sábado, 23 de abril de 2016

La fisioterapia es igual de eficaz que la cirugía en el túnel carpiano

Investigadores españoles han realizado un estudio para comparar la efectividad a largo plazo del tratamiento de fisioterapia frente a la cirugía en casos de síndrome del túnel carpiano. De trata de un conjunto de síntomas en la mano que se relacionan con dolor y hormigueo, sobre todo en los tres primeros dedos de la mano, pulgar, índice y corazón, y generalmente aumenta por la noche.
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<p>Las personas que padecen estos síntomas tienen que sacudir mucho las manos para despertarlas porque se les quedan dormidas e incluso se les llegan a caer objetos, ya que con el paso del tiempo se pierde fuerza y se puede desarrollar atrofia porque se pierde la musculatura de las manos. / URJC</p>
Las personas que padecen estos síntomas tienen que sacudir mucho las manos para despertarlas porque se les quedan dormidas e incluso se les llegan a caer objetos, ya que con el paso del tiempo se pierde fuerza y se puede desarrollar atrofia porque se pierde la musculatura de las manos. / URJC
Un grupo de expertos de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) ha obtenido resultados positivos a corto y largo plazo (12 meses) tras un programa de fisioterapia aplicado en pacientes con síndrome del túnel de carpo. En el trabajo, publicado en Journal of Pain, los investigadores han comparado la efectividad a corto, medio y largo plazo de tratamiento de fisioterapia (3 sesiones de tratamiento) frente a la cirugía de liberación del nervio mediano en la mejora del dolor, función, y discapacidad.
“El síndrome del túnel de carpo es un conjunto de síntomas en la mano que se relacionan con dolor y hormigueo, sobre todo en los tres primeros dedos de la mano, pulgar, índice y corazón, y generalmente aumenta por la noche”, explica César Fernández de las Peñas, científico principal del estudio y director del departamento de Fisioterapia, Terapia Ocupacional, Rehabilitación y Medicina Física de la URJC.

El ensayo clínico realizado se ha llevado a cabo con 120 pacientes del Servicio de Neurología del Hospital Universitario Fundación Alcorcón. Los pacientes fueron distribuidos de forma aleatoria en dos grupos: uno de fisioterapia, que recibió el programa basado en la modulación del dolor, y un grupo de cirugía.
“Las personas que padecen estos síntomas tienen que sacudir mucho las manos para despertarlas porque se les quedan dormidas e incluso se les llegan a caer objetos, ya que con el paso del tiempo se pierde fuerza y se puede desarrollar atrofia porque se pierde la musculatura de las manos”, añade.
“El grupo de fisioterapia recibió tres sesiones, una semanal, donde se aplicaron técnicas dirigidas a la relajación y tratamiento de las zonas anatómicas relacionadas con el nervio mediano (cuello, escalenos, pectoral menor, bíceps braquial, pronador redondo, flexores de muñeca y fascia palmar). También se realizaron ejercicios de movilización de los tendones del miembro superior”, explica el experto de la URJC.
Por su parte, el grupo de cirugía recibió la técnica usada en el Sistema Sanitario de Salud Español para la descompresión del ligamento transverso en el túnel del carpo según los estándares internacionales. Las variables utilizadas en el ensayo, relacionadas con el dolor, la discapacidad y la funcionalidad, se midieron antes del tratamiento, al mes, 3, 6 y 12 meses tras la finalización del mismo.
Los resultados obtenidos muestran mejores resultados en la mejora del dolor y la función a corto plazo (1 y 3 meses) en el grupo que recibió fisioterapia comparado con los que recibieron la cirugía. A los 6 y 12 meses, no existieron diferencias significativas entre ambos grupos, concluyendo que tres sesiones de fisioterapia basadas en el modelo de neuromodulación del dolor son igual de eficaces a largo plazo que la cirugía.
Referencias bibliográficas:
Este trabajo forma parte del proyecto de investigación ‘Ensayo clínico aleatorizado de la efectividad de la fisioterapia en mujeres con síndrome del túnel del carpo’, subvencionado por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) dentro del Plan Nacional I+D+I 2012-2014. En la actualidad se continúa con el proyecto ‘Evaluación del coste-efectividad de la fisioterapia frente a cirugía endoscópica en pacientes con síndrome del túnel del carpo’, también financiado por el ISCIII y del PN I+D+I 2015-2017.
Fernández de las Peñas C, Ortega Santiago R, De la Llave Rincón AI, Martínez Perez A, Fahandezh Saddi Díaz H, Martínez Martín J, Pareja JA, Cuadrado Pérez ML. Manual physical therapy versus surgery for carpal tunnel syndrome: a randomized parallel-group trial. Journal of Pain 2015; 16 (11): 1087-1094
Fernández de las Peñas C, Cleland JA, Salom Moreno J, Palacios Ceña M, Martínez Perez A, Pareja JA, Ortega Santiago R. Prediction of outcome in women with carpal tunnel syndrome who receive manual physical therapy interventions: A validation study. Journal of Orthopedics and Sports Physical Therapy 2016

viernes, 22 de abril de 2016

La neurociencia explica el ‘efecto primera noche’

¿Por qué te despiertas cansado cuando duermes en un lugar nuevo?

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Tras el dicho popular ‘dormir con un ojo abierto’ hay una explicación científica. Un equipo de investigadores en Estados Unidos ha descubierto que la primera noche que pasamos en otra cama un hemisferio del cerebro se mantiene más despierto durante el sueño. Por razones aún desconocidas, la parte vigilante siempre es la izquierda.
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<p>Los investigadores han descubierto que la primera noche que dormimos en un lugar nuevo, por ejemplo en una habitación de hotel, el hemisferio izquierdo  del cerebro permanece más despierto para vigilar. / Fotolia  </p>
Los investigadores han descubierto que la primera noche que dormimos en un lugar nuevo, por ejemplo en una habitación de hotel, el hemisferio izquierdo  del cerebro permanece más despierto para vigilar. / Fotolia  
Cuando la gente se acuesta en un lugar nuevo por primera vez, a menudo siente que no ha dormido bien. Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad de Brown (Providence, EEUU) ha descubierto por qué sucede esto.
Según comenta a Sinc Yuka Sasaki, investigadora de ciencia cognitiva, psicológica y lingüística de esta universidad, y autora principal del trabajo, la razón estriba en que “uno de los hemisferios del cerebro se mantiene más despierto durante el sueño para vigilar”. Es lo que popularmente se conoce como ‘dormir con un ojo abierto’ en situaciones nuevas o de peligro.

El estudio, publicado en la revista
 Current Biology, explica lo que subyace tras el ‘efecto de primera noche’, un fenómeno que plantea inconvenientes tanto para los viajeros de negocios como para los propios investigadores del sueño.Siempre la mitad izquierda y solo la primera noche
“El sueño es a menudo considerablente peor durante la primera noche tanto en un hotel como en  un laboratorio del sueño. En este último contexto, los investigadores suelen tener que planear una ‘noche de adaptación’ en sus experimentos”, dice la autora.
Con el objetivo de buscar una explicación, el equipo utilizó técnicas de neuroimagen avanzada para analizar el cerebro dormido de 35 voluntarios.
Esas imágenes revelaron algo que no habían esperado: durante la primera noche de sueño, los dos hemisferios del cerebro mostraron diferentes patrones de actividad. Uno de los lados del cerebro tenía un sueño más ligero que el otro. Por razones que los investigadores todavía no comprenden, la parte más despierta del cerebro fue siempre la izquierda.
El grado de asimetría  en los patrones cerebrales estaba relacionado con la dificultad de los participantes en dormirse, una medida crítica en el efecto de primera noche. Los científicos también vieron que el hemisferio con la profundidad del sueño reducida mostró mayor respuesta a los sonidos. Esas asimetrías observadas durante la primera noche no fueron evidentes en las sesiones posteriores de sueño.

Sasaki dice que las personas podrían reducir este este efecto llevando consigo su propia almohada o alojándose en hoteles con habitaciones similares. También podrían aprender a ‘apagar’ este sistema de vigilancia.
Una solución: aprender a apagar el sistema de vigilancia
"El cerebro humano es muy flexible y acaba adaptándose a nuevas situaciones”. La investigadora indica que su laboratorio está ahora tratando de noquear temporalmente la parte despierta del cerebro mediante la estimulación magnética transcraneal para ver si mejora el sueño.
La científica señala que aún no se sabe por qué el cerebro mantiene un estado de alerta en un solo hemisferio. Sin embargo, hay muchos ejemplos de asimetría hemisférica en animales durante el sueño de ondas lentas. En los mamíferos marinos esto ocurre presumiblemente debido a que necesitan ir a la superficie de manera regular para respirar, incluso durante el sueño.
Referencia bibliográfica:
Tamaki et al: "Night Watch in One Brain Hemisphere during Sleep Associated with the First-Night Effect in Humans". Current Biology (21 de abril, 2016)

miércoles, 20 de abril de 2016

ASCO DE PAIS

LACTANCIA

Por qué la leche materna no se puede sustituir por nada

La leche humana contiene más de doscientos azúcares distintos, cuatro veces el de la leche de vaca, que ayudan a que el niño desarrolle su sistema inmuneO.

La OMS recomienda seis meses de lactancia exclusiva Consuelo Bautista
A simple vista, la leche materna puede parecer un alimento más, especialmente nutritivo, quizá, o mejor adaptado a las necesidades del bebé, pero poco más. Sin embargo, la percepción es errónea. Durante millones de años de evolución, ese líquido se ha perfeccionado para convertirse, además de en un alimento fundamental, en una vía de comunicación por el que la madre transmite a su hijo herramientas críticas para su supervivencia. Dar el pecho reduce la mortalidad infantil y las infecciones, y se ha relacionado con un menor riesgo de obesidad. Y los beneficios para la salud también alcanzan a la madre, a quien la lactancia protege frente al cáncer de mama.
La importancia de la leche materna en el desarrollo humano la convierte en un interesante elemento de estudio, pero su complejidad hace que los científicos aún no hayan sido capaces de desentrañar sus secretos. “La leche materna es tan compleja y tan rica en factores bioactivos (proteínas que estimulan el sistema inmune, proteínas antimicrobianas, anticuerpos…) que no se puede sustituir con ninguna versión artificial”, explica Thierry Hennet, investigador del Instituto de Fisiología de la Universidad de Zurich (Suiza). Hennet, que acaba de publicar una revisión sobre los esfuerzos para comprender este producto en la revista Trends in Biochemical Sciences, añade que la “producción de una fórmula infantil que incluya todos los constituyentes de la leche materna sería tan cara que nadie podría permitírsela”.
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La complejidad a la que se refiere Hennet se puede asociar a las más de 200 diferentes moléculas de azúcar que se encuentran en la leche humana, muy por encima de las alrededor de 50 que se pueden encontrar en la leche de vaca. Aunque aún no se conoce con precisión la labor de estos azúcares, se cree que una de sus funciones consiste en alimentar las bacterias que deben colonizar el intestino del bebé, que nace sin estos microorganismos que determinarán
 buena parte de su salud futura.La leche que produce la madre va cambiando para adaptarse al desarrollo del bebé. Por un lado, varía la cantidad. Al principio, cada pecho produce, de media, 450 gramos de leche diarios. Quince meses después, dependiendo de la frecuencia con que se dé de mamar, la producción diaria puede alcanzar los 200 gramos. Además, cambia la composición. Una de las funciones básicas de la leche materna es construir el sistema inmune del bebé. Esta tarea ya se había descrito en 1903 y se vinculó a la presencia de anticuerpos en la leche. Ahora se sabe también que la cantidad de anticuerpos maternos es mucho mayor durante el primer mes de vida del bebé. Después, cuando el pequeño ya ha empezado a construir sus propias defensas, el porcentaje de anticuerpos de la madre en la leche cae un 90%.
Todos estos beneficios para la salud del niño han hecho que la Organización Mundial de la Salud recomiende que el bebé se alimente del pecho de su madre durante sus primeros seis meses de vida, y después durante al menos un año más como complemento de la comida sólida. “A partir de ahí, si se quiere y se puede continuar, mejor”, apunta Nadia García Lara, responsable del banco regional de leche materna del Hospital 12 de octubre en Madrid.

Pese a reflejar la acumulación de pruebas sobre los beneficios de la lactancia, el artículo de Hennet también llama la atención sobre algunos riesgos. Algunos contaminantes presentes en el ambiente se pueden acumular en el tejido del pecho de las mujeres y transmitirse a los niños. “Se han descrito correlaciones positivas entre algunos ftalatos [unos compuestos químicos empleados en plásticos y textiles] en la leche materna y niveles alterados de hormonas sexuales en bebés de tres meses”, indica Hennet. En opinión del investigador de la Universidad de Zurich, el trabajo de los científicos para controlar este riesgo consiste en identificar los contaminantes para eliminarlos en los procesos industriales y así del ambiente y de nuestros organismos.
“Desde el punto de vista científico, la superioridad de la lactancia materna es abrumadora, pero entre los 50 y los 90 hubo una fuerte influencia de la industria láctea, que promocionó las leches artificiales”, cuenta García Lara. “Otro tema es que, pese a todos los beneficios que conocemos, que se amplían cuando se prolonga la lactancia, la lactancia materna es muy difícil y requiere mucho apoyo por parte de la sociedad”, continúa. “Aunque se están mejorando las leches artificiales, y se logre sintetizar muchos de sus componentes, su valor se encuentra en la composición global, en la interacción de sus componentes, e incluso en la genética y la flora microbiana de la madre”, añade.
Hennet concluye su trabajo reconociendo que, independientemente de las virtudes biológicas de la lactancia, no es una labor de los científicos decidir hasta cuándo debe una madre dar el pecho. Esas decisiones, afirma, "le corresponden a las familias".

La soledad aumenta las probabilidades de sufrir un ataque de corazón

El amor y la amistad no solo nos hacen sentir bien, también son fundamentales para la salud pública. Un nuevo estudio muestra que el aislamiento social incrementa alrededor de un 30% el riesgo de enfermedades cerebrovasculares y cardíacas, principales causas de mortalidad en los países desarrollados. Los autores advierten que estos resultados deberán servir para diseñar políticas sanitarias que impulsen el cuidado de las redes afectivas.
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<p>El sentimiento de soledad aumenta anualmente en los países desarrollados e influye en e estilo de vida y la probabilidad de padecer afecciones cardíacas. / Imagen: Fotolia</p>
El sentimiento de soledad aumenta anualmente en los países desarrollados e influye en e estilo de vida y la probabilidad de padecer afecciones cardíacas. / Imagen: Fotolia
La ansiedad y la presión laboral pueden estar detrás de los ataques de corazón o los derrames cerebrales. A esta lista se une ahora la falta de afecto. Una investigación añade como factores de riesgo para estas enfermedades la soledad y una mala socialización.
Los autores del estudio publicado hoy en Heart concluyen que los efectos del aislamiento social y afectivo incrementan hasta un 30% la posibilidad de sufrir un accidente cerebrovascular o padecer una enfermedad coronaria. Este porcentaje es similar al derivado de otros aspectos psicosociales, como el estrés.
"Nuestro trabajo indica que el tratamiento de la soledad y el aislamiento social puede tener un papel importante en la prevención de dos de las principales causas de mortalidad en los países desarrollados", aseguran los autores del trabajo, de la Universidad Brigham Young de Utah (Estados Unidos).

Muchas de estas personas presentaban coincidencias con las que establecer un perfil de paciente: varón, de 55 años, con hipertensión provocada por una situación personal complicada unida al aumento de la grasa corporal por el consumo de alimentos de baja calidad fuera de casa. De esta forma, los expertos infieren que una socialización positiva está directamente relacionada con un estilo de vida saludable.
Los resultados se extraen del análisis a más de 181.000 personas, seleccionadas desde 16 bases de datos de estudios previos. Los investigadores monitorizaron entre tres y 21 años cómo la nutrición o las horas de sueño afectaban a sus relaciones sociales.
Durante el análisis, detectaron 4.628 complicaciones coronarias –ataques al corazón, anginas de pecho e incluso la muerte– y 3.002 derrames cerebrales. Estos datos suponen un riesgo del 29 y 32 por ciento, respectivamente.
A pesar de estas evidencias, los autores advierten que no se puede establecer una relación causa-efecto, ya que no se deben excluir el impacto de factores no analizados. Además, destacan que la “causalidad inversa” –personas con pocas redes afectivas pero sin trastorno alguno­­– incrementa el margen de error de los resultados.
El aislamiento social afecta a la salud pública
"El cambio tan rápido en las formas de interacción interpersonal requiere de estudios que aborden cuestiones como si la socialización a través de internet puede reemplazar el cara a cara y si altera las habilidad sociales”, afirman los investigadores.

Uno de los mayores desafíos será, a la luz de estos resultados, diseñar políticas eficaces que impulsen las relaciones sociales fuera nuestras tabletas y
 smartphones. Las acciones, según los autores de este estudio, deben completarse con nuevos servicios sanitarios.Por ello, los científicos consideran que teniendo en cuenta que, en el futuro, el sentimiento de soledad entre europeos y norteamericanos irá en aumento, “la ciencia médica tiene que abordar directamente qué consecuencias tendrá en la salud física". 
"Al igual que ocurre con los cardiólogos que denuncian lo pernicioso que es, por ejemplo, fumar o las dietas altas en grasas saturadas para el corazón, se necesita aunar esfuerzos para concienciar sobre los efectos de los aspectos psicosociales”. La soledad ya se ha relacionado con otros problemas de salud graves, como carencias en el sistema inmunitario, presión arterial alta y en última instancia, la muerte prematura.
“Décadas de investigación han documentado una influencia inequívoca de la socialización en la longevidad”, concluyen.
Referencia bibliográfica:
Julianne Holt-Lunstad, Timothy B. Smith. “Loneliness and social isolation as risk factors for CVD: implications for evidence-based patient care and scientific inquiry”.Heart, 2016. Doi: 10.1136/heartjnl-2015-308790 

martes, 19 de abril de 2016

Neurociencias: las ventajas del cerebro femenino

Nuevas investigaciones explican cómo las diferencias cerebrales condicionan el comportamiento de ambos sexos. En qué son mejores ellas y ellos.
Ciencia Mujer
Si se comparan anatómicamente el cerebro de ellas y el de nosotros, algo está claro desde el vamos. Son distintos. Sí, así de simple, hay muchas áreas cerebrales que anatómicamente difieren entre mujeres y hombres. De la misma manera que ellas tienen un cuerpo distinto del nuestro, el cerebro también es diferente. Esto, claro está, explica en parte las diferentes conductas. Sin embargo, todos tuvimos durante un tiempo en nuestra vida el mismo cerebro, digamos que un cerebro unisex. Esto es así desde la concepción hasta la octava semana de gestación. Ahí es cuando nuestros cerebros comienzan a diferenciarse. Esa diferencia responde a si el embrión resultante de la fecundación es mujer u hombre. Si bien hace dos mil cuatrocientos años el filósofo griego presocrático Anaxágoras pensaba que los varones resultaban del esperma procedente del testículo derecho y las mujeres del izquierdo, hoy la ciencia tiene muy bien explicado el origen del sexo del embrión.
El cerebro femenino es, en promedio, un 7 u 8% más chico que el de nosotros, incluso corrigiendo ese porcentual en relación con el tamaño corporal total. Hacia el siglo XIX, este dato permitió considerar que la mujer era mentalmente inferior al hombre. Nada más alejado de la realidad. Hoy sabemos que lo que sucede es que las neuronas de ellas se encuentran más juntas unas de las otras y, lo que es aún más importante e interesante, más interconectadas entre sí.
Los investigadores estudiaron muchos cerebros de mujeres y hombres y encontraron hallazgos muy interesantes. Observaron que el conectoma (mapa que contiene todas las rutas de conexiones del cerebro) de las mujeres es muy diferente del de los hombres. Es una diferencia anatómica sexual. Los hallazgos muestran que en el hombre predominan las conexiones que van desde la parte anterior o frontal de cada hemisferio hasta la parte posterior del hemisferio correspondiente, es decir que predominan las conexiones en un mismo hemisferio. Estas conexiones facilitan particularmente la comunicación entre las áreas neurológicas de la “percepción” y las encargadas de la “acción”. Esto sugiere que en nosotros se encuentran facilitadas las acciones directas, fundamentalmente de tipo físico, y una tendencia a la acción. Esto se condice con nuestro pasado evolutivo, ya que fueron los machos los que salieron a cazar para conseguir alimento y también los más agresivos físicamente. Estamos más preparados para la pelea directa y manifiesta. Ellas, en cambio, muestran no solo un número importante de conexiones en un mismo hemisferio cerebral sino que presentan un mayor número de conexiones interhemisféricas que pasan por ese puente o cuerpo calloso y unen ambos hemisferios. Este mayor cableado entre el hemisferio izquierdo y el derecho facilita la integración de las funciones “analíticas” del izquierdo con las funciones “intuitivas” del derecho.
Estas conexiones explican por qué nosotros, en promedio, tenemos tendencia y facilidad para realizar y aprender solo una tarea a la vez –por ejemplo, ver televisión, escuchar radio, arreglar algo, manejar el auto, andar en bicicleta o prestar atención a una sola cosa por vez-, mientras que ellas muestran una mayor capacidad para realizar varias tareas al mismo tiempo, integrando las habilidades analíticas del hemisferio izquierdo con las integrativas u holísticas del derecho.
Estas diferencias de conexiones entre mujeres y hombres comienzan a ser más marcadas a partir de los trece años, lo que sugiere que los cambios hormonales femeninos en la adolescencia estarían implicados en este fenómeno. Así, las mujeres tienen mayor facilidad para el desarrollo de múltiples tareas al mismo tiempo, el conocido multitasking o multitarea. Frente a una situación a resolver, la mujer tiene más facilidad para integrar la memoria y los entendimientos sociales, generando una mayor comunicación entre las personas, promoviendo las acciones grupales. El hombre, en términos generales, se centra en los objetivos y ellas, en los “procedimientos” que permitan alcanzarlos. Básicamente, nosotros manejamos objetivos y ellas, procedimientos.
Estos hallazgos permiten explicar por qué distintos estudios y tests psicológicos muestran que nosotros tenemos predisposición y facilidad para la acción física, procesamos la información relacionada con el espacio físico y la velocidad de integración neurológica, y facilitamos la respuesta física en menor tiempo, mientras que ellas son más hábiles en procesos de atención, en el uso de la palabra, la interpretación de las emociones, la intuición, la memoria social, el reconocimiento de caras y el significado de sus expresiones, la integración social, así como pueden realizar varias tareas al mismo tiempo al integrar a la capacidad analítica del hemisferio izquierdo las habilidades propias del derecho, debido al mayor número de conexiones neurológicas entre ambos hemisferios.
Cabe señalar que estas características sexuales resultan ser la consecuencia de nuestro pasado ancestral prehistórico. Por entonces, eran los machos los que salían a enfrentar y cazar fieras para llevarle alimento al grupo y ellas se quedaban a cargo de las crías, en comunicación constante con las otras hembras, estableciendo y desarrollando mayores habilidades de interpretación interpersonal e integración social. No es casual que ellas tengan facilidad para entender y comprender a otras personas con solo mirarlas, e interpretar emocionalmente sus expresiones; después de todo, lo han hecho desde el principio de nuestra especie, entendiendo las necesidades de las crías mucho antes que nosotros. Ellas, cuando son madres, entienden al bebé con solo mirarlo, saben si tiene hambre, frío, o si solo busca afecto. Esta capacidad de interpretación de las expresiones faciales de la emoción de los otros se debe a la mayor integración de las funciones del hemisferio derecho y del izquierdo. La intuición femenina tiene explicación en la neurociencia.
En la revista Science, una de las publicaciones científicas más prestigiosas del mundo, el psicólogo James Pennebaker, de la Universidad de Texas, publicó un estudio interesante. El investigador analizó a un número significativo de mujeres y hombres norteamericanos y mexicanos, colocando un dispositivo de grabación que la persona llevaba consigo durante todo el día. Así observó que, de las diecisiete horas de vigilia del día, las mujeres pronunciaban un promedio de 16.215 palabras, mientras que los hombres pronunciaron 15.699 durante el mismo período. Como puede verse, la diferencia no es significativa. Además, claramente eran mayores las diferencias individuales dentro del mismo sexo que las diferencias entre sexos.  Por lo tanto, la afirmación de que “las mujeres hablan más que los hombres” sencillamente no es cierta. Mito derribado.

Los investigadores analizaron el genoma de 300.000 personas

El bienestar, la depresión y la neurosis se asocian con nuevas variantes genéticas

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Un estudio publicado en Nature Genetics ha identificado variantes genéticas asociadas con el bienestar, los síntomas depresivos y la neurosis. Según los resultados, “la genética es solo uno de los factores que influyen en estos rasgos psicológicos. Sin embargo, el ambiente es tan importante o más que los efectos genéticos con los cuales interacciona".
<p>En el estudio publicado en Nature Genetics se ha identificado tres variantes genéticas asociadas con el bienestar. También se han hallado dos variantes con síntomas depresivos, y once con la inestabilidad emocional o neurosis. / Webridge / Wikipedia Commons</p>
En el estudio publicado en Nature Genetics se ha identificado tres variantes genéticas asociadas con el bienestar. También se han hallado dos variantes con síntomas depresivos, y once con la inestabilidad emocional o neurosis. / Webridge / Wikipedia Commons
Investigadores del CREAL, centro aliado de ISGlobal, han identificado tres variantes genéticas asociadas con el bienestar, dos variantes con síntomas depresivos, y once con la inestabilidad emocional o neurosis, incluyendo dos inversiones genéticas. El estudio se ha publicado en Nature Genetics.
Estas inversiones se han analizado con una herramienta bioinformática desarrollada por Alejandro Cáceres y Juan Ramón Gónzalez, del grupo de investigación de Bioinformática del CREAL, centro adscrito a la Universidad Pompeu Fabra (UPF), que han participado en los análisis bioinformáticos del estudio.  
El bienestar subjetivo (BS), obtenido a partir de las respuestas de una encuesta sobre el grado de satisfacción o felicidad, es un tema importante de investigación en el campo de la psicología, la economía y la epidemiología.
Los estudios previos con gemelos han encontrado que el BS se correlaciona genéticamente con la depresión (caracterizada por el afecto negativo, la ansiedad, la falta de energía, los dolores y las molestias corporales, el pesimismo y otros síntomas) y la neurosis (un rasgo de la personalidad que se caracteriza por la facilidad que se experimentan emociones negativas como la ansiedad y el miedo).
Las bases genéticas para la depresión y la neurosis han sido más estudiadas que para el bienestar subjetivo, aunque hasta la fecha no se habían descubierto variantes genéticas asociadas de forma significativa para estas enfermedades.
La genética es solo uno de los factores que influyen en estos rasgos psicológicos. Sin embargo, el ambiente es tan importante o más que los efectos genéticos con los cuales interacciona

En este trabajo, en el que han participado más de 190 científicos, se analizaron el BS, los síntomas depresivos y la neurosis en dos fases. El análisis principal estudió el genoma completo del BS en 59 cohortes, que han incluido cerca de 300.000 sujetos. Este análisis identificó tres loci (posiciones fijas del genoma) asociados con el BS. Los investigadores validaron estos resultados con datos pertenecientes a estudios publicados para síntomas depresivos (180.000 individuos) y neurosis (170.000 individuos).
La genética, solo uno de los factores
“Estos análisis nos han permitido encontrar variantes genéticas asociadas con síntomas depresivos o neurosis que también están relacionadas con el bienestar subjetivo, y viceversa. Los análisis de nuestro grupo ha permitido determinar que dos inversiones polimórficas (regiones del genoma con la secuencia invertida) muestran una mayor asociación que las variantes genéticas que normalmente se analizan en este tipo de estudios. Estos hallazgos han sido replicados en una muestra independiente de casi 369.000 individuos, haciendo de éste el estudio más importante hasta la fecha para estas patologías”, explica Juan Ramón González, participante en el estudio.
Los investigadores destacan que los resultados de este estudio son muy relevantes ya que este se ha llevado a cabo en un número de individuos “muy grande y se ha replicado en una muestra independiente. La genética es solo uno de los factores que influyen en estos rasgos psicológicos. Sin embargo, el ambiente es tan importante o más que los efectos genéticos con los cuales interacciona", concluyó González.
Referencia bibliográfica:
Okbay A, et al. Genetic Associations with Subjective Well-Being Also Implicate Depression and Neuroticism.Nature Genetics.