martes, 15 de agosto de 2017


El extraño caso de la mujer que tenía orgasmos en su pie

Un estudio describe el primer caso de una mujer que sufría orgasmos en el pie. La convalecencia tras una operación provocó una alteración en su sistema nervioso que conectó sus sensaciones sexuales con un punto de la planta de su pie
Javier Salas
    

La señora A vive en Holanda desde que tenía 21 años. De madre tanzana y padre griego, acaba de cumplir los 55 en pleno disfrute de una vida sexual de lo más provechosa: una media de tres encuentros semanales con su marido. Sin embargo, a finales de 2008 su saludable vida sexual va a sufrir un giro demencial, inimaginable, inédito en la literatura científica. Tras una intervención quirúrgica complicada, pasó una temporada en cuidados intensivos. Al recuperarse, algo se había vuelto completamente loco en su sistema nervioso: comenzó a tener orgasmos, hasta cinco o seis por día, en el pie izquierdo.
No se trata de erotismo fetichista, de una parafilia centrada en los pies estimulada en sensuales masajes. Mucho se ha escrito sobre la sexualidad del pie, esa extremidad que llega a convertirse en objeto de devoción erótica. En el caso de la señora A no había sublimación freudiana, sino sensaciones físicas: siente el orgasmo allí, el clímax se desata en la planta del pie izquierdo, que asciende por su pantorrilla hasta su vagina, según describe. Estos orgasmos duran algo menos que los normales, entre cinco y seis segundos, y la dejan exhausta. Curiosamente, en los encuentros sexuales con su marido, el recorrido se produce al revés: el placentero estallido viaja desde su clítoris y su vagina hasta la planta del pie.
    La mujer llegaba a sufrir media docena de orgasmos al día provocados de forma espontánea en su pie

“[Los orgasmos] sólo se producen durante el día y se sienten como ataques espontáneos, caminando, de pie o en reposo, en sitios diferentes, ya sea en la calle, de tiendas o en el hogar”, describe el estudio en el que se recoge el caso de la señora A—dándole ese nombre ficticio—, cuya situación se había vuelto insostenible: en cualquier momento o lugar, su maldito pie izquierdo desataba un orgasmo inesperado, sin que mediara la más mínima excitación previa. Esos orgasmos podales provocaban, además, lubricación vaginal e incluso pequeñas pérdidas de orina.

Uno de los autores del estudio, el profesor Marcel Waldinger, cuenta que cuando recibió en su despacho a la señora A estaba tan abochornada por lo que le ocurría que le costaba horrores abordar el tema: “Estaba muy avergonzada, lloraba y apenas podía hablar de su problema”. Meses de pruebas después, seguía siendo presa de la vergüenza, una palabra que el estudio de Waldinger menciona hasta en cinco ocasiones. “Durante los exámenes físicos, que se hicieron en numerosas ocasiones en distintos días, tuvimos que detenernos repetidamente después de que ella tuviera uno o dos orgasmos, ya que era muy vergonzoso para la mujer y la dejaba agotada”, explica Waldinger, neuropsiquiatra y profesor de Psicofarmacología Sexual de la Universidad de Utrecht.
Tres años y medio de calvario

A lo largo de esos exámenes, los siete especialistas que llegaron a tratarla —y que firman el estudio— descubrieron que el detonador de esos orgasmos estaba localizado en un punto de la planta de su pie: cerca del nacimiento de los dedos, entre el dedo índice y corazón. Al estimular ese punto, ya fuera un fisioterapeuta con sus manos o mediante pequeñas descargas eléctricas, esa terminación nerviosa saltaba como un resorte, desatando el clímax en la señora A. Del mismo modo, la estimulación eléctrica del lado izquierdo de su vagina provocaba ese orgasmo que descendía por su gemelo hasta el pie.
     ”Estaba muy avergonzada, lloraba y apenas podía hablar de su problema”, recuerda su médico
A lo largo de las ocho páginas que tiene el estudio, los investigadores tratan de desenredar la madeja en que se había convertido su sistema nervioso. En noviembre de 2008, una operación para retirarle la vesícula biliar salió mal y tuvieron que mantenerla durante tres semanas en cuidados intensivos. Al terminar su convalecencia, aparecieron por primera vez alteraciones sensoriales en su pie izquierdo y dolores producidos por estímulos que normalmente no son dolorosos. En junio de 2010 se le recetó un medicamento para tratar de atenuar esas molestias. Dos días después, comenzaron los inéditos orgasmos.

“La única explicación plausible es que los axones más largos se dañaran tras la operación”, explica Waldinger. Los axones son las prolongaciones de las neuronas encargadas de conducir los impulsos nerviosos. Los más largos son precisamente los que pertenecen al nervio ciático, ese que conecta con la médula las sensaciones de la punta del pie. Al ser tan amplio y extenso, está especialmente expuesto a padecer daños como el que debió de sufrir la señora A. La teoría que manejan es que el nervio, comprimido durante la convalencencia, quedó dañado de forma reversible. En ocasiones, la avería es de poca entidad, lo que permite la regeneración del axón lesionado.
Única explicación plausible

Al despertar el nervio, y disparado por el efecto del medicamento, se produjo en el cerebro una extraña asociación entre el sexo y el pie de la mujer, solapándose y provocando que los orgasmos se sintieran desde el clítoris al pie y desde el pie a la vagina, indistintamente. “Al darnos cuenta de que el cerebro de la mujer probablemente estaba mezclando la información que provenía del nervio del pie con la información de los genitales, decidimos impedir que el nervio del pie siguiera enviando información al cerebro”, explica el neuropsiquiatra, que realizó a su paciente innumerables pruebas con todo tipo de tecnologías hasta llegar a esa conclusión.
    “No es un problema psicológico. Es neurológico y sabemos tratarlo”
Para evitar que aquel punto del pie izquierdo siguiera volviendo loco al cerebro de la señora A, se anestesió una pequeña parte de la raíz del nervio del pie que se encuentra justo en la parte externa de la médula espinal. Este procedimiento, realizado por un anestesiólogo en una sala de operaciones bajo control de rayos X, duró unos 15 minutos. Después de la anestesia, el cerebro dejó de recibir información desde ese punto, por lo que cesaron casi de inmediato los orgasmos podales. “El cerebro ya no estaba poniendo sensaciones orgásmicas en el pie izquierdo”, resume Waldinger, que lo ha bautizado como síndrome del pie orgásmico en la revista Journal of Sexual Medicine.

“El problema ha desaparecido por completo. Todavía sigo en contacto con la señora A, que está enormemente aliviada y agradecida por el éxito de nuestro tratamiento”, explica el profesor de la Universidad de Utrecht, que ahora ha lanzado una campaña para encontrar más personas con problemas similares con la intención de ayudarles a escapar de la jaula de frustración y vergüenza en la que deben encontrarse. “No es un problema psicológico. Es neurológico y sabemos tratarlo”, zanja. La señora A llevaba dos años sufriendo media docena de orgasmos tan espontáneos como bochornosos. Una vez determinada la causa, se lo arreglaron en una intervención que duró un cuarto de hora.

La extraña conexión sexual de los pies

El profesor Marcel Waldinger está convencido de que el caso de la señora A es excepcional, pero no único. “Esta área de investigación y tratamiento neurosexual es bastante nuevo. No me sorprendería que diéramos con otros lugares del cuerpo humano que estén implicadas en las sensaciones orgásmicas”, asegura. “Por lo tanto, animo a la gente con problemas sexológicos extraños a que se pongan en contacto conmigo a través de mi página web: www.foot-orgasmo-syndrome.com“, anima orgulloso tras resolver los problemas de la señora A.

Lo cierto es que no es la primera vez que la ciencia da con estas peculiares conexiones entre las extremidades y los orgasmos humanos. En 1983, ya se describió el caso de un hombre de 45 años que sufría dolores agudos, quemazón y calambres en sus dedos corazón y anular del pie izquierdo sólo cuando eyaculaba, curiosamente también años después de una operación. En 1998, se recogía en el libro Fantasmas en el cerebro el caso de un hombre que sentía orgasmos en su pie amputado cuando tenía relaciones sexuales.

una experiencia personal,inusual me paso con un compañera en España que tenia orgasmos violentos con espasmos cuando le chupaba el dedo gordo de los pies...

lunes, 14 de agosto de 2017


¿Cuál es el sujetador perfecto?

Si no respetas mis tetas, tu revolución no me interesa

Lucía Etxebarria

El mercado está dominado por hombres, desde las fábricas hasta los tejidos, pasandopor el diseño de las grandes marcas, y de las pequeñas también

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Resulta que yo me voy a una tienda a comprarme un sujetador. En la tienda hay unos ciento y pico modelos... Pero solo dos modelos, dos, de sujetador sin relleno y sin ‘push up’. El ‘push up’ es un invento  que centra, junta y aumenta el pecho para ganar por efecto óptico una talla. Solo dos sujetadores entre cien hacían honor a su nombre y sujetaban. Los demás no estaban pensados para realzar el escote. Y en toda la tienda solo tres modelos de sujetadores, tres entre ciento y pico, eran de la talla cien. Uno de ellos, atención, tenía además relleno y 'push up'. Es decir, a algún genio se le ha ocurrido que si tienes la talla cien todavía quieres que parezca que tienes una ciento cinco.
El contorno medio de pecho de la española mayor de 30 años está entre 95 y 100 centímetros según numerosos estudios. Pero la tienda había decidido que la mujer media española le interesaba cero y menos. También había decidido que toda mujer española quiere aparentar más pecho del que tiene y está dispuesta, en mor de tan noble causa, a caminar incómoda todo el puñetero día. Y, sobre todo, está dispuesta a arriesgar su salud. Porque el uso de un sujetador push up provoca desplazamiento del tejido mamario, y puede causar un shock linfático tóxico al comprimir el pecho y la axila.
Ya de paso, es casi imposible encontrar biquinis sin relleno, porque se ve que la industria corsetera cree que a mí me encanta salir del mar o la piscina con un litro de agua en cada teta, y que por supuesto no tengo ningún interés en nadar cómoda.

Sujetadores para niñas

Me indigno cuando voy a unos grandes almacenes y veo que existen sujetadores y biquinis para niñas, ¡para niñas!, con relleno. Que no puedo comprar a mi hija de 13 años un sujetador o biquini sin relleno, porque no los encuentro. Y que si tecleo «sujetador para niñas» en Google me sale la friolera de… Aproximadamente 896.000 resultados. ¿Una incitación a la pedofilia?
Las tetonas nos quejamos de que no encontramos sujetadores por encima de la talla cien. Las de teta pequeña, de que no encuentran sujetadores que no les suban las tetas a la garganta o no lleven dos almohadoncitos cosidos. Por no hablar de que no entendemos que haya sujetadores ¡deportivos! con relleno. ¿Hola?
Se lo comento a un amigo que me dice que esto no es tema serio para un artículo, que hay temas más importantes. Le respondo que si a él le obligaran a ir por la vida con un calzoncillo con aros, relleno y encaje no opinaría así. Que si le obligaran a que le dolieran los huevos cada día porque se le clava el aro de alambre, que si le obligaran a arriesgarse a sufrir una rozadura en su aparato genital por culpa del encaje, que si le obligaran, por cojones, a poner en juego la salud de los suyos, seguro que se quejaba mucho más que yo.

Lo personal es político

Me resulta muy clarificador descubrir que el mercado está dominado por hombres, desde las fábricas hasta los tejidos, pasando por los fabricantes de elásticos y el diseño de las grandes marcas, y de las pequeñas también. Y que correlativamente este dominio se corresponde con el hartazgo que sienten las consumidoras ante un mercado dominado por la mirada masculina.
Y esto que a ustedes les parece una tontería, a mí no me lo parece. Porque lo personal es político. Recuerdo esta frase de Emma Goldman: «Si no puedo bailar, tu revolución no me interesa». Pues si no puedo estar cómoda con mis tetas, tu opinión me interesa menos aún.
P. S.: Dedicado con amor  a las corseteras del pequeño comercio de toda la vida que todavía venden sujetadores de talla cien.

QUE CAGADA!!!!

NO DEJES HUELLA

Cómo cagar en el monte: revisión de la literatura científica

La contaminación de origen humano más antigua sigue dando que hablar al mundo de la ciencia.
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Parece mentira que, desde 1989, en que Kathleen Meyer publicó un protocolo sostenible sobre como satisfacer nuestras necesidades fisiológicas, aun no hayamos aprendido cómo gestionar este ancestral ritual de forma sostenible. Y más aún en las montañas, que son fuentes de agua “limpia” que abastecen a la mayor parte de la población del planeta. Aunque nos agrade más o menos profundizar en estos temas, la contaminación ambiental y nuestra salud están en juego, debido a los patógenos que encontramos en los excrementos humanos.
Y es que cada vez somos más los que cagamos en el monte. El turismo de montaña en sus multiples formas (senderismo, escalada, trekking, alpinismo, etc.) no ha parado de crecer. Por poner un ejemplo, se estima que 300.000 personas intentan anualmente subir el Monte Fuji (Japón) y más de 50.000 el Kilimanjaro (Tanzania). ¿Es necesario imaginar los volúmenes fecales resultantes?
Cómo-cagar-en-el-monte
Cómo cagar en el monte, de Kathleen Meyer
La revisión de la literatura científica sobre los excrementos de los montañeros realizada por Michal Apollo de la Universidad de Cracovia, muestra que se trata de un campo muy prolífico (y me ahorro el chiste fácil). Esta abarca temas tan dispersos como el volumen de las heces y la urina (para lo que existen fórmulas matemáticas para su cálculo), los patógenos y riesgos para la salud, las preocupaciones de los montañeros (y de los residentes locales), protocolos y técnicas para cagar, y efectos en la vegetación.
El tema de los patógenos es realmente importante puesto que bacterias como la salmonela pueden sobrevivir hasta 51 semanas enterradas a 20 cm de profundidad. Y como ocurre con muchos otros temas ambientales, lo que hacemos a la naturaleza nos vuelve a nosotros. Varios estudios sobre alpinistas en el Denali (al que por fin se cambió el nombre anterior por éste que significa “el Grande” en el idioma local) y el Aconcagua muestran que durante el descenso hasta el 30% de alpinistas tenía síntomas de gastrointeritis aguda asociados a la contaminación fecal del agua.
Tres montañas sagradas eligió el autor de este estudio para analizar el mundano aspecto de deshacernos de nuestros excrementos: Monte Fuji (Japón), Kilimanjaro (Tanzania) y Yamunotri (India). Y tres categorías para definir el impacto del acto en sí: no-invasiva (cuando se realiza en baños habilitados con tanques sellados que se reciclan), semi-invasiva (cuando se realiza en baños con tanques no sellados por lo que puede haber filtraciones a las aguas subterráneas) e invasiva (cuando el turista realiza por sí solo la actividad susodicha).
Japón es un país pionero en el uso de tecnológia, y en el campo de los excrementos humanos no iba a ser menos. Y no hablamos de llevarse las heces de los refugios de montaña en helicóptero, una técnica efectiva, pero que también atañe sus riesgos, por aquello de la fuerza de la gravedad. Sino de modernos váteres ecológicos que, utilizando serrín, pueden reciclar excrementos humanos sin gasto de una sola gota de agua y producir un excelente fertilizante.
Wag-bag
Bolsas para disponer de excrementos. Disponen de una masa especial para estabilizar el contenido y se venden a un módico precio. © Clean Waste.
El caso de Yamunotri desgraciadamente presenta váteres públicos con tanques no sellados que contaminan las aguas del río Yamuna (río por otra parte sagrado en la cultura local). Afortunadamente un nuevo sistema de váteres ecológicos está en proceso, y utiliza una bacteria descubierta en la Antártida que puede descomponer materia orgánica a bajas temperaturas.
Por último, el Kilimanjaro presenta el más alto potencial de mejora. Los baños habilitados no disponen de tanques sellados y en ellos se encuentran no solo heces, sino restos de comida, periódicos y productos de higiene personal. Entre campos de altura, se recomienda a los turistas que entierren las heces, pero dado el elevado número de turistas, la ruta acabaría convirtiendose en un campo de minas. Como medida disuasoria se está empezando a obligar a los touroperadores a que sus clientes usen váteres portátiles o bolsas para transportar los excrementos.
El problema de las heces en montaña es de responsabilidades compartidas. En ausencia de instalaciones adecuadas debería primar la regla de “no dejes huella”, para lo que desde la pala hasta la bolsa (o un café en el bar Manolo) son soluciones al alance de todos.
Estudio original



Ignacio Palomo es Investigador Post-doctoral en el Centro Vasco para el Cambio Climático (BC3) e investigador asociado del Laboratorio de Socio-ecosistemas de la Universidad Autónoma de Madrid. Puedes seguirle en su magnífico blog Luces de Montaña.


lucesdemontaña

domingo, 13 de agosto de 2017

TODOS SOMOS MISIONEROS Y ROGAMOS EN LA ENTREPIERNA


En defensa de la postura del misionero

La posición más clásica del repertorio sexual lucha por librarse de su pasado eclesiástico y reivindica su carácter romántico e intenso.

postura del misionero
La postura del misionero, ese clásico también en el cine. En la imagen una escena de 'El gran Gatsby'. 

A la postura del misionero le pasa lo que le ocurrió a muchas folclóricas, cantantes, escritores y artistas; cuya obra se asoció, sin motivo, con el régimen político coetáneo en sus respectivos países. En una forma simplista de pensamiento que se resume en una frase no demasiado brillante: “Si no eras perseguido, es que estabas con ellos”.
En cuestión de sexo, la postura que nos ocupa lo tiene todavía más crudo porque durante siglos fue la única aprobada por la Iglesia Católica para hacer el amor entre esposos, con el camisón puesto y la luz apagada. Por si fuera poco, debe su nombre a que los primeros misioneros cristianos incentivaron a las culturas que consideraban ‘inferiores’ a abandonar otras posiciones más ‘animales’ en favor de ésta, que creían la más civilizada, casta y apta para la procreación.
Se dice que el cura Johannes Teutonicus, en 1215, fue el primero en anunciar que solo había una postura natural para el coito, la del misionero, y en Summae Confessorum, un libro guía para el confesor, se estipulaba la durabilidad de los castigos referentes a las infracciones sexuales. Por ejemplo, si ella estaba encima durante el acto, la pena era de 3 años de prisión (la máxima); para la postura lateral, sentada, de pie o la penetración por detrás bastaban 40 días, y la masturbación mutua se penaba con un mes a la sombra. Comprenderán que con estas normas tan estrictas, salpimentar la vida en pareja era un ejercicio solo apto para kamikazes.
Pero esta postura sexual no solo ha tenido que cargar con el sambenito de ser cómplice eclesiástica, sino que más tarde fue vista como la metáfora hecha carne del patriarcado machista y del sometimiento de la mujer. Él encima y ella debajo, con poca capacidad de iniciativa, acorralada y sin posibilidad de escapatoria. Todavía hoy se lee que en esta posición el hombre es quien dirige, lleva el ritmo, la intensidad del movimiento y la profundidad de la penetración, mientras ella yace inerte boca arriba. ¿Es eso la descripción de la postura del misionero o la de un acto de necrofilia?, porque mi concepto del sexo es otro e implica, siempre, a dos personas en movimiento.
Según Francisca Molero, sexóloga, ginecóloga, directora del Institut Clinic de Sexología de Barcelona, del Instituto Iberoamericano de Sexología y presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología, “en el misionero, la mujer no tiene por que ser necesariamente un elemento pasivo. Con el movimiento y vasculación de la pelvis, controla también el ritmo y el ángulo de penetración y al tener las manos libres puede utilizarlas para estimularlo a él o a sí misma, tocándose el clítoris o los pezones. Es cierto que la mujer controla menos en esta posición, pero eso puede ser interesante en casos en los que la mujer no es capaz de soltarse o abandonarse, ingrediente imprescindible para alcanzar el orgasmo”.
Una cierta sumisión o sentimiento de estar a merced del otro puede ser también un ingrediente altamente erótico, sin llegar a adentrarse en los terrenos el sadomaso. Cuando tachan a esta postura de ‘vainilla’, automáticamente me viene a la cabeza una secuencia de la película El beso de la pantera (1982), en la que el personaje a quien da vida el actor John Heard se ve forzado a atar a la cama a Nastassja Kinski, porque la mujer que le vuelve loco tiene la extraña costumbre de convertirse en pantera cada vez que hace el amor. El misionero es la única postura posible para esta relación abocada al fracaso que empieza cuando Kinski seduce a Heard subiendo una escalinata y quitándose la ropa. Escena que ha pasado a la historia en el apartado del cine erótico.
postura del misionero
Mayor contacto corporal, donde puedes besar y mirar al otro
Curiosamente, cuando pregunto a mis amigas, la mayoría se confiesan fans del misionero, aunque la combinen con otras. Carmen, 39, Madrid, señala como “el contacto visual añade un elemento un tanto intelectual y hasta trascendente, interesante en medio de tanta carne y corporeidad. Ver a alguien en pleno acto sexual, ver sus expresiones, su cara de placer, de esfuerzo, de vértigo es una de las mejores cosas del sexo. Cuando dicen que el goce no vienen de lo físico sino de la mente creo que es verdad y el efecto de mirar al otro, que es algo más cerebral que visceral, a mi me produce bastante excitación”.
Para Antonia, 48 años, Sevilla, “relacionar una postura con un rol de género es una banalidad. ¿Se supone que las mujeres liberadas tenemos que estar encima y hacer todo el trabajo?, ¿no es eso otra forma de sometimiento: ellos relajados y tumbados y nosotras dale que te pego? Yo diría que mi repertorio de posturas es variado, sin llegar a ser una licenciada en Kamasutra; pero a veces, cuando quiero relajarme, me encanta tumbarme y dejar que él lleve las riendas y marque el ritmo”. Mientras que para Patricia, 50 años, Palma de Mallorca, “esta es la postura más romántica y excitante principalmente por dos factores: es donde mayor contacto corporal hay y en la que mejor puedes seguir besándote. Para mi son importantes los besos, y no solo en los preliminares sino durante toda la relación. Fíjate en las películas porno. Las malas nunca incorporan besos entre las parejas; mientras que en las buenas no paran de hacerlo, incluso durante el coito”.
Ser capaz de efectuar la postura del misionero es también una forma que tienen los hombres de medir su estado físico, su capacidad de maniobra. “Con los años esta es una de las posturas que más les cuesta a ellos”, apunta Francisca Molero, “porque se requiere una cierta fuerza y unas articulaciones resistentes y, en personas maduras, las molestias articulares son frecuentes. Poder seguir efectuando esta posición les da una cierta seguridad, una sensación de normalidad, de que las cosas siguen como siempre. Curiosamente, esta postura es la que más veces desaconsejamos en terapia si existen problemas de eyaculación precoz; pero no porque sea mala en si misma sino porque muchos hombres no saben mover bien la cadera y la penetración bien hecha exige un movimiento en forma de ola y no uno rígido que acelera la eyaculación”.
Según la Asociación Americana de Educadores, Consejeros y Terapeutas Sexuales, el misionero sirve también para tonificar los glúteos del hombre y la pelvis y muslos de ambos, y es la mejor para fortalecer los vínculos afectivos de la pareja. Y, por si fuera poco, los movimientos de cadera que la mujer efectúa en esta coreografía ayudan a aliviar el cansancio y masajean los riñones. Según la medicina tradicional china, estos órganos son algo así como nuestras baterías, los que almacenan la energía de la vida y cuando ésta se acaba nos morimos.

los yijadistas tambien tienen sexo

El tratado árabe más erótico

El otro Kamasutra: el libro del siglo XV que nos enseña los misterios del sexo

'El jardín perfumado' demuestra que la manera en que se vivió la sexualidad fuera de nuestra civilización fue muy distinta de lo que pensábamos

Foto: Miniatura erótica persa de 1630.
Miniatura erótica persa de 1630.
“Alabado sea Alá, que ha puesto los mayores placeres del hombre en las partes naturales de la mujer y ha destinado las partes naturales del varón para que la hembra disfrute”. De esta forma da comienzo ‘El jardín Perfumado’, manual sobre sexo y, al mismo tiempo, compendio de relatos eróticos, escrito en Túnez en el siglo XV por el Jeque Nefzawi.
Consejos sobre las mejores técnicas en la cama, advertencias sobre la salud en la práctica amatoria, recetas y remedios naturales para curar enfermedades venéreas, una listas completa con los diferentes nombres que se han dado a los órganos reproductores, instrucciones para la correcta interpretación de los sueños e incluso descripciones sobre cómo es el acto en el mundo animal… Todo ello con narraciones intercaladas que intentan ofrecer un contexto práctico al lector.
Para su traductor, Richard Burton, la obra era única en su género por “la seriedad con la que se presentan los asuntos más obscenos y lascivos”
‘El Jardín Perfumado’ se presenta, en definitiva, como una miscelánea que llegó a tener en el mundo árabe una reputación perfectamente equiparable a la de obras como ‘Las mil y una noches’, y que desde nuestra perspectiva moderna debería llevar a replantearnos muchos lugares comunes que, aún hoy, mantenemos sobre la civilización que dio a la luz esta obra.

¿Manual sobre sexo o pornografía?

El libro empezó a cobrar relevancia en Occidente gracias a la traducción inglesa realizada en el siglo XIX de un manuscrito francés por el explorador, geógrafo, soldado, cartógrafo, poeta, diplomático, lingüísta, y orientalista, Richard Burton. Al igual que sucede con el 'Kamasutra', ‘El jardín perfumado’ tiene un propósito didáctico, si bien algunos de sus temas pueden resultarnos más escabrosos que los del texto indio, como, por ejemplo, las diferentes alternativas que existen para alargar el tamaño de los genitales masculinos.
Para Burton, la obra era única en su genero por “la seriedad con la que son presentados los asuntos más obscenos y lascivos”. No todas las ideas recogidas son, por supuesto, originales. Como el propio orientalista señalaba, la descripción de los diferentes posiciones, así como los movimientos recomendados para que las sensaciones sean más intensas, son préstamos que beben claramente de las fuentes de la India.
Estos libros estaban aprobados por la religión. Sus consejos se concebían como parte de las dádivas que Alá regaló al ser humano
A diferencia de la obra de Vātsyāyana, el libro de Nefzawi utiliza, sin embargo, la parte narrativa para dar descripciones muy detalladas de las formas con las que llevar a cabo el coito que, probablemente, harían enrojecer hasta al mismísimo autor indio. La traducción francesa utilizada por Burton contenía, además, un capítulo incompleto dedicado a la homosexualidad y a la pederastia que no se publicó en la edición inglesa. Cuando Burton falleció en 1890, se encontraba trabajando, precisamente, en la recuperación de dicho episodio.
Ante el temor a un posible escándalo, justo después de la muerte de Burton, su mujer Isabel acabó quemando este último legado: “De dos mil hombres, catorce lo examinarían, probablemente, con un fin científico. Los demás lo leerían de manera sucia, lo compartirían con sus amigos y el daño sería irreparable”, defendía. Su acto explica, sin duda, más cosas sobre la moral victoriana de la época que sobre cómo se ha entendido realmente el erotismo fuera de los límites de nuestra civilización.

La sexualidad en Oriente Medio

Para muchos occidentales que asocian hoy el mundo árabe con un universo repleto de tabúes sexuales, parece inimaginable que una obra semejante haya podido ser engendrada en el seno de esta cultura. La arqueóloga y antropóloga Sarah Irving, destaca a la 'BBC' cómo tratados como ‘El jardín perfumado’ nos deberían quitar de la cabeza muchos de estpes prejuicios: “Lejos de ser un volumen ‘underground’ de pornografía medieval, este tipo de libros estaban aprobados por la religión, y sus consejos eran concebidos como parte de las dádivas que Alá había regalado al ser humano”. De hecho, el público al que originariamente estaba destinado el libro era el de los hombres casados y su finalidad real era la de servir como una mera guía sexual.
El sexo en el mundo árabe no solo no es un tabú, sino que en determinados contextos se presenta como toda una celebración de la vida
En el lado opuesto de este tipo de interpretaciones se encuentra la visión hipersexualizada que los orientalistas tenían sobre la región y su cultura, donde las fantasías occidentales parecían llevarse a cabo de una forma extrema e inconcebible. Ambas ideas, la pacata y la hipersexualizada, se encuentran claramente sesgadas, si bien la primera denota, probablemente, una mayor ignorancia.
Buena culpa de ello se halla en las concepciones particularmente erróneas que aún mantenemos de clásicos como ‘Las mil y una noches’. Mientras buena parte de los relatos recogidos en la obra han sido adaptados a nuestro contexto en forma de películas de aventuras o de dibujos animados (‘Aladino’, ‘Simbad’, ‘Alí Babá y los cuarenta ladrones’, etc.), la realidad es que los cuentos originales tenían una base nada inocente y muy sexualizada: “Es obvio que el contenido fuertemente sensual e incluso pornógrafico de ‘Las mil y una noches’ corre paralelo al de otros ejemplos de la literatura árabe”, escribe el historiador británico Robert Irwin en un prólogo a una edición de 2010.
Miniatura erótica persa.
Miniatura erótica persa.
Efectivamente, los ejemplos que certifican la importancia del sexo durante el periodo medieval en esta región del planeta no faltan: el diálogo sobre las preferencias sexuales de los hombres ‘Alghilman wa Aljawari’ de Al-Jahiz o la ‘Enciclopedia del Placer’ de Al-Katib son dos buenas muestras.
“El árabe es el lenguaje del sexo” cuenta la protagonista de la novela ‘El sabor de la miel’ de la escritora siria contemporánea, Salma Al Neimi. Como otros autores antes de ella, el sexo en el mundo árabe no solo no es un tabú, sino que en determinados contextos se presenta como toda una celebración de la vida. Aunque la religión y las normas sociales dicten cómo debe ser el comportamiento de sus ciudadanos en público, tras las puertas de las alcobas y las tapas de su literatura, los hombres siguen siendo hombres y las mujeres siguen siendo mujeres.

sábado, 12 de agosto de 2017

¡¡¡¡MANDA HUEVOS!!!!

Inmovilizada una partida de 20.000 unidades de huevo líquido contaminado con fipronil en una empresa de Vizcaya

Huevos contaminados encontrados en Rumanía AFP
El Departamento de Salud del Gobierno Vasco ha inmovilizado una partida de 20.000 unidades de huevo líquido contaminado con el insecticida fipronil en una empresa de Vizcaya.
Según ha informado el Departamento en un comunicado, durante la tarde de este viernes recibió una notificación de la presencia de una partida de 20 toneladas de huevo líquido pasteurizado contaminada con fipronil procedente de Francia, que había sido enviada a una empresa de Vizcaya para elaborar productos que entrarían en las cadenas de distribución alimentaria.
Los servicios de inspección del Departamento de Salud procedieron a la inmovilización de la partida contaminada, evitando que entrara en ningún proceso de fabricación de productos y eliminando así cualquier tipo de riesgo para la salud pública.
El Departamento de Salud, que procederá en los próximos días a la destrucción de esta partida de huevos contaminada, mantiene activados todos los dispositivos de vigilancia para esta alerta.

HASTA LOS HUEVOS...CONTAMINADOS

viernes, 11 de agosto de 2017

COMER MENOS NOS HACE VIVIR MAS


Cómo influye el ritmo circadiano de las células madre en el envejecimiento

    Las funciones de las células madre siguen estando marcadas por el día y la noche durante el envejecimiento, pero están destinadas a reparar los tejidos y no a mantenerlos tonificados. Así lo revelan dos estudios que refutan un dogma científico que asociaba el envejecimiento con la pérdida del ciclo circadiano de las células madre. Según los científicos liderados por el IRB de Barcelona, una dieta baja en calorías retrasa el cambio de funciones rítmicas de las células madre y ralentiza el envejecimiento.
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    <p>Imagen representativa de los efectos del ritmo circadiano en envejecimiento. / Iris Joval Granollers</p>
    Imagen representativa de los efectos del ritmo circadiano en envejecimiento. / Iris Joval Granollers
    Una hipótesis ampliamente aceptada sostenía que con el tiempo las células madre dejaban de saber si era de día o de noche (perdían el ritmo circadiano) y esto promovía el envejecimiento. Pero no es del todo así.
    Científicos del Instituto de Investigación Biomédica (IRB Barcelona), la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y de la Universidad de California Irvine (EE UU) refutan la hipótesis con dos estudios que publican en la revista Cell. Durante el envejecimiento las células madre siguen trabajando rítmicamente, lo que ocurre es que reprograman las funciones circadianas que llevan a cabo.
    "El abandono de sus antiguas funciones circadianas durante el envejecimiento natural contribuye a que se acumule más daño y haya más envejecimiento", dice el experto
    “Las células madre envejecidas conservan perfectamente el ritmo circadiano, pero ahora desempeñan todo otro conjunto de funciones para hacer frente a problemas que aparecen con la edad”, describe el investigador ICREA Salvador Aznar Benitah, jefe del grupo Células Madre y Cáncer y líder de ambos estudios.
    Los científicos desconocen por el momento las causas de dicha reprogramación. "El problema es que desaparece la funcionalidad rítmica que tenían las células madre 'jóvenes' y que tiene que ver con la protección y la preservación del tejido, funciones que pasan a no ser rítmicas. Ese abandono de sus antiguas funciones circadianas durante el envejecimiento natural contribuye a que, de algún modo, se acumule más daño y haya más envejecimiento”, añade Aznar Benitah.
    Las primeras autoras de ambos trabajos, la investigadora asociada Guiomar Solanas y la estudiante de doctorado “la Caixa” Francisca Oliveira Peixoto, ambas del IRB Barcelona, compararon células madre de ratones jóvenes (de tres meses) con las de ratones envejecidos (de entre 18 y 22 meses) en tres tipos de tejidos: piel, músculo e hígado, cada cuatro horas durante el día. “Han sido experimentos técnicamente muy complejos y exigentes, pero los resultados son sorprendentes”, declara Solanas. 
    La reprogramación de genes se da, por ejemplo, para hacer frente al daño acumulado en el ADN, para actuar sobre tejidos inflamados, o sobre un sistema de auto limpieza celular (autofagia) ineficaz.
    “Aunque siempre hay reprogramación circadiana en el envejecimiento, un aspecto interesante de nuestros resultados es que es específica y distinta para cada tejido estudiado. Esto significa que aunque todo el organismo esté envejeciendo, cada tejido lo hace a su manera, y por lo tanto el abordaje para ralentizar el envejecimiento habría de estudiarse y hacerse tejido a tejido”, explica Pura Muñoz-Cánoves, investigadora ICREA del departamento de Ciencias Experimentales y de la Salud de la UPF, y coautora de uno de los trabajos. 
    La dieta hipocalórica mantiene un ritmo circadiano jovial
    Se sabe que la dieta hipocalórica retrasa los signos de envejecimiento en primates y ratones. Solanas y Peixoto, en otro conjunto de experimentos, dieron a ratones una dieta hipocalórica durante seis meses y lo compararon con ratones con una dieta normal. Los animales envejecidos con dieta hipocalórica conservaban la mayoría de las funciones rítmicas de “su juventud”.
    Los animales envejecidos con dieta hipocalórica conservaban la mayoría de las funciones rítmicas de “su juventud”
    “La dieta hipocalórica contribuye a prevenir muy potentemente lo que ocurre durante el envejecimiento fisiológico. Mantener las células madre con un ritmo 'joven' es importante porque al fin y cabo su función es renovar y preservar los tejidos en ritmos de día y noche muy marcados. Comer menos parece prevenir el envejecimiento del tejido y por lo tanto no hay necesidad de reprogramar las funciones circadianas”, describe Aznar Benitah.
    Según los investigadores, los estudios dan una explicación a por qué una dieta restringida en calorías ralentiza el envejecimiento. Lo que no está tan claro es que para los humanos las dietas hipocalóricas sean una solución para mantener a raya el envejecimiento.
    “No son muy recomendables, ya que se pasa hambre constantemente y por lo tanto requiere mucha fuerza de voluntad; además, mantienen al organismo con la energía mínima para sus funciones, lo que a la larga puede tener consecuencias negativas en el día a día de la persona”, subraya el experto.
    El científico explica que en este sentido lo importante ahora es ahondar en porqué el metabolismo tiene este efecto tan dominante sobre el envejecimiento de las células madre y, una vez identificado el nexo de unión que promueve o retrasa el envejecimiento, desarrollar terapias que modulen dicho nexo de unión.