lunes, 17 de octubre de 2011

"Mañanero": ¿el mejor sexo del día?


Tener relaciones al despertar mejora la calidad de vida, ayuda a adelgazar y aumenta las sensaciones eróticas. ¿Tenés fiaca? ¿Te da vergüenza? Consejos para relajarte y gozar.

Una investigación de la Queen´s University de Belfast, en Londres, concluyó que el sexo matutino mejora la calidad de vida y el funcionamiento de los órganos del cuerpo. Para obtener los beneficios, sugieren practicarlo al menos tres veces por semana.


El estudio, publicado en la revista New Scientist, se hizo en el 2008 pero todavía anda dando vueltas en la Web. Parece que el público quiere saber: ¿conviene tener relaciones en cuanto nos despertamos?

“El sexo por la mañana tiene varias particularidades, todas a favor”, confirmó a Entremujeres el doctor Walter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo.

“El cuerpo está más descansado y, por lo tanto, mejor dispuesto para el encuentro. Durante el sueño se producen distintos procesos fisiológicos que ´limpian la mente´ de las impurezas o residuos que se generan durante el día. Las capacidades mentales están más despejadas, con más capacidad para la concentración y el registro mayor de las sensaciones eróticas y las fantasías. Además, si durante la noche se tuvieron sueños eróticos, hay más deseo”, enumera.


Los 5 beneficios

El estudio británico definió las causas por las que el “mañanero” mejora nuestra salud:

1 − Aumenta las defensas

El sexo matutino genera anticuerpos que se encargan de la función inmunológica y nos protegen frente al ataque de los microorganismos patógenos.

2− Protege el corazón

Tener sexo al despertarnos previene las enfermedades cardiovasculares, mejora la circulación sanguínea, reduce la presión y disminuye el riesgo de infarto.

3− Ayuda a bajar de peso

Quema unas 300 calorías por hora, lo que sirve para perder y mantener el peso corporal. Además, por ser un buen ejercicio, disminuye el riesgo de diabetes, fortalece los huesos, articulaciones y músculos y alivia dolores crónicos como la artritis o la migraña.

4.− Nos pone lindas

El orgasmo aumenta los niveles de estrógeno y hormonas directamente relacionados con el brillo y la suavidad de la piel. También es un aliado para la salud del pelo.

5.− Aumenta los niveles de testosterona

Al practicar sexo matutino, los hombres tienen un beneficio extra: producen más testosterona. Eso los ayuda a fortificar los huesos y prevenir la osteoporosis.


¿Te da vergüenza? ¡Liberate!

Muchas mujeres no queremos tener sexo a la mañana porque nos disgusta nuestro aspecto. Y es entendible: estamos despeinadas, sin maquillaje y… ¡Ni siquiera nos lavamos los dientes!

Pero nada debería impedir el placer. “Los olores corporales son estimulantes. Recordemos que por higiene y pudor hemos aprendido a ocultarlos, pero son un componente que remite al encuentro más animal", opina Ghedin.

Además, según el sexólogo, el mañanero permite ser menos convencional y con menos inhibiciones. No tiene que ir precedido de las clásicas pautas de "quién toma la iniciativa" o "lo hacemos cuando estemos más tranquilos". El sexo mañanero no permite excusas o pudores: gusta o no gusta.


Y a vos... ¿La fiaca o la vergüenza te limitan? ¿O te despertás lista para el placer?


domingo, 16 de octubre de 2011

DIVERTIRSE CON EL SEXO

Pareja


La escena sexual no se arma mágicamente cuando él y yo nos acostamos juntos. Se prepara mucho antes. Muchas veces empieza con una mirada, un gesto, un contacto fugaz con el cuerpo del otro. A veces, un recuerdo compartido, un perfume, una melodía que nos sugiere cosas. Algo se pone en marcha entre los dos. Y el deseo se enciende, nuestros cuerpos entran en calor. Seduzco, me dejo seducir, charlamos nos hacemos mimos y vamos armando la escena.

Pero la relación sexual no sólo se produce entre dos personas sino también en los límites de un espacio físico y de un tiempo en general breve. El apuro quizá resulte comprensible en una pareja de adolescentes, apremiados por el frenesí y la falta de experiencia, pero muchos adultos atraviesan el acto sexual con el reloj puesto.

Si queremos enriquecer nuestra sexualidad explorando todas las posibilidades que nos ofrece, debemos concederle un tiempo propio. Un tiempo para que podamos "sintonizarnos" el uno con el otro. Es el tiempo que la pareja se toma para llegar a amarse, a reconocerse, a re-encontrarse y así mantener encendido el deseo. Es tiempo dedicado a uno y es un tiempo muy necesario —como los minutos y horas de conversación o de silencio — para desplegar el ritual erótico.

Muchas veces, para que una caricia en los genitales sea tan efectiva como (teóricamente) se supone que debe ser, es preciso un tiempo previo ocupado con otras caricias que pongan esa zona, fisiológica y psicológicamente, en condiciones de recibir y responder. La expectativa también acrecienta las sensaciones. ¿Cuánto más podemos vibrar si sabemos que nuestro compañero está llegando lenta, placenteramente, hacia el lugar donde más deseamos sentir su mano?

Todos y cada uno de nosotros utiliza, para comunicarse sexualmente con los demás, un lenguaje de palabras, miradas, signos y gestos que revelan lo que sentimos, deseamos, rechazamos.

Esos códigos varían de una persona a otra y de una cultura a otra. Conductas como besarse en la boca, que a nosotros nos resultan placenteras, son consideradas antihigiénicas y desagradables en otras sociedades. También operan códigos que cada una aprendió en su ámbito de crianza, y la historia personal pesa y está presente: ¿qué significaba en mi familia estar desnudos o besarnos?

Muchas veces, los códigos aportados por los miembros de una pareja no coinciden. Nos quejamos del modo de actuar de nuestro compañero sin darnos cuenta que es esa la respuesta que él aprendió. Sin embargo, es importante tener claro que esas conductas son aprendidas y se pueden modificar, se pueden volver a aprender juntos para que nos resulten más cómodas y más gratificantes.


Lenguaje sexual, un mundo de dos

En el lenguaje del sexo es muy importante que se nos entienda. No cualquier tipo excitación da lo mismo, no cualquier estímulo nos lleva a las situaciones que queremos. Conocer y hacerle saber exactamente a mi pareja qué me gusta, qué quiero ese día, es básico para mantener un diálogo amoroso. No pongamos al otro en el papel de experto infalible que todo lo sabe y todo lo puede. Tampoco es real que nosotras no sabemos nada y por ello nos entregamos a la voluntad del otro. Nadie sabe más que yo sobre mi propio cuerpo y es justo compartir ese conocimiento abiertamente con mi compañero.

Dentro de los lenguajes sexuales, el de las palabras es quizá el que más difícil nos resulta a las mujeres porque fuimos criadas en un ambiente en el cual estaba totalmente prohibido nombrar a nuestros genitales. Como consecuencia de aquella prohibición, a muchas les resulta totalmente desagradable el lenguaje explícito de los varones, quienes desde pequeños aprenden a nombrar sus genitales.

La educación recibida por hombres y mujeres ha sido muy diferente. Nosotras estamos acostumbradas a utilizar eufemismos, y ellos a nombrar con términos directos. Es importante llegar a un lenguaje propio y personal que permita con una mirada adulta nombrar los genitales propios, los del otro y las situaciones sexuales con palabras coloquiales, no necesariamente científicas, pero que no produzcan incomodidad.

El lenguaje amoroso usado dentro de las situaciones sexuales suele adquirir distintos significados: algunas mujeres se excitan cuando les dicen frases cariñosas, a otras les excita que les hablen de la acción que está transcurriendo. Es necesario e importante que una pareja explore ese lenguaje, el lenguaje de ellos.


Ingredientes de la escena sexual: aportá lo tuyo

* Intimidad para compartir nuestras emociones de la misma manera que compartimos nuestros cuerpos y poder así sentirnos física y espiritualmente cerca de nuestro compañero.

* Honestidad para mostrar nuestros deseos y necesidades, no fingiendo lo que no sentimos.

* Sensibilidad para captar lo que a nuestro compañero le agrada y preguntarle lo que necesita.

* Confianza, como sentimiento necesario hacia el otro y hacia uno mismo para tener una buena relación sexual.

* También es clave compartir, hacerle saber al otro cuando estoy bien con él y agradecerle cuando recibo algo bueno.

* Darse tiempo, porque las relaciones rápidas pueden ser buenas una vez cada tanto, pero no sirven para formar una sexualidad entre dos personas.

* Generosidad: cuando ambos nos preocupamos por darle al otro lo que necesita las cosas son mas gratas.

* Espontaneidad para contactar con los propios sentimientos sexuales no temiendo expresarlos al tiempo que permitimos que nuestros deseos y fantasías fluyan.

* Seguridad, porque la cama es un lugar muy especial para la igualdad de derechos. Si una se siente sexual y si el vinculo y la confianza lo permiten, no evitaremos hacer el primer movimiento para acercarse.

* Creatividad para dejar que surja lo diferente.

* Experimentar, ya que el ingenio es la clave del buen sexo.

* Jugar y explorar, pues la sexualidad es para el placer, no para el sufrimiento.

* Reírse y divertirse juntos.

* Amar porque el amor es un factor muy importante en una buena relación sexual. Colorea todo con un matiz único. Cuando nos enamoramos, los encuentros sexuales nos permiten expresar lo que sentimos. Es y seguirá siendo el mejor afrodisíaco.

Lic. Diana M. Resnicoff. Psicóloga clínica. Sexóloga clínica. Autora del sitio

sábado, 15 de octubre de 2011

por favor,un orgasmito por ahí....

EL UMBRAL DEL DOLOR FEMENINO AUMENTA CON LA EXCITACIÓN

Curiosidades de las reacciones cerebrales ante el orgasmo


Curiosidades de las reacciones cerebrales ante el orgasmo

Whipple analiza las reacciones neuronales de hombres y mujeres durante el orgasmo. (Corbis)

Por mucho que nos hagamos los entendidos en lo que a relaciones íntimas se refiere, aún quedan muchos misterios por resolver alrededor de la respuesta sexual del ser humano, y eso sin entrar en las consideraciones psicológicas. La actividad fisiológica y neuronal de un cuerpo y una mente excitados son todo un campo de estudio e investigación para numerosos científicos, entre ellos, la doctora Beverly Whipple, que desvela algunos de esos misterios en una entrevista con El Confidencial.

Whipple lleva desde los años 70 estudiando la respuesta femenina al orgasmo y recientemente ha publicado el libro Orgasmo. Todo lo que quiso saber y nunca se atrevió a preguntar junto a Barry R. Komisaruk, Sara Nasserzadeh y Carlos Beyer-Flores.

A lo largo de sus más de 150 páginas los investigadores van dando respuesta a preguntas sobre las reacciones humanas a los estímulos sexuales. Algunas de esas respuestas resultan obvias pero otras son realmente sorprendentes hasta para el más ducho en las artes amatorias.

Como, por ejemplo, la que describe el ‘síndrome de las pelotas moradas’, que es el nombre que recibe el dolor testicular y escrotal que aparece tras una excitación elevada y prolongada en el tiempo que no se ve aliviada porque no se resuelve ni en orgasmo ni en eyaculación. Podría producirse, según han deducido los investigadores, por un drenaje insuficiente del flujo sanguíneo que irriga los genitales y/o a un aumento de la presión de los conductos epidídimos, a través de los cuales salen el esperma y el líquido seminal de los testículos.

Este síndrome lleva a otra cuestión poco conocida. Es posible tener un orgasmo sin eyacular y viceversa. Aunque no es lo normal, puede ocurrir por varios factores: que haya habido una cirugía previa, que el hombre tenga alguna enfermedad mental (como un trastorno obsesivo-compulsivo en el que esté excesivamente preocupado por la higiene y considere la eyaculación como algo sucio, un temor insuperable a dejar embarazada a la pareja…), por los efectos secundarios de algunos fármacos, por enfermedades neurológicas progresivas (como la esclerosis múltiple) o a causa de haber sufrido derrames cerebrales.

Esto afecta a los hombres, pero el cerebro de las mujeres también se las trae en lo que a respuesta sexual se refiere. ¿A que no sabía usted que las mujeres pueden experimentar orgasmos sin llegar a tocarse ni ser estimuladas por otra persona? Pues sí. Según explica Whipple a El Confidencial, “para algunas personas es posible experimentar orgasmos sin estimulación genital”. El pensamiento, la meditación, un ataque epiléptico, la estimulación de zonas no genitales, el parto, la defecación o el efecto de algunas drogas psicodélicas pueden llegar a producir orgasmos en mujeres especialmente sensibles. “Según nuestros experimentos en el laboratorio, la respuesta cerebral a este tipo de orgasmos es la misma que se tiene ante los orgasmos provocados por la masturbación: incremento del ritmo cardiaco, de la presión arterial, del diámetro de las pupilas y aumento del umbral del dolor”, explica la investigadora.

El umbral del dolor femenino aumenta con la excitación

Efectivamente, el umbral del dolor se amplía en las mujeres cuando están sexualmente excitadas. “Sabemos que los neuropéptidos regulan y bloquean el dolor en las pruebas que hemos realizado con animales de laboratorio, aunque necesitamos desarrollar más investigaciones”, aclara la experta. Según explica, durante el orgasmo las mujeres son la mitad de sensibles al dolor de lo que lo son habitualmente, un efecto que podría deberse al hecho de que las zonas del cerebro y de la médula espinal que controlan el dolor y el orgasmo se solapan. “Por eso creemos también que el parto sería mucho más doloroso si no se activara ese proceso, que se da cuando se dilata el cuello del útero, y se activan los mismos nervios que durante la estimulación genital”, continúa Whipple.

Lo que no consiguen llegar a confirmar los investigadores es si los orgasmos masculinos y femeninos son iguales o diferentes. “No sabemos si los orgasmos masculinos y femeninos son iguales, aunque parece ser que sí son muy similares”, puntualiza. Para abordar esta cuestión tan subjetiva, la investigadora se remonta al experimento que realizaron en 1976 los investigadores Vance y Wagner, quienes propusieron a un grupo de estudiantes universitarios que describieran por escrito sus orgasmos. Los textos, sin firma, fueron analizados por un jurado compuesto por ginecólogos, psicólogos, obstetras y estudiantes de medicina que fue incapaz de distinguir si esas sensaciones pertenecían a un hombre o a una mujer.

Independientemente de que sea masculino o femenino, el orgasmo, definitivamente, no supone un ejercicio extra para el cuerpo. Contrariamente a lo que se suele pensar de que las relaciones sexuales equivalen a una sesión de gimnasio, la realidad confirma que, por sí mismo, un orgasmo apenas quema dos o tres calorías. Y que la actividad sexual que lo acompaña (pongamos que 30 minutos en pareja) supone un consumo, más o menos, de otras 50 calorías. Por muy cansado que uno termine, no es lo mismo que salir a hacer ejercicio. Eso sí, resulta curioso el hecho de que la práctica del sexo con una pareja que no es la habitual sea energéticamente más eficiente, seguramente, por el mayor interés que se pone en ‘parecer’ mejor amante.

En cualquiera de los casos, alcanzar el orgasmo es bueno para la salud de hombres y mujeres. Tal y como han demostrado los múltiples experimentos de Whipple y sus compañeros, el orgasmo reduce el estrés, porque las células nerviosas del hipotálamo liberan oxitocina al flujo sanguíneo, lo que provoca una respuesta reducida a la ansiedad que se traduce en relajación y sensación de bienestar.

viernes, 14 de octubre de 2011

Los certificados médicos más absurdos

Por: Esther Samper

BurocraciaDesde fuera, la labor del médico suele percibirse con una visión muy romántica (en algunos casos particulares, también satánica): El galeno atiende al paciente, charla con él para deducir un diagnóstico, pide algunas pruebas si hacen falta, le pauta un tratamiento y, si es necesario, se hace un seguimiento. Así es, en teoría y en general, el día a día del médico.

Sin embargo, pocas personas fuera del ámbito sanitario se dan cuenta de que prácticamente todos los pasos anteriores van acompañados de sus correspondientes papeleos. De hecho, a no pocos les sorprenderá el siguiente dato: ¿Sabían que, de media, un 33% del tiempo del médico de cabecera en España lo dedica a la burocracia cuando usted acude a consulta?

Rellenar informes, historias clínicas, recetas, certificados, solicitudes, partes… El papeleo constante ocupa una gran parte de la rutina del médico y la tarea es aún mayor entre los médicos de atención primaria. Tanto es así, que en los últimos años se han formado varios grupos e iniciativas Antiburocracia para intentar frenar el aumento constante de los papelitos a rellenar.

miércoles, 12 de octubre de 2011

una guerra biológica


La ocupación de América,o como se llamara en aquella época por parte de los nativos aquel trozo de tierra,fue la primera guerra biológica de la humanidad.Virus y bacterias contagiaron voluntaria o involuntariamente a aquellas gentes.Luego,la espada y la cruz hicieron el resto...

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martes, 11 de octubre de 2011

QUE EPIDEMIA ,LOCOOOOOOOOOOO....

AHORA NO SABE CÓMO MANEJAR “AQUELLO”

Un anciano consigue tener una erección con el “tracatrá” del tren

Fermín Vallecas, de 75 años, se desplazaba a Lisboa en tren para visitar a sus hijos cuando, sin esperárselo, el “tracatrá” del tren le produjo la primera erección que ha tenido en más de una década. “No sabría decirlo, pero el dulce vaivén de los vagones desencadenó algo muy jodido allí abajo. Una fuerza sobrehumana ajena a toda razón que insufló vida a mis genitales”, explicó muy orgulloso a la prensa al llegar a su destino, justo antes de volver a tomar “el primer tren disponible que haya”. ”Ahora no sé muy bien cómo manejar esto”, reconoció con una sonrisa señalándose la entrepierna.

Fermín Vallecas disfrutando de su viaje en tren.

“No voy a negar que es una alegría, claro, pero cuando uno llega a mi edad se le han olvidado algunas cosas básicas. Necesito hacer algo que merezca la pena con esto que tengo entre manos. He esperado mucho tiempo y no me conformo cualquier cosa”. Según cuenta, primero sintió un leve cosquilleo que pasó a “gustirrinín” y a partir de ahí “la cosa empezó a materializarse porque, al compás del chacachá, una cosa lleva a la otra”.

Para no tentar a la suerte “y que la cosa se vaya como vino” Fermín decidió coger el primer tren donde hubiera un pasaje disponible, “a poder ser un tren que pase por un terreno pedregoso o por vías en mal estado”. Su intención es seguir viajando “indefinidamente” hasta que decida qué hacer “con el temita”. “El descuento de viajes para la tercera edad es lo mejor que me ha pasado en la vida”.

Una epidemia de gustirrinín se extiende por Europa


Clic en cada imagen para ampliar.

Fermín Vallecas podría ser, según algunos expertos, uno más de los miles de afectados por la “cadena de placer” que recorre España desde hace semanas y que empieza a extenderse por el resto de Europa. “No sabemos muy bien cómo se está extendiendo pero puede afectar a la productividad del país”, comentaba el martes pasado un portavoz del Ministerio de Sanidad. Los síntomas son “poner los ojillos en blanco, lanzar grititos ridículos y retorcer los dedos de los pies”.

Las autoridades recomiendan mantener las manos encima de la mesa en la medida de lo posible y prescindir de usar los bolsillos del pantalón. “Podías oír ‘uy, uy, uy’ mientras caminabas por la calle: ejecutivos, ancianas, madres… todo el mundo estaba ‘ay, ay’ o ‘uy, que me viene’, pero al menos la gente sonreía, eso sí”, declaraba una ciudadana ayer en un informativo.

El Gobierno de España ha informado de que son ya 123.532 las personas que han sentido “un calorsito bueno” recorriendo su cuerpo sin poder hacer nada por evitarlo. El suceso se está plasmando también en las redes sociales, donde numerosos mensajes con el “hashtag” #cadenadeplacer dan cuenta de esos instantes placenteros que vienen sufriendo los ciudadanos desde hace unos días.

COJER O NO COJER¿THAT IS THE QUESTION?


Los hombres prefieren no hablar de 'eso'

A los hombres españoles les sigue dando vergüenza acudir al médico por las disfunciones sexuales que puedan padecer. Aunque la cosa va mejorando. Antes tardaban una media de seis años en ir a consulta, y ahora, 'solo' un año y seis meses. ¿Y mientras tanto? Muchas excusas, problemas de autoestima y de pareja, cuando en la mayor parte de los casos una pastilla lo puede solucionar

KARELIA VÁZQUEZ

Y usted ¿qué quiere si tiene 70 años?". Esa fue la respuesta que encontró un hombre, llamémosle A.C. porque prefiere no ser identificado, cuando decidió consultar "su problema" con el médico de familia. El "problema" era cierta dificultad para mantener una erección.

Un problema de erección puede anticipar otro de tipo vascular

Se necesitan unos ocho meses de tratamiento para volver a lo normal

Antes del Viagra -el fármaco que revolucionó la sexualidad masculina (en cuanto a ejecución, no necesariamente en cuanto a técnica, según los expertos consultados)-, esa respuesta hubiera sido una ducha fría y el final de la historia. Ya no, ahora las expectativas son infinitas, y A.C. continuó su periplo hasta que encontró a un médico dispuesto a escucharlo.

"La disfunción eréctil es una enfermedad a cualquier edad", asegura el doctor Ignacio Martínez Salamanca, urólogo del área de Medicina Sexual del Hospital Puerta de Hierro de Madrid. Eso era lo que quería oír A.C. a sus 70 años.

Entre el primer "problema" de A.C. y la consulta con el urólogo, pasaron cuatro largos años de silencios y excusas. "Autoexplicaciones", las llama Martínez Salamanca. Todas valen, pero ninguna es cierta. Un folleto informativo de Lilly, la compañía farmacéutica que fabrica el Cialis, el fármaco más recetado para la disfunción eréctil tras el Viagra, lo ilustra muy bien. Un perro mira fijamente con ojos grandes y tristones. Y el afectado se justifica: "Será porque el perro me está mirando". Todas las excusas parecen buenas, el folleto en cuestión anima a los interesados a dejar de mirar a otro lado y a buscar respuestas más razonables.

Se esperaría que la generación pos-Viagra, aquellos hombres que cumplían 50 años en 1998 cuando la píldora azul se lanzó al mercado, tuvieran menos vergüenza para hablar de "sus cosas". Ninguna generación anterior había visto tantas imágenes ni leído y hablado tanto sobre sexo en todas partes y a todas horas.

Viagra se ha convertido en una marca tan conocida y mencionada como Coca-Cola. Sin embargo, el asunto sigue siendo difícil de abordar. "Digamos que el tabú global está superado, se habla de las disfunciones sexuales de los demás, otra cosa es cuando el problema lo tengo yo", explica Salamanca.

De seis a un año

La doctora Ana Puigvert, del Instituto de Andrología y Medicina Sexual de Barcelona, ha visto ciertos cambios en los últimos años. "Antes tardaban cinco o seis años en consultar, ahora el promedio está en un año y medio". Y mientras tanto, ¿qué hacen? "Bueno, pensar 'no pasa nada', 'estoy nervioso', 'tengo muchos problemas'. Si las cosas no mejoran, dejan de tener relaciones, y el sexo es como un músculo que si no se usa se atrofia. Un día se sorprenden porque llevan un año sin tener relaciones sexuales". Muchas veces es la pareja la que los lleva por los pelos a la consulta del médico. "Es frecuente que se cree en el otro el fantasma de la infidelidad", dice Puigvert.

En el informe Excuse (Excusas comúnmente utilizadas en disfunción eréctil), elaborado por la Asociación Española para la Salud Sexual (AESS), la Asociación Española de Andrología (AESA) y la farmacéutica Lilly, se entrevistó a 1.050 hombres y mujeres mayores de 35 años residentes en España. Según sus resultados, dos de cada diez personas creen que los hombres casi nunca rechazan tener relaciones sexuales. Las pocas veces que lo hacen culpan al cansancio físico, al alcohol y a los problemas de erección. Cinco de cada diez sospechan que muchos hombres evitan el sexo por dificultades de erección, pero prefieren emplear otras excusas. La mayoría cree que la disfunción eréctil puede ser "causa de vergüenza" o de pérdida de deseo.

Las mujeres, por su parte, piensan que la vergüenza permanece aun cuando se pide ayuda a un especialista. Pero los hombres, sobre todo los mayores de 56 años, aseguran que ese sentimiento desaparece cuando se sienten apoyados por un médico y se ven en el camino de una solución.

Los médicos llaman a la dificultad para tener una erección el "síntoma centinela". "Puede anunciar un acontecimiento coronario o una enfermedad vascular. Aunque sea por ello, los médicos deberían perder la vergüenza a preguntar: '¿Tiene usted problemas de erección?'. Es un dato fundamental", advierte Salamanca.

La ausencia de erección es evidente. El que está al otro lado de la cama lo ve, no hay manera de ocultarlo. Por eso la disfunción eréctil es el más consultado de los problemas sexuales masculinos, aunque no sea el más frecuente, según las cifras que muestran algunos estudios.

Eyaculación precoz

Por ejemplo, la eyaculación precoz afecta a uno de cada cinco hombres en algún momento de sus vidas, según las cifras del informe Eyaculación precoz, prevalencia y actitudes (PEPA, por sus siglas en inglés). Un 43% de los hombres españoles la sufren en silencio o, peor, ni siquiera saben que la padecen. Pero estas cifras no llegan a las consultas. Según la experiencia del doctor Salamanca, "el número de enfermos reales, los que piden ayuda, no pasan de 4.000; el resto no lo percibe como un problema, lleva viviendo con ello toda la vida y se ha acostumbrado, mientras que la disfunción eréctil se vive como una pérdida".

Sin embargo, la disfunción eréctil no rompe muchas parejas y la eyaculación precoz sí lo hace. "Las mujeres de estos hombres lo viven como un drama, son ellas las insatisfechas y frustradas y las que lo consideran un trastorno médico", explica Ana Puigvert. Esta especialista que preside la Asociación Española de Andrología, precisa que para diagnosticar este trastorno, "la persona debe ser incapaz de controlar la eyaculación y vivirlo con ansiedad". La consecuencia, según la doctora Puigvert, es un deterioro de la relación de pareja y una casi total ausencia de sexo.

"Es la pescadilla que se muerde la cola porque la abstinencia sexual también produce eyaculación precoz". Los que padecen disfunción eréctil van solos a la consulta; los eyaculadores precoces llegan en pareja.

Así como sobre disfunción eréctil se han vertido ríos de tinta desde que apareció en el mercado Viagra (Pfizer), seguida por Cialis (Lilly) y Levitra (Bayer/GSK), de la eyaculación precoz apenas se había hablado hasta hace un par de años, cuando llegó el primer fármaco, Priligy (Janssen Cilag). "Hasta que no hay un tratamiento específico no se habla de las enfermedades", lamenta Puigvert.

"El cerebro es el primer órgano sexual", sentencia la doctora Puig­vert para confirmar que la mayoría de los que sufren disfunciones sexuales tienen un daño psicólogico que afecta su confianza, su autoestima y su propia ejecución sexual. La doctora Puigvert lo comprobó en un estudio de disfunción eréctil en enfermos diabéticos, quienes suelen tener una causa orgánica que justifica el trastorno.

"Medimos la rigidez peneana mientras dormían y los resultados fueron normales en el 30% de los pacientes que se creían impotentes, lo que demuestra que el origen de la disfunción era psicológico". Para distinguir cuándo el enemigo está solo en la mente de los afectados debe hacerse una exploración física, una ecografía Doppler que mida el estado vascular periférico, estudios hormonales y, sobre todo, mirar con lupa la historia clínica. "Es un libro abierto", dice Puigvert.

El impacto psicológico es tan fuerte que ningún experto lo apuesta todo a un fármaco. Todos insisten en el apoyo psicológico, que refuerce la autoestima y enseñe a esperar a los hombres. "Un trastorno con cuatro años de recorrido no se resuelve de un día para otro. En nuestra cultura, la erección es la marca de la masculinidad, y un hombre derrotado necesita tiempo para recuperar la autoconfianza", señala Puigvert. Por su experiencia, el fármaco soluciona el trastorno orgánico, pero no cambia el hábito sexual. "Se necesita un promedio de ocho meses de tratamiento para que el paciente empiece a caminar solo".

De la misma manera que el efecto placebo, la ilusión de que nos hemos curado solo porque estamos tomando un fármaco es bastante alta en las disfunciones sexuales masculinas, cercana al 30%. Si el origen es psicólogico y el interesado cree que va en camino de solucionarlo, probablemente ya esté casi curado.

La crisis económica llega a la cama

La crisis económica es el otro monstruo que está acabando con el sexo. La opinión del sociólogo británico Jeffrey Weeks de que en época de incertidumbre económica se practica el sexo en posturas seguras y conservadoras, léase legionario y poco más, palidece ante la experiencia de los profesionales de la medicina sexual. "En las relaciones estables está cayendo en picado el número de encuentros sexuales. Hay mucho estrés, y la adrenalina es enemiga de la erección", describe el doctor Salamanca.

"La ansiedad es el enemigo número uno de la vida sexual. Todo lo empeora. Y ahora tenemos de sobra", afirma Puigvert. Y la actual crisis económica debe considerarse como tal. "Somos seres humanos con necesidades biológicas como comer, dormir..., y el sexo es una más", recuerda Puigvert. A nadie se le ocurriría dejar de comer hasta que pase la crisis. Pues eso.

Además de la crisis económica, los médicos constatan en sus consultas el pernicioso efecto de la pornografía online sobre la vida sexual. Muchos hombres suelen tener unas elevadísimas y poco realistas expectativas sobre su ejecución sexual. "Es muy frecuente que vengan a quejarse porque no pueden mantener tres relaciones sexuales consecutivas o porque la erección no les dura el tiempo que ellos desearían", se sorprende Salamanca. "Nunca antes hubo tantos trastornos psicológicos de la esfera sexual", señala la doctora Puigvert, que advierte de la demanda de alargamiento de pene.