domingo, 26 de agosto de 2018

maquinas asesinas


Advertencia de la Academia Estadounidense de Pediatría | 24 AGO 18
Los cuatriciclos matan a más niños que las bicicletas
La Academia Estadounidense de Pediatría (American Academy of Pediatrics, AAP) advierte que los niños menores de 16 años no deben usarlos
Autor: Trisha Korioth Fuente: American Academy of Pediatrics ATVs kill more children than bicycles: AAP urges families to yield to safety
Resultado de imagen para All-terrain vehicles (ATVs) child
Ya no los ves en las granjas. Los vehículos todoterreno (ATV) son populares entre los entusiastas del aire libre de todas las edades que los recorren en senderos, campos y parques de vehículos todo terreno.
Los niños menores de 16 años no deben usarlos
Los vehículos motorizados de cuatro ruedas requieren habilidad y pensamiento rápido. Por lo tanto, la Academia Estadounidense de Pediatría (American Academy of Pediatrics, AAP) advierte que los niños menores de 16 años no deben usarlos.
En 2015, al menos 73 niños menores de 16 años murieron y 26,700 resultaron gravemente heridos por los vehículos todo terreno.
"Más niños mueren en vehículos todo terreno que mueren en accidentes de bicicleta", dijo Charles Jennissen, M.D., FAAP, un pediatra y experto en seguridad que estudia lesiones y muertes de ATV en niños.
Su primo de 13 años y un vecino murieron cuando conducían un ATV a una carretera cerca de la granja de su niñez y fueron alcanzados por una camioneta.
A pesar de su nombre, los cuatriciclos no son seguros en todos los terrenos
Más de la mitad de las muertes de ATV ocurren en las vías públicas. A pesar de su nombre, los ATV no son seguros en todos los terrenos. Tienen un centro de gravedad alto y neumáticos fuera de carretera que agarran de manera irregular las superficies pavimentadas o de grava.
Si los padres permiten que sus hijos menores de 16 años viajen en un ATV, la Dra. Jennissen les insta a seguir estas reglas de seguridad:
  •     Los conductores siempre deben usar cascos estilo motocicleta aprobados.
  •     No transportar pasajeros
  •     Manténgase alejado de las vías públicas.
  •     No permita que los niños conduzcan un vehículo todo terreno modelo adulto, que puede alcanzar velocidades de hasta 80 mph.
  • Su tamaño y velocidad los hacen demasiado peligrosos para que los niños manejen.
Hay cuatro categorías de ATV juveniles que varían en velocidad y tamaño del motor. Ninguno está hecho para niños menores de 6 años.
  • Los cuatriciclos para conductores de 6 años en adelante pueden viajar de 10 a 15 mph.
  • Los cuatriciclos para conductores de 10 años en adelante y mayores de 12 pueden viajar de 15 a 30 mph.
  • Los cuatriciclos para conductores de 14 años en adelante pueden viajar de 20 a 38 mph.
"No tenemos idea si estas son velocidades seguras para que los niños viajen. Los fabricantes no han hecho ningún estudio con niños y han determinado las velocidades a las que pueden conducir con seguridad ", dijo el Dr. Jennissen.
Los padres deben supervisar a sus hijos y hacer cumplir las normas de seguridad, pero simplemente observar a su hijo no evitará un choque. "Es muy fácil para un niño subirse a un ATV, apretar el acelerador y hacerlo funcionar", dijo la Dra. Jennissen. "Pero eso no significa que puedan tomar las decisiones necesarias para operarlos de manera segura".

sábado, 25 de agosto de 2018

Algo destruye los rostros de los niños más pobres del mundo

Una investigación ilumina los factores de riesgo del noma, una infección espeluznante, de origen desconocido, que afecta a 140.000 personas al año

Una chica con noma posa en un centro de la ONG Sentinelles en Zinder (Níger).
Una chica con noma posa en un centro de la ONG Sentinelles en Zinder (Níger). ISSOUF SANOGO/AFP/GETTY IMAGES
“No escondas a tu hijo en casa”, pide un folleto informativo de la Organización Mundial de la Salud. Se dirige a las familias de niños con noma, una enfermedad olvidada de origen desconocido que destruye sus rostros en cuestión de días. Noma, en griego, significa devorar. Y eso es lo que ocurre, literalmente. Comienza como una simple llaga en las encías y rápidamente se convierte en una gingivitis necrosante y ulcerosa que perfora los músculos, la piel y los huesos. Los afectados desprenden un olor fétido. La OMS calcula que 140.000 niños contraen el noma cada año. Si no reciben tratamiento antibiótico, el 90% de ellos muere, muchos ya sin nariz y con un agujero en la cara que deja a la vista su mandíbula. Los que sobreviven quedan desfigurados de por vida.
“Normalmente tienden a ser apartados de su vida cotidiana, siendo escondidos o aislados con los animales. Se debe, muchas veces, a que la aparición de las gangrenas se considera un signo demoníaco o una maldición para la familia”, explicaba en 2015 un equipo de investigadores españoles encabezado por María García Moro, especialista en enfermedades tropicales de la Universidad de Salamanca.

La primera persona que describió la enfermedad
 fue el médico neerlandés Carolus Battus en 1595. El noma era por entonces común en Europa y lo fue hasta el siglo XIX, cuando se mejoró de manera generalizada la nutrición y la atención sanitaria. Algunos de los últimos casos se registraron en los campos de concentración nazis de Bergen-Belsen y Auschwitz. En España, una mujer de 50 años con VIH sufrió el noma en 2010. Cuando llegó a un hospital de Alicante, la enfermedad ya le había devorado media mejilla. Salvo este tipo de casos aislados, la patología se concentra en los países más pobres del planeta, sobre todo en el llamado “cinturón del noma”, que recorre África desde Senegal a Etiopía.Una nueva investigación arroja algo de luz sobre los factores de riesgo de esta peste no contagiosa. Un equipo de Médicos Sin Fronteras (MSF) ha analizado 74 casos atendidos en el primer hospital del mundo dedicado al noma, establecido en Sokoto, una ciudad mayoritariamente musulmana en el noroeste de Nigeria. Sus resultados certifican lo evidente. El noma se ceba con los niños de las familias más pobres de las aldeas más pobres de los países más pobres. Es la pobreza al cubo. El principal factor de riesgo es la miseria.
“Se sabe poco sobre el noma, ya que la mayoría de los enfermos vive en lugares desatendidos y de difícil acceso”, explican los investigadores de MSF, dirigidos por la epidemióloga Elise Farley. "Los pacientes que consiguen llegar a un centro de salud son pocos y, a menudo, ya están muy enfermos. La mayoría de los afectados por el noma muere dos semanas después de los primeros síntomas si no recibe tratamiento", detalla Farley. En la gangrena de sus caras se pueden identificar multitud de especies de microbios, como Fusobacterium necrophorumy Prevotella intermedia, pero se desconoce qué desencadena la infección.

El nuevo estudio de MSF apunta a una dieta pobre y monótona, con niños alimentados cada día con las mismas gachas de maíz. Los investigadores también señalan a la toma de calostro —la primera leche que da una madre— como un factor protector contra el noma. El trabajo, sin embargo, no ha podido estudiar el potencial efecto del sarampión como desencadenante, al no existir nada parecido a un historial clínico de los enfermos. Además, la cobertura vacunal en la zona es tan baja que impide comparar a los niños con y sin noma. Solo dos de los 74 pacientes con noma (el 2,6%) estaban vacunados contra el sarampión. En los niños sin noma escogidos como referencia en los mismos poblados, el porcentaje apenas alcanzaba el 6,8%. “Se necesita más investigación para comprender mejor el origen de esta enfermedad”, implora el equipo de Elise Farley en su estudio, publicado
 en la revista especializada PLOS NTD.Los expertos tienen diferentes hipótesis sobre la mesa. Los factores de riesgo conocidos incluyen la pobreza, la desnutrición, la falta de higiene oral, la convivencia con el ganado y las infecciones previas, en particular el sarampión, según los estudios pioneros de Cyril Enwonwu, un médico nigeriano de la Universidad de Maryland (EE UU) empeñado desde hace más de dos décadas en encontrar al culpable del noma. A juicio de Farley, estos factores diversos se unen y crean "una tormenta perfecta" para que surja el noma.
La OMS recuerda que el noma, en ocasiones, se conoce como “el rostro de la pobreza”. El análisis del equipo de María García Moro coincide: “El noma se puede considerar como un indicador biológico de múltiples violaciones de los derechos humanos, incluido el derecho a la alimentación”.
El algunos casos, no obstante, hay un final feliz o, al menos, no tan desdichado. Los cirujanos de MSF operaron el rostro de 243 supervivientes del noma en 2017. "Algunos pacientes han dicho que después de la cirugía han sido bienvenidos de vuelta en sus comunidades y pueden ir al colegio o casarse", celebra Farley.

YO YA ESTUVE DOS VECES,EN 1960 Y EN 2002,POR MI QUE SIGA EL CAMBIO CLIMATICO DEL CAPITALISMO....


Los glaciares de la Patagonia se derriten y los científicos piden apoyo


Los campos de hielo argentinos son una de las más vastas extenciones de agua helada del planeta, sin embargo, los expertos lamentan la falta de estudios sobre las consecuencias de su deshielo. En total, el hielo de la Patagonia ha perdido 1.000 km2 de superficie en unos 60 años.
Beatriza de Vera
<p>Los grandes desprendimientos del frente del glaciar flotan a la deriva en forma de icebergs / SINC</p>
Los grandes desprendimientos del frente del glaciar flotan a la deriva en forma de icebergs / SINC
Parecen enormes alfombras desparramadas sobre las montañas. Algunas se hunden en el lago, mostrando un alto frente de hielo que hace siglos cayó en forma de nieve. Pese a su apariencia compacta, el interior de los glaciares está repleto de ríos y grietas que crujen en un sinfín de pequeños desprendimientos.
Si se miran de cerca, es frecuente ver cómo se despega un témpano y cae al agua. El espectáculo es estruendoso, pero es normal que el frente de los glaciares pierda masa debido a las temperaturas, a las fricciones internas y a su movimiento. El problema es que no se recuperan, algo que pasa en la mayoría de los campos de hielo del planeta.

Para ver sus dos caras son necesarias, al menos, cuatro horas por sus pasarelas. El glaciar avanza unos 30 cm (su velocidad es de dos metros por día), pero el ojo es incapaz de percibir el movimiento de esta mole de 4 kilómetros de frente y 257 km
2, equivalente a la capital federal de Buenos Aires o a más de dos veces la ciudad de Barcelona.El glaciar Perito Moreno se mantiene en equilibrio desde 1917, año en el que comienzan los registros. Esto significa que todo el hielo que se traga el lago Argentino vuelve a él con la nieve que cae en Campo de Hielo Patagónico Sur (CHPS), donde nace.
Su localización lo hace accesible y seguro de visitar. Uno de los espectáculos más acongojantes de la naturaleza es la formación y ruptura de su dique. Cada cierto tiempo, una lengua de hielo alcanza la orilla más cercana del lago, la península de Magallanes, aislando a la parte que recibe el nombre de brazo Rico. En ese momento empieza una lucha entre dos fuerzas: el glaciar que avanza y el agua que presiona el dique.
La lucha dura unos meses hasta que por fin el agua vence y consigue fisurar el hielo, formando un puente que atrae a miles de turistas. Si hay suerte, se puede contemplar su destrucción, algo que sucedió la noche del pasado 13 de marzo cuando nadie miraba.
“Este comportamiento es único en el mundo y no se puede predecir. El primer registro de ruptura del glaciar fue en 1917. Durante las últimas décadas, el fenómeno se ha dado cada dos o cuatro años, una frecuencia similar a la de principios del siglo XX. Sin embargo, antes de 2004, había estado 16 años sin romper”, explica Matilde Oviedos, portavoz del Parque Nacional de los Glaciares. 
Como resultado del deshielo se originan dos grandes lagos: Argentino y Viedma, que abastecen de agua la zona a través del río Santa Cruz. Sin embargo, el avance de los glaciares no siempre es sinónimo de crecimiento. Luciano Benacchi, director del Glaciarum, el museo del hielo que funciona como centro de interpretación y visitantes del parque, explica: “Los glaciares se forman por nieve que sobrevive al verano y se va a acumulando con los años. Además de crecer, se mueven hacia adelante y hacia abajo, como una cinta transportadora. Los de la Patagonia son templados, su zona más profunda siempre está en el punto de fusión y en su base hay agua que actúa como lubricante”.

Gigantes que dan un paso atrás

Perito Moreno forma parte de la resistencia. De los 48 glaciares importantes que se encuentran dentro del CHPS, el manto de hielo más grande del mundo después de la Antártida, solo hay uno más en equilibrio, el Spegazzini, también en Argentina, y otro que presenta un ligero crecimiento, el Pío XI, en Chile.

A estas alturas, la comunidad científica señala sin dudar al
 cambio climático como el culpable del derretimiento. Incluso la estabilidad aparente del Perito podría no ser tan idílica: “El primer rompimiento se produjo en 1917, pero el mayor evento fue en 1936. Los árboles que murieron en el brazo Rico por efecto del endicamiento tenían 250 años, lo cual demostró que estos avances del Perito Moreno comenzaron en el siglo XX y no se habían observado al menos desde el año 1650”, observa Pierre Pitte, investigador del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA).Del resto se dice que están en retroceso. A Oviedos no le parece correcto este término: “Un glaciar avanza por la fuerza de la gravedad, así que no puede retroceder, lo que hace es perder masa de su frente: no se trata de un movimiento sino de una pérdida”.
No solo se pierde hielo por los extremos de los glaciares, también bajo el agua. Un estudio de 2017 liderado por Pedro Svarka, director científico del Glaciarium, aseguraba que las pérdidas subacuáticas superaban a las debidas a los desprendimientos.
En total, el hielo de la Patagonia ha perdido 1.000 km2 de superficie en unos 60 años. Los expertos se lamentan de que a la glaciología en esta zona le faltan apoyos. Según Benacchi, la falta de fondos para investigación, unida a la despoblación de la región, hace que se trate de un terreno pobremente explorado en comparación con Europa.

Con este fin, el
 IANIGLA ha dado forma a un exhaustivo inventario de glaciares con datos sobre más de 16.000 cuerpos de hielo. “Mientras que otros países conocen sus glaciares hace varias décadas, nosotros recién en 2018 podemos decir cuántos tenemos y dónde. Necesitamos invertir más para conocer los recursos de nuestra Cordillera”, afirma Pitte.“Nos hacen falta estaciones meteorológicas que recojan datos durante varias décadas para llegar a ser fiables. Aquí solo hay una que lleva en pie 22 años, sus datos aún no tienen el rigor suficiente”. Andrés Rivera, glaciólogo de Chile, señala que “es necesario robustecer las bases de datos y la investigación científica. Tenemos lagunas de información que nos impiden predecir el comportamiento futuro de los glaciares de forma precisa”.
El frente del glaciar Perito Moreno mide unos 4 km de ancho
El frente del glaciar Perito Moreno mide unos 4 km de ancho. / SINC

Sequía, inundaciones y cambios 

Mientras los recursos llegan, algunas consecuencias del deshielo se hacen evidentes. “Todas las predicciones ya se han superado. En en la Patagonia ya se han notado cambios en el régimen de precipitaciones, que disminuyen en el norte y aumentan en el sur. Esto altera el cauce de los ríos y provoca que zonas más septentrionales, donde la agricultura desempeña un papel importante, sufran por las sequías”, observa Bernacchi.
Los glaciares abastecen a las regiones de agua para beber y para la agricultura. “Hay comunidades que dependen del deshielo durante las épocas de sequía. Se espera que el cambio climático aumente los eventos climáticos extremos: más inundaciones y más sequía. Irónicamente, estos pueden ocurrir a la vez en lugares muy cercanos”, explica Twila Moon, del Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo de Estados Unidos.
El retroceso acelerado de glaciares libera terreno que tarda en ser colonizado por la vegetación, un terreno inestable, sujeto a deslizamientos y avalanchas, lo que genera riesgo de crecidas de origen glaciar (que se conocen como GLOF, por sus siglas en inglés).

La desaparición de agua dulce eleva el
 nivel del mar. “Si todos los glaciares continentales, sin contar los polos, se derritieran, el aumento sería de un metro; sumándole la sabana de hielo de Groenlandia, siete metros; y si sumamos la Antártida, entre 50 y 70 metros”, dice el director del Glaciarium, a lo que Moon añade: “Gran parte de la población mundial vive en las costas y gran parte de nuestra infraestructura económica también está allí”. En Argentina ya se han observado estos eventos. En mayo de 2009, un aluvión rompió la morena del glaciar Ventisquero Negro en el monte Tronador, Río Negro. La crecida destruyó el puente de acceso a Pampa Linda dejando incomunicada a la comunidad local por varios meses. Del lado chileno, Rivera relata otra colección de desastres, desde los flujos de escombros rápidos de barro y hielo que descendieron desde el volcán Yates en 1965 hasta el evento aluvional que afectó a la villa Santa Lucía en 2017.
Otra de las responsabilidades de los glaciares es el mantenimiento de las corrientes oceánicas. En los polos helados, el agua se enfría y se hunde, impulsando la cinta transportadora oceánica global. Su complejo equilibrio se ve amenazado con las enormes cantidades de agua glaciar que caen al mar.

Negación y medidas insuficientes

Para Andrés Rivera, “el proceso de cambio climático es global, no local, por lo tanto, medidas paliativas locales no podrán detenerlo. A largo plazo, solo una reducción global de emisiones puede detener sus efectos con un tiempo de respuesta de varias décadas”.

El desprecio medioambiental del gobierno estadounidense ha resultado en la elección de
 un negacionista del cambio climático al frente de la NASA, una institución que ha invertido esfuerzos en observar los efectos del calentamiento global. El programa Ice Bridge de la agencia ha sido crucial para monitorizar los hielos de la Antártida y comprender su dinámica.El compromiso global para frenar el aumento de las temperaturas se plasmó en 2016 en el acuerdo de París, firmado por 174 países y la Unión Europea. El primer gran palo que se llevó fue la decisión de Donald Trump de retirar la firma de Estados Unidos, segundo país en emisiones de CO2, después de China.
Los daños en los glaciares son irreversibles, pero aún se puede hacer algo. “Si cambiamos ya nuestra forma de comportarnos con el medio ambiente, estaremos a tiempo de paliar la pérdida”, concluye Moon.

viernes, 24 de agosto de 2018


Angel Foster: «Antes del Obama Care la causa número uno de bancarrota en Estados Unidos eran gastos de salud»

Publicado por 
Fotografía: Vanessa Gómez Sánchez
No tiene redes sociales y fuera de las publicaciones científicas no se habla mucho de sus investigaciones, pero es la responsable de que Obama cambiase la ley que negaba el derecho al aborto a los voluntarios estadounidenses en misiones de paz. Angel Foster ha trabajado en todos los continentes intentando extender los derechos reproductivos y la educación sexual en los países que más lo necesitan, donde más restringidos están los derechos de la mujer. Recientemente, presentó en España el último libro que ha coordinado, Abortion Pills, Test Tube Babies, and Sex Toys: Emerging Sexual and Reproductive Technologies in the Middle East and North Africa en el marco del World Congress for Middle Eastern Studies (Wocmes) que organizó la Fundación Tres Culturas en Sevilla.
Estudió Historia de Oriente Medio y Medicina.
Empecé por Relaciones Internacionales y Biología, me dijeron que era demasiado, que cambiaría de opinión, pero con Biología en Stanford luego pude graduarme en Medicina y me especialicé en Oriente Medio.
Y uno de sus campos de estudio más importantes es el aborto.
He hecho trabajos sobre el aborto en muchos países. Oriente Medio, norte de África, sur de Asia. Hace poco hice un proyecto sobre Polonia y otro sobre Albania. Estudio muchos lugares distintos, en muchos de ellos el aborto es ilegal; sin embargo, donde más me cuesta estudiar el aborto es en Estados Unidos, quizá porque no se trata como un tema de salud, sino como algo social, moral o religioso. Aunque el aborto sea legal en Estados Unidos, hay tanta política involucrada, tantas protestas, tan poco discurso civil, que dificulta mucho investigarlo.
Un ejemplo: doy muchas charlas en facultades de Medicina. En una de estas, que ni siquiera era sobre el aborto, hablé de la píldora del día después. Cuando me presentaron, el moderador le dijo al público: «Solo quiero recordaros que hay que ser civilizados, no le tiréis nada a la invitada». Doy conferencias en todo el mundo y jamás me ha pasado algo así en otro país.
En cada trabajo que presentamos nos insultan. Hace poco, por una publicación en una revista científica, en un medio pusieron la foto de todos los que habíamos trabajado en el estudio y titulaban «los listillos». De nuevo, este tipo de respuestas no la he visto jamás en otro país en los que he trabajado. Y eso que yo tengo un perfil bajo en las redes sociales, porque ahora mismo en Estados Unidos hay una combinación de islamofobia y sentimiento anti Oriente Medio que me expondría aún más. Y súmale un presidente antiabortista que se está rodeando de este tipo de movimientos, que ha nombrado a Brett Kavanaugh, un antiabortista declarado, como juez de la Corte Suprema. Para mis estudios, en estos momentos Estados Unidos es un entorno muy negativo.
Y crecí en Estados Unidos, en Portland. Estudié al lado de Boston. Pero no conozco en mi entorno ni una sola persona que haya votado a Trump. Nadie de mi familia, ni de mis amigos, ni mis colegas de trabajo, ni mi barrio, ni en ningún condado de Massachusetts han votado por él. Vivo en una burbuja y cuando salgo fuera me doy cuenta de cómo es la realidad.
¿Mejor Canadá?
Canadá no tiene ninguna ley federal que restrinja el aborto. Desde 1988 hay regulaciones por provincias, limitaciones al acceso, pero es un entorno completamente distinto. Aparte, el aborto está considerado una necesidad médica. Está integrado en el sistema de salud. Ahora mismo, el gobierno de Trudeau ha hecho un gran esfuerzo para impulsar los derechos de reproducción sexual. En el Día de la mujer de 2017 anunciaron un paquete de medidas específicamente para salud sexual. Trudeau escribió en The Lancet un artículo que reivindicaba el liderazgo de Canadá en la salud internacional con una política de ayudas con objetivos feministas y de género. Es sorprendente que un gobierno haga un esfuerzo tan grande en ese área.
¿Cómo se encuentra el derecho al aborto en los países exsocialistas?
Uno de mis estudiantes hizo un trabajo recientemente en Albania. Los países exsocialistas y del este de Europa tienen una historia muy interesante en salud reproductiva. Durante años, en ellos, el método principal de planificación familiar no eran las píldoras, sino el aborto. Los anticonceptivos eran difíciles de conseguir, pero el aborto se hacía con frecuencia. Cuando estuve en la Universidad de Medicina de Boston teníamos emigrantes rusos y les hacíamos entrevistas. Hablaban muy abiertamente de que tenían un historial de diez o doce abortos por mujer. Como no había píldoras, esta era la manera. Es alucinante que se haya usado el aborto como primer método de contracepción. De hecho había menos estigma alrededor del aborto que en la contracepción, lo cual me parece fascinante.
Hace años, un famoso demógrafo dijo que la estrategia más costosa, pero más efectiva a largo plazo para la regulación de la natalidad son los condones y el aborto. Ellos utilizaban las dos cosas. Si no hay estigma y las mujeres lo hacen a tiempo y con seguridad, ¿cuál es el problema en tener seis o siete abortos? Incluso diez. Suena como mucho, pero porque tenemos una percepción del aborto muy distinta. A largo plazo, si así puedes regular tener dos o tres hijos en toda tu vida y controlar todo lo demás… Es lo que pasó en estos países. El único problema era que las técnicas que se usaban entonces podían dañar la fertilidad. Ahora mismo en Albania se usa seis veces más que en el resto de Europa. El uso de anticonceptivos es bastante bajo.
En Polonia, cuando las leyes del aborto se liberaron, en los cincuenta y sesenta recibieron un turismo abortivo. La gente viajaba allí a hacerse abortos seguros. Ahora mismo, sin embargo, con el papel que juega la Iglesia en Polonia, todo ha cambiado. El experto con el que trabajo sostiene que la Iglesia podría tener diferentes puntos de vista para abordar el aborto, pero teológicamente tienen una postura inamovible y dominante que es la que están adoptando los políticos. En el islam, por ejemplo, hay muchas maneras de ver el aborto. También con los anticonceptivos. Hay formas de que sean teológicamente permisibles, siempre y cuando no sean algo permanente y la mujer pueda volver a quedarse embarazada.
Donde los abortos han sido ilegales la percepción que se tiene es completamente distinta.
Claro, en sitios pobres sin sistema de salud en condiciones, si nunca has visto un aborto seguro, si cada vez que has visto un aborto es porque a la mujer la ingresan en el hospital a punto de morir, es difícil decidirte a abogar por ello. Cuando este tema se plantea en países como Myanmar o Somalia, por ejemplo, la gente se pregunta por qué hay que liberalizar las leyes de algo que mata a la gente. Pero es porque solo conocen el aborto clandestino.
Luego no es solo la religión la que afecta a la política, sino los políticos los que recurren a la religión para hacer política. Lo puedes ver en Túnez o Jordania. En Jordania el aborto está restringido solo a los casos donde está en juego la vida de una mujer, el feto tiene alguna malformación o el embarazo es resultado de una violación. En esos casos, los facultativos están obligados a hacerlo y tienen aprobación religiosa. El problema es que depende a qué autoridad recurras porque hay una gama de interpretaciones. Por eso no estamos ante un problema de una ley, sino de su interpretación.
Hablaba en un estudio de la odisea que tienen que hacer las mujeres palestinas para que las dejen abortar en Jordania.
La investigación fue en 2008, aunque lo publicamos hace poco. Fue en una etapa en la que era especialmente complicado, aunque ahora todavía se necesitan permisos y hay requisitos para poder ir. En aquella época las mujeres tenían que pasar por checkpoints para poder llegar, sobre todo si provienes de un campo de refugiados. Esos retrasos de semanas que sufren para poder llegar pueden poner en peligro a la mujer. Primero, porque igual ya no puedes hacerlo en el mismo centro al que ibas. Del mismo modo, si una mujer tiene que esperar semanas para abortar, existe un riesgo social. Pero este problema te lo encuentras también en Canadá donde, aunque lo cubra la sanidad pública, las diferentes regulaciones territoriales hacen que la mujer tenga que esperar semanas en muchos casos. Eso es muy difícil para una mujer. Por una parte, porque tendrá que contarlo. Decírselo a quien no quería que lo supiera, como su jefe. Puede que tenga nauseas por las mañanas, que no se encuentre bien, que se le empiece a notar físicamente. En Canadá se ha avanzado mucho, pero siguen dándose situaciones incómodas.
Otro problema para las palestinas es que los militares utilizan su situación para intimidarlas. Cuando ven en sus papeles que están cruzando para un aborto, les preguntan a gritos si van a abortar. Una humillación que, cuando la ven otras mujeres, se les quitan las ganas de pasar por esa situación. He visto lo que pasa en esos checkpoints. Acompañé a una mujer por todos los pasos que tenía que dar hasta conseguir abortar. Es realmente muy humillante.
La píldora del día después está cambiando esta situación en todo el mundo.
En general, globalmente, se está yendo en la buena dirección. Cada vez más países que no tenían la píldora del día después ahora cuentan con ella. También hay progesterona sintética disponible directamente en las farmacias. Y hemos visto un incremento real de la accesibilidad del acetato de ulipristal, un producto de segunda generación que en la mayoría de los países europeos está disponible sin prescripción. En Estados Unidos no estamos todavía en ese nivel, pero en el sur global se está empezando a ver en algunos lugares, lo cual es muy emocionante. Se empieza a pensar en la píldora del día después como un método anticonceptivo, en lugar de como el fin del mundo.
El aborto también está yendo en buena dirección. En general, el tren legal avanza hacia la liberación y contamos con éxitos muy importantes en los últimos años, como Colombia. El Latinoamérica en particular, empezamos a ver mucha más apertura en la interpretación de la ley [la entrevista se realizó dos semanas antes de la votación sobre el aborto en Argentina, N. de R.]
Irlanda ha tenido también un inmenso éxito en su referéndum. Aunque haya lugares con regresión, como Polonia, somos optimistas, porque gracias a las nuevas tecnologías se puede acceder a la píldora del día después en zonas legalmente restringidas. Ahí ha cambiado el juego.
Hábleme de esa revolución, la del misoprostol.
Es un medicamento desarrollado en 1970 para prevenir las úlceras gastrointestinales. El medicamento era accesible en todo el mundo sin receta, lo podías comprar en la farmacia. Tras un tiempo en circulación, se vio que el medicamento no funcionaba bien para prevenir la úlcera, pero lo que sí que hacía muy bien era abrir el cérvix y causar la contracción del útero. Se utiliza mucho en medicina por si hay que abrir el útero en una operación, por ejemplo. O, en pequeñas dosis, se emplea para inducir el parto. Su uso es rutinario.
En los ochenta, en la caja del medicamento decía «No usar en caso de embarazo porque puede causar aborto espontáneo». Así que nos encontramos con que, en Brasil, donde el aborto estaba prohibido, se dieron cuenta de sus funciones y las mujeres empezaron a usarlo para abortar. No tenían instrucciones sobre cómo debían administrárselo, pero con lo que se encontraron las autoridades brasileñas fue con una reducción de la mortalidad materna. Sencillamente porque las mujeres empezaron a abortar con el medicamento en lugar de con raspados o masajes abortivos y otros métodos dañinos. Incluso, si no les funcionaba, las mujeres podían irse al hospital y conseguir un aborto inducido porque ya estaban preparadas para los cuidados postabortivos porque ya estaban sangrando, con la cérvix abierta y era fácil de instrumentar. Se evitaban muchas infecciones y sepsis.
Cuando esta información salió a la luz en los noventa, por supuesto el gobierno hizo todo lo posible para que el medicamento fuese mucho más difícil de encontrar, en lugar de incorporarlo. Los investigadores, sin embargo, empezamos a analizarlo desde la óptica contraceptiva y vimos que tenía una efectividad entre el 75 y el 85%, según los ensayos médicos. No es el método más efectivo, pero sí es mejor que cualquiera de los que no son seguros. Es más, si no tienes acceso a un método seguro, esto es que lo que recomendamos que emplees.
Usted trabaja para difundirlo donde no hay aborto legal.
La idea es que haya proveedores del medicamento para que las mujeres lo puedan tomar por su cuenta, pero que tengan a la vez lugares donde informarse y poder acudir si tienen dudas sobre el medicamento. Un lugar donde les respondan a sus preguntas. No es fácil tomarse el medicamento sin saber nada. Por ejemplo, es mucho más efectivo si se administra por la vagina, no tragándoselo. Nada de esto viene indicado en el prospecto.
Con estas condiciones, en un estudio que realizamos durante tres años en Tailandia con novecientas ochenta mujeres refugiadas, que no tenían posibilidad legal de acceder ni al aborto restringido, nos encontramos con una eficacia del 96%. Y el 4% restante de las que habían decidido abortar eligieron continuar el embarazo. Ahora intentamos hacer el mismo proyecto en Pakistán, Nigeria y Congo. Informamos a las mujeres de que existe este método y se lo podemos administrar. Yo misma llevé los medicamentos a Tailandia para asegurarme de que eran de calidad. Muchos de los que están circulando por ahí están caducados. En Tailandia, si eres doctor, puedes introducir medicamentos en el país. Como digo, con una eficacia del 85% en las pruebas médicas, nosotros logramos un 96% de éxito.
Quizá lo que ocurrió en los ensayos es algo habitual en la medicina clínica: que no gusta la incertidumbre. Se reacciona muy rápido. Se da la dosis y si no funciona se va al aborto tradicional. No se arriesgan a que no funcione la tercera dosis. Las mujeres también lo prefieren porque se sienten hartas y quieren terminar el aborto cuanto antes. Nosotros trabajamos sin la opción B del aborto y teníamos que seguir con el medicamento.
¿Cuáles son sus efectos secundarios?
Muy pocos. Nauseas, que son muy comunes, a veces algo de fiebre, a veces algo de diarrea. Normalmente, efectos que se van tras veinticuatro o cuarenta y ocho horas. Es más problemática la sensación de que acabas de tener un aborto, porque hay sangre. Si sangras demasiado puede ser una complicación. Normalmente suele ser como una menstruación, quizá un poco más fuerte que la normal, pero durante un par de días. Los siguientes siete se seguiría sangrando, pero muy poco. Si se sale de eso puede haber una complicación, pero tarda unos días. Te da tiempo a darte cuenta de que algo va mal. Nosotros les dimos información detallada de cuándo debería preocuparles la fiebre. Con el sangrado te puedes poner un poco paranoica por si es mucho o es poco, algo en lo que nunca reparas en una menstruación.
En Tailandia las refugiadas tenían muy pocas cosas, pero todas tenían móvil, así que pudimos estar conectadas en todo momento. En las entrevistas que le hicimos a todas las mujeres que pasaron por nuestras manos descubrimos que la mitad de ellas, de no poder acceder a este medicamento, se hubieran hecho el aborto ellas mismas de cualquier manera. Por eso este medicamento, sean cual sean sus efectos secundarios, siempre serán menos que un aborto hecho por su cuenta.
Impulsó una ley de Obama para que los voluntarios estadounidenses en misiones de paz pudieran abortar. ¿En qué consistió?
Eso fue fenomenal, genial. Viene de mucho tiempo atrás, de cuando se legalizó el aborto en Estados Unidos en 1973 a nivel federal. Una semana después de aprobarlo le pusieron montones de restricciones a la ley. Una de las más importantes fue limitar los fondos para que las mujeres con menos recursos pudieran abortar. Lo restringieron de tal manera que solo podían acceder al aborto si se trataba de un caso de vida o muerte, violación o incesto.
En 1979 el seguro médico del US Peace Corps se acopló al sistema, pero sin las excepciones mencionadas de violación, etcétera… Solo ponía que ese dinero no se podía emplear para abortar. Hemos investigado muchísimo por qué no pasaron las excepciones y creemos que fue por un error. Esto es así. No creemos que hubiera nadie ahí metido pensando «ahora voy a quitar esto». Fue pura incompetencia, pero con graves consecuencias. De 1979 a 2015 las voluntarias no podían abortar con su seguro. Igual le pasaba a las mujeres militares. Las leyes se fueron cambiando, pero solo para las militares y las trabajadoras del US Peace Corps, no para las voluntarias. Si las violaban no se les cubría el aborto.
En 2013 nos pusimos a trabajar para promover los cambios e hicimos un estudio en el que entrevistamos a cuatrocientas treinta y tres voluntarias. Las violaron y para abortar les tuvieron que dejar dinero prestado sus familias o sus amigos. Pero hasta Obama, las voluntarias en misiones de paz violadas no podían abortar con su seguro médico. Cambiar la ley iba a afectar a un número muy pequeño de mujeres, pero un grupo muy importante.
¿Algunas daban a luz después de la violación?
Encontramos todo tipo de casos. Efectivamente, algunas llevaron el embarazo hasta el final. Accedimos a muchas historias también por voluntarias que nos contaban los casos de otras voluntarias que no hubieran querido hablar de ello.
Lo que me encontré cuando hicimos este estudio fue con que los abogados nos dijeron dónde publicarlo, algo completamente nuevo para mí. Nos dijeron que para que se votase la ley necesitábamos votos de los senadores del sur y ellos había publicaciones que no iban ni a mirar por progresistas. Tenía que ser una revista científica neutral y que no fuese en abierto, porque si no los círculos políticos no le darían crédito. Yo nunca había publicado un estudio pensando en sus consecuencias políticas de un modo estratégico, pero salió bien.
Otro campo de estudio suyo y de sus colegas: la reconstrucción de himen.
Desafortunadamente, la compañera que más estudió esto murió. Los estudios se centraban en la reconstrucción de himen en Irán, por qué se utilizaba y para qué. Vimos que servía para expresarse sexualmente y ser sexualmente activa, pero al mismo tiempo mantenerse, digámoslo así, «casable». También lo hemos estudiado en Egipto y nos daba resultados similares y yo misma lo investigué en Túnez. Es fascinante si piensas en la presión que tienen estas mujeres. Al contrario de lo que pueda parecer, ha cambiado la edad a la que se casan, actualmente tienen mucho más tiempo para ser sexualmente activas antes de casarse. La reconstrucción de himen en países islámicos es una defensa de la autonomía personal.
En muchos de los casos el sexo lo ha tenido con el que luego se convierte en su marido, él mismo sabe que ella no es virgen, pero hacen igualmente la reconstrucción de himen. Es algo que demuestra que la presión no está en la pareja, sino fuera de ella. Hay expectativas culturales y sociales relacionadas con la virginidad y el matrimonio. La operación no es complicada, es muy fácil. Se pone una especie de capa que se disuelve, se sangra un poco y ya está. Cuando una mujer toma esta decisión es un caso de defensa de su autonomía personal.
Es fascinante el estudio sobre los juguetes sexuales en la sociedad marroquí que presenta aquí, en el Wocmes.
Es de Jessica Newman, de Yale. Me encanta su investigación. Generalmente, hablamos poco de sexo y placer. Estamos siempre con los anticonceptivos y los abortos y echamos en falta poder comentar la parte placentera de toda la historia del sexo. En este caso, lo curioso es que en Marruecos se promulgó una fatwa que permite a la mujer masturbarse con vegetales. La autoridad religiosa dijo que la mujer se podía masturbar con vegetales o verduras como manera de prevenir el adulterio, se conoció como «La fatwa de la zanahoria» que permitía que la mujer fuese sexualmente activa sin pareja. A raíz de esto, se abrieron tiendas de juguetes sexuales. Por cierto, la gente que luego traía los consoladores a las tiendas es la que empezó a meter también los anticonceptivos. Por eso fue tan importante.
Cuando enviamos este libro a la editorial quisimos que tuviera una zanahoria en la portada, como homenaje, pero la editora lo puso en manos del artista de la casa, que añadió un conejo al lado de la zanahoria. Lo asoció porque no sabía de qué iba el tema. Nos quedamos de piedra. Pensamos que entonces la asociación que iba a hacer la gente era algo relacionado con tener sexo como conejos. Les hicimos quitarlo.
Su madre tuvo que ir a abortar a México. ¿Esto le inspiró?
Me crió mi madre, que era muy feminista. A mí me decía desde niña que yo era nacida por elección. Fui consciente de los derechos reproductivos desde que era muy pequeña. A los diez años me sentó y me contó que cuando estaba en la facultad en Los Ángeles, en los setenta, se quedó embarazada y no quería tener el niño. El aborto estaba prohibido en ese momento, pero se enteró de que si reunía tres mil dólares, que en aquella época era mucho dinero, podía cruzar frontera en México y abortar. Vendió todo lo que tenía, pidió prestado, juntó el dinero, cruzó la frontera y, cuando estaba en las inmediaciones del centro abortivo, le atracaron amenazándola con un cuchillo y le robaron todo. Iban tantas a México a abortar que estaba perfectamente organizado asaltarlas en el camino.
Mi madre tuvo que volver a Estados Unidos, vendió más cosas, volvió a pedir prestado y esta vez sí que consiguió ir y abortar. Fue seguro y no tuvo mala experiencia, pero aunque salió bien, fue una experiencia muy traumática para ella. Le afectó la situación en la que estuvo expuesta su salud y su autonomía personal, por eso luego durante toda su vida apoyó los derechos reproductivos. En consecuencia yo decidí también ser doctora y dedicarme a la rama del aborto, para que nadie pasase por una experiencia como la de mi madre.
¿Su madre metió en casa diecisiete refugiados?
A principios de los ochenta en Portland se acogieron muchísimos refugiados de Vietnam. Mi madre dirigía un instituto público y trabajaba con muchos niños vietnamitas que estaban en campos de refugiados porque sus padres habían sido asesinados. Empezamos con mis dos hermanos, que se unieron a nuestra familia cuando yo tenía once años, pero después, cuando yo estaba en el instituto, pasaron por casa unos quince niños más. Los dos primeros los integramos totalmente en nuestra familia, los otros estaban en periodos más cortos hasta que encontraban una familia de acogida. A veces se quedaban dos semanas, a veces dos meses.
Hoy ya no hay tanta generosidad.
Esa época era muy diferente en el sentido de cómo se daba la bienvenida a los refugiados a Estados Unidos. Los que pasaron por mi casa no solo eran vietnamitas, también vinieron de Laos y Camboya. También llegaron muchos filipinos a Estados Unidos. Hoy en día no veo que la recepción sea igual. Estados Unidos ha puesto limitaciones significativas a la llegada de refugiados sirios. Lo que sí es distinto hoy es la forma de la que llegan y cómo se separan las familias. Mi hermano Tom llegó por una lotería que se hacía con los años que tenían los niños. Mintieron sobre la edad de su primo para poder ir los dos juntos, pero les pillaron y les separaron. Vino Tom y el otro se quedó. Hoy algo así no pasaría; además, todos tienen móviles y estarían en contacto. A mí esta experiencia me motivó mucho para los trabajos que he hecho después.
¿Como irse de voluntaria a Jordania con dieciséis años para trabajar con voluntarios palestinos?
Tenía dieciséis años y me dieron una beca para irme allí. No sabía mucho de Oriente Medio, pero como tenía experiencias personales con los refugiados me apasioné mucho con el tema. Las becas eran a Túnez, Jordania o Egipto y me tocó Jordania. Salió tan bien que luego me quedé en el programa de SOS Village en los campos refugiados palestinos y en un orfanato hasta la guerra del golfo, cuando tuvimos que marcharnos.
En los orfanatos, con los niños cuyos padres habían muerto, todo se organizaba en torno a una mujer que era su tutora y se había creado una estructura familiar nueva en la que ella era la madre de todos. Yo entré ahí con un papel como de tía o algo así. Me encantó el trabajo. Lo que más me llamó la atención de los refugiados palestinos es que eran gente abierta y muy cálida. Como estadounidense yo llevaba una sombra nacional y política detrás, pero a ninguno le importaba. Así me enamoré de este trabajo y decidí juntar mis dos pasiones, refugiados y salud reproductiva, y hacer de ello mi profesión.
En el mundo árabe un tercio de los embarazos son no deseados.
El embarazo no deseado es el que no fue planificado o está fuera de tiempo. Estos datos muchas veces los obtenemos de los demográficos, que prácticamente preguntan a la gente cómo fue el último embarazo. Cada aborto entra en estas categorías, porque la mayoría de los abortos son porque el embarazo es no deseado. También hay embarazos queridos que se tienen que cortar, pero son un porcentaje muy pequeño. Hay confusión porque en los fuera de tiempo estarían también en los que se toman anticonceptivos, pero hay embarazo por un fallo y, al mismo tiempo, los que dicen «si pasa, ha pasado» y los que a lo mejor lo quieren, pero más tarde, y se encuentran con el embarazo. Lo que quiero decir es que el embarazo no deseado es muy común, sobre todo en Estados Unidos, donde llega cotas de entre el 40 y el 50%. Hay que tener en cuenta con esta estadística que tampoco es fácil que una mujer que acaba de tener un hijo diga en la encuesta que no lo deseaba. Aunque lo piense, no se dice. Y hay mujeres que no han llegado a abortar por diferentes motivos, como que no se han enterado a tiempo, y cuando tienen el hijo miran hacia atrás y se autosugestionan. Se convencen a sí mismas de que lo deseaban. Es complicado, pero el dato importante es que muchos embarazos son no deseados.
El dato de Oriente Medio era de 2005. ¿Cómo está ahora?
Si ha cambiado no será mucho. Todavía hay rechazo a los anticonceptivos y resulta muy difícil acercarse de la forma correcta a ciertas poblaciones para promover su uso. Túnez y Marruecos son excepciones, el modelo general es que al anticonceptivo solo acceda la mujer en edad reproductiva que ya está casada. No se piensa en las solteras y las adolescentes. El dato que sí que se aprecia es que la edad de casarse de la mujer está subiendo, progresivamente se va ampliando la franja de tiempo en la que la mujer puede ser sexualmente activa antes del matrimonio. Esa es la población que tiene más riesgo de tener un embarazo indeseado. Luego tienes los países del Golfo, en cuyas estadísticas no puedes confiar porque están volcados en conseguir un incremento de la población.
¿Es difícil obtener información allí?
Depende. Cuando quise irme a hacer una investigación a Túnez para mi tesis venía de hacer trabajos en Palestina y Egipto y todo el mundo me dijo que estaba loca, que nadie iba a querer hablar conmigo. Me fui igualmente, pero preocupada. Estaba en la biblioteca y fui a fotocopiar unos papeles, en la cola entablé conversación con la chica que estaba delante de mí, le dije que estaba haciendo un trabajo sobre salud reproductiva y ahí mismo me contó que la primera que tuvo sexo fue antes de conocer a su marido, se quedó embarazada y abortó. Luego tuvo un hijo, pero usaba anticonceptivos, me explicó cuáles, qué tal le iba con ellos.
Esperando a la fotocopia me dio todo lo que necesitaba. Me di cuenta de algo que marcó mi vida como investigadora, la gente necesita hablar de estas experiencias y lo hace siempre que tenga delante a alguien dispuesta a escuchar sin importar los tabúes culturales, sociales, políticos o religiosos. En lugares donde el aborto está muy restringido, que conlleva severos castigos, nunca he tenido problemas en hablar de ello. Ni de esto ni de sexo con personas del mismo sexo o fuera del matrimonio. Solo importa que el acercamiento que haces a la persona sea adecuado. Yo aprendí el dialecto de Túnez y, también es verdad, que en la época en que lo hice, los noventa, para ellas conocer a alguien de fuera que hablase su lengua era muy sorprendente. Me funcionó porque también sabían que no se lo iba a decir a su familia. Es lo que noté en la chica esta de la fotocopiadora, que me lo contaba también con un sentimiento de «esta es mi historia, no me avergüenzo». Pero la verdad es que si luego iba a zonas rurales, más inaccesibles, y no podía comunicarme. Ahí hace falta gente local y es la que busqué para mis investigaciones. Sigo trabajando con alumnos de otros países precisamente por esto.
Ha estudiado el acceso a webs de información para la mujer en internet y ha detectado que hay tres veces más consultas en lengua española, que donde más se busca información es en Perú, Ecuador y Colombia.
En Latinoamérica hay países donde el aborto está duramente restringido. Las mujeres recurren a medicamentos, a misoprostol, sin receta, ahí las farmacias juegan un rol muy importante. Con la llegada de internet la demanda de información sobre su administración se ha disparado.
¿Cómo pueden diferenciar una web seria de las que difunden tonterías?
Eso es terrible, si no conoces ninguna organización es difícil para ellas dar con una web de confianza. Hoy en día hay expertos que se dedican exclusivamente a que el diseño de estas páginas parezca serio. Luego el porno juega un papel muy importante en la desinformación, abre el camino a que los jóvenes tengan mucha imaginación y les surjan dudas delirantes. En nuestro lado, creo que no hacemos suficiente trabajo para entender a toda esta gente que no sabe nada. Por eso tenemos webs donde pueden preguntar lo que quieran, de forma totalmente anónima para que lo hagan sin filtros. Nos dan un material muy valioso para que veamos qué hacemos mal y cómo podemos mejorar la educación sexual.
En Estados Unidos tienen una percepción muy diferente del alquiler de vientres, en Europa se entiende como algo que deja secuelas irreversibles en la mujer, se ha comparado con el tráfico de órganos.
En general, creo en la autonomía de la mujer y creo que las mujeres adultas pueden tomar decisiones por sí mismas. Apoyo las políticas de gestación subrogada si las mujeres están informadas y tienen derecho a cambiar de opinión sobre el embarazado durante su curso. Me parece que se pueden crear políticas y reglas para que no haya explotación, no lo veo como el tráfico de órganos.
Lo que pasa es que los medios están poniendo mucha atención en los casos que no han salido bien, sobre todo cuando las mujeres cambian de opinión, y hay que tener en cuenta que muchos casos son altruistas, de mujeres que lo hacen por su propia familia, para una hermana, por ejemplo. Creo que se puede establecer una legislación que asegure que no haya explotación y permita que las mujeres puedan tomar sus propias decisiones.
Si lo vemos desde el punto de vista económico, el problema es que las mujeres de los países menos desarrollados no tendrán tanta libertad para tomar sus propias decisiones.
Obviamente, hay una dinámica socioeconómica alrededor del asunto, pero lo mismo pasa con la adopción negociada en Estados Unidos, que puede ser una pareja o una persona sola. Apoyan a la chica embarazada económicamente y, al final, adoptan el niño que nace. Normalmente, las que lo hacen son chicas pobres o de entornos de marginalidad. No tienen otro tipo de soporte económico que no sea ese. Suele ocurrir que se encuentran con un embarazo no deseado y tienen que dar al niño en adopción.
Creo que tiene que haber ciertas normas, como con las adopciones internacionales, pero tampoco hay que verlo como si fuera TheHandmaid’s Tale, que tengo que decir que es mi libro favorito. Aprecio esos puntos de vista que planteas, pero creo que hay formas de prevenir que acabemos así.
En la gestación hay factores socioeconómicos gigantescos, pero si a una mujer le gusta estar embarazada, si le llena y a la vez no tiene dinero ¿le vamos a prohibir que lo haga por ser pobre? Entiendo lo que quieres decir, no creo que esté fuera de lugar, pero hay que poner todo en duda. En Estados Unidos, las parejas que finalmente se van a quedar con los derechos de custodia pagan el coste de la seguridad social del embarazo a la mujer que lo lleva. Así, la mujer que se ha quedado embarazada ya tiene asegurado el seguro médico.
Es importante. Antes del Obama Care la causa número uno de bancarrota en Estados Unidos eran gastos de salud. La gente se pone enferma y, como está enferma, no puede trabajar, entonces no tiene seguro para ir al médico ¡porque no puede trabajar! Es un círculo sin sentido. Para muchas mujeres quedase embarazada de esta manera les permite tener un seguro médico para ellas y otros miembros de su familia.
Sus estudios no tienen mucho eco en los medios.
No estoy en redes, no soy buena para eso. No soy de redes sociales, no tuiteo, no pongo nada por ahí. Muchas veces pienso que debería difundir así la información, pero no lo hago. Hace unos años, en Oxford, una colega me preguntó por mi twitter, le dije que no tenía y me miró como… Empezó a gritarme: «¡Cómo que no tienes Twitter!». Me dijo que era una responsabilidad difundir el trabajo por las redes. En aquel momento yo estaba pasando mucho tiempo en Túnez y fue durante la revolución, podía haber contado algo. Me quedé un poco avergonzada con su reprimenda y me dije: lo voy a hacer, de verdad. Pero al volver a Canadá me metí en mis dinámicas de trabajo y estudio y no me dio tiempo a pensar en eso y hasta hoy.