jueves, 17 de mayo de 2012

LO IMPORTANTE ES PARTICIPAR

El 'privilegio' de mojar la cama

    Tres años llevo eludiendo el espinoso asunto de la eyaculación femenina, pero todos los meses recibo decenas de correos de mujeres que me preguntan cómo conseguirlo o de chicas preocupadas, en uno u otro sentido, por lo que mojan o dejan de mojar la cama.
    Desde este descubrimiento entrañable...
    Hola Pandora. Dejé de ser virgen hace tres meses más o menos y hoy estaba con mi chico y ya estaba "mojada", por así decirlo, desde antes de hacer nada. Empezó a estimularme el punto G y me he corrido. El problema es que no se si es pis u orina. Yo no creo que sea pis, pero me he quedado un poco rallada... Marí


    ...Hasta esta otra eyaculadora pretérita dispuesta a casi cualquier cosa para recuperar la jugosidad de antaño. Incluso a creerse lo que digan en internet.
    Hola Pandora, me pasa lo siguiente: con mi primer novio llegaba a mojar la cama entera mientras me masturbaba sobre él. El problema es que no lo he vuelto a conseguir nunca, ni sola ni acompañada. Y a veces me desespera un poco porque ya no sé si estoy haciendo algo mal o, peor, si será cosa de la edad. A lo mejor es sólo falta de información, he estado buscando, pero no encuentro en internet algo que sirva realmente de ayuda... Úrsula


    Así es que he tenido que recurrir a mis fuentes más fiables y le he preguntado a la única eyaculadora que conozco, mi amiga Elena, qué hay de cierto en lo que se cuenta por ahí.
    -"Pues es un orgasmo como todos los demás que tengo; ni mejor ni peor. No es más placentero; al menos no para mí. De hecho, no me entero de que he eyaculado hasta que me levanto y veo cómo está de mojada la cama. Por supuesto no me sucede todos los días... Tengo que estar hiperexcitada y que el chico en cuestión sepa manipular por ahí abajo, pero vamos... que, en realidad, no es para tanto".
    La sensatez de Elena, eyaculadora ella, está muy en consonancia con la poca literatura seria que he encontrado en internet al respecto. Entre ella destaco el post que le dedicó al asunto hace unos años el maestro Josep Tomás Torres en su Cama Redonda y que tira por tierra el mito ése de que las mujeres que eyaculan son diosas del sexo: "Todos los sexólogos están de acuerdo en considerar que una mujer que 'eyacula' no es más fogosa ni tiene una capacidad orgásmica mayor a una mujer que no lo hace". Amén.
    Además, si el orgasmo es suficientemente placentero... ¿qué le aporta de positivo ese chorro de líquido? "Como mucho, te aseguro que acabas pudriendo la cama", Elena dixit.
    Resumiendo la teoría fisiológica (ya para tranquilidad de todas las mujeres del mundo que durante generaciones se han avergonzado pensando que se meaban de placer) os diré que las responsables de la eyaculación femenina son las glándulas uretrales, parauretrales y de Skene. Y, como todos los rasgos físicos, unas mujeres las tienen más desarrolladas que otras (igual que unas tienen el clítoris más grande, o los labios mayores más envolventes, o la nariz más pequeña...) y son ésas las que, normalmente de forma involuntaria, eyaculan durante el orgasmo. El líquido que se expele no es orina, aunque contiene residuos de urea o creatina. Conclusión: Es algo natural que les sucede algunas veces a algunas mujeres.

    Ilustración: Luci Gutiérrez



    Y eso es todo... Ni fuegos artificiales, ni trompetas, ni fanfarrias. Todo lo que os imaginéis sobre la eyaculación femenina o 'squirt' no procede nada más y nada menos que...¡¡¡tachán!!! Lo habéis adivinado: del mundo de la pornografía.
    Conozco a actrices porno que son capaces de retener durante un rato largo un litro de agua dentro de la vagina forzando al máximo los músculos del suelo pélvico y luego soltarlo a chorro simulando una eyaculación. Lo he visto en vivo y en directo y os aseguro que era tan espectacular como cierto que aquella chica NO se estaba corriendo. Era sólo un truco. Tan mentira como la lucha libre norteamericana. Eso sí: ni lo intentéis. Es nefasto para la flora vaginal y ni te cuento para la musculatura pélvica.
    ¿Que ellas son capaces de hacerlo? Por supuesto, igual que las enfermeras saben sacar sangre, las ingenieras saben diseñar proyectos y las acróbatas dan saltos increíbles: es su trabajo. Por internet circulan vídeos y blogs con consejos peregrinos para lograr una eyaculación. Allá vosotras si decidís seguir las indicaciones de indocumentadas que no saben deletrear "grapadora" y que un día te hablan del 'squirt' y al siguiente del champú de caballo...
    La gran mayoría de los vídeos que circulan por la red de chicas presuntamente bañando a sus amantes en sus fluidos eyaculatorios son exactamente lo mismo que esas profusas eyaculaciones masculinas que parecen no acabar nunca: un 'fake'.
    Si os digo la verdad, no tengo ni idea de si alguna vez he eyaculado de esta forma porque cuando me he levantado de la cama tras un encuentro sexual y he visto las sábanas mojadas (algunas veces he tenido incluso que cambiarlas para poder dormir) no me ha preocupado si ha sido flujo, sudor o esa otra preciada mezcla de fluidos que algunos buscan como si fuera el santo grial.
    Afortunadamente, creo que mi cuerpo no tiene memoria para los orgasmos; los olvida, de tal forma que me es imposible recordar si un orgasmo es mejor que otro. Los polvos los recuerdo prefectamente, pero el orgasmo en sí; esa descarga eléctrica que te tensa los músculos, te desconecta del cerebro por unos segundos y te hace levitar de la cama... eso no lo registro en un ranking interno de experiencias. Por eso me sigue gustando tanto el sexo: porque me provoca un placer que nunca me defrauda. Lo que me defrauda es la cantidad de objetivos eróticos que nos marcamos en un afán cuasi olímpico.
    Después de cogerle el gusto (yo la primera) a dar y recibir sexo oral, de reconocer que nosotras también nos masturbábamos, de presentar nuestros "periféricos" en sociedad... Entramos en la carrera de la penetración anal, de la multiorgasmia (la que no lo ha conseguido todavía lo sufre en silencio, como las hemorroides, y finge a partir del segundo orgasmo)... Y ahora, en el colmo de la presión sexual a la que nos sometemos voluntariamente tenemos que ir por la vida mojando caras, camas y entrepiernas como si fuéramos una boca de incendios mal cerrada...
    Lo dicho; siempre compitiendo... El "más alto, mas rápido, más fuerte" del lema olímpico, reinterpretado en "más largo (pene), más grandes (pechos), más tiempo (coito)... y, ahora, más húmedo".
    ¡Qué estrés! ¿Es que ya se nos ha olvidado que lo importante es participar?

    miércoles, 16 de mayo de 2012

    MAMA,JODISTES AL NENE...

    La lesión más frecuente en la infancia

    El llamado “tirón de codo” se produce en los niños de entre 1uno y seis años. Cómo prevenirlo.
    Especialistas de la Asociación Argentina de la Cirugía de la Mano (AACM) afirman que el “tirón de codo” (subluxación de la cabeza del radio también llamado “prono doloroso” o “codo de niñera”), junto con las fracturas de muñeca y codo, son las lesiones más frecuentes en los niños. Usualmente, es producida por los propios padres al ejercer una tracción en el eje del miembro con rotación del antebrazo. En caso de que el niño sufra esta alteración, la atención médica debe ser inmediata.
    ¿Cuáles son lo síntomas?
    ●Es más frecuente en niñas, el brazo izquierdo, entre 1 y 6 años (con pico máximo entre los 2 y 3 años).
    ●Ocurre luego de “tironear” al niño de la mano.
    ●Luego de este antecedente, aparece un dolor intenso en torno al codo y deja de mover el miembro superior.
    ● A veces puede escucharse el chasquido que provoca la salida (subluxación) o acomodamiento del radio.
    ●El diagnóstico es clínico (no es necesario realizar radiografías ni ecografías).
    ●Se debe investigar, antes de iniciar alguna maniobra de reacomodamiento, si hay signos de compromiso del hueso, arterial o neurológico.
    ●Si hay hinchazón local u otros signos se debe solicitar radiografía para descartar fracturas.
    “Muchas veces esta luxación parcial de uno de los huesos no puede verse con ninguna radiografía, ya que a esta edad es en mayor parte cartílago” aseguró el Dr. Paul Pereira, Miembro de la Asociación Argentina de la Cirugía de la Mano. “Si bien no se sabe la causa exacta, debido a la anatomía y laxitud de las articulaciones en los niños, esta lesión es mucho más frecuente que ocurra a edades menores de 5 o 6 años, no existiendo en niños más grandes ni en los adultos”, agregó el Dr. Andés Dogliotti, Miembro de la Asociación Argentina de Cirugía de la Mano (AACM).
    Cómo se trata: Aunque puede ocurrir que los codos subluxados se reacomoden solos con el paso del tiempo, la mayoría de las veces es necesaria la intervención médica para manipular los huesos del antebrazo de manera que la cabeza del radio vuelva a su lugar.
    “Los niños con prono doloroso suelen reconocerse fácilmente por su presentación clínica y son rápidamente tratadas a través de una simple técnica de reubicación. Es una de las satisfacciones más grandes que un medico puede tener, ya que logra calmar inmediatamente el dolor, y permite recuperar el movimiento espontáneo del brazo rápidamente”, indicó el doctor Dogliotti.

    Abortos, en primera persona

    El médico Germán Pablo Cardoso fue llamado Dr. Aborto cuando la Policía Metropolitana irrumpió el año pasado en su consultorio. Ya fue sobreseído de la causa judicial. Pero la decisión que tomó la primera vez que una compañera de trabajo le pidió que la ayudara a interrumpir su embarazo se fue forjando en militancia. Ahora revela la trama de negocios, hipocresías, riesgos, técnicas y fantasmas que genera la clandestinidad.

     Por Luciana Peker
    –Doctor: me quede embarazada y no puedo tenerlo. La partera del pueblo se murió y necesito que alguien me ayude, estoy sola y tengo varios hijos chicos –le pidió una enfermera de uno de los pueblos donde trabajaba como cirujano, en el año 2000.
    Lo dudó. A Germán Pablo Cardoso le hubiera gustado estudiar fotografía. Pero en La Plata, en 1975, la Triple A cierra la carrera. Intenta en Diseño pero su padre le baja el pulgar. Se arrima a Arquitectura y la desaparición de sus compañeros lo aleja. Finalmente, eligió Medicina porque era la carrera en donde más podía estudiar solo y apenas pisar la universidad para rendir. Además, su papá era médico, y la herencia pesa. Mucho más en Benito Juárez, el pueblo bonaerense donde él vivía y su padre tenía campos, consultorio y clínica. Se recibió en 1984 junto con la democracia y decidió ser cirujano. Le gustaba poder solucionar problemas con sus propias manos.
    Tanto que, después, tomó de latiguillo para tranquilizar a las pacientes la frase: “Ya no tenés un problema, ahora tu problema es mío”. Aunque la clandestinidad es un problema para todos. El 8 de junio del año pasado la Policía Metropolitana entró a su consultorio porteño de Carlos Calvo y Solís, después de cinco meses de investigación, a cargo de Martín Zavaleta, de la Fiscalía en lo Penal, Contravencional y de Faltas Nº 2 de la Ciudad de Buenos Aires. Había una paciente en la camilla que salió retratada en la filmación que la fuerza de seguridad le entregó a Telefe. Y el comisionado Gabriel Rojas habló del delito mientras mostraban imágenes de sangre en el piso para que la mancha se expandiera. La jueza Laura Bruniard desestimó la denuncia y la magistrada Rita Acosta dictó la falta de mérito porque no había ejercicio ilegal de la medicina y el aborto no entra en la jurisdicción de la Justicia porteña.
    Cardoso se asustó. Se deprimió. Pero volvió a decidir. Y decidió convertirse en una voz de los médicos que también pelean por el derecho a decidir. Esa voz es la que revela a Las/12 las razones por las que un profesional de la salud no es sólo un activista, un intelectual o un voluntarista. Cobra. Si la práctica del aborto todavía tiene el mote de tabú, cuánto se cobra y por qué son preguntas, hasta ahora, no contestadas. Esta vez sí:
    “Es que esta actividad te va cerrando otras puertas, incluso hay médicos que eran jefes de servicio de hospitales importantes y tuvieron que irse o los desplazaron a puestos menores, o que eran profesores en la facultad y los echaron. O sea: se te cierran las puertas de las demás actividades, y si decidís trabajar de esto tenés que trabajar y cobrar. Espero que se entienda”, dice, incluso después de la entrevista, a solas, en la Ciudad de Buenos Aires, adonde viene de visita, desde Tandil, su lugar de residencia, donde, mucho antes de que lo enfocaran las cámaras, ya se había contactado con grupos feministas. Aunque ahora su posición es más activa y creó el Grupo Médico Argentino por el Derecho A Decidir.
    Viene de tomar mate con su familia, así que prefiere uno, dos, tres tés. Le gusta hablar de su vida cotidiana y reniega de los profesionales que sólo giran en torno de su actividad. Le cuesta sacarse los anteojos que ya tiene adosados a su identidad y su imagen refleja a un médico pueblerino, de 54 años –mucho vivido y con ganas de mucho por vivir– con el peso en su cuerpo de qué dirán, que en su caso es concreto y no potencial.

    En la carrera nunca le hablaron nada de cómo evitar la mortalidad por un embarazo no buscado...

    –Nunca. Hubo una ley mordaza que puso Isabelita. No sabíamos qué eran los anticonceptivos, ni un legrado. Un cirujano lo que sabe lo aprendió de estudiarlo o de verlo. Pero yo tuve que inventar y hacer mi propio protocolo en base a la experiencia, qué instrumental uso, qué anestesia uso, qué aguja uso, todo...

    ¿Cómo fue la primera vez?

    –Tomar la decisión, la primera vez, fue un conflicto tremendo. Qué dirán mis padres, mis vecinos, mis hijos, los otros médicos. Fue un conflicto moral porque sabía que me quemaba para toda la vida. Pero, por otro lado, está la paciente que buscaba una solución y se desvivía trabajando y pensando en el futuro de sus hijos y me decía que no podía tener otro, porque sus chicos no iban a poder estudiar.

    ¿No lo hizo por encontrar una especialidad que le diera dinero fácil?

    –No, al contrario, me complicó. Esto no se hace alegremente. Después se convierte en un desafío y en una batalla. Uno siente “acá viene la mujer con un problema y yo se lo voy a resolver bien”. Yo lo vivo como un servicio. Le doy seguridad a una mujer que si no correría riesgo y que ha pasado por distintos lugares y ha salido espantada.

    ¿Qué peligrosidad genera la clandestinidad?

    –La primera vez yo no tenía experiencia y la paciente terminó en el hospital porque se me habían quemado los papeles: o tenía que sacarle el útero o ya no sabía qué hacer. Le dije que fuera al hospital y la fui a ver. Pero hay inescrupulosos que le cobran y después no se hacen cargo. Eso me lo han contado. También hay gente que no es ni siquiera enfermero o no puede contestar las preguntas de las pacientes: cuándo me va a venir la menstruación, tengo que tomar antibiótico, con qué me lo hace, cómo esteriliza. Hay muchos que no tienen conocimiento de medicina, ni de anatomía, ni del instrumental, de nada. El tema es que al ser clandestino les va bien porque la gente tiene que recurrir a ellos.

    ¿No es antiético cobrarle a una mujer por una práctica que no puede hacerse en un hospital público?

    –Algo hay que cobrar porque es una operación que tiene costos y honorarios. Si no tiene plata yo se lo hago igual, pero no se lo voy a decir al principio, le hago como una investigación para ver si puede o no puede... Pero si no cobrara estaría dedicado a otra cosa. Al menos que haga uno al año, si no no se puede ni mantener un consultorio, ni el instrumental, ni nada. El tema es cuánto se cobra. En Olavarría un señora viuda de un médico que no era ni médica cobraba entre 5 y 20 mil pesos. Y yo sé de lugares selectos a los que van políticas, por ejemplo, en que te cobran 20 mil, pero dólares, y en Buenos Aires van de 7 mil para arriba. En Tucumán, que es una provincia con menos poder adquisitivo, nadie baja de 5 mil, o las enfermeras, que no son médicas, arrancan en 3 mil pesos.

    ¿Cuánto cobra?

    –3500 pesos, que es menos de lo que cobra cualquier médico. Hay algunos que trabajan en clínicas y lo hacen pasar como un aborto incompleto espontáneo y arreglan aparte con la paciente.

    ¿Se lucra con el aborto?

    –Sí, ni hablar.

    ¿Qué efecto económico tiene la prohibición?

    –Algo prohibido que te soluciona un problema no tiene tarifa.

    ¿La solución sería legalizarlo?

    –La legalidad da seguridad a la paciente que se atiende bajo un protocolo supervisado por el Estado, como cualquier práctica médica.

    ¿Cuál sería el riesgo de muerte si el aborto fuera en hospitales o clínicas?

    –Tendríamos que ir a las tasas de Europa, que son ínfimas, mucho menores a un parto. Si el aborto fuera legal sería una situación rarísima que una mujer muriera por un aborto.

    ¿A usted le pasó alguna vez?

    –No, por suerte no, toco madera.

    ¿Y cómo fue autoformándose para poder realizar abortos más seguros?

    –Pasé de la nada a tener mi propio protocolo. Estoy las 24 horas del día pensando cómo es el mejor instrumental, el mejor movimiento y la mejor anestesia. Por ejemplo, la clave de la anestesia –local– es que esperes unos minutos para que haga efecto, aunque hay médicos que hacen doler a las mujeres adrede. Cuando fui a la clínica del médico argentino (radicado en Europa) Bernardo Acuña, en España, vi que hacen el ciento por ciento de las intervenciones con una bomba de aspiración y eso anda muy bien hasta las 12 semanas. No tarda ni un minuto. En el caso de la clínica de José Luis Carbonell practican una técnica mixta: utilizan la aspiración, más pinza o instrumental. Mientras que en la Argentina los aspiradores que se venden no llegan a tener la presión necesaria y si quedan restos se produce una hemorragia. Por eso no es usual. Tenés que traer uno importado y si te lo saca la policía perdés el aparato. Pero andan muy bien. Eso es lo que se va a usar cuando se legalice.

    Actualmente los sectores conservadores remarcan el supuesto trauma post aborto. ¿Existe?

    –El trauma se da cuando la gente tiene culpa o piensan que se van a morir. A mí me dicen: “Tengo hijos, quiero vivir para ver a mis hijos”. O sea que tiene que ver con la desinformación, las dificultades de acceso al médico tratante, con malos tratos de quien se lo hace y la falta de acceso a técnicas más indoloras o más rápidas.

    ¿La clandestinidad habilita que los médicos se ensañen con las mujeres?

    –A mí me comentan que una vez que le están haciendo (el aborto) las empiezan a retar: “Si abrís las piernas para tener relaciones ahora te la tenés que bancar”, esas estupideces que no se pueden creer.

    ¿Qué piensa de los abortos medicamentosos?

    –La mayoría de las que atiendo pasaron por el misoprostol: no es ciento por ciento efectivo.

    ¿No será que el misoprostol arruina el negocio de los médicos?

    –El misoprostol sólo está mal usado. Tiene que combinarse primero con la mifepristona (RU486), que es una droga que bloquea los receptores y hace que el embarazo se vaya desprendiendo. Pero la mifepristinta no se consigue ni en Argentina ni en Latinoamérica.

    ¿Receta misoprostol?

    –En algunos casos puntuales, pero con supervisión médica. Tengo que estar presente y con el teléfono abierto. Y siempre debe usarse en embarazos muy tempranos. También se dice que el misoprostol es el abortivo de los pobres, porque si tenés un aborto incompleto ya te pueden atender en un hospital.

    ¿Las críticas no son porque la vía no quirúrgica independiza a las mujeres?

    –No es una defensa corporativa. Las dos situaciones no tienen ni comparación. Vos entrás a un consultorio y a la hora te vas con el problema resuelto. No es comparable a estar quince días con dos o tres ecografías de por medio y bancártela sola en tu casa. A mí me vienen chicas y me dicen que no quieren ni la hemorragia, ni que les pase nada. Igualmente, las mujeres tienen que ir al médico en todos los casos.

    ¿Las mujeres que se mueren por abortos mal hechos son las más pobres?

    –Las pobres son las que van a un enfermero a que les ponga una sonda para que eso le cause una infección y les provoque un aborto. Si quedan los restos infectados y se hace una septicemia cuando consultan ya es irreversible la muerte. También existen las agujas de tejer, los tallos de perejil, los abortos instrumentales hechos por cualquiera en cualquier lugar.

    En cambio, las mujeres que tienen más de cinco mil pesos...

    –Lo hacen en un quirófano y no corren riesgo porque tienen un médico encima suyo que no va a hacer macanas. Un aborto de hasta 12 semanas es una práctica menor absolutamente. Es como ir y arreglarse una muela, es una intervención de muy baja complejidad. Tardás más en hacerte un té que en salir caminando con un embarazo de ocho semanas.

    ¿Cuáles son sus propios límites?

    –El tiempo. Yo estoy técnicamente preparado, pero trato de no hacer más de 12 semanas y nunca más de 16 semanas. Una cosa es un embrión y otra un feto. Para mí es un límite. Si fuera un embarazo avanzado tendría miedo, impresión, como cualquier ser humano.

    ¿Cuál es el lugar de los varones? ¿Acompañan, pagan, sufren, se borran?

    –Están los que pagan y dan confianza, o los que pagan solamente y dejan a la mujer sola. Hay varones a los que uno no les ve la cara y otros que quieren ver el consultorio y la matrícula. Mientras que algunos están asustados o llaman cuarenta veces literalmente. Los hombres también la pasarían mejor si fuera legal.
    A usted se lo conoce por un video de un operativo de la policía porteña. Pero si la Metropolitana no tenía jurisdicción, ¿a qué atribuye la difusión televisiva? ¿A un interés político o a la idea de generar temor?
    –Sí, estaban muy cerca las elecciones del gobierno porteño y venían haciendo algunas cosas así: sacar manteros, cerrar una farmacia que estaba a la vuelta de mi consultorio –que vendía misoprostol– entre San Cristóbal y Constitución. Por ahí rompí las reglas. Nunca pagué coimas.

    Es llamativo que se allane un consultorio en zona sur y no en Barrio Norte...

    –Ni hablar. Yo atendía a muchas extranjeras: peruanas, bolivianas, ecuatorianas, paraguayas y gente de clase media tirando abajo. La mayoría de las mujeres eran mucamas. Los pocos casos de clases altas me decían: “No importa la plata, importa que hagas las cosas bien”. Pero la mayoría eran gente trabajadora. Hay diputadas que han pagado 18 mil dólares en consultorios de Santa Fe y Callao pero no lo dicen. La hipocresía es fenomenal, las que tienen la plata se lo hacen y las otras que se arreglen.
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    LOS ASESINOS QUE PIDEN LA PENA DE MUERTE

    ASESINO

    Carlos De Luna, un hombre de origen latino ejecutado en Texas en 1989, fue ajusticiado por un crimen que no cometió, según una investigación llevada a cabo por un profesor de la Columbia University de Nueva York. De Luna fue acusado en 1983 del asesinato de Wanda López, empleada en una tienda de una gasolinera. El hombre fue condenado y ejecutado con una inyección letal seis años después del juicio, aunque él siempre se declaró inocente y llegó a dar el nombre del verdadero asesino, Carlos Hernández, con quien había estado esa noche. “Si un nuevo juicio fuese posible de alguna forma hoy, el jurado absolvería a De Luna”, asegura el profesor Liebman.

    martes, 15 de mayo de 2012

    COMO SER UN PAYASO Y CREERSE MEDICO

    Cavadas: ser médico para ligarse enfermeras

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    El cirujano Pedro Cavadas. / JORDI VICENT


    El cirujano Pedro Cavadas, conocido por sus trasplantes experimentales de piernas o cara, nunca se ha distinguido por su discreción. Ni en su indumentaria (son célebres en las ruedas de prensa sus estilismos tipo safari o étnico) ni en sus manifestaciones públicas. Pero su atracción por lo políticamente incorrecto nunca le había salido tan cara como para llegar a ponerse en contra al colectivo de enfermeras.
    En una reciente entrevista en el diario Información de Alicante, Cavadas respondió que no creía en la vocación profesional. Y para ilustrar su argumento, indicó que ningún niño sabe en qué consiste ser médico. “Te puede gustar llevar bata blanca, o [puede] que creas que vas a ganar mucha pasta o que te tirarás a la enfermera”, comentó. La respuesta de las asociaciones de enfermería no se ha hecho esperar.
    El Consejo de Enfermería de la Comunidad Valenciana (Cecova) ha exigido una rectificación pública. Las enfermeras “no son las concubinas de los médicos, aunque da la sensación de que por sus manifestaciones [en alusión al cirujano] esta creencia pesó excesivamente en su decisión de ser médico”, dicen. “Una persona que se refiere con ese desprecio a otros profesionales sanitarios demuestra una altura moral que no es merecedora de ningún reconocimiento público, por muchos méritos profesionales que haya atesorado”, ha añadido el Cecova. Cavadas acababa de recibir el premio de la Fundación Doctor Balmis Rotary Club de Alicante cuando pronunció sus polémicas palabras.
    También el sindicato de enfermería Satse ha cargado contra las expresiones de Cavadas. “Es indignante que en el tercer milenio y en boca de un médico de prestigio internacional se recurra a nombrar a las mujeres como objeto sexual, denigrando su imagen como mujer y como profesional”. Además, ha comentado el sindicato, el especialista en medicina reconstructiva “ofende al colectivo de enfermeras al volver a incidir en el archiconocido y falso estereotipo de la relación sexual entre médicos y enfermeras”.
    La referencia pública a las enfermeras en los términos que emplea Cavadas es novedosa. Pero no, las palabras que dedica a las personas que han perdido el empleo y cobran una prestación, o al sector público. “Hay que intentar que dinero se gestione con buenos criterios y evitar tener miles de vagos a quienes se les paga por no hacer nada”, planteó en la misma entrevista. “Todo el mundo prefiere que hayan empresas públicas porque así se puede hacer más el vago, coger más bajas, no tener a nadie que te exija una productividad y que te paguen trabajes o no”. Y dió un paso más. “La sanidad tiene que ir hacia optimizar recursos y pagar el cuidado sanitario, pero no las vacaciones en el mar de mucha gente”.
    Cavadas se dedica a la medicina privada. Pero gracias a la pública –en concreto, a un convenio que le permite operar en el hospital La Fe de Valencia- ha podido ser el primer cirujano en el mundo que ha conseguido practicar un trasplante bilateral de manos; de cara, mandíbula y lengua; o de piernas. Para ello, ha necesitado la ayuda de un amplio equipo de excelentes profesionales de la Agència Valenciana de Salut (de la red pública). Entre ellos, ¿adivinan quien? Exacto, enfermeras.

    ¿PARA QUE QUEREMOS ALARGAR LA VIDA?

    Investigadores españoles prueban con éxito la primera terapia para alargar la vida

    Telómeros en seres humanos.Telómeros en seres humanos.
    Investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) han probado con éxito la primera terapia génica contra el decaimiento del organismo asociado al envejecimiento. Por el momento, la 'terapia antienvejecimiento' ha conseguido, con un solo tratamiento, prolongar la vida de ratones hasta en un 24%.
    El trabajo, que publica este miércoles en la revista 'EMBO Molecular Medicine', desarrolla una estrategia nunca antes empleada para combatir el envejecimiento, se trata de un tratamiento efectivo y seguro -en el modelo animal-, que actúa directamente sobre los genes, pero que se aplica a animales adultos, y una única vez.
    Liderado por la directora del CNIO, Maria A. Blasco, y Bruno M. Bernardes de Jesús, coautor del trabajo, en colaboración con Eduard Ayuso y Fátima Bosch, del Centro de Biotecnología Animal y Terapia Génica de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), trataron a ratones adultos, de un año de edad; y viejos, de dos años. En ambos casos la terapia génica tuvo un efecto "rejuvenecedor", escriben los autores.
    Los ratones que fueron tratados al cumplir el año vivieron, de media, un 24% más; los de dos años, un 13$ más. Así, la terapia consistiría en lograr que las células expresen telomerasa, la enzima que 'ralentiza' el 'reloj biológico'.
    En general, la terapia mejoró sensiblemente la salud de los animales, retrasando la aparición de enfermedades asociadas a la edad -como la osteoporosis y la resistencia a la insulina- y mejorando los valores de indicadores de envejecimiento, como la coordinación neuromuscular.
    Este trabajo "demuestra que es posible desarrollar una terapia génica antienvejecimiento con telomerasa sin aumentar por ello la incidencia de cáncer", escriben los autores. "Los organismos adultos acumulan daños en el ADN resultado del acortamiento de los telómeros, este trabajo muestra que una terapia génica basada en la producción de telomerasa es capaz de reparar o retrasar este tipo de daño", añaden.

    La telomerasa, tratada como un virus

    La terapia se basa en tratar al animal con un virus cuyo ADN ha sido modificado, concretamente ha sido sustituido por la enzima telomerasa, uno de los genes más importantes para el envejecimiento. La telomerasa repara los extremos de los cromosomas, los llamados telómeros, y al hacerlo frena el reloj biológico de la célula y por ende del organismo. El virus, al infectar al animal, actúa como un vehículo que deposita el gen de la telomerasa en las células.
    Los telómeros son estructuras que protegen los extremos de los cromosomas, pero de forma limitada en el tiempo: con cada división de la célula, los telómeros se acortan, hasta que se reducen demasiado y ya no pueden desempeñar su función. Como resultado, la célula deja de dividirse y envejece, o muere. Esto se evita con la telomerasa, que frena el acortamiento de los telómeros o incluso los reconstruye de nuevo.
    El gen de la telomerasa, no obstante, sólo está activo en la mayoría de las células antes del nacimiento; las células del organismo adulto, salvo excepciones, no tienen telomerasa. La excepción son las células madres adultas y las cancerígenas, que se dividen sin límite y son por tanto inmortales. Precisamente, riesgo de promover el desarrollo de tumores siempre había supuesto un obstáculo a la hora de plantear terapias antienvejecimiento basadas en la telomerasa.
    Por esta razón, los investigadores destacan que los animales de este ensayo no han desarrollado cáncer. Los investigadores lo atribuyen a que la terapia comienza cuando los animales ya son adultos, y por tanto no tienen tiempo de acumular el número de multiplicaciones aberrantes necesarias para la aparición de tumores.
    El virus empleado para llevar el gen de la telomerasa a la células derivan de otros no patógenos en humanos y que no tienen capacidad para replicarse. Por tanto son "muy seguros, ampliamente usados en terapia génica con un gran éxito en el tratamiento de la hemofilia y enfermedades oculares".

    Vía al tratamiento de enfermedades

    Los investigadores Virgina Boccardi, de la Universidad Segunda de Nápoles, y Utz Herbig, del New Jersey Medical School-University Hospital Cancer Centre, han señalado que este trabajo se considera ante todo una "prueba de concepto de que la terapia génica con el gen de la telomerasa es una estrategia factible y en general segura para prolongar la vida en buenas condiciones de salud y tratar enfermedades relacionadas con presencia de telómeros cortos".
    Así, destacan que aunque a corto plazo su aplicación en humanos contra el envejecimiento no es posible, sí podría abrir una nueva vía al tratamiento de enfermedades relacionadas con la presencia en los tejidos de telómeros anómalamente cortos, como algunos casos de fibrosis pulmonar humana.
    Del trabajo Blaco destaca que, aunque "el envejecimiento hoy no se considera una enfermedad, cada vez más los investigadores tendemos a verlo como la causa común de enfermedades como la resistencia a la insulina o las cardiovasculares, cuya incidencia aumenta con la edad", por tanto, si se trata el envejecimiento de las células se podrían tratar también las enfermedades.
    Por su parte, Bosch señala que el decubrimiento "podría ser imprescindible para una terapia antienvejecimiento, ya que cualquier otra estrategia requeriría de una administración constante del fármaco durante toda la vida del paciente, aumentando el riesgo de efectos adversos".

    domingo, 13 de mayo de 2012



    por José Saramago:

    "Hijo es un ser que nos prestaron para un curso intensivo de cómo amar a alguien más que a nosotros mismos, de cómo cambiar nuestros peores defectos para darles los mejores ejemplos y de nosotros aprender a tener coraje. 
    Sí, ¡es eso!
    Ser padre o madre es el mayor acto de coraje que alguien puede tener, porque es exponerse a todo tipo de dolor, principalmente de la incertidumbre de estar actuando correctamente y del miedo de perder algo tan amado. 
    ¿Perder? ¿cómo?
    No es nuestro, ¿recuerdan?
    Fue apenas un "préstamo".
    Cierto, pero es un préstamo que llega a convertirse en el don más preciado que jamás llegamos a tener en el efímero tiempo que dure el empréstito.
    Un préstamo por el que damos la vida, sabiendo que hay que devolverlo.
    Un préstamo sin intereses pero cuyo cuidado lleva implícito ¡el más alto sacrificio y la defensa más sólida!
    Cuida tu préstamo, muchos lo querrán, otros lo odiaran,
    ¡Sin embargo para ti no tiene precio!