lunes, 25 de diciembre de 2017

3 mitos extendidos sobre los partos y qué hay de cierto en ellos

Mujer dando a luzDerechos de autor de la imagenISTOCK/GETTY IMAGES
Image captionPara algunos expertos, la fecha probable de parto debería ser algo del pasado.
Es uno de los momentos más especiales en la vida de cualquier familia: la llegada de los hijos.
Algunos mitos sobre los bebés y lo que desencadena el parto han sido persistentes en el tiempo y han pasado de generación en generación.
BBC Future los puso bajo el microscopio y esto fue lo que encontró:

1. Los primeros hijos usualmente nacen después de la fecha prevista

Es cierto que solo 4% de los bebés nacen en las fechas previstas por los médicos para el parto y que muchos de los primeros bebés nacen después de esa fecha.
Pero muchos otros nacen antes de la fecha probable del parto.
Cuando Allen Downey, científico informático del Colegio de Ingeniería Olin en Estados Unidos, analizó en detalle la información sobre una encuesta realizada en 2002 por los Centros para el control y la prevención de enfermedades (CDC, por su siglas en inglés, Centers for Disease Control and Prevention), encontró que es menos probable que los primeros hijos nazcan el día esperado en comparación con sus hermanos.
Una mujer en trabajo de partoDerechos de autor de la imagenALAMY
Image captionPocos bebés nacen la fecha prevista
Su análisis demostró que hay más probabilidades de que estos bebés nazcan después de lo esperado en comparación con sus hermanos menores. Pero también es más probable que el segundo o el tercer bebé llegue antes de lo estimado.
Downey encontró que los primeros hijos nacen en promedio ligeramente más tarde que los otros bebés, pero por 16 horas o un poco más si solo se incluyen bebés que nacen a término completo, es decir, cuando el embarazo alcanza la semana 37.
Pero como se trata de saber lo que ocurre con todos los bebés, creo que es más justo incluir a los bebés prematuros también.
Dieciséis horas no es mucho. Por eso, la suposición de que los primeros bebés nacen usualmente varios días o incluso una semana después de lo estimado no es correcta.
Algunas veces sucede y todo el mundo tendrá anécdotas sobre bebés que nacieron tras partos inducidos dos semanas después de que ha pasado la fecha probable para su alumbramiento.
Pero la información no se basa solo en anécdotas y si estamos buscando tendencias, los casos individuales nos dicen poco.
Un recién nacidoDerechos de autor de la imagenISTOCK/GETTY IMAGES
Image captionEl nacimiento del segundo y del tercer bebé puede depender del tiempo que transcurrió entre los embarazos.
También está la pregunta de si deberíamos esperar que cada embarazo dure el mismo número de semanas.
En un estudio, los investigadores midieron todos los días los niveles hormonales de las muestras de orina de las mujeres que estaban tratando de concebir.
Eso les permitió determinar exactamente cuándo la ovulación y la fecundación del óvulo había ocurrido y para calcular una duración exacta del embarazo. Y encontraron que podía variar tanto como cinco semanas.
En el caso del segundo y del tercer bebé, la fecha del parto podía también depender del tiempo que transcurrió entre los embarazos.
Los investigadores encontraron que si la concepción ocurre en el año después del nacimiento del primer bebé, el segundo embarazo es con frecuencia más corto.
Algunos especialistas creen que la fecha probable de parto debería ser algo del pasado.
En cambio, a las mujeres se les podría dar una fecha posterior y se les debería decir que para ese entonces ya habrán dado a luz.
Eso significaría que 96% de las parejas podrían ahorrarse la presión y la ansiedad que produce el hecho de que los bebés no nazcan el día que por meses tuvieron fijado en sus mentes.

2. La comida picante desata el trabajo de parto

Si la fecha estimada para el parto pasó y no hay signo de que algo esté por suceder, aproximadamente la mitad de las mujeres deciden hacer algo por sí mismas.
En una encuesta realizada en Estados Unidos, más de una quinta parte de las mujeres que participaron dijeron que habían comido curry con la intención de desencadenar el trabajo de parto.
CurryDerechos de autor de la imagenSTOCKSOLUTIONS / ALAMY STOCK PHOTO
Image captionPor mucho tiempo, la comida picante se ha asociado con un elemento que puede desencadenar el trabajo de parto (Crédito: Alamy).
La teoría señala que ingerir un curry picante podría incrementar la peristalsis.
Así se conoce al proceso por el cual se producen contracciones musculares, llamadas ondas peristálticas, que ayudan a que los alimentos pasen por el intestino. Se cree que puede desencadenar las contracciones en el útero.
Nunca se ha comprobado sistemáticamente y se han hecho llamados para que se lleven a cabo ensayos aleatorios controlados para descubrir lo que estimula y lo que no estimula que el trabajo de parto comience.
Incluso si la comida picante pudiera desatar las contracciones en algunas mujeres, su efectividad podría depender del nivel de tolerancia de cada embarazada a ese tipo de alimentos.
Si comes comida picante todos los días, quizás su impacto en el intestino no sea el mismo y por ende no tendrá efecto alguno en el útero.

3. La fuente se rompe siempre de una forma dramática

Es una imagen típica de las películas: las mujeres que están en las últimas semanas del embarazo de repente sienten que su fuente se rompe espontáneamente, el agua drena por sus piernas y de inmediato las contracciones empiezan.
Una mujer embarazada haciendo pilatesDerechos de autor de la imagenISTOCK/GETTY IMAGES
Image captionNo siempre la ruptura de la fuente o de la bolsa de aguas significa que empezarán las contracciones.
Se agarran sus vientres y son llevadas al hospital a toda velocidad. Pero confrecuencia esto no pasa así.
Las contracciones pueden comenzar antes de que se rompa la fuente o la bolsa de aguas. Algunas veces nunca se rompe y el personal médico debe hacerlo artificialmente.
Y muy ocasionalmente, el saco amniótico no se rompe en lo absoluto y el bebé nace dentro de esa bolsa. Se conoce como "en caul" o "nacimiento velado".
Pero la mayoría de las veces si la fuente se rompe y el bebé está formado completamente, el trabajo de parto y el alumbramiento no están lejos, si es que no están a punto de empezar.
Un estudio encontró que 75% de las mujeres cuyas fuentes se rompieron entraron en el trabajo de parto en las 24 horas posteriores, la mayoría de ellas sin ser inducidas.
Quienes estén esperando una escena de película podría decepcionarse porque incluso aunque la ruptura de la fuente es el primer signo de que el trabajo de parto está por comenzar, el fluido amniótico puede ir filtrándose gradualmente y no como un chorro grande.

domingo, 24 de diciembre de 2017

PARA ESTA NOCHE Y HASTA REYES,COME LANGOSTINOS


Gambas: lo peor está en la cabeza

Lo sentimos, nada es perfecto: ya puestos, olvídese de consumirlas con vino

gambas
La gamba, que ya tiene su Día Mundial —21 de diciembre—, es por tradición, junto a su primo el langostino, uno de los crustáceos más demandados en las fiestas navideñas. En total, la cantidad de marisco y moluscos frescos que se consume al año representa —según datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente referentes a 2011— el 16,85% del total de productos de la pesca (4,52 kilos por persona al año).
Todo apunta a que es saludable: además de proteínas, los crustáceos contienen pocas grasas saturadas —su reducción en la dieta se relaciona con una disminución del riesgo cardiovascular— y son ricos en ácidos grasos omega-3 que, según la Fundación Española del Corazón, contribuyen a mantener los niveles normales de colesterol.

Olvídese de las cabezas

Ya sabe que no existe la perfección, así que las gambas también esconden una cara oscura: son ricas en sulfitos y cadmio. Los primeros son aditivos que añade la industria para evitar que se ennegrezcan, una imagen que el consumidor rechaza y afecta negativamente a las ventas.
"Al marisco se le echan sulfitos desde el momento que se captura para evitar la melanosis, un proceso por el que se ennegrece muy rápido, y también para conservarlo", explica Javier Borderías Juárez, veterinario y profesor de investigación en el Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición (ICTAN) del CSIC.

Este tipo de aditivos se acumulan sobre todo en las cabezas y en el caparazón de los crustáceos, "algo pasa a la carne, pero la mayor concentración se encuentra en el exterior de las gambas", apunta Javier Borderías.
 De ahí que los expertos recomienden desechar las cabezas.Aunque, según señala el investigador, este ennegrecimiento no es sinónimo de deterioro: "El signo que indica que el marisco está estropeado es el olor a amoniaco". La cuestión es que los sulfitos, según un informe de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), están vinculados a reacciones alérgicas, sobre todo en personas asmáticas: "Numerosos estudios confirman que esta sensibilidad a los sulfitos es frecuente y que, después de una ingesta oral, puede provocar ataques de asma a las personas que sufren esta enfermedad, pero también urticaria y angioedema en personas no asmáticas".
¿Y el cadmio? "Es un metal indeseado presente en las gambas y langostinos, que una vez ingerido se acumula en los riñones, donde puede generar daño renal. Aunque tiene otros efectos menos conocidos como diarrea, dolor de estómago, alteración en la reproducción o alteraciones inmunológicas", responde Natalia Hernández Rivas, presidenta de la Asociación de Dietistas Diplomados de Canarias (ADDECAN).
AECOSAN también señala que su absorción en el aparato digestivo es baja y tiende a acumularse en el organismo durante un tiempo estimado de 10–30 años. En el caso de las gambas y langostinos es fácil evitarlo ya que se concentra en sus cabezas, al igual que los sulfitos: "Ambos tienden a acumularse en las cabezas, por lo que siempre está desaconsejado consumirlas", advierte la dietista.

A vueltas con el colesterol

Que las gambas son ricas en colesterol es una realidad. En palabras de la presidenta de ADDECAN, "100 g aportan 150 mg de colesterol y el máximo aconsejado al día es de 300 mg". Esto quiere decir que si toma 200 g de gambas habrá cubierto la dosis de colesterol recomendada para todo el día. Sin embargo, existen matices, ya que según explica Hernández, antes de calcular qué ración se puede consumir al día de este alimento, es importante valorar el resto de la dieta.
"No será la misma ración para aquellas personas que en su alimentación habitual apenas incluyen alimentos procesados o carnes rojas (ricos en grasas saturadas), que quienes consumen diariamente estos productos y sobrepasan los niveles máximo recomendados", explica Hernández. La dietista también aclara que, si el marisco se consume de manera ocasional, por ejemplo, en Navidad, "no nos debe preocupar el número exacto de gambas que podemos consumir, siempre que se busque una alimentación equilibrada y variada, en la que se combinen los típicos productos navideños con otros que deberíamos consumir de forma diaria, como las verduras".
Otro hábito a desterrar para que el colesterol no se dispare es acompañar el marisco con vino. "El consumo de alcohol aumenta por sí mismo el colesterol en sangre. Y se sabe que condiciona la expresión de proteínas, entre ellas, las encargadas del transporte de colesterol en sangre, sin embargo, aún deben hacerse estudios para saber cómo afecta su expresión, según el tipo de alcohol consumido, la frecuencia y la cantidad del mismo", anticipa la experta en Dietética.

PREPARACIONES MÁS SALUDABLES

La forma de preparar las gambas o de cómo se acompañen también ayuda a que su ingesta sea más o menos saludable. La recomendación de los expertos es que formen parte de un menú equilibrado.
"Son más perjudiciales los alimentos ricos en colesterol y que además contienen grasas saturadas: beicon, carnes procesadas, quesos curados, vísceras, embutidos, nata, o alimentos con grasas trans...", recalca la dietista–nutricionista Vanesa Rus, de la Clínica de nutrición Alimmenta. Además, proponen los siguientes consejos a la hora de consumirlas:
1. Tomarlas junto con fibra
Una forma de reducir la absorción del colesterol que contienen las gambas es, según indica Natalia Hernández, consumirlas junto con fibra. Por ejemplo, acompañadas de verduras y frutas.
2. Mejor cocerlas en casa
La nutricionista Vanesa Rus recomienda comprarlas crudas y cocerlas en casa para reducir la cantidad de sal: “Hervirlas sin sal los minutos que correspondan según su tamaño y, al sacarlas, sumergirlas inmediatamente unos 10 minutos en agua fría previamente salada con sal común o marina (controlando la cantidad). Se deben mantener tapadas con un paño húmedo en la nevera para evitar que se sequen y debemos sacarlas de la nevera una hora antes de servirlas, pues no deben tomarse frías”.
3. Frescas 'versus' congeladas
Las gambas frescas mantienen mejor la jugosidad: ”Las congeladas tienen el inconveniente de que sueltan mucha agua al descongelarse, lo que resta jugosidad y elasticidad a la carne; de manera que, al cocinarlas, se quedan más secas”, señala Javier Borderías, con más de 30 años de experiencia en investigación de tecnología de productos pesqueros. A la hora de descongelarlas hay que “dejarlas durante 3 o 4 horas destapadas dentro de la nevera”, apunta Rus.
4. Caldo de gambas, pero sin cabezas
La nutricionista de Alimmenta aconseja no utilizar las cabezas en las preparaciones culinarias y elaborar el caldo con verduras (cebolla, ajo, tomate, puerro, zanahoria…) rape o merluza y gambas (sin la cabeza).

SI LO QUIERES NO LE DES CHOCOLATE

En Navidad se cuadriplica el riesgo de que tu perro se intoxique por chocolate

  • .
¿Quién no ha dado un trocito de dulce a su mascota durante las fiestas? Aunque el chocolate es perjudicial para los perros, en las fiestas navideñas su ingesta aumenta. Así lo confirma un nuevo estudio, que revela que las intoxicaciones por este alimento en los perros, protagonistas de #Cienciaalobestia, se multiplican por cuatro durante este periodo. 

<p>Durante la Navidad, el perro corre cuatro veces más riesgos de intoxicarse, casi dos veces más que en Semana Santa. / ©Fotolia</p>
Durante la Navidad, el perro corre cuatro veces más riesgos de intoxicarse, casi dos veces más que en Semana Santa. / ©Fotolia
Durante los días festivos, las comidas copiosas y los dulces están en mesa de todos. Nuestras mascotas lo saben y están al acecho de cualquier despiste para hacerse con los restos. Pero de todos los alimentos que abundan por estas fechas, el chocolate es el más peligroso para los perros, y sin embargo aumenta su ingesta canina.
Uno de cada cuatro casos se presentó una hora después de comer chocolate y más de la mitad lo hizo en las seis horas siguientes
Según un estudio, publicado en Vet Record, las Navidades y otras épocas festivas como Semana Santa, suponen un riesgo de intoxicación para los cánidos. Los 229 veterinarios británicos consultados de 2012 a 2017 para el trabajo registraron 386 casos de envenenamientos por parte de 372 individuos.  
El trabajo, liderado por la Universidad de Liverpool (Reino Unido), destaca que uno de cada cuatro casos se presentó una hora después de comer chocolate y más de la mitad lo hizo en las seis horas siguientes.
Además, se observaron vómitos con mayor frecuencia (en 64 casos) y la frecuencia cardíaca aumentó por encima de los 120 latidos por minuto en 28 casos. Los signos neurológicos como agitación o inquietud fueron poco frecuentes (12 casos) y no se informaron convulsiones. Ninguno de los signos clínicos constatados se consideraron mortales.  
“Así describimos picos significativos de intoxicación con chocolate, sobre todo en Navidad y, en menor medida, Semana Santa, que presumiblemente reflejan la mayor disponibilidad de este dulce estacional en huevos de Pascua, figuritas de chocolate de Papá Noel y decoraciones de árboles de Navidad, a manos de miembros más jóvenes de las familias”, señalan los autores.
El chocolate, el enemigo de los perros
El chocolate contiene teobromina, un estimulante presente en la cáscara del cacao con efectos similares a la cafeína, que puede causar vómitos, aumento del ritmo cardíaco, agitación y convulsiones en los perros. Los productos ingeridos con mayor frecuencia, aunque en dosis pequeñas en la mayoría de los casos, fueron barras y cajas de bombones, huevos de Pascua, pastel de chocolate, licores, conejos de chocolate, figuritas de Papa Noël, calendarios de adviento y adornos de los árboles de Navidad. 
El chocolate contiene un estimulante que causa vómitos, aumento del ritmo cardíaco, agitación y convulsiones en los perros
Aunque este alimento es desde hace tiempo causa común de intoxicación en perros, el equipo de científicos quería comprobar si la exposición al chocolate seguía algún tipo de patrón estacional. Y efectivamente sí lo hacía: durante la Navidad, el perro corre cuatro veces más riesgos de intoxicarse, casi dos veces más que en Semana Santa.
Los resultados de la investigación también demostraron que la exposición al chocolate fue menos común en perros mayores (de 4 a 8 años o más) que en perros menores de 4 años. Ninguna raza en particular se asoció con un mayor riesgo.
Los investigadores aconsejan a los dueños estar más atentos durante estas fechas, “sobre todo en los periodos previos a las fiestas, a medida que el chocolate se vuelve más accesible dentro del hogar”, concluyen.