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jueves, 3 de septiembre de 2009
China dice ser el primer país en comercializar una vacuna contra la gripe A - elConfidencial.com
La Administración Estatal de Alimentos y Medicamentos (SFDA, siglas en inglés) otorgó la licencia para la vacuna de Sinovac Biotech llamada 'Panflu.1' después de ser aprobada con el voto unánime de 43 expertos chinos el pasado 31 de agosto.
'Panflu.1' se puede poner con total seguridad a personas de entre 3 y 60 años de edad con un sólo pinchazo en una dosis de 15 microgramos, según el informe de evaluación.
Sinovac Biotech producirá cinco millones de dosis antes del 1 de octubre, y entre 20 y 30 millones de dosis antes de finalizar el año, según dijo su presidente Yin Weidong.
Otra vacuna contra el virus de la gripe AH1N1, producida por la empresa farmacéutica china Hualan Biological Engineering Inc. espera ser la segunda vacuna autorizada en el país esta semana."
Multa récord para Pfizer
Se trata de la mayor multa de la historia por comercializar de manera irregular medicamentos.
El gigante farmacéutico Pfizer acordó pagar una multa récord de US$2.300 millones en un arreglo extrajudicial para cerrar un caso sobre sus prácticas comerciales fraudulentas para la venta de algunos medicamentos en Estados Unidos, según informó el Departamento de Justicia de ese país.
Las autoridades habían acusado a la compañía de lanzar al mercado cuatro medicamentos con prescripción, anunciando un tratamiento diferente al que había sido aprobado por la Administración de Drogas y Alimentos de EE.UU. (FDA por sus siglas en inglés).
"El tamaño y la seriedad de esta resolución, incluida la enorme multa criminal de US$1.300 millones, reflejan la seriedad y alcance de los crímenes de Pfizer", señaló Mike Loucks, fiscal interino del Distrito de Massachusetts.
Por su parte, Amy Schulman , consejero general de Pfizer dijo: "Nos arrepentimos de ciertas acciones del pasado, pero estamos orgullosos de lo que hicimos para fortalecer nuestros controles internos".
Se trata de la mayor multa de la historia por comercializar de manera irregular medicamentos bajo prescripción médica.
Sobornos
El corresponsal de la BBC en Washington, Imtiaz Tyab informó que el acuerdo pone fin a las demandas civiles y penales presentadas contra la mayor compañía farmacéutica del mundo.
Pfizer y su filial Pharmacia & Upjohn Company pagarán US$1.300 millones para saldar el contencioso penal y US$1.000 millones para cerrar la vertiente civil del caso.
El acuerdo civil recoge que Pfizer pagó sobornos a profesionales médicos para que recetaran cuatro medicamentos: el antiinflamatorio Bextra, que fue retirado del mercado en el 2005 por preocupaciones sobre su seguridad, el tratamiento para la esquizofrenia Geodon, el antibiótico Zyvox y el analgésico Lyrica.
El Bextra fue retirado a causa de temores sobre los efectos secundarios, particularmente cardíacos. Según los demandantes, Pfizer "promocionó Bextra para varios usos y dosis que la FDA había rehusado validar debido a las dudas sobre sus riesgos".
domingo, 30 de agosto de 2009
La aspirina no sirve para prevenir infartos, según los cardiólogos
- Lo han hecho en el congreso de la Sociedad Europea de Cardiología, que se celebra en Barcelona hasta el miércoles.
- Es el primer estudio diseñado para determinar el efecto de la aspirina.
- La aspirina sí es útil cuando ya se tiene la enfermedad.
Los cardiólogos desaconsejan el uso rutinario de la aspirina como prevención primaria en la aparición de enfermedades cardiovasculares, como es un infarto, según un estudio difundido en el congreso de la Sociedad Europea de Cardiología, que se celebra hasta el miércoles en Barcelona.
Roberto Elosua, coordinador del grupo de investigación de epidemiología y genética cardiovascular del Instituto Municipal de Investigación Médica de Barcelona, ha presentado el estudio y ha señalado que la aspirina, sin embargo, sí es beneficiosa en personas que ya tienen enfermedades cardiovasculares, ya que las reducen.
En el estudio la aspirina no ofreció beneficios en pacientes con arterioesclerosis
El estudio, realizado en el centro de Escocia (Reino Unido), entre 28.980 hombres y mujeres de 50 a 75 años, es el primer ensayo clínico aleatorio controlado con placebo, diseñado para determinar el efecto de la aspirina en pacientes con arterosclerosis asintomática.
Se probó la eficacia de cien miligramos diarios de aspirina, durante ocho años seguidos, en 3.350 personas con signo de aterosclerosis en las piernas. A la mitad de ellas se les administró aspirina, y a la otra, un placebo.
La aspirina no demostró tener un efecto beneficioso, por lo que se desaconseja en la prevención primaria de enfermedades cardiovasculares, como ha señalado Elosua.
sábado, 29 de agosto de 2009
jueves, 27 de agosto de 2009
¿Sirven las radiografías?

Pruebas de imagen, ¿un arma de doble filo?
- Un estudio analiza los riesgos de la radiación a la que se exponen los pacientes
- La perfusión miocárdica es el procedimiento que más radiación produce
MADRID.- Radiografías, TAC, escáneres y otras pruebas de imagen son, sin lugar a dudas, instrumentos médicos de incuestionable valor, pero también suponen una importante fuente de exposición a la radiación ionizante, lo que en altas dosis efectivas acumuladas ha sido asociado con el desarrollo de cánceres sólidos y leucemias.
Sin embargo, aunque tanto sanitarios como trabajadores de la industria nuclear son vigilados para que no sobrepasen las exposiciones máximas recomendadas, los pacientes a los que se realizan estos exámenes no son sometidos a seguimiento, ni suele guardarse un registro de la radiación recibida, aun cuando los exámenes se acumulen en una misma persona, tal y como expone un estudio publicado en 'The New England Journal of Medicine'.
El trabajo, encabezado por los investigadores Reza Fazel, de la Emory University School of Medicine de Atlanta, y Harlan M. Krumholz y Yongfei Wang, de la Yale University School of Medicine, ambas en Estados Unidos, se realizó sobre una muestra de casi un millón de adultos de entre 18 y 64 años, usuarios de una sociedad médica estadounidense. Los científicos midieron los niveles de radiación a las que se vieron expuestos tras someterse a diferentes pruebas de imagen (excluyendo aquellas que usan la radiación como tratamiento, por ejemplo contra el cáncer), calculando las dosis efectivas de radiación acumulada y estimando el detrimento biológico global provocado por cada exposición y sus potenciales efectos mutagénicos.
La investigación reveló que casi un 70% de los participantes se había sometido a alguna prueba de imagen entre julio de 2005 y diciembre de 2007, lo que supuso una dosis efectiva media de radiación de casi el doble de la que hubieran recibido de no realizarse el examen. De entre ellos, casi un 20% recibió dosis 'moderadas' de radiación. Además, se llegó a la conclusión de que las mujeres y los individuos de mayor edad son los grupos con mayor riesgo de exposición radiológica, ya que mientras sólo un 49,5% de las personas de entre 18 y 34 años se sometió a una prueba de imagen, quienes tenían entre 60 y 64 lo hicieron en un 85,9%.
Por otra parte un 78,7% de las mujeres se sometió a una prueba frente al 57,9% de los hombres, recibiendo un mayor número de dosis de radiación moderadas, altas o muy altas a partir de los 50 años. Por si esto fuera poco, según los autores las mujeres serían más proclives que los hombres a desarrollar cáncer tras unos niveles de exposición similares.
De entre todas las pruebas, las tomografías computerizadas, los escáneres y las imágenes nucleares supusieron un 75% de las dosis efectivas acumuladas, aunque sólo representaron un 21% de las pruebas realizadas, mientras que las perfusiones miocárdicas (un estudio en el que se inyecta una pequeña dosis de un agente radioactivo para evaluar la función y el torrente sanguíneo al corazón) fueron responsables por sí solas de la radiación más grande, con un 22% de las dosis totales efectivas. Sin embargo, las radiografías sencillas, que fueron el 71,4% de las pruebas realizadas, solo constituyeron un 10,6% de las dosis con riesgo de producir alguna mutación.
Para los autores, la preocupante acumulación de dosis de radiación en algunos pacientes a lo largo del tiempo subraya la necesidad de mejorar el uso de estas pruebas, aunque admiten que su empleo no puede limitarse de forma generalizada. Por ello confían en que gracias a los avances técnicos se puedan estimar las dosis específicas para cada persona, y que éstas sean incluidas en la historia médica de los usuarios para que pueda identificarse a aquellos con riesgo de acumular altas dosis de radiación.
¿Prolongan la vida?
En la misma revista se publica un comentario del doctor Michael S. Lauer, director de las departamentos de Prevención y Ciencias de la población y Enfermedades cardiovasculares del National Heart, Lung and Blood Institute (NHLBI) en EEUU en el que llama a que se realice un mayor número de estudios que demuestren si el uso de pruebas de imagen como la perfusión miocárdica y las tomografías computarizadas mejoran la salud de los pacientes. Hasta el momento, ningún ensayo aleatorio a gran escala ha demostrado que las pruebas de imagen (en pacientes con enfermedades cardiovasculares o susceptibles de padecerlas) prolonguen la vida, mejoren la calidad de la misma, prevengan trastornos importantes (como ataques al corazón) o reduzcan los costes sanitarios a largo plazo.
Ya en nuestro país, la junta directiva de la Sociedad Española de Protección Radiológica (SEPR) reconoce que se reciben muchas solicitudes de información acerca de este tema y señala que este artículo debe interpretarse en el contexto de varias limitaciones, tal y como mencionan los propios autores. Por su parte, la Dra. Mª Cruz Lizuain, jefe de Servicio de Física Médica y Protección Radiológica del Instituto Catalán de Oncología, considera que, aunque se trata de un buen estudio, sobre todo por la cantidad de pacientes y pruebas sobre los que se ha basado, no descubre nada nuevo a la comunidad científica.
Para la SEPR en España no sólo existe un control sobre estos procedimientos, sino que todo lo relativo a ellos está establecido por Real Decreto. La realización de nuevas técnicas o la utilización de nuevos equipos exigen que este control se realice de forma continua, y para ello es necesaria la colaboración de todos los profesionales implicados. En opinión de esta institución no hay ningún motivo para limitar ninguna prueba, lo que se debe extremar es la justificación de las mismas. Para ello es necesaria la formación en protección radiológica que les ayude en el proceso de justificación, no sólo de los especialistas que realizan los procedimientos con radiaciones ionizantes, sino de los médicos prescriptores.
Además, este organismo aclara que muchas veces son los propios pacientes los que requieren a los médicos que se les realice alguna prueba con RX, sintiéndose contrariados si el médico les informa de que no está justificada su prescripción. Por este motivo, se han realizado campañas de información sobre todo dirigidas a los padres para la protección en pediatría a nivel nacional, como la realizada por el Ministerio de Sanidad y Consumo con participación del Consejo de Seguridad Nuclear y Sociedades científicas, o el proyecto TIERI, (tarjeta infantil de exposición a radiaciones ionizantes) de la Comunidad de Madrid.
En opinión de la doctora Lizuain la cuestión no radica en limitar las pruebas sino en ser más estricto en el cumplimiento de las normas que ya existen y en que los profesionales y los usuarios tengan suficiente información sobre el riesgo de las exploraciones con radiaciones ionizantes. "Todo el mundo está muy preocupado por el uso de la energía nuclear en la industria, pero muchas veces se critica al médico, que no te prescribe un TAC para una afección simple. En este grupo también incluiría a los medios de comunicación, que en algunos casos dan noticias sesgadas sobre la idoneidad o no de un tipo de pruebas para emitir un diagnostico", declara.
martes, 25 de agosto de 2009
PORQUE NO GUSTA EL PESCADO?
Espinas hospitalarias: más peligro que grosería
Decía Josep Pla que el problema de las espinas era que la gente, en general, desconoce las bases de la anatomía de los pescados; seguramente tiene razón, y los pescados, está claro, no tienen la culpa de tener espinas, pero seguimos pensando que servir un pescado con espinas es una grosería.
Bien mirado, no es que una cosa sea o no una grosería importe mucho en una sociedad en la que la zafiedad va adueñándose de todo, desde el léxico hasta la conducta en la mesa y el atuendo, de tal forma que ahora a cualquier persona que muestra un mínimo de educación, corrección y elegancia en seguida se le cataloga como "pijo".
Pero es que la cosa espinosa va más allá de la mera grosería: es un peligro, del que pueden sobrevenir consecuencias graves. De hecho, si se fijan, protegemos a los más débiles de esos peligros: evitamos que el pescado que comen los niños tenga espinas, por si acaso. Y lo hacemos de dos maneras principales: o les limpiamos nosotros el pescado, dejándoselo inocuo, o les damos pescado ya desespinado en origen. Riesgos, los justos o, mejor, ninguno.
No todo el mar es rodaballo
A mí, salvo en el caso de los peces planos como el lenguado o el rodaballo, en los que las espinas son muy evidentes -a lo mejor es que sí que domino la anatomía de los pleuronectiformes-, una espina inesperada me arruina el placer de comer pescado. Recuerdo un bar de Madrid famoso por sus soldaditos de Pavía al que dejé de ir la tercera vez que me pusieron un soldadito de ésos -ya saben, bacalao rebozado y frito- sin desarmar, es decir, con su sable. Hoy sé que desespinan el bacalao.
Una espina no esperada puede dar con nuestros huesos en un lugar muy poco agradable para estar: el servicio de Urgencias de cualquier hospital. Los remedios de la abuela -tragar miga de pan para que arrastre la espina- no funcionan, y hay que ponerse en manos de los facultativos.
Los hospitales, por extraño que parezca, siguen sirviendo a los pacientes pescados con espinas. Increíble, pero cierto, tenga el hospital cocina propia o apele a los servicios de un cátering. Uno lo piensa y no se lo cree hasta que lo vive en primera persona.
El fastidio de la sonda
En los hospitales abundan los pacientes de bastante edad, a los que muchas veces la vista no les responde como quisieran. Comerse un pescado a ciegas, o sin verlo bien, es muy peligroso, salvo que se lo den a uno ya sin espinas. Para limpiarlo de manera eficaz hace falta tener una vista normal y, por supuesto, poder usar libremente ambas manos.
Que esa es otra, porque cuando uno ingresa en un hospital lo primero que suelen hacerle es abrirle una vía para pasarle sueros y medicaciones, vía que, con muchísima frecuencia, se abre en el dorso de la mano. Ya tenemos una mano prácticamente inútil, lo que hace más difícil todavía poder limpiar con garantías un trozo de pescado.
Visto lo visto, y sobre todo vista la contumacia en las espinas en la dieta hospitalaria, uno podría pensar que es imposible, o al menos dificilísimo, solucionar el problema. Para nada: sólo hay que querer. Se trata, digamos, de dar a los internos el tratamiento que se da en casa a los pequeños. Naturalmente, no estoy proponiendo que una enfermera vaya cama por cama limpiando pescados; era lo que les faltaba.
Como en las escuelas
No. Sólo propongo que el pescado llegue al enfermo sin espinas. Pueden quitárselas en la cocina, desde luego; se puede decir que es una trabajera si el número de raciones es elevado. Lo acepto. Pero hoy tenemos a nuestra disposición en el mercado un montón de preparaciones de pescado ya sin espinas -filetes, lomos, palitos, etc.- que resolverían perfectamente el problema. Y no creo que las grandes empresas del sector tuviesen muchos inconvenientes en cerrar acuerdos con los centros hospitalarios, que son potencialmente unos clientes muy interesantes.
Al fin y al cabo, no se trata más que de hacer en un hospital lo que ya hacemos en una escuela. Y, sobre todo, de evitar riesgos innecesarios. No lo sé por experiencia propia, pero estoy razonablemente seguro de que en los hospitales de los Estados Unidos, donde a la mínima un paciente les pone una demanda astronómica, no aparecerá una sola espina en los pescados que formen parte de la dieta de los internados. Por si acaso.