martes, 3 de marzo de 2015


#Llegatardismo, el mal de la impuntualidad

¿Podemos hacer algo para dejar de llegar tarde a todas partes?

.Doc apurando el tiempo en 'Regreso al futuro'
Doc apurando el tiempo en 'Regreso al futuro'


La persona impuntual, ¿nace o se hace? ¿Existen diferentes tipos de impuntualidad? ¿Somos cada vez menos puntuales, en la era del whatsapp? ¿Puede un país ser poco dado a la puntualidad? Y, sobre todo, ¿existe cura para esta enfermedad? Estas cuestiones, que desgranamos a continuación, sólo parecerán livianas a los afortunados que no conviven o trabajan con un llegatardista. Para el resto, cualquier ayuda es poca.
¿El llegatardista nace o se hace?
La pregunta de partida es irresoluble en el contexto de este artículo (la sugerimos, eso sí, para la próxima convocatoria de Selectividad), pero hay un matiz importante con el que respondemos, de paso, otra de las cuestiones: nacer en un país como España no ayuda. Este es un país donde la falta de puntualidad no está mal vista, donde uno llega sistemáticamente tarde a las reuniones con amigos porque, si no lo hace, será la única pardilla sola en la mesa del restaurante durante tanto tiempo que, cuando lleguen los otros comensales, es posible que ya esté piripi.
Javier Rivero-Díaz, conferenciante y profesor en Instituto de Empresa, cree que comparado con los vecinos del norte de Europa, la puntualidad nos cuesta mucho trabajo. No obstante, cree que tan importante como el contexto cultural es el entorno del que uno se rodea. “Uno también educa a sus contactos. Así la gente acaba siendo respetuosa contigo”. Rivero-Díaz, por ejemplo, no deja entrar en clase a los alumnos que llegan un minuto tarde. “Luego me lo agradecen. Ser puntuales les será de gran ayuda en su vida personal y profesional”, asegura.
“Penalizamos a los asistentes y nos compadecemos de los no presentes. Por supuesto que cualquiera puede no ser puntual a causa de un imprevisto. El problema surge cuando se convierte en un hábito y mostramos una falta de compromiso, cuando no de respeto”, apunta Daniel Aguayo, experto en productividad personal.


Harold Lloyd en 'El hombre mosca'
¿Existen diferentes tipos de tardones?
En su libro titulado Never be late again (que podríamos traducir como "Nunca llegues tarde de nuevo"), la consultora estadounidense Diana deLonzor clasifica a los tardones en siete categorías, aunque advierte de que lo habitual es pertenecer a dos o más al mismo tiempo:
  • Los distraídos. A esta categoría pertenece el amigo que te felicita por tu cumpleaños un par de semanas después, que va a coger un avión el día que no es o que pierde una consulta médica porque se equivoca de fechas.
  • Los que apuran hasta el último momento. Las personas de este grupo juran y perjuran que son más productivas si se encuentran bajo presión. A veces es difícil motivarlos si no hay algún tipo de crisis de por medio.
  • Los productivos. Son los que desean maximizar el tiempo hasta extremos imposibles, y que utilizan el “pensamiento mágico” que consiste en infravalorar la cantidad de tiempo que verdaderamente lleva completar las tareas pendientes. Como odian malgastar el tiempo, se organizan de forma que vayan a emplear cada segundo de cada minuto aunque sea a costa de hacer esperar a los demás.
  • Los que nunca admiten su falta y saltan de excusa en excusa. Este grupo de personas vive una época dorada gracias al uso del whatsapp, que los absuelve de sus faltas una y otra vez.
  • Los que carecen de autocontrol. A esta categoría pertenecen no pocos distraídos.
  • Los que buscan hacerse los interesantes llegando tarde. Que suelen ser los mismos que apuran hasta el último momento.
  • Los rebeldes, que utilizan la falta de puntualidad como una forma de demostrar su poder. Quizá tuvieron padres que los hacían levantarse dos horas antes para llegar a tiempo a la escuela, y utilizan ahora la impuntualidad como una forma de rebelión, olvidando que los que pagan el pato probablemente ya no son los padres sino amigos y colegas que no tienen la culpa de nada.


¿Somos cada vez menos puntuales, en la era del whatsapp?
Sin duda está cercano el día en que Metroscopia realice un sondeo sobre la influencia de la mensajería instantánea en la falta de puntualidad de una población. Por ahora, si nos fijamos en lo anecdótico concluiremos que whatsapp y similares son una bendición para los tardones, que cuentan con todas las facilidades del mundo para echar la culpa a otra cosa (desde el tráfico a la llamada de última hora del jefe) para lo que en realidad es una falta de atención, respeto, previsión, o habitualmente, las tres cosas juntas. El consejo de Rivero-Díaz a este respecto es hacer una llamada (de voz, claro) lo antes posible, en deferencia a la persona que nos espera y para asegurarnos de que, efectivamente, la cita se mantiene.
¿Existe cura para esta enfermedad?
Probablemente no. “Decirle a alguien que llega crónicamente tarde que sea puntual es como plantearle a una persona a dieta que no coma tanto”, señala DeLonzor, la autora del libro. Y, sin embargo, hay que intentarlo, so pena de quedarte sin amigos, trabajo ni perro que te ladre.
El primer paso es reconocerlo, quizá el principal escollo. Rivero-Díaz cree que es importante reflexionar sobre el mensaje que se transmite con la puntualidad: “Que respetas a la otra persona. Que eres alguien en quien se puede confiar. Que se puede contar contigo. La impuntualidad habla de todo lo contrario”. Rivero-Díaz cree que no llegar a la hora que decimos equivale a mentir. “Viéndolo así, nos tomaremos en serio lo de cumplir”. ¿Significa esto que existe cura para la enfermedad? Aunque sea anatema entre los tardones, que invariablemente hacen oídos sordos a esta propuesta, la solución es simple: convertirse en llegaprontista. Casi nada.

lunes, 2 de marzo de 2015

Así puedes recuperar la silueta del abdomen después del parto

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Dos doctoras expertas en Cirugía Plástica y Fisioterapía explican qué métodos puede llevar a cabo una mujer para que su abdomen vuelva al estado anterior al embarazo

FOTOLIA
El abdomen es la parte del cuerpo que más aumenta durante la gestación. Por ello, es la más difícil de recuperar después de dar a luz, según indican la Dra. Mireia Ruiz Castilla, especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética, y la Dra. Elena Guardiola Bosch, fisioterapeuta. Ambas profesionales, miembros de Saluspot y en activo en Institut Ruiz Castilla, explican qué métodos puede llevar a cabo una mujer para que su abdomen vuelva al estado anterior al embarazo, como la cirugía o la gimnasia abdominal hipopresiva.
¿Qué ocurre en el abdomen de una mujer durante el embarazo?
El útero crece, lo que hace que el perímetro abdominal también aumente y todos los tejidos de la pared abdominal, desde la piel a los músculos, estén sometidos a una tensión aumentada durante mucho tiempo. Esto puede provocar que aparezca flacidez y debilidad en los músculos del abdomen así como estrías.
¿Son los abdominales la respuesta para volver a tener el vientre pre-embarazo?
En contra de lo que suele pensarse, los abdominales tradicionales pueden tener efectos negativos durante los primeros meses después del embarazo. Durante el embarazo, podemos haber sufrido la separación de los dos vientres del músculo recto anterior del abdomen (el músculo responsable de la popularmente llamada «tableta de chocolate»), lo que conocemos con el nombre de diástasis de rectos. Si realizamos abdominales tradicionales durante este periodo podemos agravar esta lesión.
¿Qué es la gimnasia abdominal hipopresiva?
La gimnasia abdominal hipopresiva (GAH) es muy beneficiosa y utilizada en la recuperación y prevención tras el parto. Una de sus ventajas es la tonificación abdominal mediante técnicas que disminuyen la presión dentro del abdomen. Además, contribuye a bloquear la columna lumbo-sacra, por lo que se le atribuye otro objetivo terapéutico secundario como es el tratamiento de las lumbalgias, muy frecuentes también durante el embarazo. Que el trabajo se haga mediante técnicas hipopresivas permite poder trabajar en el post-parto inmediato. El efecto se notará si se sigue una constancia diaria de 4 a 6 meses después del comienzo del tratamiento.
¿Es contraproducente realizar ejercicios abdominales justo tras dar a luz?
Normalmente sí es contraproducente por las razones que hemos apuntado antes. Sin embargo, en el caso de la GAH, si el parto ha sido natural (por vía vaginal) y previa consulta a un ginecólogo, ya que hay que valorar siempre posibles contraindicaciones, se puede iniciar dos meses después del parto. Al trabajar los abdominales mediante técnicas hipopresivas, no sólo no ejercemos presión sobre el periné (cosa que sí que sucede con las abdominales clásicas) sino que disminuimos dicha presión y, además, tonificamos la musculatura pélvica.
¿Cuándo deben comenzar a realizarse ejercicios y cuáles son los más indicados?
En general, no se recomienda su realización hasta que el útero ha vuelto a su tamaño anterior al alumbramiento. Para ello es necesario que pasen unos tres meses. El tipo de ejercicio más indicado varía en función de cada paciente. En este sentido, es necesario evaluar el tono abdominal, la existencia y el grado de incontinencia, el peso, la postura… Estas variables determinaran el tipo de ejercicios más adecuado para cada paciente.
¿Es la cirugía la opción más rápida y efectiva?
Si después de dar a luz quedamos con un vientre débil y caído o con los dos vientres del músculo recto anterior separados, la cirugía siempre será la opción más rápida, efectiva y duradera para corregir estas alteraciones.
¿Qué operación debe realizarse y cuánto tiempo debe pasar tras dar a luz?
La operación que se suele realizar para corregir las alteraciones de la pared abdominal que ocurren después del embarazo se conoce con el nombre de abdominoplastia. Consiste en la extirpación de la piel y la grasa de la parte inferior del abdomen. Además, se puede asociar a la reparación de la pared muscular del abdomen que se realiza mediante la sutura o plicatura de los vientres del músculo recto anterior del abdomen. En general, se recomienda que hayan pasado de 6 a 12 meses tras el parto antes de realizar ningún tipo de cirugía.
¿Existen contraindicaciones?
Las contraindicaciones de esta cirugía no difieren de las de otras cirugías. Así pues, podríamos incluir cualquier patología severa que contraindique la realización de la cirugía como, por ejemplo, las cardiopatías severas, entre otras.
¿Hay otras opciones además de la cirugía?
Existen opciones no quirúrgicas para mejorar tanto la flacidez cutánea como la debilidad de la pared muscular. En general, se aconseja la radiofrecuencia en pacientes con problemas de flacidez y una valoración por el fisioterapeuta para mejorar la debilidad muscular mediante estimulación eléctrica u otros tipos de terapias específicas.
¿Hasta qué punto puede ayudar la dieta a reducir el vientre?
Si durante el embarazo se ha ganado mucho peso, la distensión del abdomen no se deberá sólo al efecto expansor del embarazo sino también al acúmulo de grasa localizada. A pesar de ello, justo después de dar a luz no se aconseja realizar una dieta drástica ya que se necesita energía suficiente para esta etapa de la vida (más aún si se está dando el pecho). Lo que sí se recomienda es llevar una dieta sana y saludable, evitando alimentos poco saludables como bollería o la conocida popularmente como “comida basura”.
¿Cuáles son los consejos dietéticos más importantes?
Si no nos alejamos de la dieta mediterránea estaremos cumpliendo todos los requisitos de una dieta saludable y poco a poco iremos perdiendo los centímetros acumulados durante el embarazo. No hay que olvidar la fruta y la verdura, una fuente básica de vitaminas, el pescado rico en omega 3 y 6, las legumbres y los lácteos.

domingo, 1 de marzo de 2015

«Hemos logrado una verdadera

 interfaz entre un sistema 

biológico y uno tecnológico»

El cirujano Aidan Roche es el autor de los tres primeros trasplantes de una mano biónica del mundo

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Mano biónica
Esta semana se han dado a conocer los tres primeros casos de trasplante de una ‘mano biónica’. Una decisión arriesgada, ya que debían sufrir una amputación de su mano lesionada para que se trasplantara la mano ‘artificial’ hace que la técnica sea, de alguna manera controvertida. El cirujano autor de esta innovadora técnica, Aidan Roche, de la Universidad Viena (Austria), ha hablado para ABC sobre algunos aspectos de la técnica.
- ¿Se puede hablar realmente de ‘mano biónica’?
- Debido a que los pacientes descritos en «The Lancet» necesitan una reconstrucción biológica en términos de micro y cirugía de los nervios para ser capaces de controlar un miembro robótico, describimos la técnica como la ‘reconstrucción biónica’, que es una verdadera interfaz entre un sistema biológico y uno tecnológico.
- ¿Qué tipo de funciones pueden hacer los pacientes?
- Las prótesis las permiten abrir y cerrar la mano, girar a la muñeca y, algunos dispositivos avanzados, permiten patrones de agarre específicos. Con estas funciones, la prótesis sirven como una mano de ayuda para las actividades de la vida diaria y las tareas bimanuales, incluso complejas, como abrochar botones o atarse los zapatos.
- ¿Cuáles son las principales dificultades para hacer las conexiones neuronales necesarias para que la información viaje del cerebro a la mano biónica?
- Todos los pacientes sufrieron lesiones en los nervios que salen de la médula espinal, alrededor de la región del cuello, y luego van a comunicarse con el brazo. Dichos nervios están ubicados en una especie de cruce de caminos complejo conocido como el plexo braquial, que tiene diferentes raíces y ramificaciones. Las raíces más bajas de dicho cruce, que suministra la información precisa para controlar la mano y recibir sensaciones, se habían desgarrado irreversiblemente. Esto genera una mano disfuncional. Nuestra principal dificultad era determinar qué cantidad de la poca información que todavía estaban circulando el antebrazo, para así crear señales musculares útiles que, si bien eran demasiado débil para controlar una mano biológica, eran lo suficientemente fuertes para controlar una mano protésica.

Aidan Roche
- Usted habla de que es necesaria una rehabilitación integral, ¿qué significa?
- Después de la regeneración del nervio con éxito, los pacientes tienen que aprender a controlar su nueva actividad muscular. Esto puede ser un obstáculo considerable de superar, ya que algunos pacientes pueden no haber utilizado su mano durante mucho tiempo (hasta 17 años en nuestro estudio). Por lo tanto, la capacidad mental para controlar la mano puede estar muy reducida. En este centro de rehabilitación, la retroalimentación visual (señal electromiográfica en una pantalla de ordenador o la prótesis sobre la mesa) se utiliza para el control cognitivo de señales de los músculos y el control de prótesis final. Este proceso puede demorarse unos 9 meses.
- ¿Qué pacientes se beneficiarán de esta técnica?
- Hasta ahora la ‘reconstrucción biónica’ sólo se ha realizado en la Universidad de Medicina de Viena. No es una técnica que está indicada para todos los pacientes, ya que debe ser evaluada de manera individual. En este estudio sólo se incluyeron los pacientes que tenían una mano sin función sin sensación después de una lesión nerviosa global y después del fracaso de todas las reconstrucciones quirúrgicas previas. En particular, es muy importante el tiempo entre la lesión y la derivación para la reconstrucción biónica, ya que puede significar que los nervios están irreversiblemente dañados y no pueden ser reparados por los medios quirúrgicos existentes.
- ¿Y quién no?
- Las contraindicaciones absolutas para la inclusión en este estudio fueron la presencia de la sensación útil en la mano, un hombro inestable, y una incapacidad para levantar el antebrazo ante una resistencia. Los resultados de la reconstrucción biónica permiten al paciente llevar a cabo sus actividades normales de la vida diaria sin necesidad de volver al hospital, al menos después del seguimiento que hemos realizado.
- Las personas amputadas hablan de ‘dolor fantasma’, ¿ha ocurrido en esta caso?
- La mayoría de los pacientes con lesiones por avulsión del plexo braquial tienen un tremendo dolor en su extremidad. Esto también puede ser llamado ‘dolor del miembro fantasma’, ya que el daño a los nervios en estos casos puede ser visto como una ‘amputación interior’. Y hemos visto que cuando los pacientes reciben su nueva prótesis de mano poco después de la amputación electiva, la forma en que el cerebro percibe esta nueva mano también cambia de una manera positiva. El dolor del miembro fantasma disminuye. Aparte de la función de la mano recién adquiridos, la reducción del dolor es de enorme importancia para estos pacientes.

sábado, 28 de febrero de 2015

Los bebés comprenden que el gesto comunicativo se integra con el habla

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En la comunicación, para que la información se transmita de manera más eficaz, los humanos utilizamos señales multimodales como el habla y los gestos. Un estudio de investigadores de las Universidad de Barcelona y la Pompeu i Fabra ha demostrado que los bebés de nueve meses comprenden que los gestos comunicativos se integran con el habla.
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El estudio se ha llevado a cabo con bebés de nueve meses de edad, ya que en esa edad los niños aún no han desarrollado la capacidad de combinar gestos con el habla. / / Milan JurekEn la comunicación humana, para que la información se transmita de manera más eficaz, los humanos utilizamos señales multimodales como el habla y los gestos. La investigación llevada a cabo en los últimos veinte años indica que el gesto y el habla están estrechamente integrados en la comunicación humana, tanto desde el punto de vista semántico y pragmático como temporal.
Los estudios de percepción del habla en bebés de pocos meses han puesto de manifiesto que los bebés tienen la capacidad de percibir la sincronización temporal entre los movimientos de los labios y el sonido correspondiente, pero hasta ahora no se había estudiado la sensibilidad temprana de los bebés a la integración del habla y otros gestos comunicativos.
Un estudio, realizado por investigadores de la Universidad Pompeu i Farbra (UPF) y la Universidad de Barcelona, busca una mayor comprensión sobre  cómo y cuando los niños empiezan a ser sensibles a la integración del gesto con el habla para producir ellos mismos estas combinaciones algunos meses más tarde.
La investigación explora la sensibilidad temprana de los niños en la coordinación entre el gesto y la parte acústicamente más prominente del discurso
Bebés de nueve meses
Los autores del estudio, publicado en la revista Infant Behavior and Development, han querido explorar la sensibilidad temprana de los niños respecto a la coordinación entre el gesto y la parte acústicamente más prominente del discurso, que los expertos en lingüística identifican con las sílabas acentuadas prosódicamente. El estudio se ha llevado a cabo con bebés de nueve meses de edad, ya que en esa edad los niños aún no han desarrollado la capacidad de combinar gestos con el habla.
El experimento se llevó a cabo utilizando material audiovisual. El equipo de investigadores enseñó a los niños a observar unos vídeos en los que una persona señalaba mientras decía una palabra, y estos dos hechos pasaban al mismo tiempo y bien integrados. Cuando los bebés se acostumbrados a este hecho y empezaban a aburrirse, de repente, y sin que ellos notaran ningún otro cambio, se les presentó algunos vídeos en los que el gesto y el habla ya no estaban integrados.
Con este procedimiento, los autores observaron que cuando se les presentaban estos otros vídeos en los que no había integración, los niños volvían a mirar las imágenes con mucho interés, por lo que los autores del trabajo hacen la siguiente valoración: "esto nos indica que con sólo nueve meses los niños son capaces de notar si una persona hace coincidir el gesto con la parte más prominente del habla, la sílaba acentuada", señalan.
Referencia bibliográfica:
Esteve-Gibert, N., Prieto, P. - Pons, F. "Nine-month-oldniños are sensitive to the temporal alignment of prosódica and gestureprominencia". Infante Behavior and Development 38, pp. 126-129 (2015).

viernes, 27 de febrero de 2015

LA NATURALEZA ARMO UN FRANKESTEIN HERMOSO

El cerebro humano es una máquina hecha con piezas recicladas

La evolución ha reutilizado capacidades surgidas en la sabana africana para adaptarse a actividades modernas como la lectura


El cerebro es capaz de reutilizar para usos modernos circuitos cerebrales surgidos por motivaciones antiguas. / MUSEO DEL NEANDERTAL.
La evolución actúa como MacGyver, un tipo capaz de construir artefactos con los que derrotar a un ejército aprovechando los adminículos que se pueden encontrar en una ferretería de pueblo. Como el agente especial que protagonizaba la serie de los ochenta, la selección natural toma las herramientas que tiene a mano y les da nuevos usos. Un ejemplo son las plumas, que funcionaban como un sistema de climatización para los dinosaurios y acabaron sirviendo para volar. Otra muestra de la forma de operar de la naturaleza son las manos humanas. Con un pulgar enfrentado al resto de dedos, permiten manejar con precisión desde puntas de lanza hasta pinceles y se consideran un paso fundamental en el proceso de humanización. Sin embargo, como mostraba un estudio reciente, nuestros ancestros tenían manos modernas mucho antes de que sus cerebros fuesen capaces de utilizarlas para crear tecnología. Es posible que aquellas herramientas resultasen ya útiles para hurgar en el tronco de los árboles en busca de comida o recolectar raíces, y después, cuando la aparición de una mente más compleja lo hizo posible, se acabasen empleando para tareas más sofisticadas.
Nuestro cerebro, como otras partes del cuerpo, también es un collage de piezas heterogéneas que resultaron útiles en algún momento de la historia evolutiva o, al menos, no fueron tan nocivas como para ser descartadas. Ese gusto por el reciclaje ha tomado un nuevo significado cuando se trata del cerebro de una especie como la humana, que a través de la cultura ha reformulado las reglas de la evolución.
En un artículo publicado esta semana en la revista Trends in Cognitive Sciences, investigadores de Dartmouth College revisan lo que se conoce sobre la materia y explican que nuestra habilidad para responder a rápidos cambios culturales es posible porque el cerebro es capaz de reutilizar para usos modernos circuitos cerebrales surgidos por motivaciones antiguas. Ese sería el caso de la lectura, una actividad que los humanos solo han practicado de forma habitual en el último siglo de sus 150.000 años de existencia como especie. “No evolucionamos para leer, pero la investigación muestra que leemos reciclando un engranaje neuronal que evolucionó para procesar caras y objetos”, afirma Carolyn Parkinson, una de las autoras del artículo.

La alfabetización aprovecha circuitos surgidos para reconocer rostros y objetos
Entre estos peculiares animales que son los Homo sapiens, inventos culturales como el lenguaje pueden incluso modificar el uso de circuitos antiguos. “Se ha observado que, a la hora de percibir rostros invertidos, como en el reflejo de un espejo, las personas analfabetas son mejores que las alfabetizadas”, señala Fernando Moya, investigador del Instituto de Neurociencias de Alicante (UMH-CSIC). Aunque esa nueva forma de percepción haga perder habilidad para reconocer caras y formas desde diferentes ángulos, algo útil en la naturaleza, “cuando nos alfabetizamos, tenemos que identificar como diferente una imagen de su reflejo, como en b y d y esa evolución social modifica nuestros circuitos”, añade. Frente a los sistemas puramente biológicos de otros animales, los humanos cuentan con la cultura como sistema de transmisión de habilidades con las que enfrentarse al mundo, y la cultura se convierte en una fuerza que también puede modificar su fisiología.

Nuestro cerebro ha evolucionado para reconocer como propio lo cercano y como ajeno lo lejano"
Carolyn Parkinson y Thalia Wheatley, la autora principal del trabajo, relatan el conocimiento acumulado sobre cómo el reciclaje de instrumentos biológicos pudo dar origen a nuestra cultura. Algunas hormonas, como la oxitocina o la vasopresina, han servido durante millones de años para regular el comportamiento reproductivo de los mamíferos, afianzando a través del placer las relaciones entre las parejas y de los padres con las crías. En los humanos y en otras especies de primates, sin embargo, estas hormonas han podido servir para fortalecer relaciones sociales y facilitar una capacidad de cooperación extraordinaria en el mundo animal. Algunos estudios han mostrado que la oxitocina, además de incentivar los cuidados maternales, reduce los recelos hacia miembros desconocidos de la misma especie en primates y favorece la colaboración entre humanos sin lazos de sangre, rasgos de comportamiento que posibilitan la creación de sociedades tan complejas como las actuales.
En este continuo proceso de reutilización de piezas y reconexión del cableado neuronal, los simios se vieron, hace unos tres millones de años, en una tesitura que puede estar en la génesis de un nuevo tipo de animal, distinto de los que hasta entonces habían luchado por su vida en la Tierra. “Se sabe que el humano tiene una plasticidad cerebral anómala”, explica Marina Mosquera, investigadora del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) de Tarragona. Esta plasticidad puede tener su origen en la revolución que protagonizaron los homínidos cuando, debido a cambios en el clima, el bosque tropical africano en el que vivían se convirtió paulatinamente en una región de sabana. “Con esos cambios, en lugar de tener los recursos alimenticios en los mismos sitios, porque un bosque tropical es mucho más homogéneo y además no tiene estaciones, tuvieron que adaptarse y ser mucho más flexibles. Es posible que ahí esté el origen de la plasticidad que vemos hoy en los humanos”, plantea Mosquera.

Hormonas como la oxitocina facilitan la cooperación en grandes grupos humanos
Conociendo las circunstancias en las que, poco a poco, fue surgiendo la humanidad, también puede servir para tratar de explicar las limitaciones de la mente. El antropólogo británico Robin Dunbar, padre de la hipótesis del cerebro social, observó que, en primates, existía una correlación entre el tamaño del cerebro y el del grupo social en el que viven. En el caso de los humanos, que tienen un cráneo de unos 1.500 centímetros cúbicos, el límite superior para sus grupos es de 150 individuos. Esta cifra se corresponde con las dimensiones de los grupos de cazadores recolectores, con el de las comunidades agrícolas e incluso con la cantidad de amigos que realmente podemos gestionar en Facebook.

El peligro de los cambios

“Los cambios culturales son muy rápidos, y cuando la biología y la cultura no se encuentran a gusto entre sí, el choque puede ser bastante contundente”, advierte Emiliano Bruner, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) de Burgos. “Esto vale tanto para la bioquímica de la sangre como para las capacidades cognitivas, y saber cómo funciona todo esto, debilidades y posibilidades, es fundamental para saber cómo optimizar recursos y minimizar problemas”, continúa. “Internet ha conllevado un cambio increíble en nuestra estructura social y cultural, habrá que estar atentos para no tener sorpresas desagradables”, añade.
Parkinson y Wheatley hablan también de las posibilidades que ofrece el conocimiento, implícito o explícito, de nuestros viejos botones evolutivos. Que el cerebro humano haya evolucionado en pequeñas tribus de individuos que se conocían a la perfección tiene consecuencias en un mundo donde nuestra vida diaria depende de millones de desconocidos. Cuando se quiere animar a la gente a ayudar a las víctimas de hambrunas, epidemias o desastres naturales, es más eficaz presentar a una víctima que sirva para identificar el sufrimiento que mostrar datos y razonamientos objetivos, por atroces que sean. Esta parte de la naturaleza humana explica en parte la dificultad para movilizar frente a problemas globales como el cambio climático. “Nuestro cerebro ha evolucionado con unos condicionamientos sociales que tienen mucho que ver con la tribu, con lo cercano, con lo familiar, y ahora estamos en una situación en la que el destino de la humanidad es global. Nuestro cerebro ha evolucionado para reconocer como propio lo cercano y como ajeno lo lejano, y ahora nos enfrentamos a una situación en la que el destino es igual para lo cercano y lo lejano”, resume Moya.
El mecanismo evolutivo para adaptarse mejor a las circunstancias a través del reciclaje de herramientas ya disponibles no solo ha tenido efectos secundarios desde el punto de vista social. “Cuando se habla de evolución y selección, no estamos hablando de rasgos individuales, sino de un paquete, que la selección acepta o rechaza. Genes, caracteres anatómicos, procesos fisiológicos, moléculas, son componentes que van todos enlazados. Con lo cual, si cambia una cosa, otras cambiarán como consecuencias secundarias”, recuerda Bruner. “Algunos son hasta negativos, pero no tan negativos como para rechazar otras ventajas que conllevan”, continúa.
Desde el punto de vista médico, este conocimiento sobre la evolución empuja a preguntarse “cuántas enfermedades se deben a inconvenientes de la evolución, y parece que la lista puede ser bastante larga, sobre todo para simios como nosotros que hemos desarrollado a través de la evolución un cerebro tres veces más grande de lo que sería normal para el tamaño de nuestro cuerpo”, indica Bruner. “Aumenta el volumen, el calor, los vasos sanguíneos, y las peleas por el espacio dentro del cráneo. Como resultado tenemos un cerebro muy potente, pero con una serie de problemas que pueden incluir la miopía o hasta la enfermedad de Alzheimer”, remacha.
Tras millones de años de evolución, la cultura humana ha acelerado el ritmo de transformación del entorno en el que viven los propios humanos. "La plasticidad que tenemos nos ha permitido adaptarnos relativamente bien hasta ahora, pero ya no tenemos capacidad para absorber los cambios con tanta rapidez", opina Mosquera, aunque "cuando se podría estudiar como estamos asimilando ese cambio acelerado es a partir de los últimos veinte años", añade. En las próximas décadas se podrá comprobar si la maquinaria de reciclaje evolutiva sigue funcionando sin preparar demasiadas chapuzas.