viernes, 16 de enero de 2015

jueves, 15 de enero de 2015


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Esperanzador ensayo de un fármaco español contra el cáncer de pulmón

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El PM1183 es un antitumoral muy poco tóxico que modifica el entorno del tumor para bloquear su crecimiento

El antitumoral PM1183 están dando resultados prometedores en varios tipos de cáncer, entre ellos el de pulmón denominado microcítico, ligado al consumo del tabaco. De los más de 20 pacientes con este tipo de cáncer de pulmón tratados con PM1183 más doxorrubicina, una gran mayoría están respondiendo favorablemente. Tanto, que en 2015, se va a comenzar un estudio internacional de registro con pacientes en recaída comparando la nueva combinación con el topotecán, medicamento que se usa actualmente.
Esta nueva terapia iría dirigida a uno de los tumores más agresivos por su rápido crecimiento y donde la mayoría de los pacientes son diagnosticados con enfermedad avanzada. Una vez recaen, su esperanza de vida se reduce a unos meses y sus opciones terapéuticas son muy limitadas. El cáncer de pulmón es el más letal, causando unos 1,6 millones de muertes en todo el mundo, y el más común.
Este fármaco no sólo actúa sobre las células tumorales sino que también modifica el entorno tumoral para bloquear el crecimiento del tumor; un campo dentro de la oncología que cada vez tiene más interés debido a la baja toxicidad de este tipo de antitumorales que no atacan directamente a las células cancerígenas.
«Los datos que hemos obtenido son muy interesantes ya que los pacientes con cáncer microcítico de pulmón en recaída empeoran muy rápidamente y su pronóstico es bastante malo». asegura el director general de PharmaMar, Luis Mora.

Y LA MAYORIA DE LOS MEDICOS SON SUS COMPLICES POR DINERO

"De última generación"

miércoles, 14 de enero de 2015

hepatitis-c-comite-de-expertos

LA PEOR HEPATITIS ES EL REUNIONISMO

El ministro Alonso, en el centro, posa junto a los consejeros antes de...Despues de marear la perdiz hasta el hartazgo,de mentir a diestra y siniestra,engañar a los pacientes y confundir a la prensa científica,los montes parieron un raton.
Todos los consejeros de salud del país,reunidos varios dias se pusieron de acuerdo,aunque sean del PP o del PSOE,que van a dejar que se mueran por falta de voluntad política o dinero.
Son unos autenticos hijos  de puta,asesinos y perjuros con el juramento hipocratico.
Dan millones a sus corruptos dirigentes que roban a dos manos y le niegan las limosnas a los enfermos.
Si tuvieran un pariente enfermo,y de verdad les deseo a todos ellos que algun ser querido tenga Hepatitis,mirarian al mundo de otra forma.
Nunca vi seres mas abyectos.Dirian en América Latina;
""Españoles tenian que ser""

EL HOMBRE NACE DE LA PATATA



Salvar la patata
 
Jacqueline Fowks* 
 
Cinco comunidades andinas usan conocimientos ancestrales y científicos para proteger más de 1.300 variedades de papa de las plagas y el cambio climático
 
Felícitas, una de las mujeres que siembra papa en su huerto en la comunidad Amaru. Uno de las consecuencias del cambio climático es que los hombres empiezan a procurar trabajos adicionales a la agricultura y las mujeres asumen más responsabilidades en las tareas de la tierra, además de las domésticas. 
 
A las siete menos cuarto de la mañana, Martha –con su bebé en la espalda– y su hermano menor Josué deben sacar al toro Anselmo del establo de unos vecinos y llevarlo al suyo para alimentarlo. “Era gordo pero ha bajado de peso porque no había pasto: es que no llegaba la lluvia”, explica la joven mamá, aludiendo a lo impredecible del clima, uno de los efectos más comunes del cambio climático en el mundo. Su comunidad, Amaru, es una de las cinco de Cusco, en la sierra sur de Perú, que forman parte del Parque de la Papa, donde campesinos trabajan con científicos para prevenir y afrontar los daños en los cultivos de más de 1.300 variedades del tubérculo.
 
Para entrar al invernadero, donde preservan y cultivan más de 1.000 variedades de papa, es necesario desinfectarse con alcohol y limpiar los zapatos en cal.
 
El Parque de la Papa abarca 9.200 hectáreas entre los 3.200 y 5.000 metros sobre el nivel del mar y protege la mayor cantidad de variedades de papa nativa en el mundo. Unas 6.200 personas viven en ese espacio y cultivan en tres pisos ecológicos: el bajo, medio y alto. La papa, que crecía en el medio, a 3.800 metros se ha movido a los 4.000 buscando el frío: el calentamiento de la tierra ha generado ese desplazamiento y nuevas plagas, entre otros perjuicios.
 
“Hace dos años hacemos reuniones y talleres de conservación de la papa nativa (no híbrida) y para contrarrestar el cambio climático”, explica Walter Quispe Huillca, uno de los campesinos y técnicos bilingües (quechua-español) del Parque de la Papa. “El calentamiento de la tierra nos ha afectado mucho porque hay nuevas enfermedades y plagas que controlamos tradicionalmente. Aquí dejamos descansar la tierra siete años porque los virus sobreviven debajo de la tierra: todas las comunidades tienen ese sistema de rotación del terreno”, añade. Quispe explica que han hecho varios experimentos, con el apoyo del Centro Internacional de la Papa y la ONG Andes, y han descubierto que al colocar yeso donde siembran el tubérculo, crecen menos gorgojos o ninguno.
 
“La pachamama tiene fiebre, pero estos trabajos los hacemos para la futura generación”
 
“Sembramos 15 variedades entre los 3.700 y 4.515 metros y las parcelas más bajas ya no eran aptas, aparecieron gorgojos, rancha negra y verruga de la papa. Cinco variedades las sembramos con yeso —que aumenta el calcio del tubérculo— o con guano (excremento) de corral, y resistieron más la sequía y las enfermedades”, describe el técnico.
 
“En el transecto de la siembra a 4.100 metros de altura hallamos 62 gorgojos con unas trampas tradicionales para capturar, a 4.250 metros dos gorgojos y en el de 4.350 metros de altura ningún gorgojo. Pero en el de 4.450 la papa fue muy afectada por la helada, no es apto para sembrar”, precisa. “Nuestra preocupación es que la papa nativa está subiendo y vemos que las variedades tienen que resistir las inundaciones, granizo, heladas y fuertes lluvias. Es un laboratorio vivo de cambio climático en el campo”, continúa Walter Quispe.
 
Los técnicos y comuneros del Parque de la Papa participan en un estudio de IIED (International Institute for Envrironment and Development) para registrar los efectos del cambio climático en la agricultura y otras actividades. En un taller, revisan y adaptan el cuestionario de una encuesta aplicada en la Polinesia Francesa. Ellos luego la aplicarán en cinco comunidades de las alturas de Cusco.
 
Martha comenta que cuando van a las partes altas a sembrar tienen que llevar su almuerzo: “Son como dos horas de camino de ida, tenemos que salir muy temprano”. Mientras muestra una construcción prehispánica de piedra, relata que eso es de los antiguos, “del tiempo en que no caía el sol”. La joven de Amaru ha estado preparando la tierra para plantar unas legumbres, pero, con la interrupción de otras tareas, el sol ya se ha hecho intenso a las diez de la mañana y su madre, Felícitas, le indica en quechua, que ya no se puede. “Va a quemar las plantas si sembramos ahora, tendrá que ser en la tarde”, traduce Martha.
 
La semilla botánica y la cámara fría
 
En el invernadero de la comunidad de Paruparu los papa arariwa (guardianes, en quechua) reproducen y guardan cientos de variedades en tubérculos y semillas. “Además de las 778 variedades de colecta local, tenemos 410 que hemos repatriado del Centro Internacional de la Papa, y 56 que vienen de Ayacucho (departamento colindante a Cusco)”, precisa el comunero y técnico Pedro Condori.
 
En décadas pasadas, el Centro Internacional de la Papa recogió muestras sin autorización de la población local y en 2008 las comunidades del Parque de la Papa hicieron un convenio para que se las devuelvan. "Llegaron en tubitos in vitro. Hemos hecho trasplante. Nos faltaba conocer del trabajo en invernadero: todo eso hemos aprendido”, agrega Condori. El técnico comenta otra consecuencia del cambio climático que los afecta: “La siembra tardía o adelantada”.
 
Variedades nativas del Parque de la Papa en la comunidad de Paruparu.
 
El vecino Adrián Chipa asegura que siguen usando herramientas tradicionales fáciles de cargar porque en esos caminos no es posible subir con vehículo: “La Pachamama tiene fiebre, pero estos trabajos los hacemos para la futura generación”.
 
El distrito de Pisac, donde se encuentran las cinco comunidades del Parque de la Papa sufrió el primer desastre climático asociado al calentamiento global en 2010, un puente quedó dañado después de lluvias torrenciales e inundaciones. El relato se repite en los testimonios de los encargados del Parque de la Papa.
 
Sin embargo, una de las novedades que los arariwas revelan con más entusiasmo es que ahora cuentan con semillas botánicas. “Antes veíamos estas bayas y no les dábamos importancia, pero cada pepita que contiene es una planta”, cuenta Nazario Quispe al sacarlas de un sobre de manila pequeño, mientras otro de sus compañeros enseña las bayas. Ya cuentan con semillas para 362 variedades de papa.
 
En otra comunidad, en Pampallacta, al comunero Lino Mamani lo llaman guardián de las papas nativas porque está a cargo de la cámara fría que protege del calor las semillas y los tubérculos para plantar. Es una casa construida con barro, madera y techo de paja. En los anaqueles de madera guardan los tubérculos en bolsas de papel, y el piso ha sido diseñado con desniveles que acumulan bolsones de agua para enfríar el lugar. Refiere que ahora los tubérculos pueden almacenarse allí de diez meses a un año, antes duraban unos cuatro meses, y las semillas botánicas de diez a 20 años.
 
En uno de los eventos paralelos de la Cumbre del Clima en Lima, COP20, a inicios de diciembre, uno de los técnicos del Parque de la Papa presentó en quechua los resultados de esta experiencia, junto con científicos de Bolivia, Vietnam y Filipinas, quienes mencionaron efectos similares a los que viven en Cusco, en la agricultura y la soberanía alimentaria de esos países.
 
Los encargados del Parque de la Papa ya han entregado casi 200 variedades del tubérculo a campesinos de otra provincia de Cusco que lo solicitaron: “No les vendemos, es parte del ayni (colaboración, en quechua). Cuando necesitemos, si algo pasa aquí, ellos las tendrán y nos podrán devolver”.
 
*Periodista. Colaboradora del El País de Madrid en Perú. Artículo escrito en Cusco (Perú), publicado el 13 ENE 2015.-


 

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