miércoles, 19 de junio de 2013

Ven por primera vez cómo se forma un recuerdo en el cerebro


Una nueva técnica permite observar cómo se modifican las conexiones entre las neuronas cuando se almacena información, en un experimento con ratones

Descifrar el sistema más complejo descubierto hasta ahora en el universo, que no es otro que el cerebro, se ha convertido en una prioridad en Estados Unidos. El pasado mes abril el presidente Obama anunció que destinaría 100 millones de dólares al proyecto Brain, que pretende dar a los neurocientíficos “las herramientas necesarias para entender mejor cómo pensamos, aprendemos y recordamos”.
Esas herramientas a las que se refería Obama, capaces de arrojar luz en los misterios del cerebro, han experimentado un auge sin precedentes en los últimos años. Entre las últimas aportaciones están la optogenética, que permite activar y desactivar grupos de neuronas por medio de la luz y obtener así una visión dinámica del cerebro en funcionamiento. Otra, dada a conocer hace apenas 3 meses, denominada Clarity, permite hacer transparente el cerebro para observar con mayor detalle todas sus estructuras, hasta el nivel molecular incluso, después marcarlas con moléculas que las confieren diferentes colores.
En esta línea de hacer más accesible el cerebro para desentrañar todos sus secretos, un grupo de investigadores de la Universidad del Sur de California (Los Ángeles) ha puesto a punto una nueva técnica para ver las estructuras donde tiene lugar la formación de los recuerdos en un cerebro vivo, según publica el último número de la revista Neuron. Esas estructuras son las sinapsis o puntos de comunicación entre las neuronas. Situadas en las dendritas, o ramificaciónes, de las neuronas, las sinapsis son dinámicas, y van cambiando en función de las actividades que realizamos o incluso a lo largo del día.
Para observar estos cambios “en directo” el equipo de la Universidad de California, dirigido por Don Arnold y Richard Roberts, ha diseñado sondas microscópicas que “iluminan” en tiempo real las sinapsis en las neuronas vivas, gracias a que se unen a una proteína verde fluorescente, llamada GFP, aislada de medusas. Estos marcadores fluorescentes se unen también a dos proteínas localizadas en las sinapsis (gefirina y PSD-95) sin afectar al funcionamiento de las células nerviosas. Otra ventaja de estas sondas es que se pueden poner en el cerebro de ratones vivos y verse después a través de orificios craneales con microscopía de dos fotones.

Marcadores fluorescentes

Gracias a estos marcadores fluorescentes, los investigadores han podido observar en vivo por primera vez las sinapsis inhibitorias (que impiden la transmisión de información) y excitatorias (que promueven la comunicación entre las células nerviosas) y, sobre todo, cómo cambian estas estructuras a medida que se forman los nuevos recuerdos.
Los investigadores creen que esta técnica será útil para estudiar en vivo cómo se fortalecen las sinápsis, es decir, cómo se forma recuerdos de forma duradera. “La capacidad de visualizar las proteínas del interior de las neuronas vivas proporciona un medio poderoso para examinar la función y la estructura neuronal. En nuestro trabajo generamos proteínas recombinantes parecidas a anticuerpos, denominadas intracuerpos de fibronectina, mediante la técnica mRNA display (FingRs)”, explican los autores en Neuron. Estos intracuerpos se unen también a la proteína fluorescente GFP, permitiendo así ver la sinapsis en tiempo real y en cerebros vivos.

VIVIR CON UN ESPAÑOL CATÓLICO ANULA EL DESEO

¿Qué hay detrás de la falta de deseo sexual en la mujer?

La viagra femenina podría estar lista para 2016. Hablamos con expertos para saber qué ocurre cuando no tenemos ganas de acostarnos con nuestra pareja.

cover

La industria farmacéutica parece estar cerca de cumplir uno de sus mayores –y más rentables– sueños: la creación de una pastilla que consiga que la libido de las mujeres esté siempre en forma y que acabe con el deseo sexual hipoactivo (DSH), un problema que aqueja al 80% de las pacientes que acuden a una consulta sexológica. Si los experimentos van por buen camino, y eso parece según dicen los expertos, Lybrido estaría en el mercado en 2016 y muchos ya pronostican que las consecuencias de este fármaco en la vida sexual de las mujeres y de sus parejas estarían a la altura de las que acarreó la invención de la píldora anticonceptiva en 1960. ¿Se imaginan poder disponer de un interruptor que encienda nuestra libido cuando más nos convenga? ¿Seguir sintiendo el mismo deseo por la pareja, aún después de años de relación? ¿Conseguir que el estrés no venga a la cama y se acueste con nosotras? ¿Demasiado bonito para ser verdad?
Hasta ahora los intentos por crear una “Viagra femenina” –mal llamada así porque lo que entendemos por Viagra no aumenta el deseo en los hombres, sino que les permite la erección– no habían sido demasiado exitosos y los profesionales combatían el DSH con derivados de la testosterona, como los parches Intrinsa. El pasado año Tefina irrumpió en el mercado. Se trataba de un gel intranasal basado también en esta hormona que, inhalado dos horas antes de la actividad sexual, aumentaba la libido y, al mismo tiempo, mejoraba el riego sanguíneo en los órganos genitales, lo que facilitaba el orgasmo. Lo novedoso de este fármaco no era tanto su composición sino su aplicación, solo cuando la situación lo requería, como ocurre con la Viagra.

“Activar el mecanismo del deseo en las mujeres es tarea difícil cuando no se debe a causas orgánicas, lo que también ocurre a veces”, apunta la doctora Mª Fernanda Peraza, especialista en andrología y salud sexual del Centro de Urología, Andrología y Salud Sexual de Palma de Mallorca. "Puede haber factores físicos que bajen la libido, como la menopausia natural o quirúrgica, hipo o híperfunción de las glándulas tiroides o adrenales y alteraciones estructurales uroginecológicas que produzcan dolor como vulvovaginitis infecciosas o defectos del suelo pélvico", añade.
Pero en la mayoría de los casos, el origen de la falta de ganas está en nuestra cabeza. El urólogo Juan Ignacio Martínez, en declaraciones a El País, comparaba la sexualidad masculina con un interruptor y la femenina con el cuadro eléctrico de un avión, con muchas funciones, pero también más difícil de arreglar.
"El deseo en la mujer es muy complejo", comenta el médico sexólogo Santiago Frago, codirector de Amaltea, una asesoría de sexo para mayores, "y depende del ambiente amoroso, de la relación de pareja, de la situación en la que está inmersa. La libido femenina es más vulnerable que la del hombre. Lo que ocurre también en la mujer es que, con la edad, va perdiendo parte de ese romanticismo y volviéndose, digamos, más práctica, por lo que es muy probable que el deseo en una mujer sin problemas de este tipo aumente con los años. Ellas viven su apogeo sexual alrededor de los 45 años".

¿Qué aporta entonces Lybrido a la larga lista de intentos de poder controlar ese sofisticado cuadro de mandos? Su creador, el doctor holandés Adriaan Tuiten, se decidió a desarrollar una píldora que activase el deseo sexual femenino después de que su novia, con la que llevaba más de diez años, le abandonara. De una cosa estaba seguro cuando empezó con sus investigaciones: solo sería efectiva si actuaba a nivel cerebral, no físico.

Parece evidente que hay neurotransmisores que juegan papeles decisivos en el desarrollo del deseo sexual, pero hay dos especialmente importantes: la testosterona, que provoca la segregación de dopamina, y la serotonina, que hace que su presencia disminuya. Las píldoras del doctor Tuiten –ha diseñado dos versiones hermanas–, elevan temporalmente los niveles de dopamina, logrando así que aumente la excitación. Ambas tienen testosterona, pero su composición es distinta. Lybrido contiene un elemento similar al de la Viagra que aumenta el flujo sanguíneo en los genitales, algo que ayudaría a la testosterona a aumentar el deseo. Lybridos, por su parte, incluye un compuesto llamado buspirone usado para combatir la ansiedad. Si se toma a diario, aumenta los niveles de serotonina, pero al tomarlo en un primer momento, su efecto es el contrario: suprime los niveles de serotonina en el cuerpo, lo que conlleva un aumento de la dopamina.

Un dato importante que debemos tener en cuenta en el estudio del doctor Tuiten con sus pastillas es el hecho de que las mujeres que participan en él son todas casadas, ya que parece que este colectivo, el de las que tienen pareja estable, es el que más acusa la falta de deseo. El psicólogo Dietrich Klusmann, de la Universidad de Hamburgo-Eppendorf (Alemania), realizó un estudio con la participación de 1865 estudiantes entre los 19 y los 32 años, todos ellos con pareja estable, que tituló: Sexual Motivation and the duration of partnership ( Motivación sexual y duración de la pareja) y del que se derivaban tres conclusiones: 1. La actividad y la satisfacción sexual disminuyen en hombres y mujeres con pareja estable con el paso del tiempo; 2. El deseo sexual solo baja en las mujeres; 3. La necesidad de cariño aumenta en mujeres y disminuye en hombres conforme avanza la relación. La teoría de que la monogamia puede ser la mejor arma para destruir el deseo femenino la sustentan también los sexólogos Sarah Murray y Robin Milhausen, de la Universidad de Guelph, en Ontario (Canadá), en otro trabajo al respecto publicado en la revista Sex & Marital Therapy, en el que básicamente mantienen que cuanto más tiempo pasa una mujer en una relación, menos deseo sexual siente.

Si esta idea fuera cierta, sería contraria al tópico con el que hemos crecido y que dice que los hombres son por naturaleza más promiscuos –su semen debe cubrir al mayor número de hembras posible, para asegurar la supervivencia de la especie–; mientras que la mujer encaja más en la monogamia, el entorno ideal para formar una familia y criar a sus hijos.

El periodista norteamericano, Daniel Bergner en su reciente libro What Do Women Want? Adventures in the Science of Female Desire (¿Qué quieren las mujeres? Aventuras en la ciencia del deseo femenino, Ecco) acaba con los tópicos trasmitidos de generación en generación sobre el deseo femenino. Lo iguala en poder y fuerza al del hombre, niega que la mujer haya sido diseñada para la monogamia y que el deseo en ella deba ir acompañado de una cierta idea de romanticismo. En un artículo que escribía recientemente para The New York Times Magazine y en el que analizaba los vericuetos de uno de los mayores retos de la industria farmacéutica actual –la búsqueda de la “Viagra femenina”– se planteaba si el problema de estas nuevas píldoras no será tal vez el de que funcionan demasiado bien, y barajaba la posibilidad de que la Food and Drug Administration (FDA), el organismo que en EEUU da el visto bueno a los medicamentos para su posterior comercialización, las rechace ante el temor de una nueva raza de mujeres con el poder de controlar y aumentar su voracidad sexual.

El sexólogo Santiago Frago se muestra algo escéptico ante los posibles resultados milagrosos de este fármaco, reconoce que el problema de falta de deseo se acusa casi siempre cuando se tiene pareja y reivindica: "Tenemos que poder permitirnos no tener deseo. Es perfectamente normal pasar por épocas en las que la libido esté más baja”. Y continúa: “La testosterona solo es recomendable cuando los análisis determinan que hay unos niveles bajos de esta hormona. Mi experiencia en la consulta es que el 90% de las mujeres que tienen DSH muestran niveles de testosterona perfectamente normales y, si se les administra más, pueden aparecer efectos secundarios muy poco deseables, como agresividad, crecimiento del vello, insomnio o aumento de peso”.

¿Conseguirá una píldora excitar a las mujeres y, si lo hace, ¿significa eso lo mismo qué sentir deseo?
¿Y si realmente funciona esta pastilla, habrá que inventar otra para que, consiga desengancharnos del sexo?
.

martes, 18 de junio de 2013

EL GOBIERNO INDEPENDENTISTA LE JODIO LA VIDA

La mujer que perdió un ojo el 14-N difunde su foto: «Así es como ha quedado mi rostro»

La mujer que perdió un ojo el 14-N difunde su foto: «Así es como ha quedado mi rostro»

Ester Quintana, que responsabiliza a los Mossos d'Esquadra del suceso, sigue luchando por la prohibición de las pelotas de goma

CUIDADO CON LO QUE TOMAS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Alertas

Determinados medidores Coaguchek® pueden mostrar el "error 6" en presencia de valores de INR (International Normalized Ratio) muy elevados

14/06/2013leer más...

Casos de Necrolisis Epidérmica Tóxica y Síndrome de Stevens-Johnson asociados al uso de MabThera (rituximab)

14/06/2013leer más...

Manejo de las reacciones adversas cutáneas graves (SCAR) asociadas al tratamiento con INCIVO® (telaprevir)

14/06/2013leer más...

Riesgo de segundas neoplasias malignas primarias hematológicas en pacientes tratados con talidomida (Thalidomide Celgene®)

14/06/2013leer más...

Información importante respecto a las restricciones de utilización de ranelato de estroncio (Protelos®/Osseor®)

14/06/2013leer más...

Se han notificado casos de fascitis necrosante en pacientes tratados con bevacizumab (Avastin®)

14/06/2013leer más...

Suspensión de la autorización de comercialización de medicamentos que contienen tetrazepam (Myolastan®)

14/06/2013leer más...

Alerta Farmacéutica - Numeta G13%E, emulsión para perfusión, 10 bolsas de 300 ml

12/06/2013leer más...


EL MUNDO ENTERO COME EN MAC DONALDS

http://www.youtube.com/watch?v=Zp3i4NWSfxc

lunes, 17 de junio de 2013

Los sofocos antes de la menopausia no deben alarmar a las mujeres

Un estudio advirtió que más de la mitad de la población femenina experimenta estos síntomas aunque sus ciclos todavía son regulares y que no necesariamente deben ser interpretados como un anticipo del cese de sus períodos.
Más de la mitad de las mujeres de mediana edad que todavía tienen ciclos regulares sufren sofocos. Las mujeres hispánicas y las asiáticas son menos propensas a sufrirlos que las mujeres blancas, pero en comparación con estudios anteriores el número de afectadas es sorprendentemente alto, según mostró un estudio realizado sobre 1.500 mujeres, que fue publicado recientemente en la edición online de “Menopause”, la revista de la Sociedad Norteamericana de Menopausia (NAMS, por sus siglas en inglés).
El sondeo, realizado por investigadores del Grupo Salud (un amplio sistema de cuidado de la salud en el noroeste de Estados Unidos) y el Centro de Estudios del Cáncer Fred Hutchinson, en Seattle, Washington, se desarrolló entre un grupo diverso de mujeres, que incluyó a las de raza blanca, negra, hawaianas, mujeres de etnia mixta, vietnamitas, filipinas, japonesas, chinas, indias del este y otras asiáticas. Las mujeres tenían entre 45 y 56 años, con ciclos regulares, sin presentar períodos salteados, y no estaban tomando hormonas.
El 55 % de ellas reportó haber sufrido sofocos o sudoración nocturna. Los grupos que mostraron los índices más altos de sofocos o sudoración nocturna fueron las americanas nativas (67 %) y las de raza negra (61 %), pero las diferencias entre estos grupos y las mujeres de raza blanca no fueron estadísticamente significativas. El 58 % de las mujeres blancas, el grupo étnico más grande, reportó haber experimentado sofocos o sudoración nocturna.
En comparación con ellas, las mujeres asiáticas y las hispánicas fueron mucho menos propensas a presentar estos síntomas. Entre las asiáticas, el 31 % de las filipinas, el 26 % de las japonesas, el 25 % de las indias del este, el 23 % de las “otras asiáticas”, y el 18 % de las chinas dijo haber tenido sofocos y sudoración nocturna. En tanto, el 26 % de las hispánicas sufrió los síntomas.
LA DIETA
Según apuntaron los autores del estudio, un dato interesante fue que las mujeres que habían tenido los síntomas eran más proclives a incluir soja en sus dietas, y que las mujeres blancas que nunca habían sufrido los síntomas eran más propensas a no incluir este alimento en sus dietas.
“Este estudio debería ayudar a aliviar la preocupación de muchas mujeres que han sido sorprendidas por sofocos y sudoraciones nocturnas cuando todavía tienen ciclos menstruales regulares. Esto no significa necesariamente que ya se encuentran en la menopausia, y es totalmente normal” , afirmó la doctora Margery Gass, directora ejecutiva de la NAMS. “Algunas mujeres incluso sufren sofocos las primeras noches luego de haber dado a luz” , finalizó la especialista.
.

Salud mental en tiempos difíciles

Por Joseba Achotegui

Manipulaciones ideológicas en los documentales de divulgación científica

¿Puede haber algo en apariencia más inocente que un hermoso documental sobre la naturaleza? Y sin embargo, se trata de uno de los más claros ejemplos de cómo la descripción de la realidad se adapta a los intereses de los grupos dominantes y trasmite su ideología, sus valores.
Así, esas imágenes espléndidamente filmadas de un grupo de leones o de águilas cazando con gran habilidad y fuerza, tantas veces repetidas, son la expresión de un modelo de sociedad en la que el fuerte caza y el débil es cazado, un modelo de sociedad en la que el poderoso domina y los demás se someten. Esas imágenes de la depredación, convertidas en iconos de la divulgación sobre la naturaleza, se presentan en los documentales como irremisibles, mostrándonos que el mundo es así, que no puede ser de otra manera. Son “las leyes de la naturaleza”, nos dice la voz cadenciosa y solemne del relator del documental, mientras van cayendo a mansalva gacelas o conejos.
Pero, es bien sabido, que las conductas de depredación no son ni de lejos, la realidad dominante en la naturaleza. Por supuesto los leones y las águilas cazan y curiosamente siempre aparecen ligados a los símbolos del poder en la mayoría de las culturas. Pero como ya señaló en 1905 el biólogo evolucionista ruso Konstantín Merezhkovski los grandes saltos evolutivos se han producido por cooperación: la célula eucariota, por ejemplo, uno de los pilares de la vida, proviene de una simbiosis entre diferentes orgánulos que se agrupan dando lugar a una nueva estructura dotada de una enorme capacidad de creación de complejidad (una complejidad que dará lugar a la emergencia de las emociones, la razón o la conciencia, por ejemplo).
Obviamente no estamos defendiendo una visión seráfica, angelical, del mundo, sino una naturaleza estructurada en relaciones de complejidad: en las que cooperación, competencia, reciprocidad, depredación, altruismo, parasitismo, simbiosis, se entremezclan dando lugar a una gran biodiversidad de estrategias evolutivas.
Por otra parte, y para empeorar aún más las cosas, para legitimar estos funcionamientos de tipo depredador, se suele evocar la teoría de la evolución, una de las teorías científicas más sólidas que poseemos. Pero es importante señalar que hay que diferenciar el darwinismo como teoría científica, y como tal como cuerpo teórico y metodológico, del darwinismo como ideología y especialmente diferenciarlo de la corriente ultraconservadora que surge muy pronto en el evolucionismo. Ya en el funeral de Darwin, se proclamó que la naturaleza es “una lucha de gladiadores”, frase que ha hecho fortuna en nuestra cultura política como justificación “utilizando la ciencia”, de todo tipo de abusos y explotaciones. Esta ideología ultraconservadora del darwinismo, basada en el modelo de la depredación, ha sido utilizada para justificar el denominado capitalismo “manchesteriano” o ultraliberal. Así, Rockefeller defendía que los pobres eran gente inferior y podían ser explotados “Cada día nace un tonto al que poder estafar” escribía también en esta línea el banquero español Juan March. En mi opinión, esta corriente ultraconservadora ha dado muy mala fama a la teoría evolucionista que, en muchos ambientes sociales y académicos, se asocia con el capitalismo salvaje, el nazismo…. ha intentado depredar el evolucionismo, podríamos decir.
Esta perspectiva darwinista centrada en la competición tiende a ver enemigos por todas partes: bacterias, virus… Cuando no es así. En realidad nuestro propio cuerpo está constituido por una gran simbiosis con bacterias. Tan solo en la piel tenemos 100.000 bacterias por cada centímetro cuadrado. En nuestro aparato digestivo tenemos billones de ellas. Y son simbióticas con nosotros. Como señala Sendín, solo algunas bacterias se malignizan en algunos contextos (posiblemente por estrés, contaminación, etc.). Aparte de que cuando se habla de depredación se oculta que se halla regulada en cada ecosistema
Pero no solo existe bacteriofobia en este darwinismo ultraconservador, sino también virusfobia, cuando gran parte de nuestro propio código genético está formado por virus que se han incrustado en él durante la evolución y que son una parte muy importante de nosotros mismos.
En el modelo social dominante, hasta las identidades, sobre las que escribía en mi artículo anterior, han de ser opuestas unas a otras. El sistema las presenta eternamente enfrentadas, en guerra perpetua, sin la posibilidad de poder compartirse o evolucionar conjuntamente