domingo, 13 de julio de 2014

La OMS advierte que crece el Sida entre los homosexuales

Nuevo informe
"La epidemia se está disparando", advirtió el director del departamento de virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) de esa organización.
    Las infecciones del virus del Sida están aumentando entre homosexuales en varias partes del mundo, advirtió hoy la Organización Mundial de la Salud (OMS), que recomendó a este grupo tomar antiretrovirales para prevenir el contagio. "La epidemia se está disparando", advirtió Gottfried Hirnschall, director del departamento de virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) de la OMS.
    La evolución de la medicación y el hecho de que hoy en día se pueda vivir con el Sida, más de 30 años después de la pandemia de esta enfermedad que se cebó especialmente con el colectivo gay, han hecho que desciendan las campañas de prevención y vuelvan a aumentar las infecciones, según Hirnschall. Este grupo tiene un riesgo 14 veces mayor que el resto de la población a contraer el virus. En Bangkok, por ejemplo, afecta al 5,7% de los hombres que mantienen relaciones sexuales con otros hombres y solo al 1% de la población general.
    En estas nuevas recomendaciones publicadas hoy, la OMS aconseja a los homosexuales que "consideren tomar antiretrovirales como método preventivo contra el VIH". En mayo último las autoridades sanitarias norteamericanas recomendaron la toma de antiretrovirales a todos los grupos de riesgo, especialmente a los hombres gays, con la esperanza de reducir el número de nuevas infecciones que no ha cambiado desde hace 20 años. Tomar regularmente una pastilla que combina dos antiretrovirales, además del uso de preservativos, podría disminuir el riesgo de contagio entre 20-25%, es decir evitar "un millón de nuevas infecciones en este grupo dentro de 10 años", según la OMS.
    Las recomendaciones se centran en los otros grupos de población en riesgo, como los transexuales, la población carcelaria, los drogadictos y las prostitutas, que representan cerca de la mitad de las nuevas infecciones anuales. Al mismo tiempo suelen ser los mismos grupos que tienen menos acceso a la sanidad, lo que conlleva "inevitablemente al aumento de infecciones en esas comunidades", dijo Rachel Baggaley del departamento de VIH de la OMS. Sin embargo, gracias a diferentes iniciativas el número de estos nuevos casos disminuyó casi un tercio entre 2001 y 2012.
    A finales de 2013, 13 millones de personas con el VIH estaban bajo el tratamiento de los antiretrovirales, lo que disminuye drásticamente la mortalidad por la enfermedad del Sida. Sin embargo Hirnschall asegura que los "avances han sido desiguales" ya que los gobiernos tienen tendencia a privilegiar las campañas de prevención para la población general y descuidan a los grupos de riesgo. "Pero estas personas no viven aisladas", dijo, y señaló que "las prostitutas y sus clientes tienen maridos, mujeres y parejas. Algunos toman drogas y muchos tienen niños". La OMS también recomienda entre otras cosas promover el uso del preservativo, realizar pruebas gratuitas de VIH, tratar individuos de riesgo con antiretrovirales, realizar circuncisiones gratuitas y programas de intercambio de jeringas para los drogadictos.

    sábado, 12 de julio de 2014

    MI QUERIDO HIGADO

    Vísceras familiares

    Arissa-Atxaga





    He empezado a hablar con mi hígado. Más bien fue un monólogo, porque mi hígado, en la pantalla de la ecografía, tan solo me devolvía una sonrisa irónica en la que leí un “Te esperaba” que podía interpretarse como un “Te atrapé”. Le pedí disculpas por tantos años de maltrato, del que no era consciente –fueron los malditos análisis de sangre los que lo desvelaron todo–, luego le pedí tiempo, reconocí su esfuerzo en esos mismos años a mi lado, le arranqué una promesa y traté de enamorarlo, aunque fue absurdo porque todo el mundo sabe que un hígado no tiene corazón (como bien comprobó Dylan Thomas, que murió de las dos cosas). Un hígado es un notario severo, un juez implacable, un asesino a sueldo, un verdugo, alguien que irrumpe en tu camino para acabar contigo. “No hago amigos”, me dijo. En el hospital, empecé a hablar de todo esto con mi hígado. No estuvo mal, para ser la primera vez. Ambos sabíamos que habrá más sesiones para la plática, en esa misma sala, quizá en presencia del mismo médico.
    La conversación no fue improvisada, claro. Hacía ya un tiempo que me avisaron de que debía prepararme para este encuentro. Al llegar al hospital, en la sala de ecografías, me esperaba el doctor Varela. Es curiosa la relación que los pacientes de la Seguridad Social establecemos con los médicos. Del doctor Varela, con quien he venido a dar de manera fortuita, no sé absolutamente nada. Puede que el doctor Varela sea algo mayor que yo, o algo más joven; su pelo es canoso, en todo caso. Es tímido, habla muy poco, lo justo, y apenas mira a los ojos cuando estamos frente a frente. Me llama de usted como el primer día, y sin embargo es la quinta vez que nos vemos. De este hombre que ya es alguien fundamental en mi vida solo conozco su rostro y su apellido. No sé nada más de su historia, ni de su familia, ni de su sexo, ni de sus gustos o tendencias. No es un amigo, es solo el especialista que, cada seis meses, dictamina o pontifica sobre la dependencia mutua que mantenemos mi hígado y yo.
    Echado sobre la camilla, con los brazos apoyados detrás de la cabeza, la única alteración sensorial que sentí fue el frío del gel conductor mientras el transductor, guiado por la mano de Varela, iba recorriendo toda la superficie de mi abdomen, deteniéndose con insistencia en la zona hepática. Las ondas sonoras de la ecografía generaban una “falsa imagen falsa”. Eso dijo Varela: “No es el hígado real, pero es ‘su’ hígado verdadero”. Como en el mito de la caverna de Platón, las ondas sonoras de alta frecuencia reproducían una equivalencia de mi hígado, pero solo en imagen, en idea. Allí, de pronto, sobre la pantalla en blanco y negro, surgió la copia de la imagen de mi propio hígado, tal cual es y tal cual está. No era mi hígado, y sin embargo imitaba su circunstancia con exactitud. Sin embargo, nos miramos a sabiendas, mi hígado y yo. Y me pregunté si mi hígado también se estaría haciendo una imagen falsa de mí, su portador, su amo, su carcasa. ¿Éramos los dos, hígado y yo, conscientes de que somos uno, unidos en un solo e interdependiente destino? “Compartimos una misma biografía, pero quién sabe si acabaremos juntos”, me respondió mi hígado.
    Me reservé para otra ocasión tener que suplicarle; consideré que aún no había llegado el momento de rogarle algún tipo de piedad. Aunque me temo que cuando él quiera ser piadoso conmigo ya será demasiado tarde. Un hígado solo tiene piedad cuando ya es inservible. Pensé en ese instante en algunas personas con quienes su hígado no había tenido piedad. Pensé en Roberto Bolaño, el gran escritor chileno, quien a los cincuenta años no llegó a tiempo a la cita con un trasplante y entró de lleno en la gloria literaria. Pensé en Lou Reed, que sí llego a la cita, pero al final su trasplante no le funcionó. Pensé en Gabriel García Márquez, en Truman Capote, en Jorge Luis Borges, en John Coltrane, en Alec Guinness, todos ellos sentenciados inapelablemente por sus hígados. Me habría gustado saber qué clase de conversación tuvieron con ellos, si es que llegaron a verse las caras.
    ¿Qué se le dice a un hígado? No sé. Quizá unas palabras privadas como las que le dirigió en público Pablo Neruda, en su ‘Oda al hígado’. Lo llamó de muchas maneras: ‘invisible máquina’, ‘víscera submarina’, ‘escondida cámara de alquimista’, ‘bodega de los cambios sutiles’. Aunque mi preferida es la de ‘buzo de la más peligrosa profundidad del hombre’. Es cierto: siempre he supuesto que, al final, el hígado husmea por lo más hondo de nuestras vidas para advertirnos de que el límite está ampliamente sobrepasado.
    En la sala de ecografías, cuando observaba las sombras blanquinegras de esa mancha movediza que el tímido Varela definió como ‘un espectro’ de mi propio hígado, recordé a Prometeo, el titán que engañó a Zeus para beneficio de los hombres, y me figuré que el transductor que emitía ultrasonidos, y cuyo manejo llevaba Varela presionando en mi costado, era el águila al que Zeus ordenó que picase cada día en el hígado de Prometeo para castigarlo. Entonces alcé la cabeza, miré a mi hígado en la pantalla y le dije: ‘Buzo’. Mi hígado asintió. No sé cómo lo hizo, pero asintió. Mi hígado había buceado en mi vida, había sacado del fondo de mi cuerpo mi historia, y ahora nos la mostraba a Varela y a mí. Era un detective privado convertido en un detective salvaje, como diría Bolaño.



    DIFICIL DE PRONUNCIAR,PERO FACIL DE CONTRAER

    El virus del chikungunya pone en alerta a los médicos españoles

    La enfermedad, que provoca fuertes dolores articulares, salta a España desde el brote epidémico del Caribe a través de turistas infectados
    Las autoridades avisan a los médicos de que notifiquen los casos ya que, hasta ahora, la patología no era de notificación obligatoria
    Cataluña, que ha confirmado 24 casos, Asturias y Madrid han emitido alarmas de salud pública para tratar de evitar que el virus se propague internamente
    El chikungunya se trasmite por la picadura del mosquito tigre que ha colonizado el litoral mediterráneo español

    Las autoridades de Honduras estudian tres casos sospechosos de fiebre chikunguña
    El Chikungunya está saltando de América a España importado por los turistas.
    Varias comunidades autónomas, como Cataluña, Madrid y Asturias, han lanzado una alerta de salud pública por la importación de casos de personas infectadas con el virus chikungunya. En toda España se han registrado ya 28 casos.
    Conocido como el virus del dolor, la enfermedad produce, según la Organización Mundial de la Salud, "fiebre súbita, y dolores articulares que suelen ser muy debilitantes pero que desaparecen a los pocos días". Otros síntomas habituales son "dolores musculares, náuseas, cansancio y erupciones cutáneas". Raramente se complica hasta poner en peligro la vida.  El brote epidémico que vive actualmente la zona del Caribe y su fuerte relación turística y migratoria con España ha hecho que llegaran pacientes, sobre todo turistas, con este virus que se propaga mediante la picadura del mosquito tigre ( Aedes albopictus).
    Una circular de la Dirección General de Salud Pública de Asturias de 4 de julio recoge que "según los últimos datos del Centro Nacional de Microbiología, recientemente y relacionados con esta epidemia en el Caribe, entre abril y junio se han confirmado 28 casos de infección de virus chikungunya de viajeros procedentes de República Dominicana (8), Martinica (1), zona epidémica de las Américas (5) y África subsahariana (4). En el resto de casos ese dato es desconocido". Preguntada la Consejería de Sanidad asturiana, ha confirmado que "son a nivel nacional, pero no tenemos la procedencia regional".
    Asturias se une a otros servicios regionales que ya han alertado a sus profesionales sanitarios sobre el peligro de que se presenten en sus centros de Atención Primaria y hospitales pacientes con la fiebre chikungunya. Especialmente en Cataluña donde la Agencia de Salud Pública emitió la alerta epidemiológica al detectar 3 casos de la enfermedad el 13 de junio. En la actualización semanal del organismo, de 8 de julio, los enfermos habían pasado a 24. La ficha reseña que se han investigado 32 casos sospechosos y que todos los positivos "tienen el antecedente de haber estado en el Caribe –menos uno, que estuvo en África– y de haber sido picados por mosquitos". Entre 2008 y 2013 se habían detectado ocho casos importados en esta región.
    Países con riesgo de contagio y ruta de casos importados a España.
    Países con riesgo de contagio y ruta de casos importados a España.

    El Ministerio de Sanidad no ha lanzado ninguna medida general. Un portavoz ha contestado a eldiario.es que "en estos momentos se sabe que hay una epidemia en América, en el Caribe, y que los casos importados se podrían multiplicar por este motivo". El hecho de que se haya declarado la epidemia en países como República Dominicana, donde se han registrado más de 135.000 casos sospechosos, multiplica el riesgo de que el virus se traslade a España con la población de riesgo que componen los turistas o los ciudadanos dominicanos residentes en España que pasen sus vacaciones en su país de origen. Así, la alerta médica explica que existe un riesgo de "importación del virus relacionado con la magnitud del flujo de viajeros procedentes de países en donde la transmisión es activa".

    Los mosquitos tigre que la trasmiten viven en el Levante

    "El problema vendría si empezara a trasmitirse dentro del país" reflexiona un médico de urgencias de Madrid, donde ya han recibido esta alerta. "Es probable que comiencen a llegar casos sospechosos a los servicios de salud, por lo que se recomienda reforzar la vigilancia de esta enfermedad", explica el escrito remitido por el subdirector de Promoción de la Salud de la Comunidad de Madrid a finales de junio pasado que ha podido leer eldiario.es. "Es muy importante estar atentos", reflexiona el médico.
    Esta enfermedad, como confirma el Ministerio de Sanidad, "no es de declaración obligatoria por parte de los médicos" si se la encuentran en sus consultas. Por eso las comunidades autónomas han emitido estas alertas que sí incluyen el chikungunya entre las patologías que los sanitarios tienen que "notificar a los servicios de salud pública". Si los casos pasaran sin más protocolo que su atención clínica ordinaria, se corre el riesgo de que el virus pudiera propagarse internamente porque en España existen poblaciones de mosquito tigre, el responsable del contagio a humanos.
    De hecho, l os focos donde esta especie de insecto invasora está establecida en España se distribuyen por gran parte de la costa mediterránea, desde Cataluña hasta la Región de Murcia, pasando por la Comunidad Valenciana. También se ha detectado ya en las Islas Baleares. El mosquito tigre es originario del sudeste asiático pero saltó a territorio español en 2004, concretamente en Cerdanyola del Vallès.
    Los técnicos de salud pública de Asturias constatan que "la presencia de un vector competente en la costa mediterránea de España aumenta el riesgo de que se establezca la circulación del virus en estos territorios". En este sentido, el Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades ( ECDPC) explica que "el riesgo de transmisión local del virus del chikungunya en áreas de Europa donde el mosquito tigre está presente requiere alta vigilancia sobre los casos importados así como medidas preventivas en la Unión Europea y rápida notificación de los casos". "La propagación local desde un caso importado durante el verano es posible", contesta el ECDPC.
    La epidemia en América demuestra la capacidad de extensión del virus mediante las picaduras de los mosquitos. El chikungunya se detectó allí en diciembre de 2013. Fueron dos casos. A finales de junio se contabilizaban 258.000 casos susceptibles. Los datos epidemiológicos indican que el brote nació en la isla de San Martín y que el mayor reservorio se ha establecido en República Dominicana. Pero la epidemia ha salido hacia Cuba, que no tenía casos registrados el 13 de junio y el 22 de ese mes ya tuvo pacientes positivos.
    El salto a Centroamérica se ha producido a través de El Salvador, donde se han contado 1.200 casos, ocho de ellos por trasmisión autóctona por insectos. Los epidemiólogos explican que se ha extendido tan rápidamente porque "al ser un virus nuevo en la zona, toda la población era susceptible de desarrollar la enfermedad porque no estaban inmunizados por previos contactos". Argumento que sirve también para Europa.
    El Ministerio de Sanidad ha insistido en que "si se ha estado en el Caribe y se regresa con síntomas, es importante avisar al médico de que se ha estado allí". Se teme que el chikungunya tome el puente aéreo y se quede.

    Una semana de enfermedad aguda

    Chikungunya es una palabra tanzana que significa "espalda doblada" y hace referencia al fuerte dolor articular que produce. La OMS contabiliza 40 países de Asia, África, Europa y América donde se ha detectado alguna vez esta fiebre. Tras la picadura del mosquito la enfermedad se presenta entre 4 y 8 días después y durar unos 3-7 días. El virus permanece unos dos meses.
    No existe un tratamiento curativo para la patología del virus por lo que se trata de aliviar los síntomas con antipiréticos y analgésicos. Tampoco se ha desarrollado vacuna. El virus se contrae mediante la picadura de la hembra del mosquito tigre (Aedes albopictus) aunque también puede inocularlo el mosquito del dengue (Aedes aegypti). Ambas especies pican durante todo el periodo diurno aunque intesifican su actividad a primera hora de la mañana y al final de la tarde. Los dos pican al aire libre. No existe evidencia científica de que se pueda pasar de un humano a otro.
    La OMS recomienda a las personas que viajen a zonas de riesgo que adopten precauciones básicas como "el uso de repelentes, pantalones y camisas largos o la instalación de mosquiteros en las ventanas".

    viernes, 11 de julio de 2014

    ¿A qué edad tienen los chicos su primera vez?

      .
    Unas décadas atrás, los varones recibían como regalo de cumpleaños de parte de algún tío, un primo o un hermano mayor la inducción al debut sexual con alguna señorita para la ocasión, disociando de manera prácticamente natural al amor del sexo. En cambio, las chicas dilataban su primera experiencia entre las sábanas en busca del hombre “para toda la vida”, privilegiando el plano de los sentimientos por sobre el del deseo.  Las cosas han ido cambiando en los últimos años. Según un estudio del Instituto Gino Germani, de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, en la Argentina de hoy seis de cada diez adolescentes ya han mantenido relaciones sexuales y un 44 % perdió su virginidad antes de cumplir los 16 años.
    En rigor, no hay una edad “adecuada” para la primera vez, ya que el despertar sexual dependerá de la madurez y del entorno de cada joven. Pero también es verdad que la franja de edad ha bajado hasta el punto de que en el país hay aproximadamente 900.000 madres adolescentes. Los más chicos en debutar sexualmente son los habitantes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que con un 68 % alcanzan el porcentaje más alto de iniciación en todo el país.

    Si bien ya no hay esa presión familiar para que los varones debuten tempranamente y las chicas se preserven hasta el matrimonio, hoy la primera relación sexual sigue siendo un interrogante para muchos jóvenes, incluso teniendo a mano varias fuentes de información como las que circulan por Internet, la educación, los organismos del Estado o la propia familia.

    Por vergüenza o temor, los jóvenes eligen dialogar y plantear sus dudas con sus amigos (40 %) antes que con un ginecólogo (10 %) o en un hospital público (7 %). En la actualidad los jóvenes hacen su debut entre pares –son tan desinhibidas las chicas como los chicos–. La falta de información hace que sigan engañándose con algunos mitos, como la idea –equivocada– de que no podrían embarazarse o contraer enfermedades venéreas en un primer encuentro.

    Es por eso que los adultos, ante la modificación de las costumbres y acordes a la época, deberán ser quienes proporcionen a los chicos los datos necesarios para que la primera vez no sea una experiencia traumática, y abrir canales de diálogo, ya sea en la familia como en la escuela, para que los jóvenes puedan vivir su sexualidad de forma responsable, plena y saludable.

    Los números de la realidad
    * La edad de la iniciación sexual es, en promedio, los 14 años. Si bien no ha descendido la edad, sí  ha incrementado el porcentaje de chicos que a esa edad pierden su virginidad.

    * Ocho de cada diez adolescentes debuta sexualmente con su novio o novia.

    * El 80 % de los chicos no se cuida al momento de tener la “primera vez”. Un 37 % usa la píldora del día después y un 6 % usa el método de coitus interruptus, el más riesgoso de todos.
    Dr.  Juan Carlos Kusnetzoff,

    LUIS SUAREZ NO FUE EL PRIMERO


    Gran Dolina, canibalismo .




    Nuestros colegas del Equipo de Investigación de Atapuerca (EIA), Yolanda Martínez, Carlos Díez y Jordi Rosell, se dieron cuenta en seguida de que los primeros restos de Homo antecessor que descubrimos estaban canibalizados, pues se observaban marcas de corte y fracturas sospechosas, de aquellas que sólo se pueden producir por la acción de otros humanos. El estudio posterior no hizo nada más que apoyar la visión de campo que ya se había establecido con anterioridad. La antropofagia deja tras de si un rastro de información que puede ser capturada por los científicos. Así se publico enScience en 1996.
    La evisceración, el despiece, la descarnación y la fragmentación que tiene lugar con la depredación de otros congéneres por parte de los homínidos deja unas huellas inconfundibles, que los expertos en tafonomía son capaces de reconocer, dada la singularidad del impacto que se registra en la superficie de los restos anatómicos canibalizados.
    Mandíbula de Homo antecessor
    Mandíbula de Homo antecessor con marcas de corte / IPHES
    Las marcas de corte dejadas sobre los huesos por las herramientas de talla, normalmente lascas de silex o cuarcita, con filos diedros en el yacimiento de la Gran Dolina, como ocurre en otros yacimientos donde se ha practicado el canibalismo, se caracterizan por la forma en uve, mientras que las trazas dejadas por depredadores humanos suelen ser en forma de ú. Examinadas al microscopio electrónico las evidencias fueron del todo confirmadas, pues una gran parte de los restos esqueléticos analizados presentaban marcas que coincidían con la morfología que hemos descrito.
    Además, estos impactos tienen lugar en zonas concretas del esqueleto y de manera sistemática. La intencionalidad es, sobretodo, cortar ligamentos, romper articulaciones y tener acceso a lugares anatómicos que directamente con la boca se hace difícil. No tan sólo existen estas marcas debido a la acción de cortar, sino que hay algunas relacionadas con la limpieza de tejido y con el levantamiento del periostio.
    Diversas huellas
    La percusión con martillos de piedra también se realiza para poder acceder al tuétano, que se encuentra en el interior de los huesos largos, y al interior de la bóveda craneal. El impacto sobre estas superficies deja una serie de esquirlas características de esta acción que también son reconocibles.
    Finalmente, la acción de la dentición humana sobre los cadáveres deja una huella singular que no producen otros omnívoros ni carnívoros. De todo ello se puede inferir el comportamiento caníbal practicado por Homo antecessor al final del Pleistoceno inferior.
    Todo este espectro de actividad se ha registrado en el estrato Aurora del nivel 6 de la Gran Dolina. Cuando se descubrió, este yacimiento era el de cronología más antigua en la historia de la evolución humana.

    miércoles, 9 de julio de 2014

    Si vas a la nevera y no te acuerdas de qué ibas a buscar, lee esto

    El psicobiólogo Ignacio Morgado, autor de «Aprender, recordar y olvidar», explica a ABC las claves de la memoria

    Si vas a la nevera y no te acuerdas de qué ibas a buscar, lee esto
    inés baucells
    El autor del libro «Aprender, recordar y olvidar» (Ariel), Ignacio Morgado, es capaz de dar a sus lectores las claves cerebrales de la memoria y la educación, y de reconocer al tiempo que prefiere perder la cartera que la libreta donde anota sus quehaceres diarios. «Hay cosas que no conviene tener en la memoria. Yo sin la agenda no puedo vivir», asegura. Este catedrático de psicobiología e investigador del Instituto de Neurociencia de la Universidad Autónoma de Barcelona es también de esos profesores que no creen en el mal alumno, «sino en el que no ha hecho lo óptimo o ha hecho poco».
    —¿Tener despistes de forma habitual es un signo de alerta?
    —Normalmente no. Es estar poco atentos, por eso puede confundirse. Muchas veces cuando nos olvidamos algo es que no le pusimos suficiente atención. Yo a mis alumnos les digo:«no me digas que eso se te ha olvidado, porque solo se olvida lo que se aprende». La atención es uno de los factores que más influye en el aprendizaje y en el registro de lo aprendido por el cerebro. Y la atención la proporciona el interés. Además, realmente te interesa lo que te emociona. Aquello que nos emociona es aquello a lo que le prestamos atención.
    —Es difícil no preocuparse cuando uno pierde constantemente las llaves, o de vez en cuando va a coger algo en la nevera y se le olvida por completo de lo que quería...
    —Este tipo de situación tiene que ver con la pérdida de memoria de trabajo (reciente). Pero también tiene que ver con el estado y el lugar en el que nos encontramos, y donde lo aprendimos. Es decir, estás delante de la nevera, pero lo que ibas a coger lo pensaste en el comedor. Por eso cuando vuelves sobre tus pasos al comedor, a la misma situación que estabas cuando pensaste qué ibas a coger, te acuerdas de lo que querías. La otra situación puede deberse al estado interno del organismo. Si tu aprendiste algo bajo el influjo de un estimulante, como el alcohol o el café, puede que cuando no lo estés tengas dificultades para recordarlo.
    —Esto que comentamos le ocurre a gente muy joven. ¿A qué edad es normal empezar a perder memoria?
    —Lo primero que hay que saber sobre la pérdida de memoria es que es un fenómeno natural que le sucede a todo el mundo antes o después. Los estudios sugieren que el declinar de la senectud no es aparentemente hasta después de los sesenta años, pero en algunas personas pueden observarse deterioros a partir incluso de los cuarenta. Empieza un proceso que llamamos de dificultad en la memoria de trabajo (que es la inmediata o de corto plazo, aquella que utilizamos para manipular información, planifican el futuro, resolver problemas a término medio...) Pero se trata de un fenómeno natural. Se debe a que se produce una disminución de la materia del cerebro, particularmente, de la corteza prefrontal.
    —¿Qué podemos hacer para que esto no nos plantee dificultades?
    —Hay muchas formas de auxiliarnos con respecto a esa pérdida de memoria. Una es tener una agenda, otra ponernos recordatorios... Son deterioros naturales con solución de recursos. Pero la mejor medida relación coste-beneficio, la más accesible de todas, la más barata, es la lectura.
    —¿Qué necesita nuestra memoria para funcionar correctamente?
    —A parte de la salud, de encontrarse sano, hay tres cosas básicas o preparatorias para el aprendizaje de la memoria. Una es el ejercicio físico: Este hace que se libere en el cerebro una sustancia cuyo acrónimo es BDNF. Es una especie de lubricante que hace de el motor funcione, que tenga más facilidad para conectarse entre sí las neuronas en el cerebro. El deporte mejora la irrigación sanguínea de nuestro cerebro. Hace que llegue mejor la sangre, la glucosa, y todo lo que necesita para funcionar correctamente. La segunda cosa es el sueño. Dormir prepara el cerebro para aprender, mejora la fisionomía de las neuronas implicadas en la memoria. La tercera es evitar comer cosas negativas para nuestra salud, como es tener una dieta rica en grasas saturadas que reduce la sensibilidad de las neuronas.
    —¿Qué tiene que ver la memoria con la inteligencia?
    —La memoria (de trabajo) es clave en la inteligencia. Y como esta memoria específica se puede aumentar mediante ejercicios, porque aumenta la corteza prefrontal, puedes aumentar también tu inteligencia. Obviamente, dentro de unos límites. No vamos a pasar de tener un cociente intelectual de 90 a tener uno de 130. Pero la memoria de trabajo se puede mejorar. El entrenamiento no es una técnica milagrosa. No hay procedimientos para ser Einstein, pero si para mejorar el rendimiento. Por ejemplo: Jugar al ajedrez, resolver problemas de matemáticas y de lógica y filosofía.
    —¿Cómo podemos trasladar esto al mundo del estudiante, mejorar su forma de estudiar, de aprender, de memorizar?
    —Vuelvo a la lectura. Es un fallo enorme de nuestro sistema educativo el no invitar a nuestros alumnos a leer, y hacer ejercicios con ellos. Por ejemplo, pedirles que cuenten qué han leído, qué otra versión darían, qué sentimientos les ha provocado el texto... Leyendo ponemos en juego todas las partes de nuestro cerebro, la parte racional, la emocional, la receptiva... pocas cosas estimulan más que la lectura. Si esta se complementa con ejercicios, puede resultar súper útil: Leer dos páginas y resumirlas después... es sencillísimo y baratísimo. Todo estimula. Todo lo que se trabaja. En la universidad cogen apuntes, los leen mil veces y luego los repiten. Si en vez de eso les hiciéramos cuatro preguntas que buscan la solución a un problema, esa es la manera de recordar y retener información semántica (memoria explícita), de contenidos (memoria ....), de comprensión (contrastando...) Solo razonando sobre lo leído es como se aprende, no copiando los mejores apuntes. Leer los apuntes, un artículo, la web, mirar las cosas como un Sherlock Holmes, un detective. El estudiante cree que tiene que leer 1.000 veces los apuntes y que pierde el tiempo si investiga, pero esta es la única manera de formar la memoria.
    —Pero en la enseñanza tradicional en España el estudio ha estado basado en la lectura de los apuntes a aprender, tantas veces como sea necesario.
    —Efectivamente. La relectura de apuntes, muchas veces de otro estudiante, ha sido siempre y es todavía uno de los grandes males de nuestro sistema educativo. Insistiendo en este modo de estudio pasivo muchas veces se ha dejado de lado uno de los mejores procedimientos que existen para aprender y formar memorias robustas, que es el que consiste en tratar de recordar y reconstruir con frecuencia el conocimiento que se va adquiriendo. El recuerdo es un proceso activo que no sólo sirve para evaluar lo aprendido, sino también para seguir aprendiendo. Más aún, el recuerdo sistemático puede ser una forma de aprendizaje superior incluso a la del aprendizaje original.
    —¿Qué más puede hacer un profesor para mejorar, según usted, la forma de estudiar de sus alumnos?
    —En algunos niveles educativos, y particularmente en la universidad, es frecuente que el estudiante que no ha sido bien instruido sobre el trabajo a realizar sufra una cierta confusión cuando no sabe bien dónde concentrarse y a qué apartados o explicaciones de los textos que estudia, sean libros, artículos u otros materiales prestar más atención. ¿Esto es lo que debo estudiar? ¿Esto entrará en el examen? son preguntas frecuentes. Esta confusión es grave porque es una fuente importante de cansancio y desmotivación de los alumnos, pero es un problema que tiene fácil solución. El estudio de un alumno puede ser guiado por preguntas cuidadosamente calculadas pro el profesor para que sus posibles respuestas abarquen los contenidos más importantes de la materia estudiada.
    —¿Qué gana así el estudiante?
    —Es un procedimiento que motiva al estudiante, concentra su atención y le convierte en una especie de detective o investigador que busca donde sea necesario, es decir, en cualquier material o posible fuente de estudio, la solución o respuesta a los interrogantes que se le plantean. Es, además, un modo de enseñar al estudiante a trabajar y ganar autonomía para aprender, pues buena parte del trabajo intelectual profesional va a consistir siempre en plantear problemas y tratar de argumentar soluciones a los mismos. Es, por tanto, un tipo de actividad que puede aumentar la capacidad del alumno para aprender por sí mismo en un futuro.
    —¿Cuál es, según usted, el mejor sistema pedagógico, aquél que puede ayudar al joven a aprender?
    —No existe un único sistema, sino diferentes reglas en distintas situaciones contextuales para diferentes contenidos. Por ejemplo, los exámenes orales son fantásticos para la memoria. Su principal ventaja es que hace que el estudiante explique lo que entiende. Cuando el estudiante sabe que lo examinan oralmente, este implica todo su razonamiento. Aprender a exponer incita a distintas formas de trabajo para el alumno, induce a realizar un tipo de estudio mucho más basado en la comprensión de los materiales y la información que en su simple memorización. Y al profesor le permite realizar una evaluación muy rigurosa del conocimiento adquirido por el alumno.

    «No todos los momentos del día son igualmente buenos para aprender»

    ESE ASESINO LENTO Y SILENCIOSO LLAMADO AMIANTO

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    El amianto, el rayo mortífero que no quieren que cese

    Mundo Obrero


    Nota previa: Este escrito es fuertemente deudor, con toda evidencia, de las aportaciones más que imprescindibles de dos grandes estudiosos, investigadores y activistas del tema: Paco Puche y Francisco Báez Baquet. Del libro de este último, Amianto. Un genocidio impune, he tomado prestados la mayoría de los datos, historias e informaciones. 
     

    Al escribirlo he recordado también las referencias y reflexiones que Manuel Sacristán Luzón (1925-1985) hiciera sobre el asunto desde mediados de los años setenta en sus clases de Metodología de las Ciencias Sociales de la Facultad de Económicas de la UB, cuando pocas personas hablaban en nuestro país de esta criminal tragedia industrial, obrera y civilizatoria. También aquí, como en tantos otros temas, vio antes y mucho mejor que otros. Entre lo mejor, sin duda, de nuestra tradición. Como Paco Puche, como Paco Báez, como Paco Fernández Buey.
    Hace apenas dos años y medio, el 2 de diciembre de 2011, se celebró un acto conmemorativo en Chile, en el décimo aniversario de lo sucedido. El recuerdo incluyó la pública quema de un muñeco que representaba una inmolación. ¿Qué había pasado diez años antes, qué se conmemoraba?
    Mañana del 30 de noviembre de 2001, Palacio de la Moneda, Santiago de Chile, 28 años después del golpe militar del general asesino Augusto Pinochet. Un trabajador de 52 años se clava un cuchillo de grandes dimensiones en el abdomen, se rocía con combustible y se quema a lo bonzo. No sabemos muy bien cómo pero pudo entregar una carta a los viandantes de la plaza, a los aterrorizados transeúntes, antes de morir. Decía así:
    “Mi nombre es Eduardo Miño Pérez, CI 6.449.449-K, militante del Partido Comunista de Chile. Soy miembro de la Asociación Chilena de Víctimas del Asbesto. Esta agrupación reúne a unas 500 personas que están enfermas y muriéndose de asbestosis. Participan las viudas de los obreros de la industria Pizarreño, las esposas y los hijos que también están enfermos solamente por vivir en la población aledaña a la industria”. Habían muerto ya más de 300 personas de mesotelioma pleural, el cáncer causado por respirar asbesto.
    Eduardo hacía “esta suprema protesta” denunciando: 1. A la industria Pizarreño y su holding internacional, por no haber protegido a sus trabajadores y sus familias del veneno del asbesto. 2. A la Mutual de Seguridad por maltratar a los trabajadores enfermos y engañarlos en cuanto a su salud 3. A los médicos de la aseguradora, por ponerse de parte de la empresa y mentirle a los trabajadores no declarando su enfermedad. 4. A los organismos de gobierno por no ejercer su responsabilidad fiscalizadora y ayudar a las víctimas.
    El militante del PC de Chile explicó que había elegido “esta forma de protesta, última y terrible, en plenas condiciones físicas y mentales como forma de dejar en la conciencia de los culpables el peso de sus culpas criminales”. Su inmolación, “digna y consecuente”, la hacía extensiva también contra los grandes empresarios “culpables del drama de la cesantía, que se traduce en impotencia, hambre y desesperación para miles de chilenos”, contra la guerra imperial “que masacra a miles de civiles pobres e inocentes para incrementar las ganancias de la industria armamentista y crear la dictadura global”, contra la globalización “hegemonizada por Estados Unidos.”, contra un ataque “prepotente, artero y cobarde” que se había producido en aquellas fechas a la sede del PC de Chile.
    Finalizada del siguiente modo: “Mi alma, que desborda humanidad, ya no soporta tanta injusticia” (El padre de la compañera de Eduardo, Manuel Cerda, fue también trabajador de la empresa Pizarreño hasta mediados de los años setenta: murió de asbestosis quince años después, en 1989).
    ¿Ya no soporto “tanta injusticia”? ¿Exageraba el trabajador inmolado, el militante del PC de Chile? No, en absoluto.
    1933, Estados Unidos. La empresa Johns Manville negoció con un abogado que representaba a once ex trabajadores de la empresa, todos ellos víctimas de asbestosis. Tras el acuerdo, el abogado recibió 30 mil dólares de aquel entonces. Condición sine qua non para el pacto impuesto por la empresa: una promesa escrita y firmada de que los trabajadores afectados no participarían, directa o indirectamente, en nuevas acciones. El acuerdo no salió a la luz durante 45 años, hasta finales de los setenta. De haber conocido la opinión pública norteamericana las cláusulas empresariales es altamente probable que los peligros de la industria genocida del amianto hubieran salido a la luz mucho antes, que la opinión pública se hubiera alarmado antes, que hubiera tomado mayor consciencia.
    Segundo caso: la empresa Owens-Corning ocultó durante años lo que sabía acerca de los peligros del amianto. Y no sólo eso: tergiversó el conocimiento del peligro de “Kaylo”, uno producto por ellos fabricado que contiene amianto. En 1956, después de haber sido informados por el Laboratorio Saranac de que el polvo del producto era tóxico y de que el asbesto (o amianto) era cancerígeno, Kaylo, sin hacer ni caso, pensando estrictamente en su cuenta de resultados, lo anunciaba en su publicidad como producto no tóxico.
    Hay muchos más ejemplos.
    Unos 125 millones de personas de todo el mundo se encuentran actualmente expuestas al amianto, un producto que sigue sin estar prohibido en muchos países del mundo. Unos cien mil fallecen cada año. La producción total del amianto en el siglo XX está estimada en unos 174 millones de toneladas: ¡174.000.000.000 kilogramos!
    Muchas personas más están expuestas en razón de su vecindad a centros de producción, por exposición doméstica, por contaminación medioambiental, a través del transporte, a través de los residuos, a través de malas prácticas de limpieza o reordenación industrial realizadas en pésimas condiciones (o en ausencia total de ellas) de seguridad. Sin información a los trabajadores implicados.
    Se ha calculado que sólo entre 1940 y 1979 unos 27,5 millones de trabajadores estuvieron expuestos al amianto en sus trabajos; los niveles de exposición de casi 19 millones de estos trabajadores se consideran altos. Muchos más han seguido siendo expuestos desde entonces.
    El rayo mortífero no cesa, no han querido, no quieren que cese.
    Una unidad de medida, la DALYs (Disability-Ajusted Life Year), número de años perdidos por la mala salud, la discapacidad o la muerte prematura, sitúa la cifra en 1.523.000 por año. En cuanto a la muerte prematura se habla de 14,23 años per capita entre las personas expuestas.
    Respecto al mesotelioma, el cáncer originado por la exposición al amianto, las cifras anuales han sido estimadas en 43.000 muertos y en 564.000 DALYs. Tres décadas después del pico de mayor consumo de amianto en EEUU, en el Imperio del Caos y la guerra todavía se sigue produciendo unos 3.200 casos anuales de mesotelioma, muchos de ellos mortíferos
    James Leigh, ex director del Centro de Salud Ocupacional y Ambiental en la Escuela de Salud Pública de Sidney en Australia, ha hablado, en una estimación que él mismo considera conservadora, de un total de entre 5 y 10 millones de personas muertas por cánceres relacionados con el amianto en 2030.
    En algunos puestos de trabajo, los niveles de asbesto excedieron rutinariamente las pautas vigentes de la OSHA norteamericana en un rango de entre 200 y 400 veces.
    En los países de Europa Occidental, aproximadamente medio millón de personas (la tercera parte de la población de una ciudad como Barcelona) podrían morir a causa del amianto en una epidemia que podría durar más allá de 2030.
    Ha habido contaminación ambiental a causa del amianto incluso en la misma Antártida.
    Las anteriores son estimaciones formuladas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Si alguna duda cabe es por subregistro, ha comentado Francisco Báez. A ello conduce el ocultamiento que practican algunas naciones que exportan el mineral (Rusia, por ejemplo) y la existencia de países donde las estadísticas son inexistentes o tan deficientes que su fiabilidad es nula.
    Cuando media degradación por obsolescencia del amianto instalado, afecta a toda la población general y al medio ambiente.
    El record de tiempo de latencia, el tiempo transcurrido entre el inicio de la exposición y el momento de aparición de los síntomas, se cifra en 75 años en el caso del mesotelioma. Lo más frecuente es que oscile entre los 30 y 40 años, sin que quepa descartar surgimientos por debajo de los 20 años.
    No existe umbral de exposición, en intensidad y/o en duración, por debajo del cual se pueda comprobar que el riesgo es nulo. No hay riesgos nulos, no suele haberlos. Tampoco en el caso de la industria nuclear, otra industria hermana. La probabilidad en la afectación, eso sí, en el caso del amianto, es proporcional a la intensidad acumulada en la exposición.
    Esta “espada de Damocles”, no viene aislada. Otras patologías más “benignas” del amianto presentan síntomas similares a los del mesotelioma. Entre otros, los engrosamientos pleurales, los derrames pleurales no malignos, y en algunos casos, las placas pleurales hialinas. Son necesarios años de seguimiento médico, en el caso de los derrames, para poder descartar un diagnóstico de malignidad. Nunca cabe descartar una ulterior transformación maligna, aunque se trate de una posibilidad poco probable.
    Sólo algo más de cinco decenas de países han prohibido el amianto. Grandes y extensas naciones, con enormes poblaciones (China, Rusia, India, Brasil o Indonesia) permiten su comercio y uso industrial. Riesgos inevitables, señalan, de la industrialización imprescindible. Males menores para grandes bienes futuros.
    En algunas naciones como Canadá o los Estados Unidos, impera un desuso casi completo sin que exista una verdadera prohibición generalizada. Sólo algunos usos específicos están expresamente prohibidos. En naciones en las que se cuenta con una prohibición, el caso de los países integrantes de la Unión Europea, se contemplan excepciones (el caso de la industria del cloro). Francisco Báez a boga por una prohibición mundial. Debería ser absoluta, sin excepciones.
    España fue una de las últimas naciones de la UE en incorporarse a la prohibición de todos los tipos de amianto (incluyendo al amianto blanco o crisotilo). Fue efectiva a partir del año 2001. Fue así, muy tarde, no hay duda sobre ello, por la acción afectiva del lobby de la industria española del asbesto. Poderoso, muy poderosos caballero es Don dinero.
    ¿Cuántos muertos, cuántos sufrimientos, cuántos casos aún latentes, cuántos fallecimientos en el futuro próximo, cuántos casos no diagnosticados? Podemos conjeturar el peor escenario. En España, además, existe un claro problema de subregistro en ausencia de una estadística oficial fiable y científicamente idónea, de generalizada aceptación. Es proverbial, y así ha sido denunciado a nivel internacional en el ámbito científico ha comentado Paco Baéz, nuestra exhibición de irreales cifras de afectación y de mortalidad, netamente incompatibles con nuestro pasado de importante utilización del amianto, en condiciones higiénicas no precisamente ejemplares. No es meramente casual.
    Para Paco Puche y Francisco Báez la industria del amianto es la mayor catástrofe industrial de la historia de la Humanidad, atendiendo a la extensión de la afectación y a la intensidad del sufrimiento que genera. Difícilmente cualquier otro contaminante podría disputarle ese siniestro primer puesto. Tendremos finalmente un incremento en la tasa general de todo tipo de cánceres, una reducción de la esperanza de vida, una tasa de mortalidad elevada, y un daño moral, angustia o padecimiento psíquico, que algunas sentencias judiciales ya van reconociendo.
    Lugar central, destacado, en la historia universal de crimen y la infamia. ¿Genocidio, epidemia industrial, total impunidad? ¿Expresiones exageradas? No, en absoluto.
    Pero no todo es naufragio, no todo es lado oscuro, no todo es “los negocios son los negocios”, no todo es infamia en esta historia de muerte, explotación, antihumanismo y criminal e irresponsable desarrollo desbridado de las fuerzas productivo-destructivas.
    El doctor Irving J. Selikoff es posiblemente uno de los investigadores médicos a quienes todos, los trabajadores y trabajadoras del amianto y, más en general, todos los afectados por esta inconmensurable contaminación industrial (en el fondo, todos nosotros) debemos más reconocimiento.
    Es difícil resumir, señala Francisco Báez Baquet, su ingente tarea científica y su activismo incansable: fue co-fundador en 1982, con Cesare Maltoni y otros científicos, del llamado Collegium Ramazzini, en honor del gran científico humanista. Formaron parte de él 180 científicos expertos en los ámbitos de la salud ocupacional y medioambiental procedentes de 30 países. Sus artículos en los años 60 y posteriores demostraron la acción letal del amianto sobre importantes colectivos de trabajadores industriales.
    Francisco Báez se refiere a él en estos términos: “Cuando Comisiones Obreras era todavía una organización no legal, los trabajadores de la empresa Uralita nos pasábamos los artículos científicos del doctor López Areal y los del doctor Selikoff, de forma reservada, furtiva y casi como si se tratara de propaganda política legal en aquella coyuntura histórica.”
    El doctor Selikoff, un gran científico comprometido, candidato al Premio Nobel de Medicina en los años 80 del pasado siglo, continuó con la investigación de los efectos del amianto hasta la edad de 75 años. Falleció el 20 de mayo de 1992, dos años después de su jubilación. Sea en su honor y recuerdo todo lo escrito.
    Sal de nuestra tierra. Como Eduardo Pérez Miño, como Paco Puche, como Paco Báez, como tantos otros y otras. Una economía al servicio de la ciudadanía, de las personas más vulnerables, pidió y exigió Albert Einstein. Nunca, nunca jamás, unos resultados económicos (y toda la infame cosmovisión que los rodea: eficacia a toda costa, productividad, mano de obra barata, control de producción, costes laborales, ausencia de derechos, “desechos-recursos” humanos, trabajadores pobres y sin derechos,…), nunca más una economía que chupe la vida y la dignidad de millones y millones de trabajadores y trabajadoras de todo el mundo.
    A costa de lo que sea: ¿h exagerado? No. Su justificación: la criminal y real historia de la industria del amianto.


    PS. Una aproximación al tema de Sacristán tomada del coloquio de una conferencia suya de 1983 sobre “Tradición marxista y nuevos problemas, el año del centenario de Marx:
    “[…] A este respecto más de una vez he citado un ejemplo que voy a repetir ahora porque me parece que no lo he hecho aquí; lo habrán oído otros, no todos los que están presentes, el problema de la industria del amianto en Alemania Occidental. Hará unos cinco o seis años, el anterior gobierno alemán reconoció finalmente, ante la presión del movimiento ecologista, que el amianto es una de las industrias más cancerígenas que existen (la silicosis de amianto es más frecuente y más cancerígena que la de un minero del carbón). Prepararon entonces un proyecto de ley por el que esa industria sería abolida en cuatro años, durante los cuales darían un subsidio, equivalente aproximadamente al salario mínimo, a los obreros de la industria y se dotaba de un premio para inventores, para ingenieros, que desarrollaran sucedáneos del amianto como aislante término. Entonces hubo un movimiento en contra que derribó la ley y en ese movimiento estaba la patronal y el sindicato. Ahí había un sector de clase obrera cogido entre la espada y la pared, entre la espada de los nuevos problemas y la pared de la conservación del puesto de trabajo tradicional”.


    La clase obrera estaba ante problemas muy serios, nuevos también en este caso, porque por ejemplo, en su opinión:
    “[…] ese grupo, ese sector de la clase obrera es claro que prefirió su alto salario, su coche y su nevera a su salud, fenómeno que en otras épocas no se producía así. En otras épocas se producían situaciones de mucha mayor esclavitud, y se requiere, por tanto, en esta época, una elaboración bastante cuidadosa de los problemas sindicales. Hay que hacer un balance en ese sentido. El Comité Antinuclear de Catalunya tiene un folletito bastante bueno para distribuir entre los trabajadores de la industria nuclear, y lo mismo habría que hacer en otras muchas industrias características de ese tipo de producción y que sólo representan una esclavización del país y de su clase obrera. Nosotros somos, por ejemplo, grandes productores de aluminio, desproporcionadamente para nuestra entidad estatal. ¿Cómo es que producimos tanto aluminio un país de 36 millones de habitantes? Pues, simplemente, porque es demasiado malo para los países adelantados, y entonces prefieren que intoxiquemos a nuestros obreros que intoxicar a los de ellos. Pero si ahora se plantea esa cuestión en serio, desde un punto de vista moderno, de acuerdo con la problemática de política ecológica correcta y se dice “eso hay que reducirlo”, ya veríamos como reaccionaría, si no está suficientemente preparada por una propaganda adecuada, por un trabajo adecuado, la clase obrera del sector.”


    Existían, pues, problemas nuevos. No todo se reducía a la verdad, con la que Sacristán estaba de acuerdo, de que el punto esencial era conseguir que “estos problemas sean protagonizados por la lucha o que la solución de estos problemas sean protagonizados por la clase obrera industrial y por otras capas trabajadoras.”

    Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.