jueves, 3 de enero de 2013

Variaciones sobre el narcisismo

Daniel Cecchini
Son las seis de la mañana cuando el filósofo despierta sobresaltado por unos golpes (que suenan desesperados) en la puerta de su casa. Es impensable otra cosa que una tragedia para que alguien se atreva a perturbar a tan inopinada hora el descanso de un director de estudios en París. Envuelto en una bata, con los lentes inútilmente acomodados frente a los ojos, el filósofo abre la puerta. Su mirada, aún enturbiada por el sueño, se topa con el rostro desencajado del doctor. El imprevisto visitante viste de esmoquin y lleva una pajarita rosa que resultaría insólita en cualquier otro que no fuera él; detrás de su gruesa silueta el filósofo descubre el Mercedes Benz que –le dirá después el doctor– vino conduciendo a alta velocidad por las calles de la ciudad para llegar cuanto antes a la residencia de la École.
–No tengo responsabilidad alguna en la muerte de Lucien Sebag –dice el doctor, saltándose el ceremonioso saludo que la costumbre impone entre dos distinguidos catedráticos franceses.
El filósofo nota que su colega habló en un tono más agudo que el que suele utilizar cuando despliega el barroco y en ocasiones polémico discurso que hizo famoso el seminario que dicta en la École. Y algo que, tratándose del doctor, es más asombroso aún: las palabras parecen atropellarse para salir de su boca.
El filósofo sabe que Lucien Sebag es paciente del doctor (tout Paris sabe quiénes son los pacientes del doctor: a los pacientes les interesa que todo el mundo que importa lo sepa; al doctor también). Y ahora el doctor le dice que se ha suicidado. Una verdadera desgracia, insiste el doctor, con la que Él (el doctor, vale insistir, porque el doctor lo hace) no tiene nada que ver. Es cierto que ha dejado de mantener (o, quizás, sostener) a Sebag en análisis porque el pobre hombre se había enamorado de su hija (de la de Él, el doctor), pero no por eso lo había abandonado. Lo había estado viendo todos los días, con la promesa de responder a sus llamados a cualquier hora del día o de la noche. Incluso le había aclarado que acudiría rápidamente a su presencia si lo necesitaba, que para eso –le había explicado con claridad– tenía un Mercedes súper rápido. Pero no, a pesar de todo, Sebag se había disparado un primer balazo en la cabeza a medianoche. Y había conseguido rematarse a eso de las tres. Una verdadera desgracia con la que Él (el doctor) no tenía nada que ver.
Era necesario –explica el doctor– que el doctor (es decir Él) le aclarara cuanto antes ese punto al filósofo (que tan dignamente ejercía el cargo de director de estudios de la École) para cortar de raíz las “acusaciones de asesinato o de negligencia” que le harían (a Él, el doctor, ¿a quién otro?) sus enemigos. Porque seguramente pronto correrían rumores tendenciosos sobre el asunto, destinados sin duda a perjudicar los seminarios del doctor.
Todo ocurre en la calle, donde cualquiera –a pesar de la hora– podría ver al doctor, vestido de esmoquin, gesticulando frente al filósofo en bata. El doctor, piensa el filósofo, no se da cuenta de lo ridículo de la situación. Se siente casi aliviado cuando lo escucha despedirse repitiendo sus protestas de inocencia.
Parado en la entrada de la residencia, el filósofo observa cómo el doctor sube a su Mercedes y se aleja disparado por la calle. Recién entonces Louis Althusser (en bata) cae en la cuenta de que no ha dicho nada. Da lo mismo, piensa: el doctor no suele escuchar a nadie más que a sí mismo. Minutos después está de regreso en la cama, mirando el cuello de su mujer, Helene (el filósofo aún no sabe cuánto necesitará de un diagnóstico del doctor sobre la fragilidad del sujeto –es decir, de otra instancia de él, el filósofo– que mira ese cuello), y se vuelve a dormir.
Una hora más tarde, el doctor llega a su casa. Se lo ve más tranquilo: ha terminado de visitar a los que importan para explicarles lo que (a Él) importa.
De pie, frente al espejo del recibidor, se afloja la pajarita rosa.
Je suis moi –dice en voz baja Jacques-Marie-Émile Lacan con los ojos clavados en los de la imagen del espejo. Hay alivio en el rostro (en) que (se) ve.

martes, 1 de enero de 2013

DE MOMENTO ,NO.

¿Estamos ganando la lucha contra el cáncer?

 
Ricardo Pardo García es coordinador de la unidad de Patología Mamaria del Hospital General Universitario de Ciudad Real
El cáncer es una enfermedad que se desarrolla por el crecimiento desorganizado, descontrolado y sin límites de células  normales que, por decirlo de alguna forma, enloquecen al dejar de ser sensibles a los mecanismos naturales de control del crecimiento del cuerpo humano. En algunos casos como el cáncer de pulmón sabemos que el tabaco produce ese descontrol, en otros como el cáncer de mama sabemos que en el 10% de las pacientes hay un componente genético heredado que desarrolla la enfermedad pero en la mayoría de los tipos de cáncer seguimos desconociendo las causas que lo desencadenan.
Contra el cáncer luchan sobre todo los pacientes que lo sufren, luchan sus familias, pero también con ellos luchan los profesionales implicados a través del conocimiento científico constantemente actualizado y debe luchar la sociedad a través de las personas que toman las decisiones sobre los programas de prevención, tratamiento y apoyo al paciente y sus familias. No se trata solo de luchar "durante", sino de luchar "antes de" y "después de".  Algunas de esas luchas en nuestro país se están ganando, a otras todavía les queda un largo recorrido para poder cantar victoria.

La lucha de los pacientes

Los pacientes son el centro de nuestra actividad y para ellos , y sobre todo "con ellos", deben de tomarse las decisiones que les afecten. La medicina proteccionista ha ido desapareciendo para dar lugar a una medicina en la que los tratamientos son propuestos por el médico y discutidos y aceptados de común acuerdo con el paciente. Ellos son los que pasan la enfermedad, nadie la puede pasar en su lugar y la soledad, el dolor y el sufrimiento que ellos padecen no se puede comparar con la mayoría de las enfermedades. Su lucha la deben de ganar ellos pero es nuestra responsabilidad proporcionarles todos los medios para facilitar la victoria.
Cuando en España surgen asociaciones como AMUMA (Asociación de Mujeres con Cáncer de Mama y Ginecológico de Castilla La Mancha), AEAL ( Asociación Española de Afectados por Linfoma, Mieloma y Leucemis) o el GEPAC (Grupo Español de Pacientes con Cáncer) es porque el sistema sanitario no es capaz de atender todas las necesidades de los pacientes y sus familiares. Los pacientes tienen necesidades de cuidados durante y, en muchas ocasiones, después de la enfermedad. Sus familiares también necesitan instrucciones sobre cómo ser cuidadores, sobre cómo reaccionar ante los efectos secundarios, sobre cómo informar, sobre cómo ayudar... y el sistema no contempla prácticamente en ningún sitio como facilitar esos cuidados. La lucha de la ayuda a los pacientes y sus familias la acaban protagonizando los mismos actores que tienen la enfermedad cuando debería ser el sistema el que debería realizar esa labor de cuidado. En esa lucha nos queda todavía mucho camino por recorrer... pero basta mirar al entorno europeo y a la forma en la que lo tienen organizado otros países para darse cuenta de que no es tan complicado ni tan costoso. Espero que el futuro nos acerque a la victoria. Pero esa victoria pasa por la ayuda continuada pacientes afectados y a sus asociaciones mientras el sistema no sea capaz de proporcionar los servicios necesarios que ellas ahora mismo siguen prestando sin subvenciones, o con subvenciones mínimas.

La lucha de los profesionales

España cuenta con profesionales cualificados y de alta calidad en el tratamiento del cáncer. Se trata de pelear contra la causa responsable del 26% de todas las personas fallecidas en el país.  Tres de cada mil varones anualmente y de 1,7 de cada mil mujeres mueren a causa de la enfermedad. Pero España es, según el último estudio Eurocare publicado, uno de los países con mejor tasa de curación en alguno de los cánceres mas frecuentes. En el cáncer de mama sólo estamos por detrás de Finlandia y Suecia. En el cáncer de pulmón solo estamos por detrás de Francia y en el cáncer gástrico somos el país con la mejor supervivencia en Europa. Se espera que la tasa de curación del cáncer en España se eleve diez puntos a lo largo de estos años. Esto significa que esta guerra sí se está ganando y que España está a la cabeza de la pelea, por lo menos hasta ahora. Disponemos de profesionales competentes que en la mayoría de los centros trabajan en grupos multidisciplinarios especializados por órganos (un claro ejemplo son las Unidades de Patología Mamaria)  y en los que cada caso se lleva de forma individualizada. Cada paciente es un mundo y a cada paciente se le proporciona el tratamiento quirúrgico que precisa. En la cirugía la tendencia actual es realizar la mínima cirugía necesaria para obtener los mejores resultados.  Con esa mínima cirugía las posibles complicaciones disminuyen y los pacientes ven alterada su imagen corporal en menor medida que con cirugías mas radicales.
En oncología la lucha se va ganando progresivamente. Los tratamientos individualizados, aplicando los mismos criterios que la cirugía (cada paciente "su" tratamiento) están consiguiendo resultados cada vez mejores y, como recientemente declaró la Dra. Blasco, Directora del CNIO, "el futuro del tratamiento del cáncer es el personalizado, que no es mas caro que la quimioterapia y si mas efectivo".  El desarrollo de terapias moleculares, dirigidos contra esas moléculas que originan el descontrol de la célula se están mostrando especialmente eficaces para controlar la enfermedad. El problema con el que se enfrenta la ciencia es que hay muchas moléculas diferentes y muchas de ellas todavía son desconocidas, gran parte del esfuerzo de la investigación en oncología se dedica a buscar esos tratamientos específicos, de ahí la necesidad de mantener esas líneas de investigación en nuestro país.
En oncología radioterápica la tendencia también va dirigida a concentrar los tratamientos en el menor número de sesiones con la máxima eficacia posible y el menor número de efectos secundarios. La radioterapia intraoperatoria y la braquiterapia van en esa línea de actuación siempre buscando la mayor calidad de vida para el paciente.
En los casos de las dos modalidades de oncología las limitaciones vienen dadas en el momento actual por la escasez del número de equipos disponibles de radioterapia para atender a la población y en el alto coste de los tratamientos quimioterápicos. Los problemas que van surgiendo se solventan gracias, sobre todo, al trabajo extraordinario de todos los profesionales implicados que intentan buscar las soluciones para que los pacientes reciban la mejor atención posible.
Hay que destacar que con profesionales implicados no incluimos sólo a los médicos. Detrás de todos estos equipos hay miles de personas pertenecientes a enfermería, auxiliares, celadores, personal de limpieza, cocina, mantenimiento y administrativo sin los cuales no se podría llevar a cabo una labor tan compleja. Todos son importantes
Pero no todo es maravilloso. Se siguen produciendo retrasos en el diagnóstico, en algunos casos provocados por el paciente, pero en otros por un sistema que no es lo suficientemente elástico para actuar con rapidez. Siguen existiendo listas de espera para pruebas diagnósticas y a veces los Servicios de Oncología están tan sobrecargados que en ocasiones tienen serios problemas para poder atender a todos los pacientes en los plazos adecuados.

La lucha de la sociedad 

Afortunadamente han pasado los años en que el cáncer era una enfermedad que se intentaba ocultar y en la que ver a una paciente sin pelo tras un tratamiento paseando por la calle originaba corrillos y comentarios de todo tipo. El éxito de las colectas y el apoyo popular a los actos que organizan grupos de pacientes muestra que en el momento actual la sociedad está detrás de los pacientes, pero siguen existiendo grandes carencias.
Probablemente la sociedad en el momento actual va por delante de los políticos a la hora del apoyo a esta enfermedad. El apoyo político en muchos casos es exclusivamente testimonial sin toma de decisiones destinadas a mejoras la calidad de vida de los pacientes afectados. Siguen faltando programas destinados a mejorar la asistencia a los programas de detección precoz, programas destinados a informar a la población sobre los síntomas con los que puede debutar un cáncer con el fin de que acudan lo antes posible a buscar la atención medica, programas de atención domiciliaria, programas para cuidadores. Los cuidados paliativos no son uniformes a lo largo del país y eso es una muestra de desigualdad que una sociedad civilizada no debería permitir. 
A la sociedad le queda un camino largo que recorrer todavía y a la política sanitaria le queda mucho dinero que invertir en cuidados de estos pacientes para igualar la calidad de la atención de los países de nuestro entorno. La actual crisis económica es una parte de la crisis vital que sufren todos los pacientes con cáncer, por ello, no debemos olvidar dónde poner el acento, y dónde los recursos que nunca pueden faltar.
Albert Jovell, doctor en Salud Pública por la Universidad de Harvard, presidente del Forum Español de Pacientes y afectado por mútiples cánceres a lo largo de su vida, define la situación con una frase clara: "El cáncer son tres enfermedades en una: física, social y mental". Y de todas ellas debemos ocuparnos.
El futuro de la lucha contra el cáncer pasa por el trabajo en común de los pacientes, los profesionales y la sociedad. Desgraciadamente el cáncer nunca va a desaparecer y nuestro esfuerzo debe ir destinado a curarlo y en los casos en que no es posible convertirlo en una enfermedad crónica como son la bronquitis o la diabetes. En ese momento y sólo en ese momento se habrá ganado la batalla.

lunes, 31 de diciembre de 2012

UN EJEMPLO PARA TODA LA SANIDAD ESPAÑOLA



El prestigioso cirujano Moisès Broggi fallece a los 104 años

Creu de Sant Jordi y Medalla d'Or de la Generalitat, se le consideraba un símbolo en la profesión médica y era todo un referente de la lucha antifranquista

Moisès Broggi.
Distinguido con la Creu de Sant Jordi y la Medalla de Oro de la Generalitat, Broggi era considerado un símbolo en la profesión médica y un referente de la lucha antifranquista.
Nacido en Barcelona en 1908, Broggi participó durante la guerra civil en el bando republicano, en el equipo médico de las Brigadas Internacionales, y fue l impulsor de uno de los avances médicos ideados durante el conflicto: los quirófanos móviles.

Impulsor de avances médicos

Broggi, que fue el impulsor de uno de los avances médicos ideados durante el conflicto, los quirófanos móviles, llegó a conocer en el frente a Ernest Hemingway, quien se inspiró en él para crear uno de sus personajes en la novela 'Por quién doblan las campanas'.
Al finalizar la guerra, Broggi fue destituido como cirujano del Hospital Clínic y fue sometido a un proceso de depuración por parte del régimen franquista, pero años después pudo regresar a Terrassa y Barcelona, donde destacó por su trabajo asistencial.
A lo largo de su carrera fue nombrado presidente de la Comisión de Deontología del Colegio de Médicos y fue miembro fundador de la Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear (IPPNW), entidad galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 1985.

Premios y distinciones

En el año 1980 fue nombrado presidente de la Real Academia de Medicina de Barcelona, un año después recibió la Creu de Sant Jordi de la Generalitat, y posteriormente también recibió la Medalla d'Or de Barcelona.
En julio del 2008, al cumplir 100 años, ganó el Premi Nacional a la Trajectòria Professional i Artística concedido por la Generalitat en reconocimiento a "su dilatada y prestigiosa carrera como cirujano y su compromiso ético y social", y aquel mismo año fue distinguido con la Medalla d'Oro de la Generalitat.
En el 2010, el Hospital Comarcal del Baix Llobregat, situado en Sant Joan Despí, pasó a denominarse Hospital Moisès Broggi en su honor.

Candidato de ERC

A pesar de su avanzada edad, el pasado año el doctor Broggi aceptó ser el candidato de ERC al Senado con el propósito de contribuir a hacer realidad su sueño: que los independentistas catalanes se unieran entre sí y que, además, confluyeran con CiU para lograr que Cataluña tuviera un Estado propio.
Moisès Broggi se casó en 1941 con Angelina, hija del doctor Joaquim Trias i Pujol, con quien tuvo siete hijos.
Ya centenario, Broggi continuaba viviendo en Barcelona, rodeado de familia y amigos.

sábado, 29 de diciembre de 2012

¿Y SI COMO RAJOY NO TIENE CEREBRO?

El cerebro tiene tendencia a seguir los consejos


imagesCA5AKM7Q.jpg
¿Por qué seguimos los consejos o nos guiamos por las opiniones de los demás? Nuestro cerebro prefiere ir sobre seguro cuando nos enfrentamos a una situación nueva. Sólo con el tiempo da prioridad a lo aprendido de la propia experiencia. Cuánto necesita cada persona para "independizarse" de las creencias que nos han transmitido está determinado genéticamente y depende de dos estructuras cerebrales: la corteza prefontal y el estriado. La primera nos induce a dejarnos guiar, la segunda a experimentar por nosotros mismos. El equilibrio entre ambas es fundamental.
No es casualidad que tengamos un refrán para casi todo. En realidad el extenso refranero refleja la tendencia de nuestro cerebro a dejarse guiar por aquellas creencias que con alta probabilidad funcionan. Tampoco es casualidad que ante una decisión importante pidamos consejo a las personas de nuestra confianza. Refranes y consejos hacen las veces de protocolos que nos indican cómo actuar en cada ocasión sin tener que tomarnos la molestia de poner en marcha un complicado proceso de toma de decisiones en cada ocasión. Se trata de atajos de pensamiento o heurísticos, que nos indican cómo actuar en cada ocasión sin tener que pensarlo mucho.
Investigadores de la Universidad de Brown, en Rhode Island (Estados Unidos), han descubierto que nuestra tendencia a seguir  los consejos ya sea del refranero o de otras personas está determinada por nuestros genes, como explicaron en el «Journal of Neuroscience».
En nuestro cerebro hay dos regiones con «puntos de vista diferentes» sobre cuánto debe influir en nuestra forma de pensar la información que recibimos, explica Michael Frank, uno de los neurocientíficos participantes en el estudio. Por un lado tenemos a la corteza prefrontal, situada detrás de la frente. Esta zona se encarga de la planificación de conductas complejas, la conducta social, algunos aspectos del lenguaje y está implicada también en la personalidad. «Prefiere» tenerlo todo bajo control y suele hacer caso a los consejos y creencias.
Justo por debajo de la parte delantera del cerebro (denominada lóbulo frontal), se sitúa otra estructura, llamada estriado, que "prefiere" ser autodidacta y tiene por costumbre aprender de la propia experiencia. Se sabe que nuestra forma de actuar ante una determinada situación está determinada por un equilibrio entre estas dos estructuras.
Ante una actividad nueva se impone en principio la corteza prefrontal y nos guiamos por los consejos o creencias previas. Pero con el tiempo la experiencia personal recogida en  el estriado, toma el mando. El «mediador» entre ambas regiones del cerebro es el neurotransmisor dopamina.
El equipo de Michael Frank ha descubierto que es la genética la que determina cuánto tiempo necesita cada persona para fiarse de su propia experiencia antes de dejar de lado los consejos y creencias previas. En definitiva, el tiempo que pasa antes de que nos decidamos a cuestionar nuestras creencias y a contrastarlas con la experiencia personal.
Al parecer,  las personas que tienen una variante determinada de un gen llamado COMT, que afecta al nivel de dopamina en la corteza prefrontal, son más propensas a guiarse por los consejos. Sin embargo, quienes tienes una variante de otro gen diferente relacionado también con la dopamina, pero esta vez en el estriado, aprenden más rápido de su propia experiencia cuando no tienen asesoramiento externo. Como contrapartida, se muestran más influenciables cuando reciben consejos.
En este último caso, ante un consejo su cerebro concede más importancia a los datos que refuerzan las creencias que maneja la «mandona» corteza prefrontal, aunque vayan en contra de la propia experiencia, recogida por el estriado. A esta forma de errónea de actuar se le denomina sesgo de confirmación, un error muy frecuente que favorece la distorsión de lo que percibimos para que encaje con lo que pensamos.
Aunque no lo parezca, actuar así tiene sus ventajas, porque, a pesar de los fallos, seguir los consejos permite tomar decisiones sensatas sin tener que esperar a aprender lo correcto por uno mismo.  A primera vista, tener unos genes que hacen obstinada a la parte del cerebro encargada de recoger el contenido de los consejos -la corteza prefrontal- y muy permisiva e influenciable a la que se basa más en la experiencia -el estriado- tiene una clara función adaptativa. Las personas inclinadas a seguir los consejos, aunque en parte están determinados por sus genes, pueden tomar decisiones sensatas mucho más rápidamente que aquellos otros que no escarmientan en cabeza ajena y tienden a experimentarlo todo el primera persona.
Atajos de pensamiento
Nuestro cerebro es propenso a tomar atajos a la hora de pensar. Prefiere seguir los caminos más cortos y seguros ya establecidos en forma de creencias a buscar nuevas sendas que le conduzcan a la solución de un problema. Por eso suele hacer caso de consejos y advertencias recogidas de formas muy variadas en nuestra cultura.
Según el neurocientífico Michael Frank, autor principal del estudio, existe una buena razón para ello, y es que a menudo suelen ser certeros y adecuados para la ocasión. Por el contrario, la experiencia es una forma muy "arriesgada" de aprender, aunque impera en la naturaleza. No hay vuelta atrás cuando una potencial presa toma una decisión equivocada a la hora de huir de su perseguidor. En la mayoría de los casos no contará con otra oportunidad para rectificar su comportamiento.
Sin embargo, nuestra especie tiene gran número de reglas y prohibiciones que nos evitan experimentar qué ocurre en determinadas ocasiones. Ante una señal de alto voltaje en una torre eléctrica, pocos se aventuran a ver qué ocurre cuándo se la saltan. Y los más «audaces» suelen perecer en el intento y no dejan descendientes tan «lanzados» como ellos.
Pero esta forma de actuar de nuestro cerebro, aunque nos salve la vida, tiene sus fallos. Povocasesgos de pensamiento,  que nos hacen fijarnos más en datos y acontecimientos acordes con nuestra forma de pensar. Una «tendencia» -ese es también el significado de la palabra sesgo- bastante peligrosa en especial a la hora de hacer Ciencia. En especial el sesgo de confirmación, que lleva de forma irracional a buscar, interpretar o recordar información que confirme nuestras creencias.
Para contrarrestar esta forma «tan humana» y poco aconsejable de actuar se impuso el método científico, un protocolo usado en investigación que se sustenta en dos pilares. El primero, la reproducibilidad, es decir, la capacidad de repetir un determinado experimento, en cualquier lugar y por cualquier persona. El segundo, la falsabilidad, es decir, el diseño de experimentos capaces de mostrar resultados contrarios si los hubiera.

jueves, 27 de diciembre de 2012

EL REPARTO DEL BOTIN PARA BOTIN

Madrid da luz verde a la privatización de la gestión de la sanidad

La Asamblea da el paso para que empresas gestionen seis hospitales y 27 centros de salud

El parlamento regional aprueba la tasa del euro por receta y el traje legal para Eurovegas

PSM y UPyD piden el cese del consejero de Sanidad, Javier Fernández-Lasquetty

.La Comunidad de Madrid ha dado a las 17.21 el paso previo a la privatización de la gestión de seis hospitales y de 27 centros de salud tras la aprobación en la Asamblea de Madrid de la Ley de Medidas Fiscales y Administrativas con la mayoría absoluta del Partido Popular (72 diputados) y el rechazo frontal de PSM (36), Izquierda Unida (13) y UPyD (8). A partir del 1 de enero se podrán presentar las licitaciones para los concursos de sanidad. El Gobierno regional, que también ha incluido dentro de la Ley de Acompañamiento la tasa del euro por receta -o una batería de iniciativas fiscales y administrativas que son “un traje a medida para Eurovegas” según toda la oposición-, calcula que se harán efectivas a lo largo de la primavera. El PSM y UPyD han pedido el cese del consejero de Sanidad, Javier Fernández-Lasquetty durante sus intervenciones en el pleno, en el que el PP no ha sacado adelante ni una sola de las enmiendas de IU (81), PSM (78) y UPyD (60). Otro cantar ha sido con las 48 enmiendas del Partido Popular. “Privatizan la sanidad para hacer negocio. No es eficiencia. Señor Lasquetty, le exijo en nombre de mi grupo parlamentario que presente su dimisión. Ha convertido la política en un ataúd”, ha apuntado el socialista Antonio Carmona. "El señor Lasquetty ha planteado de una manera imprudente e irreflexiva la privatización. Ha causado un gran malestar. Lasquetty es un obstáculo en este conflicto”, le ha precedido el magenta Luis de Velasco.

La sesión ha sido más tranquila de lo esperado, en buena parte por el dispositivo desplegado por la Delegación del Gobierno, con una veintena de furgonetas policiales –una cifra similar a la que ya rodeó el hemiciclo la víspera-, y porque una plataforma ciudadana ha cancelado una manifestación contra la privatización de la sanidad ya que no les permitían acercarse al Parlamento madrileño. "Esto no es una ley. Esto es un escándalo para la sanidad pública, un escándalo que les veíamos venir, con el área pública por ejemplo. O cuando reducían las dotaciones a la sanidad pública por la concertada y la privada", ha criticado Carmona. “Protegen a los más ricos para que no sufran el menor agobio de la crisis... Se condena a madrileños al desamparo. Esta ley está hecha al dictado de un propietario de casinos y regala la sanidad pública a Capio”, ha añadido Libertad Martínez, de Izquierda Unida. "No es compatible la búsqueda de beneficio con un derecho absolutamente fundamental como derecho a la salud, por eso enmendamos el artículo 56 de la Ley de Acompañamiento, referente a la privatización de la gestión de seis hospitales”, han esgrimido desde UPyD.
El consejero de Sanidad, Javier Fernández-Lasquetty. / Á. GARCÍA
Precisamente el PP ha presentado una modificación de enmienda al artículo 56, que trata de la “reordenación de la asistencia sanitaria en los Hospitales Infanta Cristina, Infanta Sofía, Infanta Leonor, Sureste, Henares y Tajo”. De cinco párrafos, los populares eliminaron dos. En la versión inicial la concesionaria de los servicios sanitarios (la que entre nueva) tenía las funciones de coordinación de los distintos actores (concesionaria de lo no sanitario, administración y concesionaria de lo sanitario) y con la enmienda ya no tiene esa funciones. “Las funciones de coordinación con las entidades adjudicatarias de los servicios no sanitarios de explotación de la obra pública corresponderán a las empresas adjudicatarias de los contratos de gestión del servicio público de asistencia sanitaria especializada”, apuntaba el texto. “La adjudicación de contratos para la gestión del servicio público de asistencia sanitaria especializada no supondrá modificación de los Contratos de concesión de obra pública para la Redacción del Proyecto, Construcción y Explotación vigentes en los respectivos Hospitales”, rezaba el otro párrafo. “Da la impresión de que no se lo habían pensado mucho… refleja improvisación”, opina Enrique Normand, diputado de UPyD que es médico de formación. “Con la enmienda existe la posibilidad de modificar el contrato con las concesionarias actuales: en la primera redacción se indicaba que ese contrato no se modificaba. Quizá estén abriendo la posibilidad a que haya una unión temporal de empresas (UTE) entre la nueva concesionaria y la que ya está. Quizá a la nueva concesionaria le interese terminar de habilitar algunas zonas que ya están construidas en los 6 hospitales a privatizar pero que hoy en día no se están utilizando y para ello tenga que negociar con la concesionaria de la infraestructura”, reflexiona el parlamentario.


miércoles, 26 de diciembre de 2012

CONTANDO UNA ENFERMEDAD TERMINAL CON CORAJE

Hitchens: la fiesta continúa

Llega a España ' Mortalidad', el último libro del intelectual británico en el que narra el proceso de su enfermedad desde que es diagnosticado de cáncer hasta su muerte.

D.
Christopher Hitchens, en noviembre de 2010.- REUTERS

Christopher Hitchens, en noviembre de 2010.- REUTERS

El 15 de diciembre del pasado año moría Christopher Hitchens, uno de los intelectuales más brillantes de nuestra época, en palabras de Andrew Anthony: "quizá el mayor ensayista británico desde Orwell". En España acaba de salir a la luz su último libro, Mortalidad (ed. Debate), un texto de una lucidez implacable que cuenta el proceso de su enfermedad y su deterioro físico desde el día en que le diagnostican un cáncer de esófago hasta el momento en que los párrafos se truncan en epigramas y todo se corta en un silencio brusco y elocuente.
Hitchens, individualista feroz, ateo militante y polemista nato, nunca se hizo ilusiones acerca de nada, mucho menos del más allá, y se mofó de todas las utopías y espejismos que en el mundo han sido, desde el paraíso cristiano hasta el comunista, los cuales llegó a comparar en uno de sus característicos hachazos: "Una vez que se asume que hay un Creador y un Plan, nos transformamos en objetos de un cruel experimento por el cual somos creados enfermos y se nos ordena estar sanos. Y sobre nosotros, para supervisarnos, se instala una dictadura celestial, una especie de Corea del Norte divina, codiciosa, exigente, hambrienta de alabanza sin tacha desde el alba hasta el ocaso".
Hitchens creía que el humor era una defensa infalible contra los dogmas de cualquier clase y hacía gala de él siempre que podía. Orador incomparable, enfrentarse a él en un debate abierto, como los que participó en la última década junto a reverendos, científicos y creacionistas era exponerse a un auténtico y despiadado ridículo. Dios no es bueno (ed. Debate) probablemente sea el ataque más demoledor e inteligente contra la religión que se haya escrito nunca.
Leer a Hitchens es perder pie constantemente y trastabillar sobre cualquier certeza, ya sea espiritual, literaria o política. En el artículo que abre Amor, pobreza y guerra (ed. Debate), una extraordinaria recopilación de textos de todo tipo, va desmontando el mito ciclópeo de Churchill hasta dejarlo reducido a las cenizas de un puro con la misma saña con que, unos cientos de páginas más allá, desbarata los argumentos de Chomsky sobre el 11 de septiembre o torpedea la vacua retórica documental de Michael Moore. También revela cómo el Vaticano se equivocó al elegirlo precisamente a él como abogado del diablo en el proceso de canonización de la Madre Teresa, una pieza exquisitamente atroz que apenas es un aperitivo de un libro suyo todavía no traducido al español, me parece, y que lleva el formidable título The Missionary Position: Mother Teresa in Theory and Practice.
En su monumental autobiografía Hitch-22 (ed. Debate) Hitchens también ha contado sus pinitos ideológicos marxistas, su amistad a prueba de whiskies con Martin Amis o con Salman Rushdie, con quien compartió más de un escondite, sus andanzas entre los rebeldes kurdos, sus incansables diatribas contra Reagan, Bush y Kissinger. Mortalidad es, por desgracia, la última y definitiva entrega de este maestro de la sospecha, alguien que definió la muerte no como el momento en que la fiesta se acaba sino como el momento en que alguien te toca en el hombro para decirte que la fiesta sigue pero sin ti. Mucho peor, decía Hitch, es la otra opción: fingir que ocurre lo contrario, que alguien te toca en el hombro para darte la buena noticia de que la fiesta seguirá eternamente y que además no puedes marcharte. "El jefe lo dice y también insiste en que lo pases bien".