domingo, 14 de abril de 2013

Congelar' el pulmón para matar el cáncer avanzado

La crioablación, una nueva opción de tratamiento mínimamente invasivo para el cáncer avanzado diseminado al pulmón

.

La crioablación, que produce como bolas de hielo, puede matar con seguridad los tumores cancerosos que se han propagado a los pulmones, según los resultados de un estudio multicéntrico prospectivo sobre crioablación, presentados en la 38 reunión científica anual de la Sociedad estadounidense de Radiología Intervencionista, que se celebra en Nueva Orleans (Estados Unidos) y publicados en 'Journal of Vascular and Interventional Radiology'. "La crioablación tiene un gran potencial como tratamiento para el cáncer que se ha propagado a los pulmones desde otras partes del cuerpo y puede prolongar la vida de los pacientes que se están quedando sin opciones", aseguró David A. Woodrum, autor del estudio y radiólogo intervencionista de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota (Estados Unidos).
"Puede que no seamos capaces de curar el cáncer, pero con crioablación por lo menos podemos reducir de manera significativa la velocidad y que los pacientes puedan disfrutar de una calidad de vida más larga," añadió. La enfermedad pulmonar metastásica es difícil de tratar y con frecuencia indica un mal pronóstico para los pacientes. En los resultados iniciales del estudio, llamado ECLIPSE, 22 sujetos con un total de 36 tumores fueron tratados con 27 sesiones de crioablación, que resultó ser el cien por cien efectiva para eliminar los tumores en tres meses de seguimiento. A los seis meses, 5 de los 22 pacientes (23 por ciento) mostraron que los tumores tratados estaban como muertos.
La crioablación se realiza por un radiólogo intervencionista utilizando una pequeña aguja de sonda guiada a través de una incisión en la piel a los tumores cancerosos en el interior del pulmón, que se han diseminado desde los tumores primarios en otras partes del cuerpo a los pulomones, bajo la guía de imagen médica. Una vez en posición, la punta del instrumento se enfría con gas a bajas temperaturas, 100 ºC. El halo resultante de cristales de hielo puede destruir el cáncer mediante la interrupción de su función celular, protegiendo las inmediaciones sanas y el delicado tejido pulmonar.
"La mayoría de los pacientes puede volver a casa el día después de su tratamiento de crioablación y reanudar sus actividades normales", dijo Woodrum, señalando que los científicos planean seguir a los pacientes durante un máximo de cinco años.

sábado, 13 de abril de 2013

CANCER,EPIDEMIAS,VACUNAS,LOCURA,DEPRESIONES,TODAS SON NEGOCIOS PARA LOS DEL PP

Lamela o el desmantelamiento de lo público para hacer negocio

  • El hoy exconsejero madrileño de Sanidad tejió una compleja red de sociedades relacionadas con la sanidad y es adjudicatario de lo que privatizaba
  • Los responsables de la Administración se convierten en empresas de demolición que obtienen astronómicos beneficios con la expoliación del bien común
Manuel Lamela, el 2 de junio de 2006, cuando era consejero madrileño de Sanidad, durante una rueda de prensa.  EFE
Manuel Lamela, el 2 de junio de 2006, cuando era consejero madrileño de Sanidad, durante una rueda de prensa. EFE

 
Yo hablo de sanidad sin apellidos”, contestó don Manuel Lamela a unos periodistas que le preguntaban por la idoneidad de que un consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, como era su caso, dejara la política para entrar a formar parte de empresas cuyos ingresos tuvieran una relación directa con su gestión de gobierno.

“Sin apellidos”, eso era antes. Ahora, gracias entre otros a él, podemos empezar a hablar de “sanidad con nombres y apellidos”. Recuerdo un chiste que circulaba en el año 1975, cuando Franco agonizaba, y en el Sáhara, entonces provincia española, el Frente Polisario se enfrentaba a las fuerzas coloniales. Doña Carmen Polo de Franco, mujer del dictador, le visitaba en el hospital y él le relataba sus preocupaciones sobre cómo se desarrollaban los acontecimientos previendo que la colonia iba a caer en manos de Marruecos, su atávico enemigo. Ella le respondía airada: “Te lo dije, haberlo puesto a mi nombre”.

Esta broma que sugería una exagerada y despótica manera de entender la relación de los dictadores con los medios que administran, se ha convertido en una esperpéntica realidad que amenaza con no detenerse hasta dejar absolutamente vacía la vitrina de las joyas de la corona. A esa forma de “poner a su nombre” el patrimonio de los españoles, los neoliberales, con la complacencia de los medios de comunicación, la llaman “privatización”.

Cuando uno observa que los presidentes de las principales empresas públicas de este país, como Telefónica, Repsol, Argentaria… se quedaron en el cargo una vez privatizadas y, para mayor escarnio del sistema democrático, resultaban ser amigos personales, en algún caso de la infancia, del presidente del Gobierno José María Aznar –véase Juan Villalonga, Alfonso Cortina, Francisco González o consejeros y asesores como Eduardo Zaplana, Ángel Acebes....–, entiende que se trata de una verdadera incautación, que nada tiene que ver con la transparencia y honradez que deberían presidir procesos de esta envergadura que, en ningún caso, han aportado el menor beneficio, sino todo lo contrario, al interés general. Los principales beneficiarios de estas operaciones han sido los cargos nombrados a dedo cuando eran empresas públicas que han acumulado, al hacerse copropietarios con la privapropiación, descomunales fortunas.

DE LA AUSTERIDAD AL SAQUEO

Ahora asistimos con perplejidad al descaro con el que se derivan grandes partidas presupuestarias desde la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid hacia empresas privadas en cuya cúpula directiva aparecen los exconsejeros que adjudicaron esos recursos. A simple vista parece un simple fraude para apropiarse de dinero público, cuando se dan las explicaciones pertinentes se confirma.

Son los casos del señor Juan José Güemes y del señor Manuel Lamela. Protegidos y encumbrados por Esperanza Aguirre que ahora, con su característica humildad se ofrece, desinteresadamente, para “regenerar la democracia”. Aznar también urge en la necesidad de hacerlo: los que inventan las trampas se ofrecen para cambiar las reglas del juego.

Ante tamaño atropello al sentido común y la honradez elemental, en estos tiempos de crisis en los que a muchos ciudadanos se les priva de lo esencial, aquellos que predican e imponen la austeridad, se dedican al saqueo. ¿Cómo reaccionan sus compañeros de partido? Salen en tromba, en su defensa apelando a la legalidad de esas operaciones.

Esperanza Aguirre José María Aznar Ana Botella PP Madrid
Aguirre, Aznar y Botella en un mitin del PP de Madrid en Las Rozas.- PP

La legalidad se convierte en el manto que legitima toda clase de maniobras empresariales llevadas a cabo desde la gestión pública y que tienen como fin el lucro personal. Hay un debate al margen de los resquicios que permiten las leyes y que se refiere a la moralidad, la razón y la justificación de esas acciones.

Los ciudadanos no pagan impuestos de forma voluntaria. Tampoco la cantidad a tributar la deciden ellos. Es la distribución, el empleo de esos fondos públicos, es decir (usemos de nuevo esa palabra que tanto a gusta a los neoliberales) “la gestión” de nuestro dinero lo que nos escandaliza. Son muchos los millones de euros provenientes del trabajo de los ciudadanos que, en lugar de invertirse en servicios necesarios, terminan en los bolsillos de los administradores, al parecer, de forma legal. En otros casos de forma ilegal, pero con prescripciones por medio, que devuelven al presunto su honorabilidad, y su condición de ciudadano respetable y libre para disfrutar lo sustraído, compensando así los malos ratos que la Justicia haya podido hacerles pasar con sus penosos tramites burocráticos.

El efecto de lluvia fina

¿Hasta cuándo vamos a tener que soportar este estado de cosas? Viendo el énfasis con el que defienden altos cargos de la Administración estas aberrantes conductas, podemos deducir que quieren establecerlas como modelo. La primera vez que se descubre un caso de adjudicación de fondos públicos por parte de un consejero a la que más tarde será su empresa, se produce un escándalo, pero el goteo y la insistencia en la idoneidad de permitir a estas personas buscarse un puesto respetable en la empresa privada, una vez que abandonan el cargo público, produce el efecto de lluvia fina, y con ella este tipo de rapiña deja de ser noticia.

El listón de las tropelías va subiendo, cada vez pasa más basura por debajo, y con este sistema de expolio de nuestro patrimonio, la calidad de vida de los ciudadanos desciende, se les priva de la menor posibilidad de plantearse un proyecto de vida y desaparece la fe en el sistema, que en un proceso de retroalimentación favorece su desmantelamiento por la desafección de los beneficiarios hacia el Estado del bienestar. Los responsables de la Administración se convierten en auténticas empresas de demolición que obtienen astronómicos beneficios con la expoliación del bien común. Por eso, como decíamos, no se debe centrar el debate en la legalidad de estas perversas maniobras de enriquecimiento personal, sino en cuál es la misión para la que estos señores han sido elegidos y para qué le pagamos dinero nosotros, los ciudadanos, que somos los que les contratamos.

Juanjo Güemes PP Madrid Sanidad
La malicia de estas acciones queda aún más en evidencia si, como a ellos les gusta, llevamos su “gestión” al terreno de la empresa privada que dicen entender muy bien. En unos casos, no hacen más que derivar clientes a la competencia para luego pasarse a ella en claro delito empresarial, pero en otros es aún más descarado, meten mano en la caja y reclaman la acción de la Justicia como único foro donde dar explicaciones. ¿Único? Cuando a alguien le sorprenden robando en su puesto de trabajo, primero tiene que aclarar lo sucedido a sus superiores y son estos los que le denuncian en la comisaría de turno si lo estiman oportuno.

En el caso de estos señores, se ahorran las explicaciones a los ciudadanos, en un desprecio absoluto hacia las reglas del sistema, olvidando que trabajan para ellos y no para los jefes que les nombran. Cuando se les llena la boca afirmando: “A nosotros nadie nos da clase de democracia”, suena redundante, es obvio que ni las reciben, ni las recibieron cuando salieron de aquel sitio para viajar al centro. Ese es uno de los principales problemas del partido que nos gobierna y que como una legión de termitas, incansables, pertinaces, está desmontando el Estado del bienestar.

EL 'CASO LAMELA'

Pero ¿quiénes son estos señores?

Analicemos el caso del señor Lamela. Veamos cómo se ha enriquecido desde que llegó a la política.

Al señor Lamela no le gusta la “sanidad con apellidos”. Tal vez sea consecuencia del mal resultado que le dio, desde el punto de vista mediático, no económico, la primera sociedad que fundó: Lamela Campos SL. Cuando fue ascendiendo en su carrera política, algunos miraban con malos ojos esa cohabitación de lo público con lo privado y decidió dejar el cargo de administrador único de la empresa, para cedérselo a su madre, que junto a su padre componían la totalidad del accionariado.

A pesar de no requerirle demasiado tiempo, ya que su dedicación a la política en aquellos años noventa parecía exhaustiva, le fue muy bien. El objeto de la sociedad era amplio, entre otras cosas, la actividad inmobiliaria y el asesoramiento en la fundación de empresas y, a pesar de que, como decíamos, su dedicación no era exclusiva, consiguió elevar el capital social de la sociedad de 500.000 pesetas con el que se fundó en 1992 hasta 1.013 millones en sólo diez años, es decir multiplicó el capital social por 2.000. Cuando se cuestionó la legitimidad de este tipo de enriquecimiento, enseguida se alegó que no tenía la mayoría del accionariado. Es cierto, no podemos olvidar que también había dos socios, dos personas mayores, sus padres que, a lo mejor, eran unos linces de las finanzas. En resumidas cuentas, estamos ante un ejemplo de cómo compatibilizar la gestión pública con los negocios privados puede rendir pingües beneficios. Claro que es difícil saber qué precio hacen las empresas a un consejero de una comunidad autónoma cuando este, a título personal, contrata sus servicios. Pero dejémonos de conjeturas y vayamos a los hechos.

Agricultura, Hacienda, Sanidad

Aclarado que es un gran empresario a tiempo parcial, siempre dentro de la legalidad vigente, desembarca en el Ministerio de Hacienda de la mano de Rodrigo Rato. En esa época, gracias a su dureza e intransigencia se creó fama de gran “solucionador de crisis”, aunque algunas las fabricara él mismo, como veremos más adelante. De esta etapa es la polémica que se desató durante el primer Gobierno de Aznar, cuando se acusó al saliente Felipe González de haber creado una amnistía fiscal para favorecer a sus amigos –¿les suena?– por un valor de 1.200 millones de euros. El presidente Aznar fue el principal valedor de esta acusación con la que fustigó a una perpleja oposición. Finalmente, se demostró que no existía tal amnistía, todo quedó archivado, nadie se disculpó, y de la crisis salió un vencedor, el que parecía ser urdidor de la trama, que rindió un gran beneficio político por aquello de “difama que algo queda”, cuando se implantó ese sucio estilo del “todo vale” que tanto gustaba al héroe de las Azores. Ese hombre en la sombra que empezaba a sonar en los pasillo se llamaba Manuel Lamela.
Manuel Lamela consejero Comunidad Madrid Sanidad

Esta manera tan efectiva de hacer política le llevó terminar como jefe de Gabinete de Rodrigo Rato, entonces vicepresidente y ministro de Economía, y con el que volvería a coincidir años más tarde en Bankia, mire usted por dónde.

Antes de Hacienda, pasó por el Ministerio de Agricultura donde, de nuevo, se vio envuelto en varias crisis, la de las vacas locas, la del lino, la de un producto cancerígeno en un aceite de orujo que provocó el descrédito de nuestra exportación y la indignación de los agricultores… Allí donde hubiera un delito de corrupción económica o de salud pública, había un hombre capaz de resolverlo como fuera: nuestro hombre. Se autoadjudicó, con razón, esa medalla al mérito de resolver lo irresoluble gracias a, como decimos, su dureza e intransigencia, pero también y, sobre todo, a su falta de escrúpulos y su disposición a la fabricación de insidias para obtener rendimiento político o económico… La historia le daría la oportunidad de demostrar hasta qué punto era capaz de mentir sin parpadear, y de decir una cosa y su contraria sin el menor rubor. Arte que, por desgracia, se ha instalado, extendido, convertido en rutina y trepado hasta las más altas instancias de gobierno.

En el año 2003, de la mano de Esperanza Aguirre, entra en la Comunidad de Madrid como consejero de Sanidad, donde enseguida descubrirá eso que ellos mismos bautizaron en la convocatoria para capacitar a los empresarios de cara a la gestión de la sanidad pública como: “Una gran oportunidad de negocio”. Entonces, como ahora, los responsables de la Comunidad de Madrid negaban la más mínima intención de privatizar la sanidad pública, mientras se sacaba a subasta en el mercado. De nuevo nuestro hombre se encargó de resolver el problema de impopularidad que tal política suponía y para ello se valió de la estrategia más miserable de la historia de nuestra democracia: dio crédito a una denuncia anónima que acusaba a un equipo de médicos del hospital Severo Ochoa de haber asesinado a 400 personas.

Ataque al buque insignia de la sanidad pública

El hecho de que la acusación viniera de la propia Consejería aportaba credibilidad a la denuncia ya que sería el propio consejero denunciante el responsable en última estancia de estos hechos y, si esta fuera una democracia como las del resto de Europa, al darlos por ciertos, debería haber presentado su dimisión. Todo resultaba muy extraño, y especialmente traumático para los médicos denunciados que sufrieron un linchamiento social, mediático e institucional, durante casi tres años.

Hospital Severo Ochoa Leganés
El hospital Severo Ochoa de Leganés era uno de los buques insignia de la sanidad pública española. A pesar de cubrir dos áreas, es decir, tener asignados muchos más pacientes de lo normal, había sido celebrado como uno de los de mayor calidad de asistencia de toda España. No fue casualidad que el torpedo en la línea de flotación se lanzara, precisamente, contra este hospital. Entonces no se entendía bien por qué se realizaba una acusación tan grave desde la propia Consejería.

En primer lugar hay que tener en cuenta que la figura de una denuncia anónima no tiene el menor valor jurídico en un Estado de derecho. Esa misma denuncia, que al leerla causa rubor, ya había circulado con anterioridad por la consejería, y siendo consejero el señor José Ignacio Echániz (también del PP), quiso zanjar este asunto enviando un equipo médico al hospital para que investigara qué ocurría allí. Tras dos meses de averiguaciones concluyeron que no sólo no existían irregularidades en el trabajo de sedación de los enfermos terminales, sino que felicitaron al equipo por su buena labor terapéutica. Por eso es más sorprendente aún que Manuel Lamela decidiera tomar de nuevo la denuncia y utilizarla, ahora en los juzgados, para atacar a este grupo de médicos.

La funesta comparación con los nazis

A la vez que se detenía al doctor Luis Montes y salía en las portadas de todos los diarios acusado de asesinar a cuatrocientas personas como si fuera un psicópata peligroso, se firmaba en la sombra, sin el menor debate político o exposición de su contenido, los principios que regirían la privatización de la sanidad madrileña que estamos pagando ahora. La subrepticia introducción de la privatización de la sanidad en nuestras vidas, a espaldas de los ciudadanos, quedó totalmente eclipsada por estos supuestos homicidios y su polémico desarrollo político, mediático y judicial.

Luis Montes doctor hospital Severo Ochoa
La cuestión se complicó sobremanera, porque por el normal funcionamiento de un hospital, donde los equipos rotan, tienen turnos de asistencia, y los enfermos pasan por distintas plantas, no podría llevarse a cabo tamaña historia criminal mantenida en el tiempo sin la colaboración necesaria de decenas de profesionales, médicos, ATS, celadores… Para completar el absurdo, era un delito sin víctimas porque las familias de los supuestos asesinados no presentaron denuncia alguna, a pesar de recibir llamadas anónimas que les animaban a presentarse como acusación con lo que, decían, obtendrían cuantiosas indemnizaciones.

Estas personas nunca se identificaban, pero tenían todo tipo de datos de los familiares de los supuestos asesinados, no es difícil concluir de dónde salía la información. Lejos de eso, y a pesar de no tratarse, en general, de familias que vivieran una situación económica boyante, se negaron a denunciar a los médicos y manifestaron el buen trato que dispensaron en todo momento a sus familiares fallecidos. Las autoridades de la Comunidad de Madrid, tuvieron la desvergüenza de justificar esta ausencia de denuncias con el argumento de que se trataba, en muchos casos, de familias de bajo nivel cultural a las que resultaba sencillo manipular, que querían deshacerse de sus familiares mayores porque les suponían un estorbo en casa. Con tan falaz justificación ahora el asesino pasaba a ser el pueblo de Leganés. Las manifestaciones de apoyo al hospital y sus médicos se sucedían por las calles de la ciudad y el resto de la Comunidad de Madrid, mientras desde las radios y periódicos de la derecha se compara a estos médicos con los que dirigían los campos de exterminio nazi.

Sabía que eran inocentes

El señor Lamela se mantuvo firme en sus acusaciones y sostuvo la irregularidad de las sedaciones, aunque a veces afirmaba no tener nada que ver con la causa y que todo aquel embrollo era una cuestión judicial al margen de su competencia.

Como en anteriores ocasiones, la causa se archivó, pero el daño que causó a las personas afectadas fue tremendo. Yo realicé un documental sobre este tema para la televisión y después de analizar mucha información llegué a la conclusión de que en ningún momento el señor Lamela creyó que estos médicos habían matado a un solo paciente. Entre otras cosas porque no se les apartó de su servicio. Siguieron trabajando en el hospital, entrando y saliendo de los quirófanos. Implicaría una enorme irresponsabilidad dejar que personas que han asesinado a cuatrocientos pacientes sigan ejerciendo el oficio que les permite llevar a cabo sus planes criminales. Él sabía desde el primer momento que eran inocentes, de ahí la amoralidad y inmensa la crueldad de estos líderes políticos, dispuestos a lo que sea con tal de conseguir sus fines, en este caso, como he visto después, económicos.



Como él mismo afirmó después de la sentencia absolutoria de los médicos: “Sólo se dimite cuando alguien se equivoca”. En efecto, no se equivocó, la estrategia funcionó perfectamente, su mentora Esperanza Aguirre le felicitó y le manifestó su incondicional apoyo en todo momento, colaborando en la campaña difamatoria siempre que fue preguntada por el caso, mientras duró el proceso. Para ellos, el quebranto causado a estos profesionales desde la Consejería para la que trabajaban como médicos, era intrascendente, carecía de importancia, y a pesar de que la sentencia ordenaba “limpiar cualquier sombra de duda sobre mala praxis en el Hospital Severo Ochoa”, siguieron afirmando sin el menor problema de conciencia que, simplemente, “esa mala praxis” que denunciaban no se había podido demostrar.

El señor Lamela, al conocer la sentencia, aprovechó para marcharse de vacaciones a esquiar. No sentía que tuviera que dar explicación alguna a los ciudadanos por este embrollo que tuvo en vilo a la sanidad y a la sociedad entera durante tres años. Esta costumbre de eludir las obligadas explicaciones que merecen los ciudadanos también se ha instaurado entre la clase gobernante.

23 cargos en empresas ligadas a la sanidad

Javier Fernández Lasquetty consejero Comunidad Madrid
¿Acabó este escándalo con su carrera política? No, como dice la canción: “Nada de esto fue un error”. Lo réditos que rindió la estrategia son difíciles de calcular. A él le llevaron a ser consejero de Transportes de la Comunidad de Madrid, y más tarde, como ya hemos dicho, a consejero de Administración de Caja Madrid Cibeles (Bankia) con Rodrigo Rato y miembro, agárrense los machos, de su Comité Auditor.

Mientras, puso en marcha un complejo entramado de sociedades relacionadas con la sanidad, llegando a ejercer desde 2009 hasta hoy más de 23 cargos en distintas empresas del ramo.

Ya lo ven, la capacidad de transformación profesional en función de la Consejería que se preside es asombrosa. Ahora descubren, algunos con sorpresa, que es adjudicatario de aquello que privatizaba.

Como el actual consejero de Sanidad, Javier Fernández-Lasquetty, defiende la gestión de Lamela, al tiempo que afirma que no tiene por qué conocer ni investigar el accionariado de las empresas a las que cede la gestión de lo público, o sea, no sabe ni le interesa a quién traspasa tan espectaculares recursos económicos, da a entender que podría seguir los mismos pasos de esa carrera ejemplar.


EL MAYOR DE LOS NEGOCIOS

Algunos ciudadanos, entre los que me incluyo, no la vemos ejemplar y menos aún teniendo en cuenta que todos los informes técnicos de los profesionales de la medicina, tanto españoles como internacionales, incluida la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertan contra esta política de privatización concluyendo que no sólo es más cara sino que, además, baja sensiblemente la calidad de asistencia. Llama especialmente la atención la situación de la sanidad británica, donde se inició este tipo de política que ha costado, según datos por los que se ha disculpado el propio primer ministro, al menos 2.500 muertes que podían haberse evitado. Claro que estamos en manos de personas que no parecen dispuestas a dejar pasar lo que ellas mismas bautizaron como “una gran oportunidad de negocio”.

Se equivocan, la salud, vista en términos mercantiles no es una oportunidad de negocio, es el mayor de todos lo negocios imaginables.

Es muy grave que ante la situación de emergencia que ha provocado esta crisis económica, algunos responsables de administrarla, en lugar de intentar paliar el daño que va a producir en la ciudadanía se entreguen al saqueo de nuestro patrimonio con el aplauso encendido y solidario de sus compañeros.

viernes, 12 de abril de 2013

UNA PICARA QUE SE APROVECHA DEL CANCER PARA CHORICEAR

Los negocios dudosos de la directora del CNIO

La directora del CNIO, María Blasco, en el centro. La directora del CNIO, María Blasco. .
 
Una entrevista frívola en una publicación de moda destapa los límites borrosos de las relaciones entre la directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, María Blasco, y los negocios de la empresa privada que creó para vender su principal hallazgo científico. Un informe de Economía ya expresó sus dudas sobre la compatibilidad del sueldo público de Blasco y lo que cobra de Life Length. 
 
 
 Que nada te puede sorprender en Spain es algo  común.
Una mediocre investigadora,miembro del PP con una falsa investigacion que promete curar el cáncer,llegó a dirigir el Centro Nacional de Investigacion de Oncología--CNIO--
Pero,pero,pero,tiene una empresa para monopolizar todo lo que se hace sobre el cáncer  en el país,la apoya el monstruo Mariano Barbacid y la anterior ministra  de
 Zapatero,la  "pijita socialista conocida como Garmendia.
Nada más miserable que constituir un grupo mafioso que abarca a todos los partidos politicos españoles para enriquecerse con el cáncer.
Mal rayo los parta HdP...y les deseo  a cada uno de ellos un terrible cáncer  en los huesos donde los analgésicos no actúen,se asfixien,tengan vomitos incoercibles y diarreas espantosas.  

COSA DE LOCOS!!!!


 
¿Estamos todos locos?

Sociedad / La "Biblia" de los psiquiatras experimenta su mayor actualización en 30 años. Y la guerra con los psicoanalistas quizás entre en un punto sin retorno.

Por Matías Loewy

Juan M., un docente de La Plata de 44 años, casado y con dos hijos, es un acaparador serial. No puede dejar de amontonar en la casa de su madre (una viuda de 87 que vive a pocas cuadras) recortes de madera, electrodomésticos en desuso, restos metálicos, cubiertas o piezas mecánicas de vehículos que va juntando de la calle. Los trastos, aunque podrían tener algún uso potencial, terminan en la práctica juntando polvo e invadiendo habitaciones. Pero le cuesta muchísimo desprenderse de ellos. La casa de su mamá, dice con culpa, "se fue vaciando de gente y llenando de objetos". Pero la pulsión recolectora es más fuerte.

Aunque Juan M. tiene recuerdos de esa costumbre desde la infancia, "desde hace un par de años se ha convertido en un problema que se magnificó y al que no pude encontrarle solución". ¿Qué hacer entonces? Una alternativa clásica podría ser la siguiente: embarcarse en un largo tratamiento psicoanalítico, a menudo durante años, para develar la raíz íntima y biográfica de esa manifestación. Pero, como advierte Gabriel Rolón en el prólogo del bestseller Historias de diván, quien opte por ese método deberá saber que va a entrar en un mundo que lo llenará de confusión y perplejidad. "Cada analizante (paciente) trae con él un jeroglífico, algo que se oculta y que desde su escondite se resiste a salir a la luz", grafica.

Otra opción, en cambio, le resulta en principio más seductora. Desdeña las búsquedas de significados y promete soluciones más expeditivas. Para hacer el diagnóstico, el psiquiatra o psicólogo tildará los síntomas del paciente como si se tratara de ir tachando los útiles de la lista del colegio a medida que se los consigue. Y luego, implementará un tratamiento específico, si es posible breve, con psicofármacos o algún tipo de terapia cognitiva, para corregir la desviación o intentar "reformatear" la mente.

Son dos enfoques, dos paradigmas, cuyos defensores han ido radicalizando posiciones en las últimas décadas. Y que podría entrar en un punto sin retorno a partir de mayo próximo, cuando se publique la quinta edición del DSM: la influyente guía de clasificación estadística y diagnóstico de enfermedades mentales que se considera una "biblia" de los psiquiatras. El lanzamiento ya está produciendo una tormenta en el universo psi. El DSM, elaborado por la Asociación Psiquiátrica de Estados Unidos (APA) pero adoptado extensamente en nuestro país, va a experimentar su mayor renovación en tres décadas. Y mientras algunos especialistas valoran el intento de refinar la detección de distintos trastornos que no encajaban en las guías previas, otros denuncian que el DSM-V avanza en el proceso de "patologización" de conductas normales, promueve el diagnóstico "fast-food" por parte de no expertos y alienta el uso desmesurado de psicofármacos, incluso desde la infancia.

"El efecto va a ser nefasto", pronostica Néstor Yellati, psiquiatra y psicoanalista de la Escuela de Orientación Lacaniana, en Buenos Aires. El DSM-V, dice, va a seguir favoreciendo "epidemias de diagnósticos". "No necesitamos más enfermedades, sino profesionales a la altura de su época que sepan escuchar y abordar las problemáticas de sus pacientes", agrega.

El DSM, sobre todo a partir de su tercera edición, ha buscado objetivar las características de las dolencias psiquiátricas y unificar criterios entre los profesionales. Aunque la guía fue diseñada originalmente sólo con fines investigativos epidemiológicos, su impacto en la Argentina y muchos otros países del mundo es marcado: las coberturas médicas la utilizan como referencia para definir qué aflicciones van a cubrir, por cuánto tiempo y bajo qué enfoque de tratamiento.

Sin embargo, los críticos –muchos, aunque no todos, psicoanalistas– denuncian que la propuesta tiende a "mecanizar", burocratizar y expandir los diagnósticos, de manera arbitraria y sin valorar las características subjetivas de cada paciente. Mientras el DSM-II, de 1968, listaba 180 trastornos; el DSM-III, de 1980, hizo subir la cifra a 265. Y el DSM-IV, de 1994, a 297.

Ahora, el DSM-V no sólo añade nuevas patologías definidas como entidades separadas (tales como el "trastorno de acumulación compulsiva" que padece Juan M. o los atracones nocturnos), sino que también va a bajar en algunos casos los "umbrales diagnósticos", lo cual permitirá incluir a más personas de la población general como enfermas.

"Si antes se podía diagnosticar [con alguna enfermedad psiquiátrica] a un 20 por ciento de la población, tal vez ahora la cantidad llegue al 40 ó 50 por ciento", denuncia Elías Klubok, presidente honorario del Capítulo "Nomenclatura, clasificación y diagnóstico" de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA).

Para este tipo de grillas de clasificación y diagnóstico, "los sufrimientos existenciales y hasta el mismísimo desborde vital se entienden como un síntoma vergonzoso que hay que eliminar", fustiga por su parte Miguel Benasayag, filósofo y psicoanalista argentino radicado en París, en la última edición del periódico psi Actualidad Psicológica.

Las controversias no son nuevas en la historia del DSM. La más notoria se desató con el arcaico DSM-II, que etiquetó la homosexualidad como trastorno mental hasta que las protestas públicas condujeron a su eliminación, en 1973. Sin embargo, el circo alrededor del DSM-5 tuvo un pico de conflicto cuando, en diciembre pasado, el principal editor de la versión precedente lanzó críticas furibundas.

Allen Frances, profesor emérito de la Universidad Duke y presidente de la fuerza de trabajo que elaboró el DSM-IV, se mostró desolado cuando la junta directiva de la APA aprobó la versión final del DSM-V. "Es el momento más triste de mis 45 años en la psiquiatría", escribió en Psychology Today. Según Frances, el manual presenta sesgos o distorsiones profundas y contiene muchos cambios claramente inseguros y sin base científica.

Frances es quizás el más prominente de una larga lista de profesionales y activistas psi que han firmado peticiones para rechazar el documento y sospechan una alianza de los autores del DSM-V con las corporaciones farmacéuticas para expandir el número de diagnósticos que obliguen a tomar alguna pastilla.

En la Argentina, donde el psicoanálisis tiene fuerte predicamento, esa desconfianza alcanza el paroxismo. Para Yellati, el DSM "es producto de una época en la que el capitalismo de mercado se ensaña en producir consumidores de medicamentos y la investigación científica se muestra dócil a los intereses de la industria". Alicia Bertaccini, investigadora de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario, considera el DSM como "un instrumento óptimo para producir ganancias al menor costo de las diversas piezas de una red medicalizada, que desecha del acto médico todo lo que pueda tener de humanizante". Andrés Rascovsky, presidente hasta hace pocas semanas de la Asociación Psicoanalítica Argentina, sentencia: "Todo es parte de una estrategia para que el gran imperio farmacológico siga vendiendo sus productos".

eN "EFECTOS colaterales", el nuevo thriller de Steven Soderbergh, nada parece librar al personaje de Rooney Mara del "venenoso banco de niebla" de la depresión, como ella lo llama, mientras toma sin resultados diversos antidepresivos y lucha con ideas suicidas. Sin opciones, su agobiado psiquiatra (Jude Law) prueba con ella un medicamento nuevo: el ficticio Ablixa, que promete en los avisos "devolver el mañana". Y el Ablixa realmente parece funcionar para Mara, pero (celebran los psicoanalistas) por un precio muy alto.

La película llega en un momento en el que la psiquiatría y los laboratorios necesitan confrontar sus propios demonios. En la reunión anual de la Asociación Psiquiátrica de EE. UU. del año pasado, el psiquiatra David Healy dijo que su profesión se estaba suicidando al ignorar su relación incestuosa con la industria farmacéutica. En la Argentina, el psiquiatra Federico Pavlovsky (ex jefe de residentes del Hospital Álvarez e hijo del dramaturgo Eduardo "Tato" Pavlovsky) ha revelado que en los dos congresos de psiquiatría más importantes de la Argentina, más del 90 por ciento de los inscriptos son becados por los laboratorios. A su vez, sus visitadores médicos, "cuando entran en confianza", escribió en la revista Topía, llegan a ofrecer una suma de dinero como "retorno" por la cantidad de recetas en las que se prescriba una droga específica. Otros, como Harrison Pope, profesor de Psiquiatría en Harvard, apunta que la crisis resulta fundamentalmente de la multitud de médicos, no sólo psiquiatras, que recetan con indiferencia medicamentos aunque no estén funcionando.

El mercado de los psicofármacos crece con vigorosa despreocupación por esos reparos. En la Argentina, según el INDEC, es el segmento de medicamentos de mayor facturación, por encima de los destinados al aparato digestivo y el metabolismo, los fármacos cardiovasculares y los antitumorales. Hace dos décadas, el vademecum DPF listaba en el país 31 productos en la categoría "antidepresivos". Hoy la cifra supera el centenar. Había una sola marca de clonazepam, Rivotril, y ahora hay 16 distintas. "Tengo la impresión de que si le sacaran el Rivotril a Buenos Aires, la ciudad se desmoronaría", bromeó días atrás Gabriel Schultz en "TVR". Para 2020, se va a consumir más antidepresivos que remedios para la presión arterial, señala la psiquiatra Norma Derito, subdirectora del Hospital Moyano.

Pero el evidente exceso en el uso de ciertos psicofármacos, así como la inevitable posibilidad de efectos secundarios, no ocultan el hecho de que, en los pacientes adecuados, producen beneficios demostrables. "Los medicamentos se han vuelto fenomenales", destaca la psiquiatra forense Sasha Bardey, coproductora de la película "Efectos colaterales". "Ayudan a las personas que, como el personaje de Rooney, sufren innecesariamente de manera terrible". Sólo que no funcionan para todos. Y deben ser indicados por especialistas. "Yo no me atrevería a tratar a un cardiópata", dice Derito. "En cambio, los cardiólogos y clínicos recetan de rutina medicación psiquiátrica".

Las pastillas, sin embargo, no son las únicas armas que esgrimen los defensores de un modelo "científico" del tratamiento de la enfermedad mental. El auge de las psicoterapias breves, y, en particular, las de tipo cognitivo-conductual que procuran "reeducar" ideas para corregir conductas, asoma como una amenaza incluso más insidiosa para el psicoanálisis: contra ellas no se puede agitar el fantasma del lucro de las corporaciones farmacéuticas. En una década, los ensayos clínicos con ese tipo de enfoque publicados en la literatura internacional (para tratar desde fobias y depresión hasta dolor de oídos o colon irritable) crecieron 150 por ciento. ¿Solamente "aplastan" el síntoma? Quizás. Pero a un número creciente de pacientes (y a los sistemas de salud que financian esas terapias) no parece importarles demasiado.

No es que el psicoanálisis vaya camino de ser una "pieza de museo", aclara el psicoterapeuta cognitivo uruguayo Alberto Chertok, autor de El neurótico que llevamos dentro (Vergara, 2013). "Pero en toda disciplina científica es normal el desarrollo de nuevos paradigmas, los cuales a su vez serán enriquecidos y eventualmente reemplazados por otros enfoques", dice.

Las fragorosas polémicas en el mundo psi tienen su raíz en la naturaleza elusiva de la enfermedad mental. Aunque parte de la rutina cotidiana de los médicos consiste en decidir qué es (y no es) normal, otras especialidades disponen de equipos y pruebas objetivas —electros, radiografías, análisis de sangre, biopsias— para recoger evidencias tangibles, trazar la línea y controlar la evolución de los tratamientos que indican.

Sin embargo, como explica Marcelo Cetkovich, jefe de Psiquiatría de INECO y del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro, el gran problema de la psiquiatría es que "aún no tenemos modelos neurobiológicos que se correspondan en forma exacta y precisa con los cuadros clínicos". No hay alteraciones medibles de neurotransmisores, proteínas o genes que expliquen, por ejemplo, la esquizofrenia, la depresión o el trastorno bipolar. No existe una tomografía que confirme que Juan M. es un acaparador compulsivo o un "coleccionista" algo fanatizado.

Los psiquiatras, entonces, sólo tienen a mano su inteligencia, el interrogatorio clínico y un puñado de pastillas: nada de aparatos ni muestras al microscopio. Lo cual, por otra parte, propició la multiplicación de enfoques terapéuticos eclécticos que a menudo han desestimado la pertinencia de medir y documentar su eficacia. Y que muchas veces, más allá del sustrato teórico, funcionan con la única condición de que el paciente crea en su terapeuta y el terapeuta, en su orientación [el fenómeno se ha bautizado "efecto dodo", por un pasaje de Alicia en el País de las Maravillas en el cual el dodo dictamina el resultado de una carrera: "Todo el mundo ha ganado y todos deben tener premio"].

El DSM, en ese contexto, pretendió confirmar el carácter científico de la psiquiatría, demostrando que tiene una base de evidencias codificada y rigurosa para clasificar de manera objetiva las afecciones mentales y orientar la forma de tratarlas. Por otro lado, procuró establecer un "lenguaje común" que facilitara la comunicación entre clínicos e investigadores de distintas disciplinas y líneas teóricas, lo que ha sido "beneficioso", afirma Marina Drake, ex presidente de la Sociedad de Neuropsicología de la Argentina, docente en las universidades Favaloro y Maimónides, y coordinadora del centro Neuropsic.

La estrategia resultó exitosa y ha permeado desde entonces gran parte de la práctica psi en el mundo (además de granjear a la APA más de US$ 100 millones solamente con la IV edición). Sin embargo, no logró disipar del todo las sospechas de que las enfermedades, definidas como una constelación de síntomas que producen un efecto durante cierto tiempo, no dejan de ser construcciones arbitrarias y con contornos maleables ["No se trata de enfermedades reales como el sarampión o la hepatitis, sino de constructos útiles que reflejan la manera en que la gente comúnmente sufre", escribió el psicoterapeuta Gary Greenberg en The New York Times].

La nueva clasificación que va a proponer el DSM-V, para sus detractores, potencia esos rasgos evanescentes. Uno de los cambios más significativos es que, en lugar de basar el diagnóstico sólo en categorías, introduce un criterio "dimensional": ya no se tratará solamente de marcar una cruz cuando el paciente tiene un síntoma, sino también, en muchos casos, de valorar su severidad y variación en el tiempo. Un veredicto de depresión mayor, por ejemplo, va a incluir un sistema de puntaje para cada uno de los síntomas, como insomnio o ideas suicidas. Lo mismo para el déficit atencional (ADD), la esquizofrenia y otros cuadros.

Este cambio de paradigma habilita la delineación de "espectros". Así, cada persona puede caer en un rango que va desde el comportamiento típico o normal hasta el patológico más severo, con muchos grises en el medio. El lugar en la escala que ocupe el paciente va a determinar si los síntomas ameritan (o no) su tratamiento.

La propuesta es, en principio, difícil de cuestionar: ninguno de nosotros está totalmente sano o totalmente enfermo. La gradación también ayudaría a precisar el tipo de terapia adecuada e identificar a personas en los extremos más benignos del espectro pero en riesgo de agravar su condición (alguien con alguna alucinación aislada, por ejemplo), lo cual permitiría estrategias precoces de prevención.

Sin embargo, los críticos rechazan esa perspectiva. El psicoanalista Juan Vasen, médico del Hospital Tobar García y autor de Una nueva epidemia de nombres impropios. El DSM5 invade la infancia en la clínica y las aulas (Noveduc, 2011), considera que la inminente edición del manual "va a extender el manto clasificatorio y medicalizante sobre cada vez más cuadros difusamente definidos", legitimando, por ejemplo, intervenciones farmacológicas en chicos que resulten englobados en nuevos "espectros". En la misma línea, Klubok sostiene que la nueva versión hacer una "sintonía gruesa" de los diagnósticos. "Cualquier cambio de ánimo pasajero ahora puede entrar como enfermedad", alarma.

La inclusión de espectros puede tener otras aristas negativas. El DSM-V, por ejemplo, va a meter dentro de un nuevo "espectro autista" a los pacientes con síndrome de Asperger: una condición que afecta a personas con gran capacidad para sistematizar información, pero con dificultades para establecer vínculos con los otros. Desde Abraham Lincoln y Franz Kafka hasta Albert Einstein, Bob Dylan y Bill Gates podrían tener o haber tenido Asperger. Aunque el Asperger guarda cierta relación con el autismo, algunos especialistas temen que borrarlo como diagnóstico específico y meter "todo en la misma bolsa" produzca cierta estigmatización de los chicos y, por otra parte, dificulte su detección. "Preferiríamos que siga siendo una entidad propia", indica Rodolfo Geloso, presidente de la Asociación Asperger Argentina y papá de un estudiante universitario con Asperger de 19 años.

Otro espectro que introduce la guía es el "obsesivo compulsivo", que incluye el TOC pero también otras enfermedades novedosas o que eran consideradas "harina de otro costal". Por ejemplo, el "trastorno de acumulación compulsiva", que antes se consideraba una variante del TOC; el "trastorno dismórfico corporal", que describe una preocupación excesiva por alguna anormalidad percibida en el cuerpo (desde el tamaño de los genitales hasta los poros de la piel) y que antes estaba en la misma categoría que la hipocondría; y la excoriación o "skin-picking", la necesidad imperiosa y exagerada de hurgar en la superficie de la cara. Para el psiquiatra Ricardo Pérez Rivera, director de la filial en Buenos Aires del Bio-Behavioral Institute de Nueva York y coordinador de Trastornos de Ansiedad de la Asociación de Psiquiatras de América Latina (APAL), estos cambios facilitarán la indicación de medicación más específica y la búsqueda de nuevos tratamientos.

Fernando Torrente, director de Psicoterapia de INECO y de la carrera de Psicología de la Universidad Favaloro, rescata el intento del DSM-V de evitar o limitar la superposición del diagnóstico de dos o más trastornos en el mismo paciente, así como la introducción de las dimensiones y la consideración del aporte de los últimos avances en neurociencias. De todas maneras, dice, "las dimensiones no están suficientemente integradas y parece que el cambio quedó a mitad de camino".

En cambio, la psiquiatra Derito y un colega, Federico Rebok, vicepresidente del próximo Congreso Internacional de Psiquiatría en Buenos Aires, cuestionan que la nueva guía haya eliminado las subformas de esquizofrenia, lo que podría propiciar sobrediagnósticos. Hay tiempo de subsanarlo. El DSM-V trae otra novedad: su estructura estaría abierta a revisiones puntuales en la medida en que aparezcan hallazgos sólidos, apunta Cetkovich, quien añade: "Creo que es temprano para hacer más críticas significativas. Tenemos que esperar para ver la versión final publicada y, sobre todo, estudiarla y ver su utilidad y limitaciones en la práctica clínica cotidiana". "El problema no son los libros, sino quienes y cómo los usan", resume Juan Manuel Tenconi, presidente del Capítulo de Psiquiatría de Interconsulta y Psiquiatría de Enlace de APSA.

Tal vez estemos en víspera de la batalla dialéctica final. Quienes usan el DSM, y también quienes lo rechazan, no parecen dispuestos a retroceder. La nueva versión parece reafirmarlos. Donde los discípulos de Freud critican rótulos y tratamientos que se reparten como si fueran pizzas, según la analogía de Benasayag, los psiquiatras de base biológica contraatacan. "Toda la teoría psicoanalítica se cae cuando en la práctica hay que resolver un problema específico", dispara Alberto Monchablón Espinoza, director del Moyano y vicepresidente de la Asociación Argentina de Psiquiatras (AAP). "El diagnóstico no es una etiqueta, sino una hipótesis de trabajo", agrega Cetkovich. "Es notable que se siga usando ese argumento falaz. El objetivo de la psiquiatría no es ocuparse de la mente de las personas y regular su funcionamiento, sino concurrir en auxilio de aquellos que por sus padecimientos perdieron la capacidad de proyectarse como seres humanos".

jueves, 11 de abril de 2013

LA CAÍDA DE LA URSS ACABÓ CON LA OBESIDAD

La dieta del 'periodo especial': cómo Cuba dejó atrás la diabetes y los infartos

La dieta del 'periodo especial': cómo Cuba dejó atrás la diabetes y los infartos
Una calle de La Habana, en 1991. (Corbis)
 

A principios de la década de los 90, Cuba vivió uno de los momentos más difíciles de su historia. El colapso de la Unión Soviética sumió a la isla caribeña en una inmensa crisis, agravada por el recrudecimiento del bloqueo norteamericano. El petróleo y la maquinaria que suministraba la URSS al régimen de Fidel Castro dejaron de llegar a la isla, y la población tuvo que enfrentar una gran escasez de alimentos, debido al colapso de la agricultura, cuya producción cayó enormemente sin tractores, cosechadoras y segadoras. Los cubanos tuvieron que volver a usar burros para trasportar su mercancía y el Gobierno llegó a importar un millón y medio de bicicletas de China, para que la población pudiera moverse.
El “periodo especial”, tal como se conoce a esta época de depresión económica súbita, no es recordado con ilusión por los cubanos, que sin duda vivieron incontables sufrimientos, pero un estudio publicado esta semana en el British Medical Journal (BMJ) asegura que tuvo un impacto positivo en su salud. La población cubana perdió entre 1990 y 1995, los años más duros del “periodo especial”, una media de 5,5 kilogramos de peso, lo que tuvo un impacto decisivo para la salud de los cubanos: disminuyeron las muertes por diabetes a la mitad y las causadas por enfermedades coronarias a un tercio.
El mejor estudio: la realidad
La investigación liderada por el doctor Manuel Franco Tejero, profesor de la Universidad de Alcalá de Henares, tiene gran importancia debido a que se trata de uno de los pocos análisis a gran escala que se han hecho sobre el impacto de la pérdida de peso en una población en conjunto. El sistema de salud cubano guarda estadísticas completas de la evolución sanitaria de la población, de libre acceso, que han facilitado enormemente la labor de los investigadores. La población cubana es, además, especialmente fácil de estudiar estadísticamente, pues sus 11 millones de habitantes son prácticamente homogéneos en términos económicos, sociales y educativos.
El 'periodo especial' no fue un desastre sanitario porque se lograron mantener las prestaciones sociales previas al desastreNo deja de ser una paradoja que una crisis gigantesca, como la que vivió Cuba en la década de los 90, pueda desembocar en una disminución de las enfermedades cardiovasculares y la diabetes, pero el estudio no deja lugar a dudas. “La grave escasez de alimentos y petróleo”, explican los investigadores en el estudio, “dio lugar a un descenso generalizado en el consumo de calorías y un aumento en el gasto de energía, pues la población tuvo que desplazarse a pie y en bicicleta como alternativas al transporte mecanizado”.
Tal como ha explicado Franco a El Confidencial, el “periodo especial” no fue un desastre en términos de salud pública porque los cubanos lograron mantener las prestaciones sociales previas al desastre: “La vida en Cuba, aunque afectada por la escasez de alimentos y el cambio en el transporte, continuó. La gente siguió con sus trabajos, la universidad siguió investigando y la sanidad siguió ofreciendo sus servicios. Desde el punto de vista de la sanidad pública, se tomaron medidas para que niños, madres y enfermos tuvieran una buena alimentación, y la escasez de comida no devino en hambruna. Además, se siguieron recogiendo los mismos datos que antes, lo que ha permitido realizar este estudio”.
Una lección de salud pública
Franco ha explicado a El Confidencial, que la importancia del estudio no reside en conocer el impacto que la pobreza o la riqueza puede tener sobre la salud, sino en comprender cómo un cambio de los factores de riesgo en el conjunto de la población incide en la prevalencia de enfermedades crónicas no transmisibles. “Nuestro estudio es una observación de cómo unos cambios sociales y económicos, que nada tenían que ver con la salud, tuvieron un impacto en ésta”, explica el médico español. “Es un estudio único porque fue toda la población la que sufrió los cambios”.
Las políticas de transporte activo podrían ser, hoy en día, una de las mejores formas de luchas contra la obesidadEn 1996, el “periodo especial” llegó a su fin, la economía empezó a recuperarse y la alianza de Cuba con Venezuela, a partir de 1998, permitió a Castro tener de nuevo un socio comercial que devolviera el petróleo a los oxidados tractores. La diabetes, desde entonces, no ha dejado de subir. En 2011 la tasa de obesidad triplicó la de 1995 y, aunque las muertes por enfermedad coronaria y accidente cerebrovascular han seguido disminuyendo, como lo han hecho en todos los países donde han mejorado los tratamientos, lo han hecho a un ritmo menor, similar al registrado antes de 1991.
Para Franco la investigación arroja conclusiones importantes para la población cubana, pero también para el resto del mundo. Su mensaje es claro: “Si queremos prevenir la diabetes y las enfermedades cardiovasculares tenemos que intervenir sobre toda la población, no sólo en las personas de alto riesgo. Tenemos que comer mejor y menos y ser más activos físicamente”.
En el caso de Cuba, cuenta Franco, tuvo un gran impacto la carestía de petróleo, pues obligó a la población a realizar un mayor ejercicio físico. Por ello, asegura, las políticas de transporte activo podrían ser, hoy en día, una de las mejores formas de luchas contra la obesidad.
En el editorial que acompaña al estudio en el BMJ, Walter C Willett, profesor de nutrición de la Escuela de Salud Pública de Harvard, asegura que conseguir reducir la obesidad es el mayor reto de la sanidad pública de este siglo, y la investigación ofrece poderosas evidencias al respecto: “En muchos países, andar y montar en bicicleta se considera una práctica propia de las clases desfavorecidas. En Boston debemos celebrar el ejemplo que nos brindó Paul Dudley White, probablemente el más famoso cardiólogo de EEUU y médico personal del presidente Eisenhower que, en los años 80, iba todos los días al Hospital General de Massachusetts en bicicleta. La ciudad construyó un carril bici en su honor y actualmente se está extendiendo el uso de esta. Quizás el doctor White ha salvado más vidas por montar en bici que usando su estetoscopio”.
La tan denostada Corea del Norte tiene los mejores índices de salud de Asia,muy parecidos a los de China y Vietnam.
En Corea del sur la diabetes,obesidad,enfermedades del metabolismo y coronarias matan a los muy "desarrollados" coreanos capitalistas.
¿Cual sistema es mejor?
El que te llena de caprichos y bienes materiales en forma estúpida o el que distribuye más justamente todo.
El creador de este blog llegó a España  por primera vez en 1968,su poblacion no era obesa,ahora la enfermedad predominante y que además los mata es la obesidad,la diabetes,las enfermedades cardiovasculares y los indices de cáncer son los más altos del planeta,quizás debido a las bases militares de EEUU,Gran Bretaña y la OTAN con armas nucleares estacionadas y municion radioactiva acumulada,sin contar las bombas nucleares que cayeron  en Palomares...
Viviamos mejor sin el capitalismo bestial que tenemos ahora.
Sin contar los años de la crisis que empezó en 2007.
Pero Felipe Gozález los convenció y así están........

Logran hacer transparente el cerebro para verlo mejor

Una técnica que se presenta en Nature permite apreciar con detalle la estructura en 3D de bloques de tejido o pequeños cerebros enteros, como el de un ratón



Un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford ha logrado volver transparente un cerebro de ratón completo al tiempo que mantiene intacta su forma tridimensional y su estructura molecular. La nueva técnica, denominada Clarity, permite observar con gran detalle la conectividad entre las neuronas y será importante en el estudio de la estructura y función del cerebro, sostienen los autores de la investigación que se publica en la revista “Nature”.
Hasta ahora para obtener imágenes de alta resolución de los tejidos biológicos era necesario hacer secciones muy finas, lo que conlleva perder información sobre la conexión espacial entre sus estructuras, un dato fundamental cuando lo que se estudia es el cerebro. Para paliar este problema esas seccione se reconstruyen después tridimensionalmente, un proceso largo y complicado que tiene la limitación de que ha de hacerse con pequeños volúmenes de cerebro.
Obtener información tan detallada tanto desde el punto de vista estructural como molecular de distintos tejidos biológicos ha sido un reto fundamental en todos los campos de la investigación biológica. Por eso el equipo de Stanford, liderado por Karl Deisseroth, se propuso como objetivo hacer los tejidos transparentes y a la vez permeables a las macromoléculas preservando su estructura tridimensional.
Puesto que las membranas lipídicas que rodean las células son el principal obstáculo para el paso de las moléculas que tiñen y diferencian las estructuras de las células, los investigadores se plantearon eliminarlas sin dañar el tejido. Y lo lograron sumergiendo las muestras de tejido, e incluso el cerebro entero de un ratón de tres meses, en acrilamida, que hace posible conservar la estructura de los tejidos y células, al tiempo que los hace transparentes y permeables a macromoléculas permitir su examen.

La relación de las neuronas

Gracias a esta técnica han logrado ver como las neuronas se relacionan entre sí, además de las “estructuras subcelulares, proteínas, ácidos nucleicos y neurotransmisores”, destacan los investigadores. Además es compatible con las técnicas histoquímicas tradicionales para el estudio de los tejidos del cerebro.
Según los autores, esta técnica que transparenta grandes volúmenes de tejido puede utilizarse para analizar muestras clínicas y puede proporcionar información de las diferencias estructurales y moleculares en condiciones fisiológicas y patológicas. De hecho, los investigadores de Stanford han aplicado la técnica a una muestra de un cerebro humano almacenado en un banco de tejidos. Este tejido cerebral perteneció a un paciente con autismo y en él han podido ver las neuronas y sus proyecciones en muestras de medio milímetro de grosor obtenidas del lóbulo frontal. Es más, han podido observar que algunas de las neuronas establecían conexiones entre sí que no son habituales y que se parecen a las anomalías observadas en cerebros de personas con síndrome de Down.

Cerebros enteros

“La idea de transparentar las grasas [de las membranas celulares y axones] es algo tradicional y es lo que hacemos de rutina con las secciones finas de tejido para poder ver las estructuras de interés al microscopio”, explica Carmen Cavada, catedrática de Neuroanatomía de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid. Lo novedoso de esta técnica, continúa, es que “se aplica a bloques de tejido o a cerebros enteros, lo que permite tener imágenes completas en tres dimensiones de las células o estructuras marcadas, evitando tener que estudiarlas en cortes y hacer luego reconstrucciones tridimensionales, como se viene haciendo tradicionalmente”.
En opinión de la doctora Cavada, ex presidenta de la Sociedad Española de Neurociencia, la nueva técnica “puede ayudar mucho a entender la estructura molecular del sistema nervioso en tres dimensiones”. Otra de las cualidades que resalta es la alta resolución que presenta, ya que permite ver axones individuales, somas y dendritas con gran nitidez.
.

martes, 9 de abril de 2013

POR FIN ME LO RECONOCEN...

Evolución de los genitales masculinos

El tamaño del pene sí le importa a las mujeres heterosexuales

Modelos masculinos usados en el estudio. | PNASModelos masculinos usados en el estudio. | PNAS
Se acabó el mito de que el tamaño no importa. La afirmación bienintencionada que viene calmando las inseguridades masculinas desde hace décadas ya no se sostiene por más tiempo. Una investigación recién publicada por la revista científica 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS) no deja espacio para la duda: las mujeres heterosexuales se sienten más atraídas sexualmente por los hombres con penes grandes.
Pero también es cierto que no sólo la talla del miembro viril es lo determinante. Según el estudio realizado por científicos de la Escuela de Biología de la Universidad Nacional de Australia, las preferencias de las mujeres se basan en una combinación de la altura, las formas masculinas pronunciadas (relación entre ancho de cintura y de hombros) y el tamaño del pene.
"La postura erguida del ser humano y los genitales prominentes y no retráctiles de los hombres hacen que el pene sea particularmente llamativo, incluso cuando está flácido", detallan los investigadores en el artículo.

Selección evolutiva del pene grande

Los biólogos evolutivos han estudiado la importancia del tamaño del órgano sexual de los machos en diferentes especies y no parece haber duda de que el tamaño tiene un efecto positivo sobre la elección del macho por parte de la hembra, pero siempre se ha demostrado la selección postcopulatoria. Es decir, que las hembras eligen (de nuevo) a los machos con miembros grandes después de haber copulado con ellos.
La novedad del estudio dirigido por los científicos Brian Mautz y Michael Jennions en la Universidad Nacional de Australia, situada en Canberra, es que por primera vez se demuestra que las mujeres también se dejan llevar por el tamaño del pene si tienen la posibilidad de comprobar su tamaño antes del acto sexual.
Según los datos recabados por el equipo científico tras evaluar las preferencias de 105 mujeres australianas de distintas razas y procedencias, el tamaño del pene tiene un efecto positivo en la selección por sí mismo, pero este atractivo se ve potenciado si se combina con una altura mayor del varón. "El tamaño del pene tiene un efecto más fuerte sobre el atractivo en hombres altos que en hombres bajos", cita el estudio. Pero los datos sugieren que la proporción también es importante para el atractivo sexual. "Por ejemplo, el mismo tamaño de pene puede ser percibido de forma diferente en hombres bajos que en altos", explican los investigadores.

¿Mejor más largo o más ancho?

Los psicólogos también se han ocupado largo y tendido de este asunto sin obtener conclusiones determinantes al respecto. Sus estudios, basados en encuestas en las que se pregunta directamente sobre las preferencias de las mujeres, ofrecen resultados muy variados. Hay trabajos que muestran que ellas los prefieren más largos, otros que lo importante es el ancho y otros que aseguran que el tamaño del pene no es importante. No obstante, Mautz y Jennions aseguran que estos estudios están mal diseñados y muestran un número importante de sesgos que invalidan los resultados.
Los datos del estudio australiano reflejan que hay una correlación lineal entre tamaño y atractivo hasta que se llega a tamaños de pene por debajo de 7,6 centímetros en relajación, lo que está por debajo de la media, según una gran encuesta realizada en Italia. Por el contrario, lo que se considera el tamaño de pene con mayor atractivo sexual para las mujeres (combinado con la altura y una buena proporción corporal) ronda los 13 centímetros relajado.
Según los científicos australianos, estas preferencias femeninas son responsables, al menos en parte, de la evolución hacia penes más largos en humanos, cuyo tamaño es actualmente grande respecto del tamaño corporal si se compara con el de otras especies.
Sin embargo, no está todo perdido para quienes se aferraban como a un clavo ardiendo al dicho caritativo de que el tamaño no importa. Los científicos también destacan que las mujeres también eligen a sus parejas por la simetría facial, la altura y la forma corporal. Y, además, no queda demostrado que la preferencia provenga de que los penes largos sean capaces de provocar orgasmos vaginales con mayor facilidad. Los orgasmos femeninos están asociados con altos niveles de satisfacción sexual, cita el estudio. Y eso, de momento, no es tan sencillo de medir.





  Hiperexcitación sexual

'Intrusos' que causan orgasmos

  • La mujer experimenta una excitación genital sin un estímulo previo
  • No existen más de 1.000 casos diagnosticados en todo el mundo
  • Las mujeres tienen mayor capacidad de respuesta sexual de lo que se pensaba
.
anapixel
anapixel
anapixel
Apenas existen unos 1.000 casos diagnosticados en todo el mundo, pero lo cierto es que es casi imposible contabilizar los casos reales que hay debido a la falta de investigación y conocimiento que existe: tanto en la población en general como en los propios médicos y especialistas de la medicina. Pero a pesar de no conocer su incidencia real, se estima que un ginecólogo a lo largo de su vida puede ver entre uno y dos casos de este problema.
Así lo asegura a ELMUNDO.es la doctora Francisca Molero, directora del Instituto de Sexología de Barcelona y vicepresidenta de la Federación Española de Sexología (FESS) quien presentó recientemente una ponencia sobre este trastorno, el Síndrome de la excitación sexual persistente (PSA) o Trastorno de la Excitación genital persistente (TEGP) en la Societat Catalana de Sexología de la Academia de Ciencias Médicas. Una revisión científica que pone todavía más en boga la urgencia y necesidad de investigación científica.
"La mujer experimenta todos los cambios genitales pero sin haber tenido la sensación de una excitación previa", explica. Es decir, aparece una excitación genital sin haber tenido antes un estímulo. "Es como si sensaciones intrusas invadieran tu cuerpo y te provocasen orgasmos", explica. Puede ocurrir de forma aislada a lo largo de la vida, pero el problema surge cuando esto se repite de manera continuada e interfiere gravemente en el día a día.

Historia, características y causas

El Síndrome de la excitación sexual persistente (PSA, por sus siglas en inglés) en la mujer fue descrito en 2001 por las investigadoras Sandra Leiblum y Sharon Nathan. Las características de este síndrome son: sensación de excitación genital sin un desencadenante sexual previo, que persiste durante períodos prolongados de tiempo, y no desaparece a pesar de tener uno o varios orgasmos. En las mujeres con este problema genera sentimientos de vergüenza o culpa, ansiedad y angustia personal. "Puede darse también casos de depresión", puntualiza Molero.
Más adelante, en 2003, se redefinió como "excitación genital espontánea intrusiva y no deseada en ausencia de interés sexual y deseo". Y por último, en 2005, Leiblum hizo una revisión del tema, tomando en cuenta los testimonios de cientos de mujeres que contestaron a una encuesta sobre el PSAS, publicada en la revista 'The Journal of Sexual Medicine'. Con estos datos, Leiblum planteó el problema como Desorden o Trastorno de la Excitación genital persistente (TEGP), ya que éste no se conceptualiza como un problema sexual sino como la generación incesante de sensaciones genitales.
No se saben las causas de este problema, que puede ocurrir en cualquier sitio y cualquier situación, aunque las investigaciones apuntan a un amplio abanico de posibilidades: factores neurológicos, vasculares, hormonales o por efectos secundarios de medicamentos.
El tratamiento más eficaz es la terapia cognitiva-sexual, pero, Molero matiza que "hay que trabajar y estudiar mucho en este terreno".
Por su parte, la doctora Lola Pérez Jaraíz, ginecóloga del Hospital San José de Madrid, insiste en que se trata de una patología de la que todavía se desconoce bastante y en la que todas las publicaciones coinciden en que son muy pocas las personas que vencen su vergüenza y confiesan este problema. Además, indica que no hay un tratamiento a seguir y que lo importante es controlar los síntomas. "En muchas ocasiones se utilizan fármacos psiquiátricos o sedantes que ayudan a calmar los síntomas. Pero, lo importante es controlarlos ya que, por el momento, no disponemos de cura para este síndrome".

Excitación y respuesta sexual

Todavía en el siglo XXI, lamenta la experta, cuesta hablar de sexualidad y mucho más de la femenina. A pesar de que la ciencia haya avanzado en este terreno y los tiempos estén cambiando, se necesitan más estudios, especialmente de la respuesta sexual femenina.
Los trabajos de Chivers y Bailey (2005) demuestran que las mujeres responden a una gama mucho más amplia de estímulos sexuales que los hombres y que además su respuesta de excitación es más sensible a las señales de actividad sexual que la masculina. Pero la diferencia está en la asociación que se hace, es decir, los hombres suelen manifestar mayor concordancia que las mujeres entre la excitación subjetiva (psicológica) y la genital.
"La investigación actual sugiere que las mujeres son capaces de una mayor capacidad de respuesta sexual de lo que se pensaba", apunta Molero, porque pueden experimentar sensaciones genitales de excitación sin sensación subjetiva de excitación. "Todos los estudios de sexología coinciden en señalar que las mujeres responden a una mayor gama de estímulos sexuales, miradas, olores, etc. Todo influye, y todo puede agudizar nuestro disfrute", añade Pérez Jaráiz.
Sin embargo, el problema real, concluye Molero, es detectar y saber diagnosticar el problema. Por ello, insiste en la investigación, en el deber de los médicos a la hora de preguntar y explorar por temas relacionados con la sexualidad y con las propias pacientes para que cuenten sus problemas y/o síntomas a sus médicos y ginecólogos.