martes, 3 de julio de 2012

El medicamentazo - Eneko

MANDAMIENTO 11,NO PEGAR A NINGUN NIÑO

EL CASTIGO FÍSICO GENERA PROBLEMAS MENTALES

"No se te ocurra pegar a tus hijos, bajo ningún concepto"


"No se te ocurra pegar a tus hijos, bajo ningún concepto"
Según algunos psicólogos, el refuerzo positivo es preferible a los castigos
“Las personas que han sido castigadas físicamente tienen una probabilidad muchísimo mayor de tener problemas de salud mental”. Esta es la principal conclusión a la que ha llegado un reciente estudio que aparecerá en el número de agosto de la revista científica Pediatrics, realizado por la epidemióloga Tracie Afifi de la Universidad de Manitoba (Canadá). La investigación señala que entre el 2% y el 7% de los problemas mentales tiene su origen en los abusos físicos que los pequeños reciben durante su infancia.
La principal novedad de la investigación es que pone de relieve que el castigo físico no abusivo también causa problemas mentales a largo plazo, entre los que se cuentan los desórdenes de ansiedad, abuso de alcohol y drogas o problemas de bipolaridad. Es decir, según el estudio no sólo aquellos actos físicos que producen daño corporal o lesiones son negativos en el largo plazo, sino también aquellos considerados como no abusivos, como pueden ser los azotes. Aunque se había demostrado que el abuso físico, psicológico o sexual tenía fuertes consecuencias durante toda la vida del que los había parecido, aún no existía evidencia clara de que los castigos físicos menos duros pudiesen tener ese tipo de efectos.
“Nunca jamás debería recurrirse a ningún tipo de castigo físico”, recuerda en el estudio Afifi. “En ningún niño, a ninguna edad. Lo más importante es que los padres tengan conciencia de este hecho”. La investigadora considera que las herramientas idóneas son el refuerzo positivo y la recompensa a las buenas acciones. Es decir, en lugar de castigar lo negativo, es preferible hacer saber al niño lo que ha hecho bien con el objetivo de que lo repita en el futuro.
No todos los investigadores están de acuerdo en que todo castigo corporal es maloEl estudio fue realizado a partir de una muestra de 35.000 adultos estadounidenses, encuestados entre 2004 y 2005. De todos ellos, alrededor de 1.300 (un 5,9%) admitieron que habían sufrido un castigo físico, en forma de “golpes, empujones o bofetadas propinadas por sus mayores”. Significativamente, era este grupo el que presentaba un mayor número de problemas mentales en su edad adulta. “Este tipo de castigo se encontraba asociado con malas respuestas psicológicas de forma casi uniforme en todos los casos estudiados”, señala Tracie Afifi.
Los azotes se encuentran prohibidos en más de 30 países de todo el mundo. El pionero fue Suecia en 1979, que durante cinco años fue el único país en condenar explícitamente todo tipo de castigo corporal; hasta 1984, año en el que Finlandia se uniría a sus vecinos. Poco después, Dinamarca, Noruega y Austria también participarían en dicha iniciativa. En España, una ley de 2007 elimina todo resquicio legal para la utilización del castigo físico, aclarando que “la patria potestad se ejercerá siempre en beneficio de los hijos”.
Diferentes estudios sobre el tema han llegado a la conclusión que dicha legislación permitió alterar con el paso del tiempo las actitudes de los padres suecos hacia sus hijos. A comienzos de los años setenta, más de la mitad de la población sueca consideraba que los azotes eran positivos en la educación de sus hijos. Una década después de la aprobación de la ley, apenas un 10% se mostraba de acuerdo.
Efectos positivos
Sin embargo, no todos los investigadores se muestran de acuerdo en que todo tipo de castigo corporal es malo. Robert E. Larzelere publicó en las páginas de la propia revista Pediatrics un artículo que bajo el nombre de Una revisión de las consecuencias del uso parental del castigo físico no abusivo o tradicional mantenía que podía constituir una útil estrategia “entre los dos y los seis años”. De hecho, el propio investigador redactó una respuesta al estudio realizado en 2002 por E.T. Gershoff en el que mantenía que los niños que habían sido azotados tenían más probabilidades de convertirse a la larga en delincuentes o inadaptados sociales. Larzelere revisó los datos proporcionados por la estudiosa de la Universidad de Columbus, Ohio, para mantener que los mismos “no justifican la condena absoluta a los azotes moderados y disciplinarios”. El profesor mantiene que las consecuencias de dicha actuación no dependen del hecho en sí, sino de la manera que los padres tienen de hacer entender a sus hijos por qué han sido golpeados, y puede ser positivo como uno de los últimos recursos empleados tras el agotamiento de otras vías como el razonamiento con el niño. Es su llamado “modelo de secuencia condicional”.
Los golpes frecuentes antes de cumplir los dos años producían problemas de conductaEl profesor se ha mostrado particularmente crítico con el estudio realizado en la universidad canadiense, ya que como aseguraba en las páginas de USA Today, “no hace más que establecer una relación entre ambas cosas, pero no intenta ir más allá y averiguar qué es lo que causa realmente los problemas mentales. Más importante aún que golpear o no a tu hijo es la percepción que este tenga de por qué está recibiendo el castigo”. Una crítica semejante a la planteada a Gershoff hace una década.
Un nuevo modelo
La visión sobre el tema se ha alterado significativamente durante la última década, y cada vez existen más pruebas de los elementos negativos de este tipo de acciones. Por ejemplo, dos estudios realizados en 2004 demostraron que azotar a los niños estaba directamente vinculado con las actitudes antisociales cuando crecían. Por un lado, el realizado por Andrew Grogan-Kaylor de la Escuela de Michigan de Trabajo Social que concluía que “incluso las cantidades más mínimas de golpeo a niños pueden derivar en una probabilidad mucho mayor de que se comporten de forma asocial. Nuestro estudio proporciona información suficiente y rigurosa para defender que el castigo corporal no es una estrategia disciplinaria o apropiada”.
El mismo año, Eric P. Slade y Lawrence S. Wissow de la Facultad de Salud Pública Bloomberg de la Universidad John Hopkins se fijaron en los niños menores de 24 meses en su estudio para intentar averiguar de qué forma los azotes de sus padres influían en su integración social. Y llegaron a una conclusión semejante a la de Grogan-Kaylor: que los golpes frecuentes antes de cumplir los dos años se asociaban directamente con problemas de conducta durante la etapa escolar. Al mismo tiempo, cada vez existe más bibliografía que defiende una asociación entre los abusos físicos y la posibilidad de sufrir problemas cardiacos o mentales durante la madurez. Aunque todos los estudios parecen ponerse de acuerdo en que los abusos físicos son determinantes en estos casos, sigue existiendo un fuerte debate sobre si todo castigo físico es negativo, tan sólo lo son los más duros, o como afirma Larzelere, se encuentra en la integración del acto en un discurso educativo determinado lo que decidirá si es pertinente o no.

lunes, 2 de julio de 2012

¿DONDE ESTAS FREUD?

El dolor crónico está en el cerebro

El dolor crónico está en el cerebro

Investigadores de la Universidad de Northwestern, en Estados Unidos, han llevado a cabo un estudio longitudinal de imágenes cerebrales con el fin de realizar un seguimiento a pacientes con una lesión en la espalda y determinar por qué, ante lesiones similares, algunas terminan con dolor crónico, mientras que otras se recuperan y continúan sin dolor.

El resultado de la investigación, publicada en Nature Neuroscience, muestra que, literalmente, el dolor crónico se encuentra en la cabeza. El nuevo estudio muestra, por primera vez, que el dolor crónico aumenta la conexión entre dos secciones del cerebro -relacionados con el comportamiento emocional y motivacional. Cuanto más se comunican estas regiones, mayor será la probabilidad de que un paciente desarrolle dolor crónico. Este descubrimiento proporciona nueva información para tratar el dolor crónico, que afecta a entre millones de personas en todo el mundo.
Dolor continuo
Los investigadores fueron capaces de predecir con una precisión del 85 por ciento, al inicio del estudio, qué participantes desarrollarían dolor crónico, en función de la interacción entre la corteza frontal y el núcleo accumbens. Según A. Vania Apakarian, autor principal del artículo, y profesor de Fisiología en Northwestern, «la lesión en sí misma no es suficiente para explicar el dolor continuo; más bien este dolor crónico está relacionado con la combinación entre la lesión y el estado del cerebro. Este hallazgo, es la culminación de 10 años de investigación».
Cuanto más reacciona emocionalmente el cerebro a la lesión inicial, más probable es que el dolor persista después de que la lesión haya sanado. «Puede ser que estas secciones del cerebro estén más activas en ciertos individuos, o puede haber influencias genéticas y ambientales que predisponen a estas regiones del cerebro a interactuar a un nivel excitable», explica Apkarian.

El núcleo accumbens es un importante centro de enseñanza para el resto del cerebro a la hora de evaluar y reaccionar ante el mundo exterior, y esta región del cerebro puede utilizar la señal del dolor para enseñar al resto del cerebro a desarrollar dolor crónico. Según los expertos, ahora se podrán desarrollar nuevas terapias para el tratamiento del dolor crónico, sobre la base de este hallazgo.

LA SANIDAD EN BRASIL,QUE NO LA SALUD

 ANA MARIA COSTA, PRESIDENTA DEL CENTRO BRASILEñO DE ESTUDIOS DE SALUD (CEBES)

“La lucha por la salud está por encima de los partidos”

La problemática de la salud, la democratización de los sistemas públicos, aparece como un tema necesario en América latina. En el caso de Brasil, Costa señala que el Sistema Unico de Salud, en Brasil, no está pensado para la cantidad de brasileños que lo necesitarían.

 Por Marcela Stieben
“¡Ay, ustedes no se imaginan cómo me gusta Argentina!” confesó con una gran sonrisa la doctora Ana María Costa cuando saludó a la cronista y a la reportera gráfica de Página/12 a poco de haber arribado a nuestro país, invitada especialmente para asistir a la Pre Cumbre Social del Mercosur, que se realizó en la sede capital de la UNLaM (Universidad Nacional de La Matanza) bajo el lema “Participación, Soberanía y Salud en la región”. Las jornadas, organizadas por la cancillería argentina (Comisión de Salud Internacional), la Agrupación Raúl Lagguzzi (fundada por militantes que comparten el común origen de haber iniciado su participación política activa y orgánica en el seno de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA a comienzos de los ’80) y la Asociación de Profesionales Paraguayos en la Argentina, contaron con el auspicio del Inadi (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo); el Departamento General de Irrigación de la Provincia de Mendoza y las fundaciones Femeba y Jaime Roca. Los paneles y talleres preparados para generar el debate giraron en torno de los siguientes temas: derecho a la salud, ciudadanía, democracia y participación popular; los servicios de salud, hospital y atención primaria; salud y trabajo; salud mental y desmanicomialización; discriminación; medio ambiente y salud; uso racional del medicamento; formación y capacitación de los trabajadores de la salud y bioética y derechos humanos. La convocatoria fue muy exitosa, con la asistencia de representantes del campo de la salud de numerosos países latinoamericanos y de varias provincias argentinas. A tal punto que el aula magna de la facultad quedó chica, hubo mucha gente de pie en el acto de apertura y en los plenarios. Cafecito y medialuna en mano, cada participante intercambiaba mails, teléfonos e inquietudes con sus colegas. Antes de la apertura, la doctora Costa dialogaba con su colega Nila Heredia, coordinadora de Alames (Asociación Latinoamericana de Medicina Social) y ex ministra de Evo Morales, recién llegada de la República Plurinacional de Bolivia, y con algunos de los organizadores: Giglio Prado, el bioquímico Juan Canella, el farmacéutico Néstor Galache (que viajó desde Río Negro para asistir) y Mario Rovere (decano organizador del Departamento de Salud de la UNLaM). Página/12 dialogó con la doctora Ana María Costa en un alto del encuentro preparatorio para la Cumbre del Mercosur.
–¿Cuánto hace que usted es militante del Partido de los Trabajadores y cómo ve la salud en su país? –Yo soy militante del Partido de los Trabajadores desde su creación, al comienzo de los años ’80. Pero es importante decir que la lucha por la salud se encuentra por encima de los partidos políticos, porque en Brasil no tenemos proyectos políticos en salud en ninguno de los partidos ni de derecha ni de izquierda. Tenemos una lucha por dentro del partido y los que estamos comprometidos con la democratización de la salud no podemos limitarnos a las luchas partidarias. Necesitamos más presupuesto para la Salud, porque a pesar de ser un sistema muy adecuado y muy bien elaborado, con políticas públicas, sabemos que en la práctica no está bien, hay muchas colas para cada procedimiento de salud, los hospitales están llenos de gente esperando ser atendida, faltan medicamentos y la población necesita tener una buena salud para todos.
–Sé que usted tiene una hija que tuvo cáncer. Debe haber sido difícil atravesar ese momento. ¿Cuál fue el diagnóstico y cómo fue su tratamiento? –Sí, una de mis hijas tuvo un diagnóstico de linfoma y tuvo que hacerse un tratamiento de quimioterapia, pero a pesar de que tengo muchos amigos médicos no quise utilizarlos para atender a mi hija en la salud estatal por mis principios éticos, no quise usar los privilegios de mi condición política, social y profesional. El padre de mi hija también es médico y nos hubieran podido atender en poco tiempo, cuando la gente espera meses para atenderse. Si yo iba con mis contactos para que me atiendan antes, sentía que no estaba bien y por eso la atendí en forma privada.
–¿Qué habría pasado si la atendía con el Sistema Unico de Salud, el SUS? –Y... si entraba en el SUS, como cualquier habitante, para atenderla en la atención pública, habría tenido que esperar meses porque así está la salud hoy en Brasil, donde la gente espera meses. Para empezar un tratamiento que debería iniciarlo en el momento, tuve que atenderla a nivel privado, con un costo muy alto. Tuve que enfrentar un plan de pagos con la enfermedad de mi hija porque es muy caro pagar un tratamiento oncológico en forma privada, y eso que tuve muchos amigos que no me cobraron sus honorarios, pero igual me costó mucho dinero. Obviamente, la salud de mi hija estaba antes que todo y elegí atenderla por privado ya que en el SUS, en la salud pública, había muchísima espera y yo no podía esperar con mi hija con cáncer. Una vez que una persona ingresa en el SUS y que lo empieza, ya tiene todos los medicamentos y la salud es excelente.
–El problema es llegar a esa puerta de ingreso, ¿verdad? –¡Sí! El grave problema es que abrimos las puertas para todos y no tenemos los recursos para todos. El problema es ingresar. La espera es para entrar al SUS, porque no está previsto para la cantidad de habitantes que hay en mi país. Somos muchos habitantes. Hay que ocuparse de que el SUS esté bien financiado, no como está ahora.
–¿Qué población hay en Brasil? –Doscientos millones. Y por eso digo que el SUS es un muy buen plan, pero no alcanza para todos, porque si una persona tiene cáncer se tiene que atender hoy, no dentro de unos meses. Una vez que uno logra ingresar, lo atienden maravillosamente bien y le dan todos los medicamentos y todos los tratamientos que necesite con excelentes profesionales, pero si uno debe hacer largas colas y esperar meses a ser atendido, hay una falla profunda en la atención a la población a nivel salud. En Brasil los médicos son pocos, las enfermeras son pocas y eso hay que resolverlo. Estamos reconstruyendo recursos, estamos reconstruyendo una red, conversando con la población para conocer la calidad de atención de salud.
–En Brasil, el SUS fue creado por la Constitución brasileña de 1988 para que toda la población brasileña tuviera acceso a la atención médica pública. La Constitución garantiza la asistencia sanitaria como derecho para todos y una obligación del Estado. –En Brasil, cuando vemos las dificultades que hay con el SUS, nos preguntamos: “¿Debemos abandonar el SUS?” Y la respuesta es: “¡No, no debemos abandonar el SUS, debemos profundizarlo para que funcione bien para todos!”. Está financiado para menos personas que los que somos en Brasil, hay que modificar el presupuesto que se le otorga a la salud por año para que funcione como se debe... El Sistema Unico de Salud forma parte de los centros de salud, hospitales, incluyendo universidades, bancos de sangre, laboratorios, servicios de Vigilancia Sanitaria, Vigilancia Epidemiológica, Vigilancia Ambiental, además de las fundaciones e institutos de investigación. Hay que profundizar el SUS.
–¿Y cómo cree que se puede solucionar este problema? –Es una decisión política, hay que poner a la salud como una prioridad. Abrimos las puertas para todos, pero tenemos un problema grave con la financiación. Y eso se puede resolver ya. La salud pública necesita más presupuesto. La clase media alta y la clase alta tienen sus planes privados de salud y muchos de clase media baja buscan esos sistemas privados también, aunque les cuesta mucho pagarlo, porque consideran que lo tienen que tener para poder asegurar su salud. Nosotros tenemos que hacer que esto no sea así, que no sea un comercio la salud en mi país, por eso estamos tratando de difundir nuevos conocimientos, nuevas encuestas, haciendo campañas.
–Se suele decir que hay que ver a la salud como una inversión y no como un gasto. –¡Claro! Si uno lo entiende así le da prioridad a la salud y no la deja en último plano... La presidenta en Brasil tiene muy buenas intenciones, pero hay que lograr que toda la población se pueda atender en la salud pública y que no espere meses para un tratamiento y que haya medicamentos para todos porque es un tema grave. No está bien que la salud en tiempo y forma la tenga garantizada sólo quien la pueda pagar en el sistema privado. Se han logrado muchas cosas muy buenas en mi país, pero todo lo que es salud está muy relegado. Si uno mira lo que se logró a nivel derechos humanos, a nivel trabajo, industria y hasta en educación... tuvimos muchos avances y vemos que se alcanzaron metas muy buenas, pero en salud pública no, la salud parece que queda en último lugar. Hay un fortalecimiento en el sector privado de salud, pero lo que hay que fortalecer es la salud pública, libre y gratuita para todos y todas. Hay que cambiar el modelo de atención. Cuando el ex presidente Lula se interna, se va al sector privado; cuando la Presidenta Dilma tiene que ir al médico, se va al sector privado... Cuando tienen encuentros con médicos y corporaciones que dialogan con el gobierno, son siempre del sector privado, entonces el sector privado va creciendo más y más.
–Usted vino invitada para participar como panelista en el Encuentro preparatorio para la Cumbre Social del Mercosur. ¿Cuál es la importancia de estas jornadas? –El mundo está globalizado y nosotros tenemos problemas transnacionales. Por eso este encuentro es extremadamente importante, porque permite hacer acuerdos, generar redes entre Colombia, Bolivia, Uruguay, Argentina, Brasil, y todos los países en los que estamos luchando para lograr una salud pública para todos. En Latinoamérica venimos luchando desde hace décadas, primero contra las dictaduras, luego contra la onda neoliberal y contra las distintas discriminaciones y ahora el desafío es que logremos que los gobiernos le den a la salud pública el lugar que se merece dentro de cada país. Hay que hacer un gran cambio al respecto.
–¿Cómo ve esta realidad en Argentina? –En Argentina tienen unos cuantos planes de salud que favorecen a la población, como la Asignación Universal por Hijo, que incluye la vacunación de los niños y niñas, hay buenos planes para la embarazada y muchos otros y eso es muy bueno y en toda la región y en el mundo se reconoce este avance, pero falta mucho si nos referimos a la salud integral. En Argentina han logrado muchos avances, pero son planes focalizados. Hace falta que esos avances se den en forma integral. Hay que tener mucho cuidado porque la onda neoliberal sigue vigente en algunas áreas y eso nos lleva a tener que resistir en toda Latinoamérica para que el sector privado no siga ganando terreno en detrimento de la salud pública. En Brasil, para que Lula llegara al poder tuvimos que hacer una alianza, una composición, entre distintos sectores, pero eso no ayuda en la lucha para alcanzar las políticas sociales como Salud para Todos. Y ahora tenemos que lograr democratizar, sin distinción para nadie, sin discriminación, a la Salud Pública. El capital está arriba de todo, lamentablemente, y aunque haya muy buenas intenciones, no alcanzan.
–¿Se refiere a la medicina privada? –Sí, la medicina privada es hambrienta y quiere más capital, pero los gobiernos tienen que luchar para democratizar la salud. En términos de Salud estamos mal. No podemos permitir en ningún país latinoamericano que la medicina privada intente que se imponga un sistema como el que tienen en Estados Unidos, donde la medicina la tiene quién la paga y sólo quién la paga. Es urgente que sea una prioridad la salud para los gobiernos y eso implica financiar como corresponde los programas como el SUS. La doctora Nila Heredia, amiga mía desde hace muchos años, coordinadora de Alames (Asociación Médica Latinoamericana) y ex ministra de Evo, fue vencida por las corporaciones médicas. La lucha es muy dura. Hace falta tener coraje y decisión política para defender la salud pública de toda la población en Latinoamérica.
–Aunque parezca fuera de tema y forme parte de su vida privada, sus hijos también se han destacado en las actividades que realizan. Se lo pregunto porque me lo han comentado. –Bueno, yo estoy divorciada ya por tercera vez y en este momento no tengo pareja. Tengo sí tres hijos, dos mujeres y un varón, que ya son grandes y que son mi orgullo. Clarice Semerini Costa, que tiene 30 años y es arquitecta con posgrado en Milán, Italia. Ella es muy activa e inteligente. Le gusta mucho la danza latinoamericana, está llena de amigos, canta y toca la guitarra, pero no en forma profesional. Trabaja con proyectos de arquitectura en Brasilia. Después está mi hijo Gabriel Semerini Costa, que tiene 25 años y estudia antropología política del Oriente Medio en Francia y habla doce lenguas. Su vida es estudiar. A los 12 años yo le decía por las noches: “Por favor, hijo, vamos a dormir”, y él decía: “No, madre, déjame leer que esto está muy interesante”. Estudia antropología política de los países árabes en una maestría. Habla árabe, catalán, italiano, francés, inglés y muchos idiomas más. Es admirable cómo estudia.
–Y queda una hija. –Sí, Ligiana Semerini Costa, que tiene 34 años, es cantora con doctorado en Musicología en Italia y en Francia, donde investigó el nacimiento de la ópera en el Siglo XV y hace trabajo social con travestis. Ella conformó un grupo de teatro para ellos. Es gente que vive en situación de calle y ella sola fue buscando financiación para ayudar a los excluidos. Y tiene su vida académica también. Ella canta en óperas. Se ocupa de temas del medio ambiente y de cómo vivir bien en las ciudades. Es famosa en mi país, tiene premios, discos y da recitales. Canta unos tangos muy bellos y de Argentina admira a Adriana Varela. Hace poco Ligiana se fue con su grupo de transexuales gays, todos vestidos de basureros, para hacer un trabajo cultural y popular muy importante de integración y de lucha contra la discriminación, a favor de la igualdad de derechos para todos. Y es muy activa y es muy parecida a mí. Y con respecto a un cuarto casamiento, ¿quién sabe? Cuando una se enamora, se enamora... y no se puede gobernar sobre lo que el corazón siente... Tendría un cuarto marido sin problemas, soy una persona alegre y me gusta compartir las cosas de la vida. Ahora que tengo la oportunidad de compartir el amor como una búsqueda personal, quiero volver a vivirlo. A mis hijos los he criado para la libertad, para que hagan lo que más les gusta, para que sean felices y plenos con sus carreras.
–¿En qué ciudad vive? –En Brasilia. Es lo más cómodo para poder moverse con los ministerios. Yo tengo miles de reuniones, viajo mucho, tengo que ocuparme de muchísimos temas como presidenta del Cebes y por eso vivo en un departamento en la ciudad, aunque tengo mi casa de fin de semana en las afueras, con árboles, huerta, flores y mucho espacio. Alguna vez viví ahí, pero cuando me separé decidí irme a vivir a la ciudad porque era más práctico.

domingo, 1 de julio de 2012

TODO ES SEXO,PARA LOS HOMBRES...

El erotismo como herramienta para la superación personal

En su flamante y polémico ensayo "El capital erótico", la socióloga británica Catherine Hakim analiza la manera en que el entramado de elementos estéticos, físicos y sexuales desplegados por un individuo impacta sobre el resto de la sociedad, en el marco de una cultura que le asigna un rol central a la sexualidad.
A contramano de las descalificaciones habituales que recibe la belleza como herramienta para la superación personal, "El capital erótico" (Debate) reivindica la posibilidad de utilizar en beneficio propio este atractivo: lucir bien y tener gestos que despierten la empatía son estrategias que para la investigadora aportan un plus a la calificación intelectual y profesional.
Hakim retoma las categorías trabajadas por su colega francés Pierre Bordieu como activos de la personalidad -el capital económico, el cultural y el social- y le adiciona esta nueva variable -el capital erótico- que a diferencia de las anteriores posee un carácter subversivo en tanto puede resultar esquiva aún para las elites.
"Ningún padre rico puede garantizar que sus hijos nazcan guapos y atractivos, aunque sí invertir mucho dinero para `mejorarlos`", sostiene esta mujer egresada de la London School of Economics que desde la publicación de su obra se ha enfrentado a los embates de distintas agrupaciones feministas, disgustadas con la idea de que el sexo constituya una variable de acumulación económica equivalente al capital intelectual o financiero.
Sustentado en un análisis riguroso y una cuantiosa bibliografía que ocupa gran parte de la obra, el ensayo alienta a hombres y mujeres -en especial estas últimas- a sacar provecho del poder erótico, un "capital" que ha sido invisibilizado porque se concentra principalmente en manos femeninas.
Según Hakim los hombres –y hasta algunas mujeres influidas por el patriarcado- han tomado medidas para evitar que las mujeres aprovechen su potencial de seducción (una de las “principales ventajas” femeninas, según su mirada) bajo la insinuación de que la dimensión erótica carece de valor.
“Las mujeres deben aprender a exigir un trato más justo, tanto en la vida privada como en la pública, pero el punto de partida es que tomen conciencia y den validez al capital erótico de las mujeres, y estén dispuestas a sacar provecho del hecho social del déficit sexual masculino, del mismo modo que los hombres sacan provecho de todas sus ventajas”, esboza Hakim.
Bajo la consigna de que el atractivo físico puede abrir puertas en el mercado laboral en un mundo tan sexualizado como el actual,  la autora identifica seis elementos que integran el capital erótico -belleza, atractivo sexual, habilidades sociales, viveza, presentación en sociedad y sexualidad-, al que califica como "una obra de arte que es posible aprender”.
“Una de las claves del capital erótico es que puede ser completamente independiente del origen social, y erigirse en un vehículo de movilidad social ascendente muy rápido”, sostiene Hakim, nacida en Oriente Medio en 1948 y educada en Gran Bretaña desde los 16 años.
Para explicar las razones de la exclusión del capital erótico en los estudios sociales previos, la autora remarca el sesgo patriarcal que sufren algunas disciplinas, atravesadas por una suerte de ideología moral que impide que las mujeres aprovechen su capital erótico para lograr beneficios económicos y sociales.
En "El capital erótico", la autora también trabaja sobre lo que denomina "déficit sexual masculino", un concepto que describe cómo  los hombres demandan mucho más sexo del que reciben a todas las edades mientras que las mujeres manifiestan niveles más bajos de deseo sexual, así como de actividad, lo que provoca que ellos se sientan “casi toda la vida sexualmente frustrados”.
Para explicar esta "disparidad sexual", la ensayista evoca una escena del film "Annie Hall" (1977), de Woody Allen, en la que los dos miembros de la relación muestran sus diferentes puntos de vista acerca de la frecuencia sexual de la pareja cuando asisten  al psicólogo y responden a la pregunta sobre la frecuencia de sus encuentros sexuales.
Mientras el personaje de Allen contesta apesadumbrado que “casi nunca; tal vez tres veces por semana”, el de Hall responde -casi con enojo- que “constantemente; unas tres veces a la semana”.
Para Hakim, el deseo no sería tanto una construcción de la sociedad como algo innato en los varones que provoca frustraciones desde la adolescencia y ejerce una influencia oculta en las actitudes masculinas frente a las mujeres, no sólo en las relaciones privadas sino en la esfera pública.
La conclusión de la investigadora es que las mujeres tienen en todo el mundo más capital erótico -entre otras cosas porque le dedican mayor esfuerzo-, un atributo que adquiere valor especial en situaciones en las que se entretejen la vida pública y la privada.

¿El anuncio de condones más ingenioso?


En castellano: “Para quienes hayáis usado los condones de nuestros competidores, Feliz Día del Padre.”
Este anuncio de Durex apareció el día del Padre en Inglaterra y los EEUU (allí el Día del Padre se celebra en el tercer domingo de Junio).
No tengo idea de cómo funciona el mundo de la publicidad, pero siempre he tenido la impresión de que el mayor premio para un creativo es que le encarguen un anuncio de condones. Las posibilidades para lucir ingenio son inmensas.
Ser publicista y que te pidan un anuncio de condones es equivalente a ser delantero centro y jugar de titular la final de un Mundial. En ambos casos, se trata de meterla. Aunque sea con la puntita.

sábado, 30 de junio de 2012

¿Qué es un hombre?: intelectuales y psicoanalistas analizan la nueva virilidad

Intelectuales como Georges Vigarello, Jean-Jacques Courtine y Alain Corbin aseguran que la virilidad es un “atributo” en decadencia. La pregunta freudiana ¿qué quiere una mujer? parece haber cambiado por ¿qué es un hombre? Algunas reflexiones de psicoanalistas y del escritor francés Philippe Sollers al respecto.

POR Pablo E. Chacón

En 1998, el sociólogo Pierre Bourdieu escribió una frase lapidaria: “La virilidad, entendida como capacidad reproductiva, sexual y social pero también como aptitud para el combate y el ejercicio de la violencia es, ante todo, un peso”. Sin caer en una sociología “feminista” que elogia la empatía, la capacidad de emprendimiento y la autonomía económica y formación intelectual de las mujeres, es cierto que el peso específico de los hombres en la dirección de la cultura contemporánea ya no tambalea sino que cayó por su propio peso. Los efectos son múltiples (y siempre singulares) aunque ciertas correlaciones destacan –entre los antiguos amos– un aumento de las depresiones, poca resistencia para soportar la equivalencia o la prescindencia, así como el disparatado protagonismo que tienen en los episodios de violencia de género, cada vez más habituales, en los países industrializados y en los otros.
La psicoanalista (y codirectora de la revista Registros, cuyo último número está dedicado a los hombres), Gabriela Grinbaum, es clara: “Lo vemos, es fenoménico. Los hombres hoy corren a las mujeres del espejo para mirarse ellos. ¿Qué pasó? Cuando nos encontrábamos en el régimen del Nombre del Padre, cuando el Otro contaba con una consistencia tal que no requería de la multiplicidad de identificaciones para responder a la pregunta ¿qué es un hombre?, la cosa era más clara. Hoy los medios dictaminan líneas identificatorias. Estamos en la “hipermodernidad”, como dijo Jacques-Alain Miller tomando a (Gilles) Lipovetsky. La igualdad laboral, incluso el dominio de las mujeres en las empresas, en el mundo, las mujeres presidentas, todo eso modificó el lazo entre unos y otras. Hay algo amenazador para muchos hombres que se enfrentan con estas mujeres, “las nuevas patronas”, como las bautizó Ernesto Sinatra. Estas mujeres que intimidan a los hombres invitándolos a sus departamentos, a tener sexo... Es un rasgo de la época. En ese sentido, existe una cierta inversión: el hombre es tomado como objeto sexual. Y muchos no lo soportan”.
Carlos Gustavo Motta, psicoanalista y docente arriesga que “la época cambia. Sabemos que el significante Nombre del Padre se encuentra devaluado y eso, traducido a lo cotidiano, muestra la dificultad del hombre por insertarse en la dimensión simbólica. Hasta el superhéroe muestra sus estigmas cuando declara, como Linterna Verde, que es gay. Y en el film de Steve McQueen, ‘Shame’, el protagonista sólo confiesa sus debilidades y muestra su fuerza en la cama, hasta que se enamora y este afecto, cual kriptonita para Superman, lo vuelve impotente”.
También psicoanalista, Adriana Rubistein constata algunos “problemas” que obsesionan a los hombres contemporáneos: “Se podría hablar de una virilidad en el plano identificatorio, en donde cada época ofrece una combinación simbólico-imaginaria de los atributos masculinos. Pero no puede confundirse la virilidad sólo con eso y mucho menos confundir la virilidad con el machismo, que de hecho funciona como una impostura. Tener que demostrar que se es muy macho hace sospechar una fragilidad de la virilidad. La virilidad en un plano más real pone en juego el problema de cómo un hombre se las arregla con el otro sexo partiendo del hecho de que ‘no hay nada escrito sobre la relación sexual’, que hay un imposible, que es necesario inventar. La relación del hombre con el falo, con el objeto y con el Otro sexo permite entender las distintas soluciones que pueden encontrarse. Para acercarse a una mujer es necesario que el hombre apueste, juegue su castración, y esta época se caracteriza por un rechazo de la castración que afecta la posición viril (del hombre) y su relación con las mujeres. Pero es una época en que también hay una caída del Nombre del Padre, una pluralización y una pérdida de las referencias que hacían que la virilidad pudiera sostenerse. La virilidad, en esta perspectiva, está ligada al Nombre del Padre, y su crisis da lugar a una feminización. ¿Qué vemos? Que los hombres parecen haber perdido los sostenes imaginario-simbólicos que les aseguraban virilidad, que pierden la iniciativa frente al encuentro sexual y esperan que las mujeres lo hagan por ellos”.
Y Motta insiste: “Presenciamos el auge de lo que Lacan llamó ‘la ética del soltero’, de la que el propio Kant prescribió la exclusión de la mujer, estrategia de erradicación de lo femenino y acrecentamiento del concepto Uno (ese que atraviesa el Seminario ‘…o peor’): una mujer es Otra para un hombre. Un hombre, en su encuentro con una mujer, la pone a trabajar de lo Uno, sea por su propia soledad, ya que lo Uno no se anuda con nada de lo que parezca el Otro sexual”. El ejemplo ayuda: “Una nota en Clarín, del 24 de junio de 2012, responde en parte a este interrogante: la ola del autismo (y no de aquel que los laboratorios medicinales recomiendan medicalizar) se instala en  las llamadas Silent Sounds, fiestas silenciosas que son top en Nueva York y amenazan su aterrizaje por estas tierras ajenas a su folklore, a su música popular, a su tango. Fiestas donde cada uno tiene su auricular y baila con otro, quizás no sabiendo cuál es la armonía de su compañero. En el ambiente no se escucha música. Y por otro lado, aquello que era marginal y oprobioso ya no lo es. La homosexualidad se ha puesto a la par que la heterosexualidad: la bisexualidad se enuncia para aquellos que aún no han decidido mantener relaciones con su mismo sexo de manera franca. Las prácticas SM tienen sus boliches particulares, así como los swingers gozan de sus intercambios sin mencionar otras prácticas sexuales privadas o públicas compartidas, sectorizadas, aprobadas sólo por algunos en clubes de categoría, como muestra Kubrick en Ojos bien cerrados, basada en la novela de Arthur Schnitzler”.
Rubistein da otro paso: “En esta época, efectivamente, todos parecen ‘más libres’, cada uno goza a su manera, pero es tiempo de grandes soledades. El goce auto-erótico, el paso de un partenaire a otro, supuestamente un triunfo de la libertad, es engañoso, deja expuestos a hombres y mujeres a un goce peligroso. El matrimonio, con todos sus embrollos, da un marco de estabilización y acotamiento del goce que cuando no funciona produce angustia, propia de este momento, igual que las soledades del Uno a las que estamos expuestos”.
¿El buey solo bien se lame? No está tan claro. En Shame, Brandon, el protagonista, un puritano que no puede evitar los imperativos que lo empujan por más sexo y nada de amor, es uno de los ejemplos actuales de la “ética del soltero” que Lacan supo definir cuando habló del escritor Henri de Montherlant en 1974.
Lo explica Grinbaum: “Lacan se refirió en Televisión a la ética del soltero para referirse al goce solitario, al goce idiota de la masturbación. Es cierto que hoy es más fácil satisfacer la pulsión sin tener que pasar por el partenaire sexual. Hay una oferta cibernética a ese nivel: la cosa marcha sin demasiado esfuerzo. Y es bien cierto que el hombre se las arregla solo mucho mejor que la mujer. Se las arregla con su órgano. En la actualidad vemos más hombres solos que conviven con un zapping de relaciones esporádicas pero también están aquellos que buscan el matrimonio. Es el hombre el que retrocede. Está turbado, se feminiza, empujado por las mujeres. Pero eso no responde a la pregunta por la virilidad. La virilidad, como dice Graciela Brodsky, no es la imaginaria de la barba o la campera de cuero. La verdadera virilidad implica creer que una mujer puede revelarle algo al hombre que le es absolutamente desconocido”.
Sobre la soledad, tiene sus dudas: “Yo no estoy segura que la diversificación de la oferta sexual acentúe la soledad. La soledad de la que en general hablan las mujeres, la sufren, se quejan, la sufren en relación al amor. Esto –creo– no sólo tiene que ver con su actual devaluación, aunque el amor contemporáneo consuena con la liquidez, como dice Zygmunt Bauman. Y cuando finalmente se asoma, la rapidez con la que se va está de la mano con la velocidad de la época”.
Rubistein es más clásica: “Lacan no habla del soltero como una categoría clínica, habla de una ética del soltero encarnada por Montherlant, uno de cuyos libros se titula, justamente, Los solteros, y es de 1934. Pero él se caracterizaba por su rechazo de lo femenino. Era homosexual y pedófilo. Su alegría era no haberse casado”.
Entonces, ¿cómo entender que Lacan hable de ética?
“Bueno, frente al exilio de los sexos, frente a la no inscripción de la relación sexual, cada uno encuentra o inventa algún modo de relación o no con el Otro. El soltero decide no casarse, es una ética. Pero más allá de su estado civil, la ética del soltero es el goce del idiota, el goce masturbatorio, el predominio de un goce auto-erótico. En el seminario 17 Lacan toma la frase de (Marcel) Duchamp, ‘el soltero se hace sólo el chocolate’. Hay un rechazo de lo Otro”.
Y ¿qué diferencia puede encontrarse entre el soltero de aquella época y el de ésta?
“Quizá no haya una respuesta única. Pero es posible que entones el Nombre del Padre marcara de manera más clara ciertos caminos. Ahora, con la caída del Nombre del Padre y el predominio del Uno, del Uno solo, se alienta el autoerotismo. Y muchos hombres disfrutan del goce fálico eludiendo la relación amorosa, que requiere un paso al cuerpo del Otro que el goce auto-erótico rechaza. Las adicciones están en la misma dirección: eludir el encuentro con el otro sexo. Pero el tema no es unívoco, las posiciones entre los sexos presentan singularidades. No conviene generalizar sino  localizar la singularidad, la modalidad de goce”.
“Es cierto”, dice Motta, “el psicoanálisis tiene una respuesta singular, y la época actual la escabulle por falta de tiempo, de dinero, excusas que como señala Freud son mojigaterías que implican alejarse del compromiso con la palabra y que pueden neutralizar la percepción de la manera que cada uno es afectado por la soledad. En el horizonte se encuentra el interrogante: algo que es un embrollo pero que encierra la angustia de no saber hacer”.
Debora Rabinovich, codirectora, con Grinbaum, de Registros, dice no saber si la virilidad, pero “sí que los hombres han entrado en una época en la que parecen tomados por los semblantes femeninos”; y también que “el matrimonio fundado en el amor es un derecho que la época ha otorgado, y esto se extiende a la diversificación de parejas posibles, tanto hetero como homosexuales”. Pero siempre hay un pero: “Ni esta posibilidad, ni las múltiples ofertas sexuales, pueden suplir el agujero que existe por estructura, aquello que Lacan nombró diciendo ‘no hay relación sexual’”.
Philippe Sollers es ese escritor que parece saberlo casi todo de las mujeres. Así se llama uno de sus libros, Mujeres. Y desde hace años sostiene que el mundo está en manos femeninas. “Yo escribo Les zóms… no quiere decir nada, porque hay de todos los tipos, en cada continente. Es una abstracción, no podemos hablar de los hombres en general. Hay que hablar de tal o cual hombre en particular. Y no es necesario abundar. Para ser preciso, el tema de la sexualidad masculina no anda bien. Esto es porque ha sido despojada de su función reproductora, al menos en los países occidentales desarrollados. Despojada por la técnica. En ese sentido, las mujeres fueron despojadas de otra forma, pero todavía conservan el privilegio del embarazo. Nos estamos acercando al útero artificial. Si se está en el mundo occidental, el privilegio de ser el agente de la reproducción ya no es el mismo. ¿Qué es un hombre? Es un portador de reserva espermática. Es una reserva de esperma”, dice sin dudar quien fuera íntimo amigo de Jaques Lacan y hoy lo es de su yerno, Miller.
Sólo eso, y con suerte. Lo que resta es un personaje un tanto patético, atado a sus componentes de tribu, identitarios, básicos, sin funciones económicas, políticas o sexuales clave (todo eso puede reemplazarse); con la excepción, quizá, de cierto dandismo un tanto anacrónico, como el héroe de los récords, la inteligencia anormal, cierto estilo de femineidad animal o el monje que de vuelta al tabernáculo prescinde de otra compañía que no sea la del tiempo, el espacio y los animales, tal cual sucede en el último Don DeLillo.-