donde podría dejar a la niña, e ir a visitarla cuando quisiera hasta que hubiera resuelto sus problemas económicos y pudieran vivir juntas. María Luisa la creyó.

El 31 de marzo de 1982, se puso de parto. Cuenta que la sedaron y que, cuando despertó y preguntó por su hija, Sor María le dijo, primero, que había muerto, y después, que iban a darla en adopción y que si decía algo, la denunciaría por adulterio y le quitarían a su otra hija también. María Luisa, que desconocía que tal cosa no era posible porque el adulterio no era delito, se asustó y volvió a casa sin su bebé.

Un reencuentro entre madre e hija ha llevado al fiscal a denunciar

Aquella niña, Pilar, fue dada en adopción a un matrimonio que no podía tener hijos. El padre adoptivo, Alejandro Alcalde, cuenta que antes de entregarles al bebé, sor María les sometió a un concienzudo interrogatorio sobre sus bienes y grado de religiosidad. Y que les hizo pagar una cantidad de dinero en concepto de gastos de estancia de la madre soltera en una pensión de Arturo Soria.

Hace diez años, Pilar, a la que sus padres adoptivos contaron muy pronto que la habían adoptado, comenzó a obsesionarse con la idea de conocer a su madre biológica. Su padre adoptivo decidió ayudarla, reaccionado de forma contraria a la de muchos padres adoptivos que suelen mostrarse reticentes a que sus hijos conozcan a su familia biológica por miedo a ser abandonados. Alejandro Alcalde no tuvo ese miedo. Contrató a detectives y abogados, habló con monjas, investigó todo lo que pudo, hasta que un programa de televisión, El diario, de Antena 3, encontró a María Luisa. Las pruebas de ADN confirmaron que eran madre e hija.

Además de encontrar a su madre, aquel día, Pilar, de 29 años, dejó de ser hija única al descubrir que tenía dos hermanas: Inés, de 31 años, y María, de 24. “Mi caso ha salido adelante porque yo he ido a la fiscalía con mi hija de la mano”, explica María Luisa, “pero esto es una victoria de todos los afectados porque yo confío en que al interrogar a sor María, se destape toda la trama que había de robo de bebés y se pueda ayudar a otros”.

María Luisa Torres cuenta ahora, casi un año después, que el reencuentro con su hija no está siendo fácil. “Nos han quitado lo más bonito. Me he perdido sus 30 primeros años de vida y desgraciadamente, no se puede recuperar el tiempo perdido. Es muy difícil y muy triste esto que nos ha pasado, por eso quiero que Sor María Gómez Valbuena acabe en la cárcel. Nadie imagina el daño que nos ha hecho. A mí y a tantas como a mí. No sé ni cómo no nos volvimos locas después de haber sufrido algo así”.

“Estoy feliz. Pensé
que no se atreverían a acusar a la religiosa"

Pilar, su hija, siempre había pensado que su madre la había abandonado. Cuando inició su búsqueda, apoyada por su padre adoptivo, visitó a sor María Gómez Valbuena para pedirle que le dijera quién era y dónde podría encontrarla. La monja le contestó que su madre era una prostituta que no quería saber nada de ella y que se olvidara.

Esta mentira indigna todavía a María Luisa, a la que le duele saber que durante tantos años su hija pensó que la había abandonado. “Tengo muchas ganas de encontrarme con Sor María en el juzgado y preguntarle con qué derecho le dijo aquello aquel día a mi hija. Yo ni era prostituta [trabajaba de camarera] ni le di a mi hija. Me la robó”.

El próximo 3 de abril María Luisa ratificará en el juzgado su declaración. Está impaciente porque se celebre el juicio porque ve en él no solo la oportunidad de conseguir “justicia” para ella sino de aclarar muchos otros casos de robos de niños. Así lo ve también Mabel Escuer, de la Asociación SOS Bebés Robados, que celebró la acusación de Sor María como un motivo de esperanza después del disgusto por la multitud de casos que han sido archivados, entre ellos el suyo, porque tantos años después de aquellos partos, los fiscales no encuentran indicios suficientes de delito.

En la Fiscalía de Madrid también fue llamado a declarar en dos ocasiones el año pasado estrecho colaborador de Sor María Gómez Valbuena, el doctor Eduardo Vela. Alegó, según fuentes del Ministerio Fiscal, que no recordaba nada y que había “destruido” toda la documentación sobre las mujeres embarazadas que atendió y que le acusan ahora de robarle a sus bebés.

La Fiscalía de Madrid, que tramita unas 100 denuncias por robo de bebés tras archivar cerca de 150, espera ahora los resultados de dos exhumaciones realizadas en cementerios de la capital y de Barcelona para comprobar que sendos bebés dados por muertos al nacer fueron enterrados allí. Al abrir las tumbas, los forenses encontraron restos humanos y ahora esperan el resultado de las pruebas de ADN para comprobar si son esos niños que sus madres están buscando.

miércoles, 14 de marzo de 2012

CUANDO EL CORAZON PIENSA

"El corazón tiene cerebro"


Tras estudiar Matemáticas y la carrera de piano y órgano fue profesora en La Sorbona. Luego se instaló en India y participó en la creación de la comunidad de Auroville con Sri Aurobindo y Krishnamurti. Y poco después fundó en Quebec el Instituto para el Desarrollo de la Persona. Es autora de El poder de elegir, La libertad de ser y El maestro del corazón (Luciérnaga). Lleva muchos años investigando la intersección entre la ciencia y la conciencia y sus planteamientos son siempre rigurosos y están documentados. El próximo sábado expondrá en las jornadas sobre La Evolución de la Conciencia (CosmoCaixa) los descubrimientos sobre el cerebro del corazón y sus implicaciones.

Que el corazón tiene cerebro es una metáfora, ¿no?
No. Se ha descubierto que el corazón contiene un sistema nervioso independiente y bien desarrollado con más de 40.000 neuronas y una compleja y tupida red de neurotransmisores, proteínas y células de apoyo.

¿Es inteligente?
Gracias a esos circuitos tan elaborados, parece que el corazón puede tomar decisiones y pasar a la acción independientemente del cerebro; y que puede aprender, recordar e incluso percibir. Existen cuatro tipos de conexiones que parten del corazón y van hacia el cerebro de la cabeza.

Primera...
La comunicación neurológica mediante la transmisión de impulsos nerviosos. El corazón envía más información al cerebro de la que recibe, es el único órgano del cuerpo con esa propiedad, y puede inhibir o activar determinadas partes del cerebro según las circunstancias.

¿Significa eso que el corazón puede influir en nuestra manera de pensar?
Puede influir en nuestra percepción de la realidad y por tanto en nuestras reacciones.

Segunda conexión...
La información bioquímica mediante hormonas y neurotransmisores. Es el corazón el que produce la hormona ANF, la que asegura el equilibrio general del cuerpo: la homeostasis. Uno de sus efectos es inhibir la producción de la hormona del estrés y producir y liberar oxitocina, la que se conoce como hormona del amor.

Tercera...
La comunicación biofísica mediante ondas de presión. Parece ser que a través del ritmo cardiaco y sus variaciones el corazón envía mensajes al cerebro y al resto del cuerpo.

Cuarta...
La comunicación energética: el campo electromagnético del corazón es el más potente de todos los órganos del cuerpo, 5.000 veces más intenso que el del cerebro. Y se ha observado que cambia en función del estado emocional. Cuando tenemos miedo, frustración o estrés se vuelve caótico.

¿Y se ordena con las emociones positivas?
Sí. Y sabemos que el campo magnético del corazón se extiende alrededor del cuerpo entre dos y cuatro metros, es decir, que todos los que nos rodean reciben la información energética contenida en nuestro corazón.

¿A qué conclusiones nos llevan estos descubrimientos?
El circuito del cerebro del corazón es el primero en tratar la información que después pasa por el cerebro de la cabeza. ¿ No será este nuevo circuito un paso más en la evolución humana?

¿...?
Hay dos clases de variación de la frecuencia cardiaca: una es armoniosa, de ondas amplias y regulares, y toma esa forma cuando la persona tiene emociones y pensamientos positivos, elevados y generosos. La otra es desordenada, con ondas incoherentes.

¿Aparece con las emociones negativas?
Sí, con el miedo, la ira o la desconfianza. Pero hay más: las ondas cerebrales se sincronizan con estas variaciones del ritmo cardiaco; es decir, que el corazón arrastra a la cabeza. La conclusión es que el amor del corazón no es una emoción, es un estado de conciencia inteligente.

...
Ya ve, el cerebro del corazón activa en el cerebro de la cabeza centros superiores de percepción completamente nuevos que interpretan la realidad sin apoyarse en experiencias pasadas. Este nuevo circuito no pasa por las viejas memorias, su conocimiento es inmediato, instantáneo, y por ello, tiene una percepción exacta de la realidad.

Parece ciencia ficción.
Está demostrado que cuando el ser humano utiliza el cerebro del corazón crea un estado de coherencia biológico, todo se armoniza y funciona correctamente, es una inteligencia superior que se activa a través de las emociones positivas.

Pues parece que nadie lo utilice...
Es un potencial no activado, pero empieza a estar accesible para un gran número de personas.

¿Y cómo puedo activar ese circuito?
Cultivando las cualidades del corazón: la apertura hacia el prójimo, el escuchar, la paciencia, la cooperación, la aceptación de las diferencias, el coraje...

¿Santos las 24 horas?
Es la práctica de pensamientos y emociones positivas. En esencia, liberarse del espíritu de separación y de los tres mecanismos primarios: el miedo, el deseo y el ansia de dominio, mecanismos que están anclados profundamente en el ser humano porque nos han servido para sobrevivir millones de años.

¿Y cómo nos libramos de ellos?
Tomando la posición de testigos, observando nuestros pensamientos y emociones sin juzgarlos, y escogiendo las emociones que nos pueden hacer sentir bien. Debemos aprender a confiar en la intuición y reconocer que el verdadero origen de nuestras reacciones emocionales no está en lo que ocurre en el exterior, sino en nuestro interior.

Ya.
Cultive el silencio, contacte con la naturaleza, viva periodos de soledad, medite, contemple, cuide su entorno vibratorio, trabaje en grupo, viva con sencillez. Y pregunte a su corazón cuando no sepa qué hacer.

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Este blog sobre temas de salud,enfermedad,estafas medicas,chapuzas y otras maldades está hecho para que vos,Ud.o como te gusta que te diga,te enteres de las cagadas que se hacen en el mundo de la salud.
Lo hace un médico jubilado,nacido en Argentina,hijo de padre andaluz y madre criolla.
Es para no aburrirme y pasar las horas entretenido,acá donde vivo,frente al mar,en un delicioso pueblito marinero.Conil de la Frontera,frente a Tánger.
Me asiste mi compañera desde 1969,mi hija Tamara,dos perritos-Huinca y Bruno-un gato vagabundo que trajo de Buenos Aires mi hija veterinaria y que se llama Axis,un carabo que se instaló en un pino del jardín y un montón de jilgueros y verderones que cantan lindo.
Cuido los 30 pinos de mi parcela,ceibos de sudamérica,palos borrachos de la selva y mis bonsais,más de 20,uno solo comprado,los demás cuidados con cariño por mis manos.
Leo,escucho música brasileña,africana de Angola,donde me hice hombre a los tiros y soy fana del programa de radio 3 de Radio Nacional,café del Sur,los domingos a las 12 del mediodía que curan mi nostalgia tanguera.
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AVANZANDO EN LA DEPRESION

DIALOGO CON SERGIO RODRIGUEZ, PSICOANALISTA, Y ROBERTO ROSLER, NEUROCIRUJANO

Psicoanálisis y neurobiología

Un grupo integrado por psicoanalistas y neurobiólogos encara un proyecto de comparación entre las distintas metodologías de tratamiento (psicoterapia y psicofarmacología), empezando por la depresión.

.Por Leonardo Moledo

–Cuénteme en qué consiste el proyecto.

Sergio Rodríguez: –Un grupo de psicoanalistas, con la colaboración de un neurólogo y un psiquiatra reconocidos en la Argentina, empezamos a trabajar en un seminario los cruces entre psicoanálisis y neurobiología. Partíamos de la base de que iba a haber lugares de encuentro y lugares de desencuentro. En medio de eso conocimos a Roberto Rosler y nos fuimos metiendo cada vez más en el tema. Tenemos ahora la idea de profundizar esa investigación. En ese sentido, tenemos la idea básica de hacer un estudio comparativo entre pacientes deprimidos neuróticos para poder comparar los efectos de tratamientos llevados adelante sólo con psicofármacos con otros llevados adelante sólo con psicoanálisis y con algunos en que el tratamiento sea mixto. Ese es el punto en el que estamos ahora.

–¿Y qué es lo que quieren averiguar, desde el punto de vista de la neurobiología?

Roberto Rosler: Lo interesante desde el punto de vista neurobiológico sería poder comprobar que el efecto de un psicofármaco se equipara con el efecto de los tratamientos por la palabra; o sea, que los cambios que se producen a nivel neuronal por un comprimido pueden lograrse con un tratamiento psicológico (con la enorme diferencia de que el tratamiento por la palabra tiene muchos menos efectos colaterales). Si lo pensamos bien, ésta no es una idea muy moderna ni muy descabellada. Porque, en definitiva, ¿qué es la educación en sí misma? El educador todos los días está modificando el sistema nervioso central de sus alumnos al modificar las conexiones. Lo que nosotros queremos con este trabajo es certificar a través de distintos dispositivos que un buen tratamiento psicoterapéutico puede producir el mismo efecto sináptico que uno farmacológico.

–El problema es que el sistema nervioso sigue siendo una caja negra... En definitiva, sabemos poquísimo.

R. R.: –Sí. El campo de la neurobiología es como la noche: lo que más se ve son las estrellas, pero lo que más hay es oscuridad. Por eso nosotros comenzamos analizando la depresión, en la cual ya sabemos que hay ciertas áreas que tienen determinado tipo de trastorno. Sobre esas áreas podemos ver el antes y el después.

–¿Y no hay un problema con el sujeto experimental?

S. R.: –Efectivamente: es el problema más grande con el que nos encontramos. Le doy un ejemplo: encontraron que en los bebés se empiezan a producir cambios en el aparato fonatorio a partir de los siete u ocho meses, que los sacan del grito para empezar a meterlos en una suerte de proto-habla direccionada. A nosotros nos resultaría interesante descubrir cómo es que en ese punto las palabras de los otros empiezan a incidir para que el bebé empiece a producir sus propias palabras. Lo ideal sería pescarlo en el propio sistema neuronal. Hay métodos que, de hecho, permiten conservar microscópicamente y en movimiento muchas de esas cuestiones. Lo que ha pasado en el terreno de la neurobiología en los últimos diez años es una revolución sin precedentes...

R. R.: –Sí. Los cambios tecnológicos han permitido hacer prácticamente una anatomía y una neurofisiología en vivo. Esto permite observar cuestiones que antes sólo se podían ver en animales experimentales...

S. R.: –Y ahí está la respuesta a su pregunta. Nosotros tenemos que poder trabajar con una población que esté dispuesta. Los chiquitos de siete u ocho meses que le decía antes no pueden ser metidos en una resonancia magnética funcional. Por eso apuntamos a trabajar con personas mayores, en centros hospitalarios donde la gente se preste a experimentos que saben que no son dañinos y que pueden ser imprescindibles para el desarrollo científico.

–¿Qué es neurobiológicamente la depresión?

R. R.: –En realidad, hablar de la depresión desde el punto de vista neurobiológico es reduccionista. Pero lo que se ha observado en los pacientes con depresión es que hay alteraciones estructurales en el hipocampo. Se producen cambios neuroquímicos en las neurotrofinas, moléculas que aumentan el trofismo del sistema nervioso central. Una de las teorías actualmente en boga supone que el depresivo, antes de serlo, ha estado en una situación de estrés muy prolongada que lo ha llevado a una disminución de las neurotrofinas. En general, lo que se ha visto es que el abordaje neuroquímico y psicofarmacológico lo que intenta es aumentar estas neurotrofinas para aumentar el hipocampo. Un ejemplo de esto, extremo por cierto, es el estrés post-traumático, que se puede ver en los veteranos de la guerra del Golfo en Estados Unidos. En realidad, hay más muertos por suicidio después de la guerra que en el campo de batalla. Lo que se ve es que la estructura del hipocampo, que también está asociada con la memoria, está atrofiada y no funciona. Otra estructura, relacionada con la memoria inconsciente, emocional, de valencia muy negativa, está muy activada. Esto lleva a una situación de estrés extremo en la que no se puede recordar cuál es la verdadera causa del estrés. De todos modos, reducir la depresión a eso deja afuera muchas cosas.

S. R.: –Quisiera agregar algo. El trabajo con los psicofármacos tiene un problema: hay un momento en que el paciente empieza a salir de la depresión y, aunque parezca mentira, ése es el momento más peligroso. Porque en ese momento no ha perdido sus ideas suicidas pero, en cambio, físicamente está en condiciones de pasar al acto. Muchos suicidios de depresivos, de hecho, se producen no en el momento más grave de la depresión, sino cuando están saliendo. Por eso el trabajo con la palabra también es importante. Yo no niego el valor de los antidepresivos, pero creo que hay que tener muchísimo cuidado.

–¿Cómo es el trabajo concreto para ver los efectos de la curación por la palabra?

S. R.: –En primer lugar, los psicoanalistas tenemos que hacer una medición clínica (observando cómo esa persona habla de sí misma). El deprimido tiende a hablar muy mal de sí mismo, y en la medida en que empieza a salir eso cambia, desde el punto de vista neurobiológico...

R. R.: La idea es que ciertas estructuras que, según se observa en la resonancia magnética funcional, modifican su metabolismo y su irrigación, luego del tratamiento por la palabra se normalizarían del mismo modo en que se normalizan luego del tratamiento psicofarmacológico. Esto es lo que vamos a buscar en nuestro trabajo.

S. R.: –Esto tiene que ver con algo muy novedoso: la investigación científica traslacional. Son investigaciones básicas que tienen una aplicación muy veloz...

–¿Cómo se aplicarían?

S. R.: –Bueno, mi hipótesis es que en los deprimidos graves es mucho más positivo trabajar con la combinación de psicofármacos y psicoterapia que trabajar sólo con una o con la otra. Si nosotros pudiéramos demostrar eso, se armaría algo muy positivo muy rápidamente. Por ejemplo, el psicoanálisis tiene fama, bastante bien ganada, de ser muy lento en su trabajo. Ahora bien: si lo combinamos con el psicofármaco, puede producir efectos muy beneficiosos muy rápidamente. Se podría salir mucho más rápidamente de la crisis.

–¿Y cómo va a ser el trabajo concreto?

R. R.: –La idea es empezar con estos tres grupos (los deprimidos bajo psicoanálisis, los deprimidos bajo psicofármacos y los deprimidos bajo tratamiento mixto), hacer una resonancia de inicio y luego, cuando los pacientes de los tres grupos han llegado a la mejoría clínica, hacer una resonancia de control. Una cosa que creo que es importante desde el punto de vista filosófico es que ya desde el barroco comienza una utopía de la medicina que consiste en lograr la completa visibilidad de la enfermedad. Esta completa visibilidad de la enfermedad, desde el positivismo, se centró en la enfermedad y dejó de lado al enfermo (al mismo tiempo que bastantes cuestiones sociales, psicológicas y antropológicas).

–Bueno, dio un resultado fabuloso...

R. R.: –No estoy de acuerdo con eso. Yo creo que dio un resultado fabuloso, pero sólo en algunos aspectos. Si usted hoy en día entra a un consultorio, a veces lo que necesita es contención y afecto.

–El tema de la atención rápida y “des-humanizada” tiene que ver con la expansión gigantesca de la medicina, que se convirtió en una medicina de masas.

R. R.: Sí, es cierto. Pero eso no habilita al médico a abandonar estas premisas. Yo cuando estoy como paciente sentado del otro lado del mostrador, no quiero que traten mi próstata: quiero que traten a Roberto Rosler como un ser humano con todos sus miedos, sus preocupaciones, sus problemas. Porque cuando uno está enfermo entran a jugar un montón de cosas que van mucho más allá del órgano en sí mismo.


martes, 13 de marzo de 2012

PUERCA MIA,CONTIGO SE VA MI VIDA

Murió por tener sexo con una cochina

Un hombre fue encontrado sin vida y con el pene erecto en un corral de chanchos. Se presume que sufrió un paro candió respiratorio mientras intentaba tener relaciones con una chancha.

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Fue en la ciudad de Victoria(Entre Rios,Argentina), el señor de 47 años fue hallado muerto dentro de un corral de chanchos. Tras los primeros avances de la investigación se estableció que la víctima habría fallecido tras mantener sexo con una porcina.

El suceso ocurrió en la tarde de ayer en las Siete Colinas, y se cree desde la Policía que la víctima falleció tras tener sexo con un caso de sexo animal. En su miembro viril tenía puesto un profiláctico. En el corral había un paquete de Viagra.

El puerco que controlaba la piara lo atacó y mató.Tenía los testiculos arrancados y murió desangrado.

No te fies nunca de un cochino!!!!!!! y menos de una puerca!!!!

lunes, 12 de marzo de 2012

pzifer no se para ni con viagra

Atrapa a un fantasma

Por: .

Fantasma en fuga

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'¿Has leído mi última novela?', preguntó Alejandro Dumas a su hijo. '¿La has leído tú?', le respondió el hijo con lengua viperina. Su padre había escrito El conde de Montecristo con un tal Maquet, que no aparecía ni en los agradecimientos del libro; la segunda parte se la encargó directamente a un portugués llamado Hogan que no hacía demasiadas preguntas. Dumas fue un pionero del ghostwriting, la contratación de escritores fantasmas, o negros, esos autores que "trabajan anónimamente para lucimiento y provecho de otro", como dice el libro gordo con menos tacto que un sarmiento.

El presidente del Gobierno no suele escribir sus discursos (y últimamente no suele ni leerlos, como diría el hijo de Dumas), ni el Papa sus encíclicas, ni el presentador del telediario sus noticias. Usan a negros clásicos: los que escriben pero no firman. Pero hay otros fantasmas mucho peores: los que firman pero no escriben. En las revistas médicas, para ser más exactos. Son médicos de gran prestigio, verdaderos líderes de la profesión en su campo, la clase de médicos de los que se fían muchos otros médicos. Y que cobran de la Big Pharma por estampar su acreditada firma en unos artículos que no han escrito, y que a menudo -- otra vez el efecto Dumas-- ni siquiera han leído.

El médico Xavier Bosch, del Hospital Clínic de Barcelona, el abogado Bijan Esfandiari, de una firma de Los Angeles especializada en malas prácticas médicas, y el filósofo Leemon McHenry, de la Universidad Estatal de California, argumentan hoy en PLoS Medicine que los ghostwriters son tan dañinos que urge perseguirlos por lo penal. Creen que hay pruebas suficientes de perjuicio a los pacientes en los casos del antiepiléptico Neurontín (Pfizer), el antiinflamatorio Vioxx (Merck), los antidepresivos Seroxat (Glaxo) y Besitrán (Pfizer otra vez), la píldora antiobesidad Fen/phen (Wyeth) y el paliativo hormonal de la menopausia Prempro (triplete de Pfizer). Según los datos más recientes (referidos a 2008), el 20% de los artículos que publican las cinco revistas médicas de mayor impacto está contaminado de fantasmas.

"Lo realmente deshonesto", explica Bosch en un correo electrónico, "es que la industria busca a una personalidad científica, algún médico prestigioso con experiencia sobrada en esa enfermedad o fármaco y, a cambio de una remuneración, que puede llegar a ser muy elevada, estampa su firma en el artículo, sin opción a revisar sus contenidos. Lo que hacen estos artículos es minimizar los efectos indeseables y maximizar la eficacia del fármaco en cuestión".

Según el investigador del Clínic, el ghostwriting "es una práctica claramente fraudulenta, y la respuesta de todos los sectores implicados --revistas, agencias públicas, la propia industria, universidades-- ha sido claramente pobre; por eso la única opción es la responsabilidad penal, dirigida especialmente contra los guest authors (los que firman y cobran); sus artículos, diseñados por la industria, son capaces de hacer cambiar las prácticas de prescripción de muchos médicos, y el perjudicado es el paciente".

Parece ser que a los fantasmas se los atrapa igual que a los pájaros: metiéndolos en una jaula.



sábado, 10 de marzo de 2012

SUERTE QUE FRANCO TUVO UNA SOLA HIJA Y NO ERA DE EL...

Millones de personas descienden de dictadores y antiguos emperadores

.Millones de personas descienden de dictadores y antiguos emperadores

La efigie de Gengis Kan en una gigantesca estatua en su honor en Mongolia. (Corbis)

Si los dictadores, los tiranos y los déspotas han cambiado el curso de la historia de la humanidad puede no ser sólo porque hayan sometido a naciones enteras a su capricho. Según un estudio recientemente publicado en la revista Evolution & Human Behavior, también podrían haberlo hecho obligando a miles de mujeres a tener a sus hijos.

Revolución agrícola (y en la transmisión de los genes)

Los genes de millones de personas provienen de las élites del pasado

El paso de nuestra especie de la vida nómada de cazadores-recolectores al sedentarismo propio de una sociedad agrícola –hace entre 9.000 y 8.000 años– fue inmediatamente seguido de la aparición de reyes, emperadores y una élite gobernante que tomó el control de todos los bienes, incluyendo el acceso a las mujeres. La tesis es que estos hombres tendieron a establecer sistemas para llegar a fecundar a cientos o miles de mujeres mientras se aseguraban de que el resto de varones estaba lo suficientemente oprimido o era lo suficientemente pobre como para tener familia. Hoy, la humanidad contaría con millones de descendientes de esta casta privilegiada, y buena parte de ellos aún contarían con la impronta genética que pudo contribuir a que sus antepasados se alzaran entre sus congéneres para someterlos.

La antropóloga evolutiva Laura Betzig ha estudiado el desarrollo de las seis primeras grandes civilizaciones del mundo en Mesopotamia, China, India, Egipto, Perú y México. “En términos evolutivos, este periodo de la existencia humana dio lugar a una enorme presión en los mecanismos de la selección natural. Muchos hombres con rasgos pocos deseables para las mujeres tuvieron ocasión de transmitir sus genes a una vasta descendencia”, explica la especialista.

Un esquema que se repite

Los emperadores sistematizaron la fecundación de mujeres

En cada una de estas grandes civilizaciones, la antropóloga descubrió que los emperadores crearon y perpetuaron sistemas para asegurarse el acceso exclusivo a las féminas jóvenes más bellas y deseables y sistematizaron su fecundación. También ha rastreado los documentos gráficos y escritos que nos quedan de estas sociedades para intentar saber cuántos hijos consiguió engendrar cada uno de los emperadores de los que se ha ocupado. “Algo que, como en el caso de China, llegó a convertirse en una ciencia”, explica la experta. “Un historiador oficial atribuye a Yangdi, el emperador de la dinastía Sui del siglo VI d.C., más de 100.000 mujeres a su disposición”. Con semejante cantidad de féminas prestas a tener a sus hijos –incluso cuando las cifras reales del gineceo fuesen muy inferiores–, se imponía depurar un método para manejar tanto capital. “Incluso tenían manuales que describían cómo proceder cuando una mujer atravesaba su ciclo fértil y entonces llevarla a presencia imperial para que el monarca la fecundara”, cuenta Betzig.

Otros recurrieron a la violencia para esparcir su simiente. Gengis Kan, guerrero y monarca mongol, tenía fama de acostarse con la mujer más bella de todo territorio que conquistase. Un estudio genético reveló la parte de verdad que hay en esta leyenda con el curioso dato de que el mongol tiene hoy 16 millones de descendientes varones esparcidos por buena parte del mundo. Durante el mismo estudio, sólo se consiguió rastrear la remonta genética directa a esa misma época de unos 800 hombres, lo que arroja un dato contundente: por cuantiosa, la descendencia de los emperadores del pasado es la que ha prevalecido incluso muchos siglos después de muertos.

La práctica comenzó con la revolución neolítica y acabó con el final del absolutismo

Esta particularidad se debe, según Betzig, a la estructura en que estaban organizadas las sociedades de la época. Las colectividades de cazadores-recolectores eran grupos más reducidos, socialmente menos complejos y con frecuencia, nómadas. En la práctica eran más igualitarios, pues mujeres y hombres gozaban de un mayor grado de libertad para tener el número de hijos que quisieran, si es que querían, y de disponer sobre su propia procreación. “Una libertad que probablemente se debiera a su movilidad”, explica Betzig. “Si su grupo era de repente atacado por una gran personalidad que trataba de dominar el acceso a los recursos sencillamente se marchaban a algún otro lugar”.

Hasta el descubrimiento de América

La revolución agrícola trajo el asentamiento de estos grupos en enclaves definitivos. En un primer momento, las sociedades que acabarían convirtiéndose en la mesopotámica, la inca o la egipcia se asentaron en llanuras fértiles en torno a grandes ríos, rodeadas por montañas, desiertos u otros accidentes que complicaban el movimiento de un grupo humano que, además, era cada vez más grande. Cuando el asentamiento se demostraba sostenible se hacía perenne y con ello, empezaban a aparecer las primeras estructuras de gobierno complejo que con el paso del tiempo darían lugar a las élites y los emperadores.

Algunos emperadores incas tuvieron hasta 400 hijos

Betzig identificó esta tendencia a la sistematización de la procreación de los grandes líderes en todas las grandes civilizaciones que estudió. En Egipto, las excavaciones en la tumba del faraón Ramsés II, que vivió hace 3.200 años, sugieren que tuvo 200 hijos. Los papiros encontrados en la tumba de otro –Seneferu, que reinó hace 4.600 años– describen una ocasión en que tomó a 20 doncellas. En el imperio inca había casas de vírgenes donde jóvenes de todo el territorio eran enviadas a esperar la fecundación del inca. Según Betzig, “antes de la invasión española del siglo XVI el emperador Pachacútec tuvo cerca de 400 hijos, y los de Túpac Yupanqui ascendieron a 300”.

Fue precisamente “el descubrimiento de América por parte de los europeos lo que acabó con las últimas grandes civilizaciones antiguas”, comenta Betzig. También la aparición de sistemas sociales y de gobierno más descentralizados y menos personalistas, como los modernos estados democráticos, dieron al traste con este tipo de prácticas. “Las personas tienen la oportunidad de emigrar y evitar regímenes despóticos”, explica la experta. “La literatura de esas épocas pasadas demuestra que ya entonces las personas querían tener su propia familia. Hoy, por vez primera en miles de años, tienen la oportunidad de hacerlo”.