lunes, 16 de enero de 2017

LA CAPITAL ARGENTINA ES MAS PELIGROSA QUE VIETNAM



Tambien alli ha habido picaduras  de viboras venenosas

LA FARMAFFIA

PREMIO NOBEL DENUNCIA QUE A LA INDUSTRIA FARMACEUTICA SOLO LE INTERESA LA RENTABILIDAD CAPITALISTA


El Premio Nobel de Medicina inglés, Richard J. Roberts, denunció que las grandes empresas farmacéuticos operan bajo “un concepto capitalista” que coloca  primero los beneficios económicos a la salud humana y que su prioridad es responder a las exigencias de los mercados financieros.
   Roberts, ganador del Premio Nobel en 1993, señaló  que la investigación en la salud humana no puede “depender sólo de la rentabilidad económica de ciertas empresas” y aseveró que la industria farmacéuticas quiere servir a los mercados de capital”.
   “El error es que no se trata de una industria más en el mecanismo económico, sino que estamos hablando de nuestra salud y nuestras vidas y las de nuestros hijos y millones de seres humanos”, afirmó Roberts.
    El científico insistió que la industria farmacéutica “se ha olvidado de servir a las personas” y su prioridad es  “preocuparse sólo de obtener beneficios económicos”.
“He comprobado cómo en algunos casos los investigadores dependientes de fondos privados hubieran descubierto medicinas muy eficaces que hubieran acabado por completo con una enfermedad”,  pero la prioridad para la industria no es acabar con la enfermedad, sino vender medicamentos, explicó el declaraciones al periodismo.
  “Las farmacéuticas a menudo no están tan interesadas en curarle a usted como en sacarle dinero, así que esa investigación, de repente, es desviada hacia el descubrimiento de medicinas que no curan del todo, sino que cronifican la enfermedad y le hacen experimentar una mejoría que desaparece cuando deja de tomar el medicamento”, le imputó, duramente, a la industria.
   Roberts subrayó que en “habitual que la industria esté interesada en líneas de investigación no para buscar curas a ciertas enfermedades, sino que sólo para cronificar dolencias con medicamentos cronificadores mucho más rentables que los que curan del todo y de una vez para siempre”.
   “Y no tiene más que seguir el análisis financiero de la industria farmacológica y comprobará lo que digo”, enfatizó.
  Desde hace un tiempo que Richard J. Roberts tiene a la industria farmacéutica en la mira, pues  en mayo de este año había denunciado a un portal europeo que “curar enfermedades no es rentable” para los grandes laboratorios, desnudando la trama secreta detrás de uno de los sectores más codiciosos del capitalismo moderno.
   El especialista volvió a imputarle a la industria  “anteponer sus negocios antes que la salud mundial”, durante una entrevista concedida a la revista digital PijamaSurf.
   En una nueva crítica al sistema imperante en el mundo, Roberts se quejó porque “la investigación en la salud humana no puede depender sólo de la rentabilidad económica de ciertas empresas”.
     Richard John Roberts nació en Derby, Inglaterra, en 1943 y se destacó como docente de la   Universidad de Harvard y en el Cold Spring Harbor Laboratory de Nueva York. Desde 1992 dirige los trabajos de investigación de New England Biolabs, en Beverly.
   El científico obtuvo el premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1993, compartido con Phillip A. Sharp, por su trabajo sobre los intrones, fragmentos de ADN.

sábado, 14 de enero de 2017

CUMPLO 10 AÑOS...GRACIAS

EL BLOG CUMPLE 10 AÑOS,QUE NO ES POCO,TIENE UN PROMEDIO DE 300 VISITANTES DIARIOS CON PICOS DE TRES MIL.
HAY GENTE QUE ME SIGUE,PERO QUIZÁS DEBERÍA TENER MAS.
DEPENDE DE UDS.PORQUE LAS EDITORIALES PONEN ANUNCIOS DE REVISTAS Y LIBROS.
POR ELLO NO GANO GRAN COSA,PERO ME PERMITE PAGAR LA REHABILITACIÓN DE MI  HIJA TAMARA QUE PERDIO PARTE DE CEREBRO EN UNA CAÍDA. 
GRACIAS Y SEGUIRÉ PORQUE ESTO ME GUSTA.
NOS SEGUIREMOS ENCONTRANDO.
La granadina Esther García es cofundadora de la empresa Eneso

Esta ingeniera va a lograr que los discapacitados utilicen tabletas y ‘smartphones’

Un periférico sustituye al ratón y al teclado para controlar el ordenador con la cabeza, y un software hace que personas con autismo puedan comunicarse con pictogramas. Estos son algunos de los desarrollos que ha puesto a punto Esther García Garaluz, cofundadora de la firma Eneso. La empresaria ha sido una de las ganadoras del premio de MIT Technology Review para innovadores menores de 35 años.
.
<p>Esther García Garaluz es cofundadora de la firma Eneso, que desarrolla dispositivos para personas con discapacidad. /  MIT Technology Review</p>
Esther García Garaluz es cofundadora de la firma Eneso, que desarrolla dispositivos para personas con discapacidad. /  MIT Technology Review
La ingeniera de telecomunicaciones Esther García Garaluz (Motril, Granada, 1981) decidió poner en marcha hace seis años, junto con su socio Salvador Sancha, la firma Eneso, ubicada en el Parque Tecnológico de Málaga. Esta empresa está dedicada al desarrollo de dispositivos y software que permitan que las personas con discapacidad puedan acceder a ordenadores, smartphones y tabletas de manera sencilla.
“Detectamos que había una necesidad en el mercado, vimos que los productos comercializados estaban muy anticuados y pensamos que podíamos innovar en este ámbito. Nuestro objetivo era que las personas con necesidades especiales pudieran hacer uso de las nuevas tecnologías”, comenta a Sinc García Garaluz, consejera delegada de la compañía.     
El primer dispositivo que desarrollaron la ingeniera y su socio se denomina enPathia, “un periférico que sustituye al ratón y al teclado y que permite controlar el ordenador o la tableta con los movimientos de la cabeza. Está pensado para personas que hayan perdido la movilidad del cuello para abajo, como tetrapléjicos, pacientes de enfermedades neurodegenerativas o con parálisis cerebral grave”, explica. 
IMG_4720
El periférico enPathia sustituye al ratón y al teclado convencional y permite controlar el ordenador o la tableta con los movimientos de la cabeza. / Eneso
El aparato puede sujetarse con una cinta o acoplarse a unos auriculares. Al mover la cabeza a izquierda, derecha, arriba y abajo, el usuario controla el puntero igual que si lo hiciese con un ratón convencional. Tiene posibilidad de hacer clic, doble clic y sacar un teclado en la pantalla. Si se para en un punto, el sistema lo detecta, sale un menú y con un movimiento puede elegir la opción que desee.
Su dispositivo enPathia permite controlar el ordenador o la tableta con los movimientos de la cabeza
Alternativa a los rastreadores del movimiento ocular
Cuando la firma lanzó la primera versión de enPathia en 2010, la única alternativa existente eran los rastreadores del movimiento ocular, “que eran muy caros y complicados de configurar”, dice García Garaluz. “Desde entonces, hemos introducido algunas mejoras como, por ejemplo, la posibilidad de incluir pictogramas en el menú de selección de clics del ratón para personas sin lectoescritura”.
La próxima versión, inalámbrica y más compacta, además de ser compatible con Windows, Linux y MacOS también lo será con Android.
El software del dispositivo, libre y de código abierto, también es obra de los ingenieros de Eneso. “Cuando lo desarrollamos se incluyó en una lista de distribución de Linux, denominada Guadalinex, que es la que se usa en los centros públicos de Andalucía”, comenta la directiva.
La empresa ha logrado distribuir este producto en países europeos, Latinoamérica, Estados Unidos y Sudáfrica.
verbo
Verbo es un 'software' dirigido a personas con problemas de comunicación. / Eneso
‘Software’ de comunicación
Además de enPathia, la firma ha desarrollado otros productos como Verbo, un software de comunicación aumentativa alternativa basado en pictogramas para que personas con autismo o cualquier otra discapacidad que impida el habla puedan comunicarse y realizar actividades educativas.
“Mediante este software, los usuarios pueden comunicarse de forma sencilla y efectiva utilizando su ordenador, tableta o smartphone. Y pueden hacerlo de la forma que mejor se adapte a sus características físicas, mediante pantalla táctil, pulsadores y movimiento de los ojos”, dice García Garaluz.
Los productos de Eneso son mayoritariamente adquiridos por asociaciones que trabajan para facilitar la inclusión de personas discapacitadas
Estimular los sentidos
Otro ámbito en el que está trabajando Eneso es en el desarrollo de la electrónica y del software de control de salas sensoriales, que son entornos interactivos en los que se incluyen elementos de estimulación visual, sensorial y auditiva, como tubos de burbujas con luz, fibra óptica luminosa, camas de agua vibroacústica, piscinas de bolas interactivas, etc.
Según Explica García Garaluz, su sistema, llamado Sense, “permite realizar terapias con personas con discapacidad grave –que tienen problemas para integrar los estímulos del entorno–, de todas las edades, desde atención temprana hasta adultos, con el objetivo de fomentar al máximo las capacidades sensoriales y así el desarrollo cognitivo”.
sala_sensorial_2
Las salas sensoriales permiten realizar terapias con personas con discapacidad severa, que tienen problemas para integrar los estímulos del entorno. / Eneso
Los productos de la firma malagueña son mayoritariamente adquiridos por asociaciones y colectivos que trabajan para facilitar la inclusión de personas discapacitadas, “de modo que el número de usuarios que pueden utilizarlo y el impacto integrador de la tecnología son mayores”, destaca su cofundadora. 
Como señaló el profesor de telecomunicaciones de la Universidad Europea de Madrid Víctor Padrón, que formó parte del jurado del premio Innovadores menores de 35 España 2016, “hay un extraordinario ingenio en el diseño de productos como enPathia, pero más que un proyecto concreto, merece la pena destacar la creación de una exitosa empresa dedicada a acercar las nuevas tecnologías a colectivos con necesidades especiales, por lo que se ha convertido en un referente internacional".

viernes, 13 de enero de 2017

Por una psicología sin ajardinamientos

por Marino Pérez


El catedrático de Psicología Marino Pérez pone en duda la credibilidad de la psicología positiva y la califica como “una ciencia que hay que sostener con alegatos porque no se sostiene por sí misma”r

 

.
Sin dejar de reconocer la legitimidad de la carta de la Sociedad Española de Psicología Positiva y su comprensible defensa de la psicología positiva, no dejan de llamar la atención algunas “debilidades”, más que “fortalezas”, del alegato. Por lo pronto, parece que la propia psicología positiva abandona la “resiliencia” y la “positividad” a favor del cabreo y del malhumor, cuando encuentran algo que nos les gusta. De todos modos, lo que más sorprende, como defensa del carácter científico de la psicología positiva, es ver que, según parece también, es una ciencia sin teoría: “no es una teoría, sino un campo de estudio”, se dice. La psicología positiva se reconoce o arroga como la “ciencia de la felicidad” y, sin embargo, no tendría, entonces, una teoría de la felicidad, que investigarían sin saber qué es (si fuera así, sería como aquellos que fueran a explorar el polo Oeste sin plantearse qué es un polo terrestre).
“¿Es que la psicología no estaba interesada en el bienestar hasta la llegada de la psicología positiva?”
Pero lo cierto es que la psicología positiva tiene teoría, cómo no, siendo una de sus más conspicuas formulaciones la distinción entre hedonismo y eudaimonía, junto con el supuesto crecimiento en espiral (“upward spiral”) del mutuo fortalecimiento entre las emociones positivas, las relaciones sociales y la salud física. Se trata de una teoría debida a Barbara Fredrickson, considerada una de las investigadoras con mayor perfil científico dentro de la psicología positiva, que ella y sus colaboradores tratan de fundamentar con análisis matemáticos y bases genómicas. Una vez más, porque no es la primera, un análisis crítico de sus estudios muestra que están plagados de problemas que van desde la teoría y la conceptualización, pasando por las mediciones, a los análisis estadísticos e interpretaciones de los “hallazgos”. De uno de estos análisis críticos se hace eco la revista Materia, del que viene esta espiral de comentarios, y que tanto parece cabrear a la psicología positiva. En realidad, con quien debieran estar cabreados es con la reincidencia de Fredrickson.
“Mejor nos iría a los psicólogos con la Psicología, sin más, que ya bastantes problemas tiene para establecer su campo científico”
Si hubiera que quedarse con que la psicología positiva es un “campo de estudio”, en vez de una teoría, ello de por sí no define una ciencia. Si bien una ciencia tiene un campo (de teorías, conceptos, términos, procedimientos, métodos, etcétera), con algún “cierre” o recurrencia lógica y empírica, un campo de estudio sin teoría o con teorías “por los suelos” no se ve que sea una ciencia. Desde luego, no sería una gran ciencia, si acaso una ciencia que hay que sostener con alegatos porque no se sostiene por sí misma. Dejando aparte consideraciones de este tipo (difíciles de eludir si se quiere tratar a fondo del asunto), la pregunta sería de qué y cómo se puebla el campo de la psicología positiva. A lo que parece, de meter en su campo todo lo relacionado con “lo positivo” de la psicología de siempre y acotarlo con rótulos y vallas de psicología positiva, de modo que no se puede tocar ni entrar con “malas noticias”. ¿Es que la psicología no estaba interesada en el bienestar hasta la llegada de la psicología positiva en el año 2000?
Mejor nos iría a los psicólogos con la Psicología, sin más, que ya bastantes problemas tiene para establecer su campo científico, como para ajardinarlo y quedarse con lo que florece. Mejor le iría a la Psicología, sin andar por las ramas y sin dividirla en positiva y negativa.
— Marino Pérez, catedrático de Psicología de la Universidad de Oviedo

SE EQUIVOCO DE BLANCO