miércoles, 15 de junio de 2016

el imperio yanqui derrotado por sifilis y sida

El preocupante aumento de los casos de sífilis en EE.UU.


Pruebas para detectar sida y otras enfermedadesImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionLas autoridades insisten en que la población se tiene que hacer pruebas regulares para detectar enfermedades de transmisión sexual.
Su nombre nos hace pensar en un mal de hace siglos que causó la muerte de cientos de miles de personas, aunque se trata de una enfermedad de transmisión sexual presente todavía en casi todo el mundo.
En términos globales se reportan 5 millones de casos nuevos cada año.
El Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades, informó recientemente que los contagios en el viejo continente están aumentando, especialmente entre los hombres, y en América Latina destaca Brasil, donde la enfermedad creció más del 600% en Sao Paulo.
En el caso de Estados Unidos, la sífilis está en constante crecimiento desde hace unos años.
Ahora, las autoridades sanitarias advierten que los casos de infección se están multiplicando de tal manera que los médicos se están quedandosin suministros deBicillin L-A,la medicina más eficaz para combatir la enfermedad, sobre todo entre mujeres embarazadas.
Antiguo anuncio contra la sífilisImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionEn la imagen, ejemplo de un anuncio en EE.UU. de mediados del siglo XX sobre la importancia de seguir el tratamiento contra la sífilis.
Según la alerta, este tipo de penicilina para tratar la sífilis es "prácticamente 100% eficaz para evitar los efectos devastadores asociados con la sífilis congénita".
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) trabaja contrarreloj para abastecer a las clínicas lo antes posible con este medicamento.
Mujeres embarazadas en riesgo
Con el cambio de milenio, la tasa de sífilis en Estados Unidos se redujo de tal manera que apenas se conocían casos en todo el país.
Pero, tras más de una década de crecimiento sostenido, el país afronta en estos momentos los índices más altos de sífilis de la historia reciente.
Según datos del Centro para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) con sede en Atlanta, los casos de sífilis para los dos géneros subieron un 15,1% en 2014 en todas las regiones de EE.UU.
Mujer embarazadaImage copyrightPA
Image captionExiste especial preocupación por el aumento de casos de mujeres embarazadas con sífilis.
Además,la tasa de sífilis congénita (la que se contagia de una madre infectada al feto durante el embarazo) aumentó en un 27,5%.
La tendencia se ha detectado en distintos rincones del país: desde Nueva Orleans hasta Nueva York, pasando por el estado de Oregón, donde los casos han aumentado más de un 1.000% entre 2007 y 2014.
Tan grave es la situación en Oregón que las autoridades sanitarias del estado crearon una página web, syphaware.org, que se presenta así:
"Oregón es conocido por muchas cosas: su belleza natural, el café, la cerveza y el vino. ¿Sabías que también es conocido por la sífilis?".
En el caso de California, el Departamento de Salud Pública (CDPH, por sus siglas en inglés) informa que, entre 2012 y 2014, los casos de sífilis en mujeres se incrementaron más del doble y los casos de sífilis congénita se triplicaron.
En el pasado, el aumento de casos de sífilis se asoció con la falta de cobertura médica, así como con el abuso de drogas y la pobreza".
Sarah Kidd, Centro para el Control y Prevención de Enfermedades
Las autoridades sanitarias del estado pusieron en marcha un plan de eliminación de la sífilis y pidieron ayuda al CDC para contener la propagación de la enfermedad.
Karen Smith, directora del CDPH, explicó que las prioridades de su oficina son aumentar y mejorar el acceso de todos los californianos a la atención médica y sensibilizar a la opinión pública sobre el riesgo de las enfermedades de transmisión sexual.
En cuanto a la falta de medicamentos, Heidi Bauer, al frente del departamento que se encarga de las enfermedades de transmisión sexual en el CDPH, le contó a BBC Mundo que existe verdadera preocupación.
"Estamos intentando hacer inventario en todas las farmacias y clínicas locales para ver cuántas medicinas tenemos, porque realmente Bicillin es la mejor vía para curar la sífilis".
Llagas en la piel causadas por la sífilisImage copyrightSCIENCE PHOTO LIBRARY
Image captionLa lucha contra la sífilis, enfermedad caracterizada por la aparición de llagas que pueden causar la caída de piel y era mortal en muchos casos, dio un paso de gigante con el descubrimiento de la penicilina.
¿Impacto de la tecnología moderna?
Los investigadores todavía intentan discernir por qué está ocurriendo este incremento y adelantan algunas claves:
  • La sífilis no es la única enfermedad de transmisión sexual que va en aumento: los casos de clamidia y gonorrea también se están multiplicando, lo que sugiere que no es problema único de la sífilis
  • El creciente impacto de la tecnología en la vida sexual de la gente, en concreto por aplicaciones como Tinder o Grindr, que facilitan encuentros casuales entre personas que no se conocen y no saben cuál es el historial sexual de sus amantes
  • Reducción en las precauciones que se adoptan ante el sexo por los avances que se han dado en el combate contra el vih/sida
Dicho esto, no hay pruebas concluyentes de una relación directa entre el uso deapps y el aumento de casos de sífilis, sobre todo si se tiene en cuenta que Tinder se hizo popular más de una década después de que los casos empezaran a subir en 2002.
La doctora Sarah Kidd, epidemióloga del CDC, le dijo a BBC Mundo que es muy difícil señalar las causas que explican el panorama actual.
"Sabemos que, en el pasado, el aumento de casos de sífilis se asoció con la falta de cobertura médica, así como con el abuso de drogas y la pobreza", sostuvo.
Kidd precisó que, desde el año 2000, se vio un incremento de sífilis en hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, y es en los últimos años cuando se ha dado el aumento de contagio en personas heterosexuales y niños recién nacidos.
Aplicación TinderImage copyrightPA
Image captionLas apps pueden suponer un problema para el diagnóstico de la enfermedad ya que el control de su expansión se apoya en la posibilidad de identificar a los compañeros sexuales de una persona infectada.

Difícil de detectar

La sífilis no es la misteriosa enfermedad de antaño. Se sabe que se contagia cuando alguien entra en contacto con la llaga de una persona infectada, especialmente durante la penetración o el sexo oral.
Es completamente curable con penicilina pero identificarla es el problema.
Los síntomas de la sífilis a menudo se parecen a los de otras enfermedades, lo que explica por qué, hace más de un siglo, se conocía a la enfermedad como"la gran imitadora".
En el 15% de los casos de sífilis sin tratar, la enfermedad reaparece entre 10 a 20 años después de la primera infección, causando daños al cerebro y los músculos, parálisis, ceguera e incluso puede causar la muerte.
Desde el CDC, los expertos animan a las personas sexualmente activas, especialmente a las mujeres embarazadas y los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, a que se hagan pruebas regularmente.
Ilustración antigua sobre la sífilisImage copyrightSCIENCE PHOTO LIBRARY
Image captionIlustración que muestra un tratamiento del siglo XVI contra la sífilis, donde un hombre infectado es colocado en una suerte de horno durante 30 días mientras respira vapor de mercurio.
Las autoridades de salud reiteran la importancia de sensibilizar a la opinión pública.
"Hay que saber que la enfermedad todavía existe". subrayó Sarah Kidd.

martes, 14 de junio de 2016

ESTO ES UNA LOCURA TOTAL

Réplica a Peter Gøtzsche y su ataque a la psiquiatría

Peter Gøtzsche es un médico internista que publicó un primer libro contra la industria farmacéutica, 'Medicamentos que matan', y acaba de publicar ahora otro contra la psiquiatría y los psiquiatras, 'Psicofármacos que matan y denegación organizada'. 
.Foto: Pixabay
Foto: Pixabay

Peter Gøtzsche no tiene formación ni experiencia psiquiátrica asistencial y cuando un psiquiatra con experiencia oye lo que dice o escribe este autor, tiene una sensación que yo supongo que tiene que ser parecida a la que tiene un padre o una madre cuando un sacerdote les dice cómo educar a los hijos o cómo vivir la sexualidad; la sensación de que no sabe de lo que habla, vamos.
Gøtzsche tiene una ideología y busca los datos que le convienen para servir a esa ideología, en un claro ejemplo de lo que se llama 'sesgo de confirmación', es decir, de coger los estudios o datos que coinciden con su planteamiento ideológico mientras se rechazan o ignoran los que no concuerdan. He criticado anteriormente su falta de rigor, que se demuestra claramente en la diferente forma en que trata a los psicofármacos y a la psicoterapia.
Los datos que tenemos indican actualmente que la psicoterapia no es más eficaz que los antidepresivosque existe un sesgo de afiliación, es decir, que los terapeutas favorecen en los estudios a la terapia que ellos practican, y que el sesgo de publicación (es decir que cuando en los estudios no sale lo que queremos, los guardamos en un cajón) es similar en estudios de psicoterapias al que existe en estudios de antidepresivos.
El mismo Gøtzsche reconoce en este nuevo libro que todas las psicoterapias funcionan igual, incluidas las que realizan estudiantes sin ninguna formación en Psicología. A pesar de eso, como es partidario de la psicoterapias, rechaza los antidepresivos y perdona a las psicoterapias todas sus carencias. Para una crítica más extensa ver esta entrada. Aquí voy a argumentar que, además de poco riguroso, Gøtzsche es incoherente.
En la entrevista que ha publicado ConsumoClaro, defiende el tratamiento de las psicosis con benzodiacepinas: "Todos los pacientes, hasta el momento, me han dicho que preferirían una benzodiazepina. Y les comprendo, ya que las benzodiazepinas no son tan tóxicas y peligrosas como antipsicóticos". Sin embargo, voy a transcribir a continuación lo que el propio Gøtzsche dice de las benzodiacepinas en su libro 'Medicamentos que matan' (pag.315):
"En la década de los sesenta los médicos creían que las benzodiacepinas eran inofensivas, por eso las recetaban para prácticamente cualquier dolencia. En el punto álgido de su uso, las ventas eran equivalentes a que el 10% de la población danesa las tomara, algo extraordinario debido a que sus efectos desaparecen al cabo de unas semanas porque se genera dependencia al fármaco y porque son altamente adictivas y provocan un gran número de daños. 
Los ensayos son sesgados, pero lo que nos permiten observar es que si se toman como somníferos -cuando aún tienen efecto, es decir, antes de que generen tolerancia- se produce un aumento del tiempo del sueño de quince minutos en los ancianos que padecen insomnio pero a la vez se multiplican por cinco los pacientes que presentan accidentes cerebrales, por tres los problemas psicomotrices y por cuatro los casos de fatiga durante el día.
Los pacientes que toman estos fármacos tienen también un riesgo elevado de sufrir caídas y accidentes de tráfico; un estudio descubrió, además, que las benzodiacepinas hacen aumentar asimismo el riesgo de demencia en cerca de un 50%."
Bueno, celebro que ahora esté dispuesto a que los psicóticos tomen un veneno como las benzodiacepinas, que parece que no lo era tanto; tal vez en el próximo libro nos diga que los antipsicóticos no son tan malos... Pero lo que ya es una afirmación esperpéntica es esto: "Sé de psiquiatras eminentes en varios países que nunca han usado un antipsicótico para tratar una psicosis. Solo han aplicado la psicoterapia, la empatía y el amor.”
Por supuesto, hay psicosis que pueden remitir espontáneamente o que responden a psicoterapia, benzodiacepinas o simplemente a placebo, pero también hay psicosis que se cronifican y no responden a ningún tratamiento de los conocidos hasta la fecha. Y en medio de estos dos extremos hay una mayoría en los que es imposible evitar el uso de antipsicóticos, especialmente en las fases agudas de descompensación. 
Cuando Gøtzsche publique en alguna revista científica un estudio en el que demuestre cómo cura las psicosis graves con amor y empatía, deberemos hacerle caso. No antes.
Es un tema abierto y discutible cuánto tiempo usarlos, pero nadie que trate psicosis graves puede dejar de reconocer que no hay alternativa a los antipsicóticos en muchas fases de la enfermedad. Decir que las psicosis graves se curan con empatía y amor es un insulto no ya a los psiquiatras -que según el estereotipo somos todos idiotas o malvados, o ambas cosas- sino a la ciencia, a la inteligencia, a la historia, a los pacientes y a sus familias. 
Puedo dar fe de que a la mayoría de los pacientes que he tratado a lo largo de mi carrera no es precisamente amor lo que les ha faltado y sigo siendo testigo delsufrimiento de sus familias. Pero el problema de Gøtzsche es que no cree en el fondo que exista la enfermedad mental grave, un trastorno de la mente que el paciente no puede controlar, que genera un gran sufrimiento y que justifica el empleo de medicamentos que tienen efectos secundarios, sin duda, y que ojalá fueran mejores de lo que son, pero que son la mejor alternativa disponible. 
Personalmente no entiendo que Peter Gøtzsche sea un gurú para mucha gente y reciba el bombo y platillo que se le está dando. Escribir libros es muy fácil, pero otra cosa muy distinta es atender a los pacientes y sus familias. Cuando Gøtzsche publique en alguna revista científica un estudio en el que demuestre cómo cura las psicosis graves con amor y empatía, deberemos hacerle caso. No antes. 


El rápido viaje del miedo en la amígdala cerebral

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Por primera vez, un equipo internacional de científicos ha demostrado que la amígdala cerebral humana es capaz de extraer información de manera ultrarrápida sobre posibles amenazas que aparecen en la escena visual. Con el estudio de amígdalas de pacientes que tenían implantados electrodos en estas regiones para diagnosticar epilepsia, los expertos han conseguido nuevos datos sobre cómo viaja la información entre el circuito visual y el emocional. 

<p>Imagen cerebral en la que aparecen coloreadas la amígdala (azul) y el hipocampo (amarillo). / Stephan Moratti</p>
Imagen cerebral en la que aparecen coloreadas la amígdala (azul) y el hipocampo (amarillo). / Stephan Moratti
La amígdala es una estructura clave en el procesamiento de las emociones que forma parte del sistema límbico. A diferencia de la corteza –parte externa que cubre los dos hemisferios y donde se localizan las funciones cognitivas superiores como el procesamiento visual o el lenguaje–, la amígdala se sitúa en la parte interna del cerebro. “Su localización es privilegiada; es una de las estructuras más populares, al conectar y recibir conexiones de varias áreas en distintos niveles, y ser capaz de desencadenar cambios fisiológicos o respuestas del sistema nervioso autónomo”, explica Constantino Méndez-Bértolo, investigador del Campus de Excelencia Internacional Moncloa de la Universidad Complutense (UCM) y la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). Sin embargo, esta ubicación, en la parte interna del cerebro, dificulta su estudio con las técnicas habituales de neuroimagen. 
Para diagnosticar dolencias como la epilepsia, los neurocirujanos implantan electrodos en la amígdala. En un estudio publicado en Nature Neuroscience, los científicos han contado con la colaboración de once pacientes ingresados en el Hospital Ruber Internacional (Madrid) que tenían implantados electrodos en esta región cerebral. 
El análisis de las amígdalas les ha permitido conseguir la primera prueba directa en seres humanos de que esta área, por sí misma, puede ser capaz de extraer información muy rápido respecto a posibles amenazas o estímulos biológicamente relevantes en la escena visual, antes de recibir la información visual más fina procesada en el neocórtex. 

Además de la emoción, los investigadores tuvieron en cuenta la frecuencia espacial de las imágenes, que representa la magnitud de los cambios de luz de un punto a otro. Los autores proyectaron fotografías normales –en todo el espectro de frecuencias– junto con imágenes formadas solo por los componentes de baja o de alta frecuencia espacial. 
Para llegar a estas conclusiones, los científicos realizaron dos experimentos. En el primero, los pacientes tenían que responder, mediante dos botones, si la imagen que les presentaban con una emoción determinada (miedo, alegría o neutra) pertenecía a un hombre o a una mujer. 
Las de baja frecuencia aparecen como borrosas –se distingue si los ojos o la boca están abiertos o cerrados, pero no los detalles–, mientras que en las de alta frecuencia se aprecian muy marcados los rasgos faciales. 
Un camino con dos rutas 
Para que toda esta información viaje desde el circuito visual al emocional existen dos vías. Una va directamente del tálamo a la amígdala, compuesta por neuronas magnocelulares y por la que solo viajan componentes de baja frecuencia espacial. La otra viaja del tálamo a la corteza occipital, donde comienza el procesamiento visual clásico, y está compuesta por neuronas tanto magnocelulares como parvoceluares, en las que se analizan ambos tipos de frecuencia. 
Lo que los autores han descubierto es que la información gruesa que la amígdala maneja sobre la escena visual –antes de que le llegue la información desde la corteza– la hace sensible a estímulos biológicamente relevantes, como podría ser la expresión de miedo de una persona que se encuentre cerca, que pone en alerta al individuo para buscar dónde está el peligro.
“Partíamos de la hipótesis de que, si la amígdala presenta una respuesta emocional temprana, esta será mayor para la emoción negativa y ocurrirá siempre que haya frecuencias espaciales bajas en la imagen, ya que la información llegaría desde el núcleo del tálamo a través de neuronas magnocelulares, que no transportan información de alta frecuencia”, señala Méndez-Bértolo, autor principal del trabajo.
Aplicación en el trastorno de ansiedad 

En el segundo de los experimentos, los pacientes observaron imágenes neutras y otras extremadamente desagradables y tenían que indicar si las escenas transcurrían en interior o exterior. Los resultados, comparados con los de la primera prueba donde solo se procesaban caras, reflejaron que, en el caso de escenas visuales más complejas, no se registraba una respuesta temprana.
Mediante los registros eléctricos intracraneales, los investigadores comprobaron que la amígdala, además de dar una respuesta emocional tradicional ante las imágenes de bajo y alto nivel de frecuencia, presenta una respuesta emocional muy rápida (anterior a los 100 milisegundos) ante los estímulos negativos con bajas frecuencias espaciales.
Estos nuevos datos sobre cómo viaja la información entre el circuito visual y el circuito emocional pueden ayudar al tratamiento de trastornos emocionales como la ansiedad, donde la amígdala desempeña un papel fundamental.
“Gracias a este estudio podemos considerar con más importancia el procesamiento visual temprano e inconsciente y los efectos que puede tener en nuestro organismo. Nos permite entender mejor por qué el miedo, muchas veces, está fuera de nuestro control voluntario”, mantienen los autores.
En la investigación, dirigida por el Laboratorio de Neurociencia Clínica de la UPM y en la que participa el departamento de Psicología Básica I de la UCM, también han colaborado la Universidad de Londres (Reino Unido), la Universidad de Ginebra (Suiza) y el Centro de Investigación de Alzheimer Reina Sofía (Madrid).
Referencia bibliográfica:
Constantino Méndez-Bértolo, Stephan Moratti, Rafael Toledano, Fernando López-Sosa, Roberto Martínez-Álvarez, Yee H Mah, Patrik Vuilleumier, Antonio Gil-Nagel y Bryan A Strange. “A fast pathway for fear in human amygdala”, Nature Neuroscience, 13 de junio de 2016. DOI: 10.1038/nn.4324.
Bryan Strange y Stephan Moratti dirigieron a Constantino Méndez-Bértolo en su beca predoctoral PICATA desarrollada en el Campus de Excelencia Internacional Moncloa (UCM-UPM).

lunes, 13 de junio de 2016

“La pérdida no es más que cambio y el cambio es un placer de la naturaleza”.

MARCO AURELIO

MAS CLARO ,ECHALE AGUA

ENTREVISTA | Peter Gøtzsche

"Las farmacéuticas inventan trastornos y enfermedades mentales para tener gente adicta a sus productos"

Entrevista a Peter C. Gøtzsche, autor de 'Medicamentos que matan y crimen organizado: cómo las grandes farmacéuticas han corrompido el sistema de salud' y 'Psicofármacos que matan y denegación organizada'.
Foto: The BMJ


En 2013 Peter C. Gøtzsche publicó el libro 'Medicamentos que matan y crimen organizado: cómo las grandes farmacéuticas han corrompido el sistema de salud ' (Libros del Lince, 2014), dondecargaba duramente contra el sector farmacéutico, que conoce como la palma de su mano tras haber trabajado ocho años en él. La obra, en la que acusa a las compañías farmacéuticas de amañar las conclusiones de numerosas investigaciones en beneficio propio, levantó una gran controversia al ser el profesor Gøtzsche una gran autoridad en materia de diseño de estudios científicos.
Hace pocos días ha aparecido en España su último libro, titulado ' Psicofármacos Que Matan y denegación organizada' (Libros del Lince, 2015), donde Gøtzsche aborda el campo de la psiquiatríamoderna y asegura que esta se ha simplificado hasta el extremo de limitarse a recetar los psicofármacos que la industria va lanzando al mercado. Siempre radical, aboga por abolirlos todos salvo en casos extremos, donde realmente se demuestre su aportación a la cura del enfermo. Para Gøtzsche, ansiolíticos, antidepresivos e incluso antipsicóticos se recetan sin tener en cuenta sus efectos dañinos.
El profesor Peter C. Gøtzsche se graduó como Máster de Ciencia en Biología y Química en 1974, y se licenció como médico en 1984. Es especialista en medicina interna, trabajó en la industria farmacéutica entre 1975 y 1983, y ejerció en hospitales de Copenhague entre 1984 y 1995. En 1993 contribuyó a la creación de la Cochrane Collaboration, una institución dedicada a revisar la veracidad de todos los estudios que se publican en el ámbito de la salud y así filtrar los intereses de las diferentes industrias en el negocio de la sanidad.

Su libro describe a los psiquiatras como profesionales dedicados a recetar medicamentos a los pacientes sin saber realmente si van a funcionar...

Una razón importante por la que la psiquiatría moderna está tan centrada en los fármacos es que la gente no sabe muy bien cuáles son ni sus beneficios ni sus daños. Yo tomé una actitud crítica respecto a estos fármacos; conseguí el acceso a estudios no publicados y fue entonces cuando me di cuenta de lo mucho que la industria farmacéutica, y en ocasiones también los psiquiatras, nos han engañadocon sus ensayos clínicos.

¿No existen psicofármacos de beneficios comprobados?

Mediante las revisiones de muchísimos estudios he podido comprobar que el beneficio de muchos psicofármacos es dudoso, pero en cambio no existe duda de que pueden causar daños graves, que pueden incluir el suicidio, el homicidio o la muerte por otras causas. Otro problema es que probablemente todos estos fármacos son susceptibles de provocar daños permanentes en el cerebro cuando se usan a largo plazo, pero los pacientes que los quieren dejar, por lo general cuentan con muy poco apoyo por parte de sus médicos.

La psiquiatría actual reduce los problemas psicológicos a desequilibrios químicos que pueden ser curados con fármacos. ¿Hay intereses de la industria detrás de esta gran simplificación?

El cuento sobre los supuestos desequilibrios químicos fue inventado por un médico hace 61 años y la industria farmacéutica lo abrazó de inmediato. No he encontrado ninguna investigación que acredite científicamente que un desequilibrio químico es la causa de problemas psiquiátricos. Es más: los psiquiatras más relevantes son conscientes de que esto es una mentira y sin embargo muchos de ellos, tal vez la mayoría, siguen utilizándola a fin de persuadir a sus pacientes a continuar con su medicación.
El sueño de una solución rápida nunca desaparece, pero no hay soluciones rápidas en psiquiatría y los fármacos son muy raras veces la solución a los problemas de la gente. La profunda ironía es que quizás no haya un desequilibrio químico implicado salvo el que crean los propios psicofármacos, que en muchos casos funcionan como drogas adictivas.

¿Podríamos decir entonces que estamos frente a una industria que inventa enfermedades para crear adictos a sus productos?

No es desacertado asegurar que la industria farmacéutica inventa enfermedades para conseguir gente enganchada a sus productos. Dicho esto, es cierto que hay muchas personas que sufren problemas mentales severos y necesitan en ocasiones un apoyo en la medicación. Pero creo que tratar estos problemas sistemáticamente con psicofármacos solo empeora la situación. La forma en que usamos las drogas psiquiátricas hoy en día sin duda causa mucho más daño que beneficio.

El 'trastorno bipolar', el 'TDAH', el 'trastorno obsesivo compulsivo', etc., son palabras que han entrado en el lenguaje común. ¿Son tales diagnósticos una simplificación de los problemas de la persona para adaptarlos a la aplicación de ciertos medicamentos?

Una de las grandes tragedias de la psiquiatría moderna es que muchos trastornos psiquiátricos son causados por los psicofármacos que se usan para tratar otro trastorno anterior; es decir, son daños colaterales, o efectos secundarios si se quiere. Por ejemplo, los efectos secundarios de la medicación para tratar el TDAH (trastorno por déficit de atención) coinciden bastante con el cuadro de diagnóstico de un trastorno bipolar.
Lo mismo ocurre con la depresión: los fármacos antidepresivos pueden provocar síntomas que cumplen con los criterios para diagnosticar un trastorno bipolar, por lo que también en este caso muchas personas sufren de efectos secundarios de los antidepresivos. Pero esto a menudo no se detecta y, por lo tanto, estas personas pueden, además, ser tratados con medicamentos antipsicóticos o de litio, o ambos.
En mi libro explico por qué no debemos ver el TDAH como un trastorno psiquiátrico, y la razón por la que la que los psiquiatras deberían centrarse en los problemas del entorno de los niños (el TDAH es más frecuente entre niños) en lugar de decir que son los propios niños el problema. Los medicamentos para el TDAH no resuelven ningún problema; de hecho, parecen agravarlos a largo plazo.

Usted sostiene que la gran mayoría de los fármacos psicoactivos deberían ser abolidos. ¿Cómo se trataría, en tal caso, una psicosis grave?

Hubo una revisión Cochrane que comparó las benzodiazepinas con los antipsicóticos para tratar la psicosis aguda. La misma mostró que los pacientes se calmaron más rápido con la benzodiazepina. El tratamiento estándar es aplicar antipsicóticos, pero he preguntado a muchos pacientes que han probado ambos tipos de fármacos, cuál preferirían en caso de sufrir un nuevo brote psicótico.
Todos los pacientes, hasta el momento, me han dicho que preferirían una benzodiazepina. Y les comprendo, ya que las benzodiazepinas no son tan tóxicas y peligrosas como antipsicóticos. Pero también es posible tratar la psicosis severa sin ningún tipo de medicamentos psiquiátricos. Sé de psiquiatras eminentes en varios países que nunca han usado un antipsicótico para tratar una psicosis. Solo han aplicado la psicoterapia, la empatía y el amor.
Muestran a los pacientes que se preocupan por ellos, que los respetan y tienen un verdadero interés en ellos, y es bien sabido que este enfoque es eficaz.Antipsicótico es un nombre demasiado engañoso, ya que estos fármacos no curan a nadie en contraste con los antibióticos, que realmente pueden salvar la vida de las personas si tienen una infección bacteriana grave. No estoy convencido de que necesitemos antipsicóticos en absoluto, ya que son muy tóxicos.

¿De verdad cree que una persona con una psicopatía severa puede tener una buena calidad de vida solo con terapia y sin medicamentos?

Está perfectamente documentado que muchas personas con psicosis graves pueden tener una buena calidad de vida sin psicofármacos. En realidad, la pregunta correcta es : ¿Pueden los medicamentos psiquiátricos empeorar la calidad de vida de las personas en promedio? Actualmente, mi grupo de investigación está estudiando la calidad de vida con y sin antidepresivos.
Hay muy pocos estudios publicados a este respecto y no tenemos acceso a los estudios no publicados por la Agencia Europea del Medicamento, aunque sabemos que no son pocos. En nuestra opinión, está claro por qué tan pocos estudios han sido publicados: sus resultados no dejan en buen lugar a la industriafarmacéutica. 


domingo, 12 de junio de 2016

CUANDO LA CORRUPCION DEL PP MATA GENTE

Sancionado un médico por manipular datos de pacientes de hepatitis C

El facultativo se enfrenta a dos años de suspensión de empleo y sueldo por exagerar la gravedad de los afectados para que pudieran acceder a los costosos fármacos contra la enfeR

Madrid 
Vicente Soriano, especialista en enfermedades infecciosas del hospital La Paz de Madrid, se enfrenta a dos años de suspensión de empleo y sueldo por una infracción “muy grave”: manipular datos clínicos de sus pacientes. Las autoridades sanitarias le acusan de alterar las historias clínicas para exagerar su gravedad y que accedieran a los carísimos fármacos contra la hepatitis C, que hace unos meses estaban muy restringidos y se autorizaban con cuentagotas en toda España. La Coordinadora Estatal de afectados por hepatitis C cierra filas con el médico y califica la sanción de “injusticia”y “persecución".
La Plataforma de Afectados por la Hepatitis C entregan firmas pidiendo al Gobierno que todos los enfermos reciban los nuevos tratamientos. JULIÁN ROJAS
Se trata de una de las sanciones disciplinarias más altas que se recuerdan: dos años y 15 días de suspensión de empleo y sueldo por dos infracciones, una grave y otra muy grave, que Soriano presuntamente cometió entre finales de 2014 y principios de 2015. En aquellos meses, la tensión por las restricciones en el acceso a los fármacos de última generación contra la hepatitis C era máxima: los enfermos permanecían encerrados en un hospital madrileño y se manifestaban periódicamente en protesta por las dificultades para tener un tratamiento muy costoso pero con tasas de curación superiores al 90%.
Soriano no solo manipuló datos médicos de sus pacientes, sino que también hizo “un uso incorrecto de la historia clínica” al usar el número de historia de uno para tratar a otro que ni siquiera residía en España, según fuentes sanitarias. El abogado del médico, Fernando Abellán, asegura que la sanción es completamente desproporcionada. Soriano, explica, hizo solicitudes de autorización de tratamiento para 15 pacientes que cumplían los criterios clínicos para recibir los fármacos (cirrosis, complicaciones como hipertensión o coinfección con VIH...), pero en algunos casos faltaban datos y había errores porque las historias clínicas no estaban completas.
Soriano mantiene que con el traslado de su consulta desde el hospital Carlos III —el Gobierno de Ignacio González lo desmanteló para convertirlo en un centro de media y larga estancia— al de La Paz, perdió muchas historias clínicas de pacientes que trataba desde los años noventa. El médico alega que algunos enfermos aportaban analíticas hechas en otros centros o de otros especialistas y que por eso no ha podido acreditar algunos datos que incluyó en las solicitudes. La Consejería de Sanidad, en cambio, considera probado que incumplió las normas.

Sin daños

Ninguno de los pacientes para los que Soriano solicitó el tratamiento lo recibió antes de abril de 2015, cuando entró en vigor el Plan Nacional de Hepatitis C, entraron en el mercado nuevos fármacos que bajaron el precio y dejó de ser obligatoria la autorización previa de un comité de expertos centralizado. El escrito de propuesta de sanción, que es recurrible, reconoce que la conducta de Soriano no ha generado daños, ni para la Administración ni para los usuarios. Pero añade que “los hubiera producido y muy graves” sin la “diligencia de los demás profesionales intervinientes en el proceso”.
Sanidad asegura en el escrito que los datos incorrectos pudieron haber provocado el “riesgo de que un facultativo distinto al expedientado tuviera que asistir a estos pacientes contando para ello con datos que no eran reales”. “El perjuicio indiscutible —continúa Sanidad— era para otros pacientes que, de no haber confirmado la Comisión la veracidad de los datos referidos, no hubieran sido tratados o lo hubieran sido después de pacientes que estaban en una situación clínica mejor que la suya”.
Para los pacientes, sin embargo, esta no es una historia de manipulación maliciosa de datos clínicos, sino de una “gran injusticia” contra “un firme defensor del acceso de los pacientes con hepatitis C a los tratamientos curativos de última generación”. Así se expresa la Coordinadora estatal de plataformas de afectados por hepatitis C, que ha remitido una carta al consejero de Sanidad, Jesús Sánchez Martos, en la que le pide que “subsane el error” y “anule de inmediato el expediente sancionador” y le advierte de que tomará medidas “si persiste en la defenestración del citado doctor o de cualquier otro al que se quiera castigar” por procurar “el mejor tratamiento posible”.
José María Navarrete y su mujer, Leonor Sinaí, afectados por la enfermedad y pacientes de Soriano, también le defienden y creen el único interés del médico ha sido curarles. “Vive para sus pacientes y nos pide los tratamientos que cree oportunos, no los que le dicen que recete. Lo importante para él es que vivamos. A mí lleva 19 años salvándome la vida”, dice Sinaí.
La carrera de Soriano, conocido investigador y autor de centenares de publicaciones científicas en el campo del VIH-Sida, no se ha recuperado desde que, en 2012, fue expedientado por hacer ensayos clínicos sin autorización con más de 300 pacientes de VIH. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid le condenó en firme a pagar una multa de 210.000 euros en 2014. En 2013 fue denunciado por falsificar la firma de autorización de uno de esos ensayos. El caso se juzga la semana que viene. Soriano siempre se ha declarado víctima de una campaña de desprestigio.
investigacion@elpais.es

EL ANGUSTIOSO RACIONAMIENTO DE UN FÁRMACO

Cientos de miles de afectados de hepatitis C protagonizaron entre 2014 y 2015 la mayor protesta de pacientes que se recuerda en España. Se acababan de descubrir y aprobar unos fármacos innovadores que curaban al 90% de quienes los tomaban, pero llegaban a cuentagotas a los afectados. Primero, el Ministerio de Sanidad tardó meses en pactar el precio con los laboratorios. Después, las comunidades autónomas retrasaron también durante meses las autorizaciones, que se daban caso a caso y solo a los más graves.
En este contexto, una de las pacientes de Vicente Soriano, H. H., escribió al hospital de La Paz en marzo de 2015: “Debido al estadio tan avanzado que tengo de hepatitis C mi médico pidió que se me autorizara la medicación ya hace cinco meses. Hace un mes volvió a pedirlo otra vez sin que hayamos recibido contestación alguna”. La paciente presenta una reclamación y dice: “Mi salud se está resintiendo por días y temo que pueda haber aún más complicaciones. Tengan ustedes humanidad, por favor”. Recibió la medicación un mes más tarde.