UNA PÁGINA PARA PUBLICAR LAS BARBARIDADES MÉDICAS,LOS ROBOS DE LOS LABORATORIOS,LAS MEDIDAS PROGRESISTAS Y LAS NOVEDADES MEDICAS MUNDIALES
jueves, 9 de octubre de 2014
LA VERDADERA MARCA ESPAÑA
POLÉMICA GESTIÓN DE UN CONTAGIO
Cagada tras cagada,la chapuza nacional se retrata ante el planeta sanitario por su ineptitud cronica...
"Las mangas del traje me quedaban cortas",
relata Juan Manuel Parra, que ha ingresado de forma voluntaria en el
Hospital Carlos III aunque no presenta síntomas del virus
miércoles, 8 de octubre de 2014
Y LAS MANOS DE UNA REINA SE PUEDEN BESAR
"Antes o después habrá que controlar la entrada a España"
El científico Santiago Grisolía recomienda que nadie se bese ni se toque para evitar el ébola
El científico y presidente del Consell Valencià de Cultura (CVC),
Santiago Grisolía, ha recomendado hoy, para evitar que pueda haber
problemas con el virus del Ébola, no dar las manos ni besarse, y ha
advertido de que “antes o después” habrá que controlar “muy bien la
entrada de personas en el país”.
Grisolía ha hecho estas manifestaciones en una rueda de prensa junto al presidente de la Comisión de Ciencias de este órgano consultivo de la Generalitat, Martín Quirós, para informar sobre enfermedades emergentes y la propagación, en concreto, del virus del ébola.
Según el científico valenciano, para evitar que pueda haber problemas en el presente con el ébola hay que “olvidarse” de una de las “costumbres más corrientes en España, que es besarse las caras o darse las manos”.
“Seguramente antes o después” habrá que “modificar en cierta forma” el “concepto en general, porque tendremos que controlar muy bien la entrada de personas en el país, nos guste o no nos guste”, ha añadido el premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 1990.
Grisolía ha recordado que el CVC aprobó el pasado mes de julio un informe donde mostraba su preocupación por el peligro de diseminación del virus del ébola e instaba a las autoridades a tomar las medidas “adecuadas para evitar la introducción de esta enfermedad en España”.
También se recomendó en una declaración institucional suspender todos los vuelos con las naciones donde la enfermedad del Ébola estaba fuera de control, así como tener dispuesto un hospital por cada comunidad autónoma para atender los casos que se puedan producir, con medicación y personal entrenado para su tratamiento.
Además, advertía de las consecuencias que podría tener sobre el turismo de la Comunitat Valenciana, “único sector que se ha salvado de la crisis”, la “hipotética aparición de un solo caso del virus Ébola”.
Por su parte, Martín Quirós, médico de profesión y exdiputado autonómico del PP, ha asegurado que a pesar de que el Ministerio de Sanidad elaboró en abril un protocolo de actuación para tratar el ébola, ha habido una “dispersión de decisiones y diecisiete formas distintas de planificar” en las respectivas autonomías.
También ha censurado el “mal seguimiento” posterior de la población de riesgo que tuvo contacto con la auxiliar infectada en Madrid, y se ha preguntado si tras la muerte del segundo misionero sólo se le dio vacaciones a ella “o a todos los que participaron en el tratamiento”.
A su juicio, este caso “ha pillado a la sociedad a contrapié” y ha criticado tanto que la paciente no fuera ingresada antes de tener 38,6 grados de fiebre como la rueda de prensa que ofreció el lunes la ministra de Sanidad, Ana Mato, que a su juicio fue “improvisada por las circunstancias y tuvo que hacerse antes de hora”.
.Grisolía ha hecho estas manifestaciones en una rueda de prensa junto al presidente de la Comisión de Ciencias de este órgano consultivo de la Generalitat, Martín Quirós, para informar sobre enfermedades emergentes y la propagación, en concreto, del virus del ébola.
Según el científico valenciano, para evitar que pueda haber problemas en el presente con el ébola hay que “olvidarse” de una de las “costumbres más corrientes en España, que es besarse las caras o darse las manos”.
“Seguramente antes o después” habrá que “modificar en cierta forma” el “concepto en general, porque tendremos que controlar muy bien la entrada de personas en el país, nos guste o no nos guste”, ha añadido el premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 1990.
Grisolía ha recordado que el CVC aprobó el pasado mes de julio un informe donde mostraba su preocupación por el peligro de diseminación del virus del ébola e instaba a las autoridades a tomar las medidas “adecuadas para evitar la introducción de esta enfermedad en España”.
También se recomendó en una declaración institucional suspender todos los vuelos con las naciones donde la enfermedad del Ébola estaba fuera de control, así como tener dispuesto un hospital por cada comunidad autónoma para atender los casos que se puedan producir, con medicación y personal entrenado para su tratamiento.
Además, advertía de las consecuencias que podría tener sobre el turismo de la Comunitat Valenciana, “único sector que se ha salvado de la crisis”, la “hipotética aparición de un solo caso del virus Ébola”.
Por su parte, Martín Quirós, médico de profesión y exdiputado autonómico del PP, ha asegurado que a pesar de que el Ministerio de Sanidad elaboró en abril un protocolo de actuación para tratar el ébola, ha habido una “dispersión de decisiones y diecisiete formas distintas de planificar” en las respectivas autonomías.
También ha censurado el “mal seguimiento” posterior de la población de riesgo que tuvo contacto con la auxiliar infectada en Madrid, y se ha preguntado si tras la muerte del segundo misionero sólo se le dio vacaciones a ella “o a todos los que participaron en el tratamiento”.
A su juicio, este caso “ha pillado a la sociedad a contrapié” y ha criticado tanto que la paciente no fuera ingresada antes de tener 38,6 grados de fiebre como la rueda de prensa que ofreció el lunes la ministra de Sanidad, Ana Mato, que a su juicio fue “improvisada por las circunstancias y tuvo que hacerse antes de hora”.
Relacionan el uso de pastillas para la ansiedad con el riesgo de alzhéimer
Tomar durante más de tres meses benzodiacepinas está relacionado con la demencia
Un documento del Ministerio de Sanidad y Política Social que incluía datos hasta 2006 afirmaba que “son fármacos muy seguros y que se utilizan en períodos largos sin presentar problemas sustanciales en la mayoría de los casos”. Ahora, un estudio que se publica esta semana en la revista British Medical Journal sugiere que quizá haya que incrementar las precauciones en el uso de las benzodiacepinas, los más empleados de estos medicamentos.
Un equipo de investigadores franceses y canadienses observó durante un periodo de al menos seis años a 1.796 personas con alzhéimer y comparó cada caso con 7.184 personas sanas. De esta manera, vieron que quienes habían tomado benzodiacepinas durante tres meses seguidos o más, tenían un 51% más de riesgo de padecer alzhéimer. Además, los investigadores comprobaron que la fortaleza de esa asociación era mayor cuanto más tiempo se hubiesen tomado los fármacos.
Según los autores, el estudio refuerza las sospechas de una posible asociación directa entre el uso de estas drogas y la demencia, “incluso si el uso de benzodiacepinas es un marcador precoz de alguna dolencia asociada a un mayor riesgo de demencia”. Los autores trataron de reducir las posibilidades de que esta relación no se deba a que el fármaco aumenta el riesgo de sufrir la enfermedad sino que se dé el medicamento a personas que tienen síntomas, como el insomnio, propios de las primeras fases del alzhéimer. Para ello, se aseguraron de que los tratamientos con benzodiacepinas comenzase al menos cinco años antes del diagnóstico de la demencia.
Los autores afirman que estos medicamentos tienen un gran valor para el tratamiento de trastornos de ansiedad o del insomnio, pero advierten que deberían emplearse durante periodos que no superen los tres meses. Manuel Martín Carrasco, coordinador del grupo de demencias de la Sociedad Española de Psiquiatría, considera interesantes estos resultados y coincide con la recomendación de los autores. “En la observación clínica también se ve que cuando se trata a personas mayores, y sobre todo si tienen algún tipo de deterioro cognitivo, las benzodiacepinas pueden afectar a la memoria”, apunta. ”En cualquier caso, aunque es mejor no emplearlas en estas personas, si el uso fuese necesario, la recomendación es que se haga de la manera más restringida posible”, añade.
Una alternativa más segura a los barbitúricos
Respecto a la seguridad del fármaco, hay que tener en cuenta que las benzodiacepinas aparecieron como alternativa a los barbitúricos, famosos por haber servido a Marilyn Monroe o Elvis Presley para acabar con su vida. La cantidad necesaria de estos medicamentos para obtener los efectos terapéuticos y la que podía causar daños serios era demasiado parecida, algo que no sucede con los actuales somníferos y ansiolíticos. No obstante, la propia Agencia Española del Medicamento reconocía que, “aunque se trata de fármacos que solo se dispensan con receta médica, exhiben un amplio componente de autonomía en su uso, a través de prescripción inducida y requerida”. Martín considera que los psiquiatras no suelen vivir este tipo de situaciones, pero “a partir del trato con colegas de atención primaria”, sí ha percibido que “hay una tendencia a la automedicación”.El estudio supone un toque de atención para los responsables de salud pública, especialmente si se tiene en cuenta lo extendido del uso de benzodiacepinas entre la población mayor y el incremento en la incidencia de las demencias en los países más desarrollados. Para empezar a conocer si las benzodiacepinas causan realmente la demencia y por qué mecanismos, serán necesarios nuevos estudios con animales y cultivos celulares. Ensayos con largos periodos de seguimiento, de hasta 30 años, permitirán saber si también los consumidores más jóvenes de estas pastillas están incrementando su riesgo de sufrir alzhéimer o si el hecho de padecer ansiedad o insomnio son factores de riesgo para la demencia.
martes, 7 de octubre de 2014
SOCIEDAD › PREMIAN EL DESCUBRIMIENTO DEL SISTEMA CEREBRAL QUE HACE POSIBLE ORIENTARSE A LAS PERSONAS EN EL ESPACIO
Un Nobel de Medicina que estuvo bien ubicado
El estadounidense John O’Keefe y el matrimonio de
los noruegos Edvard y May-Britt Moser fueron premiados por descubrir las
neuronas que permiten reconocer lugares, recordar trayectos e inventar
nuevos recorridos. Habla el argentino que trabajó con los Moser.
La
perspectiva de entender a fondo el mal de Alzheimer; la posibilidad de
diseñar autos robotizados, sin conductor y a salvo de choques; la
reformulación del clásico problema filosófico de cómo se percibe el
espacio; y hasta un raro ejemplo de que el matrimonio puede ser un
ámbito de creación compartida: esto y mucho más ofrece el otorgamiento
del Premio Nobel de Medicina a quienes descubrieron “el sistema que, en
el cerebro, nos hace posible orientarnos en el espacio”, según
fundamentó el Instituto Karolinska de Estocolmo. El premio fue asignado a
John O’Keefe, estadounidense, y a los esposos May-Britt Moser y Edvard
Moser, noruegos.
En 1971, O’Keefe, nacido en 1940, investigaba con animales de
laboratorio, en el University College de Londres, una región del cerebro
llamada hipocampo, que interviene en la memoria y en la percepción
espacial: descubrió entonces unas células llamadas placers, que permiten
al animal reconocer los lugares, recordar trayectos e incluso inventar
nuevos recorridos cuando los conocidos están bloqueados; estas células
–que también han sido registradas en los humanos– resumen y utilizan la
información procedente de los distintos órganos sensoriales.A partir de ese descubrimiento, O’Keefe desarrolló la teoría de que esas células construyen una especie de mapa interno: no es que la ratita se haga una representación mental de su recorrido sino que cuenta con un mapa virtual que guía sus pasos, y que se forma y reforma a partir de la activación y desactivación de las neuronas placers; tampoco el ser humano necesita un mapa para hacer sus recorridos cotidianos, pero en las primeras fases de la enfermedad de Alzheimer aparecen problemas de orientación espacial, y es probable que estén afectadas esas neuronas.
A principios de la década de 1990, cuando O’Keefe enseñaba en el University College, tuvo como alumnos a dos graduados en Neurofisiología, Edvard y May-Britt Moser, que se habían casado en 1985 y tenían ya dos hijas. Ambos habían nacido en una zona rural de Noruega, él en 1962 y ella en 1963; nadie en las familias tenía antecedentes académicos. Estudiaron en la misma escuela, pero sólo se conocieron en la década de 1980, en la Universidad de Oslo. En 1996, ya marcados por el trabajo con O’Keefe sobre memoria y orientación espacial, fundaron en Trondheim, Noruega, el Centro para la Biología de la Memoria. “El laboratorio es nuestro tercer hijo”, dicen ellos. Allí, en 2005, descubrieron las grid cells, las “células en red”, que les han valido el Nobel.
“Supongamos el mapa de una región: los accidentes geográficos son distintos en cada lugar, pero hay algo que no varía, las coordenadas, el sistema de referencia dado por las latitudes y longitudes. Bueno, tratándose de la orientación espacial, la particularidad geográfica es registrada por las neuronas placers, y las grid cells dan el equivalente a las coordenadas, a través de una grilla que, sorprendentemente, no es cuadrada sino hexagonal.” Quien formula esta comparación es Emilio Kropff, investigador del Conicet que, luego de haberse formado con los Moser, volvió a la Argentina y se desempeña en el Instituto Leloir.
Como la borgeana Biblioteca de Babel, el universo por el que se orientan las ratas y los hombres está formado por hexágonos: sobre esta grilla, las grid cells destellan para trazar recorridos, pero éstos no están ya definidos, como para las placers, por la información que llega de los órganos sensoriales, sino por los datos concernientes a los movimientos propios: datos de los músculos, datos del órgano del equilibrio que está en el oído. Así, la rata puede encontrar salida al laberinto en la oscuridad, o el durmiente puede encontrar la puerta del baño sin despertar a su pareja, o el filósofo Immanuel Kant pudo formular su teoría del espacio como forma vacía, aun sin saber que esa forma, para el hombre como para la rata, es hexagonal.
El comunicado del Instituto Karolinska compara este descubrimiento con el GPS, y no es cuestión de discutirle al Karolinska, pero hay una diferencia importante: mientras que el GPS se basa en un factor de orientación externo, el satélite que manda las señales, estas células se orientan por los movimientos del propio cuerpo, “como los marinos que, cuando no podían orientarse por las estrellas –explica Kropff–, lo hacían a partir de registrar su propia velocidad y dirección, siempre contando con un mapa”, que en el cerebro se organiza en base a hexágonos.
Las grid cells se encuentran en una estructura vecina al hipocampo llamada corteza entorrinal, y, después de que los Moser las encontraron, empezaron a discernirse allí otros tipos de células vinculadas con la localización espacial: por ejemplo, las border cells, “que señalan los bordes geométricos de los ambientes que la rata recorre, por ejemplo una pared o un precipicio”, explica Kropff, y advierte que “vamos descubriendo estos elementos, pero todavía no sabemos exactamente cómo se articulan para constituir la representación del espacio”. El investigador argentino, que hizo su posdoctorado con los Moser, trabaja actualmente en un proyecto propio, en la misma área y en relación con ellos.
“La investigación básica del cerebro es un paso necesario para abordar las soluciones a enfermedades que afectan al hipocampo, como el Alzheimer e incluso el estrés postraumático –agrega Kropff–. La otra perspectiva es la robótica: el desarrollo de sistemas de navegación automáticos, por ejemplo para que los autos circulen sin conductor humano por la ciudad. Establecer cómo hizo la naturaleza para resolver los problemas de orientación puede inspirar modelos, y de hecho los Moser están trabajando en colaboración con gente del área de robótica.”
El premio está dotado con 1.100.000 dólares, de los cuales a O’Keefe le corresponde la mitad, y la cuarta parte cada uno a May-Britt y Edvard.
Los neurofisiólogos Edvard y May-Britt Moser, casados en 1985, fueron alumnos de otros galardonados ayer con el Nobel.
lunes, 6 de octubre de 2014
“Los gatos son los únicos animales domésticos que se han domesticado a sí mismos”
En Lo que aprendemos de los gatos,
la escritora española Paloma Díaz-Mas usa diversos registros (desde la
crónica a la etnografía) para entender cómo ese animal es capaz de
dominar su fiereza, negociar un pacto de convivencia con los humanos y no perder nada de su independencia.
Díaz-Mas nació en Madrid en 1954. Licenciada en Filosofía y Letras y Ciencias de la Comunicación, también es doctora en Filología Románica, por la Universidad Complutense.
Este es el diálogo que sostuvo con Télam desde la capital española.
T : En principio, ¿qué podemos aprender de los gatos? Nombrás su paciencia, su despreocupación por la falta de reconocimiento: quizá sean virtudes.
DM : Un tema recurrente en el libro es que de los gatos podemos aprender a vivir el momento presente, disfrutando plenamente del hecho de existir. Los seres humanos tendemos a proyectarnos hacia el pasado (con nuestros recuerdos) y hacia el futuro (haciendo planes y proyectos que seguramente nunca se cumplirán, pero también temiendo cosas que es posible que jamás sucedan). Los animales, en cambio, viven cada instante sin atormentarse por lo que pasó ni por lo que vendrá. Deberíamos ser capaces de concentrarnos en lo que hacemos en cada momento, como hacen los gatos; y deberíamos aprender también a relajarnos y estar sin hacer nada, aunque sólo sea de vez en cuando y para variar.
T : ¿Por qué escribir un libro sobre gatos, acaso el animal más literario que existe?
DM : He escrito un libro sobre gatos porque llevo muchos años conviviendo con gatos (tanto los míos propios como los de mis familiares: tengo una familia muy gatuna). Es cierto que sobre los gatos hay mucha literatura y que ha habido muchos escritores amantes de los gatos. Pero la fuente de inspiración del libro no es la literatura, sino la experiencia... aunque el resultado creo que es completamente literario.
T : Hablás también de su elegancia, simetría, perfección muscular. El gato ¿es un animal doméstico, o es un egoísta que cautiva hasta al indiferente?
DM : El gato puede ser muy cariñoso, pero también es siempre muy independiente. No en vano los gatos son los únicos animales domésticos que se han domesticado a sí mismos: no fueron los humanos los que los cautivaron y los amaestraron, sino los gatos los que, hace miles de años, se introdujeron en el hábitat humano porque en los graneros y las despensas había ratas y ratones, algo muy interesante para un animal cazador como es el gato. En consecuencia, la convivencia con un gato es siempre producto de un pacto entre el ser humano y esa pequeña fiera que está dispuesta a convivir con nosotros sin atacarnos... e incluso, cuando le apetece, nos pide mimos.
T : ¿La razón le quita al hombre agilidad y prestancia? Sin embargo, difícil encontrar un bicho más sagaz que el gato.
DM : Lo que aprendemos de los gatos es un libro muy irónico, en el que se mezclan varias voces: un yo (o un nosotros) narrador en primera persona, un relato en tercera persona, y un gato filósofo que piensa. Y una de las cosas que piensa ese gato es que los seres humanos tenemos una enfermedad congénita degenerativa llamada Razón, que hace que segreguemos continuamente unos productos tóxicos llamados ideas. Para el gato, los seres humanos, intoxicados con sus propias ideas, tienen una mente confusa y azacanada, que les hace cometer muchas tonterías. Naturalmente (y siempre desde el punto de vista del gato) la actitud razonable es la felina: tener pocas ideas y dejarse llevar por el instinto, que es muy sabio.
T : El perro es untuoso, mueve la cola, es caprichoso, es una especie de bonsái en movimiento. ¿Cómo se deviene gato y cómo perro?
DM : Los perros son animales de manada y como tales, necesitan vivir en grupo y tener un jefe; por eso nos parecen tan dóciles... si es que logramos que nos acepten como jefes de la manada. Los gatos no tienen amo, aunque están dispuestos a compartir territorio con otros congéneres. Así que cuando traemos un gato a casa estamos convirtiéndonos en socios del gato, que generosamente está dispuesto a dejarnos vivir en el que desde ese momento se convierte en SU territorio.
T : El gato ¿es ese animal que puede irse?
DM : En España, cuando se le quiere indicar a alguien que cierre una puerta, se le advierte que se escapa el gato. Pero el gato no se escapa, en realidad: sólo quiere explorar nuevos territorios, llevado por su incansable curiosidad. Siempre desea volver a casa, a su propio territorio.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)