UNA PÁGINA PARA PUBLICAR LAS BARBARIDADES MÉDICAS,LOS ROBOS DE LOS LABORATORIOS,LAS MEDIDAS PROGRESISTAS Y LAS NOVEDADES MEDICAS MUNDIALES
viernes, 10 de mayo de 2013
ESTO SE LLAMA TENER CULO,POTRA O SUERTE...
Se salva tras sufrir un infarto en un avión con 20 médicos a bordo: iban a un congreso
El aparato aterrizó de emergencia en Zaragoza
A Manuel Rodríguez, un asturiano de 49 años, la mala suerte le hizo sufrir un infarto y, encima, en pleno vuelo; pero la buena suerte hizo que en ese avión viajaran 20 médicos que
acudían a un congreso científico en Barcelona. El avión, había salido de Oviedo de madrugada y tenía como destino el
Aeropuerto de El Prat. Ocurrió este miércoles. Poco después Manuel
Rodríguez empezó a sentirse mal, pero no faltaron quienes le
diagnosticaran con rapidez y decidieran qué hacer para tratar de
salvarle la vida.
Entre la veintena de médicos que iban en el pasaje, varios estaban especializados en Urgencias.
Otra suerte añadida para el infartado. Ante el diagnóstico, el
comandante del avión pidió pista para un aterrizaje de emergencia en el
aeropuerto de Zaragoza. Allí se dispuso todo lo necesario para no perder
tiempo y atender con la máxima rapidez a Manuel Rodríguez, que se recupera en el Hospital Miguel Servet de la capital aragonesa.
LAS CATOLICAS QUE SE OPONEN AL ABORTO Y ROBAN NIÑOS
Médicos, monjas y padres traficaban con bebés comprados en Marruecos
La Guardia Civil imputa a 19 personas de esta red internacional
Los menores eran de familias humildes a las que daban dinero o prometían un mejor futuro
El comandante de la Guardia Civil que ha dirigido la "Operación Oculta". / Laureano Valladolid (EFE)
Las redes de compraventa de bebés que operaron en España hasta 1990 no solo se aprovisionaban de recién nacidos en territorio nacional, también los importaban del extranjero.
Desde 1940 los robaban los gamadores del sanguinario golpe de 1936.
La trama era de la Iglesia que se los quitaba a las madres "rojas".
Lo mismo hacían los milicos argentinos,el fascio italiano y los nazis alemanes abuelitos de la Merkel. La Guardia Civil ha descubierto ahora la existencia de un entramado que captaba a parturientas en Marruecos y que, con base de operaciones en Melilla, abastecía a matrimonios españoles deseosos de ser padres. Buena parte de estos chiquillos fueron entregados a familias de la Comunidad Valenciana, una región que ya antes aparecía como destinataria de muchos de los recién nacidos robados.
La Guardia Civil ha detectado 28 casos de lactantes procedentes de Marruecos que fueron introducidos en Melilla y trasladados a la Península con documentación falsa, simulando que eran hijos biológicos de los adoptantes. Algunos de ellos habían nacido en Melilla y otros en Marruecos.
Los implicados en la compraventa de recién nacidos realizaban distintos roles en la trama: captadores, intermediarios, vendedores, compradores, suministradores, médicos, comadronas... Había dos monjas relacionadas con los hechos, de las que solo vive una.
Estas personas obtenían los recién nacidos de diferentes formas. En ocasiones, en la propia Melilla, donde contactaban con madres gestantes —prostitutas, limpiadoras y mujeres de extracción humilde— que accedían a la entrega del bebé bajo la promesa de una vida mejor para él o a cambio de dinero. En algún caso, a estas parturientas, a las que alojaban en una especie de pisos-nido hasta el parto, “les despacharon dándoles 3.000 pesetas (menos de 20 euros)”, según un responsable de la investigación.
La Operación Oculta arrancó tras una denuncia general referida a 261 niños robados interpuesta en enero de 2011 por la Asociación Nacional de Afectados por Adopciones Irregulares (Anadir). No obstante, el punto de partida del operativo fue una denuncia cursada el 25 de febrero de 2011 por el abogado Enrique Vila en representación de dos niñas (hoy ya mujeres), que fueron compradas por sendas familias de Ontinyent (Valencia).
Las pesquisas de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Melilla han aclarado que 14 bebés fueron comprados en esa ciudad entre 1970 y 1980 por cantidades que oscilaban entre 1.200 y los 6.000 euros.
A las 31 personas implicadas en la trama —entre ellas varios padres y madres adoptivos— se les imputan delitos como suposición de parto, alteración de la paternidad, detención ilegal o falsificación de documento. 12 de esas personas —entre las que hay un médico y dos comadronas— han fallecido, mientras que el resto son personas de edad avanzada.
Un matrimonio de Ontinyent era piedra angular de la red criminal: actuaba como captador de familias que buscaban un bebé.
Los implicados en la trama captaban a matrimonios estériles, que anhelaban ser padres. Concertaban una cita con ellos y, a cambio de dinero, los llevaban a Melilla. Una vez allí, les hacían entrega de un recién nacido, a la vez que les ponían en contacto con un médico o una comadrona que, a cambio de 300 euros, les facilitaba un certificado de nacimiento haciendo constar falsamente que la madre adoptante era la que había alumbrado a la criatura. Así podrían inscribirlo en el Registro Civil.
Otro eslabón importante de la cadena eran tres hermanas nacidas en Tetuán (Marruecos). Dos de ellas residían en Melilla y la tercera en Marruecos, donde cambió su nombre y apellidos. Esta última, que era la encargada de captar a jóvenes en avanzado estado de gestación, era el enlace con dos auxiliares de enfermería de los hospitales de Oujda y Nador.
Estas empleadas hospitalarias fueron interrogadas hace varios meses por la policía marroquí y admitieron que tenían conocimiento de la compraventa de 28 bebés por parte de esta red. Las dos empleadas facilitaban la entrega y traslado a Melilla de los bebés.
Catorce personas han sido identificadas como víctimas, una de ellas madre gestante a la que le quitaron su hijo recién nacido, siendo un total de 28 los casos de niños lactantes objeto de la trama.
La Guardia Civil ha identificado a 14 hombres y mujeres que fueron comprados por sus padres adoptivos siendo bebés. La mayoría de ellos fueron llevados a Valencia, y el resto a Málaga, Granada, Cuenca, Las Palmas y Palma de Mallorca. Las niñas eran más caras que los niños simplemente porque eran más demandadas por los padres adoptantes.
Una de estas niñas, llamada María José, nació en Melilla y fue entregada a sus padres adoptivos en un bar, con restos de sangre y envuelta en una sábana. El matrimonio, de clase media, viajó desde Valencia a Melilla y pagó 200.000 pesetas por ella. La denuncia de esta mujer, que hoy tiene 33 años, fue clave en la Operación Oculta.
Desde 1940 los robaban los gamadores del sanguinario golpe de 1936.
La trama era de la Iglesia que se los quitaba a las madres "rojas".
Lo mismo hacían los milicos argentinos,el fascio italiano y los nazis alemanes abuelitos de la Merkel. La Guardia Civil ha descubierto ahora la existencia de un entramado que captaba a parturientas en Marruecos y que, con base de operaciones en Melilla, abastecía a matrimonios españoles deseosos de ser padres. Buena parte de estos chiquillos fueron entregados a familias de la Comunidad Valenciana, una región que ya antes aparecía como destinataria de muchos de los recién nacidos robados.
La Guardia Civil ha detectado 28 casos de lactantes procedentes de Marruecos que fueron introducidos en Melilla y trasladados a la Península con documentación falsa, simulando que eran hijos biológicos de los adoptantes. Algunos de ellos habían nacido en Melilla y otros en Marruecos.
Los implicados en la compraventa de recién nacidos realizaban distintos roles en la trama: captadores, intermediarios, vendedores, compradores, suministradores, médicos, comadronas... Había dos monjas relacionadas con los hechos, de las que solo vive una.
Estas personas obtenían los recién nacidos de diferentes formas. En ocasiones, en la propia Melilla, donde contactaban con madres gestantes —prostitutas, limpiadoras y mujeres de extracción humilde— que accedían a la entrega del bebé bajo la promesa de una vida mejor para él o a cambio de dinero. En algún caso, a estas parturientas, a las que alojaban en una especie de pisos-nido hasta el parto, “les despacharon dándoles 3.000 pesetas (menos de 20 euros)”, según un responsable de la investigación.
La Operación Oculta arrancó tras una denuncia general referida a 261 niños robados interpuesta en enero de 2011 por la Asociación Nacional de Afectados por Adopciones Irregulares (Anadir). No obstante, el punto de partida del operativo fue una denuncia cursada el 25 de febrero de 2011 por el abogado Enrique Vila en representación de dos niñas (hoy ya mujeres), que fueron compradas por sendas familias de Ontinyent (Valencia).
Las pesquisas de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Melilla han aclarado que 14 bebés fueron comprados en esa ciudad entre 1970 y 1980 por cantidades que oscilaban entre 1.200 y los 6.000 euros.
A las 31 personas implicadas en la trama —entre ellas varios padres y madres adoptivos— se les imputan delitos como suposición de parto, alteración de la paternidad, detención ilegal o falsificación de documento. 12 de esas personas —entre las que hay un médico y dos comadronas— han fallecido, mientras que el resto son personas de edad avanzada.
Un matrimonio de Ontinyent era piedra angular de la red criminal: actuaba como captador de familias que buscaban un bebé.
Los implicados en la trama captaban a matrimonios estériles, que anhelaban ser padres. Concertaban una cita con ellos y, a cambio de dinero, los llevaban a Melilla. Una vez allí, les hacían entrega de un recién nacido, a la vez que les ponían en contacto con un médico o una comadrona que, a cambio de 300 euros, les facilitaba un certificado de nacimiento haciendo constar falsamente que la madre adoptante era la que había alumbrado a la criatura. Así podrían inscribirlo en el Registro Civil.
Otro eslabón importante de la cadena eran tres hermanas nacidas en Tetuán (Marruecos). Dos de ellas residían en Melilla y la tercera en Marruecos, donde cambió su nombre y apellidos. Esta última, que era la encargada de captar a jóvenes en avanzado estado de gestación, era el enlace con dos auxiliares de enfermería de los hospitales de Oujda y Nador.
Estas empleadas hospitalarias fueron interrogadas hace varios meses por la policía marroquí y admitieron que tenían conocimiento de la compraventa de 28 bebés por parte de esta red. Las dos empleadas facilitaban la entrega y traslado a Melilla de los bebés.
Catorce personas han sido identificadas como víctimas, una de ellas madre gestante a la que le quitaron su hijo recién nacido, siendo un total de 28 los casos de niños lactantes objeto de la trama.
La Guardia Civil ha identificado a 14 hombres y mujeres que fueron comprados por sus padres adoptivos siendo bebés. La mayoría de ellos fueron llevados a Valencia, y el resto a Málaga, Granada, Cuenca, Las Palmas y Palma de Mallorca. Las niñas eran más caras que los niños simplemente porque eran más demandadas por los padres adoptantes.
Una de estas niñas, llamada María José, nació en Melilla y fue entregada a sus padres adoptivos en un bar, con restos de sangre y envuelta en una sábana. El matrimonio, de clase media, viajó desde Valencia a Melilla y pagó 200.000 pesetas por ella. La denuncia de esta mujer, que hoy tiene 33 años, fue clave en la Operación Oculta.
martes, 7 de mayo de 2013
SANIDAD DE MIERDA Y CORRUPTA,ES QUE ASI ES ESPAÑA DE NORTE A SUR...
120 kilómetros para operar a la madre del gerente
sábado, 4 de mayo de 2013
Vacunación falsa de la CIA en Pakistán pone en peligro a la humanidad
Un daño colateral del operativo realizado por la CIA en la ciudad pakistaní de Abbottabad para neutralizar a Osama bin Laden en 2011, podría afectar a toda la humanidad, según un artículo publicado en la revista ‘Scientific American’.
Los periodistas advierten sobre el riesgo de una nueva propagación de algunas enfermedades contagiosas casi vencidas tras décadas de distribución de distintas vacunas entre los niños. Todo puede revertir bajo el efecto del abuso de la propia idea de la vacunación realizada por la CIA en las semanas previas a la incursión final al paradero del líder máximo de Al Qaeda.
El servicio especial estadounidense autorizó una campaña de vacunación falsa en distintas regiones de Pakistán para obtener el ADN de alguno de los hijos del ‘terrorista número uno’ y así detectar dónde se escondía. Las autoridades pakistaníes condenaron el uso malintencionado de los servicios sanitarios por parte de la agencia norteamericana. Un médico que ayudó a la CIA a encontrar pistas sobre Bin Laden fue condenado a 33 años de cárcel, tras ser declarado culpable de traición a la Patria.
La desaprobación popular de esas prácticas fue aún mayor. Con el tiempo, el recelo ante los supuestos agentes con bata blanca solo iba creciendo y llevó a varios actos de agresión contra los médicos (verdaderos), tanto en Pakistán como en otros países islámicos.
En diciembre pasado nueve trabajadores de una campaña de vacunación fueron linchados en territorio pakistaní: hecho que precipitó la decisión de la ONU de retirar a todos sus médicos de la región. Dos meses más tarde unos grupos armados asesinaron a diez participantes de la vacunación contra la poliomielitis en Nigeria: otro triste episodio que puede evidenciar la propagación de la violencia contra los galenos.
Esos ataques coincidieron con la etapa decisoria en la lucha contra la poliomielitis, reseña la editorial de ‘Scientific American’. El número de los casos nuevos de la enfermedad se redujo de 350.000 a 650 entre 1988 y 2011. Solo en tres países —Afganistán, Pakistán y Nigeria— la infección sigue difundiéndose por medio de contagio entre personas. Y el cierre de la campaña puede llevar al resurgimiento de la enfermedad, casi vencida en todo el mundo.
Actualmente varios organismos internacionales están reduciendo o cancelando los programas de vacunación por las amenazas a la integridad física que corren los médicos. Así, los efectos colaterales de un solo operativo estadounidense han afectado de un modo directo y fatal a decenas de personas e indirectamente a miles de millones de víctimas potenciales de las epidemias en todo el mundo.
“Debe haber una línea roja entre los esfuerzos humanitarios y la maquinación de la guerra, por muy inconformista que sea”, sugiere la revista. “El precio de lo contrario para los empeños humanitarios del futuro, la estabilidad global y la seguridad nacional de EE.UU. es demasiado grande: incluso en comparación con la liquidación de uno de los más aterradores enemigos de EE.UU. e incluso si no hay otra opción disponible”, agregan los periodistas.
(Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/93532-vacunacion-falsa-cia-pakistan-epidemia)
LA AYUDA ESPAÑOLA...
Panamá demanda a España por el jarabe que mató a 170 personas
Estrasburgo decidirá si la investigación de la Audiencia Nacional fue suficiente
Una empresa española suministró a otra panameña una sustancia tóxica
Adolfo Nieto, uno de los afectados por la glicerina industrial, durante una sesión de diálisis en su casa, en julio de 2008 / Elmer Martínez (AFP)
La Caja de Seguro Social de Panamá y seis ciudadanos panameños
víctimas de un envenenamiento masivo acaban de demandar a España ante el
Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. Consideran que la justicia
española archivó “con ostensible arbitrariedad” el caso del más de un centenar de fallecidos y mil afectados
de distinta gravedad por tomar un jarabe para la tos distribuido
gratuitamente en 2006 por la Seguridad Social de aquel país que contenía
glicerina contaminada por dietilenglicol. La sustancia había sido
exportada a Panamá por la empresa catalana Rasfer, que no ha asumido
hasta ahora ninguna responsabilidad por lo sucedido.
Los orígenes del caso se remontan a 2003. La Seguridad Social panameña necesitaba 9.000 kilos de glicerina para uso farmacéutico. Adjudicó el encargo a una empresa del país, Medicom, que a su vez se puso en contacto con la intermediaria española Rasfer Internacional para hacerle el pedido. Rasfer, a su vez, compró la glicerina a una empresa china, Fortune Way, quien la adquirió de una fabricante de Hengxiang.
La Seguridad Social panameña, que había pedido glicerina farmacológica, acabó recibiendo una no apta para el consumo humano que contenía dietilenglicol, una sustancia tóxica. Sin saberlo, elaboró con ella un jarabe para la tos que repartió entre beneficiarios de asistencia sanitaria gratuita y que causó fallos renales, vómitos, lesiones hepáticas, pancreáticas, parálisis... Hubo casi mil afectados. Al menos 170 personas murieron.
Un juzgado de Barcelona comenzó a investigar los hechos, y después remitió el caso a la Audiencia Nacional. El Juzgado Central número dos archivó las diligencias en junio de 2011, decisión que fue ratificada después por la Sala Penal. La Seguridad Social panameña pidió más tarde amparo al Tribunal Constitucional español, pero este no fue siquiera admitido a trámite. Las víctimas y Panamá creen que la justicia española no ha llevado a cabo indagaciones mínimas y afirman que España ha vulnerado dos artículos del Convenio Europeo de Derechos Humanos, el 2 (derecho a la vida y a la integridad física) y el 6.1 (derecho a un proceso equitativo).
España y China. Medicom encarga la glicerina al laboratorio español Rasfer Internacional SA, radicado en Barcelona, que compra el producto a un proveedor chino, CNS Fortune Way, que a su vez adquiere la glicerina de otra firma china, Taixing Glycerine Factory.
Glicerina TD o CP. China manda a Rasfer Internacional glicerina TD (de uso industrial y no apta para consumo humano) en vez de CP (Chinese Pharmacopea, de uso farmacológico). Rasfer dice ahora que solo le pidieron “glicerina pura” sin especificar para qué la iban a usar y que nadie les especificó que era para consumo humano. Pero la gerente, ante la Guardia Civil, dijo en 2006 que la glicerina que se había vendido a Medicom era glicerina pura al 99,5% calidad CP (Chinese Pharmacopea).
Panamá, 2006. La Seguridad Social usa la glicerina para preparar un jarabe para la tos. Se elaboran 216.685 frascos. En agosto empiezan a aparecer casos de insuficiencia renal aguda, diarrea y problemas urinarios. Finalmente, el enfermo acababa sufriendo una parálisis en las extremidades inferiores y superiores. El dietilenglicol de la glicerina causó al menos 170 muertos y un millar de afectados.
En la demanda, los abogados comparan el caso con el del aceite de
colza. “El Tribunal Supremo estableció en 1989 que el aceite de colza
desnaturalizado para uso industrial, fue desviado conscientemente y por
un desmedido afán de lucro al consumo humano”, argumentan. “Exactamente
como aquí ha sucedido: glicerina, en vez de aceite, ha sido servida en
su modalidad para uso industrial, por codicia, en lugar de glicerina
para uso farmacéutico”.
La clave de la demanda presentada en Estrasburgo es si la justicia española ofreció una tutela judicial efectiva. El instructor de la Audiencia, Ismael Moreno, sostuvo en su auto de archivo que Medicom no había pedido a la empresa catalana glicerina de uso farmacológico, sino solo “glicerina pura”; que Rasfer envió un etiquetado correcto a Panamá indicando que se trataba de glicerina TD (no farmacológica); da por buena la versión de la compañía catalana de que una factura emitida por ellos donde consta que la glicerina es CP (Chinese Pharmacopea; de uso farmacológico) no se remitió a los panameños sino que es un documento interno de la empresa; y que es Medicom la que después reetiquetó el producto como “glicerina YSP” (siglas empleadas por la farmacopea de EE UU). Por estos últimos hechos, responsables de Medicom han sido procesados por las autoridades panameñas. Pero las víctimas creen que hubo concurrencia de culpa y que la empresa española, que fue quien compró y entregó la glicerina tóxica, también debe responder ante la justicia.
El juez Moreno admite que para delimitar si la empresa española es responsable penalmente, “resulta esencial determinar si el error sobre la verdadera composición del producto (glicerina) es o no achacable a Rasfer”. Pero, en su auto de archivo, concluye que no; que la empresa catalana “es una mera intermediaria” y que “no estaba obligada a realizar análisis alguno del producto”.
La sección segunda de la Audiencia —formada por Ángel Hurtado, Julio de Diego y Enrique López— ratificó el archivo. Los jueces achacaron toda la culpa a la panameña Medicom y sostuvieron que no había necesidad de seguir investigando a los españoles.
Los abogados de la Seguridad Social panameña y de las víctimas, Jaime Ingram y José Luis Mazón, afirman, sin embargo, que las pruebas que pidieron se denegaron sin más, creyendo a pies juntillas lo que decía la empresa española. “La panameña Medicom se dedicaba a la venta de productos para elaborar medicamentos. Es peculiar lo que dice Rasfer de que no sabían si la glicerina que le pidieron era para consumo humano”, señala Mazón. “¿Cómo pueden sostener que no pasa nada por enviar una glicerina que ingerida resulta mortal a una empresa que se llama Medicom?”
“Por otro lado, la compañía catalana, en un documento enviado a la panameña Medicom, indicaba que lo que estaba vendiendo era glicerina para uso farmacológico, lo que no era cierto”, prosigue. “Y, en la primera declaración de la gerente de Rasfer ante la Guardia Civil dijo que lo que se vendió a los panameños era ‘glicerina pura al 99,5% calidad CP (Glicerina Chinese Pharmacopea)”.
“En todo caso, ahora no se trata de valorar si Rasfer es culpable”, indica el letrado. “Lo que va a analizar Estrasburgo es si la justicia española investigó lo suficiente. Y no fue así. Pedimos una comisión rogatoria a China que fue denegada aun cuando un viceministro chino había manifestado que Rasfer pidió glicerina industrial y no farmacológica. Debieron investigarse todas las comunicaciones entre Medicom y Rasfer, y entre esta última y las empresas chinas. Los tribunales españoles no lo hicieron. Centenares de muertos y más de mil heridos merecen que el caso se indague hasta el final”.
Los orígenes del caso se remontan a 2003. La Seguridad Social panameña necesitaba 9.000 kilos de glicerina para uso farmacéutico. Adjudicó el encargo a una empresa del país, Medicom, que a su vez se puso en contacto con la intermediaria española Rasfer Internacional para hacerle el pedido. Rasfer, a su vez, compró la glicerina a una empresa china, Fortune Way, quien la adquirió de una fabricante de Hengxiang.
La Seguridad Social panameña, que había pedido glicerina farmacológica, acabó recibiendo una no apta para el consumo humano que contenía dietilenglicol, una sustancia tóxica. Sin saberlo, elaboró con ella un jarabe para la tos que repartió entre beneficiarios de asistencia sanitaria gratuita y que causó fallos renales, vómitos, lesiones hepáticas, pancreáticas, parálisis... Hubo casi mil afectados. Al menos 170 personas murieron.
Un juzgado de Barcelona comenzó a investigar los hechos, y después remitió el caso a la Audiencia Nacional. El Juzgado Central número dos archivó las diligencias en junio de 2011, decisión que fue ratificada después por la Sala Penal. La Seguridad Social panameña pidió más tarde amparo al Tribunal Constitucional español, pero este no fue siquiera admitido a trámite. Las víctimas y Panamá creen que la justicia española no ha llevado a cabo indagaciones mínimas y afirman que España ha vulnerado dos artículos del Convenio Europeo de Derechos Humanos, el 2 (derecho a la vida y a la integridad física) y el 6.1 (derecho a un proceso equitativo).
El periplo del dietilenglicol por tres continentes
Panamá, 2003. La Caja de Seguro Social de Panamá licita la compra de 9.000 kilos de glicerina para elaborar un jarabe expectorante que se iba a distribuir gratuitamente entre los beneficiarios de asistencia sanitaria. La adjudicación recayó en la empresa panameña Grupo Medicom.España y China. Medicom encarga la glicerina al laboratorio español Rasfer Internacional SA, radicado en Barcelona, que compra el producto a un proveedor chino, CNS Fortune Way, que a su vez adquiere la glicerina de otra firma china, Taixing Glycerine Factory.
Glicerina TD o CP. China manda a Rasfer Internacional glicerina TD (de uso industrial y no apta para consumo humano) en vez de CP (Chinese Pharmacopea, de uso farmacológico). Rasfer dice ahora que solo le pidieron “glicerina pura” sin especificar para qué la iban a usar y que nadie les especificó que era para consumo humano. Pero la gerente, ante la Guardia Civil, dijo en 2006 que la glicerina que se había vendido a Medicom era glicerina pura al 99,5% calidad CP (Chinese Pharmacopea).
Panamá, 2006. La Seguridad Social usa la glicerina para preparar un jarabe para la tos. Se elaboran 216.685 frascos. En agosto empiezan a aparecer casos de insuficiencia renal aguda, diarrea y problemas urinarios. Finalmente, el enfermo acababa sufriendo una parálisis en las extremidades inferiores y superiores. El dietilenglicol de la glicerina causó al menos 170 muertos y un millar de afectados.
La clave de la demanda presentada en Estrasburgo es si la justicia española ofreció una tutela judicial efectiva. El instructor de la Audiencia, Ismael Moreno, sostuvo en su auto de archivo que Medicom no había pedido a la empresa catalana glicerina de uso farmacológico, sino solo “glicerina pura”; que Rasfer envió un etiquetado correcto a Panamá indicando que se trataba de glicerina TD (no farmacológica); da por buena la versión de la compañía catalana de que una factura emitida por ellos donde consta que la glicerina es CP (Chinese Pharmacopea; de uso farmacológico) no se remitió a los panameños sino que es un documento interno de la empresa; y que es Medicom la que después reetiquetó el producto como “glicerina YSP” (siglas empleadas por la farmacopea de EE UU). Por estos últimos hechos, responsables de Medicom han sido procesados por las autoridades panameñas. Pero las víctimas creen que hubo concurrencia de culpa y que la empresa española, que fue quien compró y entregó la glicerina tóxica, también debe responder ante la justicia.
El juez Moreno admite que para delimitar si la empresa española es responsable penalmente, “resulta esencial determinar si el error sobre la verdadera composición del producto (glicerina) es o no achacable a Rasfer”. Pero, en su auto de archivo, concluye que no; que la empresa catalana “es una mera intermediaria” y que “no estaba obligada a realizar análisis alguno del producto”.
La sección segunda de la Audiencia —formada por Ángel Hurtado, Julio de Diego y Enrique López— ratificó el archivo. Los jueces achacaron toda la culpa a la panameña Medicom y sostuvieron que no había necesidad de seguir investigando a los españoles.
Los abogados de la Seguridad Social panameña y de las víctimas, Jaime Ingram y José Luis Mazón, afirman, sin embargo, que las pruebas que pidieron se denegaron sin más, creyendo a pies juntillas lo que decía la empresa española. “La panameña Medicom se dedicaba a la venta de productos para elaborar medicamentos. Es peculiar lo que dice Rasfer de que no sabían si la glicerina que le pidieron era para consumo humano”, señala Mazón. “¿Cómo pueden sostener que no pasa nada por enviar una glicerina que ingerida resulta mortal a una empresa que se llama Medicom?”
“Por otro lado, la compañía catalana, en un documento enviado a la panameña Medicom, indicaba que lo que estaba vendiendo era glicerina para uso farmacológico, lo que no era cierto”, prosigue. “Y, en la primera declaración de la gerente de Rasfer ante la Guardia Civil dijo que lo que se vendió a los panameños era ‘glicerina pura al 99,5% calidad CP (Glicerina Chinese Pharmacopea)”.
“En todo caso, ahora no se trata de valorar si Rasfer es culpable”, indica el letrado. “Lo que va a analizar Estrasburgo es si la justicia española investigó lo suficiente. Y no fue así. Pedimos una comisión rogatoria a China que fue denegada aun cuando un viceministro chino había manifestado que Rasfer pidió glicerina industrial y no farmacológica. Debieron investigarse todas las comunicaciones entre Medicom y Rasfer, y entre esta última y las empresas chinas. Los tribunales españoles no lo hicieron. Centenares de muertos y más de mil heridos merecen que el caso se indague hasta el final”.
El nazi tonto de Garcia Margallo,inventor de la "marca España",para lavar la imágen de un país sumido en la peor corrupcion,robo,estafas masivas,torturas y demás lindezas,podría tratar de controlar estas lindezas,porque esta no es la primera,irán apareciendo otras peores como la del edificio de Bangladesh que pringa a la industria textil que se mudo para eliminar costes.
Ahora volveran porque en este país,los obreros se ofrecen gratis...
viernes, 3 de mayo de 2013
¿Es el ADN la molécula más inteligente que existe?
Jennifer Green y Dhruti Shah
BBC, Ciencia
Está estructurado como una
escalera, se abre y se cierra como una cremallera y codifica los datos
como la clave Morse. Es el ADN, la molécula que contiene nuestra
información genética, y cuya estructura se conoce desde hace 60 años.
La publicación de esa estructura, el 25 de abril
de 1953, fue vital para entender cómo lleva a cabo sus tareas con tal
efectividad.Contenido relacionado
¿Qué es lo que hace que el ADN sea tan inteligente?
Entérese con estas cuatro razones que le presenta BBC Mundo.
Su fortaleza colectiva
Para ser una molécula tan grande, el ADN es muy estable y puede durar mucho tiempo si se mantiene en condiciones frías, secas y oscuras. Por eso ha sido posible extraer y analizar ADN recogido de especies que se extinguieron hace miles de años.La estructura en doble hélice es la que hace que las moléculas de ADN no se deshagan.
Los científicos han estudiado los genes de especies antiguas como el mamut lanudo.
Los pasamanos de la escalera están hechos de fosfato de azúcar, que le da su forma a la molécula y protege la información que transportan los "escalones" del interior. Cada unidad de fosfato de azúcar está pegada a la siguiente con un enlace covalente, que sólo puede romperse usando una gran cantidad de energía.
Entre los "pasamanos", enlaces más débiles de hidrógeno conectan las dos mitades de los escalones. Por sí solo, cada enlace de hidrógeno es débil, pero hay miles en una sola molécula de ADN, por lo que el efecto combinado es una fuerza estabilizadora extremadamente potente.
Es esta fortaleza colectiva del ADN la que ha permitido a los científicos estudiar los genes de especies antiguas como el mamut lanudo, extinto pero conservado en el hielo.
Una copiadora inteligente
Corrección de errores
Las consecuencias de leer o copiar información de manera equivocada puede ser desastrosa y causar deformidades en las proteínas.
Así que a medida que el ADN se replica, las enzimas llevan a cabo un trabajo de corrección y corrigen errores raros.
Ellas tienden a reparar el 99% de esos tipos de errores, y hay revisiones adicionales posteriores.
Así que a medida que el ADN se replica, las enzimas llevan a cabo un trabajo de corrección y corrigen errores raros.
Ellas tienden a reparar el 99% de esos tipos de errores, y hay revisiones adicionales posteriores.
El ADN ofrece estas instrucciones, por lo que debe copiarse a sí mismo antes de que se divida cada célula.
Y es la estructura inteligente la que permite esto. Los "escalones" de la escalera de ADN están hechos de cuatro tipos distintos de moléculas con base en el nitrógeno: A, T, G y C. Éstas forman pares complementarios. La A siempre se une con la T, y la G con la C.
Así que una parte de la doble hélice del ADN puede usarse como modelo para producir una parte que lo complemente a la perfección. Es como hacer una cremallera nueva para un abrigo, pero usando como base la mitad de la cremallera vieja.
La parte original y la nueva se unen para formar una nueva hélice, que es idéntica al original.
De manera inteligente, el ADN humano puede "replicarse" en cientos de puntos de la estructura al mismo tiempo, lo que acelera el proceso para una molécula muy larga.
Contorsionista molecular
"Cada uno de nosotros cuenta con suficiente ADN, si se estira en una línea recta, como para ir al Sol y de vuelta más de 300 veces."
Sin embargo, cada núcleo celular debe tener dos metros de ADN, así que debe ser muy flexible. Se enrolla, casi como el cable de un teléfono, hasta formar apretadas estructuras complejas que se llaman cromatinas.
Y a pesar de estar agrupado de manera tan apretada, todavía puede acceder al material genético para crear nuevas copias y proteínas cuando sea necesario.
Dos metros de ADN se enrollan como el cable de un teléfono para que quepan en cada célula.
No sorprende, entonces, que el ADN tenga que ser extremadamente flexible.
Esta forma doblada y empaquetada de ADN es aproximadamente 10.000 veces más corta que la línea de ADN si se estirara.
Por eso nos podemos dar el lujo de tener los planes para todo nuestro cuerpo en casi cada célula.
Base de datos biológica
"Apenas un gramo de ADN puede tener unos dos petabytes de datos, el equivalente a tres millones de CDs."
Las diferentes secuencias de los cuatro tipos de bases de ADN hacen "códigos" que pueden traducirse en los componentes de las proteínas, llamados aminoácidos.
Estos aminoácidos, en sus diferentes combinaciones, pueden producir al menos 20.000 proteínas diferentes en el cuerpo humano.
Podemos imaginarlo como la clave Morse. Ésta también utiliza sólo cuatro símbolos (punto, raya, espacio corto, espacio largo), pero es posible deletrear enciclopedias enteras con este código simple.
El ADN codifica los datos de manera similar a la clave Morse.
Eso es particularmente inteligente, en especial cuando se compara con otras moléculas que guardan información. Si se usa la misma cantidad de espacio, el ADN puede guardar 140.000 veces más datos que las moléculas de óxido de hierro (III), que guarda la información en los discos duros de los computadores.
El ADN puede ser minúsculo, pero entre sus propiedades se cuentan la estabilidad, la flexibilidad, la replicación y la habilidad de guardar ingentes cantidades de datos.
Por eso, debe ser una de las moléculas más inteligentes que conozcamos.
Con las enormes cantidades de datos que producen sistemas de computadores cada vez más grandes, las soluciones tradicionales para almacenar datos -como los discos duros magnéticos- se están volviendo voluminosos y pesados.
Los investigadores ya han utilizado el ADN para guardar información producida artificialmente. ¿Podría ser este el futuro del almacenamiento de datos?
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