miércoles, 21 de enero de 2015

LA CIFRA COINCIDE CON LOS QUE HA CONTRATADO ARGENTINA

España ha perdido 11.000 investigadores desde 2010

El gasto en I+D en 2013 se redujo un 2,8%, hasta los 13.012 millones de euros

Es la cifra más baja desde 2006, según datos del INE

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Dos investigadores en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa. / ULY MARTÍN
    El colectivo de investigadores en España representaba a 123.224 personas con jornada completa en 2013, lo que supone 11.429 menos que en 2010 (un descenso del 8,5%), cuando el sector de Investigación y Desarrollo (I+D) alcanzó el techo en cuanto a gasto y personal dedicado a estas actividades.
    El Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó este miércoles los últimos datos disponibles, correspondientes a 2013, que son definitivos después de dar a conocer cifras provisionales el pasado mes de noviembre.
    Así, la I+D española emplea a 123.224 personas en equivalencia a jornada completa, una cifra que se sitúa a niveles de 2007, cuando en España había 122.625 investigadores a tiempo completo. Posteriormente, el colectivo ascendió a 130.966 en 2008, 133.803 en 2009 y 134.653 en 2010, para iniciar entonces una progresiva caída: 130.235 en 2011, 126.777 en 2012 y 123.224 en 2013.
    Además, un total de 203.302 personas se dedicaron a actividades de I+D con jornada completa en 2013, cuando el año anterior eran 208.831. Para encontrar una cifra similar hay que remontarse también a 2007 (201.109).
    Las mujeres representaron un 40,2% del personal de I+D a tiempo completo en 2013. Los porcentajes más elevados de participación femenina se dieron en las instituciones privadas sin fines de lucro (56,4%) y en la administración pública (51,4%), por delante de la enseñanza superior (44,6%) y las empresas (31,3%).

    Un 1,24% del PIB

    El gasto total en I+D en 2013 ascendió a 13.012 millones de euros, lo que significa un descenso del 2,8% respecto a los 13.392 millones del año anterior y la cifra más baja desde 2006. El gasto español en I+D llegó a su mejor año en 2010 (14.588 millones), después de aumentar paulatinamente desde los 11.815 de 2006, los 13.342 de 2007, los 14.701 de 2008 y los 14.582 de 2009. A partir de entonces, se ha producido un lento descenso: 14.184 millones en 2011, 13.392 en 2012 y 13.012 en 2013.
    El gasto de 2013 representó el 1,24% del Producto Interior Bruto (PIB), frente al 1,30% de 2012 y el 1,39% de 2010. La media de la UE ronda el 2%.
    Por sectores, el sector de las empresas representó el mayor porcentaje de gasto total en I+D, con un 53,1% (lo que significó el 0,66% del PIB), seguido de la enseñanza superior, con un 28% del gasto total (0,35%); la administración pública, con un 18,7% (0,23%), y las instituciones privadas sin fines de lucro, con un 0,2%.
    En 2013, las actividades de I+D se financiaron, principalmente, por las empresas (46,3%) y las administraciones públicas (41,6%). Los fondos procedentes del extranjero (7,4%), de las universidades (4,1%) y de las instituciones privadas sin fines de lucro (0,6%) completaron la financiación.

    Extremadura, única que crece

    Las dos únicas comunidades autónomas que no retrocedieron en el gasto en I+D en 2013 fueron Extremadura (+0,9%) y Comunidad de Madrid (0%), en tanto que Castilla y León (-14,0%), Cantabria (-12,8%) y Castilla-La Mancha (-12,6%) registraron los mayores descensos.
    Las regiones con mayor porcentaje de gasto en actividades de I+D sobre el PIB en 2013 fueron País Vasco (2,09%), Navarra (1,79%), Comunidad de Madrid (1,75%) y Cataluña (1,50%), mientras que las que menos dedicaron fueron Baleares (0,33%), Canarias (0,50%) y Castilla-La Mancha (0,53%).

    lunes, 19 de enero de 2015

    Factores genéticos determinan el rendimiento en matemáticas

    La exposición a la testosterona durante el embarazo condiciona la comprensión

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    JOSEP GARCIA
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    Una investigación llevada a cabo en la Universidad de Granada (UGR) ha demostrado que existe una asociación estadísticamente significativa entre el rendimiento de los estudiantes universitarios en la asignatura de Matemáticas y la exposición a la testosterona que tuvieron en el vientre materno.
    Esta relación determinaría que existen factores genéticos y biológicos, junto con otros factores adicionales, que podrían desempeñar un papel destacado en el rendimiento académico en la asignatura de Matemáticas del primer curso de los grados de la Facultad de Económicas (Administración y Dirección de Empresas, Economía, Finanzas y Contabilidad, y Marketing e Investigación de Mercados), informa la UGR en una nota.
    El artículo, publicado en la revista 'Learning and Individual Differences', ha sido realizado por los profesores Ángeles Sánchez Domínguez, José Sánchez Campillo, Dolores Moreno Herrero y Virginia Rosales López, todos ellos pertenecientes al Grupo de Investigación SEJ393 'Economía pública y globalización', del departamento de Economía Aplicada de la UGR.
    El ratio entre la longitud del dedo índice (2D) y la del dedo anular (4D), conocido como 'digit ratio' (2D:4D) es ampliamente reconocido como un biomarcador de la exposición prenatal a la testosterona, esto es, la que tiene el feto en el vientre materno.
    Una carga alta de andrógenos en el vientre materno da como resultado un dedo anular (4D) más largo en relación al dedo índice (2D) en la mano de los humanos adultos.
    Los niños reciben una mayor exposición que las niñas, lo que se traduce en un menor 'digit radio' entre los hombres (cociente 2D:4D).
    Los resultados del estudio llevado a cabo en la UGR muestran que existe una asociación estadísticamente significativa entre el rendimiento en la asignatura de Matemáticas de los estudiantes de primero de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales y la exposición a la testosterona en el vientre materno.

    Ni altos ni bajos 'digit ratio'

    La investigación pone de manifiesto que existe una relación cuadrática entre las calificaciones obtenidas en la asignatura de Matemáticas y el 'digit ratio'.
    Así, las calificaciones bajas en Matemáticas se asocian tanto con elevados como con bajos 'digit ratios'; mientras que las calificaciones más altas de Matemáticas están asociadas con valores intermedios del 'digit ratio'.
    Sin embargo, la relación entre 2D:4D y las calificaciones en Matemáticas es la misma para ambos sexos, lo que quiere decir no existen diferencias en función del género.
    Como explica la autora principal de esta investigación, Ángeles Sánchez-Domínguez, del departamento de Economía Aplicada de la UGR, "no hemos encontrado asociación entre el 'digit ratio' y las calificaciones obtenidas en el resto de asignaturas cursadas en el primer año de carrera, lo que quiere decir que existe una relación cuadrática entre las calificaciones de Matemáticas y el 'digit ratio', con independencia de que el alumno/a analizado pertenezca al grupo de estudiantes con altas calificaciones medias o no".
    El proceso de medición del 'digit ratio' de los estudiantes de primer curso de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales fue desarrollado bajo la dirección del profesor de la UGR Pablo Brañas Garza. La muestra final utilizada para esta investigación estuvo formada por 516 participantes (304 mujeres).

    Ni por instinto ni por puta: cultura de la violación Por Noelia Leiva. El caso de una joven que denunció ser abusada en un micro despertó cientos de comentarios a favor de la inocencia y privacidad del victimario. El testimonio de la víctima fue puesto en duda por ser joven y mujer. El patriarcado metió la cola.
    “La piba puede estar vendiendo fruta. Es una estudiante de 22 años, dejémonos de joder”, enfatiza un ‘comentarista’ de turno en la nota que un portal de alcance nacional publicó. El artículo relata, en pocos párrafos pero con datos concretos, que una chica denunció que el chofer del ómnibus de larga distancia en el que viajaba aprovechó que estaba dormida para “manosearla”. La respuesta del lector -una de tantas de su tipo- no sorprende, porque el machismo, a través de quienes lo legitiman o naturalizan, acusa a las víctimas de abuso de mentir, de provocar, de insinuar, de negar que en realidad les gusta. Hay un contexto que lo permite: la “cultura de la violación”, ese riñón del patriarcado.
    La joven viajaba a Sierra de la Ventana en la planta baja del micro, donde estaba sola. Según MinutoUno, Emiliano Sergio Soto, uno de los conductores, la vio dormida y la manoseó. La joven se lo contó a su padre por celular y, como él hizo la denuncia, el abusador fue detenido ni bien llegó a la terminal. Hasta ahí el episodio. Pero hay más, y es la construcción cultural que hace posible que alguien pueda tomar como suyo, como si fuera un objeto, el cuerpo de una mujer, sin que haya mediado la voluntad de ella. Y que otros tantos -u otras tantas- pongan en juego argumentos para defender al acusado hasta las últimas consecuencias.
    De 298 comentarios que consiguió, al cierre de esta edición, ese artículo en menos de dos días, una amplia mayoría defendía al hombre con el “beneficio de la duda” y clamaba por su privacidad. Una reacción que, en realidad sería deseable mantener para con las víctimas de la violación, pero que no es compatible con el morbo que vende cuando una Ángeles Rawson, las turistas francesas o Lola son las expuestas. “La cultura de la violación es lo que lleva a la sociedad a naturalizar los abusos”, definió Danilo Castelli, coordinador de La Marcha de las Putas-Buenos Aires. Marcha le consultó sobre el origen de esas reacciones.
    -¿Por qué en este caso, y en otros que adquirieron estatus público, muchas personas priorizan el principio de inocencia del victimario a la defensa de la víctima?
    -Porque hay un doble estándar de la sociedad en su actitud hacia denunciantes y denunciados según el crimen. Si esto fuera un caso de robo o asalto, abundarían los comentarios pro-linchamiento para el o los denunciados y nadie se preguntaría si el denunciante está mintiendo. Cuando es abuso sexual, las víctimas reciben menos solidaridad porque de repente hay más disposición a creer que la denuncia es falsa o que ellas provocaron la situación. La forma políticamente correcta de poner en duda el testimonio de la denunciante es ese oportuno apego al principio de inocencia del denunciado.
    -Desde La Marcha de las Putas plantean que las situaciones de abuso son posibles en el contexto de la “cultura de la violación”. ¿En qué consiste?
    -Es el conjunto de ideas, valores y conductas que existen en la sociedad que llevan a la falta de solidaridad con las víctimas de violencia sexual, la naturalización y la justificación de los abusos, y hasta la defensa de los abusadores.
    -¿Esta “cultura” tiene victimarios identificables?

    -No. Toda persona puede participar de la cultura de la violación, independientemente de su sexo, su género, orientación sexual, etcétera. Incluso las víctimas de abuso pueden internalizar la creencia de que ellas “se buscaron” lo que les hicieron.
    -¿Es correcto señalar como víctimas de esas prácticas sociales a mujeres y personas identificadas por fuera de la heteronorma?
    -Toda persona puede ser víctima de la cultura de la violación. Desde ya que la configuración de poder de nuestra sociedad lleva a que la violencia sexual sea ejercida principalmente sobre mujeres y niños, y que los victimarios sean en su mayoría varones. Los niños, al menos por ahora, no suelen ser culpados por la sociedad o interpelados acerca de si provocaron a sus abusadores. Las mujeres sí. Aunque últimamente existe una peligrosa tendencia a sobresexualizar a las niñas que está proveyendo argumentos justificadores de la pedofilia. En el caso de personas LGBT (NR: lesbianas, gays, bisexuales, trans), a la cultura de la violación se le yuxtaponen la homofobia y la transfobia, que contribuyen a una mayor estigmatización, si es posible, de la víctima y por lo tanto más impunidad para los abusadores. Lo vimos en el caso de la violación de Zulma Lobato, donde hubo gente que directamente se burló de la situación.
    -Por tu respuesta anterior, un varón también puede ser víctima de la cultura de la violación.
    -Claro. Por ejemplo, cuando es violado por una mujer y se le responde que eso es fisiológicamente imposible, o que debió haberlo deseado, o que es un marica por denunciar, o escucha comentarios del tipo “¡ojalá me hubiera pasado a mí!”. Incluso los argumentos que justifican los abusos sexuales son insultantes para los varones, porque vinculan a las violaciones con el deseo sexual cuando la violación es un acto sexual no consentido. Los varones también estamos atravesados por la cultura de la violación cuando nosotros mismos u otras personas decimos que las mujeres provocan ser violadas al vestirse de tal manera, porque se está diciendo que nuestra conducta ética depende de la vestimenta de ellas y no de nosotros mismos. Los argumentos que defienden como normal o natural que las mujeres deban tomar medidas “preventivas” para evitar ser violadas suelen recurrir a analogías donde hombres y mujeres son comparados con leones y cebras. Entonces claro, las cebras deben evitar tentar a los leones. ¿Qué están diciendo de nosotros cuando nos comparan con depredadores?
    -Esa tendencia a culpar a la víctima de la violación suele estar relacionada con calificarla de “puta”. ¿Por qué?
    -Porque “puta” es la palabra que la sociedad suele usar para castigar a una mujer que se sale de la pauta de lo que debe ser una “mujer decente”. Como los estándares para ser una “mujer decente” son contradictorios entre sí e imposibles de cumplir, a toda mujer le habrán dicho “puta” alguna vez. Usar el “le pasó por puta” para justificar una violación, como en el caso Melina Romero, por decir un solo ejemplo, es una solución cómoda con que la sociedad se lava las manos de la violencia sexual como asunto social y lo convierte en un asunto personal. Cuando se usa la condición de “puta” de una mujer para explicar su violación, se está diciendo que la cantidad de sexo consentido que tuvo previamente tiene relación directa con que alguien más decidiera no respetar su consentimiento.
    -¿Y para qué serviría separar lo social de la violación?
    -El principal efecto buscado por quienes recurren al “le pasó por puta” es hallar una explicación del hecho que los y las deje lo suficientemente tranquilos: las violaciones no ocurren por algo malo de la sociedad que haya que cambiar, ocurre porque hay criminales y gente que no se cuida de ellos. “Yo con esto no tengo nada que ver, puedo irme a dormir tranquilo”, se piensa. Pero la consecuencia principal de esta actitud es que el abusador recibe impunidad y la víctima es estigmatizada. Reproducir la cultura de la violación es un apoyo pasivo a la violencia sexual, lleva a crear un entorno más peligroso para nosotros y para todos nuestros seres queridos, y su efecto principal es que las víctimas no quieran denunciar para evitar tener que pasar por toda esta crueldad, que a veces resulta más devastadora psicológicamente que el mismo abuso.
    -¿Cómo se resignifica el término “puta” desde el movimiento que integrás?
    -A veces la palabra “puta” se usa como sinónimo de prostituta pero principalmente es utilizada por la cultura machista para estigmatizar a las mujeres cuando ejercen su libertad, sobre todo en su vida sexual, o como castigo por defenderse de un abuso. Como consideramos que esas actitudes son reivindicables, nos planteamos la estrategia de quitarle la carga negativa a esa palabra para convertirla en símbolo de libertad.
    -Como varón, ¿por qué sos parte de La Marcha de las Putas?

    -A esto puede responderse “¿por qué no?”. Es una causa a favor de la justicia, de la libertad, por un cambio cultural donde quienes tengan que avergonzarse sean los victimarios y no las víctimas. Estas convicciones las pueden tener personas de cualquier sexo o género, hayan sido víctimas o no de abuso sexual. Esta organización crea un espacio de contención para sobrevivientes de cualquier sexo y edad. Les da la oportunidad de contar su experiencia, ya sea en forma anónima o no, a veces por primera vez. También promueve una educación sexual basada en el consentimiento. Cuánto más uno participa en este movimiento y más testimonios lee, más se convence de lo necesario que es. La percepción social de la violencia sexual difiere muchísimo de su realidad, hay un montón de mitos. Entonces es muy necesario educar a la opinión pública sobre este tema, para que cambie de actitud. También hay recompensas muy lindas, cuando uno ve que cada vez más gente está animándose a hablar, que se siente menos sola que antes, que encontró el apoyo que lamentablemente no halló ni en su propia familia. O que una persona que antes solía usar argumentos de la cultura de la violación ahora dice que gracias a nosotros y nosotras cambió de parecer.

    domingo, 18 de enero de 2015

    ASI AMANECIMOS HOY EN CADIZ....

    Activada la alerta amarilla en Cádiz por olas, lluvia y vientoComo no quieren que llegue el gripazo universal!!!

    sábado, 17 de enero de 2015

    India niega a Gilead el monopolio sobre la cura de la hepatitis C

    Rechaza la patente del sofosbuvir para el laboratorio por entender que "cambios menores" en la molécula no justifican la exclusividad que reclama la compañía
    Se abre así la posibilidad de distribuir genéricos en países que habían sido excluidos por la farmacéutica del acceso a tratamientos baratos
    La patente está en la base del precio final de mercado que las empresas pueden exigir por sus medicamentos como ha ocurrido en España

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    Una protesta contra el alto coste de los tratamiento de Gilead.

    India ha negado al laboratorio Gilead el monopolio sobre la cura de la hepatitis C sofosbuvir (la molécula que comercializa con la marca Sovaldi). La Oficina de Patentes le ha  denegado la exclusividad porque entiende que "pequeñas modificaciones en la molécula" no le dan derecho a la patente. Esto abre la puerta a la venta de genéricos de este medicamento en el país asiático. Es el primer revés que la corporación norteamericana sufre en su carrera por rentabilizar el Sovaldi cuya investigación adquirió por unos 9.000 millones de euros al comprar la empresa Pharmasset en 2011.
    El precio final del fármaco es la cuestión de fondo que ha impedido que en España esta cura de alta efectividad se haya extendido a pesar de estar incluido en la financiación pública. Las comunidades autónomas, que son las responsables de desembolsar el dinero para pagar las pastillas, han puesto filtros a la dispensación del Sovaldi una vez indicado por los médicos. El Gobierno ha respondido montando  un comité para redactar una nueva estrategia sobre la enfermedad.
    "Lo que hace falta es una decisión política y un análisis económico-sanitario e incluso ético, no más criterios supuestamente científicos: ese criterio está más que claro y los médicos lo conocemos", cuenta el doctor y portavoz de Sanidad en la Asamblea de Madrid del PSM, José Manuel Freire. "Lo que hace falta es dinero. Sin un fondo no hay solución", remata Freire.
    Un laboratorio de genéricos indio, Natco Pharma, se había opuesto a la petición de Gilead. A partir de ahora, podrán distribuirse tratamientos de sofosvubir hasta 45 veces más baratos que los fabricados por la empresa estadounidense. Gilead había  permitido a siete plantas indias producir el fármaco pero para venderlos en 91 países con escasos recursos económicos. Para el resto, la empresa continúa reservándose los derechos para negociar un precio que le asegure el mercado de los antivirales contra la hepatitis C.
    Entre los países a los que específicamente negó el acceso a genéricos están Brasil (que también evalúa la petición de patente), Turquía, China o la misma India que esta semana ha roto la baraja. Gilead ha anunciado que apelará la decisión "en defensa de su propiedad intelectual".
    El reconocimiento de la patente es el pilar sobre el que se sustenta la exclusividad de los laboratorios para comercializar los medicamentos y, por lo tanto, ponerles el precio de mercado que convengan. Al haber sido Gilead el primer gran laboratorio que ha lanzado su remedio contra el virus de la hepatitis C –a finales de 2013 en EE UU–, está en una posición preferente para rentabilizar al máximo su producto: le ha puesto un alto precio de partida (unos 60.000 euros por tratamiento) y negocia país a país para asegurarse una cuota de ventas en los estados que financian públicamente medicinas antes de que vayan llegando otros productos competidores.
    Así, en España, el Sovaldi cuesta unos 25.000 euros (aunque con un máximo de tratamientos adquiridos a ese precio: 125 millones de euros), en Francia unos 40.000 euros y en Egipto unos 900 euros.
    Sofosvubir le ha reportado a Gilead 11.200 millones de euros en ventas en 2014. De ellos, no menos de 9.500 millones han provenido directamente del Sovaldi. Algunos analistas como los de Standard & Poor's prevén que esta molécula sea un 13% más rentable en 2015. Aunque la posición dominante de este laboratorio tiene sus amenazas: la aparición de medicinas parecidas de otras corporaciones y la enrevesada batalla legal de las patentes.
    El arsenal de antivirales a escala mundial tiene en ciernes productos como Daklinza de Bristol-Myers Squibb, Viekra de AbbVie o grazoprevir/ebasvir de Merck. Todos son gigantes de la industria farmacéutica que podrían obligar a Gilead a ceder en su política de precios. De hecho, a modo de aperitivo, en EEUU, un gestor de seguros médicos llamado Express Scripts negoció con AbbVie para dar prioridad a su antiviral y obtenerlo más barato. En respuesta, Gilead negoció un acuerdo similar con otro de estos gestores, CVS Health. Al final de la cadena están los pacientes que necesitan estos productos para curar una enfermedad que degenera el hígado hasta dejarlo inútil.

    La batalla legal para controlar el mercado

    El dominio sobre las patentes es tan crucial para blindar los beneficios de los laboratorios que es en ese campo donde, actualmente, se está dirimiendo una batalla país a país. Sofosbuvir es una molécula que inhibe la reproducción del virus de la hepatitis C (que a la postre supone su desaparición del organismo y por tanto la curación de la enfermedad). Relacionada con este principio y sus derivados existen 21 patentes diferentes que cubren desde la formulación química básica hasta la manera de utilizarlo contra la hepatitis.
    Algunos estados están evaluando la petición de Gilead (como Brasil), otros ya la tienen concedida, como EE UU o Europa, y otros la han rechazado, como India. Pero, además, Gilead está citada en los tribunales por otros laboratorios en lugares donde ostenta el monopolio. Por ejemplo, en Reino Unido, Francia y Alemania, la farmacéutica Idenix demanda a Gilead por, dice, atentar contra su patente europea sobre análogos nucleótidos como es el sofosbuvir. Idenix mantiene que fueron ellos los primeros en pedir una patente sobre estos principios activos. 
    Más demandas. Otro gigante de la farmaindustria, Merck Sharp & Domhme pidió en septiembre de 2013 a Gilead el 10% de los beneficios que proporcione la comercialización de la cura, basándose en dos patentes anteriores de este laboratorio. Después de estos movimientos legales, Merck compró Indenix por 3.342 millones de euros para reforzar su posición en el mercado de la hepatitis C ya que Indenix desarrollaba fármacos de la clase del Sovaldi (los análogos nucleótidos) para esta enfermedad.
    Para completar el panorama, la suiza Roche también pidió un arbitraje para llevarse parte de la tarta del Sovaldi alegando que había estado asociado a Pharmasset durante nueve años, antes de que Gilead adquiriese el investigador del sofosbuvir. En agosto pasado, este último anunció que el arbitraje había sido favorable a sus intereses.
    Con todo este panorama internacional en constante cambio, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha dicho este viernes tras el Consejo de Ministros que "España es de los primeros países que está afrontando este asunto" para luego pedir que la Unión Europea avance en la "centralización de adquisiciones" de este tipo de fármacos. Mientras, el comité de expertos nombrado por el Ministerio de Sanidad se puso un horizonte de tres semanas para redactar un borrador de plan de acción. Los enfermos esperan.

    viernes, 16 de enero de 2015