miércoles, 17 de mayo de 2017

MORIR HARTO O DE HAMBRE


Últimas cifras sobre salud en el mundo

La OMS ya sabe de qué morimos


Casi la mitad de todas las muertes en el mundo ya cuentan con una causa registrada. Así lo reflejan los nuevos datos de la Organización Mundial de la Salud en su informe sobre estadísticas vitales en todos los países miembros. Publicado desde 2005, el trabajo incluye una serie de indicadores de mortalidad, enfermedad y sistema de salud.
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<p>De los 56 millones de muertes estimadas en 2015, 27 millones fueron registradas con una causa de fallecimiento. / <a href="http:/www.flickr.com/photos/zarrion101/7872433306/sizes/h; " target="_blank">Zarrion101</a></p>
De los 56 millones de muertes estimadas en 2015, 27 millones fueron registradas con una causa de fallecimiento. / Zarrion101
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha hecho pública hoy la última actualización de las estadísticas sanitarias –World Health Statistics–, que recopila desde 2005 las cifras sobre los 21 objetivos de desarrollo sostenible relacionados con la salud de sus 194 Estados miembro.
El informe cuenta con una serie de indicadores de mortalidad, enfermedad y sistemas sanitarios, y su objetivo es proporcionar una fotografía de las fortalezas y amenazas para la salud de la población mundial. Entre los aspectos que más se han mejorado se encuentran la recopilación de estadísticas vitales y de las causas de muerte por países.

Varios países han hecho avances significativos en el fortalecimiento de estos datos, entre ellos China, Turquía e Irán, donde ahora el 90% de las muertes se registra con información detallada, en comparación con el 5% en 1999. España registra, como la mayoría de los países europeos, el 100% de sus fallecimientos.
Así, de los 56 millones de muertes estimadas en 2015, 27 millones fueron registradas con una causa de fallecimiento. Una década antes, en 2005, solo un tercio de las defunciones tenían un motivo reconocido.
La información sobre las defunciones tiene como objetivo la planificación de medidas para mejorar la salud y la evaluación de las políticas sanitarias. "Si los países no saben qué hace que las personas se enfermen y mueran, es mucho más difícil saber qué hacer al respecto", ha explicado Marie-Paule Kieny, subdirectora general de la OMS en Sistemas de Salud e Innovación.

Más tratamiento para VIH pero menos vacunación

La reseña incluye también nuevos datos sobre los avances hacia la cobertura universal de la salud. Por ejemplo, en el tratamiento del VIH y uso de mosquiteras para prevenir la malaria ha aumentado enormemente desde el año 2000. También se han observado mejoras constantes en el acceso a la atención prenatal y del saneamiento.
Sin embargo, los datos negativos llegan en la protección ejercida por la vacunación infantil. Las cifras entre 2010 y 2015 disminuyeron ligeramente con respecto a entre 2000 y 2010. Además, el 9,3% de la población en cada país gasta más del 10% de su presupuesto familiar en atención de salud, un gasto que en muchos casos conlleva dificultades financieras.
Otro de los objetivos marcados para 2030 es reducir la tasa de mortalidad materna global a menos de 70 por 100.000 nacidos vivos. Esto supondría un gran salto ya que en 2015 la tasa fue de 216 por 100.000 nacimientos. España tiene un porcentaje de 5 muertes en ese estrato de población.

El alcohol, una droga global
Para las mismas fechas, la institución pretende poner fin a las epidemias de sida, tuberculosis, malaria y otras patologías tropicales, además de combatir la hepatitis y enfermedades transmitidas por el agua.
El consumo de drogas es un problema sanitario de primer nivel, de ahí que fortalecer la prevención y el tratamiento del abuso de sustancias sea uno de los propósitos de la OMS. En 2016, el nivel mundial de consumo de alcohol fue de 6,4 litros de alcohol puro por persona de 15 años o más. España supera la media con 9,2 litros de alcohol puro por persona.
Igual de importante es reducir a la mitad las muertes y lesiones por accidentes de tráfico en el mundo, ya que cerca de 1,25 millones de personas murieron en 2013 por esta causa, un 13% más que en 2000. De hecho, las lesiones por accidentes de este tipo son la principal causa de muerte entre los individuos de 15 a 29 años.
En España se dan 3,7 fallecimientos por cada 100.000 personas, pero llaman la atención los casos de Irán (32,1), Malawi (35), Tailandia (36,2) y Venezuela (45,1).   

Acabar con la pobreza y la violencia

El mundo se muere de hambre y de obesidad. Según los datos de la OMS, mientras el 22,9% de los niños menores de 5 años tienen un retraso en el crecimiento asociado a la malnutrición –que va desde el 6,1% en Europa hasta el 33,8% en el sudeste asiático–, el 6% de los menores de 5 años tienen sobrepeso –4,1% en África hasta 12,8% en Europa–.
Otra de las lacras a evitar son las diferentes formas de violencia y mortalidad relacionada. En 2015, hubo unos 468.000 asesinatos, que oscilaron entre 1,7 por 100.000 en la región del Pacífico occidental y 18,6 por cada 100.000 en América.
Por países, Japón o Luxemburgo cuentan con los índices más bajos (0,3 y 0,4 asesinatos), y Venezuela, el Salvador y Honduras los más altos (51,7; 63,2 y 85,7 respectivamente). España registra 0,8 homicidios por cada 100.000 personas.

martes, 16 de mayo de 2017

DE SELVA...NADA MONADA


Los primeros 'Homo' habitaron en zonas áridas y de pastizales

Una investigación de EEUU aporta datos sobre el contexto ecológico de la transición del australopiteco al 'Homo'

Una representación de la imagen que pudo haber tenido la homínido Lucy, a partir de los fósiles de sus huesos hallados.
Científicos de EEUU han constatado que los antepasados más antiguos del hombre actual habitaron en zonas áridas y de extensas llanuras con pastizales, según revela un estudio que publica la revista 'Nature'.
La investigación, desarrollada por la Arizona State University (ASU), aporta los primeros datos sobre el contexto ecológico de la época en que tuvo lugar el proceso de transición del australopiteco al 'Homo'.
Esa evaluación arroja luz sobre el entorno del fósil del homínido hallado en 2013 por expertos de la ASU en el yacimiento Ledi-Geraru en la región de Afar, en Etiopía, que, con 2,8 millones de años de antigüedad, se convirtió en el más antiguo encontrado hasta ahora del género 'Homo', al que pertenece el hombre actual.

MEDIO MILLÓN DE AÑOS

El análisis de ese fósil apuntó entonces a que la divergencia de nuestro género ocurrió casi medio millón de años antes de lo que se había concluido anteriormente.
Después de este descubrimiento, expertos de la ASU han centrado su atención en la reconstrucción del medioambiente de este antepasado para tratar de explicar por qué y cuándo apareció en esa zona del continente africano.

MÁQUINAS DEL TIEMPO

Para ello, los paleoantropólogos usaron fósiles como si fueran "máquinas del tiempo" para recrear aquellos entornos, de manera que si los restos de animales pertenecían a jirafas o monos podían deducir que estos se alimentaban de hojas de árboles, lo que, a su vez, indicaba que esa zona era boscosa y con precipitaciones de lluvia abundantes.
Si, por el contrario, los fósiles de animales apuntaban a que pastaban hierba, como hacen, por ejemplo, los antílopes, aquellos paisajes hubiesen sido extensas áridas planicies cubiertas de hierba.
En este sentido, la comunidad científica ha sostenido desde hace tiempo que el enfriamiento global y la expansión de ambientes herbáceos sentaron las bases para los comienzos del 'Homo'.
"Cada vez hay más pruebas que refuerzan esa conexión, pero, hasta ahora, no hemos tenido datos medioambientales concretos sobre los orígenes del 'Homo', toda vez que [ese momento] se ha retrasado", explica en un comunicado uno de los autores de este estudio, Joshua Robinson, del Instituto de Orígenes Humanos de la ASU.

ISÓTOPOS ESTABLES

El análisis de isótopos estables de fósiles de dientes llevó a estos investigadores a constatar que los primeros 'Homo' de Ledi-Geraru vivieron en extensos pastizales áridos. Los resultados demostraron que casi todos los animales hallados junto a esos primeros humanos en esa zona se alimentaban de hierba, incluidos algunos que también consumían cantidades significativas de hojas de árboles anteriores a hace 2,8 millones de años.
Por contra, la dieta del 'Homo' de Ledi-Geraru parece que no se distingue de la del australopiteco, lo que sugiere que los orígenes del hombre moderno no están marcados por un cambio alimenticio.
"No nos sorprendió demasiado el hecho de la que la dieta de los primeros 'Homo' fuera similar a la del australopiteco. Pero sí nos sorprendió que su dieta no cambiara cuando sí lo hizo la de todos los animales del entorno", señala otro de los expertos, Chris Campisano.
Al situar al 'Homo' de Ledi-Geraru en un contexto regional, los científicos deducen que los medioambientes en esta zona de África oriental no eran homogéneos en ese periodo.
La ecología del bajo valle de Awash pasó de ser un paisaje húmedo y arbolado hace unos 3 millones de años, coincidiendo con la desaparición del australopiteco, a uno seco y cubierto de pastizales hace 2,8 millones de años, con la aparición del 'Homo'.

EL VALLE DE LUCY

En esta zona del valle Awash, en Hadar -a unos 30 kilómetros de Ledi-Geraru-, se encontraron en 1974 los famosos fósiles del homínido Lucy, un 'Australopiteco afarensis' de 3,2 millones de años de antigüedad.
No obstante, la secuencia geológica en Hadar acaba hace unos 2,95 millones de años y, por tanto, no hay información sobre el importante periodo de transición que abarca el final del australopiteco y los primeros 'Homo'.
"Aunque la especie de Lucy sobrevivió a muchos cambios medioambientales en la secuencia de Hadar, parece que la especie fue incapaz de sobrevivir cuando se extendieron los paisajes abiertos en la zona de Afar durante el Plioceno tardío", apunta John Rowan, del ASU.

Las mujeres con discapacidad sufren discriminación en sexualidad y maternidad

    La múltiple discriminación a la que se ven sometidas las mujeres con discapacidad las hace más vulnerables a vivir situaciones de violencia y de exclusión social. Según un estudio de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, esta discriminación llega a vulnerar sus derechos fundamentales al negarles la posibilidad de ejercer la maternidad o de disfrutar la sexualidad con libertad.
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    <p>La discriminación a la que se ven sometidas está asociada tanto a su condición de mujer como al hecho de tener una discapacidad / Blind by <a href="https://www.flickr.com/photos/delphinequeme/" target="_self">Delphine Queme</a></p>
    La discriminación a la que se ven sometidas está asociada tanto a su condición de mujer como al hecho de tener una discapacidad / Blind by Delphine Queme
    Las mujeres con discapacidad no se identifican como ciudadanas de pleno derecho, sintiéndose excluidas en distintos ámbitos sociales como el de la educación, el laboral, el de la participación política y en la toma de decisiones de su día a día.
    "No son más vulnerables por el hecho de tener una discapacidad o por ser mujeres, sino que es el entorno y la exposición a situaciones continuas de discriminación, así como la falta de adaptaciones y ajustes razonables por parte de la sociedad, lo que incrementa la vulnerabilidad ante este tipo de situaciones", explica María del Pilar Gomiz, investigadora del Grupo de Estudios sobre Tendencias Sociales de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y autora de un estudio publicado en la Revista Española de Discapacidad.
    El objetivo del trabajo buscaba conocer en qué medida la maternidad y la sexualidad son factores de discriminación, e incluso de violencia, para estas mujeres. Para llevarlo a cabo se realizaron 73 entrevistas, principalmente a mujeres con discapacidad y, en menor número, a personas involucradas en este área y a hombres con discapacidad.
    El análisis del discurso reveló, entre otras cosas que, en este contexto, tanto la maternidad como la sexualidad se convierten en factores de discriminación en muchos casos por la negación de los roles tradicionalmente atribuidos a las mujeres: "Los roles asignados a ellas entran en contradicción: de un lado, como mujeres dentro de una sociedad sexista, se espera que sean cuidadoras atentas, madres, esposas, parejas sexuales y tengan atractivo físico", señala Gomiz.
    "Sin embargo, y dados los estereotipos asignados a la discapacidad –añade– se las ve como seres dependientes, aniñados y necesitados de cuidados, lo que impide que cumplan los roles propios de las mujeres. Además, quedan fuera de los cánones de belleza impuestos socialmente, y todo ello va mermando su autoestima".
    La agresión va desde la negación de cuidados, a la humillación, los abortos coercitivos y las esterilizaciones forzosas
    La baja autopercepción que se deriva de la interiorización del estigma social sería una de las principales consecuencias de la opresión ejercida sobre este grupo. A los factores discriminatorios con los que aún se enfrentan las mujeres cuando deciden ser madres se le suman otros por tener una discapacidad, lo que habitualmente puede repercutir en episodios de violencia.
    "En nuestro trabajo detectamos que existe una correlación evidente entre la violencia física y la maternidad, pues en el caso de mujeres víctimas de violencia física por parte de su pareja, en todos los casos analizados el embarazo fue un desencadenante de este tipo de violencia o un agravante de la misma" comenta la investigadora quien destaca también la alta relación encontrada entre la maternidad, la dependencia económica y el hecho de perpetuarse en un situación de violencia.
    Incapacitaciones judiciales
    La agresión contra a estas mujeres se produce de muy diversas formas, desde la negación de cuidados, la humillación o la estigmatización, hasta determinadas acciones muy lesivas como los abortos coercitivos o las esterilizaciones forzosas.
    "La negación de los derechos de ejercer la maternidad y la sexualidad es una de las formas más importante de violencia contra las mujeres con discapacidad, en cuanto que vulneran sus derechos como ciudadanas, pues en muchos casos implican incapacitaciones judiciales; una persona incapacitada judicialmente, por ejemplo, no puede votar ni poner una denuncia sin que la acompañe su tutor legal" concluye la autora.
    Referencia bibliográfica:
    Gomiz, M.P: “La sexualidad y la maternidad como factores adicionales de discriminación (y violencia) en las mujeres con discapacidad”. Revista Española de Discapacidad, 4 (2): 123-142 (2016)

    lunes, 15 de mayo de 2017

    LOS CEO's DE MACRI SON PUERTO MADERO Y PROBETA

    Especialistas piden respetar el proceso natural de dar a luz y las 40 semanas del embarazo

    Bajo el lema "40 semanas? Respetemos los tiempos del nacimiento", se celebra desde el próximo lunes la Semana Mundial del Parto Respetado cuyo objetivo es promover la modalidad del parto humanizado.
    Parto respetado


    "La tasa de cesáreas está en general entre el 30 y el 35 por ciento de los nacimientos en los hospitales públicos y en el área privada es bastante más", dijo a Télam Eduardo Fernández, director de la maternidad pública Estela de Carlotto, de la localidad bonaerense de Moreno, referente de la práctica del parto respetado y donde las cesáreas "no superan el 13 por ciento, sólo se realizan cuando no hay otra posibilidad", añadió.

    La tasa ideal de cesáreas debe oscilar entre el 10 y el 15 por ciento, según las consideraciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a pesar de que esta práctica es cada vez más frecuente en todo el mundo.

    Según la ley 25.929 aprobada en Argentina en 2004, toda mujer tiene derecho a un parto natural, a estar acompañada por la persona que ella desee, a elegir la posición en la que quiere parir, a transitar su embarazo, parto y posparto respetados en todos los sentidos y a ser protagonista activa y recibir información necesaria para decidir.

    Otro de los aspectos clave en esta modalidad es el respeto de los tiempos biológicos y evitar las prácticas invasivas innecesarias.

    El director de esta maternidad, donde se atiende gente de toda la provincia para el parto respetado, enfatizó la importancia de que "sea la mujer la protagonista, ella y su familia, y no el médico", y resaltó el respeto por el contacto piel a piel, no llevarse al bebé cuando nace, permitir que estén juntos y fomentar la lactancia exclusiva".

    "Tener el bebé cuando nace se llama 'Copap', contacto piel a piel, eso genera un vinculo temprano, el reconocimiento mutuo", dijo Fernández, tras reafirmar que la función de la obstétrica es acompañar, "acá hay un servicio muy fuerte de la partera, y el médico está para acompañar si surge algún problema".

    Por sus parte, Alejandra Abendaño, obstetra de la Maternidad Santa Rosa del Hospital de Vicente López, en el conurbano bonaerense, expresó que "muchas veces se habla de parto respetado sin tener muy claro qué se respeta, si el deseo que tienen algunas mujeres de parir por cesárea o de no dar la teta, o el camino biológico y natural de parir".

    Ante los distintos factores que pueden incidir en la realización de cesáreas innecesarias, como la falta de información, la decisión arbitraria del médico o el pedido de la misma mujer, la especialista tomó una de las aristas de esta problemática al preguntarse "¿por qué a las mujeres nos cuesta parir y dar la teta?".

    "Como obstetra veo una mayor dificultad a un parto natural y a dar la teta, pero creo que no es por falta de deseo si no porque hay algo que cuesta, hay algo más profundo en la cultura que nos va corriendo el instinto", arriesgó tras añadir que además "hay desconocimiento, y en general una confía en su médico si le dice 'vas a cesárea'".

    "Para el común de la gente está complicado el camino de acercarse a lo natural, pero es lo mejor que nos puede pasar, porque el parto es con una química propia que nos favorece a nosotras y a nuestros hijos, la situación natural es beneficiosa, hay un cóctel químico que se produce con lo natural y no con el sistema convencional, donde se pone un suero y hay intervenciones innecesarias", precisó.

    No obstante, aclaró que la cesárea es una herramienta favorable cuando es necesaria; y en este sentido la OMS plantea que esta práctica "cuando está justificada desde el punto de vista médico, es eficaz para prevenir la morbimortalidad materna y perinatal".

    Abendaño remarcó la importancia del parto natural al describir que "el bebé atraviesa el canal de parto con sustancias químicas que le permiten pasar de ser un ser acuático a un ser aéreo; pasar por ese canal es una transición que le permite adaptarse a este mundo más fácilmente".

    Querer cambiar la cantidad de semanas o días del embarazo, adelantando la fecha, "es como querer que el sol salga antes", aseguró.

    Para la especialista, el parto que no tiene en cuenta el camino natural va en detrimento del vínculo de la madre con el bebé porque "las dos primeras horas son centrales, hay algo que es químico que se pierde separando al bebé al nacer, y no sólo por lo emocional si no también por lo biológico".

    "Si se pone al bebé, que es estéril, en contacto inmediato con la piel de la mamá -continuó- se coloniza con los bichos de la madre y ella le va a dar la teta con sus anticuerpos".

    La especialista enfatizó que "las mujeres deberíamos reafirmar con más fuerza esta posibilidad que tenemos de parir con nuestro propio cuerpo, nosotros tenemos con nosotras mismas el proceso de parto, la sabiduría está en la mujer, en tanto la medicina y la ciencia debería ayudarnos si tenemos algún problema".
    Forges

    domingo, 14 de mayo de 2017


    Un festín visual para los hombres hetero

    . La lamentable peripecia sufrida por la ciudadana hispano-argentina María Jimena Rico y su novia egipcia, Shaza Ismail, que probaron el amargo sabor de la cárcel en Turquía y fueron finalmente puestas en libertad, pone en evidencia el modo tan desacompasado con que se conquista el respeto a los derechos humanos y lo repartida que está la suerte, según las épocas y los países en los que a uno le ha tocado nacer. Shaza, por ejemplo, se mostraba muy contenta de haber podido recalar en España, dada la muy difícil situación a la que se hubiera enfrentado en su propio país, sin poder contar siquiera con el apoyo de su propia familia. Pero son muchas las personas que podrían dar testimonio de que tampoco aquí se encuentra el paraíso para quienes viven su sexualidad fuera de la estricta norma patriarcal y heterosexual. De Turquía para qué hablar, ya hemos visto por ellas lo que allí se cuece en ese ámbito.

    El delito de ambas jóvenes era ser lesbianas, horror, terror y furor entre los reaccionarios de todo el mundo. En este rincón de 20minutos.es abogamos por el disfrute de los placeres de la carne sin contemplaciones, límites ni fronteras, más que los del respeto mutuo.  Y la tolerancia y comprensión hacia todas las manifestaciones de la sexualidad se me antoja una condición sine qua non para que esto sea posible. Por eso no comprendo las palabras que en su día pronunció Julie Maroh, la autora francesa de la novela gráfica El azul es un color cálido, a propósito de la adaptación que el tunecino Abdellatif Kechiche había realizado de su obra, titulada en la pantalla La vida de Adèle (2013): “Lo que faltó en la película era eso, lesbianas. Algunas secuencias me parecieron un escaparate frío de supuesto sexo entre lesbianas; un festín visual para los hombres hetero”.
    La primera pregunta que me asaltaba es qué tendría de malo que fuera un festín visual para los hombres hetero, a los que parece que contempla poco menos que como enemigos. Yo no voy a negar la mayor, porque en efecto la película me parece, entre otras muchas cosas de supuesto mayor rango intelectual, un agradecido banquete para la vista. Pero supongo que si están autorizados, como puede deducirse de sus palabras, los demás disfrutadores del espectáculo, lesbianas, homosexuales, todo el que no entre en la categoría señalada, también nosotros, pobres y vulgares varones heterosexuales deberíamos estarlo. ¿Acaso puede considerarse crimen nefando que nos excite el bello espectáculo de dos damas regocijadas en besar todos los huecos corporales que a nosotros nos atraen? Imagino que habrá lesbianas a las que no excite nada en absoluto, acaso como Julie Maroh, contemplar el desempeño erótico en el que estén involucrados los hombres, o tal vez otras tengan mejor suerte y gocen de un espectro de gustos más amplio. Pero no creo que les ayude a conseguir todo el respeto que merecen el mantener actitudes tan excluyentes.
    Viñetas de El azul es un color cálido, de Julie Maroh. Editorial Dib-buks, 2013
    La primera vez que recuerdo haber visto escenas lésbicas “osadas” en el cine comercial venian envueltas en una trama negra muy atractiva y llevaban la firma de dos directores, que curiosamente con el tiempo se convertirían en directoras. Los hermanos Wachowski eran Laurence “Larry” Wachowski y Andrew Paul “Andy” Wachowski antes de tomar una decisión crucial y devenir Lana y Lilly Wachovski, pagando un costoso peaje en términos de aceptación en su medio que ojalá les haya sido muy rentable. Lazos ardientes (1996) está protagonizada en sus atrevidos personajes femeninos por Jennifer Tilly y Gina Gershon, la novia de un gángster y una ladrona vocacional, que se lían la sábana a la cabeza, arrancan unas secuencias de alto voltaje a la trama y después de degustar el sabor de sus flujos íntimos deciden ponerle la guinda a la jugada dejando compuestos, sin novia y sin botín a los palurdos con sombrero que les han minusvalorado, hombres, por supuesto.
    Dos años después de que La vida de Adèle se embolsara la Palma de Oro en el Festival Cannes y un montón de éxitos más, el cine francés nos regaló Un amor de verano, con el que La vida de Adéle podría componer una sabrosa e interesante sesión doble. El filme de Kechiche nos zambulle de hoz y de coz en las delicias de la carne sin ahorrar ningún detalle de la liturgia, ni una gota de sudor, ni un centímetro de piel sin explorar, en el encuentro de Adèle Exarchopoulos y Léa Seydoux, y me parece a mí que maneja la materia erótica de la manera más franca, sincera y honesta que yo recuerde. Un amor de verano (2015) dirigido por Catherine Corsini e interpretado por Cécile de France e Izia Higelin, no le anda a la zaga en sus virtudes ni en naturalidad y explicitud, conceptos que los miopes interpretan como exhibicionismo.
    Ambos filmes comparten el núcleo argumental, una historia de descubrimiento sexual y amoroso,  pero se diferencian en el espacio temporal en que se inscriben y en el discurso político, más explícito en el segundo que en el primero. Las dos películas rebosan de pasión amorosa, en ambos casos una de las chicas lleva la iniciativa y le descubre a la otra que ser lesbiana consiste en dejar que aflore el deseo desde lo más profundo de una misma olvidándose de las etiquetas (una línea de diálogo salta de un título a otro: “yo no soy lesbiana… yo tampoco”, justo antes de dedicarse a la colonización mutua con los labios). Y en fin, las dos parejas degustan las mieles mezcladas con las hieles del amor; torbellino de pasión, los cuerpos que se cruzan, se entregan, disfrutan como si el mundo se acabara; y después el dolor de la separación, el amor que cobra su tributo en forma de angustia y desaliento. Me pregunto si las caldeadas escenas de sexo de Un amor de verano le parecerán también a Julie Maroh una farsa a beneficio de pajilleros heterosexuales.
    De Habitación en Roma (2010) ni me lo planteo. Seguro que sí. No es que yo lo piense, y si lo pensara tampoco me parecería mal; tal vez lo considerara insuficiente, pero no lo consideraría ningún pecado. Lo que me hace sospechar que Julie Maroh lo creería es que el filme de Julio Medem tiene un sello tan esteticista, tan impregnado del aroma que emana de los anuncios de perfume caro, que se coloca en el extremo opuesto del espectro estético del cómic, o sea bulto sospechoso de erotismo con coartada artística. La aventura que viven en la ciudad eterna los personajes de Elena Anaya y Natasha Yarovenko amortigua la fuerza explosiva del combate de los cuerpos desnudos por ese tratamiento que discurre sobre la peligrosa línea de separación entre lo poético y lo cursi. Según nos pille puede encandilarnos o dejarnos tan fríos como se queda uno después de un gatillazo. Aunque la belleza de ambas actrices es una baza poderosa para sortear la segunda posibilidad.
    A todo esto me asalta una duda: si las maniobras sexuales que vemos en estas películas no son propias de lesbianas de verdad ¿cómo serán las auténticas? Estoy en un sin vivir.

    LOS DONANTES DE SEMEN TAMBIEN COBRAN COMO LOS TOROS O CABALLOS

    "Queda mucho para asumir el 'nosotras follamos, nosotras cobramos'"

    Janet Mérida es la portavoz de Prostitutas Indignadas y defiende que este colectivo también forma parte de la clase obrera: "Estamos invisibilizadas, estigmatizadas, alejadas de la legalidad pero después apuntan como beneficio económico el resultado de nuestro trabajo"
    Protesta de Prostitutas Indignadas en Barcelona
    Protesta de Prostitutas Indignadas en Barcelona
    Janet Mérida es uruguaya de nacimiento, reside en el barrio chino de Barcelona y, a sus 57 años, trabaja como puta y, además, limpiando oficinas para una empresa. Es portavoz del colectivo Prostitutas Indignadas, defiende con orgullo la profesión que le ha permitido pagar los estudios de sus hijos; denuncia la hipocresía que supone incluir en el PIB la aportación económica estimada del negocio de la prostitución, mientras se mantiene a sus trabajadoras en la alegalidad. Janet participa en Pamplona en las primeras charlas de Debate Social sobre la Prostitución organizadas por el Ayuntamiento de Pamplona. Agradece que una institución les dé voz en un acto oficial, porque es un paso que aleja al colectivo de la invisibilidad a la que está sometido.
    ¿Cuánto tiempo lleva siendo la portavoz de Prostitutas Indignadas?
    Nosotras dimos el paso político hace más o menos 5 años. Y fue a raíz del acoso policial que sufrimos. Nosotras en Barcelona tenemos una ordenanza cívica contra la que llevamos luchando 11 años porque vulnera nuestros derechos. Pero con el gobierno de Xavier Trías se endureció. Sufrimos la situación durante 60 días con sus 60 noches, con 14 guardias urbanos en la calle permanentemente impidiéndonos trabajar, con vejaciones, multándonos porque íbamos de rojo, porque las compañeras fumaban, porque eran muy gordas, porque eran muy negras. Más allá del debate sobre si prostitución sí o prostitución no, aquello fue una vulneración de derechos. Nos organizamos porque nos vimos en la obligación de dar la cara. Hasta entonces siempre habían sido las asociaciones pro derechos y otros colectivos sociales quienes habían sido nuestros interlocutores con las instituciones. Ya no era momento para más manifestaciones, pedimos hablar con Xavier Trías. Un mes y 20 días después, estuvimos con él. Fue un logro político porque era la primera vez que un colectivo de exclusión social, y además formado por mujeres, putas y migrantes, lográbamos bajarle los pantalones a una política burguesa y clasista qué es lo que teníamos en Barcelona. Fue todo un logro político. Al día siguiente los guardias urbanos que habían estado multándonos y vejándonos fueron, uno por uno, pidiéndonos disculpas. Explicaron que ellos no querían haberlo hecho, pero les habían obligado a través de una orden política. Con aquella ordenanza, que supuestamente se había aprobado para erradicar la trata de personas, el 70% de las multas que habían puesto recayeron sobre compañeras de trata. Por eso nos vimos obligadas a dar la cara, y nuestro triunfo no fue sólo político, sino que los propios movimientos sociales nos descubrieron y pudimos ejercer con ellos cierta pedagogía, para que comprendieran que también las putas somos clase obrera. Entendieron que estábamos sufriendo una precariedad extrema y que además nos estaban obligando a permanecer invisibles, algo a lo que no estamos dispuestas, en absoluto.
    ¿Cuál es su reivindicación más básica?
    Reivindicamos que somos personas adultas con derecho a decidir. El “nosotras parimos, nosotras decidimos” está muy asumido, pero todavía queda para que se asuma el “nosotras follamos, nosotras cobramos”, o lo hacemos gratis, decidimos, es lo mismo. Mi cuerpo es mi decisión.
    ¿Y el problema más concreto al que se enfrentan en la actualidad?
    El nuestro es un colectivo muy plural, no sólo porque está integrado por personas de diferentes países, sino también porque tenemos mucha diferencia de edad entre nosotras. Tenemos compañeras de 20 a 75 años, y al ser trabajadoras de calle, que ocupamos el espacio público para captar clientes, a nosotras nos condiciona totalmente. La política salvaje del turismo ha conseguido que un piso de alquiler que antes podías coger por 500, ahora cueste 1.000 euros. Te encuentras en la obligación de, o bien alquilar fuera de Barcelona, o bien compartir piso. Pero hay muchas personas que no pueden compartir piso, porque tienen familia, porque hay mil circunstancias que lo impiden. Así que en este momento estamos haciendo una resistencia a través de la creación de un sindicato del alquiler, pero también creando verdaderos 'lobby' para defender nuestros barrios, cueste lo que cueste y caiga quien caiga.
    Así que se podría decir que practica usted una suerte de activismo de la prostitución
    Sí, somos activistas, pero no sólo para dar visibilidad a nuestro colectivo, sino para que se entienda que también somos clase obrera y, como tal, la precariedad y las consecuencias de vivir en una sociedad tan clasista en la que sólo el 1% vive bien y el resto vivimos amargados, nos afecta al igual que a todos los trabajadores. Queremos darle la vuelta a esa realidad.
    ¿Y cómo quieren lograrlo?
    Creo que la vía más directa de conseguirlo es el dinero. El sector de la prostitución supone un movimiento ingente de dinero negro. Un dinero que no se ingresa en las arcas públicas, sino que se queda en manos de los empresarios. Hay que terminar con esta hipocresía social y política que tiene a la prostitución en la alegalidad. Nos acusan de que no queremos pagar impuestos, pero en realidad es a los grandes empresarios a quienes no les interesa. Ellos tienen sus licencias de bar o de hotel, pero el dinero que ingresan las compañeras en sus negocios no sale a la luz. Hay locales con 150 compañeras que, mínimo, ingresa cada una 100 euros por noche. Ese dinero no sale a la luz. Ese dinero es el que paga la corrupción política. Hay gente que se pregunta de dónde sale el dinero negro con que se paga la corrupción. ¿De dónde va a salir? De las grandes bolsas de los empresarios que tienen negocios en negro. Ni al Estado ni a los empresarios les interesa una regularización de la prostitución. Cuando las putas pedimos que las compañeras de los clubes o los apartamentos tengan una protección laboral, la estamos pidiendo igual que las ‘kelys’, para que tengan un trabajo digno dentro de su empresa.
    ¿ Por qué eligió esta profesión?
    Ante todo, quiero dejar claro que las putas no somos pobres mujeres. En este mundo capitalista, a todos se nos obliga y se nos impone trabajar. Y lo peor de la clase obrera es que también nos hemos convertido en clasistas. Somos clasistas entre los propios pobres. Nadie se levanta a las seis de la mañana por el placer de ir a trabajar. Todos estamos obligados a trabajar si queremos tener un techo, un plato de comida, luz y que nuestros hijos estudien, y una sanidad digna. Todos trabajamos de forma precaria, las reformas laborales nos están haciendo retroceder en derechos de forma implacable. Hoy encuentras a personas que están trabajando por 500 euros al mes por lo que antes cobraban el doble. Antes era algo que ocurría a la población inmigrante, pero ahora sucede a la población en general. Por lo tanto, cuando hablamos de pobres, pobres somos todos. En mi caso, que tengo 30 años cotizados, sé qué es trabajar por 700 euros al mes y 40 horas semanales en el sector de la limpieza industrial. Así que me he visto en la obligación de trabajar en la limpieza para ser visible en la sociedad. Porque el trabajo que a mí realmente me da un bienestar económico, un empoderamiento como mujer y libertad, es la prostitución. Algo que ningún otro trabajo me da.
    Es decir, que su oficio de prostituta le procura más beneficios que el meramente económico.
    Yo tengo dos hijos. Uno tiene 22 y el otro 19. Mi hijo se gradúa ahora en la carrera de Ingeniería Biomédica. A mí la matrícula me cuesta 3.500 euros. El pequeño hace Formación Profesional y la academia me cuesta 2.500 anuales. La prostitución no sólo me ha permitido el lujo de pagar la carrera de mis hijos, sino también los estudios de un sobrino de 23 años que hizo Ingeniería Industrial y Tecnologías Avanzadas, que está trabajando en Austria desde hace tres años. Tiene un sueldo de más de 8.000 euros, paga más de 3.500 de impuestos, un alquiler baratísimo, que te mueres del asco (se ríe), de 500 euros con agua, luz y calefacción incluidos. Él me gira dinero todos los meses, porque ahora le va muy bien y tiene un futuro.
    ¿Su familia sabe de qué trabaja?
    Todos lo saben, evidentemente. No tengo ningún problema. Mis hijos no me han reprochado nada, nunca, al contrario. Soy una persona responsable, no fumo, no bebo, no me drogo, solamente me bajo las bragas si hay dinero, nadie me viene a casa a molestar, no soy promiscua, no me va el rollo, si me enamoro bien, pero si no me enamoro también. Con mis hijos tenemos una relación de respeto. No hay sólo cariño, sino también complicidad. Funcionamos como una familia asamblearia, tomamos decisiones de forma democrática.
    ¿Si tuviera una hija, le recomendaría la prostitución como profesión?
    Le hubiera demandado que fuera feliz y viviera de la mejor forma posible. No creo que le dijera a mi hija cómo tiene que vivir su vida. Yo vengo de una familia normal y corriente, me educaron en un colegio católico. Pero no quiero ser una excluida del sistema. En esta sociedad, las mujeres estamos para cuidar, proteger, ser buenas madres, ser buenas mujeres, dar el paso a un lado para que los demás puedan ser felices o progresar. Yo decidí ir a contracorriente, decidí usar mi sexualidad. Pasé esa línea roja, pasé a engrosar el mito de la prostitución, que siempre se ve desde fuera asociado a la obligación, a la trata, a la explotación. Pero yo digo que explotación laboral hay en todos los sectores, no sólo en el de la prostitución. Tomamos como legítimo ser esclavo por 500 euros al mes limpiando habitaciones de hoteles, ¡ah! Pero si eres puta… malo, malo, malo, ¿qué pensarán tus hijos? Pues mira, yo pienso que si trabajas con tu cabeza eres un intelectual, si trabajas con tu cuerpo eres un obrero, y si trabajas con tu sexualidad eres una puta, y ya está. Es que para mí la palabra puta es muy importante, significa libertad, empoderamiento, no depender absolutamente de nada ni de nadie. Ejerzo el feminismo desde la prostitución. Yo prefiero estar una o dos horas en una esquina que tener que ir a una institución a hablar con una asistenta social para que el Estado me dé subvenciones con las que cubrir mis necesidades más básicas.
    Defiende usted con entusiasmo su profesión, ¿es que los aspectos sórdidos que rodean a la prostitución no existen?
    Yo tengo 30 años de experiencia. He trabajado en barra americana, en el primer top less de Barcelona, he estado en los apartamentos, he estado en carretera… Hasta que al final llegué con 40 años al barrio chino. O sea, no soy ninguna beba, tengo 57 años y siempre he tenido la suerte, desde que empecé a trabajar, de contar con un buen ambiente, amable y cordial, que me ayudó, que me protegió, que me cuidó y que me enseñó. Nunca me moví en un ambiente hostil. Prostitución significa persona que ofrece servicios sexuales por dinero. La trata es otra cosa. La trata son personas utilizadas para explotación, simplemente recaudan dinero, pero ellas no tocan el dinero. No tienen libertad, se les despoja totalmente de sus derechos a vivir como personas. Es muy fácil meter todo en el mismo saco y tratar de hacer un cóctel con esto. Pero no olvidemos que, hace dos años, en España se introdujo en el PIB el dinero que supuestamente mueven la prostitución y la droga, y se hizo para ganar ventaja frente a las exigencias de estabilidad presupuestaria que vienen de Europa. Es decir, hay la suficiente hipocresía como para negarnos nuestros derechos como trabajadoras del sexo, pero luego contabilizar como si fuera dinero legal parte del negocio de la prostitución. Estamos invisibilizadas, estigmatizadas, apartadas de la legalidad, pero después se apuntan como beneficio el resultado de nuestro trabajo. Esto sí es un aspecto sórdido de la prostitución.
    ¿Cuál es el perfil tipo de sus clientes?
    Nuestros clientes no son extraterrestres, son los hombres que forman nuestra sociedad, nuestros padres, maridos, hermanos, nuestros hijos, nuestros amigos. Los hombres son mucho más simples que lo que muchas mujeres se creen, y yo no quiero ofender a nadie, pero mi relación con mis clientes siempre ha sido de complicidad. Es falso que el cliente ejerza su poder sobre mí. Para que yo me baje las bragas, primero me tiene que pagar. Primero tenemos que negociar cuánto tiempo vamos a estar y qué es lo que vamos a hacer. Y cuando pasa ese tiempo, te levantas y te vas. Y el señor se va contento, y yo también. Yo cobro como los cerrajeros. Por adelantado y por un trabajo que todavía no he hecho. Y en pocos trabajos se produce esta circunstancia.
    Pero también entre sus clientes se produce mucha hipocresía hacia la prostitución
    Cierto, así es. (Se ríe). Cuando empezamos a ejercer presión política íbamos a las instituciones, a los plenarios, y coincidíamos con clientes que sujetaban pancartas en las que ponía ‘prostitución no’. Es curioso, porque luego son cordiales y amables. Es un poco el juego y el ratón.