lunes, 28 de mayo de 2012

LAS DIMENSIONES DEL CEREBRO

La diferencia entre lo que somos y lo que podemos ser

.La diferencia entre lo que somos y lo que podemos ser.
¿Impulsivo, paciente, tímido, ansioso, optimista o infeliz crónico? Estos son los siete perfiles que suelen clasificar al ser humano, y que derivan de las seis dimensiones cerebrales que todos tenemos y que nos definen. Es una de las principales aportaciones sobre el cerebro humano que Richard J. Davidson ha descubierto tras casi cuarenta años de investigación, un largo proceso que el propio autor resume de manera muy amena en El perfil emocional de tu cerebro (Destino), junto a Sharon Begley.
Dichas dimensiones son la resistencia (capacidad de recobrarse de la adversidad), la actitud (cuánto tiempo podemos mantener la energía positiva), la intuición social (pericia a la hora de captar las señales que los demás emiten), la autoconciencia, la sensibilidad al contexto (regulación de nuestras emociones) y la atención. Según Davidson, dichas dimensiones no son meras concepciones convencionales, sino propiedades del cerebro que todos tenemos y que definen nuestro carácter. Por ejemplo, el impulsivo tendría poca atención y una baja autoconciencia. El ansioso, una recuperación lenta, una actitud negativa, poca atención y una gran conciencia. Y el optimista, una mezcla de recuperación rápida con actitud positiva. En definitiva, todas las categorías que aplicamos a las personas se derivan de la combinación de dichas dimensiones.Las dimensiones cerebrales pueden alterarse a lo largo de la vida
Pero no se trata de unas categorías inamovibles que nos condicionen de por vida. La tesis principal del trabajo de Davidson es que aunque nos encontremos en alguno de los grupos antes nombrados, podemos alterar el mismo a través de diferentes mecanismos, como la meditación. Se trata de una concepción que plantea una gran pregunta. Si podemos alterar nuestra forma de ser cambiando nuestro cerebro, es probable que todos queramos tener las mismas cualidades concebidas como positivas.
¿Qué diferencia el rasgo personal que nos convierte en lo que somos de aquello que podemos mejorar?  “Esa es la gran pregunta”, responde Davidson en una entrevista exclusiva con El Confidencial. “No hay una respuesta simple, pero podría decirse que depende del papel que su carácter juegue en su vida diaria, si es de ayuda o perjudicial. Una cosa es un rasgo y otra cosa lo patológico. Cuando empezamos a pensar que tenemos un problema, es cuando debemos plantearnos que quizá debamos tomar medidas para cambiar”. Davidson añade que es la variedad de perfiles la que permite que el mundo siga funcionando, especialmente en lo que se refiere al entorno laboral. Por ejemplo, una gran intuición social puede ser útil si eres un agente del servicio secreto, pero no especialmente importante en el caso de un programador, que debe tener más atención.
Sin embargo, el psiquiatra defiende que podemos utilizar diversas prácticas para alterar nuestro cerebro: es la llamada neuroplasticidad, que defiende que podemos cambiar la forma en que nuestro cerebro se comporta a partir de un cambio en nuestra actitud y pensamientos. ¿Pero esto funciona con todo el mundo? “Las características de la neuroplasticidad son comunes a todo el mundo, a no ser que exista algún tipo de desorden. La principal diferencia es pasar de guiarnos por los estímulos de nuestro entorno a ser capaces de dirigir nuestra propia vida”.
Al alcance de todos
La posibilidad de cambio es una buena noticia para los que piensan que estamos condicionados únicamente por nuestra biología. La teoría de Davidson abre una puerta ante el fatalismo de algunas visiones, que consideran que nuestro carácter viene predeterminado de antemano y poco podemos hacer con él. “Ya sabemos que eso no es verdad, así que cualquiera que diga eso es simplemente un ignorante. Es una concepción que ha sido destruida por evidencia científica”, señala el profesor de la Universidad de Wisconsin-Madison.Existen condicionantes biológicos, pero gozan de una gran plasticidad
“Es obvio que existen unos determinados condicionantes biológicos que manejan nuestra vida, pero hemos descubierto que gozan de una gran plasticidad. Mientras revisaba la bibliografía disponible al escribir mi libro, me di cuenta de que el mero entrenamiento y la acción del medio ambiente pueden moldear la forma en que respiramos, por ejemplo. Hay muchas oportunidades para mejorar esta plasticidad del cerebro que hace cinco años no conocíamos”.
El moldeamiento de los niños
Una de las investigaciones claves en la carrera de Richard J. Davidson fue la que le llevó a descubrir que los niños cambiaban completamente su comportamiento entre los tres y los nueve años. Aquellos que se habían mostrado miedosos cuando eran pequeños, de repente eran muy extrovertidos, y viceversa: muchos de los que a los tres años hablaban sin parar, a los nueve se habían convertido en criaturas hurañas. La demostración definitiva de que nuestros perfiles no permanecen estables a lo largo del tiempo, sino que cambian incluso en nuestra edad adulta. “Es una cuestión muy importante. La forma de comportarse de los padres con sus hijos determina su futuro. Los que disfrutaban de unas cualidades concretas como ser más cariñosos, más abiertos, conseguían que los cerebros de sus hijos se moldeasen de esa forma”.
“Creo de verdad que la interacción de los padres con sus hijos cambiará dramáticamente sus cerebros”, señala Davidson cuando se le pregunta por los posibles efectos de la crisis en los niños. “Si se sienten ansiosos, los pequeños lo captarán e imitarán su comportamiento, por lo que serán así en el futuro”.
Meditando hacia la felicidad
Ha sido en la meditación donde Davidson ha encontrado la mejor herramienta para este cambio personal, al encontrar una relación directa entre dichas prácticas y el pensamiento positivo. En el año 1992, Davidson le prometió al Dalai Lama que se dedicaría a investigar de qué forma las emociones positivas pueden cambiar la vida humana. Un compromiso que llega hasta nuestros días, en los que el neurocientífico se encuentra en plena investigación acerca de qué manera la meditación puede proporcionar un alto grado de satisfacción en apenas ocho horas. Sin embargo, Davidson tuvo que enfrentarse al rechazo de la comunidad científica tras adoptar este punto de vista, al menos en un primer momento: “Cada vez está siendo más aceptado. Al principio existía una gran resistencia porque no existía un marco conceptual donde pudiese encajar. Y sin embargo, ahora sí que lo tenemos. Tenemos un conjunto de investigaciones que proporcionan una base para aceptar de qué forma funciona la meditación”.La forma de comportarse de los padres con sus hijos determina su futuro
El programa de Davidson es, a diferencia de lo que podría parecer a simple vista, totalmente ajeno a la religión y al budismo tibetano. Más bien, al contrario: la universalidad de su planteamiento le lleva a sustraer precisamente lo específicamente religioso. “Mi propósito es extraer la meditación del contexto en el que nace, eliminar todas sus implicaciones religiosas, y fijarme de qué manera funciona el cerebro humano para que esto pueda ser útil a cualquiera. Lo que quería demostrar era de qué forma este tipo de prácticas y actitudes podían funcionar fuera de un contexto religioso”.
Lo visible y lo invisible
Davidson cuenta una divertida anécdota que le ocurrió mientras estudiaba, en los años setenta. Un buen día, entró en un ascensor donde se encontraba el padre del conductismo Burrhus Frederic Skinner, y por el nerviosismo inducido por su presencia, pulsó el número equivocado. Inmediatamente, Davidson se dio cuenta de su error, y presionó el botón correcto mientras se disculpaba con un “perdón, he cambiado de opinión”. A ello, el reputado psicólogo le contestó que no era verdad: “No has cambiado de opinión, chico, has cambiado de conducta”.
Es una curiosa manera de explicitar la forma en que la psicología ha evolucionado desde los años setenta. Debido a que lo único observable era la conducta, la tradición psicológica defendía que era lo único que podía medirse. Sin embargo, Davidson irrumpió en el panorama de manera fulgurante, proponiendo otra mirada en la que la emoción y los procesos internos del cerebro tienen una importancia mayor que lo meramente externo. Davidson afirma que “afortunadamente, hoy en día, la mayor parte de estudiantes han podido salir de esa tradición y abordar otros puntos de vista”.La meditación proporciona un alto grado de satisfacción en apenas ocho horas
Cuando se le pregunta acerca de cuál es la mejor forma de hacer frente a este tipo de dificultades que le han llevado a cambiar todo un paradigma, responde que “lo que tienen que hacer es permanecer fieles a sus ideas, algo que es francamente complicado cuando todo el mundo te está diciendo que las cosas no son así. Hay que mostrar una alta resistencia, persistir y buscar la evidencia suficiente que avale tus ideas”.

domingo, 27 de mayo de 2012

acerca del bien morir

El apóstol de la muerte digna



Dopaso cambió a Freud por Osho y es pionero de los cuidados paliativos en el país.
Sociedad /  Especie de "partero al revés", desde hace dos décadas el médico Hugo Dopaso ayuda a transitar en paz los últimos días de la vida. Qué opina de la nueva ley y por qué la eutanasia sigue siendo tabú.
Por Cicco

Estamos en un noveno piso sobre Avenida La Plata, donde el teléfono suena sin parar. Allí vive un señor de 76, delgado como una vara, barba de días, mitad oscura, mitad blanca, vestido de punta a punta en negro, como tanguero. Su predilección por el negro tiene un sentido. Al que llega, el dueño de casa ofrece una caja de variedad de tés para que elija. Esto es mitad su casa y mitad su consultorio. Tiene paredes cubiertas de libros, y fotos de sus maestros, desde una toma de anciano de Fritz Perls, creador de la terapia Gestalt, a un cuadro imponente de Osho, el místico indio del tantra, el zen y la búsqueda de la libertad interior, de capucha y barba blanca, su maestro espiritual por más de diez años.

Es curioso que el teléfono suene tanto. Hugo Dopaso no es panelista de programa de chimentos. Tinelli jamás lo nombró. Pero es 9 de mayo y en la primera plana de los diarios se anuncia que, tras un debate de cuatro horas, el Congreso Nacional aprobó con 55 votos a favor –ni uno en contra- la llamada ley de muerte digna (en rigor, una modificación de la ley 26.529 que apunta a evitar el encarnizamiento terapéutico y respetar la voluntad del paciente). Y si no fuera por Dopaso, médico y psicoterapeuta, la nueva norma quizás nunca hubiese existido. Ese día lo llama para felicitarlo un pintor llamado Ignacio, a quien Dopaso acompañó durante tres meses, en la partida de su padre con cáncer de colon. Lo llama Luis, el ingeniero, al que asistió durante dos meses en el cáncer de esófago de su esposa. Lo llama Jorge, un contador, a quien apoyó hasta último momento para que su mujer, víctima de un tumor de estómago, partiera en paz.

Su lucha tardó 20 años en dar sus frutos. "Seguí la discusión en el congreso para constatar las grandes diferencias de matices entre quienes tienen la responsabilidad de legislar, y nosotros, los médicos. Es que los primeros no tienen la vivencia que tiene el médico cuando está con su paciente", cuenta en su estudio, pegado a su casa. Aquí celebra también sus talleres con la "terapia del último año", donde los grupos cierran heridas y se deciden a vivir como si no hubiera más tiempo en el calendario.

Dopaso es considerado pionero en un rubro delicado. Su trabajo, dice él, es el de un partero. Pero en lugar de sacar bebés del vientre de sus madres, saca gente fuera de la matriz del mundo. En 20 años, acompañó a cientos de pacientes en su lecho postrero. "Hay que reconocer a la muerte como lo que es: la otra cara de la vida", sentencia. Su primer libro, El buen morir, de 1994, agotó 20 mil ejemplares. Cuando anunciaba sus primeras charlas gratuitas, asistía un promedio de cinco personas. Y los médicos, cuando escuchaban hablar a un colega de la muerte, casi lo querían "excomulgar". "Los médicos me dicen: ¿por qué te dedicás a esto? ¿Cómo siendo médico te puede despertar interés el ayudar a morir a las personas? El espíritu de los médicos es dar vida, no dar muerte".

¿Y usted qué les contesta?

Que alguien tiene que hacer el trabajo.

¿Aún hoy los médicos lo cuestionan?

Son los que mayor rechazo tienen. Al comienzo, cuando daba charlas en clubes, parroquias y salones culturales, lo hacía para el público en general. La gente tiene más facilidad para acercarse a la muerte que los profesionales. En 2004 hice una charla en el Centro Cultural Recoleta, donde invitamos a los familiares de gente que había ayudado ese año a morir y vinieron 100 personas.

¿Cuál fue el momento más difícil que le tocó enfrentar con sus colegas?

Yo me mudé años atrás a Entre Ríos y llevé la idea de los cuidados paliativos. Hasta que un día vino el jefe de la sala del hospital público y me dijo: "No puede entrar más a visitar a las familias sin autorización". Y me cerraron las puertas. Desde entonces, nunca más trabajé en hospitales.

Tras abandonar el psicoanálisis y en el pico de su carrera como terapeuta gestáltico, un aluvión de muertes lo dejó pasmado. Dopaso vio morir a su madre, a su padre y a su tía. A su sobrino Gabriel, en un accidente. Y a su hermano Manuel, dos años mayor. Dopaso entró en crisis, y cambió el rumbo de su carrera. Viajó un año a la India, visitó a Osho y volvió transformado en otro hombre: un médico decidido a acompañar a enfermos terminales en su camino de partida y a despojar a la muerte de todo tabú.

Para evitar malos tratos, Dopaso encabezó durante diez años la fundación Niketana. Y hoy lidera su propio equipo de cuidados paliativos, al margen de los hospitales. "Trabajo directamente con la familia, sin intervención de instituciones. Ahí están los mayores problemas", explica.

"Hugo fue el primero en encarar de frente el tema de la muerte digna", asegura la médica Adriana Fazio, de la unidad de cuidados paliativos del Hospital de Oncología Madame Curie. Fazio atiende dos mil pacientes al año, y sigue simultáneamente a unos 200. Se formó con Dopaso como acompañante de enfermos terminales 15 años atrás. "Él ya hablaba de hacer un testamento o declaración de voluntad en vida. Y en ese momento, ya tenían valor a pesar de que no existía la ley. Hugo trabaja con un enfoque distinto al de la psicooncología tradicional. No sólo trabaja sobre afectos y familia que plantea la enfermedad. También sobre los aspectos espirituales y usa técnicas de meditación. Pero para muchos colegas, hablar de la parte religiosa o espiritual no es algo que pueden aceptar. Fue muy duro llevar adelante esta lucha".

En 1988, el neurocirujano de Río Cuarto Gustavo Berti y su esposa Alicia perdieron a su hijo Nicolás, de 18 años, en un accidente de tránsito. Y creyeron entonces que nunca serían capaces de superar el dolor infinito. Pero fundaron el grupo de ayuda mutua Renacer y encontraron sosiego y esperanzas. En 1991 la pareja viajó a Buenos Aires para crear una filial y conoció a Dopaso. "Al margen de su capacidad y de nuestro interés común en dignificar la muerte, me impactó su manera de ser suave y firme a la vez, su respeto incondicionado por el otro y su defensa del derecho individual a una vida plena de sentido", señala Berti.

Cuando Dopaso emprendió su lucha, sólo existían dos hospitales en Buenos Aires con unidades de cuidados paliativos: el Tornú y el Udaondo. Hoy más de la mitad cuenta con uno y hasta existe, desde 1994, una Asociación Argentina de Medicina y Cuidados Paliativos que actualmente preside el oncólogo Gustavo De Simone. Pero para Dopaso, aunque existen servicios en muchos hospitales que están destinados a brindar atención y alivio a enfermos terminales, "el único inconveniente es que los propios médicos [de esas instituciones] no les derivan sus pacientes".

A lo largo de su carrera, Dopaso formó a 800 profesionales en el delicado trabajo de la medicina paliativa para pacientes terminales. Dio talleres en Brasil, Chile, Uruguay y Cuba. "Ahora estoy dando un curso en la Asociación de Psicológos de Lima, en Perú", dice. Y también recibe visitantes extranjeros en sus talleres.

Hace justo un mes, Dopaso dio una charla motivacional en las jornadas TEDxBuenosAires, en el teatro San Martín, junto a figuras tales como el neurocientífico Facundo Manes, el economista Abraham Gak, el escalador Leo McLean (el primer aficionado argentino en conquistar los picos más altos de los siete continentes) y el ex tenista Martín Jaite. "Fue un riesgo total convocarlo a Dopaso porque no respondía al perfil clásico de nuestros oradores", confía Inés Sanguinetti, de la organización de TED en Buenos Aires. "En su mayoría es público de 35 años y él venía a hablar de la muerte. Pero dio vuelta todo: dijo que todos los miedos vienen de nuestro miedo a la muerte. Y que cuando uno la asume en su vida, recién entonces puede ser libre. A los jóvenes les encantó".

"Al paciente terminal, como en una obra de teatro, le cae el telón", disertó esa tarde Dopaso, ante 1.200 personas. "Nunca se vio a solas consigo mismo. Creía que era los roles que había cumplido en su vida y estaba identificado con los personajes con los que se desenvolvía en el mundo. Pero no había conocido al verdadero actor." Fue ovacionado de pie.

Dopaso trabajó en la Fundación Huésped a comienzos de los ‘90, acompañando a pacientes que morían de SIDA. Afirma que, para él, eso fue la prueba de fuego. "Morían muchísimos y eran muy jóvenes", recuerda Dopaso, un hilo de voz. "Se morían dos o tres por mes. El diagnóstico ya significaba la muerte. Lo más complicado era la situación humana: muchos eran homosexuales y no habían blanqueado la situación con sus propias familias. Entonces no querían avisar a sus padres que se estaban muriendo. Y los padres se resistían a aceptar que su hijo era homosexual y que estaba por morir. Fue tremendo".

¿Cuáles son los pros y contras de la ley de muerte digna que acaba de aprobarse en el Congreso?

Es un buen punto de partida y la práctica va a ir introduciendo las correcciones necesarias. Pero dar este paso es un hecho incuestionable. Como observaciones, podría hacer dos: por un lado, la ley no le da relieve a la medicina paliativa, que es la que hace posible que la letra sea efectiva en la práctica. Y, por otra parte, se plantea en la ley la necesidad de un escribano para la declaración de voluntad del paciente. Esto puede ser un impedimento para mucha gente. Un escribano requiere un costo que no todos tienen. Yo creo que con dos testigos debería ser suficiente.

¿A qué país deberíamos imitar en términos legislativos, en relación al tema de la muerte digna?

No creo que debamos imitar a nadie. La mejor ley es la que mejor se adapta a la idiosincrasia de cada pueblo. Pero eso no significa que sea trasladable a otros. La mejor ley será la que más fielmente refleje nuestra modalidad cultural y sensibilidad como nación. Podemos inspirarnos en ciertas cosas de Holanda, pero no tomarla como modelo.

Cuesta entender las diferencias. ¿Estas cuestiones de decisión de cuándo poner fin a la vida, no son temas universales?

Pero los matices son cruciales. En Estados Unidos, desde 1997, en el estado de Oregon está autorizado el suicidio asistido. Un paciente terminal va al médico, puede solicitar una receta de medicación letal y el médico está autorizado para dársela. El paciente vuelve a su casa y pone fin a su vida. Ahora bien, algo singular debe suceder en ese estado que acepta esas propuestas y no en otras partes de EE. UU. Si hay diferencias tan grandes en un mismo país, ¡imagine de una nación a otra!

¿Qué cambia con la ley de muerte digna?

Hasta la aprobación del Congreso, las personas que contrataban mis servicios lo hacían por confianza personal. Al no haber un marco jurídico, ellos aceptaban mi propuesta pero podían tener dudas e inseguridades. Preguntarse si la situación era correcta. Si estaban haciendo bien las cosas. Si era ético. O si contradecía sus creencias. Son temas muy delicados. Y que salga esta ley avalando nuestro trabajo es muy importante.

Hablando de su trabajo, ¿cuáles son los tres pasos fundamentales para preparar al paciente para un "buen morir"?

Primero, no ocultarle la verdad de la situación. Esto no significa contarle todo, más allá de su voluntad. Si el paciente pregunta, hay que decirle la verdad de su situación. Pero si no pregunta, puede no ser conveniente. Tal vez no sea su momento de saberlo. Lo segundo, es asegurarle que va a ser asistido y cuidado en todo momento: que no va a estar solo, y que el médico va a estar siempre a su lado para aliviar el dolor y cualquier molestia que le ocasione la enfermedad. Y lo último que es necesario transmitirle es que siempre se le va a pedir su opinión. Para que, de ese modo, el paciente tenga una participación activa en las decisiones de su vida.

¿Recuerda la primera paciente que ayudó a morir?

Sí, fue hace 18 años. Era una psicóloga. Se llamaba Nélida. Ella vivía con su madre de 84 años, que la acompañaba. Era su única hija. Nélida tenía 40 años y era enferma terminal de cáncer de mama. La hija estaba preocupada, sobre todo, porque su madre iba a quedar sola. Fueron cinco meses hasta que murió.

¿Logró que tuviera un buen morir?

Logré que Nélida pudiera comprender que su madre no iba a quedar sola. Movilizamos familiares, tíos y primos para darle tranquilidad sabiendo que su madre iba a ser cuidada cuando ella no estuviera.

¿Y su último paciente?

A mediados de febrero, la esposa de Luis, uno de los que me telefonearon para felicitarme por la ley. Su mujer logró transmitirle paz a sus hijos y a su esposo en el momento de la muerte. Asumió su situación con una actitud admirable. No sabés lo tranquila que estaba cuando se fue.

A la gente que afirma: "Yo no pienso en la muerte. Si me muero un día, listo. No necesito estar preparado", ¿qué le dice?

Le digo que Dios lo ayude. Lo mejor que uno puede hacer es tomar en consideración y reflexionar sobre su finitud. No dejar librado todo al último momento. Porque cualquier decisión con la muerte tan cerca, es muy difícil. Hay mucho miedo e inseguridad. No le aconsejo eso a nadie.

A lo largo de su carrera, descubrió datos impactantes: en Argentina, la tasa de suicidios de ancianos llega al 19,2 por cada 100.000 habitantes, la más alta de todas las edades. "Muchos ancianos se suicidan. No quieren seguir viviendo y quieren morir en sus casas, despedidos por su familia. Lo que entonces suelen hacer es rechazar la comida y el agua: saben por instinto que así van a morir en poco tiempo y sin mayores molestias. Pero su familia, los médicos y, hasta ahora, la ley, no se lo permitían".

Y sigue sin permitirla. La eutanasia "sigue siendo un tema tabú", dice Dopaso. "Y fue excluido del debate en el Congreso". En la norma queda claro, agrega, que se puede retirar la asistencia médica al final de la vida cuando se dan las condiciones, aunque no está especificado si esto incluye la alimentación e hidratación. "Lo que sí excluye es la posibilidad de la eutanasia. Este, les convenga o no a los legisladores por razones políticas, es un tema del que también hay que hablar", desafía.

¿Pensó en su propia muerte?

Por supuesto, es ineludible. Pero estoy totalmente preparado y abierto a lo que la vida me pueda deparar... incluyendo la muerte. No le tengo miedo ni aprensión. Sólo me genera, eso sí, una cierta intriga.

viernes, 25 de mayo de 2012

SORPRENDENTE AVANCE MÉDICO

Un chaval de 15 años inventa un método de detección precoz del cáncer de páncreas

La prueba es un 90% más precisa, 28 veces más barata y 1.000 veces más sensible que las actuales

El adolescente estadounidense trabaja con la Universidad Johns Hopkins

Pero no la ofrece gratis al mundo,busca un labo que le pague por la patente....así estamos.

Un adolescente estadounidense de 15 años, Jack Andraka, ha inventado una nueva forma, simple y barata, de detectar el cáncer de páncreas incipiente, según informó hoy la cadena CNN. El descubrimiento le ha valido el primer premio de la feria de ciencia e ingeniería más importante del mundo, la Intel International Science and Engineering Fair.
Andraka, del estado de Maryland, ha sido galardonado con un premio de 75.000 dólares (unos 60.000 euros) por crear este método de detección "mediante muestras de sangre y análisis de orina". La prueba ha demostrado tener un 90% más de precisión que las utilizadas hasta ahora, es 28 veces más barata y 1.000 veces más sensible.

Muchas más posibilidades de curación

"Estoy trabajando con la Universidad Johns Hopkins para mejorar la patente y además estoy empezando a ofrecer el producto a distintas empresas" para comercializarlo, explicó el joven inventor. Andraka explicó que detectar el cáncer de páncreas en una fase temprana aumenta las posibilidades de curación a casi un 100%. A las ventajas de su método se suma el hecho de que tampoco es invasivo para el organismo.
El de páncreas es la cuarta causa más común de muertes relacionadas con cáncer en el mundo. Los factores de riesgo incluyen el tabaquismo, la obesidad, el consumo elevado de carne roja y de azúcar, una dieta baja en fibra y la diabetes melitus.

EL MEJOR ERROR

La mujer, ¿un error de Dios?



Y Dios hizo al hombre a su “imagen y semejanza”, dice la mitología cristiana en la Biblia. O sea, hombre y perfecto. Adán, lo llamó. Como lo vio tan solito en la inmensa extensión del Paraíso, le sacó una costilla y se la convirtió en un ser con algunas diferencias corporales. Le dijo que era una mujer, y que Eva se llamaba.
Dios les advirtió que podrían aprovechar y disfrutar de todo, menos de la fruta prohibida. Dios sabía que Adán nunca le iba a desobedecer. Pero, a pesar de ser un dios, no imaginó que con Eva era otro cuento, porque no la hizo a su “semejanza”. Era una simple humana y, como tal, imperfecta.
Eva llegó a este mundo feliz, gozando con todo. Se divertía con los animales, y hasta con Adán cuando él se lo permitía. Curiosa, y deseosa de aprender, descubrió que su fruta no era igual a la de su compañero. Adán ni cuenta se había dado.
Y mientras reconocía a su cuerpo, sintió agradables sensaciones en su fruta. Esto la hizo reflexionar: si a ella le aportaba placer, ¿por qué ese señor canoso, barbudo, de ojos claros, de piel blanca y que escondía casi todo su cuerpo detrás de una nube, decía que era prohibida?
Lo que no podía saber Eva, es que Dios desconocía la imperfección y el placer. Y que mucho menos sabía de mujeres, porque nunca había tenido una.
Fue así como Eva, entre risas, tocaditas y besos, hizo pecar a Adán. Este no pudo aguantar la tentación de devorar esa manzana que se escondía entre las piernas de Eva. La pasaron tan bien que se sintieron en el paraíso.
Parece que Dios, a pesar de poder conocer el futuro, no sabía lo que iba a suceder. Entonces apareció “lleno de ira”, algo extremadamente extraño en un ser autodefinido como “perfecto”. Y los expulsó del Paraíso.
También los castigó. Adán tuvo que irse a trabajar, para ganarse la comida con “el sudor de la frente”. A Eva la sentenció a parir con dolor, una decisión bastante sádica.
Optimista, llena de inteligencia y con la piel viva, Eva le argumentó a Adán: esto de pecar es tan sabroso que vale la pena seguir. Por lo tanto se dedicaron a gozar, y a procrear hijos e hijas. Así, siguiendo el ejemplo de sus padres, pecando entre hermanos, el mundo se fue poblando.
El verdadero problema para las Evas empezó cuando “alguien” le contó a los Adanes que ellos eran invento directo de Dios. Fue así como los hombres se creyeron representantes de Dios ante la mujer, con derecho a decidir, mandar y castigar.
El clímax fue cuando apareció la Biblia, donde machos escribieron que las mujeres deben obediencia y servilismo a los hombres, porque Dios lo decidió desde siempre.
Para completar, a partir de las primeras páginas del Antiguo Testamento, se dice que Eva merece persecución y humillaciones por haber orientado aquel “pecado original”.
Inocencio III fue Papa de 1198 hasta el año 1216. Por su encargo, dos “ideólogos” alemanes de la Inquisición escribieron que el “harén de Satán” estaba lleno de brujas. Seguidamente, los curas asaron a miles de mujeres en leña verde, por el mismo pecado de Eva: “toda brujería proviene de la lujuria carnal, que en las mujeres es insaciable”
Durante casi siete siglos, desde el año 1234 hasta comienzos del siglo XX, los “representantes de Dios” en Roma prohibieron a las mujeres cantar en las iglesias. ¿El motivo? Eran impuras, por arrastrar con el pecado de Eva.
Un poquito antes, Honorio II, Papa entre los años 1124 y 1130, había sentenciado: “Las mujeres no deben hablar. Sus labios llevan el estigma de Eva, que perdió a los hombres”. Debe ser por eso que el Vaticano les sigue negando el derecho a dar la misa.
Honorio, quizás se guió por lo que había asegurado San Juan Crisóstomo, quien vivió entre los años 347 y 407 de nuestra era: “Cuando la primera mujer habló, provocó el pecado original”. San Jerónimo dijo que todas las mujeres “son malignas”. San Bernardo aseguró que las mujeres “silban como serpientes”. Ya San Pablo, ese Apóstol de Jesucristo que recibe tantos rezos de tantas mujeres, les había dado tres derechos: obedecer, servir y callar.
Parece que algunas Evas no se dieron por enteradas…
(*) Este es el primer texto de un libro, en creación, que contendrá una serie de historias sobre mujeres latinoamericanas.
Hernando Calvo Ospina es periodista y escritor colombiano residente en Francia. Colaborador de Le Monde Diplomatique.

jueves, 24 de mayo de 2012

PERRO NO COME PERRO Y HOMBRE COME HOMBRE

Crece comércio de cápsulas de carne humana en Ásia

A Coreia do Sul iniciou as sanções contra o negócio ilegal de cápsulas de carne humana vindos da China.  Na Ásia, a prática tem se intensificado. O governo norte-coreano encontrou 35 tentativas de contrabando de 17,450 pílulas até agosto.
Um problema diplomático está instalado entre as duas nações, já que o governo chinês vem se recusado a investigar a origem do produto. Pequim sabe que dentro dos comprimidos, há feto de bebês morto picados e secos depois de aquecidos.
Feito no noroeste da China, a finalidade do produto é aumentar a virilidade masculina. Outros acrescentam que as pílulas pode ter o efeito de curar qualquer doença.

miércoles, 23 de mayo de 2012

EL PICA PICA

Las diez picaduras de insecto más dolorosas

Una escala mide el sufrimiento causado por diferentes especies de abejas, avispas y hormigas

El dolor es subjetivo, sin embargo, el entomólogo de la Universidad de Arizona Justin O. Schmidt decidió en 1984 establecer una escala del sufrimiento causado por las picaduras de los insectos, el llamado «índice de Schmidt del dolor de las picaduras». Él mismo fue el propio paciente de su estudio.
Schimdt estableció un ranking de 78 especies de himenópteros, ordenadas según con 147 sensaciones de dolor en una medida de cero a 4. El cero es para la picadura de insecto que no es capaz de penetrar la piel. Estas son las diez más dolorosas, con las sensaciones y explicaciones del propio etnólogo:

1. Hormiga bala

Las diez picaduras de insecto más dolorosas
«Un dolor puro, intenso y brillante. Como andar sobre brasas incasdencentes con clavos oxidados de siete centímetros taladrando el tobillo». Escala: nivel 4.0+.

2. Avispa halcón tarántula

Las diez picaduras de insecto más dolorosas
«Cegador, fiero, chocantemente eléctrico. Como si un secador de pelo cayera sobre tu baño de burbujas». Escala: nivel 4.0

3. Avispa del papel

Las diez picaduras de insecto más dolorosas
«Mordaz y ardiente. Distintiva sensación amarga. Como derramar ácido hidroclórico sobre un corte causado con un papel». Escala: nivel 3.0.

4. Hormigas roja cosechadoras

Las diez picaduras de insecto más dolorosas
«Fuerte y constante. Como alguien usando un taladro para excavar en un uñero». Escala: nivel 3.0

5. Abeja de la miel

Las diez picaduras de insecto más dolorosas
«Como una cerilla que vuela y te quema la piel». Escala: nivel 2.0.

6. Avispa chaqueta amarilla

Las diez picaduras de insecto más dolorosas
«Caliente y humeante, casi irreverente. Como apagar un cigarro en la lengua». Escala: nivel 2.0

7. Avispón

Las diez picaduras de insecto más dolorosas
Concretamente la variedad «Bald-Faced Hornet» (Dolichovespula maculata). «Desbordante, ligeramente crujiente. Similar a pillarse la mano con la puerta». Escala: nivel 2.0.

8. Hormiga de la acacia

Las diez picaduras de insecto más dolorosas
«Un extraño, penetrante y elevado tipo de dolor. Como si alguien te lanzara una grapa a la mejilla». Escala: nivel 1.8.

9. Hormiga de fuego

Las diez picaduras de insecto más dolorosas
«Afilado, repentino, suavemente alarmante. Como andar sobre una alfombra de pelo largo y recibir un calambrazo». Escala: nivel 1.2.

10. Abeja

Las diez picaduras de insecto más dolorosas
«Ligero, efímero. Como arrancarse un pelo del brazo». Escala: nivel 1.0.

martes, 22 de mayo de 2012

NO TE VACUNÉS,CHÉ


Cristina está con gripe y deberá descansar dos días

 

 

Tras regresar de su visita oficial de dos días a Angola, la Presidenta Cristina Kirchner debió suspender ayer su actividad oficial debido a un cuadro gripal que la obligará a guardar reposo durante 48 horas , pese a que el 3 de mayo pasado había recibido la vacuna trivalente contra la gripe en Casa de Gobierno .
El parte de la Unidad Médica Presidencial que encabeza el doctor Luis Buonomo señaló ayer que la mandataria “ha presentado un cuadro gripal con congestión de la vía aérea superior” y que “por tal motivo se le indica tratamiento sintomático correspondiente y suspensión de actividades con reposo por 48 horas y nuevo control médico”.

 Me parece que se la quieren  cargar...