viernes, 17 de julio de 2015

YA HAY CANDIDATO AL PREMIO DEL DIA DEL BOLUDO ARGENTINO

.Es ciego, denunció un robo y en la comisaría le dijeron que no podían actuar porque no vio nada

Corrientes.
“El policía me preguntó: '¿Vos viste algo raro?'. Y le dije: 'No, si soy ciego, ciego total'”, así relató lo que vivió en la comisaría 19 de la capital correntina cuando fue a hacer la denuncia.
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El policía me preguntó:¿viste algo? No, si soy ciego (Radio Dos)
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Se llama Franco Ramírez, tiene 34 años y es ciego de nacimiento. Junto a otros cinco no videntes juegan para la Asociación de Fútbol para Ciegos de Corrientes y, mientras se entrenan en la cancha de básquet del Hogar Escuela de la capital provincial, un chico de 11 años que hace de guía les custodia las cosas. Pero algo pasó y, en un descuido, a Franco le robaron la mochila. Lo que denuncia este hombre es que en la comisaría le advirtieron que no podían investigar el robo porque “no vio a los ladrones”.
El policía me preguntó: '¿Vos viste algo raro?'. Y le dije: 'No, si soy ciego, ciego total'”, así relató Franco a Radio Dos parte de lo que vivió en la comisaría 19 de la capital correntina cuando fue a hacer la denuncia por el robo de su mochila: adentro tenía una netbook y dos celulares.
Franco se presentó hoy en medios correntinos para denunciar el robo y pedir apoyo a la comunidad, con intenciones de recuperar sus pertenencias, pero fue mayor la repercusión que tuvo su comentario sobre la respuesta que le dieron los policías.
"En la Comisaría me dijeron que no podían buscar a nadie ni hacer un allanamiento porque necesitaban alguien que haya visto el hecho”, explicó Franco.
Aunque después de esperar más de una hora, sí le tomaron la denuncia, el hombre hombre reveló que los policías le advirtieron que "no podían actuar porque no vio nada".
El robo sucedió luego de que Ramírez saliera de trabajar en el Hospital Vidal de Corriente y fuera a entrenarse con su equipo de fútbol de la Asociación de Ciegos. Cuando terminó la práctica, buscó su mochila y ya no estaba.

jueves, 16 de julio de 2015

SEGUIMOS SIENDO ANTIGUOS

La mano humana ha evolucionado menos de lo que se pensaba


A lo largo de la historia evolutiva, la estructura de la mano moderna ha cambiado poco desde que humanos y chimpancés compartieran un ancestro común hace millones de años. Así lo revela un equipo internacional de científicos, liderado por un español, que demuestra que tanto la forma de nuestra mano como la “pinza de precisión” asociada a ella aparecieron antes que la fabricación de las primeras herramientas de piedra. El estudio arroja también luz sobre el ancestro común de humanos y chimpancés.
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La pinza de precisión humana era ya efectiva antes de la aparición de las primeras herramientas de piedra, y no al revés. / Sergio Almécija
Hace entre seis y siete millones de años, humanos y chimpancés compartieron un ancestro común, por ello muchos científicos asumen que el chimpancé representa un fósil viviente del pasado humano. En este proceso evolutivo, la mano humana habría pasado de un estado inicial o condición primitiva tipo chimpancé –con dígitos largos en relación a un pulgar corto– a las proporciones actuales –pulgar largo– para manipular mejor.
La estructura general de la mano humana es en realidad muy primitiva
Sin embargo, un nuevo estudio, publicado en Nature Communications y liderado por un investigador español, revela que la estructura general de la mano humana es en realidad muy primitiva. Esto implica que las proporciones de nuestra mano no son el simple resultado de presiones selectivas para la fabricación de herramientas de piedra. Al contrario, cuando los primeros miembros del linaje humano (los homininos) empezaron a construir herramientas líticas de forma sistemática, sus manos ya eran muy parecidas a las nuestras.
“En términos de las proporciones internas (longitud relativa del pulgar a los dígitos), la mano humana ha cambiado menos que la de un chimpancé, que ha alargado mucho los dígitos, probablemente para moverse de una manera más eficiente y acrobática por los árboles”, apunta a Sinc Sergio Almécija, autor principal e investigador asociado en el Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont de la Universidad Autónoma de Barcelona.
La mano humana, más primitiva que la del chimpancé
Para llegar a estas conclusiones, el equipo de científicos midió las proporciones de las manos de humanos, primates actuales y fósiles, así como las de homininos fósiles como Ardipithecus ramidus (que vivió hace 4,4 millones de años) y Australopithecus sediba (hace 2 millones de años). En total, se estudió en detalle la longitud de los huesos largos del dígito cuarto y el pulgar en relación al tamaño corporal de más de 270 individuos. 
La mano de los chimpancés ha cambiado más que la de los humanos desde que ambos compartieran el ancestro común
Los resultados demuestran que la mano de los chimpancés ha cambiado más que la de los humanos desde que ambos compartieran el ancestro común, cuyo fósil aún se desconoce. En este sentido, “la mano de chimpancés es convergente (ha adquirido una morfología similar de forma independiente) a la del orangután, otro simio de grandes dimensiones que se mueve ágilmente por los árboles”, explica Almécija, en la actualidad en la George Washington University (EE UU).
En cambio, el trabajo muestra que “la mano humana, así como la de los homininos, no ha cambiado mucho en comparación a la condición primitiva, que está presente en algunos monos actuales y simios fósiles comoProconsul heseloni (procedente de África hace 18 millones de años)”, añade el investigador.
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a) ilustración de las manos de chimpancés y humanos b) longitud de los huesos largos del dígito cuarto respecto a la del pulgar de humanos, primates actuales y fósiles, y homininos. / Sergio Almécija
El ancestro común seguramente escalaba árboles y se movía por ellos sin dificultad pero no estaba adaptado a colgarse debajo de las ramas
El uso evolutivo de la mano
Hasta ahora, se consideraba también que la morfología de la mano humana había evolucionado en gran medida a lo largo de los años específicamente para fabricar y usar herramientas de piedra de manera eficiente. Pero el estudio indica que “seguramente la ‘pinza de precisión’ humana era ya efectiva antes de la aparición de las primeras herramientas de piedra, y no al revés”, comenta Almécija.
Además, la poca evolución de la mano humana arroja luz sobre el modo de locomoción del ancestro a partir del cual los primeros homininos bípedos evolucionaron. Según el científico, el ancestro pudo tener unas manos relativamente cortas, más parecidas a la de los humanos que a la de los chimpancés, aunque quizá no muy diferentes de gorilas, como sugiere el estudio.
“Esto quiere decir que el linaje humano evolucionó de un ancestro que no era tan especializado como chimpancés y orangutanes. Es decir, seguramente escalaba árboles y se movía por ellos sin dificultad (incluso los gorilas lo hacen en la actualidad, aun siendo tan grandes), pero no estaba adaptado a colgarse debajo de las ramas ni a moverse por ellas de una forma acrobática”, concluye el experto.

miércoles, 15 de julio de 2015

A través de diversos ejercicios, llamados “Kegel”, además se logra un mayor control de las funciones y un fortalecimiento de toda la zona.
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Los músculos del suelo pélvico (encargados de soportar el útero, la vejiga, el recto y el intestino delgado), al igual que el resto de los músculos de nuestro cuerpo, necesitan ejercitarse para alcanzar su máximo potencial, y al mismo tiempo evitar que sufra lesiones. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre con los músculos más “conocidos”, a los cuales sabemos cómo trabajarlos casi instintivamente, la forma de ejercitar los del suelo pélvico no goza del mismo discernimiento.
El fitness vaginal no es nuevo. Basa sus movimientos en los llamados “ejercicios de Kegel”, creados a mitad del siglo pasado por el ginecólogo Arnold Kegel, quien fue el primero en describir el funcionamiento de esos músculos, también llamados “músculos de Kegel”.
La incorporación de esta serie de ejercicios en la rutina diaria puede mejorar la salud sexual, así como también evitar los problemas del piso pélvico, tales como la incontinencia urinaria e intestinal. La parte más importante es aprender a aislar los músculos de Kegel y comprometerte a realizar los ejercicios todos los días.
Estos ejercicios no son exclusivos para las mujeres, los hombres también pueden fortalecer los músculos del piso pélvico con la ayuda de los ejercicios para el músculo pubococcígeo.
¿Qué hay que hacer para realizar los ejercicios de Kegel?
El primer paso es identificar correctamente los músculos. La manera más común de encontrarlos es tratar de detener el flujo de la orina. Esta tensión que ejerce en el músculo es el movimiento básico de un ejercicio de Kegel. Relajá los músculos y dejá que la orina siga fluyendo para tener más certeza de la ubicación de los músculos de Kegel.
Otra manera de encontrar los músculos de Kegel es introduciendo un dedo en la vagina y apretando los músculos. En ese momento, se debe sentir cómo los músculos se tensionan y el piso pélvico se mueve hacia arriba. Relajá tus músculos y sentirás que el piso pélvico regresa a su lugar. Para las mujeres con una vida sexual activa, también se puede consultar a su pareja si siente que la vagina “aprieta” y suelta su pene durante las relaciones sexuales.
Hay que asegurarse de tener la vejiga vacía antes de empezar a realizar los ejercicios de Kegel. Esto es importante. Ya que se puede experimentar un poco de dolor y algunas fugas.
Para conseguir los mejores resultados, los ejercicios de Kegel deben concentrarse únicamente en los músculos del piso pélvico, así que no se deben flexionar otros músculos como los glúteos, los muslos o el abdomen. Para ayudar a la concentración y la eficiencia de tus movimientos, hay que concentrarse en la respiración durante cada repetición de los ejercicios. No hay que contenerla. Esto ayudará a relajar y aprovechar al máximo los ejercicios. Una manera de mantener los músculos en reposo es poner una mano en el vientre para asegurarte de que dicha zona esté relajada. Si duele un poco la espalda o el vientre luego de completar una serie de ejercicios de Kegel, es una señal de que no se están ejecutando correctamente.
Hay que encontrar una posición cómoda. Se pueden hacer estos ejercicios sentada en una silla o acostada en el suelo. Los glúteos y los músculos del vientre deben estar relajados. En posición acostada, los brazos se deben poner a los lados y las rodillas levantadas y juntas. De igual forma, no hay que levantar la cabeza para no esforzar el cuello.
Cinco pasos para realizar fitness vaginal
1- Apretar los músculos del piso pélvico durante 5 segundos. Este es el ejercicio ideal para comenzar. No hay que esforzar demasiado estos músculos por practicar los ejercicios durante mucho tiempo. Si 5 segundos es demasiado, se puede empezar apretando los músculos durante 2 o 3 segundos.
2- Relajar los músculos durante 10 segundos. Idealmente siempre se debe descansar los músculos del piso pélvico durante 10 segundos antes de repetir el ejercicio. Esto da el tiempo suficiente para que se relajen y no terminen lastimados.
3- Repetir los ejercicios 10 veces. Esto puede considerarse como una serie de ejercicios de Kegel. Si se empieza con repeticiones de 5 segundos, entonces hay que apretar los músculos durante 5 segundos, relarlos durante 10, y repetir el ejercicio 10 veces. Esto debe ser suficiente para una sesión y se debe repetir no más de 3 o 4 veces al día.
4- Aumentar el tiempo que se aprietan los músculos del piso pélvico hasta llegar a repeticiones de 10 segundos. Cada semana se puede aumentar el número de segundos. No hay necesidad de apretar por más tiempo o de hacer más de una serie por cada sesión. Cuando se pueda apretar los músculos durante 10 segundos, hay que permanecer en ese nivel y seguir haciendo una serie de 10 repeticiones de 10 segundos, unas 3 o 4 veces al día.
5- Realizar los ejercicios de Kegel hacia adentro. Esta es otra variedad de los ejercicios de Kegel. Para realizar un ejercicio de Kegel hacia adentro, hay que imaginar que los músculos del piso pélvico son una aspiradora. Se debe tensionar los glúteos y llevar las piernas hacia arriba y adentro. Se debe mantener esta posición durante 5 segundos y luego descansar. Realizar 10 repeticiones seguidas. Se debe tardar alrededor de 50 segundos en completar esta serie

martes, 14 de julio de 2015

orrores obstetricos desde argentina

LA MATERNIDAD MEISNER, DE PILAR, TIENE MAS DE UN CENTENAR DE DENUNCIAS POR MALTRATO Y TAMBIEN POR MUERTES

Cuando la especialidad es violencia obstétrica

El Foro contra la Violencia Obstétrica, de Pilar, acumuló una gran cantidad de denuncias de parturientas maltratadas por médicos y enfermeros. El director de la maternidad dijo a Página/12 que “muertes hay en todos los hospitales

El 23 de abril de este año, Estela Martínez internó a su hija Daniela Moreira en el Hospital Materno Infantil Hugo Meisner, ubicado en Presidente Derqui, localidad del partido de Pilar. “Ese día le hicieron una cesárea a las siete de la tarde. Tuvo su bebé y estaba lo más bien. El sábado 25 se empezó a descomponer, le pusieron un analgésico y en seguida se hinchó toda”, cuenta Estela. Los médicos decidieron trasladarla entonces al Hospital Sanguinetti, ubicado en el centro de Pilar. Sin embargo, no pudo ser atendida allí y la regresaron a la maternidad, donde apenas estuvo unas horas. “No sé por qué, pero esta vez tampoco la atendieron y la mandaron de nuevo al Sanguinetti. Cuando yo llegué al hospital me avisaron que mi hija estaba muy mal y que la iban a operar de urgencia. Salió un cirujano y me dijo que la tuvieron que vaciar toda, porque mi hija estaba muy infectada.” Luego de permanecer durante dos semanas en terapia intensiva, Daniela, de 21 años, falleció el 7 de mayo.
La muerte de Daniela Moreira, que se encuentra denunciada en la fiscalía de Pilar, forma parte de los numerosos casos que hasta hoy lleva registrados el Foro contra la Violencia Obstétrica, fundado en 2011 en la localidad de Presidente Derqui. “Contamos con más de cien denuncias hechas contra la maternidad Meisner, aunque la mayoría de ellas no han sido llevadas a la Justicia, por miedo o por desconocimiento”, dice Silvia Palmieri, una de las principales referentes del foro. “Hace cuatro años nos empezamos a encontrar algunas mujeres a raíz del caso Olivera, una mamá a la que dejaron sola durante dieciséis horas cuando estaba a punto de dar a luz. La hicieron tener a su bebé por parto natural, cuando el bebé ya llevaba muerto cuarenta y ocho horas. La maternidad nunca detectó esto pese a que venían controlándola desde hacía cinco días.” A partir de la conformación del foro comenzaron a hacerse públicas otras muertes producidas en la maternidad y se propagaron las denuncias por el constante maltrato dentro del establecimiento. “Yo estaba presente cuando a una mamá le gritaron: ‘Bueno, ¿te gustó abrirte? Ya tenés ocho hijos, ahora callate la boca. No te quejés’”, recuerda Silvia.
Ante la gran cantidad de casos registrados, el foro elevó un petitorio al intendente Humberto Zúccaro, detallándole las anomalías en el servicio de la maternidad. Al no obtener ningún tipo de respuesta, decidieron convocar a una serie de movilizaciones para visibilizar sus reclamos. En la última marcha, realizada el pasado mes de junio y que congregó a más de cuatrocientos vecinos, se exigía el acceso a las historias clínicas de los bebés y las madres fallecidas en la institución.
“La violencia obstétrica es un cambio mental, no es un cambio de un aparatejo. Y a veces eso sale más caro y lleva más tiempo, porque hay cosas que están arraigadas, que se hacen mal y se piensa que se las hace bien”, dice Mario Gorosito, que desde febrero de este año se desempeña como director del Hospital Materno Infantil Hugo Meisner. En los últimos diez años, la maternidad tuvo diez directores diferentes. Según Gorosito, estos cambios se deben al “desgaste” que conlleva el puesto. Sin embargo, desde el Foro contra la Violencia Obstétrica se argumenta que esta sucesión de directivos es producto de las denuncias que vienen realizando. “Si fuésemos ciento por ciento efectivos no estarías hablando conmigo. A vos lo que te moviliza a hablar conmigo son las muertes de las pacientes. En el Otamendi y Miroli muere gente, en el Gutiérrez muere gente, en el Garrahan muere gente... La mortalidad es algo que no se puede corregir”, afirma Mario Gorosito. Con respecto a las denuncias que recibió el foro, Gorosito argumenta que durante su gestión sólo ocurrió una muerte y que lleva registradas cinco quejas. El Hospital Meisner no cuenta con estadísticas oficiales sobre el aumento o descenso de la mortalidad, aunque el director afirma llevar “una estadística mental sobre lo que está pasando” y señala que “ahora hay un montón (de quejas) de otras gestiones, pero las recibí yo y me tengo que hacer cargo yo”. En relación al mal trato por parte del personal de la maternidad, Gorosito reconoce la existencia de estas situaciones. “Hemos tenido casos de ese tipo. Yo creo que se han cambiado. A veces no son obstetras, no son médicos y sí son enfermeras, las cuales hemos desactivado y jubilado. Los cambios se vienen haciendo. Los últimos los hemos hecho en estos quince o veinte días.”
Mariana Peruzzo, una de las tantas damnificadas por la atención recibida en el Hospital Meisner, llegó allí en agosto pasado sufriendo una serie de pérdidas durante su embarazo y fue atendida por un médico de alto riesgo. “Yo no podía hacerme los análisis en Pilar porque me dieron reposo absoluto y en el Meisner tampoco porque sólo te los hacen a partir del octavo mes. El médico de alto riesgo me terminó diciendo que era un embarazo normal, que siga por los carriles normales.” Cuando comenzaba su sexto mes de embarazo, Mariana fue llevada a la maternidad con un estado febril que apenas le permitía levantarse de la cama. La médica que la atendió le recetó un Tafirol y le dijo que vuelva a su casa. Como la fiebre aumentaba, Mariana fue llevada nuevamente a la maternidad. “Entonces me hicieron un tacto y la doctora me dijo que olía fétido, que estaba perdiendo líquido amniótico –recuerda Mariana–. Me dijo que me tenían que sacar a mi hija y que como la bebé era muy chica, yo ya sabía lo que iba a pasar. ‘¿No hay nada que puedas hacer?’, le pregunté. ‘¿Qué querés, que te ponga un corcho?’ Esa fue la respuesta profesional de la doctora.” Su bebé nació muerto por parto natural. Los restos de placenta que quedaron dentro de ella la tuvieron al borde de la muerte hasta que los médicos lograron dar con el antibiótico indicado y controlar la infección que se había producido durante el parto.
“Si es por negligencia o por impericia, eso ya queda a cargo de la Justicia. Si alguien se siente damnificada tiene que hacer una denuncia formal. Ustedes están acá por lo malo, no por lo bueno”, argumenta Mario Gorosito ante la consulta sobre cuál es su opinión acerca de los casos que fueron llevados al Hospital Meisner a través del Foro contra la Violencia Obstétrica. “Las denuncias que ellas hicieron están dentro del programa nacional, que dice que el aporte de la comunidad ayuda a cambiar el modelo organizacional de la maternidad.” Frente a esta respuesta, que el foro considera insuficiente, sus integrantes decidieron continuar con los reclamos y nuevas movilizaciones.
“¿Son médicos o son acomodados?”, se pregunta Silvia Palmieri, refiriéndose a la manera en la que llega a ocupar su puesto el personal clínico de este hospital. Y concluye con un panorama poco alentador frente a la posibilidad de un cambio profundo en la maternidad: “No puede ser que una mamá tenga todos los controles bien durante nueve meses y que luego se muera por una infección de la que nadie sabe nada, o porque te quedó un poco de placenta adentro. Este es el cuarto director que tenemos desde que el Foro empezó a denunciar. Los cambian como si fueran vasos sucios. Van y vienen. No hay mejoras. A nosotros nos dijeron que iba a cambiar el tema de las matrículas, que ellos nos iban a abrir todos los archivos. Pero no nos los tienen que abrir solo a las que pertenecemos al Foro, tiene que ser para todas las familias que están denunciando”.
Informe: Diego Fernández Romeral