miércoles, 3 de febrero de 2010

Publicado por Miguel Jara el 3 de Febrero de 2010
LA ESTUPIDEZ, LA CODÍCIA Y LOS GENÉRICOS
1. LA ESTUPIDEZ
España ha entrado tarde y mal en la prescripción de los genéricos y la prueba es que años después de su introducción somos todavía uno de los países con una utilización más baja de estos medicamentos.
Por una parte, nuestra población, conceptúa en general mal la palabra “ahorro” en asuntos relacionados con la sanidad, hasta el punto de que en el ideario social colectivo suscita incluso un rechazo instintivo. Ello es una actitud claramente de nuevo rico sin ninguna justificación inteligente.
Por otra parte las voces de numerosos médicos, y entre ellos muchos líderes reconocidos de opinión, han expresado públicamente su convicción de que “no es lo mismo” un genérico que una marca, y ello manifestado sin pruebas y sin rubor.
Todo esto sucede en un ambiente general de “permisividad” y de “yo no quiero generar debates que me hagan perder votos” de nuestros responsables políticos. Nuestros superiores, no “se han mojado” en el tema de los genéricos y siempre que los han defendido ha sido con la boca pequeña, para después por detrás, exigir a los médicos de familia que aumentasen su porcentaje de prescripción. Nuestros políticos no han normativizado el uso de genéricos y lo han dejado, una vez más, en manos del voluntarismo o la capacidad de implicación de los profesionales. A partir de aquí, han habido médicos que han hecho un verdadero esfuerzo de persuasión a sus pacientes explicándoles la bioequivalencia y la razón de la diferencia de precio, lo cual no ha sido siempre fácil y ha supuesto siempre una inversión en tiempo bastante por encima de los 10 minutos por visita, especialmente cuando se trataba de una de las muchas recetas (algunas con la nota manuscrita de “no pasar a EFG”) inducidas por “colegas eminentes”, para que se las “pasen por el seguro”.
2. LA CODÍCIA
La industria dispone de muchos recursos para evitar la salida al mercado de productos genéricos una vez ha finalizado el derecho de patente.
La Comisión Europea ha investigado a empresas farmacéuticas por retrasar, una media de 7 meses, o bloquear la comercialización de medicamentos genéricos para mantener sus beneficios durante más tiempo. Este ardid ha supuesto, según la propia Comisión por boca de la Comisaria de Competencia Neelie Kroes, para los sistemas de salud, entre los años 2000 y 2007, unos 3.000 millones de euros de desembolso extra, según una muestra en 17 paises. Y lo han conseguido con diferentes estrategias, pero básicamente comprando empresas o voluntades de empresarios de genéricos para que ofrecieran precios altos o para que retrasaran la venta de productos ya aprobados, o iniciando (y perdiendo) pleitos con los fabricantes de genéricos que tardan años en resolverse, etc.
La comercialización de las marcas durante el período en el que están protegidas por las patentes es el verdadero negocio de las multinacionales y es aquí donde invierten la mayor parte de sus recursos en diferentes líneas de actuación pero con un objetivo único: la venta de sus productos y muy especialmente de sus novedades. Su mecanismo de acción es a través de líderes de opinión que se hacen oir en congresos y se hacen leer en guias de práctica clínica, de sociedades científicas absolutamente “ocupadas”, de revistas científicas “financiadas” y artículos escritos por profesionales con conflicto de intereses no declarados, de asociaciones de pacientes “sponsorizadas”, de los medios de comunicación cada día más “infectados”, y por último por la red de simpáticos y generosos vendedores de fármacos en sus relaciones individualizadas casi “cheek to cheek” con los médicos.
La comercialización de los genéricos, cuando acaban los períodos de protección de las marcas, se realiza a través de las oficinas de farmacia. Esto ocurre porque la normativa actual permite que sea el farmacéutico quien realmente elige al fabricante del producto que se entrega al paciente. ¿Por qué entonces perder el tiempo con el médico? Los fabricantes de genéricos envian a sus vendedores a las farmacias para convencerles de que escojan sus productos y lo hacen con argumentos absolutamente comerciales y ofreciendo otras muchas prebendas que antes reservaban únicamente a los médicos. Y ¡todos contentos!
3. LO QUE TODOS SABEN Y NADIE DICE SOBRE LOS GENÉRICOS
Otro gran error de nuestros dirigentes ha sido el fijar un precio de referencia de una misma molécula igual para todos en lugar de permitir que la competencia siguiendo las leyes de mercado fuera ajustando los precios. Actuando de otra manera, el sistema público no hubiera tenido más que decretar que de cada molécula solo financiaría la presentación genérica más barata y que el propio paciente debería pagar la diferencia con respecto a otras más caras. Esto que parece una tontería, supone una pérdida para las arcas del estado de cientos de millones de euros. Efectivamente, el hecho de que el precio de una molécula sea igual para todos, hace que los descuentos que la competencia consigue no beneficie al sistema nacional de salud, sino directamente a la oficina de farmacia. En este sentido. la Autoridad Catalana de la Competencia ha publicado el informe Impacto de la regulación del precio de los medicamentos en el mercado de los genéricos: valoración de los efectos y necesidad de reforma hace unos tres meses en el que denuncia un beneficio medio del 40% (en un rango entre el 10 y el 70%), para las oficinas de farmacia por las ofertas que los diferentes fabricantes que compiten entre si, les hacen. Estas ofertas designadas en las facturas “pronto pago” o “por volumen del pedido” se llevan a cabo de una forma que me recuerda demasiado el mercadillo de los sábados de mi pueblo: por cada 5 cajas que me compres te ragalo una, o 4 x 1, o 3 x 1, o incluso 2 x 1. Cuantos más competidores hay de la misma molécula (paracetamol, omeprazol, simvastatina, enalapril, etc.) mejores ofertas hay para las farmacias. De esta forma este 40% adicional de lucro se añade al 30 – 33% que tiene por derecho en su participación en la cadena de distribución de los fármacos con lo que puede llegar a un beneficio absoluto de hasta el 49%, rendimiento solo al alcance de unas pocas empresas. Esta ganancia adicional y bajo mi punto de vista perversa, no se traslada ni al paciente ni tampoco al sistema público de salud que paga lo mismo por cualquier marca. Tan solo favorece a la oficina de farmacia que obviamente escoge el fármaco del fabricante que más le conviene, ignorando la prescripción del médico, y cambiándolo a otra marca cuando le interesa más. La empresa líder en ventas de genéricos en 2007 fue CINFA, que tiene por accionistas a 2.500 farmacéuticos. En el año 2005 los farmacéuticos españoles se embolsaron, gracias a la venta de genéricos, 163 millones de euros que provienen de descuentos prohibidos por la ley 25/1990 del Medicamento. En cambio en otros paises como Canadá, Holanda, Alemania, Noruega y Suecia se estan utilizando fórmulas como la eliminación del sistema de precios de referencia, la devolución de parte de los descuentos al financiador público (clawback) o la introducción de subastas competitivas. Aquí, a pesar de la crisis, somos nuevos ricos como decia más arriba, y además cualquier presidente de Colegio Profesional importante o cualquier gerente de una multinacional de farmacia tiene en su agenda el teléfono móbil del presidente del gobierno o de los ministros. ¿Que creéis que vamos a poder hacer además de lo que ya estamos haciendo?
Josep M. (Barcelona)
Médico de Família.

Josep M., Médico de Familia de Barcelona que ya ha colaborado en otras ocasiones en este blog, me envía un interesante artículo que ha preparado en exclusiva para ustedes. Se trata de un breve análisis sobre los problemas que conllevan la expansión de los fármacos genéricos. Estos son aquellos que una vez ha finalizado el derecho de patente del laboratorio fabricante pueden ser producidos y vendidos por otras compañías respetando la bioequivalencia y que suelen tener por ello un precio mucho más bajo que los originales.

1. LA ESTUPIDEZ

España ha entrado tarde y mal en la prescripción de los genéricos y la prueba es que años después de su introducción somos todavía uno de los países con una utilización más baja de estos medicamentos. Por una parte, nuestra población, conceptúa en general mal la palabra “ahorro” en asuntos relacionados con la sanidad, hasta el punto de que en el ideario social colectivo suscita incluso un rechazo instintivo. Ello es una actitud claramente de nuevo rico sin ninguna justificación inteligente. Por otra parte las voces de numerosos médicos, y entre ellos muchos líderes reconocidos de opinión, han expresado públicamente su convicción de que “no es lo mismo” un genérico que una marca, y ello manifestado sin pruebas y sin rubor.

Estupidez1

Todo esto sucede en un ambiente general de “permisividad” y de “yo no quiero generar debates que me hagan perder votos” de nuestros responsables políticos. Nuestros superiores, no “se han mojado” en el tema de los genéricos y siempre que los han defendido ha sido con la boca pequeña, para después por detrás, exigir a los médicos de familia que aumentasen su porcentaje de prescripción. Nuestros políticos no han regulado bien el uso de genéricos y lo han dejado, una vez más, en manos del voluntarismo o la capacidad de implicación de los profesionales. A partir de aquí, han habido médicos que han hecho un verdadero esfuerzo de persuasión a sus pacientes explicándoles la bioequivalencia y la razón de la diferencia de precio, lo cual no ha sido siempre fácil y ha supuesto siempre una inversión en tiempo bastante por encima de los 10 minutos por visita, especialmente cuando se trataba de una de las muchas recetas (algunas con la nota manuscrita de “no pasar a EFG” [Especialidad Farmacéutica Genérica]) inducidas por “colegas eminentes”, para que se las “pasen por el seguro”.

2. LA CODICIA

La industria dispone de muchos recursos para evitar la salida al mercado de productos genéricos una vez ha finalizado el derecho de patente. La Comisión Europea ha investigado a empresas farmacéuticas por retrasar o bloquear, una media de siete meses, la comercialización de medicamentos genéricos para mantener sus beneficios durante más tiempo. Este ardid ha supuesto, según la propia Comisión por boca de la Comisaria de Competencia Neelie Kroes, para los sistemas de salud, entre los años 2000 y 2007, unos 3.000 millones de euros de desembolso extra, según una muestra en 17 paises. Y lo han conseguido con diferentes estrategias, pero básicamente comprando empresas o voluntades de empresarios de genéricos para que ofrecieran precios altos o para que retrasaran la venta de productos ya aprobados, o iniciando (y perdiendo) pleitos con los fabricantes de genéricos que tardan años en resolverse.

Estupidez2

- La comercialización de las marcas durante el período en el que están protegidas por las patentes es el verdadero negocio de las multinacionales y es aquí donde invierten la mayor parte de sus recursos en diferentes líneas de actuación pero con un objetivo único: la venta de sus productos y muy especialmente de sus novedades. Su mecanismo de acción es a través de:

líderes de opinión que se hacen oir en congresos y se hacen leer en guías de práctica clínica, de sociedades científicas absolutamente “ocupadas”, de revistas científicas “financiadas” y artículos escritos por profesionales con conflicto de intereses no declarados, de asociaciones de pacientes “sponsorizadas”, de los medios de comunicación cada día más “infectados”, y por último por la red de simpáticos y generosos vendedores de fármacos en sus relaciones individualizadas casi “cheek to cheek” con los médicos.

- La comercialización de los genéricos, cuando acaban los períodos de protección de las marcas, se realiza a través de las oficinas de farmacia. Esto ocurre porque la normativa actual permite que sea el farmacéutico quien realmente elige al fabricante del producto que se entrega al paciente. ¿Por qué entonces perder el tiempo con el médico? Los fabricantes de genéricos envían a sus vendedores a las farmacias para convencerles de que escojan sus productos y lo hacen con argumentos absolutamente comerciales y ofreciendo otras muchas prebendas que antes reservaban únicamente a los médicos. Y ¡todos contentos!

3. LO QUE TODOS SABEN Y NADIE DICE SOBRE LOS GENÉRICOS

Otro gran error de nuestros dirigentes ha sido el fijar un precio de referencia de una misma molécula igual para todos en lugar de permitir que la competencia siguiendo las leyes de mercado fuera ajustando los precios. Actuando de otra manera, el sistema público no hubiera tenido más que decretar que de cada molécula solo financiaría la presentación genérica más barata y que el propio paciente debería pagar la diferencia con respecto a otras más caras. Esto que parece una tontería, supone una pérdida para las arcas del Estado de cientos de millones de euros.

Efectivamente, el hecho de que el precio de una molécula sea igual para todos, hace que los descuentos de la competencia no beneficien al Sistema Nacional de Salud, sino directamente a la oficina de farmacia. La Autoridad Catalana de la Competencia ha publicado el informe Impacto de la regulación del precio de los medicamentos en el mercado de los genéricos: valoración de los efectos y necesidad de reforma hace unos tres meses en el que denuncia un beneficio medio del 40% (en un rango entre el 10 y el 70%) para las oficinas de farmacia por las ofertas que los diferentes fabricantes que compiten entre si, les hacen.

Estupidez3

Estas ofertas designadas en las facturas “pronto pago” o “por volumen del pedido” se llevan a cabo de una forma que me recuerda demasiado el mercadillo de los sábados de mi pueblo: por cada cinco cajas que me compres te ragalo una, o 4 x 1, o 3 x 1, o incluso 2 x 1. Cuantos más competidores hay de la misma molécula (paracetamol, omeprazol, simvastatina, enalapril, etc.) mejores ofertas hay para las farmacias. De esta manera este 40% adicional de lucro se añade al 30-33% que tienen por derecho en su participación en la cadena de distribución de los fármacos con lo que puede llegar a un beneficio absoluto de hasta el 49%, rendimiento solo al alcance de unas pocas empresas.

Esta ganancia adicional y bajo mi punto de vista perversa, no se traslada ni al paciente ni tampoco al sistema público de salud que paga lo mismo por cualquier marca. Tan solo favorece a la oficina de farmacia que obviamente escoge el fármaco del fabricante que más le conviene, ignorando la prescripción del médico, y cambiándolo a otra marca cuando le interesa más. La empresa líder en ventas de genéricos en 2007 fue CINFA, que tiene por accionistas a 2.500 farmacéuticos.

En el año 2005 los farmacéuticos españoles se embolsaron, gracias a la venta de genéricos, 163 millones de euros que provienen de descuentos prohibidos por la ley 25/1990 del Medicamento. En cambio en otros paises como Canadá, Holanda, Alemania, Noruega y Suecia se estan utilizando fórmulas como la eliminación del sistema de precios de referencia, la devolución de parte de los descuentos al financiador público (clawback) o la introducción de subastas competitivas. Aquí, a pesar de la crisis, somos nuevos ricos como decía más arriba y además cualquier presidente de Colegio Profesional importante o cualquier gerente de una multinacional de farmacia tiene en su agenda el teléfono móvil del presidente del gobierno o de los ministros. ¿Que creéis que vamos a poder hacer además de lo que ya estamos haciendo?

martes, 2 de febrero de 2010

TRINI,VETE YA

Publicado por Miguel Jara el 2 de Febrero de 2010
“GRIPE A : TRINI VETE YA”
Manuel Amarilla
Presidente del Foro iberoamericano Ciudadanos y Salud (Foro Ibercisalud)
Me encontraba tan contento un domingo por la mañana del mes de abril del año pasado en Granada (por razones que no vienen al caso) y, de pronto, leyendo el periódico me topo con una alarmante noticia sobre un nuevo virus de la gripe. El asunto era tan grave al parecer de la OMS y, en especial, de su Directora General Margaret Chan, que comunicaban que la mayoría de nosotros, los ciudadanos, no nos comeríamos en 2009 el “turroncito Navideño tradicional”, por estos lares de la piel de toros y zonas colindantes.
La prensa de todo tipo y, en especial, la que es seria habitualmente, lo creía a pies juntillas y se dedicaron desde ese instante, todos, a destrozarnos la vida (como casi siempre en estos casos) con la aparente excusa de informar.
El punto más álgido fue a principios del mes de agosto. Había noches en que los telediarios hacían el recuento de víctimas de la supuesta pandemia con dedicación “espartana”. No existían apenas otras noticias, menos mal que el Real Madrid había fichado a Cristiano Ronaldo y ello, también tenía algún interés para algunos inconformistas respecto de los abusos y manipulaciones del poder establecido.
Ya a finales de este mes de agosto, aparecía Trini de vez en cuando por los informativos, y nos decía más o menos lo que iba a hacer para aliviarnos de nuestros terribles temores griposos.
Verdad es que a pesar de sus aparentes buenos fines y maneras para salvarnos, se la veía muy verde en sabiduría de fondo sobre la cuestión, aunque tenía algunos buenos asesores. De todas formas su desconocimiento y el de los otros era alarmante al principio. Por la mañana iban a vacunarnos a todos, según los comunicados ministeriales y por la noche, a menos; luego, sólo a los que quisieran, etc…
La realidad es que en ese momento no existía ni la vacuna para este fin, aunque no parecía importar a casi nadie, ni tampoco su eficacia y seguridad cuando la hubiere. Eso eran tonterías.
La Ministra que habla en general bastante bien, y que tiene buena imagen, cuando sabe y conoce el tema tratado (no en el caso de la gripe), estaba entonces más preocupada por hacer las cositas griposas con transparencia e informar a la población, lo cual era de alabar, por inhabitual, en cuestiones de salud de especial gravedad.
En este escenario, todo el mundo la presionó de forma exagerada y, claro, se dejó llevar por la corriente favorable. No obstante algunos ciudadanos de este país le advertimos de los peligros de esta actitud mayoritaria: en concreto, Juan Gérvas, Juan José Rodriguez Sendín y el que suscribe.
Gérvas le dijo cosas muy interesantes sobre tan aparatosa y desmedida alarma sanitaria y Sendín, que no era para tanto. Yo llegué a decirle según tribuna adjunta, que la cosita iba de estafa y que tuviera cuidado con el engaño por el bien de todos. Luego nos siguieron otros en lo del aviso, pero ya era tarde.
España es diferente para casi todo. Valga de ejemplo que hace dos años, estábamos a la cabeza económica de la Unión Europea y no sabíamos qué hacer con el excedente del dinero público Estatal y ahora, estamos en el furgón de cola y no tenemos idea de cuándo lo abandonaremos. Somos únicos como se ve y en lo de la gripe, también.
Volviendo al tema de Trini. Independientemente de los efectos adversos, graves o no, de las vacunas de la gripe A -cuestión por determinar, ya que existen numerosas notificaciones al respecto, más de dos mil, que se conozca, sólo en España hasta el día de hoy- quedan muchos asuntos por resolver.
En concreto, el espinoso asunto del negocio económico de la industria farmacéutica participante en el evento, y quizás, de algunos más, si se investigara el temita con detenimiento, lo cual tristemente no ocurrirá. Pagamos los ciudadanos, ya se sabe.
Esta pequeña bagatela económica, se calcula en 7000 millones de Euros en todo el mundo, de los que en España se ha gastado una importante cantidad no demasiado clara. En esto también nos diferenciamos y quisimos ser de los primeros en enfrentarnos con éxito al virus griposo atacador, aunque de naturaleza ya conocida bastante inofensiva.
El gasto real nunca se sabrá, muchos ya han hecho un gran negocio, incluidos los de las mascarillas, envases de desinfectantes de manos, guantes de látex y los famosos Kits de la gripe, en fin, un autentico cachondeo .No olvidemos el indeterminado gasto sanitario que también pagamos nosotros.
Ahora se lanzan muchas irrealidades explicativas desde el Ministerio de Sanidad y ”Pobreza”:
Que si no se va a pagar tanto a la industria farmacéutica por la existencia de clausulitas previas al respecto y otras zarandajas. No me lo creo y me gustaría verlas y, aún así, dudaría de su eficacia legal y política.
La gente es más lista que vosotros y no se ha vacunado. Si hubierais acertado, os hubierais puesto las correspondientes medallas. Al no ser así, lo justo es que ante tamaño descalabro económico, el cual se os avisó con demasiada antelación, dimitáis y os vayáis. No aleguéis que ahora son fáciles las críticas a toro pasado porque no ha sido así.
Se conocía mucho el asunto de Donald Rumsfeld, el Dr. Osterhaus, el club Bilderberg y todos sus acólitos de la OMS, y no obstante habéis dilapidado la pasta, sin resultado favorable alguno en salud.
¡Iros! Y es poco, pues se os debería exigir vuestra responsabilidad política y legal. Juan Gérvas ya ha pedido públicamente la responsabilidad civil e incluso penal de la Ministra (o sea tú) y de todos los Consejeros de Sanidad Autonómicos, por actuar con esta presunta alegría en la gestión de la gripe A. Es normal que esté un poco disgustado.
No sé si me voy a apuntar al Club petitorio que ha fundado Juan con este fin, sin pruebas contundentes, quizás sea excesivo, pero ya veremos lo que nos revela el futuro.
Trini, tú y tus asesores, insisto, no busquéis excusas aduladoras y exculpatorias, vuestra buena fe no os ampara, ante tamaño desatino y, desde luego, ya os digo donde van a ir a parar los doce millones de vacunas sobrantes: Buscad un SIGRE más eficaz que el existente en la actualidad. Galicia después de las vacas locas y el Prestige, ya no da para más.
En conclusión, aunque no me gustó en su día, ni me gusta, ni me gustará nunca la frasecita de Aznar a Felipe, te digo: TRINI VETE YA. Margaret Chan, tú y otros muchos dirigentes políticos no habéis estado precisamente brillantes para seguiros aguantando. Nos habéis fastidiado la salud física y moral, y metido el miedo en el cuerpo absurdamente.
Los errores se tienen que empezar, democráticamente, a pagar. No valen exculpaciones subjetivas. A la prensa le tocará en breve, algunos que te presionaron griposamente ahora incluso arremeten contra ti. Son un poco cínicos, además.
De todas formas no te preocupes, que estamos tan mal, que lo mismo te ascienden políticamente.

El pasado 19 de enero publicábamos una carta abierta del médico Juan Gérvas, muy activo durante la campaña de la “pandemia” de gripe A, en la que explicaba las posibles responsabilidades penales de la ministra en este tema. Leo ahora otra misiva de uno de los abogados que mejor conoce las Reacciones Adversas a los Medicamentos (RAM) en nuestro país, Manuel Amarilla, fundador del Bufete RAM que ha titulado de una manera sencilla a la par que directa: Gripe A. Trini vete ya y que paso a comentarles dado su interés. Comienza así:

“Me encontraba tan contento un domingo por la mañana del mes de abril del año pasado en Granada (por razones que no vienen al caso) y, de pronto, leyendo el periódico me topo con una alarmante noticia sobre un nuevo virus de la gripe. El asunto era tan grave al parecer de la OMS y, en especial su Directora General, Margaret Chan, que comunicaban que la mayoría de nosotros, los ciudadanos, no nos comeríamos en 2009 el “turroncito Navideño tradicional”, por estos lares de la piel de toros y zonas colindantes. La prensa de todo tipo y, en especial, la que es seria habitualmente, lo creía a pies juntillas y se dedicaron desde ese instante, todos, a destrozarnos la vida (como casi siempre en estos casos) con la aparente excusa de informar”.

Epidemia1

Según Amarilla, el punto más álgido fue a principios del mes de agosto. Había noches en que los telediarios hacían el recuento de víctimas de la supuesta pandemia con dedicación “espartana”. No existían apenas otras noticias (…) Ya a finales de este mes de agosto, aparecía Trini de vez en cuando por los informativos, y nos decía más o menos lo que iba a hacer para aliviarnos de nuestros terribles temores griposos. Verdad es que a pesar de sus aparentes buenos fines y maneras para salvarnos, se la veía muy verde en sabiduría de fondo sobre la cuestión, aunque tenía algunos buenos asesores. De todas formas su desconocimiento y el de los otros era alarmante al principio. Por la mañana iban a vacunarnos a todos, según los comunicados ministeriales y por la noche, a menos; luego, sólo a los que quisieran, etc…

“La realidad es que en ese momento no existía ni la vacuna para este fin, aunque no parecía importar a casi nadie, ni tampoco su eficacia y seguridad cuando la hubiere. Eso eran tonterías. En este escenario, todo el mundo la presionó de forma exagerada y, claro, se dejó llevar por la corriente favorable. No obstante algunos ciudadanos de este país le advertimos de los peligros de esta actitud mayoritaria: en concreto, Juan Gérvas, Juan José Rodriguez Sendín y el que suscribe”.

“Gérvas le dijo cosas muy interesantes sobre tan aparatosa y desmedida alarma sanitaria y Sendín, que no era para tanto. Yo llegué a decirle según tribuna adjunta, que la cosita iba de estafa y que tuviera cuidado con el engaño por el bien de todos. Luego nos siguieron otros en lo del aviso, pero ya era tarde (…) Independientemente de los efectos adversos, graves o no, de las vacunas de la gripe A -cuestión por determinar, ya que existen numerosas notificaciones al respecto, más de dos mil, que se conozca, sólo en España hasta el día de hoy- quedan muchos asuntos por resolver”. En concreto, el abogado se refiere al espinoso asunto del negocio económico de la industria farmacéutica participante en el evento…

“y quizás, de algunos más, si se investigara el temita con detenimiento, lo cual tristemente no ocurrirá. Pagamos los ciudadanos, ya se sabe. Esta pequeña bagatela económica, se calcula en 7.000 millones de euros en todo el mundo, de los que en España se ha gastado una importante cantidad no demasiado clara. (…) El gasto real nunca se sabrá, muchos ya han hecho un gran negocio, incluidos los de las mascarillas, envases de desinfectantes de manos, guantes de látex y los famosos kits de la gripe, en fin, un autentico cachondeo”.

Epidemia2

Amarilla afirma en su artículo con su campechano estilo crítico que se lanzan muchas irrealidades explicativas desde el Ministerio de Sanidad:

“Que si no se va a pagar tanto a la industria farmacéutica por la existencia de clausulitas previas al respecto y otras zarandajas. No me lo creo y me gustaría verlas y, aún así, dudaría de su eficacia legal y política. La gente es más lista que vosotros y no se ha vacunado. Si hubierais acertado, os hubierais puesto las correspondientes medallas. Al no ser así, lo justo es que ante tamaño descalabro económico, el cual se os avisó con demasiada antelación, dimitáis y os vayáis. No aleguéis que ahora son fáciles las críticas a toro pasado porque no ha sido así. Se conocía mucho el asunto de Donald Rumsfeld, el Dr. Osterhaus, el Club Bilderberg [desconozco si la ministra de Sanidad pertenece a este club elitista pero sí se ha publicado que está en lobbies como la Trilateral] y todos sus acólitos de la OMS, y no obstante habéis dilapidado la pasta, sin resultado favorable alguno en salud. ¡Iros! Y es poco, pues se os debería exigir vuestra responsabilidad política y legal“.

El artículo de Manuel Amarilla puede leerse completo aquí.

domingo, 31 de enero de 2010

Moisès Broggi: «En la vejez ves que el cuerpo no es nada»

Acumula en sus 102 años una incontestable sabiduría que comparte con generosidad. Mañana se abre en Sant Joan Despí el hospital comarcal que lleva su nombre. Y le complace.

Moisès Broggi. Foto: JULIO CARBÓ
Moisès Broggi. Foto: JULIO CARBÓ
NÚRIA NAVARRO

Dicen que la longevidad es la recompensa de la virtud. Y quizá sea cierto. Al menos en el caso del doctor Moisès Broggi (Barcelona, 1908). Empezó como cirujano del Clínic en la República, operó en el frente durante la guerra civil, fue depurado y, sin dar tiempo a la autocompasión, se hizo cargo del Hospital Militar con una entrega que no abandonó hasta los 85 años. Hoy tiene unos 102 luminosos, como solo lo logran los que han hecho la digestión de lo vivido. Lo confirma su mirada.
–Un hospital lleva su nombre. ¿Alguna otra ilusión pendiente?
–Que el hombre aprenda a vivir con los otros hombres.

–Lo dice quien ha vivido todas las guerras desde la del 14.
–Pero el hombre continúa igual, dominado por las pasiones. Debería de mirar más por los otros. Y luego está la demografía... Muchos problemas del presente ya los vi en el pasado, solo que ahora se agravan porque somos muchos. Si esto sigue así, será insostenible. Aunque ya no lo veré.

–Usted no tiene final.
–Yo ya no tengo futuro.

–De momento se acaba de apuntar a Reagrupament.
–Siempre he sido muy del país, yo. Catalunya y España es un matrimonio que no se lleva bien, que nunca se ha entendido, así que lo mejor que pueden hacer es separarse amistosamente.

–Hace una apuesta política, y persevera en la escritura.
–Ahora estoy escribiendo las Reflexions d’un vell centenari.

–Regálenos una, doctor.
–En la vida nos preocupamos por cosas que no tienen valor. Todo es fugaz. No vale la pena preocuparse.
–Ojalá eso fuera tan fácil.
–El afán por la riqueza y el poder produce angustia. Pero la materia viva busca la supervivencia y la reproducción. La vida sigue pese a todo.

–Pese a todos nosotros.
–Así es. El sentido de la vida es que hay una fuerza que lo dirige todo. Del mismo modo que el universo funciona como un reloj, la vida también. Porque la vida no comienza y acaba; es una continuidad de formas cambiantes. El genoma viene de nuestros antepasados y lo pasamos a nuestros hijos. Se transforma, pero seguirá siendo.

–Hablaba de una fuerza que lo dirige todo...
–¡Ese es el misterio! Los antiguos le llamaban el «espíritu universal». «La fuerza que mueve las estrellas es la misma que hace palpitar al corazón del hombre», aseguraban.

–¿...?
–Estudios orientales dicen que la persona tiene tres planos: el material, el mental y el espiritual. La ciencia comprende el material. El mental es producto del cerebro, que es material pero también espiritual, porque maneja el pensamiento, el lenguaje, la imaginación.

–Así es.
–Pues en la parte mental se crea la idea del yo, que puede tender a lo material –el joven piensa que el yo es un cuerpo bello–, pero también a lo espiritual, que es la fuerza que hace que la vida tenga un ritmo. Si el yo se fijará en la parte espiritual, que es la que conecta con el universo, habría escapatoria... El espíritu continúa, porque forma parte del «espíritu universal». Yo antes pensaba que el cuerpo era todo y ahora, en la vejez, veo que no es nada.

–Pues hasta los 85 años se encargó de ‘repararlo’.
–La medicina es la lucha contra el sufrimiento y la enfermedad. Es muy necesaria.

–No lo era apuntarse a las Brigadas Internacionales y lo hizo.
–Hice lo que debía hacer.

–El «valeroso médico» de Por quién doblan las campanas es usted.
–Coincidí con Hemingway en la batalla de Navacerrada. Yo estaba en el frente operando... Mire, en la vida el 20% depende de las características de uno y el 80%, de las circunstancias. Yo he tenido suerte, por la gente que he encontrado y por lo que me ha venido.

–No siempre todo bueno. Lo depuraron tras acabar la guerra.
–Pero en el tribunal militar sumarísimo me salvé precisamente por los amigos que tenía en el otro bando... Yo había sacado de la prisión a la hermana del presidente de aquel tribunal. A mí me han pasado muchas veces ese tipo de cosas.

–Tiene un ángel de la guarda, dice.

–Sí. Pero las cosas son muy diferentes cuando las vives que cuando las recuerdas. Los viejos tenemos mucho pasado y, al revisarlo, nos damos cuenta de que hubo momentos felices que no lo parecían tanto mientras los vivías.

–La longevidad es la recompensa de la virtud.
–De no tener miedo a la muerte.

–¿No le teme ni un poquito?
–No. Además la vejez es una buena preparación. Te vas fundiendo... hasta que todo se va a paseo.

–¿Por qué querría ser recordado?
–Por ser una buena persona.

viernes, 29 de enero de 2010

¿No se lo creen?

Nuevo hito de la medicina reproductiva
(peores mentiras dijeron con la pandemia de gripe)

Nace una anciana

Xavi Puig

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Un grupo de científicos del Royal Oldham Hospital, en Gran Bretaña, ha logrado lo imposible: provocar la gestación de un feto de edad avanzada y conseguir que nazca finalmente a los 68 años de edad. La madre de la anciana, que se prestó voluntaria “por probar”, asegura que el embarazo ha transcurrido sin complicaciones, aunque ha durado once meses porque la criatura lo hace todo más despacio. “Ni siquiera he sufrido las pataditas típicas, supongo que porque el feto ya no tenía edad ni fuerzas para eso”, confiesa.

El alumbramiento se ha producido esta misma mañana mediante cesárea y la neonata, Gloria, a la que todos tratan de usted, tendrá pronto una dentadura hecha a medida. Según el doctor Sailor, responsable del experimento, este nacimiento representa “un paso definitivo en el desarrollo de la medicina complicada”.

“Aún no sabe hablar, pero tampoco vamos a esforzarnos mucho en su educación ya que pronto empezará a olvidar las cosas. Lo importante es que esté callada y bien” afirma la madre, que ya ha cambiado el primer pañal de la vieja Gloria, que ha pesado 46 kilos.

Tanit, la hermana del venerable bebé, está encantada con el nacimiento de la criatura porque ahora tendrá “una abuela muy especial” a la que, eso sí, no podrá sostener en sus brazos. Su padre –que no es el padre biológico de Gloria porque ésta fue concebida con semen de un donante de los años veinte- ya ha obsequiado a la canosa neonata con su primer caminador. “La cuidaré como cuidé a Tanit y estaré con ella desde el primer infarto”, ha declarado.

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martes, 26 de enero de 2010

Científicos de Sant Boi localizan la zona cerebral de la esquizofrenia

  1. Identifican la alteración que puede causar la grave enfermedad mental
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Delirios, alucinaciones, alteraciones emocionales, lingüísticas y de la conducta: el pan de cada día para las cerca de 400.000 personas diagnosticadas de esquizofrenia en España. Una suerte de infierno interior que la ciencia intenta aún entender, y que lentamente avanza hacia un lugar de menos sombra. Ayer, científicos de la Unidad de Psicosis e Investigación del Hospital Benito Menni (Sant Boi de Llobregat) publicaron un artículo en la revista Molecular Psychiatry en el que identifican, por primera vez, las alteraciones estructurales y funcionales que pueden estar en el origen de la enfermedad; según los investigadores, encabezados por la doctora Edith Pomarol-Clotet, las causas de la esquizofrenia están en unas anomalías de la corteza frontal media del cerebro.
Treinta y dos pacientes esquizofrénicos y 32 voluntarios sanos fueron sometidos a tres técnicas de resonancia distintas, destinadas a medir factores como el volumen de materia gris y los patrones de actividad cerebral; más tarde, en el análisis de los resultados, los médicos hallaron que todos los enfermos presentaban anormalidades en la corteza frontal media, lo cual, según el artículo, «tiene especial importancia porque no existe ningún trabajo sobre esta enfermedad que haya encontrado anomalías funcionales y estructurales localizadas en la misma parte del cerebro». Ahora el equipo estudiará el porqué de estas alteraciones.
La corteza frontal media está ubicada en una zona denominada Default Mode Network (DMN), región cerebral vinculada a enfermedades como el alzhéimer y la depresión.

lunes, 25 de enero de 2010

sobre cuba y la salud

La punta del iceberg

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Pacientes de un hospital psiquiátrico de La Habana (Foto: Raquel Pérez)Leí hace poco un artículo en el que se comparaba el caso de los pacientes muertos de frío en el hospital psiquiátrico de La Habana y los 200 fallecidos en Europa por la misma razón. Lo entiendo pero pienso que el "mal de muchos es el consuelo de los tontos".

Es verdad que eso ocurrió en aquel continente rico pero incapaz de proteger a sus ciudadanos de los azotes climatológicos. Resulta terrible que se gasten miles de millones en rescatar banqueros en quiebra, mientras los albergues para los pobres no dan a basto.

Todo es cierto, pero lo que ocurre en Europa no puede servir para justificar que en Cuba estén muriendo de frío los enfermos mentales, los que no pueden defenderse solos y muchísimas veces ni siquiera cuentan con el apoyo familiar.

Durante años el gobierno cubano mostró las imágenes dantescas del Psiquiátrico de Mazorra, que documentaban lo que habían encontrado al triunfo de la Revolución. Las contrastaban después con el modélico hospital creado por el Comandante Bernabé Ordaz.

No hace mucho, el periódico Granma aseguraba que allí se brinda una "atención esmerada a personas con trastornos mentales, bajo estricto seguimiento de patrones humanistas y de un alto rigor científico". Esta vez la realidad los desmintió de forma brutal.

No solo la prensa oficial sintió el golpe, la sociedad entera fue conmovida por los hechos. Es que nadie esperaba que esto pudiera ocurrir en Cuba, todos conocían las dificultades de los servicios de salud pero pocos sospechaban el grado real de deterioro.

En los hospitales cubanos conviven los más sofisticados equipos médicos con la mayor escasez material. Como si fueran a un campismo, los enfermos se ingresan llevándolo todo: ventilador, toallas, sabanas, almohada, jabón, pijama y comida.

Pero los pacientes "normales" tienen la ventaja de poder defenderse y cuentan además con sus familiares para "armar jaleo". Mientras que las quejas de los enfermos del psiquiátrico caen en el vacío porque, al fin y al cabo, no son más que "locos".

Tal vez alguno de ellos se quejó a sus familiares por recibir poca comida pero nadie les hizo caso. Sin embargo, según coinciden 3 testigos, solo desayunaban un té, almorzaban una pequeña merienda y a las cinco de la tarde recibían una comida liviana, la última del día.

Lo que los vecinos me cuentan parece demasiado cruel. Dicen que algunos trabajadores les quitaban la comida a los enfermos para alimentar a sus cerdos y que la leche que se vendía en el mercado negro en toda esa zona también provenía del hospital.

La falta de colchas podría no ser culpa del Ministerio de Salud porque quien tenía que repartirlas asegura que las entregó al personal del hospital y que tiene constancia de ello. ¿Cómo desaparecieron entonces y a dónde fueron a parar?

Pero el Ministerio de Salud sí es responsable por las ventanas que faltaban desde hace años y también por el caos interno que reinaba allí. No hay excusa, porque tan grave es que no supieran lo que ocurría como que estuvieran al tanto.

Los homicidas directos, los que les robaban los alimentos, los que hacían desaparecer las colchas, los que los castigaban bañándolos con mangueras de agua fría, no tienen atenuantes, como tampoco las tienen quienes lo veían y callaron.

Además, en un hecho de tal magnitud el resultado de la investigación y las sanciones tendrían que ser públicos. Los desalmados deben saber que estos enfermos van a ser protegidos por la sociedad y que quien atente contra ellos terminará en los tribunales.

Si no se llega a la raíz del problema el hecho se repetirá tarde o temprano, en otro centro de salud mental, en algún asilo de ancianos o en una clínica de discapacitados. Porque no se trata de un hecho aislado sino de la punta de un iceberg mucho mayor.

Hay anécdotas que lo dicen todo. En un curso esotérico que pasó mi esposa meses atrás, el almuerzo, las 2 meriendas y el café para los 30 participantes fueron "generosamente donados" por una de las alumnas, directora de un asilo de ancianos.

PD: En la prensa cubana no se han visto imágenes del psiquiátrico, ni entrevistas con los médicos o con familiares de las víctimas. En su lugar, la TV emite reportajes sobre el trabajo de los cooperantes cubanos atendiendo enfermos mentales... en Nicaragua, Ecuador y Bolivia.


La medicina en los tiempos de la conquista

La salvaje conquista de América por parte de los españoles no sólo se llevó a cabo por la fuerza de las armas, las penurias de la esclavitud y el desmantelamiento material y simbólico de las culturas. La enfermedad también ayudó, como un dardo envenenado asociado a la cruz y la espada. Una ayudita que el pequeño dios europeo, insigne en su maldad, les daba a sus sicarios.

Por Raúl A. Alzogaray

La noche del 10 de julio de 1533 nacieron en la isla Española dos niñas juntas. Estaban pegadas a la altura del abdomen y parecían compartir un único ombligo. Su padre, José López Ballesteros, las llevó de inmediato a la iglesia. Cuando el cura las vio quedó desconcertado. ¿Eran una o dos personas? Por las dudas, bautizó a una y luego, dirigiéndose a la otra, murmuró: “Si no eres baptizada, yo te baptizo”. Las llamaron Joana y Melchiora.

Ocho días después, las dos murieron. El cirujano Joan Camacho las abrió y comprobó que tenían la cantidad de órganos correspondientes a dos personas. Hasta el ombligo, que por fuera parecía uno solo, se dividía interiormente “en dos caños” que se dirigían uno hacia cada niña.

La conclusión fue que eran dos seres humanos y por lo tanto había dos almas. El cronista Gonzalo Fernández de Oviedo presenció estos hechos y los describió para la posteridad en su Historia General y Natural de las Indias. “Se deben alegrar los que lo vieron –escribió Oviedo–, y los que aquesto leyeren, en quedar certificados que subieron dos ánimas al cielo a poblar aquellas sillas que perdió Lucifer y sus secuaces, pues dos niñas que juntas nacieron, recibieron el sacramento del bautismo conforme a la Iglesia.”

Esta anécdota, en la que se mezclan la religión y la medicina, proviene de un momento en que la historia americana sufría cambios trágicos. Había pasado menos de medio siglo desde la llegada de Colón y los españoles ya habían provocado la muerte de millones de indígenas y la destrucción de los dos imperios más grandes del continente. Mientras España imponía su religión, sus leyes y su ciencia en el territorio recién descubierto, condenaba e intentaba relegar al olvido las tradiciones y conocimientos de los pueblos originarios.

JUAN, EL PRIMER CIRUJANO

En los tiempos de la conquista existía en Europa una clara distinción entre médicos y cirujanos. Los primeros pertenecían a una clase económicamente acomodada y habían cursado estudios universitarios. Atendían a la nobleza y buscaban cómo curar las enfermedades.

Los cirujanos, en cambio, carecían de formación universitaria. Solían llamarlos “maestros”, recibían bajos salarios y se dedicaban principalmente a la atención de los pobres. Realizaban sangrados, amputaciones y otras “tareas sucias”.

Colón llegó al Nuevo Mundo en octubre de 1492. Desembarcó en una isla a la que llamó Española (hoy compartida por República Dominicana y Haití) y fundó el Fuerte Navidad. En la lista de los tripulantes que lo acompañaron figura un cirujano del que sólo se conoce su nombre: el maestro Juan. Cuando Colón regresó a España, dejó a Juan en el Fuerte Navidad “para curarles [a la gente del lugar] las llagas y otras necesidades á que su arte se extendiese”.

En la segunda expedición de Colón (1493) viajó el sevillano Diego Alvarez Chanca, un Médico de la Armada enviado por los Reyes Católicos. Su habilidad profesional fue puesta a prueba no bien desembarcó en La Española, cuando casi todos los viajeros cayeron seriamente enfermos.

Más tarde, en un informe dirigido a los reyes, Colón alabó generosamente la “gran diligencia e capacidad” de Chanca (también pidió que aumentaran el sueldo del médico, porque le estaban pagando menos de lo que estaría ganando en España).

INTERCAMBIO DE MICROBIOS

El viaje de ida de la Santa María, la Niña y la Pinta fue relativamente sano. El único enfermo fue un hombre mayor que tenía piedras en un riñón.

Como la Santa María fue usada para construir el Fuerte Navidad, sólo la Niña y la Pinta regresaron a España. Es probable que en ellas haya viajado la sífilis, una enfermedad de transmisión sexual hasta ese momento desconocida en Europa.

Quizás iba en alguno de los diez indígenas que Colón se llevó a España, o la contrajeron los marinos españoles (oportunidades de contagio no les faltaron). O ambas cosas. Como sea, la sífilis se esparció rápidamente por el Viejo Mundo. Los españoles les echaron la culpa del contagio a los franceses y la llamaron morbo francés; los franceses, creyendo que provenía de Nápoles, la bautizaron mal napolitano; los alemanes la nombraron sarna española.

En la segunda expedición de Colón participaron 1500 personas, incluidos siete de los diez indígenas que habían viajado a España y volvían al Nuevo Mundo entrenados como traductores. En los barcos iba también la viruela, que enfermó a buena parte de los viajeros y mató a cinco de los indígenas. El propio Colón estuvo tan debilitado por la enfermedad que durante semanas fue incapaz de escribir el diario del viaje.

A lo largo del siglo XVI, las epidemias de enfermedades traídas de Europa abundaron en el Nuevo Mundo: viruela, paperas, sarampión, peste bubónica, tifus, fiebre tifoidea, lepra. Como los indígenas nunca habían estado expuestos a estos males, sus sistemas inmunológicos no estaban preparados para combatirlos. Morían de a millones, mientras los españoles observaban preocupados cómo disminuía la mano de obra gratuita (pero estaban convencidos de que las epidemias eran una ayudita que les daba Dios para que se adueñaran del continente).

ACEITE HIRVIENDO Y PLEGARIAS

A comienzos de 1519, desobedeciendo las órdenes de su jefe, el gobernador de Cuba, el capitán Hernán Cortés, navegó hasta la península de Yucatán. Junto con unos pocos soldados y caballos se internó en un territorio al que bautizó Nueva España (hoy México) y en poco tiempo saqueó y destruyó el poderoso imperio azteca. La enfermera Isabela Rodríguez fue una de las pocas mujeres que lo acompañaron. Mujer de armas tomar, además de curar y dar consuelo a los heridos, hacía guardia y peleaba codo a codo con los soldados.

Por aquel entonces, en los campos de batalla europeos, las hemorragias eran contenidas con vendas. Si eso no las detenía, se aplicaba sobre las heridas aceite hirviendo. En los campos de batalla de Nueva España, en cambio, se usaba lo que se tenía a mano. A falta de vendas apropiadas, se oprimían las hemorragias con mantas o con las ropas de los muertos. Si no había aceite, se extraía la grasa del cadáver de algún indio y se la derramaba hirviendo sobre las heridas.

Cuando veían que no quedaban esperanzas, los médicos aconsejaban a sus pacientes confesarse, hacer testamento y recibir los santos sacramentos. Durante el sitio de Tenochtitlán, la capital del imperio azteca, cobró renombre el soldado Juan Catalán, que bendecía las heridas y rezaba por su pronta curación. Los indígenas aliados de los españoles, impresionados por esta actividad, acudían en tal gran número a requerir sus servicios, que Catalán se la pasaba el día haciendo la señal de la cruz y recitando salmos.

AL COMPAS DE LA VIRUELA

La viruela llegó a Tenochtitlán casi al mismo tiempo que los españoles. Según el fraile Bernardino de Sahagún, “de esta pestilencia murieron muy muchos indios. Tenían todo el cuerpo y toda la cara y todos los miembros tan llenos y lastimados de viruela que no se podían bullir ni menear de un lugar, ni bolverse de un lado a otro, y si alguno los meneava davan vozes [gritaban de dolor] [...] muchos murieron de hambre, porque no havía quien podiese hazer comida. Los que escaparon de esta pestilencia quedaron con las caras ahoyadas, y algunos los ojos quebrados”.

Los españoles entraron a una Tenochtitlán literalmente cubierta de cadáveres. Muchos aztecas habían muerto en el combate, pero a muchísimos más los mató la viruela. De inmediato, Cortés mandó reconstruir la ciudad, la llamó México y la gobernó durante tres años. Un día recibió la visita de Francisco de Garay, el gobernador de Jamaica, que se había internado en el continente en busca de riquezas que nunca encontró. Cortés lo recibió amistosamente y le ofreció soldados y tierras. Hasta le propuso convertirse en consuegros.

Garay no pudo disfrutar nada de esto, porque en la Navidad de 1523 le dio “dolor de costado”. Se le daba este nombre a una enfermedad que provocaba dolor en el pecho, la espalda o los costados del tórax. Podía ser gripe, tifus, neumonía o la peste, ya que todas estas dolencias producen esos síntomas.

Los médicos le sacaron sangre y lo purgaron. Estas dos prácticas, muy difundidas en Europa, se debían a la equivocada creencia de que las enfermedades se producían cuando se rompía el equilibrio entre los líquidos del cuerpo. Se creía que la mejor manera de corregir esto era sacar los líquidos sobrantes.

El tratamiento no dio resultado y Garay falleció (las malas lenguas difundieron el rumor de que Cortés lo había envenenado, pero los médicos certificaron que murió de causa natural). Uno de los que lo atendieron fue el médico sevillano Cristóbal de Ojeda, que años después acusaría a Cortés de haber mandado quemar con aceite las manos y pies de Cuauhtémoc, el último gobernante azteca, para que revelara dónde estaba escondido el tesoro de los aztecas (cuya existencia nunca pudo ser comprobada).

Según otra costumbre traída de Europa, los barberos estaban autorizados a practicar la cirugía. Por eso, el día que lo acorraló un grupo de conjurados dispuesto a matarlo, el conquistador Pedro de Alvarado fingió que se sentía mal. Dijo: “Señores, a mí me ha dado dolor de costado, volvamos a los aposentos e llámenme un barbero que me sangre”. Esto desconcertó a sus enemigos. Alvarado mandó ahorcar a dos de ellos, los demás prefirieron posponer la conjura por tiempo indefinido.

LOS OTROS MEDICOS

Cuando los españoles invadieron el Nuevo Mundo, parte de lo que hoy es México estaba dominado por el imperio azteca. Durante la conquista, los invasores se dedicaron con gran éxito a destruir los textos indígenas. Sin embargo, muchos detalles de la cultura azteca se conservaron gracias a la obra de un puñado de religiosos que, a diferencia de los conquistadores, se interesaron en las creencias y costumbres de los vencidos.

Entre esos religiosos se destaca Bernardino de Sahagún, un franciscano que aprendió la lengua azteca, se instaló en un pueblo cercano a la ciudad de México y les pidió a los ancianos indígenas del lugar que le contaran cómo era la vida antes de la conquista. Con la información que obtuvo escribió los doce volúmenes de su Historia General de las cosas de la Nueva España.

La medicina azteca combinaba el conocimiento adquirido mediante la práctica con elementos de magia y religión. El saber médico se transmitía de padres a hijos. También se lo enseñaba en los templos, junto con temas bélicos, religiosos y astronómicos.

Algunos médicos se especializaban en el tratamiento de las enfermedades. Otros se dedicaban exclusivamente a la cirugía (nunca les faltaba trabajo, porque los aztecas se la pasaban guerreando). Conocían jugos vegetales que adormecían a los pacientes antes de las operaciones y usaban cabellos para coser las heridas. Cortés confiaba más en ellos que en los cirujanos españoles.

Los aztecas conocían unas setenta enfermedades o condiciones médicas y tenían tratamientos para todas. Las enfermedades que más probablemente los afectaban eran la diarrea de origen bacteriano, el reumatismo, las infecciones del aparato respiratorio, la tuberculosis y la sífilis. Los tratamientos consistían en la aplicación de medicinas de origen vegetal, animal o mineral. Les atribuían propiedades curativas a más de 130 plantas y mantenían jardines botánicos, donde cultivaban vegetales traídos de otras regiones y estudiaban sus propiedades medicinales.

MESTIZAJE CULTURAL

En algunos casos, los tratamientos se complementaban con rituales de purificación, plegarias o el uso de amuletos. Creían que los dioses enviaban ciertas enfermedades a modo de castigo. Conocían la importancia de la prevención sanitaria. Para evitar las “enfermedades de las muelas”, por ejemplo, sabían que había que limpiarlas bien después de comer y sacar con un palillo los restos de comida que quedaban entre ellas.

Cuidaban la higiene personal y era común que todas las clases sociales tomaran un baño diario. Las calles de Tenochtitlán eran barridas y lavadas todos los días. Había leyes que prohibían arrojar basura a las aguas del lago que rodeaba la ciudad. Si aparecía una enfermedad infecciosa, aislaban a los afectados en centros de cuarentena.

Después de la conquista, los vencedores impusieron en el Nuevo Mundo los conocimientos, las instituciones y las leyes médicas españolas. La medicina indígena fue suprimida, con excepción de los conocimientos sobre plantas medicinales. Pero el mestizaje cultural fue inevitable. En el México actual, y en muchas otras partes de América, todavía se practica una medicina folklórica que reconoce sus orígenes en las culturas precolombinas.