martes, 11 de abril de 2017

Determinan el origen y expansión de la fascioliasis humana en América del Sur





Científicos de la Universidad de Valencia, en colaboración con investigadores uruguayos, han determinado el origen y expansión en Sudamérica de la fascioliasis, una enfermedad emergente que afecta a 17 millones de personas. El trabajo demuestra que el caracol de agua dulce que la transmite es diferente en los diversos países sudamericanos y revela, mediante estudios moleculares, que el origen de la afección está en Uruguay, como consecuencia de la introducción del parásito durante la colonización española.

<p>Pequeño caracol de agua dulce, vector de la fascioliasis humana y animal en zonas bajas de América del Sur. / Mas-Coma y Bargues</p>
Pequeño caracol de agua dulce, vector de la fascioliasis humana y animal en zonas bajas de América del Sur. / Mas-Coma y Bargues
Científicos de la Unidad de Parasitología Humana de la Universidad de Valencia han demostrado por medio de análisis moleculares que el vector (un caracol de agua dulce) de la fascioliasis es diferente en las zonas andinas de las zonas bajas. La investigación es parte de la iniciativa mundial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) contra la fascioliasis humana y se ha publicado en la revista PLOS Neglected Tropical Diseases.
“La fascioliasis es una enfermedad emergente, que puede provocar la muerte en humanos y causa enormes pérdidas en ganado. Se trata de una afección causante del subdesarrollo de las comunidades afectadas y muy relacionada con el cambio climático, que actualmente se está expandiendo geográficamente y cuyo reservorio son especies de ganado”, explica Santiago Mas-Coma, catedrático de Parasitología de la Universidad de Valencia, experto de la OMS en enfermedades parasitarias y coordinador del grupo OMS/FAO/Naciones Unidas de la institución académica.
La principal aportación de la investigación es que la especie vectora, en este caso el caracol que transmite la enfermedad en Sudamérica, es diferente en las zonas altas andinas (Galba truncatula), como Bolivia y Perú, de las zonas bajas (Lymnaea neotropica), como Uruguay, donde esta enfermedad tiene una escasa afección en humanos.
El origen es consecuencia de la introducción del parásito y del vector mediante el manejo de ganado por los españoles en los primeros años de la colonización 
“El grupo, además, ha dilucidado el origen de la enfermedad en Uruguay. Es consecuencia de la introducción del parásito y del vector mediante el manejo de ganado por los españoles en los primeros años de la colonización cuando se transportaba la plata desde las minas de Potosí en Bolivia”, añade Mas-Coma.
En busca de los orígenes
María Dolores Bargues, catedrática de Parasitología de la Universidad de Valencia, ha desarrollado los estudios moleculares de la investigación. “Ha sido una ardua labor de secuenciación del parásito y sus vectores. Hace años desarrollamos unos marcadores de ADN que ahora nos han permitido analizar la trazabilidad de la enfermedad en el pasado y su correlación con los inicios de la colonización española en la época del Virreinato de Río de la Plata que se extendía desde Buenos Aires hasta el Alto Perú. Fue emocionante ir verificando cómo los datos moleculares iban progresivamente dibujando una dispersión de la enfermedad que se ajustaba a la historia de la colonización”, ha destacado.
El trabajo ha sido realizado en colaboración con la División de Laboratorios Veterinarios Miguel C. Rubino (DILAVE) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca de Uruguay. El proyecto ha sido financiado para toda América Latina por la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA), coordinada por Gerrit Viljoen, de la Sede Central de este organismo en Viena y forma parte del programa de la Organización Mundial de la Salud para erradicar la fascioliasis humana. En la investigación, además de Mas-Coma y Bargues, por parte de la Universidad de Valencia también ha participado el investigador Patricio Artigas, de la Facultad de Farmacia.
Valeria Gayo, veterinaria encargada de endoparásitos de la DILAVE, ha coordinado el Proyecto de la IAEA por parte latinoamericana. En Uruguay la información disponible sobre el ganado y su historia es muy superior a otros países de América. “Esta base de conocimiento y las aportaciones de Gayo y más expertos uruguayos han sido cruciales para un estudio cuyos resultados demuestran que no hay un riesgo serio de infección humana y que el principal vector en el país es diferente del que siempre se había pensado”, apunta Mas-Coma.
“A pesar de llevar trabajando más de 25 años sobre esta enfermedad en Bolivia, Perú y otros Países Andinos, ha sido un país no andino como Uruguay el que ha permitido un avance tan significativo para el conjunto de América. He aquí un bonito ejemplo de la importancia de la colaboración científica internacional y también de la denominada colaboración sur-sur”, completa el catedrático de Parasitología de la Universidad de Valencia.  
Referencia bibliográfica:
Bargues MD, Gayo V, Sanchis J, Artigas P, Khoubbane M, et al. (2017). "DNA multigene characterization of Fasciola hepatica and Lymnaea neotropica and its fascioliasis transmission capacity in Uruguay, with historical correlation, human report review and infection risk analysis". PLOS Neglected Tropical Diseases 11(2): e0005352. doi: 10.1371/journal.pntd.0005352

domingo, 9 de abril de 2017


Lucía Etxebarria
Escritora

Un enfermo no es un soldado

Un enfermo no es un soldado
REUTERS / SUSANA VERA
Un hombre, que está ciego en un ojo debido a un tumor, recibe un abrazo de la superviviente de cáncer Mamen Malagón después



"Escribir sirve para estimular la protección inmunológica, relajar y mejorar la calidad del sueño, ayudar a controlar la presión arterial y reducir el consumo de alcohol y fármacos. Además, reordena el pensamiento, promueve la conexión con los otros y disminuye las crisis depresivas. Parece mágico". Son palabras de James Pennebaker, psicólogo de la Universidad de Texas, que estudia los beneficios de la escritura terapéutica desde hace más de tres décadas.
Escribir cicatriza las heridas espirituales: Pennebaker se trasladó a Madrid tras las bombas de la estación de Atocha y trabajó en la escritura terapéutica con víctimas del atentado. En el 2009 publicó sus conclusiones: "La confrontación de hechos traumáticos mediante expresión escrita, tiene efectos positivos sustanciales".
Pero escribir cicatriza también las heridas físicas: Elizabeth Broadbent, de la Universidad de Auckland, asevera que la escritura funciona como cicatrizante
De momento, se ha realizado un estudio con 49 participantes a los que se les practicó una biopsia que les dejó una herida en el brazo y a los que se les pidió que escribieran durante 20 minutos al día.
Los investigadores fotografiaron sus lesiones hasta que curaron. Una mitad relataba en un papel sus pensamientos, experiencias traumáticas y emociones. La otra mitad escribía sobre sus planes del día evitando mencionar aspectos sentimentales.
A los 11 días, a un 76,2% de integrantes del primer grupo se les había curado la herida. Frente al 42,1% del segundo.
Escribir también ayuda a comunicarse con familiares y amigos, a asumir el duelo y la perdida. Incluso a moderar el dolor, porque el dolor depende de la percepción, y es más fácil de sobrellevar si se percibe con calma.
Pero escribir no cura el cáncer. La actitud no cura el cáncer. Ninguna palabra cura el cáncer. Tenemos que tener mucho cuidado con las palabras. Por ejemplo: tenemos que tener cuidado con la palabra 'luchador'. Cuando decimos "una luchadora contra el cáncer" o "la batalla contra el cáncer".
Se está poniendo últimamente de moda convertir a los enfermos en luchadores. Depositando en ellos y ellas toda la responsabilidad para curarse. Ocultando que para curarse de una enfermedad nada es más influyente que la inversión pública que se haga en investigación y en la calidad del sistema público de salud. Porque si llamamos "luchadores" a los enfermos, cuando la persona fallece parece que no ha luchado lo suficiente, que el responsable de perder la batalla es del propio enfermo.
Por no hablar de cuando se dice que si compras tal o cual producto, el producto invertirá en investigación contra el cáncer. Y suele ser un producto que utiliza componentes cancerígenos (compresas o tampones con blanqueantes, desodorantes con aluminio) y que invierte en investigación mucho menos de lo que invierte en la propia campaña de promoción del producto.
Es perverso. El enfermo no se cura solo con su actitud. Se cura con atención médica. Y si no se cura, nunca será, jamás, porque no puso de su parte.
Nuestro sistema está obsesionado con convertirlo todo en fracasos o éxitos individuales. Por eso parece que luchar es suficiente para curarse. Pero no lo es. La actitud cuenta, por supuesto, pero una enfermedad es arbitraria y azarosa, nadie la elige. La curación no depende de una lucha o un lacito sino de un diagnóstico a tiempo, de un buen tratamiento, de un buen equipo médico, de que se gaste dinero público en investigación.
Mientras escribo esto mi cuñada, en Estados Unidos, lleva meses esperando que le den hora para operarle de un cáncer, en una agonía de dolor. Después de pagar durante años un carísimo seguro médico. Y si no lo hubiera pagado habría fallecido, sin más. Ese es el sistema que quieren implantar aquí.
Por eso en lugar de exigirle a las personas enfermas que "luchen", deberíamos luchar todos porque no implanten aquí el sistema de salud norteamericano.
Porque nadie sale airoso de un cáncer luchando como si fuera un atleta olímpico. Porque nadie tiene un buen día solo sonriendo como recomienda el cuqui de Mr. Wonderful. Y porque nadie se hace a sí mismo, que es la frase preferida del sueño americano, de la insolidaridad, del neoliberalismo, del individualismo y de los narcisistas.
Porque todos nos hacemos unos a otros.

LOS FOLLADORES NO LLEGAN A VIEJOS

La obsesión por el sexo mata a los machos de estas serpientes


La temporada de apareamiento de la serpiente jarretera es frenética, sobre todo para los machos, protagonistas del #Cienciaalobestia, que durante varias semanas dedican toda su energía a la reproducción. El resultado es que envejecen más rápido y mueren antes y en peores condiciones que las hembras, que priorizan a corto plazo su bienestar al éxito reproductivo.
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<p>Una hembra de culebra rayada, de mayor tamaño, es perseguida por machos más pequeños durante la temporada de apareamiento en Norteamérica. / Christopher R. Friesen</p>
Una hembra de culebra rayada, de mayor tamaño, es perseguida por machos más pequeños durante la temporada de apareamiento en Norteamérica. / Christopher R. Friesen
Tras ocho meses de hibernación en madrigueras subterráneas, las culebras rayadas o serpientes jarreteras (Thamnophis sirtalis) de Norteamérica emergen en masa en primavera formando grandes aglomeraciones para reproducirse durante dos o cuatro semanas.
Los machos gastan toda su energía en el apareamiento, en lugar de protegerse contra el daño genético y celular asociado al envejecimiento
En ese periodo se suceden las orgías en las que miles de machos buscan desesperadamente aparearse con una hembra. La competencia es tan intensa que durante esas semanas los machos no comen, aprovechan todo su tiempo para procrear y se pelean por las hembras que no dedican más de tres días a la reproducción.
Científicos de la Universidad de Sidney en Australia han analizado cómo afecta este intenso periodo a una población de serpientes de Manitoba en Canadá y demuestran que los machos son incapaces de mantener una buena condición corporal, y envejecen más rápido que las hembras. Para demostrarlo midieron la longitud de los telómeros, un biomarcador del envejecimiento. 
El estudio, publicado en la revista Royal Society Journal Proceedings B, señala que los machos gastan toda su energía en el apareamiento, en lugar de protegerse contra el daño genético y celular asociado al envejecimiento. Por el contrario, las hembras priorizan la condición corporal y son más capaces de reparar el daño celular, lo que conlleva vidas más largas y mayores oportunidades en el futuro para reproducirse.  
Las hembras pueden almacenar el esperma durante 15 meses o más tiempo 
Las hembras se conservan mejor
"Aunque creemos que todas las hembras se reproducen cada año, solo permanecen en los lugares de apareamiento durante un corto período de uno a tres días, mucho menos que los machos que permanecen por lo menos una semana y hasta 21 días, lo que les hace envejecer más rápido y morir antes que ellas”, asegura Christopher R. Friesen, investigador en la Universidad de Sidney. 
A esto se añade el hecho de que, dependiendo de sus reservas de grasa y energía, “las hembras pueden almacenar el esperma durante 15 meses o más tiempo antes de utilizarlo para fecundar sus huevos”, explica el investigador.
Además de dar prioridad a la autopreservación antes que al sexo, las culebras tampoco pierden energía al cuidar a sus crías después del nacimiento.
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Los científicos estudiaron una población de culebras rayadas de Manitoba en Canadá. / Christopher R Friesen
Referencia bibliográfica:
Christopher R Friesen et al. "Age-related sex differences in body condition and telomere dynamics of red-sided garter snakes" Proceedings B 5 de abril de 2017 

sábado, 8 de abril de 2017

ELLAS SON SUPERIORES,PERO MANDAMOS NOSOTROS

Demostrado: las mujeres tienen más y mejor memoria que los hombres

Un estudio demuestra que ellas ganan en todas las pruebas planteadas por los investigadores

Demostrado: las mujeres tienen más y mejor memoria que los hombres
JOSÉ MANUEL NIEVES @josemnieves
En la eterna batalla entre los sexos, no resulta raro escuchar cómo las mujeres presumen de poder recordar las cosas mejor y durante más tiempo que los hombres. Y ahora un estudio científico les ha dado la razón. Las mujeres de mediana edad, en efecto, hacen gala de una memoria muy superior a la de los hombres de la misma edad en todos los test realizados, y ello a pesar de que, entre las féminas, la capacidad de memoria empieza a disminuir tras la menopausia. El trabajo acaba de publicarse en "Menopause", la revista que edita la Sociedad Norteamericana para la Menopausia.
Desafortunadamente, la pérdida de memoria por causa del envejecimiento es algo que está muy bien documentado científicamente. Los estudios epidemiológicos, en efecto, muestran que cerca del 75% de los adultos reportan pérdidas de memoria en distintos grados a medida que avanzan hacia la vejez. En particular, las mujeres confiesan a sus médicos padecer olvidos cada vez mayores y episodios de "neblina cerebral" durante su transición a la menopausia. Además, en esta etapa de sus vidas las mujeres están desproporcionadamente por encima de los hombres en cuanto se refiera al riesgo de padecer deterioros cognitivos y demencia senil.
Pues bien, a pesar de todos estos factores en su contra, el estudio demuestra claramente que las mujeres de mediana edad son capaces, aún, de superar ampliamente a los hombres de la misma edad en cualquier prueba de memoria que se les plantee.
La investigación se llevó a cabo sobre 212 hombres y mujeres con edades comprendidas entre los 45 y los 55 años, y evaluó tanto la memoria episódica como la función ejecutiva, el procesamiento semántico y la inteligencia verbal. Los valores se obtuvieron a partir de una completa serie de pruebas cognitivas y las mujeres salieron claramente victoriosas en todas ellas.
Además de comparar las diferencias entre ambos sexos en cuanto a memoria se refiere, el estudio halló también que las mujeres cercanas o en pleno proceso menopáusico superaban en algunas pruebas a las mujeres post menopáusicas. Los descensos en los niveles de estradiol tras la menopausia se asocian, específicamente, con una menor capacidad de aprendizaje y recuperación de las informaciones previamente recordadas. Sin embargo, tanto el almacenamiento de memoria como la consolidación de los recuersos se mantuvieron intactos.
En otras palabras, se acabó la discusión. Cuando una mujer afirma que algo sucedió de una forma y no de otra, lo mejor que puede hacer un hombre es mantener un discreto silencio, porque lo más seguro es que ella tenga la razón, Incluso si se encuentra en una de las etapas más delicadas de su vida.