domingo, 19 de junio de 2011

CUANDO NO SIRVEN LOS ANTIBIOTICOS

Hábitos peligrosos: por el mal uso, ya hay antibióticos que fallan en uno de cada cinco pacientes


El abuso genera bacterias resistentes, y eso está reduciendo su capacidad de curar. No es todo: en los próximos años no habrá con qué reemplazarlos. La automedicación, las recetas mal hechas y el descontrol en el ganado son clave.

PorClaudio Savoia

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Cualquier día de invierno, en un consultorio médico cualquiera: “doctora, hace cuatro días que mi hijo tiene tos y fiebre, por favor recéteme un antibiótico”. O también: “no se me van los síntomas, doctor. Deme un antibiótico, que mata todo”. En la oficina, en el bar: “estás destruido, andá a la farmacia y pedite una amoxicilina, que seguro te la venden. Y te olvidás”. A la salida del colegio de los chicos: “¿Te duele la garganta? Tomá, yo siempre llevo un antibiótico en la cartera, porque no quiero caer en cama”. En casa: “amor, guardo estas pastillas, así tenemos para otra vez. El médico me recetó para diez días, pero ya me siento mejor. Se ve que ayer hice bien: me tomé dos juntas”. Aunque sean habituales y parezcan inocuas, escenas como éstas no son más que piezas sueltas de un mecanismo alarmante: a causa de su uso indebido o abusivo, algunos antibióticos van convirtiéndose en golosinas inútiles, que en ciertos casos ya fallan para curar a una de cada cinco personas. ¿Suena muy trágico? Este año, la Organización Mundial de la Salud definió a la resistencia de algunas bacterias a los antibióticos como uno de los problemas de salud pública más graves del mundo.

La historia moderna de la lucha contra las infecciones es la de la carrera permanente de los antibióticos contra la habilidad de las bacterias de tornarse resistentes a ellos. El antimicrobiano más antiguo, la penicilina, fue descubierto por Alexander Fleming en 1928 y todavía es uno de los más efectivos. Pero el propio Fleming ya había advertido sobre los peligros potenciales del uso indiscriminado de antibióticos, y de la posibilidad de que el uso en dosis y tiempo equivocados generaran bacterias resistentes. Y tenía razón: cuando se utiliza un antibiótico, éste actúa sobre todas las bacterias que habitan el organismo –la mayoría de las cuales cumple un rol beneficioso para la salud– y no sólo sobre aquéllas que están causando una enfermedad. Esto desata mecanismos de defensa de las bacterias, que luchan por sobrevivir: las más débiles mueren, y aquellas que son más resistentes logran reproducirse. Así se conforma una población bacteriana sobre la que los antibióticos no tienen efecto. Estas bacterias, a su vez, no sólo infectan a la persona que recibió el tratamiento: a través de las múltiples vías de diseminación, también terminan colonizando a otras personas.

El doctor Rodolfo Quirós, que es jefe de Infectología del Hospital Austral, deshace la madeja de errores que componen este sombrío panorama: “el mal uso de los antibióticos crece debido a cuatro factores clave. El primero es la variabilidad del nivel de los médicos argentinos: mientras algunos están entre los mejores del mundo, otros dan antibióticos cuando no van, los eligen mal o prescriben tratamientos más cortos o más largos que lo indicado. Otro eslabón flojo es el de los farmacéuticos, que a veces escuchan los síntomas que les cuentan sus clientes y enseguida les venden remedios que contienen antibióticos, como algunos analgésicos y antifebriles. La tercera pata es la de la industria: los laboratorios aconsejan no consumir antibióticos sin receta, pero con el lanzamiento de productos “combinados” favorecen el ataque a gripes virales con antimicrobianos (ver infografía). El cuarto elemento es la falta de cultura del público, que ingiere antibióticos sin prescripción, lo hace para combatir cualquier dolencia o, cuando su consumo responde a una orden médica, los toma en forma desordenada o interrumpe el tratamiento cuando ya se siente bien. Se cree que el antibiótico ‘mata todo’ y no es tóxico: una doble mentira. Estos medicamentos no actúan contra los virus, y además pueden causar diarreas y alergias.”

Gabriel Levy Hara, infectólogo argentino de prestigio internacional, dispara algunos datos para despertar conciencias: “Cuanto más amplio espectro tienen, más se usan y para curar más cosas, los antibióticos causan más resistencia. Aunque la penicilina sigue siendo buena para combatir las anginas infecciosas, en los 90 salió un grupo de drogas nuevas, como la azitromicina, que revolucionaron el mercado: sólo había que tomar una pastilla diaria durante tres días.

Ahora ese antimicrobiano ya tiene una resistencia del 20%, puede fracasar en uno de cada cinco pacientes. Esto es grave, porque la azitromicina también se utiliza para curar neumonías, y una neumonía mal tratada en ancianos o personas débiles tiene una mortalidad superior al 40%”, advierte el médico.

“También aumentó la resistencia a la norfloxacina, ciprofloxacina y otras drogas del grupo de las quinolonas, que se usan para tratar infecciones urinarias y respiratorias, y también gonorreas. Y habría que tener mucho cuidado en el uso de antibióticos para tratar diarreas porque, al igual que con las enfermedades respiratorias, la mayoría son de origen viral”.

¿Cuándo es necesario tomar un antibiótico? Veamos algunas estadísticas: el porcentaje de infecciones bacterianas sólo es superior al 50% en las otitis agudas medias (93,7%), las neumonías (92,6%), las sinusitis agudas (85%) y las amigdalitis agudas (75,5%). En las bronquitis agudas, la posibilidad de que su origen sea bacteriano o viral es mitad y mitad, y las faringitis agudas sólo deberían atacarse con antibióticos en tres de cada diez casos. En cambio, el origen viral es casi absoluto en el resfrío común, las gripes y otras infecciones del tracto respiratorio.

Sin embargo, algunos estudios recientes muestran que los médicos recetan muchísimos más antibióticos de los que deberían. Entre diciembre de 2002 y abril de 2003, tres investigadores del Programa de Medicina Interna General del Hospital de Clínicas relevaron la prescripción de antimicrobianos en cuatro hospitales y clínicas porteñas representativos de los diferentes estratos sociales de la ciudad, y se encontraron con que el 70 por ciento de las infecciones respiratorias altas (que masivamente son virales) había sido tratada con antibióticos. ¿Qué síntomas decidieron a los médicos? La presencia de mocos y de tos.

Para saber cómo se trataban los casos de bronquiolitis en el primer nivel de atención público del país, los médicos Ricardo Bernztein y Susana Elordi analizaron junto a un sociólogo quince millones de recetas prescriptas en el marco del Plan Remediar, entre marzo de 2005 y febrero de 2006. ¿El resultado? El 48% de todos los remedios recetados en los Centros de Atención Primaria de Salud fueron antibióticos, que están “desaconsejados” para ese mal.
Pero la prueba más concluyente del uso inapropiado de estos medicamentos –causa fundamental de la resistencia bacteriana– la ofrece hoy Clarín: con datos oficiales de enfermedades respiratorias registradas en 2010, cruzados con información del mercado farmacéutico, este diario comprobó que las ventas del antibiótico amoxicilina combinado con mucolíticos (que sólo combaten síntomas) acompañan en forma casi exacta la curva de incidencia de las gripes y otras dolencias virales (ver infografía).

Otro dato curioso: en un paper que analizó las tendencias en el uso de antibióticos de ocho países de América Latina entre 1997 y 2007, la curva argentina de consumo anual acompañó puntillosamente los vaivenes de la economía nacional, con un piso de 8,11 dosis diarias definidas cada mil habitantes en 2002 y un salto a 16,64 en 2007. El doble en sólo cinco años. Y el primer puesto en toda la región (ver infografía).

Esta trabajosa recopilación de investigaciones y estudios puntuales –cuya selección ofrece hoy Clarín– intenta paliar la falta de estadísticas oficiales sobre la cantidad de antibióticos autorizados en Argentina (la ANMAT tiene esos datos dispersos), la proporción nacional de recetas indebidas y los costos sanitarios y económicos de la creciente resistencia bacteriana. La Confederación Farmacéutica asegura que el año pasado las farmacias tuvieron a su disposición unos 330 antibióticos generales. Pero casi el 80% de las ventas le corresponde a un puñado de ellos. El best seller de los antibióticos es, por lejos, la amoxicilina, que el año pasado representó un tercio de todos los antibióticos utilizados. En orden, le siguen azitromicina, cefalexina, ciprofloxacina, claritromicina, norfloxacina, penicilina, sulfametoxazol y cefadroxilo.

El doctor Marcelo Galas es jefe del departamento de Bacteriología del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas y, según el voto unánime de las fuentes consultadas por Clarín, el especialista mejor calificado para describir los resultados del agrio combate contra la resistencia bacteriana. “Latinoamérica y Asia son las dos regiones del mundo con más elevados niveles de resistencia a los antibióticos”, dispara para empezar. Y sigue: “Por la concentración de pacientes críticos en los hospitales, los porcentajes de resistencia más altos se dan en las grandes ciudades. Hay enormes diferencias –que en algunos casos llegan al 100%– con respecto a los pueblos o parajes rurales.” Con las estadísticas y cientos de informes en la mano, Galas afirma que los antibióticos de uso público que más resistencias generaron son la ciprofloxacina (muy utilizada para combatir infecciones en las vías urinarias), la azitromicina y claritromicina (neumonías, otitis medias, infecciones intestinales, urinarias y odontológicas).

El Infectólogo Gustavo Lopardo, coordinador de la comisión de uso adecuado de recursos de la Sociedad Argentina de Infectología, ofrece su experiencia: “Además de las bacterias que causan infecciones respiratorias, las productoras de infecciones urinarias, gastroenteritis o infecciones de la piel y tejidos blandos también desarrollaron resistencias a las antibióticos utilizados contra ellas”.

La salvaguarda de los antibióticos actuales también cuenta con otras razones de peso: si perdieran su efectividad, será muy difícil reemplazarlos. El presidente del Colegio de Farmacéuticos bonaerense, Néstor Luciani, advierte que “cada vez que son necesarios antibióticos nuevos o de última generación para hacer frente a patologías rebeldes, los costos son mayores, y eso repercute en toda la economía, ya sea del paciente o del sistema de salud”. Pongamos un solo ejemplo para ilustrar las palabras de Luciani: el tratamiento de diez días con una nueva generación del antibiótico fosfomicina, necesario para tratar diarreas o infecciones urinarias graves causadas por gérmenes multirresistentes, sale 14.130 pesos.

Aunque prohibitivo, el costo no es la única fuente de preocupación. En los próximos años no habrá antibióticos innovadores, porque los laboratorios no están haciendo una gran inversión para desarrollarlos, como la que mantienen para crear nuevos remedios para el Sida o las enfermedades cardiorrespiratorias.

¿Datos? En 2008, ocho de los quince laboratorios más grandes abandonaron sus investigaciones al respecto, y otros dos las redujeron. Un estudio publicado en 2004 reveló que sobre 506 drogas en desarrollo por esos quince laboratorios y las siete empresas de biotecnología más importantes del mundo, sólo seis eran antibióticos. Y un sondeo realizado en 2008 entre laboratorios grandes y chicos mostró que sólo 15 entre 167 antibióticos bajo desarrollo contienen nuevos mecanismos de acción. Hay más cifras, más desaliento: en Estados Unidos, la aprobación de nuevos antibióticos cayó un 56% entre 1998 y 2002. Por todo esto, la Organización Mundial de la Salud impulsa el programa “20x20”, con el objetivo de que en los próximos 20 años aparezcan 20 nuevos antibióticos. Pero los especialistas creen que es muy difícil que esta meta se alcance.

Lo dicho: en Argentina no hay estadísticas que midan los costos sanitarios ni económicos que implica el combate contra bacterias que en varios casos ya son multirresistentes (es decir que no responden al ataque con cuatro antibióticos distintos). Pero los países desarrollados pulieron estimaciones que hielan la sangre: en la Unión Europea, cerca de 25.000 pacientes mueren cada día a causa de infecciones provocadas por bacterias multirresistentes. Además, se estima que los costos asociados a este problema alcanzan los 1.500 millones de euros. En Estados Unidos, el sistema de salud gasta cada año un excedente de 20.000 millones de dólares, y se generan ocho millones de días de hospitalización adicionales. En total, los costos sociales anuales superan los 35.000 millones de dólares.

El antídoto para alejar esta tragedia es conocido: no automedicarse ni intentar comprar atribióticos sin receta, no aceptar su prescripción sin una buena razón y completar los tratamientos como indicó el médico. ¿Podremos lograrlo?


FARMAFIA

Entrevista a Richard J. Roberts, Premio Nobel de Medicina
"Las farmacéuticas bloquean las medicinas que curan, porque no son rentables, impidiendo su distribución"

La Vanguardia


El ganador del Premio Nobel de Medicina Richard J. Roberts denuncia la forma en la que operan las grandes farmacéuticas dentro del sistema capitalista, anteponiendo los beneficios económicos a la salud y deteniendo el avance científico en la cura de enfermedades porque curar no es tan rentable como la cronicidad.

Hace unos días se publicó una nota sobre datos revelados que muestran que las grandes compañías farmacéuticas en Estados Unidos gastan cientos de millones de dólares al año pagando a doctores para que éstos promuevan sus medicamentos. Para complementar reproducimos esta entrevista con el Premio Nobel de Medicina Richard J. Roberts quien señala que los fármacos que curan no son rentables y por eso no son desarrollados por las farmacéuticas que en cambio sí desarrollan medicamentos cronificadores que sean consumidos de forma serializada. Esto, señala Roberts, también hace que algunos fármacos que podrían curar del todo una enfermedad no sean investigados. Y se pregunta hasta qué punto es válido y ético que la industria de la salud se rija por los mismos valores y principios que el mercado capitalista, los cuales llegan a parecerse mucho a los de la mafia. La entrevista originalmente fue publicada por el diario español La Vanguardia:

¿La investigación se puede planificar?

- Si yo fuera ministro de Sanidad o el responsable de Ciencia y Tecnología, buscaría a gente entusiasta con proyectos interesantes; les daría el dinero justo para que no pudieran hacer nada más que investigar y les dejaría trabajar diez años para sorprendernos.

- Parece una buena política.

- Se suele creer que, para llegar muy lejos, tienes que apoyar la investigación básica; pero si quieres resultados más inmediatos y rentables, debes apostar por la aplicada…

- ¿Y no es así?

- A menudo, los descubrimientos más rentables se han hecho a partir de preguntas muy básicas. Así nació la gigantesca y billonaria industria biotech estadounidense para la que trabajo. - ¿Cómo nació?

- La biotecnología surgió cuando gente apasionada se empezó a preguntar si podría clonar genes y empezó a estudiarlos y a intentar purificarlos.

- Toda una aventura.

- Sí, pero nadie esperaba hacerse rico con esas preguntas. Era difícil obtener fondos para investigar las respuestas hasta que Nixon lanzó la guerra contra el cáncer en 1971.

- ¿Fue científicamente productiva?

- Permitió, con una enorme cantidad de fondos públicos, mucha investigación, como la mía, que no servía directamente contra el cáncer, pero fue útil para entender los mecanismos que permiten la vida.

- ¿Qué descubrió usted?

- Phillip Allen Sharp y yo fuimos premiados por el descubrimiento de los intrones en el ADN eucariótico y el mecanismo de gen splicing (empalme de genes).

- ¿Para qué sirvió?

- Ese descubrimiento permitió entender cómo funciona el ADN y, sin embargo, sólo tiene una relación indirecta con el cáncer.

- ¿Qué modelo de investigación le parece más eficaz, el estadounidense o el europeo?

- Es obvio que el estadounidense, en el que toma parte activa el capital privado, es mucho más eficiente. Tómese por ejemplo el espectacular avance de la industria informática, donde es el dinero privado el que financia la investigación básica y aplicada, pero respecto a la industria de la salud… Tengo mis reservas.

- Le escucho.

- La investigación en la salud humana no puede depender tan sólo de su rentabilidad económica. Lo que es bueno para los dividendos de las empresas no siempre es bueno para las personas.

- Explíquese.

- La industria farmacéutica quiere servir a los mercados de capital…

- Como cualquier otra industria.

- Es que no es cualquier otra industria: estamos hablando de nuestra salud y nuestras vidas y las de nuestros hijos y millones de seres humanos.

- Pero si son rentables, investigarán mejor.

- Si sólo piensas en los beneficios, dejas de preocuparte por servir a los seres humanos.

- Por ejemplo…

- He comprobado como en algunos casos los investigadores dependientes de fondos privados hubieran descubierto medicinas muy eficaces que hubieran acabado por completo con una enfermedad …

- ¿Y por qué dejan de investigar?

- Porque las farmacéuticas a menudo no están tan interesadas en curarle a usted como en sacarle dinero, así que esa investigación, de repente, es desviada hacia el descubrimiento de medicinas que no curan del todo, sino que hacen crónica la enfermedad y le hacen experimentar una mejoría que desaparece cuando deja de tomar el medicamento.

- Es una grave acusación.

- Pues es habitual que las farmacéuticas estén interesadas en líneas de investigación no para curar sino sólo para convertir en crónicas dolencias con medicamentos cronificadores mucho más rentables que los que curan del todo y de una vez para siempre. Y no tiene más que seguir el análisis financiero de la industria farmacológica y comprobará lo que le digo.

- Hay dividendos que matan.

- Por eso le decía que la salud no puede ser un mercado más ni puede entenderse tan sólo como un medio para ganar dinero. Y por eso creo que el modelo europeo mixto de capital público y privado es menos fácil que propicie ese tipo de abusos.

- ¿Un ejemplo de esos abusos?

- Se han dejado de investigar antibióticos porque son demasiado efectivos y curaban del todo. Como no se han desarrollado nuevos antibióticos, los microorganismos infecciosos se han vuelto resistentes y hoy la tuberculosis, que en mi niñez había sido derrotada, está resurgiendo y ha matado este año pasado a un millón de personas .

- ¿No me habla usted del Tercer Mundo?

- Ése es otro triste capítulo: apenas se investigan las enfermedades tercermundistas, porque los medicamentos que las combatirían no serían rentables. Pero yo le estoy hablando de nuestro Primer Mundo: la medicina que cura del todo no es rentable y por eso no investigan en ella.

- ¿Los políticos no intervienen?

- No se haga ilusiones: en nuestro sistema, los políticos son meros empleados de los grandes capitales, que invierten lo necesario para que salgan elegidos sus chicos, y si no salen, compran a los que son elegidos.

- De todo habrá

- Al capital sólo le interesa multiplicarse. Casi todos los políticos –y sé de lo que hablo- dependen descaradamente de esas multinacionales farmacéuticas que financian sus campañas. Lo demás son palabras…

jueves, 16 de junio de 2011

Publicado por Miguel Jara el 14 de junio de 2011

De nuevo genial, si no fuera por lo patético del asunto, mi amigo y colaborador de este blog el médico Juan Gérvas. Para reir si no fuera para llorar: medicamentos para la próstata que producen cáncer de próstata. La fuente de información como ven es la FDA, la todopoderosa agencia de medicamentos de Estados Unidos. Como escribe Juan: Prevención que mata. Prevención sin límites. Los medicamentos que contienen como principio activo finasterida y dutasterida y que se comercializan bajo la marca de Proscar, Propecia, Avodart y Jalyn aumentan el riesgo de tener cáncer de próstata.

Proscar, Avodart y Jalyn están aprobados para mejorar los síntomas del agrandamiento de la próstata (hiperplasia prostática benigna o HPB). Proscar y Avodart también se aprobaron para reducir el riesgo de retención urinaria. Propecia está aprobado para tratar la pérdida de cabello en los hombres. Vaya que se toma este preparado para no perder pelo y puede desarrollar un cáncer de próstata. Al final todos calvos.

“Ahora lo dice la FDA (no se si esperar a ver qué dice la EMA -la Agencia Europea del Medicamento-), pero ya lo sabiamos desde 2003 y en 2004 el firmante publico sobre ello (abajo y en el enlace). En fin, pobres pacientes… Son ocho años de falta de ciencia y conciencia. De morbilidad y mortalidad innecesariamente prematura y sanitariamente evitable… !De causa médica!

LA DROGA DEL DR.HOUSE

La droga que causa más muertes en EE.UU. que la cocaína

Analgésicos.

La falta de controles ha convertido a Florida en la "capital mundial de las clínicas contra el dolor".

El sur de Florida se parece a la provincia afgana de Kandahar al menos en una cosa: mucho opio. Aunque con un matiz, no se consigue directamente de la amapola sino de la farmacia.

Y es que los típicos condados playeros de Miami-Dade, Broward y Palm Beach, entre soleadas avenidas con palmeras, ocultan "la capital mundial de la receta y venta de calmantes del dolor", de acuerdo a datos federales compilados por la oficina del alguacil de Broward.

Los expertos en salud pública ya hablan de "epidemia" y denuncian que se ha formado una auténtica industria: la venta, indiscriminada en la práctica, de medicamentos derivados del opio en una porción importante de los centros de salud que existen en el área para tratar exclusivamente el dolor.

Un informe de las autoridades estatales señala que en 2009, una media de siete personas murió cada día por causas relacionadas con el abuso de calmantes. En el punto de mira está la oxicodona.

Según StoppNow, asociación de familiares de víctimas de sobredosis de medicamentos contra el dolor, en el condado floridano de Broward se prescriben al mes más de un millón de calmantes.

En el sur de Florida -donde viven alrededor de cinco millones de personas- hay registradas más de 183 clínicas dedicadas a tratar el dolor. Sólo en el condado de Broward hay más que Mcdonald's, y tampoco es que de estos haya pocos.

Además se cree que hay unas 900 clínicas en todo el estado, según asegura en su página web la asociación StoppNow.

El problema tiene un alcance nacional -miles de estadounidenses viajan a Florida con la idea de conseguir estos medicamentos- y la Casa Blanca dijo a principios de año que actualmente plantean el mayor problema de drogas del país.

La oxicodona es la droga más mortífera de EE.UU.: causa más muertes que la cocaína y la heroína juntas. Por ello las autoridades presentaron un plan para reducir su abuso en un 15% en los próximos cinco años.

Adictivas

Florida, la meca de las clínicas del dolor

En el sur de Florida -que comprende principalmente a los condados de Miami-Dade, Broward y Palm Beach- hay 183 clínicas del dolor.

La oxycodona, aunque adictiva, es legal pero los doctores deberían recetarla únicamente a pacientes con dolores muy fuertes. Las marcas más conocidas son OxyContin, Roxicodone y Percocet.

El número de muertes causadas por oxycodona se disparó desde menos de 4.000 en el año 2000 a más de 11.000 en 2007. Mientras, las muertes por cocaína crecieron de alrededor de 3.000 en el año 2000 a más de 5.000 en 2007 y las de heroína se han mantenido en torno a las 2.000.

Elmer Huerta, médico radicado en Washington y experto en salud pública, le explicó a BBC Mundo que la oxicodona "es un opiáceo, grupo de medicamentos de excelente capacidad como calmantes del dolor".

"Es una de las drogas de las que más se abusa en Estados Unidos. El que la toma se relaja, se siente en un mundo aparte, como en un estado de indiferencia", explica el doctor.

El alguacil del condado de Broward, Al Lamberti, lleva más de siete años luchando para que se endurezcan los controles.

"Solían ser el crack y la heroína, ahora estamos en la guerra contra las píldoras y Broward es la zona cero. Aquí hay más clínicas para el dolor que Starbucks, ¿cómo es posible?", se pregunta Lamberti, citado por el diario The Miami Herald.

"El problema es que el uso indiscriminado puede causar adicción, sobre todo en pacientes con tendencia a ello", explica Huerta.

La escalera del dolor

"El primer escalón es la aspirina, el segundo los analgésicos no esteroides como el ibuprofeno, luego está el tylenol mezclado con derivados de opio como la codeína, en el cuarto la oxycodona y el quinto lo ocupa la morfina"

Elmer Huerta, experto en salud pública

Según Huerta, "un buen médico debe ceñirse a la "escalera del dolor".

"El primer escalón es la aspirina, el segundo los analgésicos no esteroides como el ibuprofeno, luego está el tylenol mezclado con derivados de opio como la codeína, en el cuarto la oxicodona y el quinto lo ocupa la morfina".

Con esto, según el médico, la oxicodona es adecuada para tratar pacientes que salen del quirófano después de operaciones que pueden resultar muy dolorosas, como intervenciones en la columna.

Pero es que en Florida no existen sistemas de monitoreo. Es decir, como explica Huerta, "las diferentes clínicas están descoordinadas, las recetas y las compras no quedan registradas en una base de datos en red, como deberían".

El gobernador de Florida, Rick Scott, rubricó este año una nueva ley estatal que impondrá mayores controles a los médicos que recetan oxicodona y aumenta las penas por prescripción abusiva.

Un informe de la Comisión de Médicos Forenses de Florida publicado por el Departamento de Aplicación de la Ley de Florida (FDLE, en inglés) señala que en los seis primeros meses de 2009 se registraron 88.500 muertes por causas no naturales en el estado.

Las autopsias de casi 4.200 casos revelaron un positivo por alguna droga. La más frecuente fue el alcohol etílico y a partir de ahí, los calmantes, justo por delante de la cocaína.

La droga más letal: los calmantes

"Las drogas que causaron más muertes fueron la oxicodona y las benzodiazepinas", es decir, los medicamentos contra el dolor.

La fiscal general de Florida, Pam Bondi, es consciente de que ya se trata de un problema serio. Por ello, lanzó un programa de lucha contra el exceso de venta de medicamentos contra el dolor.

Bondi llegó a denunciar que muchas personas viajan hasta Florida para conseguir calmantes y luego venderlos. En la calle hay más demanda que por la cocaína o la heroína.

No son inusuales las condenas a 25 años de prisión por tráfico de oxicodona.

Incluso ha tomado cartas en el asunto la agencia antidrogas estadounidense (DEA, en inglés), que puso en marcha una línea telefónica para atender durante las 24 horas las dudas sobre medicamentos.

domingo, 12 de junio de 2011

LOS ATEOS FOLLAMOS MEJOR


Sociólogo Darrel Ray estudio la presencia y ausencia de Dios o Alá en la cama


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El sentimiento de culpa seria el obstáculo principal que enfrentan quienes tienen un credo, explica desde Estados Unidos el experto que hizo la investigación.

Mónica Nanjari

Darse con una piedra en el pecho seria parte del ritual de alguna religión después de tener relaciones sexuales. Y la conciencia los mosquearía hasta por tener fantasías. Estas son algunas de las conclusiones que se desprenden de la investigación “sexo y secularismo”, realizada a principios de este año por el sociólogo estadounidense Darrel Ray. Partió como una simple encuesta pero a los días se convirtió en algo de más envergadura por la cantidad de información que obtuvo.

“Nos sorprendió mucho cuánta gente se tomó el tiempo para escribir comentarios e historias sobre como la religión impacto en su vida sexual. Recibimos miles de comentarios, personas que solo querían contar sus historias como una medida de sanación. Ellos estaban emocionalmente heridos por la formación religiosa que seguían y sentían la necesidad de contar su historia”, dice Darrel desde la Universidad de Kansas, en Estados Unidos.


-¿A qué se debe que los ateos tengan mejor sexo que los creyentes?

-Quiero ser muy claro en este punto: Los medios han dicho algo que nosotros nunca dijimos, que es que los ateos efectivamente tienen mejor sexo. Lo que ocurre es que nuestra investigación aparece como soporte a esa conclusión.


-¿Entonces?

-Lo que señalamos es que los ateos sienten menos culpa sobre el sexo, son capaces de compartir sus fantasías y obtienen más satisfacción sexual, pero nuestra investigación no fue diseñada para probar que los ateos tienen mejor sexo. De todas formas es la culpa que sienten las personas religiosas lo que disminuye su satisfacción, así lo han demostrado otras investigaciones que señalan que la religiosidad es correlativa con pocos orgasmos y pocos encuentros sexuales. Nosotros comprobamos que dejar a Jesús o Alá fuera del cuarto parece liberar a las personas y los vuelve más abiertos y creativos con sus parejas.


-Eso quiere decir que meter a Dios en la cama es mal negocio

-Creer en Jesús o Ala y meterlo a la cama es una interferencia con el disfrute total y la conexión de humano con humano. Dios en tu cerebro actuara como detractor del disfrute. Siempre te preguntaras “¿aprobaría Dios esto o aquello?”. En ese contexto, me pregunto cómo alguien se va a relajar y a disfrutar si siempre está preocupado de conseguir la aprobación de Dios.


-Pero los creyentes encontraran la manera de pasarlo bien ¿o no?

-Mmmmm, quizás, pero lo que puedo decirle es que sorprendentemente la culpa religiosa desaparece una vez que las personas abandonan su religión. Es que sentir culpa por el sexo no es normal. Las sociedades gozaron de toda clase de relaciones sexuales durante miles de años antes de que el Islam y el cristianismo aparecieran.


-Con todo esto imagino que los creyentes y los curas no lo deben querer mucho.

-Ya perdí la cuenta del número de veces que me han asegurado que iré directamente al infierno, no estoy seguro a que infierno iré, si al musulmán, al católico o algún otro infierno, pero dicen que para allá iré.


Mujeres, las más afectadas.

Según los datos recogidos por el sociólogo Darrel Ray, las mujeres creyentes son el grupo que más aumenta su satisfacción sexual al dejar la religión. “En nuestra investigación, los hombres que abandonan sus creencias religiosas mejoraron su vida sexual en un 26,9%, mientras que en el caso de las mujeres, la mejoría alcanzo el 38,6%. Esto explica porque los más religiosos ponen más restricciones y culpa sobre las mujeres.

¿Quién respondió?

14mil 500 personas participaron en el estudio, contestando un cuestionario vía internet en enero de este año

25 a 30 años de edad promedio de quienes participaron en mayor cantidad en el estudio.

35% de quienes contestaron la encuesta declararon estar casados al momento de participar.

Mormones ganan

Ranking de credos culposos.

Dentro de los resultados de este estudio se puede establecer una especie de ranking de credos que sienten más o menos culpas en cuanto al sexo. Así, según Darrel, se puede ver que “los católicos están perdiendo sus culpas, porque ellos no están practicando el catolicismo de sus padres o sus abuelos, sino una evolución y mutación religiosa que no los hace seguir al pie de la letra lo que predica el Papa”.

De manera simplificada, en el ranking los católicos aparecen en el lugar número 11 de un total de 24. ¿El top 3 de culposos? Ganan los mormones, seguidos por los testigos de Jehová y Pentecostales.

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¿Que diría Carl Jung del 2011?

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¿Se ha planteado en alguna ocasión si usted es introvertido o extrovertido? ¿Se ha sometido a pruebas de personalidad? ¿Se ha cuestionado qué se esconde en el lado más oscuro de su carácter? Agradézcaselo a Carl Jung.

El psicólogo suizo ideó una serie de tipos de personalidad. Acuñó la palabra introvertido para alguien que necesita bastante tiempo para sí mismo y extrovertido (aunque Jung lo concibió como "extravertido") para la persona que nunca se siente mejor que cuando está rodeada de gente. Tests de personalidad como los indicadores Myers-Briggs, vienen directamente de estos conceptos.

Vida de Carl Jung

  • Nació en Suiza en 1875
  • Estudió ciencia y medicina en la Universidad de Basilea, graduándose en 1900
  • Trabajo en el hospital psiquiátrico de Zurich Burgholzli
  • Conoció a Sigmun Freud en 1907. Se dice que su primera conversación duró 13 horas.
  • Declaró sus diferencias científicas con Freud en 1912 y 1913
  • El Libro Rojo, también conocido como Liver Novas, fue publicado en 2009
  • Murió el 6 de junio de 1961

El lado oscuro del carácter es aquella parte de uno mismo que normalmente está escondida, pero en ocasiones sale a la superficie y nos sorprende. ¿Por qué las personas más calmadas maldicen e insultan cuando conducen? ¿Por qué ciudadanos modelo cometen, a veces, crímenes pasionales? Jung tenía una respuesta: Todos tenemos sombras.

Fue él también quien puso a su cultura y su era "en el diván"... o más bien en una silla, pues fue el primer psicoterapeuta en sentarse en frente de sus pacientes, como si fuera un consejero. E intentó comprender las terribles energías colectivas que impulsaron los dos grandes eventos de su vida: la Primera y Segunda Guerra Mundial.

Pero, ¿qué diría Jung de nuestro estado psicológico de hoy día?

Un paso para adelante

Vería señales de progreso. Fíjese en el modo en el que cuidamos a los niños. En los últimos 50 años, las actitudes sobre la crianza de los hijos han cambiado considerablemente. Los psicólogos en general reconocen que los niños crecen mejor cuando reciben una atención dedicada de su madre u otra persona a cargo en edades tempranas.

En los últimos 50 años ha habido cambios a la hora de tratar las enfermedades mentales

En los últimos 50 años ha habido cambios a la hora de tratar las enfermedades mentales

Esto tiene mucho que ver con el trabajo de los psicoterapeutas británicos como John Bowlby. Pero la "teoría del apego" de Bowlby fue anticipada por Jung. Mientras Freud hablaba de las pasiones incestuosas en su conocido complejo de Edipo, Jung tenía un punto de vista muy diferente.

Como señala Anthony Stevens en "Jung: una muy corta introducción", fue Jung quien primero teorizó que un niño se apega a su madre porque es quien le da cariño y cuidados.

Y otro más

Algo más que Jung aplaudiría son los intentos de eliminar la discriminación de los ancianos y de cuidar a los empleados de más edad.

"Los 40 años son el mediodía de la vida, es el periodo cuando estamos en pleno poder de nuestras facultades, pero también cuando empezamos a ser conscientes de que nuestro sol personal entra a un nuevo meridiano. No podemos vivir el atardecer de la vida como si fuera un amanecer, pues lo que fue grandioso en la mañana, será insignificante en la tarde; y lo que fue verdad en la mañana, será mentira en la tarde"

Carl Jung

"El atardecer de la vida debe ser significativo por sí mismo y no puede ser simplemente un miserable apéndice de su amanecer", escribió. Para una cultura con una alta población envejecida, Jung ofrece una visión de las ventajas de hacerse mayor, viéndola como un camino de sabiduría antes que un decaimiento hacia la senilidad.

No deberíamos desesperarnos ante nuestra crisis de la mediana edad, pensó, hay que aprovecharla como una oportunidad de buscar una nueva visión y diferentes propósitos.

Por otro lado, la neurociencia moderna ha apoyado lo que Jung entendía por el inconsciente. Confirma que la inteligencia emocional, al igual que la razón, es vital a la hora de tomar decisiones.

Yendo más lejos, de la misma manera que uno no es consciente de que el corazón late o los pulmones respiran, Jung señaló que la mente inconsciente está siempre trabajando para nosotros. El desarrollo de la personalidad, pensó, tiene mucho que ver con que prestemos más atención a la manera en la que nos afecta nuestra vida interior, un proceso llamado "individuación".

Deberíamos estar en pos de una personalidad integrada. Lo que amamos de nuestra sabia abuela es su carácter equilibrado.

Y otros para atrás

Sin embargo, Jung también estaría contrariado por el camino que esta siguiendo la vida. Por ejemplo, el vivió en un periodo "lleno de imágenes apocalípticas de una destrucción universal", como observó, pensando en la Guerra Fría y la bomba nuclear.

Estos horrores particulares han cesado. Pero es chocante como tan rápidamente han sido reemplazados por otras amenazas. La más obvia es la devastación anticipada como resultado del cambio climático, pero hay otras como el llamado terrorismo y muchas más.

Parece que tenemos una fascinación con la ruina total que se extiende por encima de lo posible, probable o puramente imaginado. Fíjese como el final del mundo provee un irresistible guión en películas. O recuerde como las predicciones extasiadas del predicador cristiano evangélico Harold Camping (clic que predice el fin del mundo) se extendieron como el fuego a través de internet el mes pasado.

Teorías claves y conceptos

  • La idea de que los tipos de personalidades pueden ser introvertidos o extrovertidos
  • La teoría de los tipos psicológicos, que forman las bases de Myers-Briggs
  • La creencia de que los sueños revelan más de lo que ocultan; pionero en el análisis del campo de los sueños.
  • La existencia de la inconsciencia colectiva
  • La teoría de que ciertas imágenes e historias arquetípicas se repiten a través de la historia colectiva del ser humano.

Jung también habría notado los altos niveles de enfermedad mental en la sociedad moderna, marcados por el "boom" de los antidepresivos y otras drogas años después de su muerte. Vería que incluso los políticos y economistas están empezando a preocuparse porque a pesar de que la riqueza material de una sociedad puede crecer de forma inexorable, parece que no trae la verdadera felicidad.

Hay muchos factores que contribuyen a estas tendencias. A Jung le interesaban aquellos que eran psicológicos y razonó que, de forma consciente o inconsciente, esas tendencias se extienden, en gran parte, cuando nos desconectamos de nuestro lado espiritual.

Señaló que mientras la ciencia moderna ha dado paso a un conocimiento sin igual sobre la especie humana, también ha resultado -paradójicamente- en una concepción más estrecha de lo que significa ser un humano individual.

Esto, presumiblemente, explica por qué las terapias complementarias están floreciendo en el siglo XXI. Intentan tratar toda la persona, no solamente a la enfermedad. O explicaría por qué los estilos de vida verdes atraen a más gente, ya que intentan reconectarnos con el valor intrínseco del mundo natural.

En resumen, la vida de la psiquis es crucial. Jung creyó que está alimentada no sólo de psicología, sino también por las grandes tradiciones espirituales de nuestra cultura, con sus sutiles historias, rituales y sueños inspiradores. El agnóstico occidente se ha separado de esas fuentes.

Es como si la gente estuviera sufriendo una "pérdida del alma". Muchas veces el mundo no parece estar a favor nuestro sino en nuestra contra.

A medida que se acercaba el final de su vida, Jung reflexionó que muchas -quizá casi todas- las personas que fueron a verle no estaban mentalmente enfermas. Estaban en busca de sentido.

Es una tarea dura. "No hay consciencia sin dolor", escribió. Pero es vital: sin ello, el ser humano pierde su camino.

Mark Vernon es un filósofo y escritor, autor de "Cómo ser agnóstico".

ORGASMEANDO


12 fogonazos de bella agonía

El orgasmo ilumina el rostro y nos deja desnudos sin que podamos hacer gran cosa por disimular el momento. Dos artistas han fotografiado caras anónimas en su instante más íntimo. Y los lectores, a través de las redes sociales, han aportado sus originales y más personales definiciones.

Es un día lluvioso y gris en 1890, en Chelsea, y el ama de llaves abre la puerta de la lujosa mansión londinense para recibir al médico. Su señora está en el dormitorio, aquejada de su habitual ataque de histeria: no puede dormir, discute con su esposo, está nerviosa, tiene "fantasías eróticas" y pesadez en el abdomen. El doctor trae a su ayudante, quien carga con un artefacto de sesenta kilos, que consta de un eje, una pesada batería, brazos especiales y extremos vibratorios. Ella espera sentada como una criatura victoriana pura y virtuosa, y se tumba en el sofá. El médico aplica los electrodos a su sexo. Los gemidos de placer dan fe de que el tratamiento es fantástico, mejor aún que los masajes que el propio galeno le venía propinando con sus manos.

"Es un falso mito que el orgasmo de las mujeres sea mucho más prolongado que el de los hombres"

"La electricidad traería una revolución sexual que luego tendría su explosión en los años sesenta"

"La frecuencia de problemas cardiacos es mayor en aquellos que no disfrutan de sus relaciones sexuales"

"Las caras se iluminan, las bocas se abren, los ojos se cierran, el ceño se arruga y se aprietan los dientes"

"Los médicos pensaban que la histeria era una enfermedad nerviosa causada por el útero y que había que prestarle atención mediante masaje", dice a El País Semanal la investigadora Rachel Maines, de la Escuela de Ingeniería y Computación de la Universidad de Cornell, en Nueva York. "De esta forma, ellos provocaban en ellas el paroxismo histérico, pero no pensaban que fuera un orgasmo, sino como si tuvieras la fiebre: rompes a sudar y te sientes mejor". Maines ha investigado en su obra La tecnología del orgasmo (editorial Milrazones) el uso de los primeros vibradores. "El masaje continuaba hasta lograr que el rostro se iluminase. Los médicos creían que era el mal haciendo crisis, algo nada sexual. Con los vibradores eléctricos realizaban el masaje más rápido. Se quejaban de que si usaban las manos untadas de aceite y perfume, los masajes duraban una hora. No puedes atender a muchos pacientes de esta forma. Pero con el vibrador puedes hacer el trabajo en cuatro minutos. Y por el mismo precio".

El orgasmo humano es universal, pero la percepción del placer es cultural. Las esposas victorianas, idealizadas por el poeta inglés Coventry Patmore en El ángel del hogar, eran castas y angelicales. Los médicos tomaron entonces el poder sexual femenino, y recetaban quizá sin saberlo bien un orgasmo como medicina. Cobraban entre dos y cinco dólares -una cantidad accesible a las clases altas- para evocar un placer inalcanzable. Sus maridos, en cambio, estaban autorizados para disfrutar con prostitutas. Ellas les demandaban algo que no obtenían en la cama, en tiempos en los que se pensaba que la penetración era lo único que definía un acto sexual con una mujer. "Hoy día no sería posible convencer a una mujer de que un tratamiento así no tiene nada que ver con el sexo", dice Maines. La electricidad traería una revolución sexual -los primeros vibradores costaban el equivalente a doscientos dólares, como una casa pequeña en la época- que luego tendría su explosión en los años sesenta del pasado siglo.

El orgasmo ha sido casi siempre sinónimo de prohibición. Pero, en una breve ojeada a las culturas y la forma en la que se han enfrentado al placer, hay recomendaciones sorprendentes, dicen los investigadores Beverly Whipple y Sara Nasserzdeh en una obra conjunta con otros expertos, The orgasm answer guide (John Hopkins University Press). Martin Lutero, el fundador del protestantismo, recomendaba dos orgasmos a la semana. El Corán, uno. Zaratustra, líder religioso de Persia, uno cada nueve días. El hinduismo, entre tres y seis veces al mes. Y el Talmud rabínico, entre una vez al día y una vez por semana, dependiendo de la ocupación del hombre (si uno es marinero o mercader, o si viene a casa después del trabajo). Con una salvedad importante: las recomendaciones estaban dirigidas siempre a los hombres, no a las mujeres. En su obra, Whipple y compañía destruyen mitos que aún hoy nos rondan: como que en las mujeres el orgasmo es mucho más prolongado que en los hombres. Los estudios más recientes dicen que la media en las mujeres es de 18 segundos (en casos extremos, quizá dos minutos), y en los hombres, de 22 segundos. Y no hay consenso. Un ensayo clásico de los sexólogos Master y Johnson publicado en 1966 dice que el orgasmo femenino oscila entre tres y quince segundos, y que los orgasmos masculinos son aún más cortos.

Aparte del tiempo, ¿que tipo de sensaciones experimentan unas y otros? En otro ensayo realizado en 1976, los investigadores Ellen Vance y Nathaniel Wagner, de la Universidad de Washington, en Seattle, comprobaron que un grupo imparcial de ginecólogos y ginecólogas no distinguían el sexo de los participantes en base a la descripción de sus orgasmos.

Hay aproximadamente un millón de webs que tratan sobre el orgasmo. Un océano caótico de desinformación. Los bulos se hinchan, sobre todo por culpa de la pornografía. Por ejemplo, es falso que la longitud del pene facilite el orgasmo femenino, algo que los estudios científicos no han demostrado (aunque algunos sugieren que la circunferencia del pene sí podría ejercer alguna influencia). O que el orgasmo es una manera efectiva de quemar calorías, cuando el momento del coito supone dos o tres calorías quemadas, y el acto de hacer el amor, no más de cincuenta.

Hay, en cambio, otras asociaciones estadísticas chocantes. Parece que existe un cierto efecto protector del semen en la mujer en relación al riesgo de sufrir un cáncer de mama -un tema no aclarado-, y otro estudio, según afirma el equipo de Whipple en su obra, sugiere que cuanto mayor sea el número de compañeros sexuales de ella, menor sería ese riesgo, algo que ningún oncólogo recomendaría.

En otros casos, el riesgo de sufrir un ataque al corazón durante el coito resulta más bajo de lo que se piensa, de uno entre un millón de individuos sanos. En cualquiera de los casos, los orgasmos resultan muy saludables. En un estudio de 918 individuos de entre cuarenta y cincuenta años, presentado en una reunión de la Federación de Paternidad Americana, se hizo un seguimiento durante una década: aquellos que tenían más de ocho orgasmos mensuales tenían una probabilidad doble de estar vivos con respecto a los que solo tenían uno al mes. Y otro realizado en mujeres hospitalizadas mostró que la frecuencia de problemas cardiacos era mayor en aquellas que no disfrutaban de sus relaciones sexuales.

En pleno siglo XXI, el orgasmo sigue siendo un misterio. Los investigadores están usando los mejores escáneres para observar qué se enciende o se apaga en el cerebro de uno cuando es masturbado por su pareja. Hay una zona, llamada núcleo accumbens, en la parte más frontal del sistema límbico -el cerebro del mamífero- que se enciende en ellos y en ellas durante el coito. Las zonas productoras del miedo se apagan en esos intensos segundos.

Se dice que el orgasmo es una cuestión más cerebral que genital, pero la geografía del placer es aún un mapa tan inexplorado y misterioso como complejo. Como ejemplo, mire las imágenes de este reportaje. ¿Qué tienen en común todas las expresiones faciales, tanto de ellos como de ellas, durante el coito? En el momento más intenso, las caras se iluminan, las bocas se abren, los ojos se cierran, el ceño se arruga, se aprietan los dientes. Ellos y ellas adoptan una expresión que en muchos casos es calcada al dolor. ¿Por qué? Una expresión muy similar quedó inmortalizada en una maravillosa estatua de Santa Teresa del genio Giovanni Lorenzo Bernini llamada El éxtasis de Santa Teresa, en la que la santa entra en un trance que algunos han querido ver como un estado orgásmico. Según el equipo de Whipple, el orgasmo y el dolor están comandados por estructuras nerviosas que se superponen. Las mujeres, durante un orgasmo por estimulación de la vagina, se hacen más insensibles al dolor.

En otros casos, los médicos han comprobado que en los pacientes de dolor crónico a los que se les han bloqueado mediante fármacos ciertas rutas neuronales a lo largo de la médula espinal son incapaces de experimentar orgasmos. ¿Cómo se relacionan ambas cosas? "Los científicos no lo saben", dice Rachel Maines. "Uno de los aspectos más interesantes de la excitación sexual es que inhibe muchos de los receptores del dolor real que se apagan en cualquier parte del cuerpo". El orgasmo también es algo que ahora está bien visto, es aceptado. Incluso se nos empuja a creer, de forma equivocada, que una vida sin orgasmos nos hará infelices. La parte positiva, según esta experta, es que ahora no hay impedimentos para animar a las parejas de todas las edades a que hablen y compartan entre sí y de forma abierta su sexualidad. "Una de las partes más destructivas de la sexualidad del pasado milenio fue que se daba por supuesto que las mujeres no podían mostrar a los hombres cómo provocarles un orgasmo. Se creía que ellos nacían con ese conocimiento".