martes, 16 de enero de 2018

LA GUERRA BIOLÓGICA DE LOS PENINSULARES


Mural de Diego Rivera sobre la Conquista de México. Palacio Nacional de la Ciudad de México
Mural de Diego Rivera sobre la Conquista de México. Palacio Nacional de la Ciudad de México - WIKIPEDIA

«Cocoliztli», el terrible mal que los españoles llevaron a México

Nuevos análisis genéticos han revelado el posible papel de una bacteria, Salmonella enterica, en una epidemia que mató a 12 o 15 millones de nativos americanos a partir del año 1545




Aparte de estas epidemias, razonablemente bien documentadas, con los españoles llegó un mal al que se conoce menos. En el Virreinato de Nueva España, en la actual México,
 una epidemia provocó entre 12 a 15 millones de muertes a partir del año 1545. De acuerdo con los documentos que han llegado hasta nosotros, las víctimas sufrían lo que ahora designaríamos coma una fiebre hemorrágica, y que entonces se definía como tifus o fiebres (los «tabardillos») o, sencillamente, «cocoliztli» (en Nahuatl, enfermedad, mal) o «pujamiento de sangre» (en español): la piel de los afectados se llenaba de puntos rojos, las personas vomitaban y sangraban por los orificios de su cuerpo. Ahora, y gracias a una nueva técnica, una investigación publicada en Nature Ecology & Evolution ha identificado al que pudo ser al menos uno de los culpables que estaba detrás de la epidemia de cocoliztli: se trata de una bacteria conocida como Salmonella enterica.Con frecuencia suele pasarse por alto, pero la llegada de los españoles al Nuevo Mundo supuso también la llegada de un gran ejército de bacterias y virus «europeos» que aniquilaron a las poblaciones indígenas. Los estudiosos han llegado a decir que a causa de las epidemias importadas por los «conquistadores», se produjo una caída de población entre los nativos de hasta el 95 por ciento. La viruela, el sarampión, las paperas y la gripe tuvieron un impacto brutal entre los americanos, sencillamente porque sus sistemas inmunes nunca habían lidiado con algo así.

Excavación donde se extrajeron los restos humanos analizados en este estudio
Excavación donde se extrajeron los restos humanos analizados en este estudio-Christina Warinner. Cortesía del Proyecto Arqueológico de Teposcolula-Yucundaa

Las epidemias ocurridas en el siglo XVI son difíciles de trazar, porque, aparte de documentos, hoy solo queda un número muy limitado de restos biológicos de entonces. Además, muchas veces es difícil encontrar ahí los restos de los patógenos (virus y bacterias) del pasado. Ahora, un equipo internacional de científicos del Instituto Max Planck de Ciencia de la Historia Humana (Alemania), de la Universidad de Harvard (EE.UU.) y del Instituto Nacional de Antropología e Historia (México) ha usado muestras de ADN antiguo junto con una nueva técnica de análisis. Su principal ventaja es que los investigadores no necesitan saber qué tipo de microorganismo buscan para poder encontrar sus huellas entre los genes.


Investigar enfermedades antiguas

«Esta nueva técnica nos permite buscar ampliamente al nivel del genoma (del conjunto de genes) para buscar lo que quiera que esté presente», ha dicho en un comunicado Johanes Krause, investigador del Instituto Max Planck de Ciencia e Historia Humana y coautor del estudio. «Esto es un avance fundamental para investigar las enfermedades antiguas: ahora podemos buscar las huellas moleculares (genéticas) de muchos agentes infecciosos del registro arqueológico, lo que es especialmente relevante para los casos típicos donde no se sabe la causa de una enfermedad».

Trabajos de laboratorio con el material genético de los restos arqueológicos
Trabajos de laboratorio con el material genético de los restos arqueológicos - Elizabeth Nelson

No es solo que sea difícil investigar los restos humanos del siglo XVI. Es que además, muchas epidemias distintas presentan unos síntomas similares, y en ocasiones también es probable que pasado tanto tiempo los patógenos cambien y no provoquen los mismos síntomas hoy y hace 500 años.
Por eso, la mejor herramienta para los investigadores es rastrear los huesos en busca de daños provocados por patógenos, cosa de la que no siempre queda huella, o, mejor todavía, buscar los restos de ADN de bacterias o virus atacantes. Para ello, los científicos usan normalmente una sonda de material genético que es específica para cada microbio: cuando esta especie de «llave» reconoce su cerradura, los científicos saben que tal o cual microorganismos está presente. Pero a veces no se sabe qué sonda usar, porque el patógeno causante de una epidemia puede ser desconocido.

Llega «cocoliztli»

Algo así ocurría con la epidemia que sacudió América entre 1545 y 1550. «Cocoliztli» devastó extensas zonas de México y Guatemala, incluyendo la ciudad de Teposcolula-Yucundaa, en la actual Oaxaca. Allí, en el fondo de un valle, recientemente se abrió un yacimiento arqueológico cuyos huesos esconden un registro de lo ocurrido entonces.
Los científicos extrajeron el ADN del interior de los dientes de 29 fallecidos, recurriendo a técnicas de secuenciación masiva (de la llamada metagenómica). Usaron una nueva metodología de procesamiento de datos genéticos, llamada MALT, y así pudieron identificar los patógenos presentes sin previamente saber qué debían buscar, es decir, sin usar sondas («llaves») concretas.
Así, encontraron que en 10 de las 29 personas había restos de una subespecie deSalmonella enterica, llamada Salmonella entericaParatyphi C, y que es uno de los 2.600 serotipos (tipos) de este patógeno que se conocen.
En la actualidad, bacterias entéricas similares, sobre todo Salmonella Typhi, causan fiebres, deshidratación y complicaciones gastrointestinales. Aun en pleno siglo XXI, infectaron a 27 millones de personas solo en el año 2000. Su forma de dispersión suele ser la ruta fecal-oral, vía agua o comida contaminada.

Microbios y contexto social

Gracias a todo esto, los científicos saben ahora que en el momento en que la terrible epidemia «cocolitzli» sacudía a la población indígena, una bacteria intestinal probablemente proveniente de Europa estaba circulando entre la población. También saben que la nueva tecnología que han usado permite encontrar microbios que no se buscaban de antemano en restos humanos antiguos.

Los autores han resaltado en su estudio que es importante considerar que aquella epidemia probablemente estuvo causada por una combinación de patógenos junto con un contexto social concreto, (lo que se llama «sindemia»). Han sugerido que cambios sociales impuestos por la «conquista de América», como la «congregación», una política de reasentamiento en granjas de los nativos, junto a una sequía, perturbaron los hábitos higiénicos de la población y que esto facilitó la transmisión de la epidemia.

lunes, 15 de enero de 2018

NA GUARDIA TERRIBLE"

“Quiero ser médico con dignidad”, la carta que critica las condiciones de urgencias

Lorena trabaja en urgencias hospitalarias desde hace 17 años y ha compartido una carta en la que explica las complicaciones y falta de recursos a las que tienen que enfrentarse cada día

Foto: La médica ha compartido en un post que muchos pacientes en urgencias se quedan sin cama.
La médica ha compartido en un post que muchos pacientes en urgencias se quedan sin cama.
AUTOR
“Tengo 42 años, soy médico desde hace 19 y trabajo en urgencias hospitalarias desde hace 17”. Quien se describe así es Lorena Bembibre, médico de familia en el Hospital Arquitecto Marcide de Ferrol. Hace unos días decidió compartir su experiencia como médica en su blog. “Adoro mi trabajo, me encanta curar, me gusta la gente, no me imagino dedicándome a otra cosa. Ayer fue lunes y tuve guardia. Hoy me duelen las piernas pero sobre todo me duele el alma y por momentos creo que no voy a poder más”.
Lorena cuenta a El Confidencial que decidió escribirlo después de una “guardia terrible” con récords de asistencias. “Tenía la necesidad de compartir cuáles eran mis sentimientos después de trabajar dejándome la piel junto a mis compañeros”. La viralidad de su carta (compartida en portales como Menéame) le asombra, pero asegura que su intención “nunca fue destructiva”. “Me encantaría que todos, profesionales y usuarios, hiciésemos autocrítica y nos uniésemos para ayudar a solucionar el problema.”
A las ocho de la mañana, Lorena terminó su guardia firmando un certificado de defunción. “No estoy triste por mi última paciente; tenía 98 años y murió tranquila, acompañada por su familia. Habría sido mejor que pudiera haber muerto en su cama, pero estoy satisfecha con la atención que le dimos”, escribe. “Yo en realidad estoy triste por los casi 30 pacientes que se quedaban en urgencias pendientes de cama y por todos los que se les habrán ido añadiendo a lo largo del día de hoy.”
En su carta, Lorena relata el día a día y las preocupaciones a las que debe enfrentarse un médico de atención primaria, como las guardias infinitas o la falta de recursos, aunque asegura que no es nada nuevo. “La falta de recursos en la sanidad es algo que se padece desde hace muchos años pero que se ha intensificado con la crisis económica”, explica. “Estoy triste por todos esos pacientes que me recibieron ayer con una sonrisa y un gracias después de esperar siete horas a ser atendidos. También por todos aquellos que necesitaban una camilla y no podíamos dársela”. Aquellos que sí tenían, asegura, pasaron las siguientes 24 horas sobre diez centímetros de espuma. “Estoy triste porque me siento como un hámster corriendo en una rueda sin fin, sin llegar nunca a un destino”.
"Funcionamos como el teléfono de la esperanza: cuando a uno no se le da respuesta en otro sitio, acaba en urgencias"
La médica entra entonces a comentar algunos de los problemas que necesitan de atención. “Hay cosas impredecibles pero hay otras que no, y la gripe entra dentro de este último grupo. Puede llegar antes o después, pero siempre llega. Así que alguien debería haber pensado qué podíamos hacer para minimizar sus efectos”, sentencia. “Hace años que viene advirtiéndose de este problema así que tal vez alguien debería pensar qué modelo asistencial necesitamos.”
Lorena asegura que es muy frecuente que en urgencias deban atender a pacientes con sintomatologías de meses de evolución. “Este tipo de pacientes nunca debería llegar a nosotros pero funcionamos como el teléfono de la esperanza: cuando a uno no se le da respuesta en otro sitio, acaba en urgencias”.

Cinco minutos por paciente

“La atención primaria sigue siendo la hermana pobre”, lamenta. “Se programan agendas que son completamente inasumibles, pacientes citados cada minuto, consultas forzadas urgentes y si alguien se pone enfermo, pues el compañero hace trabajo doble”. Lorena cuenta que en atención primaria solo se dispone de cinco minutos por paciente. “Este tiempo incluye que el paciente entre en la consulta, explique lo que le pase, se desnude para que pueda explorársele, se le realice un diagnóstico y se le paute un tratamiento. Este tiempo que ya de por sí es ajustado y claramente insuficiente para atender la mayoría de consultas, se ve aún más reducido en casos de aumento de la demanda, como la epidemia de gripe que estamos viviendo en la actualidad”.
Los tiempos también se ven reducidos cuando no se cubren las bajas o ausencias de otros compañeros, según explica Lorena. En su carta también insiste en que ahora es difícil encontrar sustitutos. Por un lado, por quienes se han ido fuera de España a trabajar “en busca de mejores condiciones laborales”, y por otro, porque “alguien no calculó bien cuántos médicos se necesitarían en un futuro”.

“Alguien no ha hecho bien su trabajo”

“Alguien no ha hecho bien su trabajo, alguien a quien votamos cada cuatro años pero que solo piensa en renovar otros cuatro. Ir pasando el tiempo sin grandes escándalos y en la siguiente campaña electoral les volvemos a contar lo de las dos resonancias y a correr”, critica. “Y nosotros somos tan tontos que tragamos y nos dedicamos a gritar a la enfermera que nos está atendiendo como puede en urgencias en medio de un mar de camillas”.
Incide también en la acciones políticas tomadas respecto a esta situación. “Es poco popular electoralmente decir que se va a invertir en hospitales de enfermos crónicos y en reforzar la atención primaria. Vende muchísimo más decir que se van a comprar dos máquinas de resonancia magnética que decir que se va a dignificar la labor del médico de familia”. Lorena considera que tanto profesionales como usuarios han sido “cómplices” al aceptar la situación. “Pese a que lo venimos denunciando desde hace tiempo, no deberíamos tolerarlo”.
Al final del post, recuerda la situación en la que se encuentran. “Aceptamos sustituir al compañero enfermo sin rechistar, seguimos corriendo sin parar y llorando cuando llegamos a casa después de una guardia infernal. Como el hámster en su noria. Pero yo no quiero ser un hámster, a mí me encanta ser médico. Sólo quiero poder hacerlo con dignidad.”

YO ME MORIRE SIN CURA


El parásito de la malaria se hace supermutante para resistir al arsenal de fármacos


Numerosas mutaciones genéticas son la clave para que el parásito causante de la malaria se vuelva resistente a los distintos tratamientos. Investigadores de un consorcio internacional, en el que participa GSK Tres Cantos (Madrid), han analizado el genoma de 262 parásitos resistentes a 37 grupos de fármacos y, sorprendentemente, hay un gen de resistencia para cada compuesto.
ANA HERNANDO
<p>Un investigador mantiene la colonia de mosquitos del insectario del Centro de Investigación de Enfermedades de Países en Desarrollo de Tres Cantos. / GSK</p>
Un investigador mantiene la colonia de mosquitos del insectario del Centro de Investigación de Enfermedades de Países en Desarrollo de Tres Cantos. / GSK
Un equipo mundial de científicos de universidades, centros académicos y empresas, entre ellas la filial de GSK en Tres Cantos, ha identificado numerosas mutaciones que permiten que el parásito causante de la malaria: Plasmodium falciparum, transmitido por el mosquito Anopheles, se vuelva resistente al arsenal de tratamientos que se van desarrollando. Los resultados del estudio se han publicado en el último número de la revista Science.

Según explica a Sinc Javier Gamo, director de la unidad de malaria de GSK en Tres Cantos, “el material genético de los mutantes resistentes se ha secuenciado mediante las más avanzadas técnicas de para obtener el mapa genético de cada una de las cepas resistentes”.
En el trabajo, liderado por la Universidad de California, los investigadores han llevado a cabo un análisis del genoma de 262 parásitos P. falciparumresistentes a 37 grupos de compuestos. En 83 genes clave que están asociados con la resistencia a los medicamentos, los científicos identificaron cientos de cambios que podrían estar causando este efecto, incluida la codificación genética repetida o mutaciones que resultan en proteínas alteradas.
Tras la secuenciación, el equipo utilizó clones de parásitos de P. falciparumbien estudiados y los expuso a los distintos compuestos a lo largo del tiempo, controlando los cambios genéticos que ocurrieron a medida que se desarrolló la resistencia.
Pistas para nuevos tratamientos
Sorprendentemente, los investigadores fueron capaces de identificar un gen de resistencia para cada compuesto. Algunas de las mutaciones ocurrían con la exposición individual a varios de los fármacos, lo que sugiere que los cambios genéticos son capaces de resistir a los numerosos tratamientos existentes, indica el estudio.
En opinión de Gamo, con esta investigación se ha logrado avanzar en dos aspectos: “Por un lado, un mayor conocimiento de la biología del parásito y de los mecanismos que utiliza para evadir la acción de los fármacos antimaláricos y, por otro, se han descubierto y validado nuevos genes en P. falciparum que pueden ser utilizados para el descubrimiento de nuevos tratamientos contra la malaria”.
Los investigadores de GSK Tres Cantos “se han encargado de la obtención de mutantes resistentes a un buen número de compuestos, así como de su caracterización funcional”.

Financiación de la Fundación Bill y Melinda Gates
Además, en colaboración con otros integrantes del consorcio, “el material genético de los mutantes fue aislado y caracterizado por secuenciación para identificar las modificaciones a nivel del genoma. Concretamente, dos de las dianas más relevantes que aparecen en el trabajo han sido caracterizadas gracias a los mutantes aislados en nuestros laboratorios”, destaca Gamo.
El director de la unidad de malaria señala que es la primera vez que se ha organizado un consorcio mundial para este tipo de tarea. El proyecto ha sido financiado por la Fundación Bill y Melinda Gates.
La Organización Mundial de la Salud estima que en 2016 hubo 216 millones de casos de malaria en todo el mundo y que se produjeron 445.000 muertes por esta causa. Los expertos creen que esto se debe en parte a la destreza de los parásitos para cambiar los genomas con el objetivo de resistir al tratamiento farmacológico y al sistema inmunológico humano.
Por ello, conocer la identidad de los genes que imparten resistencia a múltiples compuestos es importante para el diseño de nuevos fármacos y para comprender cómo las terapias existentes pueden perder su eficacia en entornos clínicos, subrayan los autores del estudio.

domingo, 14 de enero de 2018

PARIS NO ES TODO EL MUNDO


“Hay que dejar de creer que la mujer siempre es una víctima”

Catherine Millet, escritora y crítica de arte, impulsora del manifiesto de 100 mujeres francesas contra el movimiento #MeToo, denuncia sus métodos y consecuencias

La escritora francesa Catherine Millet, en su casa en abril de 2016. ULF ANDERSEN AURIMAGES | EPV
Su manifiesto ha logrado sembrar el caos en Francia y parte del extranjero. La escritora y crítica de arte Catherine Millet (Bois-Colombes, 1948), autora del superventas La vida sexual de Catherine M., es una de las cinco impulsoras de la tribuna opuesta al movimiento #MeToo, firmada por 100 personalidades de la cultura francesa, encabezadas por la actriz Catherine Deneuve, la cantante Ingrid Caven o la editora Joëlle Losfeld. Millet denuncia que este movimiento, al que tilda de “puritano”, favorece un regreso de la “moral victoriana”. Ella defiende “la libertad de importunar”, incluso en el sentido físico, que considera indispensable para salvaguardar la herencia de la revolución sexual. Así lo relata en su despacho parisino, un cuarto lleno de catálogos amontonados en el que no deja de sonar el teléfono, desde el que dirige la revista Art Press, que cofundó en 1972.'
Pregunta. ¿Esperaba las violentas reacciones que ha suscitado su texto?
Respuesta. En absoluto. Solo quisimos reaccionar ante la palabra de las feministas radicales, que era la única que leíamos en la prensa. Nos resultaba molesto, porque no era un punto de vista que compartiéramos y porque, a nuestro alrededor, conocíamos a muchas mujeres que opinaban lo mismo. A mi entender, no te quedas traumatizada durante años porque un hombre te haya tocado un muslo... Se trataba de contar que todas las mujeres no reaccionamos igual ante gestos que podemos considerar groseros o fuera de lugar.
P. Se les ha reprochado su falta de solidaridad con las demás mujeres...
R. A un hombre no se le pide que comparta las opiniones del resto de varones del planeta. Eso es imposible. No estamos diciendo que nos parece bien que violen a las mujeres, sino que señalamos los derrapes que ha tenido ese movimiento. Por ejemplo, poner en tela de juicio a ciertos hombres por hechos bastante mínimos, que han tenido consecuencias graves en sus carreras. Se ha constituido un tribunal público en el que ni siquiera se les ha dejado defenderse. De repente, tuvimos la sensación de que todos los hombres eran cerdos. Hay que meterse en la piel de quienes han padecido violencia sexual, pero también pensar en los hombres que han sido víctimas de acusaciones muy rápidas y con consecuencias graves en sus vidas profesionales.

R.
 ¿No dicen las feministas que se ha liberado la palabra? Pues, si es así, nuestra palabra vale lo mismo que la suya. La censura que ha podido provocar este caso me parece ridícula. Me parece muy grave que se borre a un actor de una película [Kevin Spacey, sustituido por otro actor en Todo el dinero del mundo tras ser acusado de agresiones sexuales]. Son métodos que me recuerdan a los del estalinismo…P.
 Subrayando las disfunciones del movimiento y no sus aciertos, ¿no se arriesgan a hundir esa toma de conciencia sobre la violencia sexual y los abusos de poder, que su propio manifiesto considera “necesaria”?
P. Su tribuna habla de “una ola purificadora” que terminará instalando “una sociedad totalitaria”. ¿No es un poco excesivo?
R. Precisamente, me cita una frase que escribí yo. En todo texto polémico hay una parte de exageración, pero lo asumo totalmente. Veo aparecer un clima de inquisición, en el que cada uno vigila a su vecino, como sucedía en los regímenes soviéticos, y luego lo denuncia en las redes sociales. Todos los rincones de la sociedad están bajo vigilancia, incluida nuestra esfera íntima…

R.
 De acuerdo, pero no es el mejor método. Si cada ciudadano se toma la justicia por la mano, regresaremos a los tiempos del Lejano Oeste. La justicia tiene defectos y es innegable que se le escapan cosas, pero vivimos en una sociedad que acepta que es ella la encargada de juzgar y no un tribunal popular. En eso soy radical.P.
 ¿No son esas acusaciones el resultado de una justicia imperfecta, a causa de las prescripciones y de la falta de pruebas?
P. Se la ha acusado de antifeminista. ¿Lo es?
R. Si hablamos de ese feminismo en concreto, sí que me posiciono en contra. Pero hoy existen varias corrientes feministas... Yo me siento más cercana a las feministas que integran el sexo en su discurso, que suelen ser más jóvenes que yo, que a quienes expresan, a través del movimiento #MeToo, posiciones radicales que nunca he compartido, ni ahora ni durante los años 70. El feminismo sigue estando muy justificado en el entorno social. Por ejemplo, en cuanto a la igualdad salarial. Y también milito por esa igualdad en la libertad sexual, eso va por sentado…
P. También se les reprocha que casi todas sean blancas y burguesas. Que defiendan, al fin y al cabo, una postura elitista.
R. Sí, nos han reprochado que no tomemos el metro. En realidad, yo lo tomo varias veces al día. Cuando era más joven, alguna vez vino algún hombre a frotarse contra mí en los transportes públicos, y no por eso me morí ni me convertí en una impedida… En realidad, entre las firmantes del manifiesto hay una mezcla generacional y de orígenes. Por otra parte, las mujeres que nos atacan también son intelectuales y universitarias, igual que nosotras. Catherine Deneuve debe de tener un modo de vida algo distinto, pero las demás somos bastante parecidas a quienes nos atacan…

R.
 Es que son dos cosas que van juntas... Cuando un hombre te molesta, tienes la libertad de decirle que deje de hacerlo. Una tiene la capacidad de decir que no. Por otra parte, importunar es una palabra bastante leve. No es lo mismo que acosar, ni mucho menos. Alguien te puede importunar fumando a tu lado en un lugar público…P.
 ¿Considera que el famoso “derecho a importunar” que defiende el texto es más importante que el derecho a no ser importunado?
P. No es el mismo grado de intrusión que tocar a alguien.
R. Sé que se nos reprocha mucho esa palabra, pero que la gente abra el diccionario... Mire, se lo voy a buscar… [busca la definición en su tableta]. Importunar es sinónimo de molestar, fastidiar, incomodar, sacar de quicio…
P. ¿Pero entiende que existan mujeres que no quieran ser importunadas cuando pasean por la calle o van en metro?
R. No. Creo que hay un margen en que el comportamiento de los demás puede desplegarse sin que sea considerado un delito. A ti te puede parecer desagradable y te puedes quejar, pero no por eso es un delito... Y, como tal, no quiero que esté regulado, ni por una moral superior ni por la ley. Hay que aceptar que existen impertinentes en la vida. Esas mujeres parecen aspirar a una sociedad utópica y regulada hasta el más mínimo detalle, donde un hombre deberá tomar precauciones antes de dirigirse a una mujer. La codificación de nuestras relaciones es imposible, a no ser que nos convirtamos en robots.
P. Sostiene que ese derecho a importunar es indispensable para garantizar la libertad sexual. ¿En qué sentido?
R. En una relación entre dos individuos, siempre hay un momento borroso y ambiguo, en el que alguno de los dos no tiene muy claro lo que quiere… Cuando me ha intentado seducir un hombre, a veces he sentido una atracción que no era lo suficiente grande para ceder de inmediato. Un momento de duda… A veces terminas cediendo y otras, no. Mientras que esas mujeres dicen que un no siempre es definitivo, yo creo que hay matices. A veces, los hombres tienen una oportunidad si insisten una segunda vez…

R.
 Hace tiempo que creo que, cuanta más libertad hay en el discurso y en la circulación de las imágenes, más se crispan sectores que la consideran molesta, por lo que su reacción se vuelve cada vez más violenta. Lo sorprendente es que esta voluntad de censura ya no proceda de círculos extremadamente conservadores, sino de mujeres que se consideran feministas. No sé si vio a las dos chicas que pidieron al Metropolitan de Nueva York que descolgara un cuadro de Balthus: eran dos jóvenes modernas y probablemente de izquierdas…P.
 Denuncian un regreso a la moral victoriana. De nuevo, ¿no es un poco exagerado, en una sociedad donde la sexualidad resulta omnipresente?
P. Son casos puntuales, que ya tenían lugar mucho antes del movimiento #MeToo. Pintores como Balthus o Schiele, al que también se refiere su texto, llevan décadas generando escándalos. ¿No toman la excepción como si fuera la regla?
R. Sí, pero yo creo que hay que reaccionar con rapidez, porque los efectos en la realidad pueden ser inmediatos. Fíjese en ese profesor estadounidense despedido por mostrar imágenes del siglo XVIII, probablemente algo libertinas, a sus alumnos… ¡Algunos de sus padres las habían considerado pornográficas!
P. “Lamento mucho no haber sido violada, porque así podría dar fe de que una violación también se supera”, dijo en diciembre. Su frase ha generado un escándalo inmenso. ¿Se arrepiente de haberla pronunciado?
R. No. Fue una formulación algo ligera y cómica, pero solo porque no quería enmarcarme en una excesiva gravedad. Al tener la vida sexual que he tenido, en la que he contado con muchos compañeros distintos –algunos de ellos, perfectos desconocidos–, siempre he dicho que, si me hubiera encontrado en una situación de violación, no me habría defendido. Así habría tomado menos riesgos, porque lograría neutralizar la violencia del agresor. Si la violencia de ese acto me hubiera trastornado, creo contar con la suficiente capacidad moral para superar ese hecho e intentar olvidarlo. Esa es mi respuesta personal. Hace poco leí una entrevista con una abogada que había sido violada de joven y que desaconsejaba a sus clientas denunciar e ir a juicio, porque eso solo te hace prisionera del sufrimiento. Salvo en casos donde haya consecuencias físicas graves, yo creo que la mente logra vencer al cuerpo.

R.
 Existen para algunas mujeres, pero no para todas. Hay que dejar de creer que la mujer siempre es una víctima. Puede ser víctima de ese acto en un instante, pero también puede encontrar en ella la capacidad de reaccionar…P.
 ¿No cree que una violación también tiene consecuencias psicológicas?
P. Una de las firmantes del texto, la filósofa Peggy Sastre, es autora de un ensayo titulado La dominación masculina no existe. ¿Está de acuerdo con eso?
R. Existe, pero no en todas partes. En nuestra sociedad, a día de hoy y en la clase media, las mujeres cuentan con un gran poder. En la esfera doméstica, a menudo son ellas quienes imponen su voluntad dentro de la pareja, a causa de la culpabilidad de los hombres jóvenes y al hecho de trabajar y ser económicamente libres…
P. Entonces, ¿dónde persiste la dominación masculina?
R. Voy a echar balones fuera... Ha habido tantos progresos en las últimas décadas… Si comparo mis posibilidades con la vida que tuvo mi madre, en una sola generación hemos ganado mucho. Pero a las feministas les sigue interesando hacernos creer que nuestra sociedad es únicamente patriarcal. Eso no es verdad. Yo creo que también existe un matriarcado…
P. Para usted, ¿el patriarcado es cosa del pasado?
R. Digamos que está seriamente mermado.