viernes, 4 de noviembre de 2016







La primera vez que escuché la conjunción "Alcohólicos Anónimos", pensé que podía ser un buen nombre para mi barrio, ubicado al fondo del conurbano sur. Básicamente porque la inmensa mayoría de sus residentes eran alcohólicos y la totalidad, absolutamente anónimos. Imaginaba el equipo del barrio y el nombre de la hinchada emergía solo: "Los borrachos del tablón"; la sociedad de fomento: "Los mareados" o algo así; y la camiseta era obvia -como la de la selección de Venezuela- "La vino tinto". Aunque para ser precisos, el nombre que mejor hubiese cuadrado es "La vino suelto", con la combinación básica de los dos colores de esa bebida "que se hace con la uva y con el alcohol y se llama Thermidor". Recuerdo las mil y una noches de viajes cortos hasta lo de "Don Emiliano", con la botella de litro vacía para traerla de nuevo hasta el tope con la bebida espirituosa que habitaba en las veinte damajuanas del viejo y precario almacén. Una tarea que se reducía a un simple trámite cuando llevaba dinero para abonar, y se complicaba un poco cuando el pedido era para anotar en la libreta. Don Emiliano fiaba de todo y para todos, pero cigarrillos y alcohol no. Aunque si el correntino estaba medio puesto, tampoco era muy estricto con esos principios. 

Así como digo esto, también aseguro que casi todos eran muy laburantes, calaveras cotidianas que no le chillaban a nadie.

Cualquiera de ellos podía haber sido un protagonista del nuevo libro de Pablo Ramos Hasta que puedas quererte solo. Porque justamente habla de eso: de los alcohólicos anónimos (AA) y estructura su narración alrededor de los Doce Pasos que el plan tiene para la recuperación de adictos, luego copiado por distintos programas, como Narcóticos Anónimos (NA) y otros muchos vicios de otros tantos no menos anónimos.

Los Doce Pasos que se convierten en doce crónicas de varias muertes anunciadas y algunos sobrevivientes que se trompearon feo con la vida.

Son historias reales con un toque de ficción y unos cuantos protagonistas que fueron inspiradores de varios personajes de la magnífica trilogía que consagró al escritor: El origen de la tristeza, La ley de la ferocidad y En cinco minutos levántate María. Bajo el impulso de la lectura de esas primeras dos novelas, escribimos en su momento este texto en la revista Panamá. 

En las crónicas, Ramos se interna en las tormentosas profundidades de los adictos, en sus más recónditos miedos, su copernicana soberbia, las terribles ausencias, los monumentales egos, la persistente tristeza y la invención de su soledad. En la quirúrgica y tenaz operación de los que cuando empiezan ya saben exactamente cómo va terminar todo y, sin embargo, no pueden hacer nada. 

Hay historias de vida perra, lecciones de filosofía barrial y universal, pequeñas y grandes venganzas, injusticias por doquier y múltiples actos de impagable y desinteresada solidaridad. Además de ese coqueteo constante, primero con la idea de la muerte y luego con la muerte misma. 

Formalmente puede leerse casi como una apología al tratamiento de AA o NA, con una sobrecarga de religiosidad y espiritualidad que es lo menos interesante. Pero al margen de esos "detalles", hay crónicas narradas con su particular estilo: tierno y salvaje, triste y feroz, bestial y profundamente humano. Un animal que cuenta.

Es más que recomendable la nueva "novela" de Pablo Ramos, separada en doce crónicas que son como los doce pasos del penal: la distancia que puede separar a las más grande de las glorias del más atronador de los fracasos. Con un público caníbal siempre dispuesto a un inolvidable festejo o a un eterno y crudo escarmiento.

En 2011 adelantó el prólogo en su blog, antes de que la novela esté escrita. Allí asegura que el libro iba a llevar el que quizá fuera su mejor título. Efectivamente es el mejor y junto a Cuando lo peor haya pasado, el más "carveriano" de todos. Vale la pena contar su origen: la primera vez que fue a un grupo de autoayuda lo recibió un personaje un poco bizarro, un hombre cincuentón, "tostado de lámpara, con unas cadenas y unas pulseras enormes de oro enchapado". Entre las primeras cosas que dijo le dio el siguiente consejo: "Pase lo que pase vos vení, que acá te vamos a querer, hasta que puedas quererte solo".

MANGIA CHI TE FA BENE,FIGLIO ME

Primera ‘radiografía genética’ del trigo utilizado para la pasta mediterránea

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El trigo duro con el que se elaboran espaguetis, macarrones y sémolas se domesticó durante el Neolítico en las regiones de Siria, Turquía y Líbano, y se extendió hace 10.000 años hasta España. Ahora, investigadores españoles han demostrado que la diversidad genética de este cultivo aumenta de este a oeste en la cuenca mediterránea, de acuerdo con su patrón de dispersión.

<p>El trigo duro se emplea en la elaboración de pastas y sémolas como estos espaguetis a la carbonara. Imagen: Pixabay</p>
El trigo duro se emplea en la elaboración de pastas y sémolas como estos espaguetis a la carbonara. Imagen: Pixabay
Un equipo de científicos españoles ha llevado a cabo el primer estudio genético, fenotípico y de adaptación geográfica del trigo duro usado para la elaboración de pastas y sémolas en el área mediterránea.
El estudio ha sido realizado durante tres años por genetistas del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Lérida, del Centro de Agrigenómica de Barcelona y del departamento de Fisiología Vegetal de la Universidad de Granada.
Los investigadores han estudiado las características de 172 variedades locales de trigo duro procedentes de 21 países mediterráneos, cultivadas junto con veinte variedades modernas en seis ambientes del norte y sur de España. Sus resultados se publican en la revista Plos ONE.
Se extendió hace más de 10.000 años por la cuenca mediterránea, dejando a su paso por cada región diversas variedades locales
El trigo duro es un cultivo típicamente mediterráneo, ya que para su producción requiere ambientes moderadamente secos y con elevada temperatura y radiación durante el crecimiento de los granos.
Domesticado durante la revolución neolítica en el Creciente Fértil (Siria, Turquía y Líbano), al igual que el trigo panadero, se extendió hace más de 10.000 años por toda la cuenca mediterránea hasta llegar a España, dejando a su paso por cada región diversas variedades locales o landraces genéticamente más próximas a las variedades silvestres cuanto más cerca están de su centro de origen.
Los estudios de asociación genética establecen la relación estadística entre ciertas variables genéticas y los caracteres del fenotipo (rasgos físicos y conductuales) que determinan. En las plantas, permiten averiguar relaciones de consanguinidad entre poblaciones y establecer qué características genéticas son decisivas para adaptar los cultivos a las condiciones ambientales derivadas del cambio climático global.
Los rasgos fenotípicos estudiados en este trabajo incluyen, entre otros, épocas de floración, biomasa, resistencia a sequía, arquitectura foliar, fotosíntesis, proteínas y rendimiento y sus componentes.
Cinco subpoblaciones genéticas
El estudio estadístico ha permitido dividir los trigos en cinco subpoblaciones genéticas, una con todos los cultivos modernos y otras cuatro muy relacionadas con el origen geográfico de las variedades locales: el este del Mediterráneo, los Balcanes orientales y Turquía, Balcanes occidentales y Egipto, y el Mediterráneo occidental.
Este es el primer estudio publicado utilizando variedades locales de trigo duro del Mediterráneo y cultivos modernos que muestran una relación fiable entre estructuras de las poblaciones genéticas y fenotípicas, y la conexión de ambos con el origen geográfico de las variedades locales.
Además, los resultados demuestran que pueden encontrarse grandes similitudes entre las distancias genéticas y la respuesta adaptativa del trigo duro a diferentes ambientes, incluyendo los derivados del cambio climático global.
Referencia bibliográfica:
Soriano, JM ; Villegas, D; Aranzana, MJ; Garcia del Moral, LF; Royo, C. Genetic Structure of Modern Durum Wheat Cultivars and Mediterranean Landraces Matches with Their Agronomic Performance. Plos ONE, 11(8), Agosto 2016. e0160983. DOI: 10.1371/journal.pone.0160983.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Hallan las huellas de las mutaciones en los órganos expuestos al humo

Así ataca el tabaco a nuestro ADN para provocar 17 tipos de cáncer

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La ciencia demostró hace décadas que el tabaquismo aumenta el riesgo de cáncer. Ahora, un nuevo estudio relaciona por primera vez varias clases de tumores con el daño genético que sufren los órganos y tejidos de los fumadores. Y aporta datos contundentes: consumir un paquete al día durante un año causa 150 mutaciones en las células de los pulmones.

<p>Fumar es un factor de riesgo para al menos 17 tipos de cáncer y está detrás de más de seis millones de muertes cada año. / <a href="https://www.flickr.com/photos/anitapenagos/364024475/sizes/m/" target="_blank">Ana Penagos</a></p>
Fumar es un factor de riesgo para al menos 17 tipos de cáncer y está detrás de más de seis millones de muertes cada año. / Ana Penagos
El humo del tabaco contiene más de 7.000 productos químicos, entre ellos, más de 70 conocidos por ser potenciales carcinógenos. La literatura científica insiste desde hace años en que fumar es un factor de riesgo para al menos 17 tipos de cáncer y está detrás de más de seis millones de muertes cada año. Sin embargo, los mecanismos por los cuales se daña el genoma y se producen las mutaciones que desencadenan la enfermedad aún no se entendían completamente.
Ahora, un equipo internacional de investigadores ha demostrado por primera vez que el hábito de fumar aumenta el riesgo de cáncer al causar mutaciones en los tejidos directa e indirectamente expuestos al humo. Los resultados se publican esta semana en la revista Science.
El estudio, liderado por científicos del Laboratorio Nacional de Los Alamos (Nuevo Mexico, EE UU) y del Instituto Wellcome Trust Sanger de Gran Bretaña, identifica los signos de mutación asociados al tabaco tras el análisis del genoma de más de 5.000 tumores humanos de fumadores y no fumadores.
Han demostrado que fumar aumenta el riesgo de cáncer al causar mutaciones en los tejidos expuestos al humo
“La secuenciación de los genomas del cáncer y el examen de las firmas mutacionales nos proporciona nuevas pistas sobre los procesos que causan los tumores. Este estudio puede preparar el camino para nuevas estrategias de prevención”, explica a Sinc Ludmil B. Alexandrov, investigador del laboratorio estadounidense y uno de los autores del trabajo.
Los expertos han medido el daño genético causado en diferentes órganos del cuerpo y han descrito los mecanismos que originan las mutaciones en el ADN.
En su estudio encontraron que los fumadores acumulaban un promedio de 150 mutaciones adicionales en cada célula pulmonar –97 en las células de laringe, 39 en las de faringe, 23 en las de boca, 18 en las de vejiga y 6 en las de hígado– por cada año fumando un paquete de cigarrillos al día.
“Las mutaciones asociadas con el humo del tabaco son más complejas de lo que se pensaba anteriormente”, añade Alexandrov. "El tabaco daña el ADN en los órganos directamente expuestos al humo y acelera un reloj celular mutacional en los órganos que están directa e indirectamente expuestos".
Humo del tabaco y cáncer
El estudio ha identificado las ‘firmas’ de mutación y los mecanismos epigenéticos en las miles de secuencias del genoma analizadas. "El genoma de cada tumor proporciona una especie de registro arqueológico de las exposiciones causantes de las mutaciones que conducen al cáncer”, apunta Mike Stratton, del Instituto Wellcome Trust Sanger.
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Mutaciones producidas anualmente en cada célula (de pulmón, laringe, faringe, boca, vejiga e hígado) al fumar un paquete al día. / Broad Institute
Todos los cambios en el ADN –inofensivos o cancerosos– se deben a procesos de mutación endógena o exógena. Cada proceso deja una firma en el código de ADN que queda impresa en los pares de bases del genoma de esa célula, identificadas por las letras A, T, G y C.
El nuevo estudio encontró más de 20 huellas de mutaciones en los 17 tipos de cáncer asociados con el tabaquismo. Sin embargo, solo cinco de estas marcas fueron significativas en los cánceres sufridos por los fumadores. 
El genoma de cada cáncer proporciona una especie de registro arqueológico de las exposiciones causantes de las mutaciones
Algunos tipos de cáncer tenían solamente una firma mutacional elevada en fumadores, mientras que otros tenían múltiples. Según los autores, la firma 4 es particularmente destacada en los cánceres de tejidos directamente expuestos al humo, como los pulmones y la laringe, y se produjo con menos frecuencia en los cánceres de tejidos indirectamente expuestos, como la vejiga.
Por su parte, la firma 5 –el signo mutacional más ampliamente difundido– se encontró en todos los tipos de cáncer y desencadenó mutaciones regulares en los fumadores frente a los no fumadores.
“Los órganos que no están en contacto con el humo inhalado no tienen la misma firma mutacional directa que se ve en los pulmones”, afirma Alexandrov. “Sin embargo, existe otra en todas las células cancerosas que acelera la tasa de mutación en las células de fumadores. Cuantas más mutaciones tenga una célula, más probabilidades hay de que una de ellas esté en un gen causante de cáncer y lo provoque”.
Apenas había pequeñas diferencias en los cambios epigenéticos que sufrieron los tumores de fumadores frente a los de no fumadores. “Esto sugiere que son las mutaciones genéticas el principal mecanismo por el cual el tabaquismo aumenta el riesgo de cáncer”, concluyen los autores. 
Referencia bibliográfica:
L.B. Alexandrov; Y.S. Ju; K. Haase; P. Van Loo; I. Martincorena; S. Nik-Zainal; P.J. Campbell; M.R. Stratton; T. Shibata. ‘Mutational signatures associated with tobacco smoking in human cancer’. Science, 3 de noviembre de 2016. http://science.sciencemag.org/cgi/doi/10.1126/science.aag0299

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Medicina culinaria: recetan menos remedios y mejor comida

Salud
Una nueva tendencia se impone entre los médicos: aprenden a cocinar para enseñarle cómo modificar hábitos a sus pacientes.

Luego de más de 20 años en la práctica médica, el médico estadounidense John Príncipe se cansó de repartir píldoras y ver que sus pacientes igual continuaban enfermos y no les ayudaba en nada a cambiar sus vidas, hasta que un día asistió un curso de cocina saludable en Napa Valley, California. El taller enseñaba a los profesionales de la salud los conceptos básicos de la nutrición y el ejercicio, centrándose no sólo en lo que se debe comer, sino también en la forma de cocinar.
La nueva medicina culinaria proporciona a los médicos información basada en la evidencia sobre educación alimentaria para los pacientes. Conceptos importantes de la nutrición se imparten a través de clases prácticas de cocina que ayudan a los médicos a comprender el diálogo práctico que pueden tener con sus pacientes sobre el cambio de estilo de vida.
¿Es una moda? Lo cierto es que cada vez hay más enfermos (y cada vez más jóvenes) de diabetes, hipertensión o cáncer. Al tiempo que el sobrepeso y la obesidad se considera una plaga mundial de los países desarrollados. Las condiciones relacionadas con la dieta, como la diabetes y las enfermedades del corazón, siguen siendo  las principales causas de muerte en Estados Unidos, pero muchas personas no saben lo que la comida sana puede hacer por ello. En ocasiones, los médicos tampoco lo saben.
Príncipe conduce clases de cocina en temas tales como la salud digestiva y el control de azúcar en la sangre. Enseña a los pacientes a preparar sus propios platos saludables, como leche de nuez para aquellos que no pueden ingerir productos lácteos, o chucrut y otros alimentos fermentados para la salud gastrointestinal.
En el Centro Culinario Goldring para Medicina, su director, el médico y chef Timothy Harlan, orienta a sus alumnos para que sean capaces de asesorar a sus futuros pacientes en términos concretos: cómo cambiar los snacks de papas fritas por frutos secos, por ejemplo.
En otros centros ofrecen clases orientadas a proporcionar a los médicos conocimientos que no se imparten en la facultad acerca de la dieta, estilo de vida, la nutrición y cómo se relacionan con la enfermedad: se enseña desde la perspectiva de la comida los aspectos prácticos de lo que los pacientes enfrentan día a día cuando tratan de hacer un cambio sustancial en sus vidas.
La nutrición puede ser enseñada. En Georgetown University Medical Center, Thomas Sherman, neuroendocrinólogo molecular, ha luchado para que se ponga esto en el plan de estudios como un nuevo curso, integrando el  metabolismo, la nutrición y la endocrinología.
Demostraciones grupales en salas de conferencias con pocos cuchillos, una tabla de cortar, y una sartén portátil. Esas pocas herramientas son suficientes para mostrar a sus pacientes cómo cocinar un grano entero con verduras frescas picadas y una vinagreta hecha en casa, una receta con un sinfín de variaciones.
Príncipe dice que escribe tan pocas recetas que los visitadores médicos ya no lo visitan más, le gusta usar su talonario de recetas médicas para las recetas de cocina. Esta nueva medicina puede transformar totalmente la visión de nuestros médicos, es una revolución desde adentro de las universidades y esto hará que los médicos se reconcilien con su profesión siendo cada vez más creativos.
Ya está probado por la ciencia que la alimentación influye en muchas enfermedades, sobre todo en las más comunes de los países avanzados y que conllevan enormes costos económicos.Los países que han cambiado sus costumbres alimenticias acercándose a la comida industrial (azúcares y alimentos procesados) se están enfermando y están desarrollando los mismos problemas de salud que otros países occidentales.
Aunque no podemos pretender que todos los problemas de salud se resuelvan con la alimentación, llevar una vida equilibrada y una dieta saludable puede conseguir que vivamos mejor más tiempo, que enfermemos menos y que necesitemos menos medicamentos.
La oportunidad de utilizar la medicina culinaria para prevenir y tratar la enfermedad es sustancial, y la medicina culinaria debe ser considerada como parte tanto de la historia médica como del plan de tratamiento. Todos los médicos deben ser capaces de escribir las recetas culinarias de la medicina y saber cómo los alimentos, así como la medicina, trabajan en el cuerpo.

martes, 1 de noviembre de 2016

Y DEJA MILLONES PAGADOS POR GILIPOYAS

Cosmética que fomenta la incultura científica.








AMERICA VALENZUELA

Con células madre, ADN vegetal, probióticos, activadores de los genes
 clock, recuperadores de la velocidad de las enzimas... En los últimos años los anuncios de cosmética se han llenado de términos científicos que impresionan a algunos consumidores. En su inmensa mayoría transmiten mensajes absurdos, confunden y fomentan la incultura científica. EL AUTOR



La industria cosmética tiene todo en su mano para el éxito. Vende belleza, placer, evasión, ilusión, cuidado personal y mental. Son productos que se venden solos. Para qué meterse en sinsentidos científicos. Sin embargo, los creativos han descubierto un mundo lleno de tecnicismos de laboratorio que quieren explotarhasta el paroxismo.

Personalmente, disfruto mucho de productos de belleza y aseo. Me encanta parar el mundo un rato al día y relajarme disfrutando de los aromas, texturas y efectos sobre mi piel y cabello. Para elegir productos esquivo las paparruchadas científicas, me fijo en el espíritu de la línea, pruebo las muestras y leo los ingredientes. Porque encontrar información honesta sobre el producto en su envase es misión imposible. 

Muy elocuente fue el toque de atención de la FDA (la Agencia que regula los fármacos y alimentos en Estados Unidos) a Lancôme (de L'Oreal). La marca aseguraba que sus productos activaban los genes y estimulaban la producción de proteínas de la juventud. La agencia instó a la compañía a dejar de publicitar esos productos para el cuidado de la piel utilizando un lenguaje médico. O en el caso de que quisieran mantener sus afirmaciones se le exigía las mismas evidencias que a un medicamento.

Aquí en Europa, la Autoridad Italiana de Competencia multó por motivos parecidos a Clinique (de Estée Lauder). No parece haber servido de mucho.

En el otro extremo está "lo natural". El término también ha sido pervertido por la industria. Sin químicos, sin conservantes, 100% natural, aceites naturales de salud, biohidratante casera, con plantas adaptogénicas o con raíces milenarias, son algunos de los reclamos que se pueden leer en este tipo de productos. Para lograr que el consumidor crea que está comprando artículos fabricados en comunión con un concepto de naturaleza cándido, visten sus productos con esos mensajes que también contribuyen a la incultura científica. Pero la realidad es que la naturaleza no es amable, sino despiadada y ajena a sentimentalismos. Y la química o lo sintético no es sinónimo de veneno.

Otra práctica que confunde al consumidor (y que está prohibida) es resaltar que los productos están libres de algún componente, dando a entender que es dañino, o que los productos que sí lo tienen son peores. Por ejemplo, los aceites minerales, siliconas (ambos típicos de las cremas hidratantes) o los parabenos (conservantes que mantienen los cosméticos libres de hongos y otros microbios). En este último caso, es necesario saber que hay muchas clases de parabenos; los que se usan en cosmética y en las proporciones permitidas son seguros.Sin embargo, el consumidor empezó a rechazar todos confundido por los mensajes alarmistas que recorren la red y aseguran que todos son cancerígenos. La industria aprovechó esta nueva tendencia para hacer caja lanzando nuevos productos sin parabenos, aunque no sean malos, y los ha sustituido por otros conservantes, que no son necesariamente mejores.

Algunos afirman que los anuncios de cremas nos dicen lo que queremos oír. Yo no quiero oír mentiras.

Tu actividad en Facebook habla de tu esperanza de vida

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Un  estudio con 12 millones de usuarios de Facebook, llevado a cabo por investigadores de EE UU, indica que la utilización de esta red social está asociada con una menor mortalidad, siempre que sirva para mantener y mejorar los vínculos sociales en el mundo real.
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<p>En la muestra de usuarios, los investigadores analizaron el número de amigos, la cantidad de fotos, las actualizaciones de estado y los mensajes enviados para ver si las personas más activas vivían más tiempo. / Fotolia</p>
En la muestra de usuarios, los investigadores analizaron el número de amigos, la cantidad de fotos, las actualizaciones de estado y los mensajes enviados para ver si las personas más activas vivían más tiempo. / Fotolia
Un grupo de sociólogos de la Universidad de California en San Diego (EE UU) ha liderado una investigación en la que se han comparado los perfiles de usuarios de Facebook con los registros de salud públicos. Los resultados, publicados en la revista PNAS, muestran que actividades habituales en esta red social, como aceptar solicitudes de amistad o publicar y etiquetar fotos –lo que se relaciona con interacciones sociales en el mundo real­– se asocian estadísticamente con un bajo riesgo de mortalidad. 

“Interactuar
 on line parece ser saludable cuando esta actividad es moderada y complementa las relaciones en el mundo real”, señala William Hobbs, investigador de la universidad californiana y primer autor del trabajo. Por el contrario, “se convierte en negativa cuando el usuario pasa mucho tiempo conectado con poca evidencia de mantener interacciones reales con la gente”, agrega. Según los autores, la investigación confirma lo que los científicos han sabido durante mucho tiempo: que las personas con vínculos sociales fuertes viven más tiempo. Se documenta por primera vez que esa ventaja ocurre también on line en el mundo de las redes sociales.
Estudio con 12 millones de usuarios
Para realizar el estudio, el equipo comparó la actividad de 12 millones de perfiles de usuarios en Facebook con registros en el Departamento de Salud Pública de California. Para preservar la privacidad, después de hacer coincidir automáticamente el nombre y la fecha de nacimiento, los datos fueron anonimizados y agregados. Todos los datos fueron observacionales.
Los investigadores estudiaron el recuento de actividad en Facebook durante seis meses, comparando la actividad de los que aún vivían con los que habían muerto. Todos los individuos estudiados nacieron entre 1945 y 1989, y todas las comparaciones se hicieron entre personas de edad y sexo similares.
El primer hallazgo del estudio indica que aquellos que están en Facebook viven más tiempo que los que no están. En un año concreto, el usuario medio de esta red social es aproximadamente un 12% menos propenso a morir que los que no la usan. Sin embargo, los autores señalan que la medida puede estar influida por las diferencias sociales y económicas entre los grupos de usuarios y no usuarios.
En la muestra de usuarios de esta red social, los investigadores analizaron el número de amigos, la cantidad de fotos, las actualizaciones de estado y los mensajes enviados para ver si las personas más activas vivían más tiempo. En estas comparaciones, controlaron el análisis no sólo por edad y género sino también por el estatus de relación, el tiempo que habían estado en Facebook y el uso de teléfonos inteligentes (un indicador de ingresos).
El estudio encontró que las personas con redes sociales medianas o grandes vivían más tiempo que las que tienen redes más reducidas, un hallazgo consistente con estudios clásicos de relaciones sociales off line y longevidad.

Experiencias sociales y salud
Aquellos usuarios con los niveles más altos de integración social off line –medida mediante la publicación de más fotos, indicativo de actividad social cara a cara– tienen la mayor longevidad. Las interacciones sociales on line, como escribir mensajes en el muro y enviar mensajes, mostraron una relación no lineal: los niveles moderados se asociaron con la mortalidad más baja.
Los autores también observaron que los usuarios de Facebook que aceptaban la mayoría de las solicitudes de amistad eran los que vivían más tiempo. No hubo una correlación observable para los que enviaban más solicitudes. “Este hallazgo fue un poco decepcionante –señalan los investigadores– ya que sugiere que las intervenciones de salud pública instando a las personas a salir y tratar de hacer más amigos podrían no tener ningún efecto sobre la salud”.
¿Ser popular te hace vivir más? Tal vez. “Podría ser que los individuos que tienen probabilidades de vivir más tiempo son más atractivos para los otros. Pero esto necesita más investigación”, dice Hobbs.
Según explica James Fowler, director del estudio, “la asociación entre la longevidad y las relaciones sociales fue identificada por la epidemióloga social Lisa Berkman en 1979 y ha sido replicada cientos de veces desde entonces. De hecho, un metanálisis reciente sugiere que la conexión puede ser muy fuerte. Las relaciones sociales parecen ser tan predictivas de la vida útil como el tabaquismo, y más predictivas que la obesidad y la inactividad física”, destaca.
Ahora con este estudio, los investigadores tratan de demostrar que las relaciones on line también están relacionadas con la longevidad.
A los autores les gustaría que su investigación fuera un punto de partida para posteriores estudios que condujeran a una mejor comprensión de qué clase de experiencias sociales on line son beneficiosas para la salud.
Referencia bibliográfica:
William R. Hobbs, Moira Burke, Nicholas A. Christakis, James H. Fowler. “Online social integration is associated with reduced mortality risk”. PNAS (31 octubre, 2016).