martes, 31 de marzo de 2015

Entrevista a Néstor Braunstein: “La psiquiatría se burocratizó y se abstiene de entender el dolor”

A Fondo.Se impuso una visión de lo mental que etiqueta a las personas y alimenta a la gran industria farmacéutica. El dispositivo psiquiátrico aparece, así, deshumanizado.



Para Néstor Braunstein, un reconocido psicoanalista argentino que durante las últimas cuatro décadas trabajó en México, el sistema psiquiátrico, a través del influyente manual elaborado por los especialistas norteamericanos, se desentiende del sufrimiento humano. Y etiqueta a las personas. Esa etiqueta es la marca de la introducción del sujeto en la clasificación y cada una de esas etiquetas es un estigma. Una persona se reduce a “bipolar”, “esquizofrénico”o “borderline”.
¿Enfermedad o trastorno mental son sinónimos?
Enfermedad es un término que de la medicina. Para hablar de enfermedad hay que tener una idea de la causa (etiología), de la transformación anatómica y funcional del órgano (patología), de los órganos afectados y de los mecanismos que producen los síntomas. Para toda enfermedad hay pruebas biológicas más o menos certeras que permiten afirmarla o descartarla: exámenes de laboratorio, radiografías, electros, biopsias. En el campo de las llamadas “enfermedades mentales” no hay una sola prueba diagnóstica que correlacione los “síntomas” con las alteraciones que se diagnostican. Si alguna aparece, como en la epilepsia o en la enfermedad de Alzheimer, el problema ya no encuadra en la psiquiatría sino en la neurología. Por eso la Organización Mundial de la Salud habla de “enfermedades” con excepción de lo “mental”, donde se habla de “trastornos” o disorders (que no es lo mismo).
¿Qué es un “desorden mental”?
La psiquiatría se ocupa de trastornos, lo que significa invertir el orden regular de algo. Es distinto del “desorden” que no es la inversión sino el desarreglo, el salirse de las reglas, ¿pero las reglas de quién, quién decide qué es lo regular? El criterio no procede de la medicina sino de la sociología, de lo que se considera normal o anormal como conducta o como estado mental de alguien a quien se diagnostica.
¿No habría enfermedad mental?
Por más que se acostumbre hablar de “enfermedad mental”, esas palabras no pueden juntarse. Por ejemplo, hasta 1977 la homosexualidad lo era pero ese año se resolvió por votación entre los psiquiatras de los EE. UU., por una estrecha mayoría, que dejaba de serlo. Solo por un abuso de lenguaje se traslada la supuesta “anormalidad” a un campo que le es extraño: el de la medicina, pues psiquiatría significa “medicina de la psique o del alma”.
¿Qué es el DSM-5?
El DSM5 es la quinta versión del Manual de Diagnóstico y Estadísticas que elabora un comité de expertos de la Asociación Psiquiátrica de EE. UU. Con gran compromiso con la industria farmacéutica, tiene interés en ampliar la cobertura de “trastornos” y reducir los umbrales para que la “depresión”, la “ansiedad”, la indocilidad de los niños, etc. sean considerados como “trastornos” que requieren “tratamiento”. A mayor número de diagnósticos, mayor número de recetas.
¿Qué influencia tiene el DSM-5?
El DSM-5 extiende el sistema clasificatorio al mundo entero. Se lo tiene como un paradigma científico, se traduce e influye sobre la Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS.
¿Qué críticas se le puede hacer?
Lo elaboran expertos ligados a la industria farmacéutica. No se definen criterios objetivos para el diagnóstico y no se tiene la menor idea de patología. Ejerce un poder sobre los presuntos anormales para corregirlos y devolverlos a la “salud” entendida como “normalidad”. Y este Manual sirve para uniformar el pensamiento y la práctica de los miembros del dispositivo “psi” eludiendo lo que se sabe acerca de porqué la gente sufre. Las personas padecen no porque estén enfermas sino porque tienen que vivir en situaciones de violencia real, simbólica e imaginaria que empujan a la formación de síntomas.
¿Qué son síntomas y trastornos?
Síntomas son las mejores respuestas que cada uno ha podido encontrar para enfrentar las dificultades de la vida en la sociedad. El especialista no puede prescindir de la relación del sujeto con el mundo, no debe limitarse a “diagnosticar” según el sistema clasificatorio que le han dado y a “tratar” sin escuchar lo que el paciente tiene para decir sobre el sufrimiento que le afecta.
¿Cómo se clasifica o etiqueta a una persona con padecimientos?
El sistema para “diagnosticar” consiste en entrevistas sumarias y en la aplicación de cuestionarios que el sujeto debe responder marcando como “sí” o “no” y como “mucho-poquito-nada” una serie de diez a quince alteraciones. La psiquiatría se ha burocratizado y el saber médico se abstiene de entender el dolor. El DSM5 se desentiende de la cuestión de las causas del malestar subjetivo y se limita a “contar” los “síntomas” para llegar al diagnóstico del “trastorno”. Se cuentan los tildes y se decide que, “cuando hay x o más” de tantos tildes se padece de tal trastorno y por consiguiente se justifica la receta de una sustancia química. No es relevante cómo el sujeto va a reaccionar, cuáles son los efectos secundarios, cuáles son las posibilidades de generar estados adictivo. Se verá después.


Néstor Braunstein   es      Médico y doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad Nacional de Córdoba. Es además psiquiatra y psicoanalista. Reside en México, donde se exilió en 1974.                               Ha publicado numerosos libros, varios de los cuales fueron traducidos al portugués, inglés y francés. Entre ellos, se destacan “Psicología: ideología y ciencia” (1975), “El goce. Un concepto lacaniano” (1990 y 2006) y “Clasificar en psiquiatría” (SXXI, 2013).

IGUALITO A ESPAÑA

Unos médicos chinos reverencian al cadáver de un niño que decidió donar sus órganos

Unos médicos chinos reverencian al cadáver de un niño que decidió donar sus órganos

  La actuación del pequeño, difundida a raíz de la publicación de la instantánea en Reddit, ha desatado una oleada de admiración en China

lunes, 30 de marzo de 2015

A NADIE LE HUELE SU PROPIA MIERDA NI TIENE HIJOS FEOS

Los padres no ven el sobrepeso de sus hijos

La obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. Se calcula que hay unos 43 millones de menores de cinco años obesos o con sobrepeso

Los padres no ven el sobrepeso de sus hijos. /GETTY
Los padres no ven el sobrepeso de sus hijos. /GETTY

La obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. Se trata de un problema mundial que avanza a un ritmo alarmante. Se calcula que hay unos 43 millones de menores de cinco años obesos o con sobrepeso. Ante ésta situación los investigadores se preguntan: ¿Cuáles son las causas?, ¿hay algún culpable? o ¿hasta que punto afecta el entorno?.

Aunque la respuesta más facial (y real) a estas preguntas sería culpabilizar al desequilibrio entre la ingesta calórica y el gasto calórico, lo cierto es que la educación y el proteccionismo familiar puede ayudar a tapar la realidad de la obesidad infantil.

Esta es la principal conclusión de un estudio dirigido por la Escuela de Londres de Higiene y Medicina Tropical y el Instituto de Salud Infantil de la 'University College London', en Reino Unido, que muestra que los padres de los niños obesos pueden no ser capaces de reconocer que su hijo tiene sobrepeso, a menos que se encuentre en niveles muy extremos de obesidad.

El trabajo, que se publica en la revista 'British Journal of General Practice', vio que los padres son, además, más propensos a subestimar el peso de sus hijos si son negros o del sur de Asia frente a los blancos, de ambientes más desfavorecidos o si sus hijos son hombres.

La identificación de las brechas entre las percepciones de los padres y las directrices oficiales y las variaciones observadas en diferentes grupos demográficos de la población puede ayudar a evaluar cómo de eficaces serán las intervenciones de salud pública para la obesidad en los niños de diferentes grupos de la población.

La investigación sugiere que muchos padres no pueden identificar que su hijo tiene sobrepeso, lo que lleva a cuestionar la efectividad de las medidas actuales de salud pública para luchar contra la obesidad en el hogar.
De 369 niños, sólo 4 padres reconocieron la obesidad

El equipo de investigación analizó la magnitud de este problema adicional e identificó los factores socioeconómicos que pueden predecir la sobreestimación o subestimación por parte de los padres del peso de sus hijos. Los padres de 2.976 niños respondieron a un cuestionario, cuyas respuestas mostraron que el 31 por ciento (915 padres) subestimaba el índice de masa corporal (IMC) de su hijo ubicado en las escalas gubernamentales de obesidad, que clasifican a los niños en las categorías de sobrepeso (u obesidad), exceso de peso, peso saludable o bajo peso.

Además, se encontraron con que sólo cuatro padres describieron a su hijo como muy obeso a pesar de que 369 niños fueron identificaron oficialmente como con mucho sobrepeso. De acuerdo con las directrices oficiales, los niños son clasificados con sobrepeso cuando están en el percentil 85 y mucho sobrepeso (u obesidad) en el percentil 95.

El equipo calcula que para un niño con un IMC en el percentil 98 hubo un 80 por ciento de probabilidades de que el padre ubicara a su hijo en el grupo de peso saludable, pero reconoce que era más probable que los padres clasificaran a su hijo con sobrepeso cuando el niño tenía un IMC superior el percentil 99.7.
"Si los padres no son capaces de clasificar con precisión el peso de su propio hijo, puede que no estén dispuestos o motivados a promulgar los cambios en el entorno del niño que promueven el mantenimiento del peso saludable"
El autor principal, Sanjay Kinra, profesor adjunto en Epidemiología Clínica en la Escuela de Londres de Higiene y Medicina Tropical y coinvestigador principal del ensayo PROMISE, señala: "Si los padres no son capaces de clasificar con precisión el peso de su propio hijo, puede que no estén dispuestos o motivados a promulgar los cambios en el entorno del niño que promueven el mantenimiento del peso saludable".

El coautor Russell Viner, pediatra académico en el Instituto UCL de Salud Infantil e investigador de PROMISE, propone: "Ahora pueden ser necesarias medidas que disminuyan la brecha entre las percepciones de los padres del estado del peso y las escalas de obesidad infantil utilizadas por los profesionales de la medicina con el fin para ayudar a los padres a entender mejor los riesgos de salud vinculados con el exceso de peso y aumentar los estilos de vida más saludables".

MEDICINAS RECETADAS,MAS MORTALES QUE LA HEROINA

Medicinas recetadas, más mortales que una 'cura' de heroína

O ME DA LA BAJA O LO MATO........

Agredir a sanitarios y profesores será penado hasta con cuatro años

El Código Penal amplía los funcionarios protegidos como autoridad pública


Imagen del personal del Hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia, donde falleció una doctora agredida en un centro de salud. / .
En los últimos cinco años se han contabilizado más de 2.000agresiones a médicos en toda España. En ocho de cada diez casos, con lesiones físicas. Una vez en el juzgado, esos ataques se pueden considerar tanto faltas como delitos, algo que la Organización Médica Colegial (OMC) lleva años peleando por cambiar. La aprobación en el Congreso de los Diputados de la reforma del Código Penal el jueves pone fin a esa heterogeneidad: agredir a médicos o profesores cuando trabajan es atentado contra la autoridad y conlleva hasta cuatro años de cárcel.
Una enmienda al artículo 550 del Código Penal aclara cuándo se produce un atentado contra funcionarios sanitarios y educativos, algo que la jurisprudencia ya venía recogiendo en muchos casos por la aprobación de normativas autonómicas y pronunciamientos judiciales. La consideración abarca a 570.000 funcionarios docentes, según datos del Ministerio de Educación. También a 115.000 médicos y 165.000 enfermeros contabilizados en el Sistema Nacional de Salud, además de fisioterapeutas, técnicos y otros profesionales que se suman a otros empleados públicos ya considerados autoridad, como jueces o policías.

Artículo 550

  • “Son reos de atentado los que agredieren o, con intimidación grave o violencia, opusieren resistencia grave a la autoridad, a sus agentes o funcionarios públicos, o los acometieren, cuando se hallen en el ejercicio de las funciones de sus cargos”.
  • “Los atentados serán castigados con las penas de prisión de uno a cuatro años y multa de tres a seis meses si el atentado fuera contra autoridad” [...] Son “actos de atentado los cometidos contra los funcionarios docentes o sanitarios que se hallen en el ejercicio de las funciones propias de su cargo, o con ocasión de ellas”.
Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la OMC, calificó este cambio como “el logro más importante en la lucha contra esta lacra” cuando presentó en marzo los últimos datos sobre agresiones a facultativos. La OMC creó en 2009 un Observatorio Nacional de Agresiones poco después de la muerte de la doctora María Eugenia Moreno, una residente de 34 años que fue asesinada por un paciente mientras trabajaba en un centro de salud de Moratalla (Murcia). Pasados los años, muchas fiscalías provinciales fueron firmando protocolos o acuerdos con los sistemas sanitarios regionales para considerar las agresiones como delito de atentado. Incluso cuatro comunidades autónomas –Aragón, Valencia, Extremadura y Castilla y León— han aprobado leyes que así lo prevén, según Alberto Becerra, coordinador del Observatorio.
Becerra dice estar contento y a la vez disgustado con la reforma. Contento porque las denuncias ante una agresión a un médico van a ser tratadas de forma homogénea, considerándolas delito y con pena de cárcel para el agresor. Y disgustado porque “se ha dejado pasar la oportunidad de hacer una ley específica” que incluyera también las amenazas, injurias, vejaciones y coacciones. “No incluirlo de alguna manera supone que se permite la gratuidad del insulto al médico”, señala.
No solo los sanitarios quedarán más protegidos. La Fiscalía General del Estado considera desde 2008 que también los profesores tienen la condición de autoridad a efectos penales. Así lo estableció en una circular para las fiscalías de toda España. Ya distintas comunidades autónomas han impulsado normativas para proteger a los docentes públicos. Madrid abrió el debate en 2009. Le siguieron La Rioja, Comunidad Valenciana, Galicia y Castilla-La Mancha, entre otras. La Lomce incluye a directores y profesores como “autoridad pública” y reconoce que su testimonio prevalece sobre el de la familia o el alumno en caso de conflicto.
El cambio en el Código Penal apuntala así una realidad que ya se venía reconociendo. “En los últimos años se han producido un gran número de sentencias en las que se ha condenado por el delito de atentado a padres y alumnos”; señala la abogada Carmen Perona en su libro Práctica docente. El Derecho en defensa de tus derechos, publicado por CC OO.
“Ser autoridad en el Código Penal supone también responsabilidades. Si un docente da un cachete, por ejemplo, se considerará ahora delito de lesiones. Dirigirse a un alumno con un ‘¡Cállate, gordito!’ era una amonestación administrativa y ahora es un delito contra la dignidad de la persona”, explica Perona. Para Nicolás Fernández Guisado, presidente del sindicato educativo ANPE, el cambio es “importante pero no suficiente”. “Hay que mejorar los protocolos de intervención e implicar a profesores, familias y autoridades. Hacer pedagogía y evitar estos casos”.

Profesionales privados, sin protección

Tras los médicos, los enfermeros son los profesionales que sufren más agresiones, según un estudio reciente del Ministerio de Sanidad que habla de 30.000 profesionales sanitarios que sufrieron algún tipo de agresión física o verbal entre 2008 y 2012.
En el caso de los docentes, el sindicato ANPE elabora un informe anual a partir de las llamadas que reciben a la Oficina del Defensor del Profesor. El curso pasado registraron 3.300 llamadas de profesores. El 7% de ellas aludían a agresiones de alumnos y el 1%, de padres o familiares.
Los profesores y médicos de centros privados y concertados quedan fuera de la consideración de autoridad pública. La Organización Médico Colegial (OMC) ha pedido que se incluya a los médicos de la privada, sobre los que aumentaron los ataques en 2014. ¿Qué ocurre con los profesionales de hospitales de gestión privada como los cuatro que ha abierto Madrid en los últimos años? A efectos de servicios y acceso, son hospitales públicos, pero los médicos están contratados por una empresa privada. “Entiendo que todo el que trabaje en el sector público, con independencia del modelo de gestión, debe ser considerado autoridad igual”, opina Julián Ezquerra, secretario general del sindicato médico Amyts, que no cree que se deba extender la consideración de autoridad pública a los médicos de la privada.

domingo, 29 de marzo de 2015


Razones por las que esta noche no deberíamos cambiar de hora

Deberíamos aprovechar para volver al horario del meridiano de Greenwich. Y no movernos de ahí



Atrapado en el tiempo, de Harold Ramis
Atrapado en el tiempo, de Harold Ramis


Este fin de semana nos roban una hora: a las dos de la madrugada del domingo serán las tres. Sí, hace seis meses tuvimos un fin de semana con una hora de más, pero eso fue hace seis meses. ¿Quién se acuerda ahora que estamos en pleno ataque de ira anticipando que pasaremos unos días confundidos, desorientados y sin poder conciliar el sueño?
Los orígenes
Para saber por qué hacemos esto tenemos que remontarnos al siglo XVIII. Tal y como se explica en National Geographic, Benjamin Franklin propuso que aprovecháramos que amanecía antes en verano para madrugar y ahorrar así aceite de lámparas. El astrónomo y entomólogo neozelandés George Vernon Hudson hizo una primera propuesta formal del cambio de hora oficial a finales del siglo XIX, al darse cuenta de que salir antes de la cama en primavera y verano le era útil para recoger insectos. El primer país en hacer caso a Hudson fue Alemania, que durante la Primera Guerra Mundial aprobó el cambio de hora para reducir el consumo de carbón. Esta iniciativa se estableció en Estados Unidos también durante la guerra y se generalizó en Europa y Norteamérica a partir de 1974, con la crisis del petróleo.
En resumen, vas a pasar una semana con jetlag porque un señor neozelandés quería luz para buscar escarabajos. Y además, en España este cambio de hora en concreto sobra.
¿Por qué no deberíamos cambiar la hora este sábado?
Por su posición geográfica, España debería tener la misma hora que Londres y Lisboa. La Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (ARHOE) ha solicitado al gobierno no hacer el cambio de hora el próximo sábado, para así volver al huso del meridiano de Greenwich. "Es el horario que nos corresponde geográfica y solarmente", recuerda José Luis Casero, presidente de la asociación. Coincide Juan Antonio Madrid, director delLaboratorio de Cronobiología de la Universidad de Murcia y responsable de Cronobiología de la Sociedad Española del Sueño, que añade que "este es el momento. Si no, habrá que esperar otro año". El cambio sería sencillo: bastaría con no hacer nada.
España se adaptó a la hora de Europa Central el 2 de mayo de 1942, en una medida en principio provisional que también tomaron otros países durante la Segunda Guerra Mundial. Por ejemplo, el Reino Unido lo hizo para poder coordinarse mejor con sus aliados. España, al contrario que Inglaterra, se mantuvo con el horario de Berlín al final del conflicto "sin ningún motivo", como explica Casero. Consecuencia: tenemos horario de verano en invierno y una hora extra en verano.
Casero propone volver al horario de Greenwich para ajustarnos a lo que sería natural: "A mí también me gusta mucho la luz -explica-, pero que en julio a las diez sea de día es una situación artificial". Tras el cambio de hora y en marzo, el sol se pondrá en Madrid sobre las nueve menos cuarto. En julio, a a las nueve y media. Si no cambiamos la hora, tendremos un horario similar al de Portugal, donde la semana que viene el sol se pondrá sobre las ocho y en julio, sobre las nueve menos diez. No parece un cambio dramático. Como recuerda Casero, en lo que se refiere a la luz, "en España tenemos una situación privilegiada".
El presidente de la ARHOE recuerda que la asociación presentó un informe en el Congreso en 2013 en el que recogía no sólo esta propuesta, sino también la racionalización y flexibilización de horarios. Pero a pesar de que "ningún grupo se opuso", la iniciativa no se ha llevado al pleno.
Eso sí, hay que decir que la asociación de momento sólo pide obviar este cambio de horario. A partir de noviembre, deberíamos seguir las mismas variaciones de otoño y primavera que el resto de la Unión Europea. "O nos salimos de Europa o generamos el debate en Europa", dice Casero. Aunque añade: "Que todo se andará". Madrid recuerda que es "más importante ajustarnos al Meridiano y luego debatir si resulta conveniente cambiar la hora cada seis meses".
¿Resulta conveniente cambiar la hora cada seis meses?
"Depende de si verdaderamente el ahorro energético merece la pena", contesta Juan Antonio Madrid, que añade que "con horarios tan extendidos como los españoles, es posible que lo que se gane por un lado se pierda por otro". Según el ministerio de Industria, cada hogar se ahorrará seis eurazos, que unidos al ahorro de las empresas suman un total de 300 millones de euros: un 5% del consumo en iluminación. Además, el hecho de tener una hora más de luz después del horario habitual de trabajo incrementa las actividades de ocio y el consumo.
Hay estudios que apuntan que estos cálculos hoy en día no son realistas. A lo mejor el cambio de hora era útil para un entomólogo neozelandés o para combatir en las trincheras hace cien años, pero actualmente el ahorro en iluminación queda compensado por el hecho de que usamos más la calefacción o el aire acondicionado, dependiendo del mes y según publicó el New York Timesel año pasado.
Y por supuesto, nos cuesta más dormir los días posteriores a uno de estos cambios. Sobre todo en primavera, cuando toca despertarse sin luz, como recuerda Madrid. "El lunes siguiente al cambio nos falta sueño, ya que el cuerpo tendería a levantarse más tarde". Y esto tiene consecuencias. Este grado de somnolencia provoca un "incremento del riesgo de accidentes de tráfico" y también un aumento en la posibilidad de sufrir un infarto: "El riesgo de padecer un ataque el corazón siempre es mayor al amanecer. Y los despertares previos con despertador pueden provocar más infartos", añade Madrid.
¿Hay algún truco para pasar este mal trago?
Por mucho que nos quejemos (yo llevo tres semanas muy enfadado), este sábado tocará cambiar la hora. Además y según cuenta Madrid, "nuestro reloj interno tiene tendencia a atrasarse, por lo que adelantarlo es muy difícil". Es decir, este cambio nos va a costar más que el de noviembre.
Para adaptarnos más fácilmente, Madrid recomienda "adelantar todos nuestros horarios, incluidas las comidas. E intentar que nos dé mucha luz natural a primera hora de la mañana porque esto adelanta nuestros relojes internos". También hay que apagar "ordenadores, móviles y pantallas dos horas antes de dormir". Y por último, "confiar en nuestra biología. En dos o tres días vamos a estar mucho mejor", sobre todo si tenemos en cuenta que "va a coincidir con la Semana Santa", cosa que ayudará con la transición a quienes tengan vacaciones. Yo no.

sábado, 28 de marzo de 2015

OIA..!!!LOS ALEMANES MIENTEN Y SE DEPRIMEN COMO LOS ESPAÑOLES,ITALIANOS O GRIEGOS

La exnovia de Lubitz confirma que sufría una grave depresión

La exnovia de Andreas Lubitz ha reconocido este jueves por la tarde ante los investigadores alemanes que el piloto sufría una grave depresión, según iTele. La Policía francesa, por su parte, tiene previsto interrogar a los padres del joven en los próximos días.
El copiloto Andreas Lubitz. El copiloto Andreas Lubitz. E.P.

La Fiscalía alemana revela que el copiloto del avión siniestrado ocultó a la aerolínea su baja médica

  La fiscalía alemana que investiga el caso del avión de Germanwings encuentra documentos que muestran que Andreas Lubitz tenía un certificado médico de baja por enfermedad, que había roto y ocultado a la empresa, así como otros documentos que demuestran que estaba recibiendo tratamiento médico.