miércoles, 25 de abril de 2012

Sobre el orden interno de las células

 DIALOGO CON VALERIA LEVI, DOCTORA EN QUIMICA, INVESTIGADORA INDEPENDIENTE DEL CONICET

Las células son increíbles mecanismos, donde se cruzan señales y acciones, donde hay moléculas que caminan –sí, caminan–, donde pasan muchas cosas que todavía no comprendemos del todo.
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 Por Leonardo Moledo
–Cuénteme qué se hace en este laboratorio de dinámica intracelular de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA.
–El trabajo de nuestro laboratorio apunta a entender determinados procesos biológicos, desde un enfoque novedoso si se lo compara con la forma tradicional en que se hace biología o química relacionada con biología.
–¿Qué es lo que quieren saber? –Bueno, tengo que hacer un poco de historia para eso. Yo soy química y hasta la mitad de mi doctorado yo tenía la imagen de la célula que tiene cualquier chico que sale del secundario: no hay mucho orden, pero de alguna forma, la célula hace lo que tiene que hacer. Lo que fui aprendiendo con el tiempo es que eso no es así, que está todo muy ordenado y que ese orden es fundamental para la función biológica de cada una de las células. Cuando se estudia más, se ve que las células se parecen más, en sus propiedades, a una gelatina que a una sopa. Cómo las cosas se mueven dentro de esa gelatina es en lo que trabajamos en nuestro laboratorio. En la célula hay mecanismos que permiten que las cosas se muevan en determinada forma. Eso permite que haya distintas concentraciones de distintas cosas en distintas partes de la célula que están relacionadas con la función biológica.
–¿Está hablando de un orden centralizado? –No es un orden centralizado. Hay ciertas señales que tienen un orden muy estructurado localmente que a la vez se traslada a grandes distancias...
–A ver, déme un ejemplo. –Le cuento primero globalmente en qué trabajamos. En esta gelatina hay cosas que son muy grandes, las organelas (como las mitocondrias). Son distintos reservorios, muy grandes, donde se cumplen funciones específicas. Por ejemplo, en las neuronas hay vesículas que cargan a los neurotransmisores, que tienen que ser trasladadas largas distancias muy rápidamente. Esas cosas, por difusión, tardarían siglos. Lo que las células tienen, entonces, son unas proteínas que se llaman “motores moleculares”. En eso trabajamos.
–¿Qué son esos motores? –Son macromoléculas. Son conjuntitos pequeñitos de moléculas, que miden un millonésimo de milímetro. Aparte de todo esto, en las células hay un esqueleto, que se llama citoesqueleto celular, y que es como nuestro esqueleto.
–¿Qué es el citoesqueleto? –Son polímeros, filamentitos hechos por muchas copias de una determinada proteína, que se organizan de una cierta manera en la célula. Un ejemplo son los microtúbulos. Pero es un esqueleto que no es rígido.
–¿Y cumple una función de sostén? –Sí, entre otras. Como no es rígido, también ayuda a la célula cuando se tiene que mover, la adapta a distintos entornos... Y también es útil para las cuestiones de transporte que trabajamos nosotros.
–Volvemos a los motores moleculares... –Los motores son macromoléculas, le decía. Son proteínas que, si uno las ve, funcionan como nuestras piernas. Lo que hacen los motores es caminar por el citoesqueleto llevando y trayendo cosas, dando pasos de millonésimos de milímetro, con energía que les da la célula a través del ATP.
–¿Y cómo saben lo que tienen que llevar y lo que tienen que traer? –Esa es una de las preguntas que todavía no están contestadas. Algunas cosas sí se saben. Por ejemplo, hay determinadas proteínas en la membrana de las cosas que tienen que llevar que se unen directamente como si fueran Legos al motor, de modo que no tiene posibilidad de elección.
–En este caso, el motor se une a lo que se tiene que unir. Pero después lo tiene que llevar a algún lado. ¿Va a un lugar específico o deambula hasta que se engancha a algo? –Bueno, ésa es la segunda parte de nuestro trabajo. Son preguntas muy específicas que, con los métodos tradicionales de la biología y de la química, no se podían resolver. ¿Por qué? Porque hasta hará unos diez años, tradicionalmente lo que se hacía era mirar en conjunto muchísimas moléculas al mismo tiempo. Eso es muy bueno, porque al haber mucha información se puede hacer buena estadística, pero al mismo tiempo no es tan bueno, porque la información que se obtiene es una información promedio. La analogía que se podría poner es ésta: imaginemos que nosotros quisiéramos entender cómo funciona una ciudad. El problema es que en la ciudad hay tipos en el colectivo, tipos durmiendo, tipos en el colegio, tipos jugando. Si quiero entender cómo funciona la ciudad y meto la información de cada una de las personas y la promedio, no obtengo una información real.
–Pero en una ciudad no está todo organizado por un gobierno. Hay muchas cosas que se escapan de las manos del control gubernamental, muchos circuitos autónomos. Entonces no estaría funcionando como la célula... –Bueno, eso es lo que queremos entender. Pero estamos en un paso previo. Recién estamos empezando a salir de esta manera convencional de estudiar temas en química y biología, que es acumular datos y promediar. Eso no nos sirve. Nuestra forma de hacer experimentos es nueva: son los experimentos de molécula y de partícula únicas, donde uno estudia uno a uno qué es lo que les pasa a las distintas personas que caminan por la ciudad.
–¿Y eso cómo se hace? –Con técnicas de microscopía muy avanzada. Lo que fue muy importante para nosotros fue empezar a interactuar con el campo de la física. Todo eso empezó a hacer que la información que obtenemos de moléculas únicas o de partículas únicas se pueda empezar a organizar.
–¿Microscopios electrónicos? –No, ópticos. En nuestro caso, investigamos el movimiento de cada una de las organelas y a partir de sus trayectorias estudiamos las reglas de convivencia que existen en la célula.
–Volvamos al ejemplo de la ciudad. El motor molecular, ¿qué hace? ¿Se pega algo a lo que se encontró o busca algo específico? –Se sabe poco de eso. Hay varios ejemplos en neuronas, pero nosotros queremos ver el transporte en células más estándar. Respecto de su pregunta, puedo decirle que hay ciertas señales que activan a los motores y les hacen unirse a las cargas específicas.
–¿Y las señales quién las manda? –Depende del proceso. Muchas veces vienen de afuera de las células: por ejemplo, puede venir de afuera una señal que diga “Necesito que mandes tal organela a tal zona”, y eso hace que se active en la célula una cascada de respuestas que reorganiza la célula. Le doy un ejemplo claro. Uno de los modelos que más usamos son células que provienen de la piel de una rana, que tiene la capacidad de cambiar de color. Se pone o más negrita o más gris. Ciertos estímulos, como la luz, inician la cascada de eventos que hace que la rana pase del negro al gris. Las ranas son negras porque dentro de la célula hay unas organelas que son negras; cuando todas están homogéneamente distribuidas, se ven negras. Con la luz, se activan ciertos motores que llevan a todas las organelas cerca del núcleo. La célula, entonces, queda gris. La luz, entonces, activa el funcionamiento de determinado motor.
–Diseccionemos un poquito. Llega un fotón... –Usted quiere saber cómo es la cascada de eventos. Y eso no se sabe bien. Se saben ciertas cosas, pero no todo.
–Lo que es interesante, más allá del detalle, es la sensación que da. Cuando uno describe el proceso de duplicación del ADN, por ejemplo, da una sensación de algo totalmente organizado. Y con lo que usted me cuenta, también. Lo cual tiene que ser falso... –¿Por qué? Es una autoorganización. No es un sistema que está en equilibrio termodinámico. Ciertos procesos regulan a otros procesos, y eso tiene un feedback constante con lo que pasa afuera de la célula. Estos movimientos, a diferencia de la difusión, tienen una dirección determinada por las señales.
–Cuando habla de que “caminan”, ¿a qué se refiere? –Lo más parecido a caminar que se le ocurra. Le diría que ni siquiera es una metáfora. Lo que se vio a través de técnicas de microscopía avanzada es que las dos “patitas” del motor se mueven como si estuviera caminando. Así se puede ver que los pasos son del orden de entre 8 y 30 nanómetros.
–Ante estas cosas es inevitable sentirse asombrado. ¿Esto pasa en todas las células? –Sí, en todas.
–¿No estamos viendo de un orden que no podemos ver? –Por ahora no lo podemos describir. Aunque creo que gracias a la renovación de la forma en que se estudian los procesos de diez años a esta parte, estamos empezando a avanzar. Si yo promedio a un hombre que trabaja con uno que está durmiendo, puedo llegar a la ridícula conclusión de que los hombres trabajan el 40 por ciento del tiempo y duermen el 60, o cosas por el estilo. En cambio si observo de manera individual, me puedo dar cuenta de que la misma persona trabaja y duerme. Podemos aprender, así, que todos duermen y trabajan (lo cual, con los otros métodos, era imposible).
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El autismo, la esquizofrenia y los niveles elevados de testosterona

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Para un progenitor, casi lo único comparable a la muerte de un hijo, en cuanto al sufrimiento crónico que comporta, es el naufragio de las esperanzas depositadas en el vástago por el embate de enfermedades mentales en la infancia o adolescencia. Diversas patologías ligadas al desarrollo cerebral afectan más comúnmente a niños que a niñas. Algunos de estos síndromes arriesgan casi toda opción de obtener los placeres, ventajas y objetivos que quisiéramos que la edad adulta les deparase.
Las posibilidades de amar y trabajar, claves a las que cualquier sistema de pensamiento social, filosófico y psicoterapéutico fía la busca de la felicidad, se ven entonces arruinadas a resultas de un diagnóstico en los primeros cinco años de vida (como el autismo) o en la primera edad adulta (como en la esquizofrenia). En sendas condiciones el hijo, “mortal y rosa” está condenado a no adquirir las habilidades sociales y cognitivas básicas o a irremisiblemente perder las que pudiese haber dominado ya.
Un estudio muy riguroso
La creciente frecuencia de estos diagnósticos ha hecho aún más relevante sondear las innumerables razones moleculares que podrían justificar las discrepancias entre los porcentajes de hombres y mujeres que sufren enfermedades como los trastornos generalizados del desarrollo del tipo del autismo. Tan intrigante sigue siendo por qué algunas otras patologías como la esquizofrenia tienden a expresarse en edades más precoces en los hombres y suelen ser más graves que en mujeres con el mismo diagnóstico.
Poder comprender si subyacen factores cromosómicos u hormonales a las anomalías en la oportuna conformación interna del sistema nervioso central es el primer paso para aspirar a un enfoque preventivo o curativo. De otra forma sólo podremos seguir minimizando o ralentizar algo más los daños de lo que será su irreversible expresión en las emociones, conducta y funcionamiento social.
Resulta esperanzador que el tradicional y generalizado frívolo abordaje de las disimilitudes entre los sexos masculino y femenino empiece a generar aparte de “españoladas” y títulos superventas, ejemplos de investigación sexológica y psiquiátrica como el muy reciente de la Universidad de Cambridge, con indecible trascendencia humana, sofisticación intelectual y rigor científico.
Niveles inadecuados de andrógenos
Publicado en The Journal of Neuroscience, el equipo de investigadores liderado por el Dr. Lombardo comunicaba a principios de año el primer estudio que demuestra la influencia de la testosterona fetal en regiones cerebrales que sabíamos que difieren en su desarrollo en hombres y mujeres (es decir, que presentan dimorfismo sexual). Este hallazgo se suma al comprobado efecto desfavorecedor de niveles más altos de testosterona fetal sobre las capacidades futuras de desarrollo de contacto ocular en el bebé y para el ulterior aprendizaje del lenguaje, el desarrollo de las “habilidades sociales” y de la empatía, lo que constatado en sujetos sanos explicaría las diferentes aptitudes en estos terrenos de hombres y mujeres.
El autismo, así, podría estar relacionado con exposiciones fetales del cerebro y en especial de su sustancia gris a altos niveles de testosterona (se ignora si sólo procedentes del cuerpo del feto o también llegados al líquido amniótico desde el cuerpo de la madre), lo que empezaría a manifestarse desde muy pronto en las habilidades de comunicación y contacto infantiles. En el caso de la esquizofrenia, sería la exposición a mayores niveles de testosterona en la adolescencia lo que “colmaría el vaso” del problema de la exposición a niveles inadecuados de andrógenos durante la gestación, pudiendo disparar una cascada de reacciones que daría su expresión en la adolescencia o primera edad adulta.
Javier Sánchez García*. Médico psiquiatra y sexólogo

Piden su dimisión y el CSIF le considera “un bocazas”

Los insultos del “consejero rico” de Cospedal llevan a los médicos a convocar una huelga para mayo


Primero llamó “francotiradores” a los representantes de los dependientes; luego acusó a los médicos “de llorar”, de trabajar poco y de “mirarse el ombligo”; hace unos días aseguraba que el copago supondría para los pensionistas “cuatro cafés al mes”, para finalmente este martes acusar a muchos inmigrantes de “coger una patera porque sabían que en España tenían la asistencia sanitaria garantizada”. Él es el “consejero rico” de Sanidad de Castilla-La Mancha, José Ignacio Echániz, que con sus insultos y descalificaciones ha llevado a los médicos a convocar una huelga para la segunda quincena de mayo.
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Los médicos de Castilla-La Mancha están hartos e indignados con el consejero de Sanidad, José Ignacio Echániz, que un día sí y otro también se dedica a insultar a los facultativos. De ahí que el Colegio Oficial de Médicos le haya exigido que pida disculpas por las descalificaciones vertidas contra el colectivo, “más propias de un entorno frívolo y no profesional, que de las reflexiones meditadas y diligentes que se esperan de alguien que detenta la máxima autoridad en materia sanitaria de esta región”, señalan en un comunicado.
“Ineficaz y arrogante”
Las duras críticas realizadas por el consejero, y recogidas por ELPLURAL.COM, han llevado al Sindicato Médico a ser menos diligente que la autoridad colegial, y a pedir la dimisión del “consejero millonario” de María Dolores Cospedal. Además de responsabilizarle del cierre de consultorios, despidos masivos de profesionales y de la subida de las listas de espera, le informan que los médicos han conseguido su puesto de trabajo tras “superar un proceso selectivo que por lo que sabemos no ha superado jamás el señor Echániz”, al mismo tiempo que le recuerdan que “quienes son peligrosos para la sociedad no son los médicos, sino los gestores ineficaces y arrogantes en su incapacidad”.
“El insultómetro”
Y es que el que fuera también consejero de Sanidad de Madrid, que  Esperanza Aguirre se negó a “heredar” de Gallardón, es un “gran insultador”, dicen los médicos, y pocos sectores son los que se libran de su verbo faltón cuando éstos no están de acuerdo con sus peregrinos planteamientos. Médicos, enfermeros, celadores, dependientes, inmigrantes…la lista es tan extensa que el “insultómetro” de José Ignacio Echániz podría entrar a formar parte del Libro Guinness de los Records
Huelga forzada
Tal vez por eso al Sindicato Médico de Castilla-La Mancha no le quede otro remedio que convocar una huelga para la segunda quincena de mayo (podría ser el día 17), aunque, según declaraciones del representante sindical, Miguel Méndez, “seguimos abiertos al diálogo, pero no con insultos y descalificaciones”. Sin embargo, los médicos saben que Echaniz no rectificará: “Su orgullo y arrogancia le impide sentarse con nosotros a dialogar”, concretan fuentes del sindicato.
Medio millón de euros de capital
Pero no solo los médicos se encuentran en el centro de la diana semántica del “consejero rico” de María Dolores Cospedal. También los pensionistas han sido objeto de la mofa de José Ignacio Echániz, quien recientemente restaba importancia al impacto económico del copago ya que para los pensionistas supondría “cuatro cafés al mes”, dijo. Y es que Echániz no es capaz de entender que la pensión media de nuestros mayores no llega a los 700 euros al mes y que pagar 18 euros es un importante desembolso. No para él, con un capital de medio millón de euros,  y un sueldo anual  de más de 87.000 (ver declaración de bienes de 2012). De ahí que no sepa contemporizar y entender las dificultades de los jubilados.
¿Qué ha visto Cospedal en Echániz?
Es difícil encontrar un caso parecido en los gobiernos autonómicos del PP. Sin embargo, María Dolores Cospedal mantiene en su cargo a José Ignacio Echániz, aún siendo conocedora del desgaste que supone para su Gobierno un consejero del polémico perfil del responsable de Sanidad. No solo eso, Cospedal consiguió “colar” a Echániz en la dirección nacional del PP como máxima autoridad del partido en materia sanitaria. Decisión que está siendo cuestionada por los seguidores de Soraya Sáenz de Santamaría, como lo prueban las declaraciones del portavoz del Grupo Popular,  Alfonso Alonso, desmintiendo al consejero manchego sobre los citados “cafelitos”.
Los insultos del “consejero rico” de Cospedal llevan a los médicos a convocar una huelga para mayo 
 El consejero de Sanidad de Castilla-La Mancha, José Ignacio Echániz
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lunes, 23 de abril de 2012

CHE,FICHENLO QUE ESTE NO ES REPSOL!!!

«Entendí que la medicina maternofetal era el futuro»

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Cuando Eduard Gratacós se inició en medicina fetal, en 1997, estando en el Hospital Universitario de Lovaina (Bélgica), la consideración de que el feto en gestación es un paciente con derecho a ser diagnosticado y tratado con independencia de su madre empezaba a abrirse paso entre los especialistas que atienden a las mujeres embarazadas. El concepto de medicina y cirugía fetales apenas era conocido por media docena de especialistas en todo el mundo y solo existía un servicio dedicado al tema, situado en Londres. El hospital de Lovaina creó entonces una unidad dedicada a esta especialidad, que dirigió Gratacós hasta que en el 2000 fue contratado por el Hospital de Vall d'Hebron, de Barcelona, para que introdujera esa compleja y sutil medicina en Catalunya. Y en España.
Cinco años después, el actual candidato a Catalá de l'Any se trasladó a la Maternitat del Hospital Clínic, donde ha desarrollado la especialidad que cubre las necesidades médicas y quirúrgicas del feto, extendiéndola este año al área de la investigación sobre las principales enfermedades que se sufren en el periodo de la gestación. La Maternitat del Hospital Clínic atiende cada año a unas 2.000 embarazadas en las que sus ginecólogos han detectado alguna anomalía fetal susceptible de ser analizada. Unas 400 de esas mujeres acceden a una intervención quirúrgica en la que el paciente es su futuro hijo. Las operaciones, que realiza el equipo coordinado por Gratacós, resuelven enfermedades o lesiones que, de no ser intervenidas, cuestionarían la vida del feto, y del niño.
El motivo que llevó al doctor Gratacós a adentrarse en una especialidad tan escasamente explorada, y de la que existía muy poca casuística y documentación, fue su percepción de que «la medicina maternofetal era el futuro», según explica. La tecnología de la imagen, en constante innovación en los últimos 15 años, ha sido la herramienta imprescindible sobre la que estos especialistas pueden captar, medir y diagnosticar con precisión las dolencias del feto en formación. La ecografía que se realiza a las embarazadas cada trimestre de la gestación ofrece una información imposible de obtener por otros medios. Esas imágenes, explica Gratacós, permiten preparar a los fetos que han de ser intervenidos, ya que es posible situar su posición, inyectar el anestésico que los mantiene inmóviles y conducir el instrumental del cirujano a través del vientre de la madre.
LARGO RECORRIDO /Esta especialidad tan reciente e innovadora tiene un largo camino por recorrer, sostiene el doctor. De ahí que conceda tanta importancia al equipo de biólogos, informáticos y médicos que investigan en su servicio, en busca de biomarcadores que permitan captar diminutas lesiones cerebrales o cardiológicas en el feto, unas alteraciones que pretenden detectar antes de que den lugar a una enfermedad. «Los cambios que un feto experimenta en un día, equivalen a la evolución de un año en un adulto -explica Gratacós-. Las lesiones que se captan y resuelven en la etapa fetal evitan enfermedades que, tras el nacimiento, pueden conducir a graves deficiencias».
Las tres áreas que más definen la salud de los niños -neurológica, cardiaca y metabólica- son el objeto de estudio y tratamiento del equipo de Gratacós. Los problemas de aprendizaje que marcan la vida, las alteraciones cardiacas que condicionan el desarrollo del sistema cardiovascular, y los fallos metabólicos que determinan el crecimiento físico y psíquico pueden ser captados y reconducidos en la etapa fetal, sostiene.
El ámbito de actuación de esta medicina es tan amplio como lo son las consecuencias de las lesiones que intenta resolver. Un aspecto determinante de la especialidad es el área quirúrgica, que requiere cirujanos experimentados, tecnología adaptada a las dimensiones fetales y pericia, ya que se trata de intervenir cuerpos de dimesiones ínfimas, cuyos órganos, osamenta y cerebro son enormemente frágiles. Esta medicina avanza en paralelo al aumento del nacimiento de niños prematuros, que llegan al mundo con importantes deficiencias debidas a la inmadurez de su desarrollo. «Son todo un reto», asegura Gratacós.

PASTILLAS

Los dos ladrones entraron casi a la medianoche en la farmacia de la ciudad de Godoy Cruz, al sur de la capital mendocina. Iban armados y amenazaron al encargado del negocio. Sergio Araya no opuso resistencia y les dio todo el dinero que había en la caja, alrededor de mil pesos. Pero el dúo hizo una nueva exigencia. Y Araya accedió otra vez. Sin protestar, les entregó las diez cajas de pastillas de Viagra que reclamaban.

domingo, 22 de abril de 2012

CUANDO LES DUELE LA CABEZA

A LOS HOMBRES NO LES OCURRE

Por qué las mujeres suelen perder el interés por el sexo


Por qué las mujeres suelen perder el interés por el sexo
Aburrida, decepcionada, insegura. (Corbis)
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“Cuanto más tiempo pasa una mujer en una relación, menos deseo sexual siente”. Esta es la tesis principal de un reciente estudio publicado en el Journal of Sex & Marital Therapy por Sarah Murray y Robin Milhausen, de la Universidad de Ontario (Canadá), tras consultar a 170 universitarios. La mayor parte de las jóvenes consultadas confirmaban que el paso del tiempo las había llevado a perder interés por sus parejas, algo que no ocurría en el caso de los varones, cuyo deseo permanecía estable.
No se trata de una idea que haya sido articulada científicamente en un gran número de ocasiones. Por lo general, la ciencia contemporánea ha defendido que el deseo desaparece de forma natural de igual manera para ambos sexos. El presente estudio defiende, al contrario, que la pasión de hombres y mujeres se comporta de manera muy distinta a lo largo del tiempo. El psiquiatra alemán Richard von Krafft-Ebing, uno de los primeros en abordar las patologías sexuales a finales del siglo XIX, ya aseveró en su día que “el hombre siente el doble de apetito sexual que las mujeres”. Sin embargo, se trataba de una mera intuición que habría de ser referendada.
La mayor preocupación
Las estadísticas parecen señalar inequívocamente en tal dirección. Según un estudio realizado en 2010 por una clínica de urología de Nueva Jersey, el declive de la pasión es el problema que más preocupa a las mujeres según envejecen. Así, mientras antes de los treinta años apenas el 30% de las pacientes le daban importancia, un 48% de las mujeres de cuarenta y cinco años lo percibían como una circunstancia preocupante y un 96% de las mayores de setenta años lo consideraban su principal reto.
Los hombres que sienten un descenso de su vitalidad sexual pueden llegar a no reconocerlo
Por lo general, la disminución del deseo es el mayor problema afectivo que debe afrontar el género femenino a lo largo de su vida: un 47% de las mujeres de todas las edades lo consideran lo más importante, seguido de cerca por las dificultades para alcanzar el orgasmo (un 45%). Una situación que encuentra su correlato en el declive de la actividad sexual de las mismas, que se sitúa en un 87% hasta los cuarenta y cinco años, un 45% entre los 55 y los 70, y apenas un 15% entre las mayores de setenta años, según el estudio anteriormente citado.
¿Biología, evolución, cultura?
La razón que aducen las teorías evolucionistas para explicar esta divergencia es que el hombre ha de permanecer siempre sexualmente activo, puesto que está biológicamente programado para depositar su semilla en el mayor número de lugares disponibles, con el fin de garantizar la prolongación de su linaje. Por el contrario, según dicha visión, las mujeres deben perder su apetito con el fin de que se puedan centrarse en sacar adelante a sus hijos y evitar coitos que no tengan como fin la reproducción. ¿Pero se trata de algo universal?
Eso parece sugerir un estudio realizado por David P. Schmitt de la Universidad de Bradley, tras entrevistar a diferentes individuos de cincuenta y dos países distintos, repartidos por los seis continentes. Schmitt llegó a la conclusión de que los hombres (y las mujeres) parecen comportarse de forma semejante en cualquier lugar del planeta en lo que respecta al sexo, por lo que no se trataría de algo exclusivamente cultural. Dicho estudio añadía que la testosterona influye en un alto grado en el deseo masculino, pero que no es la única razón para explicar esta situación, ya que la ciencia aún no ha llegado a un acuerdo respecto a este punto.
En una línea diferente, los profesores Pamela Regan y Leah Atkins de la Universidad de California, autores de Diferencias y semejanzas sexuales en la frecuencia y e intensidad de las relaciones sexuales, apuntan a una razón más sociológica. Según su estudio, el sistema de castigos y refuerzos que condicionan la educación de las mujeres y los hombres es muy diferente en ambos casos, de igual forma que ocurre con las creencias y tópicos sobre los mismos. Así, “los hombres son animados a considerarse criaturas sexuales, con un deseo omnipresente e incontrolable, mientras que las mujeres son entes asexuales, cuya pasión debe ser controlada inmediatamente”.
El embarazo, la lactancia y la menopausia pueden afectar negativamenteSegún el estudio, la interiorización de dichas ideas preconcebidas provoca que un gran número de mujeres consideren que, inconscientemente, su deseo debe ser regulado y puesto en cuarentena. Sarah Murray y Robin Milhausen recordaban en su estudio que por la misma razón, los hombres que sienten un descenso de su vitalidad sexual pueden llegar a no reconocerlo porque ello horadaría la imagen de su virilidad.
Calidad, no cantidad
Sin embargo, otro estudio realizado por diversos investigadores australianos llamado Satisfacción sexual entre los hombres y mujeres heterosexuales: la importancia de la frecuencia deseada del sexo proporciona un matiz diferente a la reciente investigación de los canadienses.
En él, los resultados señalaban que un 54% de los hombres y un 42% de las mujeres consultadas afirmaban encontrarse poco satisfechos con la vitalidad sexual de su relación. Pero existía una gran diferencia entre las razones que ambos sexos aducían: casi todos los hombres descontentos señalaban que su situación se solucionaría si tuviesen relaciones íntimas más a menudo, mientras que las mujeres, en un tercio de los casos, no apuntaban a la cantidad de sus relaciones como algo esencial.
En realidad, como señalan los estudios, un menor deseo sexual no tiene por qué implicar que se practique menos sexo. En realidad, se trata de un mero sentimiento interno, relacionado con la libido de la mujer, que influye la predisposición de las mismas a hacer el amor y a disfrutarlo. No se trata de cuánto sexo se tenga, sino de cuántas ganas se tengan de hacerlo, un factor que influye en la calidad del mismo.
Los estudios intentan explicar este descenso en la libido a través de un pequeño abanico de razones, íntimamente relacionadas con los cambios del organismo femenino. Por ejemplo, la percepción del declive del atractivo suele afectar mucho más a las mujeres que a los hombres, lo que aumenta la inseguridad latente en sus relaciones afectivas. Al mismo tiempo, un mayor estrés influye de forma negativa en las ganas de tener sexo del género femenino, algo que no ocurre con los hombres. Otras alteraciones del cuerpo, como es el caso del embarazo y la lactancia o la menopausia, pueden influir negativamente. Son momentos críticos que no afectan al sexo masculino.
Cuanto más fuerte sea el compromiso por hacer feliz a tu pareja, de mayor vitalidad gozará la vida sexual de la mismaOtro grupo de investigadores californianos se preguntaron de qué forma pueden afrontar las mujeres tal situación. Y recogieron sus conclusiones en un estudio llamado Manteniendo el deseo sexual en las relaciones íntimas: la importancia de los objetivos. Básicamente, concluían, la mejor forma de hacerlo es proponiéndose unos objetivos comunes que se puedan alcanzar conjuntamente.
Un compromiso común
La principal diferencia entre aquellas parejas felices y las que se encontraban decepcionadas tras unos meses de relación era que las primeras se planteaban unas mismas metas y tenían aspiraciones comunes. Aquellos que seguían queriendo divertirse juntos, expandir su relación o superar juntos las dificultades se mostraban contentos tras varios meses de relación. Lo que a su vez condicionaba el deseo sexual: debido a que es percibido como una de las mejores herramientas para mejorar la intimidad y la cercanía de la pareja, se presentaba como algo deseable, incluso a largo plazo. Dichas parejas habían conseguido superar el declive de la pasión inicial utilizando el sexo con otros objetivos.
La última conclusión extraída de dicho estudio es que plantearse como meta la satisfacción sexual de uno mismo o de su pareja es el camino más corto para mantener la pasión viva a diario, puesto que define unos objetivos concretos que pueden llevarse a cabo en el día a día. Cuanto más fuerte sea el compromiso por hacer feliz a tu pareja, de mayor vitalidad gozará la vida sexual de la misma.
Dicho estudio se abría de forma irónica con la célebre cita de la actriz Zsa Zsa Gabor en la que señalaba que “no sé nada del sexo, porque he estado casada toda mi vida”. Una sarcástica afirmación que verbalizaba una concepción bastante extendida sobre la vida en pareja. En nuestra mano está que el célebre aforismo no se traslade a nuestro matrimonio.

sábado, 21 de abril de 2012

LOS "locos" QUE HABLAN SOLOS

Los beneficios de hablar solo

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Silencio
Hablar en voz alta nos ayuda a recordar cosas y concentrarnos en tareas.
Aunque mucha gente suele hablar sola hasta ahora no se conocía si esta conducta, aparentemente irracional, tiene algún beneficio.
Una nueva investigación en Estados Unidos dice haber encontrado una utilidad: hablar solo nos ayuda a enfocarnos en una tarea.
Específicamente, los científicos de las universidades de Wisonsin-Madison y Pensilvania, querían entender si hablar en voz alta ayuda a un adulto en la búsqueda de objetos perdidos.
En el estudio, publicado en Quarterly Journal of Experimental Psychology (Revista Trimestral de Psicología Experimental), la mitad de los participantes debían repetir en voz alta el nombre de un objeto invisible.
Por ejemplo, "¿dónde están las llaves del auto?".
Otros debían sólo pensar en ese objeto sin decirlo en voz alta.
Encontraron que los que hablaban solos pudieron encontrar el objeto más rápido que los otros participantes.
Tal como señalan los investigadores , "las etiquetas verbales -el habla autodirigida- pueden cambiar un proceso perceptual continuo".
"Por ejemplo, escuchar la palabra 'silla' puede temporalmente convertir nuestro sistema visual en un mejor 'detector de sillas' que si simplemente pensamos sobre una silla".
"Escuchar el nombre de un objeto puede mejorar nuestra capacidad de atender simultáneamente a múltiples regiones del espacio que contienen esos objetos nombrados y hacer visible un objeto que hasta ese momento era invisible" agregan los autores.

Procesamiento visual

Estudios en el pasado han mostrado que los niños utilizan continuamente esta "habla autodirigida" para ayudarse a sí mismos a llevar a cabo una conducta o concentrarse en la tarea que están llevando a cabo.
Por ejemplo, suelen repetir en voz alta cada paso que dan al vestirse o al amarrarse las agujetas y esto les ayuda realizar mejor esa actividad.
"Lo que significa es que si ya sabemos cómo se ve ese objeto (por ejemplo las llaves del auto), repetir el nombre del objeto en voz alta ayuda a nuestro cerebro a reactivar esa información visual y eso facilita su búsqueda"
Dr. Gary Lupyan
El doctor Gary Lupyan quería analizar si hablar en voz alta tiene alguna utilidad en los adultos.
Tal como explica el investigador, diseñó su estudio después de observar a adultos en el supermercado que hablaban solos mientras buscaban algún producto en las estantes.
En el estudio se mostró a los participantes 20 imágenes de distintos objetos y se les pidió encontrar uno en particular.
A algunos de los participantes se les mostró una etiqueta con un texto que les indicaba el objeto a buscar, por ejemplo: "por favor busca la tetera".
A otros se les pidió que buscaran el objeto repitiendo esas palabras en voz alta.
Estos últimos pudieron encontrar la tetera con más rapidez.
"Esto no quiere decir que hablar en voz alta hará aparecer el objeto como por arte de magia" explica a la BBC el doctor Lupyan.
"Lo que significa es que si ya sabemos cómo se ve ese objeto (por ejemplo las llaves del auto), repetir el nombre del objeto en voz alta ayuda a nuestro cerebro a reactivar esa información visual y eso facilita su búsqueda".
"Esto es lo que hacemos cuando vamos de compras y encontramos una extensa variedad de productos".
"Cuando comenzamos a repetir el nombre del producto que queremos, en nuestra mente comienzan a surgir claves visuales de ese producto, el color de su empaquetado, etc. y esto puede guiar nuestra búsqueda" agrega el investigador.

Habla y memoria

Estudios en el pasado ya han demostrado el poder del habla en la memoria.
Por ejemplo, cuando queremos recordar un número telefónico o la lista de productos que debemos comprar solemos repetirlo en voz alta y esto nos ayuda a almacenar esa información en la mente.
Pero este estudio, dice el doctor Lupyan, no investigó el impacto de las claves del habla en la memoria.
Y tampoco se trató simplemente de buscar una buena estrategia para encontrar nuestras llaves perdidas.
Tal como señalan los investigadores, el estudio demuestra la importancia de las palabras en el procesamiento visual cerebral.
Y confirma lo que han revelado otros estudios de que el lenguaje no es sólo una herramienta para la comunicación, también puede mejorar nuestros procesos cognitivos y ayudar a concentrarnos mejor.