lunes, 11 de junio de 2018

LOS GORDOS VIENEN DE YANQUILANDIA

Comer, engordar y sentirse culpable 
Disparen sobre la víctima
Acerca de las "ideas zombie" que le dan cuerda a la perversa maquinaria que las produce y perpetúan el fracaso en obesida18

Autor: Daniel Flichtentrei Fuente: IntraMed 
Disparen sobre la víctima
Tal vez en el futuro nuestra época sea recordada como aquella en la que la humanidad se hizo obesa.  Una transición antropológica de la especie que incrementó su masa corporal a una velocidad como nunca antes se había registrado.  Pero también porque mientras esa calamidad ocurría ante nuestros ojos sostuvimos empecinadamente teorías que no la explicaban y culpamos a las víctimas para no admitir ese error.
Ningún fenómeno que adquiera las dimensiones que hoy tiene la obesidad puede ser el producto de la responsabilidad individual sino la consecuencia de una cultura que lo promueve. Estamos obesos porque vivimos en una sociedad obesogénica. No se debe ni a nuestra debilidad de carácter, ni a nuestra falta de voluntad, ni a nuestra pereza o gula.  Es absurdo pensar de ese modo. Es un recurso estigmatizante que desplaza hacia quienes padecen el problema la responsabilidad de quienes lo generan.
Acumular grasa es una mecanismo evolutivo que nos “defiende” de la sobrecarga de comida almacenando el exceso mientras eso sea posible. Superada es capacidad sobreviene la enfermedad en sus más diversas manifestaciones clínicas: diabetes, patologías cardio-cerebro vasculares, cáncer, depresión, entre muchas otras. La obesidad es el modo mediante el cual nuestra biología se “adapta” a un ambiente que ha puesto al consumo como criterio ordenador de la vida y ha subordinado a la salud y a una milenaria cultura alimentaria a los intereses del mercado.
Afirma del Dr. Robert Lustig (USA): "La comida está más allá de nuestras necesidades; se ha convertido en comodity, ha sido reformulada para convertirla en una  sustancia adictiva".
Son las condiciones, no el "estilo" de vida
Suele mencionarse como motor de las conductas insalubres al “estilo de vida”, pero esa denominación refuerza la idea de una decisión voluntaria sobre el comportamiento. Ne es el “estilo” sino las "condiciones de vida" las que determinan el modo en que las personas actuamos. Son los determinantes sociales que están más allá de la decisión de las personas. Ya sea porque les resulta imposible modificarlos por razones económicas o porque el “sentido común” de una época los naturaliza al mismo tiempo en que invisibiliza sus consecuencias.
No comemos más de todo. Comemos más de algunas cosas y menos de otras. Y es allí donde reside la explicación de la pandemia de obesidad. El nicho social obesogénico genera al mismo tiempo la susceptibilidad (metabólica) y la exposición (ambiental) que producen la obesidad. Es la "calidad" de lo que comemos lo que determina la "cantidad".
La medicina forma parte de la cultura, no de la naturaleza y, no pocas veces, produce un conocimiento que refuerza en lugar de revertir sus desvíos. La teoría del balance energético: engordamos porque comemos más y nos movemos menos, describe, pero no explica lo que sucede. Contribuye a creer que son los individuos y no el mundo en el que viven, la causa del problema y los responsables de su solución.
Richard Lewontin (biólogo evolucionista): “Cualquier análisis del “estilo de vida” debe tener en cuenta los grados de libertad disponibles y las restricciones que actúan en las decisiones. Para los miembros dependientes de un hogar, las elecciones de que disponen constituyen su entorno y NO su “estilo de vida”. La distinción ambiente / estilo de vida es una dicotomía dañina para nada de acuerdo con el punto de vista ecológico.”
“La mejor manera de resumir la relación entre elección y restricción es la propuesta del Padrino de “hazle una oferta que no puedan rechazar”.
“Nuestra suposición de racionalidad condicional significa que no podemos esperar cambiar el comportamiento solo mediante la educación: más bien, debemos alterar aquellas circunstancias que hacen que tales elecciones dañinas parezcan óptimas o irremediables”.
La resistencia a considerar la evidencia científica difundida por la OMS que señala al procesamiento de los “productos comestibles” (no pueden considerarse alimentos) como determinante de la alteración metabólica, forma parte de un circuito que oculta las causas raíz del problema e impide encontrar respuestas globales.
Estamos impregnados de “ideas zombies” que se resisten a morir pese a la incontrovertible evidencia en su contra. Cumplen funciones sociales al sostener la consistencia de creencias y prejuicios que le dan cuerda a la perversa maquinaria que las produce.
Comer es un sustituto de satisfacciones más profundas pero menos disponibles y un recurso al alcance de la mano para atenuar la ansiedad
No elegimos, nos manipulan
Los mecanismos motivacionales para abordar o evitar objetos o circunstancias están ligados a las necesidades biológicas. La regulación fisiológica está relacionada con el placer y el displacer sensorial, que sirven como un motivadores fundamentales del comportamiento (acercamiento o aversión).
Nuestros sistemas cerebrales de recompensa fueron seleccionados para guiar las elecciones y satisfacer las necesidades biológicas. Hoy los conocemos en profundidad, pero también quienes los manipulan irresponsablemente en función de su propio beneficio y no del nuestro.
Los sistemas regulatorios fueron seleccionados para buscar recompensas pequeñas y breves; más intensas si contrastan con un discomfort previo. Cuando la experiencia es sostenida se produce adaptación o exitotoxicidad: los receptores se regulan a la baja requiriendo cada vez dosis más alta del ligando para producir el mismo efecto. La satisfacción se atenúa o se suspende pero persiste la expectativa lo que dispara el consumo.
Nuestras fuentes de estimulación supernormal del placer son tan diversas, potentes y manipuladas que nos desensibilizan a las fuentes naturales de recompensa. Dado que no somos máquinas homeostáticas, que al consumir desearían menos, sino organismos complejos con regulación alostática: al consumir más, deseamos más.

  • Reclamar fuerza de voluntad a personas que tienen perturbados los circuitos de control de la conducta ingestiva es aplicar un estrategia MORAL para un problema FISIOLÓGICO. La manipulación de señales (estímulos supernormales) es un recurso para fomentar el CONSUMO no la SALUD.
     
  • El comer compulsivo es una respuesta evolutiva ancestral ante la inseguridad ambiental respecto de la disponibilidad de alimentos. Hoy se desencadena ante otras incertidumbres ya que la respuesta neuroendócrina al stress es indiferenciada e involucra mediadores del circuito apetito / saciedad.
Un hábito es una conducta que se consuma más para atenuar el discomfort de no hacerlo (saliencia o motivación anticipatoria) que por el placer haberlo hecho (recompensa). Los vendedores de productos adictivos destacan el alivio que ofrecen a un discomfort que antes, ellos mismos, han creado.
Los hábitos funcionan por asociación de señales (internas o externas) con conductas. Cuando un consumo se asocia a un pensamiento, emoción o rutina, la conducta consumatoria se desencadena automáticamente sin una toma de decisiones racional. No es ni la voluntad ni el libre albedrío sino lamanipulación de la conducta sustentada en el conocimiento profundo de sus mecanismos más primitivos.
Vivimos en un ambiente que estimula la hipervigilancia y la hiposatisfacción. La ansiedad no puede suspenderse si percibimos al mundo como inseguro. La satisfacción efímera del consumo no puede almacenarse por lo que debe renovarse en un círculo perpetuo. Comer es un sustituto de satisfacciones más profundas pero menos disponibles y un recurso al alcance de la mano para atenuar la ansiedad.
Los mecanismos intermedios de la adaptación al ambiente
Un organismo que percibe al ambiente como amenazante desencadena respuestas metabólicas para afrontar el peligro que en general nunca se concreta. El metabolismo almacena recursos para la lucha o la huida y la conducta acompaña buscándolos y comiéndolos. Los seres vivos se adaptan al ambiente mediante ajustes en su fisiología y en su conducta de modo concordante y, a menudo, mediado por las mismas sustancias regulatorias.
Por ejemplo: el cortisol incrementado en el stress crónico promueve la adiposidad, su distribución abdominal, la resistencia a la insulina, hiperinsulinemia, diabetes 2, hipertensión y cambios conductuales que incrementan el hambre y orientan la selección de alimentos hacia los de alta densidad calórica denominados "comfort foods" en idioma inglés por su efecto ansiolítico de corta duración. El exceso de insulina ejerce su función anabólica y antilipoítica, mientras que los receptores de cortisol señalan dónde almacenar la grasa acumulada.
Comemos nutrientes y sentidos, todo acto humano despojado de la ceremonia, el rito o el intercambio socialmente codificado se empobrece en términos psicofisiológicos. No somos datos (macronutrientes en nutrición o variables fisiológicas en medicina), es una idea absurda, reductiva y anticientífica.
La cultura en que vivimos nos ofrece al mismo tiempo la inquietud y el falso remedio para calmarla. Tal vez deberíamos leer más libros como el extraordinario: “Una historia social de la comida” de la antropóloga Patricia Aguirre y menos papers contaminados de intereses que divulgan, bajo un ropaje científico, falsas creencias. La medicina no puede convalidar esa trampa, tiene la obligación de encontrar el coraje y la dignidad para denunciarla y combatirla.
Daniel Flichtentrei

PROHIBAN LA HOMEOPATÍA DE UNA PUTA VEZ

Viene precedida de una reputación de defensora de la gestión pública y de la recuperación de derechos de los colectivos más perjudicados por las políticas de recortes. Licenciada en Medicina, Carmen Montón (Burjassot, 1976) recuperó la sanidad pública universal, rescató el primer hospital privatizado, eliminó los copagos farmacéuticos y ortoprotésicos, defendió los medicamentos genéricos y denunció con énfasis la homeopatía como una pseudociencia desde su cargo como consellera de Sanidad Universal y Salud Pública del Gobierno valenciano que preside el socialista Ximo Puig.
Militante socialista que apoyó a Pedro Sánchez en los debates internos del PSOE, fue la ponente en el Congreso de los Diputados de leyes de la época de Rodríguez Zapatero como la del aborto y coordinó el proyecto de la Ley de Igualdad. Asume una cartera que incorpora también las áreas de consumo y bienestar social y asegura, de partida, que la sanidad universal y el impulso a la Ley de Dependencia son temas cruciales.
Llega usted al ministerio con una tarjeta de presentación de enfrentamiento a los 'lobbies' sanitarios. ¿Cree que eso va a marcar su trabajo en el departamento?
A la tarjeta de presentación que tengo que remitirme es a que el Gobierno va hacer las cosas repecto a este sector con mucha normalidad, pero también con mucha transparencia. Apostaremos por el buen gobierno, por la transparencia y por normalizar las relaciones con todos los ámbitos, también con el sector privado.
Medidas como la recuperación de la gestión pública del hospital de Alzira han despertado recelos en el 'lobby' de la sanidad privada ante la posibilidad de que aplique decisiones similares desde el ministerio.
Las competencias son autonómicas. Lo que sí que vamos a fomentar desde el ministerio es que se considere en España la salud como un derecho. Vamos a procurar que algunas revindicaciones de las comunidades autónomas que están encima de la mesa empiecen a hacerse realidad. Una de ellas es la atención sanitaria universal, que no haya exclusión sanitaria. Y por muchas razones, de salud individual, de salud colectiva, en todo lo referente a la prevención y declaración de enfermedades obligatorias, pero sobre todo porque un gobierno decente no deja a nadie fuera del sistema sanitario.
Decía la vicepresidenta Carmen Calvo que en el próximo Consejo de Ministros habrá varias medidas importantes, y una de ellas de sanidad. ¿Tienen pactado que la atención a los inmigrantes sea lo primero?
Tenemos que intentar llevarlo al Consejo de Ministros cuanto antes, pero la fecha no la puedo decir. Todavía no sé cómo está de engrasada la maquinaria del ministerio. En la conselleria tenía ya los tiempos muy medidos. En todo caso, ha de ser lo primero. Se trata de volver al concepto de ciudadanía, de que la salud es un derecho. Es casi volver a los orígenes, a 1986, cuando Ernest Lluch aprobó la Ley General de Sanidad.
Viene de un puesto con mucha posibilidad de gestión y poca capacidad normativa y llega a una responsabilidad con poca gestión y mucha posibilidad de elaborar normas y leyes. ¿Hasta qué punto cambiará eso su enfoque?
Ese cambio nos dará ventaja para saber cuál es nuestro papel. El ministerio tiene que ser un agente facilitador para las comunidades autónomas y nuestra relación con las comunidades autónomas tiene que ser muy fluida. Creo que esta nueva etapa es de diálogo, diálogo, diálogo y búsqueda de soluciones conjuntas. Las comunidades autónomas tienen la responsabilidad de las competencias transferidas y nosotros tenemos que ayudarles a desarrollar su gestión lo mejor posible. Y en algunas cuestiones de salud pública y planificación estratégica sentar las bases de un gobierno de España para que haya las menores desigualdades posibles. La cohesión territorial y la cohesión social, junto con el diálogo, son las claves de lo que hemos de hacer.
¿Eliminará los copagos?
Esa es otra tarea pendiente. Es verdad que destruir un sistema, destruir un derecho, es mucho más rápido y más fácil que volverlo a restituir, pero vamos a reconstruir esa situación, ese derecho que se perdió en 2012 y que ha supuesto un retroceso en la salud de las personas. Vamos a desandar ese camino. Tenemos la complicidad de la ministra de Hacienda, que es médica y ha sido también consejera. Desde nuestra primera conversación, nos hemos puesto a trabajar en la manera de que podamos recuperalo.
¿Será progresivamente, para los pensionistas con menos recursos, o con alcance universal?
Tenemos unos presupuestos que nosotros no hemos hecho. Los vamos a respetar por responsabilidad y por la estabilidad del país. Es en ese marco en el que he de encontrar la solución más óptima con la ministra de Hacienda. Pero nuestro propósito es recuperar los derechos que se perdieron. No solo está esto. Quiero recordar que la reproducción asistida para las mujeres solas y lesbianas también fue objeto de exclusión sanitaria. Todas esas personas tienen que ver recuperado su derecho a la salud.
Su predecesora aprobó una orden ministerial que hace que los productos de la homeopatía se vendan en las farmacias. ¿Va a sacar de las farmacias la homeopatía?
Tendremos que ver qué margen de maniobra nos ofrece la directiva europea y no puedo decir la fórmula en esos momentos, pero sí que vamos a dejar claro que la homeopatía no tiene evidencia científica, que no es ciencia y que no cura. Como administración tenemos la obligación de que la ciudadanía disponga de toda la información objetiva y veraz y de que no quepa ninguna confusión que ponga en riesgo su salud. Es lo que he dicho siempre y desde el ministerio seguiré profundizando para dejar las cosas claras.
¿Sería el camino informar claramente de que esos productos no curan, un impuesto a su venta o diferenciar los establecimientos donde se venden?
Efectivamente, hay muchos caminos. Es pronto para decir cuál es el más óptimo. La directora general de Farmacia apenas lleva unos días nombrada, pero nuestro posicionamiento está muy claro. No queremos que la ciudadanía pueda tener confusión alguna. Estudiaremos la directiva europea, pero hay margen de maniobra para hacer las cosas correctamente y poner cada cosa en su sitio.
Tuvo usted un choque con Farmaindustria por su oposición a vincular la financiación sanitaria a la compra de determinados medicamentos...
Me opuse a la vinculación del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) al convenio con Farmaindustria.
¿Será la promoción de los medicamentos genéricos un pilar de su gestión?
Creo en las medidas de eficiencia y, puesto que las comunidades autónomas tienen que esforzarse en hacer más sostenible cada día el sistema sanitario, intentaremos ayudarlas en todas aquellas medidas que les permitan ser más autosuficientes. No estamos hablando de restringir nada. Al contrario, hay que ayudarles a que puedan utilizar para cada paciente aquello que necesite. El objetivo es poner en el centro a las persona y que el facultativo tenga a su disposición lo que considere oportuno.
La ministra Carmen Montón durante la entrevista.
La ministra Carmen Montón durante la entrevista. JESÚS CÍSCAR
Su cartera es también de Consumo y Bienestar Social. Para usted es un área nueva, pero solo relativamente porque desde su conselleria también tocó asuntos sociosanitarios.
He procurado incorporar rápidamente a los cuadros en el ministerio para esa área, como la directora general de Familia e Infancia o la directora general del Imserso, que lleva la parte de dependencia y que es crucial para nosotros, y la secretaria de Estado. Se han puesto a trabajar enseguida. Se han venido con lo puesto a Madrid, han cogido sus hoteles y están estudiando las primeras medidas. En todo caso, la situación es compleja pero la solución es fácil. Tenemos una ley magnífica de 2006 que aprobó Zapatero, que es la Ley de Dependencia. Hay que ponerla en marcha. En eso necesitamos mucho diálogo con las comunidades autónomas. Este Gobierno no tiene mucho margen pero sí voluntad política de alcanzar soluciones y acuerdos. Espero que nosotros, las comuniades autónomas y el tercer sector, que es muy importante, podamos establecer la secuencia para implantar esa ley.
Las comunidades autónomas financian la dependencia en mucha mayor medida que el Gobierno, al que critican por no aportar suficientes recursos... Unos recursos que, además, están desigualmente repartidos.
Por eso digo que no podemos resolverlo de un día para otro, pero sí que podemos establecer un pacto de cómo lo vamos a ir haciendo.
Hay unas 300.000 personas dependientes moderadas esperando. ¿Es una urgencia condicionada a los Presupuestos?
Veremos cómo superan los Presupuestos el trámite del Senado. Y cuando los tengamos, estudiaremos la forma de priorizar. Desde luego, la dependencia es una prioridad. Tengo al equipo trabajando en eso y en la recuperación de la universalidad. Casi sin despacho ya estamos pensando los caminos para que el cambio comience.
Hay una proposición impulsada por Podemos de Ley de Eutanasia. ¿Podrá aprobarse en esta legislatura a la que quedan dos años?
El impulso en el Parlamento está. Creo que la sociedad española es mucho más madura de lo que algunos sectores creen. Se puede acometer un debate sereno, riguroso, en el que participe todo el mundo, para dejar una cosa clara. La autonomía personal y la propiedad de la vida también implican decidir cómo quieres morir. Nosotros vamos a estar en ese debate.
¿Debe atender a quienes solo les espera la muerte o a quienes sufren un estado crónico en el que no quieren seguir?
Se ha hablado tanto de este tema que hay que iniciar un debate franco y honesto en nuestra sociedad. Y hay que hacerlo sin estridencias, teniendo en cuenta el testimonio de personas afectadas y la opinión las sociedades científicas, que pueden aportar luz, y dando la máxima seguridad jurídica. Hay que hacer una ley que recoja la necesidad existente en la sociedad.
Una cuestión en la que usted ha trabajado mucho es la igualdad, pero ha quedado adscrita a la vicepresidencia, como ya ocurre en el gobierno valenciano del Pacto del Botánico, donde también la vicepresidenta tiene esas competencias. Con todo, usted aplicó un sistema de detección de casos de violencia machista en los centros de salud ¿Hasta qué punto podrá desde su ministerio hacer algo parecido?
Creo que es un acierto dar ese rango a los temas de igualdad. Estaré a las órdenes de la vicepresidenta para contribuir a que el sistema sanitario se sume al pacto de Estado contra la violencia de género y a la lucha contra la violencia machista. Hay experiencias que en la Comunidad Valenciana han dado buen resultado. El protocolo de detección de violencia de género es una de ellas, pero también hemos intentado que sea un tema transversal a todas las políticas, en salud sexual y reproductiva, en salud mental y en el protocolo para la reducción de suicidios, así como en lo que tiene que ver con las unidades de conductas adictivas. El ámbito de la salud ofrece muchas posibilidades para ayudar a muchas mujeres a ganar confianza y salir de la violencia machista. Lo vamos a trabajar conjuntamente con la vicepresidenta.
¿En relación con la salud reproductiva, tiene pensado volver a permitir que las menores puedan abortar sin permiso de los padres?
En eso tiene la palabra el Parlamento. Es un momento de diálogo y de buscar consensos. No tanto de expresar deseos como de intentar que haya cambios. La salud sexual y reproductiva para mi es importante y es algo de lo que tengo que hablar con los grupos parlamentarios y ver qué margen de maniobra tenemos.
En las Corts Valencianes se ha aprobado una iniciativa que promueve la legalización del cannabis para usos terapéuticos. ¿Trabajará en ese sentido?
Todavía falta cubrir la dirección general de Salud Pública, pero sí que tenemos que hacer un mapeo de las necesidades que hay sobre la mesa. Vamos a ser muy permeables a las necesidades que nos trasladen las comunidades autónomas. Puede entrar en las prioridades.
¿Qué espera del PP en lo que queda de legislatura?
Lo que nos gustaría es que nos dejaran trabajar para poder hacer en dos años más de los que ellos han hecho en seis. Que entendieran que ha sido un proceso perfectamente democrático y constitucional y que la sociedad española está en un momento de ilusión y de confianza, algo que es básico para el funcionamiento democrático. En la democracia está la contienda en el Parlamento, pero también la negociación. Esa otra parte ellos la habían desechado y es el momento de sacarla a relucir. Ojalá se quieran sumar a este tiempo nuevo que se abre.
Usted viene de un gobierno compartido con otras fuerzas de izquierda. ¿Qué le permitirá aportar esa condición al Ejecutivo que preside Pedro Sánchez?
Aportaré mi punto de vista, que quizá sea distinto al que aporten otros miembros del equipo. Llamo al Consejo de Ministras y Ministros "equipo" porque lo sentimos así. Aportaré mi visión y mi experiencia.
¿Va a cambiar su método de trabajo al pasar de ser consellera de la Generalitat Valenciana a ministra del Gobierno de España?
Nuestra hoja de ruta va a ser muy parecida. Primero, recuperación de derechos, primero las personas, con atención a las discriminaciones más lacerantes. Y abrir después otros debates.
¿Teme las presiones de la industria farmacéutica y las grandes empresas sanitarias?
Venía escuchando en la radio a María Blasco, que explicaba cómo la industria tiene que acercarse al ámbito de la investigación y coordinarse para facilitar que el trabajo de los investigadores llegue al mercado. No se trata de establecer un combate. Aquí no hay buenos y malos. Hay que trabajar con transparencia y teniendo claro cuál es el interés general. No hemos de asustarnos, ni ellos de mí, ni yo de ellos.

domingo, 10 de junio de 2018


Atajos del pensamiento
Sobre el cerebro heurístico y la toma de decisiones de médicos y pacientes
Autor: Gonzalo Casino Fuente: IntraMed / 
Pensar, lo que se dice pensar racionalmente, es tremendamente lento y fatigoso para el cerebro humano. Si podemos evitarlo, a buen seguro que lo haremos. En cambio, nos resulta muy fácil reconocer todo tipo patrones, empezando por las caras, algo que hacemos con agilidad y sin aparente esfuerzo. Si no fuéramos tan buenos en esto, podríamos ver un mundo nuevo y diferente cada día, ya que ver es en realidad reconocer, pero tendríamos infinidad de problemas cotidianos, incluso de supervivencia. La mayoría de nuestras opiniones y decisiones no se basa en un análisis sosegado y racional, sino que parecen respuestas “prefabricadas” con experiencias similares previas y patrones almacenados en nuestro cerebro. Las intuiciones y el sentido común, pero también los prejuicios y los juicios de experto, son variantes del llamado pensamiento heurístico. Todas estas estrategias del pensamiento son como atajos mentales que nos permiten encontrar respuestas rápidas, aunque a menudo imperfectas, a preguntas complejas, pues en realidad lo que respondemos es una pregunta alternativa más sencilla.
Un dilema habitual en medicina es si conviene actuar rápido a riesgo de equivocarse, confiando en el juicio experto, o analizar el caso con calma a riesgo de actuar demasiado tarde
La práctica médica es un caso particular de un modo de pensar y actuar muy habitual. ¿Cómo piensan los médicos? ¿Cómo tomas sus decisiones? Pues como todos los seres humanos, con más heurística que razonamiento. Los médicos, como tantos otros profesionales, tienen que tomar decisiones expertas con cierta rapidez y recurren para ello a estos atajos del pensamiento. Un ajedrecista, quizá el mayor especialista en estos atajos, no piensa racionalmente sino heurísticamente, tras visualizar en un instante infinidad de patrones y posibilidades. El ojo clínico, tan denostado por algunos puristas de la ciencia médica, es como el ojo del buen cubero: una capacidad de experto consolidada por la experiencia. En medicina, como en otros oficios y profesiones, los especialistas con más experiencia tienden a confiar en su capacidad heurística para diagnosticar y resolver otros problemas complejos con rapidez y tino, mientras que los más novatos, por su menor habilidad para reconocer patrones, no tienen más remedio que recurrir al pensamiento analítico, realizar numerosas pruebas y repensar las diferentes posibilidades, lo que quizá sea más certero, pero sin duda es más lento.
La medicina, como gustan decir algunos, es a la vez ciencia y arte. Pues bien, ese “arte” de la medicina se asimila en buena medida al conocimiento heurístico de los médicos, una competencia que se materializa en la toma de decisiones. Buena parte de los protocolos y guías clínicas no son sino balizas para encauzar el reconocimiento de patrones en el marco del conocimiento científico, para que la natural inclinación heurística no se desmadre. Donde no llega la ciencia, ahí tenemos la heurística; y donde no llega a tiempo el pensamiento analítico, ahí tenemos la habilidad de reconocer semejanzas o responder preguntas más sencillas. Un dilema habitual en medicina es si conviene actuar rápido a riesgo de equivocarse, confiando en el juicio experto, o analizar el caso con calma a riesgo de actuar demasiado tarde. En casos urgentes está claro que no hay tiempo para análisis reposados, pero ¿acaso en las consultas médicas de unos pocos minutos no se toman también decisiones rápidas? Aquí, además, entran en colisión la heurística experta del médico y la inexperta del paciente, dos maneras de pensar quizá demasiado alejadas y cada una con sus propios sesgos. Para que haya un buen diálogo hace falta tiempo, como primera condición, pero también que todos seamos cada vez más conscientes del papel de la heurística en la toma de decisiones de médicos y pacientes. El conocimiento de estos atajos del pensamiento está todavía en pañales, pero ya nos permite entrever que, junto a algunas ventajas, también tienes sus riesgos.

EL FICHAJE ESTRELLA DE "RIVERITA",EL ZAMPABOLLOS QUE LE ROBO "ZAPASANCHEZ"

El astronauta Pedro Duque, nuevo ministro de Ciencia


El ingeniero aeronáutico Pedro Duque, el primer astronauta de nacimiento y nacionalidad española, será el titular del nuevo Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades en el Gobierno de Pedro Sánchez. Duque ha trabajado en la Agencia Espacial Europea, además de en diversas empresas y centros académicos.

<p>Pedro Duque / EFE</p>
Pedro Duque / EFE
El astronauta madrileño Pedro Duque será el ministro de Ciencia, Innovación y Universidades en el nuevo Gobierno de Pedro Sánchez, según han confirmado a Efe y otras medios de comuniación fuentes cercanas al presidente.
Después de que decenas de medios se hicieran eco de la noticia, él mismo la ha confirmado en su cuenta de Twitter, con un tuit en el que recordaba a su madre y al fallecido humorista Forges.


Hijo de padres extremeños, Duque nació en Madrid el 14 de marzo de 1963. Tras cursar los estudios primarios y el bachillerato, ingresó en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros (E.T.S.I.) Aeronáuticos de la Universidad Politécnica de Madrid, donde se graduó en 1986.
Ese mismo año empezó a trabajar en la compañía GMV y fue destinado al centro ESOC que tiene la Agencia Espacial Europea (ESA) en Darmstadt, Alemania. Allí ingresó en el Grupo de Determinación Precisa de Órbitas para elaborar modelos y algoritmos, así como en la implementación de programas orbitales de naves especiales, hasta que en 1992 se postuló como candidato a un concurso organizado por la agencia para seleccionar astronautas.
Entrenamiento en la Ciudad de las Estrellas de Moscú y la NASA

Su primera misión fue la STS-95 del transbordador 
Discovery, entre octubre y noviembre de 1998, cuando durante nueve días supervisó un módulo experimental de la ESA. Se convertía así en el primer astronauta de nacimiento y nacionalidad española que viajaba al espacio. Superó la selección y se entrenó en la Ciudad de las Estrellas de Moscú (Rusia) y centros aeroespaciales de Estados Unidos. Tras ser astronauta de reserva y operar desde tierra en dos misiones (EUROMIR 94 y LMS), en agosto de 1996 pasó a ser 'especialista de misión' en el centro espacial Johnson de la NASA, en Houston, un requisito indispensable para trabajar en los transbordadores espaciales. 
astronauta
Tripulación de la misión espacial STS-95 en la que participó el nuevo ministro de Ciencia. / NASA
Desde 1999 a 2003 el ingeniero español fue destinado al Centro Europeo de Investigación y Tecnología Espacial (ESTEC) en Noordwijk, Holanda, donde participó en las últimas fases de diseño y pruebas de un laboratorio modular y componentes europeos de la Estación Espacial Internacional (ISS); en concreto, en los proyectos Columbus y Cupula.
En octubre de 2003 Duque fue lanzado nuevamente al espacio en una nave rusa Soyuz. En esa ocasión desarrolló labores de ingeniero de vuelo y visitó la ISS durante ocho días para, dentro de la misión Cervantes, realizar diversos experimentos científicos relacionados con las ciencias de la vida, la física, la observación de la Tierra, la educación y las nuevas tecnologías.
En noviembre de aquel año vuelve a la E.T.S.I. Aeronáuticos en la que se había formado para trabajar como director de operaciones en el Spanish User Support and Operations Centre (E-USOC).

Tras finalizar su periodo de excedencia, Duque volvió en octubre de 2011 a la Agencia Espacial Europea para retomar su puesto de astronauta. Desde ese año hasta 2015 lideró la Oficina de Operaciones de Vuelo, con responsabilidad sobre las actividades europeas en la ISS.
En 2006 solicita una excedencia en la ESA y entra como director general de Deimos Imaging, una empresa situada en el Parque Tecnológico de Boecillo (Valladolid), de la que llega a ser presidente ejecutivo en 2010. Esta compañía puso en órbita en 2009 a Deimos 1, el primer satélite español de observación de la Tierra con aplicaciones en agricultura, detección de incendios y vigilancia de la cobertura vegetal.
Hasta esta semana, cuando ha conocido su nombramiento como nuevo ministro de Ciencia, ha sido responsable de revisión de proyectos futuros de la ESA para vuelos tripulados, dentro del cuerpo de astronautas de la agencia europea.
Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional
Duque ha recibido multitud de reconocimientos y galardones. En 1995 obtuvo la Orden de la Amistad concedida por el presidente Yeltsin de la Federación Rusa. La Gran Cruz al Mérito Aeronáutico, impuesta por el Rey de España, la recibió en 1999, el mismo año que ganó el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional junto con los astronautas Chiaki Mukai, John Glenn y Valery Polyakov.
El premio les fue concedido por haber sido considerados representantes de los artífices de la cooperación internacional en la exploración pacífica del espacio. Además de implicarse en esta tarea, Duque también se ha destacado por su defensa de la ciencia y su divulgación.

VAMOS LAS MINAS DEL ALETI!!!!!!

Sí a la empatía (también en el follar)

ANITA BOTWIN

<p><em>The embrace (Lovers II), 1917</em></p>

The embrace (Lovers II), 1917
EGON SCHIELE

El sexo siempre ha sido un territorio hostil para las mujeres. Lo ha sido y lo sigue siendo. Los datos hablan por sí mismos. Una violación denunciada cada 8 horas. Tantas de cientos que no se pueden denunciar o demostrar. No sólo violaciones, sino agresiones de todo tipo. Lo vemos cada día en los medios, en compañeras que nos cuentan sus experiencias, en nosotras mismas y nuestros cuerpos. Y eso, amigas, no es mojigatería.
El sexo debe ser cuidadoso y empático. Como una manera más que tenemos los humanos para relacionarnos, el sexo no debe quedar al margen. Cuando vas por la calle y alguien te saluda intentas ser amable, a no ser que no tengas respeto. La empatía es tan sencillo como ponerse en el lugar del otro o la otra. Y perdonad que os joda la historia, pero esta sociedad brilla por ausencia de empatía. La manera que tenemos de relacionarnos es, en muchos casos, egoísta, individualista y por supuesto patriarcalizada. Y eso no es ningún secreto ni simplismo feminista. Desde la sororidad lo digo.

Los cuerpos y la cosificación son un factor importante para entender nuestras relaciones y cómo nosotras pasamos a un segundo plano en el que poco o nada importa la empatía. El cuidado es cosa nuestra, de las mujeres. El satisfacer a otros es nuestra tarea constante desde que nacemos hasta que morimos.
No soy una teórica, tan sólo trato de expresar sentimientos y experiencias comunes a muchas aquí y allá. Relaciones sexuales dolorosas, tórridas, violentas, donde en el mejor de los casos él se corre rápido y te deja en paz. Si no vemos que tenemos un problema educacional en cuanto a la sexualidad es que de verdad tenemos un problema. Todos, quien más quien menos, hemos aprendido de la sexualidad a través del porno y la cultura de la violación. Pues bien, ahí queda bien claro el tipo de sexo que nos venden. Normalmente un sexo de sometimiento hacia las mujeres. ¿Es eso empatía? Permítanme que lo ponga en cuestión.
No me creo capaz de decir si esto es una guerra, pero desde luego no es todo lo contrario. Además, hablamos desde una perspectiva de los privilegios, de este supuesto primer mundo de blancas con trabajo –aunque precario–. Miremos más allá porque quizá sí veamos claro que es una guerra, donde mutilan a niñas, se abusa de ellas y se mercantilizan sus cuerpos.
Que el sexo es, en general, patriarcal me parece obvio. Imaginen cualquier situación en la que un hombre y una mujer se ven por primera vez en un encuentro íntimo. Es muy probable que ella sienta miedo si no le conoce demasiado, que vaya precavida por si acaso, que vaya incluso armada –así es–. Él es muy probable que vaya confiado, si acaso se lleve un chasco si ella no hace lo que esperaba. Que un tipo tenga iniciativa sexual no le convierte en un violador, que no empatice con la mujer con la que se esté acostando y no tenga en cuenta que a ella no le apetece o no quiere determinadas prácticas, sí lo hace. Al menos le convierte en un agresor y alguien que carece de empatía.
No podemos obviar que el deseo es fruto de un aprendizaje previo. La educación sexual recibida, fruto de un porno patriarcal, violento y machista también nos hace a nosotras sentir ciertos deseos que van precisamente en contra de nuestros cuerpos e intereses. Se requiere de un nuevo modelo cultural y educacional que se base en la igualdad, en el respeto y sí, también en la empatía. Desde la sororidad lo digo.
LA EDUCACIÓN SEXUAL RECIBIDA, FRUTO DE UN PORNO PATRIARCAL, VIOLENTO Y MACHISTA TAMBIÉN NOS HACE A NOSOTRAS SENTIR CIERTOS DESEOS QUE VAN PRECISAMENTE EN CONTRA DE NUESTROS CUERPOS E INTERESES
Establecer límites en la sexualidad como en todo en la vida, tomar decisiones y expresar nuestros deseos no nos hace pasivas, sino activas, dueñas de nuestras vidas, de nuestros cuerpos y de nuestro placer. Que el sexo adquiera una pretensión de obligatoriedad es algo ambiguo y subjetivo. ¿Acaso las trabajadoras del sexo –la mayor parte– no lo hacen por dinero y supervivencia?; ¿acaso muchas parejas lo hacen por miedo y por posesión a partes iguales?; ¿acaso otras como en La Manada no lo hacen por temor a que la cosa se ponga peor?
Obviamente existen personas respetuosas, muchas, hombres que cuidan, que respetan, que son capaces de entender nuestros cuerpos y valorarlos, no usarlos a su antojo y su deseo individual. Hombres que han revisado sus privilegios y también su sexualidad, que han deconstruido su masculinidad. También sería conveniente hablar de la sexualidad en la diversidad y en los cuerpos “no normativos”. Reducimos la sexualidad a la genitalidad y la penetración, cuando existen sexualidades tan amplias como personas somos.
Y sobre el debate de la libertad de expresión en este y otros medios, diré que siempre voy a posicionarme a favor, no vayamos a amordazarnos a nosotras mismas. Queda abierto el debate. Eso sí, con empatía y desde la sororidad, hermanas.

AUTORa

  • Anita Botwin

    Gracias a miles de años de machismo, sé hacer pucheros de Estrella Michelin. No me dan la Estrella porque los premios son cosa de hombres. Y yo soy mujer, de izquierdas y del Atleti. Abierta a nuevas minorías. Teclear como forma de vida.