lunes, 11 de marzo de 2013

LA NUEVA SANIDAD DEL PP EN MADRID

Un juzgado de Badajoz ha admitido a trámite una denuncia contra Ramón Zarzuela, un médico de la Clínica del Corazón Contento que, supuestamente, decidía qué pacientes iban a someterse a un tacto rectal dependiendo de los resultados que arrojaba un test que les hacía previamente, y en el que se interesaba por aspectos que nada tenían que ver con sus dolencias.
Dónde está tu dios ahora”, murmuraba con los dedos en el ano del paciente
“Cuando estás en una consulta, no cuestionas nada por miedo. Pero me extrañó muchísimo que en el formulario me preguntaran si creía que el Real Madrid debía seguir manteniendo a Mourinho como entrenador”, explica uno de los pacientes, que asegura que el doctor susurraba “Dónde está tu dios ahora” mientras le introducía los dedos en el ano.
Un portavoz del centro hospitalario ha explicado a los medios que el doctor Zarzuela tiene una gran reputación como especialista en el aparato digestivo, pero ha admitido que, precisamente por ello, suele tomarse las cosas de modo muy visceral.
“Hay detalles que le repatean el estómago, y probablemente con esos tactos rectales intentaba corregir los desarreglos físicos y también los ideológicos”, añade el portavoz, que niega que la entidad tuviera conocimiento del contenido de estos tests que Zarzuela obligaba a realizar en su consulta.
Una investigación preliminar ha confirmado que el 95% de los enfermos que eran sometidos a una exploración rectal en la consulta de este médico eran votantes del Partido Popular y estaban a favor de la privatización de la Sanidad. Un 25% de ellos reconsideraba su postura tras someterse al tacto rectal, hasta el punto de que algunos de ellos se convertían en acérrimos militantes de Izquierda Unida.
JESÚS EZCURRA | Psiquiatra

“Antes de la crisis había más suicidios que ahora”

"Hemos vivido en una sociedad hedonista que no ha tenido la cabeza bien amueblada", opina el jefe de servicios de la Red de Salud Mental de Álava

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Jesús Ezcurra (Beire, Navarra, 1948), psiquiatra y jefe de servicios de la Red de Salud Mental de Álava, sostiene que, al contrario de la percepción social de que los suicidios han aumentado por la crisis y los desahucios, ha sido en tiempos de bonanza económica cuando se han registrado más muertes por esa causa. Este profesional de Osakidetza, quien acaba de participar en unas jornadas sobre psiquiatría en Vitoria, critica que los medios de comunicación están tratando estos casos de manera “sensacionalista”.
Pregunta. ¿Sigue siendo la salud mental una cuestión tabú?
Respuesta. En parte, sí. Por ello estamos luchando contra el estigma que supone ir al psiquiatra. Las personas, como los coches, necesitan un tubo de escape y, si se tapa, el coche explota. Cada uno deberá ver cuál es el suyo: las amistades, la familia o el sistema sanitario.
P. El Eustat cifra el incremento de los suicidios en 2011 en un 31%. ¿Qué relación ve entre ese aumento y la crisis económica?
R. El suicidio es un tema muy complejo en el que influyen muchas variables. No podemos saber si una persona se suicida solo por una mala situación económica, o de vivienda, o porque a eso hay que añadirle otros problemas depresivos anteriores.
P. El presidente de la Asociación Española de Psiquiatría, Miguel Gutiérrez, critica la forma en la que los medios informan de los suicidios. ¿Cree que se deberían ocultar estas noticias?
R. Suscribo las palabras de Miguel Gutiérrez. Las valoraciones se deben hacer desde un punto de vista científico y no a golpes de corazón, y los medios están cayendo en el sensacionalismo. Hasta ahora había un pacto entre las autoridades sanitarias y los medios para no comunicar los suicidios y para no darles este aire tan dramático. Me consta que la mayoría de profesionales médicos están de acuerdo conmigo, lo que no quiere decir que no estemos sensibilizados con lo que está ocurriendo.
P. ¿Qué efectos pueden tener esas informaciones?
R. El mimetismo; que surjan personas que, por su situación familiar o sus convicciones religiosas, jamás se habían planteado esa posibilidad, pero que, al dejar de verlo como algo excepcional, decidan dar ese paso.
P. ¿Cómo puede afectar el actual descontento social a la salud mental?
R. Hay que evitar la desesperanza. Hay una generación de gente muy preparada que debe saber que la crisis no durará para siempre.
P. La OMS considera que informar de los suicidios de manera apropiada a través de los medios puede prevenir una trágica pérdida de vidas. ¿Cómo propone que se haga?
R. Hay que enfocarlo dentro de las instituciones sanitarias y los centros de salud; que sean los profesionales los que busquen la forma de prevenir ese tipo de casos.
Los medios están cayendo en el sensacionalismo con los suicidios”
P. Aparte de los suicidios, la crisis está haciendo crecer los casos de otro tipo de enfermedades mentales, como la depresión. ¿Las consecuencias podrían resultar irreversibles?
R. Un estudio de la Universidad de Baleares refleja que los casos de ansiedad, insomnio y estrés han aumentado considerablemente. Es lógico que alguien en paro, con una hipoteca y una familia a la que alimentar, sufra estrés y requiera ayuda profesional.
P. El dinero no da la felicidad pero, ¿éramos más felices cuando la economía iba mejor?
R. Datos del Instituto Nacional de Estadística muestran que en los momentos de la burbuja económica había más suicidios que en la actualidad. La carrera por ser el que más tiene también genera mucha frustración.
P. El psiquiatra Luis Rojas Marcos sostiene que, tras un periodo negativo, las sociedades encuentran la felicidad en cuestiones más simples. ¿Ve posible algo así cuando la crisis haya terminado?
R. Sí. La gente ya empieza a valorar más cosas, como ir al monte o comerse una tortilla. Hay que fijarse objetivos más realistas. Una cosa es luchar por mejorar y otra cosa es caer en la corriente del consumismo. Hemos vivido en una sociedad hedonista que no ha tenido la cabeza bien amueblada.
P. ¿Qué consejos daría a aquellas personas que se encuentran en una mala situación económica para evitar que se desestabilicen emocionalmente?
R. Cada caso es particular. Hay que darse cuenta de que no se trata solo de ayudar a alguien a buscar trabajo. También hay que ayudarle a que tenga fuerzas para luchar.
P. ¿La psiquiatría también está sufriendo los recortes que están aplicando los Gobiernos? ¿En qué lo están notando en su trabajo?
R. Nosotros por el momento no los estamos notando, pero no podemos dejar de advertir a los responsables políticos que tienen que evitarlo. Recortar en sanidad supone bajar la calidad asistencial. En el País Vasco se ha construido un buen sistema de salud mental, pero hay que seguir poniendo los ladrillos.

domingo, 10 de marzo de 2013

SERAS MUJER-MUJER O NO SERAS NADA

8 DE MARZO

LAS TETAS AL VIENTO

La quema pública de corpiños como performance de la rebeldía frente a la subordinación de las mujeres, inaugurada sobre el filo final de la década del sesenta, sigue conservando su poder revulsivo, su carácter ritual de liberación y goce. ¿Pero serían corpiños los que se elegiría quemar ahora, en este año 13 tan querido y temido por las brujas? ¿Qué se podría arrojar a un caldero común para trasmutar lo que oprime? Actrices, activistas, músicas, escritoras contestan a estas preguntas a modo de ceremonia colectiva por todo lo logrado y también por todo lo que falta.
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 Por Flor Monfort

Los primeros no fueron precisamente corpiños: antes ardieron ruleros y bucleras, ejemplares de Cosmopolitan y zapatos de taco imposible, fajas y muñecas “femeninas”. También se consumieron en las llamas pestañas postizas en sus prolijas cajas de venta y el pegamento industrial para tan dedicada acción sirvió como inflamable. Una hoguera improvisada en un tacho fue el disparador de una acción que se propagó como ese fuego que durante siglos sirvió como emblema del castigo, tortura y muerte de miles de mujeres: “brujas”, “infieles”, “blasfemas”, “asquerosas”, “herejes”, “traidoras”. Una lectura actual de ese fuego infame renace en la modalidad de femicidios que desde Wanda Taddei no para de sumar víctimas. El fuego borra huellas pero también destruye sin piedad.
Por eso, en pleno auge del feminismo y ese aire a nuevos tiempos que vibraba en los ’60, alcanzó para que una protesta del 7 de septiembre de 1968 fuera interpretada como un acto de rebeldía que hizo historia. “Algunas hasta quemaron los corpiños”, dijo la prensa de ese pequeño encuentro en Atlantic City, donde las Mujeres Radicales de NY se dieron cita para protestar contra una costumbre tan yanqui como los concursos de belleza, o el arte de exponer a una mujer al colmo de la cosificación exhibiéndola como una torta en la vidriera de una pastelería. Eso, sin contar las respuestas protocolares a las que las sometían para sumar puntos: “Me interesa la paz mundial”, “Los niños pobres me dan tristeza”, “Sueño con un príncipe azul” o “Mi fuerte es la cocina”. En aquellas sentencias de purpurina y saluditos con la mano rígida se resume el espíritu de todo lo quemable, pero fue la feminista australiana Germaine Greer la que declaró: “El brassier es una invención absurda”, desatando innumerables rituales de quema a partir de entonces y en todas partes del mundo. Las mujeres se liberaban del corpiño o brassier y reunidas alrededor de las llamas los veían retorcerse y desaparecer como merece lo innecesario, o mejor, lo que está hecho para someter, vigilar y castigar.
Tanto y tan poco ha cambiado desde aquellas quemas fundacionales hasta este 8 de marzo de 2013 que puestas a pensar en qué echarían hoy a la hoguera o al caldero de una bruja capaz de transmutar las palabras y las cosas, actrices, activistas, músicas, escritoras encontraron más de una coincidencia con sus pares de los ’60. Todavía hace falta sentir la liberación de sacarse el corpiño y andar livianas con las tetas al viento.

SERAS HETEROSEXUAL O NO SERAS NADA

¿Qué explica la aparición de un programa en horario central (Mi amor, mi amor) que cuenta la historia de un hombre que “ama” a dos mujeres tan fuerte pero tan fuerte que no puede separarse de ninguna de las dos? La vigencia de uno de los estereotipos más siniestros de la modernidad: el ideal de amor romántico, un pulpo con mil tentáculos que no sólo impone la heteronorma como bastión principal sino que se cuela como la humedad en los paradigmas que intentan escapar de sus garras. Porque no basta con la inclusión de “otros” relatos para respirar nuevos vientos, como parece predicar la tele cuando incluye un cupo diverso en sus filas.
La de Norma Castillo y Ramona Arévalo fue la primera pareja de lesbianas en casarse en la Argentina. Transitando su séptima década, la mitad de su vida estuvieron juntas, pero no se olvidan de todo lo que pasó antes: el matrimonio forzado, el sentir que “estaban mal”, que tenían que tapar la olla a presión de sus deseos y encajar como fuera en el ideario social: casarse, tener hijos, amar la casa, ser felices con eso. Por eso, Norma cuenta que desde que tuvo conocimiento de los reclamos de género se plegó a todos los que pudo y Ramona acota que su esposa estuvo en una quema de corpiños, que ella se lo contó pero Norma no se acuerda. Para ella hoy sería fundamental quemar esta consigna que parece formar parte de la educación básica: “Lo natural no es la heterosexualidad, eso es lo que quieren transmitirnos y es totalmente falso. Se han mutilado miles de cuerpos en nombre de un esquema impuesto por el poder. La toma de poder utiliza ese esquema y el que está afuera está muerto. Hay países donde todavía hay pena de muerte por ser homosexual o lesbiana. Yo reivindico la libertad sexual como condición natural del ser humano. Y lo digo por experiencia propia: tengo 70 años y 35 los viví de manera equivocada. La palabra es un arma muy poderosa, nos condiciona a medida que vamos creciendo y al mandato patriarcal lo cargamos las mujeres. Cumpliendo el mandato perdí la mitad de mi vida, hay otrxs que la pierden entera y hay quienes mueren por no seguirlo”, dice y uniendo en el aire aquella década de explosión y ésta, piensa que todavía hay mucho por hacer: “Las que éramos destinadas a ser esposas y madres teníamos que ser castas y puras. Y después otras mujeres podían ser utilizadas como putas. De ese tiempo a esta parte, la liberación femenina no se cumplió: el epíteto de puta sigue siendo valido para las mujeres, ya no se toma tan en cuenta la virginidad pero los estereotipos siguen vigentes. O peor, porque se ha tomado la libertad femenina como otra manera de explotar”, asegura y pide por la quema de los contenidos donde los culos y las tetas siguen siendo el pilar de la risa.
Para Sofía Wilhelmi, actriz, directora y creadora de Plan V, la primera serie lésbica de nuestro país, el relato canónico sigue atrasando y los contenidos con otra mirada siguen siendo bichos raros. “Si no estás casada sos una fracasada, y si tus relaciones son pasajeras, deberías tener miedo a quedarte sola. Porque estar sola es lo peor de lo peor que te puede pasar. Si es una elección, tenés un problema y probablemente te tengan que medicar. Si no tenés hijos estás incompleta y si decís que no querés tener hijos no sos mujer. Una mujer se determina por la maternidad. Y aunque no sientas deseo de criar pequeñines lo tenés que hacer. Y tenés que llevarlos en tu vientre y tienen que ser tuyos y tenés que quedar de una y si no lo hacés con un marido no lo podés hacer y te jodés”, dice y levanta sobre la hoguera un fuck you amplificado: “Mejor sola si quiero estar sola, mal acompañada si quiero acompañarme mal y si quiero tener diez hijos o cero... ¡mirate tu culo!”.
Para Helena Pérez Bellas, cantante y alma mater de la banda Los Galgos, no es que el amor no exista, lo que no existe es ese amor que comparte todo, que cela, domina, comprime, que obliga a saberlo todo del otrx, fundirse en uno y todos esos lugares comunes aparentemente ingenuos. “Creo en el amor generoso que te permite, incluso en la casa que compartís, tener una habitación con la puerta cerrada. No creo posible, incluso soportable, la idea del amor romántico que todo lo habla, que nada deja a la discreción, que no se permite que el otro tenga grises, también misterios, que necesita confirmar con la palabra. No creo en el amor que exagera o pone énfasis en te amo y la confirmación casi cotidiana y compulsiva de ese estado. Antes que el amor romántico y la idea de que alguien me salve prefiero un acuerdo de dos en donde los dos vamos a elegir salvarnos mediante las cosas que queremos hacer: yo quiero hacer un disco, vos querés tu doctorado; ninguna cosa es más importante que la otra.” La música Carola Bony se pliega al llamado de quemar el ideal de amor romántico quemando la mentira que se dice para llenar un espacio que podría estar vacío. “En cambio lo garabateamos con trazos inocentes de una noche culposa, con glitter caído de un árbol de Navidad, con sonidos cortos, temblorosos y, por sobre todas las cosas, inútiles. Mentiras blancas les llaman algunos, porque supuestamente existen para evitar sufrimientos. Prefiero un oxímoron genio, un ‘silencio ensordecedor’. Sentir que no te conozco, temerte un poco. Saber que sos libre, que la vida es un riesgo. Que soy hedonista y coherente. Que si te cuento está en la anécdota el valor. Que el amor es un encuentro del azar, un cul-de-sac suculento, donde vale la pena, y por qué no la espera, caer precipitadamente y sin control. What you see is what you get. Dejame sacar mis propias conclusiones, hacerme cargo de mi imaginación, que es tan sagrada como oscura. No me corrijas. No me preguntes. Algún día te contaré... o no.”
Y esa aventura amorosa que disciplina desde las más tiernas ficciones pensadas para adolescentes (de las que la factoría Cris Morena parece ser su representante más fiel), para la periodista Ingrid Beck ven su más siniestra realización en la discografía completa de Ricardo Arjona. “Quemaría especialmente las canciones ‘Señora de las cuatro décadas’ (les recuerdo que la letra dice cosas como ‘Permítame descubrir/ Qué hay detrás
de esos hilos de plata/ Y esa grasa abdominal/ Que los aeróbicos no saben quitar’), ‘De vez en mes’ (sobre la menstruación, y cito: ‘De vez en mes / La cigüeña se suicida/ Y ahí estas tú tan deprimida/ Buscándole una explicación’) y ‘Con una estrella’ (acerca del aborto, con sus versos celestiales: ‘Llevas una estrella en tu vientre/ llevas una vida que late/ un posible ingeniero, roquero o escritor/ quizá bohemio, quizá un señor/ quizá compositor poeta, medio loco o trovador/ quizá una idea, quizá una solución/ A esa estrella en tu vientre, no le digas detente/ si lo hubiesen hecho conmigo/ hoy faltaría una canción’). Creo que es suficiente para hacer un fogón descomunal”, asegura.

EL PARADIGMA DE LA BELLEZA

Siguiendo con el imaginario mediático, no son pocas las que se indignan con las publicidades que prometen resultados mágicos si y sólo si sos una mujer casada, con dos hijos, que se inclina a la limpieza con la naturalidad de un bambi tomando agua del estanque y bella, eso sí, por dentro y por fuera. Ay Mister Músculo que viene a salvarnos de la suciedad y los gérmenes, a nosotras que queremos todo pulcro para recibir con la comida limpia y la frescura de los 18. Pero no llega hasta allí la premisa: estar bella y dispuesta, flaca y durita, lisa y sensual, sin rastros de constipación (porque una mujer constipada es una amargada y mejor ser feíta pero con buena onda) sigue estando en el manual del publicitario versión 2013, casi igual que hace cinco décadas predicaban las revistas femeninas de las mujeres de bien. La novedad tal vez parece radicar en la inclusión de modelos ¿reales?, léase las “gorditas” de Dove o las “maduras” de Natura, pero siempre incluidas en el paradigma de consumo, como si las migrantes, las trabajadoras sociales o las viejas hechas pelota no se pararan frente a una góndola. La artista plástica Adriana Minoliti quemaría directamente a las agencias de publicidad que cada día caen más bajo en la cadena misógina del imaginario popular.
“Axe, Quilmes, Paso de los Toros, todos los productos de limpieza, todas las P&G y esas multinacionales que controlan el consumo del país son un asco, además porque experimentan en animales. Sin clientes no hay publicidad sexista”, dice enumerando además las bondades que aparecieron con el tiempo para que las mujeres nos avispemos de que la sangre es roja pero la ponen azul porque si no impresiona o que “tránsito lento” refiere a la incapacidad de evacuar con fortuna todos los santos días. Menos drástica, la escritora Ana María Bovo se pregunta qué sentirán las mujeres de los equipos creativos. “¿Les resultará muy arduo –a la hora de venderle a un cliente, de convencer a su propio equipo– vencer los arquetipos, eludir los lugares comunes de la descalificación recíproca o se les hizo carne y se les naturalizó una mirada que estigmatiza, que no admite comprensión ni ternura alguna por experiencias, por vivencias diferentes?”, pregunta.
Para la humorista Mariana Briski lo que debe desaparecer al calor de las brasas son esas ofertas y propuestas segmentadas por días y horarios. “Esa oportunidad acotada en tarjetas y clases sociales que te hace ir con el recorte a la caja para ser rebotada sin piedad: ‘Esa oferta fue ayer, de 18 a 20 horas’, te dicen. Quemaría las soluciones mágicas: si hacés esto te va a ir bien, si comés tal cosa te vas a curar, si mirás al sol tres veces por semana vas a ser feliz, etc. Yo también lo hago, por eso me permito decir que lo quemaría: esas cosas absolutistas que te hacen pensar soluciones absolutas las barrería a todas”, jura.
Si las mujeres de Miss America respondían a preguntas tan absurdas como por qué terminar con el hambre o cuál es su animalito preferido, para la escritora peruana Katya Adaui si los concursos siguen vigentes (y encuentran su más siniestra versión en los Beauty Pageant o concursos de belleza para nenas, donde las lookean cual bebotas sexies y graciosas y las entrenan en las cosas duras de la vida femenina: la depilación con cera, el autobronceado y la manicura profesional) deberían incluir cuestionarios más sofisticados. “Para ayudar al jurado a dar su veredicto, en la ronda de preguntas finales las aspirantes a Miss deberán responder: ¿Cuánto tarda en arder la silicona? ¿A qué mujer no operada admirás? ¿Qué te sobra por aquí y qué te falta por allá?”
Y siguiendo con las niñas y todo lo que podríamos evitarles a las futuras mujeres, la cantante y compositora Paula Maffia pide lugar para arrojar con vestuario y todo a las princesas de Disney por aniquilar en el imaginario de las nenas las heroínas originarias: “Desde las amazonas, las nereidas y las ninfas helénicas hasta las superheroínas de comics (las hay con o sin superpoderes, pero todas con mucha actitud, inteligencia e independencia). Desde los niños aventureros de las fábulas de Perrault y Hans Christian Andersen hasta Alicia de Lewis Carrol o nuestra Mafalda críticamente nacional e inteligentemente popular. Incluso... las mismas Cenicienta, Blancanieves, Bella Durmiente y Bella (de La Bella y la Bestia) en sus relatos populares son jóvenes aventureras e intrépidas que dieron un vuelco rotundo a sus vidas, lejos de querer quedarse abnegadas al lado de una padre agonizante o encerradas en un castillo con su vida de pánfilas aristócratas. Sin embargo Disney ha decidido cristalizar solamente su condición nobiliaria sin recordar lo más valioso de estas princesas: su curiosidad e inconformismo”. Para la cantante y actriz Rosario Bléfari, el universo más perverso se despliega en la juguetería, campo de batalla del rosa y celeste: “Aboliría la separación de los juguetes, que en las jugueterías no existiese un sector plagado de artefactos domésticos, muñecas y sus complementos fashion, artículos de maquillaje y bijouterie de plásticos inmundos, y otro claramente dirigido a los varones, donde no hay ningún color ‘sensible’ sino armas, superhéroes y automóviles, camuflajes militares y piezas para armar robots, construir puentes, edificios o lo que quieras. Si muchos juguetes reproducen objetos o actividades de los adultos, sus trabajos, sus distracciones, y eso siempre va a existir porque es algo a lo que les gusta jugar en algún momento a los niños, que al menos no exista más la separación direccionada de las cosas. Un niño o una niña que se siente atraído por alguno de los elementos que no está en la zona que le asignan tiene que hacer un acto de valor y rebelión para expresar su deseo, verse obligado u obligada a desafiar un límite y no puede vivirlo como algo natural. Encima, después la vida te demuestra que tenés que hacer de todo, hombre o mujer, según te toque en cada circunstancia. A veces habrá que manejar, otras que cocinar, otras que vestirse para una fiesta o limpiar el inodoro, otras veces habrá que andar a caballo, otras tendremos que martillar, serruchar, cuidar, hacer fuego, armar, desarmar, coser o taladrar. Esa fantasía de la división es sólo un collar dominante en la mente de todos y todas”.
Volviendo a las adultas, para la actriz Eloísa Tarruela el sistema nos hace creer que las mujeres somos dueñas de nuestro destino desde que nacemos, sin embargo el cuerpo de la mujer es un cuerpo vigilado. “Los estereotipos sexistas están naturalizados por la propia mujer, el trabajo, la pareja, la familia, los amigos; todos ellos ejercen la mirada que controla, que vigila, y siguen marcando el camino. Por mi parte, quemo las dietas y los tacos aguja que no me dejan pensar.” En plan de investigadora, la actriz María Merlino puso en Google cual experimento imposible de replicar en los ’60: “¿Qué quemaríamos las mujeres hoy?” y el abc marca un diccionario conocido del que no parece zafarse ni la gigante red digital que atrapa peces grandes y diminutos: “Quemar grasa, quemar calorías, quemar masa abdominal, quemar la grasa de todo el cuerpo. También podemos encontrar una lista detallada de alimentos ‘mata grasa’ y hasta un prometedor consejo: ‘Si quieres quemar grasa no corras hacia adelante: corre hacia atrás’. Difícil, ¿no? Sobre todo para mí que odio correr y ¿como cangrejo? No, gracias. Sigo participando.”

MUERTE AL PATRIARCADO

Rosario Castelli es activista, integrante de la Colectiva de Autodefensa Feminista, antropóloga y docente. Convocada por Las 12, decidió abrir la propuesta a su clase “Grupos, organizaciones y equipos de trabajo”, en el marco de la Diplomatura de Operador/a Socioeducativo en Economía Social y Solidaria. En la Universidad de Avellaneda, el debate empezó con la pertinencia y actualidad de tener que celebrar aún un Día de la Mujer y terminó en la experiencia personal de las 13 mujeres y los dos varones que allí concurren. Se armó una discusión sobre qué es el machismo, qué es el feminismo, cómo lo viven y lo sienten. Rosario resume: “Rosana quemaría la rutina, esa rutina que no se modifica en absoluto aunque sea el Día de la Mujer. Se levanta a las 6 de la mañana, ficha en el trabajo a las 7, lleva a las nenas al colegio, trabaja, hace la comida, las compras, busca las nenas, las lleva a danza, gimnasia, todo a las corridas, limpia la casa, prepara la comida, él llega y le dice ‘¿por qué no te hacés unos mates?’ y agarra el control remoto y lo perdió. No me gusta escribir sola, ni pensar sola. No creo que nada de lo que pueda decir al respecto sea realmente idea mía. Así que yo decidí quemar el individualismo. Porque organizándonos funcionamos mejor, porque mi apuesta es a la construcción colectiva. ¿Qué quemaríamos nosotrxs para liberarnos?, pregunto a la clase: ‘A los maridos’, dicen algunas; ‘a la suegra’, se oye por atrás; ‘la cuchara de madera, ¡no, mejor la cocina entera!’, grita Yoli; ‘el reloj’, dice Blanca; ‘la plancha’, dice Graciela; ‘la depilación obligatoria’, dice Yami; ‘los corpiños’, Kary toma nota de todo. Se quedan pensando, seguimos entre risas y caras serias: la hipocresía, la envidia, la infidelidad, el egoísmo, la discriminación y nos ponemos más serias aún. La desigualdad, la explotación, el machismo y ‘¡no dijimos lo más importante de todo: la violencia de género!’, dice Romy: el rebajar con la palabra, el maltrato al interior de las organizaciones, la violencia en el trabajo, en la calle, en la casa, los insultos, los golpes. En otras palabras: que arda el patriarcado heterocapitalista y racista”.
Para Flor Leone, activista de Militancia Homo, el patriarcado ejerce su poder en sus concepciones acerca de la familia, las relaciones interpersonales, la sexualidad, los roles sexuales, la educación de los niños, y de ahí las reglas que afectan la vida cotidiana de todas las personas involucradas, aunque su peso recae especialmente sobre las mujeres. “Por eso quemaría la religión, como un límite concreto a la libertad humana. La religión es una invención y la mayoría fueron inventadas por hombres para oprimir a las mujeres. Las religiones legitiman de múltiples formas la exclusión de las mujeres de la vida política, la actividad intelectual y el campo científico, y limitan sus funciones al ámbito doméstico, a la esfera de lo privado, a la educación de los hijos e hijas, al cuidado de los enfermos, de las personas mayores, etc. Cualquier tipo de presencia de las mujeres en la actividad política o social es considerado ajeno a la ‘identidad femenina’ y un abandono de su verdadero campo de operaciones, que es el hogar, con la consiguiente culpabilización. Quemaría la maternidad como destino y no
como elección, el control del orden social a través de la reproducción de la matriz heterosexual, la patologización de otras sexualidades y la clasificación de las conductas propias para cada anatomía. El sujeto adviene bajo la identidad masculina o femenina a partir de procesos conscientes como el aprendizaje de roles y de la conducta que espera el grupo social de cada anatomía sexuada. ¡La anatomía no es destino!”, dice. La periodista y escritora Gabriela Cabezón Cámara se imagina trajeada de amianto y bien pertrechada con lanzallamas a tono para la tarea encomendada, recorriendo la ciudad. “Quemaría la definición de los géneros que se quedó clavada en 1950, donde no parece haber, para una niña, mejor futuro que el de gustar, donde no parece haber, además, más posibilidades para los sujetos que la heterosexualidad más conservadora. Y si me entusiasmo y me dan los fondos, me voy al Vaticano y quemo al Dios macho y barbudo de Miguel Angel que le acerca su índice creador a Adán. Y al segundo Génesis de todas las biblias del mundo; me quedo con el primero, con el génesis queer, el primero, el que dice: “Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”. Y a Dios lo dibujamos otra vez, tan trans como dice el Génesis”.

sábado, 9 de marzo de 2013

¿SE TE FUERON LAS GANAS DE FIFAR?


Este cuestionario sirve para evaluar si, con el paso del tiempo, disminuyeron tus fantasías eróticas y tus ganas de tener sexo. Para ponerte a prueba y buscar soluciones.
Dr. Adrián Sapetti

El Deseo Sexual Hipoactivo (DSH) es la deficiencia o ausencia de fantasías sexuales y deseos por mantener una actividad sexual, y que causa malestar o dificultades interpersonales y que no se debe a otro problema médico, relación con sustancias o condiciones psiquiátricas (definición del DSM-IV - Manual Diagnóstico y Estadístico de Enfermedades Mentales).
El DSH puede ser generalizado (no está limitado a ciertos tipos de estímulos, situaciones o parejas) o situacional (con una persona o situación determinada). También puede ser  adquirido (ocurre luego de un período de funcionamiento normal) o de toda la vida (lifelong).

Para medirte, respondé cada una de las siguientes preguntas:
1. En el pasado, ¿tu nivel de interés o deseo sexual era bueno y satisfactorio? SI - NO
2. ¿Ha disminuido tu nivel de interés o deseo sexual? SI- NO
3. ¿Estás preocupada por la disminución de tu nivel de interés o deseo sexual? SI - NO
4. ¿Te gustaría que tu nivel de interés o deseo sexual fuese mayor? SI - NO
5. Por favor, indicá todos los factores que creas que pueden estar contribuyendo a tu actual disminución del interés o deseo sexual:
A. Una operación, lesiones u otra afección médica SI - NO
B. Medicaciones, drogas o alcohol que tomás actualmente  SI - NO
C. Embarazo, parto reciente, síntomas de la menopausia  SI - NO
D. Otros problemas sexuales que puedas tener (dolor, dificultades en la excitación, lubricación o el orgasmo) SI - NO
E. Problemas sexuales de tu pareja SI - NO
F. Insatisfacción con tu relación de pareja SI - NO
G. Estrés o cansancio SI - NO
H. Depresión  SI - NO

Resultados
* Si contestás "NO" a los puntos 1 a 4 no calificas para el diagnóstico de Deseo Sexual Hipoactivo.
* Si contestás "SÍ" a las preguntas 1 a 4 podrías estar padeciendo esta disfunción y con los ítems del punto 5 podría deducirse si es primaria (desde siempre) o secundaria (adquirida). En este caso, te recomendamos leer las 30 claves para mantener el sexo vivo.

viernes, 8 de marzo de 2013

El sacrificio de caballos crece de manera espectacular en España

Ejemplares de pura raza, cuyo precio superaba los 20.000 euros, acaban en carne de matadero


El escándalo tras descubrir trazas de caballo en carnes que deberían ser de ternera no solo ha puesto sobre la mesa el debate sobre su trazabilidad sino también del aumento exponencial del sacrificio de equinos en España en los últimos años. Si en 2008 hubo 6.303 muertes de caballos en mataderos, la cifra escaló hasta los 73.473 el ejercicio pasado, según datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Expertos coinciden en que los números no se explican por un posible aumento del consumo de este tipo de carne en territorio español, donde hay poca costumbre de comer caballo, y lo atribuyen a otras causas.
“Los sitios de España donde más se consume son las zonas cercanas a la frontera francesa”, explica el presidente de la Asociación Nacional de Criadores de Pura Raza Española (ANCCE), Javier Conde. Pero, ¿adónde va el resto de la carne? “Se exporta a países como Francia e Italia”, responde. Concordia Márquez, la presidenta del albergue CYD Santa María, ubicado en la provincia de Málaga y que acoge en la actualidad unos 90 ejemplares, considera que uno de los motivos es que “a raíz de la crisis muchos de los que tenían caballos se están deshaciendo de ellos” porque no pueden mantenerlos. “El caballo de pura raza española experimentó un boom en el período de bonanza en que se criaron muchos”, comenta el director de la Unión de Criadores de Caballos Españoles (UCCE), Rafael González.
Pero, ¿quién los compraba? “La mayoría eran nuevos criadores y aficionados (…) que comenzaron a adquirir tierras y caballos para hacer negocio o como hobby, todo lo que se criaba se vendía, lo que conllevó un incremento enorme de producción”. Había demanda externa e interna y, además, según González, se pecó de “falta de rigor a la hora de aceptar nuevos reproductores”. Y lo atribuye al hecho de que en el 2007 hubo un cambio en la gestión del libro genealógico del pura raza española, que pasó de estar en manos del Ministerio de Defensa "a una única asociación de ganaderos privada”, lo que, a su juicio, contradice la normativa comunitaria europea al no haber "competencia".
El presidente de ANCCE, asociación a la que se refiere González, reconoce que durante el boom económico creció el número de ejemplares de pura raza y sitúa el punto álgido de inscripciones en el 2008, cuando se registraron 20.000 potros –el año pasado la cifra mundial se situó en 15.000-. “Muchos ganaderos se introdujeron en la cría de caballo de pura raza en régimen intensivo, en explotaciones de pocas hectáreas donde el mantenimiento se hace a través de la compra y suministro de pienso”, que en los últimos dos años ha subido mucho de precio y ha encarecido el coste de mantener a los animales. El número de inscripciones en España en el libro genealógico habría caído un 60%, según los datos extraoficiales que posee UCCE.
Disminución de los pura raza española
Y aunque, evidentemente, no todos los caballos de esta especie que se llevan al matadero tienen pedigrí, González reconoce que ha habido “una reducción drástica” de la cabaña de pura raza española como consecuencia de la crisis, algo “que se hubiera podido evitar”. Esto, ligado al contexto económico, ha provocado que el precio haya caído en picado. Y es que, según González, años atrás un pura raza costaba entre 10.000 y 300.000 euros, mientras que ahora es posible encontrar uno por 1.000 euros.
Por su parte, Javier Conde, menciona otra tendencia del mercado: “Ganaderos que tenían caballos cruzados los están sustituyendo por animales que son de raza”. En este sentido afirma que “el porcentaje de sacrificio de equinos de raza que ha habido es mínimo”, aunque también admite que “antes no se sacrificaba nada” y recuerda que el caballo también “es una especie de abasto” para el consumo humano.
Un gran incremento también de abandonos
“He visto a gente llorar llevando a su caballo al matadero porque no había sitio en los albergues”, lamenta Concordia Márquez, que desde que empezó la crisis el número de abandonos no ha parado de crecer de manera alarmante. “Antes recogíamos a uno o dos caballos, ahora nos llaman para que vayamos a rescatar a cabañas enteras”, se queja. También denuncia el incumplimiento “completo e impune” de la ley de protección animal por parte de los ayuntamientos porque, asegura, que las administraciones locales son las responsables “de acoger, albergar, dar en adopción o sacrificar” a los que se han quedado sin propietario.
La responsable del albergue relata también situaciones de crueldad extrema contra caballos. Por ejemplo, cuando el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA) les pidió recientemente ayuda para rescatar a tres caballos cuyo propietario había encerrado indefinidamente en una cuadra sin agua ni comida. “Cuando entramos, estaban todos muertos, descompuestos, excepto uno que encontramos con los dientes destrozados porque había intentado comerse la pared”, dice Márquez. Otro de los maltratos más común en caballos, según la asociación, son los propietarios que, antes de abandonar al animal, "le arrancan el microchip -es obligatorio ponerlo- a navajazos".
Por otro lado, las mismas fuentes indican que en Internet proliferan los anuncios de “compro carne de caballo”, por lo que aluden a “un posible tráfico” de este tipo de carne. También consideran que los únicos caballos aptos para el consumo humano deberían ser “los de cebaderos oficiales” para garantizar una correcta trazabilidad del producto. En este punto diverge el presidente de ANCCE. Javier Conde recuerda que “es legal que se mate a un caballo de compañía en el matadero y luego se venda la carne” si unos meses antes se le han dejado de suministrar medicamentos. Y plantea: “Cuando no los absorbe el mercado, ¿qué hacemos con ellos?”, y concluye: “Se está dramatizando mucho” puesto que la cantidad de carne de equino que se produce “es irrisoria” en comparación con otras especies.

CUIDARSE CON LOS EMBUTIDOS

Confirman el riesgo del consumo abundante de embutidos

Es porque la sal y las sustancias químicas que contienen perjudican la salud.
Tentaciones. Según el estudio, dos salchichas y una rodaja de panceta diarias son un exceso. G. rodriguez adami
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El consumo abundante de salchichas, jamón, panceta y otras carnes procesadas incrementa el riesgo de morir antes, según un estudio publicado ayer en la revista científica BMC Medicine.
Tras realizar una investigación entre más de un millón de personas de diez países europeos, el grupo de expertos halló una relación entre las dietas ricas en carnes procesadas y las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y las muertes tempranas. Pero no se encontró relación con carnes rojas no procesadas y el pollo.
Según los investigadores, la sal y las sustancias químicas que se emplean para conservar los embutidos perjudican la salud. El estudio mostró que existen mayores probabilidades de que las personas que consumen mucha carne procesada diariamente sean fumadoras, obesas y tengan otros comportamientos nocivos para la salud.
Los científicos observaron cómo los porcentajes de muerte prematura aumentaron de acuerdo con la cantidad de carne procesada consumida. Detectaron que la probabilidad de que las personas que tomaron más de 160 gramos de carne procesada al día –unas dos salchichas y una rodaja de panceta– murieran en un plazo medio de 13 años fue un 44 por ciento mayor que la de aquellos que consumieron 20 gramos.
El informe reveló que una alta ingesta de ese tipo de carne elevó en un 72 por ciento el riesgo de morir de una enfermedad coronaria y en un 11 por ciento del riesgo de fallecer de cáncer. La profesora Sabine Rohrmann, de la Universidad de Zurich, Suiza, responsable de la investigación, afirmó que “los riesgos de morir antes a causa del cáncer y de enfermedades cardiovasculares también aumentaron con la cantidad de carne procesada consumida”. Rohrmann estimó que “un 3% de muertes prematuras anuales se podrían evitar si las personas comieran menos de 20 gramos de carne procesada al día”.El Gobierno británico recomienda no comer más de 70 gramos de carne procesada al día, lo que equivale a dos rodajas de panceta, si bien consumir un poco de carne, incluso aunque sea procesada, tuvo efectos beneficiosos en algunos participantes del estudio.
Rohrmann indicó que los vegetarianos que eliminaron la carne y no alteraron otros aspectos de su dieta pueden tener carencias de hierro. Rachel Thompson, de la Fundación Mundial de Investigación del Cáncer, dijo que el estudio se suma a la evidencia científica que subraya los riesgos para la salud asociados al consumo de carne procesada.
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jueves, 7 de marzo de 2013

Hay una epidemia de sobremedicación


El director del Instituto Catalán de farmacología,  sostiene que “los remedios no siempre curan, usualmente tampoco matan” pero producen secuelas para el paciente, para su economía y para la salud pública. Joan-Ramon Laporte tiene 64 años, es catalán, enseña Farmacología en la Universidad Autónoma de Barcelona y es director e investigador del prestigioso Instituto Catalán de Farmacología. “En realidad, al prestigio lo cimentó el laboratorio Merck, cuando exigió que nos retractáramos de nuestras conclusiones
sobre los efectos colaterales del rofecoxib”, aclara, en alusión al antiinflamatorio no esteroideo comercializado en la década de 1990. “Nos negamos y, poco después fue retirado del mercado por razones de seguridad”.
-¿Cual es el nexo entre el medicamento y los derechos humanos? Ese nexo empieza por la garantía universal de acceso a los medicamentos, pero continua con el derecho a recibir el adecuado, y a no ser intoxicado por ellos.
-¿Que debe saber el paciente con respecto al fármaco que le están recetando? El profesional debe informarle tres cosas. En primer lugar, para que se lo prescribe; segundo, como debe ser suministrado (su posología, si debe tomarlo de día o de noche, antes o después de comer, en gotas o inyecciones, etcétera), y tercero, hasta cuándo debe usarlo. Son aspectos fundamentales, ya que muchos remedios solo sirven para paliar síntomas de una enfermedad y hay que evitar la cronicidad del medicamento.
-¿Cuales son los peligros de la sobremedicación? Desde el Instituto de Farmacología, en Barcelona, y otros centros afines, procuramos que los laboratorios y entes regulatorios hagan un seguimiento continuo del medicamento. En general, estos se prueban, se comercializan, se prescriben y punto. Lo que está fallando, o hay que reforzar, es la farmacovigilancia. El enfermo consume un fármaco mucho más tiempo que el que se tardo en obtener la autorización para su venta. Las contraindicaciones y secuelas son como una epidemia soterrada. ¿Cuántas veces escuchamos la frase “la medicina que tomaba lo curo de una cosa, pero lo enfermo de otra”? El remedio pasa por los controles.
-La población sigue teniendo una visión muy favorable del medicamento. Lo atribuye a la mayor expectativa de vida. Es verdad, ningún paciente quiere salir del consultorio sin una receta. Esto también está cambiando, por su alto costo y por el progresivo convencimiento de que salud y fármacos no son sinónimos. Está demostrado  que la mayor expectativa de vida en Occidente se debe, en un 85%, a la sumatoria de genes, alimentación y ambiente. Estos dos últimos factores han mejorado mucho en los últimos 100 años. El 15% restante descansa en el sistema de salud. Y, de este porcentaje, los medicamentos se llevan solo la mitad. Y vea la contradicción: en la actualidad, las personas que alcanzaron la mayor expectativa de vida son las de mayor riesgo, por la cantidad de pastillas que ingieren. En España, hay más de 400 mil ancianos que toman más de 12 medicamentos por día.
-El médico tiene una gran responsabilidad en lo que prescribe. Por supuesto. Pero el médico actual está programado para prescribir. Esta “intoxicado” por los laboratorios, por Internet, por el entorno, por el temor a la demanda. Aun así, un profesional no puede olvidar la obligación de recetar por genéricos, esto es, poniendo el nombre original de la droga y no su presentación comercial. Eso abarata los precios.
-Para ese profesional tampoco debe ser fácil abstenerse de recetar. Esto también implica riesgos. Empecemos por hacer una diferenciación básica: una enfermedad de riesgo de una incurable. Es obvio que, ante estas últimas, el médico apele a todo lo que tiene a mano. Pero las patologías más comunes, que son episódicas, recurrentes o crónicas, que no son terminales. En este campo se ven las consecuencias de la sobremedicación.
-¿Con que fármacos debemos tener más cuidado? El grueso de las medicinas que se consumen son de mantenimiento. No curan, pero tampoco matan. Se indican para el colesterol, la hipertensión, la depresión, los problemas gástricos, dolores de todo tipo. Dentro de ese espectro, se puede hacer un ranking de las drogas que debemos consumir con cautela. El exceso de antiinflamatorios puede producir infarto de miocardio. Hay mucha hemorragia intestinal causada por anticoagulantes. También colitis seudomembranosa, por exceso de antibióticos. La resistencia bacteriana es una preocupación instalada.