viernes, 11 de julio de 2014

LUIS SUAREZ NO FUE EL PRIMERO


Gran Dolina, canibalismo .




Nuestros colegas del Equipo de Investigación de Atapuerca (EIA), Yolanda Martínez, Carlos Díez y Jordi Rosell, se dieron cuenta en seguida de que los primeros restos de Homo antecessor que descubrimos estaban canibalizados, pues se observaban marcas de corte y fracturas sospechosas, de aquellas que sólo se pueden producir por la acción de otros humanos. El estudio posterior no hizo nada más que apoyar la visión de campo que ya se había establecido con anterioridad. La antropofagia deja tras de si un rastro de información que puede ser capturada por los científicos. Así se publico enScience en 1996.
La evisceración, el despiece, la descarnación y la fragmentación que tiene lugar con la depredación de otros congéneres por parte de los homínidos deja unas huellas inconfundibles, que los expertos en tafonomía son capaces de reconocer, dada la singularidad del impacto que se registra en la superficie de los restos anatómicos canibalizados.
Mandíbula de Homo antecessor
Mandíbula de Homo antecessor con marcas de corte / IPHES
Las marcas de corte dejadas sobre los huesos por las herramientas de talla, normalmente lascas de silex o cuarcita, con filos diedros en el yacimiento de la Gran Dolina, como ocurre en otros yacimientos donde se ha practicado el canibalismo, se caracterizan por la forma en uve, mientras que las trazas dejadas por depredadores humanos suelen ser en forma de ú. Examinadas al microscopio electrónico las evidencias fueron del todo confirmadas, pues una gran parte de los restos esqueléticos analizados presentaban marcas que coincidían con la morfología que hemos descrito.
Además, estos impactos tienen lugar en zonas concretas del esqueleto y de manera sistemática. La intencionalidad es, sobretodo, cortar ligamentos, romper articulaciones y tener acceso a lugares anatómicos que directamente con la boca se hace difícil. No tan sólo existen estas marcas debido a la acción de cortar, sino que hay algunas relacionadas con la limpieza de tejido y con el levantamiento del periostio.
Diversas huellas
La percusión con martillos de piedra también se realiza para poder acceder al tuétano, que se encuentra en el interior de los huesos largos, y al interior de la bóveda craneal. El impacto sobre estas superficies deja una serie de esquirlas características de esta acción que también son reconocibles.
Finalmente, la acción de la dentición humana sobre los cadáveres deja una huella singular que no producen otros omnívoros ni carnívoros. De todo ello se puede inferir el comportamiento caníbal practicado por Homo antecessor al final del Pleistoceno inferior.
Todo este espectro de actividad se ha registrado en el estrato Aurora del nivel 6 de la Gran Dolina. Cuando se descubrió, este yacimiento era el de cronología más antigua en la historia de la evolución humana.

miércoles, 9 de julio de 2014

Si vas a la nevera y no te acuerdas de qué ibas a buscar, lee esto

El psicobiólogo Ignacio Morgado, autor de «Aprender, recordar y olvidar», explica a ABC las claves de la memoria

Si vas a la nevera y no te acuerdas de qué ibas a buscar, lee esto
inés baucells
El autor del libro «Aprender, recordar y olvidar» (Ariel), Ignacio Morgado, es capaz de dar a sus lectores las claves cerebrales de la memoria y la educación, y de reconocer al tiempo que prefiere perder la cartera que la libreta donde anota sus quehaceres diarios. «Hay cosas que no conviene tener en la memoria. Yo sin la agenda no puedo vivir», asegura. Este catedrático de psicobiología e investigador del Instituto de Neurociencia de la Universidad Autónoma de Barcelona es también de esos profesores que no creen en el mal alumno, «sino en el que no ha hecho lo óptimo o ha hecho poco».
—¿Tener despistes de forma habitual es un signo de alerta?
—Normalmente no. Es estar poco atentos, por eso puede confundirse. Muchas veces cuando nos olvidamos algo es que no le pusimos suficiente atención. Yo a mis alumnos les digo:«no me digas que eso se te ha olvidado, porque solo se olvida lo que se aprende». La atención es uno de los factores que más influye en el aprendizaje y en el registro de lo aprendido por el cerebro. Y la atención la proporciona el interés. Además, realmente te interesa lo que te emociona. Aquello que nos emociona es aquello a lo que le prestamos atención.
—Es difícil no preocuparse cuando uno pierde constantemente las llaves, o de vez en cuando va a coger algo en la nevera y se le olvida por completo de lo que quería...
—Este tipo de situación tiene que ver con la pérdida de memoria de trabajo (reciente). Pero también tiene que ver con el estado y el lugar en el que nos encontramos, y donde lo aprendimos. Es decir, estás delante de la nevera, pero lo que ibas a coger lo pensaste en el comedor. Por eso cuando vuelves sobre tus pasos al comedor, a la misma situación que estabas cuando pensaste qué ibas a coger, te acuerdas de lo que querías. La otra situación puede deberse al estado interno del organismo. Si tu aprendiste algo bajo el influjo de un estimulante, como el alcohol o el café, puede que cuando no lo estés tengas dificultades para recordarlo.
—Esto que comentamos le ocurre a gente muy joven. ¿A qué edad es normal empezar a perder memoria?
—Lo primero que hay que saber sobre la pérdida de memoria es que es un fenómeno natural que le sucede a todo el mundo antes o después. Los estudios sugieren que el declinar de la senectud no es aparentemente hasta después de los sesenta años, pero en algunas personas pueden observarse deterioros a partir incluso de los cuarenta. Empieza un proceso que llamamos de dificultad en la memoria de trabajo (que es la inmediata o de corto plazo, aquella que utilizamos para manipular información, planifican el futuro, resolver problemas a término medio...) Pero se trata de un fenómeno natural. Se debe a que se produce una disminución de la materia del cerebro, particularmente, de la corteza prefrontal.
—¿Qué podemos hacer para que esto no nos plantee dificultades?
—Hay muchas formas de auxiliarnos con respecto a esa pérdida de memoria. Una es tener una agenda, otra ponernos recordatorios... Son deterioros naturales con solución de recursos. Pero la mejor medida relación coste-beneficio, la más accesible de todas, la más barata, es la lectura.
—¿Qué necesita nuestra memoria para funcionar correctamente?
—A parte de la salud, de encontrarse sano, hay tres cosas básicas o preparatorias para el aprendizaje de la memoria. Una es el ejercicio físico: Este hace que se libere en el cerebro una sustancia cuyo acrónimo es BDNF. Es una especie de lubricante que hace de el motor funcione, que tenga más facilidad para conectarse entre sí las neuronas en el cerebro. El deporte mejora la irrigación sanguínea de nuestro cerebro. Hace que llegue mejor la sangre, la glucosa, y todo lo que necesita para funcionar correctamente. La segunda cosa es el sueño. Dormir prepara el cerebro para aprender, mejora la fisionomía de las neuronas implicadas en la memoria. La tercera es evitar comer cosas negativas para nuestra salud, como es tener una dieta rica en grasas saturadas que reduce la sensibilidad de las neuronas.
—¿Qué tiene que ver la memoria con la inteligencia?
—La memoria (de trabajo) es clave en la inteligencia. Y como esta memoria específica se puede aumentar mediante ejercicios, porque aumenta la corteza prefrontal, puedes aumentar también tu inteligencia. Obviamente, dentro de unos límites. No vamos a pasar de tener un cociente intelectual de 90 a tener uno de 130. Pero la memoria de trabajo se puede mejorar. El entrenamiento no es una técnica milagrosa. No hay procedimientos para ser Einstein, pero si para mejorar el rendimiento. Por ejemplo: Jugar al ajedrez, resolver problemas de matemáticas y de lógica y filosofía.
—¿Cómo podemos trasladar esto al mundo del estudiante, mejorar su forma de estudiar, de aprender, de memorizar?
—Vuelvo a la lectura. Es un fallo enorme de nuestro sistema educativo el no invitar a nuestros alumnos a leer, y hacer ejercicios con ellos. Por ejemplo, pedirles que cuenten qué han leído, qué otra versión darían, qué sentimientos les ha provocado el texto... Leyendo ponemos en juego todas las partes de nuestro cerebro, la parte racional, la emocional, la receptiva... pocas cosas estimulan más que la lectura. Si esta se complementa con ejercicios, puede resultar súper útil: Leer dos páginas y resumirlas después... es sencillísimo y baratísimo. Todo estimula. Todo lo que se trabaja. En la universidad cogen apuntes, los leen mil veces y luego los repiten. Si en vez de eso les hiciéramos cuatro preguntas que buscan la solución a un problema, esa es la manera de recordar y retener información semántica (memoria explícita), de contenidos (memoria ....), de comprensión (contrastando...) Solo razonando sobre lo leído es como se aprende, no copiando los mejores apuntes. Leer los apuntes, un artículo, la web, mirar las cosas como un Sherlock Holmes, un detective. El estudiante cree que tiene que leer 1.000 veces los apuntes y que pierde el tiempo si investiga, pero esta es la única manera de formar la memoria.
—Pero en la enseñanza tradicional en España el estudio ha estado basado en la lectura de los apuntes a aprender, tantas veces como sea necesario.
—Efectivamente. La relectura de apuntes, muchas veces de otro estudiante, ha sido siempre y es todavía uno de los grandes males de nuestro sistema educativo. Insistiendo en este modo de estudio pasivo muchas veces se ha dejado de lado uno de los mejores procedimientos que existen para aprender y formar memorias robustas, que es el que consiste en tratar de recordar y reconstruir con frecuencia el conocimiento que se va adquiriendo. El recuerdo es un proceso activo que no sólo sirve para evaluar lo aprendido, sino también para seguir aprendiendo. Más aún, el recuerdo sistemático puede ser una forma de aprendizaje superior incluso a la del aprendizaje original.
—¿Qué más puede hacer un profesor para mejorar, según usted, la forma de estudiar de sus alumnos?
—En algunos niveles educativos, y particularmente en la universidad, es frecuente que el estudiante que no ha sido bien instruido sobre el trabajo a realizar sufra una cierta confusión cuando no sabe bien dónde concentrarse y a qué apartados o explicaciones de los textos que estudia, sean libros, artículos u otros materiales prestar más atención. ¿Esto es lo que debo estudiar? ¿Esto entrará en el examen? son preguntas frecuentes. Esta confusión es grave porque es una fuente importante de cansancio y desmotivación de los alumnos, pero es un problema que tiene fácil solución. El estudio de un alumno puede ser guiado por preguntas cuidadosamente calculadas pro el profesor para que sus posibles respuestas abarquen los contenidos más importantes de la materia estudiada.
—¿Qué gana así el estudiante?
—Es un procedimiento que motiva al estudiante, concentra su atención y le convierte en una especie de detective o investigador que busca donde sea necesario, es decir, en cualquier material o posible fuente de estudio, la solución o respuesta a los interrogantes que se le plantean. Es, además, un modo de enseñar al estudiante a trabajar y ganar autonomía para aprender, pues buena parte del trabajo intelectual profesional va a consistir siempre en plantear problemas y tratar de argumentar soluciones a los mismos. Es, por tanto, un tipo de actividad que puede aumentar la capacidad del alumno para aprender por sí mismo en un futuro.
—¿Cuál es, según usted, el mejor sistema pedagógico, aquél que puede ayudar al joven a aprender?
—No existe un único sistema, sino diferentes reglas en distintas situaciones contextuales para diferentes contenidos. Por ejemplo, los exámenes orales son fantásticos para la memoria. Su principal ventaja es que hace que el estudiante explique lo que entiende. Cuando el estudiante sabe que lo examinan oralmente, este implica todo su razonamiento. Aprender a exponer incita a distintas formas de trabajo para el alumno, induce a realizar un tipo de estudio mucho más basado en la comprensión de los materiales y la información que en su simple memorización. Y al profesor le permite realizar una evaluación muy rigurosa del conocimiento adquirido por el alumno.

«No todos los momentos del día son igualmente buenos para aprender»

ESE ASESINO LENTO Y SILENCIOSO LLAMADO AMIANTO

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El amianto, el rayo mortífero que no quieren que cese

Mundo Obrero


Nota previa: Este escrito es fuertemente deudor, con toda evidencia, de las aportaciones más que imprescindibles de dos grandes estudiosos, investigadores y activistas del tema: Paco Puche y Francisco Báez Baquet. Del libro de este último, Amianto. Un genocidio impune, he tomado prestados la mayoría de los datos, historias e informaciones. 
 

Al escribirlo he recordado también las referencias y reflexiones que Manuel Sacristán Luzón (1925-1985) hiciera sobre el asunto desde mediados de los años setenta en sus clases de Metodología de las Ciencias Sociales de la Facultad de Económicas de la UB, cuando pocas personas hablaban en nuestro país de esta criminal tragedia industrial, obrera y civilizatoria. También aquí, como en tantos otros temas, vio antes y mucho mejor que otros. Entre lo mejor, sin duda, de nuestra tradición. Como Paco Puche, como Paco Báez, como Paco Fernández Buey.
Hace apenas dos años y medio, el 2 de diciembre de 2011, se celebró un acto conmemorativo en Chile, en el décimo aniversario de lo sucedido. El recuerdo incluyó la pública quema de un muñeco que representaba una inmolación. ¿Qué había pasado diez años antes, qué se conmemoraba?
Mañana del 30 de noviembre de 2001, Palacio de la Moneda, Santiago de Chile, 28 años después del golpe militar del general asesino Augusto Pinochet. Un trabajador de 52 años se clava un cuchillo de grandes dimensiones en el abdomen, se rocía con combustible y se quema a lo bonzo. No sabemos muy bien cómo pero pudo entregar una carta a los viandantes de la plaza, a los aterrorizados transeúntes, antes de morir. Decía así:
“Mi nombre es Eduardo Miño Pérez, CI 6.449.449-K, militante del Partido Comunista de Chile. Soy miembro de la Asociación Chilena de Víctimas del Asbesto. Esta agrupación reúne a unas 500 personas que están enfermas y muriéndose de asbestosis. Participan las viudas de los obreros de la industria Pizarreño, las esposas y los hijos que también están enfermos solamente por vivir en la población aledaña a la industria”. Habían muerto ya más de 300 personas de mesotelioma pleural, el cáncer causado por respirar asbesto.
Eduardo hacía “esta suprema protesta” denunciando: 1. A la industria Pizarreño y su holding internacional, por no haber protegido a sus trabajadores y sus familias del veneno del asbesto. 2. A la Mutual de Seguridad por maltratar a los trabajadores enfermos y engañarlos en cuanto a su salud 3. A los médicos de la aseguradora, por ponerse de parte de la empresa y mentirle a los trabajadores no declarando su enfermedad. 4. A los organismos de gobierno por no ejercer su responsabilidad fiscalizadora y ayudar a las víctimas.
El militante del PC de Chile explicó que había elegido “esta forma de protesta, última y terrible, en plenas condiciones físicas y mentales como forma de dejar en la conciencia de los culpables el peso de sus culpas criminales”. Su inmolación, “digna y consecuente”, la hacía extensiva también contra los grandes empresarios “culpables del drama de la cesantía, que se traduce en impotencia, hambre y desesperación para miles de chilenos”, contra la guerra imperial “que masacra a miles de civiles pobres e inocentes para incrementar las ganancias de la industria armamentista y crear la dictadura global”, contra la globalización “hegemonizada por Estados Unidos.”, contra un ataque “prepotente, artero y cobarde” que se había producido en aquellas fechas a la sede del PC de Chile.
Finalizada del siguiente modo: “Mi alma, que desborda humanidad, ya no soporta tanta injusticia” (El padre de la compañera de Eduardo, Manuel Cerda, fue también trabajador de la empresa Pizarreño hasta mediados de los años setenta: murió de asbestosis quince años después, en 1989).
¿Ya no soporto “tanta injusticia”? ¿Exageraba el trabajador inmolado, el militante del PC de Chile? No, en absoluto.
1933, Estados Unidos. La empresa Johns Manville negoció con un abogado que representaba a once ex trabajadores de la empresa, todos ellos víctimas de asbestosis. Tras el acuerdo, el abogado recibió 30 mil dólares de aquel entonces. Condición sine qua non para el pacto impuesto por la empresa: una promesa escrita y firmada de que los trabajadores afectados no participarían, directa o indirectamente, en nuevas acciones. El acuerdo no salió a la luz durante 45 años, hasta finales de los setenta. De haber conocido la opinión pública norteamericana las cláusulas empresariales es altamente probable que los peligros de la industria genocida del amianto hubieran salido a la luz mucho antes, que la opinión pública se hubiera alarmado antes, que hubiera tomado mayor consciencia.
Segundo caso: la empresa Owens-Corning ocultó durante años lo que sabía acerca de los peligros del amianto. Y no sólo eso: tergiversó el conocimiento del peligro de “Kaylo”, uno producto por ellos fabricado que contiene amianto. En 1956, después de haber sido informados por el Laboratorio Saranac de que el polvo del producto era tóxico y de que el asbesto (o amianto) era cancerígeno, Kaylo, sin hacer ni caso, pensando estrictamente en su cuenta de resultados, lo anunciaba en su publicidad como producto no tóxico.
Hay muchos más ejemplos.
Unos 125 millones de personas de todo el mundo se encuentran actualmente expuestas al amianto, un producto que sigue sin estar prohibido en muchos países del mundo. Unos cien mil fallecen cada año. La producción total del amianto en el siglo XX está estimada en unos 174 millones de toneladas: ¡174.000.000.000 kilogramos!
Muchas personas más están expuestas en razón de su vecindad a centros de producción, por exposición doméstica, por contaminación medioambiental, a través del transporte, a través de los residuos, a través de malas prácticas de limpieza o reordenación industrial realizadas en pésimas condiciones (o en ausencia total de ellas) de seguridad. Sin información a los trabajadores implicados.
Se ha calculado que sólo entre 1940 y 1979 unos 27,5 millones de trabajadores estuvieron expuestos al amianto en sus trabajos; los niveles de exposición de casi 19 millones de estos trabajadores se consideran altos. Muchos más han seguido siendo expuestos desde entonces.
El rayo mortífero no cesa, no han querido, no quieren que cese.
Una unidad de medida, la DALYs (Disability-Ajusted Life Year), número de años perdidos por la mala salud, la discapacidad o la muerte prematura, sitúa la cifra en 1.523.000 por año. En cuanto a la muerte prematura se habla de 14,23 años per capita entre las personas expuestas.
Respecto al mesotelioma, el cáncer originado por la exposición al amianto, las cifras anuales han sido estimadas en 43.000 muertos y en 564.000 DALYs. Tres décadas después del pico de mayor consumo de amianto en EEUU, en el Imperio del Caos y la guerra todavía se sigue produciendo unos 3.200 casos anuales de mesotelioma, muchos de ellos mortíferos
James Leigh, ex director del Centro de Salud Ocupacional y Ambiental en la Escuela de Salud Pública de Sidney en Australia, ha hablado, en una estimación que él mismo considera conservadora, de un total de entre 5 y 10 millones de personas muertas por cánceres relacionados con el amianto en 2030.
En algunos puestos de trabajo, los niveles de asbesto excedieron rutinariamente las pautas vigentes de la OSHA norteamericana en un rango de entre 200 y 400 veces.
En los países de Europa Occidental, aproximadamente medio millón de personas (la tercera parte de la población de una ciudad como Barcelona) podrían morir a causa del amianto en una epidemia que podría durar más allá de 2030.
Ha habido contaminación ambiental a causa del amianto incluso en la misma Antártida.
Las anteriores son estimaciones formuladas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Si alguna duda cabe es por subregistro, ha comentado Francisco Báez. A ello conduce el ocultamiento que practican algunas naciones que exportan el mineral (Rusia, por ejemplo) y la existencia de países donde las estadísticas son inexistentes o tan deficientes que su fiabilidad es nula.
Cuando media degradación por obsolescencia del amianto instalado, afecta a toda la población general y al medio ambiente.
El record de tiempo de latencia, el tiempo transcurrido entre el inicio de la exposición y el momento de aparición de los síntomas, se cifra en 75 años en el caso del mesotelioma. Lo más frecuente es que oscile entre los 30 y 40 años, sin que quepa descartar surgimientos por debajo de los 20 años.
No existe umbral de exposición, en intensidad y/o en duración, por debajo del cual se pueda comprobar que el riesgo es nulo. No hay riesgos nulos, no suele haberlos. Tampoco en el caso de la industria nuclear, otra industria hermana. La probabilidad en la afectación, eso sí, en el caso del amianto, es proporcional a la intensidad acumulada en la exposición.
Esta “espada de Damocles”, no viene aislada. Otras patologías más “benignas” del amianto presentan síntomas similares a los del mesotelioma. Entre otros, los engrosamientos pleurales, los derrames pleurales no malignos, y en algunos casos, las placas pleurales hialinas. Son necesarios años de seguimiento médico, en el caso de los derrames, para poder descartar un diagnóstico de malignidad. Nunca cabe descartar una ulterior transformación maligna, aunque se trate de una posibilidad poco probable.
Sólo algo más de cinco decenas de países han prohibido el amianto. Grandes y extensas naciones, con enormes poblaciones (China, Rusia, India, Brasil o Indonesia) permiten su comercio y uso industrial. Riesgos inevitables, señalan, de la industrialización imprescindible. Males menores para grandes bienes futuros.
En algunas naciones como Canadá o los Estados Unidos, impera un desuso casi completo sin que exista una verdadera prohibición generalizada. Sólo algunos usos específicos están expresamente prohibidos. En naciones en las que se cuenta con una prohibición, el caso de los países integrantes de la Unión Europea, se contemplan excepciones (el caso de la industria del cloro). Francisco Báez a boga por una prohibición mundial. Debería ser absoluta, sin excepciones.
España fue una de las últimas naciones de la UE en incorporarse a la prohibición de todos los tipos de amianto (incluyendo al amianto blanco o crisotilo). Fue efectiva a partir del año 2001. Fue así, muy tarde, no hay duda sobre ello, por la acción afectiva del lobby de la industria española del asbesto. Poderoso, muy poderosos caballero es Don dinero.
¿Cuántos muertos, cuántos sufrimientos, cuántos casos aún latentes, cuántos fallecimientos en el futuro próximo, cuántos casos no diagnosticados? Podemos conjeturar el peor escenario. En España, además, existe un claro problema de subregistro en ausencia de una estadística oficial fiable y científicamente idónea, de generalizada aceptación. Es proverbial, y así ha sido denunciado a nivel internacional en el ámbito científico ha comentado Paco Baéz, nuestra exhibición de irreales cifras de afectación y de mortalidad, netamente incompatibles con nuestro pasado de importante utilización del amianto, en condiciones higiénicas no precisamente ejemplares. No es meramente casual.
Para Paco Puche y Francisco Báez la industria del amianto es la mayor catástrofe industrial de la historia de la Humanidad, atendiendo a la extensión de la afectación y a la intensidad del sufrimiento que genera. Difícilmente cualquier otro contaminante podría disputarle ese siniestro primer puesto. Tendremos finalmente un incremento en la tasa general de todo tipo de cánceres, una reducción de la esperanza de vida, una tasa de mortalidad elevada, y un daño moral, angustia o padecimiento psíquico, que algunas sentencias judiciales ya van reconociendo.
Lugar central, destacado, en la historia universal de crimen y la infamia. ¿Genocidio, epidemia industrial, total impunidad? ¿Expresiones exageradas? No, en absoluto.
Pero no todo es naufragio, no todo es lado oscuro, no todo es “los negocios son los negocios”, no todo es infamia en esta historia de muerte, explotación, antihumanismo y criminal e irresponsable desarrollo desbridado de las fuerzas productivo-destructivas.
El doctor Irving J. Selikoff es posiblemente uno de los investigadores médicos a quienes todos, los trabajadores y trabajadoras del amianto y, más en general, todos los afectados por esta inconmensurable contaminación industrial (en el fondo, todos nosotros) debemos más reconocimiento.
Es difícil resumir, señala Francisco Báez Baquet, su ingente tarea científica y su activismo incansable: fue co-fundador en 1982, con Cesare Maltoni y otros científicos, del llamado Collegium Ramazzini, en honor del gran científico humanista. Formaron parte de él 180 científicos expertos en los ámbitos de la salud ocupacional y medioambiental procedentes de 30 países. Sus artículos en los años 60 y posteriores demostraron la acción letal del amianto sobre importantes colectivos de trabajadores industriales.
Francisco Báez se refiere a él en estos términos: “Cuando Comisiones Obreras era todavía una organización no legal, los trabajadores de la empresa Uralita nos pasábamos los artículos científicos del doctor López Areal y los del doctor Selikoff, de forma reservada, furtiva y casi como si se tratara de propaganda política legal en aquella coyuntura histórica.”
El doctor Selikoff, un gran científico comprometido, candidato al Premio Nobel de Medicina en los años 80 del pasado siglo, continuó con la investigación de los efectos del amianto hasta la edad de 75 años. Falleció el 20 de mayo de 1992, dos años después de su jubilación. Sea en su honor y recuerdo todo lo escrito.
Sal de nuestra tierra. Como Eduardo Pérez Miño, como Paco Puche, como Paco Báez, como tantos otros y otras. Una economía al servicio de la ciudadanía, de las personas más vulnerables, pidió y exigió Albert Einstein. Nunca, nunca jamás, unos resultados económicos (y toda la infame cosmovisión que los rodea: eficacia a toda costa, productividad, mano de obra barata, control de producción, costes laborales, ausencia de derechos, “desechos-recursos” humanos, trabajadores pobres y sin derechos,…), nunca más una economía que chupe la vida y la dignidad de millones y millones de trabajadores y trabajadoras de todo el mundo.
A costa de lo que sea: ¿h exagerado? No. Su justificación: la criminal y real historia de la industria del amianto.


PS. Una aproximación al tema de Sacristán tomada del coloquio de una conferencia suya de 1983 sobre “Tradición marxista y nuevos problemas, el año del centenario de Marx:
“[…] A este respecto más de una vez he citado un ejemplo que voy a repetir ahora porque me parece que no lo he hecho aquí; lo habrán oído otros, no todos los que están presentes, el problema de la industria del amianto en Alemania Occidental. Hará unos cinco o seis años, el anterior gobierno alemán reconoció finalmente, ante la presión del movimiento ecologista, que el amianto es una de las industrias más cancerígenas que existen (la silicosis de amianto es más frecuente y más cancerígena que la de un minero del carbón). Prepararon entonces un proyecto de ley por el que esa industria sería abolida en cuatro años, durante los cuales darían un subsidio, equivalente aproximadamente al salario mínimo, a los obreros de la industria y se dotaba de un premio para inventores, para ingenieros, que desarrollaran sucedáneos del amianto como aislante término. Entonces hubo un movimiento en contra que derribó la ley y en ese movimiento estaba la patronal y el sindicato. Ahí había un sector de clase obrera cogido entre la espada y la pared, entre la espada de los nuevos problemas y la pared de la conservación del puesto de trabajo tradicional”.


La clase obrera estaba ante problemas muy serios, nuevos también en este caso, porque por ejemplo, en su opinión:
“[…] ese grupo, ese sector de la clase obrera es claro que prefirió su alto salario, su coche y su nevera a su salud, fenómeno que en otras épocas no se producía así. En otras épocas se producían situaciones de mucha mayor esclavitud, y se requiere, por tanto, en esta época, una elaboración bastante cuidadosa de los problemas sindicales. Hay que hacer un balance en ese sentido. El Comité Antinuclear de Catalunya tiene un folletito bastante bueno para distribuir entre los trabajadores de la industria nuclear, y lo mismo habría que hacer en otras muchas industrias características de ese tipo de producción y que sólo representan una esclavización del país y de su clase obrera. Nosotros somos, por ejemplo, grandes productores de aluminio, desproporcionadamente para nuestra entidad estatal. ¿Cómo es que producimos tanto aluminio un país de 36 millones de habitantes? Pues, simplemente, porque es demasiado malo para los países adelantados, y entonces prefieren que intoxiquemos a nuestros obreros que intoxicar a los de ellos. Pero si ahora se plantea esa cuestión en serio, desde un punto de vista moderno, de acuerdo con la problemática de política ecológica correcta y se dice “eso hay que reducirlo”, ya veríamos como reaccionaría, si no está suficientemente preparada por una propaganda adecuada, por un trabajo adecuado, la clase obrera del sector.”


Existían, pues, problemas nuevos. No todo se reducía a la verdad, con la que Sacristán estaba de acuerdo, de que el punto esencial era conseguir que “estos problemas sean protagonizados por la lucha o que la solución de estos problemas sean protagonizados por la clase obrera industrial y por otras capas trabajadoras.”

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

martes, 8 de julio de 2014

UN GRAN" LOCO LINDO"

Michel Foucault: siete conceptos para comprender la vigencia de su legado

Se cumplieron 30 años de la muerte del pensador francés cuya obra cambió la forma de ver el mundo; su llama intelectual deslumbró entre mediados de los 60 y de los 80; la Modernidad, el gran tema
Prefería que no lo llamaran filósofo. "Lo que hago es la historia de la manera en que las cosas se problematizan; es decir, la manera en que las cosas se vuelven problemas", sostenía Michel Foucault, profesor en universidades norteamericanas y francesas, catedrático del Collège de France y, por sobre todo, autor de textos cuya lectura obra un milagro escaso en estos tiempos: la percepción de que, tras haberlos atravesado, será imposible mirar el mundo del mismo modo en que se lo miraba antes.
Como el singular espejo que Velázquez pintó en Las meninas -obra que Foucault analiza en Las palabras y las cosas-, el pensador francés "no dice nada de lo que ya se ha dicho"; más bien, indaga en lo que siempre estuvo pero nadie vio. Sus grandes objetos fueron la Modernidad y los sistemas de pensamiento que la hicieron posible. Sin embargo, en lugar de avanzar hacia el corazón de lo moderno, optó por la periferia. No se concentró en las grandes Luces o la Enciclopedia, sino en el oscuro y silenciado universo que por siglos se agitó en asilos, cárceles e internados de enfermos mentales. Para entender los modos del razonamiento occidental, buceó en los abismos de la sinrazón; para desmenuzar el sentido del sistema legal moderno, puso el foco en la cárcel. Y en las abigarradas superficies que trazaban registros, documentos y planillas burocráticas de los siglos XVII y XVIII, fue encontrando los otros hilos -los olvidados, denostados, apartados o ignorados- sobre los que ha venido descansando la trama de nuestras sociedades.
La llama intelectual de Foucault deslumbró, apasionó y dio batalla entre mediados de los sesenta y mediados de los ochenta. Precisamente, los años donde el proyecto moderno comenzaba a ser impugnado, mostraba algunas grietas y, aún sin desmoronarse, perdía algo de su desafiante vitalidad. A 30 años de la muerte de este pensador, cuando todo indica que estamos entrando en una nueva era -a la que aún nadie sabe muy bien qué nombre dar-, se extraña la desbordante ambición de quien arriesgó ideas inesperadas, incómodas por derecha y por izquierda, con las que se puede diferir, pero difícilmente permanecer indiferente. Moderno al fin, Michel Foucault se empeñó tanto en iluminar las zonas de sombra de lo social como en celebrar la desatada alegría del pensamiento.

EL UNIVERSO FOUCAULTIANO

Arqueología del saber. Además de ser el título del libro publicado por Foucault en 1969, el término alude a la esencia de su metodología de trabajo: la idea de que, aunque muchos nos parezcan naturales o evidentes, no existen saberes o discursos que no sean fruto de determinadas condiciones de posibilidad (en otros términos, de determinadas prácticas sociales). Así como cada época "produce" lo que se puede decir o no, también podría decirse que cada época dispone dónde concentrar los esfuerzos de la investigación científica, de qué modo elaborar los sistemas de ideas, cómo establecer lo que merece ser conocido o, incluso, qué puede ser pensado y qué no. La "arqueología del saber" apunta a estas cuestiones: no aspira al gran relato histórico, sino que se concentra en determinados acontecimientos (la "invención" de la cárcel, por ejemplo), indaga en los documentos históricos, los organiza, vincula entre sí y observa cómo se fueron generando rupturas o cambios en los modos de pensar.
Microfísica del poder. A contramano de los discursos que imperaban en su tiempo (fundamentalmente en los aguerridos años 60 y 70), Foucault desterró la concepción del poder como algo único, superestructural, ubicado en la cima de la pirámide social, desde donde se ejercería presión hacia abajo. Para el francés, la cuestión no pasaba por el enfrentamiento entre dominantes y dominados, sino por las relaciones de fuerza múltiples. En su concepción, el poder es ubicuo, lábil y está presente en cada intersticio del entramado social. El Estado y los grupos más poderosos lo detentan, evidentemente, pero también se ejerce, de manera capilar, en instituciones, espacios productivos, organizaciones políticas, vínculos familiares, lazos íntimos. Asimismo, en La voluntad de saber, Foucault escribe: "Donde hay poder hay resistencia". Es decir, las relaciones de poder se entraman con resistencias también capilares, en una dinámica difícil de sistematizar.
Instituciones de encierro. En Vigilar y castigar, Foucault describe los pormenores del suplicio y descuartizamiento de un condenado en la París de 1757. Si los horrendos espectáculos que brindaban estos ajusticiamientos existían en función de un ejercicio, toma de posición y exhibición del poder monárquico, las cárceles, "invento" moderno que los terminará reemplazando, traen consigo una modalidad de castigo menos cruenta, pero más efectiva. Para la visión de Foucault, el dispositivo que subyace a la prisión no busca mostrar con gran despliegue aquello que le ocurrirá a quien se desvíe de la norma, sino que pretende inscribir (como la temible máquina de La colonia penitenciaria, de Kafka) la ley en el cuerpo -incluso en las almas-. "La prisión fue un invento que se expandió rápidamente a todos los ámbitos", asegura en una entrevista de los años 80. Esto quiere decir que el "formato" presupuesto por las cárceles, que incluía encierro, regulación de los horarios, rigor, disciplina, sistemas jerárquicos y normativas a la vestimenta, los modos de hablar, sentarse, caminar o dirigirse a los superiores, es el mismo que se encarnó en la institución escolar, asilos, hospitales e internados modernos.
Panóptico. A fines del siglo XVIII, el filósofo Jeremy Bentham ideó un tipo de arquitectura carcelaria al que llamó "panóptico". Se basaba en una torre central, donde residían los guardias, rodeada de celdas individuales, cuyo interior era visible desde la torre. Los guardias tenían total acceso visual a las celdas, pero los prisioneros no podían ver el interior de la torre. Bentham consideraba que la posibilidad de ser permanentemente vigilados desarrollaría autocontrol y disciplina en los presidiarios. Aunque nunca se construyó un panóptico en sentido estricto, Foucault encontró los vestigios de esta concepción en documentos del siglo XVIII. El concepto le serviría para pensar los dispositivos de vigilancia presentes en todo tipo de instituciones, de la escuela a la fábrica.
Sociedad disciplinaria. Los hallazgos de Foucault implican una noticia incómoda: los dispositivos instaurados por las "instituciones de encierro punitivo" serían la matriz de las mayores conquistas del proyecto moderno. Sólo cuerpos y mentes (en todo caso, subjetividades) altamente disciplinados podrían generar los elevados niveles de productividad, concentración, aceptación de las normativas y pensamiento metódico requeridos por las sociedades occidentales, tanto en sus versiones capitalistas como socialistas.
Poder-saber. Foucault postula que la dinámica del poder en la modernidad también se articula con un saber muy específico: el que se obtiene a partir de la observación puntillosa, el seguimiento pormenorizado, los mecanismos utilizados para calificar, medir, clasificar y jerarquizar. En última instancia, la necesidad de "normalizar" a los integrantes del cuerpo social.
Biopolítica. Cuando ese poder-saber comienza a organizarse en función de la "administración de la vida", se ingresa en el ámbito de lo que el autor denomina la biopolítica. Probablemente, éste sea el concepto que menos llegó a desarrollar (fue recuperado por pensadores contemporáneos, como Giorgio Agamben), y está ligado al momento en que la sociedad occidental descubre que también le es posible medir, administrar, controlar e incidir en los procesos vitales. Si inicialmente los cuerpos fueron entendidos como máquinas (a las que había que educar, disciplinar y corregir), luego pasaron a ser considerados "cuerpos-especie" que serían regulados en términos biológicos (natalidad, longevidad, salud, asunción de la sexualidad). Muchos pensadores señalan que, si bien ya no vivimos en el marco de la sociedad disciplinaria, algunos de sus dispositivos se han actualizado, como los sistemas de vigilancia que hoy atraviesan lo digital y el imperio de la imagen. Desde esta perspectiva -deudora del pensamiento de Foucault-, estaríamos entrando en el modelo de las "sociedades de control", donde la capilaridad del poder ya no estaría regida por lo disciplinario, sino por instancias más sutiles, como la seducción, el hedonismo, el consumo o, incluso, las biotecnologías.

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PERO QUE NO EXTINGA EL GUISQUI ,PORFA

DEL CENTRO SCOTLANDS-DNA

La prensa británica alerta de la extinción de los pelirrojos

El cambio climático y la subida de la temperatura en Escocia influirá en que menos personas porten el gen que afecta al pelo y la piel, asegura un estudio

Encuentro de pelirrojos en Holanda, en el 2011.
WIKIPEDIA / ERIC OAKTREE
Encuentro de pelirrojos en Holanda, en el 2011.
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Un reciente estudio científico asegura que los pelirrojos podrían estar en peligro de extinción en Escocia, donde la densidad de población con la piel blanca y el pelo de color fuego es la más alta de todo el planeta: un 13% de sus habitantes son pelirrojos, más de 10 puntos por encima de la media mundial, y donde el 40% portan el gen recesivo responsable de esta mutación vinculada con el clima nublado propio de estas tierras y las de Irlanda.
Diarios como el 'Daily Mail' o 'The Independent' se hacen eco este martes de esta alerta emitida -con muchos años de previsión-desde el centro Scotlands-DNA.
"Creo que la razón de que los pelirrojos tengamos la piel clara y el pelo rojo es que no tenemos suficiente sol y tenemos que obtener toda la vitamina D que podamos", asegura el doctor Alistair Moffat, director del centro Scotlands-DNA, que sostiene que la presencia del pelo rojo en Escocia, Irlanda y el norte de Inglaterra es simplemente "una adaptación al clima".
"Si el clima está cambiando y habrá más sol y menos nublados, esto afectará al gen; habrá menos personas que porten el gen", asegura.

Cientos de años para la regresión

De todas formas, advierte el científico, "harían falta cientos de años con un clima más cálido" para que esto sucediera.
El pelo pelirrojo es propio de las personas con dos copias de un gen recesivo en el cromosoma 16, que provoca una mutación. Es decir, una persona que no sea pelirroja puede tener hijos pelirrojos si porta el gen.
En todo el Reino Unido hay 20 millones de personas con genes pelirrojos, y la zona donde hay más es el sureste de Escocia, sobre todo en Edimburgo (allí casi la mitad de la población porta el gen).

lunes, 7 de julio de 2014

YA ERA HORA...PERO ALGUNOS DEBERIAN IR PRESOS

El Papa pidió perdón a las víctimas de los curas pedófilos

Francisco lo hizo durante la homilía de la misa que presidió en su residencia en el Vaticano y a la que asistieron seis de esas víctimas. Reconoció que los líderes de la Iglesia "no han respondido adecuadamente a las denuncias de abuso".
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El Papa pidió perdón por la omisión de la iglesia en los casos de abuso

"El papa Francisco pidió hoy "perdón" a las víctimas de los abusos sexuales por parte de miembros del clero, durante la homilía de la misa que presidió en su residencia en el Vaticano y a la que asistieron seis de esas víctimas.

"Humildemente pido perdón", dijo el papa Jorge Bergoglio, quien reconoció que los líderes de la Iglesia "no han respondido adecuadamente a las denuncias de abuso presentadas por familiares y por aquellos que fueron víctimas del abuso".

En los últimos diez años se investigaron 3.420 casos de sacerdotes acusados de abusar sexualmente de menores y, entre ellos, 884 fueron destituidos
"Desde hace tiempo siento en el corazón un profundo dolor, sufrimiento, tanto tiempo oculto, tanto tiempo disimulado con una complicidad que no tiene explicación. Hasta que alguien sintió que Jesús miraba, y otros lo mismo y se animaron a sostener esa mirada. Y esos pocos que comenzaron a llorar nos contagiaron la conciencia de este crimen y grave pecado", afirmó Francisco en el comienzo de su homilía.

"Esta es mi angustia y el dolor por el hecho de que algunos sacerdotes y obispos hayan violado la inocencia de menores y su propia vocación sacerdotal al abusar sexualmente de ellos. Es algo más que actos reprobables. Es como un culto sacrílego porque esos chicos y esas chicas le fueron confiados al carisma sacerdotal para llevarlos a Dios, y ellos los sacrificaron al ídolo de su concupiscencia", agregó.

"(Ellos) Profanan la imagen misma de Dios a cuya imagen hemos sido creados", dijo.

Se trata de actos "execrables de abuso perpetrados contra menores. Actos que han dejado cicatrices para toda la vida", según la alocución reproducida por la página oficial del Vaticano en la web.

"Esto lleva todavía a un sufrimiento adicional a quienes habían sido abusados y puso en peligro a otros menores que estaban en situación de riesgo", declaró el pontífice, quien admitió que "los pecados de abuso sexual contra menores por parte del clero tienen un efecto virulento en la fe y en la esperanza en Dios".

"Algunos se han aferrado a la fe mientras que en otros la traición y el abandono han erosionado su fe en Dios", añadió y subrayó: "Muchos de los que han sufrido esta experiencia han buscado paliativos por el camino de la adicción. Otros han experimentado trastornos en las relaciones con padres, cónyuges e hijos".

El papa Francisco, tras la misa se reunió en privado con las seis víctimas de abusos, tres hombres y tres mujeres procedentes de Alemania, Inglaterra e Irlanda.

Recibió personalmente a cada una de ellas en una serie de encuentros que duraron más de tres horas, desde las 9 hasta las 12.20 hora vaticana (4 a 9.20 hora argentina).

Se trató del primer encuentro del Pontífice con las víctimas de abusos del clero católico, anunciado ya por el mismo Papa
Francisco durante su viaje de retorno de Tierra Santa.

Según explicó después el Padre Federico Lombardi, director de la Oficina de prensa de la Santa Sede, las víctimas estuvieron acompañadas cada una de ellas por otra persona, familiares o amigos.

Lombardi recordó también que ayer se reunió la Pontificia Comisión de protección de menores, instituida por el Papa Bergoglio el pasado mes de marzo, que es coordinada por el arzobispo de Boston Sean O`Malley.

Sus miembros durante el encuentro resolvieron proponer al Papa "iniciativas para fomentar la responsabilidad de la iglesia" y para "proteger a los menores, mediante programas de preparación, educación, formación y respuesta ante los abusos".

El mismo arzobispo O`Malley fue quien organizó el encuentro de hoy entre el Papa y las seis víctimas de abuso.

El portavoz del Vaticano, durante su charla con la prensa, no descartó que se puedan producir en el futuro más encuentros de este tipo.

Los casos de pedofilia en el clero se hicieron públicos en un pasado reciente.

En los últimos diez años se investigaron 3.420 casos de sacerdotes acusados de abusar sexualmente de menores y, entre ellos, 884 fueron destituidos y apartados de la Iglesia.

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Descubiertos más de 500 microbios hasta ahora desconocios en la flora intestinal humana

Los individuos que tienen muy pocas de estas especies padecen enfermedades como la de Crohn

Tener o no tener estos microorganismos marca la diferencia entre estar sano o no

'Escherichia coli', una de las muchas especies de bacterias presentes en el intestino humano.
WIKIPEDIA
'Escherichia coli', una de las muchas especies de bacterias presentes en el intestino humano.

Un equipo de investigadores del Vall d'Hebron Institut de Recerca (VHIR) ha participado en una investigación internacional que ha identificado 518 nuevas microbacterias, completamente desconocidas hasta ahora, en la microbiota (flora intestinal) humana.
La investigación, en la que los científicos han empleado un nuevo enfoque de análisis bioinformático, ha ampliado además el catálogo de genes microbianos conocidos, de 3 a 10 millones.
Los resultados de esta investigación, que publica hoy la revista 'Nature Biotechnology', forman parte del proyecto europeo MetaHIT (Metagenomics Human Intestinal Tract), dotado con 11,4 millones de euros para investigar cómo se relaciona el microbioma humano con la salud y la enfermedad.
El Vall d'Hebron Institut de Recerca (VHIR) es uno de los 13 que participan en este proyecto -y el único centro español-, bajo la dirección del doctor Francisco Guarner, quien ha explicado que no todas las muestras estudiadas poseen esta cantidad de especies desconocidas.

Individuos enfermos

Las muestras de la flora intestinal de algunos individuos tienen muy pocas de estas especies y, al analizarlo con detalle, han visto que se trata de las muestras de pacientes con enfermedad de Crohn.
"Esto plantea que estas especies, hasta ahora desconocidas, son posiblemente las que marcan la diferencia entre la microbiota de las personas sanas y la de las enfermas", ha anunciado Guarner.
Según el investigador, estos datos abren estrategias para intentar recuperar estas especies con intervenciones nutricionales: administrando fibras, prebióticos que ayuden al crecimiento selectivo de algunas especies o probióticos.
Estas bacterias desconocidas son, probablemente, de las llamadas "bacterias buenas" pues al no ser las típicas que producen una infección, ni se conocen ni se han aislado antes.
Según Guarner, las bacterias descubiertas no pueden ser aisladas porque "casi con toda seguridad no sobrevivirían fuera del colon para poder ser trasplantadas".
El responsable del trabajo e investigador del Grupo de Fisiología y Fisiopatología Digestiva del VHIR ha señalado que las nuevas especies descubiertas "no son cultivables, son muy sensibles al oxígeno, es decir, son anaerobias muy estrictas y establecen una gran dependencia con su entorno para poder sobrevivir".
"Por ese mismo motivo, cuando acudimos a las bases de datos no hallamos ni rastro y hasta ahora no sabíamos nada de ellas", ha indicado Guarner.
El descubrimiento ha sido posible gracias a un nuevo enfoque de análisis bioinformático que permitido "aflorar" estas especies.
"Actualmente -según Guarner-, solo se conoce con un 95 % de fiabilidad el 10 % del material genético secuenciado. Esto deja una enorme zona gris en la que se está trabajando ahora mismo".
El estudio ha detectado 741 especies metagenómicas distintas, llamadas así por la imposibilidad de adjudicarles un nombre.
Al contrastarlas con las bases de datos, los investigadores han visto que 115 de estas especies ya eran conocidas, mientras que 518 son desconocidas; las 108 restantes son parcialmente conocidas.
"Ahora sabemos cómo es el genoma de estas especies metagenómicas pero no sus nombres y apellidos", ha explicado Guarner.
Existe un pequeño número cuya especie no es conocida, pero sí su género o la familia a la que pertenecen, y aproximadamente 200 especies metagenómicas de las descritas no se pueden clasificar de ningún modo, pues más del 80 % de sus genes son totalmente desconocidos a día de hoy.
Según los científicos, los microorganismos que viven en los humanos son unos 100 billones, 10 veces más que el número total de células humanas.
Los resultados iniciales de este mismo proyecto, en el año 2010, apuntaron a 3.300.000 genes diferentes, traducidos en 20.000 funciones diferentes, 5.000 de las cuales eran totalmente desconocidas hasta el momento.
Cada persona tiene unos 600.000 de estos genes microbianos y 300.000 se repiten de manera constante entre todos los individuos.
"En este nuevo estudio la cifra se multiplica por tres y se alcanzan los 9.879.896 genes diferentes", ha destacado Guarner.