jueves, 6 de septiembre de 2018


Los neandertales tenían cerca de un 20% más de capacidad pulmonar que los ‘sapiens’


Por primera vez, los científicos han calculado la capacidad pulmonar de un homínido fósil: el neandertal. Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales han utilizado fósiles de tres yacimientos diferentes y técnicas de antropología virtual y morfometría geométrica hasta descubrir que su capacidad pulmonar era aproximadamente un 20% mayor que la de los humanos modernos.
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<p>Recreación artística de una mujer neandertal (en 1968 en Lezetxiki se encontró el humero entero de una neandertal) y un oso de las cavernas / <a href="https://www.agenciasinc.es/Multimedia/Infografias/Los-neandertales-del-norte-de-Espana-competian-con-los-osos-por-las-cuevas" target="_blank">José Antonio Peñas</a> (Sinc)</p>
Recreación artística de una mujer neandertal (en 1968 en Lezetxiki se encontró el humero entero de una neandertal) y un oso de las cavernas / José Antonio Peñas (Sinc)
Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) han calculado por primera vez la capacidad pulmonar de los neandertales y confirmado que era considerablemente superior a la de Homo sapiens. Los datos apuntan a que la capacidad pulmonar de los neandertales era alrededor de un 20% mayor que la de los humanos modernos. Para este estudio, realizado  a partir técnicas de antropología virtual y morfometría geométrica 3D, han contado con los datos fisiológicos experimentales del Hospital Universitario de La Paz.
El equipo ha utilizado fósiles correspondientes a elementos costales de tres individuos diferentes: Kebara 2, del yacimiento israelí que tiene una antigüedad de 60.000 años; Tabun 2, también localizado en Israel pero con 120.000 años de antigüedad y el Sidrón, yacimiento de hace casi 50.000 años situado en Asturias.

“Este estudio es el primero en calcular la capacidad pulmonar de un homínido fósil. Los resultados obtenidos son coherentes con la teoría de que esta especie extinta  requería  gran cantidad de oxígeno para poder sustentar las necesidades metabólicas que exigían su mayor musculación y masa cerebral”, aclara  Markus Bastir.
“Hemos estimado una capacidad pulmonar en torno a los 9 litros para los neandertales masculinos de Kebara 2 y El Sidrón. Los fósiles de Tabun corresponden a un neandertal femenino y revelan una capacidad pulmonar en torno a los 6 litros”, explica el investigador del MNCN Daniel García Martínez. “Los datos obtenidos muestran capacidades pulmonares mucho mayores en  Homo neanderthalensis que en H. sapiens donde la media masculina ronda los 7 litros y la femenina 5”, continúa.
a) Forma del tórax y los pulmones en vista frontal de los humanos modernos y neandertales, así como una imagen de sus cerebros en la vista lateral. El tórax y el cráneo neandertales pertenecen a Kebara 2 y Guattari 1, respectivamente. El tórax y el cráneo de humanos modernos pertenecen a un promedio de cuatro humanos modernos y a un individuo, respectivamente. B) Superposición en vista frontal del tórax y pulmones de Neandertal y humano moderno. C) Superposición en vista inferior, donde se puede observar una mayor anchura y profundidad en Neandertales (Imágenes de los cráneos proporcionadas por el Dr. García Tabernero).
a) Forma del tórax y los pulmones en vista frontal de los humanos modernos y neandertales, así como una imagen de sus cerebros en la vista lateral. El tórax y el cráneo neandertales pertenecen a Kebara 2 y Guattari 1, respectivamente. El tórax y el cráneo de humanos modernos pertenecen a un promedio de cuatro humanos modernos y a un individuo, respectivamente. B) Superposición en vista frontal del tórax y pulmones de Neandertal y humano moderno. C) Superposición en vista inferior, donde se puede observar una mayor anchura y profundidad en Neandertales (Imágenes de los cráneos proporcionadas por el Dr. García Tabernero).
“Asimismo concluimos que esta gran capacidad pulmonar puede reflejar una tendencia evolutiva extendida a todo el género Homo ya que también se observa en otras especies. Parece que el sistema respiratorio tiene un papel destacado en la evolución de la forma del cuerpo de estas especies”, apunta el investigador del MNCN.
¿Para qué tanto oxígeno?
Humanos modernos y neandertales tienen muchas cosas en común pero también notables diferencias anatómicas. Los humanos modernos tienen una complexión más estilizada mientras que los neandertales que tenían la frente huidiza, una cara muy grande proyectada hacia delante, extremidades más cortas y torsos (tórax y pelvis) más anchos, presentando una complexión más robusta.
Hasta ahora los estudios sobre su anatomía apuntan a que tenían un cerebro mayor, 1500 centímetros cúbicos frente a 1300, y en torno al 10 o 15% más de masa muscular.
Ambos tejidos, cerebro y  músculos, consumen gran cantidad de energía que es suministrada al organismo en forma de nutrientes y también con el aporte de oxígeno. El oxígeno permite, a través de procesos catabólicos, la obtención de energía.
“Por las características descritas sabemos que esta especie requería grandes cantidades de energía. Esa necesidad, además de que posiblemente jugó en su contra a la hora de sobrevivir, se ve reflejada en una caja torácica mayor en su parte inferior, la zona donde se inserta el musculo encargado de la inspiración, el diafragma.
Referencia bibliográfica:
García-Martínez, D., Torres-Tamayo, N., Torres-Sánchez, I., García-Río, F., Rosas, A., & Bastir, M. (2018). Ribcage measurements indicate greater lung capacity in Neanderthals and Lower Pleistocene hominins compared to modern humans. Communications Biology, 1(1), 117. doi: 10.1038/s42003-018-0125-4. https://www.nature.com/articles/s42003-018-0125-4

La revancha de los neandertales

Una exposición sobre la especie humana extinta se convierte en el fenómeno de la temporada en París

'Nuevo encuentro', de Benoît Clarys, expuesto en el Museo del Hombre.
'Nuevo encuentro', de Benoît Clarys, expuesto en el Museo del Hombre.
Desaparecieron de la tierra hace por lo menos 39.000 años, pero ha llegado el momento de su revancha: los neandertales han regresado para quedarse. Una exposición sobre esta especie humana, que vivió en Europa durante cientos de miles de años, ha batido récords de visitas en el renovado Museo del Hombre de París, mientras que en las librerías francesas pueden encontrarse todo tipo de títulos sobre nuestros primos más cercanos, cuya extinción sigue siendo un misterio.

También se ha descubierto que los neandertales tenían la costumbre de comerse a otros neandertales, un asunto tratado sin prejuicios en la exposición, porque el canibalismo no les aleja de la única especie humana que ha sobrevivido, la nuestra, sino que les acerca. Se trata de una costumbre sin duda desagradable, pero muy habitual en la prehistoria, ya sea por motivos nutricionales o rituales, como comerse a un antepasado —no en vano una de las novelas más famosas sobre el pasado remoto del hombre, del periodista y divulgador científico Roy Lewis, se titula
 Por qué me comí a mi padre (Editorial Contraseña)—. Uno de los lugares donde esto ha quedado más claro es en la cueva de El Sidrón, en Asturias, donde aparecieron restos de 13 neandertales, todos ellos cuidadosamente devorados.En la última década se han multiplicado las noticias científicas sobre ellos y todas van en un mismo sentido: no son, ni de lejos, tan brutos como los habíamos imaginado desde que, a mediados del siglo XIX, empezaron a aparecer cráneos que correspondían a una especie humana cercana, pero claramente distinta de nosotros, los homo sapiens. Ahora sabemos que compartimos una parte de nuestros genes con ellos —entre un 2 y un 4%, tal vez más—, que disponían de un lenguaje, que se medicaban, que cuidaban de los enfermos y los ancianos, que manejaban una tecnología muy avanzada y, desde hace unos meses, gracias a unas nuevas dataciones, que habían construido un pensamiento simbólico, ya que dejaron dibujos geométricos en unas cuantas grutas españolas.
Vitrina con diferentes bustos de neandertales, en el Museo del Hombre. En vídeo, el tráiler de la exposición. 
“A causa de la multiplicación de noticias, nos dimos cuenta de que era necesario montar una exposición para contar cómo había cambiado nuestra imagen de ellos”, explica una de las comisarias de la muestra, la prehistoriadora Marylène Patou-Mathis, que desde hace unas semanas se multiplica en los medios de comunicación franceses. Acaba de publicar Patou-Mathis, Neandertal de A a Z(Allary Éditions), uno de los títulos que pueden encontrarse en las mesas de novedades, junto al catálogo de la exposición, coeditado por Gallimard, y otros libros como Neandertal, mon frère (Neandertal, mi hermano), de Silvana Condemi y François Savatier, que ganaron el premio al mejor ensayo de arqueología de 2017, o Qui a tué neandertal? (¿Quién mató al neandertal?), de Éric Pincas, convertido en un documental, estrenado esta semana en la cadena France 5.
La estrella de la muestra surge precisamente de la ciencia, de la capacidad actual para recrear de forma precisa la morfología a partir de restos óseos. Kinga, a la que conocemos en la última sala de la exposición, es una neandertal de un metro cincuenta, reconstruida por Élisabeth Daynès, una artista que empezó en el teatro y que luego ha trabajado en proyectos como la réplica de la cueva de Lascaux, en el sur de Francia. Kinga responde a la vieja pregunta de qué pensaríamos si nos encontrásemos a un neandertal en el metro.
Reconstrucción de una neandertal por Élisabeth Daynès.
Reconstrucción de una neandertal por Élisabeth Daynès. 

Kinga, una neandertal vestida por Agnes B

En este caso, vestida por Agnes B, con una revista femenina en la mano, esta joven neandertal muestra una amplia sonrisa, una melena pelirroja, los ojos grandes y claros y el rostro muy blanco, lleno de pecas —no hay que olvidar que los neandertales son una especie que evolucionó en Europa: tenían la tez tremendamente blanca, nosotros en cambio, los sapiens, veníamos de África y nuestra tez era oscura—. Es una persona muy cercana, pero diferente, porque los neandertales tenían, por ejemplo, una nariz mucho más grande y la frente hacia atrás. Preguntada sobre ella por una radio francesa que estaba haciendo un reportaje sobre la exposición, una niña sonrió y respondió: “No es fea”.
“Si neandertal es reconocido ya por la comunidad científica como el representante de una humanidad completa, su imagen entre el público sigue siendo negativa. Es todavía percibido muchas veces como un infrahombre primitivo, como un bruto”, escriben en la introducción del catálogo los dos comisarios, Mathou-Pathis y Pascal Depaepe. Detrás de la imagen de Kinga, una frase del gran antropólogo francés Claude Levi-Strauss, sacada de su libro clásico El pensamiento salvaje, resume lo que han tratado de transmitir a los visitantes durante el recorrido: “No existen civilizaciones primitivas, ni civilizaciones más evolucionadas: solo existen respuestas diferentes de problemas idénticos y fundamentales”.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

NEGROS,BLANCOS,AMARILLOS,MARRONES,CARAPALIDA O CULIBLANCOS..."TOOS MEZCLAOS"


Nosotros somos los otros humanos

La hibridación entre distintas especies del género 'homo' representa una lección de humildad para nuestra humanidad

Fragmentos de hueso de la mujer denisoviana híbrida.
Fragmentos de hueso de la mujer denisoviana híbrida.  AFP / OXFORD / MAX PLANCK
La prehistoria se está convirtiendo en un lugar cada vez más complicado. Cuando comenzaron los estudios sobre la evolución humana se pensaba que a lo largo de millones de años se había producido una transformación lineal desde los primeros homínidos hasta nosotros. Luego, las cosas empezaron a hacerse más complejas cuando los científicos descubrieron que hasta cinco especies humanas habían convivido a la vez en la Tierra, pero que todas se extinguieron menos una: el Homo sapiens, nosotros. Y ahora ha empezado el verdadero lío porque la posibilidad de secuenciar material genético fósil ha demostrado que los cruces fueron tan frecuentes que algunos investigadores empiezan a creer que, en el caso de tres representantes del género Homo —sapiens, neandertales y denisovanos— empieza a ser difícil hablar de diferentes especies. Una de las formas de distinguir a una especie de otra es que pueden cruzarse, aunque no tener descendientes fértiles. Pero no es el caso: esos descendientes somos nosotros y seguimos aquí (por lo menos por ahora).
La semana pasada, investigadores del instituto Max Planck de Leipzig anunciaron que habían descubierto un híbrido humano de primera generación, es decir, una joven de 13 años de madre neandertal y padre denisovano. Hasta ahora sabíamos que se habían producido cruces porque tenemos material genético de otras especies, pero no se había identificado a ningún humano híbrido de primera generación. De todas las especies humanas desaparecidas, los denisovanos son de los que tenemos menos datos: solo se han descubierto fragmentos muy pequeños de cinco individuos, todos en la misma cueva de Siberia. No tenemos la más leve idea de su aspecto.

Las derivaciones filosóficas son enormes. Una forma de leer la historia de la humanidad es como una lección de humildad, porque la ciencia ha ido descubriendo a lo largo de los siglos que el presunto papel central en el universo de nuestro planeta y de nuestra especie en la Tierra eran solo reconfortantes ficciones. Vivimos en un planeta más y, lo que es más importante, somos una especie humana más entre muchas otras. La diferencia es que hemos logrado sobrevivir por motivos sobre los que no tenemos mucha idea. Pero la lección más importante que nos proporciona la genética prehistórica es que nosotros somos los otros humanos. Nosotros somos el otro, mucho más de lo que nunca llegamos a imaginar.
El científico Svante Pääbo, del Max Planck, recibió este año el Premio Princesa de Asturias precisamente por haber sido el responsable del primer equipo que pudo extraer ADN de una especie humana extinta. En su libro El hombre de Neandertal. En busca de genomas perdidos (Alianza) cuenta que el descubrimiento era tan extraordinario que al principio pensó que podía haber un error en los resultados. Sabía que las posibilidades que este avance abría acabarían necesariamente planteando una pregunta: ¿Qué nos convierte en humanos? Pääbo escribe en su muy entretenido ensayo: “De una u otra manera, casi todos los investigadores del Max Planck estudian qué significa ser humano, pero todos ellos se acercan a esta pregunta difusa desde una perspectiva basada en los hechos, experimental”.

martes, 4 de septiembre de 2018

SEGUIRE BEBIENDO PORQUE LLEGUE A LOS 78 Y YA ES SUFICIENTE

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CreditTony Cenicola/The New York Times
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La semana pasada The Lancet publicó un artículo que afirma ser el estudio conclusivo sobre los beneficios y los peligros de beber. Al parecer no eran buenas noticias para aquellos que disfrutan de las bebidas alcohólicas. Los medios noticiosos lo cubrieron con titulares como “No conviene tomar ni una sola copa”.
La verdad no es tan sensacionalista y es mucho más mesurada.

Limitaciones del diseño del estudio

Es importante señalar que este estudio, como la mayoría de los estudios importantes sobre alcohol, no es un nuevo estudio clínico. Es un metaanálisis, o una reunión de datos, a partir de muchos estudios observacionales. Probablemente es el metaanálisis más grande que se ha hecho para calcular los riesgos de beber en relación con veintitrés problemas de salud asociados con el alcohol.
Los investigadores también combinaron casi setecientas referencias bibliográficas para calcular los niveles más exactos de consumo de alcohol en todo el mundo, e incluso trataron de encontrar otro tipo de ingesta que de otra manera no se contemplaría (por ejemplo, la de los turistas). Luego mezclaron todos estos datos en modelos matemáticos para predecir el daño provocado por el alcohol a nivel mundial.
Encontraron que, en general, los daños aumentaban con cada copa adicional por día y que los daños generales eran más bajos con cero tragos. De ahí esos encabezados.
Pero, y este es un gran pero, hay limitaciones que merecen consideración. Los datos observacionales pueden ser muy confusos, pues hay factores no medidos que podrían ser la causa real del daño. Quizá la gente que bebe también fuma. Tal vez la gente que toma también es más pobre. Es posible que haya diferencias genéticas, diferencias de salud u otros factores que podrían ser la verdadera causa. Existen técnicas para analizar los datos observacionales de manera más causal, pero ninguna de ellas podía utilizarse en este estudio, porque este análisis incorporó estudios pasados, que no las emplearon.
No sabemos si intervinieron factores de confusión porque este metaanálisis solo pudo controlar, en general, la edad, el sexo y la ubicación. No es culpa de los investigadores. Probablemente es lo más que podían hacer con los datos que tenían, y aun sin ellos podían hacer modelos de los efectos a nivel poblacional.
Sin embargo, cuando superponemos un estudio observacional tras otro, es más probable que obtengamos una significancia estadística sin mejorar la significancia clínica. En otras palabras, las diferencias muy pequeñas resultan reales, pero eso no quiere decir que sean críticas.

Interpretación de los resultados

Las noticias advierten que incluso una copa al día trae consigo un riesgo. No obstante, ¿qué tan grande es ese riesgo?
Por cada grupo de 100.000 personas que toman una copa al día al año, 918 pueden esperar experimentar uno de los veintitrés problemas relacionados con el alcohol en cualquier año. Entre aquellos que no toman alcohol, 914 pueden esperar experimentar un problema. Esto significa que 99.082 no quedan afectados y 914 tendrán un problema de todos modos. Solo 4 de las 100.000 personas que ingieren una copa al día podrían tener un problema causado por el alcohol, según este estudio.
Con dos copas al día, la cantidad de individuos que experimentaría un problema aumentó a 977. Incluso con cinco bebidas al día —lo que casi todos concuerdan que son demasiadas— la mayoría de las personas no se ven afectadas.
No estoy argumentando a favor de que la gente ignore estos riesgos. Son reales, pero mucho más pequeños que otros varios riesgos en nuestra vida, y mucho menores de lo que los encabezados nos hacen creer, en especial en lo que se refiere a los niveles que la mayoría considera permisibles.

Los riesgos de cada quien podrían ser distintos

Este es un estudio a nivel poblacional, supuestamente un estudio mundial, pero los resultados se interpretan a nivel individual. Mezclan, por ejemplo, los veintitrés problemas de salud relacionados con el alcohol, pero no todo el mundo los experimenta en la misma proporción.
Por ejemplo, en cuanto a la diabetes y las cardiopatías, los riesgos de hecho disminuyen con una ingesta de alcohol leve o moderada. Sin embargo, los autores argumentan que este resultado es sobrepasado por los riesgos para padecimientos como el cáncer y la tuberculosis, que se incrementan. No obstante, en muchas personas los riesgos de presentar diabetes y cardiopatías son mucho más altos que los del cáncer y la tuberculosis.
Los accidentes automovilísticos causados por el consumo de alcohol son claramente peores en unos lugares que en otros. El estudio contaba con datos solo de Estados Unidos y los extrapoló al mundo. No está claro que en realidad todos estén en el mismo nivel de riesgo.

Los peligros de beber demasiado

Este mensaje no debe perderse en medio de ningún debate: no está a discusión, y este estudio lo confirma una vez más, que tomar mucho es muy malo para cualquiera.
El promedio de copas diarias a nivel poblacional es de 1,9 en las mujeres y 3,2 en los hombres, según el estudio. Esto está por arriba de las recomendaciones de salud del gobierno de Estados Unidos, pero quizá esté distorsionado por aquellos que beben mucho y que constituyen un porcentaje relativamente pequeño de todas las personas que consumen alcohol.
Por supuesto, muchos toman demasiado sin saberlo. Para este estudio, una copa se definió como 10 gramos de alcohol puro, lo que podrías obtener en 30 mililitros (un caballito o vaso medidor pequeño) de una bebida alcohólica con un 40 por ciento de alcohol; 100 mililitros de un vino con un 13 por ciento de alcohol, o 355 mililitros de una cerveza con un 3,5 por ciento de alcohol. Muchas personas ingieren más que eso y lo consideran “una copa”.

Replanteando el debate más allá del alcohol

El consumo moderado de alcohol se asocia con ciertos factores de riesgo mejorados para la salud (lo que este estudio confirma), pero eso no es igual a recomendar a la gente que tome. No lo hago y no conozco ningún organismo profesional relacionado con la salud que lo haga.
Pero que algo no sea saludable en grandes cantidades no quiere decir que debemos abstenernos por completo. Un gráfico en el estudio muestra los riesgos ascendentes del consumo de cero a quince copas.
Consideren que quince postres al día serían malos para la salud. Estoy seguro de que podría elaborar una gráfica que muestre cómo aumenta el riesgo de presentar muchas enfermedades por la ingesta de cero a quince postres. Esto podría conducir a afirmaciones de que “ninguna cantidad de postres es adecuada”. Pero eso no significa que nunca jamás debamos comer postre.
Los alimentos no son medicina. Tampoco el alcohol lo es. El alcoholismo es terrible. Hay un equilibrio, y podríamos pasar varias vidas discutiendo cuál es el límite para muchas personas. La verdad es que simplemente no lo sabemos. Si estos estudios buscan impulsar políticas a nivel poblacional, debemos usarlos como tales, para argumentar que lo que quizá pretendemos es hacer que las personas estén atentas al exceso en el consumo.
Sin embargo, demasiadas personas los interpretan de manera individual, con resultados que inducen el pánico.

Necesitamos mejores estudios

Tal vez ya hayamos extraído todo lo bueno que se podía extraer de estos estudios observacionales. No es probable que otro metaanálisis nos diga algo nuevo. Si queremos conocimientos novedosos, podríamos requerir un estudio clínico controlado grande y aleatorio sobre el consumo de alcohol de leve a moderado.
Uno estaba en curso recientemente, pero se canceló después de que The New York Times informó inquietudes éticas sobre la manera en que estaba sesgado hacia la industria y financiado por ella. Eso no significa que un estudio clínico diferente no sería de interés público y digno de financiamiento gubernamental. Si queremos mejores respuestas acerca de los daños y los beneficios de un consumo de alcohol de leve a moderado, esa podría ser nuestra única vía.

Bella Ciao - ORIGINALE

LOS NEANDERTALES NO SE EXTINGUIERON,SE HIBRIDARON

Investigadores de la UCA y del Neandertal Museum inician nuevas excavaciones en Cueva de Ardales

Medio centenar de expertos de 18 instituciones diferentes participan en este ambicioso proyecto arqueológico


Un equipo hispano-alemán interdisciplinar liderado por la Universidad de Cádiz (UCA) y el Neanderthal Museum, con la dirección del catedrático de Prehistoria José Ramos Muñoz y del profesor de la Universidad de Colonia Gerd-Christian Weniger, continuará este mes de septiembre con los trabajos de excavación en la Cueva de Ardales y en Sima de las Palomas de Teba, en Málaga.
Según ha explicado la UCA, en el proyecto participan 50 investigadores de 18 instituciones de investigación (alemanas, inglesas y españolas), que trabajarán en líneas de estudios de las ciencias del Cuaternario como geomorfología-estratigrafía, arqueometría-cristalografía-mineralogía, arqueobotánica, fauna marina, fauna terrestre, aves, ADN de la fauna terrestre, antropología física, ADN fósil humano, arqueología prehistórica, funcionalidad de la tecnología lítica, datación del arte o estudios arqueométricos de pigmentos.
Estas actividades geoarqueológicas corresponde a la tercera anualidad del Proyecto General de Investigación, autorizado por la Junta de Andalucía, 'Las sociedades prehistóricas' (del Paleolítico Medio al Neolítico Final) en la Cueva de Ardales y Sima de las Palomas de Teba. Los trabajos se incluyen, también, dentro del Proyecto de Investigación de I+D HAR2017-87324-P 'Análisis de sociedades prehistóricas (del Paleolítico Medio al Neolítico Final) en las dos orillas del Estrecho de Gibraltar. Relaciones y contactos', financiado por la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder).
Según ha señalado la UCA, hasta el momento, en la Cueva de Ardales se han realizado cuatro sondeos que han permitido documentar niveles del Neolítico, del Paleolítico Superior y Paleolítico Medio en una serie de costras vinculadas a contextos del Pleistoceno Superior y Medio ricos en cuanto a registro de fauna terrestre y marina. Por su parte, en Sima de las Palomas de Teba se han excavado niveles del Paleolítico Superior, Neolítico y Prehistoria Reciente, controlando una potente estratigrafía con gran presencia de Paleolítico Medio.
Las excavaciones en Cueva de Ardales se realizarán en la zona 3, enniveles de ocupación frecuentados por los neandertales-Paleolítico Medio, mientras en Sima de las Palomas se continuará excavando en niveles del Paleolítico Superior-Solutrense.
La UCA ha explicado que las dos cuevas tienen amplias secuencias sedimentarias con registros líticos, óseos, antropología físicay evidencias que permiten estudiar los modos de vida de las sociedades cazadoras-recolectoras paleolíticas que las frecuentaron. Por medio de estos estudios, se avanza en el conocimiento de la frecuentación de grupos antropológicos neandertales y de los primeros Homo sapiens sapiens.

Asimismo, ha indicado que las analíticas han localizado espacios con fuegos y hogares, relacionados con la alimentación, desde hace más de 70.000 años. Aspectos como la sustitución o asimilación de los neandertales, sus capacidades cognitivas, su control del territorio, convivencia, enculturación, transmisión de la tecnología, están siendo dando resultados de gran alcance en este proyecto. Se trabaja también en la vinculación con las similitudes y diferencias de la tecnología y modos de vida con las sociedades pleistocenas del norte de África.