lunes, 3 de septiembre de 2018


Diez años del libro fundamental de Ben Goldacre

Mala ciencia, malas farmacéuticas, mal periodismo


El médico e investigador Ben Goldacre lucha en sus libros contra la pseudociencia que venden pequeños charlatanes y grandes multinacionales y critica el papel de los medios en su difusión. Por suerte, también nos regala las herramientas necesarias para enfrentarnos con ojo crítico a cualquier estudio. Diez años tras la publicación de su primera obra, esta resulta más necesaria que nunca.
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<p>El médico, investigador y divulgador británico Ben Goldacre en 2010. / <a href="https://www.flickr.com/photos/poptech/5109756602/" target="_blank">PopTech</a></p>
El médico, investigador y divulgador británico Ben Goldacre en 2010. / PopTech
La ciencia mal hecha nos rodea: en el supermercado, en la farmacia, en los colegios, en la televisión y en la prensa. Ben Goldacre es un médico, investigador y divulgador británico empeñado en sacar la pseudociencia a la luz. En Mala ciencia, su primer libro, da al lector las armas con las que defenderse de charlatanescuranderos timadores de tres al cuarto.
Mala ciencia nació en las páginas del periódico The Guardian donde Goldacre tuvo, entre 2003 y y 2011, una columna semanal con el mismo nombre. Desde ese púlpito denunció la moda detox, la homeopatía, el movimiento antivacunas y el alarmismo sanitario. En 2008, la columna evolucionó para convertirse en libro.
Se cumplen diez años de la publicación de Mala ciencia y, por desgracia, el texto sigue tan vigente como el primer día. Por suerte, Goldacre resulta tan fácil de leer como divertido gracias a su ácido humor inglés.

Porque el verdadero tesoro de
 Mala ciencia reside en enseñar al lector a pensar y analizar la ciencia con ojo crítico. Una década después de su lectura podremos haber olvidado las terapias risibles de Gillian McKeith, pero no cómo el riesgo absoluto y el relativo se confunden en notas de prensa y titulares.Los capítulos más interesantes de Mala ciencia son aquellos en los que el divulgador explica el efecto placebo —la única terapia ‘milagrosa’ que existe—, el funcionamiento y problemas del sistema científico actual y la responsabilidad de los medios a la hora de que el público entienda mal el trabajo de los investigadores.

Conspiranoias que nublan la vista

Goldacre no solo ataca a charlatanes, diseños experimentales de dudosa calidad y periodistas amantes del fin del mundo. En Mala farma se atreve también con esa industria global de 5 billones de euros que son las farmacéuticas. Su segundo libro es más denso, más ‘de nicho’, pero igualmente necesario.

Vivimos en una sociedad donde los charlatanes se disfrazan de médicos y la pseudociencia maquilla sus mentiras. Por eso
 Mala ciencia y Mala farma son, en especial el primero, libros imprescindibles para cualquier lector que desee estar informado.En Mala farma el divulgador critica la visión hollywoodiense que tenemos de estas empresas: malvadas corporaciones que nos enferman con sus vacunas y que guardan bajo llave la cura del cáncer para —nadie sabe cómo— forrarse. En su opinión, estas leyendas urbanas nos alejan de los verdaderos tejemanejes, mucho más inocentes, en forma de ensayos clínicos mal diseñados y marketing sutil.

Ficha técnica

mala ciencia
Título: Mala ciencia / Mala farma
Autor: Ben Goldacre
Editorial: Booket / Ediciones Paidós
Fecha de publicación: 2008 / 2012

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domingo, 2 de septiembre de 2018

Pensamiento científico
Sobre la ciencia como método intelectual y su difícil aplicación en otros ámbitos

Autor: Gonzalo Casino Fuente: IntraMed / Fundación Esteve 
¿Qué es la ciencia?, se preguntaba George Orwell en 1945, en un artículo en el semanario británico Tribune, a propósito de la utilidad de extender la educación científica a la población y, a la vez, de implicar más a los científicos en los asuntos públicos. Con su habitual agudeza, apuntaba que la palabra ciencia se usa al menos en dos sentidos, según la conveniencia, y que el saltar del uno al otro enturbia el debate. Por un lado, designa las ciencias naturales y exactas, como la química y las matemáticas; y, por otro, “un método intelectual que llega a resultados verificables razonando en modo lógico a partir de los hechos observados”. Aunque para los científicos y personas instruidas la ciencia es antes que nada una manera crítica de pensar y comprender el mundo, el común de la gente asimila la ciencia con las disciplinas experimentales. Según Orwell, esta confusión es, en parte, deliberada y corporativista, pues promueve la preeminencia de los científicos para razonar y opinar con mayor fundamento, incluso sobre asuntos ajenos a las ciencias, evitando de paso que cualquiera que despliegue un pensamiento racional, metódico y crítico sea considerado científico.
Contra lo que algunos puedan creer, la ciencia es una forma de comprender el mundo radicalmente antidogmática, incierta y provisional
Mucho ha llovido desde los tiempos de Orwell, incluyendo lluvias radiactivas y ácidas. En este tiempo se ha despertado la conciencia social sobre los peligros de algunas aplicaciones del conocimiento científico y ha cambiado la imagen social de la ciencia (entre otras cosas, la medicina, que no es una ciencia, ha desbancado a la física del imaginario científico popular, y las aplicaciones tecnológicas han sido aupadas a los altares del progreso). Con todo, el prestigio de la ciencia sigue siendo considerable y hasta es posible que haya mejorado la educación científica. El auge de las ciencias sociales, desde la economía a las “ciencias de la información”, ha contribuido a ampliar el espectro de los hombres de ciencia, aunque en el imaginario popular la bata blanca, asociada a los trabajos de laboratorio y las ciencias de la salud, sigue siendo un poderoso fetiche. Sin embargo, no está claro que la ciudadanía tenga un conocimiento claro de qué es la ciencia y mucho menos que el pensamiento crítico y científico se haya impuesto al pensamiento mágico y que su enseñanza esté en consonancia con el prestigio social de la ciencia. Si la ciencia es realmente un método y una disciplina de pensamiento, la educación y divulgación científicas deberían incidir más en el pensamiento crítico.
La competencia científica de un investigador no garantiza que sea capaz de desplegar un pensamiento crítico y racional fuera del ámbito de la ciencia
Contra lo que algunos puedan creer, la ciencia es una forma de comprender el mundo radicalmente antidogmática, incierta y provisional. Esto es algo que intuyó antes que nadie Anaximandro de Mileto, en el siglo VI a. C, según explica Carlo Rovelli en su libro El nacimiento del pensamiento científico. Como señala este físico teórico, la ciencia es una búsqueda continua de la mejor manera de explorar y de pensar el mundo, una aventura intelectual que cuestiona continuamente lo que se conoce para ofrecer respuestas cada vez mejores. Son tantas las disciplinas científicas y tan variado el abanico de métodos, que resulta complicado ofrecer una definición breve y precisa de la ciencia, incluso para los profesionales. Pero en el núcleo mismo de esta forma de conocimiento, radicalmente diferente del religioso y del artístico, está sin duda el pensamiento crítico. Hoy, como en los tiempos de Orwell, la competencia científica de un investigador no garantiza que sea capaz de desplegar un pensamiento crítico y racional fuera del ámbito de la ciencia. En este sentido, el pensamiento de George Orwell sigue siendo mucho más crítico y científico que el de muchos investigadores de bata blanca cuando razonan sobre asuntos políticos y sociales.
El cambio de hora también tendría impacto sobre la productividad

sábado, 1 de septiembre de 2018

QUE PASA SI LOS CHULOS SON MADAMAS,SON PROXENETAS FEMINISTAS...


Las trabajadoras sexuales se defienden: "Merecemos los mismos derechos laborales que el resto de la sociedad"

  • Reivindican tener la posibilidad de que "un empresario les contrate, acceder a bajas por enfermedad o maternidad, tener un sueldo a final de mes, vacaciones o jubilación", algo hasta ahora "absolutamente impensable"
  • El Gobierno ya ha iniciado los trámites para impugnar el sindicato Organización de Trabajadoras Sexuales, formalizado a principios de agosto

Publicada el 31/08/2018 a las 12:19Actualizada el 31/08/2018 a las 17:30
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Miembros de la Organización de Trabajadoras Sexuales en rueda de prensa.
Miembros de la Organización de Trabajadoras Sexuales en rueda de prensa. 
EFE
"Crear un sindicato de trabajadoras y trabajadores sexuales no es ni algo cómodo ni algo sencillo". Así comienza el comunicado que ha elaborado la Organización de Trabajadoras Sexuales (Otras), un sindicato formalizado a principios de agosto que se ha convertido ahora en diana de duras críticas. Después de que la noticia de su creación saltara a los medios de comunicación a última hora del miércoles, la reacción del Gobierno fue inmediata, siendo la ministra al frente de la Cartera de Trabajo, Magdalena Valerio, la primera en expresar su sorpresa y en asegurar que la Abogacía del Estado había iniciado ya los trámites para su impugnación.

Este viernes, portavoces del sindicato convocaron a los medios de comunicación para leer un comunicado en el que dan respuesta a las críticas. "La situación de las trabajadoras sexuales en este país nos ha hecho tomar la determinación mediante vía legal de organizarnos sindicalmente", ha dicho una de las portavoces y promotoras de la organización, Concha Borrell. El sindicato, ha señalado la activista, está compuesto por "mujeres y hombres trabajadores como los demás", pero con la "abismal diferencia" de que para ellos "los derechos laborales son pura utopía". Reivindican, entre otras cuestiones, tener la posibilidad de que "un empresario les contrate, acceder a bajas por enfermedad o maternidad, tener un sueldo a final de mes, vacaciones o jubilación", algo hasta ahora "absolutamente impensable".

Como respuesta al Ejecutivo de Pedro Sánchez, la portavoz ha señalado que "es posible que algunas personas con una posición acomodada en el Gobierno enmascaren, tras la intocable tela del feminismo blanco, heterosexual y burgués, que demandar derechos para un sector empobrecido y estigmatizado es una atrocidad". Para ellas, sin embargo, "es de plena justicia". Borrell ha denunciado además que tras el abolicionismo se esconde "una moralina y odio visceral hacia las trabajadoras sexuales".

La portavoz ha reiterado que las trabajadoras agrupadas en torno a la organización merecen los "mismos derechos laborales que el resto de la sociedad española" y se ha preguntado "por qué se acusa a un sindicato que reclama derechos laborales para los trabajadores, de apoyar al empresariado". También ha interpelado a los "feminismos hegemónicos europeos", a quienes les ha dirigido un interrogante: "Por qué levanta ampollas en un Gobierno socialista y obrero, fundado por sindicalistas, que las mujeres más castigadas socialmente" quieran tener "los mismos derechos".

Finalmente, Borrell ha ratificado la intención de organizarse "como personas adultas, librepensadoras y luchadoras" y ha subrayado que el trabajo sexual está reconocido por organizaciones internacionales como "la Organización Internacional del Trabajo, Amnistía Internacional, Médicos del Mundo o la ONU".

Respuesta de los sindicatos

Por el momento, sindicatos como UGT, CGT o CCOO se han posicionado ante la polémica generada en torno a la creación del sindicato. Los primeros han señalado mediante un comunicado emitido este viernes que la trata para la explotación sexual se encuentra "innegablemente relacionada con la prostitución" y por tanto "sólo con la abolición de esta última, y con la penalización de la demanda, puede acabarse con el comercio de seres humanos y con la vulneración de derechos fundamentales que representa la explotación sexual en cualquiera de sus formas".

En este sentido, subraya, "cualquier marchamo de legalidad que se pretenda dar a unaactividad ilícita o que aprovecha vacíos legales, beneficia exclusivamente a los explotadores, legitima el comercio con seres humanos y deja a las víctimas aún más desprotegidas de lo que están ahora".

La CGT de Cataluña hace, sin embargo, un diagnóstico bien distinto. El sindicato ha expresado mediante un comunicado que las trabajadoras sexuales sufren "persecución institucional y policial", mediante el uso de la Ley Mordaza, las ordenanzas municipales o la Ley de Extranjería. Ha denunciado, además que se persiga a las trabajadoras y no a los empresarios, "que son los que hacen negocio con su trabajo". Se trata, a su juicio, de un "problema patriarcal y de clase".

La rama catalana de la CGT considera que para "romper con la vulnerabilidad y gran precariedad" del sector, es necesario el reconocimiento de sus derechos laborales. "Por todo esto es necesaria la creación del sindicato Organización de Trabajadoras Sexuales", ha zanjado.

CCOO, por su parte, llama a una reflexión colectiva sobre "la situación legal y personal en la que se encuentran las miles de mujeres y hombres involucrados, teniendo presente que debemos ser especialmente conscientes de que lo realmente importante es la vida y la salud de estas personas". El sindicato sostiene que es imprescindible "acabar con la explotación, la inseguridad, la vejación, el acoso y el maltrato que se esconde en la actualidad tras esa denominación de trabajadores sexuales".

En todo caso, CCOO dice respetar "el derecho a sindicarse como un derecho fundamental" y reafirma su "compromiso contra la trata".

SUPONER QUE LAS PUTAS NO SABEN FOLLAR SI NO TIENEN CHULO,Y QUE ADEMAS NO SABEN ADMINISTRARSE NI COBRAR,ES EL COLMO DEL MACHISMO,SON TODAS TONTAS Y NO SABEN LO QUE HACEN?

LOS CHIMPANCÉS SE PROSTITUYEN POR COMIDA Y YO HAGO CON MI CUERPO LO QUE SE ME DA LA GANA...¿VALE?

Colau pide legalizar la prostitución y defiende el sindicato de trabajadoras sexuales


Concha Borrell (izqda.), secretaria general de OTRAS, junto a Sabrina Sánchez, miembro del sindicato. JAVIER LUENGO


Aprovechando que el sindicato OTRAS, legalizado por el Gobierno, tenía previsto dar una rueda de prensa en Barcelona para defender que ejercen «un trabajo», el teniente de alcalde del Ayuntamiento, Jaume Asens, y la edil de Feminismos, Laura Pérez, explicaron que están a favor de que se permitan organizaciones laborales de prostitutas, recogiendo la postura de la propia alcaldesa sobre el asunto.El sindicato de trabajadoras sexuales que el Gobierno quiere prohibir de forma urgente después de haberlo autorizado por error recibió ayer el importante apoyo del Ayuntamiento de Barcelona, que a través de dos miembros del Gobierno de Ada Colau respaldó que las prostitutas puedan tener derechos laborales y la legalización de facto de esta práctica.
Asens criticó duramente al Gobierno por querer ilegalizar el sindicato y pidió que, al contrario, impulse «su autoorganización para protegerlas de abusos». El teniente de alcalde de Colau puso además como ejemplo los sindicatos de manteros, «una actividad ilegal» que cuenta con organizaciones «que ni el PP se atrevió a ilegalizar».
Laura Pérez, por su parte, defendió que «la autoorganización de las trabajadoras sexuales no es sólo positiva desde una perspectiva de derechos laborales, sino también desde la de la lucha contra el estigma de puta, que afecta a todas las mujeres, y la lucha contra las violencias de género».
En la misma línea, el grupo en el Congreso de En Comú-Podem, el partido de Colau, dijo que prohibir este sindicato «es un paso atrás», porque es una herramienta que permite a las prostitutas «luchar contra la estigmatización, la precariedad y la marginalidad».

Opciones del Gobierno

Todas estas opiniones chocan con la doctrina feminista defendida por el Gobierno, que considera a la prostitución algo que debería abolirse y en ningún caso regularse. Ayer, la portavoz del Ejecutivo, Isabel Celaá, confirmó que su intención es suprimir el sindicato cuanto antes y aseguró que no será algo difícil y que ya tienen varias opciones sobre la mesa. Pedro Sánchez, por su parte, dio su confianza a la ministra del ramo, Magdalena Valerio, pese a que ésta admitió que le habían metido «un gol» en un asunto tan relevante.
Desde Barcelona, el sindicato OTRAS acusaba mientras tanto al Gobierno de ejercer un «feminismo burgués» y lo acusaban de «no entender que es un trabajo».
El sindicato hace responsable al Gobierno de lo que consideran un doble castigo: estar dentro de un colectivo vulnerable y ser uno de los más castigados socialmente por su actividad laboral. Por eso lamentaron que Pedro Sánchez decidiese dar marcha atrás con su legalización como sindicato y pidieron la «dimisión en bloque» del Ejecutivo.
«Nos parece increíble que el presidente y la ministra de Trabajo desconozcan que el trabajo sexual es trabajo», denunciaron. Las portavoces de este sindicato,Sabrina Sánchez y Conxa Borrell, recordaron que en España no es ilegal el trabajo sexual por parte de una persona adulta y libre, ya que se conceden licencias a locales de alterne y su actividad se cuenta en el PIB.
OTRAS condenó que un Gobierno «socialista obrero» no se vuelque con que «las mujeres más castigadas socialmente» tengan derechos laborales. Las portavoces defendieron que crear un sindicato no es algo «fácil ni cómodo», pero sí necesario. Reivindicaron igualmente que para su colectivo los derechos laborales son «pura utopía» y buscan regular su actividad para obtener derechos básicos, como son las bajas, el sueldo fijo, las vacaciones o la jubilación.

COMO LOS GENOCIDAS ESPAÑOLES DESTRUYERON CIVILIZACIONES POR CODICIA


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El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México confirma que el Códice Maya es el manuscrito auténtico más antiguo del continente de América.
Los investigadores confirman que el códice, antes llamado Grolier, es prehispánico y tiene una antigüedad calculada por radiocarbono entre los años 1021 y 1154 de nuestra era (periodo Posclásico Temprano), a la vez que debió tener una vida útil de aproximadamente 104 años.
“El Códice Maya de México es auténtico y se ostenta como el manuscrito prehispánico legible más antiguo del continente americano”, señaló el antropólogo y director general del INAH, Diego Prieto Hernández, citado el viernes por los medios locales.
El códice cuenta con los 10 pliegos que miden, en promedio, 12.5 centímetros de largo y se teoriza que debieron pertenecer a un conjunto de por lo menos 20 pliegos y tienen como soporte tres capas de corteza de papel amate.
Los investigadores han encontrado la presencia de colores como el negro y el rojo, también azul maya y pigmentos basados en grana cochinilla, además de restos de gotas de una resina de chapopote con la que “se rociaba a los objetos de carácter ritual en el pasado”.
El estudio concluyó que los rasgos de las figuras humanas del códice pertenecen al estilo maya-tolteca del Posclásico Temprano. “Por mucho tiempo, los detractores del códice destacaron que el estilo no era maya y que era ‘el más feo’’ en cuanto a trazos y color, pero tal austeridad se explica por la época, es decir, si uno vive con carencias, echa mano de lo que tiene para producir obras”, explicó la antropóloga física del INAH, Josefina Bautista.
De acuerdo con Bautista, el contenido del texto es un calendario adivinatorio sobre el ciclo de Venus, tema relacionado con los augurios de buenas cosechas y la predicción climática, fundamentales para los antiguos en tiempos de escasez.