viernes, 22 de febrero de 2013

Dona un riñón a su mujer porque ya no sabe qué regalarle

"SI NO SOY COMPATIBLE LO TENDRÉ QUE DEVOLVER", DICE LA ESPOSA
Mariela Campurza ha recibido esta mañana, envuelto en una bolsa de plástico con la inscripción “Feliz cumpleaños”, el riñón derecho de su propio esposo, que supuestamente se encontraba en el extranjero por negocios. “Es un caso. Me oyó hablar de los transplantes de órganos con unas amigas y se quedó con la copla”, explica la mujer. En realidad, su marido está ingresado en el Hospital General de Vic, recuperándose tras la extracción de su riñón y “esperando haber acertado con el regalo, porque me ha costado un riñón”.
Lo he probado y funciona”, asegura el marido
El señor Campurza reconoce que su regalo es, cuanto menos, inusual. “Es que ya no sabía qué regalarle. La ropa se la compra ella, para las joyas soy un desastre, y siempre me dice que piense en cosas que le sean útiles. Yo creo que un riñón es muy útil, te puede salvar la vida, y prefiero regalarle uno que yo haya probado y que sepa que funciona. Tampoco soportaría que le metieran el de otro hombre, como es natural”, argumenta el esposo de Mariela.

Primeras objeciones tras la sorpresa inicial

Con el riñón ya en la nevera, Mariela expresa su temor a que el órgano no sea compatible con su cuerpo. “Ya le pasó con un reloj que me compró sin acordarse de que soy alérgica al cuero. A ver ahora con esto, porque siempre pasa lo mismo”, explica. Al ser consultado sobre el tema de la compatibilidad, el marido admite que no preguntó nada a los expertos. “Somos marido y mujer, coño, tiene que funcionarle. Cuando se le estropea el coche siempre le dejo el mío y sin problemas. ¿A qué viene esta paranoia ahora?”, se queja el señor Campurza.
“Tranquilo Pepe, que si no me va lo devuelves. Porque entiendo que preguntaste a estos señores si se podía devolver, ¿no?”, apunta la mujer por teléfono. El esposo, claramente contrariado, golpea con el puño la barra metálica de la cama del hospital y grita que “si no le va bien, que lo cocine con unos ajitos y a tomar por culo”. A esta sugerencia, Mariela responde que “él tendría que saber que el ajo se me repite. Al final pasará lo de siempre: le prepararé el riñón con ajitos tiernos y será él quien se lo comerá. A ver si aprende a hacer regalos pensando en la persona que los va a recibir y no en su propio provecho. Pero me temo que el egoísmo no se puede extirpar. Que lo pregunte, por si acaso, porque esto sí sería un buen regalo y no esta mierda de los cojones”.

Identifican por primera vez conectividad cerebral del feto en el útero

 .
Científicos estadounidenses lograron demostrar por primera vez que se puede medir el desarrollo de la función cerebral del feto en el útero.
El estudio, publicado este miércoles en Science Translational Medicine, podría servir en un futuro para la detección de trastornos neurológicos, como el autismo, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad o la dislexia, que se cree surgen a partir de una interrupción en la comunicación del sistema del cerebro.
Moriah Thomason y su equipo utilizaron una técnica conocida como imagen por resonancia magnética funcional (IRMf) para visualizar en tiempo real los signos de comunicación entre las diferentes partes del cerebro del feto.
"Muchas de las cosas que sabemos no van bien en el cerebro no se pueden detectar con una foto. Y ahora con este nuevo método podemos mostrar el desarrollo del cerebro en el útero a partir de la observación de la actividad cerebral", le explicó a BBC Mundo Thomason.
Los especialistas de la Wayne State University, en Detroit, han observado hasta ahora a 110 mujeres embarazadas entre las 24 y 38 semanas. No obstante, siguen reclutando pacientes para extender el estudio.
"La mayoría de los fetos que hemos escaneado son sanos y les hemos hecho un seguimiento después de nacer", señala la experta. "El objetivo es relacionar los progresos una vez nacidos con los que observamos en el útero".

Un primer paso

Escáner cerebral de un feto (Foto: Rob Widdis)
Es la primera vez que se demuestra la conectividad del cerebro en el feto dentro del útero.
Thomason considera que esta herramienta puede ser más útil para detectar trastornos que para predecir si un niño es más inteligente que otro.
"Lo que estamos presentando ahora es una nueva herramienta y y ahora queda en manos de la comunidad científica utilizarla para investigaciones subsiguientes", aclara.
La experta indica que el siguiente paso sería definir un poco más cómo se forma la red neuronal en el cerebro.
"Cuando empezamos (este estudio) no sabíamos si podríamos hacer la medición o si ibamos a comprobar que el sistema del cerebro de un feto de 24 semanas es muy parecido al que vimos más tarde".
"Así que este es sólo el punto de partida. Todavía nos queda mucho trabajo por delante para definir cómo lucen esas redes; y sólo entonces creo que el paso natural sería comparar enfermedades o desarrollos anormales con desarrollos sanos", agrega Thomason.
Los investigadores también descubrieron que las áreas del cerebro que están en la misma zona pero en lados opuestos tenían conexiones más fuertes cuando la distancia entre ellos era menor.
Para los autores del estudio, este fenómeno tiene sentido tomando en cuenta lo que se sabe hasta ahora sobre el desarrollo cerebral de los niños.
En la medida en que crecen, las conexiones del cerebro viajan distancias más largas.
La investigación determinó además que las conexiones cerebrales en los fetos cubren primero distancias cortas.

El amor es algo más que una reacción química

El amor es algo más que una reacción química
Larisa Saenko, RIA Novosti
Todo parece indicar que desde el punto de vista científico el amor es un fenómeno muy simple.
Basta con echarle un ojo a los datos obtenidos con un tomógrafo, que ofrece imágenes del cerebro en color. Fue inventado en Estados Unidos y curiosamente todavía no ha recibido amplio uso práctico y comercial. Porque en nuestros tiempos locos habrá quien guste de preguntar a su novia si le quiere y ver confirmarse su respuesta con un detector de mentiras o con la resonancia magnética del cerebro, prueba inequívoca de las intenciones de la mujer.
Técnicas del estudio del amor: una inyección y hacer pruebas
En las imágenes obtenidas con la resonancia en cuestión las zonas “que permanecen bajo el efecto del amor” aparecen tenidas de rojo. La primera en adquirir esta tonalidad es la zona del cerebro responsable de la liberación de dopamina, la llamada “hormona de placer”. Los científicos estadounidenses ofrecen la siguiente comparación a quienes nunca han sentido el amor: es igual que si uno tiene hambre y le ponen delante una fuente con una pata de cordero asada. Equivale a ganar el premio mayor de una lotería, una metáfora más comprensible para el público estadounidense dado que el amor, según se sabe, fue inventado en Rusia.
Las siguientes en volverse rojas son las zonas responsables por la secreción de serotonina y oxitocina. Expertos en dietética dirían que es como si uno se comiera un plátano. Nada de eso, los científicos de Boston lo comparan con los efectos de la cocaína en el cerebro humano. Una sensación casi imposible de explicar a quienes nunca se han enamorado ni probado la cocaína.
Los enamorados recordarán que la separación del objeto que amamos puede provocar un dolor físico que se vuelve varias veces más punzante al ser uno abandonado. Parece que es una especie de 'mono' que siente un drogadicto. Ahora sabemos lo que significa el síndrome de abstinencia. Quizás deberíamos mostrarnos más simpáticos con los adictos a lo droga, ¿no creen?
De esta forma las tecnologías del nuevo milenio han irrumpido en el hasta entonces oculto y enigmático mundo de los sentimientos. Y eso que a principios de este milenio algunos científicos aseguraban que el amor no era sino fruto del instinto de procreación, así que los hombres se sentían atraídos por mujeres exuberantes y con capacidad de tener descendencia sana y fuerte, mientras que ellas se inclinaban por hombres altos y musculosos que puedan “cazar un mamut en caso de necesidad y apartar a manotazos a los rivales”.
Parece un esquema poco aplicable en el mundo actual, además de obsoleto: las mujeres cotizadas por los actuales hombres exitosos (que a veces tienen un físico más bien modesto) han de seguir los requisitos de las pasarelas, que muy poco tienen que ver con la fertilidad.
Resultados de un reciente sondeo de la opinión pública, llevado a cabo por la agencia matrimonial estadounidense Match.com, revelaron que los hombres casaderos no se sentían atraídos por los cuerpos femeninos, sino por las carreras de sus elegidas. Casi la mitad de los encuestados indicaron que una mujer sin ambiciones profesionales no les atrae sexualmente, sea como sea su físico.
¿Y qué me dicen de la teoría del amor como detección de feromonas? A modo de experimento se contó incluso el número de billetes que se metía en el liguero de las bailarinas de 'striptease', dependiendo del día de su ciclo de ovulación. Parece algo por completo anticientífico. ¿Y el innovador método que explica el surgimiento del amor por vía de la detección del Complejo Principal de Histocompatibilidad (CPH)? Se supone que la mujer elige como pareja a personas con un CPH diferente del suyo propio. Pero sólo en caso de no tomar pastillas anticonceptivas, porque entonces sus gustos son los contrarios.
Esta última teoría se probó de manera convincente en ratones y en peces, pero con personas parecía haber dificultades. Los postulados científicos se vieron minados, al parecer, por las pastillas anticonceptivas y además por el número cada vez mayor de parejas homosexuales.
Podríamos ver el resultado práctico de la medición del nivel de feromonas o incluso el coeficiente de CPH sin necesitar para ello de ningún equipo costoso: los investigadores estadounidenses aseguran que bastaría un beso para poder evaluar el atractivo físico, químico y mental de una persona. Pero en EEUU este descubrimiento no tiene relevancia, dado que en su mayoría se casan sin pasión, percibiendo a la mujer como amiga y no objeto de deseo sexual, demuestran los resultados del sondeo de Match.com.
Posiblemente, los hombres estadounidenses no estén tan equivocados, porque el pionero de las explicaciones científicas relativas al proceso que denominamos “amor”, Arthur Aron, de la Universidad de Stony Brook, asegura que la reacción química del enamoramiento, la pasión, el deseo sexual y del amor es poco duradera, al igual que cualquier reacción del cerebro. La pregunta es si estas reacciones tan efímeras deberían servir de base para una unión sólida.
Sin embargo, el investigador descubrió para su sorpresa en las imágenes en color que algunas parejas que llevaban casadas durante 18 o 20 años tenían casi el mismo aspecto en los centros del placer al hacer el amor que parejas de jóvenes enamorados.

PLASTICOS CANCERIGENOS

.

Piden que España prohíba el bisfenol A para uso alimentario como hizo Francia

La Fundación Vivo Sano inicia una campaña contra este componente tóxico de los plásticos

Se trata de un disruptor endocrino que ya se eliminó de la fabricación de biberones en 2011

 
El 13 de diciembre pasado la Asamblea Nacional francesa votó de forma casi unánime a favor de una ley que prohíbe el uso de bisfenol A, uno de los disruptores endocrinos más frecuentes, en materiales de uso alimentario. Es el primer país europeo que erradicará esta sustancia química, que se usa para fabricar envases como botellas o tuppers y en los revestimientos de latas de conserva, y que se ha relacionado con enfermedades como diabetes, infertilidad, cáncer de mama o de próstata. Los disruptores endocrinos son compuestos químicos presentes en multitud de productos de uso cotidiano (plásticos, cremas, champús...) sobre cuyos efectos en la salud ha alertado un informe de la OMS. La Unión Europea ya eliminó el bisfenol A (abreviado como BPA) de los biberones infantiles en 2011. Ahora la Fundación Vivo Sano ha lanzado una campaña para pedir que España prohíba de forma urgente este compuesto en materiales en contacto con alimentos y bebidas.
"El bisfenol A es la estrella de los disruptores endocrinos, el más estudiado. Hay una base científica impresionante, con más de 1.000 estudios realizados. Los datos científicos han hecho que la agencia de seguridad alimentaria francesa, la Anses, tome la decisión de prohibirlo. No queremos que España vaya a remolque, sino que esté en la vanguardia y ya hemos empezado contactos con grupos políticos", ha explicado este jueves en rueda de prensa el director de la campaña Hogar sin tóxicos, Carlos de Prada. La Anses determinó en un estudio de 2011 que era necesario sustituir esta sustancia en los envases en contacto con alimentos "cuanto antes".
El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP en sus siglas en inglés) y la Organización Mundial de la Salud presentaron esta semana un informe encargado a 16 especialistas para evaluar las evidencias científicas relacionadas con los efectos de los disruptores endocrinos. Una de sus principales conclusiones es que estos compuestos químicos son una “amenaza global” que hay que vigilar.
El cientítico Nicolás Olea, catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada, ha explicado que el bisfenol A llega a la sangre a través de los alimentos o las bebidas que han estado en contacto con materiales como envases, botellas de plástico o latas. Se utiliza para crear policarbonato, un tipo de plástico rígido transparente, y resinas epoxi, que se usan en recubrimientos y revestimientos de latas de conserva, por ejemplo. "Si se protege a los niños hasta los tres años al prohibir el bisfenol A en los biberones, por qué no se hace con el que es más débil, el feto. Habría que extender la prohibición por lo menos a las mujeres en edad de procrear", ha señalado Olea.
"Los poderes públicos están obligados a velar por la salud de los consumidores frente a cualquier posible amenaza que la comprometa y, por lo tanto, en el caso que nos ocupa, deben adoptar con urgencia medidas tendentes a que se reduzca la presencia de Bisfenol A en el cuerpo de la población española", señala la web de la campaña. "Con la mayor premura posible, debe redactarse una ley en España que impida que cualquier material, envase o recipiente destinado a estar en contacto con alimentos y bebidas (y estos en sí mismos) puedan contener Bisfenol A", añade. La petición va acompañada de un informe que repasa la evidencia científica disponible sobre este y otros compuestos químicos en el punto de mira de las autoridades sanitaria

jueves, 21 de febrero de 2013

EL MIEDO A LA MUERTE LO INVENTO LA IGLESIA



“La muerte ya no existe”

“El miedo a la muerte suele encerrar la trágica paradoja de que, al cercenar los impulsos de la vida, contribuye a eludir los riesgos que la vida incluye”, advierte el autor; a través del análisis de un célebre relato de León Tolstoi, destaca que “la sociedad y los estereotipos culturales favorecen el adormecimiento de la vida”.
.
 Por Luis Guerrero Martínez *


La muerte de Iván Ilich, escrita por León Tolstoi en 1886, es una obra paradigmática sobre la muerte como situación límite; sobre el drama del sentido de la vida ante la cercanía de la muerte. La novela presenta la historia de una persona que encarna el estilo de vida y los parámetros existenciales de muchas personas, los cuales son bruscamente cuestionados por la enfermedad y la proximidad de la muerte. La lectura de La muerte de Iván Ilich puede hacerse en tres niveles superpuestos. El primero es el nivel de la crítica social, que Tolstoi propone en la mayor parte de su obra. En el caso de La muerte..., la crítica recorre dos caminos; el primero es el de la insensibilidad social ante la muerte de los demás, y el otro es el de la vida de una persona que refleja el vacío al que habitúan los convencionalismos sociales. Pero hay un segundo nivel, el del recorrido existencial ante la proximidad de la muerte. El relato abarca los últimos meses de la vida de Iván Ilich, y Tolstoi acentúa el drama al establecer un doble contraste: por una parte, presenta a una persona que se apaga mientras recuerda los momentos en que gozaba de salud, éxito y riquezas; por otra, confronta su padecimiento con la indiferencia de su esposa, sus hijos, los médicos, colegas.
El tercer nivel corresponde al último pensamiento de Iván: “Ha terminado la muerte. Ya no existe”. Este nivel se articula con lo que formularía Ludwig Wittgenstein en Tractatus Logico-Philosophicus: “La muerte no es un ningún acontecimiento de la vida. La muerte no se vive”. En este nivel –en el que está presente un sentimiento de extrañeza– hay una propuesta muy del estilo de Tolstoi en relación con el significado de la muerte.
El dramatismo existencial con el que Iván Ilich vive la proximidad de su muerte tiene un contrapunto, que lo acentúa, cuando Tolstoi expone la trivialidad con la que se enfrenta la muerte de los demás. Heidegger mencionaba que la muerte de otro puede ser ocasión para reflexionar sobre el carácter temporal del ser humano, pero a menudo la muerte de otra persona se convierte en un acontecimiento que despierta el morbo: ¿cómo fue su muerte?, ¿cuántos hijos deja?, ¿qué va a ser de su mujer? En el relato de Tolstoi, las cavilaciones de otros están dirigidas a las vacantes laborales que el fallecimiento de Iván Ilich producirá. Y una parte del contexto de estas reacciones es el de los convencionalismos fúnebres, que Tolstoi deja al descubierto.
En cualquier caso, hay una tendencia natural a evadir la muerte de otra persona como algo que nos concierna, al fin y al cabo el que se muere es otro. “Aparte de las reflexiones sobre posibles nombramientos y cambios en el servicio, que podría traer consigo ese fallecimiento, el hecho mismo de la muerte de un conocido provocó en cuantos recibieron la noticia, según ocurre siempre, un sentimiento de alegría, porque había muerto otro y no ellos”, se lee en La muerte de Iván Ilich. Karl Jaspers explica este fenómeno de distanciamiento hacia la muerte de la siguiente manera: “El hombre que sabe que ha de morir considera este acontecimiento como una expectación para un indeterminado punto del tiempo; pero, en tanto que la muerte no desempeña para él otro papel que tener cuidado de evitarla, la muerte sigue sin ser para el hombre una situación límite”.
Inclusive el sepelio resulta para los amigos de Iván una obligación fastidiosa: no saben qué hacer ni qué decir, e interrumpe rutinas y compromisos sociales más agradables. La actitud de la esposa en el velorio se resume en guardar las apariencias, ya que la principal preocupación que tiene en mente no es la muerte de su esposo sino el futuro de ella; en especial, le preocupa la forma de obtener todo el dinero posible de los seguros de vida. Pero la crítica de Tolstoi va mucho más allá, en el recorrido que hace por la vida de Iván, en especial sus últimos meses. A Iván Illich lo enfadan los rituales y la hipocresía de los médicos, quienes no atinan a hacer un diagnóstico ni a dar un remedio y, sin embargo, conservan la falsa actitud de tenerlo todo bajo control y se dan aires de importancia, como si de ellos dependiera la vida del paciente. A esto se suma la molesta simplificación que los demás personajes hacen de los sufrimientos de Iván, ya que para ellos la cuestión es que el enfermo no sigue al pie de la letra las indicaciones médicas.
El derrumbe espiritual de Iván está motivado, en primer lugar, por los dolores que experimenta, como señales de que su muerte está próxima, pero también por la indiferencia de los demás ante sus padecimientos. La convicción de que se está muriendo y que a nadie le importa se traduce en una enorme soledad. “Los que lo rodeaban no lo comprendían o no querían comprenderlo, y pensaban que todo seguía igual que siempre. Eso era lo que más hacía sufrir a Iván Ilich.” En especial es sensible a la soledad que le resulta de la indiferencia de su familia; para su esposa y su hija, la enfermedad, las quejas, los cuidados que requiere Iván son molestos, en la medida que alteran su vida diaria. Acerca de la soledad, uno de los fragmentos más dramáticos es el que describe la actitud de la hija: al volver de un médico, Iván empieza a contarle a su mujer lo que le dijo el doctor cuando “entró su hija, con el sombrero puesto: se disponía a salir con Praskovia Fiodorovna [su madre]. Hizo un esfuerzo para sentarse a escuchar las palabras aburridas de Iván Ilich; pero no pudo resistirlas hasta el final, ni la madre tampoco”. Para la hija, fuerte, sana y enamorada, la enfermedad de su padre es irritante porque estorba su felicidad. Por su parte, Iván quiere que alguien lo compadezca y le tenga lástima, la que se le tiene a un niño enfermo.

Revelación de la vida

El contraste entre la vida ordinaria que la sociedad impone y el drama de una vida que se apaga se manifiesta en la soledad de Iván Ilich. Gracias a la recreación de este sentimiento por Tolstoi es posible comprender la trampa que suele constituir el rejuego de la vida y de la muerte.
El miedo a la muerte no es sino una proyección del deseo de vivir y suele encerrar la trágica paradoja de que, en tanto cercena los impulsos de la vida, se dejan de asumir los riesgos que ésta incluye. De esta forma, al protegernos de la muerte imposibilitamos el desarrollo de la vida. En esta paradoja, la sociedad y los estereotipos culturales favorecen el adormecimiento de la vida. En la sociedad es muy fácil protegerse, al menos en apariencia, de los peligros de la vida, pero esa protección tiene un costo: la vitalidad cede ante los parámetros y convencionalismos sociales. Soren Kierkegaard y Friedrich Nietzsche coincidieron en este punto. Para ambos existe un peligro mayor que el de la muerte: la pérdida del yo por miedo a la vida o, en otras palabras, por la comodidad que produce ser uno más en la sociedad.
Kierkegaard, en La enfermedad mortal, lo expresa de la siguiente manera: “Todo ser humano en su estructura primitiva está natural y cuidadosamente dispuesto para ser un yo, por lo que no debe, de ninguna manera, renunciar a ser sí mismo por miedo a los hombres. Sin embargo, con tanto mirar a la muchedumbre de los hombres en torno suyo, con tanto ajetreo en toda clase de negocios mundanos, con tanto afán por llegar a ser prudente en el conocimiento de la marcha de todas las cosas en el mundo, el yo va olvidándose de sí mismo, sin atreverse ya a tener fe en sí mismo, pues es infinitamente mucho más fácil y seguro ser como los demás, es decir, un mono de imitación, un número en medio de la multitud.”
Nietzsche insiste en esta misma idea a lo largo de su obra. En Schopenhauer como educador, afirma lo siguiente: “En el fondo todo hombre sabe muy bien que sólo está una vez, en cuanto ejemplar único, sobre la Tierra. Lo sabe, pero lo esconde, como si se tratara de un remordimiento de conciencia. ¿Por qué? Por miedo al vecino, que exige el convencionalismo y se oculta tras él. Pero ¿qué es lo que lleva al individuo a temer a su vecino, a pensar y obrar con el rebaño y a no estar contento de sí mismo? En algunos, pocos y raros, tal vez el pudor. En los más, la comodidad, la inercia, en una palabra, la tendencia a la pereza”.
En el ámbito literario, Saint-Exupéry retoma muchas veces esta misma idea; baste recordar el siguiente pasaje de Tierra de hombres: “Viejo burócrata, has construido tu paz a fuerza de bloquear con cemento, como lo hacen las termitas, todas las salidas hacia la luz. Has rodado como una bola en tu seguridad burguesa; en tus rutinas, en los ritos asfixiantes de tu vida provinciana, has alzado esa humilde muralla contra los vientos y las mareas y las estrellas. No quieres inquietarte con los graves problemas, bastante trabajo has tenido con olvidar tu condición de hombre. No eres el habitante de un planeta errante, no planteas preguntas sin respuesta. Nadie te ha sacudido por los hombros cuando aún era tiempo. Ahora la arcilla con la cual estás hecho se ha secado y endurecido y nada en ti podría, en adelante, despertar al músico dormido, o al poeta, o al astrónomo que quizá te habitaban al principio”.
La muerte de Iván Ilich está en la misma línea reflexiva. Tolstoi relata la vida de Iván Ilich como muy afianzada en los estereotipos sociales: la profesión, los éxitos laborales, el status social que ha adquirido, la influencia que ha logrado, el ajetreo diario de un hombre citadino en la Rusia decimonónica. Pero la aparente seguridad ante la vida encierra un contrasentido. En un primer momento, a Iván Ilich le aterroriza la posibilidad de la muerte, sobre todo porque se siente cómodamente instalado en la vida: “El ejemplo del silogismo que había aprendido en la lógica de Kiseveter: ‘Cayo es un hombre; los hombres son mortales. Por tanto, Cayo es mortal’, le parecía aplicable solamente a Cayo, pero de ningún modo a sí mismo. Cayo era un hombre como todos, y eso era perfectamente justo; pero él no era Cayo, no era un hombre como todos, sino que siempre había sido completamente distinto de los demás”.
Su estilo de vida constituye un bien preciado del que la muerte puede despojarlo súbitamente, pero es confrontado por la enfermedad y la proximidad de la muerte. En los pocos meses que transcurren desde los primeros síntomas de la enfermedad hasta su fallecimiento, Iván Ilich va cobrando conciencia del sinsentido de su vida, se va gestando paulatinamente en él una transformación, de tal suerte que hacia el final de su enfermedad lo que le angustia de la muerte ya no es la pérdida de sus éxitos y sus comodidades, sino el vacío de su propia vida; se siente incapaz de morir sin haber vivido, no quiere morir teniendo una fuerte deuda con la vida. “Luchaba por volver a sus ideas de antes, aquellas ideas que le ocultaban la de la muerte. Pero cosa rara: lo que antes velaba, ocultaba y destruía la conciencia de la muerte no producía ahora el mismo efecto.”
Finalmente comprende que aquellas cosas que no quería perder habían constituido durante gran parte de su existencia el medio para perder su vida. Paradójicamente, lo que constituía su seguridad ante la vida había sido su ruina. El último día de su vida, Iván acepta su situación: “Su carrera, su modo de vivir, su familia y aquellos intereses de la sociedad y del servicio, todo podía haber sido distinto de lo que debía ser. Trató de defender todo aquello ante sí mismo. Súbitamente, se dio cuenta de la inconsistencia de lo que defendía; y ya no quedó nada por defender”.
La novela concluye con dos párrafos que en una primera lectura parecen desconcertantes. “‘¿Y el dolor?’, se preguntó. ‘¿Qué hago con él? ¿Dónde estás, dolor?’.” Minutos después, en los últimos instantes de su vida, se dice: “Ha terminado la muerte. Ya no existe”. Lo que hasta un día antes había atormentado a Iván desapareció súbitamente. La misma narración nos muestra dos motivos detrás del acontecimiento. El primero tiene que ver con la clara conciencia y aceptación de que los parámetros que habían guiado la vida de Iván eran equivocados. En este sentido, el miedo a la muerte como sujeción a esos parámetros ya no tenía cabida, y entonces tampoco tenía ya sentido el miedo a la muerte que lo atormentaba. El segundo motivo y tal vez el más fuerte es la conciencia de que aún hay tiempo de corregir; la convicción de que aún es posible hacer algo por los demás, al menos para no causarles daño y liberarlos de los sufrimientos que su situación les provoca. En ambos sentidos, los últimos pensamientos de Iván atestiguan la convicción de Tolstoi de que la muerte que se teme es la misma muerte que impide la vida y la convierte en vacío.
* Extractado de “La experiencia literaria de la muerte. En torno de La muerte de Iván Ilich de León Tolstoi”, cuya versión completa puede leerse en http://www.luis guerreromartinez.com
.

miércoles, 20 de febrero de 2013

El Estado de la nación

NO ES SOLO LA CARNE DE CABALLO

LLEGA LA ENFERMEDAD DE SCHMALLEMBERG

Sí, puede haber riesgo para la salud: tenemos un problema serio con la carne en Europa

Sí, puede haber riesgo para la salud: tenemos un problema serio con la carne en Europa
Los alimentos fraudulentos se comercializan en forma de platos precocinados. (Corbis)
.
Como si se tratase de la crónica de un escándalo anunciado, el fraude de los alimentos precocinados con carne de caballo sigue traspasando fronteras dentro de la UE. Desde que a mediados del pasado mes de enero se descubriesen miles de lotes ilegales en supermercados del Reino Unido e Irlanda, las pesquisas han seguido el rastro de estos productos hasta hallarlos en España, Suiza, Bélgica, Holanda, Francia, Alemania, Suecia, Italia y Polonia. Un fraude alimenticio de grandes dimensiones que ya ha salpicado a la mayor multinacional de la industria agroalimentaria, Nestlé.
La compañía helvética se ha apresurado en retirar de la venta los productos que comercializa en nuestro país bajo la marca Buitoni, tras conocer los resultados positivos de las pruebas de ADN, para reemplazarlos por otros “100% carne de vacuno”, como aseguraron en un comunicado. Hasta el momento no se ha concretado el porcentaje de carne de caballo contenida en dichos alimentos, más allá de reconocer que superaban el umbral del 1%. En Irlanda y Reino Unido alcanzaban el 30%, según los datos aportados por las autoridades sanitarias.
Los datos Eurostat magnifican este escándalo al revelar que España importó una tonelada de carne equina en 2012. En Irlanda esta cifra se eleva a las 11,5 toneladas, todavía lejos de las 274,2 del Reino Unido. Sin embargo, la sombra de la sospecha no se cierne tanto sobre un problema que podría reducirse al llamado etiquetado fraudulento (pues venía indicada como carne de vacuno), sino al tipo de carne que comemos, sus efectos sobre la salud derivados de un oscuro proceso de engorde, y los daños infringidos en la cadena alimentaria.
Presencia de antiinflamatorios no aptos para el consumo humano
La guerra de los precios a la baja en el sector, especialmente en un contexto marcado por la crisis económica en el que se han disparado las ventas de los productos de marca blanca, hace que “la tentación de hacer trampas sea muy grande”, advertía Andy Bowles, director de ABC Food Safety, la agencia británica encargada de formar a los inspectores de Sanidad. Lo que todavía está por concretar es la dimensión sanitaria del problema, más allá de las meramente comerciales, como comienzan a apuntar varias investigaciones independientes.Las revelaciones de la FSA han convertido lo que era un fraude comercial en un problema sanitario
Las alarmas se centran en el uso de harinas animales para acelerar el engorde, que a finales de los 90 fueron el origen de la crisis de las ‘vacas locas’ y la UE ha vuelto a autorizar, así como de antibióticos con el mismo fin. Una peligrosa práctica que se asocia directamente con la transferencia de bacterias a humanos. Además, está extendida hasta el punto de que, por ejemplo en EEUU, la industria alimentaria está consumiendo el 73% de los antibióticos que se fabrican.
A todas estas conclusiones se suman las de la agencia británica de seguridad alimentaria, la Food Standards Agency (FSA). Los análisis bacteriológicos realizados a la carne de caballo fraudulenta han dado positivo en un medicamento antiinflamatorio, la fenilbutazona, que en estos momentos “podría encontrarse dentro de la cadena alimenticia”. Una infracción a nivel legal, según la actual normativa europea, y un peligro para la salud de las personas que consuman este tipo de carne adulterada.
 
Los productos retirados son los ravioli y tortellini de carne Buitoni.
Las revelaciones sacadas a la luz pública por la FSA han elevado a otro nivel las consecuencias del fraude de la carne de caballo, que un primer momento se redujeron a una estafa a los consumidores por “etiquetaje incorrecto” o, como lo llamaba un editorial del diario galo Le Monde, a “engañar al cliente llamándole carne a algo que nos es más que casquería y grasa”.
Colegios y hospitales encargan sus propias pruebas bacteriológicas
Como medida de precaución, un tercio de los colegios británicos han decidido encargar análisis de ADN en los productos que dispensan en los comedores, después de que se confirmase su presencia en 47 centros educativos del condado de Lancashire. Los temores se extienden ahora a los hospitales públicos, que cada vez dependen más de la comida precocinada, bien por el ahorro de costes, bien porque muchos de nueva construcción ya no cuentan con cocina. En estos casos, son las distribuidoras minoristas, que compran directamente a las grandes empresas del sector, las que están en el punto de mira. “Tenemos que saber en qué medida este escándalo se ha extendido al sector hostelero, el comercio minorista y la restauración”, reclamaba la secretaria británica de Medio Ambiente, Mary Creagh.Si pasas dos o tres años sin realizar inspecciones es fácil que se acabe incurriendo en prácticas ilegales
Los riesgos para la salud del consumo de esta carne con presencia de fenilbutazona se relacionan con enfermedades hematológicas, renales y mucosas, así como con reacciones alérgicas y problemas dermatológicos. La cadena alimenticia sufre cada vez más las consecuencias del uso de productos químicos para apurar los beneficios, como denuncia el periodista y escritor Fabrice Nicolino en su libro La industria de la carne amenaza al mundo. Pero al mismo tiempo, estas prácticas son consecuencia de una desregulación que en los últimos años tiende hacia una normativa más enfocada en el autocontrol de las propias distribuidoras.
La creciente delegación de los controles en las propias empresas interesadas es una crítica clásica de los inspectores sanitarios y veterinarios. “Las medidas de autocontrol no están mal siempre y cuando sigan existiendo inspectores públicos que supervisen estos procesos”, apuntaba el presidente del sindicato de inspectores veterinarios franceses, Norbert Lucas, a propósito de la retirada de los alimentos precocinados de Spanghero en Francia. Lucas lamentaba también que el trabajo de los inspectores se reduce principalmente al control del etiquetaje, mientras que apenas se ejerce algún tipo de control en las fábricas de transformación de las materias primas o a sus distribuidores. “Si pasas dos o tres años sin hacerles ninguna inspección, puede que acaben incurriendo en prácticas ilegales”, concluía.
Distribuidoras latinoamericanas dejan de comercializar carne de la UE
Mientras tanto, las últimas alarmas por el riesgo de contaminación en la cadena alimentaria han despertado los fantasmas de la gripe aviar o de las ‘vacas locas’, cuyas consecuencias económicas por el miedo que despiertan los productos procedentes de Europa comienzan a ser visibles. Al otro lado del charco varias distribuidoras han anunciado su negativa a comercializar carne de origen europeo hasta que no se aclare el escándalo y se restaure la confianza de los consumidores.Miles de corderos han muerto o nacido con malformaciones congénitas tras contagiarse del virus Schmallenberg
Las últimas informaciones sobre contaminaciones en animales destinados a formar parte de la cadena alimentaria tampoco son nada halagüeñas para el sector. La más reciente ha provocado grandes pérdidas económicas entre los ganaderos del Reino Unido, Holanda, Bélgica y Alemania, y es que decenas de miles de corderos han muerto o nacido con malformaciones congénitas debido al virus de Schmallenberg. Esta enfermedad, cuyo nombre responde a que el primer caso se detectó en la ciudad alemana del mismo nombre, provoca, además de la muerte de los animales, problemas de parto y una disminución de la producción de leche.
La enfermedad de Schmallenberg golpea las explotaciones ganaderas
Hasta el momento no se tiene constancia de enfermedades en humanos debido a este virus. El Centro Europeo para la Prevención y Control (ECDC) de Enfermedades ha calificado este extremo como “poco probable”, ya que otros virus genéticamente similares no causan enfermedades en humanos, pero insisten en que “esta posibilidad todavía no puede ser totalmente excluida”. El principal problema es que, como se trata de una enfermedad muy nueva (el primer caso se detecto en noviembre de 2011), no es necesario que los ganaderos con este problema en sus explotaciones informen a las autoridades sanitarias.
En el último informe del ECDC sobre esta cuestión, titulado Risk assessment: New Orthobunyavirus isolated from infected cattle and small livestock - potential implications for human health, se incidía en la necesidad de estrechar la vigilancia para detectar cualquier sintomatología sospechosa en humanos, especialmente ganaderos y veterinarios que mantenga contacto con los animales infectados.