lunes, 10 de octubre de 2016

 LELIA POCHETTINO, ESPECIALISTA EN ETNOBOTANICA


Las plantas con algo más
La quinua, de uso milenario en la región andina, llegó a los centros urbanos porque fue “descubierta” por la NASA. Casos como éste constituyen el objeto de estudio de esta doctora en ciencias naturales: desde los saberes comunitarios sobre las plantas hasta la voracidad de las multinacionales farmacéuticas que patentan esos conocimientos ancestrales. Los cultivos libres de agrotóxicos, la agricultura familiar, el valor de las huertas frente a los grandes cultivos industriales.
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 Por Verónica Engler

En un momento en el que las hectáreas de desmonte crecen a un ritmo más que peligroso en nuestro país y en el que el patentamiento de los saberes sobre la naturaleza atentan contra la vida de las comunidades, parecería que desde la ciencia difícilmente se pudiera aportar una visión distinta a la del progreso desenfrenado guiado unilateralmente por el Occidente blanco y cristiano. Sin embargo, no es tan así.
La doctora en ciencias naturales Lelia Pochettino se dedica desde hace más de treinta y cinco años a la etnobotánica, que implica, entre otras cuestiones, el estudio de las plantas y los saberes comunitarios asociados a ellas. Investigadora principal del Conicet y responsable del Laboratorio de Etnobotánica y Botánica Aplicada de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), el espectro de intereses de Pochettino es amplio y de gran interés social. En esta entrevista de Página/12 repasa tópicos como la biodiversidad, el valor de las huertas frente a los grandes cultivos industriales, los saberes comunitarios sobre las plantas y la voracidad de las multinacionales farmacéuticas por patentar lo que es de todos y de nadie, y la ética de quienes hacen ciencia a la hora de posicionarse respecto a su objeto de estudio y a su propio lugar en la construcción del conocimiento.

–Usted investiga desde hace más de tres décadas la relación entre los seres humanos y las plantas. ¿Qué aprendió en estos años, cuáles fueron las nociones que se modificaron?

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LA INVESTIGADORA ARGENTINA MARIA LELIA POCHETTINO
–Una de las cuestiones que cambió fue la idea de lo tradicional. Cuando empecé a trabajar, lo tradicional era lo nativo, nos interesaban las plantas americanas y la forma en que eran utilizadas por las comunidades, si eran plantas exóticas no nos interesaban. También pensábamos que lo tradicional era no sólo lo consuetudinario sino también lo ancestral, lo que venía desde hace mucho tiempo. Y luego fuimos viendo que las comunidades dan respuestas a sus problemas a veces con plantas, y otras veces, si tienen, usan aspirinas en lugar de corteza de sauce porque es más rápido. Entonces, comencé a ver la dinámica en ese conocimiento, el carácter oportunista de la solución a determinados problemas y la apropiación de los saberes por parte de las comunidades. Hay plantas exóticas que definen a determinadas comunidades, son plantas europeas o asiáticas con las que, sin embargo, las comunidades se sienten identificadas. Como por ejemplo las habas en Bolivia. El plato paceño es choclo, papa, queso, carne y habas; y las habas son del Mediterráneo, y sin embargo se andinizaron, es decir que crecían bien a los tres mil metros o más arriba, y entonces, reemplazaron a otras plantas, como por ejemplo los porotos, que había que conseguirlos de los valles más abajo. Entonces las habas daban una solución para los que vivían en altura, y se convirtió en un producto típico de esa zona andina.

–En los últimos años se observa un incremento en la formación de huertas en las zonas periféricas a las ciudades, como por ejemplo en el Gran La Plata o en las afueras de Posadas, en suelos que no están destinados a un uso intensivo ni a la producción industrial. ¿De qué manera este fenómeno se relaciona con las migraciones poblacionales y con la preservación de la biodiversidad?

–El tema de los huertos es muy convocante en este momento porque allí se juntan los saberes tradicionales con lo que es biodiversidad. El espacio de huerta o jardín que está pegado a la casa es uno de los espacios de máxima diversidad y además constituye el lugar de la experimentación. Ahí la gente empieza a elegir una plantita, y luego se le aparece otra rara, por ejemplo la misma pero con flor de otro color, y entonces la guarda. El caso de las huertas periurbanas en particular, lo que refleja es esta voluntad de reproducir el espacio de origen, de donde vienen las personas, en esa zona donde viven actualmente. Y en el mínimo espacio que se tiene reproducen las plantas de sus lugares de origen, que no las conseguirían de otra forma. No son huertas urbanas sino como una transición entre lo que es la ciudad y el campo, son terrenos más amplios, muchas veces destinados a la producción comercial, pero en los que la gente se reserva un pequeño espacio para experimentación, para poner lo que le gusta. En esas huertas se sigue potenciando la diversidad, porque se tiene lo que cada uno traía, más lo que no se consiguió y se reemplaza por otras cosas, más lo propio de la zona. Nosotros hicimos una investigación para ver por qué la gente guarda las semillas para volver a sembrarlas. Y por ejemplo, hay un criterio innovador, es decir “porque es rara, porque es distinta”, que es importantísimo. Pero también hay otros criterios que tienen que ver con cuestiones simbólicas o afectivas, cuando se guarda porque se lo regaló alguien a quien se quiere mucho, como recuerdo de esa persona.

–¿Y este tipo de huertas periurbanas son un fenómeno cuantitativamente significativo?

–Sí, es un fenómeno importante, muy difundido. Algo interesante es que, por ejemplo, entre los propios quinteros no hay percepción de la diversidad que están manteniendo. Si se les pregunta qué tienen plantado en la quinta, dicen: “tomate, acelga”, según la época que sea, las verduras que llevan al mercado. Pero resulta que al lado de la casa tienen un ají diferente que le dio alguien, y al lado tienen un burrito, por ejemplo, que es del norte, para hacer té, y como no crece en La Plata se lo trajeron y lo plantaron. Pero como eso no forma parte de la explotación hortícola, no está visto como diversidad. Entonces existen esos espacios, la macetita, los canteros, la huerta para consumo propio, que están ahí diversificando.

–¿Qué sucede cuando las plantas medicinales usadas tradicionalmente por comunidades nativas en algún momento comienzan a comercializarse en las dietéticas de los centros urbanos? ¿Cómo se da este pasaje, los saberes originarios se transmiten?

–El tema es que muchas veces somos nosotros mismos los que los terminamos difundiendo. El trabajo científico de visibilización de esos saberes locales luego se difunde por otros ámbitos y la gente se termina enterando, o también por transmisión oral de pueblo en pueblo. Pero ahora, normalmente, una planta que se encuentra en una dietética y está de moda la instala el mercado. Con la quinua lo que veíamos es que se instaló porque la NASA la “descubre”, la convierte en un producto de importancia para hacerle alimentos a los astronautas porque contiene muchas proteínas. Entonces sale al mercado vendido como un alimento muy importante, y la gente lo empieza a utilizar, pero tiene mucho más de cinco mil años de uso en la región andina. Con la quinua en particular y con los amarantos hubo problemas porque fueron alimentos negados desde la Conquista. Los españoles habían prohibido los amarantos como alimento de calidad porque en México se usaban en ceremonias, como una ofrenda a un Dios. En los sacrificios se moldeaban figuras con harina de amaranto y se tomaban con la sangre del sacrificado, pero era una ofrenda. Y eso se tomó como una idolatría y entonces prohibieron todas las semillas. Cuando yo empecé a viajar al Norte, a comienzos de los años 80, era muy raro conseguir quinua, no había en los mercados. Y hoy en día hay quinua en todas partes, se puso de moda. Pero no es que la NASA la descubrió, sino que se avivaron de que era muy útil y se convirtió en un boom alimentario.

–El hecho de que una institución científica estadounidense tenga que valorizar la quinua para que la empecemos a consumir, ¿no es un indicativo de la desvalorización de lo nativo que hay aquí?

–Sí, por supuesto. No era algo que se viera como valioso. Pero hay otra cosa que está jugando en el tema de la quinua y que es el cambio en los hábitos alimentarios, porque como son alimentos que son concentrados nutricionales, cuando se cambia el hábito, por ejemplo si se deja de comer carne y se empiezan a comer granos, la quinua o el amaranto son alimentos espectaculares para eso. Entonces, no es sólo que se revaloriza sino que hay un mercado ávido de personas que quiere consumir este tipo de productos. O sea que la época dio justo para que eso se instalara. Pero ¿por qué se mantiene? Aparecieron un montón de cosas que después a lo largo del tiempo no se mantienen. Pero con la quinua hay un montón de recetas que son típicas de esta zona, todo lo que se hace con arroz o con trigo se puede hacer con quinua. Entonces la gente prueba y se va manteniendo.

–Hace varias décadas el biólogo Eduardo Rapoport inició en la Patagonia el estudio y la difusión de las malezas comestibles, a las cuales rebautizó como “buenezas”. Usted también trabajó con estos yuyos que crecen de manera silvestre, abundante y que poseen importantes cualidades nutricionales. ¿Cómo fue esa experiencia?

–Sí, nosotros lo copiamos a él y a Ana Ladio, que trabajaba con él, somos amigos. Lo hicimos hace como una década cuando a mí me convocaron de la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria (de la Universidad de La Plata), era para la conversión a la producción sin agrotóxicos, la idea era que ya que la gente que se convertía hacía extracción manual de las malezas, le pudiera dar un valor agregado, como por ejemplo para la preparación de comidas. Yo creo que con respecto a las malezas comestibles más que desconocimiento hay desvalorización, porque tenemos un modelo agricultor productor tan fuerte, que lo que se junta está mal visto porque no forma parte de una economía productiva. Yo trabajé con descendientes de inmigrantes italianos y ellos sabían un montón de las malezas que se podían comer, pero ninguno las había probado, porque en sus casas no se acostumbraba, porque tenían la verdura de la quinta que era la que usaban para alimentación. Entonces las malezas las tiraban, pero sabían que se podía comer.

–¿Me puede explicar cómo es el fenómeno de la etnobiopiratería, la apropiación de conocimiento nativo por parte de las multinacionales farmacéuticas, que se ha incrementado fuertemente en las ultimas décadas?

–En realidad se dio siempre, lo que pasa es que en los últimos años empezamos a protestar. El término biopiratería lo acuña la RAFI (Rural Advancement Foundation International, actualmente Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración) a fines de los años 80 para designar la apropiación de saberes sobre la naturaleza en general sin el consentimiento de las comunidades involucradas. Fundamentalmente los inicios de esto, de pensar que alguien se está apropiando, tiene que ver con la aparición de los convenios de cooperación. El esquema general es: el Norte rico en tecnología, el Sur rico en recursos y pobre en tecnología, en una tecnología que apunta al desarrollo y a la producción de productos. Entonces, supuestamente estos países ricos en tecnología lo que hacen es hacer convenios con países pobres en tecnologías y ricos en recursos para hacer prospección, ver qué hay y qué se puede desarrollar, y compartir el beneficio del desarrollo. El tema es que si se están buscando plantas medicinales y en lugar de hacer prospección en toda la flora de un país se le va a preguntar a la gente que está hace miles de años en la zona qué está usando como medicina, se acorta el tiempo de experimentación. Entonces, no sólo es biopiratería, sino que es etnobiopiratería, porque se está aprovechando el potencial de la flora y también los saberes de la gente sobre esa flora.

–Pero pareciera que los países del Norte no compartieron mucho sus beneficios con las comunidades nativas del Sur, que los proveyeron de sus conocimientos.

–Claro. Se fueron desarrollando distintos proyectos que, a lo largo del tiempo, demostraron no ser demasiado eficientes en el retorno, en el compartir esos beneficios. Entonces, terminó habiendo siempre protestas de las comunidades involucradas porque sentían que las habían robado, se habían apropiado de sus saberes para el desarrollo de medicamentos, y ellos no tenían participación en los beneficios. Y el tema en estos últimos cuarenta años se fue instalando y se ha convertido en crucial para nosotros, tanto que yo como miembro de un organismo de ciencia y técnica tengo el deber de dar a conocer los resultados de mis investigaciones, es decir, tengo que publicar. Pero, por otro lado, está la cuestión sobre qué uso se hace de esas publicaciones.

–Hay una disyuntiva ética, porque sus publicaciones muchas veces son utilizadas por las multinacionales farmacéuticas para apropiarse del conocimiento de las comunidades, vía patentamiento, por ejemplo.

–Exactamente. Pero nosotros lo que creemos es que si cuando publicamos estos trabajos decimos de qué comunidad es, lo que hacemos es darle voz a esa comunidad, y tiene que servir para que otros no patenten esos saberes, más que para que otros se enteren de lo que estas comunidades están usando.

–Pero ¿las publicaciones científicas pueden servir para proteger a las comunidades nativas y sus saberes sobre las plantas?

–En Perú sirvió en el caso de la maca, que es un energizante que se viene usando desde hace miles de años en una zona muy reducida de Perú. Y la maca es “descubierta” por el mundo Occidental en los años 60, porque hay un trabajo de un agrónomo que dice que es una planta olvidada. Pero se instala como energizante a nivel comercial en los años 80. Entonces, una compañía norteamericana la patenta y, entre los fundamentos que plantea, está la tesis de un químico canadiense, que estudia todos los compuestos de la maca y cómo la utiliza la comunidad. Entonces Perú, a través del Indecopi (Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual) protesta esa patente diciendo que el uso era ancestral, y utiliza la misma publicación que la empresa usaba para demostrar que tenía principios activos que podían servir. Pero tampoco es que cada vez que hay un problema de patentes sale a relucir un trabajo etnobotánico. Eso es lo que nosotros querríamos, servir para estos casos de litigio, para demostrar que la propiedad del conocimiento no es individual.

–Algo parecido sucedió con la planta con la que se produce la ayahuasca, ¿verdad?

–Estados Unidos es en el único país en el que se puede patentar organismos vivos que existen en la naturaleza, que es el caso de la Banisteriopsis caapi, con la que se hace ayahuasca. Entonces, las comunidades de la Amazonia peruana y ecuatoriana, unidas en un colectivo de organizaciones logró demostrar que la ayahuasca involucra saberes tradicionales y que esa patente había que revocarla y se revocó, si no, cualquier cosa que se produjera con la ayahuasca, hasta los propios tratamientos de sanación que hacían las comunidades tendrían que haberle pagado a la corporación farmacéutica que la patentó. El problema es el patentamiento, que tiene que ver con apropiación de los saberes, pero son las lógicas imperantes, donde la propiedad privada es más importante que el saber colectivo.

sábado, 8 de octubre de 2016

SOMOS MALAS BESTIAS CAPACES DE LA MAYOR DULZURA

CANCIONES DE CUNA EN EEUU

Un viudo mece a su bebé con las nanas que compuso su mujer, fallecida al dar a luz

 Jared B. Decker logra recuperar las melodías que la esposa encriptó en un ordenador


Jared Buhanan Decker, con su hijo James, explica la historia de las 'nanas de ultratumba'
El estadounidense Jared Buhanan Decker, de Utah, se quedó desolado cuando su esposa Sharry murió en junio pasado dando a luz a su hijo James. "El mejor día de nuestras vidas se convirtió en el peor de mi vida", asegura resignado Jared recordando la figura de su mujer, compositora musical. "De los casi 10 años que estuvimos casados, solo estuvimos separados seis noches", añade.
Buhanan lo sentía sobre todo por su hijo, que no iba a conocer a su madre. Y porque él se veía solo criando al pequeño. Sin embargo, Buhanan encontró en el ordenador unas grabaciones musicales inéditas de su esposa. Al ir a escucharlas, no pudo porque estaban en un formato que él no era capaz de abrir. Buhanan no lo dudó, y decidió pedir ayuda en el ciberespacio.

"FRUSTRADO"

"Estaba muy frustrado. Era todo lo que me quedaba de ella", cuenta. "No sabía qué tipo de respuestas me iba a encontrar en internet. Esperaba que al menos una o dos personas me ayudaran", añade. Sin embargo, Buhanan se quedó abrumado cuando recibió gran cantidad de ciberrespuestas. Incluso hubo productores musicales que se pusieron a su servicio y se ofrecieron a ayudarle con las grabaciones halladas en el ordenador de su esposa.
"Cuando finalmente tuve conmigo la música, fue increíble escuchar su voz otra vez", explica Buhanan. "Fue una experiencia muy emocionante", concluye el padre, que ahora le pone las canciones al pequeño todos los días antes de dormir. "Me encanta ponerle estas canciones a James", sentencia. Es una bonita forma de que el bebé conozca a su madre y pueda arrullarlo todas las noches hasta que se duerma
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ESTUDIANDO EL BOCHO

Hallan un posible origen de trastornos neurocognitivos

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Científicos de varias instituciones españolas y la Universidad de California (EE UU) han identificado una población masiva de neuronas jóvenes, no reconocidas anteriormente, que migran en el cerebro humano durante los primeros meses de vida contribuyendo a la expansión del lóbulo frontal, una región estrechamente relacionada con funciones cognitivas y de ejecución. Errores en estas migraciones podrían ser responsables de algunos problemas neurológicos.
.<p>Cadenas migratorias de neuronas jóvenes en el lóbulo frontal del cerebro de lactantes. / <em>Science</em></p>
Cadenas migratorias de neuronas jóvenes en el lóbulo frontal del cerebro de lactantes. / Science
Investigadores del Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva de la Universidad de Valencia, el Centro de Investigación Biomédica en Red sobre Enfermedades Neurodegenerativas (CIBERNED), la Universidad de California y del Instituto de Investigación del Hospital La Fe han puesto de manifiesto la existencia de una migración masiva de nuevas neuronas que, partiendo de las paredes ventriculares cerebrales, invaden toda la corteza prefrontal, área que está relacionada con funciones cognitivas y de ejecución. El trabajo aparece publicado hoy en Science.
Dicha neurogénesis ocurre justamente cuando el cerebro empieza a interaccionar con el ambiente que rodea al niño, lo que se traduce en un rápido incremento de tamaño y complejidad de esta región. Las nuevas neuronas se organizan en dilatadas cadenas que migran largas distancias.

La existencia de esta extensa migración de nuevas neuronas en el cerebro humano durante las etapas lactantes aparece tras una serie de trabajos previos coordinados por el neurobiólogo mexicano Arturo Alvarez Buylla (University of California, San Francisco).
Primero viajan de forma tangencial y paralela a la superficie de los ventrículos laterales –muchas veces asociadas a vasos sanguíneos que le sirven de guía–; a continuación se dispersan de forma radial según se alejan de los ventrículos, y, finalmente, invaden la corteza prefrontal en todas direcciones.
En estudios realizados conjuntamente entre estos grupos de Valencia y San Francisco, ya se había demostrado la existencia de células madre en el cerebro humano. El grupo identificó, además, dos rutas de migración de células en el cerebro de lactantes, que partían de la región ventral de las eminencias ganglionares y se dirigían hacia los bulbos olfatorios y la corteza prefrontal ventral.
Las migraciones descritas en esta ocasión se organizan inicialmente en grandes cadenas de miles de células, cuya concentración les permite atravesar el complejo entramado nervioso que comienza a desarrollarse en las zonas más ventrales –donde se originan las células asociadas al ventrículo–, hasta llegar a las capas superiores donde se dispersan y comienzan la diferenciación.
"Estas células, que se diferencian en neuronas inhibidoras, serán las responsables de modular la información compensando el efecto de las neuronas excitantes, equilibrando la actividad del cerebro humano y contribuyendo a la plasticidad de sus circuitos. Es precisamente aquí donde un error podría dar lugar a desórdenes neurológicos", comenta José Manuel García Verdugo, científico del Instituto Cavanilles de la Universitat de València en el proyecto.
Células migradoras in vivo
Tal como se describe en el artículo publicado en la revista Science, para seguir estas rutas de migración los autores observaron que las células expresaban marcadores moleculares característicos de células migradoras inmaduras.

Los científicos consiguieron ver el movimiento real de estas células migradoras
 in vivo. Para ello emplearon rebanadas de tejido postmortem obtenidas a las pocas horas del fallecimiento, en las cuales marcaron con fluorescencia las células migradoras y vieron cómo éstas se desplazaban en cadenas e incluso cómo algunas se separaban para migrar individualmente hasta llegar a su destino final.Además, tras el análisis de su ultraestructura con microscopía electrónica, identificaron características que indicaban movimiento celular, como su morfología fusiforme o la presencia de contactos densos esporádicos.
Estas migraciones ocurren principalmente en los primeros tres meses de vida pero persisten hasta alrededor de los siete meses, siendo ya muy escasas las que se encuentran a partir de los dos años. A partir de los seis años ya no se detectan.
Por tanto, dada la naturaleza dinámica del lóbulo frontal en las etapas de lactante, lesiones en el cerebro humano durante el periodo neonatal y tercer trimestre podrían afectar al reclutamiento neuronal de la corteza prefrontal, dando lugar a ciertos déficits neurocognitivos y sensorimotores tales como epilepsia, parálisis cerebral y desórdenes del espectro autista.
Referencia bibliográfica:
Mercedes F. Paredes, David James, Sara Gil-Perotin, Hosung Kim, Jennifer A. Cotter, Carissa Ng, Kadellyn Sandoval, David H. Rowitch, Duan Xu, Patrick, McQuillen, Jose-Manuel Garcia-Verdugo, Eric J. Huang, and Arturo Alvarez-Buylla. "Extensive Migration of Young Neurons into the Infant Human Frontal Lobe". Science, 6 de octubre de 2016.

viernes, 7 de octubre de 2016

jueves, 6 de octubre de 2016

ESPAÑA,INVADIDA POR LAS TRABAJADORAS SEXUALES

¿Quiénes son las prostitutas que trabajan en España?

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Cada vez más, y cada vez más jóvenes. Las mafias rumanas las llevan a España con falsas promesas de trabajo...o incluso de amor.

Leonhard FoegerReuters

Actualmente, un 60% de las prostitutas que trabajan en burdeles en España tienen nacionalidad rumana. Así lo afirmaba José Nieto, inspector jefe de la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF) de la Policía Nacional cuando era entrevistado por 'El Español': "Desde no hace mucho, seis de cada diez mujeres que trabajan en prostíbulos españoles proceden de Rumanía"
Un cambio legislativo de 2001, a partir del cual se viene exigiendo visado a todo ciudadano que quiera entrar en España procedente de países de Latinoamérica como Venezuela, Colombia o Cuba... hizo que el número de prostitutas latinoamericanas descendiera gradualmente hasta que a mediados de la década pasada, el lucrativo negocio de la prostitución -que por entonces movía uno 18.000 millones de euros en España- no quiso estancarse y empezó a buscar prostitutas de otros países.
Las mafias rumanas empezaron a ser el nuevo proveedor del negocio. A través de la frontera con Hungría, traían a las mujeres a España en largos y agotadores viajes en autobús, con contratos de trabajo falsos. 

Abaratar costes al máximo

"Para el traslado de las chicas suelen emplear dos rutas -explican en el extenso reportaje que 'El Español' ha elaborado al respecto-: la que pasa, después de partir desde Rumanía, por Hungría, Austria, Italia y Francia hasta llegar a España, o la que cruza Hungría, Austria, Alemania y Francia. La organización que las ha captado les costea el pasaje de bus o minibús, cuyo precio no suele superar los 80 euros".
 La intención de estas organizaciones criminales es abaratar los costes al máximo, por lo que los investigadores afirman que la mafias rumanas han implantado un modelo de negocio 'low cost'.

Cada vez más jóvenes

Un estudio presentado a finales del pasado mes de julio por la Fundación Surt -que se dedica a la igualdad de género y tiene sede en Barcelona- concluía que las mujeres rumanas que son explotadas sexualmente en España son cada vez más jóvenes, y la mayor parte de ellas tienen menos de 25 años. 
Laura Sales, investigadora de dicha fundación, en unas declaraciones recogidas por el diario 'ABC' explicaba entonces que "la trata de mujeres es un fenómeno difícilmente medible, tenemos pocos datos y quedan ocultos en los de la Fiscalía General del Estado, pero tenemos indicios de que el proceso de captación de las víctimas comienza en la adolescencia, incluso a los 14 años". 

Promesas de amor rotas


Un medio cada vez más habitual de captación es el llamado 'Lover Boy'. La Policía Nacional lo explica así: "En el denominado método 'Lover Boy' un joven carismático y apuesto actúa como si estuviera interesado en mantener una relación sentimental con la víctima, se gana su confianza y la de su familia, convirtiéndose incluso en su novio. Poco después, el falso novio le propone viajar al extranjero, por vacaciones o para establecerse en otro país. Si la víctima acepta, una vez en el país donde van a ser explotadas, el joven le informa que se ha quedado sin dinero y que la única salida es que ella se prostituya, asegurándola que es por el bien de la pareja y que la seguirá queriendo como siempre". Este tipo de captadores no siempre cuidan tanto "la trama" de su engaño ni la mantienen durante tanto tiempo. En ocasiones establecen falsas relaciones románticas por internet que terminan cuando la chica engañada se traslada al país pretendido por el captador, y una vez allí las mafias se encargan de ella. 
David Romero
NO TENGO GANAS,GRACIAS,TENGO MUCHOS
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La vida del Homo sapiens puede tener un límite natural, y ese límite absoluto está ahora en los 125 años. Según investigadores de EE UU, el número de centenarios aumentó entre los años 70 y 80 del siglo pasado, y luego se redujo. Los científicos piden que, en lugar de dedicar recursos a alargar la vida, se destinen a mejorar la asistencia sanitaria que se presta a los ancianos.  
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<p>La francesa Jeanne Calment, que falleció a los 122 años, alcanzó la edad máxima documentada en la historia. / Joe Thomas / EFE</p>
La francesa Jeanne Calment, que falleció a los 122 años, alcanzó la edad máxima documentada en la historia. / Joe Thomas / EFE
Durante el siglo XX se incrementaron de manera constante la esperanza de vida y la edad máxima alcanzada por los humanos, lo cual hizo pensar que la longevidad podría seguir aumentando. Sin embargo, esta tendencia se ha ralentizado en las últimas décadas y la tasa de mejora de la supervivencia disminuye rápidamente a partir de los 100 años de edad, según indica un estudio publicado en la revista Nature.

Por ejemplo, en promedio, los bebés estadounidenses que nacen hoy podrían vivir hasta casi los 79 años, en comparación con una esperanza de vida de solo 47 para los nacidos en el año 1900. Desde la década de 1970 la duración media de la vida también ha aumentado, pero parece que la longevidad ha tocado techo.
El trabajo, llevado a cabo por investigadores del Albert Einstein College of Medicine de Nueva York, asegura que el límite en la longevidad humana ya ha sido alcanzado. Desde el siglo XIX hasta hoy, la esperanza de vida media ha aumentado casi continuamente, gracias a las mejoras en la salud pública, la dieta y el medio ambiente, entre otros factores.
“Los demógrafos, al igual que los biólogos, afirmaban que no había razón para pensar que el aumento de la longevidad se frenaría pronto”, señala Jan Vijg, autor principal del estudio. “Sin embargo, nuestros datos indican de manera clara que el límite ya se alcanzó en la década de 1990”, afirma.
Bases de datos demográficas
Vijg y sus colegas analizaron la información de la Base de Datos de Mortalidad Humana, que compila los datos de mortalidad y población de más de 40 países. Desde 1900, ha habido un descenso general de la mortalidad en edades avanzadas. La proporción de personas de cada cohorte (el conjunto de nacidos en un año concreto) que sobreviven después de los 70 crece con el año de nacimiento, lo que apunta hacia un aumento continuo de la esperanza de vida media.
Pero cuando los investigadores observaron las mejoras en la supervivencia desde 1900 para los mayores de 100 años, se encontraron con que alcanzan un máximo en torno a los 100 años y luego disminuyen rápidamente, independientemente del año en que las personas hayan nacido. "Este hallazgo indica un posible límite a la longevidad humana", dice el autor.

Caso atípico
El equipo analizó también los datos de la edad máxima en el momento de la muerte. Se centraron en los registros de personas que habían vivido 110 años o más entre 1968 y 2006 en los cuatro países con el mayor número de individuos longevos (EE UU, Francia, Japón y  Reino Unido). La edad de estos supercentenarios aumentó rápidamente entre 1970 y principios de 1990, pero alcanzó una meseta sobre 1997 –el año en que murió la francesa Jeanne Calment a los 122 años de edad, que alcanzó la edad máxima documentada en la historia–.
Utilizando los datos de edades máximas en la muerte, los investigadores estimaron la duración máxima de la vida humana en 115 años (el caso de Jeanne Calment se considera estadísticamente atípico). Por último, calcularon 125 años como el límite absoluto de la vida humana. Esto significa que la probabilidad en un año determinado de que haya una persona viva a los 125 años en el mundo es menor que 1 entre 10.000.
“El progreso contra las enfermedades infecciosas y crónicas puede continuar aumentando la esperanza de vida media, pero no el máximo tiempo de vida", dice Vijg. El autor opina que “tal vez los recursos que se gastan ahora para aumentar la esperanza de vida deberían destinarse a mejoras en la atención sanitaria que se presta a los ancianos”.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Identificada una molécula clave en el desarrollo de la psoriasis

.Un nuevo estudio demuestra que el gen TREX2 posee un papel relevante en la respuesta inflamatoria que se desencadena durante la psoriasis. La investigación, publicada en el Journal of Investigative Dermatology, abre la puerta a desarrollar nuevas estrategias terapéuticas.
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<p>De izquierda a derecha, los investigadores Marc López, Francisco Ciruela, Josep Maria de Anta y Concepció Soler, de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Barcelona y del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge. / IDIBELL</p>
De izquierda a derecha, los investigadores Marc López, Francisco Ciruela, Josep Maria de Anta y Concepció Soler, de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Barcelona y del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge. / IDIBELL
Un estudio publicado en el Journal of Investigative Dermatology ha identificado una diana terapéutica potencial para tratar la psoriasis, una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que afecta hasta a un 2 % de la población y que todavía no tiene cura. El trabajo demuestra que el gen TREX2 posee un papel relevante en la respuesta inflamatoria que se desencadena durante la enfermedad.
La investigación, liderada por investigadores del departamento de Patología y Terapéutica Experimental de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Barcelona y del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), contribuye a aumentar el conocimiento sobre esta enfermedad inflamatoria compleja y multifactorial, y abre la puerta a desarrollar nuevas estrategias terapéuticas.
En el estudio, también participan expertos de los Centros Científicos y Tecnológicos de la UB (CCiTUB), el Instituto de Medicina Predictiva y Personalizada del Cáncer (IMPPC), el Hospital del Mar y la Universidad de Wake Forest (EE UU).
El gen TREX2 codifica para una exonucleasa que se había relacionado con el mantenimiento de la estabilidad genómica, y con determinados mecanismos tanto de reparación como de degradación del ADN. En estudios anteriores, el grupo de investigación observó que esta proteína se expresaba específicamente en la piel.

Para profundizar en el papel de TREX2 en la homeostasis y patogénesis de la piel, los investigadores quisieron conocer la función de esta nucleasa en la psoriasis. Inicialmente, analizaron diferentes biopsias de pacientes y de personas sin la enfermedad. Luego, utilizando diferentes modelos de psoriasis en ratón, compararon la evolución de la enfermedad en ratones normales y deficientes para TREX2
 con el propósito de inferir la función de esta molécula.Además, el estudio del fenotipo de ratones deficientes para esta proteína revela que la pérdida de TREX2 provoca una susceptibilidad mayor a la carcinogénesis de piel inducida por genotóxicos como la radiación ultravioleta (UV).
“Los resultados muestran que TREX2 tendría un papel relevante en la degradación del ADN en la epidermis psoriásica, al promover la respuesta inflamatoria característica de esta enfermedad”, explica Concepció Soler, responsable del estudio y profesora del Departamento de Patología y Terapéutica Experimental de la Universidad de Barcelona.
Potencial diana terapéutica
El estudio muestra que la piel de pacientes con psoriasis experimentan un fuerte aumento de la expresión de TREX2 que se concentra en el núcleo celular de los queratinocitos —las células más abundantes de la piel—, que proliferan, mueren y se diferencian de forma aberrante. Por tanto, los resultados sugieren una función importante de este gen en el procesamiento del ADN.

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Los resultados definen TREX2 como una potencial diana terapéutica para abordar esta enfermedad con una estrategia diferente y más focalizada. “La mayoría de tratamientos actuales están dirigidos a bloquear la acción del sistema inmunitario, y si bien dan buenos resultados, son tratamientos de carácter crónico y comprometen la respuesta inmunitaria del enfermo”, explica Francisco Ciruela, coautor del estudio, profesor del departamento de Patología y Terapéutica Experimental de la UB y jefe del Grupo de Investigación de Neurofarmacología y Dolor en el IDIBELL.“En nuestro trabajo, ponemos de manifiesto el papel fundamental de TREX2 en la degradación del ADN y la consiguiente muerte celular del queratinocito, lo que influye en la respuesta inmunitaria de la piel. La liberación de varias señales por parte de las células de la piel que se están muriendo contribuye a generar y amplificar la respuesta inmunitaria crónica y la hiperproliferación y diferenciación anormal de la epidermis”, explica el primer autor del trabajo, Joan Manils, ahora investigador posdoctoral en el Instituto de Ciencias Biomédicas del Trinity College (Irlanda).

El próximo objetivo de los investigadores será descifrar el mecanismo de acción completo de TREX2 en el desarrollo y mantenimiento de la psoriasis con el fin de diseñar estrategias terapéuticas para tratar la enfermedad.
Referencia bibliográfica:
The Exonuclease Trex2 Shapes Psoriatic Phenotype
http://www.jidonline.org/article/S0022-202X(16)31961-3/abstract