jueves, 27 de octubre de 2011

"EL" HORROR

Empezaron a juzgar los crímenes cometidos en el Hospital Posadas


El Posadas. Fue inaugurado en la segunda presidencia de Perón. Durante la dictadura fue intervenido.

Dentro de ese establecimiento médico funcionó, hasta enero de 1977, El Chalet, un centro clandestino de detención.

La última dictadura sembró muerte donde había vida. El Policlínico Alejandro Posadas no fue ajeno: sufrió una intervención militar y, tiempo después, empezó a funcionar dentro de su predio un centro clandestino de detención, tortura y exterminio, conocido como El Chalet, por el que pasaron trabajadores del hospital y vecinos del barrio Carlos Gardel, de Haedo Norte. El Tribunal Oral Federal en lo Criminal (TOF) 2 comenzó este jueves a juzgar esos crímenes. En el banquillo de los acusados estarán sentados los próximos dos meses el ex presidente de facto Reynaldo Bignone, el ex brigadier Hipólito Mariani y los civiles Luis Muiña y Argentino Ríos, por la privación ilegal de la libertad de 22 personas y la aplicación de tormentos a seis de ellos.
El Hospital Posadas empezó a construirse durante la segunda presidencia de Juan Domingo Perón por iniciativa de la Fundación Eva Perón y del ministro de Salud, Ramón Carrillo. Estaba pensado como una institución dedicada para tratar afecciones pulmonares y, especialmente, los casos de tuberculosis. En 1957, durante la autodenominada “Revolución Libertadora”, se lo denominó Instituto Nacional de la Salud y su actividad quedó centrada en la investigación. “En esa época no se atendían pacientes, se atendían casos”, recuerda Gladys Cuervo, que trabajó desde el ’58 hasta el ’66 en el Posadas y se reintegró en 1973, cuando ya soplaban otros aires.
En 1972 se inauguró el Policlínico y se produjo una incorporación masiva de profesionales y trabajadores jóvenes que pasaban la mayor parte de sus días dentro de la institución. El entonces director, Carlos Ferreyra, era visto como un exponente de la dictadura lanussista. “Había un contexto autoritario, el manejo de los fondos no era adecuado. Eso incidió para que nos organizáramos”, cuenta la trabajadora social Cristina Pflüger. El 14 de junio de 1973, los trabajadores decidieron la toma del hospital y, en asamblea, eligieron a las nuevas autoridades. Los candados que durante años separaron al hospital del barrio humilde que lo rodeaba empezaron a romperse. Las puertas se abrieron y los vecinos empezaron a llegar a atenderse. Pflüger evoca la imagen del director elegido por los trabajadores, Julio Rodríguez Otero: “Se reunía en su despacho con los referentes del barrio Carlos Gardel. Allí se sentaban durante horas y hablaban de las necesidades del barrio y de cómo el hospital podía colaborar para resolverlas”.
La primavera duró poco. En 1974, irrumpió con una guardia armada el médico Arturo Pimentel y se hizo cargo de la dirección. El proyecto de un hospital abierto y no elitista se fue desvaneciendo en el aire, mientras comenzaban a sobrevolar los nubarrones de la Triple A.

La dictadura en el Posadas. El 28 de marzo de 1976 amaneció como una película de guerra para los trabajadores del Posadas. Aviones, tanques, celulares y soldados tiñeron el paisaje de verde oliva. La ocupación fue comandada por el general Bignone, por entonces delegado de la Junta Militar en el Ministerio de Bienestar Social. Como un ejército invasor, los militares tomaron todos los puestos de ingreso al policlínico. Las listas negras cambiaban a cada hora. Había gente que lograba sortear el primer retén pero después era detenida en el interior del hospital. Cerca de medio centenar de trabajadores fueron detenidos, cargados en camiones celulares sin identificación y llevados con destino incierto. Tiempo después, fueron legalizados pero debieron pasar meses en las cárceles de la dictadura.
Con la intervención de Bignone, se hizo cargo de la dirección el coronel médico Agatino Di Benedetto, que después siguió su carrera como director del Hospital Militar de Campo de Mayo. Di Benedetto no será parte en este juicio porque fue declarado insano. El 14 de abril del ’76, el coronel médico Julio Esteves lo reemplazó en la dirección. Los dos dispusieron cientos de despidos e inocularon el terror dentro de los pasillos del hospital. Justificándose en supuestos hechos de inseguridad, Esteves pidió en mayo la designación de una guardia de seguridad interna. Así llego a mediados de julio de ese año un grupo de diez hombres a los que los empleados bautizaron como “los Swat”, haciendo alusión a la serie estadounidense sobre un grupo policial de élite entrenado para resolver emergencias. Los trabajadores empezaron a convivir con los abusos de esta patota, que irrumpía en los servicios buscando supuestas armas e imponía vejatorias requisas a los empleados y a los propios pacientes.
Cerca de noviembre de ese año, la casa del director interino se convirtió en un centro clandestino de detención: El Chalet. Gladys Cuervo es una de las pocas sobrevivientes de ese horror. Era enfermera de Traumatología y antes del golpe militaba en la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE). En la mañana del 25 de noviembre del ’76 recibió una llamada de la dirección. Se apuró. Cuando estaba en la puerta, Juan Copteleza, uno de “los Swat”, la encañonó. Encapuchada fue llevada hasta otra sala del hospital. Ahí empezaron los tormentos. “Mirá que esto es la aceituna del vermouth. Lo bueno viene después”, le dijo con cinismo Copteleza, que falleció este año.
Cerca de las seis de la tarde, los parapoliciales la envolvieron en una manta y la sacaron del hospital. Dieron unas vueltas por el barrio para despistarla y después la llevaron a El Chalet. Las vejaciones, los golpes y el “submarino” duraron varios días. “Yo podría haberme muerto 20 veces por la forma en que me torturaron”, dijo a Miradas al Sur Cuervo, que pasó varios días tabicada, maniatada y encerrada en un placard de El Chalet. Durante su reclusión, la mujer fue “careada” con los médicos Jaqueline Romano, quien después fue liberada, y Jorge Roitman, que sigue desaparecido. Los represores también le nombraron a otros de sus compañeros, pero no pudo verlos.
Cuervo recuerda las visitas de hombres de la Fuerza Aérea, arma que coordinaba la represión en la zona oeste del conurbano. Fueron ellos los que en diciembre de 1976 la sacaron de El Chalet y la llevaron a una casa ubicada en el predio de la Brigada Aérea del Palomar. Recién el 22 de enero de 1977, recuperó su libertad.
Para el 12 de enero de ese año, el centro clandestino El Chalet quedó desmantelado. El mismo Hipólito Mariani, por entonces jefe de la subzona 16 del Primer Cuerpo y de la Primera Brigada Aérea de El Palomar, reconoció que fue él quien ordenó a un grupo de la Aeronáutica ir a detener a “los Swat”. Junto con los parapoliciales, el grupo de tareas de la Fuerza Aérea se llevó a los detenidos que estaban en el chalet. Pero la memoria de Mariani le falló en la indagatoria del jueves para recordar qué pasó con ellos.

El juicio. La escalera conduce hacia un pasillo lleno de imágenes: las fotos del Hospital en los años ’70, los rostros de los once trabajadores desaparecidos, los recortes de diarios que cuentan años de lucha. Jóvenes estudiantes de enfermería recorren ese camino cada día. Estudian en el chalet del hospital Posadas, el mismo que sirvió de guarida de “los Swat”. La comisión de Derechos Humanos del hospital se reúne allí y proyecta cómo llevar adelante el juicio que arrancó.
En este proceso no se juzgan todos los casos de desapariciones en el Posadas. Probablemente, quedará para otro tramo. “No se termina acá la tarea de buscar justicia por los desaparecidos del hospital”, dice en la puerta de los Tribunales de Comodoro Py el médico Carlos Apezteguía, mientras se despeja el sol de la vista, que promete tiempos mejores.

martes, 25 de octubre de 2011

- El innecesario gasto farmacéutico

PROPIEDAD INTELECTUAL SOBRE LA SALUD | Patentes y gasto farmacéutico

Hacia una salud como bien común

Cuando el conocimientomédico esmonopolizado por grupos financieros como las farmacéuticas, son posibles casos como el ‘chantaje’ sanitario realizado por Roche a Grecia. Reflexionamos sobre la propiedad intelectual en la salud y sobre el elevado gasto farmacéutico español en tiempos de graves recortes y la necesidad de alternativas libres


Txarlie Axebra / Hacktivista e investigador en bioingeniería

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Ilustración: Maria Calzadilla.

El 18 de septiembre, como ha venido sucediendo todas las semanas desde entonces, miles de personas en todo el Estado salieron en defensa de los servicios públicos y, sobre todo, en contra de los recortes en educación y sanidad. El mismo día, la farmacéutica Roche anunciaba al Gobierno griego que dejaba de servirle citostáticos (componentes de los tratamientos de quimioterapia) debido a la deuda contraída. Al tiempo, alertaban al Gobierno español de realizar la misma acción si aumentaba su deuda con la compañía. Este comunicado evidencia una cuestión imprescindible, e invisibilizada, para poder hablar de salud pública o del derecho a la sanidad universal: las leyes de propiedad intelectual mantienen un oligopolio del conocimiento médico por parte de los grandes grupos farmacéuticos.

La medicina científica ha demostrado su capacidad para aumentar la esperanza y la calidad de vida y, por esa razón, no podemos dejarla en manos de grupos financieros que puedan especular con ella. Por este motivo es necesaria una alternativa socializadora y antimonopolista, como lo ha sido el software libre en el campo de la informática. Aunque esta alternativa aún no existe, ni existe tampoco unmovimiento organizado que alce la voz contra estas injusticias, sí que nos encontramos en un momento en el que poco a poco vemos campo de experimentación y las primeras voces críticas.

GENÉRICOS Prima el derecho a la salud

La mayoría de los países han impulsado medicamentos genéricos sobre patentes que han caducado. Teniendo en cuenta que el principio activo del medicamento apenas representa el 5% de su coste, que el margen para la farmacéutica es alrededor de un 20% y otro 20% el coste de marketing, un genérico puede reducir considerablemente el coste de un fármaco. El momento más impactante en la lucha de los genéricos fue, sin duda, el protagonizado por el Gobierno brasileño en 2007, cuando suspendió unilateralmente la patente sobre el efavirenz,

uno de los antirretrovirales más usados en el tratamiento del VIH. Lula declaró que el derecho a la propiedad intelectual estaba por debajo del derecho a la salud, y por tanto, al tratarse el sida en Brasil de un caso de emergencia sanitaria, ese tratamiento era de interés público. De esta manera, podían importar Efavir, un genérico indio que costaba una tercera parte de la solución patentada por Merck con el nombre de Stocrin.

COOPERACIÓN A hombros de gigantes

Como es normal, las farmacéuticas critican el uso de genéricos porque consideran que se están aprovechando de sus costes de investigación. En su defensa alegan que sólo uno de cada 10.000 compuestos investigados se aprueba para su uso con pacientes. Por esa razón son tan importantes iniciativas como la que está desarrollando Giants’ Shoulders, una plataforma de crowdfunding [financiación colectiva] para investigación. Imaginad la posibilidad de que las micro donaciones y la cooperación entre pequeños laboratorios fueran capaces de hacer frente a las grandes empresas.

No es la primera vez que la unión de pacientes puede lograr cambios significativos contra el monopolio en los sistemas médicos. Cuando se desarrollaron sistemas de imagen médica digital, cada fabricante utilizaba su propio sistema de almacenamiento y visualización (una resonancia magnética es una imagen 3D, por lo que es necesario verla desde un ordenador). Así, una vez vendido el primer equipo, por cuestiones de compatibilidad, el hospital necesitaba comprar todo de la misma marca. Sin embargo, las agrupaciones de pacientes se plantearon una cuestión básica: las imágenes médicas eran suyas y tenían que poder llevarlas a otro médico, algo que no era posible en aquel momento. Aunque existía un estándar libre para el intercambio de imágenes médicas llamado Digital Imaging and Communication in Medicine (DICOM) desde 1988, los fabricantes se negaban a implantarlo. Fue en 1993, cuando estas agrupaciones, unidas a los colegios profesionales, comenzaron a organizarse y a demandarlo. A día de hoy es imposible encontrar un equipo que no lo cumpla y goza de tan buena salud que cada año más tipos de pruebasmédicas se almacenan siguiendo este estándar.

¿‘COPYMED’? Ciencia ciudadana

Aunque aún es pronto para hablar de un movimiento copymed (llevando los principios copyleft a la medicina), estamos ante el principio de algo que sólo puede ir en aumento. Por un lado, las presiones de las farmacéuticas a los países en crisis, donde esperamos que los políticos sepan reaccionar como lo hizo el presidente Lula, y por otro, e incluso más importante, el nuevo movimiento DIYbio. Al igual que los medialabs y hacklabs en los años ‘80 y ‘90 impulsaron el movimiento hacker, han comenzado a aparecer espacios de investigación biológica bajo la premisa del ‘hazlo tú mismo’.

Son espacios como GenSpace en Nueva York y el BOSSlab en Boston, donde la gente aprende, investiga y promueve otras formas de investigación biológica y biotecnológica. El mes pasado abrió sus puertas el TmpLab en París y no debería sorprendernos si en poco tiempo muchos centros sociales cuentan con un Biolab. Si comprendemos que no es posible el derecho a la salud si lo supeditamos a las injustas leyes de propiedad intelectual, Merck y Roche comenzarán a publicar con licencia libre, como ya hace hoy Microsoft como mayor contribuidor de líneas de código al kernel 3.0 de Linux.


Clembuterol y salud pública en México



México padece un grave problema de salud pública por culpa del uso masivo de clembuterol para engordar ganado.Pero no es único,en España es gravísimo,se calcula que el 90% de la carne en el norte del país--Galicia-País Vasco--está contaminada.

El pasado 17 de octubre, la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) señaló que durante el Mundial de Futbol Sub-17, celebrado en México entre junio y julio, 109 de 208 jugadores examinados presentaron concentraciones del anabólico. Según el jefe médico de la FIFA, Jiri Dvorak, sólo cinco equipos participantes no tuvieron integrantes que dieran positivo en las pruebas.

Apenas unos días antes, la Agencia Mundial Antidoping (AMA) había perdonado a cinco futbolistas mexicanos que dieron positivo por clembuterol en exámenes previos al inicio de la Copa Oro 2011 de la Concacaf en Estados Unidos, al entender que fueron víctimas de un problema sanitario que afecta a México.

En lugar de reconocer la realidad, las autoridades mexicanas pusieron el grito en el cielo. Desgarrándose las vestiduras, Rocio Alatorre, comisionada de Evidencia y Manejo de Riesgos, de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), rechazó los señalamientos de la FIFA y dijo que no les preocupan los informes de esa federación, porque no los conocen y no pueden comprobar su veracidad.

Lo mismo hicieron los engordadores de ganado. Álvaro Ley, presidente de la Asociación Mexicana de Engordadores de Ganado, garantizó que 97 por ciento de la carne que se consume en el país proviene del sacrificio en rastros tipo inspección federal (TIF) y municipales, que cuentan con estrictos controles de seguridad del Servicio Nacional de Sanidad Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) y la Cofepris.

Pero el problema existe y es grave. Tan es así que el secretario de Salud (Ssa), Salomón Chertorivski, reconoció que, a raíz de la revisión practicada a 50 rastros después de la denuncia de la FIFA, fueron clausurados nueve por haberse comprobado que operaban de manera irregular, usaban clembuterol y mantenían situaciones insalubres. ¡Casi 20 por ciento!

Pese a las declaraciones oficiales, los testimonios sobre el uso del fármaco en el territorio nacional son abrumadores. Apenas en junio pasado, el presidente de la Asociación de Ganaderos y Agricultores de Veracruz (Agave), Octavio Nájera García, afirmó: Yo calculo que arriba de 50 por ciento de la carne que se consume en Veracruz tiene clembuterol.

El esteroide está prohibido en la industria cárnica en México por sus efectos negativos en la salud humana. Sin embargo, se utiliza masivamente porque los engordadores de ganado tienen muchos alicientes para usarlo y el costo de hacerlo es muy bajo. No les importa violar las normas sanitarias, porque las ganancias que obtienen son altas y el riesgo limitado.

El clembuterol es un engordador artificial de ganado. Se usa para mejorar la conversión alimentaria de reses, puercos y aves, ya que aumenta la masa muscular y disminuye el tejido graso de los animales que lo consumen, al tiempo que aminora la ingesta oral. Es decir, con menor volumen de alimento los engordadores obtienen más kilos de peso corporal. La mezcla de 4.8 gramos de fármaco en una tonelada de alimento para ganado puede elevar el peso de cada res en 1.7 kilogramos diariamente.

El clembuterol permite engordar el ganado más rápidamente y con mayores ganancias. Una res, manejada correctamente y alimentada con piensos de calidad, tarda cinco meses en obtener el rendimiento óptimo. En cambio, si consume el anabolizante alcanza ese nivel en tres meses. Además, cuesta una décima parte de lo que valen otros productos químicos para engordar animales.

Muchos vendedores y distribuidores de productos cárnicos en México piden que la carne provenga de reses alimentadas con el químico o de lo contrario no la compran. Entre los consumidores se ha impuesto la moda de adquirir carne sin grasa, de cortes americanos tipo ryb eye, New York, T bone. Para atender la demanda del mercado, los productores recurren, con frecuencia, al uso del esteroide.

En los hechos, la Sagarpa no puede controlar a los engordadores porque no tiene la capacidad institucional para hacerlo ni el personal suficiente. En los rastros municipales, equipados con infraestructura muy pobre, priva la ausencia de normas. Cuando de vez en cuando se apresa a un ganadero que usa clembuterol, se le ponen multas ridículas, mucho menores que sus ganancias, y queda libre con rapidez. Además, el fármaco es vendido en el mercado negro a diestra y siniestra, por kilos o por costales.

Desde hace 20 años, pero aún más a raíz de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), la cadena de producción de la agricultura industrial en México ha estimulado el uso de clembuterol. A pesar de que nuestro país tiene grandes extensiones de territorio aptas para impulsar el pastoreo extensivo, se ha optado por desarrollar un modelo de ganadería intensiva en establos basada en la engorda con granos, antibióticos y hormonas para estimular el crecimiento.

Según José Manuel González Mota, presidente de la Comisión de Desarrollo Agropecuario del Congreso de Aguscalientes, los ganaderos que no utilizan el químico para engordar sus reses simple y sencillamente están fuera del mercado, porque si no lo hacen no logran vender su producto, y la prueba es que esa sustancia tiene unos 20 años de utilizarse en el estado.

En julio pasado, la justicia china condenó a muerte y a severas penas de cárcel, que van desde cadena perpetua a nueve años de prisión, a cinco hombres culpables de producir y vender carne de puercos engordados con clembuterol. Fueron acusados de poner en peligro la salud pública. Aunque en México el uso del esteroide está tipificado como delito, quienes se lo dan al ganado gozan de casi absoluta impunidad. Pequeña diferencia.

Las inyecciones de silicona líquida pueden provocar la muerte


Según un estudio desarrollado por un grupo de investigadores de las universidades de Nueva Orleans, Michigan y California


Las inyecciones de silicona líquida pueden provocar la muerte

El uso de silicona líquida, muy extendida en los tratamientos estéticos, aplicada mediante inyecciones en tejidos blandos como la piel o los músculos, puede llegar a provocar la muerte, según un estudio desarrollado por un grupo de investigadores estadounidenses de las universidades de Nueva Orleans, Michigan y California.

El estudio, publicado en la revista «Chest», fue presentado en la última reunión anual del American College of Chest Physicians (ACCP), celebrada en Hawai (EE.UU), donde los expertos que lo realizaron explicaron que estas inyecciones "como método de embellecimiento en cirugía plástica pueden provocar la muerte", según informa el Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC). Por este motivo, los investigadores involucrados en estos estudios han pedido que los centros informen a los futuros clientes "sobre las posibles consecuencias mortales que acarrean sus decisiones".

Dentro de la reunión de expertos se presentaron tres casos que fueron tratados con este producto, un paciente falleció y las otras dos personas fueron hospitalizadas debido a daños respiratorios y nerviosos causados, al parecer, por recibir este tipo de inyecciones. En este sentido recuerdan que los casos de efectos adversos de las inyecciones de silicona para usos cosméticos presentes en la literatura médica han aumentado significativamente, y los problemas más habituales que se presentan son neurológicos y respiratorios. No obstante, los investigadores señalan que el uso de la silicona líquida inyectable es poco habitual en la cirugía plástica aunque su uso en intervenciones quirúrgicas realizadas en condiciones ilegales está extendido.

lunes, 24 de octubre de 2011

SIEMPRE LES DUELE LA CABEZA.........

"Lo siento cariño, hoy no me apetece"

ROCIO MAYORAL. Neuropsicóloga, Orientadora Escolar, Maestra y Logopeda. Posee varios masters en Psicología y Educación. Ha trabajado como profesora de Diagnóstico en títulos propios de la Universidad Complutense de Madrid. Ha participado en numerosas investigaciones en el campo de la Neuropsicología y procesos psicológicos Básicos, en educación y desarrollo del lenguaje. En la actualidad se mantiene activa en el campo de la investigación. Además trabaja en clínica infantil y de adultos y como orientadora escolar. Imparte cursos de formación a universitarios, especialistas y a padres. Colabora de forma asidua como técnica en el ámbito periodístico, tanto en prensa como en radio y televisión."Lo siento cariño, hoy no me apetece"

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En cierto modo, todos lo sabemos. En una relación, las riendas del sexo las lleva la mujer. Ella decide si hay tema o no… Los hombres no tienen nada que decidir. A ellos sencillamente ¡siempre les apetece! Si, puede que sea demasiado generalizar, pero ¿por qué sucede? Muchos hombres se extrañan de que las mujeres opten por no hacer el amor, aunque sea esporádicamente. ¿Es un tema cultural? ¿Educativo? ¿Es tal vez un arma de mujer contra el hombre?

Múltiples teorías. Incontables horas de tertulia. Pero una vez más, la ciencia ha tratado de ayudarnos a resolver otro de los grandes ‘enigmas’ de las relaciones de pareja. Sí, la ciencia, ésa que sólo pretende entender, nunca justificar. Ojalá sepamos aprovecharlo.

Pongamos algo de luz: investigaciones muy recientes han mostrado evidencias sobre algo que todos sabíamos pero que hasta ahora no habíamos podido confirmar: que la libido de hombres y mujeres funciona de manera diferente. Así, se han logrado descifrar las causas por las que la libido femenina es tan vulnerable y la de los hombres tan fácil de activar. Y gracias a ello, hemos sabido que las diferencias en sexualidad no se explican sólo por factores psicológicos, educativos y culturales (gran aportación). Quién sabe. Quizás conociendo las causas de lo que nos separa, podamos encontrar vías para entendernos mejor.

Veámoslo más detenidamente. Los estudios han demostrado repetidamente la existencia de numerosas diferencias sexuales asociadas al género. Una de ellas se encuentra en la forma en la que ambos sexos llegan a la excitación sexual.

Sandra Leiblum, miembro de la facultad de psiquiatría R.Wood Johnson N. Jersey, demostró que las mujeres pueden sentirse atraídas físicamente por alguien sin activar necesariamente el deseo sexual (ojo a los celosos). Pero en los hombres no sucede lo mismo. Cuando sienten atracción física, generalmente lleva acompañada una gran carga de impulsos sexuales. ¿Y existe alguna explicación para que un hombre sano siempre esté dispuesto al sexo?

Pues sí. Muchas investigaciones apuntan que esto se debe a que poseen 20 veces más cantidad de testosterona que las mujeres. Esta hormona es la responsable de la activación del deseo sexual. Y lo que es un hecho es que la libido masculina se activa con mucha facilidad. A pesar de todo, algunos como el psiquiatra John Bancroft, matizan su influencia y establecen que existe una cantidad máxima a partir de la cual ya no se produce más deseo.

Ellos separan deseo y emociones

Sí hay acuerdo en un punto: su libido puede con todo. Muchos estudios consideran determinante el hecho de que el cerebro masculino desconecte con máxima eficacia la comunicación entre las áreas sexuales y las emocionales. Esto hace que cuando su deseo se activa sea capaz de aislarse de cualquier interferencia emocional ajena al acto sexual (lo dice la ciencia). Por eso, aunque un hombre atraviese un periodo de estrés, es poco probable que su libido deje de funcionar. Según esto, una vez activado su deseo podría aislarse del mundo y mantener relaciones con extraordinaria facilidad.

Sin embargo (como todos intuíamos), en la mujer todo es mucho más complejo. Gerst Holstege, catedrático de neuroanatomía de la Universidad de Groningen, ha demostrado que el deseo sexual femenino requiere una inhibición casi completa de su cerebro emocional (algo bastante complejo ya que sus áreas emocionales se encuentran muy interconectadas con el resto de áreas cerebrales. Es por eso que las emociones interfieren tanto en la vida de la mujer). Este autor ha presentado evidencias de que cualquier preocupación puede impedir su deseo sexual. Además, ha demostrado la incompatibilidad entre el estrés y el orgasmo femenino.

En otras palabras, la libido de las mujeres depende completamente de su mente y sólo si no hay interferencias emocionales podrá ser activad porque poseen estructuras neurológicas y una bioquímica que las hace altamente reactivas a nivel emocional. ¿Y sus emociones deben estar controladas para activar su libido? Casi nada.

Es verdad. Las mujeres son más complejas. Al menos en el plano sexual. Su biología es más vulnerable. La investigación confirma un origen biológico en la dificultad de muchas para estar en forma en el plano sexual. Y (por si fuera poco) existen factores psicológicos, educativos y culturales que también pueden afectar al sexo. Esto debe reafirmarnos: mujer siempre dispuesta, mujer extraordinaria. No dejar escapar.

Así que por fin una explicación. Cuántos conflictos podríamos haber evitado. Aunque ¿cómo entender algo tan complejo si además uno de los más interesados en ello es el hombre, cuya activación sexual es mucho más sencilla de activar y satisfacer? ¡Ni se lo imaginan!

La voluntad humana

Pero algo sabemos: que la biología “solo” condiciona. Por encima está la voluntad humana. Y la investigación nos ofrece pautas: tranquilidad, complicidad, buen rollo (sobre todo antes de…) Además hombres y mujeres nos necesitamos. ¿Por qué no esforzarnos? Tal vez porque sabemos que hace falta mucho amor para que compense. Y si no existe, ¿por qué complicarse?

Con mucho esfuerzo, nos estamos igualando cada vez más. Afortunadamente. Sin embargo la ciencia sigue recordándonos que biológicamente somos diferentes. Entonces, ¿por qué intentar igualarlo todo, hasta lo que no se puede? ¿No podemos disfrutar de la diferencia?

Dejo un dato para la reflexión. La multinacional farmacéutica Pfizer investigó con ahínco durante ocho años tratando de reproducir el éxito de su famosa Viagra con un medicamento similar para las mujeres. Tuvieron que desistir. Imposible encontrar la fórmula mágica.

Pobres. No contaron con lo que aquí hemos expuesto. Que la activación de la libido femenina es diferente a la del hombre. La de ellos es más básica (y por ello, seguro, más satisfactoria). Por eso con ellos tuvieron éxito… Quizás con las mujeres sólo tenían que haber experimentado con sustancias capaces de dejar la mente en blanco… Ay la ciencia. ¡Cuánto nos enseña!

domingo, 23 de octubre de 2011

"No noté influencia de Stalin en mi trabajo"

Manuel Arce. Niño de la guerra y neurorradiólogo formado en la URSS, volvió a España a mediados de la década de los sesenta

Manuel Arce, en su casa de Madrid.

Manuel Arce, en su casa de Madrid.GRACIELA DEL RÍO

Manuel Arce (Oña, Burgos, 1929) es el único especialista en Neurociencias vivo de los citados en el artículo de la Revista de Neurología. Aunque castellano, Arce vivía en Algorta (Vizcaya) con su familia cuando estalló la Guerra Civil. En 1937, fue uno de los 3.500 niños enviado a la Unión Soviética huyendo de la contienda.

Arce, que subraya el buen trato que recibieron los niños españoles, cree sin embargo que tuvieron "la mala suerte de salir de una guerra para caer en otra peor". De hecho, su hermano mayor, César, murió en el cerco de Leningrado "con muchos otros españoles". Manuel, que sufrió un accidente que hizo que le tuvieran que amputar las dos piernas en la guerra, estudió dos carreras, Magisterio y Medicina. Cuando le quedaba un año para acabar esta última, pidió la repatriación a España: "Estuve seis meses; como no había acabado la carrera, no podía hacer nada, por lo que volví a Rusia, ilegalmente".

El especialista ejerció la medicina en la Unión Soviética y en la España de Franco

Arce terminó la carrera y se especializó en neurorradiología en el Instituto de Neurocirugía Burdenko, de Moscú, donde trabajó diez años. "Aunque la influencia de Stalin se notaba hasta en la sopa, yo no la sufrí en mi práctica clínica", apunta. Confirma, eso sí, "que mandaban a un psiquiátrico a quienes querían".

El especialista no tiene más que buenas palabras sobre su estancia en la URSS, pero no tanto sobre el Partido Comunista de España en el exilio. Cuando Cuba le ofreció trabajo en la isla, fue el PCE el que le negó el permiso. "Yo no tenía vinculación con ellos", señala. Esta negativa hizo que Arce volviera a España, en 1966, aún lejos del fin del franquismo: "Llegué sin pasaporte y por las bravas, ya que diez años antes me había escapado".

Una vez en Barajas llamaron a la Dirección General de Seguridad (DGS), pero eran las nueve de la noche y no había nadie: "Tuve que dar el nombre de alguien que respondiera por mí y a mi padre se le ocurrió que llamaran al comandante Palacios, uno de los participantes en la División Azul, que me había conocido en la otra visita". Palacios respondió por él pero, tres días más tarde, le citaron en la DGS, donde su director, Comín Colomer, le abroncó por su forma de entrar en España. "Me dijo que escribiera a mis compañeros para que no me imitaran", recuerda.

En Madrid, contactó con el, a su juicio, mejor neurocirujano español, Sixto Obrador, del Hospital de La Paz. "Nada más llegar, me enseñó un aparato para neurorradiología aún embalado y me dijo que iba a trabajar con él", explica. Arce estuvo un año trabajando sin cobrar, mientras arreglaba sus papeles. Dormía en la propia clínica y allí desarrolló una exitosa carrera profesional.

"Tuvimos la mala suerte de salir de una guerra para caer en otra peor"

Este neurólogo formado en la URSS fue, curiosamente, enviado por su director a El Pardo cuando Franco enfermó. "Me mandó ir allí a hacerle una radiografía, pero tenían un aparato viejo, que no servía, y hubo que trasladarle al hospital, donde acabó muriendo", recuerda.

Desde que acabó la dictadura, Arce ha contribuido a que reciban una pensión española muchos de los niños de la guerra. Gracias a él, también, se erigirá en la primera ciudad que le acogió en la URSS, Obnisnskoye, una estatua a estos niños.


sábado, 22 de octubre de 2011

¿Sirven para algo las vitaminas?

La ciencia comienza a cuestionar los beneficios de las vitaminas


Diferentes estudios mostraron que el uso de suplementos puede aumentar el riesgo de mortalidad en mujeres y favorecer el desarrollo de cáncer de próstata en varones. En Gran Bretaña, les dieron altas dosis de antioxidantes a pacientes con problemas coronarios y no evidenciaron ninguna mejora.

PorGisele Sousa Dias


Durante las últimas cinco décadas, después de que se descubrieran propiedades antioxidantes en sustancias que tenemos y en ciertos alimentos, se instaló un modelo a seguir: si en pocas cantidades aportaban tantos beneficios, en dosis mucho más altas –posible sólo en fármacos– podían hacer maravillas. Así, era habitual que los médicos prescribieran vitaminas para tener más energía, para combatir resfríos o para abrir el apetito. Tanto, que llegó a haber una publicidad en la que una madre mandaba a su hijo a comprar naranjas y el chico volvía con un tubito de pastillas efervescentes. Pero la ciencia comenzó a poner a esa verdad absoluta en tela de juicio.

“En la década del 50 comenzó una corriente –impulsada por Linus Pauling, un premio Nóbel que vivió hasta los 93 años– que potenciaba la idea del consumo de altísimas dosis de vitaminas. Lo que ahora se está cuestionando es hasta dónde sirve tomar indiscriminadamente vitaminas en fármacos, más allá de que sean de venta libre”, explicó Silvio Shraier, ex presidente de la Sociedad Argentina de Nutrición.

El germen de la duda se disparó entre los investigadores internacionales. “Todo el mundo está un poco perdido, porque tanto las vitaminas como los antioxidantes deberían actuar contra las enfermedades, pero los datos clínicos no muestran ninguna diferencia”, dijo Toren Finkel, director del Centro de Medicina Molecular en los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.

Las razones de esas dudas están en los resultados de varios estudios: algunos mostraron evidencia en contra del uso de multivitamínicos para prevenir enfermedades. Otros, cuestionaron sus beneficios. En 2001, por ejemplo, investigadores británicos tomaron un grupo de pacientes con enfermedad de arterias coronarias y les dieron altas dosis de vitaminas antioxidantes (C, E y betacaroteno). Lo que vieron es que no les ocasionó ningún daño pero tampoco ningún beneficio.

En el último mes, además, se publicó evidencia en contra. Un estudio encontró que en los hombres que tomaban dosis altas de vitamina E aumentó un 17% el riesgo de desarrollar cáncer de próstata.

Se sabía, además, que el cáncer de pulmón en fumadores aumenta con betacaroteno. Y otra investigación había señalado que las multivitaminas en mujeres aumentan levemente el riesgo de mortalidad.

Sin embargo, los expertos locales son cautos: “Nadie pudo determinar si las personas que tomaron vitaminas tenían o no un cáncer anterior al estudio. Es muy poco probable que una vitamina sea responsable de crear un cáncer. Lo cierto es que desde que el cáncer es una célula hasta que se diagnostica pasan unos ocho años y los estudios demoran dos. En ese tiempo no se fabrica un cáncer”, explicó Schraier.

La nutricionista de la Universidad Favaloro, Mónica Katz, añadió: “Durante años, la vitamina E se consideró el antioxidante por excelencia. Se sostenía que quienes las tomaban tenían mucho menos riesgo de tener infartos. Pero lo que se vio es que el riesgo no baja demasiado. Por lo tanto, aún no existe suficiente evidencia científica para recomendar o contraindicar su uso. Lo que sí sabemos es que los argentinos consumen cada vez menos frutas y verduras, las principales fuentes naturales, y que los suplementos no deberían reemplazar a una dieta saludable, sino complementarla”.