domingo, 3 de enero de 2016

...PRIMO,DAME ALGO.......

El último refugio para primates, en peligro de extinción por falta de fondos

Los 135 simios protegidos en el centro de conservación Rainfer podrían ser sacrificados en primavera ante la ausencia de presupuesto y subvenciones



Los ojos vivos y agitados de una pareja de capuchinos nos dan la bienvenida.Mezcla de curiosidad y recelo, nuestra figura quizá les recuerde por qué están al otro lado de la verja. Aunque solo sea una suposición, puede que también imaginen el motivo de la visita. Como otros 133 simios de diferentes especies, han sido rescatados de circos, zoos o particulares, donde fueron maltratados durante años. Ahora, protegidos en Rainfer, un espacio madrileño de conservación de primates, se asoman al desahucio por los problemas económicos del centro, creado en 1995 y cuyo desarrollo se ha basado en el trabajo altruista de su fundador.
La situación es tan compleja como delicada. El 80% de los animales son propiedad del Estado, procedentes de decomisos y abandonos, pero su contribución resulta irrisoria: apenas 20.000 euros al año, una cifra equivalente al presupuesto de un mes de invierno, cuando se gastan los 12.000 euros habituales de la comida más otros 4.000 por la aclimatación de los cobertizos donde se refugian. El desentendimiento resulta aún más evidente si se tiene en cuenta el millón de euros que se recaudan al año en multas por el tráfico ilegal de monos.
Según la subdirectora del centro, Marta Bustelo, en la actualidad cuenta con fondos para cuatro meses más. «Si la situación no cambia, no queremos ni imaginar lo que pasaría», lamenta. No lo dice, porque directamente no es una opción, pero la idea del sacrificio acecha. De hecho, en algunas de las reuniones que han mantenido con la Administración es una de las soluciones planteadas. Casi la única.


El terreno disponible, de cuatro hectáreas, aún permite acoger más animales, pero desde hace dos años no reciben a ninguno por la precariedad económica. Su supervivencia es fruto de la dedicación de Santiago Bustelo, el padre de Marta, del equipo y de las donaciones privadas. Bustelo, reconocido primatólogo y director de Rainfer, lo creó tras experimentar en primera persona lo nocivo que es para un simio vivir como una mascota, fuera de su hábitat.
Su ubicación, en Madrid, es un secreto que la entidad se afana en mantener por la amenaza de los traficantes de monos. Cada uno de los enormes jaulas y habitáculos en los que permanecen los primates han sido levantados por los trabajadores: una plantilla formada por seis personas fijas, contando a cuidadores, veterinarios y personal de mantenimiento, más los voluntarios. Ante la urgencia de darse a conocer y «crear conciencia», organizan excursiones de colegios y talleres y actividades para niños. «Es necesario concienciar de que un mono no puede estar en una casa; y que para poder capturarlo matan a toda su familia», indica Bustelo.

Maltratos sistemáticos

El concepto de jaula, sin embargo, no sirve para definir las instalaciones construidas, aunque se delimiten con vallas. Se trata de enormes terrenos habilitados que tratan de trasladar a los primates a un lugar que prácticamente han olvidado o ni siquiera conocen. Muchos han nacido en cautividad; una huella que sí está presente en los comportamientos y conductas. En mayor o menor grado, todos tienen actitudes y apariencias anómalas. Sirva como ejemplo el raquitismo que caracteriza a todos los chimpancés que habitan en el centro. Sin excepción, tienen la columna deformada después de años hacinados en espacios minúsculos.
Aunque la mayoría llegó con enfermedades, como diabetes o gastritis (Mario, uno de los macacos, recaló con úlceras en su aparato digestivo por mala alimentación), las secuelas más profundas remiten al terreno psicológico. Todos los primates necesitan vivir en comunidad, con otros miembros de su especie, pero su «humanización» los ha convertido en seres asociales y, a menudo, agresivos. Todavía hoy, después de varios años de tratamiento, en uno de los tres grupos de chimpancés hay ejemplares con agorafobia. Aunque ya pueden compartir espacio con otros monos, les aterra salir al exterior.
Cada uno de los 135 ejemplares tiene un nombre y una historia. Sammy, un chimpancé de 27 años, fue abandonado en un carro por los propietarios de un circo, desnutrido y con heridas y quemaduras de cigarillo por todo el cuerpo. Su mirada, casi humana, revela el nivel de crueldad que puede alcanzar el hombre. Un paseo por el centro de conservación aflora sentimientos encontrados; reconocimiento por la labor desarrollada, pero también incomprensión por la dejadez de un problema que parece no interesar a nadie.
Según explicó a ABC, los monos no aprenden a través de estímulos y premios como un perro, sino que lo hacen con castigos. Por ello, es habitual que a los chimpancés se les arranquen dientes o dedos para convertirlos en zombis que mostrar en un circo. Cuando no sirven, son abandonados o apaleados, como Gombe, enfermo del «mal de la mano ajena» (una forma de epilepsia) y desatendido por su inutilidad para las exhibiciones. Pero tampoco en su mal llamada «vida útil» gozan de los cuidados necesarios. Su alimentación se basa en la fruta y en la verdura, y en estos espectáculos ambulantes eran alimentados con patatas fritas o bollería industrial.
En total, en Rainfer viven dieciséis chimpancés, en su mayoría rescatados de un circo de Valencia. Salvo Manuela, que se crió en el centro, todos rechazan a los humanos. No son los únicos. También lo hace Boris, un orangután de 34 años que, con rinitis crónica y los músculos atrofiados, se altera cuando ve a un hombre con barba. Es el reflejo del horror sufrido durante su vida, de zoo en zoo hasta acabar en Madrid, a resguardo junto a dos viejos jibones. Además de estos monos, en este pequeño «Planeta de los Simios» haylemures, cercopitecos y macacos de diferentes tamaños, como uno de Cola de León, entre otros.

Único en el mundo

Las dificultades económicas actuales son la antítesis de la consideración de Rainfer en el mundo, en una posición única. La primatóloga Jane Goodall, reconocida como una de las mayores expertas en chimpancés a nivel mundial, ha visitado en numerosas ocasiones el centro. Según nos cuentan, les une una amistad de años y una pasión en común.
No hace mucho tiempo, el trabajo desarrollado despertó el interés de diferentes investigaciones. Fue el caso del grupo de Atapuerca, a través de un estudio en el que se comparaba la audición de los chimpancés con los fósiles hallados. Acabó por falta de inversión. El mismo fantasma que acecha de nuevo.

sábado, 2 de enero de 2016

CIENCIAS SOCIALES: Psicología
¿Por qué nos hacemos preguntas?

En busca de la curiosidad

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Desde que nacemos, no dejamos de asombrarnos y plantearnos cuestiones sobre todo lo que nos rodea. Es la curiosidad, una facultad muy poco estudiada desde el prisma científico pero que, en los últimos años, está siendo analizada minuciosamente por la neurociencia. Conseguir que la escuela la estimule y que Google no la sacie son dos retos que tenemos por delante.
<p>Una de las primeras preguntas que formulan los niños es por qué. Los profesores deben fomentar el interés de los niños para que exploren e investiguen, y animarlos a hacer preguntas y responderlas. / Fotolia</p>
Una de las primeras preguntas que formulan los niños es por qué. Los profesores deben fomentar el interés de los niños para que exploren e investiguen, y animarlos a hacer preguntas y responderlas. / Fotolia
¿Cuántas Tierras cabrían en el Sol?* Es la típica pregunta que te toca cuando estás jugando al Trivial. La que te falta para conseguir el escurridizo quesito verde y ganar la partida. Por más que piensas no consigues dar con la respuesta, mientras notas cómo en tu cabeza algo no deja de crecer: la curiosidad.
“Parece ser un estado mental que aumenta nuestra atención hacia nueva información y también mejora nuestra memoria”, explica a Sinc Colin F. Camerer, investigador del área de Humanidades y Ciencias Sociales del Instituto Tecnológico de California (EEUU).
Su vago “parece ser” está justificado. De momento, no existe una definición científica sobre qué es la curiosidad. Este impulso innato, que experimentamos tanto los seres humanos como otros animales, nos ha permitido mandar robots a Marte –el último llamado, precisamente, Curiosity–, acabar con cientos de enfermedades o fabricar una estructura colosal para recrear cómo fue el principio de todo en el Gran Colisionador de Hadrones (Suiza).
No existe una definición científica de la curiosidad, que experimentamos tanto los humanos como otros animales
Una de las primeras preguntas que formulan los niños es por qué. El propio Albert Einstein declaraba en 1955: “Lo importante es no dejar de hacer preguntas […] No perder jamás la bendita curiosidad”. Pero todavía no existe una definición que pueda explicarla con precisión.
En un estudio publicado recientemente en la revista Neuron, dos neurocientíficos de la Universidad de Rochester (EEUU) reivindican su importancia, dibujando una visión general de su estado actual.
“Ahora mismo no es importante establecer una definición sobre la curiosidad porque es un área nueva de investigación y todavía hay incertidumbre en cuanto a los mecanismos que subyacen”, puntualiza a Sinc Celeste Kidd, coautora del trabajo. Lo que propone es un marco más amplio, en el que la curiosidad se interprete como una fuerza motriz que impulsa el aprendizaje, y no se limite exclusivamente a la búsqueda de información.
Mejora la memoria
Diferentes trabajos han demostrado las bases neurológicas de este escurridizo concepto. Cuando tratas de dar con la respuesta de algo que desconoces, en tu cerebro se activan al menos dos áreas cerebrales: una relacionada con la motivación y la recompensa (ubicada en el estriado ventral) y otra implicada en la memoria (el hipocampo).
Camerer y un equipo de científicos utilizaron imágenes de resonancia magnética para averiguarlo. Según su estudio, en aquellos participantes curiosos que aprendían algo nuevo se intensificaba la actividad en las áreas del hipocampo relacionadas con la consolidación de la memoria, por lo tanto, demostraron que aprender algo motivado por la curiosidad mejora nuestra capacidad de recordar.
cerebro
En los experimentos de Camerer y su equipo, se sometió a un grupo de personas a una serie de preguntas de tipo Trivial. El nivel de curiosidad al leer las preguntas se correlacionó con un aumento de la actividad en regiones implicadas en el aprendizaje y la memoria. / Camerer el al.
“La curiosidad es la forma que tiene el cerebro de marcar la información que merece la pena recordar”, destaca el investigador. Las imágenes cerebrales revelaron también que cuando los participantes fallaban una respuesta, se incrementaba la actividad en las áreas cerebrales de la memoria, puesto que estaban preparándose para conocer la respuesta correcta y retenerla, lo que parece indicar que la curiosidad mejora la memoria cuando la información nos sorprende.
“La curiosidad es la forma que tiene el cerebro de marcar la información que merece la pena recordar”, dice Camerer
Además, aprender motivados por el deseo de conocer nuevos conocimientos provoca que la memoria funcione con más precisión, incluso a medio plazo. Eso fue lo que ocurrió en ese mismo estudio, en el que los participantes con más curiosidad recordaban conceptos con mayor detalle que el resto hasta dos semanas después de haberlos asimilado.
La mirada nos delata
Tratar de responder a cuestiones que nos rodean no es algo exclusivamente humano. Numerosas especies animales muestran rasgos curiosos, y no solo nuestros primos los simios. “Animales tan simples como elCaenorhabditis elegans, un gusano cuyo sistema nervioso contiene solo 302 neuronas, muestran un rudimentario tipo de curiosidad al buscar comida”, señala Kidd. 
No hay más que pensar en cualquier perro moviendo su cola impacientemente cuando le queremos dar algo que tenemos escondido en una bolsa. Tanto humanos como animales nos ponemos en alerta ante la novedad o lo inesperado.
“Una persona buscando la respuesta a una pregunta interesante y un perro tratando de averiguar el origen de un aroma desconocido son dos ejemplos del deseo de aprender sobre el mundo que les rodea”, comenta a Sinc Ethan Bromberg-Martin, neurocientífico del Instituto Kavli de Neurociencias de la Universidad Columbia (EEUU).
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Muchas especies animales muestran rasgos curiosos, desde gusanos muy simples hasta los perros, cuyos gestos revelan expectación por la novedad. / Pixabay.
Como los perros cuando mueven su cola, nosotros también mostramos de forma involuntaria nuestra curiosidad. Los movimientos oculares nos delatan. Las personas curiosas que observan un lugar se fijan más en los detalles y en los rincones que otras que no lo son, moviendo más sus ojos.
Pero además, una reciente investigación muestra que el deseo intrínseco de aprender se hace patente cuando nos hacen preguntas. A través de una pantalla de ordenador y una herramienta que medía los movimientos oculares, los voluntarios del estudio leían cuestiones y tenían que esperar unos segundos hasta que la respuesta aparecía. 
Los neurocientíficos han diseñado un algoritmo que predice lo curiosa que es una persona por sus movimientos oculares
“Los participantes más curiosos miraban antes que el resto hacia el lugar en el que esperaban hallar la respuesta, demostrando una mayor anticipación”, apunta a Sinc Jacqueline Gottlieb, investigadora también del Instituto Kavli y una de las autoras del estudio. Con estos resultados, los neurocientíficos han diseñado un algoritmo capaz de predecir lo curiosa que es una persona analizando sus movimientos oculares.
En opinión de Gottlieb, el deseo por conocer información también activaría las áreas cerebrales relacionadas con los sistemas de atención, dado que influye en los movimientos de los ojos, aunque matiza que, de momento, no se ha estudiado.
En su justa medida
Tampoco sabemos si existe una dosis idónea de curiosidad. ¿El exceso o el defecto son negativos? En opinión de Kidd, así es. “Una disminución podría ser un síntoma de depresión, y un exceso podría revelar la incapacidad de mantener atención”, aduce. En su estudio, explica que una sobreexpresión de la curiosidad está relacionada con la distracción, síntoma típico de las personas con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
Un punto de vista que no comparte José Salavert, médico psiquiatra del Hospital San Rafael y del Centro Avanza de Barcelona. Si entendemos la curiosidad como una motivación para obtener información externa, “esta se encuentra plenamente preservada en las personas con TDAH”, argumenta a Sinc. “Que tengan un exceso sería una afirmación algo especulativa”, añade.
Las personas con este trastorno padecen, por una parte, dificultades para concentrarse. El hecho de que se distraigan con los estímulos externos podría interpretarse como una mayor curiosidad por el entorno pero, según el psiquiatra, lo que revela en realidad es una dificultad para sostener la atención. Por otra parte, al presentar comportamientos impulsivos, las personas con TDAH tienden a aburrirse en situaciones que requieren mantener la motivación interna. “En este sentido sí podríamos hablar de mayor curiosidad”, mantiene el experto, entendiéndola como forma de buscar estímulos externos para combatir el aburrimiento.  
Salavert sí está de acuerdo en que una falta de curiosidad está relacionada con enfermedades como la depresión, al quedar completamente mermada por la falta de interés antes cosas que antes sí motivaban al paciente. La dosis adecuada, por lo tanto, en el caso de los niños, sería aquella que les hiciera preguntarse sobre las cosas de las que no están seguros y sobre las que pueden aprender. Es contraproducente “cuando esta sea mayor de la esperable para la edad y les pueda suponer un problema de adaptación en su entorno social, escolar y familiar”, sostiene el psiquiatra.
Imaginación sin límites en la escuela
Precisamente es en los niños en quienes la curiosidad juega un papel fundamental sobre su desarrollo, y la función de los adultos es estimularla al máximo. Ante sus incansables preguntas no hay que responder de forma superficial, aconsejan los expertos.
“Los profesores deben proporcionar a los niños temas ricos y complejos, porque la complejidad fomenta la curiosidad”, dice Engel
“Al principio, al bebé le llaman la atención los estímulos sensoriales, como la luz o el ruido. Poco a poco, va construyendo una imagen del mundo y lo que despierta su curiosidad son, cada vez más, los estímulos cognitivos: cosas que le intrigan y que quiere entender”, cuenta a Sinc Juan Meléndez, profesor del departamento de Física de la Universidad Carlos III.
Apasionado por la divulgación científica, que aborda en su blog De Tales a Newton, Meléndez considera que la curiosidad tiene un papel “mínimo” en los colegios, donde se dan respuestas prefabricadas que las preguntas que hacen los alumnos, sin ir al fondo de la cuestión. “Por ejemplo, se dice que un cuerpo flota “por el principio de Arquímedes”. Eso no es explicar nada, es dar simplemente un nombre”, denuncia el físico. El niño seguirá sin entender por qué flota un cuerpo pero dejará de hacer preguntas. “Por eso digo que la enseñanza mata la curiosidad científica”, añade.
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Al bebé le despiertan la curiosidad los estímulos cognitivos: cosas que le intrigan y que quiere entender. / Pixabay
El filósofo Jean-Jacques Rousseau, en el siglo XVIII, sostenía que la escuela debería ser un ámbito donde se diera rienda suelta a la imaginación sin ningún fin práctico o meta útil, como recuerda Alberto Manguel en Una historia natural de la curiosidad (2015).
Aunque sea necesario memorizar ciertos conceptos –como las tablas de multiplicar o la ortografía–, según Meléndez, los profesores deberían enseñar a los alumnos a distinguir cuándo entiende algo y cuándo no, con problemas que tengan la dificultad justa y se conviertan en un reto para el alumno. Por eso, quien enseña debe ser alguien al que le apasione la materia, que contagie su interés a los alumnos y que haga del aprendizaje algo interactivo.
La sociedad de la información, en la que tenemos las respuestas a golpe de clic, ¿está apagando nuestra curiosidad?
“Tienen que proporcionar a los niños muchos materiales y temas ricos y complejos, porque la complejidad fomenta la curiosidad”, indica a Sinc Susan Engel, profesora de Psicología en el Williams College (EEUU) y autora del libro Hungry Mind: The Origins of Curiosity in Childhood (2015). A partir de ahí, los profesores deben fomentar el interés de los niños para que exploren e investiguen, y animarlos a hacer preguntas y responderlas. “La conversación es clave”, asegura la psicóloga.
Pero la sociedad de la información, en la que tenemos la respuesta a casi cualquier pregunta a golpe de clic, ¿está apagando nuestra curiosidad? Es lo que se teme Meléndez. “Lo que necesitamos es aprender a pensar y eso tiene muy poco que ver con las respuestas que nos da Google: tenemos todos los datos que queremos pero el conocimiento es otra cosa”, recalca.
Precisamente porque los datos son tan accesibles, ahora es más importante que nunca aprender a pensar. Aunque el buscador nos devuelva millones de respuestas en un par de segundos, en realidad seguimos partiendo de la máxima de Sócrates: solo sabemos que no sabemos nada.
*Si has resistido la tentación de buscarlo en Google, la respuesta a la pregunta que arrancaba este reportaje es que en el Sol cabrían un millón de Tierras.

El motor de la ciencia moderna

A pesar de que los científicos se afanan por encontrar las bases científicas de la curiosidad, el escritor Philip Ball pone el acento en su vertiente más intangible: la cultural. “Hay un aspecto cultural importante en la curiosidad: no vas a encontrar todas las respuestas mirando al cerebro”, recuerda a Sinc.
En su libro Curiosidad: por qué todo nos interesa (2013), el que fuera editor de la revista Nature explica cómo el significado de la palabra ha cambiando en función de las diferentes épocas y lugares. Con relatos como el de Eva y su manzana, o el de Pandora y su caja, se tendió a condenarla, pero en el siglo XVII alcanzó todo su esplendor y ayudó al florecimiento de la ciencia moderna.
Actualmente, la ciencia combina la satisfacción de la curiosidad –como enviar robots a planetas lejanos para descubrir qué hay allí– con un sentido más práctico; termina produciendo hallazgos valiosos en términos económicos, con tecnologías que, años más tarde, todos podemos usar, como el láser o el transistor.
“A los científicos se les pide constantemente, cuando solicitan financiación, que justifiquen los beneficios prácticos que tendrá su investigación. Eso es un enfoque muy corto de miras”, advierte Ball, quien se apresura en añadir que la curiosidad no es algo exclusivo de los científicos. “La ciencia no tiene el monopolio de la curiosidad. Tienes que ser curioso para ser un buen artista, historiador, psicólogo, jardinero o padre”, concluye.

viernes, 1 de enero de 2016

FELIZ 2016 Y CON ESTAS BUENAS NOTICIAS MEJOR

Identificado un tratamiento que podría resultar eficaz frente al cáncer de pulmón más prevalente

La combinación de dos fármacos experimentales logra que el cáncer de pulmón no microcítico resistente sea susceptible a la radioterapia
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Radiografia de paciente con ca ncer de pulmó - WIKIMEDIAn



En torno al 85% de todos los casos de cáncer de pulmón están causados por el tipo denominado cáncer de pulmón no microcítico –o ‘carcinoma pulmonar de células no pequeñas’–. Un tipo de tumor cuya supervivencia a los cinco años se establece en solo un 2%. De ahí la necesidad de desarrollar nuevos tratamientos frente a este cáncer, muy especialmente frente al subtipo con mutaciones en el gen ‘KRAS’, resistente tanto a las terapias convencionales como a las dirigidas. Y según un estudio llevado a cabo con modelos animales –ratones– por Investigadores de la Universidad Thomas Jefferson en Filadelfia (EE.UU.), la solución podría encontrarse en la combinación de dos fármacos anticancerígenos experimentales y radioterapia.
Como explica Bo Lu, director de esta investigación publicada en la revista «Clinical Cancer Research», «a día de hoy ya está en marcha un ensayo clínico para evaluar la combinación de dos fármacos, trametinib y palbociclib, en el tratamiento de pacientes con tumores sólidos y melanoma. Y si bien aún se requieren investigaciones en humanos para confirmar las nuevas evidencias, nuestro estudio sugiere que podemos ser capaces de identificar a los pacientes con cáncer de pulmón no microcítico que se podrían beneficiar en mayor medida de esta combinación de terapias».

Terapia combinada

En el estudio, los investigadores identificaron que algunos pacientes con cáncer de pulmón no microcítico y la mutación KRAS presentaban una mayor tasa de mortalidad. Concretamente, se trataba de aquellos pacientes que también presentaban la mutación p16, lo que explicaba que no respondieran a la administración del anticancerígeno específico frente a la mutación KRAS. Por tanto, y con objeto de lograr una mayor susceptibilidad del tumor al tratamiento, los autores añadieron a la terapia un segundo fármaco específicamente dirigido a la mutación p16.
Podemos 
El resultado, como muestra el estudio, es que la combinación de ambos fármacos lograba que el tumor, hasta entonces resistente, fuera susceptible a la radioterapia. Como destaca Bo Lu, «si golpeas únicamente un objetivo, el otro puede tomar el control. Pero si golpeas los dos, se convierte en una bala mortal».
En la actualidad, ni trametinib ni palbociclib están aprobados en el tratamiento del cáncer de pulmón. Pero como concluye Bo Lu, «esperamos que nuestro estudio ayudará a identificar a aquellos pacientes que podrían beneficiarse de la triple terapia».

La OMS confirma que todo lo que nos hace felices y da sentido a nuestras vidas provoca cáncer

CUALQUIER COSA QUE NOS HAGA FELICES PODRÍA SER MORTALMENTE DAÑINA
Masticar cosas con buen sabor, estar en casa tranquilo y practicar sexo con alguien a quien amas son actividades potencialmente dañinas y cancerígenas, según han concluido un panel de expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El dictamen establece que los alimentos preferidos por los humanos, así como todas y cada una de las actividades que dan sentido a sus vidas, son “carcinogénicas para los humanos” y se han incluido en el listado de factores más peligrosos para la salud junto con el humo del tabaco, el plutonio o el aire contaminado.
En un informe publicado hoy, el organismo también considera que ser abrazado por tu propia madre reduce la esperanza de vida un 5%.
Los datos de la OMS han sido rechazados por toda la humanidad. Tal y como ha informado el organismo, los resultados del estudio se conocían desde hace años pero no se han publicado hasta ahora “para no dejar a todos los hombres y mujeres del planeta sin motivos para seguir respirando”.
El estudio, sin embargo, es concluyente y encuentra suficientes evidencias científicas para considerar “las salchichas, dormir hasta tarde y sentirse protegido” factores de riesgo para contraer cáncer.
La OMS ha publicado también un listado de actividades y productos que no son dañinos para la salud y que han quedado reducidos al brécol, los rábanos, salir a correr por el asfalto y trabajar los sábados.
La sensación de placer y confort son mecanismos de alerta que hasta ahora la humanidad ha malinterpretado. “El dolor, la desazón, el hastío y las cosas insípidas son el estado natural normal”, sentencia la OMS.
Al cierre de la edición, fuentes de la OMS han anunciado a la prensa que los rábanos han sido retirados de la lista de productos saludables.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

HABIA DEMASIADOS Y SIGUEN SOBRANDO

Unos 3.000 médicos han tramitado irse de España este año

La cifra rompe la tendencia al alza de facultativos que se planteaban migrar que comenzó en 2011

Protesta contra la privatización y los recortes en sanidad
Protesta contra la privatización y los recortes en sanidad en 2013. / ULY MARTÍN

Unos 3.000 médicos han pedido este año el certificado que deben emitir los colegios profesionales para que se les reconozca el título en el extranjero, según los datos de la Organización Médica Colegial. En verdad la cuenta aún no está cerrada, pero a 4 de diciembre la cifra era de 2.917, lo que permite suponer que el número final rondará esos 3.000.
La cantidad de solicitudes es ligeramente inferior a la del año pasado, que fueron 3.300. En 2014 las peticiones llegaron a su máximo. En 2011 fueron 1.380; en 2012, 2.405 y en 2013, 3.279. Este es, por tanto, el primer año desde 2011 en que cambia la tendencia. Habrá que esperar a 2016 para saber si la variación es temporal o se consolida.

El certificado debe pedirse para ejercer en el extranjero, pero también para estudiar o para realizar labores de cooperación, aunque estos últimos son los menos. Reclamarlo tampoco quiere decir que todos los solicitantes se hayan ido fuera, sino que se lo han planteado o lo han intentado.En los cinco últimos años, se han solicitado más de 13.000 certificados de idoneidad por parte de médicos españoles, “unos datos que ponen de manifiesto la precaria situación de los profesionales médicos españoles y en especial la de los más jóvenes”, afirma la OMC en una nota.
Del total de los certificados, 1.140 han sido solicitados por hombres y 1.776 por mujeres, lo que se corresponde con el perfil de los graduados más jóvenes, entre los que predominan las mujeres. Reino Unido, Francia y Alemania son los destinos favoritos de los médicos.

Vendran  cubanos que son muy buenos,no son peseteros y te tratan con afecto y sin prepotencia de cateto...castellano

LA AUTOESTIMA TE HACE FELIZ Y MASAJEA TU EGO

El lugar donde nace la felicidad

El punto amarillo es el precúneo- Scientifics Reports
Los psicólogos saben que la felicidad, además de favorecer la empatía, facilita el rendimiento cognitivo, la resolución de problemas y la creatividad, la curiosidad y la flexibilidad mental, así como el aprendizaje y la memoria. Pero el mecanismo neural que justifica estas observaciones está por descubrir.
Por eso un equipo de investigadores de la Universidad de Kioto se ha adentrado en la misteriosa selva del cerebro en busca de la fuente de la felicidad, una emoción muy relacionada con la autoestima y la confianza en uno mismo.
Resonancia magnética en mano, decidieron examinar el cerebro de los participantes en su investigación después de haberles pasado un test para conocer lo felices que eran habitualmente, la intensidad con que sienten las emociones, y cómo de satisfechos estaban con sus vidas.
Su análisis,  publicado en “Scientific Reports”, reveló que quienes obtuvieroncalificaciones más altasen las encuestas de felicidad tenían más materia gris en una zona del cerebro denominada precuneus, o precúneo. En otras palabras, esas personas que sienten una felicidad más intensa, la tristeza con menos intensidad, y son más capaces de encontrar sentido a la vida tienen precuneus grandes.
No sabemos si crecen por que somos  felices o somos felices porque ya lo teniamos grande.
Situado internamente entre los dos hemisferios cerebrales, en la zona  posterior, el precúneo es una de las regiones con mayor número de conexiones de la corteza cerebral, y actúa como un nodo logístico que permite el procesamiento de la información

martes, 29 de diciembre de 2015

LA GRAN MENTIRA DE DIOS

“La ciencia es una forma de pensar, solo cuenta lo que es verdad”

El Nobel de Química Harold Kroto confiesa en esta entrevista que sufre "la misma enfermedad que Stephen Hawking" y que "pronto" ya no podrá hablar

 Londres .
Harold Kroto, después de la entrevista
Harold Kroto, después de la entrevista / CARMEN VALIÑO
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Hace algo más de un año, en medio de una rueda de prensa durante el festival científico Starmus, un brioso Harold Kroto se lanzó a una discusión acalorada con dos astronautas del programa Apolo. Los dos héroes de la carrera espacial negaban que los humanos estuviesen acelerando el cambio climático y eso fue más de lo que este acérrimo defensor de la ciencia como forma de comprender el mundo podía soportar. Aunque nada en su actitud lo delataba, ese día Kroto ya sabía que padecía una enfermedad de la neurona motora, un grupo de dolencias neurodegenerativas.
“Tengo la misma enfermedad que sufre Stephen Hawking”, explicó Kroto a El País hace dos semanas, durante la presentación en Londres de la Medalla Stephen Hawking, a la que acudió en una silla de ruedas para sorpresa de muchos asistentes. “Ahora no puedo andar y mi voz se está yendo”, detalló.
El científico británico ganó el Nobel de Química en 1996 por descubrir los fullerenos junto a los estadounidenses Robert Curl y Richard Smalley. Estas moléculas esféricas de carbono muy parecidas en estructura a un balón de fútbol eran interesantes por su potencial aplicación en nuevas terapias, aunque su hallazgo surgió de la más pura curiosidad por la formación de estos compuestos en las estrellas.
Kroto (Wisbech, Reino Unido, 1939) ha sido siempre una mente inquieta. De no haber descubierto los fullerenos podría haberse dedicado al diseño gráfico, otra de sus pasiones. También ha hecho importantes apuestas por la divulgación científica, en especial entre niños y jóvenes, y ha mantenido una activa vida política que le ha llevado a criticar públicamente a papas y presidentes. Ahora está jubilado. “Lo que hago es trabajar en mi página web, publicando en ella todo lo que he hecho, pero pronto no podré hablar”, reconoce. En esta entrevista, breve por el visible cansancio que le produce hablar, el científico discurre sobre la importancia del hallazgo que hizo en 1985 y sobre la necesidad de redirigir la investigación hacia los verdaderos problemas de la humanidad.

Respuesta.
 Lo más excitante es que la predicción que hice hace 27 años se ha hecho realidad, que las moléculas de C60 [el fullereno hecho de 60 átomos de carbono] están por todo el universo.Pregunta. ¿Qué ha sido lo más excitante en su campo de trabajo?
P. ¿Qué implicaciones tiene eso?
R. Puede que sea esta la molécula que transporta carbono al lugar en el que se forman los planetas. La implicación es que el C60 puede sobrevivir y después romperse en moléculas más pequeñas
P. ¿Cree que hay vida en otros planetas?
R. Supongo que hay bacterias, formas primitivas de vida.
P. ¿Y vida inteligente?
R. Bueno, no hay vida inteligente aquí. Creo que ese es el problema. El mismo impulso que ha hecho que lleguemos hasta donde estamos actualmente puede ser autodestructivo. A medida que se desarrolla la tecnología, la gente puede usarla para destruirnos. Ahora mismo estamos mandando señales por toda la galaxia y aún no hemos visto nada. Tenemos radiotelescopios muy sensibles, pero por ahora no hay nada obvio de que haya formas de vida tan avanzadas desde el punto de vista tecnológico como nosotros.
P. En 1996 dijo que sin educación científica la humanidad no durará más allá del siglo XXI ¿Cree que han mejorado las cosas?
R. Es cierto. Mira por ejemplo el uso de combustibles fósiles. Necesitamos un gran descubrimiento rompedor en ciencia y tecnología para evitar una catástrofe. No estamos lo suficiente preparados en ese aspecto. Un montón de gente se cree falacias. La ciencia es como es y la gente no la quiere reconocer. La ciencia es una forma de pensar, mantiene que solo lo que es verdad merece ser contado. La gente que inventa cosas puede ser muy mala. Es lo que vemos hoy cada día, la gente se cree cosas y hace cosas horribles. Por ejemplo, el terrorismo. Antes tenías que matar a la gente de uno en uno, ahora puedes matar a 90 de una vez y serán posibles armas que podrán destruirnos a todos.

R.
 Deberían reconocer que nuestra única esperanza es la tecnología, pero esta debe estar guiada por criterios humanitarios y no por el beneficio económico. Yo no quiero que se desarrollen aviones de combate. Tenemos que pensar en este asunto y dirigir a la sociedad y a la investigación hacia criterios de interés humanitario.P. La crisis económica ha empujado a muchos gobernantes, incluidos los españoles, a reducir el presupuesto para investigación ¿Qué les diría?
P. ¿Cuál cree que será la próxima revolución científica?
R. Soy un científico, no tengo ni idea. Pero una cosa es segura, la próxima será una gran sorpresa y vendrá a través de la ciencia básica, la fundamental, no la que usa la ciencia para hacer dinero. Mi descubrimiento se hizo gracias al interés por las estrellas, no en la nanotecnología, y ese es el problema.
P. Hace unos años firmó una carta de condena del Papa Benedicto XVI ¿Qué piensa del nuevo?
R. Bueno, ha hecho cosas buenas. El anterior era antagonista de lo secular. Por ejemplo, no reconocía que el 50% de la gente en Reino Unido declara no tener religión. No podía simplemente ignorarlos. Por eso gente como yo, que solo aceptamos la validez de la verdad, de la evidencia, reconocemos que lo que la gente inventa, las religiones, pueden ser peligrosas. Como podemos ver en Oriente Medio. El papa actual es mucho mejor que el anterior pero, aún así, se puede hacer mucho con el humanismo. El humanismo reúne todo lo bueno que hay en la religión y nada de lo malo.
P. ¿Hay algún lugar para Dios en la ciencia?
R. Yo creo que no. Nueve de cada diez científicos de élite son escépticos, solo aceptan evidencias, pruebas. Depende de a qué llames Dios. Si dices que es la naturaleza entonces sí, pero si quieres que sea el concepto de la iglesia, no hay ninguna prueba. La ciencia se basa en probar si las cosas funcionan y, si lo hacen, entonces tu móvil funciona. Si fuese tan efectivo como rezar, no lo comprarías. Las ecuaciones de Maxwell están probadas y funcionan cada vez que enciendes tu teléfono, cada vez. Billones y billones y billones de pruebas a favor de esas ecuaciones.
P. ¿Por qué le gustaría ser recordado?
R. No me importa mucho. Creo que he sido un tipo bastante decente. Intento ayudar a la gente a través de la educación, con mi web, a través de unos cuantos proyectos humanitarios, como por ejemplo escribir cartas a favor de Raif Badawi, un bloguero que está en prisión en Arabia Saudí, o hace ya tiempo escribir a Bush y Blair para que no invadieran Irak. Ese tipo de cosas son las más importantes. Ya que gané el premio Nobel, lo usé para intentar mejorar un poco las cosas.
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